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Etiqueta: elecciones

Elecciones, elecciones, elecciones…

Por Gilberto Lopes, 28 ago 2023
Reunión del Observatorio Político de la Comisión Brasileña de Justicia y Paz de la CNBB
Martes, 29 de agosto

Me han pedido que hable sobre las recientes elecciones en Ecuador, Guatemala y Argentina.

¿Cómo analizar estos temas?

El 20 de agosto, los votantes guatemaltecos eligieron a Bernardo Arévalo presidente de la República. Dos académicas estadounidenses, Shannon K. O’Neil (Vicepresidenta, Directora Adjunta de Estudios y Nelson and David Rockefeller Senior Fellow for Latin American Studies en el Council on Foreign Relations) y Will Freeman (Fellow for Latin American Studies en el CFR y Doctor en Política por la Universidad de Princeton) se refieren a Arévalo como «un candidato anticorrupción». La austera campaña de Arévalo es un signo de los tiempos, dicen. Y dicen que, en Guatemala, el dinero no puede comprar estas elecciones. Cada vez ganan más los candidatos con más seguidores en Tik Tok. No los que tienen más recursos.

Abro un paréntesis para tocar un tema actual. Entre las reformas que el padre de Arévalo, Juan José Arévalo, presidente de Guatemala entre 1945 y 1951, trató de consolidar en la constitución de 1945, estaba la reestructuración del ejército, con la suspensión del generalato, decretada con el triunfo del movimiento revolucionario de 1944 (en un contexto marcado por el final de la Segunda Guerra Mundial), junto con el esfuerzo de profesionalización del ejército, tema al que la constitución de la época dedicaba un capítulo entero. Una experiencia interesante, en circunstancias muy diferentes a las actuales, pero que tal vez merezca nuestra atención. Quién sabe si su hijo intentará retomar esta iniciativa, en un país en el que, durante la Guerra Fría, el ejército desempeñó un papel criminal, especialmente contra la población indígena de seis millones de habitantes, que representa entre el 45% y el 60% de la población guatemalteca total, y que sigue siendo un factor muy importante en la vida del país.

Retomo el hilo de nuestra conversación. Las académicas estadounidenses comparaban la campaña de Bernardo Arévalo con la de Daniel Noboa en Ecuador, miembro de una de las familias más ricas del país e hijo de un empresario que se ha presentado cinco veces a la presidencia sin éxito. El hijo habría sido un sorpresivo ganador en estas elecciones gracias a su buen desempeño en el debate electoral (y no por los recursos gastados en su campaña).

Quizás todo esto sea verdad, pero es difícil aceptar la idea sin ninguna sospecha, sobre todo sabiendo lo millonarias que son, por ejemplo, las campañas estadounidenses (y también las latinoamericanas); cualquiera de ellas requiere enormes recursos, ya sea para alcalde, congresista o presidente.

Tal vez más realista, leí un titular en el medio brasileño, «Correio da Cidadania», que decía: «Segundo round en Ecuador entre progresistas y millonarios».

Luisa González, la candidata de Revolución Ciudadana, el partido de Rafael Correa, mujer, madre soltera, creó la expectativa de ampliar el espectro electoral a nuevos votantes. Luisa González es de Manabí, una provincia electoralmente importante, y tiene una característica inesperada para un movimiento de izquierda: es evangélica. En los resúmenes más habituales, estas son las características que destacan de la candidata. Naturalmente, también su afiliación al «correísmo».

Está por ver si esta vez será capaz de sumar a su 33% de los votos, lo que le falta para la mayoría absoluta en la segunda vuelta. En las pasadas elecciones no pudo, a pesar del similar 32 por ciento de los votos obtenido por el correísmo en la primera vuelta.

Pero todo esto son simples cálculos electorales. Naturalmente, son muy importantes, pero no creo que sea el aspecto más importante para este análisis.

Me gustaría situar todo esto en un contexto más amplio: el de nuestra dificultad para transformar propuestas progresistas en apoyo mayoritario, ante el resurgimiento de los aspectos más irritantes de una derecha que, en mi opinión, no debería dividirse fácilmente en «extrema», por un lado, y otra, más «civilizada», con la que podríamos convivir. No me gustan mucho estas definiciones, aunque no desconozco el debate que inevitablemente surge cuando una sociedad se enfrenta a desafíos de grupos más radicales y tiene que elegir una estrategia para hacerles frente. Es un debate que puede resumirse en una opción «democrática» frente a otra «dictatorial».

Son debates contingentes, siempre controversiales, difíciles de resolver, pero inevitables. Estos debates no pueden resolverse simplemente con reglas generales. Aunque éstas sean indispensables, en estos casos la especificidad de cada experiencia adquiere una importancia particular.

Por lo tanto, me quedaré aquí en un nivel de discusión más general, tratando de comprender las dificultades que enfrentan lo que podríamos llamar «sectores progresistas» (sin entrar en mayores discusiones sobre la definición) para presentar una propuesta política que resulte atractiva para los sectores mayoritarios de la sociedad.

Cómo dejar atrás el mundo neoliberal

Y aquí, si me lo permiten, voy a referirme, más que a Argentina, al caso chileno, donde los debates son intensos, en el contexto del 50 aniversario del golpe contra Salvador Allende, que seguiré en Chile a partir del 8 de septiembre.

Sobre el debate constitucional chileno y el resultado del referéndum de septiembre de 2022, publiqué el artículo «El debate constitucional chileno» en la página «A Terra é Redonda«, el 16 de mayo.

En él decía que, mirando 50 años atrás, Chile necesitaba retomar el camino de las reformas interrumpido por la dictadura. Analizando la cuestión más ampliamente, me preguntaba: ¿qué proyecto de desarrollo necesita la izquierda latinoamericana para llevar a cabo reformas que desmantelen el mundo neoliberal? Me parece que ésta es la esencia del desafío.

¿Qué es, para mí, el modelo neoliberal? Es el modelo de un sector voraz y minoritario cuyo objetivo es apropiarse de la mayor parte posible de la riqueza de un país. El principal elemento para lograr este objetivo es la privatización de empresas públicas por parte de grupos empresariales nacionales y extranjeros. En el caso chileno, principalmente el cobre, que Allende había nacionalizado y definido como «el sueldo de Chile». No es difícil encontrar ejemplos similares en Brasil, por ejemplo. Cito los casos de minera Vale, de la Petrobrás o de Eletrobrás. Pero estos son sólo algunos ejemplos.

La destrucción de las organizaciones sindicales y políticas que puedan oponerse a estas medidas es también una tarea permanente del proyecto neoliberal.

Como señaló hace muchos años el destacado dirigente del partido conservador chileno Renovación Nacional, Andrés Allamand, diputado, senador y ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno de Sebastián Piñera, en su libro «La travesía del desierto», lo que Pinochet ofreció a la derecha neoliberal fue la oportunidad de aplicar radicalmente las transformaciones exigidas por el modelo, sin restricciones desde el poder político. «Más de una vez, en el frío penetrante de Chicago, los esforzados estudiantes que soñaban con transformar el rostro de Chile deben haberse devanado los sesos con una sola pregunta: ¿alguien que asuma este proyecto ganará alguna vez la presidencia? Ahora [con el golpe militar] ya no tenían ese problema», dijo Allamand.

Esta frase nos permite introducir otro tema: los derechos humanos. Para mí, está perfectamente claro que la violación de los derechos humanos no fue más que una herramienta para alcanzar los objetivos políticos y económicos de una derecha sin escrúpulos. La principal violación de los derechos humanos fue esta política neoliberal.

Como dijo el sociólogo Felipe Portales en un artículo titulado «Chile: 50 años de neoliberalismo», el modelo de sociedad extremadamente neoliberal impuesto violentamente por la dictadura no fue combatido, sino legitimado, consolidado y profundizado pacíficamente durante los 30 años de «democracia». Es decir, nunca pudimos recuperar el proyecto de Unidad Popular, un proyecto construido sobre la apropiación de los recursos nacionales por parte del Estado y el estímulo a la organización política y social de los sectores populares.

Portales critica el modelo que «concentra la riqueza en grandes grupos económicos fundamentalmente financieros, extractivos y que controlan los sistemas de educación, salud y bienestar, apoyados por el Estado y con sectores populares y medios atomizados y sin poder real».

Si este es el caso, es particularmente importante definir una propuesta progresista que no se limite a lo accesorio: en este caso, los derechos humanos. Una propuesta que no deje de lado, que lo convierta en su principal demanda, el desmantelamiento de los mecanismos que han permitido el asalto al patrimonio público y privado de los chilenos, como el escandaloso caso de las AFP, las «Administradoras de Fondos de Pensiones». No es posible profundizar aquí en este tema, que el economista Marco Kremerman y la Fundación Sol, entre otros, han analizado en detalle.

