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Etiqueta: EUA

Un año de barbarie

Oscar Madrigal

Desde el inicio de nuestra lucha entendimos que el terrorismo no era una forma revolucionaria de acercar a las masas al socialismo.

Las acciones terroristas con ejecutadas, por lo general, por un pequeño grupo clandestino que ejecuta acciones pequeñas para asesinar a miembros del ejército o políticos, con el fin de provocar miedo en la población. Desde esta perspectiva, las luchas de masas, las luchas populares no son terrorismo, aunque en ese combate se puedan producir explosiones o ajusticiamiento de esbirros y saboteadores. Las acciones de violencia política no pueden catalogarse de terrorismo.

Sin embargo, su uso se generalizó desde el 11 de setiembre de 2001 y se aplica -según los intereses de los estados- a muchas acciones que son resistencia y lucha política de los pueblos oprimidos.

Por otra parte, el terrorismo más peligroso y letal es actualmente el Terrorismo de Estado. Tan condenable como el de pequeños grupos, el terrorismo de estado es más brutal porque se ejerce generalmente como defensa nacional o defensa del estado por lo que se legitiman la tortura, las desapariciones, el espionaje colectivo o la eliminación selectiva de todos aquellos que puedan ser considerados enemigos del Estado.

En los juicios contra la dictadura de los militares argentinos, éstos argumentaron que la brutal represión se hizo para defender al Estado de las acciones de los subversivos o guerrilleros; la justicia argentina condenó a la cúpula militar argumentando que el Estado no tiene el derecho de actuar ilegalmente, aunque sea para defender la legalidad. El Estado no puede violar los derechos humanos para defenderlos, el Estado de Derecho se defiende conforme a las leyes y la constitución.

Este día se cumple un año de barbarie, de un genocidio pocas veces visto en las últimas décadas de historia. Me llama la atención que los bombardeos y ataques que realizan los que la prensa llama grupos terroristas están dirigidos contra las bases militares e infraestructura militar de Israel, mientas que los bombardeos de Israel -que supuestamente no es terrorista- se dirigen contra hospitales, escuelas, barrios, fábricas, carreteras, de manera indiscriminada y sin importar lo que ellos llaman daños colaterales. El resultado hasta hoy es de 45.000 muertos, 10.000 desaparecidos, en su mayoría niños, niñas y mujeres en Gaza y varios miles de muertos ahora en Líbano.

La guerra de Israel está dirigida por Netanyahu, con orden de captura internacional por la Corte Internacional de Justicia, que es un corrupto condenado por la propia justicia israelí, junto a una camarilla de ultraderecha, ultra nacionalista y racista que ha perdido todo sentido de la razón y los límites. Una camarilla, que, por mantener su impunidad, está acabando con el mismo pueblo israelí, alejando sus fuentes productivas y sembrando traumas de guerra que dejarán solo mentes enfermas dentro de los jóvenes y del pueblo de Israel.

Netanyahu y su camarilla están desquiciados y totalmente fuera de control. Ese engendro se le escapó de las manos a EEUU y la OTAN.

A ningún país le sirve o interesa que esa zona del Cercano Oriente se convierta en un conflicto generalizado solo porque la camarilla de Israel esté interesada en llegar hasta su propia inmolación. Las consecuencias serían desastrosas, no solo por el petróleo sino por el comercio mundial en general.

Según parece el mundo se está hartando de Netanyahu y su camarilla racista. Ya empezó Macron negándose a entregarle más armas a Israel y el gobierno de Biden y Harris parece endurecer sus posiciones.

¿Está pensando EEUU y la OTAN en un recambio en la cúpula israelí?

Netanyahu y su grupo manifestaron que en 4 semanas acabarían con Hamás en Gaza, pero ya pasó un año y la guerra se ha extendido a otras regiones. El pueblo palestino no desaparecerá, al contrario, la solidaridad y el apoyo de todo el mundo lo ha respaldado.

Palestina será libre, y ello cada vez está más cerca.

El nacimiento de un nuevo mundo: La Guerra Fría no ha terminado, ni lo hará de forma pacífica

Gilberto Lopes, en San José
3 de octubre de 2024

Un triunfo completo

El canciller Helmut Kohl y sus aliados en el gobierno de George W. Bush habían logrado todo lo que querían: una unificación rápida y pacífica de Alemania, la promesa de la retirada de las fuerzas armadas soviéticas y la incorporación de la Alemania unificada a la OTAN. Su victoria parecía completa. El balance global del poder se inclinaba pacíficamente a favor de Occidente. Eran los años 90’s del siglo pasado.

El asesor de Seguridad Nacional de Bush, Brent Scowcroft, escribió al presidente a principios de año. Le advertía que el cambio se transformaría en nada si Washington no encontraba la manera de perpetuar su poder en el continente.1

Estados Unidos no quería desaprovechar la situación. Mientras el proceso de unificación de Alemania se aceleraba, también se intensificaban los esfuerzos norteamericanos para asegurar su posición en Europa y su papel en la OTAN.

La Guerra Fría está terminando –dijo Scowcroft– y, cuando termine, “la OTAN y la posición de Estados Unidos en Europa deben seguir siendo el instrumento vital para la paz y estabilidad que heredamos de nuestros predecesores”.

Fue entonces cuando el Secretario de Estado, James Baker, le aseguró a Gorbachov que la OTAN ya no sería una amenaza militar para la Unión Soviética, que se transformaría en una organización de carácter político, mucho más que militar. Gorbachov le respondió que la ampliación de la OTAN hacia el este seguía siendo inaceptable.

Dependientes en lo económico, ocupados militarmente desde el final de la II Guerra Mundial, los países de Europa del este, enfrentados en los años 80’s a las dificultades de la URSS para seguirles suministrando el petróleo subsidiado con el que financiaban sus importaciones, incapaces de pagar sus cuentas, fueron cayendo en manos de los organismos financieros internacionales. Luego, liberados de la ocupación soviética, disuelto el Pacto de Varsovia, se incorporaron paulatinamente en las estructuras del viejo enemigo, la OTAN.

Cuenta por cobrar

No ocurrió lo mismo con Rusia. Kohl había dejado claro que cualquier movida en dirección a la unificación alemana podía ocurrir conjuntamente con esfuerzos para superar la división de Europa, para construir algo así como lo sugerido por Gorbachov cuando habló de una “casa común europea”.

Kohl le dijo a Bush que dada la situación financiera de la URSS, el tema de la incorporación de Alemania a la OTAN era un asunto de “efectivo”. Que Alemania Federal asumiera los compromisos de la RDA con Moscú, pero ahora pagados con marcos. O sea, de cuánto Alemania estaba dispuesta a aportar para que las tropas soviéticas se retirasen y Moscú aceptara su incorporación a la OTAN.

Scowcroft sugirió que pagar 20 mil millones de dólares para asegurar el final de la Guerra Fría en los términos de Washington era un buen negocio.

Pero en Washington, acostumbrados a imponer drásticas reformas económicas a los países endeudados (incluyendo los de Europa del este) la idea no los convencía del todo. Exigían reformas económicas también en la URSS, a las que Gorbachov se resistía. Un proyecto que incluía la privatización de las principales empresas estatales rusas, con la progresiva expansión de los principios neoliberales a todo el mundo. Una cuenta que (por lo menos hasta ahora), no han podido terminar de cobrar, pese a los avances hechos en los corruptos años de gobierno de Boris Yeltsin (1991 y 1999).

