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Etiqueta: partidos políticos

Resistir y Construir

Por Esteban Beltrán Ulate
Profesor

La pluralidad de partidos políticos camino al proceso electoral no es sinónimo de pluralismo ideológico, sino una muestra del poder hegemónico compitiendo a más no poder por asumir el poder gubernamental con una estrategia clara, desmantelar el sistema de planificación solidaria, rasgar las vestiduras del sistema de seguridad social, desmantelar las riquezas naturales al mejor postor y entregar la fuerza de trabajo de nuestras juventudes calificadas al empresariado internacional que tiene como único objetivo la acumulación sin responsabilidad patronal.

La falsa libertad de elección que se construye en una papeleta -que adquiere poco a poco el tamaño de un cartel de autopista- que se escribe principalmente bajo las presiones mediáticas, el marketing de agencia hace mesa redonda con la deuda política.

Las personas que invocan la democracia real deben asumir la esperanza de un modelo social de transformación hacia una nueva época. Esto significa que las prácticas heredadas de nuestras y nuestros próceres debe re-afirmarse y renovarse bajo nuevos métodos para planificar tácticas y estrategias que permitan dirigirnos a las fibras mismas de las estructuras.

Así, sin pelos en la lengua hay que decirlo, las condiciones necesarias para un gobierno progresista no están dadas para este cuatrienio, falta aún más trabajo de conciencia social, lo que se ha realizado no es suficiente. No obstante, lejos de ahogarse en lágrimas, hay que ser contundentes en lo siguiente: la opción de resistencia y construcción está en la Asamblea Legislativa en este momento.

Por eso es que, las tendencias progresistas del país están frente la encrucijada de dos caminos (1) Perecer bajo la división electoral y continuar con su agenda de trabajo de base o (2) consolidar un pacto de mínimos para consolidar una opción alternativa en la Asamblea Legislativa para cada provincia, y convertir esta situación en un fortalecimiento del trabajo de base comunal.

Este pacto de mínimos para el bienestar social debe ser el compromiso de un nuevo modelo de participación y creación política popular. Los métodos deben ser renovados, las comunidades tienen que sentir en la piel su vocación para la transformación, por medio de foros sociales provinciales, asambleas populares cantonales, mesas de construcción colectiva de leyes.

Frente a la noche neoliberal, encendamos la luz de la esperanza, entre las y los comunes, pensando y posibilitando puntos de resistencia y creatividad. La Asamblea Legislativa es una opción posible en estos momentos, por medio de un pacto de mínimos que sea el caballo de Troya del pueblo que aspira por el bien común.

Las candidaturas y la participación ciudadana

José Luis Pacheco

Tener 25 candidatos a la presidencia de la República podría considerarse una fortaleza de cualquier democracia, sin embargo, analizando las circunstancias que vive el país, lo sucedido en elecciones anteriores y lo que la ciudadanía espera, habría que establecer fuertes interrogantes sobre si eso ayuda a la democracia. Si bien hemos entendido y se realiza una asimilación de conceptos entre participación y democracia, lo cierto del caso es que no siempre sucede como lo pensamos.

Creo que la democracia se alimenta de una participación sana, equilibrada y con una representación adecuada de los sectores, pero también con una participación de calidad, con gente que haya demostrado una preparación adecuada para el cargo que se pretende. Si eso no se da, si el que llega sin estar preparado, sin tener conocimiento y sin tener el temple para la toma de decisiones y la capacidad para que estas sean correctas, el asunto será muy complicado y la democracia sufrirá un duro golpe.

Desde luego que tampoco quisiéramos que las cosas se den como se vienen dando en Nicaragua, en donde en lugar de alentar una participación democrática, se impide y se violentan derechos fundamentales.

“Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre”

¿Esa participación masiva hace suponer que en muchas personas el tema de llegar a la presidencia de la República supone un asunto sencillo, sin mucha importancia sobre el cómo y el para qué? Como si ese traje tuviera una medida de adaptarse a cualquiera independientemente de sus características.

Eso no es así o, al menos, no debería de serlo. Aspirar a gobernar un país supone la existencia de una preparación adecuada y que se ha venido teniéndola por muchos años antes de aspirar.

Alguien dijo que “aspirar a un puesto para el que no se esté preparado es el primer acto de corrupción”. Y ha habido casos en que esa manifestación ha sido corroborada y con creces, desgraciadamente para todos los demás. 

Dios quiera que esta ebullición de candidaturas no confunda al electorado. No hagan perder el entusiasmo de la participación de los ciudadanos y que no sea letal para la democracia.

Boletín Informativo OPNA

El Observatorio de la Política Nacional (OPNA), se complace en presentarle el recurso infográfico relacionado con la Convención Interna del Partido Acción Ciudadana. En el siguiente enlace podrá encontrar sistematizada la información referente a las candidaturas del partido, relacionadas con sus propuestas, posicionamientos y mapeo de los principales actores que los apoyan Convencion Interna PAC 2021 (ucr.ac.cr).

 

Compartido con SURCOS por Observatorio de la Política Nacional – Escuela de Ciencias Políticas.

Revista Tlatelolco: Quince tesis sobre el partido – movimiento – Boaventura de Sousa Santos

La Revista Tlatelolco. Democracia democratizante y cambio social presenta: Quince tesis sobre el partido-movimiento, recopiladas por **Boaventura de Sousa Santos.

1. No hay ciudadanos despolitizados; hay ciudadanos que no se dejan politizar por las formas dominantes de politización, sean partidos o movimientos de la sociedad civil organizada.

2. No hay democracia sin partidos, pero hay partidos sin democracia.

3. Estar a la izquierda es un punto de llegada y no un punto de partida y, por lo tanto, se demuestra en los hechos.

4.No hay democracia, hay democratización.

5. El partido-movimiento es el partido que contiene en sí a su contrario.

6. Ser miembro de la clase política es siempre transitorio.

7. El partido- movimiento es una contracorriente contra dos fundamentalismos.

8. El partido- movimiento combina la acción inconstitucional con la acción extrainstitucional.

9. La revolución de la información electrónica y las redes sociales no son, en sí mismas, un instrumento incondicionalmente favorable al desarrollo de la democracia participativa.

