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Etiqueta: UCR

A 50 años de la lucha patriótica contra la ALCOA

Vladimir de la Cruz

Hace 50 años, un 24 de abril, culminó una batalla de características ecologistas, patrióticas y nacionales, que resultó de intensas movilizaciones estudiantiles, y populares que se sumaron, para detener la aprobación del Contrato Ley con la compañía Aluminiun Company of America (ALCOA), que se venía discutiendo para su aprobación en la Asamblea Legislativa en las últimas sesiones extraordinarias del gobierno de José Joaquín Trejos Fernández, cuando la juventud y los estudiantes costarricenses protestaron violentamente contra la aprobación de este Contrato por la Asamblea ese día.

El impacto negativo de la ALCOA, interesada en explotar la bauxita en la región de Pérez Zeledón, a razón de 25 céntimos de colón por tonelada de extracción de materiales, de la que no solo sacaba aluminio, lo divulgó el Ing. Fernando Chávez Molina, comunista, quien había escrito el folleto “La ALCOA un matapalo”, y el Partido Vanguardia Popular, venía creando conciencia, desde principios de la década de 1960,  sobre el significado de esta empresa y el impacto negativo que podría tener para el país.

Por lo demás era una empresa norteamericana, que inscribía esta lucha contra la presencia imperialista en el país, en el contexto de la guerra fría de entonces, del impacto y auge de la Revolución Cubana en la región, de la lucha anticolonial mundial, así como de las protestas y movilizaciones de solidaridad contra la guerra en Vietnam y al auge que adquiría en Europa y Estados Unidos esta resistencia, con la participación de los jóvenes norteamericanos del movimiento pro paz, los hippies y otras manifestaciones juveniles, que no eran ignoradas de la juventud costarricense.

También brotaron en esos años grupos de izquierda cristianos, por el impacto del II Concilio, el CELAM y los movimientos de cristianos por el socialismo en América, que tuvieron gran repercusión en la Universidad de Costa Rica (UCR).

En la UCR, el surgimiento del Frente de Acción Universitaria (FAU), organización estudiantil comunista, a partir de 1967, le imprime al movimiento estudiantil y a las luchas estudiantiles un carácter diferente, de mayor conciencia social, de compromiso solidario internacional y nacional, de discutir asuntos políticos y nacionales, y de vincular a la Federación de Estudiantes de la Universidad (FEUCR) con las luchas populares y de movilización estudiantil.

Así, a principios 1969, por la acción del FAU y de la FEUCR, después del Congreso estudiantil de la Federación, de marzo, se lleva a cabo un Seminario, que estudia el Contrato de la ALCOA, donde se articuló la estrategia de lucha para oponerlo.

A finales de 1969 se organiza la protesta permanente, con un piquete en los predios de la Asamblea Legislativa. A ello se sumó la visita constante a los colegios de secundaria, que se fueron sumando.

Los dirigentes estudiantiles y los doce diputados que se oponían al Contrato Ley son el factor de agitación y movilización, el FAU y la FEUCR el de su organización.

En esta lucha, como en la del Combo del ICE, en el 2000, o la del TLC en 2007 fue importante la presencia de diputados que hicieron de la Asamblea Legislativa un centro de discusión política, pero sobre todo de llegada de la movilización ciudadana, con el apoyo de las organizaciones sociales.

De allí la importancia de tener representantes legislativos en capacidad de mimetizarse con los sectores populares y estudiantiles en sus luchas.

Los doce diputados, de los partidos Liberación Nacional y Unificación Nacional, que votaron en contra del Contrato de Alcoa, en la Asamblea Legislativa, fueron:

Armando Arauz
Arnulfo Carmona Benavides
Cecilia González
Fernando Gutiérrez Benavides
Fernando Guzmán Mata
Fernando Volio Jiménez
Jorge Luis Villanueva Badilla
José Antonio Bolaños
José Hine García
Matilde Marín Chinchilla
Rodrigo Carazo Odio
Uriel Arrieta Salas

UCR, la reinvención: una constante a 52 años de la regionalización universitaria

A sus ocho décadas de fundación, la Universidad de Costa Rica no podría llamarse como tal si no tuviera, realmente, presencia activa en todo el país. ‘Universidad’, como su palabra lo indica, se refiere a un carácter universal, de alcance para todas y todos. Del latín universitās magistrōrum et scholārium, en su sentido moderno denota un cuerpo dedicado a la enseñanza y a la educación. ‘De Costa Rica’, manifiesta su carácter de pertenencia: por ello no nos cansaremos de repetirlo, que la Universidad de Costa Rica es de todas y todos los costarricenses.

