Sector audiovisual se moviliza ante la Asamblea Legislativa por falta de recursos en el presupuesto 2027
Personas trabajadoras del cine y el audiovisual costarricense se manifestaron este martes 22 de setiembre a las afueras de la Asamblea Legislativa. La movilización coincidió con la comparecencia del ministro de Cultura y Juventud, Jorge Rodríguez Vives, ante la comisión legislativa que analiza el proyecto de Presupuesto Nacional 2027, en el cual, según denuncia el sector, el ámbito audiovisual queda sin los recursos necesarios. Con pancartas como «La cultura alimenta familias», las personas manifestantes llamaron la atención sobre las consecuencias que tendría esa decisión para la producción, la exhibición y la formación de públicos en el país.
Para esta discusión, el sector preparó el documento Audiovisual. Aproximaciones a un estado del sector para asuntos legislativos (setiembre de 2026). En él recopila datos sobre el impacto económico, cultural e internacional de la actividad audiovisual y de los programas públicos que la sostienen.
Antecedentes
La movilización se suma a los reclamos que las organizaciones del sector vienen planteando desde julio. En un comunicado del 23 de julio, publicado por SURCOS, la Asociación Costarricense de Sonidistas Audiovisuales (ACSA), la Asociación de Productores Independientes de Cine de Costa Rica (APICC), la Asociación de Autores y Autoras de Cinematografía de Costa Rica (CCR), la Unión de Directoras de Cine de Costa Rica, DOKUS, InterArtis Costa Rica, ASODEV y la Organización Multisectorial del Cine y Audiovisual Costarricense señalaron vacíos en la implementación de la Ley de Cinematografía y Audiovisual N.° 10657. Entre ellos mencionaron la falta de un reglamento firmado, la conformación del Consejo de Cinematografía y Audiovisual sin reglas claras, el retraso en los resultados del Fondo El Fauno y la incertidumbre sobre la continuidad del Costa Rica Festival Internacional de Cine (CRFIC), de Ibermedia y de la Cinemateca Nacional.
Una industria con encadenamientos productivos
El documento plantea que el sector audiovisual genera encadenamientos productivos en todas sus etapas, desde el desarrollo hasta la distribución. En esas etapas intervienen servicios de hostelería, alimentación, transporte, construcción, renta de equipos y vehículos, costura, servicios legales y contables, supermercados, pulperías y panaderías, entre muchos otros.
Según el texto, los fondos públicos de fomento funcionan como un mecanismo de efecto palanca que atrae capital externo, coproducciones y rodajes. Entre los ejemplos que cita:
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Clara Sola recibió unos US$43.000 del Fondo El Fauno y atrajo US$500.000 de inversión en el país, con más de 180 empleos directos, más de 200 indirectos y siete semanas de rodaje en Vara Blanca, Poasito y Río Cuarto. Eso equivale a más de 11 dólares por cada dólar estatal.
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Tengo sueños eléctricos generó más de 160 empleos directos y obtuvo más de 25 premios nacionales e internacionales, con una relación de inversión de alrededor de 7 a 1.
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Memorias de un cuerpo que arde generó más de 150 empleos directos, reunió a más de 25.000 personas espectadoras en las siete provincias y obtuvo más de 30 premios.
Presencia en los principales festivales
El documento destaca que el cine costarricense suma más de 12 años de participación continua en festivales clase A. Todas las producciones con presencia internacional se realizaron bajo marcos de coproducción que trajeron recursos al país. Además, más del 90% de las personas cineastas con proyección internacional se identifican como mujeres.
Entre los hitos recientes menciona las nominaciones a los Premios Goya de El despertar de las hormigas, Memorias de un cuerpo que arde y La piel del agua, y la presencia en la Berlinale y en distintas secciones del Festival de Cannes. En 2026, Siempre soy tu animal materno fue seleccionada en Un Certain Regard, la tercera producción costarricense en una sección oficial de ese festival. El texto recuerda también que Costa Rica presidió el Programa Ibermedia entre 2024 e inicios de 2026. Como referencia, señala que durante todo el siglo XX el país produjo apenas nueve películas, mientras que en 2026 se estrenan ocho largometrajes nacionales, siete de ellos con apoyo estatal a través de El Fauno e Ibermedia.
Los programas en riesgo
El documento describe los principales programas públicos del sector:
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Fondo El Fauno: fondo concursable administrado por el Centro Costarricense de Cine y Audiovisual, regido por el Decreto Ejecutivo N.° 44456-C y amparado en la Ley N.° 10.071 de Atracción de Inversiones Fílmicas. Otorga hasta ₡50 millones para producciones mayores de ficción, documental, animación o videojuegos. Según el texto, hoy depende del presupuesto institucional y está a la espera de giros estipulados en la ley que se encuentran retenidos por Hacienda.
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Programa Ibermedia: Costa Rica ha participado de forma ininterrumpida desde 2007. Con un aporte estatal acumulado de US$2,8 millones, cercano a US$150.000 por año, 113 proyectos costarricenses han recibido US$4.196.825, es decir, un retorno directo de 1,5 dólares por cada dólar invertido, sin contar el capital extranjero y privado adicional.
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CRFIC: tras 14 ediciones, el festival reúne a más de 15.000 personas espectadoras y exhibe más de 70 películas al año, con una etapa itinerante que alcanza a más de 3.000 personas fuera de la Gran Área Metropolitana.
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Preámbulo: programa de formación de públicos creado en 2015 como antesala de la Cinemateca Nacional. En 2025 registró 7.753 asistentes en la Sala Gómez Miralles, frente a 4.244 en 2022, y alcanzó a 5.786 personas en 12 comunidades rurales mediante sus giras. El 70% de su público tiene entre 15 y 35 años, y más de la mitad de su programación está dirigida o codirigida por mujeres.
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Cinemateca Nacional: la Ley N.° 10657 la eleva por primera vez a rango de ley (artículo 19) y obliga al Estado a garantizarle espacio físico, presupuesto y recursos humanos para la alfabetización audiovisual y la preservación del patrimonio cinematográfico.
El documento cuestiona además la lectura que se ha hecho de datos de la Encuesta Nacional de Cultura 2026 sobre el consumo de cine. Recuerda que producciones nacionales como Maikol Yordan 2, Amor viajero y Hombre de fe convocaron a decenas de miles de personas en salas, y sostiene que las ventanas de exhibición pueden haber cambiado, pero no el interés por el contenido costarricense.
El documento cierra con una frase que resume la posición del sector: «Un país sin cine es un país sin memoria».

