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Etiqueta: manipulación mediática

Balance del gobierno de Rodrigo Chaves Robles

Gerardo Fumero Paniagua

Termina su periodo marcado por contrastes, una macroeconomía estable, pero con un país sumergido en la peor crisis de su historia en seguridad, salud y educación, un gobierno confrontado con toda la institucionalidad del Estado y con el más alto nivel de incumplimiento de promesas de campaña de nuestra historia.

Costa Rica alcanzó cifras récord de homicidios vinculados al narcotráfico y el crimen organizado, aunque para Chaves solo son «ajuste de cuentas entre delincuentes», “que se maten entre ellos”. Priorizó el equilibrio fiscal antes que el bienestar del pueblo, al recortar significativamente la inversión social.

Su liderazgo ha sido catalogado como populista, autoritario, narcisista y mesiánico. Se presenta a sí mismo como el único capaz de «limpiar la casa» y derrotar a las «estructuras de poder», «la prensa canalla» y «los mismos de siempre”. Su conducta representa una degradación de la investidura presidencial y una amenaza directa a la paz social y a la estabilidad democrática que nos ha caracterizado por siglos.

Su estilo ha sido de confrontación abierta con la Asamblea Legislativa, con el Poder Judicial, con la Contraloría, con la Prensa y con cualquier control de legalidad de sus proyectos -como fue el caso de Ciudad Gobierno y la Ley Jaguar-, lo que generó una fuerte polarización social entre «chavistas» y “opositores”.

En su comunicación rompió con la tradición del «lenguaje diplomático y protocolario”. Su discurso ha sido confrontativo, vulgar y soez. El uso de apodos, la burla hacia opositores y la descalificación de periodistas, han sido constantes. Su estilo ha servido para movilizar a una base electoral profundamente resentida, que se siente olvidada por la «clase política tradicional», pero a costa de una crispación -incluso violencia- social, tóxica, destructiva y creciente.

Por otra parte, sus intervenciones en compras pública, especialmente en Telecomunicaciones del ICE, dejan en entredicho la ética y la transparencia gubernamental. La vinculación entre el ICE, Racsa, Datasys, Cisco y figuras de su campaña, constituyen hitos históricos en la contratación administrativa del Estado.

En primer lugar, se ha denunciado la intervención directa en negociaciones que rompen la independencia técnica de las instituciones autónomas, para favorecer a financistas y colaboradores de su campaña, por ejemplo, a Carlos Valenciano Kamer, exsecretario del Partido Pueblo Soberano, dueño de Datasys y representante de Cisco, con compras millonarias del ICE y Racsa.

Segundo, publicó un Decreto sobre Ciberseguridad, que excluyó a empresas de países no firmantes del Convenio de Budapest (como China), lo cual eliminó a Huawei, el actual proveedor de la red celular 4G del ICE, eliminando la posibilidad de una actualización tecnológica de esa red para llevarla a 5G, cualquier otra solución será mucho más cara.

En tercer lugar, hubo reuniones en Casa Presidencial y Ministerios, en donde se discutieron detalles técnicos y financieros de licitaciones, en algunos casos se supone que para ordenar a quién y qué tecnologías adjudicar, mediante «contrataciones directas por excepción», con elevados sobreprecios.

En cuarto lugar, ante la opacidad de todos estos procesos, la Sala Constitucional obligó al ICE a revelar bitácoras de reuniones con representantes de la Embajada de EE. UU. y Cisco, que se mantenían en secreto, debilitando el derecho constitucional del acceso a la información.

Estas acciones son insólitas, pues el Estado no puede ser usado para pagar favores de campaña a través de contratos millonarios. Precisamente sus ataques constantes a la Contraloría buscan eliminar la vigilancia que ella ejerce sobre estas adjudicaciones «a dedo» y compromete “fondos públicos” del ICE en compras sumamente caras y de dudosas tecnologías, poniéndolo en grave riesgo. Estas intervenciones no son casos aislados, sino un patrón sistemático de desmantelamiento de los controles de contratación pública para favorecer una red de aliados políticos y económicos, bajo una narrativa de «eficiencia» que la ciencia, la probidad y la transparencia contradicen.

Otro capítulo oscuro es el desempeño de su gobierno en relación con el narco tráfico. Pasará a la historia como el periodo en el que Costa Rica perdió su estatus de «oasis de paz». El país cerró el 2025 con una tasa de 16 homicidios por cada 100,000 habitantes, cifra que casi duplica la del país que recibió. La respuesta del Ejecutivo ha sido culpar a las leyes y al Poder Judicial, sin hacer absolutamente nada para enfrentar tal inseguridad.

A pesar de la narrativa oficial de «mano dura», durante su administración el decomiso de cocaína ha sido casi una cuarta parte menor en comparación con el cuatrienio anterior, a pesar de los publicitados escáneres de Moín. Además, sacó la Policía contra las Drogas, PCD, de los puertos y fronteras y desmanteló los controles marítimos, todo lo cual permeó las fronteras, las costas y las exportaciones en contenedores, aumentando las sospechas de protección a ciertos grupos.

Concomitante con estos hechos, el tipo de cambio del dólar pasó en su gobierno de 700 a 460 colones, -retrocedió casi dos décadas- mientras el diario El Universal de México en setiembre del 2023 aseguraba que funcionarios del gobierno costarricense habrían buscado acuerdos con facciones de carteles mexicanos, y al interno del país, también se han denunciado presiones políticas en juntas directivas de bancos estatales y del INS, para recibir dinero de «dudosa procedencia”. Un mercado invadido de dólares -que solo se podrían explicar procedentes del naco tráfico-, justificaría no solo ese tipo de cambio tan bajo, sino la proliferación de personas en vulnerabilidad, dedicadas hoy a la venta y distribución de drogas y al sicariato, en los barrios más marginados del país, mientras el agro, la industria y el turismo sufren su peor crisis en décadas, por el encarecimiento de sus productos y servicios, al perder el país competitividad. Pierde también Costa Rica su base productiva y la soberanía alimentaria y se vuelve cada vez más vulnerable a las importaciones. Un tipo de cambio como el actual reduce la inflación y baja la deuda externa convertida a colones, lo cual ayuda al gobierno a “maquillar la macroeconomía” frente a los organismos internacionales y a aparentar estabilidad económica y una baja inflación, pero sacrifica el sector productivo nacional, enriquece a importadores y agentes financieros, concentra la riqueza, aumenta la inequidad y desacelera la economía interna, todo lo cual solo producirá pobreza. Ese manejo podría estar incubando una enorme burbuja económica que bien podría reventarle en la cara a su sucesora.

