Del 28 al 30 de marzo de 2026 se llevará a cabo el IX Encuentro Binacional de Artesanías, Cultura y Turismo, una iniciativa que durante más de nueve años ha consolidado un espacio de integración, identidad cultural y fortalecimiento económico entre comunidades fronterizas de Costa Rica y Panamá.
El evento reunirá a más de 100 expositores de productos artesanales, turísticos y emprendimientos diversos, provenientes del cantón de Corredores y cantones vecinos en Costa Rica, así como de la provincia de Chiriquí, cuya sede anfitriona este año será el distrito de Barú.
Según el comunicado enviado a SURCOS, el encuentro promueve la participación de agrupaciones folclóricas, artesanas, gestores culturales e invitados especiales, con el propósito de fortalecer las tradiciones culturales y dinamizar la economía local en la región binacional.
Charlas, talleres y promoción digital
La programación contempla:
Charlas sobre producto turístico, hábitos empresariales y raíces del folclore panameño y costarricense.
Talleres de manualidades.
Concurso de trajes típicos y sombreros.
Actividades culturales abiertas al público.
Premios para visitantes y generación de base de datos para promoción de productos.
Transmisión en cadenas nacionales y televisión local.
Cobertura en redes sociales y transmisión en vivo mediante plataformas digitales.
El evento cuenta con la colaboración de Grupo Colosal TV y Radio del Cantón de Corredores, Tienda Online, el Grupo de Mujeres Emprendedoras Manos de Dos Pueblos y diversos aliados estratégicos.
Una feria con proyección comercial
El comunicado explica que una feria de este tipo constituye un mercado de mayor relevancia que el común, organizado en espacio público para la promoción y venta de productos elaborados con fines comerciales, buscando establecer acuerdos con compradores directos y negociantes.
Los organizadores extendieron invitación a empresarios y municipios de Barú y Renacimiento (Chiriquí, Panamá), así como de Coto Brus y Corredores (Costa Rica), para sumarse a la actividad.
Trayectoria organizativa
ASOGUITU y la revista digital Arte y Cultura Binacional, organizadores del encuentro, han impulsado durante nueve años consecutivos este tipo de actividades culturales y comerciales. Desde 2019 han documentado los eventos a través de su canal de YouTube, consolidando una experiencia sostenida en la articulación cultural fronteriza.
Rafael A. Ugalde Quirós Periodista, abogado y notario por la U.C.R.
Cuando dentro de dos años, la anfitriona Bruselas, pronuncie la clásica «Soyez les bienvenus chers délégués« en la V Cumbre de Estados Latinoamericanos y el Caribe (CELAC – UE), la bienvenida a lo mejor ya haya diferenciado el significado profundo en todos los idiomas entre “sumisión” y “colaboración” y así, entonces, los liderazgos de la región corran mejor suerte.
La extensa resolución final de la IV Cumbre regional y el viejo continente reflejó, por un lado, una visión de sociedad propia y tradicional de quienes defienden el llamado “capitalismo bueno”, gracias a “izquierdas democráticas” “socialismo de consensos”, “frentismos populares”, “coaliciones democráticas” etc., de marcado acervo socialdemócrata y reformista, con un excelente discurso disfrazado de “progresismo” conforme ordena el último grito de moda.
Las discusiones, por otra parte, presentes dentro de la IV Cumbre en Santa Marta, nos dejó la evidencia de una concepción diametralmente opuesta a la anterior, que cree superable el concepto tradicional de democracia como sinónimo de llamar solo a votar en ciertas fechas, encaminada a transformar el modelo con la incorporación activamente de la población en la defensa de las soberanías nacionales y la construcción del sistema de producción y sus relaciones para que, cualquier desarrollo alcanzado, se considere bien de toda la colectividad, por encima de cualquier oferta y demanda.
Se diferencian además de la primera tesis en que establecen con notoria claridad cómo el reformismo resultó en las últimas décadas un aliado incondicional de la Europa profundamente fragmentada y las plutocracias regionales decrépitas, incapaces de levantar proyectos independientes y soberanos, en relación con Estados Unidos y el viejo continente.