10. El movimiento de partidos se basa en la pluralidad no polarizada y el reconocimiento de competencias concretas.

11. El partido-movimiento prospera en una lucha constante contra la inercia.

12. La educación política popular es la clave para sostener el partido- movimiento.

13. El partido-movimiento va más allá de la articulación entre partido y movimiento social.

14. Vivimos en un período de luchas defensivas. Corresponde al partido-movimiento ser freno sin perder de vista las luchas ofensivas.

15. Solo el partido-movimiento puede defender la democracia liberal como punto de partida y no como punto final.

Para conocer más sobre las diferentes tesis puede visitar el siguiente enlace: https://puedjs.unam.mx/revista_tlatelolco/quince-tesis-sobre-el-partido-movimiento/ 

**Boaventura de Sousa Santos es catedrático emérito de Sociología en la Facultad de Economía de la Universidad de Coimbra y Distinguished Legal Scholar en la Facultad de Derecho de la Universidad de Wisconsin-Madison. Además, es director emérito del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra y coordinador del Observatorio Permanente de la Justicia Portuguesa, en la misma universidad.

Información compartida con SURCOS por Henry Mora Jiménez.

De las coaliciones externas e internas de los partidos

Vladimir de la Cruz

He insistido, en distintos artículos, en la importancia de desarrollar coaliciones políticas, alianzas político-electorales, con el propósito de mejorar la representación política, tanto para la escogencia de candidatos presidenciales, como para escoger los candidatos a diputados.

Por otro lado, las coaliciones permitirían agrupar partidos con afinidades políticas, o tendencias, e identidades ideológicas, precisando mejor el panorama electoral, enfocando en los proyectos país y programas de gobierno con base a estas uniones partidarias.

Las coaliciones reflejan también un mayor nivel de cultura y educación política y ciudadana.

La vida electoral del país conoce pocas coaliciones electorales a nivel presidencial, a pesar de que en tres ocasiones han sido exitosas para ganar elecciones, en 1958 con Mario Echandi Jiménez, en 1966 con José Joaquín Trejos Fernández, y en 1978 con Rodrigo Carazo Odio.

La dificultad mayor en la construcción de coaliciones es que priva en ello los intereses particulares, individuales, de los líderes, y de los grupos o cúpulas dirigentes, de los distintos partidos, pequeños o grandes, la discusión sobre la repartición de puestos en candidaturas presidenciales o de diputados, y hasta en la distribución de plazas en el Poder Ejecutivo, tanto en Consejo de Gobierno, como ministros, así como en las juntas directivas de las instituciones del Estado y del Gobierno. El Presidente, ya electo, tiene en posibilidad, por nombramiento de personas en Juntas Directivas y otros puestos, poco más de 1500 personas. Pero, esta posibilidad solo se da hasta que haya un ganador, mientras tanto son expectativas, en la mayoría de los casos lejanamente posibles.

El plazo para constituir coaliciones para las elecciones de febrero próximo ya venció. No se constituyó una sola. Hubo intentos de impulsar por lo menos dos, que fracasaron ad-portas. Al no haber coaliciones se amplía la gama de partidos participando directamente, al punto de que se anuncia la posibilidad de que puedan haber cerca de 28 partidos políticos con candidatos presidenciales, con los partidos que todavía corren por lograr su inscripción.

Oficialmente en el registro electoral hay ya 28 partidos políticos de carácter nacional, que son los que llevan candidatos presidenciales. Todavía hay varios partidos que no han terminado sus trámites. Pongo los nombres de los partidos, sin sus candidatos, con la sola intención, de que usted lector, que ha llegado hasta aquí, vea la dificultad de poder escoger, saber escoger o distinguir entre ellos, si por identificación partidaria se trata. No se señala tampoco la identificación política o ideológica que se les atribuye o que los partidos mismos señalan o enarbolan.

Los partidos son, en orden alfabético, Accesibilidad sin Exclusión, Acción Ciudadana, Alianza Demócrata Cristiana, Alianza Patriótica, Avance Nacional, Centro Democrático y Social, Costa Rica Justa, De los Trabajadores, Encuentro Nacional, Frente Amplio, Fuerza Nacional, Integración Nacional, Liberación Nacional, Liberal Progresista, Movimiento Libertario, Movimiento Social Demócrata Costarricense, Nueva Generación, Nueva República, Patria Nueva, Progreso Social Democrático, Renovación Costarricense, Republicano Social Cristiano, Restauración Nacional, Unidad Social Cristiana, Unidos Podemos, Unión Costarricense Democrática, Unión Liberal y Unión Nacional.

Los partidos nacionales generalmente participan, de igual manera, con candidatos a diputados en todas las provincias. Así tenemos a estos partidos y a 26 partidos más, que solo están inscritos para elegir diputados. Así, en las candidaturas a diputados tenemos 54 partidos distribuidos en las siete provincias, en unas habrá más partidos que en otras. A nivel de las candidaturas presidenciales la papeleta coloca el color de la bandera y la cara del candidato presidencial, que puede ayudar al votante. En la lista de diputados solo se coloca el color de la bandera en la casilla de votación.

La no realización de coaliciones obliga a este listado amplio en la oferta electoral, que debilita mucho la escogencia por su amplitud.

Al interior de algunos partidos, especialmente los que escogen candidatos por la vía de Convención, como son Liberación Nacional, la Unidad Social Cristiana y el próximo domingo Acción Ciudadana, también se ven obligados a realizar coaliciones de grupos que han participado en la escogencia de sus candidatos presidenciales.

