El ambiente cálido y tranquilo de Térraba es innegable, pero basta recorrer sus calles y callejones de tierra durante algunos minutos para empezar a descubrir las historias de lucha que se esconden en los distintos rincones de este pueblo indígena, ubicado en la zona sur del país.
A pocos metros del centro de la comunidad se encuentra el Liceo Académico Milton Solano. Ahí, un colectivo de vecinos recibe como en otras ocasiones a funcionarios y estudiantes de la Universidad de Costa Rica (UCR), para articular nuevos procesos de trabajo conjunto.
Con el grupo viajan Allen Cordero y David Maroto, docentes y profesionales de la Escuela de Sociología, viejos conocidos entre los Térraba y que una vez más, ponen a las órdenes de la comunidad su conocimiento académico para acompañar sus luchas y la defensa de sus derechos como ciudadanos.
Educación, un derecho reciente
El lugar de este encuentro es un símbolo de la realidad que acompaña la vida cotidiana de este pueblo, pues según Paulino Nájera Rivera, un vecino de la comunidad, hasta hace apenas cinco años era inimaginable contar con un espacio como este para estudiar.
En el pasado, los jóvenes Térraba debían caminar durante horas para llegar a una comunidad cercana que lleva por nombre Brujo y desde allí (aquellos que tenían recursos) tomar el transporte público para ir al Colegio Técnico Profesional de Buenos Aires en Puntarenas, el centro académico más cercano.
La travesía para ir y volver a clases era de las situaciones más sencillas con las que tenían que lidiar los estudiantes, pues en el día a día cobraban mucho mayor peso los maltratos y la discriminación que algunos o quizás la mayoría, recibían por parte de sus propios compañeros y maestros.
“Mi hijo mayor hizo el técnico pero no le dieron el título, en el comedor lo ponían a lavar los platos y era el último en comer. A los demás igual, incluso tenían que pelear porque los cercaban entre varios y los golpeaban, por ser indígenas tenían que ser mancillados”, afirma Nájera.
Con los años se fueron sumando las petitorias que el pueblo hacía ante el Ministerio de Educación Pública (MEP) para tener un colegio dentro del territorio. La espera dio como resultado la asignación de “un código” y más tarde iniciaron las clases, primero a la sombra de los árboles, luego en el salón comunal y finalmente en una pequeñas instalaciones.
Pero los avances conquistados no libraron al pueblo de la confrontación más fuerte que tendrían que dar para consolidar su derecho a la educación, pues el anuncio de la construcción del Proyecto Hidroeléctrico El Diquís desencadenó la invasión del territorio por parte de no indígenas.
La llegada de estos nuevos vecinos con intereses económicos trajo el ya conocido ambiente de discriminación y violación de derechos a la comunidad y también al espacio educativo, lo que desencadenó la indignación de los Térraba y en febrero del año 2012, dio lugar a un enfrentamiento jamás imaginado.
“Decidimos tomar el colegio, ancianos, mujeres, niños y hombres, había que parar la situación…ellos organizaron un torrente de gente y se vinieron contra nosotros con palos con masas de alambre, coreaban cinco nombres para matar, quebraron los candados, rompieron las mallas, caían las piedras en el techo”, recuerda el líder comunitario.
Tras 40 minutos de “batalla campal”, que según Nájera dejó incluso personas con “la cara desfigurada”, la intervención policial separó a los bandos y dio inicio un proceso de negociación. La comunidad exigió entre otros temas el cese de represiones, la posibilidad de que sus hijos ocuparan cargos en el colegio cuando estuviesen calificados y por supuesto, el derecho de contar con instalaciones adecuadas para impartir las lecciones.
El actual colegio donde se forman alrededor de 150 estudiantes desde séptimo y hasta undécimo año y donde laboran 18 vecinos de la comunidad, es el resultado de una larga espera, pero sobretodo del esfuerzo y la constancia de un pueblo, que como en el pasado, sigue haciendo frente a diversas necesidades.
Demandas presentes cada día
A sus 90 años, Serafín Rivera, es uno de los miembros más adultos de la comunidad, pero su edad no es limitación para seguir activo y sobretodo, participar con gran interés en los espacios donde se discuten las situaciones que amenazan la cotidianidad de su pueblo.
Aunque tiene dificultades para escuchar, responde con contundencia cuando le consultan por sus preocupaciones. Sabe que desde hace varios años hay invasión en el territorio, venta ilegal de propiedades, pero sobretodo, no se siente representado por el trabajo que realiza la Asociación de Desarrollo Integral (ADI).
La ADI es el órgano con mayor autoridad política dentro de los pueblos indígenas y por tanto, sus decisiones tienen una importante repercusión en la realidad de la comunidad. Sin embargo, su labor ha sido cuestionada tanto aquí como en otros territorios del país, más aún, tras la participación que han empezado a tener personas no indígenas.
Manuel Villena es miembro del Consejo de Mayores en Térraba, una instancia creada hace apenas siete años, e integrada por un grupo de adultos de la comunidad que intentan reivindicar los intereses del pueblo frente a las otras formas de organización que han sido impuestas y que a su criterio, amenazan su legado y también su futuro.
Asegura que la situación en el territorio está empeorando y por eso, han decidido empezar a trabajar en el planteamiento de una nueva estructura de organización, que pretenden llevar ante el Gobierno de la República para exigir cambios urgentes, amparados en los convenios internacionales que Costa Rica ha suscrito.
Pero la organización de la comunidad y la pérdida de tierras no es una preocupación exclusiva de los vecinos de mayor edad. Paolo Nájera Rivera, un joven de 24 años, participa activamente en el proceso de recuperación de la Finca San Andrés, un terreno de 400 hectáreas ubicado en las márgenes del Río Térraba.
Según Nájera, la finca forma del territorio indígena y tras estar ocupada durante 70 años por una persona ajena a la comunidad fue vendida como un bien privado. La situación motivó en el 2014 a un grupo de 40 indígenas de las comunidades de Térraba y Macho Monte a tomar la propiedad, donde actualmente realizan cultivos de subsistencia y donde habitan familias que exigen que se respete su titularidad de la tierra.
Legado indígena amenazado
La imposición de estructuras occidentales como las ADIS, respecto a la organización y cosmovisión indígena no es una situación reciente y por el contrario, ha consolidado un efecto cada día más evidente en los diversos espacios de la vida cotidiana de poblaciones como los Térraba.
Fulgencia Ortíz Rivera comenta con nostalgia su preocupación respecto a la forma en que al igual que ella, el resto de sus vecinos de la comunidad reconocen cada día una mayor pérdida de sus tradiciones, realidad que amenaza cada día con la desaparición de su cultura.
Afirma que desde la generación de sus padres, han venido experimentando cambios entre los que ella destaca la imposición del idioma español y de la religión católica, los cuales han dado lugar a un impacto negativo en la transmisión de su identidad como indígenas.
“Mi mamá me contaba que si no hablaban español en la escuela, los maestros los castigaban y la iglesia católica no hizo perder nuestra espiritualidad indígena. Yo sé medicina y algunos platillos, también aprendí a hacer vestiditos y los bailes tradicionales, pero el idioma no nos lo enseñaron”, asegura la vecina de la comunidad.
El trabajo que realiza Inés Villagra Sánchez en este territorio es una muestra de la situación descrita. Oriunda de la etnia Tjerjbi de Panamá, es quien actualmente enseña Térraba en la escuela de la comunidad; un puesto que consiguió tras demostrar su conocimiento en el idioma materno que, como resultado de la cercanía territorial, comparte con este grupo.
Esta madre de 6 hijos dejó de empacar piñas en una transnacional de la zona para enseñar a comunicarse de forma básica a los niños de la comunidad, tanto a indígenas como no indígenas. La labor no ha sido fácil, pues a la falta de interés de algunos estudiantes se suma la carencia de materiales académicos adecuados para facilitar los procesos de formación.
“Vine a compartir mis raíces y aunque en un inicio muchos niños no lo querían, yo le digo que aprender cultura e idioma no es vergüenza, es orgullo. Siempre hemos creído que lo nuestro no vale, pero yo me siento orgullosa de lo que soy y de poder hablar mi idioma. En nuestro pueblo nos quisieron quitar eso, pero nuestro cacique no lo permitió” comenta la docente.
Actualmente, el trabajo diario de Villagra se apoya en los escasos materiales que funcionarios de la Escuela de Filología de la UCR le ayudaron a elaborar, y por medio de los cuales tiene la oportunidad de enseñar a las nuevas generaciones los nombres de animales, las partes del cuerpo, los números y algunos abecedarios.
Mujeres y jóvenes, poblaciones en desventaja
Isabel Rivera es integrante de la Asociación de Mujeres Mano de Tigre, una de las cuatro organizaciones que opera en el territorio Térraba, pero la única agrupación integrada exclusivamente por mujeres, varias de las cuales, crían a sus hijos mientras cumplen su papel como jefas de hogar.
En su caso, la atención de la casa y sus responsabilidades como madre, se combinan con la búsqueda de ingresos económicos por medio de actividades como la costura y la oferta de servicios de hospedaje en su casa, para los turistas y académicos que visitan esta comunidad donde las opciones de trabajo para las mujeres son escasas.
Rivera está consciente de la importancia que tiene la posibilidad de que al igual que ella, otras mujeres puedan generar sus propios ingresos, pues asegura que en diversas ocasiones la dependencia económica a las parejas o incluso a los padres, las coloca en situaciones de violencia intrafamiliar.
La vecina asegura que junto a la generación de opciones de trabajo, resulta trascendental que las mujeres de la comunidad se sientan más empoderadas, a fin de que puedan incidir en espacios de toma de decisión en los que actualmente sigue primando la visión e intereses de los hombres.
“Los hombres son los que hablan, las mujeres son las que cocinan o hacen la limpieza (…) las mujeres no mandan en el territorio y además, vivimos la violencia desde distintos ámbitos, porque mienten al decir que nosotras también tomamos decisiones”, afirmó la madre de cuatro hijos.
En medio de este contexto, Kiran Sibaja Rivera de 14 años y estudiante de octavo año en el colegio de la comunidad, sabe que debe prepararse para poder salir adelante como profesional y para propiciar mejores condiciones de vida para su familia y el resto de su comunidad.
Sin embargo, los sueños y aspiraciones de esta joven se ven amenazados ante lo que ella misma valora como una formación impartida por profesores poco preparados, que además carecen de espacios de capacitación para mejorar el conocimiento que llevan a las aulas. Asegura que los vacíos del proceso académico merman el interés de otros jóvenes, quienes no en pocas ocasiones prefieren salir del colegio para ir a jornalear o quedarse en la calle, donde se exponen a realidades cada vez más normalizadas en el territorio como la venta de drogas.
Intervención académica con visión social
Las diversas situaciones que plantea la realidad cotidiana de los Térraba evidencian la importancia de que la comunidad académica siga interviniendo en las comunidades indígenas del país por medio de procesos de participación respetuosos de su identidad cultural y del rumbo que plantean para sus pueblos.
Allen Cordero, director de la Escuela de Sociología, enfatizó el compromiso de la UCR de dar continuidad a los procesos de acercamiento que desde hace años instancias como la Vicerrectoría iniciaron en estas zonas del país; de la misma forma, se buscan implementar nuevas iniciativas de trabajo conjunto que permitan a esta población mejorar sus condiciones de vida.
Investigadora propone despertar la curiosidad científica en niños y jóvenes a través de la televisión
Patricia Esquivel Rodríguez ha enfocado su carrera en la caracterización y valoración de materiales vegetales promisorios desde el punto de vista agronómico, tecnológico y nutricional, tales como pitahaya, papaya, sapote, pejibaye y jocote. – foto Anel Kenjekeeva.
La Dra. Patricia Esquivel Rodríguez, docente e investigadora de la Escuela de Tecnología de Alimentos fue designada como Catedrática Humbolt 2018, una designación que le permitirá dedicarse exclusivamente a la investigación durante un año completo.