Se parecen, pero son como el aceite y el vinagre. Para los primeros es cuestión de “ajustar” y “focalizar” los problemas lógicos derivados de las bondades del ese capitalismo, para que nada o muy pocas alteraciones del sistema haya, al mejor estilo de Max Webber; para los segundos, en cambio, la democracia es más que elecciones cada cierto tiempo, porque creen que cualquier transformación política y económica corre a cargo de las mayorías y son, en última instancia los trabajadores quienes revolucionan toda realidad social.
Así, en Santa Marta estuvieron además sumamente activos un tercer grupo que por ningún motivo se debe perder de vista en los años venideros. Fueron quienes rechazaron a Nuestra América como zona de paz, aplaudieron las exclusiones de naciones en razón del color de la piel, gobierno, asuntos de género, despolitización de los derechos humanos, creen sin tapujos que la plaga del narcotráfico y el terrorismo basta combatirlo a bombazos y aplicación de la pena de muerte generalizada. Son los países cuyos delegados están matriculados con la nueva versión del nazifascismo-sionismo. Son, en síntesis, quienes toda su existencia depende de las órdenes dadas desde Estados Unidos y esperan que la UE tenga éxitos conjuntamente en la nueva aventura de recolonización.
Por último, no hay que perder de vista que en Santa Marta hubo una numerosa delegación de segundo nivel de Europa Comunitaria – pues de peso solo estuvo el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, y los primeros ministros de Portugal, Luis Montenegro – que dio cátedra sobre cómo funcionan las nuevas leyes de los imperios.
Foto presidencia de la república de Colombia.
Un grupo de segundones de la UE que conocía el oficio al dedillo y se llevó en banda a quien pestañó.
La declaración final incluyó varios párrafos con términos cómo “colaboración”, “multilateralismo”, “democracia”, “elecciones creíbles”, obviamente como una concesión de la región para que Europa Occidental conserve el monopolio de decir qué comicios son válidos y qué gobierno deben reconocerse en sus antiguas colonias.
Esta versión sesgada a favor de los intereses de las naciones integrantes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) produjo un intenso debate al interior del encuentro, confirmaron a la prensa local varios diplomáticos acreditados durante el encuentro.
Aunque los europeos lograron imponer contra todos los pronósticos sus intereses, junto a los de Estados Unidos -que no necesitó estar presente, pues tuvo excelentes peones –, la guerra de la OTAN en Ucrania contra la Federación de Rusia produjo el mayor cisma dentro de la cita, que se prolongó más allá del conclave.
El canciller nicaragüense, Denis Moncada Colindres, al terminó de la cita, contó que Nicaragua se apartó de la llamada “Declaración de Santa Marta” por un asunto de principios. “La posición del Gobierno de Nicaragua es clara: No aceptamos y debe ser excluido, eliminado el párrafo que hace referencia a Ucrania”, expresó. De esa manera, precisó a la prensa, hubo consenso para que se aprobara la Declaración de la Cumbre, de lo contrario el pronunciamiento final no sería aprobado. Se refería a que los acuerdos de la CELAC se adoptan por consenso entre sus miembros; cuando hay un desacuerdo se permite acompañar la declaración final con el documento en el cual el país deja constando sus diferencias.
La declaración final, fue suscrita por 58 de los 60 países participantes en la cumbre. Nicaragua y Venezuela se “disociaron” del conjunto del documento, por lo tanto, se promulgaron tres documentos, que ponen en evidencia que el “trato igualitario” tan invocado durante este importante encuentro estuvo lejos de la realidad diplomática.
Para la Europa civilizatoria esta cumbre en tierras latinoamericanas y caribeñas significaba una especie de “luz al final del túnel”, pues es la oportunidad de relanzar más de 500 años de vinculación con la región, dado el complicado tablero geopolítico y el innegable error de cálculo cometido por sus lideres, en relación con el conflicto en Ucrania.
Los principales voceros de la UE reconocen que su economía pasa por problemas para competir con China, sus arsenales de armas están casi vacíos, porque no paró en abastecer a Ucrania, en tanto se obligó a subir de 2 % a 5% el presupuesto para la compra de armamento procedente de Estados Unidos. Y Europa occidental vive de los réditos producidos por los despojos llevados a cabo en América, Asia y África, por eso se acostumbró a transformar materias primas que ahora se les dificulta su obtención.
