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Etiqueta: Freddy Pacheco León

Un “jaguar” extraviado en el Congreso

Freddy Pacheco León

Llevaron “el jaguar” a la Asamblea Legislativa, como amenaza para los que Chaves considera sus enemigos, personales y políticos. “¡Si no me lo tratan bien, van a verlo actuar a lo largo y ancho del país!”, fue su sonoro mensaje, acompañado de una cimarrona.

Pero resulta, como dicen los jóvenes, que el animal “entró quedando”, pues inmediatamente se sintió desorientado, ya que “la fiera” no tenía por qué conocer, la legislación que se iría a encontrar, aunque sus domadores le habían pintado un panorama límpido y agradable.

Y es que, no podría ser de otra manera, ya que, en la Ley del Referéndum, sobre el trámite del convocado por el Poder Ejecutivo, en forma conjunta con la Asamblea Legislativa, NO hay determinación alguna que permita interpretar, que la «ley jaguar«, conformada por cuatro proyectos de ley, pudiese tramitarse en forma diferente a otros proyectos de ley similares.

En el caso del referéndum legislativo, dice dicha Ley, que su trámite se hará «por los procedimientos reglamentarios al efecto«. Por otro lado, para el referéndum del Poder Ejecutivo, que busca al Poder Legislativo como socio, luego de entregada la propuesta, la misma Ley, remite a lo señalado para el referéndum legislativo, al indicarse que «seguirá el trámite previsto en el artículo anterior«.

¿Y cuáles serán esos «procedimientos reglamentarios«?, preguntamos, y de una vez respondemos: pues los únicos que existen, los usuales, no cabe inventar nada, donde la legislación positiva, no otorga ese espacio.

Al revisar el Reglamento de la Asamblea Legislativa, vemos que el presidente tiene el mandato de «Asignar a las comisiones los proyectos presentados a la Asamblea Legislativa, con estricto apego a la especialidad de la materia y según las funciones y atribuciones señaladas para cada una de ellas«. Mandato que no hace diferenciación alguna, de si se trata de un proyecto de ley, llamémoslo como los que se tramitan cotidianamente, o uno que se espera sea convocado a referéndum, conjuntamente por los poderes Ejecutivo y Legislativo. Asimismo, como debe ser, no se habla de un plazo perentorio alguno.

Para los referéndums, recordemos que lo único que está normado, es lo referente a proyectos de ley que impliquen reformas a la Constitución. Para estos, el proyecto de que se trate ha de haber sido aprobado por mayoría calificada, en una legislatura, como requisito a ser luego sometido a referéndum. Es, aquí todavía más claro, que antes habría de haber sido sometido a «los procedimientos reglamentarios al efecto«. Jamás podría pensarse que, un proyecto de ley de reforma constitucional, con semejante trascendencia, no fuere antes tramitado en la respectiva comisión, analizado a profundidad, consultado, ampliamente divulgado, etcétera, para eventualmente ser dictaminado. Aun así, nuestra carta magna, ha sido reformada en 64 ocasiones, hasta la fecha, prueba de que no es cierto que no se pudiere modificar.

El hecho de que la llamada «ley jaguar», sea en realidad, la reunión de cuatro proyectos de ley (que modificarían igual número de leyes), complica, todavía más, el asunto. Y es así, porque, al estudiar la normativa que crea y regula el referéndum, es claro que el legislador pensó en un proyecto, y no en dos, cuatro o 14. Por ello, el trámite en comisión legislativa ha de ser tal, que, los señores diputados tendrían que tramitar, individualmente, cada uno de los proyectos, con su correspondiente número de expediente, pues sería imposible, conocerlos cual si fuere uno solo. Esto significa, que se deberán remitir al Departamento de Servicios Técnicos de la Asamblea Legislativa, así como hacer las consultas de rigor (al Tribunal Supremo de Elecciones y la Sala Constitucional), para cada uno de ellos. Lo mismo, a la hora de solicitar los criterios correspondientes, también para cada uno. Imposible hacerlo de otra manera, aunque el pobre “jaguar”, se vaya a sentir más incómodo, que en el clausurado zoológico del Parque Bolívar.

Sin embargo, la que podríamos considerar una «ventaja», a favor del Congreso, para salir del problema que podría crearle la solicitud de referéndum nacida en Zapote, es el factor tiempo. ¡Veamos!

