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Etiqueta: UCR

UCR: Recomendaciones pedagógicas para las familias en el receso suscitado por el COVID-19

Expertos en Educación Primaria ofrecen principios didácticos con sentido práctico

Lo que la actual política educativa del país denomina Ambiente de aprendizaje, se ha visto trasladado a los hogares como consecuencia de la emergencia en torno al Covid-19. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

Atravesamos un momento difícil como sociedad y como individuos, esta situación que se refleja en cada una de las familias con escolares no es menos compleja y comprende diferentes dimensiones acerca de las cuales podemos reflexionar desde nuestra disciplina: la Educación Primaria.

No obstante, como docentes y formadores de docentes de este nivel educativo fijamos nuestra atención en las dimensiones cognitiva y afectiva, precisamente porque la intervención familiar es trascendental en la atención de estos dos aspectos y porque en relación con la dimensión física los diferentes medios de comunicación han enfatizado vehementemente todo lo relacionados con los hábitos de higiene y medidas preventivas para evitar el contagio del COVID-19; difícilmente un niño o niña de cualquier nivel educativo no tenga información acerca de la importancia del lavado de manos, entre otras medidas.

Como punto de partida debemos considerar que son más de 5 000 centros educativos cerrados y más de 1 millón de estudiantes que, junto con los miembros de su familia, han tenido que modificar drásticamente su rutina diaria. Es preciso tener claro cuál es el panorama real que viven las familias costarricenses hoy día, pues es sobre esa base que nosotros los especialistas en Educación podemos brindar de manera pertinente y útil recomendaciones pedagógicas para sobrellevar este periodo de tiempo en casa.

En relación con este contexto, reconocemos que la mayoría de madres, padres y responsables de los y las escolares están trabajando de manera remota, a la vez que realizan labores del hogar y satisfacen las necesidades de alimentación, entretenimiento y educación “formal” de sus hijos e hijas. Por lo tanto, la primera recomendación que emitimos no va dirigida a las familias sino a los centros educativos que han querido continuar cumpliendo con el currículo, tareas, y actividades académicas como si no estuviera pasando nada y, por el contrario, día a día estamos experimentando los cambios, las nuevas directrices del gobierno, y estamos expuestos, escolares y adultos, a las secuelas económicas y emocionales que trae consigo esta pandemia y su consiguiente aislamiento.

Aunque detrás de las decisiones de estos centros educativos esté la buena intención de promover la autonomía de los niños y las niñas en el cumplimiento de sus deberes, lo cierto es que estos van a requerir en muchos casos la validación, explicación o ayuda por parte de sus familiares, y siendo realistas no se puede depositar toda la responsabilidad en ellos, cuando además se tienen que atender las demandas de sus trabajos o de las tareas del hogar.

A sabiendas de que esta es la realidad de muchas familias, no es recomendable aterrar al estudiantado con decenas de tareas diarias: hacer videos, investigaciones de temas, presentaciones, listas de problemas matemáticos, lecturas obligatorias y un sin fin de obligaciones que en muchos casos son ajenos al entorno y a la coyuntura actual. El “tener que hacer” diariamente en casa todo lo que se hacía en la escuela tensa más la situación que se vive en las paredes de cada hogar con escolares, alimentando aún más las emociones negativas provocadas por el aislamiento.

Es usual que surjan muchas preocupaciones por parte de los miembros de la familia, principalmente porque muchos de ellos pueden creer que los escolares “se están atrasando” y aunque efectivamente se está dando una ruptura en su proceso de enseñanza y aprendizaje formal, lo cierto es que no debería de darse una ruptura en el proceso de Aprendizaje no formal que se da en el hogar, y que al fin y al cabo es más importante en la vida de las personas actualmente.

Por eso, debemos recordar que los acontecimientos sociales no se desvinculan de las realidades de los hogares, por ello es necesario enlazar la realidad global con la realidad familiar, para promover el aprendizaje situado. Es aquí donde principios didácticos tienen sentido práctico:

  1. El partir de lo cercano a lo lejano, por medio de la construcción de aprendizaje entre los miembros que conforman la familia, logra formar en los estudiantes habilidades de criticidad y reflexión en situaciones reales donde se toma conciencia de cómo las acciones individuales y familiares pueden repercutir en el desarrollo social y global.
  2. Las familias pueden aprovechar recursos como los noticieros escritos, digitales y televisivos para fomentar la crítica ante los acontecimientos nacionales e internacionales y proyectarlo en situaciones concretas del currículo escolar tales como el análisis de textos escritos, la fluidez de la lectura y la oralidad.
  3. Plantear situaciones matemáticas útiles desde su realidad o la indagación de temas que interesen a los escolares para consolidar alternativas viables a problemas actuales, como por ejemplo, la cantidad de veces que se lavan las manos y la cantidad de agua se estaría utilizando.
  4. Desde el área musical y lingüística, así como la expresión creadora mediante discriminaciones sonoras a partir de una escucha activa de los sonidos de su entorno, musicalización de cuentos y versos por medio de instrumentos musicales que se tengan en casa, la realización de la división silábica por medio de ritmos que pueden realizarse a través del uso de la percusión corporal, cantar canciones para ejercitar habilidades relacionadas con el uso de la voz, la respiración, la dicción, la entonación y la coordinación rítmica.
  5. Además, pueden apoyar el desarrollo de las habilidades del pensamiento en los estudiantes, mediante el juego de mesa, armado de rompecabezas entre otras actividades que permitan pasar el tiempo juntos en familia.
  6. La actividad lúdica (el juego) se convierte en una estrategia de aprendizaje y recreativa para que a partir de diversos contenidos curriculares se desarrollen habilidades entre hermanos y hermanas.
  7. El trabajo cooperativo, el pensamiento crítico, los estilos de vida saludable, el pensamiento sistémico, la resolución de problemas, el manejo apropiado de información, son sólo algunas de las habilidades que las personas estudiantes pueden favorecer mediante los juegos reglamentados ejecutados en los hogares. A través del juego los niños y niñas desarrollan capacidades físicas, habilidades motrices, exploran, descubren, comprenden elementos de la sociedad que los rodean, se relacionan con otras personas en un ambiente de diversión y motivador de aprendizaje significativo y valioso. Desde la formación inicial (antes de ingresar a primaria) el juego cumple un factor clave para la construcción y adquisición de conocimiento.

