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Etiqueta: UCR

Harán diagnóstico sobre lecciones virtuales en la UCR

De acuerdo con el Consejo Universitario, una parte de la población estudiantil universitaria puede afrontar limitaciones tecnológicas y geográficas, que impidan su acceso a Internet. (Foto con derechos de uso libre).

La iniciativa cuenta con el respaldo del Instituto de Investigaciones Psicológicas (IIP) y del Consejo Universitario

Un grupo de investigadores de la Universidad de Costa Rica (UCR), coordinado por la Dra. Eiliana Montero y el Dr. Guaner Rojas, se ha propuesto identificar las fortalezas y limitaciones que tiene el desarrollo de las actividades académicas de la Institución, en entornos virtuales, en el contexto de la emergencia nacional debido al COVID-19.

La iniciativa cuenta con el respaldo del Instituto de Investigaciones Psicológicas (IIP) y del Consejo Universitario, el cual decidió establecer una alianza estratégica con este instituto, en forma extraordinaria, para que se haga el estudio, de manera que este Órgano Colegiado, a partir de los resultados, pueda tomar las medidas que correspondan, de acuerdo con sus competencias.

La información será recolectada por medio de dos formularios que están disponibles en el sitio web del Consejo Universitario, uno para estudiantes de grado matriculados durante el I ciclo lectivo 2020, y otro para docentes que estén impartiendo cursos en este semestre.

Para el Órgano Colegiado es importante disponer de información fiable y recolectada sistemáticamente, la cual será esencial para fiscalizar el proceso de virtualización en la Universidad, ante el posible impacto en la permanencia y graduación de la población estudiantil.

Virtualización

Desde el 11 de marzo, a causa de la evolución epidemiológica del COVID-19 en el país, la Administración de la UCR, por medio del Centro de Coordinación Institucional de Operaciones (CCIO), solicitó al personal docente suspender las clases presenciales e implementar la modalidad de enseñanza virtual.

Si bien es cierto la UCR tiene la plataforma de “Mediación Virtual” y, además, algunas unidades académicas realizan esfuerzos para ofrecer a la comunidad docente y estudiantil herramientas de trabajo que se adecuen a la virtualización de los cursos, todavía falta evidencia con respecto a si la población estudiantil posee las condiciones óptimas para poder recibir lecciones en entornos virtuales o si el personal docente las puede impartir.

En la Institución no hay datos precisos en términos de la magnitud y de la naturaleza de este problema, de ahí la importancia del diagnóstico.

Cuestionarios

Para el Órgano Colegiado y el IIP es muy importante que la comunidad universitaria brinde la información que se está solicitando por medio de los dos cuestionarios. El que está dirigido al estudiantado incluye preguntas relacionadas con la asignación de becas, acceso a Internet, tipo de conexión, si recibe o no clases desde que se realizó la virtualización, o si decidió suspender sus estudios por la pandemia, entre otras. Mientras tanto, el que está dirigido al profesorado, aunque aborda preguntas similares a las de la población estudiantil, también procura obtener insumos sobre los cursos que son virtualizables o no.

 

Zaida Siles Rojas
Periodista Consejo Universitario

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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Asuntos estudiantiles, presupuestarios y regionalización: prioridades del rector interino UCR

Tras haber asumido la Rectoría de manera transitoria este lunes 4 de mayo, el rector interino Carlos Araya Leandro explicó que sus prioridades durante el tiempo que rija su gestión se enfocarán, principalmente, en la atención de los estudiantes y de los asuntos presupuestarios de la institución.

En la coyuntura de crisis nacional que afecta el país, y por consiguiente también a la Universidad de Costa Rica (UCR), la administración del Dr. Araya se orientará en primera instancia a coadyuvar a los estudiantes que así lo requieran con las herramientas necesarias para enfrentar las consecuencias de la pandemia y garantizar el avance y el aprovechamiento académicos.

En sus palabras, esto implicará redireccionar los recursos presupuestarios para garantizar la cobertura de la partida de becas socioeconómicas y los derivados beneficios estudiantiles, de forma que se garantice la permanencia y la estabilidad económica y emocional de las personas estudiantes.

“Aún queda mucho por hacer para dotar a todas y todos los estudiantes de las herramientas que les permitan asumir una formación de calidad y en condiciones equitativas mientras dure el estado de emergencia sanitaria. Tenemos decisiones urgentes por tomar para darle respuesta a muchas actividades en la institución que se siguen viendo afectadas por esta situación”, señaló el rector Araya.

Asimismo, en el corto plazo le corresponderá representar a la institución en la Comisión de Enlace que defina el nuevo Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) 2021. Si bien esta negociación se dará en un complejo escenario para las finanzas públicas, Araya reiteró que procurará que el acuerdo “sea justo y adecuado, gracias a una gestión convincente, fundamentada y estratégica”.

Siempre en el ámbito de la administración universitaria, en paralelo a la negociación del FEES se deberá concretar la formulación del presupuesto institucional para el año 2021, en el que se priorizará el fortalecimiento del sistema de becas, de manera que se facilite la permanencia y graduación de la población estudiantil.

En esta misma línea, el fortalecimiento de la regionalización será uno de los pilares de la gestión del Dr. Araya. “No menos relevante es la atención inmediata de situaciones particulares que se vienen dando en las Sedes Regionales y Recintos, sobre todo lo relacionado con los tiempos docentes de apoyo y el fortalecimiento de las Etapas Básicas de Música”, aseguró el rector.

Por otra parte, en cumplimiento con lo señalado en el artículo 85 de la Constitución Política de la República, las universidades estatales deberán presentar, antes del 30 de junio próximo, el Plan Nacional de la Educación Superior (PLANES), documento en el que la UCR deberá plasmar su visión de cómo el sistema de educación superior público estatal debe continuar promoviendo los cambios que la sociedad costarricense requiere para el logro de la justicia social, la equidad y el desarrollo integral, durante el próximo quinquenio.