Inspirada por su experiencia como madre y estudiante becada por el Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD), Esquivel se propone durante el 2018 un nuevo reto: impulsar en Costa Rica el desarrollo y uso de material audiovisual para fortalecer la enseñanza de las ciencias.
«En nuestras manos está abrir los espacios para que nuestros jóvenes tengan la oportunidad de despertar esa curiosidad científica» acotó la investigadora durante el acto de designación que se realizó el 19 de diciembre en la Sala Girasol de la Vicerrectoría de Investigación.
Su propuesta abarca tres proyectos: El primero es la elaboración de videos cortos sobre temas de ciencias incluidos en los programas de educación para décimo y undécimo año, con el propósito de fortalecer los conocimientos de los estudiantes para las pruebas de Bachillerato. El segundo es la creación de un programa de televisión semanal que aborde estas temáticas.
Los hijos de la Dra. Patricia Esquivel, Víctor y Paula Jiménez, inspiraron a esta científica a hacer una propuesta que ayude a otros niños y jóvenes a despertar su curiosidad y aprender ciencias. – foto Anel Kenjekeeva.
Esta idea surge de la experiencia que adquirió durante sus años de estudio en Alemania a donde vivió en compañía de su esposo e hijos. Allí pudo conocer algunas herramientas que se utilizan en ese país para apoyar el proceso de aprendizaje de los niños, niñas y jóvenes a través de la televisión, que fueron de gran utilidad para sus propios hijos.
Por otra parte, la investigadora se propone replicar el proyecto «Kinder Uni», o universidad para niños en Costa Rica, el cual surgió en el 2002 en la Universidad de Tübingen, Alemania y actualmente funciona en las principales universidades de ese país y se ha extendido a otros países europeos. Su objetivo es abrir la universidad a la enseñanza de niños y niñas.
«Estimular la curiosidad científica es un reto para nuestro país, ya que se requieren profesionales y técnicos en los ámbitos de ciencia, tecnología e innovación con bases sólidas que se adquieren en el cursos de la educación primaria y secundaria«.
Patricia Esquivel Rodríguez
Por su trayectoria como investigadora y su innovadora propuesta el Consejo Consultivo de la Cátedra Humboltla eligió como catedrática 2018. El consejo estuvo conformado por el Dr. Fernando Santamaría, Vicerrector de Investigación de la UCR y la Dra. Ana Mercedes Pérez, el Sr. Michael Eschweiler, director del DAAD en Costa Rica y la Sra. Irena Rusak, coordinadora de programas Bilaterales del DAAD.
La Dra. Patricia Esquivel es licenciada en Tecnología de Alimentos por la Escuela de Tecnología de Alimentos de la Universidad de Costa Rica, Magíster Scientiae en Ciencia de los Alimentos y Doctorado Académico por la Universität Hohenheim, Stuttgart, Alemania. Sus áreas de interés académico son: Alimentos funcionales, Pigmentos Polifenoles y Polisacáridos.
Cátedra Humbolt
La Cátedra Humbolt fue creada en el 2004 mediante una carta de entendimiento que suscribió el Gobierno de la República Federal de Alemania y el Gobierno de Costa Rica. El principal objetivo es fomentar el intercambio en todas las disciplinas del conocimiento, por medio de la ejecución de cursos, conferencias, congresos, coloquios y publicaciones.
La cátedra es coordinada por el Centro de Investigación en Identidad y Cultura Latinoamericanas (CIICLA) y los Posgrados de Historia, Ciencias, Estudios de la Sociedad y la Cultura y cuenta con el apoyo del Servicio de Intercambio Académico Alemán (DAAD).
La persona designada como Catedrática Humbolt se dedica un año exclusivamente a la investigación. Para optar por este reconocimiento el científico o científica postulante debe cumplir con varios requisitos como ser académico con grado de catedrático y poseer un proyecto de investigación en curso que involucre a otras áreas del conocimiento.
El Consejo Universitario concluyó que la actuación del rector fue en un rol de instrumentación presupuestaria, en un proceso donde intervinieron varias instancias universitarias como puntos de control y filtro. (Foto. Andrea Jiménez).
Mediante un acuerdo ratificado este martes 19 de diciembre, el Consejo Universitario de la Universidad de Costa Rica (UCR) declaró que la actuación del rector, Dr. Henning Jensen Pennington, con respecto al proceso de aprobación presupuestaria de la partida de «Servicios Especiales» de la Rectoría, para la plaza en la que se nombró a su hija en el Centro Infantil Laboratorio (CIL), no configura causa grave que haga perjudicial su permanencia en el cargo, que es el requisito estatutario para convocar la Asamblea Plebiscitaria y que esta decida si revoca o no el nombramiento.
El criterio se sustenta en el dictamen elaborado por la Comisión Especial, conformada por tres miembros de este Órgano Colegiado, que analizó el informe de la Oficina de Contraloría Universitaria OCU-R-111-2016, así como toda la documentación relacionada con este caso, en el cual se le atribuye al rector la presunta conducta irregular.
De acuerdo con la resolución del Consejo, la revocatoria de mandato del rector “resultaría desproporcionada e improcedente si se considera que sus actuaciones se realizaron dentro del marco jurídico predispuesto en los procedimientos de aprobación presupuestaria, los cuales, según su naturaleza, demandaban el cumplimiento de un deber ineludible atinente al cargo de rector”.
En vista de que en este momento existe una denuncia contra el rector, tramitada ante el Ministerio Público (expediente penal Nº 16-013340-042-PE) y que anteriormente el mismo Consejo Universitario había determinado que en la UCR no existe un procedimiento para analizar, disciplinariamente, la actuación del rector, el Órgano Colegiado dejó claro que este último acuerdo es de orden político institucional.
Para cumplir con el mandato dado por el Consejo Universitario, la Comisión Especial analizó tres procesos institucionales: el de regularización de la partida de “Servicios Especiales”, el de aprobación presupuestaria para cubrir la necesidad de recurso humano en el CIL, y el de nombramiento de funcionarios administrativos.
Dicho análisis concluyó que la actuación del rector Jensen se circunscribió a un rol instrumental de aprobación presupuestaria, como un eslabón de toda una cadena de instancias que intervienen en dicho proceso y que el nombramiento de Elena Jensen siguió todos los procedimientos institucionales y fue hecho directamente por la Dirección del CIL, no por el rector.
La decisión del Consejo Universitario de nombrar de su seno dicha comisión se dio después de que resultaron infructuosos otros esfuerzos para que ese análisis lo hiciera un grupo de personas integrantes de los Consejos de Área.
El Centro de Investigación en Estudios de la Mujer (CIEM) de la Universidad de Costa Rica (UCR) suma 30 años de existencia, periodo en el cual, ha evidenciado su compromiso con las razones que motivaron su existencia y que continúan guiando su trabajo.
La desigualdad, la discriminación y el rezago han acompañado la vida de las mujeres a lo largo de la historia, pero esa realidad fue reconocida mundialmente hasta que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró la década de 1975 a 1985 como el decenio de las mujeres.
Tras la celebración de la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer en México, los estados miembros de la ONU se comprometieron a iniciar un proceso de cambio que favoreció la legitimación de las luchas que mujeres en todo el mundo venían desarrollando.
El movimiento feminista en Costa Rica y el resto de Centroamérica también había emprendido sus procesos de organización para exigir demandas concretas que tomaban mayor fuerza cada día, en medio de un efervescente contexto regional.
La declaratoria de la ONU hizo un llamado al sector académico y particularmente a las universidades, para que contribuyeran con la construcción de instancias especializadas, así como programas de grado y pregrado que estudiaran la realidad de las mujeres.
El llamado tuvo impacto en todo el mundo y a partir de 1980 empezaron a consolidarse esfuerzos académicos en Europa y Estados Unidos. En 1887, la UCR se sumó a la iniciativa con la creación del Programa Institucional Interdisciplinario de Estudios de Género (PRIEG), adscrito a la Escuela de Psicología.
La unidad tuvo a cargo la coordinación e integración de las numerosas experiencias de investigación, docencia y acción social que se desarrollaban en la institución desde los años 70`s, con el objetivo de generar conocimiento sobre la condición que experimentaban las mujeres en el país.
Un año más tarde, el PRIEG se convirtió en un programa permanente de la institución, adscrito a la Vicerrectoria de Docencia y fortaleció la ejecución de importantes espacios de reflexión y debate, e incluso, en 1992 dio lugar a la Maestría en Estudios de Género.
El programa se adscribe al Sistema de Estudios de Posgrado (SEP) y se imparte por primera vez en 1993, con lo que se consolida como el primer espacio académico de su tipo en toda América Latina y el Caribe. La Maestría promueve más tarde, la creación de una Red Centroamericana de Programas de Estudios de Género y de la Mujer.
En 1999, la UCR cierra las funciones del PRIEG para dar lugar a la consolidación del actual CIEM; las competencias otorgadas incrementaron las posibilidades de incidencia de la unidad y marcaron el inicio de procesos investigativos, académicos y de acción social con mayor autonomía e impacto social.
Las académicas fortalecieron más que nunca sus vínculos de trabajo con los grupos de mujeres en las diferentes localidades del país y generaron investigaciones que a partir de datos concretos evidenciaron la necesidad de consolidar legislación con perspectiva de género.
Desde entonces, el CIEM cumplió un papel clave en la formulación y aprobación de legislación y políticas públicas como la Ley de Igualdad Social de la Mujer, La Ley de Violencia Doméstica, la Ley contra el Hostigamiento Sexual en el Empleo y la Docencia y la Ley de Paternidad Responsable.
Las pequeñas acciones cotidianas y también los grandes logros han evidenciado el compromiso del CIEM con la construcción de una sociedad más justa, en la que las oportunidades sean equitativas y ninguna voz sea silenciada.
Una importante participación en el debate público, la preparación de mujeres que nutren la labor de instituciones públicas en temas de género y la consolidación de alianzas con 23 universidades alrededor del mundo, son solo algunas de las iniciativas que evidencian un norte claro en la labor de la unidad.
Lejos de intentar favorecer a un solo sector de la población o tratarse de una agrupación exclusivamente de mujeres, el colectivo feminista es cada día más diverso y reconoce abiertamente, la necesidad de seguirse fortaleciendo para atender los desafíos actuales.
Muchas de las demandas que motivaron el origen de la lucha feminista en el país y en el resto del mundo siguen pendientes y conquistas consolidadas en el pasado amenazan con revertirse, una realidad que obliga al movimiento a mantenerse vigilante.
El camino nunca ha sido fácil y la lucha sigue activa desde las calles y desde las aulas universitarias, una sinergia denominada activismo desde la academia que casi nunca ha sido respaldada o al menos bien valorada.
Pero el movimiento feminista sabe que la desaprobación es natural, cuando se lucha contra el sistema social establecido y se proponen otras formas de pensamiento, que cuestionan comportamientos, evidencian injusticias y incluso, perjudican los intereses que quienes ostentan el poder.
Hoy, tras 30 años de haber legitimado esta lucha desde la Universidad de Costa Rica, las mujeres que han liderado la labor del CIEM reconocen el valor de los logros alcanzados pero aún más, de la necesidad de seguir adelante con una misión que está lejos de ser cumplida.
La psicóloga Nora Garita Bonilla lideró los procesos de trabajo del CIEM como directora de la unidad del 2012 al 2016.
La socióloga Montserrat Sagot Rodríguez se desempaña desde el 2016 y hasta hoy como directora del CIEM.
La psicóloga Mirta González Suárez nutrió la labor del CIEM a lo largo de su carrera profesional y fungió como primera directora de la Maestría en Estudios de Género.
Laura Guzmán Stein, es trabajadora social y fungió como coordinadora del PRIEG de 1989 a 1999. Posteriormente, se convirtió en la primera directora del CIEM de 1999 al 2006.
Teresita Ramellini Centella, es psicóloga y tuvo a su cargo la dirección del CIEM del 2006 al 2012.
