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Etiqueta: extensión universitaria

UNA: Niños y niñas que construyen paces en la escuela

Antonio Arroyo Álvarez

Como parte de los esfuerzos realizados desde el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional (Idela-UNA), el proyecto de extensión-investigación “Comunidades educativas que construyen paz”, realizaron durante el pasado mes de mayo un ciclo de talleres lúdicos con niños y niñas de cuarto grado de la Escuela Miguel Aguilar Bonilla, en San Rafael de Heredia, denominado “Niños y niñas que construyen paces en la escuela”.

Para la académica del Idela y coordinadora del proyecto, Evelyn Cerdas, esta iniciativa busca generar procesos pedagógicos para la paz por medio de una metodología lúdica y participativa para la promoción de una cultura de paz.

“El trabajo se realizó con la metodología del proyecto, la cual se basa en el modelo participativo y el enfoque socioafectivo por medio de técnicas participativas y lúdicas como los juegos cooperativos, permitiendo que los niños y niñas compartieran aprendizajes, tuvieran un espacio de disfrute con el arte, el diálogo, la reflexión y las vivencias en un espacio de confianza y afecto”, explicó Cerdas.

Los talleres realizados se enfocaron en el fortalecimiento de actitudes y habilidades para hacer las paces en el aula, como un proceso que parte del reconocimiento de las capacidades humanas para hacer las paces desde los propios espacios y a partir de las habilidades, vivencias y aprendizajes desde su propio contexto, en este caso, el escolar.

También, el programa implicó que cada niño y niña se mire como sujeto protagonista de la paz en el espacio escolar, en el que pueden construir diariamente relaciones basadas en el respeto, el buen trato, la confianza, la no violencia y el cuidado mutuo; esto a partir, de una visión en la cual se consideren como sujetos de derechos con capacidad de reconocer el valor de la otra persona.

Así, con los objetivos de potenciar relaciones amistosas basadas en la no violencia, reconocer el derecho a la paz en las prácticas del buen trato, así como reflexionar sobre el valor del cuidado de los compañeros y compañeras como práctica cotidiana para hacer las paces, se trabajaron temas como: relaciones pacíficas en el aula, el derecho a la paz y el buen trato, el cuidado como práctica para construir la paz y arte para la paz.

Delmis Patricia Diaz, trabajadora social del equipo interdisciplinario, de la Escuela Miguel Aguilar Bonilla, reconoce que este tipo de iniciativas abren las posibilidades para que las personas menores de edad desarrollen competencias y habilidades que les permita en la vida futura, enfrentar, gestionar espacios y relaciones interpersonales en forma afectiva; y le amplia a los estudiantes la posibilidad de estar en otros ámbitos que le permiten tener experiencias positivas que le fortalezcan el desarrollo personal.

“El bienestar social se ha visto fortalecido mediante estos proyectos, porque mediante actividades socioeducativas y con metodologías lúdicas y de cooperación le permite a las personas menores de edad tener una mejor calidad de vida mediante el compartir con compañeros y compañeras”, señaló Diaz.

El ciclo de talleres culminó con un encuentro financiado por el Fondo de Beneficio Social de la UNA, y llevado a cabo en el centro de recreo del fondo, donde los niños y niñas participaron en un taller de arte, compartieron un almuerzo y disfrutaron en las zonas verdes.

Oficina de Comunicación
Universidad Nacional, Costa Rica

Los cincuenta años de la UNA y el ethos de sus fundadores (IV y final)

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y catedrático de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA)

El surgimiento de la UNA o Universidad Nacional de Costa Rica estuvo marcado por grandes esperanzas y expectativas (en tiempos de crecimiento económico y auge del estado benefactor) de transformación de la sociedad costarricense, cuando los efectos del crecimiento demográfico sostenido desde los primeros años de la posguerra, una vez concluida la Segunda Guerra Mundial,  se hacían sentir con demandas crecientes de servicios en el campo de la educación, la salud, las edificaciones y la infraestructura vial, en la medida en que una nueva generación, la del Baby Boom, tocaba las puertas de la educación superior cuando la Universidad de Costa Rica era la única institución de educación superior en el país. Fue entonces cuando se crearon nuevas universidades públicas como la UNA, el TEC y la UNED y se produjo una diversificación parcial del sistema educación superior pública de Costa Rica que nació en esos tempranos años de la década de los setenta. Lo paradójico del caso de la UNA es que no figurara entre sus planes la creación de carreras como derecho y medicina más aun, teniendo en cuenta que con la avalancha de universidades privadas surgidas durante las décadas posteriores, y la conversión de la educación en un mero negocio, esas entidades crearon numerosas escuelas de derecho y medicina, valiéndose de los docentes y la investigación que se realiza en las universidades públicas.

En el año de 1977, cuando el doctor Celedonio Ramírez aspiró a la rectoría de la UNA, frente a la candidatura del doctor Alfio Piva Mesén, quien fuera el segundo rector de la institución, recuerdo muy bien la afirmación de quien posteriormente fuera rector de la UNED, de haber recibido la oferta de asumir el Hospital San Juan de Dios, lo que hubiera sido un insumo importante para que la UNA creara una escuela de Medicina mucho antes de que las universidades privadas lo hicieran. ¿será por ese motivo que algunos estudiantes de entonces se sintieron defraudados con la nueva institución, alegando que la UNA les quedó debiendo?

La conmemoración de los cincuenta años de la nueva institución universitaria, que heredó buena parte de la tradición intelectual e instalaciones de la vieja Escuela Normal, fundada más de medio siglo atrás (1915), corre el riesgo de impregnarse del espíritu o ethos de estos tiempos marcados por el totalitarismo neoliberal, y el acelerado desmantelamiento del estado social de derecho que la acompañó durante la primera etapa de su desenvolvimiento institucional. Algunas de las reacciones. y comentarios de otros protagonistas de la vida institucional de entonces, publicadas en estos días, han sido omisas y acomodaticias hacia el presente neoliberal, soslayando así muchas dimensiones del proceso fundacional y el contexto sociopolítico en que se produjo (Ver al respecto José Eduardo Mora “La universidad “necesaria” del Padre Núñez” Semanario Universidad, edición 2454, 1 al 7 de marzo 2023,  página 18, Cultura, en especial en lo referente a las declaraciones de Rodrigo Carreras y Vladimir De La Cruz). Se tiende a obviar la naturaleza específica del proyecto llamado universidad necesaria, especialmente en lo académico, con sus implicaciones en un nuevo tipo de universidad (¿la universidad necesaria acaso?, la que más allá de su mera enunciación implicaba un proyecto académico muy ambicioso) y en cuanto al compromiso político con los sectores populares que planteaba, también en cuanto a la naturaleza del IESTRA y otras unidades académicas e investigativas, que representó una gran oportunidad para incursionar en las múltiples dimensiones del mundo del trabajo (algo que había planteado en una entrega anterior de este artículo), las que iban mucho allá de la docencia dirigida hacia el sindicalismo y el cooperativismo. Siempre estaremos expuestos a la naturaleza acomodaticia de las “verdades oficiales” o mentiras complacientes, motivo por el que sólo la vigilancia y el espíritu crítico, incluso hacia nosotros mismos, pueden librarnos de caer en esas trampas tan peligrosas en este medio siglo transcurrido, desde el nacimiento de la UNA.

En el área de las llamadas Ciencias de la Salud se optó por darle impulso a la Escuela de Medicina Veterinaria, con su hospital veterinario, ambos ubicados en el Campus Benjamín Núñez (Barreal de Heredia), los que han representado toda una revolución en ese campo, dada su enorme proyección hacia el conjunto del sector agropecuario, especialmente en los órdenes de la investigación y extensión.