En el caso de Liberación Nacional la primera coalición interna se produjo en la limpieza que se hizo de candidatos sumándose algunos de ellos a José María Figueres. De ese primer nivel, la coalición de tendencias más importante fue la de Antonio Álvarez Desanti hacia Figueres. De ello es natural que los principales acuerdos políticos de Figueres, ya electo candidato, haya sido con Antonio Álvarez. Los restantes, que se le sumaron a Figueres antes de la Convención, casi no suman como Antonio, pero no los puede descuidar ni dejar de atender en posibilidades de participación. El segundo círculo de alianzas internas o de coaliciones internas, dentro de Liberación Nacional, fue el que se produjo con la Convención, que midió electoralmente a varios candidatos, cuyos votos a su favor cuentan como votos dentro de Liberación Nacional. De este segundo círculo, por el resultado de votación, Rolando Araya, era la fuerza más importante a considerar y a pactar con él algunas posibilidades de su participación electoral dentro del Figuerismo como tendencia dominante en ese partido. A Rolando se le fue la mano exigiendo puestos y a Figueres negándole espacios. Ello condujo a la salida de Rolando Araya de Liberación Nacional para buscar su propia candidatura independiente con otro partido, que le fue prestado. Una fractura para Liberación Nacional en el escenario electoral. La segunda alianza interna, o coalición interna, de los que fueron a la Convención, dentro de Liberación era de Figueres con Claudio Alpízar, no tanto por su resultado sino por la calidad de los equipos políticos y profesionales que le acompañaban. Lo que pedía, no tanto como Rolando, es posible de satisfacer. Si eso no se logra esta semana hay la posibilidad de que Claudio Alpízar también se vaya de la campaña electoral a favor de Liberación Nacional haciendo cada vez más difícil el posible triunfo de José María Figueres, del que él está convencido que va a lograr. Estas coaliciones internas que han fracasado en Liberación Nacional, de grupos, puede hacerse sentir negativamente en el resultado electoral. Los otros candidatos eran casi candidaturas solas para tratar con ellas de tener algún puesto en el próximo Gobierno en caso de que Liberación gane las elecciones. Con estas debilidades no va a ser tan fácil ganarlas.

En la Unidad Social Cristiana la sorpresiva llegada de Lineth Saborío, y su triunfo en la Convención, descarriló ese partido. Pedro Muñoz se ha dedicado a debilitar su presencia, además de que por la estructura estatutaria Lineth no tiene ninguna capacidad de nombramiento de candidatos, que le van a ser impuestos. La tienen con camisa de fuerza en ese partido que parece un manicomio político. El mismo Pedro Muñoz trabaja para que la Unidad Social Cristiana pierda al no haber sido él, el ganador en la Convención. Ha tratado incluso legalmente de anularla y repetirla, que es casi dejar por fuera a este partido del proceso electoral.

En Acción Ciudadana ya se produjo una primera coalición de Marcia González Aguiluz, con Welmer Ramos, dándole fortaleza a esta candidatura, frente a la de Carolina Hidalgo, que tiene el apoyo de la Casa Presidencial. Habrá que ver los resultados electorales el próximo domingo. Todo avizora que no habrá terremoto ni sismos fuertes gane quien gane. El Partido Acción Ciudadana pareciera que va compacto, al menos más que Liberación y la Unidad Social Cristiana a la campaña.

Una candidatura de coalición que no fue es la de Rodrigo Chaves con el Partido Republicano Social Cristiano. Rafael Ángel Calderón y su grupo no le dieron márgenes de proponer nada. Le tenían escogidos todos los candidatos principales de diputados. Solo lo tenían como una etiqueta de campaña. Así Rodrigo Chaves va como candidato de otro partido, alrededor del cual se movieron partidos en proceso de inscripción para coaligarse, que no lo lograron. Estos grupos siguen considerando su apoyo sobre la base de las candidaturas que ofrezca Rodrigo Chaves, algunas que ya tiene escogidas.

La otra coalición que no se hizo fue la de Eli Feinzaig con Mario Redondo, debido a las publicaciones que se hicieron, el día anterior al anuncio de la coalición, de los posibles vínculos del Mario Redondo con Meco y Solís en medio del escándalo de corrupción que han provocado estas firmas constructoras con funcionarios públicos.

La candidatura de Rolando Araya en el partido del diputado Dolanescu es un galimatías político, difícil de comprender por lo confuso de esa alianza, por las distancias ideológicas y de cultura que se supone tiene Rolando con Dolanescu, salvo que Rolando se haya Dolanesqueado más que Dolanescu se haya Arayado. En cualquier caso, Rolando entra a un partido que no es de él, que no influyó nada en su gestación. Rolando es para todos los efectos políticos, en ese partido, tan solo una franquicia política, un producto para la venta en la tienda de Dolanescu, bajo las condiciones existentes en ese partido. Rolando no puede partir que la gente que votó por él en la Convención de Liberación va a ir a votar por el partido de Dolanescu.

Así vamos a la campaña electoral sin coaliciones electorales. Vamos con 28 partidos políticos nacionales y con 28 candidatos presidenciales. Hay candidatos presidenciales para escoger.

Si solo estos partidos participan, con los 26 partidos adicionales con candidatos a diputados, todos, los 54 partidos, postularán 3.074 candidatos a diputados por todas las provincias. También hay candidatos a diputados para escoger.

Es el modelo económico, dice el director del OIJ

Óscar Madrigal

El día de ayer participé en un programa de radio llamado “Alternativas” sobre el tema de la criminalidad en el país. Resumo algunas ideas que expuse.

Hace unos tres días el director del OIJ, Walter Espinoza, decía en una entrevista en La Nación:

“Recientemente el Informe del Estado de la Región reveló que Centroamérica bajó sus índices de homicidios durante la última década con excepción de Costa Rica, que se mantiene con niveles similares al 2010.

De acuerdo con Espinoza, el enfrentamiento entre bandas narco locales, sumado a problemas de índole social como pobreza, desempleo, desigualdad, falta de oportunidades y poca distribución de la riqueza, hacen que la tasa nacional de homicidios no disminuya”.

El director del OIJ es consciente que el actual modelo de desarrollo económico que genera desigualdad, pobreza, desempleo, injusta distribución de la riqueza es también la causante de que los delitos, por ejemplo, de homicidios, no disminuyan.

Los estudios sobre la criminalidad también han demostrado que la delincuencia no es un problema de los pobres. Otras naciones mucho más pobres que la nuestra, muestras índices menores de delitos, como por ejemplo los homicidios.

Sin embargo, los partidos políticos que han gobernado en las dos últimas décadas han enfrentado el problema de la criminalidad solo desde la perspectiva de un derecho penal autoritario, aumentado las penas y los delitos desde mediados de los años 90, sin que esta política haya producido ningún beneficio. Solo ha aumentado el autoritarismo sin beneficio para la sociedad.

