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Etiqueta: justicia

Guerra y religión en Oriente Medio

Por Arnoldo Mora

Entiendo por “fundamentalismo” el intento ideológico por justificar la irracionalidad debido al abuso del poder, recurriendo a una interpretación suprarracional de la acción humana, con fines éticamente inaceptables en razón de su carácter inhumano, que puede llegar a una dimensión genocida. El recurso a la divinidad o a fuerzas sobrehumanas con el fin de imponer su voluntad de manera brutal, ha sido el recurso al que suelen recurrir los déspotas de todos los tiempos. Pero el fundamentalismo, si bien de origen esencialmente religioso por sus implicaciones metafísicas, se extiende también a otros ámbitos del quehacer humano, como la economía, la tecnología o la cultura; aunque lo más frecuente es el recurso al fundamentalismo religioso para legitimar pretensiones de sojuzgamiento político con fines de explotación de recursos humanos y naturales, o de expansionismo imperial.

Tal es el caso de lo que ahora mismo estamos viendo en la más reciente guerra, la que ha librado el eje Estados Unidos-Israel contra Irán. Los primeros recurren a argumentos religiosos, ya que invocando una supuesta condición de “pueblo escogido” por Dios, les daría un supuesto derecho divino a expandir las fronteras del actual Israel para crear el “Gran Israel”, que iría del Río Éufrates en el Este hasta el Río Nilo en el Oeste. Tal argumentación pseudoteológica se fundaría, según la exégesis bíblica de los sectores fundamentalistas judíos que constituyen la base político- ideológica del régimen de Netanjahu, y los movimientos evangélicos norteamericanos representados en el gobierno de Trump por su Ministro de Guerra y por el embajador en Tel Aviv, en los dos últimos capítulos del libro del Profeta Ezequiel, que anuncia proféticamente el retorno del pueblo de Israel, exiliado en Babilonia, al reino de Judea. Valga la pena enfatizar en que la enseñanza y la valiente actitud asumida por el Papa León XIV expresa la interpretación correcta de los textos proféticos. Demás está insistir en que todos los hombres y mujeres honestos sin distingos de ninguna especie, acuerpen la posición del Sumo Pontífice. Por su parte y contradiciendo esa grotesca interpretación de los sectores fundamentalistas, el propio Talmud concibe al pueblo de Israel, no como un territorio sino como un conjunto de comunidades (“diáspora”) que conviven pacíficamente con las naciones en cuyo seno cohabitan.

Evidentemente la argumentación fundamentalista es deleznable aunque de efectos aterradores en todas las épocas, pero especialmente en la actual, en razón del carácter destructor de toda forma de vida de que está dotado el armamento moderno, debido a su aterrador poder que posee gracias al incremento de los presupuestos multimillonarios destinados al desarrollo científico y tecnológico con fines militares. Recurriendo a los drones y cohetes como armas de guerra e instrumentos para lograr lo que en la estrategia militar se solía llamar ”ablandamiento artillero” , cuyo objetivo es destruir con bombas los puntos estratégicos del enemigo (puentes, carreteras, campamentos, frentes de avanzada, centros de telecomunicación, etc.) y provocar el terror en las filas y la población del enemigo, con el fin de preparar la invasión posterior del grueso de las tropas del ejército de tierra, esta infernal estrategia militar ha servido frecuentemente para aniquilar implacablemente a la población civil desarmada e inerme, compuesta mayoritariamente por niños, mujeres, ancianos y enfermos, lo cual le ha dado un carácter infernal a las guerras modernas. Todas las guerras lo han sido siempre, pero ahora la tecnología las ha hecho monstruosamente deletéreas, hasta el punto de que el recurso al armamento atómico y a la guerra biológica podría poner fin a la especie humana. Eso hace de la guerra un mal en sí, la negación del don más precioso, cuya preservación e incremento es la razón de ser de la ética, como es la vida, no sólo la humana sino en todas sus formas y manifestaciones.

