Expertos de la Facultad de Ingeniería diseñan y crean dispositivos mediante impresoras 3D, que serán enviados a al menos cuatro centros médicos de la CCSS
La UCR entregará los primeros 50 protectores faciales hechos en la Escuela de Ingeniería Eléctrica divididos en cuatro hospitales nacionales. Foto Otto Salas, UCR.
El país atraviesa una de sus más grandes crisis de salud en su historia con la pandemia del Covid-19 y esto demanda que todas las instituciones sumen esfuerzos para combatirla y procurar una mejor atención de los pacientes en los centros de salud nacionales.
Ante esto, varias instancias de la Facultad de Ingenieríade la Universidad de Costa Rica (UCR) se mantienentrabajando en proyectos que colaboren con la atención que brinda la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) en sus hospitales, una de las propuestas que ya se materializó es la de proveer de protectores faciales, uno de los dispositivos de salud que más utilizan los médicos no sólo para atender a pacientes con Covid-19, sino que también en las cirugías u operaciones.
Esta iniciativa incluye el diseño y la elaboración de estos protectores faciales hechos con seis impresoras 3D y con materiales biodregadables, cuyo primer lote de 50 unidades serán repartidas en los hospitales Calderón Guardia, México, San Juan de Dios y en el Hospital del Trauma a más tardar este viernes 27 de marzo. Conforme se vayan imprimiendo y ensamblando más dispositivos de este tipo, se enviarána loscentros médicos según sus requerimientos.
Esta impresora 3D en particular realiza la impresión de seis protectores faciales al mismo tiempo, aunque de manera más lenta. Foto Otto Salas.
Parte del conjunto de especialistas que se mantienen laborando en las instalaciones de la Escuela de Ingeniería Eléctrica (EIE) está conformado por el decano de la Facultad de Ingeniería, Ing. Orlando Arrieta Orozco; el director de la EIE, Ing. Lochi Yu Lo; el investigador y docente de la EIE, Ing. Leonardo Marín Paniagua; y el técnico del Instituto de Investigaciones en Ingeniería (INII), Alex Fernández Hernández. Asimismo, los equipos de impresión 3D fueron aportados por la Escuela de Ingeniería Mecánica, la EIE y el INII.
El contacto entre la Facultad de Ingeniería y la CCSS se dio gracias al Dr. Rodrigo Mora Rodríguez, docente e investigador de la Facultad de Microbiología, quien logró entrelazar la comunicación entre los ingenieros de la UCR y al área técnica de la Caja para analizar cuáles proyectos se podían desarrollar.
“Estuvimos en contacto también con algunos médicos que se desempeñan en cuidados intensivos y la primer propuesta fue hacer una mascarilla tipo N-95, que incluye un filtro, pero debido al material de que usan las impresoras el prototipo que se hizo no ofrecía un cierre hermético, quedaban espacios a los lados a la hora de ponérselo en la cara, por lo que nos decantamos por los protectores faciales que sí protegen todo el rostro y son un gran complemento para el personal médico”, señaló el Ing. Lochi Yu Lo.
Por su parte, el Ing. Orlando Arrieta destacó la unión que existe entre las instituciones públicas en estos momentos tan difíciles que vive el país e hizo un llamado a que se unan a este proyecto en específico, “nosotros tenemos trabajando acá en la EIE a las impresoras 3D con que contamos, pero si otros laboratorios de la misma UCR y de otras universidades públicas quieren sumarse y poner a disposición sus impresoras para este trabajo pues son bienvenidos, entre más protectores faciales hagamos será mejor; puedenescribir al correo: covid.fi@ucr.ac.cr”, indicó el Decano.
De esta forma la UCR continúa aportando ideas concretas que refuercen la labor de la CCSS y del Ministerio de Salud, para afrontar la pandemia del Covid-19 y minimizar su impacto negativo en la salud de la población de Costa Rica.
El material que se usa en la impresión de estos dispositivos son biodegradables. Foto Otto Salas.
Estas impresoras 3D realizan el trabajo de impresión de forma más rápida, pero trabajan sólo un protector facial a la vez. Foto Otto Salas.
Un equipo compuesto por especialistas de la Facultad de Ingeniería se mantiene laborando intensamente para contar con la mayor cantidad de protectores faciales por semana. Foto Otto Salas.
Información de base científica para Costa Rica en el contexto de la pandemia por COVID 19
Por: Dra. Milena Castro Mora, Investigadora y Docente en la Escuela de Estadística UCR
Dra. Milena Castro. UCR.
El brote de enfermedad por coronavirus (COVID-19) ha infectado a nuestra comunidad costarricense y de acuerdo a la alerta colocada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el riesgo es a nivel mundial. Luego de haberse reportado por primera vez en Wuhan, Hubei, China, el 31 de diciembre de 2019, se estima que los primeros casos empezaron a emerger al inicio de diciembre o antes, esto de acuerdo al estudio publicado en la Revista de New England Journal of Medicine el 28 de febrero de 2020 (Guan, et al. 2020).
El día 10 de marzo de 2020 el Ministerio de Salud de Costa Rica se da a la tarea de analizar 179 casos sospechosos. Al 18 de marzo se contabilizaron 69 casos y se da el primer fallecimiento. Nicaragua hoy reporta su primer caso. Panamá reportó el primer fallecimiento el 11 de marzo de 2020, para un total de 8 casos.
Entonces, ¿Qué sabemos del comportamiento del brote?
En este momento, tenemos la información que se ha compartido por diferentes medios de comunicación, plataformas web, las cifras oficiales de la OMS y la información de cada diagnóstico realizado por el Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (INCIENSA).
Dado que es un virus que no conocíamos hasta finales del 2019, la información en este momento podría estar subregistrando de manera considerable los casos en Costa Rica. Sin embargo, en este momento no podemos contar con ese dato tan necesario para gestionar la atención médica de manera precisa.
Ahora, ¿Qué podemos hacer?
Emprender la investigación ciudadana más apropiada que podamos elaborar como país. Esto significa tomar conciencia de la resciliencia necesaria para enfrentar un período considerable y que en este momento identificamos una elevada incertidumbre para la toma de decisiones a nivel de salud poblacional y política económica.
A nivel científico. Podemos emprender un estudio observacional para describir el comportamiento clínico y comunitario en Costa Rica. Además de diseñar estrategias para el fortalecimiento de las capacidades en salud poblacional y en política económica.
Nos enfrentamos a una situación que merece maximizar nuestros recursos y administrar el tiempo de investigación con sabiduría.
A nivel ciudadano. Podemos ser parte del equipo científico. Observando nuestra condición y teniendo cuidado con las decisiones que permitan cultivar mi salud física, mental y además Salud Comunitaria.
A nivel de toma de decisiones. Podemos ampliar nuestra mirada por medio de la ciencia ciudadana y asegurarnos de proponer las mejores acciones para nuestro propio bienestar.
A nivel de acción social. Podemos sincronizar nuestros esfuerzos y articularnos para ser parte de una nueva condición de salud y poder fortalecerla. Debemos emprender sobre las oportunidades de un cambio en la salud poblacional.
¿Qué está sucediendo en Costa Rica?
El patrón de crecimiento de casos es muy similar al que tuvo Inglaterra hasta el 4 de marzo de 2020. Después de esa fecha estamos 16 casos abajo.