Más de 700 proyectos en ejecución, servicio social y programas de formación continua y abierta, definen a una Universidad que es para todos
Entrevista a Marjorie Jiménez Castro, vicerrectora de Acción Social
Dentro de la formación integral y humanista que se desarrolla en la Universidad de Costa Rica desde la década de los años setenta, la acción social está integrada en el currículo de todas las carreras que se imparten mediante los proyectos de Trabajo Comunal Universitario (TCU).
La Vicerrectoría de Acción Social es la instancia académica encargada de facilitar la relación entre la Universidad de Costa Rica y la sociedad, de manera que la Institución pueda cumplir efectivamente con el propósito de contribuir con las transformaciones que se necesitan para el logro del bien común. La interacción permanente por medio de la acción social le permite a la Universidad construir nuevo conocimiento, entender y atender necesidades, escuchar demandas y enriquecer su labor, en estrecha relación con la comunidad.
Y precisamente sobre esa interacción de saberes entre la UCR y la sociedad en este 2017, conversamos con la Mag. Marjorie Jiménez Castro, quien está al frente de dicha Vicerrectoría.
–¿Cuál es el peso, la relevancia, de la Vicerrectoría de Acción Social (VAS) dentro del engranaje de la Universidad de Costa Rica?
Mag. Marjorie Jiménez Castro: El quehacer de la Acción Social tiene que ver con el modelo de sociedad que queremos y también con el modelo de Universidad que aspiramos. Por eso es parte de la formación integral que se otorga en las diferentes disciplinas impartidas en la institución. La acción social es un eje que atraviesa todo el quehacerde la UCR, la docencia y la investigación; busca contribuir de manera solidaria y dialógica con los más diversos sectores del país, especialmente con aquellos con menores oportunidades.
Nuestra acción social posibilita una construcción dialógica entre la Universidad y los más diversos sectores sociales de nuestro país, pero sobre todo los vulnerabilizados. Es una oportunidad para que docentes y estudiantes se acerquen a otras formas de conocimiento que se aprehenden, cuando salimos de las aulas universitarias e interactuamos con las realidades nacionales. Con esta oportunidad crece la universidad y las comunidades en un aprendizaje mutuo.
Desde la Acción Social hablamos de solidaridad, del bien común, de fortalecer los grupos y comunidades excluidas y con menos oportunidades, de generar procesos de liberación y el desarrollo de las capacidades comunitarias. Esas son principalmente las comunidades y grupos sociales con los que queremos compartir desde las ciencias sociales y desde todos los ámbitos del quehacer universitario.
– ¿Cuáles ideas han sostenido su gestión durante este tiempo al frente de la VAS?
MJ: Mi gestión no se encuentra fuera de la controversia y de las ambigüedades a las que se enfrenta la acción social o la extensión universitaria en las muchas universidades latinoamericanas en la actualidad.
Con la extensión no solo se busca vincular los procesos de enseñanza y creación de conocimiento con los grandes problemas nacionales y necesidades de los sectores populares de la sociedad, sino que ha permitido articular proyectos políticos-académicos que implican una manera de hacer universidad.
Tenemos en la actualidad dos modelos principales de hacer acción social o extensión en la mayoría de los países latinoamericanos, uno que sostiene que todas las actividades que se hacen son extensión: por ejemplo, la difusión cultural, divulgación científica y transferencia tecnológica. El otro es una mezcla de las ideas de la educación popular y la investigación-acción-participación o extensión crítica en algunas universidades uruguayas o extensión popular en universidades brasileñas.
El III Congreso Universitario marcó un camino para la Vicerrectoría, se trata de aprender, formarnos mutuamente y compartir conocimientos. María Eugenia Dengo, vicerrectora de Acción social de 1974 – 1976, indicaba que “el contenido característico de la acción social ha de ser la interrelación con la sociedad costarricense, que sustente y dé sentido a la Universidad y a la que por lo tanto, la Universidad se debe. No es simplemente el criterio de proyectarse a la sociedad o de realizar extensión de las aulas hacia ella. Es trabajar de cara a la sociedad en labor recíproca de dar y recibir y de enriquecer continuamente el contenido de Acción Social”.
–¿Cuáles son los principales logros alcanzados desde que usted asumió el cargo?
MJ: Los logros alcanzados han sido producto de una serie de esfuerzos e iniciativas colectivas, han participado comunidades, estudiantes, docentes de todas las unidades académicas, funcionarios y funcionarias de la VAS. Por ello quisiera reconocer algunas de esas acciones formuladas y ejecutadas por los responsables de cada instancia:
Para empezar, la VAS brinda acompañamiento, talleres y asesorías a nueve programas de Acción Social, 116 proyectos de Extensión Cultural, 453 de la Sección de Extensión Docente (292 de Educación Permanente, 67 Servicios especiales y 94 de Trabajo en comunidad) y 156 proyectos de Trabajo Comunal Universitario. Esta labor cotidiana es fundamental para el desarrollo de los proyectos.
“La máster Jiménez es una persona que ha impulsado sobre manera la acción social en las comunidades del Golfo de Nicoya y ha impulsado proyectos en regiones altamente vulnerables», así se refirió a ella el rector Henning Jensen Pennington, al nombrarla en el puesto en mayo del 2016. Jiménez se había desempeñado como Directora de la Sede del Pacífico de la UCR.
Específicamente quisiera resaltar algunos proyectos de las diferentes secciones que cumplieron una labor muy importante durante este año 2017:
El 2017 constituyó para la Vicerrectoría de Acción Social, y en general para la Universidad de Costa Rica, un año de grandes logros en el trabajo junto a Pueblos Indígenas. Las acciones del Plan Quinquenal para Pueblos Indígenas permitieron la realización de tutorías académicas a más de 400 estudiantes de décimo y undécimo año, de 11 colegios en territorios indígenas. Esta acción institucional fue posible mediante el trabajo conjunto entre la Universidad y las comunidades educativas de los colegios. Asimismo, se apoyó a 33 estudiantes de primer ingreso provenientes de territorios y pueblos indígenas en su proceso de adaptación a la vida universitaria.
Un hecho relevante para el 2017, fue el avance en la conformación de una Red Institucional para el trabajo con Pueblos Indígenas. La creación de esta Red permitirá a la Universidad tener una instancia que articule los diferentes proyectos de Acción Social y de otras vicerrectorías que se llevan a cabo en territorios, lo cual facilitará espacios de intercambio entre las iniciativas y un mejor uso de los recursos institucionales.
ED-74 “Atención Psicosocial ante situaciones de desastres y emergencias”, de la Escuela de Psicología”. Brinda atención psicosocial frente a emergencias y desastres ocurridos en la Universidad de Costa Rica y a nivel nacional cuando la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y atención de Emergencias lo convoca.
ED- 3207 “Construyendo un Modelo de Gestión Educativa Territorial” de la Escuela de Administración Educativa, el cual genera herramientas y un estilo de educación desde lo no formal en líderes y lideresas de Upala, además de emprender las acciones que se implementarán en el marco de recuperación del Huracán Otto.
TCU – 596 “Apoyo a la gestión local comunitaria en Costa Rica” de la Escuela de Geografía, el cual entrega a las organizaciones de base de las comunidades, la valoración integral de su espacio rural realizado mediante vinculo estratégico con la Asociación de Desarrollo Integral u organizaciones de productores comunitarios.
TCU-509 “Prevengamos los riesgos ante los desastres”, de la Escuela de Trabajo Social. El proyecto consistía en la gestión del riesgo de la localidad y el fortalecimiento de la gestión articulada entre diversos actores locales e institucionales.
TCU-486 “Contribución a la conservación y revitalización de la cocina tradicional costarricense”, de la Escuela de Nutrición, cuyo objetivo fue contribuir con acciones educativas, de investigación-acción, difusión y producción de materiales diversos sobre la cocina tradicional costarricense.
EC-408 – “Diversidad lingüística” es un proyecto que trabaja en documentar y revitalizar de las lenguas indígenas costarricenses.
El programa PROIN que como proyecto nació en el año 2009 para ofrecer a la población con discapacidad cognitiva moderada, la oportunidad de incluirse en el ambiente universitario a través de cursos libres que les permite cumplir con su derecho a la educación continua y a su desarrollo personal y social con dignidad. Un logro de la VAS fue la consolidación de este proyecto como Programa Institucional, lo que ha convertido a nuestra universidad en líder de la inclusión de personas con discapacidad, para convertirnos en la Universidad para realmente todos y todas.
El Programa Institucional para la Persona Adulta y Adulta Mayor (PIAM) se ha posicionado como un referente a nivel nacional e internacional en temas relacionados con la vejez y el envejecimiento, particularmente en lo que respecta a la educación para mayores. Razón por la cual participó durante el 2017 en distintos espacios vinculados al Ministerio de Salud Pública, Red de Atención Progresiva para el Cuido Integral de las Personas Adultas Mayores, Consejo Nacional de Rectores, Encuentro Mundial de Zonas Azules, intercambio internacional con la Universidad de Alicante PUAM-UA y la Universidad de Extremadura;
Las “Iniciativas Estudiantiles” reunieron este año un total 26 propuestas. Las poblaciones con las cuales se trabajó fueron: población joven e infantil (60%), mientras que el 40% de los proyectos trabajaron con personas adultas. Se logró la consolidación del grupo de jóvenes «Liderazgo juvenil Salitre», el fortalecimiento de la RED de colectivos de mujeres de occidente y culminación de exposición fotográfica «Mujeres transformando espacios» en el Museo de San Ramón y la articulación con gobiernos locales, como Tucurrique y Curridabat (por medio de la Casa del Pueblo en Granadilla).Mediante la Resolución VAS-08-2016 sobre Trabajo Comunal Universitario, proyectos de Extensión Docente y Extensión Cultural y en coordinación con el despacho de la Ministra de Educación, se busca fortalecer la educación secundaria en el país.
Para la vicerrectora de Acción Social, el trabajo y el compromiso de los diferentes funcionarios y funcionarias de la VAS, hace posible que la UCR se acerque a las diferentes comunidades y poblaciones del país en una construcción mutua de conocimientos. Fotografía: Archivo VAS-UCR.
Los trabajos comunales afines a la temática educativa, así como otros proyectos de la VAS como Tutoría Indígenas, Habilidades para la vida de la Facultad de Educación, trabajan no solamente en reforzar los contenidos en materias de alto índice de exclusión escolar, sino que se realizaron actividades lúdico-creativas que benefician el desarrollo integral de los estudiantes de secundaria y de los universitarios. Durante el 2017, la Vicerrectoría de Acción Social cuenta con 177 proyectos de TCU, ED y EC en el tema educativo para un aproximado de 316 mil horas anuales dedicadas a este fin.
La Sección de Extensión Cultural tuvo a cargo la organización de una serie de actividades culturales y académicas en torno a la celebración de las declaratorias Por la Madre Tierra del año 2016 y Las Universidades públicas por la Vida, el diálogo y la Paz del 2017.
Se ejecutaron 20 proyectosde Fondos Concursables VAS. Estos proyectos se formularon desde unidades académicas, como Ciencias básicas, Agroalimentarias, Salud, Ciencias, Artes y Letras, instituto Clodomiro Picado, Centro Investigaciones Agronómicas, Sede del Caribe, del Pacífico y Recinto de Golfito.
Los proyectos abarcaron prácticamente todas las regiones y provincias del país, y beneficiaron a poblaciones diversas, como comunidades indígenas, niños y niñas sordas del Centro Nacional de Educación Especial Fernando Centeno Güell, poblaciones de Puntarenas, maestros y maestras de territorios indígenas, agricultores orgánicos, consumidores, productores y procesadores de savia del coyol, docentes de preescolar y primaria del MEP de Golfito, mujeres participantes del Programa Estilos de Vida Saludable, estudiantes de colegios públicos, mineros del Distrito de la Sierra, mujeres en la dinámica de tráfico de drogas, población nativa y migrante de las regiones bananeras.