Lo que quiero destacar aquí, porque creo que esta relación no ha sido tratada adecuadamente, es la importancia que le doy a esta política neoliberal y a los mecanismos de destrucción de las organizaciones políticas y sociales populares. Cualquier análisis de los «derechos humanos» desvinculado de su contexto político sólo sirve para que los latinoamericanos se peleen entre ellos, con Washington mirando, aplaudiendo desde la primera fila del público. Estados Unidos que, como sabemos, no ha ratificado ningún instrumento de derechos humanos, incluida la Convención y la Carta Interamericanas. Derechos humanos que han sido sistemáticamente violados por las sanciones ilegales que Washington ha aplicado contra Cuba durante décadas, condenadas casi unánimemente año tras año en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Sanciones impuestas más recientemente a Venezuela, y que Washington aplicó a Chile durante el gobierno de Allende.

Debemos aprender de esta lección, aunque comprendamos perfectamente las dificultades de transformar una visión general en una política práctica que responda a las necesidades de cada caso particular.

En Chile, hace muy poco, Tomás Mosciatti, un comentarista muy popular en la radio Bio-Bio y crítico al gobierno de Boric, recordaba que «el gobierno no ha hecho nada frente a la ofensiva concentración económica que existe en el país», hecho que, a su juicio, «atenta contra el mercado». Boric y compañía -continuó- «no tienen ni idea de quiénes son los más necesitados, quiénes son los más pobres. Por eso, en las dos últimas elecciones, los sectores más desfavorecidos fueron los que votaron contra Boric y su Gobierno».

Ciertamente no es una opinión compartida por todos, y menos aún por el gobierno de Boric. Pero no creo que esté alejada de la realidad, ni que deje de señalar un problema de fondo.

Tampoco creo que Mosciatti esté muy preocupado por los más necesitados, pero no deja de tener razón en su crítica al gobierno de Boric, uno de los principales referentes de la política de defensa de los «derechos humanos» que lo ha colocado junto a los más reaccionarios de América Latina, en ocasión de la cumbre sudamericana de mayo pasado en Brasilia, cuando criticó a Venezuela, sin hacer ninguna referencia a las sanciones impuestas por Estados Unidos a ese país.

Creo que puedo resumir esta ya larga presentación con una frase del economista brasileño Paulo Nogueira Batista sobre el gobierno chileno, una frase que ayuda a entender todo este proceso, así como nuestras enormes dificultades para estructurar una alternativa que enfrente el modelo neoliberal: «Boric es la izquierda que le gusta a la derecha». Una vertiente de la izquierda «centrada en la llamada ‘agenda identitaria’, es decir, en cuestiones relacionadas con género, raza y otros aspectos de la identidad, en detrimento de las agendas sociales y laborales».

En mi opinión, esto resume el reto de reconstruir una idea de nación que sólo tendrá futuro si acaba con los mecanismos que destruyen o debilitan toda organización popular, y si recupera los recursos de los que hoy se apropian poderosos sectores minoritarios, base de los mecanismos que alimentan la enorme desigualdad que caracteriza nuestras sociedades.

Una propuesta

Las reglas de organización política para América Latina quedaron establecidas en la Carta Democrática Interamericana, aprobada por la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) en septiembre de 2001 en Perú.

Se trata de un documento que consagra los principios liberales, los mismos que han servido de base a prácticamente todas las dictaduras y modelos neoliberales en América Latina, como se desprende del texto del conservador chileno Andrés Allamand.

El primer párrafo de la Carta establece que la Carta de la Organización de los Estados Americanos reconoce que la democracia representativa es indispensable para la estabilidad, la paz y el desarrollo de la región y que uno de los objetivos de la OEA es promover y consolidar la democracia representativa, respetando el principio de no intervención.

Después de este párrafo, lo que sigue son las normas que rigen la intervención en los países que deciden buscar nuevos modelos de organización política, económica y social, sin que se respete, ni siquiera se vuelva a mencionar, el principio de no intervención.

«En el caso de Pinochet, se le atribuyó el milagro de Chile, un exitoso experimento de libre mercado, privatización, desregulación y expansión económica, cuyas semillas de liberalismo se extendieron desde Valparaíso hasta Virginia», escribió el periodista Greg Palast en 2006. Pinochet había muerto dos días antes.

Palast opinaba que Pinochet no había destruido por sí solo la economía chilena. «Fueron necesarios nueve años de duro trabajo de las mentes académicas más brillantes del mundo, un grupo de aprendices de Milton Friedman, los Chicago Boys. Bajo el hechizo de sus teorías, el general abolió el salario mínimo, prohibió los derechos de negociación de los sindicatos, privatizó el sistema de pensiones, suprimió todos los impuestos sobre el patrimonio y la renta de las empresas, redujo el empleo público, privatizó 212 industrias estatales y 66 bancos, y logró el exceso fiscal.»

La relación entre esta política económica liberal y las más crueles violaciones de los derechos humanos queda clara no sólo en el texto citado, sino también en las prácticas habituales de las dictaduras latinoamericanas. Es bien conocido el debate sobre el apoyo de Friedrich Hayek a Pinochet, a quien el filósofo-economista visitó por primera vez cuatro años después del golpe de Estado de 1977.

El economista portugués, excoordinador del Bloque de Izquierda, Fracisco Louçã, lo recordaba también en reciente artículo sobre “La extrema derecha en América Latina”.

“América Latina fue una de las regiones con mayor implicación de las instituciones estadounidenses en la formación neoliberal de las élites; formaba parte de la Guerra Fría”, recordó Louçã. “A principios de los 60, Chile no contaba con más de 120 economistas; en dos décadas, la Universidad de Chicago creó la columna vertebral de una nueva política económica. Arnold Harberger, el académico que lideró este proceso de transformación de la enseñanza y selección de ejecutivos en Chile y América Latina, se jactaba de haber formado a 300 líderes, entre ellos 70 ministros y 15 presidentes de bancos centrales. ‘La buena economía llega a América Latina’ es el modesto título de una de sus publicaciones”.

Probablemente no me equivoco si digo que la inmensa mayoría de los latinoamericanos no ha leído nunca esta Carta Democrática. Menos aún la han estudiado. Es un documento que establece un marco político para el funcionamiento de nuestras sociedades y sanciones para quienes se salgan de ese marco. Aprobada en Lima, Perú, el 11 de septiembre de 2001, en un clima político muy diferente a las exigencias actuales, necesitamos discutir esta Carta liberal y adaptarla a las diferentes necesidades políticas de nuestra región. Necesitamos crear las condiciones para salir de este marco rígido impuesto a la región.

Esta discusión sería una oportunidad extraordinaria para repensar nuestro orden político, para clarificar aspectos fundamentales de ese orden. Podría dar un nuevo impulso a la labor de las fuerzas progresistas, revitalizando el debate político, que hoy carece de perspectivas frescas.

A este respecto, puede ser útil un artículo de Tarso Genro (un exministro de gobiernos anteriores de Lulas, en Brasil), publicado en «A Terra é Redonda» el 25 de agosto, con el título «Para dónde va la socialdemocracia». Se refiere a un programa de Naciones Unidas, «Reconstrucción del Estado de Bienestar en las Américas», lanzado por el PNUD en 1996 y coordinado hoy por Jorge Castañeda, Gaspard Estrada y Carlos Ominami. Conozco poco el trabajo de Estrada, pero estoy seguro de que con Ominami y, sobre todo, con Castañeda, canciller de Vicente Fox, este trabajo no aportará ninguna orientación novedosa, que pueda ser de utilidad para la región. Tampoco veo en las propuestas de Genro la necesaria renovación de este debate.

¿Por qué no dar un empujón a esta puerta y entrar por ella con ideas más frescas?

FIN

Comunicado de escritores y editores guatemaltecos

Hubo en un siglo un día que duro muchos siglos. Un día que fue todo mediodía, un día de cristal intacto, clarísimo, sin crepúsculo. Miguel Ángel Asturias (Leyenda del Volcán)

Los escritores y editores abajo firmantes manifestamos nuestra preocupación por la situación que afecta a la debilitada democracia guatemalteca. No podemos desentendernos de la crisis profunda producida por el derrumbe de las instituciones en Guatemala, con Cortes cooptadas, jueces y fiscales manipulados o comprados, medios suprimidos y un indicador muy grave: la persecución de periodistas y de operadores de la justicia honestos, lo que ha consolidado estructuras criminales y pro-criminales que judicializan ahora la política y la justicia.

Guatemala ha ido en caída libre en los últimos años, pero el 25 de junio en ocasión de las elecciones generales se ha abierto una posibilidad de refundar la anhelada democracia con el segundo lugar obtenido por Bernardo Arévalo De León, candidato del partido Semilla.