Por lo tanto, hasta el momento estamos manejando la situación de una manera extraordinaria, pues el sistema de salud en Costa Rica se rige bajo dinámicas muy similares a las inglesas. Sin embargo, el riesgo que nos guarda el día de hoy en nuestras casas, más que todo se concentra en la necesidad de aprender a nivel social, a nivel de país para superar la pandemia. Lo que podría significar el esfuerzo para superar la desigualdad social en términos de priorización de los servicios de salud. Un dilema que hemos tenido presente desde nuestra existencia, pero que, ante la situación, se observa de manera más aguda y visibilizando el riesgo.
Debemos considerar un escenario en el que el sistema podría colapsar, dada la necesidad de atender a una gran cantidad de personas. Esta es la diferencia que tenemos con Inglaterra, nuestra capacidad es menor, pero nuestra población también es mucho menor. Y sobre todo ante las preguntas de investigación que surgen en relación al comportamiento del virus en el ambiente costarricense, lo mejor es seguir las indicaciones del Ministerio de Salud.
Las probabilidades de contagio en este momento no se conocen con precisión, dado que, al ser desconocido el virus, emergen preguntas en relación a la dinámica de comportamiento o bien cuáles son las causas y los efectos en la salud poblacional.
Cuando se habla de estadística puede significar diferentes conceptos desde la perspectiva con la que se observe. La estadística es el registro de la experiencia o fenómeno de interés. La transmisión comunitaria es como se le está llamando al fenómeno natural de emergencia de una nueva condición de salud, y este cambio de salud no considerado anteriormente por la gestión de la salud pública, pone en perspectiva la posibilidad de una saturación de la seguridad social y por tanto la población se vulnerabiliza. Es decir, acá todos estamos en riesgo.
Aunque el COVID-19 en dado caso, represente un riesgo elevado para la población mayor de 60 años, si el sistema no pudiese gestionar la emergencia del primer brote, se podría generar un efecto dominó muy doloroso. Sin embargo, Costa Rica, primero debe resolver el estado de salud de las personas que estamos dentro en este momento.
En cuanto al manejo de la información, es sumamente importante aprender a distinguir fuentes confiables y válidas de las que no lo son. En este caso, la infografía que publica el Ministerio de Salud puede referenciarse como la fuente más confiable y válida. Actualmente, el brote más importante parece estar localizado en Alajuela con 15 casos confirmados y le sigue San José con 10 casos. El brote está afectando principalmente adultos entre 18 y 60 años, siendo menos frecuentemente detectado en adultos mayores (7 casos) y en niños y niñas (5 casos).
¿Cómo podemos superar la crisis?
Ampliando nuestra perspectiva de observación, cuidando de nuestro espacio y recurso, diagnosticándonos a tiempo y manejando con precaución. Atendiéndonos de manera integral y no sólo enfocarse en el virus, sino también en cuidarnos y disfrutar al máximo el tiempo que estamos compartiendo en familia y en casa.
En la Escuela de Estadística tenemos a disponibilidad una lista de correos para invitar a cualquier persona que quiera ser parte de esta discusión socio-científica.
Para inscribirse pueden enviar un correo a: escuela_de_estadistica@listas.ucr.ac.cr Adicionalmente mis estudiantes del curso de Estadística para Biología II, organizaron un formulario para diagnosticar la situación estudiantil en relación al acceso a recursos tecnológicos y las necesidades de adaptación del sistema educativo superior durante este periodo crítico. https://forms.gle/bht3GeoAZsS1Lq178
Con gusto puedo seguir haciendo notas informativas cada semana, por lo que pueden hacerme llegar preguntas que surjan de la experiencia de incertidumbre a nivel de salud poblacional. Esto puede ser por medio de comentarios de las personas en la plataforma donde se coloca la nota.
Referencias 1. Guan, W. J., Ni, Z. Y., Hu, Y., Liang, W. H., Ou, C. Q., He, J. X., … & Du, B. (2020). Clinical characteristics of coronavirus disease 2019 in China. New England Journal of Medicine.
Dra. Milena Castro
Investigadora y Docente en la Escuela de Estadística UCR
Docente de la Escuela de Psicología-UCR llama a abrazar las emociones que surgen en las circunstancias que plantea el COVID-19
Académica asegura que los sentimientos de soledad, miedo o tristeza son lógicos en las nuevas circunstancias que enfrenta el país y el mundo. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
La presencia del COVID-19 en el país y las medidas de aislamiento solicitadas por el Ministerio de Salud para evitar su propagación trasladaron la vida cotidiana al espacio privado, lo cual puede generar en las personas emociones distintas a las que acostumbra a experimentar.
La docente de la Escuela de Psicología de la Universidad de Costa Rica (UCR) en temas de razonamiento y emociones, Ana María Jurado afirmó que “no podemos pretender que todo sea normal, porque no lo es” y asegura que este proceso involucra el reconocimiento de nuevas circunstancias.
Aceptar los sentimientos que surjan
Según Jurado, el traslado del espacio colectivo al individual puede generar sentimientos de soledad, que recomienda aceptar y frente a los que resulta vital comprender que se trata de una condición temporal, que tendrá un inicio y un fin.
“Aceptemos y abracemos los sentimientos de soledad, miedo o tristeza, son lógicos en estas circunstancias, uno no está enfermo ni está loco por sentirse así. Comprendamos que nos estamos enfrentando a una situación excepcional”, aseguró la psicóloga.
La académica enfatiza que, pese a las condiciones de distanciamiento social que exige el contexto, “debemos seguirnos atendiendo como grupo humano”. Por eso, señaló la importancia de mantener comunicación con redes de apoyo de forma virtual.
Mantener la comunicación con familiares y amigos a través de la tecnología hará más llevadero el proceso de aislamiento, pero, además, facilitará que, si ocurre algo inesperado, alguien se percate de la ausencia de una persona y pueda acudir a brindarle apoyo.
Adaptarse y trabajar colectivamente
Cuando el traslado al espacio privado involucra la convivencia con otras personas puede generar situaciones de estrés, pues según Jurado, “muchas veces estamos más acostumbrados a lidiar con los compañeros de trabajo que con nuestra propia familia”.
La psicóloga afirma que el diálogo y la colaboración son aspectos claves para que los diversos miembros de la familia o las personas que conviven en determinado espacio puedan atender sus responsabilidades académicas, laborales y del hogar.
“Se requiere colaboración grupal y unión. Todas las personas deben colaborar para atender las labores de la casa o asistir a las personas adultas mayores, no se vale recargarle el trabajo a una solo persona”, aseguró la docente.
Reconocer la incertidumbre como parte de la vida
A las situaciones descritas se suma un contexto cambiante, donde el consumo de información desde diversas plataformas enfrenta a las personas a sentimientos de incertidumbre, que en muchas ocasiones dan paso al miedo y la angustia.
Jurado recordó que la incertidumbre es parte de la vida, aunque en pocas ocasiones se percibe de esta manera, y asegura que, en este caso, aprender de la experiencia internacional frente al COVID-19 ayuda a sobrellevar la incertidumbre que genera lo desconocido.
“La incertidumbre es algo permanente, pero como seres humanos partimos de falsas sensaciones de certeza. Lo que sí sabemos es que el futuro dependerá de la forma en que respetemos las medidas de contención y de que implementemos lo que ha funcionado en otros países”, narró.