Estas prioridades se acompañarán, además, del apoyo institucional hacia las autoridades nacionales para la atención de la pandemia.

Según explicó el rector Araya, su gestión de transición se basará en el consenso, el respeto, la inclusión, el humanismo y la transparencia, con el objetivo de garantizar la cohesión y la solidaridad institucional que reclama la actual coyuntura.

“Esta gestión orientará sus acciones hacia la articulación con la comunidad nacional para fortalecer apoyos recíprocos, así como hacia la gestión de alta excelencia académica, democratizadora y humanística. Ante todo, trabajaremos en una gestión descentralizada y ágil basada en la confianza y la equidad, e inspirada en una axiología que parte de la justicia distributiva y procedimental”, concluyó.

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UCR: llegó proteína para inmunizar caballos y elaborar medicamento contra COVID-19

Martes 5 de mayo del 2020. Las proteínas para iniciar el proceso de inmunización en los caballos llegaron al país y el Instituto Clodomiro Picado de la UCR ya alistó a los seis equinos cuyo plasma sanguíneo será el nuevo aliado para elaborar el medicamento contra la enfermedad del COVID-19.

Para esto, los animales fueron evaluados de manera cuidadosa (mediante chequeos físicos y exámenes sanguíneos) con el objetivo de asegurar su bienestar integral. Además, y como ha sido usual en los últimos 50 años del ICP-UCR, en estos momentos se les está brindando diversidad de cuidados; entre ellos, una alimentación de excelente calidad basada en heno, concentrado y pasto.

“En el ICP-UCR nos enfocamos bastante en la parte de salud animal y que los caballos estén en su mejor condición. Nuestros animales viven en potreros y en grupo libres de estrés. Además, tienen una excelente alimentación, una atención veterinaria continua y el cuidado diario de los asistentes. Nosotros velamos que estén comiendo bien y que estén tomando agua. Todos los caballos están sanos, con un muy buen peso corporal (cercano a los 450 kilos), y sin ningún signo de enfermedad”, afirmó el médico veterinario Mauricio Arguedas Gómez.

Para inmunizar a los caballos se utilizarán proteínas no infecciosas del virus SARS-COV-2, las cuales no afectan negativamente la salud de los equinos.

“No vamos a utilizar el virus completo. ¿Qué significa esto? Que no hay riesgo de que los caballos se infecten. Lo que vamos a usar son algunas de las proteínas del virus. Cuando se haga el procedimiento, el organismo del caballo reconocerá esas proteínas y generará los anticuerpos. Después, esos anticuerpos serán usados en los pacientes enfermos”, amplió el Dr. Arguedas.

Esta labor no es rápida y comenzará apenas la Oficina de Suministros de la UCR realice el desalmacenaje de las proteínas requeridas (se espera que esté durante la presente semana). Cuando se posea dicho insumo, se calcula que el resultado de la inmunización se tendrá después de cuatro meses desde que inicie la inoculación (momento en el que se inyectan las proteínas al animal).

“Con el medicamento basado en los anticuerpos equinos se obtendrán varias ventajas y la primera es no depender de donadores humanos. De igual forma, creemos que los anticuerpos equinos podrían tener una mejor potencia neutralizante del virus que la potencia de los anticuerpos humanos. Lo anterior se da porque los caballos estarán hiperinmunizados; es decir, que se les inyectan las proteínas varias veces. La estimulación del sistema inmune en teoría debe ser mayor, pero esto deberá confirmarse”, ahondó el Dr. Arguedas.

Otro punto a destacar es el mayor volumen de plasma que se puede extraer de un caballo, si se le compara con el que se le puede obtener de un ser humano. Con el plasma obtenido de un solo caballo se pueden preparar cien frascos del medicamento, mientras que con el plasma de una única persona solo se pueden preparar dos.

En cuanto a los animales, la extracción de la sangre no afecta la salud de los caballos. Al separar el plasma, se les devuelven las células sanguíneas para que no lleguen a sufrir anemia.

“Siempre que llega un animal nuevo se le aclimata y se le “chinea” antes de iniciar un esquema de inmunización. Para que un caballo inicie esquema debe estar muy bien cuidado y en óptimas condiciones. Se les da el acompañamiento con una buena alimentación y un muy buen trato. Les realizamos análisis de sangre rutinarios para garantizar el estado físico y hematológico, que es muy importante. Después de realizar el esquema, se siguen haciendo los exámenes para asegurar que el caballo esté en las mejores condiciones y se le acompaña con un examen físico diario”, indicó el técnico veterianrio Edwin Moscoso Suárez.

Jenniffer Jiménez Córdoba. Periodista de la Oficina de Divulgación e Información de la UCR.
Teléfono: 2511-1232.
Correo: jenniffer.jimenezcordoba@ucr.ac.cr

La Caja Costarricense del Seguro Social, los orígenes de una institución estratégica en el país

Vladimir de la Cruz

Fue en 1941, el 1 de mayo, cuando el Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, en su informe constitucional al Congreso de la República, anunció que se proponía enviar al Congreso “uno o varios proyectos de ley tendientes a establecer los seguros sociales. Ellos constituyen, dijo, un verdadero progreso para nuestro régimen democrático, y serán un instrumento de paz social, ya que tienden a corregir situaciones injustas en que se encuentra colocada la masa que depende de su trabajo para vivir… la enfermedad, la invalidez, la vejez y la muerte, son las causas constantes del desamparo de muchos costarricenses; y si el Estado no se decide a establecer un verdadero sistema de previsión, no hará más que socavar sus cimientos, ya que ninguna sociedad puede fundarse en la injusticia… un sistema de seguridad social que considero benéfico e indispensable para Costa Rica”.

