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Etiqueta: Estado Social de Derecho

Conato de Manual Provisional Costarricense para respirar, sobrevivir y resistir en tiempos del llamado «Populismo de Derechas»

MSC. Jiddu Rojas Jiménez

  • «El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos» (Antonio Gramsci).

Más allá del sano sarcasmo, nos preguntamos: ¿Qué política inteligente y consecuente debería desarrollar una verdadera Izquierda Social y Democrática, y realmente amplia costarricense, desde un auténtico Progresismo, o desde una verdadera Socialdemocracia, que pretenda acompañar y se constituya desde el campo popular, frente al actual Gobierno caracterizado como «Populista» de Don Rodrigo Chaves?

  • Excursus (1) e Ideario: Una moderna Izquierda Democrática así, debería poder priorizar y distinguir entre lo Táctico y lo Estratégico, conocer críticamente de las determinaciones Geopolíticas, formarse permanentemente, conocer nuestra Historia, no temer a las alianzas estratégicas o tácticas (y saber distinguirlas), y trascender el concepto de partido político electoral tradicional, sin tampoco menoscabar el tema electoral o parlamentario. Pero ante todo debe entender y valorar la potencia liberadora de la autodeterminación democrática y la autogestión popular, bien orientadas. Entender, qué en estos tiempos convulsos de crisis nacional, regional, geopolítica y climática global, lo revolucionario y humanista, es rescatar a nuestro imperfecto Estado Social de Derecho y renovar nuestras conquistas sociales, para construir la posibilidad de una relación de respeto con el Ambiente y el Planeta.
  • Excursus (2) sobre la categoría de “Populismo”: Éste es un artículo de difusión, suscrito a la forma-ensayo (Adorno/Liliana Weinberg), pero admitamos que el término «populista», –que no es «popular»–, tiene diferentes acepciones: No es lo mismo su uso en la obra académica de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, que por ejemplo, en la discusión política interna entre diferentes sectores del Peronismo argentino; o en referencia exclusiva al estilo de comunicación política de una campaña; o por el contrario, en referencia al imaginario político hegemónico liberal burgués de corte Anglo, donde da lo mismo Chávez de Venezuela que Chaves de Costa Rica, AMLO, Petro o Bolsonaro; o peor aún, aquel uso del término que confunde populista con popular, pues confunde carácter del poder ejercido con naturaleza de clases del poder; o aquel uso que asigna exclusivamente a la izquierda sin matices, el término populista como epíteto por su anticomunismo trasnochado, etc.

Prosigo con mi inquietud original. Rápidamente ensayo y propongo, y reflexiono sobre algunas respuestas provisionales, tanto teóricas como prácticas, a la pregunta inicial:

1) En primer lugar y desde mi «locus» político, con Patriotismo y desinterés, creo que deberíamos apoyar las medidas del Ejecutivo, que sean razonablemente beneficiosas para las clases populares costarricenses y para la salvación y mejoramiento del Estado Social de Derecho, y no contravengan el Estado de Derecho.

Primero está el Pueblo de Costa Rica y la salud de la República. No me detendré en ejemplos, pero los hay y no son pocos.

2) Segundo: En este deber cívico no se debe ni puede, ser mezquino. Al contrario, se deben acompañar los logros y aciertos del Ejecutivo o del Legislativo, en torno a la defensa estratégica del Estado Social de Derecho y de nuestras conquistas populares.

La Honestidad sin ingenuidad, es una virtud política reconocida, en un Mundo sin credibilidad.

La ‘Buena Fe’ (en el sentido laico del filósofo Habermas) es indispensable, para construir cualquier espacio diálogico.

Cualquier verdadero gran acuerdo político nacional y popular, debe partir de la comprobada Buena Fe.

  • Recordemos el imperativo categórico del filósofo (y físico) Immanuel Kant (1724-1804): «Obra siempre de modo que tu conducta pudiera servir de principio a una ley universal».

3) Tercero, advertimos que no hay que confundir a la «masa» desinformada y movilizada por troles y «haters» profesionales, con el Pueblo político, con la verdadera y compleja subjetividad popular, ni con los sectores populares orientados políticamente, autodeterminados, y con consciencia «para sí». Aunque esta nueva masa objetivamente sea reclutada a veces de entre los sectores subalternos y empobrecidos, su subjetividad responde inconscientemente, a los grandes intereses de las diferentes facciones de la Clases dominantes. Estas últimas además tienen, importantes contradicciones internas y visiones de país encontradas. Por lo tanto, es importante hilar fino en este terreno sociológico.

Muchos y muchas votaron por Rodrigo Chaves como forma de protesta frente al modelo Neoliberal de la Desigualdad Social impuesta. Aún y cuando sus propuestas económicas sean de corte también Neoliberal. Es el equivalente de apagar un incendio con más gasolina (Por cierto que a veces funciona un cortafuegos así).

4) Debemos saber explicar esta dura reflexión política y sociológica: Hemos visto una gran agresividad de parte de algunos de sus defensores.

Ese minoritario comportamiento selectivo de algunos percibido como «chusma» agresiva y enardecida, parece estimulado a veces por las habilidades comunicativas del Señor Presidente.

Ese comportamiento de algunos pocos nace embrutecido por las redes, la marginalidad rural no “Valle-centralina”, y las cantinas, –al viejo estilo del viejo caudillismo nacionalista de un León Cortés–, y construye su identidad a través de los miedos, de la irracionalidad y de los prejuicios Anticomunistas, y de la desinformación organizada. No muy diferente de la ‘opinión pública’ formada o deformada, por los medios hegemónicos tradicionales, como La Nación, SA. o Teletica Canal 7. Pescan y tratan de competir en las ‘mismas aguas’, pero con diferentes estilos, herramientas y públicos-metas. Los resultados son diferentes, paralelos como dos o tres Costa Ricas, igual de sesgados pero con diferentes visiones ideológicas. (Acá uso «ideología» como falsa representación social). Somos una sociedad más fragmentada y más polarizada por nuevos «clivajes» políticos, electorales e ideológicos, aún y cuando pregonen, que las «ideologías están muertas».

5) En mi opinión, esa nueva masa partidaria del estilo vertical de Don Rodrigo Chaves (un gran comunicador), crea su identidad ideológica ‘inercial’ no confesada, –no a partir de la reflexión racional–, sino que como toda ‘masa’ (que no pueblo social movilizado) atiende a una determinada manipulación. Es la «mayoría silenciosa» conservadora al decir del renunciado Ex-Presidente Nixon de Estados Unidos.

Necesitan un nuevo padre simbólico y una nueva figura de autoridad, a quien transferir sus deseos e inseguridades.

Después de la Pandemia y la crisis económica nacional y global, esta tendencia colectiva podría ser mayoritaria. Parodiando a Freud, es el reino social del Tánatos colectivo.

En el caso costarricense, esta identidad política ‘Neocon’ difusa, es también fruto directo de la manipulación ideológica del justo sentimiento de frustración colectiva, frente a la exclusión social y la corrupción imperante en la Administración Pública, y el descrédito de los partidos tradicionales PLN, PUSC, PAC y Fundamentalistas.

