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Etiqueta: Historia de Costa Rica

Cuando el Dr. Alexander von Frantzius residió en Alajuela

Publicado originalmente en la revista digital europea MEER

Luko Hilje
lukohilje@gmail.com

Nacido el 10 de junio de 1821 en Danzig —hoy Gdansk, perteneciente a Polonia—, el alemán Alexander von Frantzius Ritt se graduó como médico en la Universidad de Berlín en 1846. No obstante, como también tenía interés en varios campos zoológicos, vivía en una especie de limbo, sin definir hacia dónde orientarse como profesional.

Alexander von Frantzius. Foto: Archivo Luko Hilje

Para su fortuna, mientras estaba en esas, a mediados de 1851 el diplomático Franz Hugo Hesse —uno de los líderes de la Sociedad Berlinesa de Colonización Agrícola para Centroamérica—, le ofreció la posibilidad de trasladarse a nuestro istmo, con una plaza de naturalista, para dedicarse especialmente al estudio de la fauna; sobre esta entidad hay abundante información en mis libros Trópico agreste; la huella de los naturalistas alemanes en la Costa Rica del siglo XIX (2013) y La bandera prusiana ondeó en Angostura (2020). Sin embargo, aunque la propuesta le resultó atractiva, porque además padecía de asma y el clima tropical le podría sentar muy bien, ésta al final no cuajó.

Empero, inescrutable como es, el destino le tenía reservada una segunda oportunidad, que llegó por otra vía. En efecto, como desde 1852 residía en Costa Rica el abogado Fernando Streber Goldschmidt, —secretario de la citada Sociedad—, y era amigo del médico y naturalista Karl Hoffmann Brehmer, quien había sido compañero de estudios de von Frantzius en Berlín, Streber persuadió a Hoffmann para que radicara en nuestro país.

Fue así como Hoffmann y von Frantzius, con 30 y 32 años a su haber, respectivamente, y junto con sus esposas, llegaron a San José, nuestra capital, a inicios de enero de 1854. Habían zarpado de Bremen en octubre de 1853 en el bergantín Antoinette, que ancló en San Juan del Norte (Greytown), en el Caribe nicaragüense, tras lo cual debieron atravesar las tupidas y muy lluviosas selvas de Sarapiquí.

Sin saber nada de español, y respaldados por una carta de recomendación del gran sabio Alexander von Humboldt, dirigida al presidente de la República, Juan Rafael (Juanito) Mora Porras, aspiraban a ejercer la docencia en la Universidad de Santo Tomás, y dedicar el tiempo libre a sus exploraciones, pero en esa entidad no había carrera de medicina ni farmacia, por lo que la alternativa más lógica era instalar sus propias boticas-consultorios para ejercer su profesión.

Así lo hizo Hoffmann, en el costado sur de la Plaza Principal —hoy Parque Central—, pero no su colega y amigo, quien pronto percibió que el clima capitalino no atenuaría el asma, por lo que era preferible mudarse a una ciudad más cálida, como la cabecera de la provincia de Alajuela, a unos 20 km.

En consecuencia, a diferencia de Hoffmann, que podía disfrutar de la compañía de los miembros de la incipiente colonia alemana que había en la capital, von Frantzius quedó muy aislado, pues el único compatriota que vivía en dicha ciudad era Juan Barth Wollmann pero, como director de la Casa de la Moneda, permanecía en San José durante sus días laborales. Además, Juan Gätjens Timm y Franz Ludwig von Chamier von Schwieder residían algo lejos, en Atenas y Tacares de Grecia, respectivamente. A pesar de estas adversidades, en realidad von Frantzius fue muy afortunado, pues el 11 de abril de 1854 don Juanito lo nombró médico de pueblo, una especie de médico comunitario, cuyo salario era bastante alto, de 100 pesos mensuales.

En contraste con Hoffmann, quien estaba muy activo efectuando exploraciones botánicas y zoológicas, von Frantzius se había limitado —tal vez por el asma— a determinar el patrón anual térmico de la ciudad de Alajuela, a la vez que efectuó mediciones de la humedad relativa del aire en diferentes épocas, quizás desde el solar de su casa o de un potrero que tuvo, como se verá después. Además, ahí tuvo la oportunidad de tratar a Miguel Alfaro, pionero explorador de la zona norte de Costa Rica, quien con varios alajuelenses penetró las peligrosas y desconocidas selvas del norte en 1826 y 1827; eso le sería de gran utilidad para, años después, escribir el amplio artículo La ribera derecha del río San Juan; hasta ahora una parte casi completamente desconocida de Costa Rica (1862).

Ahora bien, la pregunta obvia es dónde vivía él exactamente, detalle que se desconocía por completo antes de la aparición de Trópico agreste. Este enigma no fue nada sencillo de resolver, como se explica de manera pormenorizada en dicho libro, pero gracias a algunas fuentes documentales clave, más una buena dosis de minuciosa labor detectivesca, me fue posible dar en el clavo.

Tienda Llobet, en vista frontal. Foto: Luko Hilje

En efecto, en noviembre de 1854 adquirió en una subasta pública una propiedad que consistía en “una casa y solar de cincuenta varas en cuadro”, es decir, un cuarto de manzana, que se localizaba “a una manzana de la Plaza Principal, al oeste de ella, valorada en novecientos pesos”, y que había pertenecido al finado Francisco López; a la usanza de la época, era una “casa de tejas sobre adobes”. Dicho predio ocupaba la esquina suroeste del cuadrante situado al costado oeste del actual Parque Central, donde hoy se yergue el alto edificio de la famosa tienda Llobet, fundada en 1934 por el español Francisco Llobet Matalonga.

No obstante, mis pesquisas me revelaron otro dato importante, y es que von Frantzius, tuvo dos propiedades más.

Efectivamente, en octubre de 1855 adquirió un solar “de cincuenta varas en cuadro”, localizada “a la orilla de la calle de Ronda [hoy calle Ancha] al sur, de esta ciudad”, o sea, cinco manzanas al sur del actual Parque Central, en la intersección de la calle Ancha y la calle 2 (Obispo Tristán), frente al edificio de Kentucky Fried Chicken localizado donde empieza la carretera radial que conduce al aeropuerto internacional Juan Santamaría. Se ignora el uso que le dio a este predio, o si fue solo una inversión.

La otra propiedad correspondía a un potrero muy grande, de nada menos que tres manzanas, ubicado al noroeste de la ciudad, fuera de la calle de Ronda, y que colindaba por el norte con el río Alajuela. Este predio, al noroeste del actual Cementerio General, está ocupado hoy por la Urbanización Meza. Es posible que una parte la utilizara para mantener las cabalgaduras de él y de su esposa, y quizás hasta alquilara algunos sectores como repastos. Esto es solo una especulación.

En síntesis, también en contraste con Hoffmann, quien siempre alquiló casa en San José, se nota que von Frantzius no solo poseía su propia casa en Alajuela, sino que además dos amplias propiedades. Es decir, pareciera que estaba a gusto en dicha ciudad, con un trabajo estable y bien remunerado y, por lo demás, bastante cálida.

Por eso, permanece sin explicarse por qué un día decidió vender sus predios y mudarse a la capital, lo cual ocurrió entre octubre y noviembre de 1857. Es decir, no completó siquiera cuatro años de residencia en Alajuela.