Como sendas solicitudes del referéndum por iniciativa ciudadana, también para la «ley jaguar«, fueron presentadas el pasado 5 de junio, el TSE, como un solo trámite, tomó un acuerdo preliminar, solicitando al Departamento de Servicios Técnicos, elaborar el informe correspondiente. Labor que los juristas del Congreso harán, luego de recibidas las respuestas a las consultas de rigor, donde, presumimos, estaría incluida la Sala Constitucional, fundamentalmente.

Podría ser, pues, que para cuando la Asamblea Legislativa inicie el trámite que le ha solicitado Chaves, para su extraño referéndum, para entonces quizá ya se habrá avanzado en el trámite para el referéndum de las más de 177.000 firmas, el de iniciativa ciudadana, solicitado por el ciudadano esposo de la diputada Cisneros, y, cosa extraña, por el ciudadano que estuvo asilado en Nicaragua, bajo “la protección” del dictador Ortega, por haber alegado que su vida corría peligro en nuestro país, al haberse puesto del lado de los nicas, en relación con la (fallida) construcción estratégica, de la ruta 1856, que habría corrido paralela a parte del río San Juan, cuando padecimos la invasión del ejército “sandinista” a isla Portillo.

Lo mejor que podría suceder, sería que, antes de que se abriera un debate inútil en la Asamblea Legislativa, se pudiesen tener a mano, algunos elementos objetivos, que, muy posiblemente, facilitarán lo que se vaya a resolver. Aunque muchos pensamos que al menos dos de los proyectos de ley, incluidos en la “ley jaguar”, serían inconstitucionales, solo la Sala IV podría determinarlo así.

Igualmente, en vista de que existe jurisprudencia en el TSE, en el sentido de que la forma empleada por los proponentes del referéndum, que incluye varios proyectos de reformas legales a igual número de leyes, no puede ser tramitado así, presumimos que su resolución, no será diferente al rechazo emitido en otra oportunidad, para una iniciativa que se tiene muy presente.

Finalmente, para los que piensan que la “ley jaguar” habrá de seguir el mismo trámite aplicado al del muy conocido TLC con los Estados Unidos, les recordamos que se trataba de un convenio internacional, suscrito por el Poder Ejecutivo, que, en su proceso de aprobación legislativa, no podría habérsele cambiado “ni una coma”. Después de que la Sala IV no encontró roces constitucionales, sencillamente se puso a votación del Plenario Legislativo, como respuesta a la solicitud del Poder Ejecutivo, de procesarlo como un proyecto de ley por vía de referéndum conjunto de ambos poderes. No son similares, evidentemente, las dos situaciones.

19.6.24

Un tamalito a referéndum

Freddy Pacheco León

Cuando el Departamento de Servicios Técnicos, de la Asamblea Legislativa, comunique al Directorio su dictamen acerca de los CUATRO proyectos incluidos en el «proyecto Jaguar», se habría de hacer las consultas a la Sala IV de la Corte Suprema de Justicia. Consultas que, por legalidad y consideración a los señores magistrados, se tendrían que hacer por separado, para cada uno de los proyectos respectivos.

Para ello, la Sala debería contar con el plazo máximo dispuesto para el estudio y resolución de cada uno, pues jamás podría jugar, en un trámite tan trascendental, el concepto del «combo», pese a haber sido remitidos cual si fuese un solo componente de lo que se sometería a votación en el Plenario Legislativo.

Se trata de proyectos tan diversos, como el del uso por privados, de terrenos demaniales bajo la custodia de Japdeva, el de desfigurar la estructura y funciones, de la Contraloría General de la República, así como la flexibilización de la Ley de Contratación Pública, para liberarla de controles constitucionales.

Por supuesto, que lo mismo se aplicaría, para el TSE, quien también tiene el deber de tratar de determinar, previamente, la existencia de posibles roces con la Constitución Política, en algunos o en los cuatro proyectos, que le fueron presentados, con sabrosos ingredientes, cual  «tamalito» de temporada, para no hacer incurrir al pueblo, en un error, costoso, pero evitable.