De inmediato el Pacto de Corruptos que ha cooptado las instituciones y que maneja a su antojo el Estado, comenzó a deslegitimar la elección ante el temor de una derrota en las urnas y un contundente triunfo de Bernardo Arévalo De León en la segunda vuelta el 20 de agosto.

Con artimañas y campañas de desprestigio, usuales en los sectores oscurantistas que detentan el poder real en nuestro país, se apresuran a poner toda clase de impedimentos seudo legales para impedir la victoria de Bernardo Arévalo De León. Asimismo vuelven a levantar el miedo como instrumento para apaciguar a la ciudadanía con información falsa y manipuladora. De nuevo lanzan el fantasma del comunismo y la descalificación para confundir a la población.

Guatemala está urgida de cambios. El bien común debe prevalecer en el manejo del Estado para acabar con el latrocinio y el saqueo de las arcas nacionales que impiden el funcionamiento de las instituciones. El 20 de agosto es una oportunidad para poder lograrlo.

Julio de 2023.

Suscriben
Dante Liano. Premio Nacional de Literatura

Mario Alberto Carrera. Premio Nacional de Literatura
Ana María Rodas. Premio Nacional de Literatura
Rodrigo Rey Rosa. Premio Nacional de Literatura
Eduardo Halfon. Premio Nacional de Literatura
Carmen Matute. Premio Nacional de Literatura
Luis Eduardo Rivera. Premio Nacional de Literatura
Delia Quiñones Castillo. Premio Nacional de Literatura
Víctor Muñoz. Premio Nacional de Literatura
Arturo Arias. Premio Nacional de Literatura
Rafael Cuevas Molina. Premio Nacional de Literatura
Carlos López. Premio Nacional de Literatura
David Unger. Premio Nacional de Literatura
Carlos Navarrete. Premio Nacional de Literatura
Francisco Morales Santos. Premio Nacional de Literatura
José Luis Perdomo. Premio Nacional de Literatura
Francisco Alejandro Méndez. Premio Nacional de Literatura
Gloria Hernández. Premio Nacional de Literatura
Gerardo Guinea Diez. Premio Nacional de Literatura
Francisco Goldman. Escritor (Estados Unidos/Guatemala)
Carmen Lucía Alvarado. Escritora y editora
Raúl Figueroa Sarti. Editor
Ana María Cofiño. Editora
Irene Piedrasanta. Editora
Luis Méndez Salinas. Poeta y editor
Susana Álvarez Piloña. Poeta y editora
Cristóbal Pacheco. Librero y editor
Jaime Barrios Carrillo. Escritor y columnista
Marta Elena Casaús. Escritora y académica
Carlos Figueroa Ibarra. Escritor y sociólogo
Guisela López. Escritora y académica
Fernando González Davison. Escritor
Miguel Ángel Oxlaj Cúmez. Escritor
Vania Vargas. Escritora
Valeria Cerezo. Escritora
Gloria Duque de Tobar. Escritora
Roberto Cifuentes Escobar. Escritor y periodista
Carolina Escobar Sarti. Poeta y columnista
Lucía Morán. Escritora y Académica
Aníbal Barillas. Escritor
Brenda Solís-Fong. Escritora
Álvaro Montenegro. Escritor y columnista
Carol Zardetto. Escritora
Anabella Acevedo. Escritora y académica
Denise Phé-Funchal. Escritora
Rosina Cazali. Ensayista y curadora de arte
Javier Mosquera Saravia. Escritor
Luis Enrique Morales. Escritor y columnista
Edmundo Vásquez. Escritor
Byron Ponce. Escritor
Manuel Girón. Escritor
Arturo Monterroso. Escritor
Pedro Samayoa Arenales. Escritor y columnista
Efraín González. Poeta
Ana Carolina Martínez. Poeta
Alejandra Flores. Poeta
Julio Aguilar. Escritor
Gerardo José Sandoval. Escritor
Marlon Meza Teni. Escritor
Renato Buezo. Escritor
Tania Palencia Prado. Escritora
Ana María Jurado. Escritora
Julio Serrano Echeverría. Poeta y periodista
Mónica Alvizúrez. Escritora y académica
Raúl de la Horra. Escritor y columnista
Carlos Gerardo González Orellana. Poeta y profesor de literatura
Kim Lam. Escritora
Lucrecia Méndez. Ensayista y académica

 

Información compartida con SURCOS por Arturo Fournier.

Organizaciones llaman a respetar la integridad del proceso electoral y la voluntad ciudadana en Guatemala

Las organizaciones firmantes que hemos dado seguimiento al desarrollo de las elecciones en Guatemala para la presidencia de la República, diputaciones y alcaldías, externamos preocupación por la suspensión de la oficialización de los resultados de las votaciones realizadas el pasado 25 de junio por parte de la Corte de Constitucionalidad (CC).

Las audiencias de revisión de escrutinios por parte del Tribunal Supremo Electoral (TSE) concluyeron el 30 de junio conforme a los plazos legales, y confirmaron los resultados obtenidos en las votaciones, según los cuales Sandra Torres del partido UNE y Bernardo Arévalo del partido Semilla disputarán la segunda vuelta electoral, programada para el 20 de agosto. Sin embargo, el 1 de julio, nueve partidos políticos inconformes con la decisión ciudadana presentaron amparos ante la Corte de Constitucionalidad por supuesta alteración del resultado de las elecciones.

La CC determinó mediante amparo provisional (3731-2023) brindar un plazo de 5 días para realizar una nueva audiencia para cotejar las actas que formaron parte del proceso electoral donde “los sujetos legitimados podrán hacer valer las objeciones e impugnaciones que estimen pertinentes”; ordenando al Tribunal Supremo Electoral (TSE) suspender la calificación y oficialización de resultados. La CC determinó remitir el proceso a la Corte Suprema de Justicia para que continúe con el trámite al constituirse en Tribunal de Amparo. En acatamiento a la resolución de la CC, el TSE informó el 2 de julio la suspensión de la calificación y la oficialización de resultados de las Elecciones Generales.

Los reportes de las misiones internacionales de observación electoral de la Unión Europea (MOE UE) y de la Organización de Estados Americanos (MOE OEA), así como de la misión de observación nacional (MOE GT), coinciden en que la jornada de votaciones del pasado 25 de junio se desarrolló de modo íntegro y sin incidentes que puedan implicar la invalidación de los resultados electorales.

En un contexto en que el Estado de Guatemala ha emprendido procesos para criminalizar a operadores de justicia independientes, periodistas y personas defensoras de derechos humanos; y en el cual se impidió la participación de candidaturas presidenciales con potencial de disputar el poder, resulta preocupante observar mensajes que amenazan con el uso indebido del sistema penal contra las personas integrantes de las Juntas Electorales.

La legitimidad de las elecciones recae sobre las Juntas Electorales integradas por ciudadanos y ciudadanas que participan de manera cívica. En este sentido, hacemos un llamado a que se respete el derecho al voto y se desista del uso del sistema de justicia para tratar de incidir de forma indebida en esta etapa del proceso electoral para intentar invalidarlo y desconocer la voluntad ciudadana expresada en las urnas. Exhortamos al Estado de Guatemala a tomar las medidas necesarias para garantizar que se respete el derecho de participación ciudadana y la integridad del proceso electoral.

Llamamos a la comunidad internacional a mantenerse al tanto de lo que acontece en Guatemala. Este es un momento histórico en el cual la veeduría nacional e internacional es imprescindible para prevenir actos arbitrarios que desvirtúen la voluntad popular.

03 de julio de 2023

Firman: 196 organizaciones nacionales e internacionales.

Nombres a continuación.

