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Etiqueta: UCR

La UCR pone a disposición del Gobierno su Laboratorio Clínico para el procesamiento de pruebas de COVID-19

Ante la situación de pandemia decretada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en relación con el virus SARS-COV-2, que provoca la enfermedad COVID-19, la Universidad de Costa Rica (UCR) ofrece colaboración a las autoridades de Gobierno para el procesamiento de muestras confirmatorias de COVID-19.

La propuesta, firmada por el Rector de la Universidad de Costa Rica (UCR), Dr. Henning Jensen Pennington, fue enviada el viernes 13 de marzo del 2020 al Ministro de Salud, Dr. Daniel Salas Peraza, para su valoración. Actualmente, todas las muestras de casos sospechosos de COVID-19 son procesadas por el Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (Inciensa).

Según Jensen “los especialistas nos han informado que es probable que la cantidad de muestras, que se deben ser procesadas con prontitud, aumente significativamente. Por eso, ofrecemos un apoyo solidario, no solo al Ministerio de Salud, sino a la salud pública de nuestro país, a través de nuestro Laboratorio Clínico que es uno de los pocos laboratorios de Costa Rica que han sido acreditados bajo distintas normas de calidad a nivel internacional”.

De esta forma, la Universidad pone a disposición de todo el pueblo costarricense, las capacidades del Laboratorio Clínico y Banco de Sangre de la Universidad de Costa Rica (LCBSUCR), ubicado en el Hospital de Trauma. Este laboratorio cumple con los más altos estándares de calidad para el análisis clínico de muestras y podría reforzar el trabajo que realiza Inciensa en la detección oportuna de casos de COVID-19.

El análisis de viabilidad de esta propuesta fue realizado por la Oficina de Bienestar y Salud de la UCR. Esta instancia concluyó que se trata de una opción viable y que responde a los estándares requeridos, ya que el LCBSUCR cuenta con equipos de la misma calidad que utiliza el Inciensa, así como instalaciones adecuadas y personal altamente capacitado. En caso de concretarse la colaboración, los reactivos serían enviados por el Inciensa al laboratorio de la UCR para el análisis de las muestras.

Con esta iniciativa, la Universidad de Costa Rica fortalece su compromiso con la sociedad, como agente de educación, investigación y acción social, sobretodo en momentos donde el país requiere unir esfuerzos en pro de la salud de la población. La UCR aún no ha recibido una respuesta del Ministro de Salud sobre este ofrecimiento.

 

Katzy O`neal Coto

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

Imagen con fines ilustrativos. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.

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UCR, Conozca el flameo: una alternativa para reducir el uso de herbicidas en zonas agrícolas y urbanas

Las malezas cambian su ADN y crean resistencia a los químicos. Por esta razón, los investigadores de la UCR experimentan con técnicas alternativas para controlarlas

Si el meristema de la planta no se ve dañado por el calor del flameo, la planta puede volver a brotar. Foto: Robin Gómez.

Los grandes sistemas de producción agrícola dependen de los herbicidas para controlar las amenazas de los cultivos. El uso constante de herbicidas provoca resistencia por parte de las malezas, esto conlleva el aumento en la cantidad de químicos que se aplican a las plantaciones y los riesgos a nivel ambiental y de salud pública también.

Para buscar soluciones a los efectos negativos de los herbicidas los científicos de la UCR experimentan con el uso de fuego mediante de la técnica del flameo. Se trata de una técnica dentro del manejo integrado de malezas que se utiliza comúnmente en agricultura orgánica, pero también puede aplicarse en zonas urbanas como parques recreativos y jardines.

En el 2018 el doctor Robin Gómez acompañado por un grupo de investigación, inicia el análisis del flameo para el control de malezas en la Estación Experimental Agrícola Fabio Baudrit M. El estudio busca generar información para que personas productoras posean más opciones para el manejo de malezas que afectan sus cultivos, asimismo reducir los efectos perjudiciales de los químicos en el ambiente y la salud humana.

Gómez explica que la estrategia de manejo integrado de malezas utiliza múltiples técnicas con el fin de brindar otras opciones a la aplicación de herbicidas. La estrategia incluye métodos culturales, mecánicos, biológicos, genéticos y químicos para crear un equilibrio entre la economía y el rendimiento de los cultivos. El investigador además subraya que si bien estos métodos no controlan por completo las malezas, son un avance en el desarrollo de tecnologías agrícolas que buscan la reducción de químicos.

Esta técnica no compite contra los herbicidas, pero es una herramienta más que nos permite reducir la cantidad de químicos en cultivos y en zonas verdes.

¿Cómo funciona el flameo?

El flameo funciona exponiendo la maleza al calor por medio de una llama producida con gas propano, de esta forma las células vegetales se rompen y la planta muere. Su efecto es similar a los herbicidas considerados de contacto, los cuales se aplican directo en la planta y el efecto es inmediato.

Para aplicar este método se utilizan equipos especiales que no se venden en el país, pero se pueden importar. Consisten básicamente en una mochila con un tanque de gas propano que una persona carga en su espalda y una antorcha regulable encargada de producir la llama para su aplicación.

El efecto del flameo en las plantas está influenciado por múltiples factores, entre ellos temperatura, tiempo de exposición, y tipo de energía. Sin embargo, es importante aclarar que no es lo mismo que la quema de plantas, ya que al exponer los tejidos de las plantas al calor, las células vegetales se rompen y la planta muere.

“Flameo no es una quema como las que se hacen pastos y en praderas donde se prende fuego. El flameo es un estrés térmico que cuando pasa sobre los cultivos, se afecta solo la planta donde se aplicó ese calor”, indicó el especialista Robin Gómez.

También suele suceder que cuando la maleza muere, sus semillas caen en el suelo y vuelven a crecer, con el flameo se puede disminuir la cantidad de semillas que llegan a la tierra.

Décadas después de la revolución industrial, se descubre que la aplicación constante de herbicidas y otros productos químicos traen consecuencias graves al medio ambiente, a la salud de las personas e incluso a las malezas, las cuales cambian su ADN y crean resistencia a los químicos.

¿Qué dice la investigación?

Para la investigación se utilizaron 16 especies de malezas en varios estados de desarrollo y se les aplicó una llama generada con distintas dosis de gas propano. Se estudió también el efecto del método en tres tipos de arroz, sembrados a dos distancias diferentes y en dos etapas de desarrollo. Se realizaron 9 experimentos en total.

La principal conclusión de la investigación es que las malezas se deben flamear en estados de desarrollo tempranos y en caso de que vuelvan a crecer, deben flamearse por segunda vez cuando estén pequeñas para lograr un control definitivo.

El estudio demuestra que los cultivos se verán afectados gravemente solo si una gran cantidad de calor cae en el meristema, punto donde crece una planta.

El equipo que se utiliza comúnmente en la técnica del flameo consiste en una mochila con un tanque de gas propano y una antorcha regulable la cual produce la llama. Foto: Robin Gómez.

Sin embargo, hay plantas que tardan más en volver a crecer que otras, así como hay malezas que no mueren tan fácilmente. Mediante la investigación, Gómez busca conocer cuáles plantas se ven más afectadas por el flameo al igual que identificar las malezas que son más resistentes a esta técnica.