Al asumir la presidencia de la República el Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, preocupado por el establecimiento de los seguros sociales en el país, envió a Chile a su gran colaborador, el Dr. Guillermo Padilla Castro con la “delicada misión de realizar los estudios preliminares a su establecimiento…” El Dr. Calderón Guardia, sobre el estudio e informe del Dr. Padilla Castro formuló el proyecto de ley para la implantación de los seguros sociales en nuestro país y lo envió al Congreso el 14 de julio de 1941.

El 1º de noviembre 1941, por Ley Nº 17, se creó la Caja Costarricense de Seguro Social destinada a aplicar el Seguro Social Obligatorio y a incrementar el voluntario; el obligatorio contemplaba cubrir los riesgos de enfermedad, invalidez prematura, vejez, muerte y paro involuntario; y comportaba además una participación de las cargas de maternidad, familia, viudedad y orfandad. El 7 de enero de 1942 se reglamentó esta ley para darle verdadera autonomía y para poder desarrollar su cometido.

En 1942, manifestó el Dr. Calderón Guardia, al Congreso que se le daba altura al Seguro Social, “un esfuerzo en beneficio de la clase trabajadora”; que emprendía “la magna obra del Seguro Social”, que mediante la colaboración (del Congreso) podía llevarla al “terreno de las realizaciones prácticas”. “Así el Seguro Social es ya, dijo el Dr. Calderón Guardia una realidad en Costa Rica. Tomamos, de la legislación chilena su estructura general adaptándola a las particulares circunstancias de nuestro medio; luego la experiencia irá modelando la obra hasta llegar a convertirla… en una de las instituciones más imprescindibles del país”.

El 28 de agosto de 1942 se promulgó el Reglamento No. 8, como un instrumento preparatorio de iniciación de los seguros.

El 1 de setiembre de 1942 empezó el sistema de cobros de las cuotas establecidas para su mantenimiento, de patronos, obreros, empleados públicos y particulares.

En aquel momento la Seguridad Social solo cubría a los trabajadores directos.  Se señaló claramente que cuando la situación lo permitiera la seguridad social protegería a los cónyuges, protegiéndose a la mujer trabajadora y sus hijos independientemente de si estaba casada o no.

Ese 1 de setiembre de 1942 se estableció la obligación de los patronos de empadronar a todos los trabajadores en la Caja Costarricense del Seguro Social, y de enviar sus planillas de empleo.

El 28 de marzo de 1943 el Dr. Calderón Guardia informaba al país que casi el 20% de los asegurados ya habían recibido servicios, “auxilios médicos”, de la seguridad social, subsidios del 50% y una cantidad detallada de las atenciones brindadas en atención y en hospitalización.

El 1º de mayo de 1943 el Dr. Calderón Guardia, de nuevo ante el Congreso, se refirió al Seguro Social, creado por el imperativo de la época, que exige “reorganizar la colectividad sobre la base del equilibrio entre las fuerzas productoras y los centros directores de la sociedad, única forma de asegurar una paz estable, una convivencia armónica y una cooperación constructiva de todos los sectores del esfuerzo humano, hacia un futuro de fraternidad y de verdadero progreso moral y material”.

Afirmó, el Dr. Calderón Guardia, que el Seguro Social “es obra de muchas décadas de ingentes esfuerzos, estudios y observaciones, para ir modelando paulatinamente el organismo político”.

Aquí reconocía el Dr. Calderón Guardia la experiencia y la tradición internacional de los orígenes de la Seguridad Social, cuando a finales del Siglo XIX, en Alemania se desarrolló esta Seguridad Social, como una necesidad para el proceso industrial, de velar por la salud de los trabajadores y garantizar y asegurar la reproducción de la fuerza de trabajo.

Igualmente, reconocía, sin mencionarlo, que bajo la Dictadura de Federico Tinoco, en la Asamblea Constituyente de 1917, se había establecido el Artículo 10, por iniciativa del diputado Alejandro Alvarado Quirós, de dictar leyes sobre el trabajo, de acuerdo a las necesidades del país, aplicándose las mismas a empleados, obreros, jornaleros y sirvientes.

En 1941, al dejar Luis Demetrio Tinoco, Ministro de Educación, la Universidad de Costa Rica, inaugurada y en marcha, Alejandro Alvarado Quirós pasó a ser su Primer Rector, como colaborador del Gobierno del Dr. Calderón Guardia que fue.

Estas leyes que proponía el diputado Alvarado Quirós, y también el diputado José Astúa Aguilar, en 1917, debían comprender: jornada máxima de ocho horas; obligatoriedad del descanso semanal; responsabilidad del empresario o patrono por los accidentes de trabajo y las enfermedades que adquieran los empleados o trabajadores como consecuencia del trabajo que realicen; donde se pedía también, obligar al patrono a pagar indemnización por estos riesgos; establecimiento de una junta de conciliación o arbitraje para dilucidar los conflictos obrero patronales, la que debería integrarse por igual número de representantes de los patronos, de los trabajadores y del Estado, que lo sería del Gobierno de la Provincia o su delegado.

Así quedó plasmado, en esa Constitución de 1917, el Artículo 10: “Es obligación del Estado velar por el bienestar de las clases trabajadoras, y para ello dictará las leyes necesarias; a falta de iniciativa social promoverá y en todo caso apoyará en la medida de sus recursos, las instituciones que tengan por objeto armonizar sobre bases de justicia las relaciones obrero patronales y las que tiendan a mejorar la situación económica de estos y a ampararlos en caso de enfermedad, vejez o accidente, paro de trabajo u otras circunstancias de desgracia independiente de su voluntad».

Al caer la dictadura, en junio de 1919, y al dejarse sin efecto su Constitución, y restablecerse la Constitución de 1871, no se rescató este Artículo 10, de manera constitucional, el que se cubrió de un silencio sepulcral informativamente en los años siguientes.

El Partido Reformista en su Programa de 1923 habló de la Ley de Accidentes de Trabajo, que la logró materializar en 1925, pero no de Seguros Sociales.

