Ir al contenido principal

Etiqueta: maltrato animal

Denuncian presunto maltrato y abandono de fauna en condominio de San Rafael de Alajuela

Una serie de correos electrónicos remitidos al Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) y al Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) evidencian la preocupación de vecinas y vecinos del Condominio Campo Real (Concasa), en San Rafael de Alajuela, por lo que califican como una situación de abandono y posible maltrato hacia patos, tortugas y peces que habitan en un lago artificial del complejo residencial.

La denuncia fue apoyada formalmente por María Elena Fournier Solano, de la Asociación Conservacionista YISKI, quien solicitó a las autoridades competentes claridad sobre cuál institución debe asumir la atención del caso, dado que podría involucrar tanto vida silvestre como animales de origen doméstico.

El origen del conflicto

Según la información remitida por Vilma Navarrete Murillo y respaldada por otros condóminos, el lago artificial fue construido hace más de 20 años y desde entonces ha albergado varias generaciones de patos, así como tortugas y peces. Los primeros patos habrían sido introducidos como animales domésticos y criados en ese entorno.

El conflicto surge cuando la actual administración del condominio solicita intervención del SINAC y, tras inspección, se determina que las especies observadas corresponden a vida silvestre. A partir de ese criterio, se instruye a los residentes no alimentar a los animales, en apego a la normativa que prohíbe alimentar fauna silvestre.

Sin embargo, vecinos denuncian que el entorno no ofrece condiciones naturales suficientes para la auto subsistencia de las especies, ya que el lago es artificial, el agua no corre y el terreno circundante carece de vegetación adecuada. Además, aseguran que se ha restringido el acceso a áreas verdes que antes utilizaban los animales.

Se reporta incluso la muerte y lesiones de patos jóvenes tras intervenciones de personal de seguridad privada, situación que generó mayor alarma entre residentes.

La respuesta institucional

En la cadena de comunicaciones, funcionarios del Área de Conservación Central (ACC-SINAC) confirmaron que el sitio ya había sido inspeccionado desde el año anterior y que incluso se realizaron charlas sobre convivencia con fauna silvestre dirigidas a condóminos.

El funcionario Anthony Barrientos informó que se realizó inspección conjunta con SENASA y personal encargado de vida silvestre del ACC, y que el abordaje ha sido complejo debido a discrepancias entre residentes respecto al manejo de la fauna.

Desde SINAC se reiteró que alimentar fauna silvestre está prohibido por normativa vigente, especialmente en el caso de tortugas.

Las preguntas que plantea la denuncia

María Elena Fournier planteó interrogantes que reflejan el fondo ético y jurídico del conflicto:

  • ¿Debe dejarse morir de hambre a los animales si el entorno no les permite subsistir naturalmente?

  • ¿Sería viable reubicarlos en un espacio adecuado?

  • ¿Es la laguna artificial o natural?

  • ¿Existe responsabilidad por domesticación prolongada de especies que ahora son consideradas silvestres?

La activista insiste en que el problema requiere una solución integral que prevenga más muertes y sufrimiento animal, y solicita que las instituciones informen con claridad cuáles serán las acciones concretas a seguir.

Un debate más amplio

El caso abre un debate más amplio sobre:

  • La convivencia entre comunidades humanas y fauna silvestre.

  • La responsabilidad institucional ante procesos de domesticación prolongada.

  • El alcance de la Ley de Conservación de Vida Silvestre.

  • La posible aplicación de la legislación contra el maltrato animal.

  • La necesidad de coordinación entre SINAC y SENASA.

Las autoridades indicaron que están buscando abordar la situación de forma integral. Las personas denunciantes permanecen a la espera de una respuesta concreta.

Un “Tope nacional” como espejo de la decadencia

Nidia Marina González Vásquez
San Ramón de Alajuela

Margaret Mead afirmó que el primer signo de civilización no fue una herramienta, sino un fémur fracturado que sanó, como indicador de que alguien cuidó a esa persona para sobrevivir en un medio que de otra manera sería una sentencia de muerte.

Creo firmemente en tal afirmación, sin la ética humana y la solidaridad solo seríamos seres vacíos. También creo que ese acto debe ser extensivo a la compasión y el cuidado de otras especies, del entramado de la vida que nos sostiene y que no son recursos sino seres que sienten.