Los experimentos permitieron también encontrar información importante sobre técnicas de aplicación, equipo, momento de aplicación, efecto en diferentes especies de malezas, y efecto en diferentes variedades de arroz. No obstante, es fundamental estudiar el efecto del flameo en otras especies de malezas. Otro dato importante es que el estudio no ha llegado a campos de cultivos amplios. El equipo que se utilizó en la investigación es un equipo de mochila con un tanque y una antorcha, ideal para un campo de pequeña escala.

Rentabilidad

Las personas agricultoras son conscientes del daño ambiental y en la salud pública que causan los plaguicidas y se encuentran en la búsqueda de opciones, asegura Gómez. Sin embargo, lo más difícil de esta técnica es hacerla rentable en comparación con los agroquímicos, reconoce el investigador.

Un ejemplo de rentabilidad son las pruebas que realizaron con el mismo equipo en cultivos de café en conjunto con el Instituto Nacional de Café (ICAFE). El estudio comparó el flameo con 3 herbicidas. Como resultado se concluyó que el efecto del flameo es similar al herbicida paraquat, el cual está cerca de salir del mercado por sus efectos negativos.

En este caso no resultó ser rentable, ya que al ser la hileras entre las siembras del café tan amplias, se debe pasar muy despacio para cubrir toda la hilera y el proceso se vuelve lento. La sustitución del paraquat por el flameo dependería de la rentabilidad y de la aceptación que tome el comercio sobre aplicar técnicas orgánicas. Gómez comenta la posibilidad del mercado de reconocer la eliminación de compuestos químicos y así pagar más por estos productos.

Para aumentar la rentabilidad, el investigador sugiere realizar más estudios para comprobar la efectividad de la técnica, la cantidad de gas y la velocidad con la que se debe aplicar, y con esa información diseñar un equipo especial para este cultivo que permita utilizar esta técnica de manera eficaz.

Asimismo, pueden adaptarse equipos preexistentes con una función similar, como es el caso de un productor de café, quién utilizó un equipo para desinfectar granjas agrícolas que funciona con tanque de gas y una antorcha, para flamear las malezas de un un espacio donde no puede usar herbicidas porque corre una fuente de agua.

El flameo no busca eliminar los herbicidas por completo, sino minimizar su uso.

El flameo no es una solución total, pero sí una herramienta

El flameo no compite contra los herbicidas, pero es una herramienta más que nos permite reducir la cantidad de químicos en cultivos y en zonas verdes. En el caso de sistemas productivos donde los herbicidas están prohibidos, el flameo es una buena opción.

Gómez realiza la comparación con una caja de herramientas llena de posibilidades:

“Una caja de herramientas como la de un carpintero que según el trabajo que tenga saca un martillo o un mazo (…) Esa caja de herramientas representa todas las estrategias que podemos usar para el manejo de las malezas. Metamos en esa caja no solo herbicidas, metamos control con flameo, control con implementos acoplados a los tractores, control biológico y según lo que se necesite se va usando, de manera que en un cultivo no se va a usar una técnica sino múltiples”.

El uso de flameo se da principalmente en la agricultura orgánica y en los cultivos que se encuentran cerca de cuerpos de agua como quebradas y nacientes, ya que en ambos casos los químicos están prohibidos. A nivel industrial su uso es complicado debido a las grandes extensiones que se deben cubrir, sin embargo existen equipos grandes como tractores que son utilizados en Estados Unidos para el cultivo de maíz.

Otra de las aplicaciones del flameo es mediante el manejo específico de sitio, es decir, cada espacio cultivado se trata de forma distinta según sus condiciones. Por ejemplo, en grandes cultivos de arrozales, una sola técnica de manejo de malezas no va a funcionar en todas las hectáreas sembradas porque se debe tomar en cuenta qué especies de malezas están presentes, el tipo de suelo, y otros aspectos.

En la Estación Experimental Agrícola Fabio Baudrit M. también se investiga otras técnicas de manejo integrado que buscan un equilibrio entre lo ambiental y lo económico acercando lo mayor posible lo convencional (uso de químicos) a lo orgánico. Por ejemplo, el uso de coberturas vivas como plantas de la familia del frijol o pastos, así como el uso de sensores aerotransportados que se utilizan para el monitoreo de las malezas y para la toma decisiones.

 

Katzy O`neal Coto

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

María Laura Molina Cordero

Asistente de Prensa Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR: Observatorio del Agua lleva proyecto de ciencia ciudadana a la Zona Norte

Iniciativa busca hacerle frente a la contaminación hídrica causada por las piñeras

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo, más de 2 billones de personas carecen de acceso a servicios de agua potable gestionados de manera segura, 4,5 billones carecen de servicios de saneamiento adecuados y la contaminación de las aguas ha llevado a que más 340.000 niños y niñas menores de cinco años mueran cada año por enfermedades diarreicas.

Desde el año 2010 fue reconocido el derecho humano al agua y al saneamiento por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Todas las personas deben tener acceso a una cantidad de agua suficiente para el uso doméstico y personal, que sea segura, aceptable y accesible físicamente.

Desde la Universidad de Costa Rica (UCR) diversos proyectos trabajan la temática del agua desde investigación, docencia y acción social. El Observatorio del Agua y Cambio Global (ED-3319) es una iniciativa de la Escuela de Geografía para entrelazar estos proyectos y, a la vez, brindar apoyo a los procesos locales y regionales.

“Somos un grupo interdisciplinario e inclusivo de investigadores e investigadoras que trabajan temas de salud, energía y alimento en relación con el agua. La meta es crear datos, conocimientos y herramientas que se puedan seguir para la toma de decisiones”, indicó Christian Birkel, director del proyecto.

El Observatorio del Agua ha estado presente en la zona norte costarricense por medio de un proyecto de ciencia ciudadana el cual, busca involucrar a las comunidades en la elaboración, recolección y análisis  de datos científicos. Además, este proyecto permite que las y los ciudadanos actúen y tomen decisiones a partir de los datos generados.

“Estamos trabajando en toda la Cuenca del Río San Carlos y, en particular, en una subcuenca del Río Tres Amigos. La parte alta de la cuenca es una zona protegida, pero a partir de la parte media, todo se ha venido transformando porque talaron el bosque para convertirlo en pastos y ya hay una incursión muy fuerte por parte de las piñeras”, mencionó Birkel.

Las piñeras han se han convertido en una gran amenaza para las nacientes y están afectando también las aguas superficiales. “Trabajamos en la parte baja de la cuenca, en donde existe un gran problema socio ambiental caracterizado por la presencia de las piñeras y la contaminación. Existe una motivación muy especial de los vecinos y vecinas por participar de este proyecto y generar datos”, indicó Sara Blanco Ramírez, investigadora del observatorio.

El trabajo en comunidad se ha realizado con personas de todas las edades con el propósito de crear una red de actores que permita incrementar el interés por la gestión comunitaria del agua. Las Asociaciones de Desarrollo han sido fundamentales para la organización y acción ciudadana y pretenden seguir sumando esfuerzos para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

“Ojala la universidad estuviera siempre aca haciendo estudios, porque lo necesitamos. Necesitamos instituciones que nos brinden apoyo porque las Asociaciones de Desarrollo no tenemos ingresos económicos y pagar profesionales que hagan estos estudios nos demanda mucho dinero. Así que les invitamos y bienvenidos sean”, expresó Marta Méndez Barahona, Integrante de la Asociación de Desarrollo Integral de Venecia de San Carlos.