En medio de la “normalización” y burocratización crecientes, los posgrados representaron una excelente oportunidad para el ensanchamiento de la investigación y la docencia universitaria, si bien la sincronía y la concreción de esas iniciativas no siempre fueron las que se requerían, incluso con urgencia, lo que puede haber dado lugar a una falta de retroalimentación hacia muchas de las propuestas académicas de los fundadores.

La creación de la Maestría en Política Económica, ligada a la Facultad de Ciencias Sociales marcó un punto de inflexión para la docencia y la investigación en la UNA, pues alimentó también los estudios de grado y se proyectó hacia el conjunto de la sociedad costarricense. Posteriormente, los posgrados en otras facultades y especialmente en la Filosofía y Letras, aceleraron el proceso de retroalimentación de la docencia en los estudios de grado. La doctora Magda Zavala jugó un gran papel para la expansión de esos estudios en la mencionada facultad, a pesar de las dificultades de orden institucional que tuvo que afrontar.

Concluyo manifestando que restan muchos temas y situaciones específicas de la vida universitaria, a lo largo de los cincuenta años transcurridos, sobre los que debería haber una discusión constructiva entre quienes fueron sus protagonistas, lo que resulta más urgente en la medida que muchos de ellos van abandonando el escenario histórico,  en especial los de la generación del baby boom.

Los cincuenta años de la UNA y el ethos de sus fundadores (III)

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y catedrático de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA).

A lo largo de su medio siglo de existencia ya transcurrido, la UNA se fue dotando de una importante infraestructura física, tanto en sus campus Omar Dengo y Benjamín Núñez, el primero ubicado en la ciudad de Heredia y el segundo en el sector del Barreal de Heredia, donde se concentran algunas de sus actividades más importantes de docencia, investigación y extensión, como también en los de las sedes y subsedes regionales de Pérez Zeledón, Coto, Liberia, Nicoya y Sarapiquí por lo que la nueva universidad fue consolidando la proyección nacional que siempre la caracterizó, aunque también en esto hay una gran diversidad de opiniones, si bien algunas caricaturescas como la de quienes hablaban de la “Universidad de Heredia” o simplemente “la del río Pirro”, con connotaciones también peyorativas. Sin embargo, fue el abandono gradual del proyecto académico original, con sus proyecciones sociales e interdisciplinariedad, lo que tiende a pesar desapercibido, o silenciado en la manera de evocar (o verdad oficial y oficiosa, para el caso) el inicio de la vida universitaria durante su etapa fundacional.

Los aportes de la UNA en los campos de la investigación y la extensión han sido tan valiosos como los de la docencia, y abarcan un espectro muy amplio en diversos campos de actividad científica, la acción social y de respaldo a la cogestión de comunidades y cooperativas de agricultores, pescadores y apicultores en diversos puntos de la geografía nacional. También, han sido muy importantes las contribuciones específicas del Observatorio Sismológico y Vulcanológico de la institución (OVSICORI), la Escuela de Biología Marina y sus laboratorios acerca de los problemas planteados por la pesca de arrastre, la matanza de tiburones y la pesca abusiva en el domo térmico de nuestra zona exclusiva marítima del Pacífico, las investigaciones de la Escuela de Química sobre la contaminación ambiental en los espacios urbanos entre otras actividades, el programa de investigación de plaguicidas y las implicaciones su toxicidad en el agro, el programa de análisis de la coyuntura económica y social, auspiciado por las escuelas de economía y sociología, las investigaciones del IDELA y sus constantes publicaciones sobre nuestra área continental, los del IDESPO o Instituto de Estudios de Población con sus encuestas demográficas, sociales, como también de opinión sobre temas sociales y políticos. En fin, todo un conjunto de acciones con las que UNA impacta en la comunidad nacional para beneficio de todos sus habitantes, si bien advertimos que este no pretende, de manera alguna, ser enumeración exhaustiva del inmenso aporte de esta universidad pública a nuestra nación.

La UNA acogió como estudiantes a jóvenes provenientes de los sectores populares, tanto urbanos como rurales, lo que se reflejó en las estadísticas para cuantificar los resultados y tendencias de las políticas de admisión, becas y residencias estudiantiles dentro del ethos del proyecto inicial de la UNA. Los logros se pueden apreciar también en el orden de lo cualitativo y en la medida del tiempo transcurrido se han hecho mucho más evidentes.

En los inicios mismos de la nueva institución, la creación del Instituto de Estudios Latinoamericanos (IDELA), rescatando la colección del Repertorio Americano de Joaquín García Monge (publicado en Costa Rica entre 1919 y 1958), con la ayuda de su hijo, el doctor Eugenio García Carrillo, dando lugar a un largo proceso de recuperación, análisis y divulgación de los contenidos de esa extraordinaria revista que circuló por todo el continente (Francisco Morales Hernández y Mario Oliva Medina, dixit). Por otro lado, los esfuerzos del IDELA se orientaron hacia el análisis de las tendencias que caracterizan  al conjunto de nuestra región, en el plano de lo cultural, de la integración regional y el reconocimiento de una identidad común, y la del  Instituto de Estudios del Trabajo (IESTRA), con sus pioneras investigaciones y la docencia dirigida hacia los trabajadores sindicalizados, permitieron avizorar las tendencias y orientaciones  de la UNA hacia el mundo laboral, con toda su intrincada y compleja problemática, cuando aún no soplaban los vientos fríos del pensamiento único neoliberal, los que fueron alejando a la socialdemocracia regional de sus políticas keynesianas y reformistas en el mundo laboral y empresarial, al mismo tiempo que entraban en una crisis, incluso de identidad, la casi totalidad de los diversos sectores de la izquierda socialista o comunista (¿meras etiquetas acaso?), los que durante las décadas siguientes abandonaron gradualmente las reivindicaciones obreras y campesinas en materia de legislación laboral, contrato colectivo de trabajo, salud ocupacional, sindicalización y respeto a los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).Todo este lento y sostenido proceso, que si bien no se dio en términos del discurso pero sí en el de los hechos, como resultado del arribo de la llamada posmodernidad y presunto el abandono de los “grandes relatos” del período de entreguerras y la última posguerra, caracterizada por un crecimiento económico sostenido y el despliegue del estado de bienestar. Esto explicaría, al menos en parte, el cierre o reconversión del IESTRA en los últimos años del siglo XX, un hecho al cual hicimos alusión en la segunda parte de artículo y que marcó un punto de inflexión hacia una visión tecnocrática y utilitarista de la institucionalidad universitaria, frente al que al menos uno de los fundadores de la UNA, Francisco Morales Hernández protestó vehementemente. Tendremos que seguir conversando sobre otras dimensiones de la inmensa proyección de la UNA sobre el conjunto de la sociedad costarricense.

CONARE rechaza y desmiente declaraciones del Presidente de la República sobre financiamiento de la educación superior pública

3 de febrero del 2023. Ante las declaraciones del Presidente de la República, Rodrigo Chaves Robles, realizadas ayer durante la conferencia de prensa del Consejo de Gobierno, en la cual indicó que las universidades estatales no rinden cuentas del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) y que se ha recortado presupuesto destinado a las becas, a la investigación y a la infraestructura, entre otras argumentaciones.

El Consejo Nacional de Rectores rechaza y desmiente enfáticamente los argumentos falsos del Poder Ejecutivo emitidos sin datos ni evidencia y que están alejados de la realidad y de la gestión de las universidades estatales.

1. La educación universitaria pública para el año 2021, contaba con una población de más de 143.000 estudiantes. De la cual el 82% de los estudiantes matriculados de primer ingreso procedían de los colegios públicos y más del 64% de los graduados de las universidades estatales provenían de hogares donde los padres no tienen un título universitario.

2. Durante el año 2021, el 63% de los estudiantes de las universidades públicas contaron con algún tipo de becas, porcentaje superior al 80% en las regiones periféricas del país.  Las universidades estatales han reforzado de manera significativa y sostenible los presupuestos de becas y apoyos socioeconómicos a estudiantes.