6) En resumen la cosmovisión inercial y la percepción colectiva de esta masa antidemocrática, es básicamente chovinista, homofóbica, anticomunista, anti-intelectual, anti- universidades públicas, anti- impuestos, anti- Estado, reaccionaria, muy agresiva, anti – Ilustración, machista, anti-vacunas, proclive al Fundamentalismo, de valores Neocon, y alimentada con falsas «Teorías de la Conspiración», pero profundamente cipaya cuando se trata del Imperialismo Norteamericano. Todo un cóctel.

Son los mismos que creen que el PAC y el pasado Gobierno de Carlos Alvarado era de «izquierda» sólo por levantar la bandera LGTBIQ. (Cuando en realidad fue un Gobierno Neoliberal en economía, salpicado de escándalos, y excesivamente servil en la Geopolítica de Trump y Pompeo. Claro al menos CAQ le ganó en Coalición y Segunda Ronda, a Fabricio y a los Fundamentalistas de extrema derecha).

Por lo tanto, esta nueva masa no representa nunca al «Pueblo social y político» y sus intereses populares. Nunca.

7) No olvidemos que La Nación SA, Teletica, REPRETEL, Grupo Extra, CRHoy, etc., son corresponsables de esta deformación ideológica de las masas.

Así grandes sectores populares perciben a la «Izquierda» y al Progresismo, como una discursividad ajena e hipócrita y elitista.

Lo identifican solamente con la defensa de los derechos humanos de la población LGTBIQ (lo cual es un orgullo para la Izquierda Democrática pero es insuficiente). Reciclan así, el epíteto fascista de «izquierda caviar», etc. Esto es sólo una gran operación mediática anticomunista elemental.

Sumemos los errores políticos propios de una Izquierda Democrática y de un Progresismo, sin claros referentes discursivos, salvo cuando vienen las Elecciones Nacionales, y divorciado de los movimientos sociales.

  • «El Anticomunismo es el comienzo del Fascismo», sentenció Albert Camus (1913-1960: Novelista y pensador existencialista francés y partisano antifascista).

Esta nueva supuesta «Gradería de Sol», no es realmente popular (para citar a José Luis Najenson). Es «Fake», no es popular. Lo ‘populista’ por su contenido de clase deviene realmente anti-popular.

Pues no se construye para defender los intereses populares, o de la Patria, aunque con demagogia haga referencia discursiva a esos valores.

Su nivel de consciencia «ciudadana» es un burdo y alienado «en sí» inmediatista, no tienen consciencia «para sí», ni proyecto humano incluyente.

Piensa, consume y actúa como el Amo quiere. Son un producto social sobredeterminado, por la Hiper-mercantilización de la vida y de los usos sociales. (Uso las categorías del profesor Helio Gallardo, tomadas a si vez de la «Segunda Declaración de La Habana»).

Son producto y efecto social de lo que en Cornelius Castoriadis de llamaba «lo-instituido».

No son causa y potencia de «lo-instituyente».

Son parte del «Poder Constituido» y nunca del «Poder Constituyente», al decir del filósofo político italiano Antonio Negri. Pero desde luego, no se deben ni pueden tampoco subestimar. Jamás. Al contrario.

9) Urgente: Esta masa inercial, son solamente conciudadanos/as desesperanzados/as, sin herramientas políticas o culturales para no caer en la manipulación «efectista» de esta ola populista, de este ‘Tsunami’ (sic) como el Mandatario mismo señaló literalmente en la pasada Campaña Electoral. Atención con este tema. Aquí hay corresponsabilidad moral y social del elitismo de izquierdas.

10) Nuestro deber, por el contrario, es reflexionar y criticar racionalmente, denunciar cívicamente, y demarcarnos, de los grandes temas de la Macroeconomía Neoliberal, que tarde o temprano se nos van a imponer como Agenda económica nacional; así como de sus peligrosos compromisos Geopolíticos regionales.

Tomar distancia crítica de ellos, y proponer creativamente alternativas. ¡Y proponer!

11) Organizarse mejor y diferente, y sobre todo formarse mejor en el estudio crítico y científico de nuestra realidad social costarricense y latinoamericana, y de las necesidades políticas, económicas y culturales del Pueblo Costarricense. (Esto significa necesariamente el superar las limitaciones partidarias.)

La Educación política popular es la clave de la resistencia inteligente contra cualquier posible despotismo, o amenaza contra el Estado de Derecho y el Imperio de la Ley.

12) Debemos superar y desterrar, –entre otros–, al estereotipo ideológico (como «falsa conciencia») del llamado falso Progresismo Neoliberal (Nancy Fraser), y construir una auténtica narrativa política popular de liberación, que estudie y parta del conocimiento científico de nuestra historia nacional, que supere el sectarismo del obrerismo trasnochado, del «Socialismo Histórico», del elitismo centrípeto del ‘discurso universitario’ (en el sentido de Lacan) y su microcosmos; así como del ‘Politicismo’ vulgar de los partiditos locales, o del macabro ‘Electoralismo’; y claro, de la desinformación organizada y de su polarización; y sobre todo de la Geopolítica y los intereses de las grandes potencias en nuestra región Mesoamericana.

13) Deberemos finalmente, superar también, el «canibalismo» de izquierdas, el tribalismo, el sectarismo de todo tipo, y sus feudos políticos, así como los prejuicios políticos, superando el falso-Progresismo Neoliberal, para comenzar a construir una gran alianza política pluriclasista, que reconstruya a nuestro Estado Social y Democrático de Derecho, su Legitimidad Democrática, y los Derechos Humanos ; que además, defienda nuestra Soberanía Nacional y nuestros recursos naturales frente al caos Geopolítico y la crisis ambiental planetaria ; y sobre todo que frene el crecimiento de la desigualdad social, de la exclusión social y de la pobreza, y de sus trágicas consecuencias sociales, culturales y ambientales.

14) Aclaro también públicamente, que una Izquierda Democrática, no debe recaer jamás en la tentación del viejo Stalinismo criollo, qué por ejemplo, ve a Daniel Ortega como una especie de adalid jurásico del viejo Sandinismo histórico, y no como el Dictador con economía Neoliberal y retórica Antimperialista que es. (Carlos Fonseca Amador se revuelca en su tumba).

Matizando dialécticamente, –para seguir con el ejemplo anterior–, por otra parte, que Nicaragua es agredida y cercada por razones estratégicas Geopolíticas y Geoestratégicas, por el Imperialismo Norteamericano y sus voceros regionales, a quienes los Derechos Humanos, no les interesan en absoluto. (Sino comenzarían por cerrar la Base de Guantánamo donde se tortura, golpea, viola, y asesina permanentemente.).

15) Mucha agua ha corrido… Construyamos Esperanza.

Los errores son parte del proceso cognitivo (Piaget). Y esto es válido para entender y actuar sobre el complejo fenómeno de lo político.

Comenzamos por estudiar a Costa Rica en el contexto de América Latina.

Debemos mirar también a Petro en Colombia, a Boric en Chile, a Pepe Mujica en Uruguay, a Néstor Kirchner en Argentina, a AMLO en México, a Xiomara Castro en Honduras, a Luis Arce y Evo Morales en Bolivia y a Lula en Brasil.