En relación con Celso Gamboa, en junio del 2025 el propio Chaves admitió que «todos sabíamos» de sus presuntos vínculos con negocios ilícitos, pero nunca lo mandó a investigar y figuras cercanas a su círculo han mantenido comunicación con el exmagistrado. Finalmente, el fiscal general, Carlo Díaz, ha tenido que defender la independencia del Ministerio Público ante los ataques de Chaves, mientras investiga posibles filtraciones de información desde el Ejecutivo, que podrían estar beneficiando a estructuras criminales.

En resumen, la reducción del decomiso de grandes cargamentos de drogas, el aumento de la violencia sin precedentes, el cambio en los protocolos policiales que debilitan la vigilancia en puertos, costas y fronteras y los ataques al Poder Judicial que investiga al narco, hacen sospechar que hay favorecimiento del narco tráfico.

Pero sus “abusos” no terminan ahí, veamos otros que harán historia.

  1. La sombra de los «Oscuros Capitales». Los manejos de dinero para su campaña electoral llevaron a la Fiscalía General en junio de 2025 a acusar a Chaves, al vicepresidente Stephan Brunner y a otros altos funcionarios por presunto financiamiento ilícito a través de estructuras paralelas durante la campaña del 2022. Se uso un fideicomiso privado y cuentas personales para recibir dineros de empresarios y fuentes no reportadas al TSE, quien incluso solicitó a la Asamblea Legislativa el levantamiento de su inmunidad.
  2. Manipulación de la Opinión y «Granjas de Troles». El uso de granjas de troles para manipular la opinión política fue investigado por la Asamblea Legislativa (Caso Piero Calandrelli). Se hizo uso de perfiles falsos para atacar sistemáticamente a periodistas de medios críticos (La Nación, CRHoy y Semanario Universidad) y a diputados de oposición. Sus conferencias de prensa los miércoles funcionaron como un show de agitación y «permanente campaña», no como un ejercicio de rendición de cuentas, saturando las redes sociales con narrativas que a menudo carecen de sustento técnico.
  3. La «Posverdad» y los Desmentidos Institucionales. Un patrón recurrente ha sido la emisión de datos que luego son refutados por las mismas instituciones técnicas del Estado: a) Costo de la vida: Mientras el presidente celebra la baja inflación, el INEC y la UCR señalan que los bienes básicos y servicios siguen siendo inaccesibles para gran parte de la población, desmintiendo la sensación de «bonanza» que el Ejecutivo proyecta. b) Inseguridad: El mandatario ha intentado minimizar el récord de homicidios, pero los informes del OIJ han sido contundentes en señalar la falta de recursos y la ineficacia de los planes de seguridad del Ministerio de Seguridad Pública. c) Ruta del Arroz: Prometida como una baja masiva en el precio del grano, finalmente se estrelló contra la realidad, pero terminó favoreciendo a los grandes importadores y contribuyentes de su campaña, subiendo los precios a los consumidores y arruinando a cientos de pequeños productores, lo que ha venido sucediendo con la agricultura en general.
  4. Concentración de la Riqueza y Desigualdad. A pesar de los “buenos indicadores macroeconómicos” (PIB, exportaciones), la brecha social se ha profundizado: Hay una «Costa Rica de Zonas Francas» que prospera, frente a una «Costa Rica rural y costera» (especialmente Limón, Puntarenas y Guanacaste, las provincias que más votaron por Chaves), que se hunde en la pobreza y es cooptada por el narco ante la falta de inversión social. La desigualdad en el acceso a la riqueza sigue siendo de las más altas de la OCDE. El gobierno ha favorecido a una «nueva oligarquía» vinculada a sectores de importación y tecnología (caso del arroz y de Cisco), mientras recorta presupuestos en seguridad y educación y no le paga a la CCSS.

La acumulación de conductas como el financiamiento bajo sospechas, la manipulación mediática y el irrespeto a los datos técnicos, erosionan el Estado Social de Derecho para sustituirlo por un modelo de capitalismo de amigos. Todo esto conlleva al debilitamiento de la confianza ciudadana en la verdad: cuando el presidente miente y las instituciones lo desmienten, el ciudadano queda en un limbo informativo que es terreno fértil para el autoritarismo.

Al término de su gobierno tiene múltiples acusaciones y varios casos judicializados, que parecieran confirmar un patrón de clientelismo y uso de la estructura estatal para favorecer a círculos cercanos, por ejemplo:

  1. La Pista del Aeropuerto de Liberia. Se adjudicó por $40 millones a la empresa Meco la reparación de la pista del Aeropuerto Daniel Oduber. Se incluyeron requisitos técnicos que solo Meco podía cumplir en ese momento y bajo una declaratoria de «emergencia» por el Huracán Bonnie, justificación completamente insuficiente.
  2. Los «Cariñitos» y el Contrato del BCIE. El publicista Christian Bulgarelli obtuvo un contrato de $405 mil financiado por el BCIE, mediante un cartel de licitación que él mismo ayudó a redactar en Casa Presidencial mientras era asesor de Chaves. Hay grabaciones en donde el presidente pedía «chineos, cariñitos y antojos», refiriéndose al uso de esos fondos para favorecer a sus asesores, como Federico Cruz «Choreco».
  3. Violación a la normativa ambiental. Las denuncias sobre el proyecto urbanístico Místico, en Playa Hermosa de Garabito, salpicaron a su jefa de fracción Pilar Cisneros. Se ha dicho que el gobierno ha sido «extremadamente ágil» para otorgar viabilidades ambientales y concesiones de agua a este proyecto, en el que Pilar y su hermano tienen intereses comerciales. Mientras el gobierno ataca otros desarrollos por temas ambientales, en Místico se han señalado posibles afectaciones a humedales que han sido «pasadas por alto» por el MINAE. Pero hay muchos otros casos, como el de Gandoca-Manzanillo, de Pacheco Dent, amigo del presidente y el de Portalón de Quepos, de Arce Carranza, uno de sus mayores financistas de campaña. Claros ejemplos de cómo el Estado se puso al servicio de los «amigotes» de la cúpula oficialista.

