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Etiqueta: humanismo

Presentan obras de Alberto Martén, padre del solidarismo en Costa Rica

Guillermo Solano Gutiérrez

Alberto Martén Chavarría reflejó a lo largo de su prolífica vida los más importantes valores de la solidaridad, el humanismo y el servicio al prójimo. Su legado, que trascenderá generaciones, por ser considerado el padre del solidarismo costarricense, quedó plasmado en la recopilación de su pensamiento y sus obras selectas, que fueron presentadas el pasado 7 de noviembre.

Se trata de cuatro tomos que contienen cinco ejes temáticos donde se aborda la teoría económica expresada por Martén Chavarría, el concepto de capitalización universal capaz de generar un beneficio económico y social a las familias y al país en general, además de los postulados relacionados con el solidarismo costarricense.

Contiene, además, un capítulo sobre garantías económicas y vivencias, que incluyen, entre otras anécdotas, su participación activa en la Revolución de 1948, según explicó Efraín Mejía, editor general de la obra.

“El señor Alberto Martén fue un arquitecto social. Ha sido un faro de inspiración para muchas personas, un referente que ha dejado huella en cada rincón del movimiento solidarista costarricense. Valga este significativo reconocimiento para celebrar la vida de un visionario cuyas contribuciones han dejado huella imborrable en la historia de nuestro país”, manifestó Marianela Rojas, rectora adjunta de la Universidad Nacional (UNA).

La recopilación de la producción intelectual de Alberto Martén se remonta a hace 10 años.  La iniciativa nació a lo interno del programa Cedes Asouna Educa, de la Asociación Solidarista de Funcionarios de la Universidad Nacional (Asouna), con el aporte del Ideario Costa Rica Bicentenaria Diálogo Nacional. Luego, fue retomada por la Academia Solidarista Alberto Martén Chavarría en el 2015, a la cual se sumó la Cátedra Solidarista Alberto Martén de la Escuela de Planificación y Promoción Social-EPPS-UNA y la Editorial de la Universidad Nacional (Euna) junto con la Rectoría de la UNA.

“Este es el resultado de la investigación académica y de las alianzas interinstitucionales donde se estudia acerca de la responsabilidad del solidarismo costarricense, como actor de la economía social, en estrecha relación con la sociedad civil, instituciones públicas, asociaciones solidaristas, empresas e instituciones educativas”, resaltó Iliana Araya, presidenta de la Euna, al tiempo que anunció que próximamente la obra estará disponible para la venta tanto en la Editorial como por medio de Internet.

En esta labor resultó fundamental el aporte de Efraín Cavallini, coordinador de la Cátedra Solidarista Alberto Martén, quien destacó que “el mismo señor Alberto Martén destacó la importancia de que se dispusiera de un reservorio de literatura solidarista, el cual coadyuvara con la educación y capacitación, para su utilización en las diferentes organizaciones jerárquicas y demás personas interesadas en el tema”.

Visionario

Alberto Martén Chavarría nació el 26 de marzo de 1909. Se formó como abogado en Costa Rica, así como en Estados Unidos y Europa, y se distinguió, desde muy joven, como un idealista con una clara vocación humanista. Falleció a la edad de 100 años, el 26 de diciembre del 2009.

Corría el año 1947. En medio de la convulsión política y social por la que atravesaba Costa Rica en aquel momento, esbozó sus primeras ideas hacia el impulso del solidarismo, lo que se denominó el Plan Martén.

Tras fundar la Oficina de Coordinación Económica de Costa Rica, sentó las bases para que se acentuara la discusión pública sobre las ideas relacionadas con la consolidación de un plan de ahorro y de capitalización al que luego se le llamó el Movimiento Solidarista Costarricense.

“En su época como estudiante, y viviendo en Francia, el señor Alberto Martén conoce la teoría del solidarismo, basada en el principio de la solidaridad humana; la adapta para Costa Rica y comienza así un proceso de concientización para avanzar en un nuevo modelo económico y en la relación obrero-patronal, cuya singularidad es el manejo adelantado de la cesantía en favor de los trabajadores”, explicó Álvaro Villalobos, presidente de la Academia Solidarista Alberto Martén Chavarría.

Federico Martén Sancho, uno de los cinco hijos de don Alberto, relató los aprendizajes que recibió de su padre y las enseñanzas que legó al patrimonio social; recordó también sus esfuerzos en favor de la nacionalización bancaria. “Al principio no fue fácil. Recuerdo las frustraciones de mi padre cuando no lograba abrir el corazón de un patrono que no entendía las ventajas que su empresa obtendría al constituir una asociación solidarista, a cambio de un pequeño desprendimiento que sería su aporte. Todo eso dichosamente se cambió. Hoy, por eso, no estamos ante una despedida, sino más bien ante una bienvenida a la publicación de su obra literaria y, en nombre de toda la familia Martén Sancho y su descendencia, agradezco a todas las personas que han hecho realidad este momento”, manifestó.

Alberto Martén, declarado Benemérito de la Patria en el 2009, dejó un legado que, de acuerdo con Ángel Ortega, director de la Escuela de Planificación y Promoción Social, ha perdurado al punto que, “el solidarismo es una forma de organización que aglutina a 365 mil familias del país, lo que equivale a un 25% del total de las personas trabajadoras del sector público y privado”.