Como hipótesis, cabe conjeturar que, en viajes de paseo a San José, separada de Alajuela por una distancia que se recorría en unas cuatro horas a caballo, él y su esposa se percataron de que, al fin de cuentas, el clima de la altiplanicie capitalina —juzgado como delicioso por quienes lo disfrutaban— no le resultaba tan adverso como lo percibió al llegar al país en 1854.

Ahora bien, independientemente del motivo de la mudanza, lo cierto es que fue en San José, donde residió por poco más de 10 años —antes de retornar a Alemania a mediados de 1868, tras la muerte de su esposa—, cuando pudo expresar a plenitud sus dotes de naturalista, al acopiar la información necesaria para escribir la mayoría de sus 18 artículos científicos, ya en su patria. Por cierto, aunque vivió en dos o tres casas, en diferentes períodos, la última se localizaba donde hoy se yergue el Museo Nacional, lugar donde falleció su esposa.

En la capital pudo compartir muy poco con su colega y amigo Hoffmann, quien padecía de una enfermedad degenerativa, que lo llevó a la tumba a inicios de 1859. No obstante, instaló una céntrica botica- consultorio y contrató a los jóvenes José Cástulo Zeledón Porras y Juan José Cooper Sandoval para que le ayudaran en sus labores cotidianas, aunque además les enseñó a recolectar y embalsamar aves y mamíferos, con lo cual enriqueció mucho sus colecciones.

Sin embargo, los aportes de von Frantzius no se restringieron al campo zoológico, sino que también escribió sobre geografía, cartografía, geología, vulcanología, mineralogía, climatología, antropología, etnografía, salud pública e historia. Y, por si no bastara, se involucró como médico en dos episodios de la Campaña Nacional contra el ejército filibustero comandado por el esclavista William Walker. Para el lector interesado, en nuestro artículo Alexander von Frantzius, notable pionero de nuestras ciencias naturales (Revista de Ciencias Ambientales, 2021) hay una síntesis de sus aportes como naturalista y médico.

Falleció el 18 de julio de 1877, relativamente joven, cinco semanas después de alcanzar los 56 años de edad, víctima del asma que lo aquejara por casi toda su vida.

Para concluir, nos parece que sería oportuno que, en su memoria, y como retribución por sus méritos y servicios a Costa Rica, la municipalidad local —con la anuencia de los propietarios de la tienda Llobet—, colocaran una placa en el sitio donde él vivió en Alajuela. Este acto de justicia histórica podría realizarse el 18 de julio de 2027, al conmemorarse el 150 aniversario de su muerte.

La imagen de portada muestra la catedral de Alajuela

Del período de los Recolectores hasta la posible III República

Vladimir de la Cruz

La Historia de Costa Rica, en forma sencilla de decirlo, es la suma de todos los eventos humanos, culturales, sociales, educativos, religiosos, económicos, políticos, electorales desde que tenemos elecciones, de nuestro pasado hasta el presente, que han permitido construir y hacer evolucionar la sociedad democrática nacional que hoy tenemos, de valorar las instituciones que existen como engranaje de la convivencia social que vivimos.

Esa Historia, ese desarrollo histórico, se dio por etapas, por períodos de vida, períodos largos o cortos, según se analicen y distingan, por una evolución social, económica y política, que caracterizaron esas etapas o períodos en donde avanzamos de los tiempos más primitivos a los actuales más modernos.

Algunos de esos períodos o etapas se dieron evolutivamente, otros por resultados impositivos violentamente, provocando nuevos períodos y etapas. Así por ejemplo, los tiempos más remotos datan desde que consideramos la existencia humana en el actual territorio de Costa Rica, haya sido por el paso migratorio de quienes venían de la región norte del continente o de quienes procedían de la región sur del continente, cuando el continente americano estaba debidamente formado en su formación geológica y geomorfológica, y dejaban la prueba de su paso por el territorio como desde cuando empezaron a establecerse, de acuerdo a los hallazgos arqueológicos y las interpretaciones antropológicas de su existencia nacional.

Los períodos históricos, como conceptos ya datados, pueden tener sus diferencias cronológicas según los datos, eventos o sucesos que el historiador, o quien los elabore, pueda tener o establezca como puntos de partida y de cierre de esos períodos históricos.

De esta manera, tenemos el período de las comunidades recolectoras, las cazadoras, las pescadoras, las agroalfareras, que condujeron al surgimiento de las sociedades cacicales hasta la llegada de los españoles y europeos, a partir de 1492 en el continente, y de su presencia en el territorio nacional desde 1502, con Cristóbal Colón recorriendo la costa caribeña y su breve estadía en la zona de Limón, y de la penetración en el territorio unos años más tarde, 1519. Hasta aquí, a grandes rasgos, es la historia antigua de Costa Rica o precolombina, como también se le conoce.

De estos dos últimos momentos se plantean los períodos históricos que conocemos como el de conquista y el de colonia, ambos se remontan hasta la proclamación de la Independencia de España el 29 de octubre de 1821 en Cartago. El de la conquista se prolongó, en términos generales hasta el tiempo de la fundación de Cartago, en la década de 1560, cuando prácticamente los españoles habían logrado controlar el centro del país, y ejercieron dominio sobre las comunidades indígenas principales. Además, porque su establecimiento les empezó a facilitar disponer de los recursos naturales de aquellos años, y de poner a las comunidades indígenas sometidas a trabajar para ellos, y lo que ellos representaban, el Reino Español. De igual modo, de imponerles a las comunidades sometidas todo su engranaje político, religioso, jurídico, social, cultural, y destruir hasta donde pudieron todo el engranaje y sistemas de vida de las comunidades indígenas. De esta forma las tierras que habitaban libremente las comunidades indígenas y disfrutaban para ellos pasaron a ser tierras del Rey o realengas, y las comunidades indígenas fueron obligadas a trabajar para los españoles y no para ellos mismos. La organización de poder político que tenían las comunidades indígenas se les eliminó y se les obligó a acatar y aceptar el poder político de las autoridades españolas que las dominaban. Se les obligó a aceptar y someterse a las disposiciones legales o jurídicas que los españoles traían y las que desarrollaron en el continente. Se les destruyeron sus templos religiosos y se les impusieron los templos, iglesias católicas, a sus valores religiosos naturales se les impusieron los valores cristiano-católicos.

La narración histórica así puede establecer los períodos de la historia precolombina o antigua, la de la conquista y la de colonia. En ella se contienen los sucesos que se destacan en forma generalmente cronológica, con base en documentos, restos materiales, testimonios que hayan quedado orales, y las costumbres, tradiciones y expresiones folklóricas que puedan considerarse como manifestaciones de vida social en esos períodos.

La narración histórica de esos tiempos resultó de los textos de quienes ejercieron el poder, que escribían y dejaban documentalmente, o de funcionarios a quienes se les pedía que fueran relatando como memoria los sucesos de la vida cotidiana y política que se estaba desarrollando. Muchos sacerdotes, conquistadores y colonos así lo hicieron y testimoniaron. Después por escribanos y otros funcionarios. Cuando en la Colonia desarrollaron instituciones educativas, como las universidades, surgieron en ellas esos relatores, y también rescatadores de la vida anterior indígena y contemporánea que estaban viviendo.

Durante la colonia las rebeliones indígenas y la resistencia anticolonial se mantuvo.

Con la Independencia surgieron otros períodos históricos. Así, desde 1821 hasta hoy podemos establecer la siguiente línea cronológica, de períodos, desde la perspectiva de datos políticos.