Aludía también el Dr. Calderón Guardia al impacto que le había producido, durante su estancia en Bélgica y en Europa, cuando se formaba como médico, el Código Social de Malinas, impulsado por el Cardenal Mercier, desde 1924, hasta su redacción final en 1927, recogiendo Mercier la tradición de los llamados católicos sociales, organizados en la Unión Internacional de Estudios Sociales, fundada en 1920, que se inspiraban en ese momento en la Encíclica Rerum Novarum, del 15 de mayo de 1891, del Papa León XIII, en aquel momento una respuesta al desarrollo del movimiento obrero y sindical internacional, y al desarrollo de los partidos y corrientes políticas socialistas, anarquistas y comunistas, y el Código Social de Malinas, como la Encíclica Quadragesimo Anno, de 15 de mayo de 1931, respondiendo a la existencia de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y del movimiento comunista internacional y revolucionario que dicha Revolución había impulsado y fortalecido.

En el punto 11 del Capítulo IV del Código Social de Malinas se trata el tema de “salario, asignaciones familiares y seguros sociales”. Y, en el Segundo Apéndice que acompaña al Código, al final, se establece una “Declaración sobre la Seguridad Social”.

Al finalizar esta década, de 1920, con motivo de los efectos e impactos de la crisis mundial de 1929, y la gran desocupación que produjo, incluida en Costa Rica, donde surgieron sindicatos de desocupados, en los periódicos, bajo el seudónimo de “De Potter”, se publicaron una serie de artículos donde se planteaban temas sociales y laborales.

De Potter señaló la necesidad de atender la “protección del trabajo: sobre los niños empleados; tutela sanitaria de los niños; ley sobre los servicios médicos del trabajo; sobre la protección laboral de las mujeres; sobre el reposo dominical; ley de reposo semestral con goce de sueldo para todo trabajador; reglamento de inspección de los establecimientos peligrosos, insalubres e incómodos; sobre seguridad y salud de los obreros, reglamentación especial para cada industria”.

Escribió sobre accidentes de trabajo: “revisión de la actual ley que es copia de la española de 1900 y extensión de los beneficios a todo trabajador”, y, abordó el tema de las “pensiones de vejez, previsión, mutualistas; seguros de vejez contra la falta de trabajo, las enfermedades y la invalidez; ley de seguros de previsión de enfermedades y la invalidez; pensiones de vejez y retiro del trabajo; ley sobre las sociedades mutualistas y cooperativas pobres: ley sobre el fondo nacional de crisis; seguros contra la falta involuntaria de trabajo; ley de contrato colectivo de trabajo y colocación pública de trabajadores.” Igualmente se pronunció sobre la necesidad de establecer una ley “sobre la asociación de trabajadores: sindicatos, federaciones, gremios, etc. (ligas de resistencia)”.

En 1931, al fundarse el Partido Comunista de Costa Rica, y al publicar su Programa Mínimo, allí se establece, en el apartado referido a “Política de defensa y previsión social”, en el punto 2, la necesidad de establecer “seguros sociales a cargo del Estado, para la desocupación, accidentes del trabajo, enfermedades en general, vejez, maternidad, etc.”, recogiendo la tradición constitucional de 1917 y los planteamientos de De Potter, así como la necesidad de establecer “Leyes de organización sindical. Consagración expresa del «derecho de huelga».

El 13 de agosto de 1942, por Ley No. 189, se establecieron los Inspectores de la Caja Costarricense del Seguro Social y, el 22 de octubre de 1943 se dicta otra ley de creación de la CCSS, similar a la anterior. El 1 de enero de 1947 se emitió el Reglamento de Invalidez, Vejez y Muerte.

En la reforma constitucional de las Garantías Sociales, aprobada en agosto y en vigencia a partir del 15 de setiembre de 1943, también se elevó a rango constitucional la existencia del régimen de seguros sociales, hasta hoy.

En esta preocupación del Seguro Social sumó, el Dr. Calderón Guardia, sus inquietudes sobre las Garantías Sociales, como Capítulo de la Constitución Política, en ese momento la de 1871, y el Código de Trabajo, ambas aprobadas en agosto de 1943.

Hoy hablamos de las Garantías Sociales, casi reduciéndolas al Seguro Social y al Código de Trabajo, y no al conjunto de artículos que están comprendidos en el Capítulo Constitucional de las Garantías Sociales.

Así, en términos amplios, considerando las Garantías Sociales, en ellas tenemos al Seguro Social, como concepto y como Institución, por los Artículos Constitucionales que se refieren a “seguros”,  el Artículo 63 que dice “Los trabajadores despedidos sin justa causa tendrán derecho a una indemnización cuando no se encuentren cubiertos por un seguro de desocupación”, el Artículo 72, que establece que “El Estado mantendrá, mientras no exista seguro de desocupación, un sistema técnico y permanente de protección a los desocupados involuntarios, y procurará la reintegración de los mismos al trabajo”, el Artículo 73, ya con la reforma constitucional de 1961, que expresamente señala que “se establecen los seguros sociales en beneficio de los trabajadores manuales e intelectuales, regulados por el sistema de contribución forzosa del Estado, patronos y trabajadores, a fin de proteger a éstos contra los riesgos de enfermedad, invalidez, maternidad, vejez, muerte y demás contingencias que la ley determine. La administración y el gobierno de los seguros sociales estarán a cargo de una institución autónoma, denominada Caja Costarricense de Seguro Social. No podrán ser transferidos ni empleados en finalidades distintas a las que motivaron su creación, los fondos y las reservas de los seguros sociales. Los seguros contra riesgos profesionales serán de exclusiva cuenta de los patronos y se regirán por disposiciones especiales”, el Artículo 177, que establece que “para lograr la universalización de los seguros sociales y garantizar cumplidamente el pago de la contribución del Estado como tal y como patrono, se crearán a favor de la Caja Costarricense de Seguro Social rentas suficientes y calculadas en tal forma que cubran las necesidades actuales y futuras de la Institución. Si se produjere un déficit por insuficiencia de esas rentas, el Estado lo asumirá, para lo cual el Poder Ejecutivo deberá incluir en su próximo proyecto de Presupuesto la partida respectiva que le determine como necesaria la citada Institución para cubrir la totalidad de las cuotas del Estado.” … y el Artículo 177 transitorio, párrafo tercero, que indica que “la Caja Costarricense del Seguro Social deberá realizar la universalización de los diversos seguros puestos a su cargo, incluyendo la protección familiar en el régimen de enfermedad y maternidad, en un plazo no mayor de diez años, contados a partir de la promulgación de esta reforma constitucional.”