Pero la guerra o el genocidio no son un destino fatal para la humanidad. Como respuesta civilizada a la búsqueda e implementación del poder, el ser humano ha ideado la “política”, es decir, el recurso al discurso, a la palabra persuasiva basada en argumentos racionales, con el fin de provocar consensos en que se funde el ejercicio de la libertad colectiva. De esta manera, los pueblos asumen los desafíos del presente y avizoran horizontes de esperanza hacia el futuro. Para lograr tan nobles objetivos, se han creado instituciones regidas por todo un cuerpo de leyes llamado “derecho internacional” o normas que rigen las relaciones entre naciones; con ello se hace factible que el enfrentamiento dialéctico desemboque en acuerdos políticos. El derecho internacional e instituciones como Naciones Unidas, han sido creados con este objetivo. Cumpliendo estrictamente las normas del derecho internacional bajo la supervisión de organismos supranacionales a fin de cumplir los acuerdos logrados, se alcanzarán los nobles objetivos de la política. El diálogo político que no rehúye el enfrentamiento ideológico, firme pero cortés, hace del otro un interlocutor con derechos y deberes, es decir, una “persona” y no un enemigo a destruir, como en la guerra. Porque quien trata al otro como un ser infrahumano, se deshumaniza él mismo; quien trata al otro como bestia, se convierte en bestia él mismo.

Por desgracia, lo que acabo de decir lo han vivido trágicamente los pueblos de Irán y Palestina, especialmente éste último. Estamos ante la bestialidad pura, todo sustentado cínicamente en argumentos pseudoteológicos; lo cual contradice palmariamente la enseñanza original de los maestros de las que se nutren esas ancestrales tradiciones religiosas. La utopía religiosa por excelencia en las religiones sinaíticas es la paz (shalom). Pero la paz es el fruto del reconocimiento de la dignidad del otro en su condición de desvalido. Nadie como el profeta Jeremías, fundador del nacionalismo judío, lo dijo en estos inequívocos términos: “Dios es la mirada de la viuda, del huérfano y del extranjero”. Y el más grande de los profetas de Israel, Isaías, dijo esta sentencia que nunca como ahora debe aplicarse en este abominable conflicto: “La paz es obra de la justicia”.

Se busca un juez

Walter Antillon

Hace más de veinte años, a quien pasara a altas horas de la noche frente al edificio de la Corte Suprema le era dado ver, invariablemente, una luz encendida en lo alto. Era la luz de la oficina del presidente don Fernando Coto Albán, un juez que durante su vida padeció hambre y sed de Justicia, y contribuyó decisivamente a que la Justicia fuera augusta y venerada en Costa Rica.

Apegados a la esencia de su ministerio, jueces como él, o como don Ulises Odio, se cuidaron de comprometer al Poder Judicial en convenios o acciones conjuntas con los otros poderes; porque tenían muy claro que la función de todo juez se concreta nada menos que en juzgar con equidad e imparcialidad los conflictos pendientes entre las personas (con mayor razón si entre estas personas están los miembros de los Supremos Poderes u otros altos funcionarios); y que era vital para la Democracia hacer respetar la sagrada investidura del juez, manteniendo entre éste y los representantes de los poderes fácticos y políticos la distancia suficiente que le permitiera, si el caso se daba, aplicarles el rigor de la ley.

Así debe ser, y por ello es preciso que la Corte, como órgano y cabeza de la Judicatura, vuelva a sentir hoy aquella hambre y aquella sed de Justicia, y recupere esa distancia crítica frente a la voracidad y el frenesí de los poderes; porque la Justicia es, por esencia, un contra-poder social: es la afirmación incondicional de lo justo frente a todo cálculo oportunista y utilitario de algunos.

Porque, en efecto, la mejor política judicial es la que conduce a una justicia independiente, docta e imparcial para todos. Y en ese contexto, es razonable pensar que el buen gobierno de un País requiere jueces cuya actuación recta y oportuna, sumada a otros factores, contribuya a propiciar “un buen clima de negocios”, siempre que se trate de negocios honestos, equitativos y respetuosos de la legalidad; pero esto sólo se puede lograr instaurando un sistema en el que la independencia de cada juez esté asegurada institucionalmente; y no, como da a entender cínicamente un diputado, eligiendo magistrados domesticados, obsecuentes y sometidos a la voluntad y a las políticas entreguistas de un gobierno neoliberal.

Ese diputado y muchas otras personas tienen la idea de que el Judicial es un Poder de rango inferior a los otros, con el peregrino argumento de que la elección de los miembros de la Corte no proviene de las urnas. Pero ¿no se percatan estos señores de que su argumento contradice la Constitución, cuyo artículo 9 confiere el mismo rango a los tres Poderes?