La actividad de presentación se llevó a cabo en el auditorio Clodomiro Picado Twight, justamente en la fecha en que se conmemoran el Día de la Democracia Costarricense y el Día Nacional del Solidarismo.

El evento cerró con la entrega de ejemplares de los tomos a personas distinguidas del movimiento solidarista costarricense. Se contó, además, con la participación del cuarteto de voces Telire, conformado por cuatro estudiantes de la Escuela de Música.

 

Fuente: https://www.unacomunica.una.ac.cr/index.php/noviembre-2023/4981-presentan-obras-de-alberto-marten-padre-del-solidarismo-en-costa-rica

Compartido con SURCOS por Efraín Cavallini Acuña.

El porqué de nuestro quehacer colectivo y solidario

Ítalo Fera Fallas. Escuela Nacional Socioambiental.

Recientemente un texto de Luigi, teólogo de esa teología de la liberación de los 60s y 70s, me volvió a cargar de energía y me inspiró para fundamentarme con su concepción y sentido de vida.

Junto con la riqueza del conocimiento y la metodología de vida, la formación en y con el nuevo Movimiento Humanista, M.H., que inició en la cuna de la Patria Grande de la Argentina de los 60s, con Mario Rodríguez Cobos, conocido como Silo.

Esas dos Escuelas de VIDA han sido la mía y la de muchos jóvenes y adultos de entonces, desde finales de los 60s del siglo pasado y en todo el mundo.

Quiero argumentar histórica y sociológicamente del porqué mi razón de lucha por la Paz, no violencia activa, la justicia social y ambiental.

Lo que pienso que nos une a nuestro sector de sociedad civil social, laboral y ambientalista en el mundo.

Porque y nuestras raíces para sobrevivir la humanidad con justicia entre nosotros y con la naturaleza, en esta «casa de todos».

Vivimos en una sociedad que incentiva el tener y el poseer. Cuando el espíritu comunitario se pierde, con todas sus necesidades materiales exacerbadas por la publicidad y demás, se nos convierte en consumidores insaciables. Sabemos que muchas de esas necesidades, sino todas, son inducidas por la economía del mercado publicitario, la comunicación subliminal, los efectos de patrones de referencia y de demostración conductual que transmite la publicidad y las imágenes/audios de estas pantallas.

De hecho, estamos presenciando una desintegración progresiva de las colectividades, de tejidos sociales y de articulaciones entre pueblos y comunidades en casi todas las sociedades del globo. Crisis y colapso del voluntariado histórico quo nos hizo diferentes, nos hizo fraternos, solidarios y cooperativos. Incluso de esa célula social, aún fundamental, que es la familia y su procreación natural.

Todo esto es parte de una específica estrategia de mercado neoliberal que inicia desde el inicio antes del capitalismo.

Individualiza las necesidades para vender más.

Nos hacen creer que para vivir bien, ser exitoso y feliz, no se puede prescindir de un teléfono celular, un automóvil, una computadora propia, etc… Y así, llenan nuestras vidas de cosas materiales, vendiéndonos el sueño de una felicidad que siempre depende del último objeto que podamos comprar.

Ya desde principios de esta civilización occidental, el humanismo con la naturaleza y con los seres humanos, enseñó desde las comunidades de pueblos (los subversivos de entonces) perseguidos por el Imperio romano, a aprender a vivir tres actitudes que son complementarias:

La capacidad de perder, de acoger y de dar.

Son disposiciones exigentes para vivir contracorriente.

A nadie le gusta «perder», especialmente cuando se trata de seres queridos y de su propia vida.

Al inicio de esta civilización, hace unos dos milenios, seguir una causa contra el sistema socio político dominante, era causa de deshonor para la familia, que corría el riesgo de perder los beneficios y derechos adquiridos dentro del Imperio romano. También requería coraje para romper con todo y unirse a una causa de justicia social, enfrentando malentendidos, persecución e incluso tortura y hasta muerte en el circo romano

Sin embargo, el perder está relacionado con la capacidad de amar y entregarse a la causa de la armonía, la justicia socio ambiental y el bien común.

Sólo se puede perder en nombre de un proyecto mayor y que descubre lo esencial de la vida.

Aún atrás de esta civilización occidental cristiana, nuestros pueblos originarios le llamaron a esa esencia de VIDA, el Buen Vivir, así con mayúscula. Consiste en encontrar la verdadera felicidad, un significado diferente para la vida, una nueva familia con el todo natural y social de los pueblos.

Los que aprenden saben perder y no acumular también son capaces de acoger y de dar un vaso de agua y compartir el pan con los necesitados. Renunciar a uno mismo es, por lo tanto, la condición que abre a la capacidad de acoger y dar: esta es la lógica del amor, que se preocupa más por el bien de los demás, qué incluso por lo propio.