Se creó la Comisión interdisciplinaria por la justicia penitenciaria (CIJPE) como resultado del proceso de trabajo con el Ministerio de Justicia y Paz, desde la Unidad de Programas Institucionales y en conjunto con las Escuelas de Psicología, Antropología, Trabajo Social, Química, Ciencias Políticas, la Facultad de Derecho y proyectos de iniciativas estudiantiles.
El proyecto Habilidades para la vida es uno de los campos de trabajo de acción social, en conjunto con la Facultad de Educación, dirigido a jóvenes de secundaria de zonas alejadas del Gran Área Metropolitana, que ha venido a incrementar notablemente sus opciones de ingresar a la educación superior pública. Fotografía: Archivo ODI-UCR.
Los Campamentos de Desarrollo Humano, hacia el acceso universal de la educación es una propuesta intersedes, que se realizó durante los meses de enero, febrero y marzo 2017 en la Sede de Guanacaste, la Sede de Occidente, la Sede de Caribe, la Sede de Turrialba, la Sede de Pacífico, así como los Recintos de Golfito, Guápiles, Santa Cruz, Paraíso y Grecia. Se ofrecieron 355 a una población directa 4041 personas en el marco de 355 actividades educativas. Las temáticas fueron diversas, temas de medio ambiente, campamentos de marimbas y de conservación de murciélagos, y un campamento de trompetas.
Foro de Acción Social hacia la universidad de los saberes, por el bien común se inscribe como parte de las actividades de conmemoración de los 100 años de la Reforma de Córdoba y es un gran esfuerzo realizado por 46 unidades académicas que han reflexionado sobre su quehacer y el de las VAS. Se ha generado una histórica cantidad de materiales sobre la acción social y su papel en la Universidad. Solamente la unidad de Comunicación de la VAS generó más de 20 videos sobre el tema.
–En su criterio, ¿cuáles aspectos del quehacer de la Vicerrectoría de Acción Social se deben fortalecer?
MJ: Podría mencionar algunos aspectos señalados por las unidades y que comparto:
– Debemos superar la excesiva tramitología y dar paso a procesos más sencillos y fluidos. A partir del próximo año, iniciaremos con la puesta en marcha de una manera diferente de trabajar desde la VAS, espero que esta manera de trabajo contribuya a solucionar estas dificultades.
– Debemos fortalecer el reconocimiento a la labor de la acción social, me parece fundamental darle el mérito a quienes dedican su trabajo para que esta institución se siga considerando, por las comunidades y por muchos grupos sociales, humanista y solidaria. Desde la VAS debemos insistir y dar herramientas para la sistematización del conocimiento generado fuera de las aulas universitarias y revisar las evaluaciones aplicadas para el puntaje que se asigna. También creo que las unidades académicas deben, de acuerdo con sus planes de desarrollo y competencias, asignar más recursos a la acción social.
– Mayor claridad de todos los que participamos en este vínculo universidad – sociedad, sobre los alcances y lo que definitivamente no es Acción Social.
– Formación y preparación académica de los proyectistas de Acción Social en temas fundamentales para el desempeño en este pilar universitario.
–¿Cuántos proyectos de Acción Social se encuentran en etapa de ejecución?
MJ: Por medio de la acción social se defiende la universidad pública, a través de más de 700 proyectos presentados por docentes y estudiantes de las más diversas unidades académicas, por medio de los programas de Acción Social como PROIN, PIAM, KIOSKOS AMBIENTALES, PEA, entre otros.
Estamos desarrollando una Unidad de graduados y graduadas, lo primero es contar con una base de datos para tener información actualizada sobre la población graduada. Este es un primer vínculo que nos ha permitido recibir insumos de estas personas con solicitudes, propuestas y ansias de volver a estar en contacto con la Universidad.
Se inició la estrategia institucional Red Alumni UCR, la cual pretende enlazar el trabajo de las diferentes Unidades con la población graduada para dar atención integral, al tiempo que se recupere la especificidad de cada área, desde metodologías colaborativas. Desde esta red se realizará un plan de trabajo para una primera etapa de acercamiento con la población graduada durante todo el 2018.
Adicionalmente, como proyecciones, estamos planteando levantar una estrategia de apoyo profesional a comunidades (Consultorios) junto con la Unidad de programas institucionales de Acción Social. En la misma línea, estaremos incorporando a la población graduada a los proyectos que se desarrollan en las comunidades y abriendo espacios para la incorporación de grupos artísticos, deportivos y recreativos de ex alumnas-os que quieran volver a ser parte de la Universidad.
Otro proyecto importante es la Escuela de Verano organizada por la Unión Latinoamericana de Extensión Universitaria, la UNA y la UCR. Esta escuela de verano de Extensión Universitaria y Acción Social será́ un espacio de formación, para docentes y estudiantes de universidades Latinoamericanas, que permita teorizar y discutir sobre los abordajes teórico-metodológicos de la Acción Social, la producción de conocimiento, los procesos organizativos, reivindicativos y de interacción con las comunidades, las cuales también serán participantes de la Escuela.
Con la Escuela de Verano y con el Manifiesto sobre el posicionamiento político de la Acción Social, concluiremos un foro histórico para nuestra institución justo en el marco de la celebración de la Reforma de Córdoba. Uno de los nuevos conceptos que se deberán incluir en las agendas políticas de las universidades de América Latina, será sin duda el de Acción Social o Extensión Crítica.
El tercer proyecto que desarrollaremos desde la VAS durante el 2018 es la EXPO UCR en las regiones, como parte de la celebración del año de la Regionalización. Cada sede universitaria organizará, en el marco de esta conmemoración y en colaboración nuestra, la presentación de los proyectos académicos importantes para las regiones y el país. Aprovecharemos el año de la Regionalización para hacer un reconocimiento al docente que se haya destacado en la Acción Social con el otorgamiento del premio María Eugenia Dengo.
–¿Cuáles son los principales derroteros de la acción social hacia los que la UCR se está enrumbando?
MJ: Las contradicciones que tenemos a lo interno, cómo enfrentarlas y cómo continuar, nos motiva a organizar una reflexión institucional que oriente nuestro quehacer hacia una construcción participativa de lo que debe ser Acción Social en la UCR, esa es la razón principal por la que organizamos un foro en el 2016 y que concluye con la visita de Boaventura de Sousa Santos en abril del próximo año.
Debemos repensar y revisar cómo funciona la Vicerrectoría de Acción, desde la estructura funcional, hasta los conceptos que estamos manejando. Si bien es cierto la Vicerrectoría nace como una Vicerrectoría de Acción Social, mantenemos ideas extensionistas que debemos superar, sobre todo en un contexto que cobra mayor importancia el trabajo en redes y no la departamentalización de los saberes y los espacios.
Algo similar ocurre en las unidades académicas cuando prevalece el interés por lo académico, sin tomar en cuenta las necesidades del otro. Por esta razón, nos hemos dado a la tarea de analizar, desde la Vicerrectoría, las comunidades y las unidades académicas, la manera en cómo estamos formulando proyectos, sobre las herramientas metodológicas y administrativas utilizadas, la forma en cómo queremos acercarnos y reconocer a las comunidades, el concepto de la Acción Social que debemos utilizar para ser coherentes con los principios y valores institucionales. Este enorme trabajo nos lleva a redefinir y reivindicar la acción social y lo que esto significa para una universidad estatal como la nuestra.
Otra gran tarea es continuar motivando, facilitando y apoyando a las unidades académicas, para que incluyan en sus agendas de trabajo en red y de manera interdisciplinaria y transdisciplinaria, la atención de grandes problemáticas nacionales como: el fortalecimiento de la educación en nuestro país por medio de los Campamentos de Desarrollo Humano y el TCU, la inclusión de los pueblos indígenas, la accesibilidad y oportunidades para la población con discapacidad, los consultorios universitarios, solidarios y gratuitos, los derechos humanos, el desarrollo comunitario y fortalecimiento global, la salud, el arte, las tradiciones, el desarrollo ambiental sostenible y la socio productividad.
–¿Qué cantidad de recursos han sido asignados en este último año a la acción social?
MJ: Para el año 2017, el presupuesto ordinario para la Acción Social de la Universidad de Costa Rica asciende a ¢ 7,908.4 millones, el cual corresponde a los recursos del Fondo de Educación Especial para la Educación Superior (FEES) que se destinan para fortalecimiento de la acción social, divulgación e información.
Dentro de la estructura programática de la Universidad de Costa Rica, el presupuesto de la Acción Social se distribuye en los procesos de Divulgación e información, el cual incluye un presupuesto de ¢4,126.4 millones, distribuidos entre los tres medios de comunicación institucional, el Semanario Universidad, las Radioemisoras, el Canal UCR, así como la Oficina de Divulgación e Información.
Por otro lado, las actividades de apoyo para la acción social se distribuyen principalmente en el aporte de recursos para el desarrollo de proyectos de extensión docente, extensión cultural o trabajo comunal universitario, así como las unidades de apoyo de la Vicerrectoría para el desarrollo de los mismos, financiamiento para las colecciones y museos y recursos para la convocatoria de fondos concursables para la acción social, cuyo presupuesto total asciende a ¢2,818.4 millones.
Se destina, también un presupuesto para el teatro universitario (¢97.3 millones), para el Centro Infantil Laboratorio, entre otros (¢313.2 millones), así mismo, la institución mantiene el presupuesto correspondiente a los compromisos adquiridos y que a la fecha se encuentran en proceso de liquidación, cuyo monto asciende a un presupuesto de ¢553 millones.
En lo correspondiente a la distribución de ₡260.000.000,00 (doscientos sesenta millones de colones) de la línea estratégica de regionalización, esta Vicerrectoría utilizó, ₡90.388.909,98 en 14 proyectos inscritos mediante el programa de Regionalización de la Vicerrectoría de Acción Social, que impulsa la formulación de proyectos en las regiones del país, con el fin de lograr objetivos específicos de desarrollo local en un período determinado, en una localización específica delimitada, con un impacto esperado y una forma integral de abordar el desarrollo humano. ₡93.859.805,29 se distribuyeron en los Campamentos de Desarrollo Humano, Encuentros Comunitarios, Etapas Básicas de Música, el Plan Maestro Upala para la atención del Huracán Otto, proyectos y programas que atienden lo sucedido con la Tormenta Nate, así como otros apoyos adicionales a proyectos inscritos en la Vicerrectoría. Finalmente se otorgaron ₡80.000.000,00 (ochenta millones de colones) para nombramientos de docentes que tienen a cargo proyectos en las sedes.
Tormenta Nate deja al descubierto debilidades estructurales que requieren atención
Costa Rica no es un país sostenible
El rastro de dolor, muerte y daños que dejan eventos como la tormenta Tropical Nate (2017), el huracán Otto (2016), los terremotos de Sámara en Guanacaste (2012) y de Cinchona (2009) en Alajuela, así como el deslizamiento de Calle Lajas en el cantón de Escazú (2010) y en el Bajo el Cacao de Fátima de Atenas (2007), dejan en claro que existen vacíos en materia de gestión del riesgo y el análisis que hacen las voces expertas de la Universiad de Costa Rica permiten afirmar que Costa Rica no es un país sostenible.
Costa Rica está ubicada en un escenario de multiamenaza. Es afectada de forma recurrente por fenómenos sísmicos y volcánicos, como también de manera frecuente por fuertes lluvias. Aunado al impacto social, las expectativas futuras de desarrollo se ven frustradas cada vez que una de estas emergencias azota a nuestra nación.
Solamente la tormenta tropical Nate dejó 117 rutas nacionales afectadas, 423 puentes dañados, 113.000 hectáreas de producción agrícola anegadas, 26 centros de salud, siete escuelas impactadas y la muerte de 14 personas, según los datos de la Comiisón Nacional de Emergencias (CNE), con pérdidas que superan los $380 millones.