3. Aumento en el acceso a la universidad estatal de jóvenes de hogares más pobres afirma el último informe del Estado de la Educación (2021). En una década, la proporción de jóvenes de 18 a 24 años de hogares de quintil bajo de ingresos (quintil 1, quintil 2 y quintil 3) que accedió a la educación universitaria pública aumentó pasando de 8% en 2010 a 20,12% (2021) en el quintil 1, de 15,5% a 26,21% en el quintil 2 y de 21,7% a 32,47% en el quintil 3.

4. En Costa Rica son las Universidades Públicas las que más invierten en investigación científica, el desarrollo e innovación, más del 90% de la investigación desarrollada en el país se realiza en las universidades públicas. Durante el 2021, se realizaron 2.240 proyectos de investigación, más de 2.000 publicaciones científicas y se invirtió 67.599 millones de colones en I+D.

5. Las universidades públicas son las únicas que realizan proyectos de Extensión y Acción Social para solventar las necesidades de poblaciones y sectores claves para el país. En el 2021 se desarrollaron 1.259 proyectos, ejemplo de ello es el proyecto “Costa Rica aprende con la U pública”. Esta modalidad organiza cursos virtuales gratuitos y su oferta ha sido de 152 cursos que han impacto alrededor de 5.000 personas.

6. Las Instituciones de Educación Superior Universitaria Estatal, por la naturaleza de sus servicios, requieren de un fuerte componente de talento humano, y esto lógicamente se refleja en sus presupuestos. Para el 2021 y 2022, no hubo ningún tipo de aumento salarial, ni reconocimiento de la anualidad. Estas medidas y otras en materia salarial han hecho que el presupuesto destinado a “Remuneraciones” muestre una tendencia a la baja, disminuyendo en el periodo 2019-2022 en ¢2.782 millones de colones. Se debe tener presente que los resultados de las medidas tomadas en materia salarial tienen un efecto mayor a largo plazo.

7. El Consejo Nacional de Rectores trabaja en un régimen de empleo unificado para el Sistema de Educación Superior Universitaria Estatal con sus procesos de remuneraciones, reclutamiento, selección, nombramiento, administración, méritos, evaluación y sancionatorios, conforme a los principios del régimen de empleo del sector público, estipulados en las leyes, los Estatutos Orgánicos de las universidades y la Constitución Política, el cual estará listo para el 2024.

8. Las universidades estatales cumplen con el adecuado uso de los fondos públicos que les confieren los artículos 78 y 85 de la Constitución Política y su sistema de transparencia y rendición de cuentas. Se somete a aprobación de la Contraloría General de la República (CGR), los planes anuales operativos y sus respectivos presupuestos, los informes de ejecución presupuestaria y su liquidación final. Asimismo, las universidades públicas han cumplido ante la Autoridad Presupuestaria y la propia Contraloría con la Regla Fiscal.

9. El CONARE, en conjunto con representantes del Gobierno que conforman la Comisión de Enlace, definieron, desde hace más de ocho años, una estructura de indicadores homologados del Sistema de Educación Superior Universitaria Estatal para el Seguimiento de los Acuerdos de Financiamiento del FEES, en el cual las universidades estatales han evaluado su gestión con 104 indicadores en 6 ejes y 21 temas relacionados con: aseguramiento de la calidad, equidad, cobertura, la rendición de cuentas, vinculación con sectores productivos y excelencia académica.

10. El PLANES 2021-2025 define 43 indicadores y 171 desagregaciones de la actividad sustantiva: Docencia, Investigación, Extensión y Acción Social y Gestión; y 41 metas estratégicas que incluyen 90 indicadores para los ejes de Regionalización, Calidad y Pertinencia, Cobertura y Equidad, Internacionalización y Sostenibilidad, tomando como referencia los índices e instrumentos mundialmente reconocidos y utilizados en materia de Educación Superior Universitaria.

Lo anterior demuestra que la correcta aplicación e inversión del FEES está determinada y medida por una gran cantidad de indicadores, asociados con acciones y metas, que permiten evaluar el desempeño de las universidades públicas y también medir la eficiencia y eficacia de la ejecución del presupuesto universitario.

Es evidente que la posición del Poder Ejecutivo no tiene fundamento, los argumentos empleados son falsos y responden a un ataque que pretende debilitar y dañar la gestión de las universidades públicas, con la intención de intervenir en la educación universitaria estatal, como lo pretende hacer con el proyecto de ley 23.380, contrario a lo establecido constitucionalmente.

Desde las universidades públicas nos permitimos recordar que la mejor defensa de la ley y la institucionalidad, pasa por garantizar a la educación pública el presupuesto del 8% del PIB como un mínimo garantizando por la Constitución, esa es la mejor arma contra la politiquería, las noticias falsas, los discursos de corte populista y la polarización de la sociedad costarricense.

Pese al tono ofensivo de las palabras, emitidas en la conferencia de prensa, las universidades públicas seguirán esperando que el Poder Ejecutivo permita que se materialice la aspiración constitucional de que, en el marco de la autonomía, coordinemos para buscar potenciar el desarrollo nacional, como lo hemos hecho siempre.

Es por eso, que hacemos un llamado al Gobierno de la República al equilibrio, al respeto y a la observancia de la Constitución Política, a proporcionar información veraz que es la base para una sociedad más crítica, educada y que pueda tener herramientas para discernir las ideas que nos hagan progresar hacia una sociedad más democrática y equitativa.

UNA EXPLORA EL FUTURO

La Universidad Nacional de Costa Rica-UNA, ha venido realizando durante este año ingentes esfuerzos junto con la comunidad universitaria, para replantear de manera profunda la planificación de la institución con mirada de futuro de los próximos 20 a 30 años.

Para el Master Juan Miguel Herrera Delgado, director del Área de Planificación de la Universidad Nacional-APEUNA, en el mes de diciembre de este año, la Universidad Nacional-UNA alcanzará cuarenta y seis años de implementar procesos de planificación institucional, que buscan el desarrollo armonioso y coherente, tanto, de la acción sustantiva (la docencia, la investigación, la extensión, la actividad académica integrada y la producción académica), como de los servicios de apoyo a la academia en correspondencia a su misión histórica y siempre visualizando las oportunidades y los retos de futuro.

Herrera Delgado, hizo énfasis en que la UNA fue la primera universidad pública en contar con un sistema de planificación propio, de implementar y dar seguimiento a procesos de planificación estratégica, a incluir en ellos el análisis de riesgos para anticipar eventos que atenten al cumplimiento de sus objetivos: “ No obstante, estos procesos de planificación estratégicos han tenido un alcance de mediano plazo, por lo que las necesidades de explorar escenarios de largo plazo se hacen cada vez más ineludibles en un contexto sumamente cambiante, demandante y exigente, particularmente en lo relativo a la educación superior”.

Según criterio del director del Área de Planificación APEUNA, la Universidad Nacional nuevamente se pone a la vanguardia dentro de las instituciones de educación superior públicas, al impulsar en este momento un proceso de planificación estratégica con enfoque prospectivo a veinte años con la participación de autoridades y representantes de los distintos estamentos de la comunidad universitaria.

Herrera Delgado, quien ha participado de lleno en los diversos talleres y mesas de trabajo realizadas desde el mes de junio de 2021 a la fecha, como parte del Proyecto: Planificación Prospectiva Estratégica UNA 2040, afirmó que en este proceso se toman en cuenta las tendencias del contexto externo e interno, así como las necesidades de los distintos actores de la sociedad en las que la Universidad tiene la obligación de atender: “ Gracias a este proceso, la Universidad Nacional dispondrá en los próximos meses de un escenario apuesta a veinte años plazo, que deberá alcanzarse mediante el enfoque estratégico institucional, los planes tácticos vinculados a la estimación de recursos necesarios y su concreción anual mediante los planes operativos anuales”, indicó el director de APEUNA.