Así, en el seno del hogar las familias pueden desarrollar diversas actividades lúdicas, que tengan alguna base de contenido actitudinal o curricular de las diversas asignaturas de la educación formal, no obstante, lo valioso es el tiempo en familia y los aprendizajes que se deriven del juego y la sana competencia entre sus miembros.

  1. Lo importante es propiciar un clima agradable a lo interno del grupo familiar; de ahí lo importante de planificar en familia las rutinas diarias, que incluyan actividades libres, de estudio, de trabajo de la madre y el padre de familia, del uso de las redes sociales para interactuar con sus pares y familiares, de colaborar en las labores de la casa, entre otros.

Gabriela Valverde Soto, Wilman Escobar Escamilla, Sthepanie Montero Méndez, Jéssica Araya Ramírez, Natalia Esquivel Benítez, Gabriela Ríos

Docentes Sección de Educación Primaria, Escuela de Formación Docente, Facultad de Educación UCR

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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La UCR entrega el primer lote de protectores faciales a la CCSS

Un total de 90 dispositivos hechos en impresoras 3D y con material biodegradable serán distribuidos en hospitales de acuerdo con disposiciones técnicas de la Caja

La UCR impulsa la solidaridad mediante diferentes proyectos que buscan aportar insumos necesarios para la atención de pacientes con Covid-19. Foto Laura Rodríguez.

El primer paquete de protectores faciales elaborados en la Universidad de Costa Rica (UCR) ya fue entregado a representantes de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), este viernes 27 de marzo, para que dicha institución pública los distribuya en sus centros hospitalarios de acuerdo a criterios técnicos propios.

Estos dispositivos brindan un escudo defensivo para aquellos profesionales, quienes atienden a sus pacientes en medio de la pandemia por el Covid-19; de esta forma la UCR les ofrece ayuda y protección a quienes resguardan la salud pública.

Las 90 unidades que componen este envío inicial fueron producto de la cooperación entre diferentes unidades académicas, que pusieron a disposición del equipo de ingenieros que está produciendo los protectores faciales, las impresoras 3D que tenían en sus laboratorios.

Hasta la fecha se han apuntado en esta labor de solidaridad las escuelas de Ingeniería Eléctrica, Ingeniería Mecánica, Ingeniería Civil, Arquitectura, el Laboratorio de Observación del Sistema Climático de la Escuela de Física, y el Instituto de Investigaciones en Ingeniería (INII); también se recibió material que fue ensamblado para obtener protectores faciales por parte de la firma Akamai Technologies.

Los funcionarios de la CCSS Jason Calvo y Alejandra Venegas (Izq.) recibieron las cajas con los protectores faciales de parte de los ingenieros Orlando Arrieta, Leonardo Marín y Lochi Yu, además de Pablo Marín de la Vicerrectoría de Administración (en orden usual). Foto Laura Rodríguez.

Gracias a la divulgación de este proyecto, otras instancias universitarias y laboratorios como por ejemplo el ProtoLab UCR e inclusive instituciones educativas y empresas privadas que cuentan con impresoras 3D, ya se encuentran trabajando en la confección del material para poder crear más protectores faciales; la UCR recibirá esas donaciones que formarán parte de los futuros envíos que se harán a la CCSS.

“A pesar de que Costa Rica cuenta con un sistema de salud muy robusto, esta situación vino a variar la dinámica de los hospitales y este tipo de propuestas son soluciones importantes para la CCSS. Con estos protectores faciales protegemos a los pacientes y damos seguridad a nuestros trabajadores”, indicó Jason Calvo Rojas, asesor de la Gerencia Médica de la CCSS, quien junto con la asesora legal Alejandra Venegas Solano, recibieron el primer lote de protectores faciales por parte del M.B.A. Pablo Marín Salazar, funcionario de la Vicerrectoría de Administración y miembro del Centro Coordinador Institucional de Operaciones (CCIO) de la UCR.

Otra de las instituciones públicas con las que ya se realizó un contacto para proveerles de protectores faciales es el Instituto Nacional de Seguros (INS) y su Hospital del Trauma, en donde también se atienen a pacientes afectados con Conavid-19.

En las instalaciones del Laboratorio de Investigación en Ingeniería de Control de la Escuela de Ingeniería Eléctrica se han ubicado las impresoras 3D que trabajan ininterrumpidamente en la elaboración del material para confeccionar los protectores faciales. Foto Laura Rodríguez.

“Hemos estado laborando desde el lunes 23 de marzo continuamente y por turnos, pues hay que estar pendientes de que las impresoras 3D no cometan errores, si suceden hay que ‘resetearlas’, limpiarlas o hasta repararlas, y además hay que terminar de ensamblar los protectores. Pero estamos muy emocionados de poder colaborar con la CCSS y más aún porque mucha gente ha conocido sobre esto y quieren unirse”, afirmó el Ing. Lochi Yu Lo, director de la Escuela de Ingeniería Eléctrica.

¿Tiene una impresora 3 D? Únase.

Esta iniciativa cuenta con un correo electrónico especialmente dirigido para aquellas instituciones, empresas o personas quienes dispongan de impresoras 3D y quieran sumarse a esta propuesta solidaria que ofrece una ayuda a los profesionales de la salud de los centros médicos de la CCSS; la dirección es: covid.fi@ucr.ac.cr .

Las personas que quieran hacer protectores faciales para uso propio, pueden escribir a ese correo y se les enviará el link de un sitio en Internet que contiene la información en formato de libre acceso sobre cómo diseñarlo; pero para quienes sí quieran unirse a esta propuesta de la UCR y aportar su trabajo, por medio del correo se les enviará un archivo que incluye el diseño del protector facial especialmente modificado.

La idea es que las empresas o personas que se apunten a colaborar con la UCR y la CCSS elaboren los protectores faciales, recopilen todos los que puedan hacer en una semana y realicen un sólo viaje para dejarlos en la entrada principal de la Ciudad de la Investigación de la UCR, conocida como la entrada del LanammeUCR.

Allí encontrarán una caja en la que se podrá depositar el material que será recogido por los especialistas de la Facultad de Ingeniería quienes lideran esta iniciativa; de esta forma la UCR les invita a colaborar y solidarizarse con las y los profesionales en salud quienes enfrentan día a día al Covid-19.