El agua es vital para la creación de puestos de trabajo y para apoyar el desarrollo económico y social. Es clave para el bienestar humano y sólo funciona como recurso renovable si está bien gestionada. El Observatorio del Agua seguirá impulsando acciones que conduzcan a la justicia social, el desarrollo integral, la libertad plena y la total independencia de los habitantes de Costa Rica por medio de la defensa del derecho al agua.

Natalia Odio González

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR: Joven médica analiza una terapia poco común para enfrentar la enfermedad inflamatoria intestinal

Ante una enfermedad en aumento en Costa Rica, una médica de la UCR analiza por primera vez en el país moléculas ‘‘vivas’’ para mejorar la vida de los pacientes

El tratamiento biológico anti-TNF-α disminuye la cantidad de esteroides necesarios para tener la enfermedad controlada y reduce los efectos adversos de los esteroides. No obstante, los especialistas suelen utilizarlos en momentos de crisis para bajar la inflamación. Foto: Karla Richmond.

La enfermedad inflamatoria intestinal (EII), comprendida por la enfermedad de Crohn (EC) y la colitis ulcerativa crónica idiopática (CUCI), es un trastorno crónico que altera la capacidad del organismo para digerir los alimentos y absorber sus nutrientes. A la vez, tiene una respuesta inflamatoria inapropiada en la que se liberan diferentes moleculas como el factor de necrosis tumoral-α.

En el país se aplican distintos tratamientos para estos padecimientos. Sin embargo, la Dra. Irene Vargas decidió investigar los antifactores de necrosis tumoral-α (anti-TNF-α) para su tesis de especialidad médica en gastroenterología de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Los anti-TNF-α son medicamentos biológicos que han demostrado ser efectivos en la inducción de respuesta clínica y remisión libre de esteroides en pacientes portadores de EII. Los tratamientos biológicos se caracterizan por ser creados a través de técnicas de biología molecular, y que se parecen a proteínas humanas, sobre todo a las inmunoglobulinas o a los anticuerpos ―una proteína que defiende al organismo―.

De acuerdo con la Dra. Vargas, la incidencia de la EII ha ido en aumento en Costa Rica y es un padecimiento intestinal que afecta particularmente la calidad de vida del paciente debido a su complejidad patológica.

“Este tratamiento no se ha estudiado en el país y no tenemos datos reales de la población costarricense. Aplicamos el anti-TNF-α porque sabemos que a nivel mundial funciona, pero no tenemos datos de su efectividad a nivel nacional, ni sabemos si se comporta similar a otros lugares”, señaló la Dra. Vargas.

El objetivo de la investigación fue determinar la respuesta clínica de los pacientes con EII tratados con terapia anti-TNF-α a la semana 24 en control en Gastroenterología del Hospital México entre enero 2013 y julio 2018.

“Se ha visto en estudios internacionales que alrededor de la semana 24 (seis meses) del tratamiento es el periodo en hacer efecto. Entonces también para poder compararlos, ver qué resultados tenemos nosotros en relación con los de otros países”, mencionó.

De igual manera, la Dra. Vargas también tuvo entre sus objetivos investigar sobre las características epidemiológicas de los pacientes. Entre estos resultados, encontró que la mayoría de los afectados de EII son hombres, y que la edad promedio de diagnóstico son los 37 años en la población estudiada.

Algunos de los síntomas más comunes tanto de la enfermedad de Crohn como de la colitis ulcerativa crónica idiopática (CUCI) son: diarrea, sangre en las heces, cansancio, dolor abdominal, pérdida de apetito y peso.

¿Por qué investigar un tratamiento biológico?

Otros tratamientos no biológicos, que normalmente se aplican a pacientes con EII, actúan para que su capacidad de respuesta inmune disminuya. Esto permite que no haya una reacción contra el mismo intestino; algo que suele ocurrir en esta patología.

“A grandes rasgos, estos tratamientos suelen bajar las defensas. Por ejemplo, están los que son inmunomoduladores, los de esteroides y los antiinflamatorios a nivel tópico que actúan donde está la lesión, ya sea en el intestino grueso o delgado”, comentó la Dra. Vargas.

La terapia con tratamientos biológicos como el anti-TNF-α es eficaz en disminuir el requerimiento de esteroides de los pacientes. En el estudio que realizó la Dra. Vargas se logró reducir de 62 % a 10 % el uso de tres o más ciclos de esteroides posterior al tratamiento biológico.

“Los esteroides son medicamentos con efectos positivos en los pacientes. Sin embargo, no están exentos de efectos adversos, por lo que la utilización de tratamientos biológicos es la indicada en pacientes dependientes de esteroides. La población en estudio demostró presentar una respuesta favorable al tratamiento biológico”.

Dra. Irene Vargas, especialista de gastroenterología de la UCR.

La efectividad de los esteroides ha sido ampliamente estudiada en el mundo. Sin embargo, estos tienen efectos adversos como la aparición de lesiones en la piel, diabetes, aumento de peso, entre otros. Además, una vez iniciado el tratamiento es muy difícil bajar la dosis porque los pacientes se van volviendo dependientes a su aplicación, según indicó la Dra.Vargas.

Sus efectos son más prevalentes que los del anti-TNF-α, pues el riesgo de que se presenten neoplasias e infecciones (efectos secundarios más comunes del anti-TNF-α) son muy bajos.

“En los últimos años ha habido un mejor entendimiento de la naturaleza progresiva de la enfermedad. El desarrollo de nuevas terapias ha desplazado el control de síntomas como objetivo principal con el fin de lograr una meta a largo plazo y de prevención de la discapacidad relacionada a la EII y así maximizar la calidad de vida del paciente”, señaló.

No obstante, el anti-TNF-α no es para todos.

Un perfil específico

Elegir un tratamiento para la EII depende de la severidad de la misma, la ubicación de la enfermedad, la presencia de manifestaciones extrainestinales, la respuesta clínica y los efectos secundarios a algún tratamiento previo.

La mayoría de pacientes responde, pero no todos. Hay pacientes que han pasado por aumento de dosis o un tipo diferente que actúe en otro lugar de la célula que el que se suministró anteriormente y así obtener una respuesta. Solo un 10 % de la población en dicha investigación no obtuvo una respuesta primaria o secundaria (aumento de dosis).

De acuerdo con la Dra. Vargas, no todos los pacientes van a responder igual pues, al ser un tratamiento con moléculas vivas, el cuerpo puede reaccionar contra esos anticuerpos “ajenos”. Entonces puede que la persona responda, y luego que disminuya la respuesta, o que no responda del todo y haya que cambiar de tratamiento.

“Lo usual es que primero se utilicen otros tratamientos y en caso de que la persona no responda a ellos se aplica el anti-TNF-α, ya que tiene más riesgo por ejemplo en pacientes que han tenido o tienen cáncer. En algunos pacientes sucede que altera la respuesta inmune y puede afectar los efectos de otros tratamientos a los que también se está sometiendo el paciente”, indicó.

Como resultado de esta investigación, el 75% de los pacientes con EII logró alcanzar la respuesta clínica esperada a las 24 semanas, con porcentajes similares tanto en el grupo de CUCI como en el de EC.