#NoNosCallaran, Acción Comunitaria- Guatemala, Acción Joven- Honduras, Acción Solidaria- Venezuela, Asociación de Desarrollo Integral Maya Adima, Agenda Nacional Política Trans – México, Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto- El Salvador, Alianza de Mujeres Costarricense -Costa Rica, Alianza de Organizaciones por los Derechos Humanos del Ecuador, Alianza por una Guatemala Mejor. Los Ángeles -CA, Amazon Frontlines. American Friends Service Committee – Oficina para Latinoamérica y El Caribe, American Jewish World Service, AMES- Costa Rica, Asociación de mujeres en cooperación para el Desarrollo (Amucoode)- Costa Rica, APT Norte, Articulación de Movimientos Sociales, Asociación Belwjeb’ Tz’i’, Asociación Cambiando Vidas, Asociación Centro Civitas, Asociación Coalición Sembradoras de Vida, Asociación Comunidad Esperanza, Asociación Cultural Q’anil San Juan Sacatepéquez, Asociación de Estudiantes Universitarios «Oliverio Castañeda de León» (AEU), Asociación de Mujeres Alas de Mariposas, Asociación de Mujeres Garífunas Guatemaltecas Iseri Ibágari, Asociación de Mujeres Nuestra Voz , Asociación familiares de detenidos desaparecidos de Guatemala (FAMDEGUA), Asociación Nuevos Horizonte, Asociación Pop No’j, Asociación por la Democracia y los Derechos Humanos (ASDEDH) -Costa Rica, Asociación pro derechos humanos, Asociación SERES, Awal Casa de Producción, Batucada del Pueblo, Coordinadora por los Derechos de la Infancia y la Adolescencia (CDIA)- Paraguay, Center for Human Rights & International Justice, Boston College, -USA, Centro De Atención Psicosocial (CAPS), Centro de Atención Psicosocial (CAPS) – Colombia, Centro de Atención Psicosocial (CAPS) – Perú, Centro de Capacitación y promoción de la Democracia (CECADE), Centro de Derechos Sociales del Inmigrante (CENDEROS), Centro de Derechos Reproductivos – Programa para América Latina y el Caribe, Centro de Documentación en Derechos Humanos «Segundo Montes Mozo S. J.» (CSMM), Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), Centro de Formación Sanación e Investigación Transpersonal Q’anil, Centro de Políticas Publicas y Derechos Humanos EQUIDAD – Perú, Centro Ecuatoriano de Desarrollo y Estudios (CEDEAL)- Ecuador, Centro Internacional para Investigaciones en Derechos Humanos (CiiDH), Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH), Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), Colectiva Feminista para el Desarrollo Local- El Salvador, Colectiva para la Defensa de los Derechos de las Mujeres en Guatemala, Colectivo Chico Mendes- Alemania, Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad , Colectivo de Estudios Rurales Ixim, Colectivo de familiares de víctimas del caso Diario Militar, Colectivo de Hombres Trans Trans-Formación, Colectivo Pata de Chucho, Comisión Ciudadana Departamental por la Transparencia y Probidad de Sacatepéquez, Comisión ciudadana departamental por la transparencia y probidad en Alta Verapaz (CCDTP-AV), Comisión Ciudadana Por la Transparencia y Probidad de Amatitlán, Comisión Ciudadana por la Transparencia de Santiago Atitlán, Comisión Ciudadana por la Transparencia y Probidad de Chiquimula, Comisión de justica paz e Integridad de la Creación (OFM), Comité de Familiares de las Víctimas de los Sucesos de Febrero-Marzo de 1989 (Cofavic), Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos, Concertación Interamericana de Mujeres Activistas por los Derechos Humanos, Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), Consejo Comunitario de Desarrollo (COCODE) Caserío El Zarzal, del municipio de San Jerónimo -Baja Verapaz, Consumo Consciente, Convergencia por los Derechos Humanos, Cooperativa de producción apícola para el desarrollo Juvenil Junam Qab R.L, Cooperativa Integral de Producción Apícola JUNAM QAB, Coordinadora Institucional de Promoción por los Derechos de la Niñez (CIPRODENI), Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, Coordinadora Universitaria por la Democracia y la Justicia (CUDJ), Corporación Femm, Corporación Miles, Cristosal, Darlington Medical Associate, Data cívica, Decolonized International Solidarity Network- Canada, EATIP (Equipo Argentino de Trabajo e Investigación Psicosocial), Elementa DDHH, ENTREMUNDOS, Equipo de Estudios Comunitarios y Acción Psicosocial (ECAP), Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC-SJ Honduras), Estado de la Región, Programa Estado de la Nación, Factor 4, Famdegua, Festivales Solidarios, Foro de ONG Internacionales de Guatemala (FONGI), Frente Ciudadano contra la Corrupción (FCCC), Frente Nacional de Juventud (FNJ), Frente Nacional de la Juventud MOEL K’AT, Fundación Ciudadanía y Desarrollo, Transparencia Internacional-Ecuador, Fundación Me Importa Guate, Fundación Myrna Mack, Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDENDE), Fundación Oxlajuj N’oj, Fundación para el Debido Proceso (DPLF), Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho, Fundación para La Paz y la Democracia (FUNPADEM), Fundación Tierra Nuestra Generación HT – El Salvador, Global Justice Association, Grupo Cairo y Montevideo, Grupo de Solidaridad, Grupo de trabajo de Agenda CEDAW -Costa Rica, Grupo Estratégico por la PAE, Guatemala Human Rights Commission -USA, Guatemalanetz Bern -Suiza, Hombres Trans – Panamá, ICCPG, Impunity Watch, Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos IM-Defensoras, Instituto 25A, Instituto de Terapia e Investigación sobre las secuelas de la tortura y la violencia de Estado (ITEI), Instituto Latinoamericano para una Sociedad y un Derecho Alternativos (ILSA), International Institute on Race, Equality and Human Rights, International Service for Human Rights (ISHR), JusticiaYa, Km207 Guatemala-Suiza, La Enredadera, La Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), Las Insumisas Podcast, Latin America Working Group (LAWG), Latin American and Caribbean Solidarity Network, Red de Organizaciones de Lesbianas y Bisexuales de América Latina y el Caribe (LESLAC), Misión de observación electoral MOEL K’AT integrada por: KOMÓN MAYAB’; FNJ; NIM B’E; ASEDIS-USAC y Jóvenes por la Democracia, Montreal Elders For Environmental Justice – Canadá, Movimiento de mujeres con Poder Constituyente, Movimiento La Rosa, Mujer y Ciudadanía – Venezuela, Mujeres con valor construyendo un futuro mejor (MUVACOFUM), Mulabi/ Espacio Latinoamericano de Sexualidades y Derechos, NIM B’E “Acción Política de Los Pueblos”, OASIS, Observatorio ciudadano para La Paz “La pupila del cielo”, Observatorio de Derechos Humanos y Violencias por Orientación Sexual e Identidad de Género, ODHAG, Oficina Ecuménica por la Paz y la Justicia, Múnich – Alemania, Older Women Live (OWL) Collective Ckut 90.3 FM, Montreal – Canadá, ONG de Desarrollo Covacha, ONG IGUAL- Bolivia, Organización de mujeres Estrellas Tzutujiles, Organización de Mujeres Tierra Viva, Organización Intibucana de Mujeres Las Hormigas- Honduras, Organización Mundial Contra la Tortura, Otra Guatemala Ya,Otros Cruces ,Pastoral Juvenil, Plataforma Canadá Guatemaltecxs, Exiliados por Terrorismo de Estado, Plataforma Internacional contra la Impunidad, Plataforma juvenil MOLAB -San Cristóbal Verapaz , Popol Na, Programa Con Manos de Mujer, Protección International Mesoamérica, Radio Güija 92.1 FM, Red de Coaliciones Sur, Red Americana de Hombres trans y PDGFAN, Red Comunitaria de Mujeres Mayas K’iche’, Red de Mujeres en Incidencia Social y Desarrollo Costa Rica (REMISOD), Red Internacional de Derechos Humanos Europa (RIDHE), Red Internacional de solidaridad con Guatemala, Red Nacional de Comisiones y Colectivos Ciudadanos por la Transparencia y Probidad, Red Nacional por la Defensa de la Soberanía Alimentaria en Guatemala (REDSAG),Red para la Infancia y la Familia – Perú, Red Rompe el Miedo- Guatemala, REDCODE, Redlad, Revista electrónica gAZeta, Robert F. Kennedy Human Rights, Seattle International Foundation (SIF), Seguridad en Democracia (SEDEM), Semillas para la Democracia, Servicio Jesuita para Migrantes- Costa Rica, Sindicato de Trabajadores del Ministerio de Educación de Guatemala, Surkuna – Ecuador, Synergía Iniciativas por los Derechos Humanos, Tejiendo Redes, Infancia en América Latina y el Caribe, Todos por Guatemala/All for Guatemala- Canadá, Transparencia-Venezuela, Transparencia y probidad de Chichicastenango, UNAMG, UNAMOS, Unidad de Protección a Defensoras y Defensores de Derechos Humanos -Guatemala (UDEFEGUA), Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas (UNAMG), Veeduría Ciudadana de la Política Pública Nacional LGBTIQ de Colombia, Visibles Guatemala, Voces de Guatemala en Berlín- Alemania, Women’s Link Worldwide, Yabal Guatemala

La ciudadanía debe desterrar la corrupción

José Luis Pacheco Murillo

Cuando se nos confían dinero o bienes que no son nuestros, el comportamiento de quienes hemos sido llamados a ese compromiso debe ser de tal manera que respondamos a esa confianza.

Desgraciadamente, no todos han sabido responder a esa confianza y por el contrario en muchos casos han abusado y ese dinero o esos bienes han sido descuidados y en ocasiones apropiados. Esos son precisamente los actos de corrupción que han venido en aumento desde hace 40 años.

La confianza que depositamos en quienes van a administrar dinero y bienes se ha visto traicionada muchas veces, y a pesar de que las evidencias son muchas, han sido mínimas las acciones que se han tomado, primero para impedir que se repita y segundo para sancionar a los actores de esos actos de corrupción.