Por eso, pensando en materias primas, no dudó en escalar un conflicto armado entre Rusia y Ucrania – dos países entre familiarizados y fuera de la OTAN, pensando que con 12 mil sanciones a Moscú pondría de rodilla a Putin y quedaría libre así el acceso a la codiciada zona de Eurasia, rica en enormes cantidades de gas, petróleo, cobalto, oro, uranio, hierro, tierras raras, maderas, precisamente materias requeridas por la plutocracia occidental para sus cadenas de suministros.
No hubo ni lo uno ni lo otro. Sin embargo, los europeos no se llevaron de América Latina y el Caribe la totalidad de muchas de esas materias primas requeridas ahora con urgencia para enfrentar el paso arrollador del dragón chino por el mundo.
Se trata, pues, una vez puesta en contexto la terminología diplomática de la Carta de Santa Marta, de un “multilateralismo” encaminado a entregar las materias primas de la región no solo a los Estados Unidos, sino además a los europeos que, como bloque, ambos defenderán esta parte del mundo como su área exclusiva de dominio contra el surgimiento de nuevos frentes económicos, políticos y de desarrollo socioeconómico en el cambiante tablero geopolítico.
Naciones como Costa Rica, Panamá, El Salvador y Trinidad y Tobago, aunque refrendaron la declaración final de esta Cumbre, presentaron objeciones concretas a los párrafos 10, 18 y 47 de la Carta de Santa Marta relacionados con la cooperación en acción climática y protección del medio ambiente (Párrafo 10), el compromiso con la democracia, los derechos humanos y el multilateralismo (Párrafo 18), y la cooperación en gestión migratoria (Párrafo 47).
Según reveló el vicecanciller colombiano, Mauricio Jaramillo, una vez terminada la cita de Santa Marta, esta estuvo marcada por profundas diferencias y desacuerdos.
Con antelación a esta IV Cumbre CELAC-UE había fracasado el X encuentro denominado de las Américas con la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela por órdenes expresas de Estados Unidos y decisión de la Organización de Estados Americanos.
Jaramillo seguidamente amplió detalles revelando que la declaración conjunta de todos los miembros fue resultado de una negociación muy difícil entre 60 delegaciones.
Agregó que, Nicaragua optó por no respaldar el documento completo, mientras agradeció el gesto diplomático de Venezuela de retirarse de la declaración final y evitar así dar al traste con la cumbre, por mantenerse la visión sobre la guerra ucraniana.
Sin embargo, pese al innegable boicot contra esta cumbre por parte de Estados Unidos, en complicidad abierta con los altos cargos de la UE, el presidente colombiano “salvó” a su manera este difícil encuentro en puntos específicos, como el bloqueo comercial y económico contra Cuba y la situación de Palestina, aunque no logró un pronunciamiento concreto a favor de la necesidad de reconocer un Estado palestino con todas las garantías dadas por el Derecho Internacional.
Bruno Rodríguez Parrilla, ministro cubano de Relaciones Exteriores, destacó en la red X el llamado de la Carta de Santa Marta contra el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de Estados Unidos a Cuba desde hace 61 años. Asimismo, subrayó la oposición regional a leyes y reglamentos con efectos extraterritoriales, a que hace referencia la declaración CELAC-UE.
No obstante, había lamentado que el texto final del importante encuentro careciese de una denuncia contundente por el actual despliegue militar de Estados Unidos en el mar Caribe, que pone en peligro “la paz, estabilidad y seguridad regional, aun cuando fue un tema ampliamente discutido durante los debates de la IV Cumbre Celac-UEE”, reveló.
El destructor norteamericano Gerald Ford con misiles nucleares y modernos bombarderos apunta hacia la población venezolana. (F. tomada de Instagram).
La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, en una reacción recogidas por diferentes agencias de noticias dijo que, si se hubiera mencionado directamente la militarización del Caribe por Estados Unidos en el documento final de Santa Marta, no se habrían “logrado las firmas de algunos países”. “Así funciona la diplomacia”, añadió.