Algunas autoridades nacionales catalogaron a la tormenta Nate (2017) como uno de los eventos más intensos y destructivos, sin embargo, diferentes especialistas de la Universidad de Costa Rica no coinciden con esta posición. Nate no fue el más intenso sino sólo uno de los más destructivos por el aumento de la vulnerabilidad. Expertos de la UCR insisten que no se debe responsabilizar a la naturaleza del impacto de los desastres, al momento de delimitar las razones que ocasionan el verdadero impacto se evidencia que las causas son el crecimiento urbano desmedido e informal, el inadecuado ordenamiento del territorio y un tema de gobernanza, entre los factores más recurrentes.
Compartimos la posición de las voces expertas de la Universidad de Costa Rica sobre los principales problemas así como las opciones viables y urgentes para disminuir su impacto.
Efectos de Tormenta Nate no se puede atribuir al cambio climático
Para los investigadores del Centro de Investigaciones Geofísicas (Cigefi) de la Universidad de Costa Rica (UCR), el Dr. Hugo Hidalgo León y el Dr. Eric Alfaro Martínez, los factores físicos que influyeron en el impacto de Nate fueron su posición con respecto al istmo centroamericano y su velocidad.
«El ciclón tropical Nate estaba posicionado de una forma tal que jalaba la humedad desde el océano Pacífico hacia el mar Caribe, con la particularidad de que ese aire húmedo y caliente que venía del Pacífico hacia tierra adentro se encontró con la cadena montañosa y provocó un temporal muy fuerte en la vertiente del Pacífico costarricense», comentó Alfaro. Además, la velocidad de desplazamiento del sistema era lenta y provocó que ese flujo siguiera entrando tierra adentro durante mucho tiempo. «Entre más dure el temporal, hay mayor acumulación de precipitación y mayores son los impactos desde el punto de vista físico», explicó Hidalgo.
La tormenta Nate ocurrió en una época en la que el istmo está expuesto a estos fenómenos hidrometeorológicos. De acuerdo con los estudios del Cigefi, el 71 % de los ciclones tropicales que ocurren cerca de América Central se producen durante los meses de agosto, setiembre y octubre, se trata de eventos esperables.
Otro factor mencionado por los físicos es que los ciclones tropicales responden a la variabilidad natural. «Hay años en los que las condiciones favorecen la aparición de ciclones tropicales y otros en los que no. Este año, el Atlántico tropical circundante a nuestra región estaba comparativamente más cálido que el Pacífico circundante a nuestra región», afirmó Alfaro, quien explicó que en los estudios realizados han encontrado que la calidez del agua es un factor que favorece la aparición de ciclones tropicales principalmente en la cuenca del Caribe, cerca de América Central.
Los científicos consideran que no se puede afirmar qué corresponde a la variación natural y al cambio climático, pues tendría que analizarse un período en el cual se puedan observar cambios o tendencias, y no a partir de un evento particular que ocurrió en cierto momento. Por tanto, no hay evidencia científica de que los ciclones tropicales en el Caribe y cerca de América Central estén aumentando o estén disminuyendo, según los investigadores.
A criterio de Hidalgo y de Alfaro, los impactos de estos fenómenos tienen muchas aristas, las cuales tienen que ver con la vulnerabilidad de la población debido principalmente a que el ordenamiento territorial no es el adecuado.
«Lo único que podemos hacer es ordenamiento territorial, y por supuesto, mejorar los sistemas de alerta para evitar impactos al menos en vidas humanas», expresó Hidalgo. Sin embargo, en la realidad son los mismos cantones y distritos del país los que reportan emergencia tras emergencia más impactos por la recurrencia de ciclones tropicales en el Caribe. Una evidencia más de que se puede y se debe planificar los riesgos.
«Si bien es cierto no hay evidencia estadística de que estén aumentando los ciclonestropicales cerca de América Central, cada año se reportan más impactos por laocurrencia de fenómenos hidrometeorológicos en la región. Esto quiere decir que laexplicación de esa tendencia positiva no es física, sino socioeconómica y ambiental, ypor eso es fundamental el ordenamiento territorial«, concluyó Alfaro.
Visión desde la sociología: impacto de eventos naturales cuestionan el actual modelo de desarrollo
Aunque la Tormenta Tropical Nate que impactó el país el pasado 5 y 6 de octubre es sin duda un fenómeno natural, sus efectos evidencian también orígenes o causas sociales que plantean la necesidad de replanteat el modelo de desarrollo.
Allen Cordero, director de la Escuela de Sociología de la Universidad de Costa Rica (UCR), recuerda que los efectos adversos de diversos fenómenos naturales alrededor del mundo son favorecidos por estilos de vida insostenibles con el medio ambiente. “Quienes dominan el mundo no quieren cambiar la política dominante y ven como positivo el desarrollo económico sin cuestionamientos”, afirmó Cordero.
Tales modelos de desarrollo no solo priorizan la dinámicas de producción y consumo de una sociedad claramente desigual, sino que también ocasionan que los sectores en condición de exclusión social sean los más afectados por estos acontecimientos. Cordero explica que, las poblaciones más vulnerables tanto a nivel rural como urbano se colocan en las zonas más riesgosas y donde fenómenos como Nate generan un impacto más constante y contundente sobre las vidas humanas.
“Viven a orillas de ríos, en terrenos con pendientes muy pronunciadas o con muchas fallas, porque son los lugares más accesibles económicamente, o incluso, llegaron ahí vía toma de tierras o invasiones, porque no les queda otro remedio” denuncia el académico.
Tales poblaciones carecen de pólizas que respondan por los daños o de ingresos suficientes para reponer lo perdido, pero además, antes de que terminen de recuperarse se exponen a convertirse nuevamente en víctimas de otros desastres que los condicionan a una sobrevivencia cada vez más precarizada.
Cordero asegura que para tratar de mitigar los efectos de estos fenómenos es necesario iniciar una lucha socio-política que cuestione este sistema económico que no sólo es insostenible, sino que también genera una distribución desigual de sus efectos.
Lejos de la implementación de políticas asistencialistas tras las emergencias, se plantea la necesidad de una planificación económica y social inclusiva y participativa, que tome en cuenta las demandas de las poblaciones en riesgo, e incluso, sus recomendaciones para la atención de las zonas más vulnerables.
Tal participación de la ciudadanía no sólo involucraría la transmisión de vivencias personales, sino también, de una memoria social que permita conocer las modificaciones que se han hecho a los territorios o los resultados obtenidos con determinadas prácticas productivas.
“Prevenir a mediano y largo plazo requiere negociación de diversas fuerzas sociales y políticas, atender desastres es muy importante pero no debe limitarse a políticas para la atención de emergencias” concluyó Cordero.
Análisis desde la geografía para estudio de Nate incluye el componente humano
El paso de la tormenta tropical Nate evidenció la vulnerabilidad del país en materia de gestión del riesgo. Sin embargo, los investigadores de la UCR consideran que esta es una buena oportunidad para que a futuro se puedan implementar acciones más efectivas, tomando en cuenta las lecciones aprendidas en esta tormenta y en fenómenos anteriores.
Desde el ámbito de la Geografía, el MSc. Francisco Solano Mata y la Dra. Isabel Avendaño Flores aseguran que los efectos de Nate deben analizarse desde tres escalas: 1) la atmosférica y espacial, 2) la relación entre la movilidad del evento y el efecto orográfico de nuestro sistema montañoso y 3) la de orden territorial.
En la escala atmosférica, los expertos describen que Nate se extendió desde la costa de El Salvador hasta la costa de nuestro país, y que además –por su dinámica de movilidad –fue capaz de potenciar el desplazamiento de una gran cantidad de humedad atmosférica que se distribuyó de manera abundante en torno a nuestra vertiente pacífica (precipitaciones de 500mm).
Ambos expertos coinciden en que la movilidad del evento, sumada al efecto orográfico de nuestro sistema montañoso, hizo que la precipitación intensa sobre el relieve fomentara el aumento significativo del caudal de los ríos y la activación de procesos de remoción en masa y erosión intensa en las laderas. Esta situación aumentó la carga de los materiales acarreados por los ríos y quebradas, lo que provocó el colapso de puentes, carreteras e inundaciones en algunos lugares de la región pacífica.
Aunque el impacto del fenómeno de Nate involucró un gran conjunto de situaciones, entre ellas: el efecto de la localización geográfica del itsmo, la época del año, la ubicación de la zona de convergencia intertropical, las condiciones climatológicas y del efecto del sistema montañoso, los investigadores afirman que el impacto de Nate puede ser explicado por una tercera causa: el componente humano.
“Se debe considerar como una tercera razón, la escala del orden territorial, es decir el efecto que tienen las actividades humanas en el espacio, como por ejemplo la ubicación de viviendas, desarrollos inmobiliarios y aperturas de vías en zonas de dominio de los ríos y costas, situaciones que son muy recurrentes en el país y que ya han sido vividas y documentadas por efectos de fenómenos similares como Juana en 1998 y César en 1996”.
Lecciones que aprender
Desde la perspectiva de los investigadores, el país debe mejorar en materia de gobernanza y lograr la puesta en marcha de la Estrategia Nacional de Ordenamiento Territorial al 2040, una política pública que fue creada con el objetivo de fomentar la planificación de los gobiernos locales en materia de gestión del riesgo.
Ante este panorama, los expertos consideran que el estado debe tomar en serio la propuesta y ejercer un efecto vinculante y obligatorio en todas las escalas (nacional, cantonal, local y personal) de las herramientas que provee la Política Nacional de Gestión del Riesgo al 2030.
Otro punto que mencionaron, es la implementación por parte de las autoridades de una política de “cero tolerancia a la corrupción y al tráfico de influencias”, una práctica, que en su opinión, les ha permitido a muchos empresarios y constructoras desarrollar proyectos inmobiliarios y de vivienda en zonas de riesgo o espacios que no cumplen con la normativa.
Por último, los expertos de la UCR afirman que es urgente fortalecer la comprensión educativa de los ciudadanos en materia de geografía, donde se incluyan los diferentes ámbitos de acción (nacional, regional, local e individual).
Emergencia pone en jaque planificación del territorio
Durante los últimos 40 años, la mancha urbana se ha triplicado. Según datos del Estado de la Región y del Estado de la Nación del 2016, en Costa Rica, su capital y zonas periféricas, se pasó de 15.000 ha en 1995 a más de 20.000 ha en 2014, lo que representa un crecimiento del 46,5%, en una década. De 1975 a 2014 el crecimiento fue de un 157,5%, lo que hace visible la acelerada expansión que se ha dado en esta zona.
En términos demográficos también se dio un marcado crecimiento. Entre 1984 y 2011, la población de los cantones que conforman la GAM pasó de 1.288.082 a 2.268.248 personas.
Estos datos, sumados al casi nulo ordenamiento del territorio, generan crecientes niveles de riesgo para la población, la infraestructura pública y privada y las actividades económicas que se desarrollan en esos territorios, lo que se traduce en pérdidas económicas y humanas cuando ocurren desastres.
Para el Ing. Luis Zamora González, coordinador de Produs, una de las principales razones que provocan importantes impactos, como los ocasionados por la tormenta Nate, es la deficiencia que tiene el país para lograr un adecuado ordenamiento del territorio.
El proceso de ordenamiento territorial tiene como una de sus herramientas la planificación y como instrumento el plan regulador. En un país como Costa Rica es importante contar con este tipo de guías que permitan decidir la manera más adecuada para el crecimiento urbano.
Cuando se realizan los diagnósticos se obtiene información indispensable dentro de la cual se incluyen zonas de riesgo y amenazas que puedan afectar a las poblaciones que habitan en estos lugares. Esto es un insumo para que los gobiernos locales tomen decisiones al respecto. Los planes reguladores dan lineamientos y buscan establecer el correcto uso del suelo y así evitar problemas para las poblaciones que habitan en esas zonas.
“Mucho de lo que se ha hecho en el país no tiene una planificación de ese tipo porque no todos los cantones tienen un plan regulador, entonces hay una deficiencia inicialmente en cómo crecemos. Aparte de que, cuando está el instrumento para ejecutarse hay problemas políticos, pues a pesar de que se hace entre una parte técnica y la administración municipal, al final lo aprueba el Concejo Municipal”.