Temí cuando anunciaron un tope nacional en San Ramón, muchas personas se opusieron, pero no fueron escuchadas, por ejemplo, Don Félix Esquivel Garrote, presidente la asociación de mi barrio, ASODECA, presentó un recurso de amparo que tampoco fue escuchado.

El resultado ha sido fémures de caballos y de un búfalo que no resistieron el ritmo de la crueldad a la que son sometidos en estos eventos nada civilizatorios.

En la época colonial el ganado se movía entre fincas y los jinetes se “topaban” entre ellos, de ahí el vocablo que en estos días cobija eventos tan distantes a aquellos, empezando porque el asfalto y los tumultos, el ruido de automóviles y el transporte de estos nobles animales, los someten a niveles de estrés incompatibles con la compasión civilizatoria.

Es imposible que un evento masivo no maltrate a los animales. Imposible que no someta a los vecinos de la comunidad donde se desarrolla a pleitos, calles cerradas, borrachos orinando en cada esquina, delincuencia, y cientos de escenas alejadas de lo que debería ser la cultura.

En esta ciudad que ha visto nacer poetas e intelectuales, presidentes humanistas, músicos brillantes, educadores, y universitarios de alto nivel. Aquí donde nació la primera biblioteca del país, y en el siglo XIX tuvo un teatro hermoso y prestigioso. Aquí, donde tenemos pensamiento, arte y centros culturales, contrasta la barbarie que nos quieren imponer. Contrasta la traición política de una ciudad que cuando era pueblo fue a luchar contra los filibusteros y ha defendido la justicia social y el pensamiento crítico.

En San Ramón, muchas personas tenemos dignidad aún y no queremos la barbarie, no la apoyamos por más que se disfrace de “evento cultural”, y por más que una alcaldesa y sus acólitos lo quieran justificar como “reactivación económica”.

Curar el fémur fracturado debería ser nuestro norte civilizatorio, cuidar de la nobleza, la belleza y la inocencia de los animales, cuidar de los días navideños que recuerden la solidaridad y el amor incondicional, la paz que tanto necesitamos y que unos cuantos quieren enterrar para vendernos la violencia en su lugar.

26 de diciembre, 2025.

Tope de Montes de Oca: “Crónica de un desastre anunciado”

Mario Ruiz Salas
Vecino de Montes de Oca

¡El desastre del tope en Montes de Oca era evitable!

Vimos lo que se pasó advirtiendo durante meses: equinos heridos, dos muertos, jinetes borrachos violentos, alcohol en la vía pública (y esto per se no es un problema para mí, sino el hecho de que pese a la prohibición expresa en la ley y en la licencia municipal para el tope, y lo dicho por autoridades municipales, se permitió abiertamente) y abuso de recursos municipales para beneficiar a intereses privados, tanto quienes lucraron usando espacio público sin el pago respectivo de patentes como por el despliegue policial y de limpieza gratuito para el organizador, pero pagado con nuestros impuestos.

La soberbia de quienes, con un poco de poder, traicionan el bien común es vergonzosa. Montes de Oca merece respeto y líderes que prioricen a la comunidad, no sus intereses personales o el onanismo farandulero de desfilar en una carroza asumiéndose como un divo.

Las promesas vacías del alcalde y los promotores de este evento chocaron con la realidad que demostró lo contrario y predecible: violencia, descontrol y sufrimiento animal.

Hablemos y exijamos cambios. Montes de Oca no puede seguir así.

Gremio de rescatistas apoya el proyecto de ley que reconoce la capacidad de sentir de los animales y promueve su bienestar

Por Rebeca Hidalgo
Activista por el bienestar animal

El Proyecto de Ley N.º 24.482 «Reconocimiento de la capacidad de sentir de los animales y la armonización de su entorno con el de los seres humanos» es fundamental y debe ser aprobado lo más pronto posible, no solo por razones éticas y morales, sino también por la creciente necesidad de proteger a los animales en vista de los alarmantes casos de maltrato animal reportados en los últimos tiempos.

La iniciativa de ley fue presentada por la legisladora Vanessa Castro y entro al orden del día de la comisión de Ambiente.