La funcionaria tiene cerca de seis meses de estar en el ojo de la tormenta porque insiste en que la UE se apropie de más de $ 300 mil millones de activos rusos confiados a bancos europeos para financiar la guerra ucraniana.
Asimismo, en declaraciones recogidas por la cadena de noticias CNN Kallas resaltó los buenos acuerdos alcanzados en Colombia y sostuvo que vamos a seguir siendo un socio comercial “predecible” y “confiable”, concluyó.
¿Qué les parece si hablamos de recolonización? ¡El que quiera entender que entienda!
Con la participación de cuatro seleccionados caribeños, uno del istmo y tres norteamericanos, arranca en nuestra capital la II edición del campeonato Norte, Centroamérica y el Caribe (NORCECA) de voleibol femenino sub-17.
Participan de 4 al 9 de noviembre las selecciones femeniles sub-17 de México, Estados Unidos, Canadá, Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Surinam y Costa Rica.
Las seleccionadas mexicanas defienden en el Gimnasio Nacional de La Sabana la corona conquistada en Honduras en 2023, cuando vencieron en un cerrado duelo a Puerto Rico 3-2 en la final, mientras Canadá derrotó a República Dominicana 3-1 en el partido por el tercer lugar, para llevarse así la medalla de bronce.
Pese el desastre ocasionado en Cuba el miércoles anterior por el paso del Huracán Melisa –en Jamaica dejó 19 muertos– pudo más en las jóvenes cubanas el deseo de estrechar los vínculos indisolubles con los pueblos creados solamente por el deporte y la cultura, y dijeron presente, pues ya están en nuestra capital a la espera de su debut nada menos que frente a México, el próximo 4 de noviembre a las 4 pm, según el calendario oficial.
Sin embargo, uno de los encuentros más memorables en el NORCECA celebrado en Honduras en 2023, fue protagonizado entre ticas y cubanas, cuando las centroamericanas estuvieron arriba en las cifras, pero una reacción arrolladora de las caribeñas dio la victoria a las de la Antillas Mayor en cinco episodios.
En la llave A están Costa Rica, Surinam, Canadá y República Dominicana, mientras en la B sembraron a las campeonas mexicanas, Cuba, Puerto Rico y Estados Unidos, grupo, sin duda alguna, llamado de la muerte.
El certamen se extenderá hasta el próximo 9 de noviembre y todos los juegos se realizarán en La Sabana. Precisamente allí habrá un “choque” de locomotoras, cuando en el juego inaugural el 4 de noviembre disputen su clasificación a las 2 pm nada menos que las muchachas de Puerto Rico y Estados Unidos, mexicanas y cubanas lo hacen a las 4 de la tarde, dos horas después bregan Canadá y República Dominicana y cierran la cartelera las anfitrionas y Surinam, a las 8 pm.
La segunda jornada del 5 de noviembre desde ya avisa no será apta para cardiacos. A primera hora se enfrentan las campeonas de México y Estados Unidos, a segunda hora corresponde nada menos que a las dos mejores exponentes de voleibol sub-17 del Caribe, Puerto Rico y Cuba, a las 6 pm la velada correrá por cuenta de las jóvenes de República Dominicana y Surinam, mientras la potente selección canadiense cierra la jornada frente a las ticas.
Ejemplar decisión de los organizadores de ampliar la participación a las mujeres desde las bases y entrelazar a nuestros pueblos mediante el deporte.
El programa Alternativas, producido por el Colectivo Reflexión – Acción, presentará este 12 de septiembre de 2025 a las 6:00 p.m. (hora de Costa Rica, -6 UTC), un panel dedicado a responder la pregunta: ¿Qué pasa hoy en Argentina?
La transmisión se realizará en vivo a través de Facebook Live, YouTube y Spotify, con la participación de un panel internacional conformado por:
Norberto Galiotti “Champa”: secretario político del Partido Comunista de la Argentina en la Provincia de Santa Fe y miembro del Comité Central del PCA.