En la actualidad hay 31 cantones con un plan regulador vigente, sin embargo, no es un plan cantonal, si no de carácter parcial: 18 cantones sin plan regulador, 11 con el plan en proceso y 21 cantones sin plan regulador, pero con algún proceso iniciado.
Según explicó Zamora, las condiciones socioeconómicas de la población tienen como consecuencia que las personas ocupen zonas de riesgo para habitarlas y si no se encuentran soluciones tempranas, los asentamientos suelen hacerse más grandes, agravando la problemática y los posibles impactos.
Un ejemplo de esto es la invasión de los cauces de los ríos, que aunque existe legislación que crea zonas de protección, aun así las personas construyen en estos lugares, lo que pone a la población en condición de vulnerabilidad.
El impacto de los desastres en la capital responde a debilidades en el control de los usos de la tierra en los márgenes de los ríos, deficiencias en el manejo de residuos sólidos, impermeabilización de suelos y el mal estado y antigüedad del sistema pluvial
¿Cómo mitigar esos impactos?
Para mitigar el impacto de futuros eventos hidrometeorológicos, el Ing. Zamora fue enfático en decir que el país debe invertir en el análisis y la investigación que ofrezca datos para solucionar los problemas antes de que ocurran otros eventos similares o mayores a la tormenta Nate o al huracán Otto, por mencionar los más recientes.
En este sentido, es recomendable hacer inventarios de las poblaciones que se encuentran en zonas de riesgo, con el objetivo de re asentarlas o buscar las alternativas necesarias.
En los casos en que el re asentamiento no fuera posible, Zamora manifestó que se pueden hacer estudios a partir de modelos y posibles escenarios para así establecer sistemas de alerta temprana, que se activen cuando se alcancen las condiciones límite.
Crecimiento urbano
Crecimiento urbano no valora naturaleza geológica nacionalnaturaleza geológica nacional
La tormenta Nate, así como otros fenómenos naturales como el huracán Otto, han dejado al descubierto que las características geológicas no son incorporadas en los procesos de desarrollo y de gestión del riesgo en Costa Rica, a nivel municipal, institucional, gubernamental y educativo.
A criterio de los expertos en Geología de la Universidad de Costa Rica (UCR), el responsable del impacto de estas lluvias no fue tanto el cambio climático, sino la intervención humana. Un ejemplo claro fue el hecho que no se presentaron deslizamientos masivos, sino casos puntuales de mal manejo de aguas y construcciones informales en la margen de los ríos.
El problema radica en que las características del suelo y geológicas no son criterios tomados en cuenta en el desarrollo urbano. A este factor se une una desordenada ocupación del terreno en pendientes fuertes y áreas de deslizamiento, áreas de depositación aluvial (sedimento), llanuras de inundación en ríos y quebradas.
En Costa Rica existe una formación geológica reciente y, por tanto, muy dinámica. A lo largo del territorio se localizan pendientes muy fuertes, suelos poco resistentes, fuerte humedad y rocas alteradas. El suelo busca su equilibrio por medio de un proceso natural que se denomina denudación del relieve, que consiste en el desprendimiento de la corteza provocada por la acción erosiva.
Por ello, ante eventos extremos como fue la tormenta tropical Nate, los suelos tienden a ceder. Hay suelos más susceptibles que otros. El problema se agrava con la intervención humana mediante la deforestación y un desarrollo urbano desordenado sin tomar en cuenta las características geológicas.
Ocupación informal
Tras la realización de más de 180 inspecciones para valorar el impacto de Nate por parte de especialistas de la Escuela Centroamericana de Geología de la UCR, corroboraron el crecimiento alarmante de la ocupación informal, aunado a la poca o nula supervisión del desarrollo del territorio por parte de las municipalidades. Estas, además, no cuentan con instrumentos suficientes para regular el uso del suelo y la construcción de infraestructura pública y privada bajo condiciones seguras o de riesgo aceptable.
Nate dejó en evidencia la actual condición de vulnerabilidad nacional, no solo en los centros urbanos, sino también en las zonas rurales, donde la construcción informal prolifera y en la mayoría de los casos bajo condición de alto riesgo.
Así lo señala Rolando Mora Chinchilla, geólogo de la UCR, quien enfatiza que el impacto de la tormenta se convirtió en un repaso de las zonas afectadas años atrás. “Es un repaso cada vez más doloroso, ya que Nate nos demuestra que no aprendimos la lección de eventos extremos que datan del siglo pasado, como fue el impacto indirecto de los huracanes Juana, César y Mitch. Las mismas zonas son afectadas pero con un claro aumento de la vulnerabilidad social”, advierte.
En la actualidad se cuenta con tecnología avanzada como la información satelital, perforadoras y sistemas de información geográfica, entre otras. Sin embargo, no es aplicada por parte de los sectores encargados de tomar las decisiones. “La emergencia demostró que hay un retroceso que está pasando la factura”, puntualiza Mora.
De acuerdo con datos del Centro de Investigación en Ciencias Geológicas de la UCR, de los 133 cuadrantes en que ha sido dividido el país, solamente 30 cuentan con mapas geológicos a escala 1:50.000, equivalente al 22 % de la cobertura total. Lo anterior evidencia que se carece de más de tres cuartas partes de la información fundamental para realizar los planes reguladores, el manejo y la protección de los recursos naturales, entre otros factores.
Giovanni Peraldo Huertas, profesor e investigador de la Escuela de Geología señala la urgencia de mejorar la base cartográfica de Costa Rica para contar con mapas detallados e incorporarlos en los planes de ordenamiento territorial.
Es necesario, puntualiza Peraldo, “la existencia de herramientas básicas, como los mapas de áreas de inundación, inventario de laderas inestables y mapas geológicos, a una escala adecuada que permita contribuir en la implementación del ordenamiento territorial”. Para ello, se requiere que los gobiernos locales incorporen en su planilla a profesionales especializados en la gestión del riesgo, entre ellos, los geólogos, puntualizó.
Resalta, además, que las instituciones encargadas de la gestión del riesgo deben ser apolíticas. Al respecto, el director de la Escuela Centroamericana de Geología, Mauricio Mora Mora, coincide con este planteamiento.
Sostiene, además, que el Gobierno debe avanzar hacia la creación de un Servicio Geológico que permita concentrar y gestionar todo lo relativo a los recursos geológicos (agua, minería, entre otros), así como liderar los procesos de ordenamiento territorial con base en los procesos geológicos.
Mora subraya que “la geología es un tema transversal en el proceso de desarrollo de un país y desde la Escuela de Centroamericana de Geología tenemos que hacer ver ese papel de la Geología en la sociedad”.
El principal reto es el posicionamiento de la Geología en la cultura costarricense como una disciplina fundamental, a nivel de municipal, institucional, gubernamental y educativo, concluyen los expertos.
Inundaciones brindan beneficios, pero Costa Rica no sabe cómo aprovecharlos
Por lo general se suelen ver las consecuencias negativas que provocan las inundaciones en el ámbito humano. Sin embargo, este fenómeno natural, que a primera entrada podría considerarse perjudicial, permite la renovación natural del suelo, su fertilización con numerosos nutrientes y nuevas capacidades productivas. Este hecho hace que Costa Rica posea un proceso agrícola y ganadero sostenible en el tiempo, que se logra mediante uno de sus aliados más importantes: los ríos.
De acuerdo con el Ing. Rafael Oreamuno Vega, director del Centro de Investigación en Desarrollo Sostenible (Ciedes) de la Universidad de Costa Rica (UCR), los ríos son claves para desarrollar importantes funciones ecológicas, ambientales, biológicas y socioeconómicas. Al haber una inundación esas contribuciones se potencian, pues los altos niveles de agua movilizan elementos esenciales para el desarrollo vegetal.
El problema es que Costa Rica no sabe beneficiarse del uso de las planicies de inundación, una situación que se acompaña de un mal manejo de residuos sólidos y un inadecuado desarrollo habitacional.
“La tormenta tropical Nate no fue un evento extraordinario. Ya hemos tenido situaciones de esta magnitud. Hay que tener claro que las inundaciones son un proceso natural y gracias a ellas las planicies son productivas. Ahora bien, lo que sí ha pasado es que la cantidad de habitantes ha aumentado y no se ha alcanzado un desarrollo en armonía con la naturaleza. Las personas construyen en puntos vulnerables de los cauces, en zonas con un claro peligro de deslizamiento e inundación” manifestó.
Costa Rica posee 34 cuencas principales. En esos territorios se ubican casi 1.400 comunidades en lugares de alto riesgo de derrumbe según información de la Comisión Nacional de Emergencias. Este dato revela un deficiente proceso de planificación territorial que va de la mano con la construcción de precarias infraestructuras.
“La cuenca es una unidad de gestión y de división, pero en Costa Rica usamos los ríos para dividir zonas y no para agruparlas como unidad. Esto ha provocado que no se planifique de forma adecuada el uso del territorio. Lo que debemos hacer primero es entender su dinámica natural e identificar fortalezas y peligros de tal manera que usted sepa las implicaciones de vivir ahí”, indicó la Ing. Paola Vidal Rivera, investigadora del Ciedes.
Manejo de cuencas es clave
Oreamuno señala que es clave “identificar las zonas, los tipos de suelos y la vegetación presente, entre otros aspectos, a fin de saber cuáles áreas pueden ser utilizadas para el desarrollo de actividades económicas y sociales, así como distribuir el recurso hídrico de manera que se alcance una mejor calidad de vida y un desarrollo social en armonía con la naturaleza”
Ya sea a nivel urbano o rural, las ventajas de una buena gestión de las cuencas permite establecer acciones orientadas a optimizar el recurso hídrico, disminuir la pérdida de suelo, la erosión, la contaminación de las fuentes de agua y las inundaciones cerca de los poblados.
Algunas de estas ventajas son la combinación de cultivos y árboles, los cuales fortalecen los terrenos de alta pendiente. También otras prácticas como la protección a la orilla de los ríos para retener el sedimento, la planificación de fincas para mejorar los rendimientos de producción y el desarrollo de alternativas como la pesca y el ecoturismo.
“Es necesario que se entienda que tenemos un país muy privilegiado pero también con riesgos asociados. Necesitamos que la gente entienda que construir en sitios no aptos conlleva riesgos y costos altos en medidas de protección y adaptación de las estructuras a las condiciones del sitio”, concluyó la Ing. Vidal.
Sector Agro requerirá hasta dos años para recuperarse después de la tormenta.
Las pérdidas de miles de hectáreas de cultivos y animales de producción ocasionadas por la Tormenta Tropical Nate dejaron al descubierto la vulnerabilidad de las zonas agrícolas en prácticamente todas las regiones del país, desde la Región Chorotega y Pacífico Central hasta la Región Brunca.
Sembradíos completos de arroz que estaban para cosechar se inundaron y se perdieron, decenas de agricultores no pudieron sacar los productos de las fincas, miles de aves fueron arrasadas y los estanques de acuicultura quedaron inservibles. La Región Chorotega, Pacífico Central y Región Brunca llevan contabilizadas pérdidas en producción agropecuaria superiores a los ¢3 mil millones de colones.
Pero los efectos de Nate sobre la agricultura continuarán manifestándose en los próximos seis meses, e incluso los pequeños y grandes productores de cultivos como la papaya o el banano sufrirán las consecuencias hasta dos años después. La capacidad de recuperación dependerá de los ciclos de producción de cada cultivo, según explicó Fernando Vásquez, agrónomo del Instituto de Investigaciones Agronómicas (IIA).
Álvaro Brenes, meteorólogo del IIA, quien se dedica a la vigilancia del clima con el propósito de informar a los agricultores sobre condiciones meteorológicas adversas, asegura que aunque han existido fenómenos de mayor intensidad, lo que hizo más peligroso a Nate fue la condición previa de saturación de suelos, caudales aumentados en los ríos y una respuesta tardía de los organismos nacionales.