En este sentido, no podríamos concebir a nuestra institución si no tuviera consolidado su carácter regional a lo largo de 52 años. La UCR no sería la misma si, durante la mayor parte de su vida institucional, no hubiera hecho los esfuerzos activos que en efecto realizó por alcanzar a todas las regiones en sus iniciativas de docencia, investigación y acción social. Nuestro país, si bien pequeño, es abundante y diverso en su cultura; en esta riqueza recae el fundamento de la expansión del alma máter, puesto que, al no concebirse como una institución aislada ni unilateral, el intercambio que surge tras la presencia regional enriquece enormemente el quehacer universitario.

El círculo virtuoso de la regionalización es el que nos ha impulsado a responder a las ilusiones de una universidad que, a su vez, fortalece y es fortalecida por las comunidades en las que se inscribe.

Actualmente, estamos en una situación en la que nuestro país y la comunidad internacional nos demandan acciones preventivas que pueden salvar vidas, desde el simple acto cotidiano de lavar nuestras manos. Acto sencillo y, a la vez, poderoso pero que se centra particularmente en la resonancia que pueden tener acciones individuales con alcance colectivo, y de cómo se nutren de ellas esa colectividad.

La regionalización es un tema medular en el proceso democratizador y humanístico de nuestra alma máter: gracias a ella, la sociedad costarricense se ha visto beneficiada de múltiples maneras, que han impactado cuantitativa y cualitativamente en la calidad de vida de las comunidades.

Ochenta años después de su fundación, reconocemos que nuestra institución es un ejemplo de constante reinvención: pues, la dinámica social no se detiene mientras buscamos los mejores métodos de enseñanza o las innovaciones que resuelvan los mayores problemas. La vida sigue, y no podemos dejar que una organización como la nuestra se estanque en rutinas que, además, terminen por hacerle perder su rumbo.

Del mismo modo, la reinvención constante es algo a lo que todos estamos llamados, por el compromiso que liga nuestra Institución con la sociedad con la que convivimos. Las sedes regionales son un vivo ejemplo de ello: en su seno radica una profunda alianza con su comunidad, y en el corazón de esa relación se encuentra la dinámica siempre cambiante de la búsqueda del desarrollo anhelado y el bienestar común a su población.

Fuera de eso, cada región es diferente, y con ello cada prioridad es distinta; inclusive, lo que sirve para una puede no servir para la otra. Sin embargo, aplicando la misma solidaridad que estamos usando en este momento, en cada una de nuestras acciones cotidianas y colectivas ante la pandemia que nos acecha, de la misma manera podemos ser solidarios en acciones individuales y grupales para ayudar a los demás crecer.

Así, en cuánto cada una de las sedes y recintos que conforman nuestra universidad sean un colectivo de personas con intereses, anhelos y objetivos diferentes, estaremos unidos entre sí por el hilo que ata al tejido social de nuestra gran universidad. La regionalización es indispensable para convertir la educación en la base para que Costa Rica, con su diversidad étnica y cultural, alcance un desarrollo integral que se traduzca en una mejor calidad de vida para todos sus habitantes. Del mismo modo, cada uno de nosotros puede circunscribirse a esta gran meta común, para asegurar que el camino que seguimos en efecto responda al que nuestra comunidad universitaria y nacional han establecido.

Es un orgullo para nuestra Universidad caminar a lo largo de 52 años por el sendero de la Regionalización. El proceso de mejora y crecimiento de infraestructura de los años recientes es muestra de ese compromiso al cual no tenemos miedo, y es evidencia hacia la comunidad que nos rodea que la Universidad de Costa Rica está enfocada en hacer de su oferta académica un sinónimo de oportunidades para los jóvenes de cada región. A todas aquellas personas que son aliadas de nuestra universidad en en cada Sede y Recinto, les aseguro que este compromiso universitario está alineado con los objetivos de desarrollo del país, y que ciertamente responde a un vínculo muy cercano con todas y todos.