Cuatro referéndums

Freddy Pacheco León

Freddy Pacheco León

En la Ley sobre Regulación del Referéndum, Nº 8492, no se evidencia la opción planteada por Otto Guevara, de realizar un «referéndum multi-temático«, que decidiría por 14 proyectos de ley de diversas materias, que se votarían, ¡cual si se tratare de un solo proyecto de ley! Dijo el exlegislador libertario: «Propongo al Poder Ejecutivo utilizar el referéndum multi-temático, para lo cual requerirá del apoyo de al menos 29 diputados en la Asamblea Legislativa”. Es decir, lo propuso, pero sin la tarea formal de recolección de firmas, quizá porque ya antes, junto a su compañera de partido, Natalia Díaz, había fracasado en ello, con su referéndum para “cerrar Recope”.

Cabe recordar, que la lógica del referéndum es la de que, el día de su votación, el pueblo, el soberano, y no a través de sus representantes, juegue el papel de Asamblea Legislativa, y tome una decisión sobre un proyecto de ley, o si fuere el caso, por más de uno, que, si coincidieren en su trámite, se pudiesen acumular, para ser conocidos en un mismo acto comicial. Entendiendo, por lógica, que, si se tratare de, digamos, dos proyectos de ley, para cada uno se tendría una boleta de votación, con la correspondiente casilla donde votar SI o NO, según la voluntad del ciudadano.

Con más razón, si se tratase de 14 proyectos de ley, pues es inimaginable, que esa «Asamblea Legislativa» popular (si se le quisiera identificar así) conformada por todos los ciudadanos de la nación, se viere obligada a votar «en bloque», sin posibilidad de decidir su voto favorable por unos proyectos, y desfavorable por otros, lo cual, claramente, violentaría los derechos democráticos más elementales del ciudadano.

Proyectos que, si se tramitasen regularmente en la Asamblea Legislativa, obviamente, seguirían los procedimientos ya conocidos, donde cada uno se discutiría y votaría, como corresponde, por reglamento y lógica, por aparte en el Plenario Legislativo.

En la citada Ley N° 8492, que regula el referéndum, se evidencia con claridad, que el legislador tuvo en mente, el proceso del referéndum para un proyecto de ley, que, por su importancia, y otras particularidades, se votara de esa manera. La opción de decidir por más de uno es solo una posibilidad, por circunstancias especiales, para economía de recursos y, considerando la prohibición de realizar más de un referéndum en el transcurso de 12 meses.

No se prohíbe, pero, mucho menos, se pensó, en degradar tan especial mecanismo de democracia ciudadana, estableciendo la irracional posibilidad de votar por varios proyectos, en bloque, con un SI o con un NO, obviando esa realidad, donde el votante acudiría a la urna, prácticamente con las manos amarradas.

Al estudiar la Ley, encontramos que ésta habla de «el texto del proyecto» (Art. 6 c), «publicación del proyecto» (Art 7° b), «texto del proyecto de ley que se someterá a referéndum» (Art 12), «el texto del proyecto para el respectivo control de constitucionalidad» (Art 16), «proyecto sometido a referéndum» (Art 20 c), «el proyecto se archivará» (Art 26), no encontrándose ninguna referencia en plural, como corresponde al principio del derecho positivo.

Por lo consignado, si se hubiera acogido la propuesta del «referéndum multi-temático» de 14 proyectos, 14 también habrían sido los resúmenes y explicaciones que habrían de haberse presentado a los ciudadanos, en 14 hojas oficializadas por el TSE, para la recolección de firmas. Pues, aunque pareciese complicado el asunto, el único responsable de tal embrollo, sería, sin duda alguna, el ciudadano que decidiera tramitar 14 referéndums «de un solo tiro», mediante la recolección de firmas, de lo cual se cuidó don Otto Guevara.

Ahora bien, aunque Guevara hubiera logrado que el presidente Chaves hubiera acogido su propuesta, y, por tanto, enviado los 14 proyectos al Congreso, con la esperanza de que 29 diputados se los avalaran, el “multi-temático” estaría procesándose, pero, teniendo clara la forma en que cada uno de los proyectos, se conocerían en el Congreso y, eventualmente, podrían votarse el domingo señalado para la votación.

