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Etiqueta: neoliberalismo

Bio-medicalización: tecnociencia y mercado contra la salud

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Por nmurcia

El otro día reflexionábamos sobre la necesidad de re-conceptualizar la idea de “progreso médico”. La tesis es que es necesario exponer, explicar y hacer atractiva una idea alternativa para generar esquemas de desarrollo y de pensamiento, alrededor de la medicina y los sistemas de salud, distintos a los actuales.

Para empezar, criticando elementos que convencionalmente se han asociado a dicho concepto pero que han sido pervertidos por el sistema económico, el mercado y la propia cultura predominante: el desarrollo tecnológico, la prolongación de la vida, la atención centrada en el paciente, la eliminación del riesgo o, sin ser exhaustivos, la medicalización de la salud.

Se trataría de desentrañar lo que de ideología hay detrás de elementos aparentemente neutrales para poderlos -precisamente- politizar y, por consiguiente, debatir. Esta sería la única manera de romper el actual y destructivo consenso en lo esencial (y disenso en lo periférico) que existe en las propuestas políticas, de uno y otro color, sobre cómo organizar los sistemas sanitarios, que es casi equivalente a decir, sobre cómo “ponerles límite” (algo parecido pasa con la idea de crecimiento económico, aceptada, ampliamente como el único instrumento capaz de generar bienestar social y que solo ha sido impugnado desde la ecología política con conceptualizaciones tan provocativas y necesarias como el de-crecimiento).

En la entrada anterior reflexionábamos sobre una estrategia -demonizada por la izquierda y la derecha-, el racionamiento, que nos parece imprescindible rehabilitar.

En efecto, la izquierda, en su anticuada visión de la salud como producto exclusivo de la medicina y la innovación científica, ataca la idea de racionamiento porque implica no financiar algunos “avances” médicos o infraestructuras sanitarias y “eso es de derechas”. En sanidad, como la salud es un derecho, no valen límites.

A este respecto vale la pena destacar la interesante respuesta de Mercedes Pérez, en la más que intensa entrevista de Enrique Gavilán a ella y a Juan Gérvas, a propósito de su último libro, “La expropiación de la salud”: “El derecho a la salud en sí mismo es tan absurdo como el derecho a la inteligencia, la bondad, la felicidad o la belleza”.

Pero la derecha también ataca el racionamiento (el “serio”) porque implica poner límites al mercado mediante restricciones a la introducción de nuevas tecnologías o la construcción de nuevas infraestructuras sanitarias. No hay nada que guste tanto y genere tantos beneficios a la industria farmacéutica, tecnológica o de la construcción como una sanidad pública expansiva. Para la derecha, el racionamiento solo vale para algunas cosas, como los recursos humanos, la atención primaria o la salud pública. Para las nuevas tecnologías o la construcción de nuevos hospitales, ni hablar de racionamiento. Eso va contra el desarrollo económico (de algunos, claro).

Hoy profundizaremos, un poco, en otro concepto esquivo como es el de medicalización de la salud.

De la biomedicina a la medicalización

La medicalización es un concepto utilizado hoy en día casi exclusivamente en su acepción más negativa pero su significado original era ambiguo. Fue empleado en sociología por primera vez en los años 70 y se ha descrito como “definir un problema en términos médicos, como enfermedad o alteración, y/o la utilización de una intervención médica para tratarlo” (Peter Conrad).

Los historiadores establecen el inicio de la medicalización en los siglos XVIII y XIX cuando se comenzó a aplicar el conocimiento científico a la medicina. En estas primeras décadas de expansión del conocimiento médico -basado en la ciencia y no en la especulación como hasta entonces-, la medicalización de dolencias como el “dolor en el flanco” (apendicitis) o de la enfermedad sagrada “morbus sacer” (epilepsia) aportó evidentes ventajas al ser humano. Es decir, inicialmente, los aspectos positivos de la medicalización superaban ampliamente los negativos. Para algunos autores, esta primera fase se correspondería con lo que se ha llamado específicamente “biomedicina”.