La lógica de acumulación del esclavismo/capitalismo, es poseer muchas cosas para desarrollar el poder. Acumular para uno mismo o en colectivo, es un obstáculo insuperable para el encuentro y la acogida mutua: lleva a cerrar las puertas, por ambición sin límites, por la por avaricia, la codicia enfermiza, el miedo y disfrute de las «mieles» del poder económico y político.

Las mejores tradiciones populares nos enseñaron a juntarnos, de ahí las primeras «Juntas» de beneficencia, etc.

Nos enseñaron a dar y recibir en colectivo, en comunidad y en el barrio/pueblo.

Al contrario, el sistema socio político, desde temprana edad, nos ha acostumbrado a recibir, guardar y acumular.

Y así, desde la infancia nos vuelve egocéntricos, egoístas e incapaz de convivir y de compartir. Sino para qué el negocio multimillonario de los seguros público y/o privados, la economía multinacional de hegemonía financiera bancaria y demás que hoy se impone en el mundo.

Actualmente, más que nunca, los niños están en el centro de las atenciones de sus familias, TV, Cine, videos, etc. quienes los educan llenándolos de cosas materiales y haciéndolos depender de lo que tienen. Se vuelven incapaces de una vida comunitaria, de resiliencias y de lucha personal y colectiva. Ciegos por la competencia desenfrenada, egoístas a las necesidades de los demás e indiferentes a las relaciones sociales, preparados a desechar y comprar lo nuevo, (residuos por el mundo).

Tal como lo enseñan las leyes del mercado.

Para nosotros los socio-ambientalistas el sentido de las cosas materiales no es de ser acumuladas como garantía de un futuro que no sabemos cómo será, sino de ser compartidas con todos los seres vivos Llámese todos los bienes y servicios de flora y fauna.

Las cosas no nos pertenecen. «Venimos sin nada y sin nada nos vamos».

Los socio-ambientalistas disponemos de ellas como instrumentos para el bienestar agro alimentario saludable, de la, actividad silvopastoril, de una agro industria sostenible, del eco turismo, turismo rural y urbano, uso y disfrute de los espacios públicos, construcción y manejo de corredores socio biológicos, con nuestras mejores tradiciones históricas y populares, los valores e identidades no depredadoras.

Es otra lógica, otra visión de vida que lleva a eliminar de nuestro de vocabulario los pronombres «yo», «tú», en favor del «nosotros socio ambiental»: Pensar, sentir y actuar en plural, y ya no en singular.

Porque somos las relaciones socio ambientales que construimos.

Como dijo ese célebre y testimonial obispo qué recorrió las favelas y precarios en Recife, Brasil, esa práctica no utilizada y abandonada hoy día por esa jerarquía eclesial:

«La madre de todas las violencias es la injusticia»

O sea, la única alternativa para que este mundo sobreviva en una paz duradera y real, es la distribución de las enormes riquezas acumuladas por unos pocos en el mundo y con sus «socios» menores de cada país y sus gobiernos.

UCR, Voz experta: La importancia de una formación humanista en un país multiétnico y pluricultural

Verónica Jerez Brenes

Por: Verónica Jerez Brenes

Cuando las personas visitan la página de la Escuela de Estudios Generales se encuentran con las siguientes frases: “Los Estudios Generales son el conjunto de cursos que fundamentan la formación universitaria, basados en perspectivas humanistas y en el desarrollo de pensamiento crítico. El Humanismo es la reflexión sobre el ser humano y su condición en el mundo. Su fin es buscar de manera permanente y libre, la verdad, la justicia, la belleza, el respeto a las diferencias, la solidaridad, la eficacia y la eficiencia.” Esto lo vivimos día a día en las aulas, las personas matriculadas en los cursos de Humanidades rompen su burbuja, muchos salen de sus comunidades para enfrentarse a nuevos retos, uno de ellos, es tomar conciencia de que Costa Rica es multiétnica y pluricultural. Tendrán compañeros y compañeras que vienen no solo de distintas localidades, sino que se han enfrentado también a situaciones producto de su condición de género y etnia.

La historia de un país es algo vivo y en constante cambio. Tradicionalmente, en Costa Rica, se implementó de manera exitosa esa visión de los liberales del siglo XIX en la que, se nos decía que los costarricenses provenimos de un grupo homogéneo desde el punto de vista étnico. Nada más alejado de la realidad pues basta con revisar las Genealogías de Cartago, de Monseñor Sanabria, o los libros de parroquia de las distintas iglesias en los cuales se registraba la presencia de población de distintas etnias, esto fruto del pasado colonial: mulatos, mestizos y muchos otros grupos nacidos del proceso de mestizaje, muy a pesar de la intención inicial de las autoridades españolas para que esto no ocurriera.

Como se ha mencionado, ese proyecto de los liberales del siglo XIX había mirado hacia dentro del Valle Central, con una interpretación del ser costarricense que negó la presencia de grupos indígenas y afro, a pesar de sus menciones en crónicas coloniales. Estos grupos han estado presentes a lo largo de la historia, han tenido participación y relevancia en el devenir histórico nacional. Se parte del principio de igualdad ante la ley garantizado por la legislación nacional y por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, disfrutamos y defendemos los derechos de primera generación, pero bajo esto muchas veces persisten practicas sociales excluyentes, se pasa por alto la importancia de preservar los elementos distintivos de cada pueblo: formas de vestir, peinarse o preparar platillos nos hablan nuestra propia historia o, mejor dicho, de muchas historias.