A partir de aquel momento glorioso de su fundación, y de inicio de la Caja Costarricense del Seguro Social, en el curso del desarrollo histórico nacional hemos visto su desenvolvimiento, su consolidación y sus avatares.

En 1946, durante los meses de mayo y junio, se produjo, en el contexto político difícil que vivía la sociedad costarricense, altamente polarizada en progobiernistas y antigobiernistas, una huelga médica contra la intervención que hacía el Estado, por medio de la Caja Costarricense del Seguro Social, en el ejercicio de la medicina, hasta entonces en el sector privado.

Superada la huelga médica la Caja Costarricense del Seguro Social pasó las dificultades de la Guerra Civil de 1948 y de la Junta de Gobierno, saliendo de nuevo fortalecida al terminar la Junta de Gobierno y salir airosa en la Constitución Política de 1949.

Quedaba su desarrollo posterior. Los gobiernos que siguieron a la Junta de Gobierno inevitablemente fueron fortaleciendo a la Caja Costarricense del Seguro Social.

Las reformas que se hicieron a su ley y a su organización institucional, especialmente con las reformas hacia la universalización, hicieron que la Caja Costarricense del Seguro Social se convirtiera en uno de los pilares del modelo democrático nacional, de su seguridad y estabilidad social, y en uno de los más importantes instrumentos de la calidad de vida de los costarricenses, así como en uno los motores más importantes del desarrollo económico, productivo, social y político del país.

Los esfuerzos que se hicieron de preparación médica en el exterior, como los de la creación de la Facultad de Medicina, primero en la Universidad de Costa Rica, para la preparación de médicos en Costa Rica, junto con el Centro de Desarrollo Estratégico e Información en Salud y Seguridad Social (CENDEISSS), que facilitó y estimuló la formación de especialistas, junto con las Facultades médicas que han surgido posteriormente, han hecho que la Medicina nacional sea hoy una Medicina de Primer Mundo, y así está reconocida.

El Ministerio de Salud, la hermana mayor de la Caja Costarricense de Seguro Social, tiene un peso enorme, desde el siglo XIX, con las políticas que se han impulsado en Salud Pública y, especialmente, desde la creación de la Secretaría de Higiene y de Salud Pública, en julio de 1922, y desde junio de 1927 cuando se estableció el actual Ministerio, como Secretaría de Salud Pública.

El Ministerio de Salud y la Caja Costarricense del Seguro Social hoy son los abanderados en la lucha contra la Pandemia del Coronavirus, así como lo han sido contra otras endemias, epidemias y pandemias que hemos tenido.

La Caja Costarricense del Seguro Social es hoy una institución sagrada, en la estructura del Estado costarricense, que hay que defenderla de las amenazas que constantemente la asedian, desde adentro y desde afuera, por debilitarla y por reducirle su papel estratégico en la atención de la salud de todos los costarricenses.

En lo inmediato nos queda apoyar, acatar y obedecer las directrices que el Ministerio de Salud y la Caja Costarricense del Seguro Social, dictan y trazan para este momento y a partir del 1 de mayo próximo, en la lucha nacional contra la expansión y por el control del Coronavirus COVID-19.

Foto de cabecera: primera sede de la CCSS.

Carlos Araya Leandro liderará gobierno de transición en la UCR

Zaida Siles Rojas, Periodista

El rector designado es magíster en Administración de Negocios y tiene un doctorado en Economía, Control y Gestión de Entidades y Políticas Públicas de la Universidad de Granada, España. (Foto: Andrea Jiménez).

El Dr. Carlos Araya Leandro, vicerrector de Administración, fue elegido por el Consejo Universitario como rector sustituto y de transición de la Universidad de Costa Rica (UCR), cargo que asumirá a partir del próximo 4 de mayo, fecha en la que el actual rector, Dr. Henning Jensen Pennington, se acogerá a su jubilación.

Su designación se realizó en la sesión ordinaria de este martes, mediante votación secreta y siguiendo un procedimiento establecido previamente por el plenario, para garantizar la transparencia del proceso y acatar las recomendaciones emitidas por las autoridades de salud, ante la pandemia del COVID-19.

Este Órgano Colegiado hizo el nombramiento basado en dos normas estatutarias distintas. Con fundamento en el artículo 41 inciso a), lo nombró como rector sustituto del 4 al 18 de mayo y, a partir del 19 de ese mes, como rector de transición, hasta que el Tribunal Electoral Universitario (TEU) convoque elecciones y el nuevo/a rector/a asuma el cargo.

Este segundo nombramiento se sustentó en el artículo 30, inciso s), del Estatuto Orgánico; los artículos 4, 8, 10 y 16 de la Ley general de la Administración Pública, y el artículo 192 de la Constitución Política.

El Dr. Araya Leandro, quien obtuvo nueve votos de los once posibles, llega a la Rectoría, de manera temporal, con una experiencia de ocho años al frente de la Vicerrectoría de Administración, período durante el cual le correspondió, en varias ocasiones, asumir de manera interina el máximo cargo de la Institución.