En primer lugar, este proyecto de ley parte del reconocimiento de que los animales son seres sintientes, es decir, tienen la capacidad de experimentar sensaciones de placer o dolor. Tal como establece la Sala Constitucional en el voto 2012-4620, el maltrato animal “vulnera las buenas costumbres, la moral y el orden público” y debe ser prevenido y prohibido por razones constitucionales. El maltrato a los animales no solo afecta su bienestar, sino que implica una lesión directa a la dignidad humana, ya que la violencia contra los animales refleja insensibilidad y crueldad que impactan negativamente en la convivencia social.

La jurisprudencia constitucional subraya que los animales no humanos deben ser protegidos porque tienen la capacidad de sentir, y por ello, los seres humanos, en su «superioridad racional», tienen la responsabilidad de garantizar que sus actos hacia los animales estén marcados por el respeto y la dignidad. Este vínculo entre la dignidad humana y la protección animal es el núcleo del proyecto de ley, que pretende regular esta relación para evitar crueldad y sufrimiento innecesario a los animales.

Además, los recientes casos de maltrato animal evidencian la urgente necesidad de reforzar la legislación en esta materia. Noticias como la investigación por maltrato contra un perro en Heredia​, la crueldad hacia 26 perros y 4 gatos en Tibás​, y el caso del perrito encerrado en un carro a temperaturas extremas en Cartago​, son solo ejemplos de una situación que ha llegado a niveles alarmantes en el país.

Este proyecto de ley es crucial para abordar este problema desde una perspectiva legal y moral, garantizando que los animales reciban un trato digno, acorde a su capacidad de sentir, y que la sociedad costarricense avance hacia una convivencia más ética y respetuosa con todas las formas de vida.

El tope: ¿tradición o imitación?

Ricardo Izaguirre

Nunca voy al “tope” porque no me gustan los espectáculos en donde los animales reciben algún tipo de maltrato; y es indudable que en esta fiesta esas bestias sufren muchos ultrajes derivados del agresivo pavimento en donde tienen que movilizarse.  Ese duro y resbaladizo suelo en donde sus cascos de acero patinan con facilidad, es un suplicio antinatural a su forma de vida en la libertad del campo.  El calor de la ciudad y la aglomeración de personas a su alrededor, es otro elemento agresivo.  Pero lo peor que tienen que soportar es la cantidad de jinetes ebrios que los montan.  No se sabe cuál es el porcentaje de borrachos ni en qué grado de alcoholismo se encuentran cuando llegan al Paseo de los Estudiantes, a la altura de las oficinas del SNAA, sitio en donde empecé a ver el “Tope” de guaro.  Igual que en la “Calle de la Amargura” de la Universidad, a un lado y otro de la vía se amontonaban las cajas de  cerveza; y se puede decir que, casi sin excepción, no había caballista (hombres y mujeres) que no llevaran vasos o latas de cerveza en sus manos.

Las autoridades exigen una licencia para manejar un vehículo dócil como es un carro; además, en cualquier momento nos hacen una alcoholemia para probar que nos encontramos en buenas condiciones para conducir con responsabilidad.  Entonces ¿por qué no hacen lo mismo en relación con los caballistas?  Recuerden que estos van conduciendo una bestia que puede asustarse o rebelarse ante el mal trato.  Que ante el salvajismo de los puyazos que les aplican con las espuelas, estos caballos pueden perder el control e irse encima del público del cual los separa sólo un simple mecate; es decir, la única protección que tienen los mirones, es un mecatito que nada significa para un animal de ese tamaño y fuerza.  Y como  estos jinetes, ahítos de guaro, pierden el tacto y la mesura en cuanto a la forma como deben tratarlos, el peligro se hace mayor y más cercano.  Pero, ¿sería viable un “Tope” sin guaro?  ¿Tendría patrocinio del Estado, de los “medios” y de las licoreras?

Se dice que el Tope es una tradición, pero ¿una tradición de qué?  ¿Qué tiene esa actividad de cultural o de beneficio para el pueblo?  La verdad es que tal cosa es solo del interés de una elite muy reducida; de gente económicamente poderosa que aprovechan ese espacio que se han abierto en las celebraciones de fin de año, para hacer ostentación de sus bestias, sus trajes y capacidad de tragar guaro “a caballo”.  Pero además de lo que hemos apuntado, está el asunto de lo inadecuado de ese desfile.  No es lícito que para la complacencia de una minoría, nos partan la aldea en dos, y que causen el sinfín de problemas viales que eso genera.  San José es un pueblón saturado de carros, con escasas vías importantes, y sin alternativas para la movilización vehicular.  Si queremos ir de Norte a Sur, tenemos que pasar por la avenida segunda, no hay de otra; y si esta está llena de caballos y jinetes borrachos, se forma el caos.