La psicóloga agregó que “esa misma experiencia internacional nos dice que esto no va a ser para siempre, que es algo temporal y vamos a salir adelante, pero mientras tanto debemos tener paciencia y abrazar la incertidumbre, como una parte de la vida”.
Limitar el consumo de información al contenido que divulgan las autoridades nacionales en la materia y apoyar a los miembros de la familia que carecen de educación digital, para que omitan noticias que carecen de fuentes o veracidad, también ayudará a mantener la calma colectiva en el complejo contexto actual.
Costa Rica contabiliza 69 casos y un fallecido en tan solo 13 días del primer diagnóstico
Imagen de un coronavirus. Fuente de AP.
El COVID-19, la enfermedad producida por el virus del SARS-COV-2, quedó al descubierto a finales de diciembre del 2019. A partir de esa fecha, el mundo inició acciones de emergencia para frenar la propagación del virus. No obstante, este ha logrado expandirse y hoy se encuentra en todos los continentes.
De acuerdo con los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicados el 17 de marzo, en el mundo hay 191 127 pacientes confirmados. De esa cifra, 7 807 son muertes. Costa Rica registró el primer caso el jueves 5 de marzo, y al miércoles 18 de marzo ya se suma un total 69 casos positivos y un fallecido. Si el incremento continúa, el sistema de salud pública está frente a una clara amenaza de colapsar.
“¡Ocupo que reaccionen! No es una cosa menor, son vidas, son personas que pueden quedarse sin acceso a una unidad de cuidados intensivos y a un respirador si lo ocupan”, enfatizó el ministro de Salud, Daniel Salas, en la conferencia de prensa brindada el 18 de marzo en Casa Presidencial.
La Universidad de Costa Rica (UCR) no ha sido ajena a la alerta amarilla. Para responder a esta situación, el Centro de Coordinación Institucional de Operaciones (CCIO) de la UCR ha sostenido desde el 9 de marzo reuniones continuas para tomar decisiones y enfrentar la problemática.
El centro de decisiones de la CCIO siempre es la comunidad universitaria, en la búsqueda de alternativas que permitieran rápidamente implementar el trabajo remoto y flexibilizar las condiciones de trabajo para las personas funcionarias.
Esta estructura institucional el CCIO es precisamente la que enfrentó con éxito las anteriores emergencias generadas por el Huracán Otto en 2016 y el Huracán Nate en el 2017, en las que también fue parte de las soluciones a nivel país.
¿Qué ha hecho la UCR?
Desde el 5 de marzo, la UCR puso a disposición del público el micrositio ucr.ac.cr/coronavirus.html elaborado por la Oficina de Divulgación e Información (ODI). El sitio cuenta con información sobre el nuevo virus y las medidas de higiene para evitar las transmisión. Este sitio se mantiene actualizado con datos actuales, los comunicados emitidos y un formulario al final del sitio web para que toda la comunidad universitaria envíe sus dudas.
Por otro lado, a partir del lunes 9 de marzo el CCIO dio a conocer un total de nueve comunicados (del 9 al 17 de marzo) que iniciaron con las medidas a tomar en casos de desabastecimiento de agua, acciones preventivas ante la alerta amarilla, la suspensión de todos los eventos masivos, la posibilidad de hacer trabajo remoto y el suspender del todo los viajes a los países que se encontraran en la lista de transmisión local activa de COVID-19.
El 10 de marzo el CCIO amplía sobre la posibilidad de que el personal de la Universidad, así como la población estudiantil, se ausenten ante la aparición de síntomas de gripe, como acatamiento a las recomendaciones emitidas por el Ministerio de Salud.
Además, se le recomienda a la Vicerrectoría de Acción Social suspender las actividades del Programa Integral de la Persona Adulta y Adulta Mayor (PIAM), con el propósito de proteger a la población altamente vulnerable. Otro aspecto fue la suspensión a la asistencia de público a actividades deportivas, recreativas y culturales.
El 11 de marzo el Centro solicita al personal docente suspender las clases presenciales e implementar una modalidad de enseñanza virtual que garantice la continuidad y la calidad. Se incentiva que los cursos virtuales se lleven a cabo en la plataforma “Mediación Virtual” de la Vicerrectoría de Docencia, la cual es gestionada por la Unidad de Apoyo a la Docencia Mediada con TICS (METICS).
Al miércoles 18 de marzo, 53 427 estudiantes están inscritos en la plataforma, y un aproximado de 4 117 docentes. Esta cifra está en ascenso de forma tan acelerada, que los avances logrados tecnológicamente se van quedando cortos.
Por ese motivo, un equipo de trabajo del Centro de Informática está laborando de manera ardua para que, día con día, se pueda ampliar la cantidad de usuarios en dicha plataforma (ya que una misma persona puede tener varios cursos y se contabiliza como varios ingresos). En pocos días la plataforma se va a estabilizar, es un proceso en el que la UCR está invirtiendo recursos de diversa índole.
Por otro lado, se hizo un llamado al personal administrativo a implementar de forma inmediata el trabajo remoto, mediante una adenda al contrato laboral, salvo aquellos puestos que por su naturaleza requieran la presencia de la persona funcionaria.
El 11 de marzo, ante el temor de la comunidad universitaria por casos posibles de COVID-19, la UCR aclaró que no existen casos confirmados. También, se le recordó a los y las funcionarias que, si regresan de viaje de un país con transmisión local activa, permanezca en su lugar de residencia al menos siete días naturales.
El 12 de marzo se da un aumento importante de la demanda de las personas usuarias en la plataforma de Mediación Virtual. Por eso, se comunica que el Centro de Informática (CI) y la Unidad de Apoyo a la Docencia Mediada con TIC de la Vicerrectoría de Docencia (Metics), de la Universidad de Costa Rica (UCR), realizaron los trabajos necesarios para dar una mayor capacidad a la plataforma.
Así mismo, se instó a la población estudiantil, docente y administrativa a aprovechar las diversas opciones de plataformas tecnológicas que la Universidad pone a su disposición, como el sistema de videoconferencia Zoom o Mconf. Por otro lado, el CI, en coordinación con el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), realizó acciones para duplicar el ancho de banda de Internet en todas las sedes y recintos de la institución.
El viernes 13 de marzo se enfatizó la función vital del Centro Coordinador Institucional de Operaciones (CCIO) de la UCR, la cual procura gestionar una acción institucional coordinada para la atención de la alerta amarilla por COVID-19.
Una semana crucial
Para el día lunes 16 de marzo, es decir una semana después de la entrada en operación del CCIO, ya la Universidad de Costa Rica brindaba a sus trabajadores instrumentos digitales por medio del Portal UCR para acogerse al trabajo remoto. Así mismo, se generaron con gran prontitud instrumentos para que las personas que tuvieran síntomas de gripe y aquellos que hubiesen viajado al extranjero reportaran su condición y se mantuvieran aislados en sus casas de habitación.
A las disposiciones emanadas del CCIO, se suma la resolución del Consejo de Rectoría R-95-2020 que suspendió totalmente las clases presenciales a partir del 16 de marzo y hasta el sábado 4 de abril de 2020, al mismo tiempo que se robustecen las plataformas tecnológicas para la Mediación Virtual y el trabajo remoto.