Existen diferencias clínicas y patológicas entre las ambos padecimientos. Por ejemplo, la zona de afectación. La colitis ulcerosa se caracteriza por lesiones inflamatorias crónicas en la pared del intestino grueso (colon), mientras que la enfermedad de Crohn puede aparecer en cualquier parte del aparato digestivo.

La causa por la que surgen estas enfermedades aún no se ha logrado identificar, pero se ha ligado con factores genéticos, así como con el fumado y con cambios en la microbiota intestinal.

Sin embargo, la investigación de la Dra. Irene Vargas llega a definir predictores de respuesta al tratamiento anti-TNF-α, lo cual lo convierte en una herramienta útil en el manejo crónico de estos pacientes y en un referente para los distintos centros médicos del país.

 

Valeria García Bravo

Asistente de Prensa, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR: La energía del futuro viene con forma de batería

En Costa Rica hay más de un millón y medio de vehículos automotores en circulación

El mecanismo de la celda basada en aluminio consiste en dejar pasar el oxígeno, este reacciona con el aluminio y empieza a consumirlo para generar energía. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

La crisis climática que vive el planeta empezó a cambiar, desde múltiples frentes, la manera en la que se investiga y se desarrollan nuevas tecnologías. La revolución energética que acontece actualmente impulsó a distintos investigadores de la Universidad de Costa Rica (UCR) a darse cuenta que existe la necesidad, en el país, de trabajar en el área de las baterías.

El Centro de Investigación en Electroquímica y Energía Química (Celeq) de la UCR desarrolla algunos prototipos de baterías con la participación de un equipo interdisciplinario, liderado por el profesor de la Escuela de Química e investigador del Celeq, Diego González Flores.

González hizo su doctorado en la Universidad Libre de Berlín, Alemania, con un proyecto sobre producción de hidrógeno a partir de agua. Su maestría la realizó en la UCR, en electroquímica.

“Es un hecho que nos encontramos en una etapa de transición en el uso de la energía. Cada vez es más importante cómo usamos la energía para movilidad, en nuestros hogares y en la industria, de una forma más amigable con el ambiente. A nivel internacional, se ha visto que la manera en la que se pueden alcanzar estas metas es con el empleo de baterías”, afirmó el investigador.

Para orientar su estudio, González y su equipo pensaron en los problemas que se observan en el Valle Central -donde existe mayor concentración de habitantes- y llegaron a la conclusión de que la movilidad urbana es un asunto prioritario para atender.

Esta perspectiva los llevó a concursar y ganar los fondos semilla para la investigación de la UCR, lo que les permitió iniciar con el proyecto.

Decidieron, entonces, enfocarse en las bicicletas eléctricas, en vez de los automóviles, pues pese a que los autos eléctricos solventan los problemas relacionados con la emisión de gases, existe un problema de espacio en las carreteras.

Litio versus aluminio

Lo más común es que las baterías que usamos hoy en nuestra vida cotidiana funcionen a base de litio, un elemento que no es tan abundante y que se está reduciendo cada vez más rápido.

Diego González Flores se incorporó hace tres años a la UCR como profesor de la Escuela de Química e investigador del Celeq, luego de hacer su doctorado en Alemania. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

“El hecho de que en el mundo las baterías de litio sean las más utilizadas es bastante circunstancial. En algún momento se empezó a investigar el litio y se vio una solución muy práctica, esto sumado a que en décadas anteriores la explotación de recursos y el manejo de desechos amigables con el ambiente no eran tan importantes”, dijo el científico.

El proyecto del Celeq tiene como objetivo desarrollar baterías que trabajen con aluminio en vez de litio, debido a que el primero es un material menos contaminante, es uno de los elementos más abundantes de la corteza terrestre, su distribución no se concentra en lugares específicos (lo que evita el monopolio), su explotación es relativamente amigable con el ambiente y es cerca de 20 veces más barato que el litio.

El investigador resaltó que “las tecnologías poslitio son sumamente importantes para la búsqueda de baterías más amigables con el ambiente, que se puedan reciclar y, en general, mejorar también la capacidad de almacenamiento”.

¿Cómo aterrizar las ideas?

El proceso de investigación para crear una batería abarca diversos aspectos y en muchas ocasiones inicia con el estudio de la parte teórica, para luego desembocar en la creación de un prototipo. Para el proyecto, los científicos decidieron hacerlo de una forma distinta.

González y el equipo que dirige fabricaron un prototipo y, a partir de este, se han dedicado a ir “construyendo hacia atrás”, basándose en los factores más importantes. Tras realizar los experimentos correspondientes, seleccionan el aluminio, el material de los electrodos y el electrolito que mejor se adecua al modelo.

Con esta metodología pueden ir construyendo prototipos, mientras que estudian los fundamentos de ciencia básica para mejorar los diferentes componentes del prototipo.

Energía a base de oxígeno

Las baterías están formadas por dos electrodos: positivo y negativo. Entre estos dos está el electrolito, una sustancia que evita que la energía salga de un solo golpe y, que a la vez, permite que exista conducción eléctrica.

En el modelo que plantean los investigadores para impulsar la bicicleta eléctrica, el electrodo positivo es un electrodo de aire y el negativo es el aluminio.

Los investigadores de la UCR desarrollan un prototipo de batería a base de aluminio para impulsar las bicicletas eléctricas. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

El mecanismo deja pasar el oxígeno, este reacciona con el aluminio y empieza a consumirlo. Básicamente, la batería respira oxígeno y lo utiliza para producir energía.

“Se estima que, si se pudiera hacer una batería de aluminio que se acerque a su funcionamiento teórico, podría tener mucho mayor cantidad de energía que una de litio”, afirmó González.

LabVolta

Gracias al avance del proyecto y con el apoyo del Celeq, se decidió comenzar las gestiones para establecer un laboratorio de investigación, control de calidad y desarrollo de baterías, el LabVolta.

Este espacio se encuentra en proceso de creación. Al respecto, González indicó que “la idea es que exista un espacio físico interdisciplinario”. Actualmente, están trabajando con investigadores e investigadoras de las escuelas de Física y Química, de la Universidad Nacional (UNA); de Ingeniería en Materiales y Diseño Industrial, del Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC); y de Ingeniería Eléctrica e Ingeniería Química, de la UCR.

Se espera que en los próximos dos años, el LabVolta comience a trabajar en otras áreas, como en un tipo de batería recargable a base de aluminio, por ejemplo. Sin embargo, todo dependerá del financiamiento y del acceso a recursos económicos.

A largo plazo, se valora la posibilidad de crear una batería eléctrica que sea recargable, debido a que en el modelo actual las piezas de aluminio funcionan como un tipo de combustible que se desgasta.

Para González, “lo más relevante sería que pudiéramos construir una batería que funcione como una marca comercial, cuyo desarrollo tecnológico surja en la UCR”.

 

David Esteban Chacón León

Asistente de Prensa, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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Geógrafas UCR y mujeres de zonas rurales comparten conocimientos para mejorar prácticas agrícolas

Espacio permitió la búsqueda de soluciones innovadoras a las problemáticas cotidianas de diversas comunidades del país

A partir del uso de aplicaciones móviles gratuitas que no requieren internet y de la programación de diversos componentes electrónicos, las participantes crearon prototipos de proyectos para dar soluciones tecnológicas a problemas cotidianos de su trabajo en el campo. Foto: Anel Kenjekeeva.