País de inmensos recursos, poderoso ganador de la II Guerra Mundial, Rusia pudo resistir a la ofensiva de un Occidente que, al final, tampoco se sintió atraído por la “casa común” sugerida por Gorbachov.

Lo cierto es que la naturaleza política del conflicto desarrollado después de la II Guerra Mundial, del Occidente capitalista frente al socialismo soviético, ocultó su dimensión geopolítica, que emergió con más claridad una vez resuelto lo primero.

Después de un período de transición caótico, disuelta la Unión Soviética, Rusia fue recuperando un lugar en el mundo. En vez de la “casa común europea”, la opción de Occidente (de Estados Unidos y la OTAN) fue la de tratar de cercarla, de avanzar las fronteras de la OTAN hacía el este, sin oír ninguna de las muchas advertencias de que eso era inaceptable para Rusia. Los resultados están a la vista y se desarrollan ante nuestros ojos. Sin que Occidente oiga las advertencias de Moscú sobre las dramáticas consecuencias del intento de derrotar militarmente una potencia nuclear.

Otras circunstancias

Un Gorbachov debilitado había dicho, en otras circunstancias, que el avance de la OTAN hacia el este era inaceptable para la URSS. 35 años después la situación es otra y las consecuencias de los errores de cálculo de Occidente están a la vista.

La Alemania victoriosa de hace tan solo 35 años contrasta con su situación hoy, como evidencia el análisis económico del grupo financiero QNB.

Ejemplo de alta productividad, la economía alemana fue el motor de la europea después de la II Guerra Mundial y de la unificación del país. Fue cuando Kohl impuso a Gorbachov las condiciones para la retirada soviética de Alemania.

Hoy, la economía alemana es señalada como la “enferma de Europa”. Las previsiones son de que crezca un 0,9% anual para el período 2022-2026, muy inferior al ya débil crecimiento de 2% de antes de la pandemia de Covid. Desde su pico, en 2017, la producción industrial ha acumulado una caída de 16%. Unos resultados decepcionantes para una economía que, además de las tendencias negativas del sector industrial, enfrenta importantes obstáculos derivados de las infraestructuras inadecuadas y la pérdida de competitividad, como destaca el informe de QNB.

Por su parte, el triunfo en Washington en la Guerra Fría se cimentó en la política financiera adoptada por el presidente de la Reserva Federal, Paul Volcker, durante la administración Reagan. Una política de choque que quebró miles de empresas. Pero los altos intereses inundaron Estados Unidos de nuevos capitales, base de un endeudamiento que es hoy un cáncer que hace metástasis.

El último acto de la Guerra Fría, que entonces se pensó haberse desarrollado en 1990, en realidad se desarrolla ante nuestros ojos. Los dos principales ganadores de entonces –Estados Unidos y Alemania– son hoy dos gigantes con pies de barro, que enfrentan un mundo muy distinto al que derrotaron hace 35 años.

Aunque Moscú no ha confirmado esa noticias, el 1 de octubre el diario alemán Die Zeit anunciaba que el canciller Olaf Scholz quería hablar por teléfono con el presidente ruso antes de la cumbre del G-20, prevista para mediados de noviembre en Brasil, interesado en apoyar una iniciativa diplomática para poner fin a la guerra.

Quizás nada ilustre más claramente el cambio de escenario que la naturaleza de las conversaciones entre Helmut Kohl y Gorbachov en 1990 –cuando los regímenes del este europeo se desmoronaban y la misma Unión Soviética se deshacía–, y la de las eventuales conversaciones actuales, entre Scholz y Putin.

La línea roja

Las dos partes tienen objetivos distintos en este conflicto: Rusia trata de garantizar un entorno seguro, que estima amenazado por una incorporación de Ucrania a la OTAN. No está peleando a miles de kilómetros de su territorio, sino en su frontera.

Esto me parece un elemento esencial para analizar la situación. Especialmente cuando los sectores más agresivos de Occidente afirman que un triunfo en Ucrania solo sería el inicio de nuevas conquistas. Una expectativa imposible de sustentar en el escenario actual, ya sea el político o el militar.

La única “línea roja” entre Occidente –específicamente entre Washington y Moscú– es algo que obligue a una de las partes a escalar drásticamente el conflicto, estimó Sergey Poletaev, un analista especializado en política exterior rusa, en un artículo publicado la página rusa RT el pasado 30 de septiembre.

Para la subsecretaria de Defensa para Asuntos de Seguridad Internacional de los Estados Unidos, Celeste Wallander, un triunfo de Rusia en Ucrania pondría en duda la posición global de Estados Unidos.

Para la exprimera ministra de Estonia, Kaja Kallas –representante de las posiciones antirusas más extremas y que sustituirá al español Josep Borrel como encargada de la política exterior de la Comisión Europea–, “los ucranianos no luchan solo por su libertad y su integridad territorial. Luchan por la libertad de Europa. Si los rusos triunfan vendrán por más, porque nada los detendrá”.

Para el exprimer ministro británico, Boris Johson, que tuvo un papel decisivo en rechazar cualquier acuerdo de paz antes de que estallara la guerra, “Occidente obtiene grandes beneficios de la guerra de Ucrania”. “Kiev está luchando por nuestros intereses, a un costo relativamente pequeño”, agregó. Un costo que supera ya los 200 mil millones de dólares, que economías como la británica, o la francesa, o la misma norteamericana, profundamente endeudadas, solo pueden sufragar al costo de profundizar esos desequilibrios.

Como dijo el exSecretario de Estado de la administración Trump, Mike Pompeo, la expectativa es que, si logran derrotar a Moscú, Estados Unidos debería convencer a los rusos de unírseles para enfrentar juntos a China.

No parece una expectativa realista. El presidente ruso anunció, en septiembre, su nueva doctrina sobre el uso de armas nucleares. “Nos reservamos el derecho a utilizar armas nucleares en caso de agresión contra Rusia y Bielorrusia. Las armas nucleares pueden utilizarse si un enemigo supone una amenaza crítica para la soberanía de cualquiera de los dos Estados, aun mediante el uso de armas convencionales”.

Mientras Occidente sueña con incorporar, finalmente, Rusia a su mundo y completar así una obra que parecía terminada con el fin de la Guerra Fría, eso resulta hoy una aspiración que luce del todo imposible.

Sin embargo, considerando las capacidades militares en juego, no se puede descartar que el resultado termine siendo –ahora sí– una solución definitiva…

Corresponde al resto del mundo hacer los esfuerzos necesarios para evitar esa locura.

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NOTA

1 Detalles de estas historias están contadas en el notable libro de Fritz Bartel, The triunph of broken promises. Harvard University Press, 2022.

“Estados Unidos debe retirar a Cuba de la lista de supuestos patrocinadores del terrorismo” – Casa de las Américas

Comunicado

Casa de las Américas respalda la carta abierta del periodista franco-español Ignacio Ramonet dirigida al presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, en la cual exige retirar a Cuba de la lista de supuestos patrocinadores del terrorismo.

La institución cultural habanera invita a apoyar “esta noble iniciativa con su firma a escritores, artistas, promotores culturales, académicos, activistas y luchadores sociales, integrantes de organizaciones no gubernamentales y personas sensibles ante el sufrimiento cotidiano del pueblo cubano”.