Desgraciadamente las acciones de apropiación de dinero y bienes han sido tan frecuentes que para muchos es normal y más bien se oyen manifestaciones como: “sería muy bruto si no se aprovecha”. Es decir, una vez más lo malo se ve bueno y la costumbre se hace regla y casi que se acepta sin cuestionamientos. Es triste y decepcionante y por eso es por lo que muchísimas personas deciden no involucrarse en política y lo peor es que ni siquiera hacen un esfuerzo por sacar a los corruptos y prefieren quedarse en casa que salir a votar y propiciar un “hasta aquí…no más corrupción”.

Sí es posible revertir este proceso y sí hay gente honesta dispuesta a asumir la responsabilidad de cambiar lo que tenemos y demostrar que es posible servir sin servirse, y que es posible hacer sin corromper y es también salir del callejón de la corrupción.

Dios quiera que arda en los corazones de todas esas personas el espíritu patriota, y en un arranque de ira decidan acabar de una vez por todas con este sistema corrupto y salgan a votar para cambiar. Merecemos algo mejor y estamos obligados a dejarle algo mejor… mucho mejor, a las nuevas generaciones.

Sorpresas en la elección legislativa

José Luis Pacheco Murillo

El día de ayer, como suele suceder cada primero de mayo, la Asamblea Legislativa eligió su directorio para esta nueva legislación. Los acuerdos y las ofertas y las idas y venidas previas tuvieron su finalización con la elección y lo cierto es que hubo sorpresas que deben analizarse, no en cuanto a los elegidos que al fin y al cabo resultaron ser los que se habían acordado, si no y especialmente, en cuanto al respeto de los acuerdos tomados y las disidencias que se presentaron.

En primer lugar, fue sorpresivo la decisión de la diputada del parrido de gobierno Ada Acuña decidió no dar su voto a Rodrigo Arias quien obtuvo 44 de los 45 previstos. Esto además marcó una separación de lo solicitado por el presidente de la República de apoyar a Arias. ¿Qué consecuencias tendrá esto? Estaremos atentos.

Cuando vino la elección de Gloria Navas para la Vicepresidencia también se dio otra disidencia pues los liberacionistas Carolina Delgado y Danny Vargas no la apoyaron razonando que fue por el manejo que tuvo Navas en el proyecto contra el crimen organizado.

En relación con la elección de la segunda secretaría, nuevamente fueron liberacionistas los que se apartaron de lo acordado. Francisco Nicolás, Dinorah Barquero y Montserrat Ruiz, no votaron por el candidato propuesto el que a pesar de ello logró obtener los votos necesarios.

Por último, en la elección de la segunda prosecretaría nuevamente una diputada del gobierno no votó según lo acordado. María Marta Padilla no apoyó al propuesto.

El poder establecer estas circunstancias de disidencias y de faltas a lo acordado fue posible en virtud de que por primera vez la votación fue pública. Importante avance en procura de mayor transparencia. De ahora en adelante veremos qué tan respetados son los acuerdos y por quienes.

Hoy se inicia una nueva legislación y le corresponde en los primeros tres meses al gobierno determinar la agenda de discusión. Una nueva oportunidad, ya con más experiencia y con el tiempo suficiente para que sea aprovechada.

Qué bueno que tenemos la oportunidad de saber cómo votan las y los diputados y confiamos en que el gobierno sepa aprovechar este manejo de la agenda para lograr las mejores leyes para bien del país en todos los campos.

Dios quiera que así sea.

UCR, Voz experta: La exclusión social votó en las elecciones 2022 en Costa Rica

Carlos Sandoval García y Brayan Rodríguez Delgado, investigadores del Centro de Investigación en Comunicación Foto: Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.

Jornadas de investigación del Ciicla

Es indispensable que quienes viven la exclusión puedan manifestarse con voz propia

El proyecto Exclusión social y procesos electorales en Honduras, Nicaragua y Costa Rica (2021-2022), que se realizó desde el Centro de Investigación en Comunicación (CICOM) con apoyo de la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva, se interrogó si la exclusión social, un rasgo predominante de las sociedades centroamericanas, estaba o no presente en las narrativas y resultados de las elecciones presidenciales y parlamentarias en Honduras, Nicaragua y Costa Rica, celebradas en 2021 y 2022.

En términos metodológicos, se analizó la presencia de temas asociados a la exclusión social en los perfiles públicos de personas candidatas, partidos políticos y medios de comunicación en redes sociales. Ello fue posible por medio de una herramienta creada por la compañía Meta (antiguamente Facebook) denominada CrowdTangle, la cual está a disposición de académicos y grupos de investigación mediante una solicitud de inscripción.

En el caso de Costa Rica, el hallazgo principal es que el mundo de la vida, caracterizado por la exclusión, no encuentra un correlato en las publicaciones de las personas candidatas monitoreadas. Las publicaciones asociadas a exclusión oscilaron entre un 6,38 % (el menor) y 29,35 % (el mayor) del total de posts publicados.

La contienda electoral 2022 se caracterizó por ser una campaña centrada en las personas candidatas. En la primera ronda, por ejemplo, 12 de las 25 personas candidatas (49 %) publicaron más en sus cuentas oficiales que en la de sus propios partidos. Frente a este panorama, ni los medios de comunicación, cuyas publicaciones referentes a la exclusión no alcanzaron el 3 % en Costa Rica, ni la ciudadanía logran introducir contrapesos a esta perdurable cultura política caudillista.

El proyecto también se interesó por analizar las propuestas programáticas de los partidos políticos que lograban mayor apoyo según las encuestas en meses previos a la primera ronda electoral 2022. Ello fue posible gracias a una afortunada modificación del artículo 148 del Código Electoral, según la cual el programa de gobierno es un requisito para los partidos que se presentan a las elecciones presidenciales.

Los programas muestran tres rasgos principales. El primero es su heterogeneidad, es decir, varían considerablemente entre sí, tanto en términos de estructura, como de extensión. En segundo lugar, se trata de programas más de tipo diagnóstico, los cuales carecen de metas a las que se les podría dar seguimiento en términos de cumplimiento. En tercer lugar, la exclusión es un tema marginal en los programas, pues apenas entre un 4.61 % y el 13,76 % del contenido de los programas analizados correspondía a alguna alusión a la exclusión. De nuevo, lo que es crucial y doloroso en el mundo de la vida es marginal en la oferta partidaria.

Ahora bien, cuando se cotejan los resultados electorales con el Índice de Desarrollo Humano (IDH), la conclusión es que quienes enfrentan mayores desventajas votan menos y, cuando lo hacen, tienden a preferir a opciones partidarias semejantes. En un análisis de correlación entre IDH y abstencionismo por provincia, se obtuvo un coeficiente negativo de -0.85 en la primera ronda, es decir, a menor IDH mayor fue el número de votantes que se abstuvieron de ir a las urnas. La exclusión no fue una prioridad de las campañas, pero sí constituye un factor que incide en la decisión de votar y por cuál partido hacerlo.

Surge entonces la pregunta de ¿por qué aquello que es central en la vida es marginal en las narrativas electorales? Una, entre otras respuestas, es que la política electoral ha experimentado una erosión de su legitimidad en diversas regiones y no se diga en Centroamérica. Más que dar respuesta a demandas ciudadanas, mucho de la política electoral consiste en legitimar la oferta electoral en sí misma.

En el caso de Costa Rica, por ejemplo, la promesa de campaña del ahora presidente Chaves, “yo me compro la bronca”, condensa una variante del populismo autoritario, según el cual gobernar es una tarea en primera persona, de claro acento machista, nombrada como una “bronca”. La “mano dura” se arropa con un lenguaje populista que pretende presentarse como alguien del “pueblo”.

Emerge, pues, una suerte de gamonal urbano, capaz de liderar un proyecto político neoconservador con poca resonancia práctica en el mundo de la vida, pero sí estridente en las declaraciones públicas y en las redes sociales.

También aparecen variantes del neoconservadurismo religioso, que entre 2018 y 2022 fueron dejando atrás la fachada cristiana para ir asumiéndose en lo que hoy llaman la “nueva derecha”.

Una vez que la campaña electoral toma el curso caudillista, ni los medios de comunicación ni la ciudadanía logran posicionar agendas y temas que trascienden las descalificaciones mutuas y la política del escándalo. La ciudadanía no construye oportunidades para posicionar temas o retos que pudieran ampliar la discusión.

En este siglo XXI, Costa Rica, y más en general Centroamérica, vive un nuevo ciclo político que puede ser descrito como una implosión social en que no hay conflictos armados, pero en que la democracia electoral no da respuesta a las demandas y expectativas de sectores mayoritarios.