En los años 70 comienzan a surgir las primeras voces críticas con el proceso medicalizador biomédico. La antipsiquiatría de Szasz aludía a como los psiquiatras se habían convertido en jueces que establecían lo que era o no un comportamiento “normal”. Illich hablaba del imperialismo médico, su excesiva influencia social y como la medicina se había transformado en la principal amenaza contra la salud. En sociología, se introduce el concepto de “medicalización” en los años 70 (Zola) para examinar la dinámica de expansión de la institución médica y estudiar los procesos de construcción de la autoridad profesional a través del diagnóstico médico, sustituyendo a antiguas formas de clasificar las “desviaciones” como la religiosa o la penal. El mismo Zola escribió: “la medicina se ha convertido en el nuevo repositorio de la verdad, el sitio donde son realizados los juicios finales y absolutos por parte de expertos supuestamente neutrales y objetivos. Y esos juicios son realizados en nombre de la salud“.

Estas dos primeras fases de medicalización, -la que hemos denominado biomedicina y la que viene definida por su expansión (que podríamos denominar, propiamente, medicalización)- se basaron, evidentemente, en el avance científico pero su principal agente, sin duda, era la profesión médica. Los médicos eran los mediadores y gestores principales en la selección, evaluación y aplicación del conocimiento biomédico a la clínica, por ello, los máximos responsables del fenómeno de medicalización de la vida y, lógicamente, los protagonistas de los dardos de la crítica desmedicalizadora de Szasz, Illich o Zola. En esta fase, que podría corresponder a las décadas existentes entre el final de la II Guerra Mundial y los años 80, los aspectos positivos de la medicalización siguen imponiéndose a los negativos, aunque éstos últimos son cada vez más evidentes.

De la medicalización a la bio-medicalización

Sin embargo, el proceso sufre un cambio dramático desde los años 90 y, sobre todo, en la primera década de este siglo gracias a la emergencia y protagonismo de nuevos instrumentos de medicalización como la industria farmacéutica y la tecnociencia. La importancia adquirida por estos nuevos y (más) poderosos vectores medicalizadores coincide con la pérdida de protagonismo de la profesión médica en el proceso. La medicalización habría entrado en una nueva dimensión y los médicos pasan a ser un engranaje más, un mero “target” de las campañas de marketing de la industria, junto con pacientes y ciudadanos. La industria farmacéutica y tecnológica introduce elementos propios de la sociedad de consumo y transforma la institución social de la medicina en el gigantesco mercado de la salud que es hoy en día.

Ahora es el mercado (farmacéuticas y multinacionales de la homeopatía y otras pócimas, industrias tecnológicas y de la alimentación, aseguradoras privadas, asociaciones científicas médicas) el principal promotor de la medicalización, el afán de lucro el principal objetivo, y la innovación, la investigación científica y la publicidad sus principales motores. Esta nueva fase, responde a dinámicas más complejas determinadas fundamentalmente por la capacidad de las nuevas tecnologías -como la genética, la bioinformática o la farmacología- para expandir el mercado de la salud y, por tanto, para definir lo que es o no objeto de la medicina, es decir, sustanciar el progreso médico. Este es el periodo que algunos autores denominan bio-medicalización y es también el momento en el que los aspectos negativos de la medicalización superan con mucho los positivos (aunque ambas tendencias, obviamente, siguen conviviendo).

No es casualidad que el momento de máxima expansión del proceso de medicalización coincida con el lamentable papel de actor secundario que ahora tienen los médicos en la asistencia sanitaria, poco más que agentes de ventas de medicamentos, servicios médicos o tecnologías (Gavilán lo llama el síndrome del cajero automático). Los médicos podrían ser la única esperanza de la sociedad en la enconada lucha entre el sistema económico y la salud, y el mercado lo sabe. Por eso es fundamental su neutralización, y por eso hay tantos recursos destinados -en el mejor de los casos- a garantizar su silencio y su docilidad y –en el peor- su colaboración.

Definitivamente, la perspectiva clínica -con sus problemas pero mucho menos dañina que la biomedicalizadora- ha sido sustituida por la hedonista, la estética/cosmética o la del bienestar; también por la molecular, la genética o la de la biometríca.