 

Otto Salas Murillo

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR, Piña: la novedosa fuente de fibras textiles

En Costa Rica, se generan unos 4.28 millones de toneladas de desechos de piña al año y los costos asociados a su manejo oscilan entre USD 1 000 y USD 2 500 por hectárea, dependiendo del tipo de manejo, según datos del 2017

Los residuos de la industria piñera representan una gran amenaza para el ambiente. Sin embargo, una novedosa forma de contribuir a reducir sus efectos es elaborar fibras a partir de sus desechos. Foto: Karla Richmond.

Mundialmente, Costa Rica es líder en la exportación de piña fresca. Esto se traduce en una ganancia anual de USD 900 millones, de acuerdo con cifras del año 2017 de la Cámara Nacional de Productores y Exportadores de Piña de Costa Rica (Canapep). Esa producción, aparte de representar una fuente de empleo e ingresos económicos para el país, también significa un gran reto en cuanto al manejo de desechos orgánicos y el impacto que tienen en el ambiente.

El rastrojo (desecho orgánico que surge como resultado de su cultivo) se genera luego de la primera cosecha, la cual se da de los 14 a 16 meses, en caso de que hubiese influencia de efectos climáticos o enfermedades.

Igualmente, puede surgir después de la segunda siembra, que comprende un período entre los 27 y 29 meses, y en muy pocos escenarios se llega a un ciclo que cumpla tres cosechas. Al año, se generan cerca de 4.28 millones de toneladas de este desecho en Costa Rica.

Los restos de la piña son conocidos por producir un gran impacto negativo en el ambiente y el tratamiento inadecuado de estos equivale a malos olores, proliferación de plagas e, incluso, enfermedades.

El manejo del rastrojo es muy variado, tanto por parte de las empresas agroalimentarias como en los laboratorios científicos. Dos de las técnicas llevadas a cabo en Costa Rica y que pretenden tener un efecto positivo en el ambiente, ante la crisis climática actual, son la producción de biocombustibles y la creación de fibras textiles a partir de este desecho.

El Laboratorio de la Unidad de Recursos Forestales (Reforesta) del Instituto de Investigaciones en Ingeniería (INII), de la Universidad de Costa Rica (UCR), se adentró en el estudio y uso del rastrojo de piña como materia prima para confeccionar un textil no tejido, reforzado con biopolímeros (macromoléculas presentes en los seres vivos).

El objetivo consiste en que dicho material sea funcional y ecológico con características específicas de resistencia, textura y apariencia para ser utilizado en la elaboración de piezas artesanales.

De la tierra al laboratorio

Existen varios métodos de formación de los tejidos, incluso es una técnica que se ha puesto en práctica en varios lugares del mundo y de la que es posible obtener distintos resultados. Por ejemplo, el cuero textil hecho a base de las fibras de las hojas de piña, conocido en el mercado como Piñatex.

Actualmente, esta técnica se desarrolla en la UCR de forma manual, sin requerir del uso excesivo de dispositivos.

“El rastrojo recolectado tiene que estar conformado por hojas largas y verdes, sin partes secas. Después, se le aplica un proceso de decorticado y extracción para remover las ceras y demás, y se pone a secar a temperatura ambiente. Luego, la fibra se peina para quitarle las impurezas más grandes”, explicó el estudiante de ingeniería química, Eddy Jirón García, quien participa en el proyecto.

Jirón agregó que una vez peinada la fibra, se le aplican los tratamientos en húmedo o en seco. En húmedo, las fibras se cortan con un máximo de 4 mm de longitud y se hidratan con agua y almidón, con ellas se forma una hoja de fibras como si se estuviese haciendo papel. En seco, las fibras se cortan en pedazos de hasta 4 cm y se empieza a cardar; es decir, a formar el tejido en seco.

Como resultado de lo anterior se obtiene una lámina esponjosa y gruesa (con el método en seco) o una hoja delgada y uniforme (con el método en húmedo), a las cuales se les puede agregar o no el biopolímero. En Reforesta incorporan el polímero de ácido poliláctico (PLA, por sus siglas en inglés) en forma de polvo, para dar mayor resistencia y rigidez al producto. En caso de que se deseen características diferentes, es posible prescindir de esta sustancia.

En la parte final del proceso, se prensa la lámina a alta temperatura y a una elevada presión, con el objetivo de que sea más resistente y compacta. Más adelante, se saca el tejido y se deja enfriar.

El laboratorio de la UCR contó con la colaboración del Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC), el cual le facilitó la decorticadora para el proceso de obtención de la fibra. Asimismo, usó el rastrojo de la segunda cosecha de piñas orgánicas cultivadas en San Carlos, Alajuela, gracias a la ayuda de la Universidad Técnica Nacional (UTN).

“La idea con la UTN es generar algún tipo de producto. Podríamos coordinar con la misma comunidad y artesanos, para que si se logra sacar un material, ellos mismos tengan la capacidad de poder crearlo y comercializarlo”, mencionó la investigadora del proyecto, la M. Sc. Karina Rodríguez Mora, también profesora de la carrera de Ingeniería Química en la Sede del Caribe de la UCR.

“El Dr. Pedro Casanova Treto, miembro de esta iniciativa, se encargó de hacer el equipo que nosotros ocupábamos para que la fibra pudiera contar con fuerza y resistencia. También en el laboratorio se ha trabajado con tintes y pigmentos. Los primeros son sintéticos de cuatro tipos diferentes y permiten que la fibra pueda ser verde o amarilla, por ejemplo”, agregó la investigadora.

Este proyecto ganó el concurso #ConexionHumboldt, el cual se realizó en octubre del 2019 en Alemania, como parte de la conmemoración del 250 aniversario del natalicio del científico alemán Alexander von Humboldt. El estudiante Eddy Jirón fue el único costarricense en recibir el reconocimiento y es uno de los 15 jóvenes latinoamericanos que viajó hasta el país europeo, para representar al equipo que participa en dicha investigación. Este proyecto destacó por su gran aporte al ambiente.

Costo ambiental de la industria textil

La industria de la moda acapara la atención de los ambientalistas por las alarmantes cifras sobre su negativo impacto en el planeta, según han revelado diversos estudios. De acuerdo con la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), dicha industria es la segunda más contaminante en el mundo.