Al respecto, el Rector Henning Jensen manifestó que “el comportamiento epidemiológico nos obliga a ir tomando decisiones todos los días, este es un momento clave para reducir la curva de contagio del COVID-19, por eso seguimos tomando medidas para evitar la presencia física y promover el distanciamiento, a la misma vez que vamos impulsando fuertemente el trabajo remoto y la mediación virtual en docencia. Es la hora de la solidaridad y de la responsabilidad”.
El 17 de marzo, siguiendo las recomendaciones del Ministerio de Salud, el CCIO informa que se aumentó a 14 días naturales el periodo de reposo y aislamiento para las personas que regresaron de viaje de un país mencionado dentro de la lista de países de transmisión local activa.
Con el fin de proteger a la población trabajadora más vulnerable, el CCIO resuelve que las personas trabajadoras que presenten factores de riesgo, y que sus funciones no se pueden realizar por trabajo remoto, deberán ausentarse y guardar reposo en su hogar hasta nuevo aviso. También, se solicita a las jefaturas de las oficinas administrativas reducir el personal operativo al mínimo para garantizar la continuidad del servicio en la Institución.
De conformidad con las medidas tomadas por el Gobierno en materia de centros educativos, también se suspenden los servicios de los Centros Infantiles Universitarios, Casas Infantiles Universitarias y el cierre de sus edificios. Además, se comunica el cierre de las instalaciones deportivas en todas las sedes y recintos, así como el suspender todas las giras y el servicio del bus interno.
A la fecha, el Centro de Coordinación Institucional de Operaciones (CCIO) de la UCR continúa trabajando con visión de largo plazo para hacer frente a la atención de la emergencia generada por el coronavirus a nivel institucional. El manejo oficial de toda la información sobre el COVID-19 se realiza desde el CCIO y la Oficina de Divulgación e Información (ODI).
Ante la situación de pandemia decretada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en relación con el virus SARS-COV-2, que provoca la enfermedad COVID-19, la Universidad de Costa Rica (UCR) ofrece colaboración a las autoridades de Gobierno para el procesamiento de muestras confirmatorias de COVID-19.
La propuesta, firmada por el Rector de la Universidad de Costa Rica (UCR), Dr. Henning Jensen Pennington, fue enviada el viernes 13 de marzo del 2020 al Ministro de Salud, Dr. Daniel Salas Peraza, para su valoración. Actualmente, todas las muestras de casos sospechosos de COVID-19 son procesadas por el Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (Inciensa).
Según Jensen “los especialistas nos han informado que es probable que la cantidad de muestras, que se deben ser procesadas con prontitud, aumente significativamente. Por eso, ofrecemos un apoyo solidario, no solo al Ministerio de Salud, sino a la salud pública de nuestro país, a través de nuestro Laboratorio Clínico que es uno de los pocos laboratorios de Costa Rica que han sido acreditados bajo distintas normas de calidad a nivel internacional”.
De esta forma, la Universidad pone a disposición de todo el pueblo costarricense, las capacidades del Laboratorio Clínico y Banco de Sangre de la Universidad de Costa Rica (LCBSUCR), ubicado en el Hospital de Trauma. Este laboratorio cumple con los más altos estándares de calidad para el análisis clínico de muestras y podría reforzar el trabajo que realiza Inciensa en la detección oportuna de casos de COVID-19.
El análisis de viabilidad de esta propuesta fue realizado por la Oficina de Bienestar y Salud de la UCR. Esta instancia concluyó que se trata de una opción viable y que responde a los estándares requeridos, ya que el LCBSUCR cuenta con equipos de la misma calidad que utiliza el Inciensa, así como instalaciones adecuadas y personal altamente capacitado. En caso de concretarse la colaboración, los reactivos serían enviados por el Inciensa al laboratorio de la UCR para el análisis de las muestras.
Con esta iniciativa, la Universidad de Costa Rica fortalece su compromiso con la sociedad, como agente de educación, investigación y acción social, sobretodo en momentos donde el país requiere unir esfuerzos en pro de la salud de la población. La UCR aún no ha recibido una respuesta del Ministro de Salud sobre este ofrecimiento.
Las malezas cambian su ADN y crean resistencia a los químicos. Por esta razón, los investigadores de la UCR experimentan con técnicas alternativas para controlarlas
Si el meristema de la planta no se ve dañado por el calor del flameo, la planta puede volver a brotar. Foto: Robin Gómez.
Los grandes sistemas de producción agrícola dependen de los herbicidas para controlar las amenazas de los cultivos. El uso constante de herbicidas provoca resistencia por parte de las malezas, esto conlleva el aumento en la cantidad de químicos que se aplican a las plantacionesy los riesgos a nivel ambiental y de salud pública también.
Para buscar soluciones a los efectos negativos de los herbicidas los científicos de la UCR experimentan con el uso de fuego mediante de la técnica del flameo. Se trata de una técnica dentro del manejo integrado de malezas que se utiliza comúnmente en agricultura orgánica, pero también puede aplicarse en zonas urbanas como parques recreativos y jardines.
En el 2018 el doctor Robin Gómez acompañado por un grupo de investigación, inicia el análisis del flameo para el control de malezas en la Estación Experimental Agrícola Fabio Baudrit M. El estudio busca generar información para que personas productoras posean más opciones para el manejo de malezas que afectan sus cultivos, asimismo reducir los efectos perjudiciales de los químicos en el ambiente y la salud humana.
Gómez explica que la estrategia de manejo integrado de malezas utiliza múltiples técnicas con el fin de brindar otras opciones a la aplicación de herbicidas. La estrategia incluye métodos culturales, mecánicos, biológicos, genéticos y químicos para crear un equilibrio entre la economía y el rendimiento de los cultivos. El investigador además subraya que si bien estos métodos no controlan por completo las malezas, son un avance en el desarrollo de tecnologías agrícolas que buscan la reducción de químicos.
Esta técnica no compite contra los herbicidas, pero es una herramienta más que nos permite reducir la cantidad de químicos en cultivos y en zonas verdes.
¿Cómo funciona el flameo?
El flameo funciona exponiendo la maleza al calor por medio de una llama producida con gas propano, de esta forma las células vegetales se rompen y la planta muere. Su efecto es similar a los herbicidas considerados de contacto, los cuales se aplican directo en la planta y el efecto es inmediato.
Para aplicar este método se utilizan equipos especiales que no se venden en el país, pero se pueden importar. Consisten básicamente en una mochila con un tanque de gas propano que una persona carga en su espalda y una antorcha regulable encargada de producir la llama para su aplicación.
El efecto del flameo en las plantas está influenciado por múltiples factores, entre ellos temperatura, tiempo de exposición, y tipo de energía. Sin embargo, es importante aclarar que no es lo mismo que la quema de plantas, ya que al exponer los tejidos de las plantas al calor, las células vegetales se rompen y la planta muere.
“Flameo no es una quema como las que se hacen pastos y en praderas donde se prende fuego. El flameo es un estrés térmico que cuando pasa sobre los cultivos, se afecta solo la planta donde se aplicó ese calor”, indicó el especialista Robin Gómez.
También suele suceder que cuando la maleza muere, sus semillas caen en el suelo y vuelven a crecer, con el flameo se puede disminuir la cantidad de semillas que llegan a la tierra.