A lo largo de estos 4 años, el abuso de poder para favorecer a familiares y amigos se ha manifestado también de otras formas: 1) Nombramientos a dedo: Desde juntas directivas de bancos estatales hasta embajadas, los puestos han sido ocupados por financistas de campaña o amigos personales, sustituyendo el criterio técnico por la lealtad política. 2) Uso de las instituciones: como el caso del ICE con Datasys-Equipos de Telecomunicaciones, el MOPT con Meco-Pista de Liberia y el MAG-MEIC-COMEX con la Ruta del Arroz. Todo lo cual consolida un nuevo grupo económico favorecido por Casa Presidencial.

Todos estos y otros cargos hará -muy probablemente- que busque inmunidad a través de algún cargo en el nuevo gobierno.

El discurso de que «los mismos de siempre» se robaban el país contrasta con estas nuevas estructuras. La diferencia es que ahora las irregularidades se cometen con un tono de desafío al orden legal, atacando a los jueces y a la Contraloría, cuando estos intentan frenar los casos de corrupción.

Por otra parte, Chaves ha vetado 10 leyes aprobadas por la Asamblea Legislativa, algunas tan importantes como sacar a CR de la lista de paraísos fiscales y permitir allanar propiedades de delincuentes las 24 horas del día, 4 de esas leyes incluso fueron reselladas por los Diputados.

Todos estos hechos y conductas representan la mayor mancha de un gobierno que prometió «comerse la bronca» de la corrupción, pero que terminó asediado por ella en sus círculos más íntimos y que le prometió a la “señora de Purral” sacarla de la pobreza y terminó empobreciéndola aún más, aunque muchos todavía no son conscientes de ello e irónicamente optaron por el continuismo en el 2026. Hacemos votos para que a doña Laura Fernández la ilumine el Cielo y pueda tener el valor y la sabiduría para dar un giro de 180 grados, de lo contrario, muy posiblemente este país tocará fondo en el 2030 o antes.

No pasa un día

José Luis Callaci.

José Luis Callaci

No pasa un día en el que no sepamos de gente que repite como cacatúa los contenidos de una propaganda occidental controlada por ese poder neocolonial que aún sobrevive, cargado de falsedades y mentiras, a pesar de los grandes cambios que generan esperanza y avizoran la construcción de un mundo de equilibrios que acabe con los dominios imperiales.

El que ha conducido a una especie de lógica perversa y siniestra que provoca confusión y hasta enajenación, y un mundo ficticio de ignorancia y acentuados miedos tan bien descritos en la obra 1984 de George Orwell.

Baste citar solo un ejemplo: se ha logrado vender a diestra y siniestra que todo lo malo que haya pasado, pase o vuelva a pasar será siempre culpa de los “malos” o sea de los rusos. Sin llegar a esos extremos pesimismos que mueven a la inmovilidad y la permisibilidad, suelen resultar vanos los esfuerzos en hacer ver la realidad de los hechos o utilizando argumentos irrebatibles para deducir dónde está la verdad y dónde está la mentira.

Tal es el grado de deterioro cognitivo que no resiste un análisis de carácter serio, social y político.

La explicación o interpretación tal vez esté o la encontremos en lo que algunos consideran podría tratarse de extravíos mentales relacionados con esa reconocida patología conocida como fobia. Algo sumamente grave cuando ocurre entre humanos y específicamente contra la idiosincrasia, las costumbres, la cultura, las creencias o las mismas etnias, de algún pueblo que habita en este hogar común, nuestro planeta.

El de todos.

Es algo que adormece aquello que tan bien describieron los filosos griegos, los que los sucedieron y en general los grandes precursores del racionalismo, que no solo pone en juego la sana convivencia entre naciones y pueblos y esa paz mundial que de romperse amenaza hoy con la propia destrucción de la especie humana. Pero esa lucha histórica y sin fin continuará para que esa verdad se imponga.

La que nunca se dará por vencida, ni aun sintiéndose vencida, hasta destruir las mentiras vestidas de verdad.

Un burdo montaje politiquero para distraer y difamar

Martin Rodríguez Espinoza

Las evidencias y acciones alrededor de la supuesta amenaza contra el presidente dejan en claro que se trata de un montaje burdo con motivaciones políticas. La propia actuación del Gobierno delata la farsa, el director de la DIS, Jorge Torres, confesó que «no profundizamos en la investigación, inmediatamente lo que hicimos fue trasladarlo», si lo hubieran hecho, hubieran descubierto la farsa.

Es decir, presentaron una denuncia estrafalaria sin siquiera corroborar la veracidad de la supuesta amenaza. Todo se sostiene únicamente en un par de pantallazos de WhatsApp de origen dudoso (una conversación de diciembre) entregados por una “fuente confidencial”. Esta ligereza deja en evidencia que la intención nunca fue proteger al presidente de un peligro real, sino montar un espectáculo mediático.

¿Cuál es el propósito de este acto circense? Claramente, distraer a la opinión pública de los problemas reales del país y silenciar a una voz crítica, ¡Iniciar la práctica autoritaria al estilo de Bukele si se diera un triunfo de Laura Fernández en las elecciones? La acusada, Stella Chinchilla, es una comunicadora reconocida por denunciar en sus redes los abusos y desaciertos del gobierno, ¿Contenido que ha incomodado al gabinete de Chaves?