Este sector produce más emisiones de carbono que todos los vuelos y envíos marítimos internacionales juntos. Además, cada año utiliza 93 000 millones de metros cúbicos de agua para la producción de prendas, volumen suficiente para satisfacer necesidades de cinco millones de personas.

Confeccionar unos jeans equivale al uso de 7 500 litros de agua, cantidad que bebe en promedio una persona durante siete años. La producción de ropa y calzado es responsable del 8 % de la emisión de gases de efecto invernadero y del 20 % del desperdicio de agua a nivel global. Aunado a ello, cada segundo se entierra o quema una cantidad de textiles semejante a un camión de basura.

Una de las alternativas para disminuir el costo ambiental de esta industria es promover cambios en las formas de producción y consumo, mediante programas de reciclaje, devolución de prendas y un mejor cuidado de la ropa, así como renunciar al modelo de “comprar, usar y desechar”.

En el marco de producción textil, el proyecto de Reforesta representa una novedosa apuesta con respecto a la incorporación de desechos orgánicos y el desplazamiento de materiales contaminantes en la creación de ropa, calzado y accesorios.

 

Bianca Alina Villalobos Solis

Asistente de Prensa, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR: Respiradores de emergencia para pacientes con COVID-19 podrían ser de fácil construcción

La UCR pone a disposición de las autoridades de salud un prototipo de respirador asistido de bajo costo para la atención primaria

El respirador para la atención de emergencias de pacientes con COVID-19 es de bajo costo y de fácil construcción. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.

Un grupo de ingenieros, físicos y profesores de Artes Plásticas de la Universidad de Costa Rica (UCR) logró construir un respirador de emergencia para pacientes con COVID-19. Este podría ser usado de forma libre en el país en la atención primaria.

En un tiempo récord y dedicando muchas horas al día, los especialistas empezaron a trabajar el fin de semana pasado y ya lograron obtener el primer prototipo, al que denominaron Respira UCR. Para ello, se basaron en la idea de unos jóvenes ingenieros de España, quienes construyeron de forma casera un respirador en madera.

Los impulsores del proyecto Oxygen, de Barcelona, idearon el respirador cuando descubrieron que estos aparatos escaseaban en los hospitales italianos en plena crisis del COVID-19. Los planos y las instrucciones de montaje del invento fueron liberados por sus creadores en internet para que fuera utilizado en otras partes del mundo.

Respira UCR es el nombre que los especialistas le dieron al proyecto, el cual busca poner a disposición del país un prototipo de respiradores de bajo costo y de fácil construcción, ante la actual emergencia sanitaria.

Este sistema de emergencia automatiza un respirador manual tipo ambú (especie de balón), que es controlado por una persona y se usa para la atención primaria de quienes padecen la enfermedad producida por el nuevo coronavirus.

El modelo original posee una pieza que es la que simula el ritmo de la respiración. Esta acciona el mecanismo que empuja el balón, de forma tal que logre la aspiración y la exhalación de forma periódica. Entonces, con la ayuda de la matemática, se grafica en una computadora la respiración para dar la forma a la pieza, que es similar a un riñón.

Ralph García Vindas, director de la Escuela de Física de la UCR, aseguró que el objetivo del grupo de universitarios fue hacer más eficiente el aparato de respiración asistida, el cual podría ser utilizado en caso de que la situación se agrave en el país.

El Dr. Eduardo Calderón Obaldía y el Dr. Elian Conejo realizan pruebas con el prototipo de respirador asistido para la atención primaria de personas enfermas con COVID-19. El aparato fue construido en la UCR con base en un modelo creado por jóvenes ingenieros de España. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.

“Si los casos continúan aumentando en el país, no todos los pacientes podrán llegar directamente a un hospital, pues primero tendrán que ser atendidos en un ebáis, donde se les evalúa su condición de salud. Este respirador entonces viene a resolver la necesidad de brindar soporte respiratorio a las personas enfermas, mientras se trasladan a un centro hospitalario, donde se les coloca un respirador artificial”, explicó García.

Sin embargo, aclaró, el dispositivo no sustituye a ningún respirador comercial.

Los expertos de la UCR vieron que se requería que el respirador fuera más liviano, autónomo y más pequeño para facilitar su transporte.

El equipo de la UCR que participó en la idea y ejecución del proyecto está conformado por el Dr. Eduardo Calderón Obaldía, Kinwan Zheng Zheng, Dr. Ralph García Vindas, Dr. Elian Conejo Rodríguez, Víctor Rodríguez Araya, Dr. Salomón Chávez Badilla y el Lic. Carlos Kidd Alvarado (ausente), de las escuelas de Física, Ingeniería Mecánica y Artes Plásticas. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.

Asimismo, los materiales que usaron son de fácil esterilización, principalmente cristal acrílico, que se encuentra disponible en el mercado nacional y tiene el mismo grosor, para facilitar la construcción del respirador.

Al respecto, indicaron que el dispositivo es sencillo de construir y que incluso podría ser elaborado hasta en talleres de ebanistería. Lo único que se necesita es una cortadora láser o, en su lugar, una sierra caladora.

El prototipo tiene un costo aproximado de ¢80 000 incluyendo el resucitador tipo ambú, aunque si se produjeran en serie el precio sería menor.

Los especialistas aseguraron que realizaron las consultas correspondientes a médicos del país, quienes hicieron observaciones que serán incorporadas al prototipo.

“Hemos incorporado al aparato un flujómetro, que mide el volumen de aire y, por medio de circuitos, podemos controlar cuánto volumen de aire se le puede inyectar a una persona, ya sea un niño o un adulto. Esta mejora la obtuvimos por medio de un médico”, concluyó García.

 

Patricia Blanco Picado

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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Ante la emergencia nacional, UCR trabaja en prototipo de respirador

Dada la amenaza del COVID-19 y con la preocupación por dotar al sistema de salud nacional e internacional de respiradores; un equipo de profesionales de la Universidad de Costa Rica, impulsados desde la dirección de la Escuela de Física, han estado trabajando en el proyecto «Respira UCR». Éste consiste en el desarrollo de un prototipo de respirador más asequible y de rápida fabricación. El equipo, constituido por investigadores, personal técnico y estudiantes de la Escuela de Física, de Ingeniería Mecánica y de Artes Plásticas, tomaron como base un modelo puesto a disposición en Internet bajo el paradigma de software y hardware libre, realizado por ingenieros de Barcelona, al que denominan «Oxygen».