Con tantos datos y con tantos deseos ¿para qué queremos un juicio clínico?

Para que hayamos llegado a la fase de bio-medicalización han tenido que suceder cambios trascendentales en las esferas económica y política así como en los sistemas de generación (tecnociencia) y evaluación del conocimiento biomédico (es muy interesante a este respecto la descripción que se hace de las reformas (neo)liberales de las agencias reguladoras de medicamentos y tecnologías, como la FDA o la EMA, a favor de los intereses de la industria, desde los años 80, en la muy recomendable monografía “Unhealthy Phramaceutical Regulation” de Davies y Abraham).

La que Echevarría llama revolución tecnocientífica, uno de los impulsores de la bio-medicalización, ha instaurado una modificación radical de los objetivos de la ciencia, de los modos de organización de la investigación y de los criterios de valoración de sus resultados, introduciendo la empresarialización, la competencia, el marketing y la informatización de la actividad científica biomédica como factores determinantes.

Las nuevas subjetividades médicas

La conjunción de mercado y tecnociencia ha expandido las áreas susceptibles de ser medicalizadas -a través de tecnologías como la biología molecular, la biotecnología, la genómica, el big-data o los trasplantes- y ha hecho posible no solo el control sino la transformación del ser humano, por primera vez, “desde dentro hacia fuera”.

Las soluciones biomedicalizadoras ya no tienen como primera finalidad luchar contra las enfermedades sino procurar la salud mediante la optimización del bienestar y la mejora de las capacidades humanas, lo que Callahan llama “la medicina del perfeccionamiento”:

“El sueño del progreso médico no tiene ningún objetivo final lógico ni ninguna limitación intrínseca… La ausencia de cualquier meta definida es precisamente el combustible que alimenta toda la empresa” (Callahan, 1998, pag 52).

Esta otra cita también es esclarecedora:

“El sueño del progreso en medicina tiene dos objetivos que podríamos llamar tradicional y utópico. El objetivo tradicional ha consistido en curar o aliviar condiciones físicas o psicológicas que causaran muerte, dolor, sufrimiento o pérdida de alguna característica del funcionamiento humano. Lo “normal” era el objetivo en la búsqueda de la salud. El objetivo utópico es el uso del conocimiento médico para satisfacer el deseo de las personas de trascender los problemas físicos y psicológicos que dificultan el camino en la búsqueda de objetivos distintos a la mejora de la salud. El fin es conseguir una salud óptima para lo que no es suficiente el adecuado funcionamiento del organismo sino que se persigue un impulso añadido que procure otras metas más allá” (Callahan, pag 51-52).

Por ejemplo, los biomarcadores moleculares están creando nuevas subjetividades médicas al determinar nuevas categorías de personas en riesgo (por ej. pre-alzheimer), nuevas formas de monitorización del riesgo (test genéticos) e imponer nuevos comportamientos ante el riesgo (mastectomía u ooforectomía profilácticas). La psicofarmacología cada vez más persigue objetivos cercanos a la cosmética emocional.

En el interesante primer capítulo de la monografía “Reimagining (bio)medicalization, pharmaceuticals and genetics” titulado ” “Moving Sideways and Forging Ahead: Reimagining “-Izations” in the Twuenty-First Century“, que nos ha servido de inspiración para esta entrada, Susan Bell y Anne Figert describen otro ejemplo: el primer medicamento “raza específico” aprobado por la FDA, el BiDil (isosorbida e hidralazina en una combinación de dosis fija).

La investigación científica que conduce a la aprobación de BiDil se realizó por razones comerciales solo en la población afroamericana, por lo que la eficacia del fármaco en otras razas es desconocido. En un más que lúcido comentario en el Annals of Family Medicine, Brody y Hunt apuntan el peligro existente de que los médicos abonen, con la utilización de este medicamento, las teorías que defienden que las diferencias raciales son genéticas, por tanto, objetivas y no (socialmente) construidas.