Las clases dominantes creen que las leyes penales resolverán problemas sociales, cuando es evidente que las leyes por sí solas no resuelven los problemas de la sociedad, lo que solo se logra con políticas públicas dirigidas a enfrentar las causas de la criminalidad. Sin embargo, las actuales políticas de austeridad, de recorte a los programas de atención social que impulsa el actual Gobierno, solo agudizará la criminalidad del país. Además, las leyes anti-huelgas, la criminalización de la protesta social, junto a las políticas autoritarias del proyecto de Empleo Público, se orientan a crear un sistema político cada vez más autoritario y, por tanto, menos democrático.

Costa Rica ha pasado a ocupar el top de los países más desiguales del mundo, según el Banco Mundial, y ahora también a estar entre los primeros 5 lugares del continente con la mayor cantidad de privados de libertad por habitantes y con el mayor índice de mujeres privadas de libertad de Centroamérica.

Se sabe también que las cárceles no resocializan a esas personas, las cuales por lo general se encuentran hacinadas y violándose en muchos casos sus derechos humanos.

A lo anterior debe agregarse que la aplicación de las leyes, lo que llamamos la justicia, no parece operar de la misma manera para todas las clases sociales. Los escándalos de corrupción no terminan en juicios o sentencias, sobre todo cuando se trata de personas adineradas o pertenecientes a las clases poderosas económicamente.

Las estadísticas así lo indican: de todos los casos denunciados por corrupción solo el 20% van a juicio después de 3 o 7 años; de los que van a juicio solo el 7% terminan con sentencia y solo la mitad de ellas en sentencias condenatorias. Pero lo más llamativo es que se trata de casos “menores” como el tráfico que pide una “mordida” o el funcionario municipal una “comisión”. Los grandes actos de corrupción que involucran a los miembros de los clanes poderosos económicamente no aparecen nunca juzgados.

La llamada clase política, por otra parte, está carcomida por la corrupción. Casi todos los partidos políticos han sido condenados por estafa o están siendo acusados por estos delitos: el PLN, el PAC, el partido evangélico de Justo Orozco, el PASE de Oscar López, el Libertario de Otto Guevara, el partido del doctor Hernández, el PUSC y muchos otros. De igual manera, prácticamente todos los expresidentes han enfrentado acusaciones por corrupción por casos como Alcatel, Caja, la Trocha, Cementazo, Cochinilla y otros.

La corrupción de los políticos produce una degeneración en la sociedad porque hay muy pocos referentes y porque la ética en la función pública parece no importar o importar bien poco, como el caso por ejemplo de Figueres. Ese es el mensaje equivocado que se dirige a la ciudadanía sobre los valores y la virtudes de los políticos.

Los componentes de orden social hacen que la criminalidad no descienda en Costa Rica, como lo afirma el director del OIJ. Es necesario, consecuentemente, cambiar el modelo de desarrollo económico, el modelo de acumulación de capital como dirían otros, que está generando o produciendo esos problemas.

En términos generales, solo una democratización de nuestra vida social, económica y cultural podrá disminuir y enfrentar acertadamente la creciente delincuencia nacional.

Los tufos y perfumes de las encuestas

Vladimir de la Cruz

El ambiente electoral tienden a caldearlo, un poco, con las diferentes encuestas que se vienen publicando que retratan partidos políticos, y a sus principales dirigentes, especialmente a aquellos que han venido sonando como posibles precandidatos presidenciales, como reconocidos dirigentes de sus partidos o de la vida nacional. También retratan a los funcionarios del Poder Ejecutivo, al Presidente y sus Ministros, como a veces a otros funcionarios de las Instituciones públicas y Poderes del Estado.

Las encuestas técnicamente son un rico instrumento de medición de comportamientos individuales, en un momento determinado, del momento o día cuando se hacen las encuestas, las que a veces se llevan a cabo en días diferentes y también en días distanciados unos de otros. Tan solo son eso, un retrato de un momento, como son las fotografías.

Las encuestas son perversas en la manipulación que se puede hacer de ellas, por el tipo de pregunta que se hace al entrevistado o encuestado. Así por ejemplo, si existen 10 partidos y solo se pregunta sobre cuatro de ellos o, si hay 20 precandidatos y solo se pregunta sobre unos cuantos.

Las encuestas también se pagan, en lo que puede interesar a quienes contratan a las casas encuestadoras para realizarlas. Quien paga tiene derecho a establecer las preguntas y a conocer sus resultados. Dependiendo como se haga una pregunta así puede haber un resultado. Esto vale hasta para asuntos judiciales.

En este caso, el de las encuestas, solo el que paga conoce el resultado de lo preguntado. Así las casas encuestadoras hacen un tren, un conjunto de vagones, con diferentes temas cada uno a preguntar, y de la misma manera se “venden”. De este modo, en el caso de partidos políticos pequeños y de precandidatos, o ya candidatos, con menos recursos menos acceso tienen a toda la encuesta.

Hay partidos y candidatos, que por sus capacidades económicas tienen a su servicio exclusivo una casa encuestadora permanente, y llevan el pulso, técnicamente al día, del movimiento partidario, del candidato y de los temas sensibles de la población como de la agenda nacional, para saber como opinar o para dirigir mensajes. Los gobiernos generalmente tienen este seguimiento diario desde una Oficina que les realiza este trabajo, evaluando al Presidente, sus Ministros, los dirigentes de las instituciones públicas y de los poderes de Estado, así como a dirigentes de la oposición política, comentaristas, analistas y críticos de la situación del país, llevándole el pulso a esas críticas que se hacen a la gestión gubernativa, a las políticas públicas y a los pronunciamientos de los funcionarios públicos, y al impacto que tienen en la población, o en los sectores que se quieren evaluar y conocer.

Una encuesta mata a otra encuesta, dice el refrán técnico. En la guerra de encuestas, cuando los partidos políticos tienen sus propias casas encuestadoras, porque las contratan de manera exclusiva, se desata una guerra de desinformación de resultados, de manera que si se favorece en una encuesta a un candidato otra encuesta opuesta lo puede desfavorecer. Las encuestas son también armas y así se pueden usar en campañas electorales, sobre todo cuando los candidatos y partidos políticos “se venden” como “productos” de consumo y de alto consumo. Desde 1958, en Estados Unidos, desarrollaron las encuestas políticas, de candidatos y de campañas electorales, al estilo de venta de productos en una sociedad de consumo. Un libro en esa época, “Cómo se vende un Presidente”, hecho por uno de los asesores de Richard Nixon, es muy ilustrativo de la nueva época que se iniciaba en ese sentido, como hoy pueden ser las armas de las nuevas perspectivas electrónicas, como los tweets muy desarrollados por Trump, y otros candidatos presidenciales, y Presidentes en ejercicio, para la comunicación de sus mensajes.