Pero no fue así. Chaves decidió, no enviar 14, sino cuatro proyectos, eso sí, torpemente «camuflados», con encabezados, tales como capítulos, secciones, artículos, cual, si fuesen partes de un solo proyecto, por lo cual algún “genio” que lo asesorara, le propuso hacerlo con un único título, muy poco serio, por cierto, de «Ley Jaguar». Símbolo propagandístico, que se dice, sería parte de la campaña electoral sui géneris, que con recursos públicos ya estaría iniciándose, para la elección presidencial y de diputados a realizarse el 1º de febrero del 2026.

Se trata de proyectos tan diversos como uno primero sobre el uso de terrenos del Estado a nombre de Japdeva, para que empresas privadas puedan construir en ellos desarrollos urbanos y de transporte marítimo, principalmente de su interés lucrativo particular. Un segundo proyecto busca abrir opciones para que un banco regional (el BCIE), últimamente muy cuestionado, otorgue a Costa Rica un préstamo por US$450 millones, sin trámite legislativo, con el cual construir parcialmente, obras sin licitación en terrenos pertenecientes al Liceo de Costa Rica. Ello con la intención de buscar un atajo a regulaciones legales relativas a la contratación pública, que la Contraloría General de la República tiene el deber de fiscalizar, sobre el proyecto aún sin planos y escaso de financiamiento, llamado Ciudad Gobierno. El tercer proyecto pretende flexibilizar, peligrosamente, normas referentes a la Ley de Control Interno, y, como el proyecto más relevante, el cuarto proyecto, busca suprimir competencias constitucionales, que transformarían el diseño básico de, nada menos, la Contraloría General de la República, que además de inconstitucional, es altamente amenazante para la institucionalidad costarricense y la lucha contra la corrupción y la incompetencia.

O sea, amigos, se trata, aunque lo pretendan presentar como UN PROYECTO de ley, de CUATRO modificaciones a un mismo número de leyes vigentes. Algunos dirán que no son tantos proyectos como los sugeridos por el exdiputado Guevara, pero esos cuatro fueron enviados a conocimiento de los diputados, en busca del apoyo (imposible, creemos) de al menos 29 de ellos. Proyectos que, para su conocimiento en el Congreso, se requerirá disgregarlos en cuatro, para poder conocerlos y discutirlos, adecuadamente, antes de decidir si se suma la mayoría de diputados, a la iniciativa de un referéndum conjunto, del Poder Ejecutivo y la Asamblea Legislativa.

Por otro lado, los mismos cuatro proyectos, fueron entregados al Tribunal Supremo de Elecciones, por los ciudadanos Alberto Cabezas Villalobos y Édgar Espinoza, en ese orden de llegada. Hemos de acotar, que nos llama la atención el que un ciudadano costarricense, quien había vivido “exiliado” en Managua, bajo la protección del régimen de Daniel Ortega, sea quien primero acudiera con los textos oficiales, a presentar la solicitud de inicio del proceso de recolección de firmas.

Recordamos, y está documentado, que el señor Cabezas Villalobos, cuando Costa Rica estaba enfrentando, por medios diplomáticos, la invasión del ejército de Nicaragua al territorio de isla Portillo, había presentado un recurso de amparo contra la construcción de la ruta 1856, que para entonces se consideraba estratégica para la protección de nuestra soberanía territorial a lo largo de parte del río San Juan. Al haber tomado partido a favor de Nicaragua, y, por ende, en contra de nuestra Patria, justificó su solicitud de asilo en el país invasor, donde vivió por unos cinco años, con el argumento de que su vida corría peligro en Costa Rica. Ahora aparece promoviendo la iniciativa de la Casa Presidencial, argumentando, entre otros, que “El Proyecto Jaguar busca aclarar y fortalecer normativas para facilitar la implementación de grandes proyectos de infraestructura, promover la inversión y reducir costos operativos del gobierno”. Con esos antecedentes, ¿podríamos creerle?

Finalmente, para que desde ahora no se diga que, en conjunto, el TSE y la Asamblea, se han unido para enfrentar las intenciones del presidente Chaves, valoremos que, ante la seriedad de los procesos iniciados, ambos poderes, habrán de remitir al Departamento de Servicios Técnicos, del Primer Poder de la República, los textos de los proyectos que se han recibido, para que, hagan un primer análisis de forma, del documento sometido a consideración. Es de prever que, los juristas de la Asamblea seguramente coincidirán con sus colegas del Poder Electoral, en cuanto a las deficiencias de los cuatro proyectos según las regulaciones legales del referéndum, y las evidentes inconstitucionalidades que contienen, por lo cual deberán de hacerse las consultas previstas, ante la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, para cada uno de ellos.