Verónica Poveda sabe que el robo de las cosechas es un problema real para los agricultores, Sofía Redondo ha visto como las malas prácticas de riego afectan los cultivos y Yeimy Solís está convencida de que la distribución del agua debe ser más equitativa entre quienes trabajan la tierra.

Las tres jóvenes son agricultoras oriundas de distintas localidades de Cartago y participaron en la segunda edición del Rally Femenino de Tecnologías Geoespaciales, donde compartieron las problemáticas de sus comunidades en la producción agrícola y buscaron soluciones para atenderlas.

La docente de la Escuela de Geografía de la Universidad de Costa Rica (UCR), María José Molina es la creadora de esta iniciativa, que surgió en el 2019 con la intención de capacitar a mujeres de diversas localidades rurales del país en el uso de las tecnologías geoespaciales.

Las tecnologías geoespaciales combinan el uso de componentes electrónicos con el conocimiento geográfico para crear herramientas que mediante la recolección de datos permiten ejercer una mejor toma de decisiones en campos como el ordenamiento territorial o el uso del recurso hídrico.

Según Molina, se trata de un campo novedoso pero además, poco abordado por mujeres y fue por estas razones que surgió su interés en colocar este tipo de herramientas a disposición de jóvenes vinculadas a la producción agrícola en diversas localidades del país.

Las hermanas, Fabiola y Verónica Poveda crearon un sensor de movimiento que podría alertar a los finqueros sobre el ingreso de personas a sus tierras y de esta forma, reducir el robo de las cosechas. Foto: Anel Kenjekeeva.

“El objetivo final de este esfuerzo es llevar el conocimiento a la ciudadanía de una manera sencilla y que permite a chicas sin conocimiento técnico apropiarse de la tecnología y generar datos para favorecer a sus comunidades. Pero además, conforme lo hacen se sienten capaces y transmiten esa confianza a otras mujeres”, enfatizó la docente.

El espacio tuvo lugar del 24 al 28 de febrero en las instalaciones del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), donde Molina y estudiantes avanzadas de la carrera de Geografía intercambiaron conocimiento con las 20 participantes, mujeres entre 18 y 35 años con diversos niveles académicos.

El especialista en proyectos del IICA, Jonathan Castro, quien también acompañó el desarrollo de la actividad, reconoció el valor de la “fórmula” de trabajo propuesta por la Escuela de Geografía como un camino disruptivo para llevar a la eficiencia del agua y la mejora de la agricultura.

“Este espacio permitió a las participantes conocer y perder el temor a hacer las cosas. Las he visto armar y desarmar circuitos electrónicos, poner tuberías, romper cajas y hacer soldadura con estaño por primera vez en su vida, las veo apropiadas de toda la parte electrónica y digital” enfatizó el experto.

A partir del uso de aplicaciones móviles gratuitas que no requieren internet como my maps o kobo toolbox y de la programación de diversos componentes electrónicos de bajo costo, las participantes crearon prototipos de proyectos que intentar dar soluciones tecnológicas a problemáticas cotidianas en el trabajo del campo.

Sofía Redondo y Grettel Garita crearon un sensor para medir la humedad que presentan las tierras que ayudaría a los agricultores a determinar la cantidad de agua y los momentos de riegos que requiere cada cosecha. Foto: Anel Kenjekeeva.

Tecnología al servicio de las comunidades

El encuentro dio lugar a la creación de 10 iniciativas por parte de las propias participantes, quienes además, ahora deberán compartir con los agricultores de sus comunidades a fin de valorar las posibilidades de implementarlas en sus dinámicas cotidianas de producción.

Verónica trabajó junto a su hermana Fabiola Poveda en la creación de un sensor de movimiento que podría alertar a los finqueros sobre el ingreso de personas a sus tierras y así reducir el robo de las cosechas y mermar la afectación económica que este fenómeno genera a las familias productoras.

Sofía y Grettel Garita crearon un sensor para medir la humedad que presentan las tierras y de esta forma, determinar la cantidad de agua y los momentos de riegos que requiere cada cosecha. Esta herramienta ayudaría a los agricultores a evitar la propagación de placas, la pérdida de productos y el desperdicio del agua.

Por su parte, Jeimy y María Eugenia Aguilar diseñaron un sistema que a partir de sensores podría monitorear la distribución del agua que se realiza en su comunidad y de esta forma, facilitaría la toma de decisiones para lograr una asignación equitativa del recurso hídrico que muchas veces escasea.

A estas iniciativas se suman las propuestas de otras participantes que abordan campos tan diversos como el monitoreo del consumo de pasturas en las fincas e incluso, permiten dar seguimiento a los procesos de transporte y comercialización de productos que se envían desde las comunidades.

Jeimy Solís y María Eugenia Aguilar diseñaron un sistema para monitorear la distribución del agua que se realiza en su comunidad. Foto: Anel Kenjekeeva.

El director de la Escuela de Geografía, Pascal Girot reconoció el valor de la cocreación entre la academia y las comunidades a partir del uso de tecnologías, pues considera que este intercambio de conocimiento abre importantes oportunidades para la innovación.

“La transferencia de tecnologías geoespaciales es un medio y un fin, en este caso para darle a las mujeres que trabajan en zonas rurales herramientas para mejorar su productividad, su capacidad de comerciar los productos y adaptarse al cambio climático” afirmó el académico.

La estudiante Eimy Murcia Valverde, fue parte de las universitarias que orientó el proceso de creación delos prototipos por parte de las participantes y se mostró muy satisfecha con la experiencia de trabajo, que describió como un espacio de crecimiento y de aprendizaje mutuo.

“Esta no es la típica forma en que trabaja la academia, nos salimos de la caja y aquí no hay un lado que tenga todas las respuesta o esté en lo correcto, sino que nos nutrimos de las realidades de todas y democratizamos el conocimiento” descató la universitaria.

La segunda edición del Rally Femenino de Tecnologías Geoespaciales fue organizado por la UCR, el IICA y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), instancias que ahora darán seguimiento y apoyo técnico para la implementación de las iniciativas en las diversas comunidades.

 

Andrea Méndez Montero

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR: ¿Tiene en mente crear un producto alimenticio innovador? Hágalo realidad con el CITA Co-Lab

El nuevo programa piloto de la UCR para el prototipado de alimentos dará acompañamiento técnico profesional a emprendedores para el desarrollo de nuevos productos

Los participantes podrán utilizar las instalaciones de la plata piloto del CITA para elaborar sus prototipos. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

Seis jóvenes o adultos de cualquier ocupación tendrán la oportunidad de elaborar ese producto innovador que han imaginado, gracias a la ayuda de los profesionales del CITA Co-Lab, el novedoso programa de prototipado de alimentos para emprendedores, del Centro Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos (CITA), de la Universidad de Costa Rica.

Para participar, las personas interesadas deberán asistir a la sesión informativa que se realizará el 23 de marzo a las 6:30 p. m. en las instalaciones del CITA-UCR. Allí podrán obtener una mejor perspectiva de lo que implica este reto y conocer con detalle la iniciativa para llevar a cabo un producto centrado en el ser humano, así como las principales tendencias en desarrollo de alimentos.

Entre quienes participen en la sesión informativa (en forma presencial o en línea), se escogerá a las seis personas que conformarán la primera generación de desarrolladores de alimentos innovadores del CITA Co-Lab. Para ser electo, deben enviar un video explicando por qué desean ser parte del proyecto. Además, se ocupa chispa para crear, mucha iniciativa, impulso emprendedor, facilidad de comunicación, disponibilidad de tiempo y manejo de la computadora e Internet.