Contrario a esos mitos que nos hablan de la homogeneidad étnica nos encontramos con los pueblos originarios que aún reclaman su derecho a la tierra y la visibilización de sus luchas. Si bien estamos conscientes de que durante el periodo colonial se produjo una disminución de la población originaria debido a múltiples factores como la muerte por las enfermedades provenientes de Europa y el mismo proceso de mestizaje, sería erróneo decir que desaparecieron por completo; y algunos de los grupos que permanecieron se vieron obligados a trasladarse, especialmente con la fundación de los llamados pueblos de indios fuera del Valle Central.

Ya lo había mencionado Miguel Rojas Mix en su texto de 1991 cuando nos hablaba de los “cuatro abuelos” o para ser más claros podríamos decir abuelos y abuelas -esto como una forma de reconocer el aporte de las mujeres a lo largo de historia- tomando en cuenta que provenían de los pueblos originarios, de los peninsulares, las personas en condición de esclavitud traídas al continente y, ya desde mediados del siglo XIX y la primera mitad del XX: los inmigrantes. Estos llegaron con la construcción del ferrocarril y las plantaciones bananeras, fueron italianos, chinos, jamaiquinos y antillanos, solo por mencionar algunos. Esto nos pone en evidencia que, de alguna manera, los grupos indígenas y afrocoloniales fueron de alguna manera asimilados o invisibilizados posterior al proceso de Independencia buscando, como bien lo indica Diana Senior: “la homogenización sociocultural que dichos representantes políticos, desde sus propias perspectivas, habían entendido como necesarias para limar (aunque parcial y artificialmente), las discrepancias que pudiesen surgir durante los procesos de construcción de las respectivas Repúblicas en Centroamérica” (Senior, 2018, p 194).

Con las nuevas olas migratorias a inicios del XX y asociada con la ideología del progreso, resurge el tema de la población diversa étnicamente debido al tipo de trabajadores que llegan a Costa Rica, estas personas vienen en una condición distinta, es mano de obra libre y se ubica en la zona del Caribe. Son personas que traen otro idioma, religión y prácticas culturales distintas y que los consideran como extranjeros. Los estados ven en el pasado colonial “el atraso” nuevamente hacen eco de las diferencias étnicas como parte de sus discursos con miras al “blanqueamiento” de su población, unas veces de forma tácita como la negación de la diversidad y de su presencia como el caso de los grupos indígenas en Costa Rica, y otras en manifestaciones concretas al emitir directrices acerca de la negativa de recibir a determinados grupos de población migrante como mano de obra.

En este sentido, los procesos educativos escolares fueron exitosos al promover el mito de la blanquitud y el pacifismo, especialmente con una enseñanza de la historia nacional centrada en las efemérides y que reconocía esa “diversidad” si acaso unos cuantos días al año y que está pensada en una perspectiva vallecentralina. En el 2016 un estudio de Campos, Raventós y Barrantes, sobre la composición genética de los costarricenses nos revela como una sociedad multiétnica y que varía su composición étnica en las distintas regiones del país, mostrando desde otra disciplinar que somos una sociedad multiétnica.

Por eso la reflexión en las aulas debe estar acompañada por la capacidad que ofrece la investigación y la docencia, y por medio del intercambio de información para conocer sobre otras culturas ya sea dentro o fuera del país; los cursos de Humanidades se abren como espacios que nos posibilitan reconocer el valor de la diversidad en un sentido amplio. A través de una formación humanista tendiente al diálogo y al pensamiento crítico podremos sobrepasar esas fronteras invisibles que nos dicen que dependiendo de cómo nos vemos o nos ven pertenecemos a cierta parte del territorio nacional, casi como negando la posibilidad de trasladarnos libremente por el país y de practicar libremente las expresiones culturales propias, cayendo en un juego que nos dice que debemos abandonarlas para “encajar”, donde más bien, estamos en un momento en el que el rescate de lo que nos hace ser costarricenses debe estar basado en los aportes de las distintas culturas y etnias que conviven en el territorio nacional.

 

Prof. Verónica Jerez Brenes
Profesora Escuela de Estudios Generales. Universidad de Costa Rica, UCR

UCR, Voz experta: La formación humanística es un puente hacia el futuro

M.Sc. Randall Jiménez Retana. Foto: Karla Richmond, UCR.

Internacionalización, regionalización universitaria y trabajo colaborativo: Universidad de Valencia, Sede del Sur y Escuela de Estudios Generales de la Universidad de Costa Rica.

Una Bioética que pueda visualizarse, en palabras de Potter, como un puente hacia el futuro es fundamental para establecer diálogos y discusiones que posibiliten un encuentro razonado y debate democrático. Por ello, con la complejidad de los saberes y las nuevas exigencias para dar respuestas más inclusivas, integrales y humanizantes a las personas involucradas, se vuelven necesarios acercamientos bioéticos que promuevan la democracia y la autonomía de los sujetos afectados.