Las autoridades universitarias han decido acometer este gran desafío en la búsqueda de generar los cambios académicos y administrativos propicios para ser la universidad del futuro, aquella universidad necesaria que aporte al desarrollo de Costa Rica desde una visión humanista y de alcance a los sectores vulnerabilizados social y económicamente, indicó la Dra. Marianela Rojas Garbanzo, Rectora Adjunta de la UNA.

Desde principios del año 2021 se ha establecido como estrategia la realización de encuentros, talleres y mesas de trabajo, (Presencialidad Remota) con participación de un grupo personas representantes de diversas instancias de la universidad, tanto, académicos, estudiantes y administrativos; donde a través de ellos se han determinado aquellas variables de cambio, los retos y los escenarios probables, posibles y deseables que se deben visual para lograr el objetivo propuesto.

Cabe mencionar que en talleres anteriores se determinaron los actores clave y se categorizaron los retos de las variables y de ahí se redactaron las ideas de cada reto a modo de párrafo, que permitiera poner en perspectiva y análisis hacia donde debe mirar la UNA para emprender los desafíos de futuro.

“Este es un nuevo paradigma de reflexión sobre el futuro de la UNA que posibilitará identificar alternativas que nos enrumbe hacia una educación sostenible, innovadora, inclusiva y pertinente, que perfile a la universidad para continuar aportando al crecimiento y desarrollo de la sociedad costarricense, en la formación de personas, en la creación de conocimiento avanzado favoreciendo la equidad y el desarrollo territorial, generando bienestar público como contribución a la mejora de la sociedad en su conjunto”, acotó el Master Francisco González Alvarado, Rector de la UNA.

A modo resumen se indica que en la sesión anterior (24 08 21) las mesas de trabajo 1 y 4 expusieron ante la plenaria su análisis de los retos elaborados.

Entre los elementos importantes del grupo 1 sobre Generación de Recursos Propios, se destacó la promoción de una cultura institucional innovadora y solidaria de generación de recursos propios, que oriente la calidad, la pertinencia y la sostenibilidad de las acciones sustantivas, en su contribución en la construcción democrática, progresiva y el mejoramiento ecosocial. Además, renovar la normativa institucional, la plataforma e infraestructura tecnológica, así como las capacidades técnicas y humanas que dispone la UNA.

Por su parte la mesa de trabajo 4, expuso (2408 21) sobre la Internacionalización de la Oferta Universitaria, de ahí, se visibilizaron algunos aspectos, entre estos el desarrollo de una oferta académica atractiva, competitiva, flexible, pertinente, multimodal, multilingüe (de idiomas y de programación) y con diversas titulaciones. Asimismo, fomentar una cultura de internacionalización inclusiva, cultural, abierta y participativa; esto a su vez, se verá en la oferta académica, redes académicas y generación de capacidades que darán pie a la sostenibilidad y a profesionales capaces para el mundo.

Para continuar con el análisis de los retos institucionales para enfrentar el futuro proactivamente y con la mayor calidad posible, el martes 31 de agosto de 2021 se continuó con la realización el taller: “Construcción de escenarios y elección del escenario apuesta”, en el cual el Dr. Juan Carlos Mora Montero, Coordinador del Proyecto Planificación Prospectiva Estratégica UNA 2040, comentó: “es imperativo seguir con el análisis colectivo y consensuado de los retos que cada mesa de trabajo ha reflexionado y discutido, de esta manera, avizorar los grandes desafíos y determinar cuales son los actores claves para las variables de transformación que asumiría la UNA en cuanta a: generación de recursos propios, vinculación con el sector productivo y social, cobertura y presencia territorial, internacionalización y transformación tecnológica.

Para dar apertura de esta sesión (31 08 21) se presentó un corto video (“La Vida en un minuto”) en el que se rescata una recopilación de posibles hechos futuros presentado por el Instituto de Futuro.

El audiovisual expone como llevar dos personas a la Luna en el 2024 y consigo robots al espacio que permita estudiar las condiciones de vida necesarias para sobrevivir en este ecosistema.

Se expuso que para el 2030 se espera que China sea la potencia mundial y que la India sea una nueva potencia, para 2031 realizar donaciones con sangre artificial y en 2033 generar órganos con impresoras 3D, por otro lado, para 2039, que los celulares pasen a ser chips en el cerebro y que la pantalla sean los ojos de las personas, en 2041 contar con chips en el cuerpo para no tocar dispositivos, en el 2043 que las computadoras sean “conscientes” y la inteligencia artificial-IA, supere la inteligencia humana. Asimismo, el video expone la presencia de algunas problemáticas, como que en 2047 algunas zonas de medio oriente no podrán ser habitables debido a la crisis climática, además que la contaminación generará condiciones abruptas para el desarrollo de la vida en la Tierra y la hambruna será inevitable, también que en el 2050 habrá grandes dificultades para el acceso al agua y la conquista de Marte.

A partir de la proyección del video y de los comentarios sobre su contenido, se señaló, que el trabajo con los retos a definir por parte de las mesas de trabajo, éstos deben ser transformadores, no solo para sobrevivir un tiempo más, sino generar una universidad con alcances y formas diferentes de actuar manteniendo su esencia.

Como mecanismo utilizado para resumir la información y las conclusiones de los participantes en las sesiones de grupo, se usó lo que se denomina “Matriz Morfológica (Figura 1), que permite reflejar el producto de lo discutido. De esta forma, se utilizan columnas para facilitar la visualización de la información relevante.

En este caso las columnas 1 y 2 se destinan a las “variables y retos” con los que se ha trabajado a lo largo de las últimas sesiones, mientras que en la columna 3 se debe delimitar un vector que permitirá monitorear el alcance del reto empleando y mantener una observación constante de esta, por ejemplo: el PIB, competitividad nacional, igualdad social, valor público, entre otros.

En la columna 4, definida como “línea base”, permite dar seguimiento a la velocidad del avance y generar una predictibilidad de este y, finalmente, las ultimas columnas de la matriz (H1 H2 H3) corresponden a espacios para posibles hipótesis para enfrentar el problema. Estas hipótesis son definidas como: conservadora, moderada y ambiciosa.

En cuanto a la categorización de retos y determinación de actores, el grupo 2 se refirió a la vinculación con el sector productivo social. Aquí se rescata la importancia de que la universidad considere las necesidades de los diversos sectores sociales generando acción sustantiva y de calidad en la planificación académica; para ello, es vital la innovación, transformación, apoyo y preservación en los sectores sociales, productivos y culturales para dar espacio a una mejor vinculación.

Por otro lado, en cuanto a la vinculación con el sector social se debe tener presente a los actores como: los Ministerios de Gobierno, las Cámaras Empresariales, los Gobiernos Locales, IMAS, SINAC, ARESEP, A y A, ICE, INA, CINDE, entre otros.

Por su lado, la mesa de trabajo 3 presentó sus resultados respecto a la transformación tecnológica de la UNA. De ahí, se enfatizó que en medio de esta revolución 4.0/5.0 que vive el mundo, se debe mantener el humanismo como eje transversal en todo su el quehacer de la universidad, también, que deben abordarse acciones en el desarrollo de competencias tecnológicas, asignación de presupuesto, optimización de procesos, renovación de la dinámica institucional en esta materia (cultura, estructura, normativa…) y la innovación de la oferta académica; de esta manera se podrá mejorar las competencias digitales, conectividad y procesos de gestión, asimismo, brindar experiencias innovadoras y adaptables.

Se expuso que los actores que deben participar en estos procesos son: la Escuela de Informática, Centro de Investigación y Docencia en Educación CIDE, Vicerrectorías, Proveeduría UNA, ONGs, MICIT, Fundación Omar Dengo, universidades internacionales, CONARE, MIDEPLAN, entre otros.