Pero también el profundo Humanismo de Manuel Mora Valverde, de Carmen Lyra, de CALUFA, de Carlos Luis Sáenz, Fabián Dobles, aún antes de Vicente Sáenz, de Omar Dengo, de Brenes Mesén, de Joaquín García Monge, de Ángela Acuña Braun, y luego de de Rodrigo Facio, de Benjamín Odio, del Pbo. Benjamín Núñez, de Figueres Ferrer, o la visión de crear y apoyar alianzas sociales trascendentes de Monseñor Sanabria, o mucho antes del Pbo. Francisco Calvo y de Félix Arcadio Montero, desde nuestro comienzo republicano con el Bachiller Osejo, con José Gregorio Ramírez, con Juan Mora Fernández, o en los albores del siglo XX con los próceres anti-Tinoquistas Rogelio Fernández Güell y Marcelino García Flamenco; o perdidos en la resistencia contra la conquista y colonización española, con Coyoche, con el Huetar Garabito, y luego Pabru Presberi, o con Sergio Rojas y Jehry Rivera; para volver al siglo XIX con Pancha Carrasco, con el General Cañas y con José Joaquín Mora Porras, y por supuesto del Libertador Juan Rafael Mora Porras y la Campaña de 1856.

Tenemos un gran acervo, tenemos una historia de resistencia y de creatividad colectiva. Sólo en el siglo XXI tenemos a la lucha contra el ‘Combo’ privatizador del ICE, contra el monopolio privado de RITEVE, contra la privatización velada del Hospital San Vicente de Paul en Heredia por parte de una misteriosa y extinta Fundación de la UNA, contra el TLC impuesto, etc.

Y tenemos también capacidad de diálogo y construcción. Como se hizo en 1943 con las Reformas Sociales, y como se hizo con luces y sombras en el Pacto de Ochomogo entre Manuel Mora Valverde y Don Pepe Figueres Ferrer.

Sólo tenemos que aprender a pensar por nosotros y nosotras mismos/as. Y a atrevernos a actuar en consecuencia.

No hay nada más que temer o perder.

Gracias, mi opinión respetuosa y fraternal.

P. S. «Quién no tiene enemigos, tampoco suele tener amigos», escribió el jesuita Baltazar Gracián (1601-1658).

MSC. Jiddu Rojas Jiménez (Derechos de Autor).

Declaración de Encuentro Nacional de la Unidad Sindical

El pasado 23 de mayo de 2022, el CICANDE emitió un comunicado donde se convocaba a un Encuentro Nacional de la Unidad Sindical, con el fin de defender el Estado Social de Derecho costarricense. El comunicado señala que la presente administración Chaves Robles (2022 – 2026), posee tintes neoliberales, un gabinete tecnocrático y empresarial lo que cristaliza el objetivo de desmantelar el Estado Social de Derecho. Asimismo, se indica que la conformación de la actual Asamblea Legislativa posee 5 fracciones de partidos conservadores implica un reto estratégico para el movimiento popular y social. 

Se manifiesta que el movimiento sindical impulsará un amplio abanico de alianzas sociales a fin de enfrentar esta amenaza mediante la creación de una agenda común que dé prioridad a los siguientes puntos:

  • Eliminar la regla fiscal
  • Exigir políticas que eviten la corrupción, morosidad, elusión y evasión
  • Defensa de la Caja Costarricense del Seguro Social y de los regímenes de pensiones
  • Defensa de la educación pública
  • Defensa del Instituto Costarricense de Electricidad
  • Defensa de los derechos laborales y del trabajo decente
  • Defensa de la equidad de género y la diversidad sexual
  • Lucha contra el alto costo de la vida y por salarios y pensiones dignas
  • Lucha por la soberanía

De igual forma, se demanda un diálogo social real efectivo, para garantizar la defensa de la institucionalidad pública y de los derechos de la clase trabajadora. También se busca impulsar la unidad popular y social para afrontar las luchas que se tienen por delante.

Si desea conocer con más detalle el comunicado realizado por CICANDE, puede consultar la imagen adjunta.

 

Compartido con SURCOS por Luis Chavarría.

Foro: Regla Fiscal y Estado Social de Derecho

El martes 31 de mayo de 2022, se realizó el Foro “Regla Fiscal y Estado de Derecho”, por parte de la Universidad Nacional, Universidad de Costa Rica y la Facultad de Ciencias Sociales, efectuándose en la biblioteca Eugenio Fonseca Tortós.

Los panelistas invitados fueron: la vicerrectora de Administración de la Universidad Nacional Roxana Morales Ramos, el docente Fernando Rodríguez Garro de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica, la diputada por el Frente Amplio Sofía Guillén Pérez y la decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica Isabel Avedaño Flores, esta última como moderadora.

Las temáticas que se abordaron parten inicialmente de las finanzas públicas y el deterioro significativo que éstas muestran desde el 2008, a partir de dicho deterioro se desprendieron dos fenómenos opuestos, por un lado, la tasa de crecimiento de los ingresos fiscales en detrimento y, por otro lado, el gasto público creciendo a ritmos acelerados, influyendo en el aumento del déficit y el endeudamiento público.

Adicionalmente, se introdujo a discusión el proyecto de Reforma Fiscal del gobierno (2014-2018) de Luis Guillermo Solís, que sería aprobado hasta la administración (2018-2022) de Carlos Alvarado, como la ley No 9635 “Fortalecimiento de las Finanzas Públicas”, entre una serie de promesas de trabajar en pro de mejoras de las finanzas públicas de Costa Rica.

Finalmente, los panelistas aportaron un análisis profundo de la metodología, definición, interpretación, cumplimiento, efectos, impactos, resultados y mejoras o déficit de la aplicación de la Regla Fiscal, antes y durante la pandemia por COVID-19 en Costa Rica.

En el siguiente enlace encontrará el video completo del foro:

Foro: Regla fiscal y Estado Social de Derecho – Video

El pasado martes 31 de mayo de 2022 a las 5:30 p.m. tuvo lugar el foro titulado “Regla fiscal y Estado Social de Derecho”, en una colaboración entre la Facultad de Ciencias Sociales de la UCR y de la UNA y con la participación de los siguientes panelistas:

  • Roxana Morales Ramos- Vicerrectora de Administración de la UNA
  • Fernando Rodríguez Garro- Docente de la Escuela de Ciencias Políticas de la UCR.
  • Sofía Guillén Pérez- Diputada del partido Frente Amplio

Moderó: Isabel Avendaño Flores- Decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la UCR.

El foro se realizó en la biblioteca Eugenio Fonseca Tortós y fue transmitida por el Facebook de la Facultad de Ciencias Sociales.

Puede ver el video siguiendo este enlace: https://fb.watch/dnPaz-1hma/

Una consigna que es una auténtica trampa

Carlos Luis Chacón

Siento la obligación de expresar mi opinión en relación con el movimiento convocado para este lunes 23 de mayo.