La bio-medicalización de la raza es una despolitización de las desigualdades raciales:

“¿En qué medida la identificación de un rasgo genético específico que se correlacione con la respuesta terapéutica positiva conseguirá expandir el mercado?… Los médicos de familia deberían ser muy precavidos antes de ofrecer apoyo a esta manera de hacer “avanzar” el conocimiento médico”.

Bio-medicalización y neoliberalismo

Esto nos lleva al último punto de esta reflexión. Como hemos señalado, los médicos han sido, hasta ahora, los principalmente aludidos por los críticos de la medicalización. Movimientos como el llamado empoderamiento del enfermo, la antipsiquiatría, la atención primaria y comunitaria, las teorías de los determinantes sociales de la salud, la prevención cuaternaria o el desarrollo del consentimiento informado han sido reacciones defensivas (políticas, profesionales, sociales y éticas) contra el poder del médico y la expansión de la medicina individualística que iba de su brazo.

Segura y Repullo lo explican bien cuando señalan el conflicto histórico latente que siempre ha existido entre una perspectiva clínica centrada en el beneficio individual y otra más holística que percibió las “limitaciones de la clínica frente a las dimensiones sociales de los problemas de salud” y proponía priorizar acciones de índole política y comunitaria sobre los enfoques más individualistas.

Sin embargo, tras Alma Ata -el último intento serio de reforma política de los sistemas sanitarios-, continúan, “el cambio político neoliberal de los años 80 hace emerger, para quedarse, la centralidad política y económica del individuo”

El movimiento crítico hasta ahora desplegado, evidentemente, no ha sido capaz de detener el proceso biomedicalizador que -a diferencia del anterior, derivado de la expansión de la biomedicina, que iba de la mano de una profesión todavía comprometida socialmente- proviene de una superestructura política, económica y cultural que denominamos neoliberalismo, cuyo principal elemento de transformación es el mercado.

Ya no es el poder médico el que expropia la salud (en esto no estamos de acuerdo con Gérvas y Pérez) sino el sistema económico de la mano de la innovación tecnológica y la tecnociencia. Ya no valen las estrategias de (auto) defensa, por tanto, “dominio dependientes” (tradicionalmente procedentes de la propia medicina y/o alrededores, como la bioética) sino que son necesarios movimientos mucho más amplios que impliquen a toda la sociedad.

En realidad, como reclamaba Berwick recientemente en un Editorial del JAMA (ya comentado), denunciando la confiscación de la riqueza de las naciones por los sistemas sanitarios, hace falta una auténtica revolución ciudadana: “El cambio requerirá la voluntad política colectiva de los afectados por la confiscación: los trabajadores que quieren proteger a sus familias, los emprendedores que quieren sobrevivir en una economía competitiva, los ciudadanos informados que quieren salud y no solo procedimientos y los profesionales que desean un trabajo que añada significado a sus vidas“.

El verdadero enemigo de la salud no es la enfermedad sino el sistema económico.

 

Abel Novoa

 

Enviado a SURCOS Digital por Rafaela Sierra.

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Foro UNA: Neoliberalismo y Guerra en América Latina

La Asociación de Estudiantes de Filosofía de la Universidad Nacional invita al foro “Neoliberalismo y Guerra en América Latina”, a realizarse el próximo 27 de Mayo en el Auditorio de Filosofía y Letras de la UNA a las 5:00 p.m.

Se contará con la participación del experto en geopolítica Bryan González y con el experto en filosofía política Esteban Paniagua.

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Información enviada a SURCOS Digital por Asociación Estudiantes Filosofía UNA.

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Notas Reflexivas Sobre Hechos de la Semana

Marlin Ávila

 

Es inaudito ver como el sistema neoliberal imperante en este mercado globalizado produce tanto sufrimiento humano. Hay un barco a la deriva desde hace dos meses en los mares del Sur Este Asiático con 300 personas migrantes a bordo, sin tripulantes que lo dirijan, sin país que los quiera recibir; sin alimentación, medicamentos ni nada más que sus vidas en estado deprimente. Mujeres, niños y hombres gritan desesperados para que alguien del mundo que hemos creado les salve de morir en cualquier momento. Las Naciones Unidas siguen mostrando sus debilidades para resolver las innumerables crisis que ha producido el sistema que ella misma ayudó a construir.