Para adherirse, les rogamos que lo hagan a través del correo: casadelasamericas2024@gmail.com.

En su carta, el también escritor y analista político solicita al mandatario estadounidense que repare la “profunda injusticia cometida el 12 de enero de 2021 por su predecesor, Donald Trump, cuando, a unas semanas de abandonar la Casa Blanca, decidió -sin bases legales reales- reinscribir a Cuba en la infame lista de Estados patrocinadores del terrorismo (lista SSOT, por sus iniciales en inglés)”.

Ramonet recuerda además cuando la administración del presidente Barack Obama retiró al país caribeño de esa deshonrosa lista en 2015, “lo cual representó un paso muy positivo para forjar, por fin, una relación más constructiva con La Habana”.

Desde hace 65 años, a pesar de las tensiones que han podido existir entre Estados Unidos y Cuba, no se puede citar un solo caso de acción violenta ocurrida en territorio estadounidense que haya sido apadrinado, directa o indirectamente, por La Habana. ¡Ni un solo caso!, precisó el eminente intelectual.

Las consecuencias más atroces se derivan del riesgo asociado a cualquier tipo de ayuda humanitaria, negocio, inversión y comercio que implique a Cuba y, por extensión, a sus ciudadanos, añadió.

Todo ello sumado a “las terribles consecuencias del cruel e ilegal bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba que el Gobierno de su país mantiene desde hace más de 60 años”.

La ola migratoria actual de expatriados cubanos hacia Estados Unidos, inédita en su magnitud, es quizás el ejemplo más ilustrativo del impacto devastador y el sufrimiento provocado por las medidas extremas y brutales contra la economía cubana, aseguró.

Señor presidente, esa situación tiene que terminar, solicitó Ramonet. Usted lo sabe, no hay ni un sólo argumento válido y razonable para acusar a Cuba y mantener a su población bajo un castigo colectivo ilegal e inhumano.

Usted tiene autoridad para, antes de abandonar la Casa Blanca, corregir tan cruel absurdo y sacar a Cuba de la lista SSOT. ¡Hágalo ya!, indicó el destacado intelectual al término de su carta, con la esperanza de que Joe Biden sepa estar a la altura de este momento histórico.

Nicaragua y el Frente Sandinista

Por Marlin Ávila

Inició su lucha mediante la guerra de guerrillas en las zonas rurales de Nicaragua, luchando contra 40 años de dictadura de los Somoza en la década de los setenta. Luego de su triunfo político, en julio de 1979, el frente implementó una serie de reformas sociales y económicas que fueron apoyadas por la comunidad internacional. No obstante, en la década siguiente enfrentó una contra revolución liderada por los Estados Unidos de Norte América, utilizando como territorio base a Honduras, donde funcionaron con amplia libertad con el seudónimo de “Contras”, financiando sus operaciones con fondos generados en una red de narcotráfico denominada “Irán-contra”, como iniciativa de Washington.

El FSLN tuvo varias corrientes ideológicas que iban desde la extrema izquierda hasta el centro, predominando esta última con los denominados terceristas, liderados por José Daniel Ortega Saavedra (11 de noviembre de 1945), quien había estado varios años viviendo en Costa Rica. Daniel Ortega ha presidido el país en diferentes períodos a partir de 1985, con el acuerdo inicial de las demás corrientes políticas de izquierda, ya en 1981 al ‘84 fue coordinador de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional.

En 1977, Daniel y su hermano Humberto Ortega fueron expulsados del FSLN, acusados de ausente militancia y pasar más tiempo en el exterior que adentro de Nicaragua, de haberse dedicado a provocar divisiones internas y no seguir los lineamientos del Frente (La Prensa 19/07/05).

Sin embargo, en el presente año, la pareja que gobierna al país inició una persecución política sin precedentes contra la oposición, iniciando con los miembros de la jerarquía católica. Prohíbe los actos religiosos en público y expulsa a 150 curas (25% de la curia) con destierro, incluso envió a 40 hasta el Vaticano. Estas expulsiones y persecución a la iglesia católica, se le achacan a la vicepresidenta y esposa de Daniel, Rosario Murillo (poeta y política de 73 años). Pero el momento de quiebre fue cuando la pareja gobernante llenó un avión con 222 sandinistas, con liderazgo en diferentes sectores sociales y que tenían opiniones contrarias al régimen, desterrándolos y “quitándoles sus nacionalidades”. Aún quedaron presos 39 opositores sandinistas, incluyendo al obispo Rolando Álvarez, condenado a 26 años de cárcel por negarse al destierro. En contraste, se habla de 300 mil nicaragüenses que desde entonces han abandonado el país. Ahora se dice en el periódico digital Confidencial, que además de un salario de 65 mil dólares mensuales, manejan 22 empresas. Los medios informan del cierre de al menos 14 centros de educación superior.

En resumen, en Nicaragua la única oposición existente, si no está guardando prisión, esta desterrada. Todo empleado público que se manifieste crítico al régimen de los Ortega, por lo menos pierde su empleo. Así, en un recorrido por el país, difícilmente se escucha una voz disonante.

Internacionalmente, la opinión de muchos grupos e instituciones de izquierda se muestran simpatizantes con el gobierno nicaragüense, más por pragmatismo que por coincidencias ideológicas. En la geopolítica, las potencias que no sean de la OTAN son pragmáticas al saber que Nicaragua se declara a favor de ellas, aun a sabiendas que allí hay una dictadura revestida de democracia (dictadura al no tener oposición real). Nicaragua es útil para los aspectos macro políticos y macro militares de los opositores al sistema dominado por los EUA (La OTAN y el grupo de los 7), más sí se integra al grupo de los BRICS.

Cada gobierno del área centroamericana debe estar analizando constantemente lo que acontece en su entorno, porque la geopolítica no es estática y menos rígida, ahora que el imperio estadounidense está de caída al precipicio indefinido.

27 de agosto de 2024

Guerra psicológica, cognitiva y mediática: plan de desconocimiento de resultados electorales auspiciado por la CIA

Alejandro Pino*

Venezuela es uno de los países de América Latina, junto a Nicaragua y Cuba, por mencionar algunos, que han sido víctimas de la guerra psicológica, cognitiva y mediática emprendida por las grandes transnacionales de los medios de comunicación. Esta vez, la mediática internacional se dedicó a tergiversar los resultados electorales en Venezuela, alegando un “triunfo” para la oposición de este país. Dentro de este entramado plan, se encuentra una amplia red de canales, centros de investigación, encuestadoras, medios de periódicos y otros actores en el medio comunicativo que han influido en el desarrollo y fortalecimiento de esta narrativa hostil contra Venezuela.

Edison Research

El 28 de julio, durante las elecciones presidenciales en Venezuela, se viralizó gracias a algunas figuras que habían permanecido ajenas al proceso político venezolano como Elon Musk, un estudio elaborado por Edison Research como una de las principales encuestadoras y centros de investigación electoral, ligados a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos. De acuerdo con su portal web, este centro de investigación opera como único proveedor de datos electorales para el National Election Pool, que se compone de los medios ABC News, CBS News, CNN y NBC News desde 2004, sumándose en 2020 la Agencia Reuters. Además, ha desarrollado encuestas a boca de urna (Exit Poll) para medir los resultados preelectorales en Azerbaiyán, Irak, México, la República de Georgia y Ucrania.