Finalmente, la mesa 5 se refirió a la presencia territorial, donde la revolución 4.0/5.0 son importantes, así como las necesidades regionales y nacionales; esto se refleja en la necesidad de atender la gestión académica y administrativa desconcentrada, los aliados estratégicos y la inversión en regiones, para una oferta académica adaptada a las necesidades propias y generar una universidad holística y que juegue un rol estratégico de cada Campus Universitario.

Se discutió en plenario respecto la importancia de que la universidad se vea como una sola, no fragmentada en su quehacer, según la zona en la que la UNA esté presente y no centrarse solo en la GAM. Al respecto, se hizo hincapié que la institución nació regionalizada, sin embargo, los esfuerzos se han concentrado en la sede central y las regiones deben ser consideradas políticamente en la toma de decisiones de las autoridades y de la asignación de recursos.

El equipo de trabajo a cargo de la organización y realización del proyecto Prospectiva Estratégica UNA 2040, que se lleva a cabo en la universidad, está integrado por funcionarios de diversas instancias de la institución:

  • Marianela Rojas Garbanzo-Rectora Adjunta.
  • Martin Parada Gómez-Vicerrector Extensión
  • Ángel Ortega Ortega- Director Escuela de Planificación y Promoción Social (EPPS-UNA)
  • Juan Carlos Mora Montero (Coordinador)
  • Fanny Fonseca Keith, Cindy Fonseca Ramírez, Dahiana Vargas Jiménez, Yeimy Fonseca Cascante, Juan Miguel Herrera, Grettell Hernández Chavarría (APEUNA)
  • Ana Lorena Jiménez Paris- Vicerrectoría de Investigación
  • Daniel Cavallini Espinoza, Arianna Aguilar Ellis, Silvia Camacho Prado, Efraín Cavallini Acuña (EPPS-UNA)

 

Por:
M.Sc Daniel Alejandro Cavallini Espinoza-Académico EPPS-UNA
M.Sc Efraín Cavallini Acuña-Académico EPPS- UNA

dce/eca- 31 08 21

FEUNA: ¿Recuerdas de nuestro proyecto Tejiendo Redes más allá de la U?

El año 2019 se llevaron a cabo 6 iniciativas estudiantiles de extensión, con el fin de fomentar la participación y formación integral del estudiantado en acciones transformadoras de extensión desde diferentes disciplinas, personas y comunidades.

Como parte de la retroalimentación final del proceso les invitamos a participar en la presentación de las reflexiones, proceso y resultados significativos que nutrieron la experiencia de las personas participantes.

El espacio busca compartir con personas extensionistas, universitarias o no, así como con la sociedad en general los aprendizajes, las implicaciones de la extensión universitaria y la necesidad de construir espacios colaborativos entre estudiantes.

Día: sábado 8 de agosto
Hora: 4 p.m. – 6 p.m. (hora Costa Rica)
Vía: Transmisión en Vivo desde la página de FB: Federación de
Estudiantes de la Universidad Nacional, FEUNA.

Más información del proyecto:
https://www.unacomunica.una.ac.cr/index.php/octubre-2019/2753-estudiantes-tejen-redes-en-comunidades
¡Les esperamos! #AquíEstáelFEES

https://m.facebook.com/FEUNACR/photos/a.1619807931581962/2798542357041841/?type=3&source=48

Región Chorotega será la sede de la Feria institucional de Extensión de la UNED, FIEX 2019

La próxima edición de la Feria institucional de Extensión de la UNED reunirá a la región Chorotega para dar a conocer procesos de extensión y acción social que la población ha desarrollado de la mano de la universidad. La actividad se realizará el 27 de julio, en el parque central de Cañas “Pedro Ferrandino”.

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UCR celebra el centenario de la Reforma de Córdoba

  • La mayor reforma de la educación superior en América Latina

 

UCR celebra el centenario de la Reforma de Cordoba
El 21 de junio de 1918 el emblemático texto de la reforma universitaria se publica en número extraordinario de La Gaceta Universitaria, revista de la Federación Universitaria de Córdoba, con el título La juventud argentina de Córdoba a los hombres libres de Sud América, y está firmado por un grupo de estudiantes que protagonizaron los sucesos. Foto www.unc.edu.ar

Surgida como un movimiento estudiantil con arraigo en las barriadas empobrecidas de Córdoba, Argentina, hace un siglo un grupo de universitarios inició la mayor reforma de la educación superior en América Latina.

Aquella revolución estudiantil fue llamada Reforma Universitaria de Córdoba, hito histórico que a partir de 1918cambió el rumbo de las universidades americanas.

La Universidad de Costa Rica (UCR), al igual que centenares de universidades latinoamericanas, se une a esta conmemoración en el marco del Foro de Acción Social: La Interacción Universidad- Sociedad: propuestas y desafíos a cien años de la Reforma de Córdoba, que concluirá este abril con la visita del sociólogo portugués Dr. Boaventura de Sousa Santos.

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La Reforma Universitaria constituye uno de los movimientos de transformación universitaria más relevantes en la historia de las instituciones educativas superiores de América Latina. Democratizó el gobierno de las universidades y abrió la posibilidad a todos los sectores de acceder a un título universitario. Foto www.unc.edu.ar

Con la redacción del Manifiesto Liminar, titulado La juventud argentina de Córdoba a los hombres libres de Sud América, los jóvenes exigieron una educación laica, la libertad de cátedra y la participación del movimiento estudiantil en el rumbo de la universidades.

Además, lucharon por el derecho a la autonomía universitaria como principio rector del autogobierno en los aspectos académicos, docentes, la investigación científica de avanzada y control de las finanzas institucionales.

A criterio de la M.L. Marjorie Jiménez Castro, vicerrectora de Acción Social (VAS), la UCR está llamada a unirse a esta conmemoración para reivindicar su autonomía y redefinir su quehacer como una práctica social transformadora, en una relación recíproca con las comunidades, que alimente a las universidades públicas en un diálogo de saberes y conocimientos para otorgarle nueva vida y sentido.

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Aunque el Manifiesto Liminar no tiene un autor definido, se reconoce a Deodoro Roca, de solo 27 años de edad, como el ideólogo tras el manifiesto. El documento recogió las demandas reformistas del estudiantado y criticó con severidad la universidad por ser extremadamente conservadora y “mediocrizar la enseñanza”, por cerrarse y combatir la ciencia. Foto www.unc.edu.ar

«La Reforma de Córdoba transformó las estructuras y el concepto mismo de la universidad en América Latina, definiéndola con su impacto sociocultural y político. Sin embargo, hoy, ante los embates de algunos sectores inclinados por una concepción de universidad desvinculada de las necesidades de los sectores de la población y reproductora de un saber, se hace necesario defender, desde las universidades públicas, el cambio y la transformación, la renovación y la lucha que hace cien años logró la lucha estudiantil”, comentó la Vicerrectora Jiménez.

En Costa Rica, con la firme defensa del exrector Fernando Baudrit Solera, diputado constituyente en 1949, se consagró en la Constitución Política el aporte estatal a la educación superior, la libertad de cátedra y la autonomía universitaria.

Córdoba sigue viva. El rector de la UCR, Dr. Henning Jensen Pennington, aseguró que “la Reforma de Córdoba tiene una gran vigencia. Es cierto que la universidad latinoamericana ha cambiado, pero existe un movimiento en América Latina de reafirmación de la universidad pública estatal”.

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El exrector de la UCR y diputado de la Constituyente de 1949 fue un defensor de los postulados de Córdoba, que fueron incluidos en la Constitución de 1949. En la foto aparece firmando el documento original que le dio garantía constitucional a la autonomía universitaria, la libertad de cátedra y el aporte estatal a la educación superior. Foto Aurol-UCR

Sin embargo, Jensen reconoció que existen fuertes presiones a la educación superior con el argumento de que las universidades públicas estatales constituyen un peso para las finanzas públicas.