El Presidente de Rusia, Vladimir Putin, se reunió el 12 de mayo con el canciller de los Estados Unidos de Norte América John Kerry, en la ciudad rusa de Sochi, dos potencias en conflicto de intereses mundiales y con un congelamiento en sus relaciones desde iniciado el conflicto en Ucrania. Desarrollaron una amplia agenda con los puntos más relevantes y controversiales entre ambas potencias. En mucho de lo puntos se vislumbran procesos de mayor acercamiento pero otros se mantienen en el congelador. El haberse discutido esos asuntos directamente es una esperanza de paz para la humanidad.

Nepal ha seguido siendo sacudida por los sismos. El estado de pobreza y ausencia institucional de medidas preventivas ha causado grandes daños humanos y materiales. Nepal, además es importante por estar fronteriza a China Continental donde hay intereses de influencia del mundo occidental.

Tanto la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, como la de Chile, Michelle Bachelet, han tomado medidas radicales para detener la caída de confianza anotada en las encuestas de los meses anteriores. Las fuertes medidas contra la corrupción y el establecimiento de normas de probidad marcan una esperanza al pueblo que mantienen el dedo en la llaga hasta no ver los resultados de las mismas. Aun cuando en Chile sigue la movilización de la ciudadanía por una educación de calidad y gratuita, los organismos correspondientes están tomando las medidas contra los grupos de funcionarios y empresarios que han cometido fuertes desfalcos en el financiamiento de campañas políticas y otros hechos.

En Guatemala se siguen aumentando las manifestaciones de diferentes sectores sociales exigiendo que se llegue a fondo con las medidas a los altos funcionarios involucrados en la corrupción, lo que incluye al mismo presidente de la república.

En Honduras las ventas de plazas para maestros son de vieja data, aunque aparecen como novedad en los ocho casos encontrados en Choluteca esta semana. La corrupción de la cual se ha inculpado a los dirigentes de los colegios magisteriales no pudo ocurrir sin la complicidad de los mismos funcionarios de la Secretaría de Educación. Hubo casos en que el mismo Secretario de Educación de aquel entonces toleró y se benefició de los latrocinios efectuados dentro del sistema. En el sistema educativo hace falta mucho más por hacer. En lugar de estimular la privatización como solución de todos los males y reprimir a estudiantes por verter sus propias opiniones, deberían de sanear desde adentro el sistema administrativo, realizar reformas estructurales de impacto hacia la calidad educativa, de manera que produzcamos generaciones de actores creativos e innovadores de una mejor sociedad productora de felicidad y paz.

Esta semana ha existido mucho movimiento social por la denuncia que hace dos viernes publicara el periodista David Romero, quien a menos de seis días después le han amenazado a muerte por la denuncia. Parte de casi dos mil documentos en poder del periodista, hacen ver que más de L.2 mil millones de lempiras de los siete mil millones extraídos fraudulentamente del Instituto Hondureño del Seguro Social (IHSS) previo a las elecciones de noviembre de 2013, fueron a parar al Partido Nacional, utilizando como puente a empresas que negociaron con el IHSS. Desde luego, el PN inmediatamente comenzó argumentando que eso era una conspiración política de la oposición, sin dar respuesta directa a los datos vertidos por el periodista David Romero. En un segundo comunicado del PN se trata de desvirtuar y desmentir la información, añadiéndose una amenaza jurídica a quienes sigan con las acusaciones. Lo cierto es que es el Ministerio Público el llamado a responder a todo el proceso de corrupción que se viene estudiando por esta instancia del Estado desde hace poco más de un año. Hasta la semana anterior solamente habían salido a luz pública algunos autores administrativos del gran desfalco a los capitales del IHSS, generados por la clase trabajadora y el empresariado. El periodista David Romero destapó lo que había sido un reclamo popular como son los supuestos autores intelectuales y principales beneficiarios del desfalco. Lo que está por verse es si se logra probar la inocencia o culpabilidad de quienes aparecen como autores intelectuales. Hay muchas dudas al respecto, dado que se asegura que estos mismos autores controlan al Ministerio Público y que todo está estructurado a manera de no podérseles probar nada. Las preguntas que habría que hacer 1) ¿Será posible, en un país tan pobre, realizar un desfalco a una institución del Estado de más de USA $300 millones sin que la cúpula del poder se entere? 2) Y si se entera ¿habrá que compartir el botín? 3) y si no se puede cubrir públicamente el desfalco, ¿Quiénes deberían ser los inculpados sin tocar la cúpula del poder?