No hay duda de que cualquier esfuerzo que se haga para evitar que, el costo de cualquiera de las aventuras de las mafias vaya a salir del bolsillo y el estómago de nuestro pueblo merece oponerle resistencia, con toda la inteligencia y la fuerza que podamos, pero aprovechar una lucha tan justa como la de oponerse al alza desproporcionada del costo de la vida para sembrarnos la vieja idea de apropiarse de lo poco que ya nos van dejando de los bienes del Estado, a través de la consigna NO MAS RECOPE, es una auténtica trampa.
Cumplo con advertirlo.

No dudo que ahí se moverá gente bien inspirada pero, mediante esa consigna veo claramente la mano de la mafia, que por lo demás, es donde ponen el mayor acento.

MÁS ESTADO SOCIAL, NUNCA MENOS

Álvaro Vega Sánchez, sociólogo

Los logros y avances de la Costa Rica de la segunda mitad del Siglo XX, que la llegaron a colocar entre los punteros en desarrollo humano, social y sostenible en América Latina, fueron el resultado de apostar siempre por más Estado Social y nunca por menos.

Cuatro iniciativas fueron claves y determinantes para que el país se catapultara como uno de los más avanzados del continente: la apuesta por las garantías sociales de los años 1940; por la educación, la energía eléctrica, las telecomunicaciones y los acueductos de los años 1950; y por la conservación y la sostenibilidad de los años 1960. De ahí, nuestras grandes fortalezas: salud, educación, seguridad socio-laboral, electricidad, agua potable y sostenibilidad eco-ambiental. Todo ello, como resultado de un Estado Social innovador, regulador y solidario.

Inducidos por la crisis energética de los países del mundo rico, que se trasladó como crisis de la deuda a los países pobres y de ingreso medio, se asumió a partir de los años 1980, por mandato de los organismos financieros internacionales, la consigna neoliberal de menos Estado social y más mercado. Perdimos el rumbo y caímos en picada en el abismo de la desigualdad y la pobreza, en buena medida, hoy convertida en miseria. Involucionamos, así, de la sociedad de perfil de clase media hacia la de perfil medieval de ricos y pordioseros.

En la actualidad, además de ser azotados por la Pandemia del Covid 19, estamos siendo azotados por las propuestas y acciones contra el Estado Social. Se pretende solucionar los graves problemas de la crisis fiscal y la deuda pública con medidas simplistas y sesgadas, como la regla fiscal indiscriminada, la política de salarios decrecientes en el sector público, la reducción y fusión de la institucionalidad social, entre otras. Todo ello, para no tener que volver sobre la impostergable tarea de propiciar acciones y medidas para contener la evasión fiscal e impulsar un adecuado sistema de recaudación y una mayor justicia tributaria.

Quienes hoy plantean la necesidad de un modelo de Estado eficiente y moderno, solo piensan en menos Estado Social. No en cómo construir un país con una economía social y solidaria robusta, y que contribuya a un uso equilibrado y sostenible de los recursos naturales y ambientales del país, es decir, donde su norte no sea el simple crecimiento económico al servicio de los grandes negocios nacionales y extranjeros.

El país tiene el gran desafío de retomar el rumbo por la “vía costarricense”, que siempre ha implicado más Estado Social y nunca menos. Lamentablemente, éste es cada vez más socialmente anémico y con una tendencia que favorece la oligarquización de la sociedad. Es decir, un Estado al servicio de grupos de gran poder económico y político. Transitamos, así, del Estado Social al Estado Oligárquico.

La actual Asamblea Legislativa apresura su agenda, pretendiendo dejar un legado en materia de “reactivación económica”, con una fórmula que se plantea como casi milagrosa: la descentralización de las zonas francas, para llevarlas a las regiones periféricas, económica y socialmente más deprimidas del país. Se sigue apostando al modelo de “zonas de enclave” de limitados impactos sociolaborales, como se ha mostrado también en el caso de la Gran Área Metropolitana. No se vislumbran esfuerzos significativos que potencien las condiciones y capacidades locales y regionales para impulsar y fortalecer iniciativas de pequeños y medianos emprendimientos con impactos sociolaborales sustantivos.

Para heredar a las nuevas generaciones, una Costa Rica donde la salud, la educación, el trabajo “decente” y la vivienda digna, entre otros, sean derechos garantizados para todos sus habitantes, necesitamos apostar por más Estado Social, nunca por menos.

 

Enviado a SURCOS por el autor.

Más sombras que luces para nuestro Estado Social de Derecho

Luis Fernando Astorga Gatjens

Cuando todavía el presidente electo, Rodrigo Chaves Robles no ha revelado los nombres de todas las personas integrantes de su gabinete, queda claro con las ya anunciadas que la orientación neoliberal, es la que marcará el norte del nuevo gobierno.

Los antecedentes de Chaves Robles en el Banco Mundial y, particularmente, por las políticas fijadas a Indonesia desde la oficina que él dirigía, no dejan mucho margen como para pensar que las políticas que impulsará él y su equipo de gobierno, no se saldrán mucho de ese guión. Asimismo su fugaz paso como ministro de Hacienda de la administración saliente también permite pensar que las políticas neoliberales que han erosionado nuestro Estado de Bienestar, seguirán presentes y activas en los próximos cuatro años.

Es como la crónica de una situación tan predecible como anunciada. La deriva neoliberal del gobierno de Carlos Alvarado es fruto del contubernio entre un gobierno que nunca cumplió con lo prometido en la campaña electoral de 2018 y unas fracciones como las del PLN, PUSC y los evangélicos (de Restauración y Nueva República) que le aseguraron una mayoría calificada al saliente gobierno del PAC. Las leyes aprobadas en este cuatrienio han sido como cuchillos afilados que han sido clavados en nuestro Estado Social de Derecho (ESD). Le han provocado múltiples hemorragias y la sangre sigue fluyendo.

Lo que le costó a la sociedad costarricense y al país construir en varios decenios del siglo anterior, inició su declive –con zigzagueos– a partir de la década de los años ochenta, con dos administraciones liberacionistas: La de Luis Alberto Monge y, especialmente, la de Oscar Arias. El neoliberalismo que campeaba por sus respetos en Estados Unidos (Ronald Reagan) e Inglaterra (Margaret Tatcher) en esa época, influyó de manera, cada vez más corrosiva, en las políticas del país desde entonces.

El llamado “Consenso de Washington”, que impuso fórmulas económicas neoliberales que impulsaron varios organismos financieros internacionales en los años ochenta y noventa de la centuria anterior, se convirtió en el catecismo orientador bajo la consigna: ¡Más mercado, menos Estado! De esta manera, empezó una cuenta regresiva para el genuino ESD de Costa Rica, que singularizó nuestro desarrollo relativo y proyectó avances sociales significativos del país, en el contexto latinoamericano e internacional.

La administración que termina el próximo 8 de mayo y «su» fracción ampliamente mayoritaria en el Congreso, aceleraron y profundizaron el daño de nuestro ESD; tal y como lo expresan el incremento de la pobreza, la desigualdad social y la ominosa concentración de la riqueza en cada vez menos manos. La pandemia, que provocó que algunos fenómenos se profundizaron, no es la causa de este significativo deterioro del ESD. Es una situación que, desafortunadamente, nos viene de lejos.