En las campañas políticas, cuando se han abierto los bancos nacionales y privados para facilitar créditos a los partidos, para financiar sus campañas electorales, estas instituciones se guían justamente por las encuestas que se orientan a proyectar posibles resultados electorales, con lo cual, de esa manera, solo “prestan” dinero, “dan” créditos o “adquieren” bonos de la deuda electoral, que emiten los partidos, a los que puntean en esas encuestas y por ello aseguran que con su posible resultado puedan recuperar los dineros girados a los partidos políticos.

El financiamiento público para los partidos políticos, en sus campañas electorales, es igualmente manejado, de manera perversa para solo asegurar a aquellos partidos que sacan más de un 4% de votos, o que eligen un diputado. Así ha funcionado siempre, con lo cual solo se favorece a menos del 10% de los partidos que participan, y estableciendo mecanismos para asegurar, en una época al bipartidismo dominante, y desde 1998 hasta hoy a un poco más de esos partidos del bipartidismo, siempre y cuando cumplan con esos resultados. Cada ciudadano que vota no vale igual para el Tribunal Supremo de Elecciones, respecto al costo por voto de lo que vale cada ciudadano.

Uno de los elementos que se atiza constantemente hoy, o en estos tiempos, es valorar el porcentaje de las personas que no tienen partido político, que no están definidas respecto a candidatos, con referencia también a la actitud que tienen frente a la Política, los Partidos Políticos, los candidatos presidenciales, o las elecciones mismas. En esta época, en estos meses, cuando aún no se ha definido en todos los partidos políticos los candidatos oficiales, que entrarán a la contienda es natural que haya altos índices de indiferencia electoral y a las opciones electorales, como partidos y como candidatos. El desánimo de las encuestas que puede rondar el 70% en promedio es técnicamente igual al mismo porcentaje de hace cuatro años o de hace ocho años, o de otros períodos electorales similares. Lo que se mide hoy no es lo que va a resultar cuando ya estén todos los partidos y candidatos jugando. Allí empezará de nuevo a jugar la rueda de la fortuna de las encuestas.

Si consideramos que el abstencionismo nacional, en promedio, desde 1953 hasta el 2018 ha sido de un 24%, y que desde el 2002 hasta el 2018 ha girado entre el 31% y el 34%, bajando en la segunda ronda del 2018 al 31%, ese es el abstencionismo histórico, que puede moverse muy poco hacia arriba, como ha sucedido. Los que se asustan, desaniman o sorprenden, con las encuestas que se están publicando deben tener esta referencia del abstencionismo histórico, no el momentáneo actual ante un panorama que todavía no muestra todos los partidos ni a todos los candidatos. Aún hay partidos en procedo de inscripción. Aún no se han desconfigurado las posibilidades de coaliciones, ni de candidatas femeninas, que podrían hacer algo de bulla.

Tengo la sensación, sin embargo, que en la próxima campaña puede reducirse ese abstencionismo por los candidatos que hoy suenan como principales en la disputa, y por el esfuerzo que harán todos los partidos por sacar del Gobierno, y evitar un tercer gobierno continuo del Partido Acción Ciudadana. Igualmente, tengo la sensación, de que en la próxima Asamblea Legislativa habrá fracciones de partidos más fuertes y con más diputados de los que ahora tienen, sin perjuicio de que partidos pequeños sigan representados.

Así los tufos de las actuales encuestas ahorita empiezan a aromarse, a perfumarse. Es tan solo un problema de esperar algunas semanas para ver partidos y candidatos debidamente perfumados en las encuestas y en los índices de opinión, hasta con la nota olfativa oriental de Pachuli, que como aceite tiene bondades medicinales aptas para cualquier campaña política, es antiséptico, desinfectante, antiinflamatorio, cicatrizante, regenerador celular, diurético, afrodisíaco, antidepresivo, sedante para el sistema nervioso… todo lo que necesitan los candidatos y también muchos electores por la forma como se va a llevar esta campaña que viene.

Hacia la elección del Presidente y la Asamblea Legislativa para la Costa Rica del Bicentenario… de los próximos 30 años

Vladimir de la Cruz

La realización de la Asamblea Nacional del Partido Liberación Nacional ha sido lo más importante para ese Partido, y en cierta forma para los demás partidos, que están con procesos de convocatoria de Convención, abierta o cerrada, sobre todo porque no aplazó ni postergó la Convención fechada para los primeros días de junio. Liberación Nacional está marcando la cancha y obligando a andar detrás de ellos.

Esta es una prueba de fortaleza de ese Partido que le permitirá evaluar sus fortalezas y debilidades organizativas, de este proceso, que mínimamente movilizará a los 20.000 candidatos que aspiran a distintos puestos de la estructura política verde y blanco. Y, que movilizará, por lo menos, 60.000 personas contando dos más por cada candidato que hay a elegir.

Por electos esos candidatos sabrán también las debilidades regionales, considerando que la Convención es nacional, en todo el país, con casi mil puestos de votación, y empezarán a afilar machetes hacia la campaña electoral, a potenciar la organización partidaria alrededor de los candidatos electos y, especialmente, a prepararse para la Asamblea Nacional que deberá ratificar al candidato presidencial y también escogerá los candidatos a diputados.

El reto más importante del resultado de la Convención es mantener en la línea partidaria a los otros candidatos, a saber, negociar con los que no queden electos sus posibilidades políticas dentro de la campaña electoral, considerando igualmente, en proporción a los resultados, sus intereses y aspiraciones partidarias. Si Liberación Nacional quiere ganar las elecciones debe integrar, y amarrar sólidamente, a todos los restantes candidatos en el carro presidencial. Al menos ya están bien consolidados los que se adhirieron a José María Figueres.