Han mancillado su honor difamándola como si fuera una criminal, acto de mala fe de Rodrigo Chaves, la DIS y todo ese aparato represor de las libertades. Esta maniobra irresponsable y vergonzosa busca intimidar a cualquiera que se atreva a cuestionar al poder, pintando al presidente como víctima de un complot absurdo.

En lugar de aclarar los hechos con seriedad, se optó por un show politiquero que fabrica una historia inverosímil para dañar la reputación de una ciudadana honesta.

Como ciudadano, condeno enérgicamente esta acción, que no solo es infame e inmoral, sino que además socava la confianza democrática al utilizar las instituciones de seguridad como herramientas de juego político. Un gobierno seguro de su legitimidad no recurre a circos mediáticos; esta burda maniobra merece el repudio de toda la sociedad.

14 de enero 2026

Imagen: Stella Chinchilla habla ante la prensa este 14 de enero.

Venezuela convertida en teatro para una obra nueva, de un viejo libreto: geopolítica antes que democracia, Washington, Trump y la utilidad de Maduro

JoseSo (José Solano-Saborío)

Yo y muchos latinoamericanos de verdad (el burro por delante), pasamos por todas las etapas del duelo, por la nueva afrenta a la soberanía de una república latinoamericana. En la noche lo discutía con un buen amigo, que me terminó acomodando mis ideas y pensamientos, por eso ¡gracias Jiddu!

Lo que acaba de ocurrir en Venezuela no parece un episodio aislado ni un arrebato tropical. Huele a libreto, a ensayo general de una obra donde los actores principales ya saben cómo termina la función, mientras el público —nosotros— vuelve a salir del teatro con la sensación de que pasó “algo grande”, pero sin entender realmente qué.

Cuando uno junta las piezas, la pregunta deja de ser si fue un show, y pasa a ser: ¿para quién fue el show?

El “dictador narco” armado hasta los dientes y que no disparó un tiro. La narrativa oficial occidental sobre Maduro es ya un cliché: “dictador narco, violento, sostenido por el Tren de Aragua, con el ejército mejor armado de la región, respaldado por la inteligencia rusa y la tecnología china, protegido por las mejores baterías antiaéreas del mundo”.

Si uno se traga completo ese relato, debería esperar que cualquier amenaza externa termine en:

– cierre del espacio aéreo,

– cadenas nacionales histéricas,

– movilización militar real,

– y una escalada al borde de la guerra.

Pero lo que vimos fue otra cosa: cero disparos, cero confrontación real, Maduro apareciendo relajado, casi burlón, con frases en inglés para la audiencia internacional, como si acabara de salir de un late night show, no de un intento desestabilizador serio.

Esa disonancia es importante: o la amenaza nunca fue tan grave como se nos vendió, o la respuesta fue deliberadamente moderada porque ya había acuerdos previos. En ambos escenarios, la idea del “dictador impredecible” pierde fuerza. Lo que aparece, más bien, es un régimen que sabe exactamente hasta dónde puede llegar sin incomodar a los verdaderos poderes con los que negocia.

Otro dato que no encaja con la narrativa épica de la confrontación total: las figuras clave del régimen permanecen intactas. La vicepresidenta, ya es una pieza central en los puentes con Washington, no es tocada.

Pero, sobre todo, Diosdado Cabello, verdadero poder militar y operador interno, sigue donde mismo, sin ruido, sin sanciones nuevas de alto impacto, sin intentos serios por aislarlo.

Si la prioridad real fuera “derrocar la dictadura” o “desarticular un narcoestado”, uno esperaría acciones directas sobre quienes sostienen el aparato de poder. Pero no. Lo que vemos es una especie de respeto tácito por la estructura básica del régimen.

Esto se parece menos a una cruzada por la democracia y más a una administración de equilibrios: que el régimen se mantenga suficiente para garantizar control territorial, contención migratoria y flujo estable de petróleo; pero lo bastante presionado como para seguir sentado en la mesa de negociación.

Aquí entra Estados Unidos en escena. El detalle importante no es si aparece Trump, Biden o cualquier otro. Es que, para Washington, Venezuela no es ante todo un drama democrático: es una pieza geopolítica.

Venezuela sirve como: primero, una válvula de ajuste energético por el petróleo disponible cuando conviene, presionable con sanciones cuando es útil.

Además, es un muro migratorio indirecto: un régimen que controla su población, aunque sea a costa de represión, puede ser un aliado incómodo pero funcional.

Ficha en la mesa con Rusia, China e Irán: Caracas es un recordatorio permanente de que, si estos actores se acercan demasiado, Washington todavía tiene herramientas para subir o bajar la temperatura.

En ese contexto, un show de tensión controlada con Maduro es útil para todos los que juegan “arriba”:

A Trump le permite alimentar su ego y su discurso de fuerza, de “poner en su lugar” a los enemigos de Estados Unidos.

A los demócratas les permite mostrarse duros sin comprometerse con una intervención real ni un cambio que podría desestabilizar la región. Siguen pensando en las elecciones de medio período de noviembre.

A Maduro le permite reafirmar su rol de “enemigo funcional”: imprescindible para justificar sanciones, negociaciones y presencia geopolítica, pero nunca lo bastante peligroso como para obligar a Washington a ir hasta el final.

El silencio sobre Epstein y otros silencios útiles:

Mientras tanto, algo llama la atención: el tema Venezuela ocupa titulares, paneles, discursos inflamados… mientras otros asuntos se desvanecen del foco mediático. El caso Epstein es el ejemplo más obvio: una trama que toca a élites financieras, políticas y mediáticas de alto nivel, y que de pronto desaparece o queda encapsulada en piezas aisladas, sin consecuencias proporcionales.

No es conspiración barata decir que la agenda pública es limitada. Solo caben pocos grandes temas a la vez. Y cuando uno de esos espacios se llena con “crisis en Venezuela”, automáticamente se desplaza el resto. Lo importante no es afirmar que “Venezuela se inventa para tapar Epstein”, sino entender que el sistema mediático es perfecto para administrar prioridades: amplificar lo que conviene, silenciar lo que incomoda.