Teníamos la leve esperanza de que el presidente electo, a partir de los aprendizajes del mismo Banco Mundial y el FMI sobre los desastres sociales y económicos generados por las políticas neoliberales que han impulsado en diversos países en las últimas décadas, en un afán rectificador, fijara un rumbo distinto a sus políticas acorde a la grave situación social que enfrentan las mayorías del país. Pero no. Todo hace prever que mantendrá el rumbo trazado por el gobierno anterior.

Los nombres ya adelantados del nuevo gabinete tienen una marca política e ideológica que no vaticina un cambio de rumbo nacional. Quien ha sido anunciada como Ministra de la Presidencia, Natalia Díaz, libertaria de origen y tránsfuga de varios partidos, en la campaña anterior hizo todo lo posible por mostrar su credo neoliberal. Ella será el enlace con una Asamblea Legislativa, ampliamente dominada por fracciones y diputados sin vocación progresista. Es muy posible que ella se entienda muy bien con muchas y muchos de los diputados; incluyendo –desde luego– al que podría convertirse en el presidente del Parlamento este 1º de mayo, Rodrigo Arias Sánchez.

Es predecible que el arismo tendrá un peso muy significativo en la Asamblea Legislativa, tanto por el carácter mayoritario que tiene la fracción del PLN como por el liderazgo que podría protagonizar Arias Sánchez. Esta no es una buena noticia para los sectores populares y mayoritarios del país que aspiran y esperan políticas realmente inclusivas, que empiecen a revitalizar el Estado de Bienestar. Ya son muchos años llevando palo como para seguir recibiendo golpes desesperanzadores.

Aún queda un breve espacio para la esperanza, sea que venga con los nombramientos pendientes en ministerios y otras instituciones como por las políticas que habrá de anunciar Chaves Robles y, algo más importante aún, por las que empezará a aplicar a partir del 8 de mayo próximo. Empero –en mi caso—no me hago muchas ilusiones.

Mi esperanza cierta ha estado y estará siempre centrada, en el espíritu de lucha de nuestro pueblo, en su vocación progresista y democrática. Vaticino –sin ser necesariamente pitoniso– que la lucha social, en las calles y otros escenarios, estará muy presente en los próximos meses y años, en caso que este nuevo gobierno persista en destruir lo que queda del ESD y no se enrumbe a mejorar las esperanzas y las condiciones de vida de las mayorías excluidas y cada vez más empobrecidas. Porque, al fin y al cabo: No hay mal que dure tantos años, ni cuerpo social que lo resista.

(24 de abril, 2022)

Asomándonos a las políticas de desarrollo de Rodrigo Chaves

Gilberto Lopes, abril 2022

Desconocido del público en Costa Rica hasta su aparición en el equipo de Carlos Alvarado, su breve incursión en el ministerio de Hacienda le dio el impulso que lo llevó a la presidencia de la República. 

Como en el caso de Alvarado, una serie de circunstancias –más que el peso mismo del candidato o lo atractivo de sus propuestas– hicieron posible el resultado electoral. El presidente electo no tenía antecedentes políticos conocidos en el país y esto –en las circunstancias actuales– terminó favoreciéndolo.

Pero su historia política no era del todo desconocida. Durante seis años –entre 2013 y 2019– fue el director de la oficina del Banco Mundial en Indonesia. Si no me equivoco, la mayor oficina del banco fuera de Washington. Desde allí implementó políticas que podrían ser también impulsadas aquí. No solo eso: esas políticas son parte de una visión del mundo, de una concepción de desarrollo que no fue discutida en campaña.

En las páginas del Banco se puede encontrar estimaciones positivas de esas políticas. En otras páginas hay evaluaciones críticas, aportes a un debate que no deberíamos rehuir.

Traté de buscar antecedentes cuando Chaves apareció en el ministerio de Alvarado. Algo escribí cuando fue designado en Hacienda. Durante la campaña no quise escribir nada. No me sentía representado por ninguna de las candidaturas en la segunda vuelta y expuse mi posición sobre eso en un artículo “En defensa del abstencionismo”.

Pero no dejó de sorprenderme que la candidatura de José María Figueres no hiciera ninguna alusión a las políticas promovidas por su adversario al frente del Banco Mundial en Indonesia. Hay algunos aspectos devastadores, como veremos.

Pensé, al principio, que era resultado de la dirección de una campaña mediocre. Pero después me pareció que no se podía descartar una cercanía a políticas privatizadoras, de promoción de mejores “ambientes de negocios”, cosas así, en las que ambas candidaturas se diferenciaban poco y que me hacían imposible inclinarme por alguna.

Lo cierto es que los grandes temas de campaña fueron el acoso o la corrupción, naturalmente relevantes pero insuficientes para ilustrar un debate entre aspirantes a la presidencia del país.

Escenario electoral

El resultado final es conocido: poco más de 43% de ciudadanos prefirió no participar. Si se les suman los votos blancos y nulos tenemos alrededor de 46% de los electores.

Me parece imposible disociar el crecimiento de ese porcentaje de una cierta desilusión con la política a partir del desarrollo del modelo neoliberal que, desde principios de los años 80, fue demoliendo las bases de un estado social cuya piedra angular –desde mi punto de vista– fue el decreto de nacionalización de los depósitos bancarios de junio de 1948.

Considerando que “las grandes ganancias de los bancos, garantizadas por el Estado y por el ordenamiento social, no es justo que pertenezcan a los accionistas que representan una parte exigua del capital movilizado, sino que deben convertirse en ahorro nacional, cuya inversión debe estar dirigida por el Estado”, la Junta Fundadora de la Segunda República decretó la nacionalización de la banca. Una lógica impecable, de la que se derivó la resolución de que “Sólo el Estado podrá movilizar, a través de sus instituciones bancarias propias, los depósitos del público”.

No es casualidad que el primer paso en el camino de las políticas neoliberales haya sido el de la privatización del negocio bancario, con plata de la AID norteamericana. El proceso siguió luego, implacable: la educación, la salud, las telecomunicaciones, los seguros, las carreteras, los aeropuertos, los puertos, etc… Lo público al servicio de los privados. El país transformado en una enorme alcancía donde los costarricenses echan sus monedas para engordar el chanchito de otros. Esas políticas fueron desdibujando el llamado “bipartidismo”. Uno y otro venían y avanzaban en la misma dirección, con las consecuencias conocidas para la forma de desarrollo del país y para el nivel de vida de las mayorías.

Para los que les gusta poner fecha a las cosas, permítanme sugerir una para el fin del bipartidismo en Costa Rica: el día en que Guido Fernández pasó a integrar el gobierno de Oscar Arias. El triunfo total de ANFE no puede haber pasado desapercibido por Figueres, en su tumba.

No es posible entrar aquí en detalles de ese proceso. El pasado 3 de abril los electores tenían dos opciones: votar por un candidato que no solo había sido parte de ese proceso de descomposición política, sino que se había ido del país para evitar ser preso por acusaciones de cohecho; y otro, del que el gran público desconocía todo…

… Pero no todo era desconocido

Sin antecedentes políticos en el país, volvamos la mirada al mundo político de Rodrigo Chaves: el del Banco Mundial en Indonesia, la oficina a su cargo.