El Partido Nacional en el poder, acusado por muchos analistas de haberlo logrado de manera fraudulenta, se consolidó en este poder político nacional muy rápidamente, al grado de controlar los tres poderes del Estado y los entes contralores del Estado. La oposición en el Parlamento, por sus constantes errores, contribuyó a que esto sucediera, perdiéndose la oportunidad histórica de construir un poder multipartidista democrático y republicano. Así que hasta la semana previa a la recién concluida, la oposición estaba en un proceso de dispersión sin precedentes, mientras que el PN se mostraba robusto, dinámico y creíble a los ojos de la comunidad internacional. Esta semana y las próximas no es muy seguro que esa y apreciaciones continúen siendo así. Es posible que haya víctimas mortales en esta lucha, dados los altos grados de inseguridad e impunidad que se siguen viviendo. Los que tienen el monopolio de la fuerza serían los que tienen que decir si estos altos riesgos son evitables. Ojalá se tenga la madurez de enfrentar estas crisis sin tener que dañar más a esta dolorida y moribunda Honduras.

 

Enviado a SURCOS Digital por el autor.

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Figueres Olsen y Arias Sánchez peleando la herencia de un moribundo

Humberto Vargas Carbonell

Humberto Vargas Carbonell
Humberto Vargas Carbonell*

 

La elección de Figueres a la presidencia del PLN es una evidente prueba de la decadencia moral y política de ese partido.

La disputa se dio entre Figueres Olsen y Antonio Pacheco, pero esto no era más que la apariencia, puesto que este último es de tal manera apegado a los Arias que, podemos concluir, la lucha se dio entre el ganador y los hermanos Arias.

Como quedó demostrado es el primer encontronazo entre Óscar Arias y José María Figueres, puesto que ambos aspiran a ser candidatos a la Presidencia en las elecciones del 2018.

Así es que nada nuevo, todo viejo y podrido. Es el neoliberalismo contra el neoliberalismo y si es así lo único que se puede esperar de estos personajes es entreguismo y pobreza. No cabe esperar nada más, si es cierto, como lo es, que a las personas se les conoce por sus actos.

Hay momentos en que es posible aliviar las cargas y hasta deshacerse de ellas, pero las pesadas cargas sobre estos personales ni se alivianan ni se dejan.

Nada más que refrescar la memoria: el PAE I (Convenio con el Fondo Monetario) se firmó durante el Gobierno de Luis Alberto Monge, el segundo, la puso en vigencia Oscar Arias y el tercero, José María Figueres. Cuándo éste último era candidato ofreció un “PAE a la tica” y no pocos, por ingenuidad, mordieron el anzuelo, aunque como era de esperar nos recetó un PAE a la gringa.

Los tres Programas de Ajuste Estructural (PAE) impusieron el modelo neoliberal que luego fue coronado, en el segundo gobierno de los Arias, con la aprobación del TLC.

La lucha de la derecha y de su gobierno, presidido por Óscar Arias, fue el mayor engaño y el más violentamente fraudulento de los procesos electorales de los últimos años. Óscar Arias ofreció autos de lujo a los que andaban en una motocicleta, con el mayor desparpajo utilizó las armas de la demagogia más indecente. La aprobación del TLC es el más nefasto de los hechos políticos y la mayor traición contra la patria, obra del PLN.

Figueres cerró los ferrocarriles e hizo quebrar el Banco Anglo.