Décadas después de la revolución industrial, se descubre que la aplicación constante de herbicidas y otros productos químicos traen consecuencias graves al medio ambiente, a la salud de las personas e incluso a las malezas, las cuales cambian su ADN y crean resistencia a los químicos.
¿Qué dice la investigación?
Para la investigación se utilizaron 16 especies de malezas en varios estados de desarrollo y se les aplicó una llama generada con distintas dosis de gas propano. Se estudió también el efecto del método en tres tipos de arroz, sembrados a dos distancias diferentes y en dos etapas de desarrollo. Se realizaron 9 experimentos en total.
La principal conclusión de la investigación es que las malezas se deben flamear en estados de desarrollo tempranos y en caso de que vuelvan a crecer, deben flamearse por segunda vez cuando estén pequeñas para lograr un control definitivo.
El estudio demuestra que los cultivos se verán afectados gravemente solo si una gran cantidad de calor cae en el meristema, punto donde crece una planta.
El equipo que se utiliza comúnmente en la técnica del flameo consiste en una mochila con un tanque de gas propano y una antorcha regulable la cual produce la llama. Foto: Robin Gómez.
Sin embargo, hay plantas que tardan más en volver a crecer que otras, así como hay malezas que no mueren tan fácilmente. Mediante la investigación, Gómez busca conocer cuáles plantas se ven más afectadas por el flameo al igual que identificar las malezas que son más resistentes a esta técnica.
Los experimentos permitieron también encontrar información importante sobre técnicas de aplicación, equipo, momento de aplicación, efecto en diferentes especies de malezas, y efecto en diferentes variedades de arroz. No obstante, es fundamental estudiar el efecto del flameo en otras especies de malezas. Otro dato importante es que el estudio no ha llegado a campos de cultivos amplios. El equipo que se utilizó en la investigación es un equipo de mochila con un tanque y una antorcha, ideal para un campo de pequeña escala.
Rentabilidad
Las personas agricultoras son conscientes del daño ambiental y en la salud pública que causan los plaguicidas y se encuentran en la búsqueda de opciones, asegura Gómez. Sin embargo, lo más difícil de esta técnica es hacerla rentable en comparación con los agroquímicos, reconoce el investigador.
Un ejemplo de rentabilidad son las pruebas que realizaron con el mismo equipo en cultivos de café en conjunto con el Instituto Nacional de Café (ICAFE). El estudio comparó el flameo con 3 herbicidas. Como resultado se concluyó que el efecto del flameo es similar al herbicida paraquat, el cual está cerca de salir del mercado por sus efectos negativos.
En este caso no resultó ser rentable, ya que al ser la hileras entre las siembras del café tan amplias, se debe pasar muy despacio para cubrir toda la hilera y el proceso se vuelve lento. La sustitución del paraquat por el flameo dependería de la rentabilidad y de la aceptación que tome el comercio sobre aplicar técnicas orgánicas. Gómez comenta la posibilidad del mercado de reconocer la eliminación de compuestos químicos y así pagar más por estos productos.
Para aumentar la rentabilidad, el investigador sugiere realizar más estudios para comprobar la efectividad de la técnica, la cantidad de gas y la velocidad con la que se debe aplicar, y con esa información diseñar un equipo especial para este cultivo que permita utilizar esta técnica de manera eficaz.
Asimismo, pueden adaptarse equipos preexistentes con una función similar, como es el caso de un productor de café, quién utilizó un equipo para desinfectar granjas agrícolas que funciona con tanque de gas y una antorcha, para flamear las malezas de un un espacio donde no puede usar herbicidas porque corre una fuente de agua.
El flameo no busca eliminar los herbicidas por completo, sino minimizar su uso.
El flameo no es una solución total, pero sí una herramienta
El flameo no compite contra los herbicidas, pero es una herramienta más que nos permite reducir la cantidad de químicos en cultivos y en zonas verdes. En el caso de sistemas productivos donde los herbicidas están prohibidos, el flameo es una buena opción.
Gómez realiza la comparación con una caja de herramientas llena de posibilidades:
“Una caja de herramientas como la de un carpintero que según el trabajo que tenga saca un martillo o un mazo (…) Esa caja de herramientas representa todas las estrategias que podemos usar para el manejo de las malezas. Metamos en esa caja no solo herbicidas, metamos control con flameo, control con implementos acoplados a los tractores, control biológico y según lo que se necesite se va usando, de manera que en un cultivo no se va a usar una técnica sino múltiples”.
El uso de flameo se da principalmente en la agricultura orgánica y en los cultivos que se encuentran cerca de cuerpos de agua como quebradas y nacientes, ya que en ambos casos los químicos están prohibidos. A nivel industrial su uso es complicado debido a las grandes extensiones que se deben cubrir, sin embargo existen equipos grandes como tractores que son utilizados en Estados Unidos para el cultivo de maíz.
Otra de las aplicaciones del flameo es mediante el manejo específico de sitio, es decir, cada espacio cultivado se trata de forma distinta según sus condiciones. Por ejemplo, en grandes cultivos de arrozales, una sola técnica de manejo de malezas no va a funcionar en todas las hectáreas sembradas porque se debe tomar en cuenta qué especies de malezas están presentes, el tipo de suelo, y otros aspectos.
En la Estación Experimental Agrícola Fabio Baudrit M. también se investiga otras técnicas de manejo integrado que buscan un equilibrio entre lo ambiental y lo económico acercando lo mayor posible lo convencional (uso de químicos) a lo orgánico. Por ejemplo, el uso de coberturas vivas como plantas de la familia del frijol o pastos, así como el uso de sensores aerotransportados que se utilizan para el monitoreo de las malezas y para la toma decisiones.
Katzy O`neal Coto
Periodista, Oficina de Divulgación e Información
María Laura Molina Cordero
Asistente de Prensa Oficina de Divulgación e Información
Iniciativa busca hacerle frente a la contaminación hídrica causada por las piñeras
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo, más de 2 billones de personas carecen de acceso a servicios de agua potable gestionados de manera segura, 4,5 billones carecen de servicios de saneamiento adecuados y la contaminación de las aguas ha llevado a que más 340.000 niños y niñas menores de cinco años mueran cada año por enfermedades diarreicas.
Desde el año 2010 fue reconocido elderecho humano al agua y al saneamiento por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Todas las personas deben tener acceso a una cantidad de agua suficiente para el uso doméstico y personal, que sea segura, aceptable y accesible físicamente.
Desde la Universidad de Costa Rica (UCR) diversos proyectos trabajan la temática del agua desde investigación, docencia y acción social. El Observatorio del Agua y Cambio Global (ED-3319) es una iniciativa de la Escuela de Geografía para entrelazar estos proyectos y, a la vez, brindar apoyo a los procesos locales y regionales.
“Somos un grupo interdisciplinario e inclusivo de investigadores e investigadoras que trabajan temas de salud, energía y alimento en relación con el agua. La meta es crear datos, conocimientos y herramientas que se puedan seguir para la toma de decisiones”, indicó Christian Birkel, director del proyecto.
El Observatorio del Agua ha estado presente en la zona norte costarricense por medio de un proyecto de ciencia ciudadana el cual, busca involucrar a las comunidades en la elaboración, recolección y análisis de datos científicos. Además, este proyecto permite que las y los ciudadanos actúen y tomen decisiones a partir de los datos generados.