9.6.24

Chaves quiere referéndum sin tener que recoger firmas

Freddy Pacheco León

Freddy Pacheco León

La maniobra de Chaves es clara. Al percatarse, después de sus diatribas contra los señores diputados, que NO le funcionaría su estrategia de usar la figura del referéndum, como «campaña electoral», mediante un proceso de 9 o 10 meses, de recolección de las más de 177 mil firmas necesarias, para presentar la solicitud al TSE, ahora se encargará de «embarrar» a la Asamblea Legislativa. ¿Cómo? Muy sencillo. Primero buscará comprometer a los legisladores, para que, los siguientes tres proyectos de ley, puedan votarse en un referéndum:

  1. Convertir a la Contraloría General de la República, en un órgano incapaz de ejercer la función contralora, según copia del modelo del todopoderoso Bukele, para hacer fiesta con los recursos económicos del Estado.
  2. Adecuar, a sus aspiraciones dictatoriales, la legislación que regula la contratación pública, que tanto incomoda a sus negocios.
  3. Permitir que empresas inmobiliarias privadas, puedan usar terrenos de Japdeva, para sus negocios particulares, usando el viejo cuento de «alianzas público-privadas».

Si se usare, como con el TLC, la modalidad de convocatoria mancomunada, sumando a 29 legisladores a su «jaguar», podría seguir adelante con su propósito de usar, cínicamente, el referéndum, sin necesidad de recoger firmas, como lo propuso inicialmente Otto Guevara, su socio en este asunto.

Es decir, que los mismos diputados, dócilmente, se conviertan en cómplices de la acción de Chaves, ¡contra ellos mismos!, contra el Primer Poder de la República. Y «¡ahí está el detalle!», dijo Cantinflas. Como se trata de un IMPOSIBLE, saldrá vociferando que, nuevamente, los diputados no lo dejan gobernar. Y se lo dirá a «su gente», al cardumen, a los que invitó a firmar por su referéndum, a los mismos que ahora NO quiere que firmen…, para, desde su mundo tan especial, contarles que, sin la ayuda de la mayoría de los diputados, será imposible convocar a ese acto de legislación en manos del pueblo. Que esa gente del Congreso, quieren que siga adelante la corrupción y el atropello al pueblo, al mismo al que le tienen miedo, etcétera. Así, se lavará las manos como Pilatos, con la intención de dejar a los diputados, como los malos de la película. Y todo, como consecuencia de que el globo del referéndum, se le desinfló, cuando apenas iba a levantarse.

¿Le funcionaría tan burda maniobra?

Don Arnoldo Herrera, Benemérito de la Patria

Freddy Pacheco León

Freddy Pacheco León

Cuando hace 33 años, junto a la destacada intelectual Yadira Calvo, formábamos parte del jurado para el Premio Nacional de Cultura Magón, coincidimos en proponer a don Arnoldo Herrera para tan alto reconocimiento, en medio de situaciones que hoy estamos recordando, como instantánea y emotiva reacción a las noticias que nos llegan de la Asamblea Legislativa.

Era casi un atrevimiento, pues al jurado en pleno, que se reunía en el Teatro Nacional por gentileza de la muy querida Graciela Moreno, parecía que la idea no era acogida con entusiasmo. Los distinguidos colegas, compartían sentimientos, de los que habíamos sido advertidos, no favorecían al maestro. Por aquellos días, en general, a sus detractores, les disgustaba su manera poco ortodoxa de orientar la enseñanza, en el Conservatorio Castella, que él había fundado en 1953. Y es que, para entonces, los modelos pedagógicos oficiales, eran tan rígidos, que a quien pretendiera alzar vuelo, saliéndose del esquema imperante, simplemente le cortaban las alas. Y no había muchos “Juan Salvador Gaviota”, dispuestos a hacerlo. Por ello, que un profesor se saliera de las normas, rigurosas, academicistas, en que, por ejemplo, «la conducta» era calificada cada dos meses con una nota que te podría hacer perder el año, era inconcebible que, en el Castella, siendo un centro de enseñanza público, «ni siquiera hubiera una campana, que marcara el inicio y final de las clases», decían. Que don Arnoldo, «propiciaba el libertinaje entre sus estudiantes, que los estaba indisciplinando», agregaban. Que «eso debía ser corregido y ojalá, sancionado».