Nuestra comunidad universitaria desea que la regionalización cumpla, cada vez más, un papel decisivo en el desarrollo local, que se articule en torno a un proyecto de país consciente de su diversidad, que contribuya a eliminar desigualdades y a promover la equidad y la justicia social. Pero esto no podemos hacerlo solos, pues el elemento fundamental es, precisamente, el apoyo local.

A la comunidad universitaria hago un llamado a reinventarse constantemente, sin miedo al cambio. Su accionar individual repercutirá en su desempeño colectivo, y con ello se nutrirá este compromiso, cada vez más vigente, por estar presentes en cada región del país. Donde la búsqueda de la reinvención sea parte del constante movimiento de la Universidad de Costa Rica por contribuir con el desarrollo local y, simultáneamente, descentralizar y democratizar el conocimiento.

Dr. Henning Jensen Pennington
Rector

La UCR avanza para crear un medicamento contra el COVID-19, esta vez, a partir de plasma equino

Así avanza el Instituto Clodomiro Picado de la UCR

El Conicit donó 35 millones de colones para comprar una proteína que permitirá inmunizar a los caballos y así no depender por completo de donadores humanos

Imagen del ICP-UCR con fines ilustrativos. Foto: Anel Kenjekeeva.

El Instituto Clodomiro Picado de la Universidad de Costa Rica (UCR) y la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) buscarán una alternativa para no depender por completo de donadores humanos, recuperados de la enfermedad del COVID-19, para obtener anticuerpos y producir un medicamento contra la enfermedad.

¿El motivo? La donación de 35 millones de colones dada por el Consejo Nacional para Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Conicit) a la UCR, el cual permitirá comprar varias proteínas del virus SARS-CoV-2.

Varias proteínas virales se usarán para inmunizar a seis caballos donados a la UCR y así obtener los anticuerpos equinos. Esta labor se hará sin dejar de lado el procesamiento del plasma de donadores humanos, quienes superaron exitosamente la infección por COVID-19.

¿Cómo se logrará?

El método consiste en lo siguiente: algunas de las proteínas del nuevo coronavirus se inyectan repetidamente al caballo y, en tres meses, el animal habrá producido una buena cantidad de anticuerpos con capacidad de neutralizar el virus.

Posteriormente, los científicos extraen la sangre y separan las células sanguíneas de su parte líquida, llamada plasma sanguíneo, el cual contiene los anticuepos.

Luego, los anticuerpos equinos anti-SARS-COV-2 se purifican y, por último, se usan para preparar el medicamento que es un líquido inyectable colocado en un frasco de vidrio o vial.

“Justamente, aprovechando la experiencia del ICP-UCR, se propone una tercera línea de acción para el país que permita obtener anticuerpos neutralizantes equinos, y así no depender de donadores humanos de plasma. Este esfuerzo tan esperanzador, de las manos del Dr. Guillermo León, del Dr. Alberto Alape y de su grupo de investigadores, podría poner en un lapso de tres meses alrededor de 600 dosis de inmunoglobulinas neutralizantes equinas”, agregó la Dra. Giselle Tamayo Castillo, quien preside el Conicit.

Vea de manera gráfica el proceso

Mayor cantidad

De acuerdo con el Dr. Alberto Alape Girón, director del ICP-UCR, mediante la inmunización de caballos se podría aumentar considerablemente la cantidad de medicamento disponible y obtener mayores ventajas si se compara con los donadores humanos.

Por ejemplo, para obtener un máximo de 50 viales contra el COVID-19, se requiere que 25 personas donen, aproximadamente, un litro de plasma cada una en diferentes momentos de extracción. Para que el fármaco logre funcionar, necesita que cada frasco o vial tenga un mínimo de 50 ml de solución de inmunoglobulinas humanas. Una cantidad muy diferente si se obtienen esos mismos anticuerpos de un caballo.