A las 6:00 pm cuando ya las urnas electorales estaban cerrando a nivel nacional, Edison Research emitió un estudio electoral, en el cual se mencionaron los resultados a “boca de urna” de estos comicios, dando como ganador al candidato de la extrema derecha venezolana, Edmundo González Urrutia, con el 65% de los votos totales, mientras que el candidato oficialista, Nicolás Maduro Moros, permanecía con el 30% de los votos, dejando solo el 1% a Benjamín Rousseau, Javier Bertucci y Antonio Ecarri. Claramente, estos datos se contraponen a los datos preliminares dados por el Consejo Nacional Electoral de Venezuela (CNE) el mismo 28 de julio en horas de la noche, donde otorgaban el triunfo a Nicolás Maduro Moros, con el 51,2% de los votos, mientras que González obtuvo el 44,2% y otros ocho candidatos de la oposición obtuvieron el 4,6% en conjunto.

A tan solo un par de horas de la publicación de este estudio, Leopoldo Lopez emitió su respaldo a los resultados de Edison Research a través de su cuenta en la red social X, donde lo secundó el dueño actual de la misma, Elon Musk, dando a conocer la supuesta victoria de Edmundo González Urrutia, con los datos suministrados por Edison Research, pero además, iniciando una campaña de desprestigio y odio contra el presidente reelecto Nicolás Maduro Moros.

De esta manera, los medios transnacionales promovieron el inicio de la campaña de desconocimiento del proceso electoral desarrollado en Venezuela mediante CNBC, propiedad de NBCUniversal y la Agencia Reuters, como miembros del National Election Pool, siguiendo los mismos pasos el Washington Post, New York Times y el Wall Street Journal, los cuales respaldaron y favorecieron al candidato Edmundo González y su jefa de campaña María Corina Machado.

Sin duda alguna, este complot y campaña de desconocimiento desarrollada durante el 28 y 29 de julio preparó la escena para el comunicado oficial emitido por el Secretario del Departamento de Estado, Antony Blinken, argumentando que “el procesamiento de esos votos y el anuncio de los resultados por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE) controlado por Maduro fueron profundamente defectuosos, lo que dio como resultado un resultado anunciado que no representa la voluntad del pueblo venezolano”, dando inicio a un desconocimiento formal por parte de Estados Unidos que seguirían los gobiernos de Argentina, Chile, Costa Rica, Perú, Panamá, República Dominicana y Uruguay.

US Agency for Global Media

No es de extrañarse que esta campaña de tergiversación y desconocimiento tengan una mano financista e interesada para alcanzar objetivos claros como: 1) la declaración de fraude electoral; 2) el desconocimiento de la victoria de Nicolás Maduro, y 3) el establecimiento de una figura de gobierno paralelo como fue el caso de Juan Guaidó en 2019.

El 29 de julio, el medio de comunicación y organización mediática Wikileaks, a través de la red social X, declaró que Edison Research está vinculada a la CIA. Es importante destacar, que uno de los principales autores y promotor del estudio electoral fue Rob Farbman, vicepresidente ejecutivo de Edison Research, quien ha tenido un largo currículum como investigador y dirige el National Election Pool como consorcio de organizaciones de noticias para emitir información sobre encuestas y estudios estadísticos electorales en Estados Unidos. Farbman, además, gestiona un conjunto de proyectos de investigación internacional con especialización en Oriente Medio y África para clientes como la BBC, Voice of America, Middle East Broadcasting Networks y Radio Free Europe/Radio Liberty.

Estas redes de radiodifusión forman parte de la Agencia de Estados Unidos para los Medios Globales (US Agency for Global Media), la cual se estructura por la Voz de América (Voice of America), la Oficina de Radiodifusión de Cuba (Office of Cuba Broadcasting), Radio Europa Libre / Radio Libertad (Radio FreeEurope / Radio Liberty), Radio Asia Libre (Radio Free Asia), Redes de radiodifusión de Oriente Medio (Middle East Broadcasting Networks), Fondo de Tecnología Abierta (Open Technology Fund) y Fondo de Medios de Primera Línea (Frontline Media Fund).

Esta agencia está dirigida actualmente por Amanda Bennett, quien fue presidenta de las Voz de América y trabajó en otros medios como The Wall Street Journal, The Washington Post y Bloomberg News. Además dentro de su Junta Directiva se encuentra Jamie Fly, quien fue consejero de Asuntos Exteriores y de Seguridad Nacional del senador Marco Rubio; Michell Guida, fue subsecretaria de Estado para Asuntos Públicos Globales de 2018 a 2020 y, en 2019, Mike Pompeo (ex Director de la CIA) le delegó las autoridades del Subsecretario de Estado para Diplomacia Pública y Asuntos Públicos; así como el actual Secretario de Estado Antony Blinken, que a pesar de ya no pertenecer oficialmente como miembro, continúa siendo un gran cooperante y aportador a esta entidad.

La única misión de esta Agencia es informar, involucrar y conectar a personas de todo el mundo en apoyo de la “libertad y la democracia”. Pero la mayoría de veces se dedica a desinformar y distorsionar información mediante planes que promueven campañas mediáticas contra aquellos gobiernos o actores globales que se contraponen a los intereses estadounidenses.

Un artículo del New York Times de 1977 sobre la “Red mundial de propaganda creada por la CIA” desmembra la creación y funcionalidad de varias agencias de radiodifusión creadas por la CIA para servir a ciertos objetivos de la política exterior norteamericana. En el caso de Radio Free Europe como Radio Liberty fueron financiadas por sectores privados y por la CIA para la emisión de campañas propagandísticas contra la URSS. Free Cuba Radio fue fundada en 1960, justo un año después del triunfo de la Revolución Cubana, para fungir como principal enlace de comunicaciones para la invasión en Bahía de Cochinos. Por otra parte, Radio Free Asia fue creada para la transmisión de propaganda radial en la China continental, lanzada a través de globos de radiodifusión desde Taiwán, siendo detectadas y neutralizadas a tiempo por las tropas comunistas de Mao.

De esta manera, se puede observar cómo la CIA ha participado en la preparación, organización y ejecución sistemática de planes concretos a lo largo de los años para impulsar procesos propagandísticos que contribuyan al desarrollo de una campaña de desinformación para tergiversar la realidad y generar confusión en el pensamiento y acción de la población, convirtiéndose este en un mecanismo para engendrar odio, violencia y agresión contra aquellos gobiernos que no favorezcan a los intereses estadounidenses y desarrollar desestabilización y procurar un cambio en la orientación política de estas naciones mediante estallidos sociales y golpes de estado, tal como se intentó en la URSS, la República de Cuba, bajo el gobierno de Fidel Castro, la China comunista de Mao y, actualmente, contra la Revolución Bolivariana, liderada por Nicolás Maduro.

De esta manera se demuestra cómo la CIA se inmiscuye en las campañas mediáticas contra los gobiernos, a través de la Agencia de los Estados Unidos para los Medios Globales, como una agencia que a pesar de denominarse “independiente del gobierno de los Estados Unidos” es financiada por el mismo gobierno. De hecho, el 11 de marzo de 2024, esta Agencia emitió la solicitud de presupuesto para el año fiscal 2025 con un monto de 950 millones de dólares, que garantiza el funcionamiento de esta entidad.