En ese sentido, la sobreactuación en torno a Maduro cumple una función clara: organiza la conversación mundial en torno a un conflicto manejable, con villanos identificables y relatos fáciles de digerir, lejos de escándalos que cuestionan estructuras enteras de poder en Occidente.

Los grandes ausentes: ¿Y la oposición?

Mientras se negocia entre bastidores, la oposición democrática venezolana queda fuera de cuadro. María Corina Machado y el supuesto presidente legítimo apenas aparecen como notas al pie. No son actores centrales del libreto; son utilería.

Esto es brutal, pero necesario de decir: Para buena parte de las potencias, la oposición democrática es un recurso retórico, no un socio estratégico.

Sirve para justificar sanciones, para llenarse la boca con la palabra “democracia” y para apuntalar discursos de campaña. Pero cuando llegan las decisiones duras —¿Quién controla el territorio? ¿Quién garantiza que el petróleo fluya? ¿Quién mantiene el orden interno? — las potencias no miran a los demócratas, miran al régimen.

Por eso la sensación de ninguneo: porque es real. La lucha democrática venezolana existe, resiste, sufre, pero no es quien define el tablero. El régimen, con todos sus crímenes, sigue siendo el interlocutor útil.

Al final, la escena se repite:

Se construye un relato de confrontación total… Se amplifica el miedo, el drama, la urgencia…. Se habla de dictaduras, narcos, terror, guerra inminente…

Y cuando se baja el volumen, lo que queda es exactamente lo mismo: el régimen en el poder, los verdaderos jefes intocados, las potencias jugando a dos bandas, y la ciudadanía —dentro y fuera de Venezuela— reducida a espectadora.

La pregunta ya no es si “esto fue solo un show”.

La pregunta es: ¿cuántas veces más vamos a aceptar la entrada al teatro sin exigir ver el contrato de los actores?

Porque mientras sigamos consumiendo el conflicto como espectáculo, seguirán escribiendo libretos donde el costo lo pagan los pueblos y la ganancia se la reparten los mismos de siempre. Y ahí sí, una vez más, nos habrán vuelto a tomar por pollos.

Las elecciones y el desencanto con la prensa

José Luis Amador

De pronto en estas elecciones, la ciudadanía se dio cuenta que la «prensa canalla» miente, o por lo menos, muchos descubrieron que los periódicos escritos, radiales y televisivos, manejan la verdad a su antojo, juegan con las medias verdades, manipulan la fe de la gente, especialmente la más humilde, favorecen a unos, generalmente poderosos y entierran a otros.

De pronto la ciudadanía descubrió que los periódicos no eran neutros. Que se puede tener durante 20 días una mentira en primera plana o por lo menos se puede mantener una verdad a medias, cuando esto así convenga a ciertos sectores de la sociedad.

Hemos tenido huelgas, hemos tenido presos, hemos tenido combos, hemos tenido Tratados de Libre Comercio mentirosos, hemos tenido sindicatos vilipendiados como un chuica por la prensa, políticos humillados por la prensa, partidos políticos ninguneados por la prensa, hemos tenido la democracias ensuciada por la prensa, el poder arrebatado al pueblo y tomado por la prensa en este país tantas veces… y los ciudadanos no se habían dado cuenta.

Es ahora que les tocaron a un candidato, que se dieron cuenta. De pronto a muchos se les cayó la venda de los ojos y descubrieron que el Rey va desnudo y que la prensa es canalla y responde al mejor postor. Pero… cuánto tiempo tardaremos en volver, como las ratas de Hamelin otra vez al redil de la prensa.

Otra vez al regazo de la prensa, otra vez contra los sindicatos, otra vez contra las comunidades organizadas, otra vez contra los que levantan la voz y señalan las injusticias, otra vez contra los diputados que se atrevan salirse del canasto, otra vez pau pau y manazo a la boca de los que pregonen la verdad y se opongan a la prensa y su verdad a medias. La prensa y sus entrevistas parcializadas, la prensa y sus editorialistas sarcásticos y burlones, la prensa micrófono para unos sí y para otros no. Esa prensa…

Por un minuto los ciudadanos se hartaron de la «prensa canalla» pero igual volverán como los marineros de Odiseo, atraídos por las Sirenas. No se dan cuenta que la prensa es un partido político que ya tomó posición y que nunca, nunca, nunca, estará del lado de las mayorías, sino que siempre está del lado de los «dueños de la prensa», que responden a intereses del más profundo y oscuro origen. Ese poder que nunca fue elegido democráticamente, pero que nos gobierna… mediante la prensa.

 

Compartido con SURCOS por José Luis Amador.

Imagen: https://www.azcleanelections.gov/es/press-room

ENTRE LA MENTIRA PATOLÓGICA Y LA POSVERDAD

COLUMNA LIBERTARIOS Y LIBERTICIDAS(24)

