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Etiqueta: formación médica

Uso de inteligencia artificial en medicina – Pronunciamiento de la Academia Nacional de Medicina

En las últimas décadas, globalmente se ha deteriorado el humanismo en la medicina, cuya esencia es el servir con empatía y hacer sentir a los pacientes el cariño de aquel que busca aliviar sus dolencias. La presencia amplia de dispositivos tecnológicos ha generado que los médicos hoy tengan que dedicar más tiempo a las tareas administrativas, incluyendo el cumplimiento con los requisitos del llenado de los expedientes electrónicos, olvidándose, por falta de tiempo, de sentarse, escuchar, dedicarle al enfermo el tiempo necesario, de acuerdo a sus necesidades afectivas y de salud. Hoy la tecnología nos alcanzó y nos rebasó, lo que tal vez desemboque en el futuro en un médico híbrido: medio humano, medio robot.

La inteligencia artificial (IA) se ha incorporado de manera progresiva a la práctica médica; bien empleada y enseñada, puede llegar a ser parte positiva de un armamentario que redunde en una mejor calidad de atención del paciente con coherencia, con habilidades clínicas y humanistas inherentes a ese ser humano que decidió abrazarse con absoluta dedicación y verdadera vocación a la más noble de las profesiones. Por lo tanto, su incorporación debe realizarse bajo principios de seguridad, supervisión humana, protección de datos, verificación de fuentes y responsabilidad profesional.

En los estudiantes de medicina, la IA ha reemplazado la búsqueda manual de información en las revistas indexadas, porque ahorra tiempo. La mayoría de las veces provee información rápida que satisface al usuario, pero este no sabe cómo llega a sus resultados y que no está exenta de errores. También es utilizada para compararla con el diagnóstico y un plan de tratamiento planteados por el humano, pero conlleva el riesgo de abandonar el pensamiento crítico, la corroboración de información y de reemplazar la relación empática médico paciente. Esta Academia propone:

  1. En primer lugar, la IA debe ser usada para apoyar y reforzar el razonamiento clínico, no para substituirlo. Es un complemento, una herramienta, no un instrumento en sí mismo. Generar posibles diagnósticos diferenciales que no se han tomado en cuenta, detectar “banderas rojas” antes de su manifestación obvia. Ordenar casos clínicos para no pasar por alto información. Detectar patrones desconocidos de enfermedades.

  2. Para fines educativos para el estudiante de medicina y formativos para el médico joven, la IA facilita el acceso a mayor información, al revisar bases de publicaciones científicas, lo que permite hacer búsqueda de citas bibliográficas de determinado tema para luego revisarlas. En la docencia, la IA es útil para preparar clases y entrenar a médicos residentes en casos complejos, siempre verificando las fuentes. Debe recordarse que la IA inventa información.

  3. La IA mejora la eficiencia administrativa, dejando más tiempo al médico para función eminentemente clínica y docente.

  4. La IA mejora la comunicación con el paciente, permite dar información, recomendaciones o instrucciones en forma más clara y más fácil de comprender. Explicar benéficos y riesgos de tratamientos, en un lenguaje más cercano al paciente. Crear instructivos para determinada enfermedad crónica, de forma que el paciente lo comprenda cabalmente y lo motive para la adherencia al tratamiento. Resumir publicaciones médicas.

  5. La IA no debe usarse como autoridad final para diagnóstico, tratamiento, indicación quirúrgica, pronóstico, triaje crítico o decisiones médico-legales sin validación humana y contexto completo.

  6. Se debe introducir al estudiante de medicina en el uso adecuado y analítico de la IA. Debe explicarse las bases de su funcionamiento y sus diferentes tipos de uso médico, destacar sus fortalezas y debilidades, aplicar el tipo de IA idónea según cada necesidad y situación contextual, siempre teniendo en mente que es un instrumento complementario para el médico, no su reemplazo, ya que el juicio emitido por la IA no siempre es correcto y que se debe verificar y evaluar según la situación. Debe enseñarse cómo elaborar preguntas (prompts), cómo proteger la privacidad del paciente, cómo se debe interpretar una respuesta generada por la IA y cómo verificarla. También debe enseñarse qué son los sesgos, errores, alucinaciones y las limitaciones de IA. Quienes forman nuevos médicos, deben inculcar humanismo, desarrollar habilidades clínicas y razonar críticamente, basado en evidencia, no en ocurrencia y mucho menos, en datos globales. Los pacientes son seres únicos, irrepetibles, no reproducibles y por ende, merecen ser tratados, como tales.