Y es que, para los que no conocían, ¡ni les interesaba!, el revolucionario modelo pedagógico desarrollado por don Arnoldo, junto a sus cómplices estudiantes, tal irrespeto a la autoridad del Ministerio de Educación Pública, “no debería permitirse”.

Resulta que, lo que sus incómodas autoridades no comprendían, era esa insistencia de   vincular las ciencias, las letras y las artes, en los programas de estudio del Conservatorio, con objetivos que el profesor Herrera, “cual, si estuviera en una isla”, quería que sus especiales estudiantes alcanzaran.

Mientras tanto, los jóvenes que estudiábamos en otras casas de enseñanza estatales, las lecciones de música se limitaban a cantar en grupo, un par de canciones españolas, y nada más, mientras en las clases de arte, no pasábamos de dibujar garabatos, que luego pintábamos torpemente, para después pasar a las clases de educación física, donde se nos enseñaba a marchar como soldados, dirigidos por un maestro, con vestido entero negro y corbata del mismo color. Sistema educativo que era salvado por las excelentes maestras y profesores, que cumplían con sus vocaciones responsablemente, en el aula en que aprovechábamos la mayor parte del tiempo.

En el Castella ¡la cosa era muy diferente!, pues bajo el liderazgo inteligente y amable de don Arnoldo, además de cumplir con más libertad con los deberes académicos, se formaban artistas en diversas disciplinas, como el canto, la ejecución de instrumentos musicales, el teatro, la escultura, la pintura, el teatro y la danza, complementados con el respeto a los más caros valores humanos y una gran dosis de imaginación.

Así que amigos, por lo resumido, Yadira y este servidor, además de «confabular» con Gracielita, pensábamos en cómo lograr sumar los votos de los distinguidos colegas del jurado, que, sabíamos, estaban salpicados, al menos, de ese sentimiento adverso al maestro. Y lo logramos, gracias a un diálogo franco y profusamente documentado de nuestra parte, por lo que una mañana muy cercana a la entrega del veredicto, se acordó otorgar el Premio Magón, al que, en un momento parecía destinado a nunca poder recibirlo. Para ello, se valoró, entre otros, su trayectoria ejemplar, como director de la Orquesta Sinfónica Nacional, así como en la gestión y promoción del canto lírico costarricense, que se le reconoce como forjador de la ópera nacional, todo complementado con la extraordinaria capacidad como docente y costarricense ejemplar.

Creemos que no ha habido una mayor muestra de cariño hacia el galardonado con el Premio Magón, como la que vivimos en el Teatro Melico Salazar, esa noche de 1991, en que, junto a otros premiados, recibiera su galardón. Visiblemente emocionado, en ese memorable acontecimiento, reafirmó su compromiso, de continuar defendiendo su pensamiento sobre la educación no formal, sobre la desdeñada cultura popular, y reiteró su ya demostrada de sobra, entrega total al pueblo costarricense.

Finalmente, comentábamos entre varios amigos, que después del Premio Nacional de Cultura Magón, merecía ser nombrado Benemérito de las Artes Patrias. Pero pasaban los años y parecía que no muchos diputados, por su juventud principalmente, estarían dispuestos a honrar a don Arnoldo Herrera González, con tan alta distinción. Pero, como tantas veces, otra vez nos equivocaríamos, y esta vez, para bien. Sorpresivamente, al escuchar la transmisión radial de la sesión del plenario legislativo, del martes 4 de junio de este 2024, nos llevamos la gratísima sorpresa, de que, con la excepción de un legislador oficialista, los señores diputados votando favorablemente, el proyecto que permitía nombrar a tan ilustre compatriota, fallecido hace 27 años, BENEMÉRITO DE LA PATRIA.

El Parque de Diversiones, el Hospital Nacional de Niños y el Dr. Roberto Ortiz Brenes

Freddy Pacheco León

Luego de dejar la cirugía debido a una afección cardíaca, el doctor Ortiz Brenes siguió unido al Hospital Nacional de Niños, que vio nacer y desarrollarse, trabajando hombro a hombro, con el Dr. Carlos Sáenz Herrera.