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y escritor costarricense

Las posibilidades de establecer, con algún grado de certidumbre, los límites entre lo real y lo irreal se tornan cada día más difíciles en un medio social y político, como el prevaleciente en la Costa Rica del cambio de siglo y en los de la gran mayoría de los países de la región, donde la mentira patológica y la “posverdad” en su despliegue han sido “naturalizadas”: o dicho de otra manera, son asumidas y aceptadas como si fueran algo normal. ¿será por eso que en días pasados intentábamos reflexionar sobre lo que puede ser calificado como el despliegue de una escena surrealista? Esto ha llegado al punto en el que la mentira o la ficción terminan siendo asumidas como el sustituto de la realidad, o de al menos de un intento de acercarnos a ella, como una especie de nebulosa que no deja de plantearnos serios problemas cognitivos y nos hace dudar de nuestra propia cordura. ¿será cierto lo que estamos viendo y escuchando en los llamados medios de comunicación social? ¿ será acaso que todo lo que hemos venido percibiendo dentro de un período histórico reciente no pasa de ser una quimera? ¿Entonces será que los villanos de la película eran más bien los grandes benefactores del pueblo?
La sociopatía, intensa y manifiesta en algunos sectores y actores de vida social, política e incluso cultural se ha tornado en algo tan manifiesto y audaz, que ha terminado trastrocando no sólo el lenguaje sino el sentido que asumen los actos de quienes los protagonizan, tanto como para aquellos que los perciben, incluso con una lente distorsionada, pero sin saberlo. 
La manipulación totalitaria mediática, como un asunto cotidiano, ha terminado por ser aceptada como la cosa más normal del mundo o, a lo sumo como una travesura incluso simpática de quienes la ejecutan, un día sí y otro no. La presencia de estos elementos en la reciente campaña electoral previa a las votaciones de la segunda vuelta o ballotage electoral, del pasado domingo 3 de abril, especialmente en el orden de lo mediático, se acepta por casi todos los actores del proceso como algo que no reviste ninguna gravedad. Creemos que se impone al menos aceptar en principio aquello del doble lenguaje orwelliano de la novela que nos sitúa en la ficción de un cierto universo totalitario, cuyo escenario sería o fue en términos ficticios el Londres de 1984, no por casualidad el de la perversa Margaret Thatcher, lo que implicaría el aceptar no sólo que “la mentira es la verdad”, “la ignorancia es la fuerza” y “la guerra es la paz” tan propias del texto de esa novela, sino también otros posibles enunciados como “el neoliberalismo es la socialdemocracia”, “la izquierda es la derecha”, “la destrucción sistemática es la defensa del estado social de derecho” y así sucesivamente. Los minutos del odio se concentraron en la satanización mediática del “acosador” Chaves como si los otros, adversarios e incluso cercanos a él, no nos hubieran acosado con sus mentiras y su demagogia descarada, durante semanas y meses, llevándonos de manera casi imperceptible hacia el punto más alto del delirio.
Fue así como, de repente, un día después de los comicios, resultó que los verdugos mediáticos del odiado y presunto acosador per se resultaron ser sus amigos o al menos interlocutores, al parecer como el fruto de un resultado electoral que no esperaban, su capacidad para el fingimiento nos dejó perplejos, teniendo en cuenta la manera y la intensidad con lo atacaron, sin dejarle ninguna posibilidad de defenderse al menos. 
Lo más sorprendente, sin embargo, es que resultó que el estado social de derecho empezó a estar amenazado por el presidente electo, y no por los progres que gobernaron en coalición durante ocho años (PUSC PAC PLN y pseudocristianos) con una agenda light en el plano de la vida cotidiana y de los derechos de algunas minorías, pero con un garrote en la mano para limitar los derechos económicos, sociales y políticos de la gran mayoría de la población, con la aprobación de una reforma tributaria regresiva, una legislación especial destinada a criminalizar la protesta social y una Ley de Empleo Público que rompe el tan cacareado orden legal y constitucional de la república, además de su complicidad manifiesta con los grandes evasores y especuladores con los intereses de los títulos de la deuda interna.
Dado lo anterior, es que nos encontramos con las manipulaciones cotidianas de la asquerosa e impúdica prensa oligárquica, esa que nos impone por quién debemos votar para que sus sórdidos intereses no salgan afectados, tendiéndonos un cerco totalitario de la peor especie.
Durante las últimas semanas, Figuerillos fue el candidato de La Nación, Teletica, Repretel, Radio Monumental, Radio Columbia y toda la prensa basura, quien si acaso fue mencionado en esos medios, de manera positiva o complaciente, mientras tanto sus editores le tendieron un cerco a su adversario en una asombrosa coincidencia con alguna gente progre, o de la llamada izquierda corronga, con la omisa complicidad del Tribunal Supremo de Elecciones. De momento, podemos decir que la exhibición circense ha terminado. 
Es hora de ir pensando, y procurar hacia el futuro la llegada de un día en que tengamos una prensa que al menos sea decente y pluralista de verdad, por desgracia la mayoría de la gente se acostumbró a vivir oliendo la mierda como algo normal y Costa Rica sigue teniendo la prensa más mala, mediocre y cínica del continente. 
Durante casi un año, estos diarios, televisoras y emisoras de radio  se dedicaron a satanizar en su primera página (o en un primerísimo plano) a un candidato presidencial que no fue de su agrado y nosotros permanecimos pasivos como si nada estuviera sucediendo, lo peor de todo es que todo eso se vende como la democracia ejemplar para el resto del continente.
Estamos prisioneros en el universo de la mentira, de lo ficticio de una institucionalidad y unas prácticas sociopolíticas que carecen de asidero en la realidad, es así como seguimos engañándonos a nosotros mismos, a la vez que pretendemos engañar a los demás. ¿Será posible que alguna vez la verdad nos haga libres y dejemos de vivir en esta escena surrealista tan peligrosa como estéril?

Elecciones: la verdad efectiva de la cosa

COLUMNA LIBERTARIOS Y LIBERTICIDAS (21)
Tercera época

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y escritor costarricense

El principal protagonista de estas elecciones generales en Costa Rica, realizadas el pasado domingo 6 de febrero recién pasado, ha sido el abstencionismo que alcanzó el 40% de las personas habilitadas para emitir su voto, habiendo llegado a ser la mitad de los presuntos electores en las tres provincias costeras. Un gran sector de la población se muestra asqueado, desconfiado y no acepta más la “leyenda dorada” de la fiesta electoral, tanto como del inexistente ejercicio democrático con reglas claras y parejas que no aparece por ninguna parte, aunque algunos alucinados juran estarlo viendo in situ. El abandono en que los políticos y los burócratas del poder central tienen a los habitantes de las costas del Pacífico y del Caribe es de tal magnitud, que los afectados no han encontrado otra manera de manifestarse que no sea la del acto decente y racional de no votar, al menos ellos no pueden negar lo que están viviendo y sufriendo en la cotidianidad de sus precarias existencias.