El sistema costarricense de Justicia debe ser guiado por el camino de la dignidad y la independencia; y a ello contribuirá decisivamente un presidente de la Corte cuyo desempeño anterior como Juez y Magistrado constituya una clara y firme garantía de responsabilidad, buen criterio jurídico, firmes convicciones y, sobre todo, de no sometimiento frente al Gobierno, frente a la Asamblea Legislativa, frente a las cúpulas políticas y financieras. Un presidente de la Corte no necesita ser amigo ni tener afinidades con los otros Poderes; y no someterse a ellos tampoco significa que sea su enemigo. Para mantener unas relaciones respetuosas con dichos poderes basta con que sustente ideas y convicciones realistas y claras acerca del papel y el rango de la Justicia dentro del Estado costarricense del Siglo XXI, y las exponga con lealtad y firmeza.

Por lo dicho, y sin que ello signifique demérito alguno para los otros Magistrados de la Corte, muchos de los cuales me honran con su amistad, la persona que, en mi modesto criterio, muy por encima de los cálculos mezquinos y las arteras componendas de los politicastros, reúne las mejores condiciones para presidir la marcha de la Judicatura costarricense en los años venideros, es el juez don Fernando Cruz Castro.

Nota de SURCOS: Este texto fue escrito y publicado por don Walter hace 13 años; lo publicamos hoy a solicitud del autor en homenaje a quien, «contra viento y marea, ha mantenido su independencia y su dignidad en el cumplimiento de su sagrada misión».

Por la Vida y la Justicia

Bienaventurados los que trabajan por la paz,
porque serán llamados hijos de Dios
”.
Mateo. 5:9

La solidaridad
es la ternura
de los pueblos”

José Martí.

La Iglesia Metodista Wesleyana Costarricense IMWC, levanta su voz con espíritu cristiano y corazón solidario, ante la difícil situación que vive el pueblo cubano como consecuencia del bloqueo (embargo) impuesto por los Estados Unidos, especialmente en lo que respecta al asedio energético y financiero que afecta la vida cotidiana de millones de personas.

Como iglesia del Señor, hablamos desde el Evangelio de Jesucristo, que nos llama a amar al prójimo y a defender la dignidad humana. Cuando falta la energía eléctrica en hospitales y hogares, cuando se dificultan las transacciones financieras para adquirir medicinas, alimentos o combustible, no estamos hablando de cifras ni de discursos, estamos hablando de familias, de personas mayores, de niños y niñas que sufren, entre muchos otros aspectos.

La Palabra de Dios nos recuerda: “Aprended a hacer el bien; buscad la justicia, socorred al oprimido” Isaías. 1:17. Hoy entendemos que buscar la justicia también implica denunciar aquellas medidas que, directa o indirectamente, incrementan el sufrimiento de los pueblos. Ninguna nación debería ver limitada su capacidad de acceder a recursos básicos que garantizan la vida y el bienestar de su gente.

El asedio energético afecta la producción, el transporte, los servicios de salud y la educación, entre otras cosas. El cerco financiero dificulta pagos internacionales, compras esenciales y cooperación humanitaria. Estas realidades no son abstractas; tienen rostro humano. Y el Evangelio siempre tiene una palabra cuando la dignidad humana es puesta en riesgo.

Recordamos también el testimonio de la iglesia primitiva: “Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas” Hechos. 2:44. El espíritu cristiano es un espíritu de compartir, de acompañar, de tender la mano, no de cerrar puertas. El apóstol Pablo exhorta: “No se trata de que haya para otros holgura y para vosotros estrechez, sino que haya igualdad” 2 Corintios. 8:13-14. Esa igualdad comienza con condiciones justas que permitan a cada pueblo desarrollarse sin cargas desproporcionadas.

Como Iglesia Metodista Wesleyana en Costa Rica, expresamos nuestra solidaridad fraterna con el pueblo cubano, especialmente con las iglesias y comunidades de fe que continúan sirviendo en medio de la adversidad.

Hacemos un llamado a la comunidad internacional para promover caminos de diálogo, respeto mutuo y soluciones pacíficas.

Invitamos a las congregaciones a orar por Cuba y por todos los gobernantes, para que Dios conceda sabiduría y espíritu de reconciliación.

Reafirmamos que toda política debe poner en el centro la vida humana y el bienestar de los más vulnerables.

Creemos en un Dios de justicia y misericordia. Creemos que los muros pueden caer y que los conflictos pueden transformarse en oportunidades de encuentro. Creemos que la paz no es debilidad, sino valentía.

Que el Señor nos encuentre del lado de la compasión, del lado del diálogo, del lado de la vida.