Para dar seguimiento a esto nos parece útil un trabajo bien documentado –Indonesia: the World Bank failed East Asia miracle–, realizado por una fundación norteamericana orientada especialmente a temas ambientales: The Oakland Institute (el texto original, en inglés, puede ser visto aquí: https://www.oaklandinstitute.org/indonesia-world-bank-failed-east-asian-miracle). 

No nos vamos a referir a las políticas promovidas por el Banco en Indonesia en los 31 años de la dictadura del general Suharto (1967-1998). Aunque sus consecuencias se extienden hasta hoy, trataremos de referirnos a lo más reciente, relacionado con el período en que Rodrigo Chaves estuvo al frente a la oficina, o a lo que, desde años anteriores, se proyectó sobre ese período.

Lo que sigue son referencias sacadas del texto del Oakland Institute. Ahí se menciona el “Doing Business 2018: Reforming to Create Jobs report” donde el Banco destaca el papel de Indonesia como uno de los diez casos más exitosos de reformas económicas orientadas a “mejorar el clima de negocios” y atraer inversiones privadas.

Es el punto de vista optimista del Banco, para quien la aplicación de las políticas neoliberales hicieron de Indonesia un ejemplo de milagro económico en el lejano oriente. Pero el estudio analiza luego las diversas consecuencias de esa política. En la carrera por las reformas y por atraer inversiones, millones de hectáreas de bosques hasta entonces manejados por la población local, han sido entregadas a empresas privadas extranjeras, provocando inevitables conflictos sociales, deforestación, desigualdad y pobreza para la vasta población afectada. 

Como Costa Rica, Indonesia adoptó las políticas de ajuste estructural en los años 90’s. En 1998 firmó un memorando con el FMI en el que, a cambio de apoyo financiero, debía promover una política de privatizaciones acelerada, de liberalización del comercio exterior y de las inversiones extranjeras y desregularización de las actividades locales. En 2003, los resultados de esas reformas, promovidas por el BM, desataron protestas en el país. Las imágenes que ilustran el texto son sobrecogedoras. 

Entre 2009 y 2017 el Banco prestó o respaldó préstamos por 20,6 mil millones de dólares a Indonesia, 22% de los cuales se destinaron a promover medidas de desregularización en las más diversas áreas, como reducción de impuestos, facilitación de procedimientos administrativos, reformas en la administración de tierras o proyectos de infraestructura comercial, entre otros.

Todo esto puede presentarse como grandes avances modernizadores del país. Algo parecido a lo que ha hecho el actual ministro de Hacienda de la administración Alvarado, que presume de haber puesto “orden” en las finanzas de Costa Rica, como si eso reflejara el resultado exitoso de una administración. 

Como consecuencia de estas reformas, Indonesia se adelantó rápidamente en el índice de negocios del Banco Mundial, pasando de la posición 106, en 2016, a la 72, en 2018, transformándose en la mayor economía del sudeste asiático. Supongo que el resultado fue considerado como un gran éxito de las políticas del Banco, precisamente en los años en que Chaves encabezaba la oficina. Un proceso del que es también gran entusiasta el presidente Joko Widodo, que gobierna Indonesia desde 2014. Widodo creó una Fuerza de Tarea coordinada por el ministro de Economía para promover las reformas. En Costa Rica un proyecto de reforma del Estado podrá estar en manos de una comisión legislativa que el diputado electo Rodrigo Arias ya anunció su interés en presidir, además de promover proyectos de cooperación público-privado mediante el cual avanzar en las privatizaciones.

Pero es evidente –dice el documento del Oakland Institute– que estos “logros” se alcanzaron a expensas de los trabajadores indonesios, de las comunidades indígenas y del ambiente. Un crecimiento destructivo mediante la atracción de inversión extranjera, que descuidó los derechos de los indígenas a la tierra.

En un documento sobre el marco de la cooperación con el país entre 2016 al 2020, el Banco reafirma su papel orientador en la política económica de Indonesia. La transferencia acelerada de tierras culturalmente ricas y productoras de alimentos a manos de empresas que buscan los beneficios corporativos “provocó el masivo desplazamiento de pequeños propietarios y de pueblos indígenas”. En muchos casos eso no se pudo hacer sin el uso de violencia extrema (nuevamente, las fotos que lo exhiben son estremecedoras). Solo en 2011 se registraron más de 600 conflictos por la tierra en Indonesia, con 22 muertos y centenares de heridos. Este proceso fue acelerado por el programa de reforma agraria aprobado en julio del 2018 y financiado por el Banco que, desconociendo el papel de las comunidades indígenas, sistemáticamente minó sus derechos en favor de las corporaciones.

Palma aceitera

Gracias a ese proceso, Indonesia se convirtió en el principal productor de palma aceitera del mundo. Las 6,9 millones de toneladas de aceite de palma que producía en 2000 se convirtieron en 32 millones en 2016. Más de 50% de los recursos dedicados por el Banco para la producción de palma se destinaron a Indonesia. “Solo entre 1995 y 2015 (Chaves asumió la dirección de la oficina en Indonesia en 2013), un promedio de 117 mil hectáreas anuales de bosques –un área mayor que Hong Kong– fue devastada todos los años para dar lugar a las plantaciones de palma aceitera. De acuerdo con los datos de la Oficina de Estadísticas de Indonesia, el total del área de las plantaciones de palma aceitera en el país eran de cerca de 14 millones de hectáreas, en 2017. Un área mayor que la de Grecia.

“Las inversiones privadas en palma aceitera son presentadas por las compañías y los funcionarios gubernamentales como una forma de crear empleo y construir carreteras, escuelas y casas. Pero la expansión de grandes plantaciones también amenaza la supervivencia de cerca de 40 a 65 millones de personas que dependen directamente de los recursos del bosque para su sustento”. Los responsables de las plantaciones destruyen pequeñas aldeas, campos de arroz, cementerios ubicados en los bordes de sus concesiones, mientras contratan a obreros en zonas lejanas, sin contacto con la población local, para el trabajo en las plantaciones.

Minas

Pero no se trata solo de la palma aceitera. El Banco desempeña también un papel clave en el apoyo de actividades mineras en Indonesia, principalmente mediante operaciones de su International Finance Corporation (IFC) y la Multilateral Investment Guarantee Agency (MIGA). Una actividad que, según el Banco, puede tener un impacto en la reducción de la pobreza.

Las enormes reservas de oro y de cobre son operadas por subsidiarias del gigante minero norteamericano Freeport McMoRan Inc, según el documento del Oakland Institute. Explotaciones que descargan diariamente 200 mil toneladas de productos contaminantes en los ríos. El resultado es que lejos de beneficiar a la población local, lo que fue alguna vez una fuente de alimentos para ellos se transformó en una tierra devastada por la minería. Como ocurre en todas partes y que también en Costa Rica ha provocado un intenso debate.

Turismo

En 2018, cuando preparaban su reunión anual en Bali, el Banco aprobó 300 millones de dólares para mejorar la infraestructura y el servicio y atraer inversión privada en el sector del turismo.

Pero construir nuevos aeropuertos y expandir el turismo de lujo para compartir la prosperidad con las comunidades locales es otra “falsa promesa”, dice el documento que hemos venido analizando.