Jorge Coronado Marroquín: sociólogo con estudios en Ciencias Políticas en la UCR, economista político de la Escuela Libre de Estudios Superiores de Berlín, Alemania.
Francisco González: docente e investigador universitario, especialista en integración regional en la Universidad de Tres de Febrero, Argentina. Abogado en la Universidad Central de Venezuela y comentarista en medios nacionales e internacionales.
Luis Ángel Salazar Oses: profesor jubilado de Filosofía y Educación de la UCR y la UNED.
El espacio Alternativas se transmite desde 2017 bajo la consigna “pensar libremente para construir un país y un mundo integralmente mejores”, y cuenta con el apoyo de diversas emisoras amigas: Radio Guanacaste 106.1 FM, Radio Soberanía, Radio Revolución, Ondas de Alajuela y Alajuela Radio.
Mi tesis central radica en que las posturas agresivas y unilaterales de Trump hacia la región, lejos de ser exclusivamente negativas, podrían generar un punto de inflexión en el que los países latinoamericanos se vean obligados a tomar una postura más clara, soberana y unificada frente a Estados Unidos, a diferencia de la estrategia «soft» de los demócratas, que suele ser percibida como más sutil pero igualmente intervencionista. Esta es una tesis que países como Rusia la deben de tener muy clara en todo aspecto.
Durante el primer mandato de Trump, México vivió una transformación política significativa. Las posturas abiertamente xenófobas y agresivas de Trump hacia los mexicanos minaron el discurso tradicional de partidos como el PRI, que históricamente habían mantenido una relación servil con Estados Unidos. Esto abrió paso a un sentimiento nacionalista que favoreció el ascenso de Andrés Manuel López Obrador, cuya retórica de soberanía resonó con una población cansada de la corrupción de aquellos partidos, así como de la subordinación política y económica a Washington.
Aquí trazo un paralelismo interesante de considerar: lo que ocurrió en México podría replicarse en toda América Latina. La lógica detrás de esta afirmación es que las amenazas y actitudes confrontativas de Trump, como la idea de recuperar el Canal de Panamá o imponer sanciones unilaterales, podrían obligar a los gobiernos y las sociedades de la región a articular una respuesta más firme y cohesionada, anclada en la multipolaridad emergente liderada por actores como India, China y Rusia. Además de reactivar en la región la semilla para el surgimiento de nuevas fuerzas políticas e ideológicas.
Sin duda Trump seguirá la doctrina Monroe que busca reafirmar el control estadounidense sobre la región mediante una estrategia directa y matonesca, a diferencia de la estrategia más «soft» de los demócratas, que se reviste de un lenguaje progresista y diplomático pero que, en esencia, busca los mismos objetivos hegemónicos. Este contraste pone de relieve una cuestión clave: ¿es preferible enfrentar una hegemonía explícita y directa o una que actúa tras bambalinas? Desde mi perspectiva, la primera opción, aunque más dura, podría ser un catalizador para una mayor autonomía o despertar regional.
En este contexto, queda en evidencia la decadencia de Estados Unidos — por su desesperación por recuperar influencia y recursos— lo cual representa una oportunidad única para América Latina de redefinir su papel en el sistema internacional, dejando de ser un «patio trasero» y posicionándose como una región estratégica dentro del nuevo orden multipolar. Creo que Rusia y China pueden tener una lectura algo similar de esto.
La pregunta central es, ¿Qué postura tomaremos?, es tanto un llamado a la acción como un desafío político. En un escenario de crisis y confrontación, América Latina podría optar por dos caminos: mantener la subordinación histórica a Estados Unidos o construir una respuesta soberana y colectiva que aproveche las dinámicas del sistema multipolar. Esto último implicaría fortalecer la integración regional, diversificar las relaciones exteriores y revalorizar los principios de autodeterminación y soberanía.
Tampoco podemos dejar de lado riesgos de esto. Aunque Trump pueda actuar como un catalizador de cambios, la posibilidad de enfrentar sanciones, desestabilización económica o conflictos internos podría complicar la consolidación de una postura unificada en la región. Además, la creciente influencia de actores como China y Rusia en la región plantea sus propios desafíos en términos de dependencia y negociación.