“Tenemos que mantener un sistema de educación pública superior estatal que sea una vía para hacer más pequeña la desigualdad social, que ya de por sí es grande y es un gran problema estructural del país”, enfatizó Jensen.

Jensen agregó que el asunto de la gratuidad surgió en los años siguientes al Manifiesto Liminar, pero sin duda se convirtió en uno de los temas preponderantes. “Si bien la UCR no es totalmente gratuita, sí cuenta con un programa de apoyo socioeconómico muy importante y que seguirá siendo objeto de críticas a futuro. Como se sabe, la UCR ha triplicado su presupuesto y más bien ha mostrado una tendencia muy contraria a las presiones externas”.

Finalmente, la vicerrectora Jiménez anunció que «el próximo 24 de abril, como cierre del Foro de Acción Social, la UCR difundirá su Manifiesto sobre la Acción Social en el contexto de los 100 años de la Reforma de Córdoba. El documento será un llamado a las autoridades universitarias para reafirmar la urgente necesidad de fortalecer la acción social como base para la construcción de universidad del siglo XXI, comentó.

Este año, el Consejo Nacional de Rectores (Conare) declaró el 2018 como el año Por la autonomía, la regionalización y los derechos humanos, con el fin de recordar dicha reforma, los 50 años de la regionalización y los 75 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

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La ex jueza María Eugenia Vargas Solera, viuda del exrector Fernando Baudrit, afirma que él “tomó la defensa de la autonomía en la Carta Magna como un reto personal, en su doble condición de rector de la Universidad y constituyente”. Foro archivo ODI-UCR.

 

¿Por qué en Córdoba?

“…acabamos de romper la última cadena que, en pleno siglo XX, nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica… La rebeldía estalla en Córdoba y es violenta porque aquí los tiranos se habían ensoberbecido…Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres” son algunas de las frases que contiene el Manifiesto Liminar.

Ese histórico documento también denunciaba como las universidades eran claustros cerrados guiados por el dogmatismo eclesiástico, apartado de las ciencias y disciplinas modernas, cuyos “viejos textos amparaban el espíritu de rutina y de sumisión”.

La Universidad Nacional de Córdoba es la más antigua de Argentina, fundada en 1613 por la orden de los Jesuitas. Estuvo bajo el control eclesiástico y al servicio de las clases oligárquicas hasta los cambios instaurados por el gobierno argentino posteriores a la Reforma de Córdoba. Antes de esto, se le consideraba la más conservadora, con acceso restringido a las clases menos favorecidas y a las mujeres. Los puestos docentes y directivos se consideraban vitalicios y los estudiantes carecían de representación en la vida universitaria.

“La juventud vive siempre en trance de heroísmo… En adelante, sólo podrán ser maestros en la futura república universitaria los verdaderos constructores de almas, los creadores de verdad, de belleza y de bien”, dijeron los universitarios cordobeses.

 

Eduardo Muñoz Sequeira

Vicerrectoría de Acción Social

 

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR compartió propuestas para una nueva Acción Social

  • El año 2017 concluyó con una intensa jornada para analizar puntos de encuentro para reformular la Acción Social de las próximas décadas

UCR compartio propuestas para una nueva Accion Social
El proyecto de Danza Universitaria denominado Mi cuerpo, mi voz presentó sus resultados de trabajo durante estas jornadas. Este implicó un proceso de más de 8 meses y culminó con el espectáculo escénico El ladrón de diamantes, protagonizado por niños, niñas y jóvenes sordos de la Escuela de Enseñanza Especial Fernando Centeno Güell. Foto Claudia Castro Sandí, UCR.

“La Acción Social crítica exige superar y traspasar las apariencias para penetrar en la raíz. El trabajo conjunto de la universidad con la comunidad, bien conducido, es capaz de sacar a flote problemas profundos que las comunidades sufren y sienten, pero que no afloran en los primeros intercambios”, dijo el Dr. Daniel Camacho Monge durante la apertura de las Jornadas de profundización, debate y propuestas de Acción Social, realizadas los pasados 12 y 13 de diciembre en la Facultad de Ciencias Sociales. Camacho es uno de los integrantes de la Comisión Organizadora del Foro de Acción Social: La inter-acción Universidad- Sociedad: propuestas y desafíos a cien años de la Reforma de Córdoba.

En la actividad se dieron cita estudiantes, personal administrativo y docentes de distintas unidades académicas para debatir, profundizar y compartir propuestas concretas sobre las dimensiones conceptual, funcional y estructural de la acción social frente a los desafíos del siglo XXI, a partir de los consensos y nudos problemáticos identificados en el Espacio de Puesta en común realizado el 26 y 27 de octubre, con el fin de alimentar el Manifiesto de la Acción Social y recomendar cambios en la gestión y la normativa institucional de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Estas jornadas fueron parte del proceso llevado a cabo a lo largo del año 2017 en el marco del Foro de Acción Social y que proseguirá con la Escuela de Verano, que se realizará del 20 al 26 de febrero del 2018. Esa instancia académica está coorganizada por la Unión Latinoamericana de Extensión Universitaria (ULEU), la Vicerrectoría de Acción Social de la UCR y la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA).

El primer día de las Jornadas de profundización, debate y propuestas de Acción Social se presentaron ponencias de las unidades académicas sobre el quehacer en comunidades y sobre los desafíos funcionales y estructurales de la institución para la buena marcha de esta actividad sustantiva. Durante el segundo día, se realizaron mesas temáticas para construir mapas de priorización de propuestas y la identificación de actores involucrados que fueron expuestos a toda la audiencia, en la que medió un intercambio de preguntas y respuestas que enriquecieron el trabajo realizado.

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Las sedes y recintos estuvieron presentes en las jornadas. Marianita Harvey, de la Sede Caribe; Leonela Fonseca, de la Sede Atlántico, y Hannia Watson del Centro de Práctica de la Sede Atlántico participaron en este foro. Foto Eduardo Muñoz, UCR.

Cambios y discusión

Algunos de los puntos en común que analizaron los grupos de trabajo fueron la necesidad de contar con cargas académicas suficientes, planificadas y sostenidas para e realizar Acción Social, la capacitación permanente para estudiantes y docentes en temas de Acción Social, mecanismos de sistematización de su quehacer y el diseño de una guía ética-política para el vínculo con las comunidades.

Además, se llegó al consenso de propiciar una mayor participación estudiantil en la propuesta, gestión y seguimiento de nuevos proyectos, a la luz del espíritu reformador del III Congreso Universitario realizado en la década de años setenta del siglo anterior, época que le dio un golpe de timón al quehacer de la acción social en la universidad pública.

Según el Dr. Camacho Monge, la discusión actual le dará un nuevo impulso para realizar los cambios y ajustar la acción social al nuevo siglo. “Ese no es un quehacer que se pueda abordar y practicar con criterios puramente conceptuales o fríamente administrativos. Es uno de los quehaceres universitarios más difíciles y complejos. Quienes la practicamos, como docentes, administrativos o estudiantes, debemos involucrarnos afectiva y emocionalmente… lo cual quiere decir que se instala en las conciencias, en los valores, en los afectos y en las cosmovisiones de quienes la practicamos. De no ser así, la desnaturalizamos, y nuestro deber ético, cívico y universitario es impedir que eso pase. Para eso estamos en este foro”.

Al cierre de las Jornadas, la M.L. Marjorie Jiménez Castro, vicerrectora de Acción Social, agradeció el compromiso de las unidades a lo largo del 2017 en las actividades organizadas alrededor del Foro de Acción Social. Asimismo, reconoció que si bien han estado muy activas, no han estado solas en sus procesos de reflexión porque la misma vicerrectoría bajo su dirección está viviendo cambios acordes a las discusiones surgidas en las unidades académicas, el sector estudiantil y administrativo. Con respecto a las propuestas planteadas en estas jornadas, manifestó que “no veo cosas que no podamos conseguir, quizás lo más difícil es el tema de las cargas académicas porque esas son decisiones de las unidades y sus planes de desarrollo de la acción social, donde tenemos que hacer valer ese reconocimiento de este trabajo”. Finalmente, exhortó a las personas participantes a que “continuemos con la tercera fase de este foro que será la Escuela de Verano y nos involucremos en redactar un manifiesto histórico de la UCR, un posicionamiento político de la defensa de la universidad pública en nuestro país”.