Ese Tope se debe hacer en algún potrero de Cartago; en alguna de las fincas de los criadores de caballos finos en donde tengan las instalaciones adecuadas, en piso de tierra para no mortificar a los animales, y ante un público conocedor y perteneciente a la misma clase social de los caballistas y dueños de las cuadras.  La equitación, en todas sus formas, es una diversión de ricos, y no en balde le llaman “el deporte de los reyes”.  Es por eso que ese desfile no puede ser una “tradición” costarricense, sino más bien una especie de remedo de los rodeos que hacen los gringos.  En ellos sí es una tradición que se remonta hasta los tiempos del Lejano Oeste.  Además, es natural y auténtica; incluso la ropa que utilizan.  Pero ¿qué tan reales son esos sombreros al estilo John Wayne en nuestro medio?  Mujeres y hombres con bluyines y cubre pantalones de cuero llenos de flecos, más parece una parodia de lo que hacen los norteamericanos.  ¿Vaqueros ticos en San José?  ¿En el pavimento?  Suena un poco raro y discordante.

Y aunque la gente es libre de elegir en qué se divierte, las autoridades tienen la obligación de asegurarse de que esa diversión masiva, cualquiera que sea, reúna el mínimo de requisitos de seguridad y decencia para ser incluida como parte del paquete circense que  el gobierno ofrece al pueblo cada fin de año.  Y la primera de esas condiciones es que no debe hacerse en el centro de la ciudad; esa actividad es campestre por definición.  Por lo tanto, debe realizarse en un potrero, parque, finca o hipódromo adecuado tanto para los espectadores como para las bestias que deben lucirse.  La segunda condición es que aquellos que participen como caballistas, deben estar sobrios durante toda la jornada para que tal demostración tenga la categoría de “cultural”.  Y tercero, que las autoridades exijan a los participantes una especie de certificado (licencia) que pruebe que estos tienen la capacidad de manejar correctamente a esos animales.

Un pequeño grupo de ricos hacendados no tiene derecho de imponer a toda la ciudad una actividad que no solo causa trastornos increíbles en el tránsito, sino que es un espectáculo deprimente y vergonzoso desde el punto de vista del ejemplo moral que le dan a todos los niños y jovencitos que contemplan ese desfile de borrachos haciendo gala de su condición.  No son todos, pero sí muchos.  Tantos como para darle colorido de “Tope del Guaro”.  Ojalá que las autoridades se interesen en adecentar este desfile; pero mucho más importante, sería que fueran los propios organizadores los que tomaran un mínimo de medidas que garanticen a la sociedad costarricense, la decencia y buen ejemplo de un “show” que, aunque ajeno a nosotros, puede ser bonito y digno de disfrutarse con la familia.

 

Fraternalmente:

RIS

Correo: rhizaguirre@gmail.com

 

Enviado a SURCOS por el autor.

Aprobación de la Ley contra el maltrato animal en Costa Rica

En Costa Rica como en muchas otras partes del mundo, muchos animales (sobre todo perros y gatos), son envenenados, asesinados, golpeados sin razón o hasta por placer, abandonados luego de tener un hogar la mayor parte de su vida, y mueren atropellados, algunos son vio lados, explotados como máquinas para tener crías y abandonados a su suerte o eutanasiados cuando ‘ya no sirven como negocio’.

Esto debe parar, y pedimos su firma para con ella y la de muchos otros, tratar de llegar a nuestro gobierno y que esta Ley sea finalmente aprobada, llevamos mucho tiempo esperando y durante esta espera ya muchos animales han muerto en manos criminales. Ayúdanos con tu firma, todos los animalistas de Costa Rica se lo agradecemos al mundo entero que nos apoye en esta noble causa.

 

http://www.avaaz.org/es/petition/Que_se_apruebe_la_Ley_contra_el_maltrato_animal_en_Costa_Rica/?tuNYkeb

 

Información enviada a SURCOS por María Alejandra Mesen.