Es momento de pensar en lo que desde hace tiempo ya varios políticos y académicos han planteado sobre un No Alineamiento Activo que nos permita tener equidistancia estratégica, así como una postura independiente y soberana en la política internacional.
Ciudad de Panamá, 17 dic (Prensa Latina) La Federación Sindical Mundial (FSM) abogó por una mayor capacitación e integración de los líderes y miembros de sus organizaciones afiliadas en Mesomérica, destacaron sus dirigentes.
Al término de un foro regional celebrado en el istmo, el coordinador del FSM para América Latina y el Caribe, Ernesto Freire, explicó a Prensa Latina que frente a los embates de políticas neoliberales es clave la preparación de los trabajadores en un mundo plagado de desigualdad, pobreza, desempleo y afectaciones diversas a las condiciones de vida.
Tras dos años de restricciones por la pandemia de la Covid-19, Freire precisó que luego de la cita en Costa Rica en agosto pasado, este encuentro en Panamá, el segundo de este año de manera presencial, posibilitó pasar revista a importantes acuerdos como la creación de una red de conexión de coordinadores de las áreas de mujeres y jóvenes.
También subrayó la importancia de la celebración en julio del 2023 de un Encuentro de Juventud, en México, al tiempo que alabó la importancia de las nuevas generaciones como continuidad de la lucha sindical en todo el orbe.
Que nuestra labor tenga un mayor reflejo en las masas sindicales y fomentar la unidad dentro de la diversidad, siguen siendo desafíos de la FSM, en correspondencia con las bases fundacionales de la organización creada en 1945, remarcó.
Estos intercambios regionales, agregó, también dan cumplimento a diversos acuerdos del 18 Congreso de la FSM, celebrado en Roma, Italia, en mayo de este año, el cual evaluó los problemas que afectan a la clase obrera como la crisis financiera global y cuestiones de actualidad como la situación en Ucrania.
Por su parte, el panameño Alberto Reyes, secretario adjunto de FSM para la región, y secretario general de la Federación Auténtica de Trabajadores, comentó que la lucha es permanente frente a salarios deprimidos debido a direcciones administrativas y empresariales que vulneran los derechos de los afiliados, incumplen los convenios colectivos y se caracterizan por la corrupción.
Los participantes en el foro de FSM en Panamá acordaron que Costa Rica, México y Trinidad y Tobago como naciones coordinen las acciones en Mesoamérica y celebrar los primeros encuentros en 2023 en República Dominicana y Nicaragua.
Que a Nicaragua le corresponda, por turno, nombrar al secretario general del SICA, Sistema de Integración Centroamericana, es algo que ni fu ni fa… El SICA es un ave que no levantó vuelo. Sus alas fueron cortadas por una narrativa vacía sobre la integración regional, por la burocratización de sus instituciones que pasaron a depender del apoyo financiero masivo de la Unión Europea hasta que este se acabó cuando los europeos dejaron de creer el cuento del ave fénix; también por la captura de espacios, puestos y cargos por algunos remanentes de las viejas oligarquías.
Los mecanismos de integración económica han sido funcionales a las élites mientras estos faciliten la subordinación de las economías regionales a los procesos de acumulación transnacional de capitales, ¡pero hasta allí! El CAFTA, el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, creó una nueva dinámica y, desde entonces, el mercado regional no ha promovido ni provocado ninguna otra forma de integración que no sea la de continuar por la senda de la subordinada integración periférica, característica desde tiempos coloniales.
Ese costoso aparataje no ha asumido ningún compromiso frente a los profundos abismos sociales que marcan la desigualdad y la exclusión en las sociedades centroamericanas, ni frente a la corrupción, el narcotráfico y la supeditación del ejercicio del poder a la violencia, al crimen organizado y la corrosión de las instituciones, principalmente de los aparatos de justicia.