Él te ha declarado lo que es bueno:
hacer justicia, amar misericordia…
Miqueas. 6:8.

Rev. Nidia Fonseca Rivera
Presidenta IMWC

Rev. José A. Amesty Rivera
Vice-Presidente IMWC

20 febrero, 2026

Mesa de Trabajo por una Agenda Social para los Cuidados exige responsabilidad ética frente a la violencia sexual contra personas menores de edad

Las organizaciones de sociedad civil, instancias académicas y colegios profesionales que formamos parte de la Mesa de Trabajo por una Agenda Social para los Cuidados de Niñas, Niños y Personas Adolescentes en Costa Rica expresamos nuestra profunda preocupación ante declaraciones públicas recientes que relativizan, justifican o normalizan la violencia sexual contra personas menores de edad.

Resulta especialmente alarmante que, desde aspiraciones a cargos de representación o desde cualquier posición de liderazgo público, se sostengan discursos que desconocen sentencias judiciales firmes y que niegan la condición de persona menor de edad a niñas y adolescentes, reproduciendo narrativas que banalizan relaciones profundamente marcadas por la desigualdad de poder, la coerción y la violencia.

Este tipo de afirmaciones no solo contradicen el ordenamiento jurídico costarricense —incluido el Código de la Niñez y la Adolescencia, la Ley de Relaciones Impropias N.º 9406 y el marco penal vigente— sino que también vulneran los estándares internacionales de derechos humanos que el Estado costarricense ha asumido, entre ellos el principio de protección integral, el interés superior de la persona menor de edad y el deber reforzado de prevención, sanción y erradicación de todas las formas de violencia sexual establecido por la Convención Internacional de los Derechos del Niño.

El carácter inválido e improcedente de todo consentimiento sexual declarado por una persona menor de 18 años está debidamente regulado en Costa Rica por vía del “Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la Trata de Personas, especialmente mujeres y niños”, instrumento conocido como Protocolo de Palermo, ratificado por Costa Rica mediante la Ley N.º 8315 del 4 de noviembre de 2002, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional. El Protocolo de Palermo forma parte del ordenamiento jurídico costarricense y rige sobre todo lo relacionado con la validez o no del consentimiento sexual para actos donde la parte actuante sea menor de 18 años de edad.

Como sociedad, debemos ser claros e irreductibles: no existe consentimiento válido en relaciones sexuales entre personas adultas y personas menores de edad, y cualquier intento de presentarlas como “normales” constituye una forma de legitimación simbólica de la violencia sexual. Estos discursos tienen efectos reales y dañinos, pues refuerzan la impunidad, desalientan la denuncia, revictimizan a quienes han sobrevivido a estas violencias y debilitan la confianza en las instituciones encargadas de garantizar protección y justicia.

Quisiéramos enfatizar que toda persona que ejerza o llegue a ejercer funciones de servicio público —particularmente en espacios de influencia legislativa o de formulación de políticas públicas— debe demostrar la capacidad de ajustar sus concepciones, discursos y actuaciones al marco de derechos de la niñez y la adolescencia. La función pública exige un compromiso ético ineludible con la dignidad humana, el Estado de derecho y la protección de las poblaciones en mayor condición de vulnerabilidad.

Reafirmamos que la protección de niñas, niños y personas adolescentes frente a la violencia sexual no es una cuestión ideológica, partidaria ni opinable. Es una obligación jurídica, ética y democrática. Costa Rica ha construido, con enormes esfuerzos históricos, un marco de protección que no puede verse erosionado por discursos regresivos que normalizan la violencia y desconocen la evidencia, la ley y la experiencia de las personas sobrevivientes.

Desde la Mesa de Trabajo por una Agenda Social para los Cuidados, reiteramos nuestro compromiso con la promoción de una cultura de derechos, con la prevención de todas las formas de violencia y con la exigencia de que quienes aspiren a ejercer poder público actúen con responsabilidad, conocimiento y respeto irrestricto por los derechos humanos de niñas, niños y personas adolescentes.

El cuidado, la protección y la dignidad de las personas menores de edad deben ser un mínimo ético compartido en cualquier proyecto de país.

Señor presidente: ¿Por qué no aceptamos acudir a su llamado de acompañarle a la Asamblea Legislativa?