El Proyecto «Respira UCR», desarrollado y construido en la Escuela de Física de la UCR, ofrece múltiples ventajas, con un menor número de piezas para una más rápida manufactura, cuyas características lo vuelven reciclable, resistente a impactos y de fácil esterilización. Este modelo puede ser utilizado en adultos y niños, puede ser transportable y cuenta con un motor pequeño y eficiente y automatizado.

La idea de este grupo de científicos nacionales, es donar el modelo prototipado a la Caja Costarricense del Seguro Social, para que sea llevado a todos los hospitales y centros de salud del país.

Se hará un llamado a la comunidad costarricense para que este respirador de bajo costo, basado en este modelo absolutamente transportable, sea fabricado masivamente. En su fabricación podrían colaborar desde pequeños a grandes talleres, que podrían replicar el modelo, aceleren su producción y se generen al mismo tiempo fuentes de empleo.

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Hospitales de la CCSS recibirán protectores faciales hechos en la UCR

Expertos de la Facultad de Ingeniería diseñan y crean dispositivos mediante impresoras 3D, que serán enviados a al menos cuatro centros médicos de la CCSS

La UCR entregará los primeros 50 protectores faciales hechos en la Escuela de Ingeniería Eléctrica divididos en cuatro hospitales nacionales. Foto Otto Salas, UCR.

El país atraviesa una de sus más grandes crisis de salud en su historia con la pandemia del Covid-19 y esto demanda que todas las instituciones sumen esfuerzos para combatirla y procurar una mejor atención de los pacientes en los centros de salud nacionales.

Ante esto, varias instancias de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Costa Rica (UCR) se mantienen trabajando en proyectos que colaboren con la atención que brinda la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) en sus hospitales, una de las propuestas que ya se materializó es la de proveer de protectores faciales, uno de los dispositivos de salud que más utilizan los médicos no sólo para atender a pacientes con Covid-19, sino que también en las cirugías u operaciones.

Esta iniciativa incluye el diseño y la elaboración de estos protectores faciales hechos con seis impresoras 3D y con materiales biodregadables, cuyo primer lote de 50 unidades serán repartidas en los hospitales Calderón Guardia, México, San Juan de Dios y en el Hospital del Trauma a más tardar este viernes 27 de marzo. Conforme se vayan imprimiendo y ensamblando más dispositivos de este tipo, se enviarán a los centros médicos según sus requerimientos.

Esta impresora 3D en particular realiza la impresión de seis protectores faciales al mismo tiempo, aunque de manera más lenta. Foto Otto Salas.

Parte del conjunto de especialistas que se mantienen laborando en las instalaciones de la Escuela de Ingeniería Eléctrica (EIE) está conformado por el decano de la Facultad de Ingeniería, Ing. Orlando Arrieta Orozco; el director de la EIE, Ing. Lochi Yu Lo; el investigador y docente de la EIE, Ing. Leonardo Marín Paniagua; y el técnico del Instituto de Investigaciones en Ingeniería (INII), Alex Fernández Hernández. Asimismo, los equipos de impresión 3D fueron aportados por la Escuela de Ingeniería Mecánica, la EIE y el INII.

El contacto entre la Facultad de Ingeniería y la CCSS se dio gracias al Dr. Rodrigo Mora Rodríguez, docente e investigador de la Facultad de Microbiología, quien logró entrelazar la comunicación entre los ingenieros de la UCR y al área técnica de la Caja para analizar cuáles proyectos se podían desarrollar.

“Estuvimos en contacto también con algunos médicos que se desempeñan en cuidados intensivos y la primer propuesta fue hacer una mascarilla tipo N-95, que incluye un filtro, pero debido al material de que usan las impresoras el prototipo que se hizo no ofrecía un cierre hermético, quedaban espacios a los lados a la hora de ponérselo en la cara, por lo que nos decantamos por los protectores faciales que sí protegen todo el rostro y son un gran complemento para el personal médico”, señaló el Ing. Lochi Yu Lo.

Por su parte, el Ing. Orlando Arrieta destacó la unión que existe entre las instituciones públicas en estos momentos tan difíciles que vive el país e hizo un llamado a que se unan a este proyecto en específico, “nosotros tenemos trabajando acá en la EIE a las impresoras 3D con que contamos, pero si otros laboratorios de la misma UCR y de otras universidades públicas quieren sumarse y poner a disposición sus impresoras para este trabajo pues son bienvenidos, entre más protectores faciales hagamos será mejor; pueden escribir al correo: covid.fi@ucr.ac.cr”, indicó el Decano.

De esta forma la UCR continúa aportando ideas concretas que refuercen la labor de la CCSS y del Ministerio de Salud, para afrontar la pandemia del Covid-19 y minimizar su impacto negativo en la salud de la población de Costa Rica.

El material que se usa en la impresión de estos dispositivos son biodegradables. Foto Otto Salas.
Estas impresoras 3D realizan el trabajo de impresión de forma más rápida, pero trabajan sólo un protector facial a la vez. Foto Otto Salas.
Un equipo compuesto por especialistas de la Facultad de Ingeniería se mantiene laborando intensamente para contar con la mayor cantidad de protectores faciales por semana. Foto Otto Salas.

 

Otto Salas Murillo

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR, Voz experta: Salud Comunitaria, Ciencia, Ciudadanía, Decisiones y Acciones

Información de base científica para Costa Rica en el contexto de la pandemia por COVID 19

Por: Dra. Milena Castro Mora, Investigadora y Docente en la Escuela de Estadística UCR

Dra. Milena Castro. UCR.

El brote de enfermedad por coronavirus (COVID-19) ha infectado a nuestra comunidad costarricense y de acuerdo a la alerta colocada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el riesgo es a nivel mundial. Luego de haberse reportado por primera vez en Wuhan, Hubei, China, el 31 de diciembre de 2019, se estima que los primeros casos empezaron a emerger al inicio de diciembre o antes, esto de acuerdo al estudio publicado en la Revista de New England Journal of Medicine el 28 de febrero de 2020 (Guan, et al. 2020).