“Estamos trabajando en toda la Cuenca del Río San Carlos y, en particular, en una subcuenca del Río Tres Amigos. La parte alta de la cuenca es una zona protegida, pero a partir de la parte media, todo se ha venido transformando porque talaron el bosque para convertirlo en pastos y ya hay una incursión muy fuerte por parte de las piñeras”, mencionó Birkel.
Las piñeras han se han convertido en una gran amenaza para las nacientes y están afectando también las aguas superficiales. “Trabajamos en la parte baja de la cuenca, en donde existe un gran problema socio ambiental caracterizado por la presencia de las piñeras y la contaminación. Existe una motivación muy especial de los vecinos y vecinas por participar de este proyecto y generar datos”, indicó Sara Blanco Ramírez, investigadora del observatorio.
El trabajo en comunidad se ha realizado con personas de todas las edades con el propósito de crear una red de actores que permita incrementar el interés por la gestión comunitaria del agua. Las Asociaciones de Desarrollo han sido fundamentales para la organización y acción ciudadana y pretenden seguir sumando esfuerzos para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
“Ojala la universidad estuviera siempre aca haciendo estudios, porque lo necesitamos. Necesitamos instituciones que nos brinden apoyo porque las Asociaciones de Desarrollo no tenemos ingresos económicos y pagar profesionales que hagan estos estudios nos demanda mucho dinero. Así que les invitamos y bienvenidos sean”, expresó Marta Méndez Barahona, Integrante de la Asociación de Desarrollo Integral de Venecia de San Carlos.
El agua es vital para la creación de puestos de trabajo y para apoyar el desarrollo económico y social. Es clave para el bienestar humano y sólo funciona como recurso renovable si está bien gestionada. El Observatorio del Agua seguirá impulsando acciones que conduzcan a la justicia social, el desarrollo integral, la libertad plena y la total independencia de los habitantes de Costa Rica por medio de la defensa del derecho al agua.
Ante una enfermedad en aumento en Costa Rica, una médica de la UCR analiza por primera vez en el país moléculas ‘‘vivas’’ para mejorar la vida de los pacientes
El tratamiento biológico anti-TNF-α disminuye la cantidad de esteroides necesarios para tener la enfermedad controlada y reduce los efectos adversos de los esteroides. No obstante, los especialistas suelen utilizarlos en momentos de crisis para bajar la inflamación. Foto: Karla Richmond.
La enfermedad inflamatoria intestinal (EII), comprendida por la enfermedad de Crohn (EC) y la colitis ulcerativa crónica idiopática (CUCI), es un trastorno crónico que altera la capacidad del organismo para digerir los alimentos y absorber sus nutrientes. A la vez, tiene una respuesta inflamatoria inapropiada en la que se liberan diferentes moleculas como el factor de necrosis tumoral-α.
En el país se aplican distintos tratamientos para estos padecimientos. Sin embargo, la Dra. Irene Vargas decidió investigar los antifactores de necrosis tumoral-α (anti-TNF-α) para su tesis de especialidad médica en gastroenterología de la Universidad de Costa Rica (UCR).
Los anti-TNF-α son medicamentos biológicos que han demostrado ser efectivos en la inducción de respuesta clínica y remisión libre de esteroides en pacientes portadores de EII. Los tratamientos biológicos se caracterizan por ser creados a través de técnicas de biología molecular, y que se parecen a proteínas humanas, sobre todo a las inmunoglobulinas o a los anticuerpos ―una proteína que defiende al organismo―.
De acuerdo con la Dra. Vargas, la incidencia de la EII ha ido en aumento en Costa Rica y es un padecimiento intestinal que afecta particularmente la calidad de vida del paciente debido a su complejidad patológica.
“Este tratamiento no se ha estudiado en el país y no tenemos datos reales de la población costarricense. Aplicamos el anti-TNF-α porque sabemos que a nivel mundial funciona, pero no tenemos datos de su efectividad a nivel nacional, ni sabemos si se comporta similar a otros lugares”, señaló la Dra. Vargas.
El objetivo de la investigación fue determinar la respuesta clínica de los pacientes con EII tratados con terapia anti-TNF-α a la semana 24 en control en Gastroenterología del Hospital México entre enero 2013 y julio 2018.
“Se ha visto en estudios internacionales que alrededor de la semana 24 (seis meses) del tratamiento es el periodo en hacer efecto. Entonces también para poder compararlos, ver qué resultados tenemos nosotros en relación con los de otros países”, mencionó.
De igual manera, la Dra. Vargas también tuvo entre sus objetivos investigar sobre las características epidemiológicas de los pacientes. Entre estos resultados, encontró que la mayoría de los afectados de EII son hombres, y que la edad promedio de diagnóstico son los 37 años en la población estudiada.
Algunos de los síntomas más comunes tanto de la enfermedad de Crohn como de la colitis ulcerativa crónica idiopática (CUCI) son: diarrea, sangre en las heces, cansancio, dolor abdominal, pérdida de apetito y peso.
¿Por qué investigar un tratamiento biológico?
Otros tratamientos no biológicos, que normalmente se aplican a pacientes con EII, actúan para que su capacidad de respuesta inmune disminuya. Esto permite que no haya una reacción contra el mismo intestino; algo que suele ocurrir en esta patología.
“A grandes rasgos, estos tratamientos suelen bajar las defensas. Por ejemplo, están los que son inmunomoduladores, los de esteroides y los antiinflamatorios a nivel tópico que actúan donde está la lesión, ya sea en el intestino grueso o delgado”, comentó la Dra. Vargas.
La terapia con tratamientos biológicos como el anti-TNF-α es eficaz en disminuir el requerimiento de esteroides de los pacientes. En el estudio que realizó la Dra. Vargas se logró reducir de 62 % a 10 % el uso de tres o más ciclos de esteroides posterior al tratamiento biológico.
“Los esteroides son medicamentos con efectos positivos en los pacientes. Sin embargo, no están exentos de efectos adversos, por lo que la utilización de tratamientos biológicos es la indicada en pacientes dependientes de esteroides. La población en estudio demostró presentar una respuesta favorable al tratamiento biológico”.
Dra. Irene Vargas, especialista de gastroenterología de la UCR.
La efectividad de los esteroides ha sido ampliamente estudiada en el mundo. Sin embargo, estos tienen efectos adversos como la aparición de lesiones en la piel, diabetes, aumento de peso, entre otros. Además, una vez iniciado el tratamiento es muy difícil bajar la dosis porque los pacientes se van volviendo dependientes a su aplicación, según indicó la Dra.Vargas.
Sus efectos son más prevalentes que los del anti-TNF-α, pues el riesgo de que se presenten neoplasias e infecciones (efectos secundarios más comunes del anti-TNF-α) son muy bajos.
“En los últimos años ha habido un mejor entendimiento de la naturaleza progresiva de la enfermedad. El desarrollo de nuevas terapias ha desplazado el control de síntomas como objetivo principal con el fin de lograr una meta a largo plazo y de prevención de la discapacidad relacionada a la EII y así maximizar la calidad de vida del paciente”, señaló.
No obstante, el anti-TNF-α no es para todos.
Un perfil específico
Elegir un tratamiento para la EII depende de la severidad de la misma, la ubicación de la enfermedad, la presencia de manifestaciones extrainestinales, la respuesta clínica y los efectos secundarios a algún tratamiento previo.