Porque:

  • Nadie acompaña a miles de costarricenses que acuden a diario a los despachos judiciales y administrativos para responder ante la justicia.
  • En su caso, se trata de un requisito formal de procedimiento para el inicio de una investigación por supuestos actos de parcialidad política (o beligerancia).
  • Este acto no es una batalla política electoral, sino un procedimiento jurídico que usted debe atender y que requiere de su persona afrontarlo con transparencia, serenidad y respeto.
  • Su llamado pretende usar al pueblo como escudero para protegerse y obviar su responsabilidad.
  • Este pueblo defiende la democracia, la paz y la justicia.
  • En Costa Rica confiamos en un Estado de Derecho.
  • Costa Rica necesita calma, verdad y confianza.
  • Somos pueblo que defiende la paz, la igualdad, la diversidad y la justicia.
  • No acompañamos ideas de odio ni venganza.
  • En democracia, el poder siempre le pertenece al pueblo.

Sharo Rosales Arce, 106920853

Eugenia Salazar, 104720913

Ligia Varela Gómez, 104880146

Manuel Francisco López Corrales, 105750170

Mabel Figueroa Ramos, 3-0190-1173

Roxana Arroyo Vargas, 106430057

Nia Salas, 107520643

Ana María Trejos, 104470409

Luis Carlos Bonilla Soto, 304000489

Ana Rosa Ruiz Fernández, 302480440

Raquel Dayuma Villalobos Agüero, 118370841

Xiomara Hidalgo Rojas, 2-0360-0903

Yanis Quesada Chanto, 107520531

Pablo Zúñiga Morales, 104670843

Alfredo Scott, 107640507

Sharon Montoya Azofeifa, 108880136

Lili, 104680210

Alessandra De Franco, 109160573

María Isabel Salas Quesada, 203040264

Gretchen Mora Valverde, 110220039

Julia De la O. Murillo, 4-0101-0754

Ana Rojas Chavarría, 104910714

Nidia Fonseca, 104510485

William, 107030510

Ana Beatriz Solera Gutiérrez, 112640806

Jeannette Soto, 203300616

Dalia Mora Ajoy, 105450150

CINTHIA JIMENEZ PADILLA, 109860425

Jackeline Murillo, 204500838

Peggy Quesada Chamorro, 204920694

Casilda Sancho, 202410142

Ana Chacón Mora, 105480839

FREDDY PACHECO LEÓN, 103490573

Rosa María Soto Quesada, 601860041

Vianey Madrigal Soto, 110920755

Luz María Marín, 2288498

Sofía Castro Aragón, 303210209

Catarina Goldoni Ruiz, 103850510

Marianela Cambronero Orozco, 205050044

Nuby Ordoñez Ugalde, 601570924

Roger Chaves Grijalba, 602290651

Rocío Ramírez Varela, 109090464

Patricia Quirós Umaña, 104770169

Rolando Vargas, 602020160

Sandra María Picado Arroyo, 601 510 469

Sonia Sandi Zúñiga, 104980283

Juan Félix, 301860854

Lo suscribo, aunque no lo reconozco presidente., 203560483

Roy Vargas Castro, 119090419

Pablo Sibar Sibar, 601230262

Luis Ángel Céspedes, 104131304

Pamela Umaña Miranda, 603750519

Edgar Muñoz Fonseca, 105150781

César Retana Jiménez, 109560463

Ruth Vindas, 401350763

Marta Arroyo Bonilla, 302190585

Andrea Lara Álvarez, 210400752

Albertina Alfaro Chinchilla, 105650667

Lilliana León Zúñiga, 105410928

Cynthia QC, 108490770

Herbert Blanco Solís, 103921272

Luis Rojas,

Silvia Monge Retana, 107370479

Mario, 9-0054-0874

Kattia Isabel Castro Flores, 107590724

Fabiola Chacón Rodríguez, 116540749

Gerardo Vázquez Gamboa, 104680967

Nadia Alvarado Molina, 800820256

Albena Muñoz Taya, 901040926

Leda, 302290068

María del Carmen León Zúñiga, 106160351

Jeannette Chiny Naranjo, 106670314

Paula María Escudero Aguirre, 114290782

Rodrigo Jiménez, 105370978

Alejandra Ducca,

Eileen Monestel Arce, 104330286

Patricia Valverde Usaga, 105290672

Andrés Carranza Palacios, 112 910 966

Maureen Esquivel Camacho, 114620023

Gerardo Mora Burgos, 103640085

Cecilia Chiny Naranjo, 106330149

Ana Catalina Hernández Salas, 105560004

Isis Fallas Salazar, 108530920

Magda Vanessa Sánchez Lépiz, 103 940 882