El día 10 de marzo de 2020 el Ministerio de Salud de Costa Rica se da a la tarea de analizar 179 casos sospechosos. Al 18 de marzo se contabilizaron 69 casos y se da el primer fallecimiento. Nicaragua hoy reporta su primer caso. Panamá reportó el primer fallecimiento el 11 de marzo de 2020, para un total de 8 casos.

Entonces, ¿Qué sabemos del comportamiento del brote?

En este momento, tenemos la información que se ha compartido por diferentes medios de comunicación, plataformas web, las cifras oficiales de la OMS y la información de cada diagnóstico realizado por el Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (INCIENSA).

Dado que es un virus que no conocíamos hasta finales del 2019, la información en este momento podría estar subregistrando de manera considerable los casos en Costa Rica. Sin embargo, en este momento no podemos contar con ese dato tan necesario para gestionar la atención médica de manera precisa.

Ahora, ¿Qué podemos hacer?

Emprender la investigación ciudadana más apropiada que podamos elaborar como país. Esto significa tomar conciencia de la resciliencia necesaria para enfrentar un período considerable y que en este momento identificamos una elevada incertidumbre para la toma de decisiones a nivel de salud poblacional y política económica.

A nivel científico. Podemos emprender un estudio observacional para describir el comportamiento clínico y comunitario en Costa Rica. Además de diseñar estrategias para el fortalecimiento de las capacidades en salud poblacional y en política económica.

Nos enfrentamos a una situación que merece maximizar nuestros recursos y administrar el tiempo de investigación con sabiduría.

A nivel ciudadano. Podemos ser parte del equipo científico. Observando nuestra condición y teniendo cuidado con las decisiones que permitan cultivar mi salud física, mental y además Salud Comunitaria.

A nivel de toma de decisiones. Podemos ampliar nuestra mirada por medio de la ciencia ciudadana y asegurarnos de proponer las mejores acciones para nuestro propio bienestar.

A nivel de acción social. Podemos sincronizar nuestros esfuerzos y articularnos para ser parte de una nueva condición de salud y poder fortalecerla. Debemos emprender sobre las oportunidades de un cambio en la salud poblacional.

¿Qué está sucediendo en Costa Rica?

El patrón de crecimiento de casos es muy similar al que tuvo Inglaterra hasta el 4 de marzo de 2020. Después de esa fecha estamos 16 casos abajo.

Por lo tanto, hasta el momento estamos manejando la situación de una manera extraordinaria, pues el sistema de salud en Costa Rica se rige bajo dinámicas muy similares a las inglesas. Sin embargo, el riesgo que nos guarda el día de hoy en nuestras casas, más que todo se concentra en la necesidad de aprender a nivel social, a nivel de país para superar la pandemia. Lo que podría significar el esfuerzo para superar la desigualdad social en términos de priorización de los servicios de salud. Un dilema que hemos tenido presente desde nuestra existencia, pero que, ante la situación, se observa de manera más aguda y visibilizando el riesgo.

Debemos considerar un escenario en el que el sistema podría colapsar, dada la necesidad de atender a una gran cantidad de personas. Esta es la diferencia que tenemos con Inglaterra, nuestra capacidad es menor, pero nuestra población también es mucho menor. Y sobre todo ante las preguntas de investigación que surgen en relación al comportamiento del virus en el ambiente costarricense, lo mejor es seguir las indicaciones del Ministerio de Salud.

Las probabilidades de contagio en este momento no se conocen con precisión, dado que, al ser desconocido el virus, emergen preguntas en relación a la dinámica de comportamiento o bien cuáles son las causas y los efectos en la salud poblacional.

Cuando se habla de estadística puede significar diferentes conceptos desde la perspectiva con la que se observe. La estadística es el registro de la experiencia o fenómeno de interés. La transmisión comunitaria es como se le está llamando al fenómeno natural de emergencia de una nueva condición de salud, y este cambio de salud no considerado anteriormente por la gestión de la salud pública, pone en perspectiva la posibilidad de una saturación de la seguridad social y por tanto la población se vulnerabiliza. Es decir, acá todos estamos en riesgo.

Aunque el COVID-19 en dado caso, represente un riesgo elevado para la población mayor de 60 años, si el sistema no pudiese gestionar la emergencia del primer brote, se podría generar un efecto dominó muy doloroso. Sin embargo, Costa Rica, primero debe resolver el estado de salud de las personas que estamos dentro en este momento.

En cuanto al manejo de la información, es sumamente importante aprender a distinguir fuentes confiables y válidas de las que no lo son. En este caso, la infografía que publica el Ministerio de Salud puede referenciarse como la fuente más confiable y válida. Actualmente, el brote más importante parece estar localizado en Alajuela con 15 casos confirmados y le sigue San José con 10 casos. El brote está afectando principalmente adultos entre 18 y 60 años, siendo menos frecuentemente detectado en adultos mayores (7 casos) y en niños y niñas (5 casos).

¿Cómo podemos superar la crisis?

Ampliando nuestra perspectiva de observación, cuidando de nuestro espacio y recurso, diagnosticándonos a tiempo y manejando con precaución. Atendiéndonos de manera integral y no sólo enfocarse en el virus, sino también en cuidarnos y disfrutar al máximo el tiempo que estamos compartiendo en familia y en casa.

En la Escuela de Estadística tenemos a disponibilidad una lista de correos para invitar a cualquier persona que quiera ser parte de esta discusión socio-científica.

Para inscribirse pueden enviar un correo a: escuela_de_estadistica@listas.ucr.ac.cr Adicionalmente mis estudiantes del curso de Estadística para Biología II, organizaron un formulario para diagnosticar la situación estudiantil en relación al acceso a recursos tecnológicos y las necesidades de adaptación del sistema educativo superior durante este periodo crítico. https://forms.gle/bht3GeoAZsS1Lq178

Con gusto puedo seguir haciendo notas informativas cada semana, por lo que pueden hacerme llegar preguntas que surjan de la experiencia de incertidumbre a nivel de salud poblacional. Esto puede ser por medio de comentarios de las personas en la plataforma donde se coloca la nota.

Referencias 1. Guan, W. J., Ni, Z. Y., Hu, Y., Liang, W. H., Ou, C. Q., He, J. X., … & Du, B. (2020). Clinical characteristics of coronavirus disease 2019 in China. New England Journal of Medicine.