La mayoría de pacientes responde, pero no todos. Hay pacientes que han pasado por aumento de dosis o un tipo diferente que actúe en otro lugar de la célula que el que se suministró anteriormente y así obtener una respuesta. Solo un 10 % de la población en dicha investigación no obtuvo una respuesta primaria o secundaria (aumento de dosis).
De acuerdo con la Dra. Vargas, no todos los pacientes van a responder igual pues, al ser un tratamiento con moléculas vivas, el cuerpo puede reaccionar contra esos anticuerpos “ajenos”. Entonces puede que la persona responda, y luego que disminuya la respuesta, o que no responda del todo y haya que cambiar de tratamiento.
“Lo usual es que primero se utilicen otros tratamientos y en caso de que la persona no responda a ellos se aplica el anti-TNF-α, ya que tiene más riesgo por ejemplo en pacientes que han tenido o tienen cáncer. En algunos pacientes sucede que altera la respuesta inmune y puede afectar los efectos de otros tratamientos a los que también se está sometiendo el paciente”, indicó.
Como resultado de esta investigación, el 75% de los pacientes con EII logró alcanzar la respuesta clínica esperada a las 24 semanas, con porcentajes similares tanto en el grupo de CUCI como en el de EC.
Existen diferencias clínicas y patológicas entre las ambos padecimientos. Por ejemplo, la zona de afectación. La colitis ulcerosa se caracteriza por lesiones inflamatorias crónicas en la pared del intestino grueso (colon), mientras que la enfermedad de Crohn puede aparecer en cualquier parte del aparato digestivo.
La causa por la que surgen estas enfermedades aún no se ha logrado identificar, pero se ha ligado con factores genéticos, así como con el fumado y con cambios en la microbiota intestinal.
Sin embargo, la investigación de la Dra. Irene Vargas llega a definir predictores de respuesta al tratamiento anti-TNF-α, lo cual lo convierte en una herramienta útil en el manejo crónico de estos pacientes y en un referente para los distintos centros médicos del país.
Valeria García Bravo
Asistente de Prensa, Oficina de Divulgación e Información
En Costa Rica hay más de un millón y medio de vehículos automotores en circulación
El mecanismo de la celda basada en aluminio consiste en dejar pasar el oxígeno, este reacciona con el aluminio y empieza a consumirlo para generar energía. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
La crisis climática que vive el planeta empezó a cambiar, desde múltiples frentes, la manera en la que se investiga y se desarrollan nuevas tecnologías. La revolución energética que acontece actualmente impulsó a distintos investigadores de la Universidad de Costa Rica (UCR) a darse cuenta que existe la necesidad, en el país, de trabajar en el área de las baterías.
El Centro de Investigación en Electroquímica y Energía Química (Celeq) de la UCR desarrolla algunos prototipos de baterías con la participación de un equipo interdisciplinario, liderado por el profesor de la Escuela de Química e investigador del Celeq, Diego González Flores.
González hizo su doctorado en la Universidad Libre de Berlín, Alemania, con un proyecto sobre producción de hidrógeno a partir de agua. Su maestría la realizó en la UCR, en electroquímica.
“Es un hecho que nos encontramos en una etapa de transición en el uso de la energía. Cada vez es más importante cómo usamos la energía para movilidad, en nuestros hogares y en la industria, de una forma más amigable con el ambiente. A nivel internacional, se ha visto que la manera en la que se pueden alcanzar estas metas es con el empleo de baterías”, afirmó el investigador.
Para orientar su estudio, González y su equipo pensaron en los problemas que se observan en el Valle Central -donde existe mayor concentración de habitantes- y llegaron a la conclusión de que la movilidad urbana es un asunto prioritario para atender.
Esta perspectiva los llevó a concursar y ganar los fondos semilla para la investigación de la UCR, lo que les permitió iniciar con el proyecto.
Decidieron, entonces, enfocarse en las bicicletas eléctricas, en vez de los automóviles, pues pese a que los autos eléctricos solventan los problemas relacionados con la emisión de gases, existe un problema de espacio en las carreteras.
Litio versus aluminio
Lo más común es que las baterías que usamos hoy en nuestra vida cotidiana funcionen a base de litio, un elemento que no es tan abundante y que se está reduciendo cada vez más rápido.
Diego González Flores se incorporó hace tres años a la UCR como profesor de la Escuela de Química e investigador del Celeq, luego de hacer su doctorado en Alemania. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
“El hecho de que en el mundo las baterías de litio sean las más utilizadas es bastante circunstancial. En algún momento se empezó a investigar el litio y se vio una solución muy práctica, esto sumado a que en décadas anteriores la explotación de recursos y el manejo de desechos amigables con el ambiente no eran tan importantes”, dijo el científico.
El proyecto del Celeq tiene como objetivo desarrollar baterías que trabajen con aluminio en vez de litio, debido a que el primero es un material menos contaminante, es uno de los elementos más abundantes de la corteza terrestre, su distribución no se concentra en lugares específicos (lo que evita el monopolio), su explotación es relativamente amigable con el ambiente y es cerca de 20 veces más barato que el litio.
El investigador resaltó que “las tecnologías poslitio son sumamente importantes para la búsqueda de baterías más amigables con el ambiente, que se puedan reciclar y, en general, mejorar también la capacidad de almacenamiento”.
¿Cómo aterrizar las ideas?
El proceso de investigación para crear una batería abarca diversos aspectos y en muchas ocasiones inicia con el estudio de la parte teórica, para luego desembocar en la creación de un prototipo. Para el proyecto, los científicos decidieron hacerlo de una forma distinta.
González y el equipo que dirige fabricaron un prototipo y, a partir de este, se han dedicado a ir “construyendo hacia atrás”, basándose en los factores más importantes. Tras realizar los experimentos correspondientes, seleccionan el aluminio, el material de los electrodos y el electrolito que mejor se adecua al modelo.
Con esta metodología pueden ir construyendo prototipos, mientras que estudian los fundamentos de ciencia básica para mejorar los diferentes componentes del prototipo.
Energía a base de oxígeno
Las baterías están formadas por dos electrodos: positivo y negativo. Entre estos dos está el electrolito, una sustancia que evita que la energía salga de un solo golpe y, que a la vez, permite que exista conducción eléctrica.
En el modelo que plantean los investigadores para impulsar la bicicleta eléctrica, el electrodo positivo es un electrodo de aire y el negativo es el aluminio.
Los investigadores de la UCR desarrollan un prototipo de batería a base de aluminio para impulsar las bicicletas eléctricas. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
El mecanismo deja pasar el oxígeno, este reacciona con el aluminio y empieza a consumirlo. Básicamente, la batería respira oxígeno y lo utiliza para producir energía.
“Se estima que, si se pudiera hacer una batería de aluminio que se acerque a su funcionamiento teórico, podría tener mucho mayor cantidad de energía que una de litio”, afirmó González.
LabVolta
Gracias al avance del proyecto y con el apoyo del Celeq, se decidió comenzar las gestiones para establecer un laboratorio de investigación, control de calidad y desarrollo de baterías, el LabVolta.