El período de las Juntas de Gobierno, 1821-1823, el período de la República Federal de Centroamérica, 1824-1838, cuando pertenecimos a ella como Estado de Costa Rica, que así lo fue formalmente hasta 1848. Durante el período de la República Federal las autoridades superiores, del Poder Ejecutivo, se llamaron presidente, y las del Estado de Costa Rica, jefes de Estado.

A partir de 1848 se declaró la República de Costa Rica hasta hoy, gran período que a su vez se puede fragmentar en Primera República, 1848-1948, aunque así no fue declarada durante esos cien años. A las autoridades superiores de la República, del Poder Ejecutivo, se les llama, desde 1848 hasta hoy, presidente.

En marzo-abril de 1948 se produjo la Guerra Civil, para garantizar un resultado electoral de las elecciones de febrero de ese año. José Figueres Ferrer fue el líder militar de la rebelión triunfante quien se impuso por dos años ante Otilio Ulate, triunfador de las elecciones anuladas que dieron origen al conflicto armado. Al asumir el poder declaró fundada la Segunda República, que corresponde al período 1948 hasta nuestros días.

En el último gobierno, el del presidente Rodrigo Chaves Robles, 2022-2026 y en el actual de Laura Fernández Delgado, 2026-2030, se habla de una Tercera República, la cual no se ha declarado oficialmente. Lo que ha habido es un ataque sistemático a todo lo que simboliza institucionalmente, en la estructura del Estado, sus Poderes Públicos y órganos políticos de control administrativo, el armazón que lo constituye, sin que se hayan planteado las nuevas formas institucionales de esa posible Tercera República.

Clave importante de este desarrollo político institucional ha sido la formación de valores políticos y sociales. Los de las comunidades indígenas hasta donde fue posible los destruyeron, acabaron y borraron. Los de la conquista y la colonia fueron los valores políticos y sociales de los españoles que se impusieron como valores dominantes.

En la vida social y política los valores que se imponen, como modo y práctica de vida, son los de los grupos y sectores políticos o de clases sociales dominantes. En este sentido los valores son históricos, pues responde a períodos históricos y a los grupos que en ellos dominan. Así son también los valores morales o religiosos.

Los valores sirven para garantizar la convivencia social armónica, para aceptar esa convivencia. Los valores por ello sirven para orientar la formación ciudadana, la opinión pública, y la participación política ciudadana. También son usados para orientar o definir el rumbo de las políticas públicas, y las acciones de gobierno o de gobernanza, que desde el Poder Ejecutivo, se impulsan, y sirven para promover doctrinas políticas ce distintos tipos, puesto que cada una de ellas tiene su propia y específica escala de valores, lo que muchas veces se trata de expresar en las llamadas “ideologías”.

La transmisión de valores se produce en la Familia, en la Escuela, en la Iglesia, en los medios de comunicación, en los distintos aparatos de comunicación del Estado. para educar a los niños y a los jóvenes en los valores “nacionales”, “patrióticos”.

En la Escuela, en el proceso educativo, se fortalecen las bases de los valores que familiarmente se han introducido en los niños, en el núcleo familiar. La Escuela, Colegio o Universidad, como instituciones educativas tienen la responsabilidad política, cívica ciudadana, de formar para la mejor vida en sociedad, para la mejor convivencia social.

Aquí es donde se deben fortalecer con más empeño los valores de Respeto y Tolerancia, para enseñar a reconocer y aceptar la diversidad de opiniones, de religiones, de creencias, de grupos sociales, étnicos, o raciales, las diversas expresiones de la convivencia familiar que ahora existen.

En el proceso educativo se deben fortalecer, entre otros, los valores de la Libertad, la Igualdad, la Equidad, la Justicia Social, la Solidaridad, la Participación Ciudadana, el del Pluralismo político, la Responsabilidad, la Honorabilidad y Honestidad, los valores que definen la identidad, los que fortalecen los vínculos familiares, los del amor y el respeto, así los valores éticos de actuar con transparencia, humildad y compromiso para cumplir las metras y objetivos que trazamos para la vida personal, familiar y pública.

La enseñanza del valor de la Libertad es fundamental porque da el derecho a expresar ideas, posibilita la disensión, garantiza el respeto al libre pensamiento. Políticamente enseña a organizarse, sin temor alguno, y a participar en la vida política orientada a elegir libremente gobernantes, autoridades y representantes de gobierno, sin coerción alguna.

La enseñanza de los valores del Pluralismo y la Tolerancia son fundamentales para enseñar a reconocer y respetar la diversidad de opiniones religiosas, morales, éticas, políticas. Es para enseñar el respeto a las maneras de pensar y de ser como personas. Es para enseñar la promoción de debates públicos donde se expresen distintas opiniones para tratar de lograr altos fines públicos constructivos.

La enseñanza de los valores asociados a la Justicia, la Equidad y la Solidaridad son para fortalecer el respeto para el trato igual e imparcial a todos los ciudadano, son para estimular la conciencia de resolver las brechas de desigualdad social que existen y fomentar el compromiso colectivo para logar el mayor bienestar posible de las poblaciones o sectores sociales más vulnerables, marginales o excluidos de las políticas públicas, para lograr mayor cohesión social y mayor paz social.

Los valores de Responsabilidad y Transparencia para enseñar la rendición de cuentas en el servicio público y en la toma de decisiones.

El proceso escolar, por ejemplo, en paralelo con la vida ciudadana, ha desarrollado prácticas escolares de elecciones estudiantiles, en las escuelas y colegios. Allí los niños y los jóvenes aprenden, como los mayores, como los ciudadanos, a participar libre y organizadamente en partidos políticos, o grupos políticos que se asemejan a los partidos políticos haciendo de esas formas sus primeras armas políticas para la vida en la sociedad política de los adultos, la que define los rumbos del país y de la sociedad que vivimos.

Recientemente, el Ministerio de Educación envió la circular DM-CIR-0047-2026 a todas las instituciones educativas del país instruyendo a los educadores para que en la exposición de sus lecciones actúen con neutralidad política electoral, como un mecanismo de presión sobre los docentes, procurando imponer de esa manera un régimen de terror, de miedo, de silencio, de control político en las aulas. En la época de la dictadura de Francisco Franco en España, en las Universidades y en instituciones educativas había control policial sobre lo que decían los maestros y los profesores, a veces con presencia de policías en las aulas. ¿A esto se quiere llegar en Costa Rica?

En la práctica educativa y docente del país me atrevo asegurar que la vida académica y de enseñanza se produce con esa neutralidad política y electoral.

En las escuelas, en los colegios y en las Universidades todos los cursos que se imparten se dan sobre Programas Académicos, debidamente aprobados, con procesos rigurosos de aprobación, que trazan o señalan los contenidos que se deben comunicar, transmitir o estudiar por parte de los estudiantes. Ninguno de esos Programas está sometido a la parcialidad política electoral. Ni siquiera, hasta ahora están sometidos y redactados de conformidad al interés político de cada administración política que tenga al país.

Los partidos políticos que han gobernado el país y el Poder Ejecutivo, Liberación Nacional, los que se han agrupado alrededor de la Unidad Social Cristiana o del Partido Acción Ciudadana han impulsado desde el Consejo Superior de Educación, programas educativos para toda la enseñanza que respondan a los intereses políticos y político electorales de esos partidos, gobiernos y presidentes.

Los temas que le preocupan al actual ministro de Educación, en esa circular, son los temas político-electorales. Estos temas son tratados únicamente, de ser tratados, en los cursos de Estudios Sociales, de Historia, de Formación Cívica o Ciudadana.