No cabe duda, que este entramado mediático influye de manera indirecta en el pensamiento del Pueblo venezolana para generar incertidumbre, desconfianza, rabia y miedo que conlleven a acciones directas, a través de la construcción de prejuicios que muchas veces pueden tornarse violentos. Aún más si estas personas son dirigidas y financiadas por organizaciones o personas que promuevan la incitación al odio, amenazas y hechos violentos en el país.

*Alejandro Pino es estudiante de la carrera de Relaciones Internacionales de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

El doble rasero USA-Americano

José Luis Callaci
Colectivo Amistad con Rusia

José Luis Callaci

De manera sorpresiva Richard Grenell, uno de los principales asesores del expresidente estadounidense Donald Trump, acaba de proponer la creación de zonas autónomas en Ucrania (?).

Ante tal sugerencia la respuesta de la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajarova es contundente y lapidaria. En ella le pregunta al citado asesor dónde estaba él cuando precisamente en las largas negociaciones que duraron ocho años y durante los Acuerdos de Minsk, fue Rusia la que apoyó ante la comunidad internacional la creación en Ucrania de una Federación de autonomías y darle así una finalización al conflicto. Así existe en España, en el Reino Unido y en otros países, y así, se garantizaría la integridad del país.

Pero los planes eran otros. Luego del Golpe de Estado del Maidán en el 2014, que potenció en el poder a ultranacionalistas nazis matriculados con los planes agresivos de la Alianza Militar de la OTAN, era seguir rodeando a Rusia con bases militares y armas ofensivas, amenazando con ello la seguridad del gigante euroasiático.

Se cruzó así la advertida Línea Roja mientras se agredía con actos genocidas a la población rusa en el extenso territorio del sureste de Ucrania conocido como el Donbás en el que habitan millones de rusos. En su respuesta la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia también le recuerda al señor Grenell que cuando él era Embajador de Estados Unidos en Alemania le pidió a los alemanes que abandonaran la construcción del gasoducto Nord Stream, interfiriendo gravemente en los asuntos internos de Rusia y Alemania.

Ahora todo se les ha dado vuelta. Los alemanes tienen serios problemas de abastecimiento de combustible y su economía se encuentra tambaleando. El pueblo ucraniano sufriendo lo que pudo ser evitado.

El doble rasero de siempre, de los que quieren seguir sintiéndose dueños del planeta, y a sangre y fuego tratar de someter a pueblos y naciones que no les practican genuflexiones.

Venezuela y la crisis de las elecciones del 2024

Carlos Delgado Rodríguez
2-8-2024

Carlos Delgado Rodríguez

El capitalismo mundial hoy está atravesado por profundas crisis: crisis ambiental, dificultades para convertir el dinero en capital, dificultades para convertir la fuerza de trabajo en mercancía, lo cual significa la creación de una población sobrante que ni siquiera puede ser explotada. Pero tal cosa no quiere decir que todo esto esté desembocando en procesos revolucionarios; no los hay de hecho. La derrota del campo popular (clases subalternas interesadas en la construcción de un nuevo orden que supere al capitalismo) desde hace décadas, ha sido acompañada por la disolución de las organizaciones políticas que se planteaban las transformaciones revolucionarias dentro del capitalismo; lo que aún queda está disperso y debilitado en cada país y en el campo internacional.

Lo que, si está sucediendo, ante nuestros ojos, como parte de la crisis del capitalismo sin procesos revolucionarios, es una reorganización del capitalismo mundial, que produce una gran fractura entre “oriente” y “occidente”. Estados Unidos al frente de occidente, como potencia hegemónica que no tiene ningún contrapeso en el G7, se enfrentan a dupla de China y Rusia más los BRICS (los BRICS son un grupo abigarrado que se articula para enfrentar la decadencia ya completamente palmaria del occidente hegemonizado por Estados Unidos, entre otras cosas). Esta lucha ha fracturado el capitalismo mundial, y se extiende por todas partes: Ucrania, Asia, África, Medio Oriente. El cuestionamiento al dominio imperial por potencias contra hegemónicas como Rusia y China se ha vuelto completamente explicito. La lucha es en el campo económico, militar, cultural y geopolítico.

China tiene un gran proyecto mundial para construir su propio entorno geoeconómico y se llama ruta de la Seda. Es la articulación de su propia área de influencia, que a su vez se acopla con otros procesos geoeconómicos en marcha promovidos en Asia Central, Medio oriente, Asia y África. Rusia acompaña este proceso y se vincula también directamente a la economía China. Este bloque se ha ido consolidando a partir del tenaz enfrentamiento de Rusia con Estados Unidos y la OTAN. China también ha sufrido el asedio del imperialismo en torno a Taiwán.

El imperio estadounidense no tiene nada que ofrecer, no hay ningún gran proyecto, no hay ninguna alternativa para articular el mundo capitalista en crisis, y menos aún su propia periferia. Gracias a esta debilidad de Estados Unidos, China ahora tiene una fuerte presencia en América Latina, incluso en países como Uruguay, Perú o Ecuador, gobernados por derechas que suelen ser incondicionales con los mandatos imperiales.

La estrategia imperial, como lo indican algunos analistas como Thierry Meyssan, es la estrategia del caos, que ha sido aplicada intensamente en lo que ellos denominan Medio Oriente. Tal cosa pasa por provocar un caos permanente que impida que los rivales y los países víctimas de estas acciones, puedan lograr alguna estabilidad. Siria, Irak, Afganistán son, entre otros, algunos ejemplos. Asimismo, Israel en Medio Oriente es el principal instrumento del imperio; los genocidas sionistas quieren hoy provocar una guerra total que involucre directamente a Estados Unidos contra Irán y cuyas consecuencias son imprevisibles.

Hoy el imperio no solo tiene al frente formidables adversarios (Rusia, China, Irán), sino que también profundas contradicciones internas. El estado profundo -esa estructura no visible y tampoco elegida “democráticamente”- es la que gobierna más allá de cualquier agenda partidaria. Ese estado profundo está exacerbando las contradicciones geopolíticas en aquellos lugares que considera relevantes para los intereses imperiales: Asia, África, América Latina. Mientras, por otra parte, ha reducido a Europa a una colonia sumida en un vasallaje total.

Venezuela

Desde que dio inicio el proceso bolivariano conducido inicialmente por Hugo Chávez, el imperialismo norteamericano intentó desestabilizar el proceso y sustituirlo por gobiernos vasallos como siempre lo ha hecho en América Latina. Se fue configurando también un discurso mediático contra Venezuela: Venezuela fue presentada como un modelo del mal, como una referencia de lo que no se debe hacer en ninguna parte. Esto el imperialismo siempre lo hace con sus enemigos. Esto ha llegado a un punto tal que no es necesario decir mucho contra Venezuela, lo único necesario es invocar su nombre, que se asocia con un modelo del mal. Chávez primero, Maduro después, son los jefes de ese modelo del mal que hay que extirpar. Las “masas”, la gente del común, no saben nada de Venezuela, pero no es necesario saber nada, puesto que es suficiente saber que Venezuela es un modelo del mal, con esto se obtiene un rechazo automático, que no está sujeto a ningún tipo de experiencia concreta, es un rechazo apriorístico que no está sujeto a ningún tipo de comprobación puesto que no es necesario hacerlo. Esa es la forma en que funcionan los procesos de modelación, manipulación y condicionamiento del pensamiento y la conducta, aplicados por los estrategas de la dominación.