 

Eduardo Muñoz

Periodista Vicerrectoría de Acción Social, UCR

 

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UNA: Entrevista a Dr. Humberto Tomasino Ferraro, Académico e Investigador de la Universidad La República de Uruguay

“…vinculamos a la extensión critica con aquellos grupos sociales que están en condición de subordinación, con niveles de no cobertura de las necesidades básicas, de problemas económicos y sociales importantes que son la gran mayoría de nuestra población de América Latina…”

El Dr. Humberto Tomasino es un académico experto en el tema de la extensión universitaria, muy ligado a la Escuela de Planificación y Promoción Social-EPPS de la Universidad Nacional de Costa Rica.

El Dr. Tomasino fue invitado para participar en el III Congreso de Extensión Universitaria que se llevó a cabo del 21 al 23 noviembre de 2017 en la Sede Regional Brunca, Campus Pérez Zeledón.

¿Cuál es su impresión general sobre los temas abordados en el Congreso y las posibilidades que el tubo de compartir con académicos y con algunos proyectos ya propiamente en el campo?

Humberto T: Bueno, primeramente saludar a los compañeros universitarios de la UNA, participé en el congreso, estuve los dos primeros días y quedé fuertemente impresionado del nivel de trabajo que tiene la UNA en la temática de extensión, claro que es un nivel heterogéneo, pero, en general es un nivel muy avanzado pensando en la realidad de la universidad latinoamericana. Yo he tenido el privilegio de recorrer de hace más de diez años muchas universidades y realmente cuesta encontrar como lo encontré aquí un nivel profesional de profesores en cuanto a nivel académico en primer lugar, pero también como un factor clave para pensar la extensión, el compromiso universitario en los distintos compañeros y compañeras de la UNA, gratamente impresionado con el nivel de trabajo en los grupos y en las exposiciones.

Pude recorrer el primer y segundo día algunos grupos de trabajo, no me quedé en un uno solo sino que pude ir transcurriendo por el trabajo grupal y también pude ver una discusión global interesante en donde todo el legado que tiene la UNA desde su fundación hasta hoy uno puede ver que se mantiene e incluso crece. Cuestión que inclusive pude ver en algunos trabajo de campo sobre todo en el trabajo que tiene la Escuela de Planificación y Promoción Social-EPPS-UNA.

Dada su experiencia y trayectoria a lo largo de América Latina, queremos que nos explique, ¿qué son para usted indicadores sociales y comunales, de que estamos hablando?

Humberto T: Bueno, eso lo hemos conversado con los compañeros de la Escuela de Planificación y Promoción Social. En general, puedo decir que por lo que hemos visto acá y a nivel global en cuanto a la evaluación de la extensión, es toda aquella práctica sustantiva que la universidad tiene.

Encontramos en algunos lugares unas prácticas reflexivas de valoración extensionista, de sistematización de experiencias, pero lo que no hemos encontrado con mayor énfasis, con un trabajo profundo y detallado es sobre todo cuando estos proyectos trabajan con familias. Estos son indicadores, es decir algo así como la línea de base cuando arrancamos los proyectos, esto nos parece muy importante porque en general esto lo reclama la extensión ¿en cuánto impacto genera o cuánto impacto tiene? y al no tener una línea de base de concepción interdisciplinaria que implique los campos de acción del trabajo, es muy difícil poder decir cuál es el impacto que genera en donde la universidad trabajó.

Nosotros en este caso tenemos dos experiencias vinculadas a pensar este tema de la evaluación:

Por un lado tenemos una reciente publicación de un libro en donde revisamos las experiencias de la evaluación de la extensión en tres universidades del Sur: la Universidad la República, la Universidad de la Plata y la Universidad de Córdoba, este libro yo lo voy a dejar, en donde hay distintos abordajes de cómo evaluar los procesos extensionistas y ahí hay un pequeño avance de cuestiones que deben ser profundizadas; por otro lado, hemos trabajado con equipos universitarios y de organizaciones sociales en la búsqueda de indicadores de sustentabilidad, sobre todo cuando trabajamos con familias campesinas; nosotros hablamos de familias con agriculturas familiares en Uruguay y ahí generamos una metodología de evaluación de la sustentabilidad-insustentabilidad, así la denominamos en donde aparecen ámbitos sociales, económicos, ecológicos combinados, que nos permiten cuando arrancamos un proyecto, tener una idea de cuál es la situación de partida, lo que se denomina en evaluación de impacto, línea de base y ahí trabajamos. Por ejemplo, el tema de los indicadores sociales, por supuesto, es por nivel de ingresos y eso es una reconstrucción que hacemos mediante una entrevista detenida que hacemos con las familias, pero un indicador económico que nos importa mucho también tiene que ver con la capacidad de transmisibilidad de los sistemas.

Cuando hablamos de fincas campesinas a la hora de la salida de los titulares de la finca y a la tomada de posición y de trabajo por parte de la descendencia de los hijos e hijas, que muchas veces el modulo económico no es suficiente para que se reproduzcan cuatro nuevas unidades familiares y ahí hablamos de un unificador económico que es de transmisibilidad, que permite entender en algunas regiones cual es esa cuestión de la capacidad de continuar los ciclos familiares una vez que los titulares originarios de previo se jubilan o se pensionan.

¿Qué podríamos agregar en cuanto a indicadores que tienen que ver con la formación y con participación a la hora de pensar la sustentabilidad, en este ejemplo en de las familias?

Importante desde el punto de vista económico pero más aún del social se trabaja con indicadores que tienen que ver con formación, con participación, en este sentido, hay dos indicadores que nos parecieron bastante importantes a la hora de pensar la sustentabilidad de las familias que es:

  1. La satisfacción de necesidades y su vinculación con la calidad de vida y ahí trabajamos con una doble entrada cualitativa en los dos casos. Pero una que tiene que ver con indicadores subjetivos: ¿qué sienten y qué perciben?, ¿cuál es la percepción de la calidad de vida por parte de las familias?, no es algo que nosotros construyamos solos, sino, que se hace previamente con ellos y que después se valora.
  2. Los otros son indicadores de calidad de vida de tipo estructural y además agregamos un indicador que lo tomamos de una metodología francesa de indicadores de sustentabilidad, que es el indicador de sucesión y junto con el indicador de transmisibilidad nos indican que en una familia en un horizonte temporal, por ejemplo de diez años cuál, es la posibilidad de que se mantenga produciendo con alguno de sus descendientes inmediatos y eso hace que nosotros tengamos una batería de indicadores que nos permitan entender el estado actual, pero también el futuro de esa familia produciendo en este caso agricultores o campesinos.

Cuando se habla propiamente del abordaje de la extensión crítica, ¿tiene que ver con lo anterior o es un concepto que se puede explicar de manera independiente?

Humberto T: Está totalmente ligada una cosa a la otra, porque hablar de extensión critica implica pensar, concebir de una determinada forma de objeto colectivo con el cual uno trabaja y entonces cuando nosotros trabajamos por ejemplo con campesinos, lo concebimos como un sujeto con el cual construimos esos escenarios de extensión y luego lo concebimos críticamente, entonces, consideramos la familia campesina inserta en un proceso en donde muchas de las cuestiones que tienen que ver son, el poder y todas las connotaciones que tienen que ver en su vínculo con otras clases o funciones sociales. Entonces, la extensión crítica debe recuperar con quien se vincula el objeto de estudio, nosotros en ese caso vinculamos a la extensión critica con aquellos grupos sociales que están en condición de subordinación, con niveles de no cobertura de las necesidades básicas, de problemas económicos y sociales importantes que son la gran mayoría de nuestra población de América Latina.