La próxima campaña, para todos los partidos, pero especialmente para Liberación Nacional, Acción Ciudadana y la Unidad Social Cristiana, que han sido partidos gobernantes, es ganar en la primera vuelta. Una segunda vuelta, dependiendo de los finalistas, puede llegar a ser más tensa que la segunda vuelta del 2018.

La verdad, para mí, es que, en estos partidos, Liberación Nacional, la Unidad Social Cristiana y Acción Ciudadana, en cierta forma las cartas ya están echadas. No hay mucho margen para jugadas políticas sorpresivas, ni para que los precandidatos levanten más de lo que ya tienen.

En estos partidos quedan las candidaturas de diputados. En Liberación Nacional entiendo que los definirá, como corresponde, la Asambleas Nacional, que le dará más atención a la calidad política de los diputados y les permitirá escudriñar mejor sus candidatos de manera que no les aparezca otro Viales. Hay partidos que no aguantan mucho este tipo de escándalos. Y hay escándalos que provocan manchas casi indelebles.

En mi opinión la Asamblea Nacional deben realizarla cuanto antes le sea posible. No tiene por qué ser convocada en la víspera del cierre de inscripciones ante el Tribunal Supremo de Elecciones de las candidaturas, porque esto también les da ventaja sobre los otros partidos políticos, especialmente sobre los que han postergado sus procesos convencionales internos, mostrando más debilidad organizativa que atención a las medidas precautorias frente al COVID.

En la Unidad Social Cristiana más dependen de las Asambleas Provinciales. Los candidatos que piensan que deben ocupar los primeros lugares tienen que presionar rápidamente para la realización de ellas y definir así las candidaturas. Asamblea que nombra candidatos no puede moverlos. Las últimas tendrán que ajustarse a la representación paritaria horizontal, como ya se las aplicó el Tribunal Supremo de Elecciones en la pasada campaña cuando obligó a invertir la candidatura de San José porque ya había electo los candidatos masculinos de la cuota horizontal del primer lugar. Los diputados actuales, en cierta forma los haló su candidato presidencial del 2018, Rodolfo Piza. En esta elección van sin un Rodolfo Piza que les asegure esa cantidad de diputados. Arriesgan a disminuir su bancada actual diputadil con los candidatos que tienen a la vista. Tampoco tienen mucho donde escoger y con el planteamiento conservador que tiene, la Unidad Social Cristiana, tratando de competir con los partidos cristianos no católicos, ramachecos, no llega a esa población, porque los ramachecos la tienen cautiva, sobre todo si tienen un tema nacional que explotar electoralmente que en este momento no está en la agenda nacional, ni me parece que les aparecerá natural ni artificialmente.

En los otros partidos tampoco hay mucho de sorpresa porque varios de esos partidos son personales, tienen dueño o patrono, y no tienen mucho que discutir respecto a candidaturas presidenciales, ni mucho que decidir respecto a los primeros puestos de candidatos a diputados.

En Acción Ciudadana solo definirán en la Convención el candidato presidencial. Le dejan a la Asamblea Nacional las candidaturas a diputados y al propio candidato que tiene una cuota de nombramiento de los primeros puestos.

El postergar la Convención, como las Asamblea Nacionales, o Provinciales, cuando éstas tienen poder de designación de candidatos, es riesgoso por pleitos internos, por procesos viciados en la convocatoria y realización de la Convención como de las Asambleas, que deben reprogramarse, y lleva sus días y atraso frente al electorado de mostrar las candidaturas, así como por apelaciones que puedan producirse.

La gente, los electores, en mi experiencia, cuando aparecen los candidatos oficiales empiezan a definirse, a dar apoyo y a declarar y comprometer lealtades.

En los otros partidos las aguas parecen bastante mansas, pero como en las lagunas y ríos debajo de esa tranquilidad de aguas en la superficie, puede haber corrientes muy fuertes y remolinos que pueden engullirse a cualquiera. Así es también la política.

Las posibilidades de la coalición alrededor de la candidatura de Rodrigo Chaves, que impulsa principalmente el Partido Republicano Social Cristiano no se ha agotado, pero se les está yendo el tiempo. Sin coalición, por pequeña que sea, su candidatura se verá muy disminuida. Y si la coalición tiene un sesgo conservador también se depreciará. Tiene Rodrigo Chaves la capacidad y el talento, como pocos de los candidatos, para un discurso social desde su propia óptica por la experiencia internacional que ha tenido atendiendo y tratando de resolver problemas de pobreza en casi 50 países, de manera que sabe cómo enfrentar causas estructurales de la pobreza y sus posibles soluciones, en países como Costa Rica. De lograrse esta coalición es la única, y por sí da imagen de mayor tamaño que sus propios partidos. ¿Acaso no fue así la coalición de la UNIDAD en 1978, que lo que tenía era un gran candidato? Me parece que algunos de quienes impulsan su candidatura, de manera oportunista, lo que les interesa es su nombre para ver si pueden elegir unos cuantos diputados más, haciendo uso de él como lo hizo el Partido Integración Nacional con Juan Diego Castro en el 2018.

Las otras fuerzas electorales de signos parecidos van hasta hoy divididas e individualizadas cada una de ellas, con pocas posibilidades de elección incluso de diputados porque sus rediles electorales los tienen divididos. Y tienen buenos candidatos a la vista, y de lo que suena, más allá de si a uno le gustan o no esos candidatos o sus planteamientos, pero que son candidatos buenos lo son, para las necesidades que tiene el país, y el trabajo parlamentario.

Tarea política urgente es llevar calidad política a la Asamblea Legislativa, y especialmente a la Presidencia a quien con certeza se sepa que no es un candidato improvisado, ni ad hoc, para la ocasión del 2022. Este debe ser el objetivo y propósito de todos los partidos políticos en la contienda electoral que está en marcha.

Es el Presidente y la Asamblea Legislativa para la Costa Rica del Bicentenario, a partir del 2022 al menos con visión y acción hacia los próximos 30 años.

Festín de candidaturas y Estado Social de Derecho

Luis Fernando Astorga Gatjens

Al igual de como brotan de la tierra los abejones en abril (que ya no tan en mayo), en las últimas semanas, muchas ciudadanas y ciudadanos, se han lanzado al ruedo político anunciando sus pretensiones de encabezar la fórmula presidencial de algún partido político.