El hecho que la democracia electoral no ofrezca opciones frente a la exclusión tiene enormes repercusiones, pues ¿de qué otro modo se pueden alcanzar acuerdos sociales? No se trata de idealizarla y menos ignorar las asimetrías de poder que la caracterizan, pero sin duda en la medida en que la exclusión se profundice, la democracia, en su expresión electoral y sustantiva, pierde legitimidad.

Frente a este panorama, los populismos autoritarios pretenden ofrecer respuestas a la exclusión, las cuales, aparte de la estridencia retórica, están lejos de responder a las demandas y expectativas ciudadanas.

Hoy en Costa Rica, y no se diga en Centroamérica, es indispensable que quienes viven la exclusión puedan manifestarse con voz propia. Es la esperanza que el libro ¿Responde la política electoral a la exclusión social en Centroamérica?, el cual recoge los hallazgos presentados de manera sucinta en este artículo, contribuya a fortalecer voces propias.

 

Carlos Sandoval García
Investigador del Centro de Investigación en Comunicación, UCR

Brayan Rodríguez Delgado
Investigador del Centro de Investigación en Comunicación, UCR

Resultados preliminares de elecciones municipales en Cuba: 68.58% de los electores ejercieron su derecho al voto

Consejo Electoral Nacional. Foto: Cubadebate.

La presidenta del Consejo Electoral Nacional, Alina Balseiro Gutiérrez, informó este lunes los resultados preliminares de las elecciones municipales del Poder Popular. Votaron 5 728 220 cubanas y cubanos, lo que representa el 68.58% del padrón electoral nacional.

Balseiro Gutiérrez dio a conocer cómo se comportó el proceso donde el pueblo eligió a quienes lo representarán en las asambleas municipales del Poder Popular.

La conferencia se realizó esta mañana, explicó, porque el proceso concluyó más tarde de lo previsto.

“Ejercieron su derecho al voto 5 728 220 cubanas y cubanos, que representan el 68.58% con relación al parte básico de 8 351 311 electores. Del total de boletas depositadas en las urnas, resultaron válidas el 89.11%”, declaró la funcionaria.

“Ejercieron su derecho al voto 5 728 220 cubanas y cubanos, que representan el 68.58% con relación al parte básico de 8 351 311 electores. Del total de boletas depositadas en las urnas, resultaron válidas el 89.11%”, declaró la funcionaria.

En blanco fueron depositadas el 5.22% y fueron anuladas el 5.67%. Es importante destacar, además, que fueron electos 11 502 delegados de circunscripción de un total de 12 427. Por tanto, 925 circunscripciones irán el próximo domingo a segunda vuelta.

Del total de delegados electos, son mujeres el 43.87% y jóvenes de hasta 35 años, el 12.52%.

Fueron reelectos como delegados el 50.93%. Alina Balseiro significó que las elecciones transcurrieron con tranquilidad, organización, disciplina y cumplimiento de la ley, como siempre nos tiene acostumbrado nuestro pueblo.

“Hemos desarrollado una jornada democrática este 27 de noviembre para elegir a nuestros delegados de circunscripción, quienes constituyen una fuerza decisiva desde nuestros barrios”, dijo Balseiro. Asimismo, aseguró que los resultados demuestran el respaldo popular a sus representantes y la confianza en la Revolución.

 

Fuente: http://www.cubadebate.cu/noticias/2022/11/28/resultados-preliminares-de-elecciones-municipales-en-cuba-68-de-los-electores-ejercieron-su-derecho-al-voto/

UCR, Voz experta: Las elecciones en Brasil y la presencia electoral de los grupos evangélicos

M. Sc. Alberto Rojas Rojas, Académico de la Escuela Ecuménica de Ciencias de la Religión de la Universidad Nacional

El triunfo de Luis Inácio Lula da Silva en el gigante sudamericano contó con la ayuda de amplios sectores empobrecidos, tradicionalmente asociados al conservadurismo del presidente en ejercicio, Jair Bolsonaro.

El pasado 30 de octubre, el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, Luis Inácio Lula da Silvasuperó su propia marca de votos recibidos anteriormente y se convirtió en el presidente más votado en la historia del país. El petista fue electo por tercera vez presidente de Brasil con 60 345 999 votos (50,99 % de los sufragios válidos), contra Jair Bolsonaro, quien obtuvo 58 205 354 votos (49,1 % de los votos válidos), según datos del Tribunal Superior Electoral de Brasil (TSE).

Estas elecciones del 2022 no tienen precedentes en la historia brasileña, no solo por la mínima diferencia de votos entre los dos candidatos, sino porque fue considerada por los analistas políticos como una disputa entre dos formas antagónicas de concebir la sociedad, la democracia y el Estado brasileño. Los resultados satisfactorios para Lula no esconden una división política y social en el país sudamericano, ni tampoco que el nuevo presidente heredará un país dividido y con una parte significativa de su población armada, ya que hubo un aumento del porte de armas durante el gobierno de Bolsonaro.

Algunas preguntas que surgen ante este peculiar escenario político tienen un matiz religioso. ¿Por qué Bolsonaro tiene la simpatía y la mayoría de los votos entre los evangélicos, aunque sea un promotor del armamento de la población y asuma discursos discriminatorios y actitudes violentas? ¿Cómo se explica la victoria de Lula, definida por los votos recibidos en la región Nordeste, la más pobre del país?

El voto y la moral

En Brasil los grupos evangélicos son diversos y heterogéneos, y sus inclinaciones políticas también lo son. Existen personas evangélicas en casi todo el espectro político de Brasil. Sus preferencias electorales pueden variar de una elección a otra y no se comportan “en masa” a partir de su identidad religiosa. Dicho esto, es importante hacer algunas acotaciones.

Más que un voto evangélico existe un voto moral conservador, que aglutina a un número significativo de personas votantes evangélicas, pero también católicas y de otras confesiones.

Ahora, cuando las lealtades cambian de una elección a otra, las simpatías, las antipatías, las creencias asentadas por la religión o la cultura, las emociones y lo que la persona juzgue como bueno o malo de una candidatura o una agrupación, juegan más que los programas y las propuestas. La moral y los valores se convirtieron en un área de lucha para ganar y asegurar votos. Quienes tienen el poder simbólico para influir en la moral, se convierten en piezas que se deben ganar como asociados. Así, los liderazgos religiosos son aliados fundamentales que hay que acercar y en esta perspectiva, sobre todo, los pastores evangélicos son los socios por excelencia, ya que representan y lideran a los grupos religiosos que más crecen y se expanden en Brasil. Además, los pastores tienen mayor influencia en las decisiones de su feligresía.

Esta tendencia coincide con el creciente interés de líderes evangélicos de participar en política electoral y llegar a influir en los gobiernos del Estado, en la legislación de los países y en la política pública, a partir de una doctrina neopentecostal de amplia difusión entre agrupaciones evangélicas que plantea que los líderes y los valores cristianos (con acuerdo a la interpretación neopentecostal) deben orientar a las naciones.

En este contexto, Bolsonaro logró acaparar el favor de un amplio e influyente sector de liderazgo evangélico. Lo mismo había logrado Lula en las dos elecciones anteriores en que ganó la presidencia. Este hecho contribuyó para que Bolsonaro recibiera a su favor un voto moral conservador de muchas personas electoras que provenían del mundo evangélico. Al respecto, es ilustrativo indicar que cuando se cruzan datos del censo del 2010 en Brasil con los votos obtenidos por municipio en la primera vuelta electoral en las recientes elecciones de octubre, Bolsonaro obtuvo más votos en los municipios de más presencia evangélica; mientras que en los municipios de mayor número de personas católicas, Lula fue el ganador.

Ahora bien, muchas personas evangélicas votaron por Lula, aunque no hayan todavía datos fuertes para cuantificarlo en su debida proporción.

Lo que sí es cierto, es que lo moral y lo religioso son aspectos que han tomado una significativa relevancia en las elecciones actuales en países de América Latina, en contextos donde se establecen alianzas entre sectores políticos conservadores de derecha y sectores conservadores religiosos, sobre todo, de extracción evangélica. Estas alianzas funcionan mientras haya en la agenda y la política pública temas y acciones que se asocian a la forma en que personas conciben el alcance de la moral y la religión.

Códigos religiosos al servicio de objetivos políticos

Existe una nueva derecha que ha aprendido a reproducir el “performance” adecuado para atraer las preferencias electorales de quienes, de por sí, son personas conservadoras en temas de frontera simbólica y que, además, tienen mucho que cobrar a los políticos y partidos que les han sumido en la pobreza, o bien, han puesto en peligro su estatus social. Así, se estructura y desarrolla una trama en donde líderes políticos son ungidos y abrazados por pastores y apóstoles que aseguran que esos nuevos liderazgos asumen en sus programas y acciones lo que Dios quiere para la nación.

