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Etiqueta: movilización ciudadana

¡Triunfo de los movimientos sociales y de la ciudadanía patriótica por el derecho a la electricidad!

Movimiento por el Derecho a la Electricidad

Jueves 28 de mayo del 2026

Desde inicios del año 2025, un conglomerado de organizaciones sociales, compartiendo las preocupaciones, de las negativas consecuencias que la eventual aprobación del expediente 23 414, tendría para la forma en que los costarricenses hemos sabido democratizar el acceso a la luz, sumamos esfuerzos en el Movimiento por el Derecho a la Electricidad, para enfrentar en conjunto, un nuevo intento de repartirse la electricidad del pueblo costarricense.

Esto entendiendo que el tiempo presente, amerita de nuestra unidad y convergencia, a partir de principios cívicos y democráticos que tenemos en común, ya que enfrentamos un momento clave para el futuro del país.

El pasado jueves 21 de mayo, desde las Organizaciones Integrantes del Movimiento por el Derecho a la Electricidad, en conjunto, con parte de las Diputaciones del bloque parlamentario que se opone a este perjudicial proyecto de ley, mediante conferencia de prensa dirigida al pueblo de Costa Rica, alertamos a la sociedad costarricense, del intento del partido en el Gobierno, de aprobar apresuradamente, el plan de “Armonización”, dándole primer debate legislativo programado para el anterior martes 26 de mayo.

La respuesta de las organizaciones sociales, y de la ciudadanía patriótica, no se hizo esperar. De la mano de crecientes comunicados sumándose al llamado a participar en la jornada patriótica para oponerse al plan de armonización, también las distintas fracciones legislativas del bloque parlamentario que se opone al 23 414, fue dando sus razones técnicas para oponerse al plan de armonización, en defensa del modelo eléctrico gestionado por el ICE.

El martes 26 de mayo, un crisol de delegaciones de organizaciones estudiantiles, grupos de mujeres, movimientos ecologistas, organizaciones laborales, agrupaciones ciudadanas, organizaciones agrícolas y campesinas, grupos ecuménicos, y ciudadanía patriótica en general, acudieron al llamado, haciéndose presentes en las afueras de la Asamblea Legislativa; en una multitudinaria jornada cívica y pacífica, llena de música, expresiones artísticas, charlas técnicas, y discursos de distintas vocerías.

Dicha articulación entre el bloque parlamentario y los movimientos sociales se hizo sentir. Ya que si bien lograron aprobar en primer debate el proyecto con mayoría simple (mitad más uno de los diputados presentes a la hora de votar), lo cierto es que gracias a todo lo antes descrito, no cuentan con la mayoría calificada (38 votos) que se ocupa para aprobar el proyecto en segundo debate. Más importante aún, el resultado de la votación en primer debate (27 a favor, 24 en contra, 6 sin votar) revela que la fracción oficialista, no contó con la totalidad de los votos que la integran (31 diputados).

El día de ayer miércoles 27 de mayo, el Gobierno de la República mediante rueda de prensa desde Zapote, anunció que desconvocarían el expediente 23 414, lo cual representa un triunfo de las organizaciones integrantes del Movimiento por el Derecho a la Electricidad, de los movimientos sociales, de la ciudadanía patriótica, y un triunfo del bloque parlamentario de oposición a dicha iniciativa de ley.

Desde el Movimiento por el Derecho a la Electricidad, que crece y se fortalece, consideramos que los ataques infundados y demagógicos de la presidenta de la República buscan distraer la atención del fracaso de su estrategia legislativa, resultado de un Ministerio de la Presidencia inoperante, y de una Presidencia de la República, ayuna de diálogo social, con los movimientos sociales.

Además, sobre los ataques también infundados, del presidente ejecutivo del ICE, Marco Acuña Mora, queda más que claro, que cuando se acude al insulto y la descalificación de quien tiene argumentos diferentes sobre un tema, se hace gala de precariedad intelectual y carencia argumentativa.