Las políticas gubernamentales incluían una amnistía impositiva y eliminación de restricciones para nuevos proyectos de inversionistas extranjeros, incluyendo la expansión de la red nacional de carreteras, mil km de carreteras concesionadas; 3.258 km de nuevas líneas férreas; 15 nuevos aeropuertos (mejorías en otros 10) y 24 puertos marítimos (Indonesia es un archipiélago con más de diez mil islas, de las cuales 922 están habitadas).

La costa fue entregada a inversionistas extranjeros. El Banco apoyó los megaproyectos de desarrollo turístico, provocando nuevos problemas. La construcción de la autopista Batang-Semarang, en Java central, por ejemplo, provocó el apoderamiento de tierras de la población local y el desplazamiento de la comunidad de nueve ciudades, en abril del 2018. Vía Campesina, una organización local, denunció que el ambicioso proyecto de infraestructura del presidente Widodo “había traído miseria para miles de familias campesinas”.

El documento concluye afirmando que la asesoría del Banco para favorecer la inversión extranjera en infraestructura y turismo se basa en la explotación de los exuberantes bosques y playas de Indonesia. Pero “el fanatismo de la atracción de inversionistas para la nueva frontera de desarrollo pasa por alto los severos impactos en los medios de vida de los habitantes locales y del ambiente”.

El escenario político

Este es precisamente el debate, en vísperas de que Chaves asuma ahora, no la jefatura de una oficina del BM, sino la presidencia de Costa Rica.

Es razonable pensar que traerá las mismas recetas al país. Si es así (y conociendo los resultados de su aplicación en Indonesia y en el mundo, donde los años del neoliberalismo han llevado las tensiones y las desigualdades a niveles nunca vistos), también es razonable que sectores importantes de la sociedad se opongan a su aplicación.

Chaves no ganó las elecciones con este proyecto de gobierno. Como sabemos, los programas presentados en las elecciones no solo pecan de vaguedades, sino que son, en gran medida, una formalidad para cumplir con los requisitos electorales.

Pero el futuro gobierno cuenta con amplio apoyo en la asamblea para este tipo de políticas. Con Rodrigo Arias en la presidencia de la asamblea tendría una palanca importante para avanzar sobre la institucionalidad y las empresas públicas que todavía resisten los intentos privatizadores. Una persistente y abusiva campaña sobre abusos del sector público (que deben ser corregidos) ha sido orientada a minar todo apoyo a esa institucionalidad , sin que sectores importantes de la población alcancen a ver el objetivo de esa campaña. Y que los sectores que la adversamos no hemos sido capaces de explicarlo claramente.

Este será el escenario de los próximos cuatro años y la debida discusión de esas políticas es indispensable para que podamos enfrentar los esfuerzos privatizadores que la alianza Arias-Chaves (a la que se sumarán otras fracciones) impulsará en los próximos cuatro años.

Un cambio en mi decisión de voto

Alberto Salom Echeverría

Hijos, Hermanos, primos, primas, amigos y amigas entrañables. He visto casi todos los debates entre ambos candidatos en esta segunda ronda. Aunque Figueres en muchos aspectos, no me acaba de convencer, su discurso se muestra respetuoso de algunos asuntos que son para mí de enorme importancia. Ha pregonado su respeto por el Estado Social de Derecho, y tiene una postura mucho más moderna y justa que su contrincante, respecto del desarrollo acorde con el ambiente y el respeto a la Naturaleza.

En contraposición, Chaves ha dado claras muestras de ostentar un estilo autoritario y poco transparente, anti democrático demagógico, desconocedor de la realidad política y nada costarricense. Ha propuesto explorar y explotar al menos uno de los hidrocarburos, el gas natural; exhibe crasa ignorancia en cuanto al estado incipiente de la investigación en Costa Rica de la existencia de petróleo y gas, muestra desconocimiento además en cuanto a que en muchos casos el gas aparece en la naturaleza junto al petróleo y por ende no se puede extraer sin este. Ni siquiera sabe que, debido al estado tan embrionario de la exploración realizada en CR de esos elementos, pasarán los próximos cuatro años, sin que se pueda siquiera haber empezado, si es que fuera conveniente, la fase de extracción y explotación de dicho elemento. Propone convocar a un referéndum, cada vez que se atasque un asunto en la agenda legislativa. Deja ver, por un lado, su falta de voluntad y confianza en su liderazgo para buscar acuerdos en la Asamblea Legislativa. Por otra parte, refleja su gran desconocimiento de la legislación, ya que no ha discriminado siquiera llevar a referéndum asuntos que están vedados por la Constitución.

Por otra parte, al ver el debate de los vicepresidentes en la UNA, pude observar con honda preocupación que, el vice presidente de Chaves que compareció, ofreció controlar radicalmente las universidades públicas violando la Constitución, y eliminando la libertad de cátedra, sin decirlo de ese modo, ya que de seguro ni sabe en qué consiste.

Todo lo anterior, sumado a las constantes expresiones de infravaloración de la mujer por parte del candidato Chaves y las muchas evidencias de su ignorancia y subvaloración acerca del papel de la mujer en la sociedad moderna, su paridad irrestricta junto al hombre en el trabajo, además de las múltiples muestras de irrespeto a la mujer en su conducta personal, me han llevado a un cambio de la decisión que hasta hoy había sostenido y predicado en cuanto al voto en esta segunda ronda electoral. 

Por lo dicho, contrario a lo que siempre sostuve, he tomado la decisión de darle mi voto a Figueres, pese a que mis dudas sobre su liderazgo y consistencia, no se han disipado del todo.

Votaré por Figueres, aun cuando su propuesta programática, en mi opinión presenta vacíos importantes o desconocimiento por ejemplo, respecto de la contundencia con la que hay que acometer las medidas de progresividad en los impuestos, para continuar atajando la enorme evasión y elusión de los mismos por parte de sectores cúpula de la sociedad.

No obstante lo anteriormente dicho, mi análisis acerca de la actual coyuntura de la sociedad en Costa Rica, tan delicada y endeble en lo económico, tan precaria en lo político, tan desigual en lo social, tan urgida de señales políticas claras en cuanto a una agenda que contemple pasos seguros hacia la sostenibilidad en el desarrollo, me han llevado a la decisión que he expresado de votar por Figueres, pese a que algunas de mis críticas y temores, como ya lo dije siguen en pie.