A su vez, los líderes políticos, a voz en cuello en plazas públicas, medios y redes, pronuncian discursos transversalizados por mensajes religiosos y asumen las posiciones corporales, los tonos de voz y la gestualidad necesaria para traspasar y ser aceptados por los códigos religiosos de su audiencia evangélica. En Brasil el lema de campaña de Bolsonaro fue “Dios sobre todo, Brasil sobre toda la gente” y el lema fue acompañado de abundantes oraciones, participación en rituales y plegarías difundidas a través de sus redes sociales y las de sus hijos.

Sin embargo, no todos los conservadores morales son de derecha, no todos los evangélicos son conservadores, no todos los evangélicos son pobres ni todos los pobres son evangélicos ni en todo tipo de elección y región se juegan temas con un marcado carácter moral. Lo religioso conservador tiene sus límites y sus alianzas políticas con la derecha también. Cuando en una campaña los temas de agenda pública y política no tienen un marcado énfasis moral, los religiosos políticos y sus alianzas pierden la plataforma que los sostiene.

Esta situación fue clara en el Noreste brasileño. Los programas sociales de los gobiernos anteriores de Lula todavía siguen en la memoria y en las conquistas alcanzadas por la gente del Nordeste. Sobre todo, en esta región, la grave crisis económica que vive Brasil, el alto desempleo, el hambre y las muertes durante pandemia agrandadas por la ineficiencia del gobierno bolsonarista, fueron decisivas para que Luis Inácio Lula da Silva venciera las elecciones en esta región y por medio de esta, en Brasil. También hay que decirlo, en el nordeste, los evangélicos conservadores no son tan significativos como en otras regiones.

 

M. Sc. Alberto Rojas Rojas
Académico de la Escuela Ecuménica de Ciencias de la Religión de la Universidad Nacional

Dra. Cecilia Leme Garcez
Académica de la Escuela Ecuménica de Ciencias de la Religión de la Universidad Nacional

¿Dónde se quedó el centro?

Óscar Madrigal

Hace un tiempo leí una afirmación que me pareció interesante. Decía: “Desde hace muchos años en Latinoamérica EL CENTRO NO GANA ELECCIONES”, refiriéndose lógicamente al llamado centro político.

Las elecciones brasileñas de ayer confirman lo dicho. Lula ha vencido al fascismo en Brasil, en Perú, Castillo derrota a la ultraderecha de Fujimori, en Chile se triunfa sobre un simpatizante de los nazis al igual que en Colombia ante un candidato que decía admirar a Hitler, en Argentina, Méjico se derrota a las fuerzas ultraderechistas. Es la izquierda en toda América Latina que pone la cara a las derechas más derechas.

Los partidos que se llaman del centro político se han difuminado hasta prácticamente desaparecer, en unos casos por ser servidores del neoliberalismo y del proyecto político de la austeridad como nuestro PLN, y en otros casos por no enfrentar con fortaleza esas políticas.

El triunfo de Lula es recibido con los brazos abiertos por toda la izquierda latinoamericana.

Los dos gigantes de nuestra América, Brasil y Méjico, caminarán en un mismo sentido, junto con Argentina, Perú, Chile y Colombia, para hacer de nuestro Continente un bloque fuerte que defienda los intereses latinoamericanos y enfrente las arremetidas de los otros bloques políticos y económicos que se están configurando en el mundo. América Latina puede dejar de ser el continente solo y sin importancia para darse a respetar como unidad ante las grandes potencias.

En Brasil se logró conformar en la segunda vuelta, un amplio movimiento con partidos de centro aglutinados y dirigidos por el Partido de los Trabajadores y por un político de izquierda. El centro político parece entender que solo tendrá futuro al lado de los partidos y movimientos populares porque la derecha latinoamericana está muy enraizada con las fuerzas más retrógradas del mundo.

Hoy se ha abierto para nuestra América un nuevo futuro, que es contrario al neoliberalismo, al neoconservadurismo y a las fuerzas de la derecha facha o fascistas.

Como en muy pocos momentos de la historia contemporánea estamos ante la posibilidad de la Unidad Latinoamericana para la reivindicación y defensa de nuestros sufridos pueblos.

Discurso de Lula en español

«Mis amigos y mis amigas.

Hemos llegado al final de una de las elecciones más importantes de nuestra historia. Una elección que puso cara a cara dos proyectos de país contrapuestos, y que hoy tiene un único y gran vencedor: el pueblo brasileño.

Esto no es una victoria para mí, ni para el PT, ni para los partidos que me apoyaron en esta campaña. Es la victoria de un inmenso movimiento democrático que se formó, por encima de los partidos políticos, de los intereses personales y de las ideologías, para que triunfara la democracia.

En este histórico 30 de octubre, la mayoría del pueblo brasileño dejó muy claro que quiere más, no menos, democracia.

Quiere más, no menos, inclusión social y oportunidades para todos. Quiere más, no menos, respeto y comprensión entre los brasileños. En definitiva, quiere más, no menos, libertad, igualdad y fraternidad en nuestro país.

El pueblo brasileño demostró hoy que quiere más que ejercer el derecho sagrado de elegir quién gobernará su vida. Quiere participar activamente en las decisiones gubernamentales.

El pueblo brasileño demostró hoy que quiere más que el derecho a protestar, que tiene hambre, que no hay trabajo, que su salario es insuficiente para vivir con dignidad, que no tiene acceso a la salud y a la educación, que le faltan un techo para vivir y criar a sus hijos en seguridad, que no hay perspectiva de futuro.

El pueblo brasileño quiere vivir bien, comer bien, vivir bien. Quiere un buen trabajo, un salario que siempre se reajusta por encima de la inflación, quiere tener salud pública y educación de calidad.

Quiere libertad religiosa. Quiere libros en lugar de armas. Quiere ir al teatro, ver el cine, tener acceso a todos los bienes culturales, porque la cultura alimenta nuestra alma.

El pueblo brasileño quiere recuperar la esperanza.

Así entiendo yo la democracia. No solo como una hermosa palabra inscrita en la Ley, sino como algo palpable, que sentimos en la piel, y que podemos construir en el día a día.

Fue esta democracia, en el sentido más amplio del término, la que el pueblo brasileño eligió hoy en las urnas. Fue con esta democracia -real, concreta- con la que nos comprometimos a lo largo de toda nuestra campaña.

Y es esta democracia la que buscaremos construir cada día de nuestro gobierno. Con un crecimiento económico compartido entre toda la población, porque así debe funcionar la economía, como instrumento para mejorar la vida de todos, no para perpetuar las desigualdades.

La rueda de la economía volverá a girar, con la creación de empleo, la revalorización de los salarios y la renegociación de la deuda de las familias que han perdido su poder adquisitivo.

La rueda de la economía volverá a girar con los pobres como parte del presupuesto. Con apoyo a pequeños y medianos productores rurales, responsables del 70% de los alimentos que llegan a nuestras mesas.

Con todos los incentivos posibles a los micro y pequeños empresarios, para que pongan su extraordinario potencial creativo al servicio del desarrollo del país.

Es necesario ir más allá. Fortalecer las políticas para combatir la violencia contra las mujeres y garantizar que ganen los mismos salarios que los hombres en el mismo rol.

Enfrentar sin tregua el racismo, los prejuicios y la discriminación, para que blancos, negros e indígenas tengan los mismos derechos y oportunidades.

Solo así podremos construir un país para todos. Un Brasil igualitario, cuya prioridad sean las personas que más lo necesitan.

Un Brasil con paz, democracia y oportunidades.

Mis amigos y mis amigas.

A partir del 1 de enero de 2023, gobernaré para 215 millones de brasileños, no solo para los que votaron por mí. No hay dos Brasiles. Somos un solo país, un solo pueblo, una gran nación.

A nadie le interesa vivir en una familia donde reina la discordia. Es hora de volver a unir a las familias, reconstruir los lazos de amistad rotos por la propagación criminal del odio.

A nadie le interesa vivir en un país dividido, en estado de guerra permanente.

Este país necesita paz y unidad. Esta gente ya no quiere pelear. Estas personas están cansadas de ver en el otro un enemigo al que temer o destruir.

Es hora de deponer las armas que nunca debieron empuñarse. Las armas matan. Y elegimos la vida.

El reto es inmenso. Es necesario reconstruir este país en todas sus dimensiones. En la política, en la economía, en la gestión pública, en la concordia institucional, en las relaciones internacionales y, sobre todo, en la atención a los más necesitados.

Es necesario reconstruir el alma misma de este país. Recuperar la generosidad, la solidaridad, el respeto a las diferencias y el amor al prójimo.

Traer de vuelta la alegría de ser brasileños y el orgullo que siempre tuvimos en el verde-amarillo y en la bandera de nuestro país. Ese verde-amarillo y esa bandera que no es de nadie, excepto del pueblo brasileño.