Venezuela ha sido víctima de esto una y otra vez. Cuando hubo el golpe de estado en Honduras la gran prensa internacional no hizo mayor alboroto. No hubo un canciller gringo que le dijera a los golpistas que se tenían que ir. Los países aliados incondicionalmente de Estados Unidos guardaron silencio. Lo mismo ocurrió en Paraguay cuando echaron a Lugo. Igual pasó en Brasil con el golpe de estado que le dieron a la presidenta Vilma. Igual pasó con el golpe de estado en Perú. Esta ha sido la historia reciente.

El proceso bolivariano ha sido atacado de forma brutal por el imperio, de esto hay datos de sobra: el robo de Citgo, el robo de miles de millones de dólares que estaban en la banca de los Estados Unidos, los sabotajes, los bloqueos, el financiamiento de grupos de choque, normalmente procedentes del lumpen, que hacen un trabajo pagado. Las campañas interminables contra Venezuela. Trump lo expresó abiertamente: estuvimos a punto de derrotarlos y todo el petróleo hubiera sido nuestro.

En días atrás pude ver un video de Bukele refiriéndose a Nicolás Maduro. Decía que Maduro violaba los derechos humanos, que era un genocida, que era un dictador. Curiosamente, todo lo que dice Bukele de Maduro lo dicen sus adversarios políticos de él.

Los gobiernos bolivarianos han tratado de construir un proceso socialista en medio del asedio, y de una correlación de fuerzas francamente desfavorable. Como decía anteriormente, salvo Cuba y unos cuantos países más, las revoluciones no han sobrevivido luego de la década de 1990. Estamos en medio de una crisis capitalista sin revoluciones, y eso hay que tenerlo claro. Y no solo no hay revoluciones, sino que no existen las condiciones correspondientes para que estas sucedan, a pesar de lo terrible que es la vida para las mayorías sociales en el capitalismo actual. El factor subjetivo (el querer hacer una revolución), fundamental para cualquier revolución ha desaparecido. Hoy las grandes mayorías están sumidas en un sopor aletargante, tratando de resolver su insoportable vida cotidiana, y fascinadas con el consumo y el entretenimiento.

El proceso bolivariano asediado (y entender esto es fundamental) ha tenido una evolución cargada de contradicciones internas. Ha sido una lucha contra la parasitaria Oligarquías Venezolana, contra el imperialismo, contra sus propios errores, y contra un contexto internacional en el cual las revoluciones no existen, ni se toleran.

Hoy día este proceso mantiene una posición de tipo nacional, anti imperialista, y se pronuncia por la unidad latinoamericana. Internamente, se ha debatido en medio de una gran crisis económica que ha sido el resultado de errores propios, pero también de una política explicita de bloqueo y desestabilización impulsada sistemáticamente por Estados Unidos, apoyada por Europa y por varios países latinoamericanos, que han hecho lo imposible por tratar de derribar el gobierno bolivariano. Recuerdo cuando desde el lado de la frontera de Colombia el difunto presidente chileno y el presidente de Colombia, de aquel momento, le pedían al ejército de Venezuela que derrocara a Maduro, y al pueblo que se revelara. Ellos se fueron primero, cosas de la historia.

El Partido Socialista de Venezuela, al que pertenece Nicolás Maduro, es posiblemente el partido más grande de América Latina y uno de los más estructurados. Esto no dice necesariamente sobre su calidad, pero es sin lugar a dudas un instrumento poderoso, que la llamada oposición no tiene ni de lejos.

La oposición venezolana ha sido permanentemente un fiasco, y la corrupción y la ausencia de una visión estratégica de país la han acompañado siempre. Guaidó y María Corina, no han sido capaces de articular un discurso en el que se vislumbre alguna salida real y consistente para la crisis política inducida por el imperialismo norteamericano. Y resalto inducida: si, efectivamente, la crisis política de Venezuela no sería la misma ni a nivel local ni internacional sin la intervención de Estados Unidos, orquestando campaña mediática, tras campaña mediática contra Venezuela, manteniendo con millones de dólares a los políticos corruptos, serviles y apátridas como Guaidó o Machado, solo para citar a dos conocidos; financiando, como ahora mismo lo están haciendo, con millones de dólares, la desestabilización del gobierno Venezolano, sin tener de ninguna manera, una salida para el caos que están provocando. Esto es lo más terrible. La derrota, que tendría que pasar por una intervención militar de Estados Unidos, del gobierno venezolano, abriría un largo proceso de convulsiones sociales y guerra interna, y la destrucción completa de la economía venezolana. Esto no es una exageración, simplemente es el curso de los hechos conocidos que resultan de la intervención de Estados Unidos en donde sea.

También, hay quienes dicen que este gobierno de Maduro es represivo, bonapartista, burgués. Esto no son más que etiquetas que no están acompañadas del análisis concreto de los acontecimientos. Igualmente, cuando se habla de las masas que acompañan a la oposición ¿de qué masas estamos hablando? De las que acompañaron a Hitler, a Mussolini, a Milei en Argentina, a Shakira en el concierto del Estadio Nacional. Las masas son precisamente un conglomerado de gente que no adscribe ningún proyecto político específico. Y cuando suscriben un proyecto revolucionario dejan de ser masas para ser pueblo político, organizado, clasista, que aspira a una gran transformación social. Hoy día ese pueblo está con Maduro, a pesar de sus errores y debilidades, no con Guaidó, ni con María Corina, ni con el abuelito. Estos últimos son acompañados por un pueblo social (masa) que no es poseedor de ninguna conciencia política, ni siquiera nacional. No están ni siquiera dispuestos a defender los recursos estratégicos de Venezuela (que son muchos), porque son esa masa inconsciente que vive atrapada en la terrible alienación de la vida diaria. Que esas masas le fueron arrebatadas al Chavismo, en parte, esto puede ser cierto, pero tal explicación no hace más plausible la existencia de la oposición venezolana.

Hoy nuevamente todos los gobiernos de derecha de América Latina, las grandes cadenas de prensa internacional se vuelcan contra Maduro. Los mismos que reprimen y reproducen acríticamente el capitalismo dependiente; los mismos que siempre han puesto nuestros recursos y fuerza de trabajo al servicio de las grandes transnacionales de Estados Unidos. Nadie se plantea realmente verificar si hubo fraude o no; eso no importa, es irrelevante, el imperio y sus lacayos vienen nuevamente con todo para intentar destruir el proceso bolivariano, y hacerse con las grandes riquezas de Venezuela, y eliminar un incómodo gobierno que expresa una posición anti imperialista en el contexto latinoamericano, siempre considerado por los gringos como su patio trasero donde deben mandar ellos.

Hace unos días atrás el canciller de Estados Unidos decía que ya bastaba de seguir tolerando lo que pasa en Venezuela, y que hay que defender la democracia. Lo dice el representante del gobierno que está sosteniendo y alimentado el genocidio en Gaza. Que hoy sigue apoyando incondicionalmente al genocida y pirómano de Netanyahu, que está dispuesto a incendiar todo Oriente Medio sin tener tampoco una salida posible. Hoy el imperio se comporta demencialmente, y esa demencia y esa irracionalidad brutal también se descargan contra Venezuela.