¿Cómo mitigar el impacto de eventos hidrometeorológicos en la agricultura?
De acuerdo con los especialistas, la inversión en infraestructura y prácticas de conservación de suelos en zonas agrícolas, la implementación de un sistema de información climática para los agricultores y sistemas de alerta temprana son fundamentales para mitigar el impacto de futuros eventos hidrometeorológicos en el sector primario.
Señalaron, además, la necesidad del planeamiento de escenarios potenciales de afectación a nivel regional, la identificación de zonas de fragilidad de las cuencas, el reconocimiento de los niveles críticos de los ríos y la activación de un sistema de alerta temprana como algunas de las medidas a tomar.
Una de las prioridades debe ser invertir en infraestructura e implementar prácticas que conlleven a la conservación del suelo, particularmente en laderas, como coberturas, barreras vivas y muertas o siembra en contorno. En zonas bajas es necesario invertir en la construcción o rehabilitación de sistemas de drenaje como los construidos por la Compañía Bananera en las fincas de Palmar, que permitían canalizar adecuadamente el exceso de lluvias.
Cada productor además, debe tener una estrategia planificada de lo que ocurre con el agua que caerá en su finca y cuál es el rumbo que tomará según la disposición de los cultivos; esto puede ayudar a prever los caudales potenciales y esperables que se unirán al agua de una región y cuánto se logrará infiltrar, explicó Henríquez.
Otro aspecto fundamental que debe fortalecerse en nuestro país es la generación y disponibilidad de información relevante para los agricultores como información climática, análisis de suelos y plantas, caracterización de fincas y rutas de acceso e información de mercados. Esta estrategia debe acompañarse con la capacitación de los agricultores y agricultoras para garantizar que tengan acceso a las diferentes tecnologías de la información disponibles en forma rápida y sencilla, por ejemplo a través del teléfono móvil.
Puentes y carreteras no están hechos para resistir
Tres días duró el paso de la tormenta tropical Nate por territorio costarricense, siendo el jueves 5 de octubre el día que más fuerte se sintió este fenómeno; solo bastó esa corta embestida para que gran parte de la infraestructura vial del país colapsara y presentara daños considerables.
Pero, ¿cuáles son las razones por las que la infraestructura vial cedió ante un lapso torrencial de lluvia como el que presentó la tormenta Nate?, el Ing. Luis Guillermo Loría Salazar, coordinador del Programa de Infraestructura del Transporte (PITRA) del LanammeUCR, indicó que esto obedece a que “en Costa Rica no se han incluido adecuadamente las variables climáticas en el diseño de obras de infraestructura».
Cuando hay daños importantes, en vez de mitigar la vulnerabilidad mediante trabajos que disminuyan sus efectos, solo se replica prácticamente la obra anterior, por eso ocurren los mismos daños”, puntualizó el experto.
Los ingenieros Rolando Castillo Barahona, Esteban Villalobos Vega (ambos del LanammeUCR) y Alberto Serrano Pacheco (profesor de la Escuela de Ingeniería Civil, EIC) señalan que los puentes y alcantarillas que cruzan los ríos se convierten en obstáculos que limitan el flujo del agua, que arrastran árboles, rocas y sedimentos.
“Entre los daños que pueden presentar las estructuras viales están la erosión de los márgenes de los ríos, el movimiento lateral de los cauces, la socavación en diferentes estructuras como los bastiones, pilas y rellenos de aproximación, así como la inundación de planicies, entre otros”, añadieron los especialistas.
Algunas de las propuestas dadas por estos expertos del LanammeUCR y de la EIC para lograr mitigar los daños que provocan las tormentas son: contar con un inventario de todos los puentes del país que se actualice cada dos años, que incluya información sobre la condición estructural, sísmica, hidráulica y de seguridad vial; elaborar un manual o lineamiento oficial en el que se indiquen los requerimientos mínimos que necesita el diseño hidráulico de puentes (actualmente no se cuenta con esta normativa); y crear una guía que permita evaluar aspectos hidráulicos de puentes para identificar elementos indicativos de vulnerabilidad del puente y del cauce.
El Ing. Loría Salazar agregó que, “hay que invertir, a pesar del costo, en obras de infraestructura vial que estén diseñadas para resistir el embate de fenómenos de cierta magnitud y, eventualmente, estudiar la relocalización de pueblos y edificaciones que se encuentren en zonas vulnerables”, subrayó.
De acuerdo con el informe preliminar del impacto en infraestructura vial tras el paso de la Tormenta Tropical Nate de la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias, los daños ascienden a $127 millones, de los cuales se contabilizan 117 carreteras de las rutas nacionales y 423 puentes reportados con daños.
¿Cómo financiar el riesgo? Enormes gastos tras cada emergencia nacional aprietan las finanzas públicas
El tema climático no se debe reducir a lo “ambiental”, debe incluirse en el presupuesto nacional y contabilizarse en las cuentas nacionales
Los efectos de la tormenta tropical Nate y de otros desastres tocan las bases de las finanzas públicas, sus costos crecientes obligan a planificar los que podrían significar pérdidas por riesgos naturales, que se calcula podrán superar al 2030 los $7.000 millones.
Se trata de una cifra que, según los pronósticos de pérdidas económicas y sociales citados por la Política Nacional de Gestión del Riesgo 2016-2030, superará la capacidad nacional, de no tomarse las medidas para poder financiar y planificar el riesgo.
Aunque estudios del Centro de Investigaciones Geofísicas de la Universidad de Costa Rica (Cigefi), citados por el Semanario Universidad, advierten que al menos el número de ciclones no ha aumentado en el tiempo, sí lo hacen los impactos de cada nueva emergencia y por ende también suben las pérdidas que genera.
El financiamiento de la reconstrucción tras los desastres es un tema pendiente, solo en el caso de la pasada tormenta tropical Nate, la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE) estimó que las pérdidas superan los $380 millones. El dinero se financió en una primera etapa con recursos propios de las instituciones, pero el Ministerio de Hacienda deberá asumir el costo mayoritario con deuda.
Lo anterior implica que la mayor parte de los efectos de Nate se sumarán al alto déficit fiscal del país, agravándose su situación con cada nueva emergencia. Para el cierre del 2017 la diferencia entre los ingresos y los gastos de Costa Rica será un faltante del 6,1% del Producto Interno Bruto (PIB), la cifra es la más alta de las últimas tres décadas y supone una estrechez financiera agobiante.
La situación no es sostenible y lo será mucho menos si las proyecciones por riesgo no se incluyen en los presupuestos.
“Un país no puede decir que es sostenible si la inversión y la infraestructura que sustenta el desarrollo no está protegida ante las amenazas” asegura Raúl Salazar, jefe regional para las Américas de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres.
Para el economista experto en clima, Marcos Adamson Badilla, de la escuela de Economía de la Universidad de Costa Rica, la planificación del riesgo debe obligar necesariamente a estandarizar las formas que tenemos para contabilizar y valorar las pérdidas.
Hoy, es la CNE, ente rector en materia de gestión del riesgo, la única que hace ejercicios que son calificados por Adamson como exhaustivos, pero que deben ser llevados a estándares que permitan dar seguimiento de las pérdidas por emergencias en relación con el PIB y que estas estén disponibles y presentes cada vez que se analicen las cuentas nacionales. Hoy por ejemplo, es difícil reconocer el impacto de las emergencias en la formación bruta de capital.
Lo anterior supone también flexibilidad por parte de la Contraloría General de la República, para generar nuevos rubros presupuestarios, que permitan contabilizar partidas relacionadas con el manejo del riesgo.
Inexistente inversión
La baja inversión pública en Costa Rica evidencia que el paso hacia una inversión planificada es una meta lejana.
Carlos Picado, funcionario de la CNE, señala que del presupuesto nacional solamente se destina un 1 % a la gestión del riesgo. Lo cual demuestra que la inversión es poca de acuerdo con el impacto de los desastres sobre Costa Rica.
El profesor Juan Andrés Robalino Herrera, de la Escuela de Economía de la Universidad de Costa Rica, advierte que para enfrentar los retos se debe al menos invertir en generar información de forma permanente sobre lugares de riesgo y estudiar los cambios en los patrones de lluvia; monitorear zonas de riesgo de forma permanente, ya que factores socioeconómicos pueden empujar a la población vulnerable a mantenerse e inclusive llegar a estos lugares donde el precio de la tierra es más bajo.
Son acciones que parecieran lógicas, pero la realidad, advierte Adamson, permite afirmar que incluso construcciones de residenciales financiadas con bonos de vivienda se han levantado sobre zonas de riesgo, hay sistemas de agua que datan de la colonia y en general las formas de edificación (puentes, carreteras y ciudades) no están adaptadas al cambio climático.
La conclusión es una: no somos un país sostenible.
Entrevista al Dr. Fernando García Santamaría, vicerrector de Investigación
Reestructuración de fondos concursables para investigación y más apoyo a grupos de investigación en proceso de desarrollo figuran entre los cambios
La UCR es la universidad que realiza la mayor cantidad de investigación en el país. – foto Cristian Araya Badilla.
Con un presupuesto anual de $60 millones destinados a la investigación científica, 1.424 proyectos en ejecución, 52 programas y 1.500 investigadores e investigadoras en diversas áreas, la Vicerrectoría de Investigación de la Universidad de Costa Rica (UCR) es la unidad encargada de supervisar, coordinar, estimular y divulgar el conocimiento que se genera en esta institución.
Luego de 30 años de trabajo en el laboratorio con las bacterias, el investigador de la Facultad de Microbiología, Dr. Fernando García Santamaría, asumió como Vicerrector de Investigación en mayo de 2016, y desde esa fecha se ha dedicado a gestionar esta área sustantiva de la UCR y de gran importancia para el país.
Conversamos con García acerca de los procesos puestos en marcha hasta el momento, algunos logros y los principales desafíos. A continuación, un resumen de la conversación.
–¿Cuál es el papel de la Vicerrectoría de Investigación dentro del engranaje de la UCR?
Dr. Fernando García: «En nuestra labor de supervisar, coordinar, estimular y divulgar la investigación que se genera en la institución tenemos varios compromisos involucrados. La calidad y la excelencia académica es uno de ellos, lo cual implica que debamos plantearnos retos constantemente hacia una mejora en la gestión. Esto implica marcar un norte y cumplir con ese objetivo fundamental. Los otros compromisos tienen que ver con mejoras en la infraestructura, gestión de financiamiento nacional e internacional, la conformación de los grupos de investigación y en cuanto al recurso humano que lleva a cabo la investigación. Entre mejor sea esa capacidad humana para hacer investigación, mejor va a ser el resultado».
El Dr. Fernando García Santamaría, Vicerrector de Investigación: «Los procesos de gestión de la investigación deben ser construidos de forma colectiva». – foto Karla Richmond.
–¿Cuáles son los pilares sobre los que basa su gestión?
FG:El principal es el compromiso con la calidad y la excelencia académica de la investigación, como ya lo mencioné. Esto no es una meta que se cumpla y ya, sino que es una forma de buscar siempre cómo mejorar la investigación que hacemos.
El segundo pilar es el respeto a la diversidad. Hay una diversidad en tres términos: en el objeto de estudio, en la metodología de la investigación y en la forma en que los investigadores comunican el conocimiento, cómo lo expresan y en qué lo transforman. En esta diversidad uno tiene que aprender a discutir.
El tercer pilar es el fomento a la investigación interdisciplinaria y transdisciplinaria. Las realidades son complejas en nuestra sociedad y los abordajes para generar conocimiento que ayude a la comprensión de esa realidad también deben ser multidisciplinarios y transdisciplinarios. Con esto no estoy minimizando la investigación individual que en muchos espacios siempre es válida. El esfuerzo que tenemos que hacer va dirigido a una investigación al más alto nivel posible y eso nos lleva a la necesidad de explorar nuevas formas de pensar, a pensar las cosas que no han sido pensadas antes. Muchas veces el enfoque unidisciplinario nos acerca de una manera a la realidad, pero la comprensión mayor se logra cuando hacemos esos abordajes multidisciplinarios y transdisciplinarios.