Es así que la promoción del sujeto autónomo, entendido como aquel que realiza actos libremente, en consonancia con su plan de vida y valores (Beauchamp y Childress, 2013) favorece espacios que permitan la investigación, la docencia y la acción social enraizada en las exigencias desde una ciudadanía global. Cuando los sujetos se sienten ciudadanos (as) del mundo (Cortina), establecen lazos de solidaridad y cooperación, donde la inclusión y promoción de enfoques de derechos humanos, consideran en sus acercamientos, no sólo al homo sapiens, sino al ambiente y a los animales no humanos. Para Miguel Kottow (2014), la vulnerabilidad es la condición humana de fragilidad que todos compartimos.

Ante el avance vertiginoso de las tecnociencias y sus múltiples aplicaciones, estas propician nuevos temas y reflexiones. Por ello, la consideración de la autonomía y vulnerabilidad tienen que considerarse en todo espacio reflexivo. Los enfoques reduccionistas pueden ser recetas “atractivas” que aportan soluciones “rápidas”, aunque sacrificarían en no pocas ocasiones un enfoque humanista.

Dado lo anterior, la formación humanística a lo largo de la historia favorece horizontes de esperanza, ya que integra la pluralidad de nuestras identidades, que se superponen unas a otras[1], oponiéndose con esto, a visiones estereotipadas y unificadoras de la sociedad que buscan interpretar la complejidad de la vida en común desde un enfoque economicista, que en última instancia reduce también la creatividad humana y sus expresiones.

Desde esta perspectiva, el propósito de la educación universitaria se enmarca en contribuir con la promoción del razonamiento y la libertad. Por ello, el derecho a la educación desde una visión humanista, promueve la capacidad de elección de los sujetos, de forma que aprendan a tomar sus propias decisiones y no simplemente limitarse a una obediencia irreflexiva[2].

Con ello, más que especialistas técnicos, la Universidad contribuye a la formación de una ciudadanía consciente de la realidad que la circunda, sensible a los semejantes y capaz de propiciar procesos de transformación acorde con las necesidades sociales[3].

Internacionalización, regionalización universitaria y trabajo colaborativo

En este proceso de expandir las libertades y capacidades de los sujetos y poblaciones, se organiza el I Congreso de Regionalización de la Universidad de Costa Rica desde el Consejo de área de Sedes Regionales, celebrado en abril de 2018, se contó con la presencia del Dr. Juan Carlos Siurana, dictando la conferencia inaugural, titulada “Elementos éticos para democratizar la educación superior en el siglo XXI”. A partir de esta visita, gestionada por la Catedra Temática Humanidades en el Pacífico Sur, se gestiona con el Doctorado en Ética y Democracia la posibilidad de impulsar un convenio entre la Universidad de Valencia y Universidad de Costa Rica. Dicho convenio se firmará en el año 2020.

La vida universitaria no puede comprenderse en un sentido pleno si no se cuenta con un enfoque de intercambio con universidades en otras latitudes. Por ello, el componente de internacionalización que la Universidad de Costa Rica ha venido impulsando y consolidando, a través de la gestión de nuevos convenios, becas para estudios de posgrado y de corta duración, actividades de cooperación mediante el programa de personas académicas visitantes, que tan diligentemente dirige la Oficina de Asuntos Internacionales y Cooperación Externa, ha permitido que se desarrollen múltiples iniciativas a lo largo de los años.

Es así, como en el VI Congreso Internacional de Bioética  organizado en esta ocasión, tanto por la Universidad de Valencia como por la Universidad de Costa Rica, que se celebrara del 24 al 28 de octubre y tiene en esta ocasión dos sedes: Ciudad Universitaria Rodrigo Facio, Montes de Oca, San José y Sede del Sur, Golfito, Puntarenas, se cuenta con la presencia de personas académicas visitantes de diversas universidades en el mundo, a saber: Universidad de Valencia y Universidad Jaume I en España; Universidad Diego Portales de Chile y Universidad de la República de Uruguay.

Dicho congreso se inserta en el impulso a la regionalización universitaria de la educación superior pública. Desde la fundación de la Universidad de Costa Rica y específicamente desde 1968, con la creación de la primera sede universitaria en San Ramón de Alajuela, se inicia un proceso para la democratización de la educación universitaria. La Sede del Sur es la presencia de la Universidad de Costa Rica en el Pacífico Sur. Es así como el 6 de diciembre del 2019 se crea la Sede del Sur en Golfito, Puntarenas.

Ya en octubre del 2019 se realiza en el antiguo Recinto de Golfito, hoy Sede del Sur, el Congreso Internacional “Las letras en el desplazamiento: viajes, expediciones y naufragios”. En esa ocasión se organiza con el Catedrático Humboldt 2019, Dr. Leonardo Sancho Dobles. Este proyecto de la Cátedra Humboldt facilitó el trabajo colaborativo entre la Escuela de Estudios Generales y la que sería la nueva Sede del Sur, unas semanas más tarde.