“De un solo caballo se pueden extraer 100 viales de 10 ml cada uno, con un mejor rendimiento en cuanto a su potencia neutralizante, en comparación con el producto que se genera a partir del plasma humano. Lo que se planea hacer es generar dos combinaciones distintas, de las proteínas del SARS-COV-2, para inmunizar a los caballos y luego analizar cuál de las dos estrategias permite obtener anticuerpos con una mejor potencia para neutralizar la efectividad del virus”, explicó el Dr. Alape.

En el comunicado de prensa emitido por el Conicit, la Dra. Tamayo comentó que la FDA emitió recientemente una invitación para evaluar el uso de plasma y de inmunoglobulinas purificadas para el tratamiento de enfermos de COVID-19. Según la información proporcionada por el Conicit, los reportes que llegan de China son altamente esperanzadores, a pesar de que la prueba clínica involucró grupos pequeños.

Otro país con resultados alentadores ha sido Corea del Sur. El 7 de abril del 2020, el Hospital Severance informó que dos pacientes críticos se recuperaron completamente de la infección por COVID-19, después de recibir una terapia de plasma convaleciente. Dicho hospital incluso publicó un artículo científico que se puede consultar aquí: https://jkms.org/DOIx.php?id=10.3346/jkms.2020.35.e149

“El papel del ICP-UCR sería simplemente procesar el plasma, tanto de pacientes recuperados del COVID-19 que logre ser recolectado por los Bancos de Sangre de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), como del plasma que vayamos a obtener de los caballos. El medicamento será enviado a la CCSS como una formulación inyectable de inmunogobulinas purificadas y concentradas. El resultado que se busca es una mejora en el pronóstico de los pacientes que lleguen a requerir internamiento. Ese resultado será evaluado por personal de salud calificado de la CCSS”, informó Guillermo León Montero, coordinador de la División Industrial del ICP-UCR.

La donación fue anunciada por el Conicit el jueves 16 de marzo y se proyecta que la compra se dé en las próximas semanas.

 

Jenniffer Jiménez Córdoba
Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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Contraloría General de la República aprueba presupuesto extraordinario para la UCR

Con estos recursos se ajusta lo establecido para el 2020

La CGR aprobó un presupuesto extraordinario por 48 789 millones de colones a la UCR.

La Contraloría General de la República (CGR) aprobó el primer presupuesto extraordinario presentado por la Universidad de Costa Rica. De esta manera, la Institución ya cuenta con los recursos correspondientes para ajustar lo establecido para el 2020.

El monto aprobado es de 48 789 millones de colones. Una parte de este se distribuirá entre las distintas instancias universitarias, para completar el monto original de cada partida presupuestaria definida para este año.

La UCR empezó el 2020 trabajando con el mismo presupuesto utilizado en el 2019. Tras la aprobación del presupuesto ordinario, se hizo un giro parcial de recursos a cada unidad o instancia académica, el cual ahora se completará con el dinero aprobado por la CGR.

Según explicó el Dr. Carlos Araya Leandro, vicerrector de Administración, otra gran parte de los recursos está destinada a proyectos de inversión y a pago de contratos que mantiene la UCR desde el periodo pasado. Asimismo, se dará continuidad a una serie de proyectos que ya estaban adjudicados pero que no han iniciado, pues ya se les puede dar contenido presupuestario.

“Esta es una muy buena noticia, pues nos permite honrar los compromisos de pago con proveedores y con proyectos que se venían desarrollando desde el año anterior”, señaló Araya.

Además, el Mag. Pablo Marín Salazar, jefe de la Oficina de Administración Financiera, explicó que la Institución está elaborando un segundo presupuesto extraordinario, que deberá ser aprobado primero por el Consejo Universitario y luego pasará a la CGR. En este caso, la partida principal es la que tiene que ver con el vínculo remunerado.

A finales del año pasado, la CGR archivó sin trámite el presupuesto ordinario del 2020 establecido para las universidades públicas. Por esta razón, la UCR inició el año con los mismos recursos asignados en el 2019.

 

Andrea Marín Castro
Periodista, Oficina de Divulgación e Información
Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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La Universidad, el COVID-19 y la crisis humanitaria

Vivimos momentos difíciles para nuestra universidad, nuestro país y la humanidad como un todo. Desde la aparición del primer caso de COVID-19, hemos tomado decisiones e impulsado procesos para hacerle frente a una situación excepcional de manera responsable. No conozco ninguna universidad del mundo, ni tampoco ningún sistema de salud, que estuviera totalmente preparado para resolver, sin dificultades, vicisitudes repentinas y cambiantes.