Recibió una “inexplicable” donación del monopolio francés Alcatel. Nada menos que 2.7 millones de dólares que traducidos a colones de hoy serían cerca 4 mil millones de colones.

Huyendo de un posible juicio Figueres Olsen se fue a Europa, en espera de que prescribiera la acción penal y regresó con el beneplácito del Ministerio Público y con muchas ganas de volver a la Presidencia y engrosar su ya abultado patrimonio.

La demagogia en Óscar Arias es una condición de vida, su sello personal. Ha escalado posiciones pisando los escalones del engaño y la mentira. Sus estorbos son las instituciones del Estado, mientras viva no estará tranquilo mientras no vea destruidos al ICE, a la Caja, al Consejo Nacional de Producción, a la Fábrica Nacional de Licores, a los bancos nacionalizados, al INS y a todas las instituciones del Estado.

Mejor si se entregan a monopolios extranjeros. Esa su consigna.

Figueres ofició de monaguillo en una de los grandes catedrales del capitalismo más brutal, Davos. El gran capital tiene dos centros de reunión: uno secreto, Bilderberg y otro abierto, Davos. En el fondo son lo mismo: de ahí salen las estrategias del gran capital imperialista.

Figueres y Arias posiblemente se pelearan duramente, las ambiciones les dará fortaleza, aunque comparten un cordón umbilical que los conecta con los intereses de los monopolios imperialistas. Son siameses unidos por el ombligo.

Ya comenzaron la campaña. Arias atacando a Venezuela y a todos los movimientos progresistas del mundo. Y Figueres con un planteamiento muy divertido e idiota. Dice de sí mismo que es de izquierda en lo social y de derecha en lo económico. Esto significa que se propone ser un repartidor de limosnas que humillan y no resuelven ningún problema.No hay compatibilidad alguna entre hacer más ricos a los ricos y sacar a los pobres de la pobreza. Cuando se miente de esta manera recuerdo el decir popular: es el diablo repartiendo escapularios.

A cuál de estos santos le rezarán los liberacionistas, no lo sabemos, aunque presumimos que se irán todos al infierno. Solo el pueblo sencillo se salvará

Si el pueblo no come cuentos, como lo esperamos, el PLN está moribundo, en un coma profundo.

 

*Imagen tomada de http://colpejibaye.blogspot.com/2013_10_01_archive.html

 

Enviado a SURCOS Digital por Carlos Meneses.

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Negocio con Niños

Reelecciones Catrachas

26 de julio de 2014

Marlin Ávila

Previo a que sonaran las alarmas sobre la masiva emigración de niños, el Director de Casa Alianza, José Ruelas, denunció el asesinato de adolescentes por fuerzas paramilitares. Pocos días después, este mismo defensor de los derechos de la niñez y juventud, fue apaleado brutalmente por un grupo de guardas que cuidaban al Secretario de Seguridad. No hemos visto ninguna disculpa por el lado oficial a tal hecho, pero sí amenazas y enjuiciamientos de culpabilidad contra él.

Mientras se gastaban los pocos recursos del Gobierno, por parte de una considerable cantidad de políticos en el poder, incluyendo al Presidente de la República, en más de una semana de diversión “apoyando la selección de fútbol” en el mundial en Brasil, estalló el tema de migración masiva de niños. Dos de los tres gobernantes del triángulo norte de Centro América, el de Guatemala y El Salvador, se reunieron con el Vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden, en Guatemala. A partir de esta señal de indiferencia, se notó la prioridad del problema que venía acrecentándose desde octubre pasado, sin que despertara mayor preocupación en las autoridades hondureñas. Desde luego, políticamente no convenía mantener en evidencia esa despreocupación, más bien había que sacar provecho de la coyuntura.

El viernes se reunieron los tres presidentes centroamericanos con el Vicepresidente Joe Biden y luego con el Presidente Barak Obama. Los periódicos han publicado lo que expresó Obama pero no lo que negociaron con Biden y con Obama.