Este espacio se encuentra en proceso de creación. Al respecto, González indicó que “la idea es que exista un espacio físico interdisciplinario”. Actualmente, están trabajando con investigadores e investigadoras de las escuelas de Física y Química, de la Universidad Nacional (UNA); de Ingeniería en Materiales y Diseño Industrial, del Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC); y de Ingeniería Eléctrica e Ingeniería Química, de la UCR.
Se espera que en los próximos dos años, el LabVolta comience a trabajar en otras áreas, como en un tipo de batería recargable a base de aluminio, por ejemplo. Sin embargo, todo dependerá del financiamiento y del acceso a recursos económicos.
A largo plazo, se valora la posibilidad de crear una batería eléctrica que sea recargable, debido a que en el modelo actual las piezas de aluminio funcionan como un tipo de combustible que se desgasta.
Para González, “lo más relevante sería que pudiéramos construir una batería que funcione como una marca comercial, cuyo desarrollo tecnológico surja en la UCR”.
David Esteban Chacón León
Asistente de Prensa, Oficina de Divulgación e Información
Espacio permitió la búsqueda de soluciones innovadoras a las problemáticas cotidianas de diversas comunidades del país
A partir del uso de aplicaciones móviles gratuitas que no requieren internet y de la programación de diversos componentes electrónicos, las participantes crearon prototipos de proyectos para dar soluciones tecnológicas a problemas cotidianos de su trabajo en el campo. Foto: Anel Kenjekeeva.
Verónica Poveda sabe que el robo de las cosechas es un problema real para los agricultores, Sofía Redondo ha visto como las malas prácticas de riego afectan los cultivos y Yeimy Solís está convencida de que la distribución del agua debe ser más equitativa entre quienes trabajan la tierra.
Las tres jóvenes son agricultoras oriundas de distintas localidades de Cartago y participaron en la segunda edición del Rally Femenino de Tecnologías Geoespaciales, donde compartieron las problemáticas de sus comunidades en la producción agrícola y buscaron soluciones para atenderlas.
La docente de la Escuela de Geografía de la Universidad de Costa Rica (UCR), María José Molina es la creadora de esta iniciativa, que surgió en el 2019 con la intención de capacitar a mujeres de diversas localidades rurales del país en el uso de las tecnologías geoespaciales.
Las tecnologías geoespaciales combinan el uso de componentes electrónicos con el conocimiento geográfico para crear herramientas que mediante la recolección de datos permiten ejercer una mejor toma de decisiones en campos como el ordenamiento territorial o el uso del recurso hídrico.
Según Molina, se trata de un campo novedoso pero además, poco abordado por mujeres y fue por estas razones que surgió su interés en colocar este tipo de herramientas a disposición de jóvenes vinculadas a la producción agrícola en diversas localidades del país.
Las hermanas, Fabiola y Verónica Poveda crearon un sensor de movimiento que podría alertar a los finqueros sobre el ingreso de personas a sus tierras y de esta forma, reducir el robo de las cosechas. Foto: Anel Kenjekeeva.
“El objetivo final de este esfuerzo es llevar el conocimiento a la ciudadanía de una manera sencilla y que permite a chicas sin conocimiento técnico apropiarse de la tecnología y generar datos para favorecer a sus comunidades. Pero además, conforme lo hacen se sienten capaces y transmiten esa confianza a otras mujeres”, enfatizó la docente.
El espacio tuvo lugar del 24 al 28 de febrero en las instalaciones del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), donde Molina y estudiantes avanzadas de la carrera de Geografía intercambiaron conocimiento con las 20 participantes, mujeres entre 18 y 35 años con diversos niveles académicos.
El especialista en proyectos del IICA, Jonathan Castro, quien también acompañó el desarrollo de la actividad, reconoció el valor de la “fórmula” de trabajo propuesta por la Escuela de Geografía como un camino disruptivo para llevar a la eficiencia del agua y la mejora de la agricultura.
“Este espacio permitió a las participantes conocer y perder el temor a hacer las cosas. Las he visto armar y desarmar circuitos electrónicos, poner tuberías, romper cajas y hacer soldadura con estaño por primera vez en su vida, las veo apropiadas de toda la parte electrónica y digital” enfatizó el experto.
A partir del uso de aplicaciones móviles gratuitas que no requieren internet como my maps o kobo toolbox y de la programación de diversos componentes electrónicos de bajo costo, las participantes crearon prototipos de proyectos que intentar dar soluciones tecnológicas a problemáticas cotidianas en el trabajo del campo.
Sofía Redondo y Grettel Garita crearon un sensor para medir la humedad que presentan las tierras que ayudaría a los agricultores a determinar la cantidad de agua y los momentos de riegos que requiere cada cosecha. Foto: Anel Kenjekeeva.
Tecnología al servicio de las comunidades
El encuentro dio lugar a la creación de 10 iniciativas por parte de las propias participantes, quienes además, ahora deberán compartir con los agricultores de sus comunidades a fin de valorar las posibilidades de implementarlas en sus dinámicas cotidianas de producción.
Verónica trabajó junto a su hermana Fabiola Poveda en la creación de un sensor de movimiento que podría alertar a los finqueros sobre el ingreso de personas a sus tierras y así reducir el robo de las cosechas y mermar la afectación económica que este fenómeno genera a las familias productoras.
Sofía y Grettel Garita crearon un sensor para medir la humedad que presentan las tierras y de esta forma, determinar la cantidad de agua y los momentos de riegos que requiere cada cosecha. Esta herramienta ayudaría a los agricultores a evitar la propagación de placas, la pérdida de productos y el desperdicio del agua.
Por su parte, Jeimy y María Eugenia Aguilar diseñaron un sistema que a partir de sensores podría monitorear la distribución del agua que se realiza en su comunidad y de esta forma, facilitaría la toma de decisiones para lograr una asignación equitativa del recurso hídrico que muchas veces escasea.
A estas iniciativas se suman las propuestas de otras participantes que abordan campos tan diversos como el monitoreo del consumo de pasturas en las fincas e incluso, permiten dar seguimiento a los procesos de transporte y comercialización de productos que se envían desde las comunidades.
Jeimy Solís y María Eugenia Aguilar diseñaron un sistema para monitorear la distribución del agua que se realiza en su comunidad. Foto: Anel Kenjekeeva.
El director de la Escuela de Geografía, Pascal Girot reconoció el valor de la cocreación entre la academia y las comunidades a partir del uso de tecnologías, pues considera que este intercambio de conocimiento abre importantes oportunidades para la innovación.
“La transferencia de tecnologías geoespaciales es un medio y un fin, en este caso para darle a las mujeres que trabajan en zonas rurales herramientas para mejorar su productividad, su capacidad de comerciar los productos y adaptarse al cambio climático” afirmó el académico.
La estudiante Eimy Murcia Valverde, fue parte de las universitarias que orientó el proceso de creación delos prototipos por parte de las participantes y se mostró muy satisfecha con la experiencia de trabajo, que describió como un espacio de crecimiento y de aprendizaje mutuo.
“Esta no es la típica forma en que trabaja la academia, nos salimos de la caja y aquí no hay un lado que tenga todas las respuesta o esté en lo correcto, sino que nos nutrimos de las realidades de todas y democratizamos el conocimiento” descató la universitaria.
La segunda edición del Rally Femenino de Tecnologías Geoespaciales fue organizado por la UCR, el IICA y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), instancias que ahora darán seguimiento y apoyo técnico para la implementación de las iniciativas en las diversas comunidades.