Como a muchas personas, me alegra constatar que nuestras autoridades nacionales, sobre todo del campo de la salud, han actuado con buen juicio y oportunamente. A la ciudadanía y a las instituciones públicas, nos toca apegarnos a sus directrices por el bien de todas las personas; y, además, contribuir con nuestro ingenio y nuestras capacidades.

A lo interno, debido quizá a la novedosa y alta complejidad de la situación actual, observamos una fase inicial de dubitaciones que ha cedido su lugar a un gran compromiso con la migración a mediaciones pedagógicas asistidas por la tecnología, al tiempo que trabajamos en conjunto con otras instituciones nacionales para avanzar hacia una disminución de la brecha digital que afecta tanto al país como a nuestra institución. En ambos aspectos – mediación pedagógica y brecha digital -, hemos dado pasos significativos que superan en magnitud lo realizado en el pasado. Pronto podremos observar la materialización de estos esfuerzos.

Celebramos las iniciativas de diferentes unidades académicas que contribuyen a superar necesidades imperiosas en la atención de la crisis sanitaria. También reconocemos las múltiples propuestas para orientar las decisiones políticas y económicas hacia opciones solidarias.

Todo esto significa que hemos vuelto la mirada hacia afuera, sin descuidar nuestras obligaciones internas. Este ejercicio de compromiso institucional no puede realizarse con una universidad cerrada, sino con una universidad que, tomando en serio las medidas sanitarias correspondientes, pueda garantizar el flujo de procesos básicos que apoyen la posibilidad y buena marcha de las actividades solidarias con la población nacional y el trabajo conjunto con instituciones públicas y empresas privadas. Es la hora de combinar la responsabilidad, la solidaridad y la cooperación.

La Universidad de Costa Rica constituye un eslabón de muchas cadenas de procesos esenciales para la sociedad costarricense, por ejemplo, en el aseguramiento de la calidad de los medicamentos, en la certificación de granos y semillas, en la determinación de la inocuidad de alimentos para humanos y animales, así como en muchas otras actividades que abundan en cantidad y méritos. Somos un elemento imprescindible en procesos y acciones que benefician a toda la comunidad.

En estas circunstancias, no podemos ignorar que nos encontramos ante una crisis humanitaria de inmensas proporciones que abarca a todo el planeta. Estimaciones estadísticas vienen y van, y difieren entre sí en los cálculos específicos, pero en un tema coinciden: el desempleo afectará a muchos millones de personas, la pobreza aumentará considerablemente y todo ello producirá hambre. Tendremos un escenario que intensificará las tensiones nacionales, regionales e internacionales.

La crisis humanitaria no podrá ser resuelta por la vía de propuestas aisladas. En el seno de cada país, se requerirán esfuerzos colectivos e integrales, con participación de todos los sectores, tanto públicos como privados. Nadie – ninguna persona, institución o empresa – deberá quedarse fuera, ni en dar ni en recibir, según sus posibilidades y necesidades, con justicia y equidad.

En la dimensión internacional, una economía entrelazada en múltiples aspectos no podrá salir adelante sin la cooperación entre los Estados. La misma crisis sanitaria demuestra sin ambages que la interconexión multitudinaria, en todas las direcciones y latitudes, nos incorpora en una especie de burbuja planetaria, de la cual somos parte.

Creo que es también la hora de la compasión: de identificarnos con el sufrimiento de los otros; y es la hora de la generosidad. Pablo Neruda encontró una bella manera de expresarlo:

No hay soledad inexpugnable. Todos los caminos llevan al mismo punto: a la comunicación de lo que somos. Y es preciso atravesar la soledad y la aspereza, la incomunicación y el silencio para llegar al recinto mágico en que podemos danzar torpemente o cantar con melancolía; más en esa danza o en esa canción están consumados los más antiguos ritos de la conciencia: de la conciencia de ser hombres y de creer en un destino común.