VI Congreso Internacional de Bioética y democracia

Con la propuesta del Dr. Juan Carlos Siurana Aparisi, de que se pudiese organizar en su sexta edición el Congreso, no sólo de manera conjunta, sino desde Costa Rica, representaba un reto para consolidar el trabajo colaborativo que ya se había iniciado. Por ello, desde la Coordinación de la Sección de Filosofía de la Escuela de Estudios Generales y la Cátedra Temática Humanidades en el Pacífico Sur se estructuraron los mecanismos logísticos para operacionalizar este reto. El resultado fue la Comisión Organizadora conformada por las tres partes interesadas: Universidad de Valencia, Sede del Sur y Escuela de Estudios Generales de la Universidad de Costa Rica.

En esta oportunidad, el congreso cuenta con el respaldo del Proyecto ED-3188 Congreso de Humanismo, coordinado por el M.Sc. Jairol Núñez Moya, profesor catedrático de la Escuela de Estudios Generales y se inscribe como ED-3623 VI Congreso Internacional de Bioética en la Vicerrectoría de Acción Social.

Como parte de las organizaciones e instancias que se suman al VI Congreso Internacional de Bioética se encuentran: Sección de Filosofía y Pensamiento de la Escuela de Estudios Generales, Cátedra Temática Humanidades en el Pacífico Sur de la Sede del Sur. También el aporte de las coordinaciones generales de Docencia, Vida Estudiantil, Administración, Acción Social e Investigación de la Sede del Sur han sido fundamentales para el desarrollo logístico del presente congreso.

También colaboran: el Doctorado en Ética y Democracia y Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación de la Universidad de Valencia, la Red Iberoamericana de Grupos de Investigación en Bioética, el Proyecto “Ética discursiva y Democracia antes los retos de la Inteligencia Artificial” financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y la Universidades de España, la Conselleria de Innovación, la Universidades, Ciencia y Sociedad Digital de la Generalitat Valenciana (EthIAded) y la Fundación Étnor.

Desde la Escuela de Estudios Generales y Sede del Sur es necesario reconocer que la internacionalización y regionalización universitaria; humanidades e inteligencia artificial; ética y ambiente; democracia y desarrollo humano, abren una serie de espacios para la colaboración académica y el intercambio de conocimientos y experiencias mediadas por iniciativas en docencia, investigación y acción social.

[1] Cf. Soto, “La visión y quehacer humanista.

[2] Cf. Amartya Sen, “Exclusión e Inclusión”, (Buenos Aires: Temas, 2009), en Amartya Sen y Bernardo Kliksberg, Primero la gente (Buenos Aires: Temas, 2009).

[3] Cf. Escuela de Estudios Generales. (2020). “Defensa de las Humanidades en la vida universitaria”.

 

M.Sc. Randall Jiménez Retana
Coordinador, Cátedra Temática Humanidades en el Pacífico Sur

Política exterior en la Colombia, potencial mundial de la vida

Tras el gane de la presidencia, la nueva administración de Colombia Petro Urrego ha anunciado cuáles serán sus ejes de política exterior en orden de convertir a esta nación en una “potencia mundial de la vida”.

Entre los principios de esta nueva política exterior colombiana se destaca el respeto por los Derechos Humanos, el respeto por la soberanía, la buena vecindad y la cooperación Sur-Sur. Además, sus principales enfoques son el feminismo, el humanismo y el participativo. 

Este nuevo gobierno aspira a promover la integración de Colombia con el resto de las naciones de América Latina y el Caribe, establecer una alianza con Estados Unidos para consolidar la paz y la democracia, así como redefinir la lucha contra las drogas. En este sentido, se señala que las políticas contra las sustancias ilícitas serán enfocadas en la preservación de la salud pública y en la fomentación de alternativas sostenibles frente a la criminalidad. 

En cuanto al comercio, se indica que estas actividades se centrarán en promover la seguridad alimentaria y en el fortalecimiento de las industrias no extractivas. En el campo ambiental se señala que la lucha contra el cambio climático será esencial a través de la preservación y restauración de diversos ecosistemas, así como mediante la ratificación del Acuerdo Escazú. 

Finalmente, se aspira a que la migración se base en un proceso seguro, ordenado y regulado que respete los derechos de las personas migrantes. Además, se propone que los puestos de índole diplomática y consular sean ocupados con personas con una amplia experiencia en el campo.

Si desea consultar con mayor detalle la propuesta realizada por las nuevas autoridades colombianas, puede consultar la infografía adjunta.

 

Compartido con SURCOS por Juan Carlos Cruz Barrientos.

UNA apuesta por un nuevo modelo universitario

La Universidad Nacional – UNA trabaja en la transformación del modelo de planificación universitaria, por ello, analiza los posibles escenarios a futuro para el desarrollo del país.  

Para más información al correo maestpps@una.cr o al teléfono 2562-4146 / 8893-9950

Facebook @eppsUNACR

 

Información compartida con SURCOS por Efraín Cavallini.