No existe en el país literalmente hablando una Historia Oficial. Una historia oficial sería aquella que el Estado o el gobierno de turno redacta como texto oficial de obligada enseñanza.

Los textos que se han enseñado como básicos para el estudio de la Historia Nacional y de la Formación Cívica ciudadana han sido elaborados por destacados profesores, historiadores o investigadores de temas sociales, jurídicos y cívicos. La “Cartilla Histórica” de Ricardo Fernández casi 50 ediciones tuvieron, una por año, los textos de “Historia de Costa Rica” de Carlos Monge Alfaro, los de Carlos Meléndez, o los de los profesore Carlos Luis Sáenz y Adela Ferreto, eran los que se usaban regularmente.

La Universidad de Costa Rica y la Universidad Nacional colaboraron en pasado con el Ministerio de Educación en la elaboración de textos que nunca fueron cuestionados por parcialidad informativa, analítica o interpretativa, ni acusados de ser “parciales política o electoralmente” a favor de algún partido o tendencia política.

Los profesores lo único que tienen es su formación profesional, académica, y su libertad de exponer el contenido del Programa de Estudios oficial que tienen que enseñar o dirigir, en su estudio a los estudiantes de acuerdo a su formación profesional.

Lo único que tienen en esa formación académica es esa Libertad de Cátedra que les da su formación profesional y académica, con los valores con que han sido formados para desarrollar los temas de los programas que deben estudiar sus alumnos, y motivarlos en el estudio de la Historia Patria.

La enseñanza está dirigida a formar hombres y mujeres con capacidad crítica de pensar, con capacidad de desarrollar y tener pensamiento propio. Está dirigida a formar mejores ciudadanos.

La enseñanza está dirigida a formar Hombres y Mujeres Libres para poder lograr una sociedad democrática más sólida, más desarrollada, mas inclusiva, más justa.

Hasta la Segunda República así ha sido la política educativa del país en general. Ni siquiera en el período de la Junta de Gobierno, 1948-1949, ni en la siguiente década, 1949-1958, cuando yo hice la primaria y aún el país olía a pólvora y represión política post guerra civil, los programas educativos de esos años se orientaron a exaltar a los triunfadores de la Guerra Civil, ni a imponer una Historia Oficial de los victoriosos.

En el esquema de la Tercera República que se quiere imponer, ¿es eso lo que se quiere desarrollar?, ¿una Nueva Historia Nacional a partir del gobierno de Rodrigo Chaves y de Laura Fernández? ¿Los ataques de Rodrigo Chaves a los gobiernos, gobernantes y partidos gobernantes, del período 1949-2022, igualmente condenados por Laura Fernández, hacia eso se dirigen?, ¿hacia la Historia de la Tercera República, con las fotos de Rodrigo Chaves y de Laura Fernández, en la entrada, en la recepción de los aeropuertos internacionales Juan Santamaría y Daniel Oduber, como lo hace Bukele en El Salvador?

Municipalidad de San José acuerda rendir homenaje a 19 soldados zapoteños que participaron en la Campaña Nacional de 1856

La Municipalidad de San José aprobó, en su sesión del 16 de junio de 2026, una moción presentada por el Concejo de Distrito de Zapote para rendir homenaje póstumo a 19 soldados costarricenses, originarios de esa comunidad, que participaron en la Campaña Nacional de 1856 contra la invasión filibustera encabezada por William Walker.

La iniciativa permitirá la realización, en una fecha que será definida posteriormente, de un acto cívico conmemorativo en la comunidad de Zapote en reconocimiento a estos patriotas que formaron parte de uno de los episodios más significativos de la historia nacional.

La Campaña Nacional de 1856-1857 constituye uno de los acontecimientos fundacionales de la identidad costarricense. En ella, personas de distintas regiones del país participaron en la defensa de la soberanía nacional frente a las fuerzas filibusteras lideradas por William Walker, cuya intención era extender su dominio sobre Centroamérica. La memoria de quienes participaron en esa gesta ha sido preservada mediante diversas iniciativas cívicas, educativas y comunitarias a lo largo de los años.

La Asociación Cívica y Cultural de Zapote expresó su satisfacción por la aprobación de la moción y agradeció al alcalde de San José, Diego Miranda Méndez, así como a la síndica Marilyn Astorga Molina, por el respaldo brindado a la propuesta.

Según indicó la organización, el acuerdo facilitará la realización de una actividad conmemorativa en honor de los 19 soldados zapoteños que participaron en la defensa del país durante la Campaña Nacional, fortaleciendo la memoria histórica de la comunidad y el reconocimiento de quienes contribuyeron a la defensa de la soberanía costarricense.

Imagen ilustrativa: https://museojuansantamaria.go.cr/campana-nacional/

Comunidad de Zapote celebrará el Día de la Batalla de Santa Rosa y el 170 aniversario de la Guerra Patria

La Asociación Cívica y Cultural de Zapote invita a la comunidad a participar en la celebración del Día de la Batalla de Santa Rosa, en el marco del 170 aniversario de la Guerra Patria de 1856, una de las fechas más significativas de la historia nacional costarricense.

La actividad conmemorativa se realizará el 20 de marzo de 2026 a las 5:30 p.m., en el salón de actos de la Escuela Napoleón Quesada Salazar, en Zapote, y está abierta a la participación de personas vecinas y público interesado en recordar este episodio fundamental de la defensa de la soberanía nacional.

La Batalla de Santa Rosa, ocurrida el 20 de marzo de 1856, marcó uno de los primeros enfrentamientos de la Campaña Nacional contra las fuerzas filibusteras encabezadas por William Walker. En esta acción militar, el ejército costarricense logró expulsar a las tropas invasoras de la Hacienda Santa Rosa, en Guanacaste, en una operación decisiva que reafirmó el compromiso del país con la defensa de su independencia y su integridad territorial.

La conmemoración de esta fecha constituye una oportunidad para fortalecer la memoria histórica y el reconocimiento del legado de quienes participaron en la Guerra Patria, un proceso que unió a la sociedad costarricense en la defensa de la soberanía nacional frente a la amenaza filibustera en Centroamérica.

La Asociación Cívica y Cultural de Zapote extiende la invitación a la comunidad para participar en este espacio de encuentro cívico y cultural, orientado a recordar la importancia histórica de la Batalla de Santa Rosa y su significado para la identidad y la democracia costarricense.

¿Por qué soy una mujer de izquierda?

Marielos Aguilar Hernández
Historiadora

A estas alturas de mi vida, en el contexto de la presente campaña electoral, no puedo evitar interrogarme de nuevo: ¿Por qué desde muy joven experimenté gran simpatía por las causas de la izquierda de mi país?

Provengo de una familia de nueve hermanos, soy la cuarta entre ellos. Nací en 1952, a cuatro años de haber ocurrido la histórica Guerra Civil de 1948, la cual enfrentó a caldero-comunistas con un movimiento de oposición, quizá políticamente tan heterogéneo como el que se está presentando en las actuales elecciones.

Sin embargo, la memoria familiar del sufrimiento de mis padres en aquellos días, repetida por ellos a lo largo del tiempo, especialmente durante mis primeros años de mi vida, me dejó marcada para siempre.