En la misma ocasión, Neruda advirtió la ignominia de la cual debemos librarnos:

Hay que mirar el mapa de América, enfrentarse a la grandiosa diversidad, a la generosidad cósmica del espacio que nos rodea, para entender que muchos escritores se niegan a compartir el pasado de oprobio y de saqueo que oscuros dioses destinaron a los pueblos americanos.

La Universidad de Costa Rica, y toda su comunidad académica, debemos ser parte de esa responsabilidad ética que compartimos con todos los sectores de la sociedad costarricense: contribuir a vencer el virus y el hambre.

Dr. Henning Jensen Pennington
Rector, Universidad de Costa Rica

 

Información de la Rectoría, UCR.

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UCR: El trabajo de 15 investigadores permitirá actualizar el código sísmico nacional y brindará herramientas para la atención de las comunidades en riesgo

Investigación fortalecerá preparación del país ante la amenaza sísmica

El proyecto se trabaja de cerca con la Comisión Permanente de Código Sísmico de Costa Rica, con el fin de nutrir la actualización de las normas que procuran la prevención de los desastres provocados por los sismos de gran magnitud.

Profesionales de la Universidad de Costa Rica (UCR) investigan el comportamiento de los movimientos telúricos en el territorio nacional con el fin de aportar en la actualización del código sísmico, el cual aporta lineamientos constructivos para disminuir el impacto de los temblores en el país.

La investigación involucra el estudio de las fuentes sísmicas, la aceleración y movimientos fuertes provocados por la actividad telúrica, al tiempo que calcula las consecuencias de los sismos sin dejar de lado el abordaje social que requieren estos fenómenos naturales.

Estudiar estos factores permite que el país se prepare para mitigar el impacto de terremotos y temblores fuertes, dado que los resultados de la investigación generarán aportes indispensables para la creación de normas y políticas públicas que permitan diseñar y construir estructuras antisísmicas.

En la iniciativa colaboran más de 15 investigadores de diversos campos del conocimiento, quienes se han dedicado a analizar el comportamiento geológico de más de 80 mil sismos desde la década de 1970 hasta la actualidad, así como su impacto sobre las edificaciones y estructuras.

Para el director del proyecto e investigador del instituto de Investigaciones en Ingeniería, Diego Hidalgo, la investigación también conseguirá comprender cómo se preparan las comunidades ante posibles sismos y cómo estos les afectan.

“La investigación brindará una base que favorezca la educación de la ciudadanía ante la amenaza sísmica y la implementación de políticas públicas locales. La amenaza sísmica puede afectar el día a día y la toma de alguna decisiones importantes, como la construcción de las viviendas”, agregó el ingeniero.

Investigación estudia la afectación social que generan los sismos

En la investigación también participa la Brigada de Atención Psicosocial de la UCR, un proyecto de acción social conformado por estudiantes y profesionales de diversas carreras como psicología y trabajo social.

De acuerdo con el coordinador de la Brigada, Marco Carranza, este proyecto permitirá que las municipalidades y comités cantonales de emergencia puedan estar preparados en caso de ocurrir sismos fuertes y así atender apropiadamente a sus comunidades.

“El proyecto permite abordar no solamente la ansiedad o el temor de cada persona ante un riesgo sísmico, sino también entender las realidades de cada comunidad para que sus habitantes participen en prepararse ante el riesgo de un sismo”, agregó Carranza.

De acuerdo con la coordinadora de Trabajo Social en la investigación, Laura Cerdas, el proyecto se desarrolla de manera inicial en el cantón de Corredores, Puntarenas, dado que existe ahí una temor colectivo a que pueda suceder un sismo de gran magnitud, tal y como lo sucedió en Nicoya, en Guanacaste en el año 2012.

Una vez terminada la investigación, la información obtenida permitirá obtener datos útiles para capacitar a la ciudadanía y articular el trabajo de gobiernos locales y agrupaciones a fin mejorar la preparación ante un sismo en otras localidades del país.

“El abordaje psicosocial planteado pretende descubrir la forma en que el conocimiento pueda ser transmitido apropiadamente a la comunidad para fortalecer la prevención del riesgo y el manejo de desastres”, afirmó Cerdas.