Elisabeth Cook, 184000052015

Silvia Porras, 106370465

Shirley Ruiz Monge, 111420865

Rigoberto Lazo Valladares, 800450482

Maritza Bustamante Venegas, 105660455

Omar Miranda Bonilla,

Karina Vargas Espinoza, 110610740

Melania Monge Rodríguez, 105370482

Ruth Mora Maradiaga, 104160889

Floribeth Badilla Picado, 1 581 426

Yancy, 109150956

Gloria Salas Hernández, 401470339

Carmen E. Ducca D., 103220886

Soili Buska, 800930604

María José Gutiérrez, 111010051

Carolina Soto Fallas, 204970192

María José Cascante Matamoros, 111660261

María Pacheco, 104880336

Juan Carlos Vargas Aguilar, 1-0494-0565

Eva Somogyi, 104250953

Geovanny Blanco Mata, 3-0311-0230

Andrea Cuenca Botey, 110060165

Fresia Camacho, 10541-0883

Sylvia Ester Muñoz Mata, 108830514

María Fernanda Conte Cuenca, 119630518

Richard, Cubero

Claire Marie de Mezerville López, 111470672

Dan Abner Barrera Rivera, 800810884

Gabriela Soto, 105520411

Fernando Méndez Castellanos, 901210122

Grace Venegas Bonilla, 106340405

Raúl Soto Rodríguez, 112220018

Natalia Cáceres Zúñiga, 206510149

Evelyn Castro, 107360160

Emmanuel Calvo,

Randall Urbina, 106290663

Irma Arguedas Negrini, 104830499

Ileana Cubero Aguilar, 105820485

José David Camacho Quirós, 304590548

Antonio Gamboa Gamboa, 303360425

María del Milagro Miranda Ramírez, 501920782

Juan Carlos Valverde Campos, 107460878

Airren Sánchez Reyes, 602660730

Irene Romero Hidalgo, 106550377

Jenny Delgado Monge, 401420321

Guido Mora Mora, 302570217

Isabel Ducca Duran, 105640060

Sofía Castro Aragón, 303210209

Pablo Barrantes Rojas, 109250294

Fernando Rudín Vega, 104840457

Olga Pineda, 1607931

María Cecilia Leme Garcez, 800930411

FRANCINI ZUÑIGA RAMIREZ, 10800897

Vilma Peña Vargas, 106640311

Marco Vinicio Fournier Facio, 104430604

Dahianna Alexandra Mora Cascante, 113130012

Mayela Coto González, 601310941

Stephanie Rojas, 114130901

Rosa María Muñoz Varela, 601520211

Francisco Madrigal Movellan, No lo acompaño

Ani Hidalgo, 2437664

Maureen Campos Bustamante, 106280730

Guiselle Ulate Garro, 401520725

Karol Barrantes Carballo, 401780075

María del Mar Brenes Herrera, 603150448

Jessica Mac Donald, 801250915

Marielos Morales Blanco, 107 480 763

María Gabriela Quesada Coto, 105250173

Nuria, 105550068

María Trejos Montero, 106890938

María Cantillano Castro, 105740752

Herbert E Contreras Vásquez, 601200237

Rodolfo Ulloa, 105480272

Lady Meléndez Rodríguez, 105410868

GISELLE TAMAYO CASTILLO, 105670719

Wilber Zavala, 801310365

Rodmi Cordero, 106770046

Carmen Castro, 106020438

Nuria Calvo Fajardo, 3-181611

Iliana Jiménez, 108220695

Rita Benavides, 108140112

Carmen Elvira Carrasco Garland, 800500814

Patricia Medina, 800940361

Alonso Oviedo Delgado, 108280332

Sara Jiménez, 106340844

Jimena Valverde Sánchez, 304880870

María Estefanía Coto Solano, 115660901

Xinia Escalante González, 104710264

Henry Oviedo, 107050246

Ibelís Velasco Fuentes, 202750139

María Fernanda Chaves Rodríguez, 207930834

Oscar Aguilar Bulgarelli, 103 100 965

María del Rocío Peinador Roldán, 107550706

Víctor Mora Black., 601170946

Flory Meza, 301880191

Marlen Zúñiga Alvarado, 106830439

Edgar Miranda Molina, 104080105

Jorge Mora Portuguez, 106900544

JOSÉ ANDRES SOLÍS HIDALGO, 111390772

Fabricio Ulate, 204290804

Karla María Calderón Sánchez, 114240786

María Solano Vega, 113950495

Adela Ma. Herrán Rescia, 1- 0536-0453

Lourdes Arroyo

Remberto Espinoza O, 601270095

Frella Fernández Corrales, 106390579

Óscar Castillo Rojas, 301951450

Catalina Campos Varela, 116220413

Víctor Chávez Grijalba, 602730710

Usted no me representa, no comparto su forma de pensar y actuar y estoy en todo mi derecho de disentir., 106460112