Los seleccionados serán parte de este programa piloto que está compuesto por tres talleres de cocreación, cuatro sesiones de prototipado y una sesión de exposición de producto. La iniciativa incluye acompañamiento técnico profesional durante seis meses, acceso a los laboratorios de formulación, planta piloto, cámara de trabajo con consumidor y sala de trabajo colectivo del Centro Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos (CITA-UCR). El costo por participante es ¢200 000.

La Ing. Pilar Fallas Rodríguez, investigadora del CIT-UCRA y coordinadora del CITA Co-Lab, explicó que se trata de una capacitación muy lúdica y manual donde los participantes aprenden “haciendo”, en cada uno de los talleres que tienen una duración de un día y medio. Cada emprendimiento tendrá un gestor y un experto técnico asignado y con ellos se irá viviendo cada una de las etapas de desarrollo del producto en conjunto con los otros emprendedores.

EL CITA Co-Lab busca emprendedores con chispa para crear, mucha iniciativa, impulso emprendedor, facilidad de comunicación, disponibilidad de tiempo y manejo de la computadora e Internet. Foto con fines ilustrativos. Foto: Karla Richmond.

“Lo que hacemos es formarlos para que puedan crear productos, pero al mismo tiempo salen con un prototipo que pueden llevar al mercado. La idea es involucrar más a la persona y que se apropie de su proceso y que, a partir de ahí, siga para adelante con los insumos necesarios para que lo pueda hacer ella misma”, comentó Fallas.

En el taller Curioso, podrán adquirir las primeras herramientas necesarias para observar a su consumidor en un entorno natural y de manera empática para que crear productos con sentido. Durante la etapa del taller Detective van a adquirir herramientas básicas para construir un documento base (brief), de manera conjunta con su consumidor.

En el taller Genio harán su propia especificación y modelos de producto para presentar a su potencial consumidor y obtener la retroalimentación necesaria para continuar expandiendo su proceso creativo. Finalmente, en las sesiones Constructor, podrán crear prototipos de mediana resolución, los cuales posteriormente serán evaluados por los consumidores, tanto a nivel sensorial como perceptual, y así continuar realizando ajustes y mejoras hasta obtener un producto.

Para más información sobre este plan piloto, las personas interesadas pueden escribir al correo pilar.fallasrodriguez@ucr.ac.cr o llamar al teléfono 2511-7224.

Contacto del CITA Co-Lab

Para obtener más información sobre este plan piloto las personas interesadas pueden escribir al correo:pilar.fallasrodriguez@ucr.ac.cr o llamar al teléfono: 2511-7224.

 

Katzy O`neal Coto

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR: Muchos actores en el país están sembrando un nuevo paisaje de innovación urbana

Proinnova-UCR celebró el foro Espín en el que se mostraron los avances de Costa Rica en esta temática

El tren eléctrico de pasajeros es un proyecto que conectará a las cuatro provincias que conforman el Gran Área Metropolitana (GAM) y su trazado abarca a 15 cantones. Foto Karla Richmond.

Costa Rica necesita mejorar su potencial competitivo en todos los sectores para impulsar su economía y eso puede depender en gran medida de las condiciones que ofrezca el entorno en donde se desarrollan las actividades, es decir, ante condiciones idóneas la producción podría maximizarse.

Existen esfuerzos provenientes de entidades estatales y gobiernos locales dirigidos a producir los cambios necesarios para facilitar el progreso socioeconómico del país, y además establecer mejores condiciones de vida para las personas; sin embargo, muchas de estas propuestas trabajan individualmente y no tienen un punto de encuentro para interactuar entre sí y en conjunto lograr mejorar los resultados, a pesar de que se buscan metas similares.

De ahí que la Unidad de Gestión y Transferencia del Conocimiento para la Innovación (Proinnova) de la Universidad de Costa Rica (UCR), organizó el jueves 13 de febrero el foro denominado ESPÍN: Costa Rica hacia la innovación urbana.

La Arq. Lucía Artavia Guzmán hizo hincapié en la importancia de los planes reguladores, como herramienta para mejorar el ordenamiento territorial y por ende la planificación de todas las acciones que se dan en un cantón. Foto Karla Richmond.

La Licda. Génesis Durán Zúñiga, Gestora de Promoción de la Innovación de Proinnova UCR, dijo que buscaron abarcar cuatro variables principales: espacios públicos, movilidad urbana, ciudades inteligentes, y cultura, y a partir de ahí exponer iniciativas para que surjan sinergias que apoyen la innovación urbana.

“Quisimos crear una plataforma que conecte los distintos actores nacionales e internacionales que trabajan alrededor del tema del urbanismo y que están impulsando diversas iniciativas por separado, para que se conecten y se conozcan. El término ESPÍN es un concepto relacionado con los átomos, en los que varios ejes giran en torno a un eje central, y en este caso es el de la innovación urbana para que giren todas esas variables juntas”, comentó Durán.

Desarrollo urbano sostenible

La Arq. Lucía Artavia Guzmán, asesora sobre planificación y movilidad urbana de la Casa Presidencial, inició con el ciclo de charlas y centró su exposición en cómo se va a aprovechar el área de influencia del proyecto del tren eléctrico.

Las instalaciones del hotel Double Tree Hilton Cariari albergaron las presentaciones del ESPÍN: Costa Rica hacia la innovación urbana. Foto Karla Richmond.

Entre las características más importantes están que tiene un circuito total de 72 km, atraviesa 15 cantones y tendrá un área de influencia de 216 km, la cual se ha identificado como una oportunidad para generar mejoras que impacten directamente a todas las zonas adyacentes.

Se trata de vincular el sistema de transporte, en este caso la infraestructura férrea, con el territorio, que serían los 15 cantones que traviesa este proyecto. Con esto se cumpliría el objetivo de revertir el problema del crecimiento urbano y guiarlo hacia una estrategia de desarrollo urbano que concentre las actividades y la habitabilidad en puntos que realmente tengan la capacidad de concentrar densidades”, detalló Artavia Guzmán.

Esta Arquitecta agregó que la idea es articular el tren eléctrico con otras redes de movilidad (autobuses, ciclovías, taxis, etc.) para que desemboque en un sistema urbano integral, “la meta es lograr un plan subregional en un espacio de cinco años”, aseveró.

La Arq. Alejandra Orozco Mena recalcó la posición de privilegio que tiene Costa Rica en el mundo como el país con mayor diversidad, por lo que debemos de diseñar las ciudades de manera que no afecte el medio ambiente y aprovechar de forma sostenible y racional esa riqueza natural. Foto Karla Richmond.

Por su parte la Arq. Alejandra Orozco Mena, especialista en arquitectura del paisaje de la firma ENDÉMICA Arquitectura del Paisaje S.A., analizó en su presentación a los espacios públicos urbanos y la gestión que se viene dando sobre ellos, incluida la propuesta del tren urbano.