Yo sí estoy con Maduro, sin vacilaciones. No porque crea que ahí hay una revolución perfecta. Simplemente reconozco gradaciones, y Venezuela con todas sus limitaciones es un estado de corte nacional, que defiende sus recursos estratégicos y aboga por la unidad latinoamericana, imprescindible para poder construir un futuro propio. Y todo esto sucede en un mundo en el cual hay una profunda crisis capitalista, pero sin revoluciones.

Chavizmo con zeta

Manuel Delgado

El triunfo de las fuerzas revolucionarias en las elecciones venezolanas de este domingo tiene una significación muy especial. Será posiblemente un hito en la historia del continente y repercutirá en la política latinoamericana y mundial.

La primera razón es que se trató de una derrota de las fuerzas de la reacción, de inspiración y de financiamiento imperialistas, y solo por sí solo esa una gran cosa. Pero eso es solo el comienzo.

El triunfo del chavizmo (así con zeta, para que no se vaya a confundir nadie) es una muestra de la madurez y de la alta conciencia del pueblo de Bolívar. Cada venezolano tuvo la oportunidad de votar por Maduro o por González, y en la soledad de su mesa de votaciones y ante su conciencia, una mayoría se decantó por Maduro. Las fuerzas opositoras hicieron campaña en torno a la idea de que un triunfo de la oposición iba a ser el inicio de un cambio en las relaciones con Estados Unidos, que se iban a levantar las sanciones y los bloqueos, culpables de las incomodidades y las estrecheces del país. Bueno, esto puedo haber cambiado con ese voto ciudadano. Pero no fue así: el pueblo votó por el sacrificio, pero por la dignidad de su Patria. Lo hicieron los viejos, pero también un gran porcentaje de la juventud, que son la garantía de la continuidad revolucionaria.

En estas elecciones se ponía en juego la misma ficha que empleó el imperio en Nicaragua en 1990, cuando el pueblo votó no por Chamorro sino por acabar con la guerra. Muchos temíamos que esa misma lógica iba a prevalecer aquí: votos a cambio de levantamiento de las sanciones, pero no fue así.

Este triunfo del chavizmo representa, además, la madurez de la revolución, que se mantiene viva y pujante después de un cuarto de siglo y que en medio de tantas dificultades comienza a marcar un repunte en todos los campos, en especial en el económico.

Ni qué decir de hace 24 años, hace solo 6 años, cuando Maduro ganó las anteriores elecciones y lo único que se vislumbraba era el enfrentamiento total, el apocalipsis; la situación del mundo y de Venezuela en el mundo era muy diferente a la de hoy. Entonces, el BRICS era apenas un niño y empezaba a dar sus primeros pasos. Hoy el BRICS es una fuerza en plena adolescencia, preparada ya para irrumpir en la adultez. Ese tratado internacional y Venezuela dentro de él van a transformar el mundo y van a poner en el museo de antigüedades muchas de las artimañas del imperio. Otro mundo está a punto de nacer, y Venezuela es pieza fundamental en él. He allí la importancia histórica de este triunfo.

La última observación que quiero hacer es que la revolución consolida su continuidad. Venezuela es la segunda revolución del continente y constatar su fortaleza es una alegría. En medio de tanta pusilanimidad y tanto desconcierto, constatar eso es como un baño de agua fresca. Sí, la revolución se mantiene a pesar de todo, a pesar de los ataques imperialistas y a pesar de sus propios errores, de las incomprensiones de muchos y de cobardía de otros tantos.

Hoy todos agradecemos a Cuba sus 65 años de resistencia. Esa resistencia nos ha hecho la lucha más sencilla. Ahora también debemos agradecer a Venezuela el cuatro de siglo de la suya. Ella nos ayuda en nuestra lucha, nos hace más fuertes y redobla nuestras esperanzas.

¡Viva Venezuela!

De Estados Unidos para el Mundo: ¿El caos organizado?

Mag. Jiddu Rojas Jiménez. EUA

I. Violencia y categorías.

Condenar contundentemente la violencia política se hace necesario, en todas sus formas: En Estados Unidos, y como en el resto del Mundo. Pero también es un deber moral, político y académico, el recordar y explicar en el mismo gesto humanista, que el Imperialismo, como estructura política, económica, colonial, patriarcal, causal del ecocidio, es totalmente real y por definición, es la forma fundamental de violencia social en el Mundo contemporáneo capitalista.

¿Habrá que explicar más sobre violencia estructural en un país que tiene máquinas expendedoras de municiones letales? Y cuyas raíces mismas como proyecto político, se hunden históricamente desde su génesis histórica colonial, esclavista y racista.

Pareciera, sin embargo, que el vocablo «Imperialismo», como categoría de la Economía Política y de su crítica, ha desaparecido del debate político y académico en Costa Rica. Es un término francamente «satanizado», incluso académicamente.

Es nuestra opinión, que se podría y debería revisar y actualizar esta categoría científica-social; incluso «resemantizarse», como corresponde, pero no olvidarse o esconderse. El concepto más «neutral» de «sistema-mundo» (I. Wallerstein) o el de «centro -periferia» (citado por S. Amin) acaso la contienen o lo superan. De momento, sólo se pasea entre museos ideológicos y sectas testimoniales de izquierda, pero podría y debería ser rehabilitado, releído, y criticado.

Su actualización es incluso indispensable, para intentar entender la vertiginosa Geopolítica global. Ver «el bosque y no sólo los árboles», dice el proverbio. Una visión sistémica, dicen otros paradigmas; asumir la categoría de «totalidad social concreta» (K. Kosik), aconsejaba la Filosofía Política moderna. Bien, pues digámoslo: en principio el Imperialismo, como formación social global, es la estructuración del tiempo/espacio posible, para nuestra totalidad social concreta.

Precisamente y por esto último, es que el Estado Social de Derecho, el Estado -Nación, y el debate sobre lo nacional y las nacionalidades, o incluso sobre lo Plurinacional, es estratégico en el debate político latinoamericano. Incluso, los antagonismo de clases sociales en una determinada formación histórica, se enmarcarán en esta condición totalidad social. La Nación (en su complejidad) reaparece como primera mediación social e histórica, frente a la Globalización Imperialista.

II. Información, desinformación, cultura de masas.

Volviendo, recayendo en la inmediatez (Hegel), es inevitable comentar los sucesos. Todos vimos televisado el reciente atentado fallido al candidato Trump, y el consiguiente show mediático. Pero las reacciones mediáticas, a veces normales y naturales, otras veces exageradas, fingidas y hasta francamente serviles, no se hicieron esperar.

En consecuencia, las elecciones en Estados Unidos, para bien o para mal, repercuten en todo el Planeta. En particular, y dada la histórica relación comercial y económica asimétrica y desigual con nuestra Patria, con Centroamérica y el Caribe, cabía esperar este tipo de reacciones cipayas, exageradas y oportunistas. Lo que los Filibusteros Norteamericanos de William Walker no lograron, la diplomacia del dólar lo logró.