Dra. Milena Castro

Investigadora y Docente en la Escuela de Estadística UCR

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR, Psicóloga Ana María Jurado: “No podemos pretender que todo sea normal, porque no lo es”

Docente de la Escuela de Psicología-UCR llama a abrazar las emociones que surgen en las circunstancias que plantea el COVID-19

Académica asegura que los sentimientos de soledad, miedo o tristeza son lógicos en las nuevas circunstancias que enfrenta el país y el mundo. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

La presencia del COVID-19 en el país y las medidas de aislamiento solicitadas por el Ministerio de Salud para evitar su propagación trasladaron la vida cotidiana al espacio privado, lo cual puede generar en las personas emociones distintas a las que acostumbra a experimentar.

La docente de la Escuela de Psicología de la Universidad de Costa Rica (UCR) en temas de razonamiento y emociones, Ana María Jurado afirmó que “no podemos pretender que todo sea normal, porque no lo es” y asegura que este proceso involucra el reconocimiento de nuevas circunstancias.

Aceptar los sentimientos que surjan

Según Jurado, el traslado del espacio colectivo al individual puede generar sentimientos de soledad, que recomienda aceptar y frente a los que resulta vital comprender que se trata de una condición temporal, que tendrá un inicio y un fin.

“Aceptemos y abracemos los sentimientos de soledad, miedo o tristeza, son lógicos en estas circunstancias, uno no está enfermo ni está loco por sentirse así. Comprendamos que nos estamos enfrentando a una situación excepcional”, aseguró la psicóloga.

La académica enfatiza que, pese a las condiciones de distanciamiento social que exige el contexto, “debemos seguirnos atendiendo como grupo humano”. Por eso, señaló la importancia de mantener comunicación con redes de apoyo de forma virtual.

Mantener la comunicación con familiares y amigos a través de la tecnología hará más llevadero el proceso de aislamiento, pero, además, facilitará que, si ocurre algo inesperado, alguien se percate de la ausencia de una persona y pueda acudir a brindarle apoyo.

Adaptarse y trabajar colectivamente

Cuando el traslado al espacio privado involucra la convivencia con otras personas puede generar situaciones de estrés, pues según Jurado, “muchas veces estamos más acostumbrados a lidiar con los compañeros de trabajo que con nuestra propia familia”.

La psicóloga afirma que el diálogo y la colaboración son aspectos claves para que los diversos miembros de la familia o las personas que conviven en determinado espacio puedan atender sus responsabilidades académicas, laborales y del hogar.

“Se requiere colaboración grupal y unión. Todas las personas deben colaborar para atender las labores de la casa o asistir a las personas adultas mayores, no se vale recargarle el trabajo a una solo persona”, aseguró la docente.

Reconocer la incertidumbre como parte de la vida

A las situaciones descritas se suma un contexto cambiante, donde el consumo de información desde diversas plataformas enfrenta a las personas a sentimientos de incertidumbre, que en muchas ocasiones dan paso al miedo y la angustia.

Jurado recordó que la incertidumbre es parte de la vida, aunque en pocas ocasiones se percibe de esta manera, y asegura que, en este caso, aprender de la experiencia internacional frente al COVID-19 ayuda a sobrellevar la incertidumbre que genera lo desconocido.

“La incertidumbre es algo permanente, pero como seres humanos partimos de falsas sensaciones de certeza. Lo que sí sabemos es que el futuro dependerá de la forma en que respetemos las medidas de contención y de que implementemos lo que ha funcionado en otros países”, narró.

La psicóloga agregó que “esa misma experiencia internacional nos dice que esto no va a ser para siempre, que es algo temporal y vamos a salir adelante, pero mientras tanto debemos tener paciencia y abrazar la incertidumbre, como una parte de la vida”.

Limitar el consumo de información al contenido que divulgan las autoridades nacionales en la materia y apoyar a los miembros de la familia que carecen de educación digital, para que omitan noticias que carecen de fuentes o veracidad, también ayudará a mantener la calma colectiva en el complejo contexto actual.

 

Andrea Méndez Montero

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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Estas son las medidas tomadas por la UCR para intentar frenar el contagio por COVID-19

Costa Rica contabiliza 69 casos y un fallecido en tan solo 13 días del primer diagnóstico

Imagen de un coronavirus. Fuente de AP.

El COVID-19, la enfermedad producida por el virus del SARS-COV-2, quedó al descubierto a finales de diciembre del 2019. A partir de esa fecha, el mundo inició acciones de emergencia para frenar la propagación del virus. No obstante, este ha logrado expandirse y hoy se encuentra en todos los continentes.

De acuerdo con los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicados el 17 de marzo, en el mundo hay 191 127 pacientes confirmados. De esa cifra, 7 807 son muertes. Costa Rica registró el primer caso el jueves 5 de marzo, y al miércoles 18 de marzo ya se suma un total 69 casos positivos y un fallecido. Si el incremento continúa, el sistema de salud pública está frente a una clara amenaza de colapsar.

¡Ocupo que reaccionen! No es una cosa menor, son vidas, son personas que pueden quedarse sin acceso a una unidad de cuidados intensivos y a un respirador si lo ocupan”, enfatizó el ministro de Salud, Daniel Salas, en la conferencia de prensa brindada el 18 de marzo en Casa Presidencial.

La Universidad de Costa Rica (UCR) no ha sido ajena a la alerta amarilla. Para responder a esta situación, el Centro de Coordinación Institucional de Operaciones (CCIO) de la UCR ha sostenido desde el 9 de marzo reuniones continuas para tomar decisiones y enfrentar la problemática.

El centro de decisiones de la CCIO siempre es la comunidad universitaria, en la búsqueda de alternativas que permitieran rápidamente implementar el trabajo remoto y flexibilizar las condiciones de trabajo para las personas funcionarias.

Esta estructura institucional el CCIO es precisamente la que enfrentó con éxito las anteriores emergencias generadas por el Huracán Otto en 2016 y el Huracán Nate en el 2017, en las que también fue parte de las soluciones a nivel país.

¿Qué ha hecho la UCR?

Desde el 5 de marzo, la UCR puso a disposición del público el micrositio ucr.ac.cr/coronavirus.html elaborado por la Oficina de Divulgación e Información (ODI). El sitio cuenta con información sobre el nuevo virus y las medidas de higiene para evitar las transmisión. Este sitio se mantiene actualizado con datos actuales, los comunicados emitidos y un formulario al final del sitio web para que toda la comunidad universitaria envíe sus dudas.