Durante la guerra civil de marzo y abril de 1948, mi familia vivía en Tres Ríos, al lado de la carretera principal, justo en frente del Cementerio de la localidad. Esa circunstancia la dejó en una situación muy vulnerable, pues, en la medida en que las fuerzas revolucionarias avanzaban desde la zona de Cartago hacia la capital, ellos quedaban expuestos a los inminentes enfrentamientos armados que, de seguro, ocurrirían muy cerca de mi casa, dado el rápido avance de las tropas figueristas.

Por entonces, nuestra familia estaba conformada por mis dos hermanos mayores, un niño de seis años, una niña de dos, mi madre, mi padre y mi abuela paterna, una anciana ya setentona.

Uno de aquellos días de abril de 1948, mi madre se percató de que, a cien metros al oeste de la puerta de nuestra casa, justo al lado del Cementerio, se estaba levantando una enorme trinchera militar, por parte de las fuerzas vanguardistas encabezadas por su comandante en jefe, Carlos Luis Fallas. Como quien dice, aquella vecindad se estaba convirtiendo en carne de cañón. Las fuerzas de Figueres se acercaban ya al Alto de Ochomogo.

Mientras tanto, a las familias lugareñas no les quedó más alternativa que brindarle su ayuda a Calufa y a sus hombres. Compartían con ellos víveres, agua y algunos animales para alimentar a la tropa. Claro, muchos temblaban de miedo, pero no tenían otra alternativa. Así fue como llegó por primera vez a mis oídos el nombre del protagonista de mi primer libro de historia.

Por cierto, esos episodios luego le sirvieron como argumento a los Tribunales Especiales para acusar a Fallas de “hurto”. En el expediente judicial se le acusó luego de “…haberse robado unas gallinas en la comunidad de Tres Ríos”, delito por el que estuvo más de un año preso en la Penitenciaría Central.

Después del 20 de abril, fecha en la que el presidente Teodoro Picado abandonara el poder, en el Alto de Ochomogo se dieron unas negociaciones de paz entre el dirigente vanguardista Manuel Mora Valverde, acompañado de Carlos Luis Fallas, el jefe del Ejército de Liberación Nacional don José Figueres y el padre Benjamín Nuñez, también representante del Ejército de Liberación Nacional. El acuerdo ahí suscrito puso fin a los hechos armados de 1948, evitándose así aquel temido enfrentamiento militar frente a mi casa e iniciándose un nuevo período histórico en nuestro país conocido como la Segunda República y plasmado con la aprobación de la nueva constitución política de 1949.

Cuando yo ya era una niña de cinco o seis años, durante algunas tardes de vida familiar, mi madre repasaba una y otra vez, en voz alta, aquellos hechos militares tan traumatizantes que debió vivir muchos días con sus noches, sola con sus dos pequeños y su anciana suegra.

Por su parte, la situación de mi padre tampoco fue fácil. Él era chofer de la línea de autobuses Tres Ríos – San José y su jefe, un gran mariachi, le ordenó dedicarse a trasladar en el autobús a los soldados del gobierno de Teodoro Picado a la zona de Tarbaca, en el cantón de Desamparados, cerca de la finca La Lucha, centro de operaciones de las actividades militares del bloque revolucionario. Al finalizar la guerra, el cumplimiento de ese trabajo le costaría, primero, la huida hacia la zona norte del país y luego, el encarcelamiento por varios meses en la Penitenciaría Central. Ahí le tocó de nuevo estar cara a cara con Calufa.

No es exagerado de mi parte afirmar que aquellos acontecimientos y relatos de mi madre, en buena medida, marcaron mi posterior vida profesional. Cuando era estudiante de Historia en la Universidad de Costa Rica y me vi ante el reto de elegir un tema de investigación, no tuve que pensarlo mucho: Carlos Luis Fallas, su época y sus luchas, ese sería mi ámbito de estudio. Aquella tesis de grado, que con tanto entusiasmo llevé a cabo bajo la dirección del historiador Vladimir de la Cruz, respondería mis principales interrogantes sobre una figura histórica tan destacada como atacada, a partir de su militancia en el Partido Comunista y de su relevante participación en los hechos bélicos de 1948. Dicha tesis se convirtió en el libro que lleva ese mismo nombre y que estamos en espera de su nueva publicación por la editorial de la UNED.

Pero ahí no terminaron mis deseos por conocer mejor la historia de la década del cuarenta. Al continuar mis estudios, cursando una Maestría en Historia en esta misma universidad, retomé ese período histórico para conocer más profundamente el papel de los sindicatos costarricenses en las luchas por conquistar y defender las reformas sociales, consolidadas por medio de la alianza caldero-comunista durante la década del cuarenta con la participación, en las décadas posteriores, de los nuevos sindicatos socialdemócratas que también le dieron muchos aportes a la Nueva República.

Estas anécdotas las comparto en estos días previos a la convocatoria a elecciones generales en nuestro país, con la intención de explicarle a quienes me han conocido por qué he sido y soy una mujer de izquierda.

Desde 1974, mi primer voto fue para el PASO, una coalición electoral que reunía al PVP con otras organizaciones de izquierda de reciente fundación, hecho que se convirtió en el antecedente inmediato para la restauración de la legalidad de la izquierda costarricense, suprimida desde julio de 1948.

Hoy me permito llamar a la consciencia de jóvenes y adultos, hombres y mujeres, a que nos acompañen para seguir reivindicando nuestras conquistas democráticas y de justicia social. Nada ha sido perfecto, sin embargo, no podemos obviar la buena fe de las generaciones ciudadanas que, a pesar de las contradicciones y las heridas dejadas por la guerra civil de 1948, nos depararon un país con un modelo de Estado de bienestar donde las necesidades de las grandes mayorías, aunque parcialmente, fueron tomadas en cuenta.

Ha quedado mucho por hacer, sobre todo después del actual gobierno neoliberal, populista y autoritario de Rodrigo Chaves Robles. La unidad del pueblo costarricense se está viendo

amenazada con los discursos de odio del presidente y su candidata Laura Fernández Delgado, ambos empeñados en desmontar el sistema político que aún conservamos. Su alianza con los partidos confesionales, su odio en contra del mayor representante de la izquierda nacional, el Frente Amplio y su resentimiento histórico con el PLN y el PUSC, principales representantes del viejo bipartidismo, los ha colocado a ambos en el centro del huracán político que quieren promover. De esto solo nos libraremos con el voto honesto de viejos y jóvenes, de todos los que tanto amamos a Costa Rica.

Comunidad de Zapote celebra el Día de la Independencia de Costa Rica este 29 de octubre

El Grupo Cívico Cultural de Zapote invita a la comunidad a participar en el acto cívico conmemorativo del Día de la Independencia de Costa Rica, que se realizará mañana martes 29 de octubre a las 5:00 p. m., en el salón de actos de la Escuela Napoleón Quesada Salazar.

La actividad, organizada por el Comité Cívico de Zapote, busca rescatar el valor histórico y cultural del 29 de octubre de 1821, fecha en la que se firmó el Acta de Independencia de Costa Rica. El evento contará con la participación de personas historiadoras, docentes, artistas e integrantes de la comunidad educativa.

Programa de actividades

El acto cívico iniciará las 5:00 p. m. con la participación del pabellón nacional y la entonación del Himno Nacional de Costa Rica, seguido de palabras de bienvenida de la directora de la Escuela Napoleón Quesada, M.Sc. Pamela Campos Rivera.
Entre los temas que se abordarán destacan:

  • El significado del 29 de octubre de 1821, a cargo del Lic. Ronald Obaldía González.

  • Lectura del Acta de Independencia, por el historiador Miguel Rojas Jiménez.