Los problemas de legitimidad que se derivan de este hecho son de una inmensa magnitud, a pesar de la manipulación descarada de los medios de comunicación social para hacernos creer que vivimos en el mejor de los mundos posibles. Lo importante, por lo tanto, no son las cifras de quienes votaron manipulados por los medios de comunicación social, la propaganda (mala palabra en la lengua inglesa), el juego de la estafa ejecutada ante los ojos de todos por un puñado de banqueros que financian las encuestas y luego a partir de los “resultados” de ellas deciden a quienes financian y a quienes no, mediante la compra de bonos de la llamada deuda política. Esos astutos banqueros que están haciendo clavos de oro, cada vez que hay una convocatoria electoral, son los árbitros e incluso los amos de la llamada “democracia costarricense” ¿de qué o de cuál legitimidad de los poderes públicos estamos hablando entonces? Es preciso que alguna vez, por lo menos, abramos los ojos y miremos de frente a la realidad, a lo que en efecto está ocurriendo y no sigamos hablando sólo de lo que nos han hecho imaginar y repetimos como loros.

Por otra parte, hay una serie de actores políticos del llamado universo “progre”, incluida la llamada izquierda light, esa que ni aun siéndolo, deja de asustar a la ultraderecha totalitaria y mentirosa, la que ni por ese hecho comprobado deja de asustarnos también, un día sí y otro no, con los viejos fantasmas del “comunismo” y el “populismo”, que sin embargo omiten el debate sobre los problemas de fondo que nos afectan a todos, haciendo un gran ruido sobre ciertos escándalos, relativos a la vida privada de algunos candidatos presidenciales, dentro del mejor estilo del puritanismo anglosajón, pero en medio de la católica y pecadora Costa Rica: es así como logran hacer pasar a un segundo plano la gravedad de la profunda contrarreforma neoliberal, ejecutada por los dos gobiernos del PAC, con la activa complicidad y apoyo parlamentario del PLN, el PUSC, los pseudocristianos del RN y la NR de Fabricio Alvarado, así como el sistemático saqueo de los fondos públicos con las trochas, las cochinillas e innumerables affaires delictivos, la descarada evasión y la elusión fiscales ejecutada y promovida por el capital financiero con el decisivo concurso de los grandes medios de comunicación social (La Nación, canal 7 y similares), lo que ha derivado en la consiguiente especulación con los intereses de los bonos de la deuda interna emitidos por los sucesivos gobiernos para cubrir el faltante provocado por estos grandes saqueadores, la quiebra del IVM y los otros fondos de pensiones provocada por los malos administradores de la CCSS que buscan su privatización, la implacable regla fiscal que amarra al sector público y desfinancia los programas sociales destinados a las poblaciones más vulnerables, la criminalización de la protesta social, promovida por la fracción liberacionista, con Carlos Ricardo Benavides a la cabeza y aprobada por el resto de la coalición que nos ha venido desgobernando desde abril de 2018, la ansiada liquidación(ojalá a precio de remate) de las instituciones públicas más importantes, promovida abiertamente por la ultraderecha de Elías Feinzag, disfrazada de liberal progresista, pero en realidad ultraconservadora, y para rematar el pastel la ley de empleo público, ya avalada por la Sala Cuarta, con la que se le pone fin a la Costa Rica del pacto social de 1949, con su estado social de derecho y sus garantías sociales, hoy vilipendiadas a título de “privilegios”. Se acabó la Segunda República, ahora empieza el despliegue total de la dictadura neoliberal en democracia, tan cara a los hermanos Arias Sánchez.

En 2018 como ahora se lanzaron cortinas de humo, a partir de ciertas agendas light, fue así como muchos se olvidaron las luchas de la clase trabajadora, al menos ahora el nefasto PAC por fin fue castigado por el electorado y mandado al   basurero de la historia, en medio de los hipócritas lamentos de su fundador. Sus cómplices continúan allí, vivitos y coleando como las olominas, y no hay duda de que están en las filas de los dos candidatos presidenciales que se enfrentarán en el ballotage del domingo 3 de abril entrante. ¿Cuál será la agenda durante los próximos cuatro años del Frente Amplio y sus seis diputados electos, un sector político que dice haberse corrido hacia el centro, al parecer para captar los restos “progres” del PAC? ¿Es que acaso se terminó la lucha de clases en Costa Rica? Sólo la lucha callejera nos lo dirá, aunque la clase dominante dice en sordina que son ellos los que van ganando.

Atacar para no perder el tercer lugar

Marcos Chinchilla Montes

Los grandes partidos políticos han optado por una campaña política defensiva, no entrar en mayor conflicto con el adversario y cuidar el limitado feudo electoral que tienen en el marco de la atomización partidaria de más de 20 candidaturas para las elecciones que se nos vienen encima.

El corto publicitario de ayer domingo de Fabricio Alvarado contra José María Villalta, más pareciera que se corresponde a uno de los guiones implementados por la CIA y otras agencias de inteligencia de los EUA contra el fantasma ya occiso del comunismo internacional.

Ante su falta de inteligencia y claridad política, a Alvarado no le queda otra más que optar por la mentira, el ataque, instrumentalizar la democracia, e intentar asustar con fantasmas en los que una buena parte de la ciudadanía ya no cree.

La situación es compleja para él y su agrupación religiosa; si finalmente el Frente Amplio llegara el tercer lugar en las intenciones de voto a la presidencia, quedaría aún más asentado el declive de su partido y proyecto neoconservador evangélico y antiderechos.

Nótese que sin pena alguna Fabricio y su partido se hacen de la vista gorda de los actos de corrupción que se le achacan a José María Figueres, a la sospechosa “falta de posición” política de Lineth Saborío, o a los casos de acoso sexual de Rodrigo Chaves. Al neoliberalismo, proyecto sociocultural y económico que postró a nuestro país, no tiene la menor intención de enfrentarlo, sea por falta de conocimiento o porque es parte de él.

A lo largo de estos años Alvarado ha demostrado una amplia ignorancia intelectual, adosada con la discriminación y el oportunismo en nombre de una fe. Estudió en la universidad pública, pero la esencia del pensamiento crítico y humanista no pasó por él; incluso tengo la hipótesis que olvidó todo lo que pudo haber visto en el curso de Historia de las Instituciones de Costa Rica.