Para la ciudadanía costarricense cada vez es más evidente que estos entes en la práctica se convierten en vocerías políticas de la línea del gobierno que los nombra en el puesto, no en vocerías técnico-profesionales. Los inquilinos de turno de dichas presidencias ejecutivas, con frecuencia, al acabar su nombramiento, pasan a ocupar altos cargos en grandes empresas privadas (práctica conocida como puertas giratorias).

Desde nuestras organizaciones, tenemos memoria: el señor Marco Acuña Mora, antes de ser director Corporativo de Electricidad y luego presidente ejecutivo del ICE, trabajaba como administrador del contrato de conexión del Grupo CMI (Capital Guatemalteco) dueño de plantas eólicas de generación privada que venden energía al ICE. Las subastas eléctricas del plan de armonización benefician a generadores privados de electricidad, algo que podría beneficiarle. Por eso le solicitamos al señor Marco Acuña su renuncia inmediata a la Presidencia Ejecutiva, ya que no representa dignamente el legado histórico del ICE.

Desde el Movimiento por el Derecho a la Electricidad nos solidarizamos con el joven estudiante Elián Jiménez Campos y exigimos la desescalada de los discursos de odio, polarización y violencia accionados por la Fuerza Pública y promovidos por la Presidencia de la República.

Llamamos al movimiento social y popular, y a la ciudadanía patriótica a mantenernos alerta. En los próximos días, anunciaremos mediante conferencia de prensa, las siguientes acciones y actividades. ¡Digamos no al plan de Armonización (23.414)!

Las elecciones no se ganan en encuestas, se ganan en las urnas: no hay que perder la esperanza

Dra Yamileth González García
Ex- rectora de la UCR
Integrante del Colectivo Mujeres por Costa Rica

Las más recientes encuestas sobre el proceso electoral en Costa Rica dibujan un panorama poco alentador, para quienes tenemos preocupación por el peligroso rumbo del país que ofrece la tendencia política electoral oficial. Los sondeos conceden una amplia ventaja a la candidata oficialista, con una tendencia autoritaria. A primera vista, los números parecen contundentes, sin embargo, asumirlos como una sentencia definitiva sería un error de lectura política y, sobre todo, democrática.

Las encuestas son el reflejo de un momento, no una profecía. Muestran tendencias, estados de ánimo, pero casi nunca determinan el resultado final. En un contexto marcado por altos niveles de indecisión y abstención, esos datos deben interpretarse con cautela. Más que un veredicto cerrado, constituyen una señal incompleta, un mapa con zonas todavía en blanco.

El silencio que hoy parecen expresar amplios sectores del electorado, no equivale necesariamente a adhesión ni a resignación. Muchas veces es omisión, desconfianza o temor a expresar una opinión contraria a lo que perciben como mayoritario y optan por callar. Pero ese silencio no necesariamente pasivo puede transformarse en participación cuando se acerca el momento decisivo. La historia electoral costarricense ofrece varios ejemplos de giros inesperados, de definiciones tardías, de mayorías que emergen cuando la ciudadanía finalmente decide hablar en las urnas.

Conviene recordar una verdad elemental que a menudo se pierde entre titulares y gráficos: las elecciones no se ganan en encuestas, se ganan en las urnas. Y en ese espacio, el voto sigue siendo un acto fundamentalmente individual, muchas veces influido por factores que escapan a cualquier medición previa. La democracia no es lineal ni predecible; es, por naturaleza, abierta y múltiple.

Hay razones para la esperanza, aunque no sean evidentes. La democracia costarricense ha demostrado, una y otra vez, que la ciudadanía sabe sorprender cuando llega el momento de decidir. Ha sabido resistir crisis, tensiones y momentos de profundo desencanto sin renunciar del todo a la participación como mecanismo de corrección hacia el futuro. Esa memoria democrática, aunque hoy parezca debilitada, sigue ahí.

Escuchar el silencio del electorado, con confianza, es clave para comprender el verdadero pulso del país. En ese silencio se dan dudas, pero también posibilidades, de hecho, se está transformarlo en diálogo y en movilización; ese es el desafío central para quienes no nos resignamos a que el resultado esté escrito de antemano.