Prioridades
Durante la entrevista de ayer con el Consejo Universitario, el Dr. Araya habló sobre las prioridades de la Universidad durante este proceso de transición, el cual deberá estar marcado por el diálogo, la escucha y los consensos para que la situación crítica e inédita que vive el país, debido a la pandemia, tenga el menor impacto posible para la UCR.

Manifestó que confía en que este gobierno de transición sea corto y que como comunidad universitaria se puedan tomar las mejores decisiones, que le permitan a la Institución sobrellevar este momento difícil.

Agregó que es un hecho que la situación que afronta el país va a tener un fuerte impacto social y económico para la población y, por ende, para los estudiantes, por lo que será necesario fortalecer el sistema de becas que asegure su permanencia en la Universidad.

La aprobación del presupuesto de la UCR para el 2021, así como la negociación del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES), serán tareas prioritarias que también deberá asumir el rector designado.

 

Información tomada de http://www.cu.ucr.ac.cr/

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La Fábrica Nacional de Licores y la UCR se dan la mano para optimizar la producción de alcohol

Estudiantes avanzados y docentes de la Sede de Occidente, el Recinto de Grecia y la Sede Rodrigo Facio realizan un trabajo voluntario y de alto valor profesional en áreas clave de la producción de alcohol para dar una mano a la Fábrica Nacional de Licores (Fanal) en su titánica labor.

Más información en: http://ucr.cr/r/QJaS

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A 50 años de la lucha patriótica contra la ALCOA

Vladimir de la Cruz

Hace 50 años, un 24 de abril, culminó una batalla de características ecologistas, patrióticas y nacionales, que resultó de intensas movilizaciones estudiantiles, y populares que se sumaron, para detener la aprobación del Contrato Ley con la compañía Aluminiun Company of America (ALCOA), que se venía discutiendo para su aprobación en la Asamblea Legislativa en las últimas sesiones extraordinarias del gobierno de José Joaquín Trejos Fernández, cuando la juventud y los estudiantes costarricenses protestaron violentamente contra la aprobación de este Contrato por la Asamblea ese día.

El impacto negativo de la ALCOA, interesada en explotar la bauxita en la región de Pérez Zeledón, a razón de 25 céntimos de colón por tonelada de extracción de materiales, de la que no solo sacaba aluminio, lo divulgó el Ing. Fernando Chávez Molina, comunista, quien había escrito el folleto “La ALCOA un matapalo”, y el Partido Vanguardia Popular, venía creando conciencia, desde principios de la década de 1960,  sobre el significado de esta empresa y el impacto negativo que podría tener para el país.

Por lo demás era una empresa norteamericana, que inscribía esta lucha contra la presencia imperialista en el país, en el contexto de la guerra fría de entonces, del impacto y auge de la Revolución Cubana en la región, de la lucha anticolonial mundial, así como de las protestas y movilizaciones de solidaridad contra la guerra en Vietnam y al auge que adquiría en Europa y Estados Unidos esta resistencia, con la participación de los jóvenes norteamericanos del movimiento pro paz, los hippies y otras manifestaciones juveniles, que no eran ignoradas de la juventud costarricense.

También brotaron en esos años grupos de izquierda cristianos, por el impacto del II Concilio, el CELAM y los movimientos de cristianos por el socialismo en América, que tuvieron gran repercusión en la Universidad de Costa Rica (UCR).

En la UCR, el surgimiento del Frente de Acción Universitaria (FAU), organización estudiantil comunista, a partir de 1967, le imprime al movimiento estudiantil y a las luchas estudiantiles un carácter diferente, de mayor conciencia social, de compromiso solidario internacional y nacional, de discutir asuntos políticos y nacionales, y de vincular a la Federación de Estudiantes de la Universidad (FEUCR) con las luchas populares y de movilización estudiantil.

Así, a principios 1969, por la acción del FAU y de la FEUCR, después del Congreso estudiantil de la Federación, de marzo, se lleva a cabo un Seminario, que estudia el Contrato de la ALCOA, donde se articuló la estrategia de lucha para oponerlo.

A finales de 1969 se organiza la protesta permanente, con un piquete en los predios de la Asamblea Legislativa. A ello se sumó la visita constante a los colegios de secundaria, que se fueron sumando.

Los dirigentes estudiantiles y los doce diputados que se oponían al Contrato Ley son el factor de agitación y movilización, el FAU y la FEUCR el de su organización.

En esta lucha, como en la del Combo del ICE, en el 2000, o la del TLC en 2007 fue importante la presencia de diputados que hicieron de la Asamblea Legislativa un centro de discusión política, pero sobre todo de llegada de la movilización ciudadana, con el apoyo de las organizaciones sociales.

De allí la importancia de tener representantes legislativos en capacidad de mimetizarse con los sectores populares y estudiantiles en sus luchas.

Los doce diputados, de los partidos Liberación Nacional y Unificación Nacional, que votaron en contra del Contrato de Alcoa, en la Asamblea Legislativa, fueron:

Armando Arauz
Arnulfo Carmona Benavides
Cecilia González
Fernando Gutiérrez Benavides
Fernando Guzmán Mata
Fernando Volio Jiménez
Jorge Luis Villanueva Badilla
José Antonio Bolaños
José Hine García
Matilde Marín Chinchilla
Rodrigo Carazo Odio
Uriel Arrieta Salas

UCR, la reinvención: una constante a 52 años de la regionalización universitaria

A sus ocho décadas de fundación, la Universidad de Costa Rica no podría llamarse como tal si no tuviera, realmente, presencia activa en todo el país. ‘Universidad’, como su palabra lo indica, se refiere a un carácter universal, de alcance para todas y todos. Del latín universitās magistrōrum et scholārium, en su sentido moderno denota un cuerpo dedicado a la enseñanza y a la educación. ‘De Costa Rica’, manifiesta su carácter de pertenencia: por ello no nos cansaremos de repetirlo, que la Universidad de Costa Rica es de todas y todos los costarricenses.