  • Contexto histórico de los hechos en Cartago, con el historiador Franco Fernández Esquivel.

  • Resumen histórico de la independencia, a cargo del historiador Vladimir de la Cruz de Lemos.

El programa también incluirá la interpretación del Himno Nacional de la Libertad e Independencia de Costa Rica 29 de octubre, con letra de Miguel Rojas Jiménez y música de Marco Quesada Aguilar, interpretado por Francisco Piedra Vargas y Carlos Manuel Ortega Morales.

Finalmente, se presentará el sainete teatral “Enredos de la Independencia”, bajo la dirección de Kiko Palma, como cierre cultural de la actividad.

Invitación abierta

El Comité Cívico de Zapote subraya la importancia de esta celebración como un espacio de encuentro comunitario y de educación cívica, que busca fortalecer la memoria histórica y la identidad nacional.

La organización invita a todas las personas de la comunidad y alrededores a acompañar el acto y participar en esta jornada patriótica que combina historia, arte y reflexión.

Academia Morista Costarricense invita a acto conmemorativo del magnicidio de Juan Rafael Mora

La Academia Morista Costarricense invita al público en general a participar en el acto conmemorativo del magnicidio de Juan Rafael Mora Porras, expresidente y héroe nacional.

La actividad contará con una conferencia magistral a cargo del Dr. Tomás Federico Arias Castro y con el estreno mundial de la obra musical “Armando el Magnicidio”, del compositor Mario Alfagüell.

Fecha: Martes 30 de setiembre, 2025
Hora: 6:30 p.m.
Lugar: Foyer del Teatro Nacional
Entrada gratuita.

Los jóvenes de 40 años… se revuelcan en su tumba

Dr. Oscar Aguilar Bulgarelli

En 1940 el Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia ganó las elecciones presidenciales y legislativas, tenía cuarenta años; coincidentemente, otros como Teodoro Picado que asumía la presidencia del Congreso o recientemente había sido consagrado Monseñor Víctor Sanabria como arzobispado de San José, tenían aquella edad; también el Centro Para el Estudio de los Problemas Nacionales reunía a jóvenes universitarias veinteañeros que guidos por los profesores “chilenoides” como Carlos Monge e Isaac Felipe Azufeifa, se dedicaban a analizar la situación del país en diferentes campos; o bien el partido comunista conducido por jóvenes treintañeros como Manuel Mora, Jaime Cerdas o Arnoldo Ferreto asumían la conducción de aquel partido e, inclusive, la empresa privada veía como jóvenes asumían responsabilidades, como el emblemático don Raül Odio Herrera que en 1909 a sus 17 años, había fundado su chocolatería “El Gallito” y en los cuarentas la conducía con éxito, sabiduría y tremenda calidad humana.

Pero esa generación, muy posiblemente sin ser totalmente conscientes de lo que hacían, introducían al país en el manejo de una mentalidad diferente; si, los grandes cambios vienen de la mano de una transformación en la manera de pensar y con ello, actuar de forma diferente. Aquella generación, bien fueran social cristianos, social demócratas, marxistas o liberales, pusieron en el tapete de la vida pública y del quehacer privado de Costa Rica un tema fundamental: la cuestión social. No es que en el pasado no se hubieran logrado algunos avances en materia social y laboral, como la jornada máxima de 8 horas en 1920 o la Ley de Accidentes de Trabajo en 1925, pero como política integral de gobierno y desarrollo nacional, nunca se había logrado.

Por eso, al introducir esa nueva mentalidad y empezar a hablar unos y otros de la política social, el costarricense sintió en su epidermis que algo nuevo estaba pasado; aquella generación hablaba y discutía de nuevos temas: seguro social, universidades, código de trabajo, casas baratas; eran los jóvenes de cuarenta años como los llamó la voz popular, que asumían funciones y creaban nuestra legislación social que, junto con las reformas que vendrán después, como la aprobación de la Constitución de 1949 y la introducción del régimen autonómico y con ello las instituciones de bien social y económico del país, crearon nuestro Estado Social de Derecho que en los treinta años siguientes nos legó el desarrollo de la inteligencia nacional con cuatro universidades más, miles de escuelas y centenares de colegios por todo el país, el ICE gracias a lo cual se electrificó el territorio nacional, AyA fundamental para la salud pública, y la expansión casi total de la CCSS y el fortalecimiento de las políticas laborales, que nunca fueron obstáculo para nuestro desarrollo.

Si uno lee e investiga un poco sobre el pensamiento de aquellos costarricenses de los cuarenta, obvio que encontraremos sus grandes diferencias políticas, sus polémicas, luchas, encuentros y desencuentros, pero hubo algo en que estuvieron de acuerdo: la política social; y la economía debía estar al servicio de la sociedad como un todo, no solo de unos pocos. Sobre esto escribió Monseñor Sanabria en la Carta Pastoral Sobre el Justo Salario:

–           “… en la comunidad cristiana no hay ni debe haber clases privilegiadas, exentas de cumplir sus deberes sociales, con detrimento de los demás miembros de la sociedad. A ello se llegará, ordenadamente, mediante la formación de la conciencia de los patronos acerca de las responsabilidades sociales del capital.” (En¨ Surco. NO. 15. 1941. P.5)

Hoy esa generación ha fallecido, quedamos algunos pocos viejos ochentones que, en aquellos años, fuimos los güilas del 48; que logramos tener educación, salud, desarrollo y protección social, desarrollo económica y empresarial, gracias a la visión de aquellos jóvenes de cuarenta años que hoy se revuelven en sus tumbas al ver que su obra, su gran herencia histórica, está siendo destruida con golpes a mansalva por una banda de palurdos montados en los cuatro jinetes del Apocalipsis que representan la guerra, la conquista, el hambre y la muerte.

Para destruir nuestra Estado Social de Derecho, se lanzaron a la conquista de la mente de los costarricenses, especialmente los llamados millennial (Generación Y) y la generación Z que encontraron todo esto hecho, con errores y aciertos, pero hecho. Vacíos de conocimiento histórico y cultural desde hace muchos años e indiferentes al mundo que va más allá de su más inmediato y casi personal interés, les llenan sus mentes de mentiras, posverdad y odio hacia esas instituciones que nos hicieron fuertes y con aspiraciones; es una guerra declarada contra la verdad histórica y las conquistas que han hecho grande este pueblo en un ambiente de paz, sosiego y respeto.

A los gobernantes destructores no les importa llevar sobre los lomos de sus caballos apocalípticos el hambre al destruir la agricultura nacional, cerrar comedores escolares y hasta eliminar conquistas fundamentales como la jornada laboral y propiciar que se rebajen los salarios mínimos; ese pueblo debilitado ira a buscar refugio a una CCSS tan deteriorada y destruida por esos facinerosos que culminará con la muerte que ellos mismos anuncian.

Queda poco tiempo para salvar la Patria. No es tiempo de tibiezas y temores, quedarse callado es ser cómplice, pecar de omisión que es el peor pecado o ser cobarde; son pocos meses y vamos a emitir un voto definitivo: la recuperación y reconstrucción de nuestro Estado Social de Derecho o la entrega del país a la banda de autócratas que destruirán la democracia.