El hambre y la desigualdad, pero también la violencia y la falta de Estado, expulsan diariamente desde los países del norte de la región, incluido Nicaragua, a miles de familias, lanzadas a uno de los corredores de la muerte más peligrosos del mundo; y los líderes políticos de esos países, tanto como los burócratas del SICA, silban como mirando hacia otro lado. Ni qué decir de la falta de voluntad estatal para concertar políticas y acordar mecanismos humanitarios en sistema de movilidad de personas, dejado a la mano de fuerzas, en muchos casos ilegítimas. Existe un mercado regional de mano de obra altamente lucrativo, quizás la única forma de integración realmente existente, pero al margen de la voluntad política de las élites económicas y políticas para incorporarlo a los procesos regionales.
La prometida integración de los pueblos quedó enterrada desde hace más de una década, cuando el llamado Consejo Consultivo se convirtió en un órgano meramente decorativo que, además de la debilidad de sus resoluciones sin contenido decisorio, no cumple ninguna función. Los pocos intentos orientados a la integración social de las primeras décadas, así como las iniciativas de integración de sectores sociales, se disecaron debido a la falta de impulso político y a la debilidad misma de las organizaciones civiles y sociales para construir una integración desde abajo.
La llegada de Daniel Ortega y de la nueva oligarquía sandinista al poder en Nicaragua no solo no cambió las cosas, sino que las agravó. El gobierno de Nicaragua abandonó muchos si no todos los espacios de participación de su país en el SICA y no desaprovechó oportunidad para torpedear algunos otros. Daniel Ortega dejó de participar en las cumbres presidenciales y en su lugar enviaba delegaciones de segundo nivel; además, dado su carácter autoritario y represivo, a partir de 2018, se convirtió en un obstáculo más de la moribunda dinámica regional. Algo diferente fue lo que intentó, sin mucho aire, el FMLN con su llegada al poder en El Salvador en 2009. Promesas, discursos y nada más.
El que ahora el gobierno de Nicaragua tenga la posibilidad de nombrar al secretario general del SICA y que eso en Costa Rica origine esotéricas controversias, me recuerda que la ausencia de una estrategia de política regional de Costa Rica hacia Centroamérica ha sido consustancial con esa caída al vacío de la integración regional. De allí que las reacciones tanto del lado del gobierno al que le importan más los negocios que los derechos humanos como de otros sectores, enredados en viejas telarañas ideológicas, sean apenas un poco más de la bulla que se produce en las discusiones inter-élites que no conducen a nada y que no están motivadas por ningún afán de compromiso con la restauración del proceso regional.
Entre tanto, Ortega y su camarilla intentarán sacar provecho de la figura de la Secretaría General del SICA hasta donde les alcance, para tratar lavarle la cara a su régimen autoritario, opresor y falto de legitimidad. Y pare de contar porque “solidaridad de los pueblos”, como alguien dijo, ¡nada que ver!
“…y el buen gobernante en América no es el que sabe cómo se gobierna el alemán o el francés, sino el que sabe con qué elementos está hecho su país, y cómo puede ir guiándolos en junto, para llegar, por métodos e instituciones nacidas del país mismo, a aquel estado apetecible donde cada hombre se conoce y ejerce, y disfrutan todos de la abundancia que la Naturaleza puso para todos en el pueblo que fecundan con su trabajo y defienden con sus vidas”. José Martí, Nuestra América.
Álvaro Vega Sánchez, Sociólogo
No existen sociedades ingobernables per se, existen gobiernos que saben y no saben gobernar. El buen gobierno es el que sabe propiciar el diálogo entre los diversos sectores sociales, para llegar a acuerdos compartidos que contribuyan al bien común. Gobernar es dialogar.
La llamada ingobernabilidad es la excusa de los gobiernos autoritarios, populistas y mesiánicos que se sienten los únicos depositarios del poder; son prepotentes y arrogantes; padecen el síndrome de Faraón: se creen predestinados a torcer brazos más allá de las diez plagas. Creen saber lo que hay que hacer para salir de las crisis. Sin embargo, terminan convertidos en simples administradores de las mismas u optando por medidas precipitadas y paliativas que las profundizan, y hasta generan nuevas crisis.
A su paso dejan una estela de desaciertos con políticas hechas a la medida de grupos de poder que solo piensan en acrecentar la rentabilidad de sus negocios y defender privilegios a ultranza. Crean así las condiciones para la acumulación de desconfianza, desencanto e indignación: caldo de cultivo para las diversas formas de violencia, expresión o válvula de escape de la frustración por las promesas incumplidas.