Así, los discursos oportunistas, locales o globales, frente a la permanente crisis, comienzan a crear una peligrosa histeria, digna del auge fascista de la década de los 30s en la Europa en crisis. «El Anticomunismo es el comienzo del Fascismo», decía el existencialista francés A. Camus. Insisto: Convertir a la víctima en victimario y viceversa, nos advertía Hinkelammert con su «Inversión Axiológica«. Crear nuevos enemigos imaginarios, mentir, asustar, manipular y dividir, para reinar.

Para muchos simples mortales en el Planeta, ciudadanos de quinta clase, lo que vemos en Estados Unidos, es un triste espectáculo de masas, francamente poco democrático. Y que, en nuestra opinión, tiene muy poco que ver, con la Idea Reguladora (Kant) original de la Revolución Norteamericana de 1776.

Al mejor estilo profético del cine comercial de Hollywood, como en la extraordinaria saga de George Lucas, «Star Wars», la República cede frente al Imperio. Lo que se olvida es que el Imperio del Mal, nace del mismo Tánatos del seno de la misma República y sus contradicciones. Es el triunfo de la Necropolítica.

Pasó obviamente en la Antigua Roma, que pasó de República a Imperio. Sin confundir la categoría de Imperialismo moderno y de Capitalismo Monopólico Financiero, con los viejos Imperios esclavistas, es también claramente, una alegoría de la historia reciente de los Estados Unidos.

III. Democracia versus Imperialismo.

Desde afuera del Imperio, desde nuestra periferia, y para el gran público, sólo vemos juegos de pólvora, «marketing» político, malos debates, desinformación y «fakes news», prejuicios, vulgaridad, superficialidad, y los tubos de dinero de los siniestros y poderosos Lobbies políticos, militares y económicos: La temible AIPAC ligada al Lobby Sionista Revisionista de Derecha de Israel, la Fundación Cubano-Americana, los diferentes contratistas militares, obviamente el gran capital financiero, los grandes monopolios y oligopolios, etc. Por si fuese poco ahora cualquiera tiene su propia teoría conspirativa y el principio de realidad se comienza a trastocar colectivamente.

Desde afuera qué vemos aparencialmente: Una carrera electoral entre un anciano Presidente Biden, que aunque promete fortalecer el deteriorado «Welfare State», arma, permite y financia al Genocidio de Netanyahu en Gaza. Y, además, que en medio de una peligrosa e irresponsable retórica belicista sobre Ucrania, confunde en público el nombre de su protegido Zelensky con el de su archienemigo Putin. Hasta ese grado llega a dudarse de sus capacidades cognitivas. ¿Cómo entonces ese hombre va a dirigir un Imperio nuclear?

En frente, tenemos a un excéntrico hombre de negocios, un polémico Ex Presidente, acusado formalmente de Sedición y de otros varios cargos, al vincularse al pasado Asalto al Capitolio, realizado por una turba fanática de extrema derecha. El problema no es Trump como síntoma social, sino los millones de «Rednecks» norteamericanos que lo votan.

Curiosamente, Trump promete colaborar con la Paz en la peligrosa Guerra de Ucrania/OTAN versus Rusia. Y esto no es poca cosa… El destino de la Humanidad podría estar jugándose acá. Pero mientras dialoga con Putin, le declara la guerra económica abierta a China Popular.

Parece que si los Demócratas, no logran cambiar a su Candidato Presidencial (cosa que resulta casi imposible), o invocan otro milagro mediático, Trump, –convertido en súbito mártir por el reciente atentado fallido–, será el ganador por el Partido Republicano.

IV. El Imperio Contraataca.

El estilo político soez, autoritario y demagógico de Trump, que invita al odio colectivo y al Nacionalismo Étnico de Derechas, es emulado en América Latina y el Mundo: Así tenemos al mediático Bolsonaro, el militar apologeta de la Dictadura; vemos al ridículo libertario de Milei en Argentina; pero también al debilitado Uribismo paramilitar y asesino en Colombia, al derrotado Kast en Chile; a la Fujimori en el Perú; a Marine Le Pen en Francia; a la neofascista Meloni en Italia (en coalición con M. Salvini); a Vox y gran parte del Partido Popular en España; por Geert Wilders en Holanda; por Alternativa para Alemania; el FPÖ de Austria, y por el Grupo parlamentario europeo «Identidad y Democracia» y el partido europeo «Patriotas por Europa»; por el poderoso y siniestro «Yunque» de México y sus alianzas políticas; acaso por el nacionalista de Derechas, Narendra Modi en la India; y obviamente por Netanyahu y su bloque de Extrema Derecha Sionista (Reviosionista) en Israel. En Costa Rica, y a su modo aparentemente más «light», también este proyecto llamado «populista» está representado, por el Fundamentalismo Protestante (Fabricio y compañía) en próxima alianza con el Gobierno de Rodrigo Chaves (y sus aliados a los «libertarios» locales).

Todo esto parece sacado de una pesadilla distópica, o de un capítulo del clásico «Psicología de masas del Fascismo», del genio de Wilhelm Reich. Pero es lo que está aconteciendo en todo el Mundo. Recordemos que la base del Fascismo y del Autoritarismo de derechas, no es racional o discursiva, es irracional, inconsciente, e instrumentaliza al Tánatos colectivo. Así es como se logra que los sectores empobrecidos voten contra sus propios intereses.

La alternativa democrática en Occidente, pero igualmente Neoliberal en Economía (y además igualmente o peor de Imperialista) al Populismo de Derechas, –y pese a su retórica progresista–, no es jamás suficiente convincente a las masas desorientadas, para contener al Autoritarismo y su demagogia.

El caso del Nuevo Frente Popular en Francia es excepcional, pero si realmente no hacen una política económica diferente a Macron, y buscan la Paz en Ucrania, pueden fracasar.

¿Podrá América Latina, encontrar sus formas de resistir y construir en un Mundo complejo, que se desea cada día menos Unipolar, y más Multipolar? Nunca ha sido fácil, y desgraciadamente, no lo será.

Gane uno o el otro, en medio de la crisis capitalista general, las consecuencias internas para esa superpotencia nuclear, –ya dividida y polarizada al interno–, serán altamente peligrosas, así como también para el resto de la Humanidad. Avisados estamos.

V. Epígrafe post- Fútbol.

Cual nota tropical hemos de decir del establishment norteamericano, que hasta en su «apropiación indebida» del Fútbol («Soccer») híper-comercial, y de la organización de la reciente Copa América, se desborda su desordenada, gratuita y racista violencia policial para con los aficionados latinos. No sólo les robaron miles de dólares, sino que además los humillaron y agredieron brutalmente.

El genial Enrique Santos Discépolo escribió su genial tango «Cambalache» en 1934 en plena «Década Infame» argentina. El protagonista profético de la letra de su Tango, era el propio Siglo XX. Pero se quedaría corto respecto de lo que va del Siglo XXI….

Aquí un extracto, porque nos recuerda la universalidad de la letra y la particularidad de la coyuntura electoral norteamericana de este moderno Imperio en decadencia:

«Que el mundo fue y será una porquería
Ya lo sé…
¡En el quinientos seis
Y en el dos mil también!
Que siempre ha habido chorros
Maquiavelos y estafa’os
Contentos y amarga’os
Valores y dublé…
Pero que el siglo veinte es un despliegue
De maldá’ insolente
Ya no hay quien lo niegue […]«

Gracias