Nuestro compromiso más urgente es volver a acabar con el hambre. No podemos aceptar como normal que millones de hombres, mujeres y niños en este país no tengan qué comer, o que consuman menos calorías y proteínas de las necesarias.

Si somos el tercer mayor productor de alimentos del mundo y el primero en proteína animal, si tenemos tecnología y una inmensidad de tierra cultivable, si somos capaces de exportar para todo el mundo, tenemos el deber de garantizar que cada brasileño Puede desayunar, almorzar y cenar todos los días.

Este será, nuevamente, el compromiso número uno de nuestro gobierno.

No podemos aceptar como normal que familias enteras se vean obligadas a dormir en la calle, expuestas al frío, la lluvia y la violencia.

Por lo tanto, retomaremos Minha Casa Minha Vida, con prioridad para familias de bajos ingresos, y recuperaremos los programas de inclusión que sacaron a 36 millones de brasileños de la pobreza extrema.

Brasil ya no puede vivir con esta inmensa brecha sin fondo, este muro de cemento y desigualdad que separa a Brasil en partes desiguales que no se pueden reconocer. Este país necesita reconocerse a sí mismo. Necesitas encontrarte a ti mismo de nuevo.

Además de combatir la pobreza extrema y el hambre, restauraremos el diálogo en este país.

Es necesario retomar el diálogo con el Poder Legislativo y Judicial. Sin intentos de exorbitar, intervenir, controlar, cooptar, pero buscando reconstruir la convivencia armoniosa y republicana entre los tres poderes.

La normalidad democrática está consagrada en la Constitución. Es lo que establece los derechos y obligaciones de cada poder, de cada institución, de las Fuerzas Armadas y de cada uno de nosotros.

La Constitución rige nuestra existencia colectiva, y nadie, absolutamente nadie, está por encima de ella, nadie tiene derecho a ignorarla o desafiarla.

También es más que urgente retomar el diálogo entre el pueblo y el gobierno.

Así que traigamos de vuelta las conferencias nacionales. Para que los interesados elijan sus prioridades y presenten al gobierno sugerencias de política pública en cada área: educación, salud, seguridad, derechos de la mujer, igualdad racial, juventud, vivienda y muchas otras.

Retomemos el diálogo con los gobernadores y alcaldes, para definir juntos las obras prioritarias para cada población.

No importa a qué partido pertenezcan el gobernador y el alcalde. Nuestro compromiso siempre será mejorar la vida de la población de cada estado, de cada municipio de este país.

También vamos a restablecer el diálogo entre el gobierno, los empresarios, los trabajadores y la sociedad civil organizada, con el regreso del Consejo de Desarrollo Económico y Social.

En otras palabras, las grandes decisiones políticas que impactan la vida de 215 millones de brasileños no serán tomadas en secreto, en la oscuridad de la noche, sino después de un amplio diálogo con la sociedad.

Creo que los principales problemas de Brasil, del mundo, del ser humano, se pueden resolver con el diálogo, y no con la fuerza bruta.

Que nadie dude del poder de la palabra cuando se trata de buscar la comprensión y el bien común.

Mis amigos y mis amigas

En mis viajes internacionales y en los contactos que he tenido con líderes de diferentes países, lo que más escucho es que el mundo extraña a Brasil.

Extraño a ese Brasil soberano, que hablaba de igual a igual con los países más ricos y poderosos. Y que al mismo tiempo contribuyó al desarrollo de los países más pobres.

Brasil que apoyó el desarrollo de los países africanos a través de la cooperación, la inversión y la transferencia de tecnología.

Quien trabajó por la integración de América del Sur, América Latina y el Caribe, que fortaleció al Mercosur, y ayudó a crear el G-20, UnaSul, CELAC y los BRICS.

Hoy le estamos diciendo al mundo que Brasil está de regreso. Que Brasil es demasiado grande para ser relegado a este triste papel de paria en el mundo.

Vamos a recuperar la credibilidad, la previsibilidad y la estabilidad del país, para que los inversores, nacionales y extranjeros, puedan recuperar la confianza en Brasil. Para que dejen de ver a nuestro país como una fuente de lucro inmediato y depredador, y se conviertan en nuestros socios en la reanudación del crecimiento económico con inclusión social y sustentabilidad ambiental.

Queremos un comercio internacional más justo. Reanudar nuestras asociaciones con los Estados Unidos y la Unión Europea sobre nuevas bases. No nos interesan los acuerdos comerciales que condenan a nuestro país al eterno papel de exportador de commodities y materias primas.

Reindustrialicemos Brasil, invirtamos en la economía verde y digital, apoyemos la creatividad de nuestros emprendedores y emprendedoras. También queremos exportar conocimiento.

Volveremos a luchar por una nueva gobernanza global, con la inclusión de más países en el Consejo de Seguridad de la ONU y con el fin del derecho de veto, que daña el equilibrio entre las naciones.

Estamos listos para volver a participar en la lucha contra el hambre y la desigualdad en el mundo, y en los esfuerzos para promover la paz entre los pueblos.

Brasil está listo para retomar su papel de liderazgo en la lucha contra la crisis climática, protegiendo todos nuestros biomas, especialmente la Selva Amazónica.

En nuestro gobierno logramos reducir la deforestación en la Amazonía en un 80%, reduciendo considerablemente la emisión de gases causantes del calentamiento global.

Ahora, luchemos por la deforestación cero en la Amazonía

Brasil y el planeta necesitan una Amazonía viva. Un árbol en pie vale más que toneladas de madera talada ilegalmente por quienes sólo piensan en el beneficio fácil, a costa del deterioro de la vida en la Tierra.

Un río de agua clara vale mucho más que todo el oro extraído a costa del mercurio que mata la fauna y pone en riesgo la vida humana.

Cuando un niño indígena muere asesinado por la codicia de los depredadores del medio ambiente, una parte de la humanidad muere con él.

Por lo tanto, retomaremos el monitoreo y la vigilancia de la Amazonía y combatiremos toda actividad ilegal, ya sea minería, minería, explotación forestal u ocupación agrícola indebida.

Al mismo tiempo, promoveremos el desarrollo sostenible de las comunidades que viven en la región amazónica. Demostremos una vez más que es posible generar riqueza sin destruir el medio ambiente.

Estamos abiertos a la cooperación internacional para preservar la Amazonía, ya sea en forma de inversión o investigación científica. Pero siempre bajo el liderazgo de Brasil, sin renunciar nunca a nuestra soberanía.

Estamos comprometidos con los pueblos indígenas, otros pueblos del bosque y la biodiversidad. Queremos la pacificación ambiental.

No nos interesa una guerra por el medio ambiente, pero estamos listos para defenderlo de cualquier amenaza.

Mis amigos y mis amigas

El nuevo Brasil que construiremos a partir del 1 de enero no sólo interesa al pueblo brasileño, sino a todas las personas que trabajan por la paz, la solidaridad y la fraternidad, en cualquier parte del mundo.

El miércoles pasado, el Papa Francisco envió un mensaje importante a Brasil, rezando para que el pueblo brasileño esté libre del odio, la intolerancia y la violencia.

Quiero decir que queremos lo mismo y trabajaremos incansablemente por un Brasil donde el amor prevalece sobre el odio, la verdad vence a la mentira y la esperanza es mayor que el miedo.

Cada día de mi vida recuerdo la mayor enseñanza de Jesucristo, que es el amor al prójimo. Por lo tanto, creo que la virtud más importante de un buen gobernante siempre será el amor, por su país y por su pueblo.

En lo que de nosotros dependa, no faltará el amor en este país. Cuidaremos mucho a Brasil y al pueblo brasileño. Viviremos en un tiempo nuevo. De paz, de amor y de esperanza.

Un tiempo en que el pueblo brasileño tiene derecho a soñar de nuevo. Y las oportunidades para realizar lo que sueñas.

Con ese fin, invito a todos los brasileños, independientemente del candidato por el que hayan votado en esta elección. Más que nunca, estamos recorriendo Brasil juntos, mirando más lo que nos une que nuestras diferencias.

Sé la magnitud de la misión que me tiene reservada la historia, y sé que solo no podré cumplirla. Necesitaré a todos: partidos políticos, trabajadores, empresarios, parlamentarios, gobernadores, alcaldes, personas de todas las religiones. Brasileños que sueñan con un Brasil más desarrollado, más justo y más fraterno.

Vuelvo a decir lo que dije durante toda la campaña. Lo que nunca fue una simple promesa de candidato, sino una profesión de fe, un compromiso de vida:

Brasil tiene un camino. Todos juntos podremos arreglar este país y construir un Brasil del tamaño de nuestros sueños, con oportunidades para convertirlos en realidad.

Una vez más, renuevo mi eterna gratitud al pueblo brasileño. Un fuerte abrazo, y que Dios bendiga nuestro viaje».

Compartido con SURCOS por Oscar Jara Holliday.

Imagen: https://www.cubanet.org/