“En el área de la arquitectura se han desarrollado muy buenas estrategias para uso de energías alternativas, uso de aguas residuales, materiales reciclados, etc., pero, ¿qué pasa con el paisaje natural? En el caso del proyecto del tren, representa una gran oportunidad para Costa Rica pero no quiero que las personas simplemente salgan de sus casas, se suban al tren, lleguen al trabajo y viceversa; si va a haber una intervención urbana, por qué no hacerlo con la experiencia que tiene el país en las áreas protegidas, es decir, gestionar paisaje en ese espacio. La idea es que se diseñe toda una estructura de paisaje urbano basado en un eje de turismo, en donde las personas disfruten de estar en el espacio público”, acotó Orozco.

Esta arquitecta agregó que desde ya las municipalidades tienen que estar diseñando el espacio público tomando en cuenta las necesidades de los transportes eléctricos y también que cualquier edificación debe responder a una buena gestión de residuos, como el reciclaje y el compostaje (abono), “debemos gestionar el territorio rural, urbano y costero de una forma que facilite la protección de la biodiversidad, además de mantener e incrementar la cobertura forestal, y unir la experiencia del país en la conservación con la gestión del paisaje en el resto del territorio nacional”, subrayó Orozco.

La unión de varias propuestas amigables con el ambiente, entre las que destaca el transporte público que incluye vehículos eléctricos como los autobuses, impulsan al país hacia el cumplimiento de las metas de carbono neutro. Foto Karla Richmond.

Maximizar las aptitudes de la población

Otro de los expertos invitados a este foro fue el viceministro de Paz, Jairo Vargas Agüero, quien se refirió a la experiencia que ha obtenido ese Ministerio al crear los Centros Cívicos por la Paz, que son espacios dedicados a la prevención de la violencia y promoción de la inclusión social, además que impulsan las capacidades de convivencia y buscan oportunidades de desarrollo mediante la educación, la tecnología, el deporte, actividades artísticas y de recreación.

Vargas manifestó que existen siete centros de este tipo, uno en cada provincia, y son administrados por las municipalidades, aunque fueron diseñados con los aportes dados por instituciones como el Ministerio de Cultura y Juventud; Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones; Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación; Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia, entre otros.

“Estos Centros tienen una premisa que es entender que los procesos de intervención con los jóvenes se hacen desde tres principales aristas: la primera involucra los procesos de crianza, en donde cada uno de ellos se desarrolla; el segundo es todo lo que acompaña a la educación formal y no formal; y la tercera es su interacción con el espacio físico. En éste último se les enseña y se les brinda herramientas y habilidades blandas para que puedan construir proyectos”, enumeró Vargas.

El Dr. Fernando García Santamaría indicó que como sociedad debemos repensar el diseño y desarrollo de las ciudades, para poder encontrar soluciones a los problemas que nos aquejan y hacerlo desde el intercambio de ideas. Foto Karla Richmond.

Los Centros Cívicos por la Paz benefician a las personas jóvenes, pero también se impacta a otros grupos de la población, aseguró Vargas; actualmente más de 5000 jóvenes han sido certificados como participantes de esta iniciativa.

Finalmente el vicerrector de Investigación de la UCR, Dr. Fernando García Santamaría, hizo un llamado para que las ciudades sean mejores sitios para vivir, “la investigación es un camino para encontrar soluciones que de otro modo no se podrían encontrar y es una muestra más del compromiso de la UCR para con la sociedad. Estamos firmemente comprometidos con la generación de espacios de encuentro y de discusión, pues los problemas que afectan nuestra convivencia, nuestra relación con las ciudades y nuestra apropiación de los espacios públicos son cada vez más complejos, y requieren una mayor colaboración para abordarlos desde diversas perspectivas”, indicó García.

Al foro ESPÍN: Costa Rica hacia la innovación urbana se inscribieron 240 personas y participaron como expositores 20 especialistas provenientes de diversas organizaciones e instituciones públicas y privadas.

A cada expositor que participó en el ESPÍN se le obsequió un recuerdo como el de la imagen por parte de la organización del evento. Foto Karla Richmond.

 

Otto Salas Murillo

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR: Especialistas valoran importancia de la modelación matemática de epidemias y el análisis de datos para la toma de decisiones de política pública

  • La matemática contribuye a solucionar problemas actuales del mundo

  • Del 25 al 28 de febrero en la Universidad de Costa Rica, veinte países analizan aportes de la matemática aplicada

Imagen con derechos de uso abierto.

La modelación matemática de epidemias (como el coronavirus y el dengue) y el análisis de datos (de gran utilidad para la toma de decisiones de política pública) son dos áreas de la matemática aplicada a la solución de problemas con miras a mejorar la calidad de vida de la población.

Esos y otros temas se discuten en el XXII Simposio Internacional de Métodos Matemáticos Aplicados a las Ciencias (Simmac), el cual se realiza del 25 al 28 de febrero en la Universidad de Costa Rica (UCR).

Participan en esta actividad alrededor de 200 investigadores e investigadoras de 20 países, entre estos Alemania, Argentina, Chile, Italia, México, Nicaragua, El Salvador, Suecia, Brasil Estados Unidos y Uruguay, así como estudiantes de matemática y disciplinas afines, como la estadística, ciencias de la computación y actuaría.

De acuerdo con noticias recientes, Italia encargó a un equipo de especialistas en matemática, física y medicina la elaboración de un algoritmo, que sirva para verificar los datos relativos a las personas infectadas con el Covid-19 y su entorno, con el fin de rastrear el origen de la infección en el norte del país.

Con un objetivo similar, investigadores de la UCR, estadounidenses y suizos trabajan en la creación de un modelo matemático de predicción, que permitirá prevenir el dengue, el zika y el chikunguña, enfermedades que generan más de 6 000 casos anuales en el país, según datos oficiales.

El Simposio Internacional de Métodos Matemáticos Aplicados a las Ciencias (Simmac) es organizado por el Centro de Investigación en Matemática Pura y Aplicada (Cimpa). Su director, el Dr. Alexánder Ramírez González, fue uno de los oradores durante la inauguración de la XXII versión del Simposio. Foto: Karla Richmond.

El análisis de datos —un asunto de mucha polémica en los últimos días en círculos políticos del país— fue el área que originó el nacimiento del Simmac en la Universidad de Costa Rica en 1978.

“Es un área del conocimiento que surgió en los años sesenta con una base estadística y con la idea de tomar datos y analizarlos, sin suponer un modelo previo en los datos”, explicó el Dr. Javier Trejos Zelaya, matemático y organizador del Simposio por más de 20 años.

Trejos añadió que este campo de la estadística se desarrolló en Estados Unidos, Japón, Francia y en los Países Bajos, gracias a los avances de la computación, con el propósito de analizar grandes volúmenes de datos.

Este conocimiento fue adquirido en Francia y traído al país por el Dr. Jorge Poltronieri Vargas, profesor jubilado de la Escuela de Matemática de la UCR, quien —junto con Bernardo Montero— organizó el primer Simmac, con el apoyo de colegas franceses. “Poco a poco se fue desarrollando esa cultura del análisis de datos en la UCR. Esta no es una disciplina nueva en Costa Rica”, afirmó Trejos.

En la actualidad, el análisis de datos se nutre de la matemática, la probabilidad, la computación (desde el aspecto algorítmico y la visualización para la representación gráfica de los datos), la inteligencia artificial, la minería de datos y la ciencia de datos (data science), muy relacionada con las ciencias sociales.