Se han mirado al espejo de la política nacional (tan venida a menos, a decir verdad) y se han preguntado: “¿Por qué no yo?” Y de inmediato, han dado una respuesta afirmativa que ya es compartida, en sus propósitos y ambiciones, por algunas docenas.

Han hecho sus cálculos de todo tipo: Ya sea de competir y ganar las elecciones internas de su agrupación política, de asegurarse cuotas de poder para negociar o, bien, para dejar su nombre en el imaginario colectivo, para futuras contiendas electorales.

Ante tantas ofertas que brotan, las pre-candidatas y pre-candidatos han tenido y tienen el grave problema de que cada vez les ha de costar más, presentar propuestas realmente originales, que le ganen el pulso al ya frondoso rosario de ofrecimientos y promesas, que se han venido acumulando.

Este fenómeno se muestra más grave aún en virtud de que prácticamente todas las pre-candidaturas, que se han enunciado, están metidas dentro de una pecera marcada por una limitada y estrecha visión neo-liberal, aun cuando el país se esté ahogando en medio de un océano, donde esta doctrina económica y política tan ampliamente dominante, más que solución alguna forma parte de la causa estructural de la multicrisis que enfrenta la sociedad costarricense, en estos días tan duros y difíciles para la mayorías, para nuestro pueblo.

Al compás de esta política neo-liberal impulsada desde el decenio de los años ochenta del siglo pasado, por el Partido Liberación Nacional (PLN) y, muy entusiastamente, por Oscar Arias, se ha venido debilitando el Estado Social de Derecho al mismo tiempo que ha crecido la desigualdad social, que afecta ya a millones de costarricenses.

Fruto del esfuerzo combinado de quienes impulsaron las Garantías Sociales en los años cuarenta (Rafael Ángel Calderón Guardia, Monseñor Sanabria y Manuel Mora Valverde) y del compromiso asumido por José Figueres Ferrer en el Pacto de Ochomogo, el Estado Social de Derecho costarricense, se desarrolló e hizo que Costa Rica se convirtiera en un país singular, en el contexto latinoamericano e internacional de naciones.

Sin embargo, en los años ochenta anteriores empezó una cuenta regresiva para el valioso Estado de Derecho que tanto nos costó construir como sociedad. Esta deriva destructiva y erosionadora, primero fue lenta y paulatina, pero en este azaroso presente pandémico, es una acción desenfrenada y frenética, en todos los frentes tanto en el Gobierno como en la Asamblea Legislativa.

Una plutocracia voraz y egoísta, que contrala a esos dos poderes, directa o indirectamente, y tiene un control casi monopólico de los medios informativos del país, es la principal responsable de esta “cruzada” que busca destruir lo que tanto nos costó construir.

Y les recuerdo el significado de plutocracia: “Forma de gobierno en que el poder está en manos de los más ricos o muy influido por ellos”. O bien: “Clase social formada por las personas más ricas de un país, que goza de poder o influencia a causa de su riqueza”.

La nociva influencia de este sector ultra-minoritario de la sociedad costarricense ha deteriorado la democracia y la ha vaciado de contenido. Cuando para avanzar en el desarrollo del Estado Social de Derecho deberíamos haber evolucionado de una democracia representativa a una llena de participación social y popular amplia, como lo dicta el artículo 9 de la Constitución Política, los niveles de participación política y ciudadana se han debilitado.

Asimismo, esa plutocracia angurrienta y sus principales medios de “comunicación”, han fijado las reglas y límites a los partidos que controlan a su antojo, a las precandidaturas y al debate político. Debate político que hoy no es otra cosa, que discusión politiquera donde las ocurrencias y frases efectistas, buscan ocultar la falta de compromiso con las mayorías y con el Estado Social de Derecho, de los que forman parte de este festín de candidaturas.

Todas estas candidatas y candidatos, tímidos y temerosos, que no se salen del guion neo-liberal, cuando el país necesita de políticos que oten el horizonte, con mirada de estadistas que le devuelvan la esperanza a las y los desesperados (que crecen en cantidad e indignación), son como “abejones de mayo” que vuelan muy bajo y se arrastran en el suelo hasta que la historia de esta Patria bicentenaria, les repudie y les olvide de una vez y para siempre.

(26 de abril 2021)

Los otros partidos aún están verdes

Vladimir de la Cruz

En el escenario electoral lo que tenemos a la vista, en primer lugar, son los partidos que han ejercido el Gobierno de la República, que fundamentalmente son Liberación Nacional, 9 veces, la Unidad Social Cristiana, 3 veces, y Acción Ciudadana, 2 veces. Junto a ellos las viejas coaliciones, que ya no existen que llevaron a la Presidencia de la República a Mario Echandi Jiménez, José Joaquín Trejos Fernández y a Rodrigo Carazo Odio. De un total de 17 gobiernos, desde 1953 hasta hoy, de los partidos existentes, Liberación ha dirigido el país desde el Gobierno en 9 ocasiones, los ocho restantes gobiernos se los han dividido entre 5 partidos, tres coaliciones y dos partidos. Esto hace a los partidos Liberación Nacional, la Unidad Social Cristiana y Acción Ciudadana los más fuertes, los más visibles, lo de más reconocimiento público entre la población en general y los electores. Son como los grandes equipos de la Primera División de fútbol, pero de la misma manera pueden caer de ser punteros hasta descender a la Segunda División, porque hay otros equipos que pueden dar sorpresas, por su capacidad de juego, su disciplina, su entrenamiento, sus directores técnicos, sus asesores y por la contratación de los jugadores que logren, que por sus cualidades personales y deportivas, en este caso políticas, enamoran y se ganan el corazón de los aficionados, en nuestro caso de los electores.

En el segundo lugar, podemos apreciar a los partidos que están con representación parlamentaria, aparte de Liberación Nacional, la Unidad Social Cristiana y Acción Ciudadana, que son Restauración Nacional, Integración Nacional, el Republicano Social Cristiano y el Frente Amplio, que en su conjunto tienen 11 diputados de un total de 57. Hasta hoy estos partidos poco se oyen en su proyección electoral hacia las elecciones de febrero del 2022.