El desenlace aún no está cerrado. Costa Rica ha demostrado en otros momentos, que incluso en los escenarios más adversos, la democracia puede encontrar caminos inesperados. Creerlo no es ingenuidad; es entender que el futuro político del país sigue, todavía, en manos de quienes seguimos confiando en nuestra democracia.

Mi pronóstico

Daniel Camacho Monge

Deduzco que Laura no obtendrá el 40 por ciento, pero no es porque quiera, sino por el siguiente análisis.

Según la encuesta del CIEP-UCR el perfil de los indecisos es muy diferente al de los que votarán por Laura. De manera que ella no crecerá al ritmo que lo hizo hasta ahora. Por otro lado, observo que bastantes personas opositoras muy activas en las redes al fin se convencieron de que se estaban cocinando en su propio caldo y han decidido romper la burbuja y salir a hablar con la gente.

Si hacemos esto intensamente esta semana, lograremos pasar a segunda vuelta.

Fue lo que perseguimos cuando propusimos formar los Frentes Democráticos pero muy poca gente nos dio pelota.

Si hay segunda vuelta debemos retomar los Frentes Democráticos.

El cinismo político, otro flagelo

Marlin Ávila

Marlin Ávila
Marlin Ávila.

 

En Honduras hemos pasado por etapas de movilización ciudadana inclusive, después de la tormenta tropical Mitch, lo que llevó a construir conciencia ciudadana en nuestra sociedad.  Ante las evidentes irregularidades en el manejo de las ayudas internacionales en auxilio para reconstruir el país, se presionó al gobierno liberal de ese entonces a constituir capítulos de transparencia ciudadana, lo que desembocó en la constitución del Consejo Nacional de Anticorrupción. También hubo exigencias para transparentar la gestión pública, constituyéndose el Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP). Fue en esos primeros años que se reformó la Contraloría General de la República y se constituyó el Tribunal Superior de Cuentas (TSC). Además, tuvimos la huelga de los jóvenes fiscales, algo que no logró obtener las reformas exigidas, aunque sí pudo fallecer cualquiera de los jóvenes participantes.

Sin embargo, los flagelos contra este empobrecido país en lugar de disminuir aumentaron. La cooptación política de tales instituciones destruyó su razón de ser. Se pasó de una corrupción selectiva a una corrupción generalizada y especializada, dependiendo de la escala social, empresarial y política de sus practicantes y de los niveles de fortunas o capital a que se refiera, sus fuentes y sus destinatarios. La tan llevada y traída transparencia gubernamental ha pasado a involucrar hasta a la conocida ONG Transparencia Internacional (TI) para hacer creer que su gestión es transparente, pese a ser éste el período de gobierno, junto con el de Roberto Micheletti Bain, de los más obscuros que se han conocido en el presente siglo.

La impunidad y el crimen organizado, o no, ha tenido un repunte en el presente siglo sin precedente alguno, hasta llegar a cumplir el record mundial del país más violento. Esto ha ido acompañado de otra distinción: ser el territorio por donde ha estado pasando más del ochenta por ciento de la droga que se dirige a los Estados Unidos de Norte América. Datos de algunos estudios post electorales, señalaron que mucho de los costos de la campaña electoral solamente pudieron ser financiados por el narcotráfico.

Estos flagelos obtienen fuerza mayor entre 2013 y 2015, cuando ya la ciudadanía se había desmovilizado, frustrada e incrédula de las recetas aplicadas y de las promesas de los políticos. La credibilidad institucional se fue al suelo. No ha sido hasta que recientemente, tres semanas atrás, que la ciudadanía encuentra un espacio para movilizarse nuevamente.

Sin embargo, los flagelos persisten y hay uno que se ha mantenido alimentado por la clase política, pero no ha sido considerado como tal. El flagelo del cinismo político.

Ese concepto del ser político es llegar a ser cínico y con arte, aunque se ha aceptado en los círculos políticos nacionales y regionales, se ha convertido en un flagelo que hace mucho daño a la moral social y,  en muchos políticos es casi inherente a ellos, visto y autocalificado como una cualidad en lugar de un grave defecto.