Las autoridades políticas de Costa Rica. Con algunas tenemos una deuda de reconocimiento

Vladimir de la Cruz

Generalmente, acudimos a señalar como autoridades políticas, refiriéndonos a los gobernantes que ha tenido Costa Rica, a los Jefes de Estado y a los Presidentes de la República. Existe la Galería de ellos en la Asamblea Legislativa como el máximo tributo de reconocimiento a ellos. Sus cuadros han sido pintados por grandes artistas, nacionales y extranjeros, entre ellos Toribio Jerez, Aleardo Villa, Tomás Povedano, Enrique Echandi, Lucio Ranucci, Fernando Calvo, Lorenzo Fortino, Aquiles Bigot Marie, Nicolás Jaury, José Claro Azcarreta, Juan Andrés Bonilla Mata, Gonzalo Morales Alvarado, Fabio Fournier, Dinorah Bolandi Fernández.

¿Pero realmente fueron solo ellos? ¿La Historia de Costa Rica se remontan solo a este período histórico, a partir del surgimiento del Estado de Costa Rica, como parte integrante de las Provincias Unidas de Centroamérica y de la República Federal de Centroamérica, como finalmente se constituyó?

Mi Maestro, el gran historiador Rafael Obregón Loría, nos enseñó que también había que considerar a las “Autoridades coloniales Superiores de Costa Rica”, quien publicó un libro mimeografiado, como se estilaba en esos días, sobre esas autoridades, en el cual hizo breves semblanzas de las autoridades y gobernadores coloniales, sobre la base de lo que había publicado el historiador Ricardo Fernández Peralta, que incluyó autoridades que ejercieron el cargo interinamente. Su publicación fue de modo cronológico de esas autoridades, como correspondía hacerlo. De ellas están incluso sus firmas que también se han publicado. También el historiador León Fernández Bonilla amplió la lista, con minuciosa investigación en los Archivos Históricos de Guatemala y de España.

Así, conocemos la lista de quienes estuvieron a cargo de la dirección político-administrativa de Costa Rida, cuando éramos dependencia española, dentro del Virreinato de Nueva España, el de México, y como parte de la Capitanía General de Guatemala, el Reino de Guatemala, un reino que no tuvo reyes gobernantes, y las Diputaciones provinciales surgidas al amparo de la Constitución de Cádiz, de 1812, que funcionaron hasta 1814 por la suspensión de la Constitución hasta 1820. Unos meses después sobrevino la Independencia, de todas las provincias centroamericanas y pertenecientes a la Capitanía, desde finales de agosto de 1821, con la Independencia de las regiones de Chiapas, que pertenecían a la Capitanía General de Guatemala, hasta la de Costa Rica el 29 de octubre de 1821, pronunciándose la Independencia de México el 27 de setiembre de 1821, fecha en que finalmente se acabó el Virreinato de Nueva España o de México.

Como parte de esa estructura de autoridades coloniales se pueden señalar las siguientes, que empezaban con la de los Reyes de España, como autoridad suprema de España y sus colonias en ultramar. El ejercicio de su poder el Rey lo hizo por medio de autoridades que se concentraban en la Casa de Contratación de Sevilla y el Consejo de Indias, la Junta de Indias, Superintendencia de Indias, el Consejo Real y Supremo de las Indias, los Adelantados, los Virreyes, los Capitanes Generales, los Intendentes, los gobernadores, los Alcaldes Mayores o Corregidores, las Reales Audiencia, los Cabildos y otras formas institucionales de manifestarse. La Capitanía General de Guatemala, en un momento llego a tener cuatro Intendencias, una Gobernación, la de Costa Rida, ocho Alcaldías Mayores y dos Corregimientos.

Los virreyes fueron las autoridades superiores en los territorios de la américa hispana, o del Nuevo Mundo, como empezó a conocerse el continente.

El Historiador Rafael Obregón Loría estableció que la Primera autoridad española en Costa Rica fue Cristóbal Colón, señalando de seguido a él a los Reyes españoles.

Luego siguieron las Audiencias, a las que perteneció Costa Rica, como la de Santo Domingo, la de Panamá, la de Los Confines, la de Guatemala. A partir de allí la lista de Gobernadores e Capitanes Generales de Guatemala, las autoridades de Veragua y de Nicaragua que ejercieron autoridad sobre Cota Rica, y la lista de Gobernadores, Capitanes Generales, Alcaldes Mayores y otras autoridades de la Provincia de Costa Rica.

Con la Declaración de Independencia, el 29 de octubre de 1821, iniciamos el período de reconstrucción democrática republicana, estableciendo hasta el 8 de setiembre de 1823, un período de breves gobiernos, de carácter colegiado mediante órganos de gobierno que se llamaron o reconocieron como Junta de Legados de los Pueblos, Junta Interina, Junta Electoral, Primera, Segunda y Tercera Junta Superior Gubernativa, y, entre ellas, la Diputación Provincial o Triunvirato, Comandantes Generales y Congreso Constituyente, para llegar al establecimiento del Estado de Costa Rica, a partir del cual se reconocen los Jefes de Estado y luego los Presidentes de la República.

Como Estado de Costa Rica fuimos parte integrante de la República Federal de Centroamérica. La República se constituyó siguiendo el modelo moderno de las Repúblicas que estaban surgiendo después de la Independencia de los Estados Unidos y de la Revolución Francesa. Mucho se ha insistido que la República Federal siguió el modelo norteamericano. A la par estaba el modelo que iniciaba México a partir de su Independencia, también de características republicanas, aun contemplando la idea de Imperio que trató Agustín de Iturbide, que motivó las adherencias al mismo por las declaraciones de Independencia de las Provincias Centroamericanas.

La Galería oficial de Jefes de Estado y Presidentes de la República, a partir de la Independencia, que existe en la Asamblea Legislativa, no contempla, ni siquiera una placa, que destaque con su nombre a las primeras autoridades de las Juntas de Gobierno del período 1821-1823. Si no se quisiera poner la lista de todos sus integrantes, al menos las de quienes presidieron esas Juntas, que fueron el Pbro. Nicolás Carrillo Aguirre, 12 nov. 1 diciembre 1821, el Pbro. Pedro José Alvarado, 1 diciembre 1821-5 enero 1822; Rafael Barroeta Castilla, 5-12 enero 1822; Santiago Bonilla Laya-13 enero- 31 diciembre 1822; José́ María Peralta-13 enero- 31 diciembre 1822; José́ Rafael Gallegos-(4)-13 enero- 31 diciembre 1822; José́ Santos Lombardo-1 enero-14 marzo 1823, Rafael Francisco Osejo-14-29 marzo 1823; Joaquín de Oreamuno y -29 marzo-5 abril 1823; Gregorio José́ Ramírez-2-16 abril 1823; José́ María Peralta-16 abril-6 mayo 1823; Manuel Alvarado H. Pbro.-16 mayo-8 setiembre 1823.

A partir de aquí se inició la Jefatura de Estado con Juan Mora Fernández, hasta el 8 de marzo de 1833, en tres gobiernos que la ejerció.

Formamos parte de la República Federal de Centroamérica, y tuvimos como autoridades superiores, a los Presidentes de la República Federal, a Manuel José Arce, Francisco Morazán Quesada, quien también fue jefe de Estado de Costa Rica, en 1842, José F. Barrundia y José Cecilio del Valle, siendo Morazán el que más tiempo ejercicio la Presidencia de Centroamérica.

Estamos en deuda con estos gobernantes superiores de Costa Rica en el Salón o Galería de Jefes de Estado y Presidentes de la República. Se debe establecer, al menos, una placa que reconozca a estas Autoridades Superiores gubernativas de Costa Rica, en lo que corresponda, formal o informalmente. Contribuiría su reconocimiento a fortalecer los estudios históricos desde los textos escolares y colegiales fundamentalmente, donde casi no se dice nada de gobernantes y períodos históricos de Costa Rica, los períodos de las Juntas y de la República Federal.