Juan Antonio Quesada Castro, 117210292

Marlene Gómez Brenes, 302730298

Alexandra Zamora Montero, 401390785

Joaquín Hernández Aguilar, 301+31286

Angélica María Quirós Mora, 106910730

Conversatorio «Soberanía y justicia: luchas laborales, ambientales y sociales en Panamá»

Desde abril, Panamá vivió una histórica huelga nacional impulsada por el sector docente contra la reforma a la Caja de Seguro Social. Durante tres meses, miles de personas salieron a las calles exigiendo justicia social y fueron duramente reprimidas: hubo despidos, retención de salarios y persecución sindical.

Martes 14 de octubre
5:00 pm
Sala de Audioviosuales, Facultad de Ciencias Sociales, UCR.

Participan:
Dra. Rebeca Murillo, Movimiento Unidos por la CCSS.
Sr. Deivis Ovares, UNDECA y Frente Nacional por la Seguridad Social.
Prof. Fernando Ábrego, secretario general ASOPROF.
Dr. Allen Cordero, Movimiento de Trabajadores y Campesinos, exdirector Escuela de Sociología UCR.

Instituto Sindical de Formación Política se solidariza con la lucha del sector arrocero

El Instituto Sindical de Formación Política (ISFP) expresó su respaldo y solidaridad con la firme y justa lucha que mantiene desde hace varios días el sector arrocero costarricense.

Las protestas se originan ante las políticas gubernamentales “que favorecen la apertura a la importación de arroz, una medida que ha beneficiado a un reducido grupo de importadores en detrimento de los pequeños y medianos agricultores del país. Esta decisión no solo debilita la producción nacional, sino que también ha provocado la pérdida de empleos en comunidades campesinas y rurales que dependen directamente de este cultivo”, señala el comunicado del ISFP.

Además, se agrega que “a pesar de los discursos oficiales, la realidad es que el precio del arroz al consumidor no ha disminuido, lo cual deja en evidencia que estas políticas no protegen ni a los productores, ni a los trabajadores del sector, ni mucho menos a las familias costarricenses. Por el contrario, ponen en riesgo la soberanía alimentaria y afectan a los sectores más vulnerables de la población, dado que el arroz es un producto esencial de la canasta básica”.

El ISFP recalcó que este conflicto no es únicamente económico, sino también político y social, pues una democracia verdadera debe privilegiar al pueblo trabajador y no a las élites que buscan ganancias voraces. En ese sentido, el instituto manifestó que continuará alzando la voz junto a los agricultores y trabajadores que defienden su derecho a producir y a vivir con dignidad.

“El arroz es parte de nuestra mesa y de nuestra identidad. Defender al productor nacional es defender al pueblo costarricense”, señaló el ISFP en su declaración pública.

El instituto reafirmó que la democracia es con el pueblo, no contra él, y que seguirá apoyando todas las luchas sociales orientadas a garantizar justicia, equidad y soberanía.

Honduras – 42 años de la desaparición y muerte de nuestros mártires: nunca más

Honduras, septiembre de 2025 / Comunicado conmemorativo

Este mes de septiembre conmemoramos y honramos a aquellos valientes hondureños y hondureñas, héroes y mártires caídos en Olancho en 1983, quienes entregaron sus vidas en defensa de una Honduras justa, digna y solidaria.

Con respeto y solemnidad, evocamos la memoria de Juan Ramon Dermith, René Bulnes Soleno, Luis Antonio Isaula Oliva, Rafael Alberto Salazar Mugartegui, Padre Guadalupe Carney, José María Reyes Mata, y de todos aquellos que fueron torturados, desaparecidos y asesinados en el departamento de Olancho, en el marco de la brutal represión estatal de la década de los ochenta, producto de la Doctrina de Seguridad Nacional.