Hace poco, un dirigente del Partido Liberal criticaba a su presidente, Mauricio Villeda, argumentando que, aunque lo respetaba mucho, él no es político y no tiene por ello la capacidad de dirigir el PL. Queriendo decir que es un hombre que no es falso y no sabe mentir, por lo que es incapaz de mantener cohesionado el PL y engañar a miles de ciudadanos acostumbrados a ser ingenuos y creer en cantos de sirenas.

El concepto de cinismo proviene del latín cynismus aunque tiene origen griego. El término permite hacer referencia a la impudencia, la obscenidad descarada y la falta de vergüenza a la hora de mentir o defender acciones que son condenables, según las fuentes consultadas.

Consideramos el cinismo como un flagelo que también ha dañado mucho a la sociedad, puesto que esas conquistas ciudadanas de la primera década del presente siglo, hubiesen sido un avance en la construcción institucional democrática si los gobernantes no hubiesen sido sinvergüenzas y cínicos, al burlarse de su pueblo y traicionándole en sus conquistas. La burla, la desfachatez, en muchos casos, la obscenidad descarada y procacidad,  no ha sido solamente en elecciones amañadas, ha sido en los esfuerzos de fortalecimiento y reconstrucción institucional, defraudando las esperanzas más sanas de una sociedad que desea mejorar su calidad de vida.

Si hay algo que admirarle al Presidente de la República de Honduras es su capacidad política en el manejo de situaciones conflictivas de acuerdo al concepto criollo de ser político. Si estamos de acuerdo que el mejor político es el que mejor sabe mentir y enfrentarse a sus detractores más elocuentes con la tranquilidad y el cinismo más crudo posible. Hasta ahora ha sabido confundir a la ciudadanía sobre el enfoque de las marchas ciudadanas en cuanto a los principales responsables del gran desfalco a la salud. Ha logrado desviar el enfoque de juzgar a los Fiscales del Ministerio Público por negligentes. Ha persuadido a algunos sectores sociales para que entren en un diálogo manejado por su gobierno. Ha hecho creer a algunos grupos sociales que es su gobierno quien más ha perseguido a los carteles de la droga y no el gobierno de los Estados Unidos. Ha logrado la solidaridad de los gobernantes conservadores del primer mundo para financiar sus proyectos neoliberales; hace creer que se va a resolver el desempleo, que se resolverá el hambre; hace creer que toda la población enferma pobre, obtendrá los medicamentos sin tropiezos; privatiza el sistema de salud a manera que la ciudadanía olvide el crimen de lesa humanidad; legaliza lo ilegal; habla fuerte para  hacer pensar que es cierto que va a hacer caer y valla preso quien sea, sin discriminación alguna,  pero sin que se investigue su involucramiento y el de su equipo político en esos hechos corruptos; ya no disimula el hecho de ser quien maneja los tres poderes del Estado y sus instituciones contraloras, él perdona como condena a cualquier ciudadano, es juez, legislador, investigador y ejecutivo. Es decir, enarbola los principios de la honestidad, la transparencia y de la justicia, hace creer que trabajar y trabajar es sinónimo de eficiencia; todo esto sin mostrar la menor duda y sin inmutarse de manera alguna.

El Presidente actual es un joven que aprendió muy bien las artimañas y astucias de los viejos políticos que le acompañaron años atrás y les ha superado. Así que la ciudadanía indignada no puede cantar gloria todavía, aunque las marchas sean su mejor terapia actual. Se está enfrentando al líder político más astuto, calculador y frio de los últimos tiempos, quien está dispuesto a hacer lo que deba hacer para lograr sus objetivos y, como sabemos, éstos no son los de las mayorías empobrecidas, ni siquiera de la clase media que aun sobrevive. Los estereotipos y formatos aplicados en otros contextos seguramente no serán los más adecuados para la oposición, ahora identificada más como los y las indignadas.

 

Enviado a SURCOS Digital por el autor.

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