La iniciativa es financiada por el Espacio Universitario de Estudios Avanzados (UCREA), un incubador de ideas que surgió en el año 2014 y que promueve la creación de investigaciones interdisciplinarias de alto nivel que aporten conocimiento académico al país.

La investigación ha articulado el trabajo distintas instancias universitarias, específicamente la Red Sismológica Nacional (RSN), el Laboratorio de Ingeniería Sísmica (LIS), el Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (LANAMME) y la Brigada de Atención Psicosocial de la UCR.

Se suman además esfuerzos del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), el Colegio de Geólogos de Costa Rica y el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos de Costa Rica (CFIA), quienes nutren la labor realizada por la Comisión Permanente del Código Sísmico de nuestro país.

 

Jose Adelio Murillo Montero
Asistente de Prensa Oficina de Divulgación e Información
Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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La UCR busca opciones para estudiantes sin acceso a equipo de cómputo o conexión a Internet en sus casas

La Universidad de Costa Rica, consciente de que es muy probable que las actividades presenciales no se puedan reanudar el próximo 14 de abril, se ha dado a la tarea de buscar soluciones para aquellos estudiantes que no cuentan con conexión a Internet o carecen de equipo de cómputo para recibir lecciones de manera virtual.

El primer paso fue el convenio que se logró con Kolbi-ICE para que al navegar en las páginas con dominio ucr.ac.cr no haya ningún costo.

En esa misma línea, la UCR ha realizado una serie de gestiones ante instituciones e instancias como el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), la Fundación Omar Dengo, Fonatel y CoopeGuanacaste.

El Dr. Carlos Araya Leandro, vicerrector de Administración, explicó que se ha venido trabajando en diversas alternativas. En el caso de Fonatel, mediante el programa “Hogares conectados” se busca ampliar el ancho de banda a quienes si tienen conexión, pero es muy lenta.

Asimismo, se tiene contemplado la compra de tabletas y computadoras se puedan dar en préstamos a las y los estudiantes de la institución.

“En la Administración tenemos plena conciencia de que la virtualización de cursos será exitosa en la medida en que todos los estudiantes puedan participar. Sabemos que hay estudiantes que tienen problemas de conectividad o no tienen equipo, por lo que no tienen acceso a la virtualidad. Es por esto que hemos estado buscando las soluciones para solventar estas necesidades”, señaló Araya.

En este momento se está a a la espera de conocer la información de una encuesta que se realizó a la comunidad estudiantil para determinar sus necesidades en estos aspectos, y así continuar con las gestiones desde la Rectoría, que permitan establecer las alianzas estratégicas pertinentes.

 

Andrea Marín Castro
Periodista, Oficina de Divulgación e Información
Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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La UCR pone a disposición del Gobierno un edificio de grado hospitalario para atender a pacientes con COVID-19

El Laboratorio de Docencia en Cirugía y Cáncer de la UCR tiene sala de recuperación, camas y una central de monitoreo

La Universidad de Costa Rica (UCR), mediante su Laboratorio de Docencia en Cirugía y Cáncer (DCLab), pone a disposición del Gobierno toda una compleja infraestructura médica que podrá ser utilizada para atender a pacientes con COVID-19.

El DCLab-UCR es el primer y único espacio en la región centroamericana destinado al estudio y desarrollo de técnicas enfocadas al diagnóstico temprano del cáncer, así como al entrenamiento de cirugías mínimamente invasivas, que le dan la posibilidad al paciente de disminuir de manera significativa el tiempo de su recuperación.

Hoy, la situación ocasionada por la pandemia genera un cambio de visión, por lo que la UCR decidió ofrecer dicho espacio para sumar fuerzas contra la batalla del COVID-19. Dicha iniciativa fue enviada el 1° de abril al ministro de Salud, el Dr. Daniel Salas Peraza; así como al presidente ejecutivo de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), el Dr. Román Macaya Hayes.

“Con esta propuesta adicional, que someto a consideración de las autoridades, la Universidad de Costa Rica quiere seguir contribuyendo a solucionar el problema de salud pública que enfrentamos”, enfatizó el Dr. Henning Jensen Pennington, rector de la UCR.

Si bien, el edificio aún no ha sido utilizado para la atención de pacientes, la infraestructura cuenta con equipo totalmente nuevo.