Por dicha Alvarado no alcanzará la presidencia, pero lamentablemente y en nombre de dios, acogió visiones y prácticas sociales relacionadas con el fascismo, la discriminación, el rechazo a los Derechos Humanos, la mentira, y la manipulación mediática. Su lugar en la historia será a la par de personajes como Bolsonaro, Jimmy Swaggart y otras figuras de mal recuerdo para el desarrollo de la humanidad.

¿REALMENTE ELEGIMOS?

José Manuel Arroyo Gutiérrez

         En medio del ruido, la niebla y la incertidumbre electorales, cabe preguntarse dónde estamos, qué pocas cosas podemos reconocer, hacia dónde vamos como nación supuestamente democrática.

         La oferta partidaria es ampliamente conservadora, cuando no abiertamente neoliberal.  Hay un vacío en el centro-izquierda que nadie parece interesado en llenar. La socialdemocracia es un ideal muerto y enterrado. La izquierda no termina de salir de la Guerra Fría, ni de reconocer los radicales cambios que en este sector están ocurriendo en América Latina.

         Existe un ruido ensordecedor emitido por la mayoría, también ultraconservadora,  de los medios de comunicación y una importante legión de resentidos que han convencido a una buena parte del electorado de que vivimos en el peor de los mundos posibles; que el gobierno en ejercicio lo ha hecho todo mal y que es prácticamente una dictadura. Se da por un hecho consumado que habrá un cambio, sin que sepamos con exactitud si eso es cierto, o en qué dirección se dará. No hay ningún reconocimiento, ni en el manejo de la pandemia, (aunque los datos comparativos arrojan logros más que buenos); ni en la construcción de obra pública sin precedentes, (y que se ha tratado de descalificar por los actos de corrupción ajenos al núcleo central del gobierno,  y a pesar de haber sido debidamente detectados, denunciados y puestos ante estrados judiciales);  tampoco hay reconocimiento a los  avances y logros en materia ambiental o de derechos de minorías; y en general, aunque la haya, tampoco se está dispuesto a aceptar que ha habido una relativa estabilidad macroeconómica o que se empiezan a dar indicios de reactivación de la economía.

         A estas alturas hay un importante sector que está considerando volver al pasado.  Se están tragando el cuento de que la experiencia, el mayor tiempo controlando el gobierno y la existencia de cuadros preparados, son méritos suficientes para olvidar décadas de irresponsabilidad en la gestión, clientelismo politiquero y abierta corrupción.   La cuestión no es si se tiene mayor experiencia, la cuestión es preguntarse qué se hizo en el pasado con esa experiencia,  para qué sirvió o, mejor dicho, a quién sirvió. Si las proyecciones de las últimas encuestas resultan ciertas, pues que venga el Pisuicas y elija, porque lo que es este ciudadano no se va a prestar a una burla más. Sea que ganen los blanqui-verdes o los roji-azules, Costa Rica vivirá los últimos estertores del 48 en un cuatrienio que se nos volverá trágicamente agónico. Una larga agonía que este pueblo no se merece. Entre el PLN y el PUSC no hay diferencias ideológicas, sólo grupúsculos y personajillos disputándose figurar y tener poder para servir a las mismas élites económicas. Pero en lo esencial, no sé qué nos espera cuando lleguen estos nuevamente al poder, después de una sequía de 16 años en el PUSC y de 8 años en el PLN, sequía sin negocios a la vista, sin puestos que repartir, sin presupuestos que festinar, sin clientela que alimentar.

         En el espectro de las nuevas derechas, el problema no es que Feinzaig coma chiquitos, es que no le importe si hay chiquitos que no coman. En el caso de Rodrigo Chaves, el problema no es que haya pensiones de lujo, que parece ser el único tema que le queda, sino que está descalificado por acoso y por una pensión en dólares respecto de la que no sabemos monto, años y porcentajes cotizados y origen de los recursos de Naciones Unidas con los que se le paga. El problema de Rolando Araya no es que nos haya mandado a tomar cloro para salvarnos de la pandemia, es que sigue creyendo en el modelo de los hidrocarburos y de la extracción salvaje como alternativa al desarrollo. El problema de Fabricio, en fin, no es que confunda política con religión y Constitución con Biblia, sino que en buena medida suma las debilidades de todos los anteriores.

         Por lo pronto, los mecanismos más sucios están entrando en juego. Encuestadoras de poca credibilidad determinan que ciertos medios de comunicación influyentes den visibilidad o no  a ciertos partidos o candidatos; a su vez, este pretexto espurio determina que  los banqueros decidan dar financiamiento o no a determinada propuesta política y que, al fin de cuentas, tengamos que escoger entre quienes ellos deciden.

         Lastimosamente no es sólo cuestión de manipulación mediática o asfixia financiera lo que nos tiene donde estamos. Es cierto que las formas de manipulación son múltiples y también sutiles, pero la tragedia consiste, una vez más, en ver a tanta gente de los sectores populares, los más pobres y vulnerables, desfilar a votar masivamente por los partidos que representan los intereses de los sectores económica y socialmente más poderosos. Como bien se explica desde la sociología contemporánea, no es que estos ciudadanos sean poco inteligentes y se dejen manipular. El problema es mucho más complejo. En una cultura donde predomina el mandato consumista (quien no consume, no existe),  y se promueve el predominio de la apariencia sobre la esencia; el tener sobre el ser. Nadie quiere ser identificado como marginal o desposeído ni pertenecer al partido de los desposeídos; la clase media aspira a consumir como lo hace la clase alta y estira el cuello mientras los de más arriba les serruchan el piso; todos queremos vernos y que nos vean como exitosos y enriquecidos; así, la clase alta sabe que cuenta con amplio abanico que estará a su servicio en la Asamblea Legislativa, en el Poder Ejecutivo y cuidado si no también, en el Poder Judicial.