Por otro lado, a partir del lunes 9 de marzo el CCIO dio a conocer un total de nueve comunicados (del 9 al 17 de marzo) que iniciaron con las medidas a tomar en casos de desabastecimiento de agua, acciones preventivas ante la alerta amarilla, la suspensión de todos los eventos masivos, la posibilidad de hacer trabajo remoto y el suspender del todo los viajes a los países que se encontraran en la lista de transmisión local activa de COVID-19.

El 10 de marzo el CCIO amplía sobre la posibilidad de que el personal de la Universidad, así como la población estudiantil, se ausenten ante la aparición de síntomas de gripe, como acatamiento a las recomendaciones emitidas por el Ministerio de Salud.

Además, se le recomienda a la Vicerrectoría de Acción Social suspender las actividades del Programa Integral de la Persona Adulta y Adulta Mayor (PIAM), con el propósito de proteger a la población altamente vulnerable. Otro aspecto fue la suspensión a la asistencia de público a actividades deportivas, recreativas y culturales.

El 11 de marzo el Centro solicita al personal docente suspender las clases presenciales e implementar una modalidad de enseñanza virtual que garantice la continuidad y la calidad. Se incentiva que los cursos virtuales se lleven a cabo en la plataforma “Mediación Virtual” de la Vicerrectoría de Docencia, la cual es gestionada por la Unidad de Apoyo a la Docencia Mediada con TICS (METICS).

Al miércoles 18 de marzo, 53 427 estudiantes están inscritos en la plataforma, y un aproximado de 4 117 docentes. Esta cifra está en ascenso de forma tan acelerada, que los avances logrados tecnológicamente se van quedando cortos.

Por ese motivo, un equipo de trabajo del Centro de Informática está laborando de manera ardua para que, día con día, se pueda ampliar la cantidad de usuarios en dicha plataforma (ya que una misma persona puede tener varios cursos y se contabiliza como varios ingresos). En pocos días la plataforma se va a estabilizar, es un proceso en el que la UCR está invirtiendo recursos de diversa índole.

Por otro lado, se hizo un llamado al personal administrativo a implementar de forma inmediata el trabajo remoto, mediante una adenda al contrato laboral, salvo aquellos puestos que por su naturaleza requieran la presencia de la persona funcionaria.

El 11 de marzo, ante el temor de la comunidad universitaria por casos posibles de COVID-19, la UCR aclaró que no existen casos confirmados. También, se le recordó a los y las funcionarias que, si regresan de viaje de un país con transmisión local activa, permanezca en su lugar de residencia al menos siete días naturales.

El 12 de marzo se da un aumento importante de la demanda de las personas usuarias en la plataforma de Mediación Virtual. Por eso, se comunica que el Centro de Informática (CI) y la Unidad de Apoyo a la Docencia Mediada con TIC de la Vicerrectoría de Docencia (Metics), de la Universidad de Costa Rica (UCR), realizaron los trabajos necesarios para dar una mayor capacidad a la plataforma.

Así mismo, se instó a la población estudiantil, docente y administrativa a aprovechar las diversas opciones de plataformas tecnológicas que la Universidad pone a su disposición, como el sistema de videoconferencia Zoom o Mconf. Por otro lado, el CI, en coordinación con el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), realizó acciones para duplicar el ancho de banda de Internet en todas las sedes y recintos de la institución.

El viernes 13 de marzo se enfatizó la función vital del Centro Coordinador Institucional de Operaciones (CCIO) de la UCR, la cual procura gestionar una acción institucional coordinada para la atención de la alerta amarilla por COVID-19.

Una semana crucial

Para el día lunes 16 de marzo, es decir una semana después de la entrada en operación del CCIO, ya la Universidad de Costa Rica brindaba a sus trabajadores instrumentos digitales por medio del Portal UCR para acogerse al trabajo remoto. Así mismo, se generaron con gran prontitud instrumentos para que las personas que tuvieran síntomas de gripe y aquellos que hubiesen viajado al extranjero reportaran su condición y se mantuvieran aislados en sus casas de habitación.

A las disposiciones emanadas del CCIO, se suma la resolución del Consejo de Rectoría R-95-2020 que suspendió totalmente las clases presenciales a partir del 16 de marzo y hasta el sábado 4 de abril de 2020, al mismo tiempo que se robustecen las plataformas tecnológicas para la Mediación Virtual y el trabajo remoto.

Al respecto, el Rector Henning Jensen manifestó que “el comportamiento epidemiológico nos obliga a ir tomando decisiones todos los días, este es un momento clave para reducir la curva de contagio del COVID-19, por eso seguimos tomando medidas para evitar la presencia física y promover el distanciamiento, a la misma vez que vamos impulsando fuertemente el trabajo remoto y la mediación virtual en docencia. Es la hora de la solidaridad y de la responsabilidad”.

El 17 de marzo, siguiendo las recomendaciones del Ministerio de Salud, el CCIO informa que se aumentó a 14 días naturales el periodo de reposo y aislamiento para las personas que regresaron de viaje de un país mencionado dentro de la lista de países de transmisión local activa.

Con el fin de proteger a la población trabajadora más vulnerable, el CCIO resuelve que las personas trabajadoras que presenten factores de riesgo, y que sus funciones no se pueden realizar por trabajo remoto, deberán ausentarse y guardar reposo en su hogar hasta nuevo aviso. También, se solicita a las jefaturas de las oficinas administrativas reducir el personal operativo al mínimo para garantizar la continuidad del servicio en la Institución.

De conformidad con las medidas tomadas por el Gobierno en materia de centros educativos, también se suspenden los servicios de los Centros Infantiles Universitarios, Casas Infantiles Universitarias y el cierre de sus edificios. Además, se comunica el cierre de las instalaciones deportivas en todas las sedes y recintos, así como el suspender todas las giras y el servicio del bus interno.

A la fecha, el Centro de Coordinación Institucional de Operaciones (CCIO) de la UCR continúa trabajando con visión de largo plazo para hacer frente a la atención de la emergencia generada por el coronavirus a nivel institucional. El manejo oficial de toda la información sobre el COVID-19 se realiza desde el CCIO y la Oficina de Divulgación e Información (ODI).

 

Jenniffer Jiménez Córdoba

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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