Afirmo que, he querido expresar abiertamente mi voto, entre los círculos ciudadanos en los que me desenvuelvo porque quiero instar al menos a familiares, amistades y otros círculos ciudadanos cercanos que, como yo conservan hasta hoy dudas, a tomar una decisión de dar el voto a José María Figueres, para contribuir aunque sea en una pequeña escala, a brindarle a un eventual gobierno suyo más legitimidad y consenso para acometer una agenda que al menos contemple: una ruta que dé continuidad a la estabilización de las finanzas públicas, de respeto irrestricto por la Constitución, lo que implica resguardo por la autonomía de las instituciones que requieren de este fuero para cumplir su cometido con solvencia, muy especialmente me refiero al ICE, la CCSS y la autonomía de las universidades públicas. El país requiere asimismo de acuerdos amplios para mejorar decisivamente la educación pública, en particular el fortalecimiento de escuelas y colegios públicos en las zonas rurales y urbanas menos favorecidas por las políticas públicas de nuestro país; el próximo gobierno requiere consensos de ancha base para apuntalar la agenda de descarbonización y la profundización de un desarrollo ambientalmente sostenible y sustentable, que vele por el uso de tecnologías limpias en reemplazo progresivo del uso de hidrocarburos contaminantes. Se requerirá de consensos también para profundizar la ruta costarricense de respeto irrestricto por los derechos humanos, en particular los de las mujeres, las personas con discapacidad, las minorías étnicas y el respeto a los derechos de las personas sexualmente diversas. El país está urgido de nuevos entendimientos políticos y en la sociedad civil, para enfrentar el narcotráfico y la corrupción en círculos de la administración pública y en el sector privado.

He decidido así mi voto, porque he llegado a la conclusión de que frente a los múltiples peligros que representa Chaves, su improvisado partido y agenda política, el país requiere de un nuevo diálogo social y político para afianzar la democracia con pluralidad de pareceres, pero con voluntad de entendimientos transparentes frente al autoritarismo que representa Chaves. La arrogancia y prepotencia de que ha hecho gala y su falta de transparencia, su doble moral y opacidad conforme la cual ha manejado su campaña electoral, constituyen muestras claras del liderazgo pernicioso que quiere ejercer para gobernar a Costa Rica. Ha llevado una contabilidad paralela respecto de la que está legalmente autorizada en materia electoral, ha mostrado en ello una gran opacidad frente a la ciudadanía y el Tribunal Supremo de Elecciones. Todo el proceder del candidato Rodrigo Chaves refleja su endeblez política, su falta de convicciones democráticas, su tendencia al manejo de los asuntos políticos tras bambalinas, amén de una enorme demagogia y muy escasa experiencia para gobernar el país.

Por todo ello, quienes profesamos diversas ideas políticas, pero con firme vocación democrática, quienes apostamos por la transparencia en la política y la rendición de cuentas, debemos dar este paso al frente, para tener autoridad moral y contribuir así a formar ese nuevo consenso político, ante un gobierno de José María Figueres. Hagámoslo con espíritu crítico y con optimismo a la vez, pues Costa Rica merece nuevas oportunidades para un mejor bienestar para todos sus hijos e hijas.

Un ataque directo al corazón de los principios republicanos, contra la democracia y el Estado social de Derecho

Movimiento Diversidad Abelardo Araya

Uno de los derechos democráticos fundamentales, es aquel que tutela la libertad religiosa, es decir, el derecho de cada persona a profesar la fe que prefiera, y hacerlo sin ser de ninguna manera importunada, ni mucho menos perseguida. En las sociedades contemporáneas, complejas y heterogéneas, tal cual es la sociedad costarricense actual, la plena vigencia de este principio exige que exista cierta saludable distancia entre la política y, en general, el manejo de los asuntos públicos, respecto de la religión. Porque, en un contexto democrático y republicano, al Estado de derecho le toca velar por el respeto de todas las expresiones religiosas, con especial atención a las religiones minoritarias que, por ello mismo, podrían en mayor grado ser vulnerables. Lo cual materializa un principio republicano fundamental, que aspira a la plena igualdad ante la ley, y, por lo tanto, a la supresión de cualquier tipo de privilegio a favor de un sector u otro de la sociedad.

En Costa Rica, según un estudio del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP-UCR), publicado en julio de 2021, el 47,5% de la población se declaraba católica, y un 19,8% evangélica. De tal modo, cerca del 33% de la población costarricense -una de cada tres personas- se identifica con otras denominaciones religiosas (como el judaísmo o el islamismo), u otras formas de espiritualidad, o bien son personas que se consideran a sí mismas agnósticas o ateas.

Claramente tenemos ante nuestros ojos la realidad de una sociedad compleja y diversa. Frente a eso, los principios fundamentales del republicanismo, la democracia y los derechos humanos, establecen una obligación ineludible: en este multicolor conglomerado social y humano, ninguna persona merece menos respeto que cualquiera otra, indistintamente de si es católica, evangélica o de otra confesión religiosa, o si es no creyente. Por otra parte, esa es la base, absolutamente indispensable, en que descansa el principio de libertad religiosa.

Alarma que los candidatos presidenciales que disputan la segunda ronda electoral, señores Figueres Olsen y Chaves Robles, no hayan dado muestras de entender claramente lo que eso significa, y de las grandes implicaciones que de ahí se derivan. El que llegue a ser presidente, debe ser presidente de todos y todas, y para todas y todos, sin distingo de fe religiosa. No puede gobernar condicionado a ninguna fe religiosa particular, sea esta la que fuere, porque al hacerlo así, automáticamente dejará por fuera a quienes no profesen esa religión.

Ahí está el germen de la violencia contra los derechos humanos, las libertades ciudadanas, la república, la democracia y el Estado social de derecho. Más aún, ahí está el germen que puede destruir la paz social.

Es gravísimo que haya líderes religiosos dispuestos a subordinar la democracia a su fe religiosa, a sabiendas de que, al hacerlo así, estarán atropellado los principios republicanos de igualdad ante la ley y de universalidad de los derechos humanos, en que se asienta nuestro Estado social de derecho y la democracia ¿Acaso no captan que su propia libertad religiosa depende del respeto a la libertad de las otras personas para tener una fe distinta, no tener fe alguna o, en fin, vivir otras formas de espiritualidad?

Más que terrible, es sumamente peligroso que haya candidatos presidenciales que subordinan su eventual gobierno a las consignas e imposiciones de una religión en particular, y todavía peor, cuando se firman documentos de compromiso, en que se llega al extremo de entregar en manos de los representantes de una religión particular, nombramientos en ministerios importantísimos como Salud, Educación y Relación Exteriores.

Detrás de esto hay un ataque directo al corazón mismo de la república y la democracia, orquestado por líderes religiosos que no tiene escrúpulo en imponer sus intereses inmediatos y directos, incluso en prejuicio de la paz social. Pero muchísimo más grave es que tengamos dos candidatos presidenciales incapaces de asumir, como les corresponde y es su obligación, una posición de defensa de los principios republicanos, y de resguardo de la democracia, el Estado social de derecho y los derechos humanos. Es indignante verlos claudicar, con tal grado de ligereza e irresponsabilidad, ante imposiciones abiertamente antidemocráticas y contrarias a la igualdad y los derechos humanos.

Hacemos un llamado vehemente a ambos candidatos presidenciales para que enmienden de inmediato la peligrosa deriva antidemocrática y antirrepublicana en la que se han embarcado. Y ante la ciudadanía costarricense, advertimos acerca del grave peligro que esto comporta. La democracia y el Estado social de derecho están siendo puestos en gravísimo peligro.

Por el Movimiento Diversidad Abelardo Araya

Luis Paulino Vargas Solís

Cédula 2-0327-0373

Erika Susana León Rey

Cédula 1-0871-0011

Víctor Hugo Monge Aguilar

Cédula 1-0432-0270