En las tendencias globalistas, y centroamericanistas que existen, es necesario fortalecer el conocimiento histórico que nos permita entender mejor ese proceso, desde sus raíces hasta la actualidad.

Las autoridades del periodo colonial quedan para la historia.

Antes de la presencia europea y española en el continente tuvimos también los reinos indígenas. Los caciques de Costa Rica, en sus diversas comunidades y regiones, también podrían ser reconocidos con otra placa. Son parte de nuestra Historia, son nuestras raíces remotas. También a ellos les debemos ese reconocimiento.

¡A jugar y aprender con la Historia de Costa Rica!

Vladimir de la Cruz

Entre los juegos de mesa está el juego de naipes o de baraja, que se considera un conjunto de cartas. Se ha inmortalizado el juego de naipes por grandes pintores que dejaron en sus lienzos partidas de juegos.

Se dice que se juegan desde la antigüedad. El origen del juego de naipe lo disputan la India, China y Egipto, que lo remontan al siglo IX, en la China, como la práctica documentalmente reconocida, conocido en ese siglo como el “juego de la hoja”.

En la tradición china se dice que fue inventado por las mujeres de los harenes para entretenerse.

En Persia se practicó un juego de naipe, que se popularizó en la India en el siglo XVI. Se estima que desde Oriente se introdujo en Europa, por medio de los árabes y los cruzados, que influyeron en el desarrollo y la práctica del juego en España, impulsando la baraja española. Un naipe egipcio que se conserva tiene 52 cartas.

En 1310 en Barcelona se prohibió los juegos de cartas. Y Alfonso XI de Castilla prohibió en 1331 a los caballeros jugar naipes. Igual lo hizo Juan I de Castilla en 1387. De España se pasó el juego a Italia.

En la práctica social se usó el juego de naipes para entretener niños. En París se prohibió que los trabajadores durante sus jornadas jugaran naipes. Hacia 1400 se había prohibido el juego en Francia, Suiza, Alemania y los Países Bajos.

En todos los lugares donde se jugó se emplearon prácticamente las mismas reglas: reparten cartas a los jugadores, uno por uno, se barajan los naipes antes de repartirlos, las cartas se mantienen boca abajo obligando a que cada jugador solo conoce sus cartas, el orden del juego se hace siguiendo las manecillas del reloj, lo que también se puede invertir.

En los juegos de naipes hay gran variedad de formas de naipes y de jugarlo, lo pueden jugar normalmente dos o más jugadores y en el juego solitario un jugador se entretiene solo, lo juega solo.

El objetivo de cada juego de cartas puede cambiar. Lo usual es que en el juego los jugadores vayan deshaciéndose de sus naipes o cartas, quedando de perdedor el que al final se quede con naipes, ganando quien se deshace de ellos. En general todos los naipes tienen el objetivo de crear secuencias por órdenes determinados.

El juego de naipes hoy se puede desarrollar como entretenimiento familiar, para hacer apuestas, con naipes especiales para artes adivinatorias, para estimular conocimientos básicos con cada carta, las que contienen mensajes o datos específicos que ayudan a enriquecer la memoria del jugador, a modo de juegos de colección, que también tienen sus propias reglas de juego.

Es usual, repito que se juegue naipes a nivel familiar, incluyendo niños, lo cual ayuda a fortalecer lazos familiares, a enriquecer relaciones sociales. He participado de ellos y es divertido ver a los niños, en mi caso nietos, pensar o calcular las movidas de sus cartas, sin que medien apuestas o dinero de por medio en el juego.

Dos jóvenes talentosos, ambos comunicadores sociales, estudiantes universitarios todavía, Luis Martínez Solano y Gabriel Cerdas Monge, ambos pequeños “empresarios” de la comunicación, desarrolladores de programas en las diversas plataformas de las redes sociales, han venido trabajando desde hace ya bastantes meses en un Programa de Historia de Costa Rica, al que invitan a profesionales, historiadores, conocedores de la Historia Patria a compartir con ellos espacios de una hora, sometidos sus invitados a interrogatorio sobre su conocimiento o el tema que proponen para hablar. Con ellos he venido participando con bastante regularidad.

El año pasado, su esfuerzo, dedicación y tenacidad les fue reconocida en los Premios Nacionales, cuando se les dio una Mención de Honor en el Premio Joaquín García Monge en Comunicación Cultural, un merecido reconocimiento a su esfuerzo y trabajo, que tiene una proyección sobre más de 100.000 seguidores, en una de sus plataformas de divulgación de temas patrios.

Hace algún tiempo desarrollaron la idea de un juego con temas históricos nacionales. Lo idearon bajo la modalidad de un juego de cartas, que lo acaban de sacar al público, con 80 cartas con diversas fechas nacionales. En este sentido encontraron una aliada muy importante, la señora Vivian Steinvorth, que tiene una PYME, que les ha permitido elaborar, producir y publicar, con el sello GUABAYA GAMES, su Primera Historia de Costa Rica, un juego de naipes, de 80 pequeñas cartas, en una edición de bolsillo, bellamente elaborada, con su anverso y reverso bien diseñados. El anverso, la cara del naipe que puede funcionar como la portada de la carta donde está la lectura básica o la información básica, con la cual se juega. Y, en el reverso, la fecha, en números grandes, que indican un año, con una frase relacionada con el texto del anverso, relacionada con la fecha en que se produjo el evento histórico que consignan.

El juego procura desarrollar una línea cronológica. Así, al iniciar el juego, se vuelca una carta con el reverso a la vista. Los jugadores, en el orden que se acuerde, con cuatro cartas cada uno, pueden ser más, hasta seis u ocho, según se disponga, tienen que ir poniendo a los lados de esa carta, y de las siguientes, la que según el jugador, con el texto del anverso se aproxima en contenido y fecha más a la carta que da inicio, y a las que se van colocando sucesivamente. De esta forma, cada vez que se ponen cartas por aproximación se abren dos espacios más para colocar cartas. El jugador que falla, entrega la carta equivocada y toma otra del mazo de cartas, así se va manteniendo un número de cartas que lo conduce con mayor posibilidad a perder.

Es un lindo juego de bello entretenimiento que permite adquirir conocimientos básicos, pero significativos e importantes, sobre la Historia Patria.

La naturaleza del naipe elaborado les permitirá ir enriqueciendo esta primera edición con otras, no repetitivas, sino con otros datos ampliando la línea de información y “ramales” de información y datos.

Una rica y agradable forma de ponerse en contacto con la Historia Nacional. Este juego de naipes viene con una instrucción básica para jugarlo y disfrutarlo, como un juego de mesa de carácter familiar, para niños, jóvenes y para adultos también.

Como en toda obra histórica habrá versados que puedan cuestionar detalles de las notas y fechas colocadas en los anversos y reversos. Eso es válido. En general están correctos con la información y notas de las cartas.

El naipe, como jugo de Mesa, Historia de Costa Rica, se puede obtener o solicitar para su compra, en este momento que está empezando a salir al público, por medio del teléfono 8346 5526.

Felicito a Luis y a Gabriel por este esfuerzo como jóvenes emprendedores que lo han impulsado. Invito a mis lectores a que lo adquieran…se van entretener aprendiendo aspectos básicos e importantes de la Historia Nacional.

 

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