Venimos arrastrando un déficit que supera con creces al fiscal. Estamos deficitarios de buenos gobernantes, es decir, que sepan sentarse reposadamente a dialogar, no en la silla presidencial del Zapote, donde pareciera que los vientos solo soplan hacia arriba, sino en el Parque de la Sabana, donde los vientos soplan en diferentes direcciones pero confluyen para mantener vivo y sano el bioecosistema, porque pájaros, árboles y gentes procuran una convivencia armónica que se disfruta.
Para que el diálogo fructifique debe anteponerse la convergencia humanista, ética y afectiva a la ideológica y política; o sea estas últimas, que son importantes, deben ser subsidiarias. Eso fue lo que sucedió en el Pacto Social de los años 1940 y que tuvo continuidad relativa en el Pacto de Ochomogo de 1948. Es cierto que hubo condiciones históricas externas de distención ideológica que contribuyeron también, pero lo que prevaleció e hizo posible aquel Pacto fue la calidad humana (Amor, esa portentosa energía que, según Einstein, supera a la atómica o cualquier otra) para impulsar al país sobre los sólidos pilares de un Estado Social de Derecho.
¡Bendito pacto!, que caló tan profundo en nuestro tejido cultural que las mayorías de este país lo siguen sosteniendo y defendiendo, y cuya institucionalidad social es hoy la mano fuerte y solidaria que está contribuyendo, como ninguna, para enfrentar la pandemia más amenazante, hasta ahora, de este siglo XXI.
De las tres grandes fuerzas sociopolíticas protagónicas: socialcristiana, comunista y socialdemócrata, al menos en un primer momento, ninguna fue excluida. Lamentablemente, aquella herencia de diálogo inclusivo-afectivo se sustituyó por diálogos y pactos inter-partidarios que hasta el día de hoy han sido excluyentes e insuficientes, para encarar los nuevos desafíos del país y proyectarnos a la nueva Costa Rica solidaria, sostenible y sosegada del Siglo XXI.
Debe quedar claro, eso sí, que el pacto de hoy al igual que el de ayer tiene que ser anti oligárquico. Ayer fue contra la oligarquía cafetalera hoy es contra la oligarquía neoliberal. Asimismo, tiene que superar el vallecentrismo. Los meseteños enmontañados (Constantino Láscaris), dada la creciente urbanización, se han lanzado hacia arriba con las torres habitacionales y se han encerrado en los condominios. Al irse elevando y encerrando se pierde sensibilidad para la convivencia comunitaria, inclusiva, acogedora y amigable.
Asimismo se va perdiendo cada vez más la visión amplia que ofrecen los grandes valles y llanuras, que es la de la apertura necesaria para abrazar y acoger la diversidad de ideas y propuestas. Cuánta falta hace dejarnos “invadir” por los grandes valles y llanuras de Guanacaste, San Carlos; San Isidro del General y las cálidas costas del Atlántico y el Pacífico. Esa combinación virtuosa de amplitud de miras, que nos ofrecen las llanuras, y de calidez, que nos ofrecen las costas. Convendría, un día después de esta aleccionadora pandemia, una convocatoria en uno de esas llanuras o costas, y sentarse con un buen jarro de café (ojalá de esos escarapelados para recordar nuestras raíces campesinas) a concertar el nuevo pacto social, y superar, de una vez por todas, el pacto oligárquico neoliberal que se ha entronizado por cuatro décadas en este país.
La Rectoría y la Rectoría Adjunta de la Universidad Nacional (UNA), invitan a la conferencia inaugural: “Desarrollo Sostenible e Integración Regional”, la cual se llevará a cabo el próximo lunes 29 de agosto a las 4:00 p.m. en el Auditorio Clodomiro Picado Twight.
La conferencia será impartida por el Ing. Hugo Róger Martínez Bonilla, Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de El Salvador.
Para confirmar su asistencia comuníquese al correo electrónico: orp@una.cr
Información enviada a SURCOS Digital por Efrain Cavallini, Asesor de la Rectoría, UNA.