Defensa de la institucionalidad desde un movimiento cívico-patriótico nacional

Comunicado de Juan Carlos Durán Castro, secretario de Seguridad Social de la Confederación de Trabajadores Rerum Novarum

Ante la reunión que se ejecutara el día 07 de enero de 2020 en el local del Sindicato Nacional de Enfermería en relación a la formulación de una táctica y estrategia de cara al Proyecto de Ley de Empleo Público, se pretende hacer un balance político para avanzar en los 4 elementos que se exponen a continuación:

  1. El movimiento sindical de Costa Rica y en general el movimiento social, tiene que aspirar a una rearticulación para construir un gran movimiento cívico-patriótico nacional, que tiene que tener una visión más allá del sector público y en esta coyuntura estar posicionado en los territorios con los actores hombres y mujeres que están ahí, para apostar a ese movimiento antes mencionado, sin excluir ningún actor o dirigencia de nuestros territorios.
  2. Hacer un llamado general y concreto a que los empleados públicos y sus familias no voten por ningún partido político tradicional tales como: PLN, PUSC, PAC, evangélicos-cristianos y en general a cualquier partido político que en los últimos dos años ha castigado a los empleados públicos y privados. El país ocupa un viraje hacia el humanismo, el progresismo y hacia la solidaridad, y eso incluye la necesidad urgente de hacer un cambio dentro del marco democrático entre los diferentes estamentos de la institucionalidad, lo que incluye a la Asamblea Legislativa.
  3. Es urgente que se reconfigure desde una táctica y estrategia jurídica el escenario de lucha en términos de fortalecer nuevamente el tema del derecho de huelga en el sector público. Lo anterior, es un elemento que puede inclinar la balanza hacia una correlación de fuerzas no pensando en esa huelga como instrumento desfavorecedor de la gente, sino más bien de inclinar la balanza para que el país empiece a caminar por una ruta distinta.
  4. Por último, que se tenga como consigna la urgente necesidad de la defensa de la institucionalidad y plantearse una agenda país para modificar en el 2022 y en el marco democrático la asamblea legislativa. Se debe hablar claramente con empleados tanto públicos como privados y exponer con toda contundencia que se necesita una ruta que vuelva a poner a Costa Rica en la vía hacia un Estado benefactor, ya que el mercado no resuelve los problemas de las personas. La pandemia es un ejemplo claro de lo mencionado anteriormente, la pobreza, el desempleo y la concentración de la riqueza sigue siendo un tema imperante en el país y en el mundo.

Perspectivas humanistas sobre la robótica: cine foro “Blade Runner”

En el marco del ciclo de cine “Perspectivas humanistas sobre la robótica”, la Escuela de Estudios Generales, la Escuela de Ingeniería Industrial y la Asociación Costarricense de Filosofía (Asofi) invitan al cine foro acerca de Blade Runner (1982) del cineasta Ridley Scott este miércoles 09 de diciembre a las 6:00 pm.  

En el evento virtual participarán la Licda. Ángela Ramírez Guerrero (Escuela de Estudios Generales – UCR), Dr. Eldon Caldwell Marín (Escuela de Ingeniería Industrial – UCR) y el Dr. Álvaro Carvajal Villaplana (Escuela de Estudios Generales – UCR). 

La transmisión será vía Plataforma Zoom con la siguiente información de acceso:

ID de reunión: 847 8287 6757

Código de acceso: 207826

ANEP – Declaración pública

La Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados
ANEP

Declara ante sus miles de personas trabajadoras asalariadas afiliadas de los sectores Público y Privado, así como ante las personas y organizaciones socio-políticas que ven con simpatía y con esperanza nuestro quehacer; así como también ante la comunidad de los movimientos sociales y sindicales internacionales de los cuales formamos parte,