En conclusión, la IA debe ocupar en medicina el papel de un copiloto clínico, educativo y administrativo que fortalezca el razonamiento clínico, facilite la actualización científica, mejore la eficiencia documental y fortalezca la comunicación con el paciente. Su uso exige pensamiento crítico, supervisión humana, verificación de fuentes, protección de la privacidad y reconocimiento explícito de sus limitaciones. La formación médica contemporánea debe preparar a los futuros profesionales para utilizar la IA con competencia técnica, criterio clínico y responsabilidad ética.

Junta Directiva
Academia Nacional de Medicina de Costa Rica
Junio, 2026

La calidad en la formación de profesionales de salud. Deficiencias en la formación

La calidad en la formación de profesionales en servicios de salud va mucho más allá del impacto que tiene para el paciente mismo. Impacta, de manera relevante, no sólo los indicadores de salud de un país sino también los indicadores de productividad y la economía misma de la nación.

La vida larga y saludable, relevante parámetro en el índice de desarrollo humano de un país, se logra en otras cosas, si los profesionales en salud reciben una formación académica tal que, por un lado les brinde las habilidades suficientes para entender la importancia de promover los estados de vida saludable y por el otro, la capacidad para reconocer la enfermedad y consecuentemente las formas de tratarla y controlar sus complicaciones. Una nación que no es estricta en la formación de los recursos profesionales en salud está destinada a tener ciudadanos enfermos no diagnosticados, tratados tardíamente o de manera parcial, recibiendo múltiples medicamentos y en suma tratados erróneamente.

En mayo del 2019 la 72ª Asamblea Mundial de la Salud estableció el 17 de setiembre como fecha para celebrar el día mundial de la seguridad al paciente, como una forma de llamar la atención y crear políticas que permitan contrarrestar los 2.6 millones de muertes anuales producto de errores por parte del personal de la salud. (www.who.int). Dos millones seiscientos mil personas mueren todos los años en el mundo por errores que pueden ser adjudicados al personal de salud; esto es inaceptable. Consecuentemente, los estudiantes de medicina y las universidades que los forman deben estar preparados para que un ente externo y el Colegio de Médicos y Cirujanos, evalúen la capacidad cognitiva y habilidades de estos futuros profesionales y de esta manera asegurarnos calidad del futuro médico a punto de ejercer la profesión.

Una vez más, la ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA manifiesta su profunda preocupación por el estado de la educación médica en nuestro país, reflejado en los resultados del Examen de Conocimientos Médicos (ECOM). La ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA ha sido enfática en advertir los riesgos que la masificación de la educación médica ha generado en nuestro país; la falta de profesorado, la insuficiencia de campos clínicos formales, la falta de celo en la atención de las destrezas mínimas que un estudiante debe tener para pasar al siguiente nivel y la tolerancia en la graduación de estudiantes mal formados, debe corregirse. Hoy, los resultados del ECOM dejan poco espacio para la interpretación optimista: por un lado, los resultados de los estudiantes de la Universidad de Costa Rica (93.46% de aprobación), demuestran que con una buena calidad de enseñanza se puede formar adecuadamente a los futuros médicos. Por el otro, del total de estudiantes egresados en el país, sólo el 54.6% fueron capaces de aprobar dicho examen; sólo el 46.8% de los de los graduados en universidades privadas aprobaron el examen y de las 6 escuelas privadas nacionales con menos de 60% de aprobación, menos de 4 de cada 10 egresados aprobó el ECOM. Esto también es inaceptable.

Un proceso inmediato y riguroso de acompañamiento y evaluación formal a los centros de formación debe implementarse de inmediato con la finalidad de salvaguardad la salud y la seguridad de los pacientes.

Academia Nacional de Medicina
22 de marzo de 2024

Compartido con SURCOS por ACANAMED.