En su discurso, Obama aseguró que el pueblo estadounidense y su administración tienen “una gran compasión por estos niños”. Es evidente que la compasión no es para todos los niños del universo, al menos no para los de Palestina, donde el gobierno de Israel ha asesinado en los últimos 20 días a más de cien niños y herido a más de 700, sin contar que una importante cantidad han quedado huérfanos, sin escuela, hospitales, agua, sin templos religiosos y sin vivienda, gracias a la alianza que tiene Israel y EUA contra esa nación. Esperamos que esa compasión por los niños centroamericanos dure siempre, pues no queremos un ejército genocida eliminando a nuestra población civil de manera inmisericorde.

Otra parte del discurso del Presidente Obama confirma que seguirá la deportación de niños acompañados o no. Dijo: “He dejado bien claro que dentro del marco legal y del marco humanitario y de las garantías procesales, los niños y las familias con niños que no tengan motivos, en algún momento serán deportados a sus países de origen”. Desde luego, él se refiere a las leyes de su país nada más, dado que oficialmente no reconoce muchas de las leyes internacionales y otras solamente las sigue a conveniencia propia, por eso es la gran potencia mundial, para hacer y deshacer a capricho de los intereses de sus grandes corporaciones, muchas en control de judíos.

La proporción de estadounidenses nativos es ínfima, los primeros migrantes exterminaron a sus poblaciones indígenas. La poca población nativa vive hacinada en reservas de donde salen a exhibiciones folclóricas para distraer el turismo. Por esto el tema de migración data desde antes de su independencia como nación. Son expertos en el uso y desuso de este recurso humano. Así como hay organizaciones humanitarias y altruistas dispuestas a sacrificios personales y defender los derechos de la niñez. En EUA hay otros grupos dispuestos a sacar provecho de las migraciones para hacer más rentable sus empresas o deportarlos sin compasión alguna. El salario para un latino migrante en estados como Florida es debajo del mínimo, por lo que este migrante debe trabajar dos y hasta tres jornales a manera de poder sobrevivir con alguna decencia y si es indocumentado peor para él y mejor para el empresario local. Lo mismo ocurre en las plantaciones del sur, frontera con México.

En la crisis migratoria actual, se tienen 999 niños en la Base Naval Lackland, de San Antonio, más 706 en el Fuerte Sill de Oklahoma. Esta es una porción menor al total que se han contabilizado a más de 54 mil. Dado que varias instituciones han hablado de procesos judiciales a cada niño, muchos de los padres que viven en EUA y que sus niños aparecen en las listas, han estado recibiendo ofertas de apoyo a procesos falsos con un adelanto de entre US$300 y 6,000. Esto es otro negocio ilícito (estafa), en tiempo record, dentro de los EUA de personas sin ningún escrúpulo. Siendo que estos niños están bajo custodia del Estado, uno se pregunta, cómo salen a conocimiento de terceros las direcciones de sus padres. Sabemos que el FBI está investigando estos extremos y deseamos se descubra el nuevo negocio a costa de nuestra niñez.

En conclusión, la sociedad ha caído en las tinieblas producidas por el neoliberalismo salvaje, donde no existe ética ni moral alguna frente a la posibilidad de hacer negocio hasta de lo más delicado de nuestra sociedad. Nuestra familia y niñez es lo último que puede, si es que cabe alguna filosofía absurda, ser pensada como negocio. No obstante, hay un escandaloso tráfico de humanos, en complicidad de funcionarios públicos, con el único fin de hacer negocio, de enriquecerse, gracias a la pobreza, a la inestabilidad política, al desempleo y a cuanta crisis nos genere este sistema, mismo que alimenta al crimen organizado y el mercado de las drogas.

Ahora solo estamos esperando saber cuánto y cómo será lo que, gracias a nuestra sacrificada niñez, le ingresará a los gobernantes actuales para seguir la corruptela sistemática ya conocida, sin dejar de pensar en ONGs que viven de éste tema, a quienes debemos exigirles cuentas claras. Sabemos de algunas ONGs internacionales que han estado invirtiendo más de un 10% de su presupuesto en administrar fondos destinados a la niñez. ¿Será que esto seguirá así o empeorará?

 

Información enviada a SURCOS por el autor.

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