Nuestro pueblo sabe que la libertad y la justicia tienen un precio muy alto. Reconocemos el sacrificio de quienes, con su vida, sembraron las semillas de esperanza y transformación en nuestro país. En honor a su memoria, reafirmamos nuestro compromiso de seguir luchando por el derecho a la verdad y la justicia. Esto nos obliga a garantizar que nunca se olvide el pasado, que las verdades sean plenamente conocidas, y que la memoria de las víctimas permanezca viva como un acto de justicia y reparación.

Nos solidarizamos con sus familiares y con toda la comunidad que continúa soñando con un país sin miedo ni opresión. La memoria activa de los mártires nos recuerda que “nunca más” debe repetirse la historia de represión, desapariciones y asesinatos. Solo mediante reformas institucionales, justicia efectiva y una memoria verdadera, podremos construir un país en paz, sin miedo y sin impunidad.

Desde el Grupo Búsqueda de la Verdad y la Justicia, seguimos trabajando por una Honduras que honre a sus víctimas, garantice sus derechos y nunca olvide su pasado. La lucha continúa, y todos estamos llamados a mantener viva su memoria y a perseverar en la búsqueda de una sociedad más justa.

¡Nunca olvidaremos! ¡Nunca nos rendiremos!

Por la memoria, la justicia y la dignidad de Honduras.

Grupo Búsqueda de la Verdad y la Justicia busquedajusticiahn@gmail.com

Caminata por la erradicación de la violencia sexual contra personas menores de edad

El próximo sábado 9 de agosto, de 9:30 a.m. a 12:00 m.d., se realizará la 2ª Caminata por la Erradicación de la Violencia Sexual contra personas menores de edad. La actividad se enmarca en el Día de Solidaridad con las personas sobrevivientes de violencia sexual padecida en la infancia y adolescencia.

La caminata reúne a personas sobrevivientes, activistas, profesionales y organizaciones de la sociedad civil en un llamado colectivo a detener todas las formas de violencia que afectan a las infancias. Será un pasacalles lleno de música, arte, carteles y colores, pensado como un espacio seguro para personas de todas las edades.

El año pasado se formó parte de una movilización histórica junto a más de 500 organizaciones en América Latina y el Caribe. Este 9 de agosto se renueva el compromiso de alzar la voz por justicia, prevención y reparación para las personas sobrevivientes.

Fuente: Información compartida con SURCOS por Voces Nuestras
https://www.instagram.com/p/DMbDOJLxruv/?igsh=bTA2OWU3N3ZnOHVh
Le invitamos a visitar la página para más información.

Recorrido:

Dignidad indígena en resistencia: Presbere y Saldaña siguen caminando

Esta nota comparte una producción del Observatorio de Bienes Comunes de la Universidad de Costa Rica, a partir del trabajo del Colectivo Antonio Saldaña.

El pasado 5 de julio, en una jornada cargada de memoria y lucha, el Colectivo Antonio Saldaña conmemoró el legado de Pablo Presbere y Antonio Saldaña, figuras centrales de la resistencia indígena en Costa Rica. La actividad no fue solo un acto simbólico: fue un ejercicio político y comunitario de afirmación cultural y territorial. Desde la región Bribri-Cabécar de Talamanca, la memoria viva se convirtió en acción colectiva.

El artículo disponible en el sitio del Observatorio explora cómo estos referentes históricos continúan inspirando luchas por la autonomía de los pueblos originarios, el derecho a la tierra y la descolonización del pensamiento. A través de textos, imágenes y participación comunitaria, la conmemoración permitió revitalizar preguntas fundamentales: ¿Qué significa hoy defender el territorio? ¿Cómo se ejerce la soberanía cultural frente a las amenazas del olvido institucional?

Presbere, símbolo de la resistencia contra la colonización en el siglo XVIII, y Saldaña, defensor de los pueblos indígenas en las primeras décadas del siglo XX, encarnan un legado que continúa vigente. El texto hace un recorrido por sus vidas, sus luchas, y la forma en que sus nombres abren camino para nuevas generaciones que exigen justicia histórica, memoria digna y defensa de la vida colectiva.

Desde el presente, las comunidades reafirman que sin autonomía no hay justicia, sin memoria no hay futuro y sin territorio no hay vida.

Les la nota completa aquí:
https://bienescomunes.fcs.ucr.ac.cr/dignidad-indigena-en-resistencia-el-legado-de-presbere-y-saldana/