  1. Que mantendremos nuestra línea y posición política de total independencia con respecto a partidos políticos, gobiernos de turno y sector empleador.
  2. Que no somos organización sindical gobiernista ni pro-patronal, pues nos mantenemos con férrea lealtad a los principios universales y eternos de la clase trabajadora, teniendo claridad acerca de la serie de transformaciones y de amenazas que la asechan hoy en día; invocando los conceptos de la política de Trabajo Decente promovidos por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en nuestro quehacer sindical de base de todos los días.
  3. Que poseemos un amplio ideario-país construido durante los últimos años, lo cual nos garantiza tener un criterio sólido sobre los problemas nacionales, gracias a una militancia sindical activa y propositiva; teniendo el honor de recibir los aportes de ciudadanos y de ciudadanas costarricenses de sólida trayectoria moral y ética, con procedencias filosófico, ideológicas y políticas diversas; inspiradas todas en la promoción del bien común y la integración social.
  4. Que preferimos optar por la legitimidad y la legitimación que nos da una militancia leal y consecuente con nuestros objetivos estratégicos de total reivindicación obrera; mas no la procedente de las esferas político-ejecutivas de la hegemonía neoliberal dominante.
  5. Que optamos por ser parte de la construcción y del surgimiento de una nueva hegemonía, que emerja desde las bases y entrañas mismas del pueblo trabajador y productor, explotado y estrujado, por un modelo económico propiciador de la exclusión socioeconómica, de la concentración de la riqueza y de la desigualdad, con cuyos operadores político-ejecutivo no hay nada que negociar.
  6. Que, de cara a la llegada de la conmemoración de los 200 años de la independencia política del país con respecto a España, nos proponemos propiciar el reforzamiento de los valores y principios que animan nuestro accionar socio-político, cimentando aún más la lucha sin cuartel por el pleno Humanismo, la verdadera Justicia Social y el total respeto a los Derechos Humanos.
  7. Que no compartimos que desde los sectores sociales y, específicamente, desde los sindicales, se legitimen las líneas político-ideológicas del fundamentalismo neoliberal anti-Estado, emitiendo “cheques en blanco” para avalar cruzadas extremistas recortistas irracionales del gasto y de la inversión públicas, cuando está sobradamente demostrado que el déficit tiene raíces estructurales que no son las del salario devengado por las personas trabajadoras estatales.
  8. Que reafirmamos nuestro compromiso de lucha inclaudicable en defensa de la institucionalidad pública que nos fuera heredada para la promoción del bien común y de la integridad social; institucionalidad pública que, mediando transformaciones necesarias, es hoy día mucho más vital y estratégica que nunca antes, ante el avance de la desigualdad, de la pobreza, de la miseria, de la exclusión y de la corrupción.
  9. Que, precisamente, alertamos a todas las personas trabajadoras estatales, así como a sus familias, que todos sus derechos seguirán bajo ataque artero, pues anunciado ha sido que las amenazas al empleo público, a la integridad salarial, a los derechos constitucionales a la Negociación Colectiva (Derecho Humano universalmente reconocido), están dentro de la “otra agenda”, pactada en la sombra por el gobierno de Alvarado con los sectores del alto corporativismo empresarial.
  10. Que las transformaciones estructurales que ocupa nuestro país para establecer una justicia social real y efectiva con democracia verdadera, solamente será posible si potenciamos la más amplia movilización popular bajo los conceptos socio-políticos de la Democracia de La Calle; mediando una organización local múltiple y activa que incline la balanza hacia el lado de la gente, no del capital financiero-neoliberal, controlador hoy en día de, prácticamente, todos los aspectos de nuestras propias vidas.

San José, lunes 23 de noviembre de 2020.

Albino Vargas Barrantes, Secretario General ANEP
Wálter Quesada Fernández, Secretario General Adjunto ANEP

Humanismo y política

Arnoldo Mora

Dentro de una concepción democrático-liberal del Estado, la razón de ser del parlamento es, ciertamente, aprobar leyes para el buen funcionamiento de la República; pero el principal acto de legislar es aprobar, reformar o improbar anualmente el presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo; de esta manera, el Poder Legislativo ejerce su función de primer poder de la nación, al ejercer un control efectivo sobre lo más importante de los otros poderes, cual es la dotación de recursos para que estos poderes ejerzan sus funciones constitucionales. En efecto, es en el presupuesto que se demuestra la voluntad política real del Estado en cuanto a sus prioridades; sin recursos económicos, ninguna declaración tiene valor real; si las cifras contenidas en el presupuesto dicen lo contrario, estamos ante un vulgar acto de demagogia o de doble moral. Eso mismo acaba de hacer la mayoría de los actuales diputados al cercenar drásticamente los recursos para los Ministerios de Cultura y Educación y a las universidades públicas. Al proceder así, esos diputados están erosionando las bases mismas de la democracia, al privar al Estado de los medios indispensables para ofrecer a los ciudadanos la posibilidad de cultivar los mejores valores del espíritu, sin los cuales el ser humano corre el riesgo de embrutecerse.

Al tomar estas nefastas decisiones, los diputados no hacen sino reforzar la imagen altamente deteriorada que una creciente porción de sus compatriotas tiene de ellos. Acaban de estrenar un espernible mamotreto como recinto parlamentario, que costó millones de millones del pueblo.

Hace miles de años, nuestros antepasados primitivos eran más cultos que el grupúsculo que ha perpetrado ese “culturicidio”, pues en las Cuevas de Altamira y Lascaux nuestros ancestros demostraron ser más dignos de llamarse humanos. ¿Qué estarían pensando los prohombres que forjaron nuestra República? No me cabe la menor duda que, desde sus tumbas, los maestros humanistas, como Joaquín García Monge, Roberto Brenes Mesén, Omar Dengo, Rodrigo Facio, Alberto Cañas, por no alargar la lista con los grandes escritores, artistas plásticos, actores y músicos, estarán reprobando tan grave golpe inferido al desarrollo de nuestra cultura, en un momento en que la decadencia moral y cívica se convierte en una epidemia peor que el Covid-19.

Las futuras generaciones señalarán con dedo acusador a quienes, abusando del poder que el pueblo les confirió, han llevado a cabo este atropello a nuestros mejores valores. Esto no obstante, abrigo la esperanza de que en el próximo presupuesto extraordinario, el Poder Ejecutivo dará oportunidad a quienes hoy han cometido este lamentable error de enmendarlo. Por su parte, los hombres y mujeres que honran con su esfuerzo y creatividad la ciencia y la cultura deben continuar la lucha y organizarse más sólidamente que nunca.

Es función prioritaria del Estado fomentar los valores humanísticos; sólo así ese animal bípedo que somos nosotros, mereceremos el calificativo de HUMANOS; el ser humano no nace, se hace en cada una de sus acciones, el humanismo no es un eslogan: es una norma de vida.