En el Simmac 2020, participan cerca de 200 investigadores e investigadoras de diferentes partes del mundo, entre ellas la profesora e investigadora María Alessandra Racusa, de la Universidad de Catania, de Italia. Foto: Karla Richmond.

En la inauguración de la versión XXII del Simmac, el Vicerrector de Investigación de la UCR, Dr. Fernando García Santamaría, dijo que las universidades públicas latinoamericanas enfrentan grandes desafíos políticos y de financiamiento.

“Vivimos supuestamente en una sociedad del conocimiento, pero para ciertos sectores es más importante una opinión”, lamentó.

Además, García recordó la responsabilidad de las instituciones de educación superior, así como de sus académicos y académicas, de compartir el conocimiento con todos los sectores de la sociedad. En este sentido, añadió, la Escuela de Matemática de la UCR y sus centros de investigación han llevado la matemática al campo social para contribuir con soluciones a problemas de gran significado político, económico y social de Costa Rica.

 

Patricia Blanco Picado

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR: Esfuerzo de farmacéutica traspasa fronteras y gana premio por ayudar a la población cabécar

  • Premio Bianual a la Innovación en Mejora de la Gestión en Seguridad Social

  • La joven impulsó pictogramas para que la población de Alto Telire sepa utilizar de manera correcta los medicamentos

Efectuó dos giras en helicóptero coordinadas por la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), invirtió más de 30 meses de estudio, empleó su tiempo de vacaciones y tuvo gastos económicos.

Estos son parte de los esfuerzos realizados por Rocío Mora Vicarioli, farmacéutica de la Universidad de Costa Rica (UCR), quien trabajó para llegar a una de las zonas más alejadas de Costa Rica: Alto Telire (Talamanca). Su objetivo: ayudar a que la población indígena cabécar no corra ningún riesgo de salud por un uso inadecuado de medicamentos.

El esfuerzo realizado por esta costarricense traspasó las fronteras e hizo que Rocío Mora recibiera uno de los prestigiosos Premios Bianuales a la Innovación en Mejora de la Gestión en Seguridad Social, en la categoría de Innovación en la Gestión de Servicios a la Ciudadanía. El reconocimiento lo entrega el Consejo de Instituciones de la Seguridad Social de Centroamérica y República Dominicana (CISSCAD).

Rocío, junto con el apoyo de la Mag. Alejandra Castro Granados, diseñadora gráfica de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), impulsó el desarrollo de 24 pictogramas (ilustraciones) para que la población de Alto Telire sepa identificar y utilizar de forma adecuada sus fármacos sin que el idioma sea una barrera.

Su iniciativa incorpora tres elementos esenciales: los medicamentos más utilizados por la población cabécar, sus problemas más frecuentes y el nivel de alfabetización en salud presentada por ellos. Es decir, su capacidad de acceder y utilizar información para tomar decisiones sobre su propio bienestar.

“El propósito de la iniciativa se dio para que la población se llevara, de manera impresa, un recordatorio a cuál miembro de su familia pertenece el medicamento y su función. Esto, porque usualmente iba con la tiqueta en español de la CCSS y la mayoría de la población no tiene dominio del idioma. Entonces, siempre quedaba la duda si ellos realmente entendían cómo utilizar el medicamento. La propuesta viene a ser un complemento a la rotulación típica de la CCSS”, aseguró Mora.

Lo anterior genera un aporte vital a favor de la salud de este pueblo indígena. De acuerdo con la Dra. Angie León Salas, de la Facultad de Farmacia de la UCR, cuando existe desconocimiento sobre el correcto uso de los fármacos, las personas pueden exponerse a efectos indeseados de los mismos. Si no se consideran aspectos de idioma, cultura y alfabetización dentro de la atención que se brinda, la persona puede utilizar un medicamento que no se le ha indicado o tomar menos de lo recomendado. Como consecuencia, el fármaco no le funcionará para aliviar su enfermedad y hasta puede utilizar una cantidad mayor que le generará efectos secundarios.

En el caso específico de los habitantes de Alto Telire, las indicaciones de los fármacos iban escritas en español y muchos de ellos no hablan ni escriben ese idioma. Incluso, según se detalla en la misma investigación de campo elaborada por Rocío Mora, el 70,42% de los participantes no cuenta con ningún tipo de escolaridad y tienen una inadecuada alfabetización en salud.

“La población con la que tuve contacto tiende mucho a la parte oral del idioma cabécar, pero no a leerlo. Por lo tanto, se decidió no utilizar lenguaje escrito en los materiales. Se intentó que los pictogramas realizados fueron muy precisos y no dejen espacio a la interpretación. Así, esta población puede tener una mejor comprensión a través de imágenes claras y concisas”, amplió Mora.

Importante alcance

La innovación también da la posibilidad de entender con claridad quienes son los miembros de la familia que deben ingerir el fármaco. Mora explicó que la población cabécar consulta por núcleos familiares y, al concluir la atención, un único miembro de la familia se lleva los medicamentos de todos.

Lo anterior también generaba la interrogante si la persona, a quien estaba dirigido el fármaco, realmente lo estaba ingiriendo y no otro de su familiar por error.

Para solucionar ese otro desafío, la farmacéutica decidió utilizar signos distintivos provenientes de la misma población indígena. De esta manera, cada quién sabe cuál es su prescripción, así como la hora específica de ingesta.

Realizar los pictogramas requirió un proceso de tres etapas que empezó en el 2016. Primero, se llevó a cabo la identificación de necesidades y la medición de alfabetización en salud de la población indígena. Luego, el bosquejo de los pictogramas y su validación con la población, que nos hizo ver varios errores de la propuesta inicial y, por último, el diseño final. Con esto se podrá rotular a los miembros de familia y la utilización que debe hacer cada uno de ellos”, dijo Mora.

Por ejemplo, la farmacéutica utiliza la luna para aquellos medicamentos que deben ser tomados en la noche, y el sol cuando deben ingerirse durante el día. De igual forma, incorpora representaciones de visuales de menores, mujeres, hombres y adultos mayores cabécar relacionados con distintos dolores, a fin de vincularlos con cada fármaco.

La idea de Rocío Mora se hizo como parte de su tesis de Maestría Profesional en Atención Farmacéutica de la UCR junto con la CCSS. De acuerdo con el comunicado de la Caja, el proyecto representa el compromiso e interés permanente por lograr que la población indígena cabécar tenga acceso a servicios farmacéuticos con pleno conocimiento de su uso eficaz.

“La UCR siempre está en busca de proyectos de bienestar para la población. Es un orgullo, como egresada de la UCR, haber contado con el apoyo de la Universidad. El apoyo de la Caja fue fundamental, pero sin el apoyo de la UCR, en especial de la Dra. Catalina Lizano Barrantes, esto no hubiese sido posible”, enfatizó Mora.

Los pictogramas todavía no se utilizan. La farmacéutica está a la espera de la publicación de dos artículos con el propósito de proteger sus derechos de autor. Cuando las publicaciones se concreten, el material será donado a la Caja.

Además de la innovación desarrollada por Mora, el CISSCAD anunció otros tres ganadores. Un proyecto de la CCSS relacionado con la implementación del EDUS (Expediente digital único en salud) y dos ensayos realizados por funcionarios institucionales titulados “Orígenes y alcances del modelo de atención de salud costarricense” y “Utilización de los códigos QR en la educación del paciente”.

 

Jenniffer Jiménez Córdoba

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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