En tercer lugar están los partidos que están en proceso de inscripción nacional, junto a los anteriores, que están fuera de todo foco de los medios de comunicación, porque los que están en la Asamblea Legislativa, y en el Gobierno, son seguidos diariamente por los periodistas de los distintos medios de comunicación. Así, para estos partidos y sus seguidores o ciudadanos que están tratando de desarrollarlos para participar en las elecciones de febrero se les hace más difícil su participación.

Algunos de estos partidos actúan como franquicias, incluso a disposición de venta de candidatos o de grupos de ciudadanos. Me han dicho que a una persona, que representa un grupo de personas, que anda buscando casa política para participar, le ofrecieron uno de estos partidos, que en realidad son cascarones, en 150.000 dólares, sin seguridad de que esté al día en todos los tramites de su inscripción electoral ante el Tribunal Supremo de Elecciones.

En este sentido hay grupos de ciudadanos que están preocupados de participar sin tener todavía un partido debidamente inscrito, lo que se les hace cuesta arriba en el tiempo que les queda para cumplir con todos los requisitos de inscripción que establece la legislación electoral, y los trámites administrativos de la misma.

El financiamiento público electoral de la próxima campaña no puede aplicarse para pagar deudas de los partidos que en campañas anteriores dejaron, y que se les están cobrando. Legalmente no justifica ese financiamiento esos pagos, como algunos dirigentes de esos partidos piensan que pueden hacer.

Los partidos que están sometidos a esos procesos de cobro tienen que pagar lo que deben o reintegrar al erario público lo correspondiente. El Tribunal Supremo de Elecciones, como ente rector del proceso electoral, está obligado a hacer cumplir esos pagos antes de que entre el próximo proceso electoral en la marcha final, a partir de noviembre. En esta materia no puede haber prescripción de deudas, porque se estaría avalando un “robo” de dineros públicos, que a los partidos que así actuaran se les presentaría como un grupo organizado en capacidad de delinquir, casi permanentemente, de campaña electoral a campaña electoral, serían como una gavilla, término del Presidente Juanito Mora, para referirse a los filibusteros, no de aventureros si no de pillos y sinvergüenzas.

En esta tesitura tiene que investigarse igualmente por qué quedan dineros en las arcas de los partidos políticos, cuando esos dineros solo están justificados para los gastos de las campañas electorales, contra facturas que debe aprobar, en su revisión final, el mismo Tribunal Supremo de Elecciones.

Por ahora el ambiente electoral solo se aprecia en el primer escenario, el de los partidos que han gobernado, que ya tienen en marcha sus Convenciones para definir entre junio y julio sus candidaturas y renovación de autoridades partidarias, otro requisito de inscripción para las elecciones.

En Liberación Nacional se simplificó la lista de 9 candidatos a 5, cuando Rolando González, Fernando Zamora, Antonio Alvarez y Guillermo Constenla le dieron su adhesión y apoyo a José María Figueres, que peleará la candidatura con Rolando Araya, Claudio Alpízar, Roberto Thompson y Carlos Ricardo Benavides.

En la Unidad Social Cristiana se definieron las candidaturas con Pedro Muñoz, Lineth Saborío y Erwen Masis. En Acción Ciudadana solo lo han manifestado Hernán Solano, Marta Zamora, Carolina Hidalgo y Edgar Mora.

De los otros partidos no se conoce nada. Solo rumores. En algunos casos se sabe que los dueños de algunos de esos partidos aspiraran a la Presidencia incluso en la doble postulación, también como candidatos a diputados.

En los esfuerzos de impulsar una gran coalición nacional, sin signo ideológico todavía, está el ex Ministro de Hacienda Rodrigo Chaves Robles en intensas conversaciones con grupos de ciudadanos, de destacadas personalidades políticas y con otros líderes políticos, de pequeños partidos, con este propósito. Esta posible coalición de llegar a constituirse podría ser una sorpresa, y contribuiría a definir la campaña electoral sobre bases más políticas, teóricas, e ideológicas, que tanto le hace falta a este país y a los electores.

Frente a todos los partidos políticos, en esta etapa de las elecciones, no les pueden aparecer mas “viales”. Aquí no pueden ni deben darse sorpresas. Los dirigentes de los partidos tienen que ser muy contundentes en fumigar, combatir y sacar de sus organizaciones todo aquello que huela, a narcotráfico y narcopolítica.

Las direcciones de los partidos políticos deben ser determinantes y ellas llevar la iniciativa de la suspensión de esas personas. Allí no pueden darse márgenes de semanas para actuar o pronunciarse públicamente, ni retiros “temporales” de los presuntamente involucrados en estos asuntos “hasta que se aclaren los nublados del día”.

Los afectados que puedan aparecer que se defiendan en los tribunales, pero los partidos no pueden acuerparlos bajo ninguna formalidad. Cuando son dirigentes partidarios de las altas esferas y Comités Nacionales, deben dejarlo inmediatamente y de manera definitiva. La honradez y la honorabilidad de personas puede discutirse en los tribunales, y mientras no haya un pronunciamiento judicial en contra, deben considerarse a todos los efectos inocentes. Pero, las acusaciones y las informaciones asociadas a narcotráfico, narcopolítica y similares producen manchas indelebles, que puede afectar también, de manera indeleble, a los partidos políticos en los cuales esas personas militan.

Los equipos de dirección de las campañas electorales de cada partido político, sus principales directores y agentes partidarios, sus asesores, sus técnicos, y sus candidatos a puestos de elección popular, deben ser sumamente investigados, en todas sus dimensiones, desde las relaciones familiares, y la violencia que se da en ella, hasta las de vínculos con personajes que los puedan complicar o enlodar en plena campaña política. Los partidos políticos en este momento están a tiempo de actuar, no les vayan a aparecer sorpresas…

La calidad de los candidatos que acompañarán a los candidatos presidenciales va a ser muy importante en esta campaña electoral.

Los tentáculos del narco están metidos en todo el escenario nacional. Hay que evitar que controlen el escenario político y la institucionalidad del Estado y del Gobierno. El peligro está en todos los partidos. Allí hay hombres de carne y hueso, no hay ángeles y dioses. Y con las personas también las hay muy ambiciosas…