En este sentido, no podríamos concebir a nuestra institución si no tuviera consolidado su carácter regional a lo largo de 52 años. La UCR no sería la misma si, durante la mayor parte de su vida institucional, no hubiera hecho los esfuerzos activos que en efecto realizó por alcanzar a todas las regiones en sus iniciativas de docencia, investigación y acción social. Nuestro país, si bien pequeño, es abundante y diverso en su cultura; en esta riqueza recae el fundamento de la expansión del alma máter, puesto que, al no concebirse como una institución aislada ni unilateral, el intercambio que surge tras la presencia regional enriquece enormemente el quehacer universitario.

El círculo virtuoso de la regionalización es el que nos ha impulsado a responder a las ilusiones de una universidad que, a su vez, fortalece y es fortalecida por las comunidades en las que se inscribe.

Actualmente, estamos en una situación en la que nuestro país y la comunidad internacional nos demandan acciones preventivas que pueden salvar vidas, desde el simple acto cotidiano de lavar nuestras manos. Acto sencillo y, a la vez, poderoso pero que se centra particularmente en la resonancia que pueden tener acciones individuales con alcance colectivo, y de cómo se nutren de ellas esa colectividad.

La regionalización es un tema medular en el proceso democratizador y humanístico de nuestra alma máter: gracias a ella, la sociedad costarricense se ha visto beneficiada de múltiples maneras, que han impactado cuantitativa y cualitativamente en la calidad de vida de las comunidades.

Ochenta años después de su fundación, reconocemos que nuestra institución es un ejemplo de constante reinvención: pues, la dinámica social no se detiene mientras buscamos los mejores métodos de enseñanza o las innovaciones que resuelvan los mayores problemas. La vida sigue, y no podemos dejar que una organización como la nuestra se estanque en rutinas que, además, terminen por hacerle perder su rumbo.

Del mismo modo, la reinvención constante es algo a lo que todos estamos llamados, por el compromiso que liga nuestra Institución con la sociedad con la que convivimos. Las sedes regionales son un vivo ejemplo de ello: en su seno radica una profunda alianza con su comunidad, y en el corazón de esa relación se encuentra la dinámica siempre cambiante de la búsqueda del desarrollo anhelado y el bienestar común a su población.

Fuera de eso, cada región es diferente, y con ello cada prioridad es distinta; inclusive, lo que sirve para una puede no servir para la otra. Sin embargo, aplicando la misma solidaridad que estamos usando en este momento, en cada una de nuestras acciones cotidianas y colectivas ante la pandemia que nos acecha, de la misma manera podemos ser solidarios en acciones individuales y grupales para ayudar a los demás crecer.

Así, en cuánto cada una de las sedes y recintos que conforman nuestra universidad sean un colectivo de personas con intereses, anhelos y objetivos diferentes, estaremos unidos entre sí por el hilo que ata al tejido social de nuestra gran universidad. La regionalización es indispensable para convertir la educación en la base para que Costa Rica, con su diversidad étnica y cultural, alcance un desarrollo integral que se traduzca en una mejor calidad de vida para todos sus habitantes. Del mismo modo, cada uno de nosotros puede circunscribirse a esta gran meta común, para asegurar que el camino que seguimos en efecto responda al que nuestra comunidad universitaria y nacional han establecido.

Es un orgullo para nuestra Universidad caminar a lo largo de 52 años por el sendero de la Regionalización. El proceso de mejora y crecimiento de infraestructura de los años recientes es muestra de ese compromiso al cual no tenemos miedo, y es evidencia hacia la comunidad que nos rodea que la Universidad de Costa Rica está enfocada en hacer de su oferta académica un sinónimo de oportunidades para los jóvenes de cada región. A todas aquellas personas que son aliadas de nuestra universidad en en cada Sede y Recinto, les aseguro que este compromiso universitario está alineado con los objetivos de desarrollo del país, y que ciertamente responde a un vínculo muy cercano con todas y todos.

Nuestra comunidad universitaria desea que la regionalización cumpla, cada vez más, un papel decisivo en el desarrollo local, que se articule en torno a un proyecto de país consciente de su diversidad, que contribuya a eliminar desigualdades y a promover la equidad y la justicia social. Pero esto no podemos hacerlo solos, pues el elemento fundamental es, precisamente, el apoyo local.

A la comunidad universitaria hago un llamado a reinventarse constantemente, sin miedo al cambio. Su accionar individual repercutirá en su desempeño colectivo, y con ello se nutrirá este compromiso, cada vez más vigente, por estar presentes en cada región del país. Donde la búsqueda de la reinvención sea parte del constante movimiento de la Universidad de Costa Rica por contribuir con el desarrollo local y, simultáneamente, descentralizar y democratizar el conocimiento.

Dr. Henning Jensen Pennington
Rector

La UCR avanza para crear un medicamento contra el COVID-19, esta vez, a partir de plasma equino

Así avanza el Instituto Clodomiro Picado de la UCR

El Conicit donó 35 millones de colones para comprar una proteína que permitirá inmunizar a los caballos y así no depender por completo de donadores humanos

Imagen del ICP-UCR con fines ilustrativos. Foto: Anel Kenjekeeva.

El Instituto Clodomiro Picado de la Universidad de Costa Rica (UCR) y la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) buscarán una alternativa para no depender por completo de donadores humanos, recuperados de la enfermedad del COVID-19, para obtener anticuerpos y producir un medicamento contra la enfermedad.

¿El motivo? La donación de 35 millones de colones dada por el Consejo Nacional para Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Conicit) a la UCR, el cual permitirá comprar varias proteínas del virus SARS-CoV-2.

Varias proteínas virales se usarán para inmunizar a seis caballos donados a la UCR y así obtener los anticuerpos equinos. Esta labor se hará sin dejar de lado el procesamiento del plasma de donadores humanos, quienes superaron exitosamente la infección por COVID-19.

¿Cómo se logrará?