¿Es ver lo estudiado desde diversas miradas divergentes?

Concebimos al sujeto como un sujeto que está en un marco de situaciones de dominación, pero, también de antagonismo y resistencia eso es parte de la extensión crítica, para eso hay que tener algunos indicadores que denoten cual es el proceso que tienen esas familias en el marco de su vinculación con el sistema capitalista con el cual se vincula; y por otro lado, esta postura de extensión crítica rescata el legado histórico de algunos pensadores fundamentales de América Latina, para pensar el trabajo con los sectores populares como lo son Paulo Freire, Orlando Fals Borda entre otros y de esta manera, digo que salva la posibilidad de no transferir ni cultura ni conocimiento ni tecnología, sino, construir conocimiento “junto con” esa es la tradición más fuerte tanto que la Educación Popular como de la Investigación Acción de los cuales estos autores, compañeros, educadores latinoamericanos han construido bases.

La extensión crítica entonces arriba en estas cuestiones que tienen que ver con la Educación Popular y su vinculación fuertemente con los movimientos sociales latinoamericanos, con las organizaciones sociales, se enlaza fuertemente con situaciones societarias que la universidad necesariamente debe de observar, pero, en las que debe comprometerse e intentar resolver de una manera participativa en la cual también se transforme ella, es decir, acá lo que debe darse es un vínculo de mutua interpelación entre la universidad (estudiantes, docentes, funcionarios) y los sectores populares en los cuales la universidad se relaciona, esto es de alguna forma la extensión critica.

¿Cómo debe entonces complementarse el trabajo de la extensión con la investigación?

Humberto T: Claramente la extensión comprendida como diálogos de saberes y como extensión critica implica una investigación conjunta de la realidad para su transformación ya que para la extensión, la investigación es un proceso que es inherente. Por otro lado, se pueden concebir procesos de investigación participativo y también puede haber investigación de corte más tradicional.

Lo que abunda en nuestra universidad latinoamericana es una visión más positivista, aun así, una investigación que no sea necesariamente participativa, aborda algunos contenidos y objetos de estudio que son necesarios a la hora de pensar procesos de diálogo.

Por ejemplo, algunas cuestiones ambientales, sofisticaciones del tipo de análisis químico, estadístico, en donde no necesariamente se generan procesos de participación de la población meta involucran tecnologías ya sean de análisis o interpretación altamente sofisticadas que son necesarias para el estudio, dado que ese conocimiento generado ahí, dan insumos para la teorización, la problematización de los procesos de extensión crítica, o sea que el vínculo es completo.

Es importante tener en cuenta que hay algunos procesos en donde la investigación está incorporada como una parte activa, donde todos los sujetos de la investigación, tanto actores sociales como universitarios forman parte de ese equipo y otra investigación en la cual a veces no se integran los sectores populares, pero, es utilizada después por estos sectores para teorizar y problematizar campos específicos. Es necesario tener en cuenta que esa información sino la tenemos, no nos permitiría ver con profundidad el objeto de nuestro trabajo, el cual aspira a que transformación positiva en la sociedad la hagamos en forma colectiva.

La Escuela de Planificación y Promoción Social-EPPS-UNA tiene 45 años de existencia. En el mes de marzo de 2017 fue acreditada y premiada por el Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior de Costa Rica-SINAES como una de las carreras con sello de calidad. ¿Qué retos cree usted nos plantea a la Escuela dicho reconocimiento?

Humberto T: Bueno, yo en una gira que hicimos en varios puntos de trabajo de la Escuela de Planificación y Promoción Social de la UNA particularmente en Cureña y en la Región del Golfo de Nicoya me quedó muy claro de porqué fue y por qué es el reconocimiento que la Escuela ha obtenido. En el recorrido por las comunidades yo pude comprender directamente, no solamente de docentes, sino, fundamentalmente de estudiantes lo que la Escuela hace, claro es una fracción de lo que la Escuela lleva a cabo, pero quedé impresionado fuertemente con el trabajo de la EPPS y la participación de los estudiantes en trabajo con actores y sectores sociales vulnerables socialmente.

Fui testigo del reconocimiento a la Escuela de parte de los cooperativistas, los pescadores, pobladores de las Islas del Golfo, sobre la labor de la Universidad Nacional en su regiones; representantes de organizaciones comunales que manifestaron la necesidad de que la Escuela de Planificación y Promoción Social de la UNA, se mantenga en estos territorios y espacios de trabajo, porque les ha ayudado, los ha respaldado y han logrado avances en el desarrollo de sus comunidades que de otra manera hubiese sido imposible.

Los retos son mirar al objetivo porque ninguna actividad es perfecta, pero son desafíos de superación que he visto como se están trabajando en la Escuela. He conversado con el Director de EPPS- Master Miguel Céspedes Araya quien tiene claridad al respecto, de cuáles son los avances y mejoras en la docencia, investigación y extensión universitaria de cara a la sociedad.

Producto de la conversación con autoridades de la Escuela, con los académicos y los estudiantes, me agrada la fuerte convicción que se tiene de un perfeccionamiento en todos los aspectos teóricos-metodológicos en cuanto a los abordajes que la Escuela realiza, de la necesidad de ser profundizados y ampliados.

A mi modo de ver y de mi relación con la UNA desde hace varios años considero que la Escuela construyó una confianza académica y política muy fuerte, que permite que los estudiantes tengan una buena inserción en ella, que se pueda investigar sabiendo cuales son los verdaderos problemas de la población, que se pueda mantener los proyectos de extensión que tienen como sustento intervenir en las comunidades para una acción afirmativa.

¿En el contexto Latinoamericano cómo ve la EPPS?

Yo no conozco toda la Universidad Nacional, pero este es un ejemplo muy interesante de la propuesta que hemos impulsado en América Latina, que tiene que ver con la integración de la extensión en los planes de estudio, en las curriculas y que las disciplinas puedan encontrar e incorporar prácticas extensionistas inclusive durante el semestre curricular ordinario.

Esa es una condición fundamental, poder repensar el aprendizaje, la enseñanza de los estudiantes y el trabajo docente, eso es una realidad de la Escuela de Planificación y Promoción Social de la UNA, claro que hay que profundizar y la Universidad Nacional puede mostrar excelentes experiencias que son de búsqueda y de concreción de algunos objetivos que están en el ideal de la Universidad Latinoamericana que emana de Córdoba en 1918.

Entonces, caracterizar el trabajo de la Escuela, el trabajo de la UNA en esta parte fundamentalmente, refleja la construcción de la Universidad Latinoamericana, ahí hay bases claras para pensar de esa manera. La Universidad Nacional-UNA de Costa Rica es vista como una casa de estudios latinoamericana, que se proyecta como un todo al generar una acción profesional, académica, científica y cultural que va desde la universidad hacia la sociedad en la que está inserta, pero que exige una respuesta en sentido inverso, desde la sociedad hacia la universidad, que enriquezca el diálogo y constituya una real praxis sociocultural.

Recorriendo las diversas comunidades en Costa Rica y constatar la mano solidaria de la UNA en ella, me satisface ese diálogo permanente, proactivo, creativo y crítico que practica la Universidad Nacional, para ser protagonista en la solución de las demandas que provienen de los sectores más vulnerables de la sociedad, desarrollando una sensibilidad especial para escucharlas, entenderlas y atenderlas.

Por: Msc. Efraín Cavallini Acuña

Académico EPPS-UNA

Colaboración:

Gabriela Corrales Alfaro. Sociología UNA

Isabel Calvo-EPPS-UNA

Oscar Juárez-EPPS-UNA

 

Enviado por MSc. Efraín Cavallini Acuña, Asesor Comunicación, Rectoría, UNA.

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