En el primer piso hay siete consultorios médicos completamente equipados. En el segundo nivel se encuentran otros dos consultorios médicos para endoscopía, una sala de recuperación con siete espacios, siete camas y una central de monitoreo.

Esta última incluye siete monitores de signos vitales, desfibriladores (usados para restaurar el ritmo cardiaco), dos camillas de transporte, carros de paro y tuberías de gases medicinales. Todo el edificio cuenta con el permiso del Ministerio de Salud para operar.

“Nuestras instalaciones cumplen con el grado hospitalario, tienen todos los permisos del Ministerio de Salud y poseen todas las condiciones necesarias que permitirán atender a los pacientes. En caso de que la Caja ya no tuviera otro lugar, esta es una opción disponible. La idea es que los funcionarios de la CCSS se adueñen del espacio temporalmente durante todo el tiempo que dure la emergencia”, destacó Yamileth Angulo Ugalde, directora del DCLab-UCR.

El Laboratorio tiene todo lo que se requiere, excepto los respiradores. Sin embargo, estos incluso podrían obtenerse del Proyecto “Respira UCR”, que en este momento están elaborando un grupo de ingenieros, físicos y profesores de Artes Plásticas de la Universidad.

“Nosotros tenemos una gran ventaja y es la existencia de las tuberías de gases medicinales. Los respiradores no se pueden instalar si no existen estas tuberías. Precisamente, esa fue una de las adaptaciones que tuvo que hacer el Centro Nacional de Rehabilitación (Cenare). En el DCLab-UCR los respiradores solo se tienen que ajustar a las tuberías sin hacer una instalación adicional”, destacó la Dra. Angulo.

Si bien, el DCLab-UCR es un espacio pequeño, en condiciones críticas de pandemia los pacientes y los médicos pueden usar dicho lugar. Se calcula que se podrían atender siete personas; es decir, siete vidas.

 

Jenniffer Jiménez Córdoba
Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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La UCR dona a la CCSS 8 000 medios de cultivo para transportar muestras de COVID-19

  • El aporte ayudará a prevenir un desabastecimiento

  • Los medios de cultivo son necesarios a fin de mantener viva la muestra mientras llega a un laboratorio que haga su análisis

Lunes 06 de abril de 2020. A nivel internacional, la actual pandemia disparó la demanda de equipos médicos de protección. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el riesgo de un desabastecimiento en la mayoría de los países del mundo es una probabilidad, y los recursos necesarios para movilizar las muestras y diagnosticar esta enfermedad no son la excepción.

Por ese motivo, y con el objetivo de evitar una situación de escasez en el país, la Facultad de Microbiología de la Universidad de Costa Rica (UCR) donó este lunes 6 de marzo 8 000 medios de transporte viral a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), necesarios para garantizar un correcto análisis en las pruebas de COVID-19.

“Desde la Sección de Virología Médica y del Centro de Investigación en Enfermedades Tropicales (CIET) de la Facultad de Microbiología de la UCR, nos ha llegado la noticia de que a nivel mundial están faltando los reactivos necesarios para atender esta pandemia por el coronavirus. Uno de esos reactivos es el medio de transporte viral”, explicó la Dra. Eugenia Corrales Aguilar, viróloga de la UCR.

Los medios de transporte se utilizan para mantener “viva” la muestra mientras llega a un laboratorio que se encargue de su estudio. Si no se cuenta con este recurso, la muestra podría alterarse y generar un falso negativo que pondría en peligro la vida del paciente.

“El medio de transporte viral es necesario después de la toma de la muestra para preservarla y tenerla lo más íntegra posible. Es un medio que contiene antibióticos y antifúngicos para evitar la contaminación. También, posee un preservante para que las células no se desintegren antes de llegar a su diagnóstico”, amplió la Dra. Corrales Aguilar.

Los laboratorios privados también se verán beneficiados. Cerca de 1 000 medios de transporte viral llegarán a los entes que lo solicitaron.

La entrega de la UCR se realizó ceca del mediodía en el Hospital Nacional de Niños, institución que se encargará de distribuirlas al resto de los centros médicos de la CCSS a nivel nacional.

¡Descargue las entrevistas y las tomas de apoyo aquí!

 

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