El método consiste en lo siguiente: algunas de las proteínas del nuevo coronavirus se inyectan repetidamente al caballo y, en tres meses, el animal habrá producido una buena cantidad de anticuerpos con capacidad de neutralizar el virus.

Posteriormente, los científicos extraen la sangre y separan las células sanguíneas de su parte líquida, llamada plasma sanguíneo, el cual contiene los anticuepos.

Luego, los anticuerpos equinos anti-SARS-COV-2 se purifican y, por último, se usan para preparar el medicamento que es un líquido inyectable colocado en un frasco de vidrio o vial.

“Justamente, aprovechando la experiencia del ICP-UCR, se propone una tercera línea de acción para el país que permita obtener anticuerpos neutralizantes equinos, y así no depender de donadores humanos de plasma. Este esfuerzo tan esperanzador, de las manos del Dr. Guillermo León, del Dr. Alberto Alape y de su grupo de investigadores, podría poner en un lapso de tres meses alrededor de 600 dosis de inmunoglobulinas neutralizantes equinas”, agregó la Dra. Giselle Tamayo Castillo, quien preside el Conicit.

Vea de manera gráfica el proceso

Mayor cantidad

De acuerdo con el Dr. Alberto Alape Girón, director del ICP-UCR, mediante la inmunización de caballos se podría aumentar considerablemente la cantidad de medicamento disponible y obtener mayores ventajas si se compara con los donadores humanos.

Por ejemplo, para obtener un máximo de 50 viales contra el COVID-19, se requiere que 25 personas donen, aproximadamente, un litro de plasma cada una en diferentes momentos de extracción. Para que el fármaco logre funcionar, necesita que cada frasco o vial tenga un mínimo de 50 ml de solución de inmunoglobulinas humanas. Una cantidad muy diferente si se obtienen esos mismos anticuerpos de un caballo.

“De un solo caballo se pueden extraer 100 viales de 10 ml cada uno, con un mejor rendimiento en cuanto a su potencia neutralizante, en comparación con el producto que se genera a partir del plasma humano. Lo que se planea hacer es generar dos combinaciones distintas, de las proteínas del SARS-COV-2, para inmunizar a los caballos y luego analizar cuál de las dos estrategias permite obtener anticuerpos con una mejor potencia para neutralizar la efectividad del virus”, explicó el Dr. Alape.

En el comunicado de prensa emitido por el Conicit, la Dra. Tamayo comentó que la FDA emitió recientemente una invitación para evaluar el uso de plasma y de inmunoglobulinas purificadas para el tratamiento de enfermos de COVID-19. Según la información proporcionada por el Conicit, los reportes que llegan de China son altamente esperanzadores, a pesar de que la prueba clínica involucró grupos pequeños.

Otro país con resultados alentadores ha sido Corea del Sur. El 7 de abril del 2020, el Hospital Severance informó que dos pacientes críticos se recuperaron completamente de la infección por COVID-19, después de recibir una terapia de plasma convaleciente. Dicho hospital incluso publicó un artículo científico que se puede consultar aquí: https://jkms.org/DOIx.php?id=10.3346/jkms.2020.35.e149

“El papel del ICP-UCR sería simplemente procesar el plasma, tanto de pacientes recuperados del COVID-19 que logre ser recolectado por los Bancos de Sangre de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), como del plasma que vayamos a obtener de los caballos. El medicamento será enviado a la CCSS como una formulación inyectable de inmunogobulinas purificadas y concentradas. El resultado que se busca es una mejora en el pronóstico de los pacientes que lleguen a requerir internamiento. Ese resultado será evaluado por personal de salud calificado de la CCSS”, informó Guillermo León Montero, coordinador de la División Industrial del ICP-UCR.

La donación fue anunciada por el Conicit el jueves 16 de marzo y se proyecta que la compra se dé en las próximas semanas.

 

Jenniffer Jiménez Córdoba
Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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Contraloría General de la República aprueba presupuesto extraordinario para la UCR

Con estos recursos se ajusta lo establecido para el 2020

La CGR aprobó un presupuesto extraordinario por 48 789 millones de colones a la UCR.

La Contraloría General de la República (CGR) aprobó el primer presupuesto extraordinario presentado por la Universidad de Costa Rica. De esta manera, la Institución ya cuenta con los recursos correspondientes para ajustar lo establecido para el 2020.

El monto aprobado es de 48 789 millones de colones. Una parte de este se distribuirá entre las distintas instancias universitarias, para completar el monto original de cada partida presupuestaria definida para este año.

La UCR empezó el 2020 trabajando con el mismo presupuesto utilizado en el 2019. Tras la aprobación del presupuesto ordinario, se hizo un giro parcial de recursos a cada unidad o instancia académica, el cual ahora se completará con el dinero aprobado por la CGR.

Según explicó el Dr. Carlos Araya Leandro, vicerrector de Administración, otra gran parte de los recursos está destinada a proyectos de inversión y a pago de contratos que mantiene la UCR desde el periodo pasado. Asimismo, se dará continuidad a una serie de proyectos que ya estaban adjudicados pero que no han iniciado, pues ya se les puede dar contenido presupuestario.

“Esta es una muy buena noticia, pues nos permite honrar los compromisos de pago con proveedores y con proyectos que se venían desarrollando desde el año anterior”, señaló Araya.

Además, el Mag. Pablo Marín Salazar, jefe de la Oficina de Administración Financiera, explicó que la Institución está elaborando un segundo presupuesto extraordinario, que deberá ser aprobado primero por el Consejo Universitario y luego pasará a la CGR. En este caso, la partida principal es la que tiene que ver con el vínculo remunerado.

A finales del año pasado, la CGR archivó sin trámite el presupuesto ordinario del 2020 establecido para las universidades públicas. Por esta razón, la UCR inició el año con los mismos recursos asignados en el 2019.

 

Andrea Marín Castro
Periodista, Oficina de Divulgación e Información
Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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