Los lazos que él mismo creó son la Asociación Pro Hospital Nacional de Niños (APHNN) y el Parque de Diversiones.

«Soy presidente de la APHNN desde hace 42 años. Me siento muy satisfecho de que todos los años me reelijan. También dirijo el Parque de Diversiones, cuyo único objetivo es recaudar fondos para el Hospital», dijo en 1997.

Hoy nos enteramos de que en el año 2023 la Asociación Pro-Hospital Nacional de Niños entregó equipos médicos para los servicios de Cirugía General y Cardiovascular, Medicina, Ortopedia, Tamizaje, Oftalmología, Anestesiología, Emergencias Médicas y la Dirección de Enfermería, Neonatología, Neumología y Terapia Respiratoria, Laboratorio Clínico y Hemato-Oncología, por un valor de ¢348,9 MILLONES.

Dr. Roberto Ortiz Brenes

El renacer del Parque Bolívar

Freddy Pacheco León

La GUARIA MORADA fue escogida como FLOR NACIONAL en 1937, gracias al buen tino y el profundo conocimiento de la flora costarricense que tenía el Dr. José María Orozco, PADRE DE LOS PARQUES NACIONALES.

En 1938 (cuando pocos pensaban siquiera en sus beneficios socioambientales) propuso la creación del primero: El PARQUE NACIONAL VOLCÁN POAS, que, creemos, debería llevar el nombre de tan destacado Benemérito de la Patria.

HOY, con el cierre de la ZOOCÁRCEL que nos avergonzaba, don José María estaría encantado, pues, adelantándose a la época, promovió entre sus estudiantes del Liceo de Heredia, la liberación de los pajaritos, que sus familiares tenían enjaulados.

Por eso y mucho más, en su memoria acogemos con entusiasmo, la propuesta del profesor Édgar Suárez, para que el Parque Bolívar, pase a ser la casa en que se exhibirían, cientos de nuestras más de 1700 especies de orquídeas.

Acuerdo contra pandemias, sigue a la espera

Freddy Pacheco León

Freddy Pacheco León

Al reunirse en el Palais des Nations, en Ginebra, Suiza, la 77 Asamblea Mundial de la OMS (Organización Mundial de la Salud), se comunicó a los cientos de delegados de las 193 naciones, que no había habido tiempo suficiente, para para culminar el borrador definitivo del Acuerdo contra pandemias, redactado en el marco de la organización sanitaria planetaria, confirmándose así, advertencias planteadas semanas atrás.

Los atrasos se dieron, entre otros, porque las muy poderosas corporaciones farmacéuticas, y los países que las amparan, objetaron el mecanismo propuesto para facilitar un porcentaje gratuito de vacunas a países pobres, principalmente africanos.

Igualmente, no se había llegado a un acuerdo, que permitiera garantizar distribuciones equitativas de vacunas, independientemente de la capacidad económica de las naciones. Tema muy sensible, donde los aportes directos de la OMS, así como de fundaciones filantrópicas privadas, juegan un papel complementario, pero no determinante.

Asimismo, se percibió lo que algunos llamaron, la «presencia de Trump«, quien ha amenazado, con seguir su guerra contra una OMS, que no se somete a los intereses de Washington, y que está llevando al presidente Biden, como consecuencia de la campaña electoral, a establecer procesos bilaterales con 50 países seleccionados por EUA, por fuera de la OMS. Mecanismo que, no es difícil entender, no podría sustituir jamás, las acciones y objetivos de la organización mundial.

Asimismo, se considera que fueron obstáculos en el camino, los discursos de congresistas conservadores, europeos y estadounidenses, pujando a favor de la industria farmacéutica, y los «derechos soberanos» de éstas en la comercialización de vacunas, y no de las naciones, como lo quisieron presentar.

En fin, la complicada negociación entre más de un centenar de países, y otros asuntos menores, que, como en otras legislaciones, consumen mucho tiempo hasta por una palabra, hacen que se pida más tiempo para poder tener listo, un borrador final, para un mejor momento, en vista del gran avance que se ha tenido hasta ahora, y el compromiso mayoritario de los países, por tomar acciones urgentes.

Y es que, se reconoce, con indudable preocupación, que una próxima pandemia es inevitable, aunque no se sepa cuándo, y que, aún con la creación de las primeras vacunas contra los patógenos que las provocarán (muy posiblemente virus), el trabajo conjunto, a partir de información oportuna, ha de ser tal, que habremos de estar listos para responder, en el más corto tiempo posible, a las mutaciones de los virus. En los Estados Unidos, para ilustrar esta situación, se estima que la mitad de los fallecimientos (unas 600 mil personas) fueron provocados por las variantes del virus inicial de la pandemia del Covid-19, por lo que se espera alcanzar una mejor y más rápida, capacidad de respuesta, que la que se tuvo en esa reciente oportunidad.

¡Hay urgencia para un Acuerdo!, por lo cual, la Asamblea Mundial de la OMS, órgano superior determinativo de esa humanitaria organización de la ONU, reafirma la necesidad de seguir avanzando, hacia la consecución de los objetivos solidarios, que se confía, serán parte del tratado en proceso.

Al tratarse de instancias, recomendaciones, expresiones de buenos deseos, que no lesionan los derechos soberanos de ningún Estado, los diversos países habrían de reafirmar, el espíritu de hermandad que demanda la Humanidad, para enfrentar situaciones de inmenso dolor, como las que hemos vivido recientemente.

Es cierto que el Acuerdo contra Pandemias, sigue a la espera, pero, en consideración a lo avanzado, y más allá de las acusaciones de sectores ultraconservadores, reconocidos como poco solidarios, promotores de ideas conspirativas, será una realidad tangible en pocos meses más, para que, lo más pronto posible, 60 o más países lo aprueben y ratifiquen, según sus legislaciones internas, y así entre en vigencia.

Con ello se pretende, que la próxima e indefinida futura pandemia, y las que le seguirán, provoquen menos dolor, menos muertos, principalmente entre las poblaciones más pobres del mundo.

Los 60 años del Hospital Nacional de Niños

Freddy Pacheco León

Freddy Pacheco León

El muy recordado Dr. Carlos Sáenz Herrera, inició en los años cincuenta una campaña para recolectar fondos, orientados a construir un hospital, donde atender a los niñitos costarricenses, lográndose los fondos necesarios, para mayo de 1956. La Junta de Protección Social y el Servicio Cooperativo Interamericano de Salud Pública, fueron fundamentales para ello, aunado al apoyo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), creada en 1902 con la participación de Costa Rica y otros 10 Estados, en Washington, bajo el nombre de Oficina Sanitaria Panamericana de la Salud, la agencia de salud pública más antigua del mundo. Cabe señalar, que posteriormente, nuestro país, se incorporó formalmente a la OPS, en 1947, y a la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1948, en virtud de decisiones visionarias que hoy valoramos mucho, gracias a sus resultados positivos.

Y así llegó la memorable fecha del 24 de mayo de 1964, en que se inauguró el HOSPITAL NACIONAL DE NIÑOS, siendo presidente de la República, don Chico Orlich.

Es, así reconocido, uno de los mejores hospitales pediátricos de Latinoamérica, orgullo de los costarricenses, declarado hace seis años por la Asamblea Legislativa, como Institución Benemérita de la Patria.

Acuerdo planetario anti-pandemias

Freddy Pacheco León

La propuesta de acuerdo que se prepara aprobar, la asamblea mundial de 193 miembros, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), es un esfuerzo planetario integral, que pretende la conformación de una estructura global, capaz de responder, solidaria, voluntaria y oportunamente, ante las inevitables eventuales pandemias que nos afectarán.

En dicho acuerdo, como en todas las recomendaciones de la OMS, no se menoscaba la soberanía de los Estados, ni se establecen obligaciones de ninguna clase.

Se trata, más bien, de un acuerdo que insta a las naciones, a colaborar, solidariamente, con los organismos sanitarios regionales, y los Estados que los forman, para que, al compartir voluntariamente, recursos e información pertinente, entre todos podamos tener respuestas más efectivas y oportunas, para bien de sus habitantes.

Mejores respuestas que las que tuvimos durante la reciente pandemia, superada gracias a las medidas sanitarias, la vacunación efectiva y las orientaciones de la OMS.