–¿Cuáles son los procesos y logros alcanzados desde que usted asumió el cargo?
FG: Los procesos de gestión de la investigación deben ser construidos de forma colectiva. Creo mucho en el trabajo colectivo y eso es lo que hemos hecho. Desde este punto de vista, uno de los logros es haber generado un espacio colectivo de discusión y reflexión, llamado informalmente los conversatorios de la Vicerrectoría de Investigación, en los cuales participan directores de centros e institutos, coordinadores de comisiones de investigación y los investigadores. Ese espacio permite a los investigadores hacer incluso una catarsis y quejarse del sistema, aunque también podemos identificar las dificultades y los puntos de mejora.
En el 2017, la UCR tiene en ejecución un total de 1424 proyectos de investigación, distribuidos en las diferentes disciplinas (infografía Ana María Sibaja).
Asimismo, de forma colectiva hacemos un proceso de evaluación de la investigación, que consiste en identificar los aspectos que se pueden mejorar en la gestión. Elaboramos una especie de decálogo de las buenas prácticas de investigación. La investigación dentro de la UCR es desigual en el sentido de que hay grupos que están fuertemente consolidados, con una fuerte vida productiva, mientras que otros están en proceso de desarrollo y hay otros más pequeños que apenas empiezan a investigar. Cuando se tienen esas diferencias, uno se da cuenta que las necesidades son también diferentes. Así logramos identificar las buenas prácticas de investigación de los grupos consolidados y si nosotros fortalecemos esos grupos, la construcción del conocimiento de forma colectiva resulta mucho mejor. Los grupos consolidados se constituyen en escuelas de investigación, porque los investigadores más experimentados comparten con los más jóvenes las tareas de investigación y los que buscan consolidarse poseen investigadores en diferentes fases de desarrollo académico. Por lo tanto, la idea es que estos investigadores más jóvenes se vayan desplazando hacia el modelo de los investigadores consolidados.
Reconociendo las diferencias entre los diferentes grupos de investigación, vamos a replantear el financiamiento y el apoyo que les podemos dar. Por eso a partir de 2018 estableceremos un financiamiento diferenciado en los fondos concursables de investigación.
–¿De qué manera se distribuirán los recursos?
FG: Habrá dos tipos de fondos concursables: 1. El fondo semilla, que es específico para los grupos en sus fases iniciales, para que de manera guida se puedan desarrollar más. De la mano con lo anterior realizaremos una serie de talleres con la colaboración de investigadores consolidados sobre aspectos básicos desde cómo formular una pregunta de investigación y cómo hacer gestiones administrativas hasta cómo escribir propuestas de investigación en idioma inglés para gestionar fondos internacionales. 2. El fondo de mentoría que retoma esta figura del doctorado. Entonces vamos a establecer un programa de mentoría para que investigadores consolidados de mucha experiencia actúen como mentores de investigadores jóvenes y los ayuden a formarse en las capacidades de hacer investigación. Esos dos tipos de fondos buscan dar un impulso a los grupos que están empezando o que están en proceso de consolidación. Para los grupos consolidados vamos a destinar otros fondos para darles un empujón mayor. De esta forma estamos haciendo una diferenciación en cuanto a las necesidades de cada grupo.
Otros logros tienen que ver con haber participado en la negociación de un memorandum de entendimiento entre la Sociedad Max Planck para la Promoción de la Ciencia, de Alemania; el Consejo Nacional de Rectores (Conare) y el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt). Este es un gran logro institucional porque nos abre la posibilidad de hacer investigación conjunta con investigadores alemanes en una relación ‘de tú a tú». Ya hay al menos ocho grupos de la UCR que este año han iniciado ese proceso de colaboración académica con Alemania. Queremos crear un Instituto Max Planck en la UCR, como otros que existen en varios países de Latinoamérica. La Sociedad Max Planck tiene más de 90 institutos y centros de investigación en investigación básica, más de 22 000 investigadores y un total de 17 Premios Nobel.
Una de las consecuencias de ese convenio fue la traída al país del Túnel de la Ciencia, una exposición montada por la Sociedad Max Planck. Durante las seis semanas que estuvo en el país tuvimos la visita de más de 33 000 personas, especialmente de niños y adolescentes.
La UCR invierte alrededor de ¢2000 millones anuales de fondos propios a la actividad de la investigación. – foto Cristian Araya Badilla.
Además se firmó otro convenio entre el Micitt y el Ministerio Federal de Educación e Investigación de Alemania para impulsar la colaboración entre grupos de investigación costarricenses con grupos alemanes. Se van a financiar en total diez propuestas. La UCR presentó 22, aunque aún no se conocen los resultados.
En este momento se está negociando un convenio con la Fundación Alemana para la Investigación para América Latina (DFG, por sus siglas en alemán), con el fin de conseguir financiamiento internacional para la cooperación conjunta entre los dos países.
Este trabajo ha sido el resultado del esfuerzo colectivo del equipo de la Vicerrectoría de Investigación, en particular de la Dra. Mónica Salazar Villanea, directora de Gestión de la Investigación, y de muchas personas investigadoras de diferentes áreas.
–¿Cuáles aspectos del quehacer de la Vicerrectoría de Investigación se deben fortalecer?
FG: La tramitología es uno de ellos, porque lo sufrimos todos los ciudadanos del país y también los investigadores. Entonces vamos a empezar a hacer una migración de los procesos que aún se hacen en papel al formato digital, para que al igual que la formulación de las propuestas de investigación, los procesos de evaluación y la presentación de informes también sean digitales.
La UCR se propone impulsar el concepto de la mentoría en la investigación, de manera que los investigadores consolidados guíen a los más jóvenes en el proceso de generación del conocimiento (foto Anel Kenjekeeva).
Otra cosa es que en estos momentos no podemos vincular de forma sencilla la producción científica, como artículos, participación en simposios, libros, etc., con un proyecto de investigación en particular que nos permita medir el impacto de los proyectos y visibilizarlo. Por esa razón vamos a lanzar una plataforma digital que les permita a los propios investigadores subir sus propias publicaciones al repositorio institucional y vincularlas a sus proyectos de investigación.
También queremos hacer un trabajo intenso con el Sistema Editorial y de Difusión Científica de la Investigación (Siedin) para mejorar el papel de las revistas científicas de la UCR. Nuestras revistas científicas y libros deben tener el mayor nivel posible, justamente en concordancia con la excelencia académica. Para ello se está trabajando con el personal de la Vicerrectoría, con los directores y los editores de las revistas.
Otro tema sumamente importante que es necesario debatir es la propiedad intelectual. Vamos a iniciar la discusión para definir con los investigadores el norte que debemos seguir.
Igualmente, se necesita un debate en relación con el régimen académico y en cómo se valora la producción académica de nuestros investigadores. Por un lado nosotros apoyamos e impulsamos los estudios multidisciplinarios y transdisciplinarios de la institución, que es hacia donde se mueve el mundo de la investigación, pero al mismo tiempo la calificación de esa producción académica castiga el trabajo colectivo y premia el trabajo individual. Eso no tiene sentido, por eso se requiere impulsar un debate.
–¿Cuáles son las nuevas tendencias en el campo de la investigación científica que la UCR ha incorporado a su quehacer?
FG: Soy muy cuidadoso con esta respuesta, porque tal vez puedo ser muy injusto al mencionar solo algunas áreas y dejar por fuera otras. A título personal me parece que hay varias áreas muy relevantes. Una de ellas que veo con mucho potencial y que se está empezando a desarrollar muy fuerte es la investigación en la Escuela de Ingeniería Eléctrica (EIE), en los campos de la inteligencia artificial, reconocimiento de patrones, robótica, etc. También veo con mucho interés todo lo relacionado con las neurociencias. Si hay algo de nuestro cuerpo que nostros conocemos menos es el cerebro. El hígado de un ratón y el hígado humano son muy similares, pero el cerebro humano es muy diferenciado y hay muchas dudas al respecto. Esto me parece fascinante. Y más interesante aún sería la investigación de los dos temas anteriores juntos.
Otra área importante y que está en debate institucional son los derechos humanos. Este es un tema país y sobre el que la Vicerrectoría de Investigación piensa realizar un coloquio el próximo año.
Institución implementa estrategias para mejorar la inclusión y la equidad en el proceso de admisión
En la Universidad de Costa Rica más de 14 mil estudiantes cuentan con la máxima categoría de beca (foto: Archivo ODI).
Con el objetivo de impulsar la movilidad social y de disminuir la creciente desigualdad en nuestro país, la Universidad de Costa Rica emprende diferentes acciones para continuar favoreciendo el ingreso y la permanencia de estudiantes procedentes de todos los sectores socioeconómicos y geográficos de Costa Rica.
Mediante el fortalecimiento de su sistema de becas, el aumento sostenido del número de cupos, las mejoras de infraestructura y otras acciones, la UCR ha logrado ampliar las oportunidades de ingreso de la juventud costarricense a la educación superior, y brindarle a su población estudiantil una serie de herramientas para que se forme de manera integral y concluya con éxito su proyecto académico.
Dentro de estas acciones afirmativas destaca el acompañamiento y la guía que la institución le brinda a la población estudiantil de secundaria previo a su ingreso a la universidad. A lo largo del año, la institución visita el 100% de los centros educativos del país con el fin de atraer y guiar a los y las colegiales en materia de admisión, concurso a carrera, sistema de becas, entre otros.
Asimismo, para promover la equidad, la UCR trabaja con los estudiantes de diferentes grupos sociales (población indígena, colegios de Sarapiquí y Nicoya) para ayudarlos a finalizar con éxito el colegio e instarlos a ingresar al sistema de educación superior. De esto trata el proyecto habilidades para la vida y el programa de tutorías estudiantiles en territorios indígenas (ver recuadro).
En este sentido, la institución también ha aumentado en un 40% el número de sedes de aplicación de la Prueba de Aptitud Académica para evitar que la población estudiantil de secundaria se abstenga de realizar el examen por motivos de distancia y pago de traslado; y además exonera del pago de la prueba a estudiantes de recursos económicos limitados.
En esta línea de mejora, también se ha incluido dentro del proceso de admisión, una segunda posibilidad de ingreso denominada«Admisión Diferida», la cual favorece la participación de estudiantes de centros educativos cuya población resultó «subrepresentada» en la obtención de cupos regulares de nuevo ingreso. Por medio de esta segunda posibilidad de ingreso en el 2017 se asignaron 224 cupos nuevos en 118 carreras a estudiantes provenientes de 137 de todo el país.
Actualmente alrededor del 65% del total de la comunidad estudiantil de la Universidad de Costa Rica proviene de colegios públicos (foto: Archivo ODI).
Al servicio de la sociedad costarricense
Según la Msc. Ruth De La Asunción Romero, Vicerrectora de Vida Estudiantil (VIVE), todas estas acciones afirmativas de la Universidad de Costa Rica tienen como fin cumplir con la misión de promover la equidad y formar estudiantes integrales al servicio del país.
“Desde el 2012 nos reunimos como administración para determinar cuáles serían los aspectos claves de abordar para el logro de una mayor equidad, llegando entonces a la conclusión de que como universidad públicas estábamos llamados a contribuir con las etapas previas de la educación superior, en las cuales encontramos los mayores y principales escollos para la posibilidad de ingreso a la UCR; asimismo nos planteamos la necesidad de trabajar en el propio proceso de admisión para favorecer una mejor representación de los diferentes educativos que hay a nivel nacional”, expresó De la Asunción.
En su opinión, las estrategias de avance de la equidad y las mejoras del sistema de admisión se constituyen uno de los principales aportes de la Universidad de Costa Rica a la sociedad costarricense, en los últimos años.
“Hemos logrado conocer las diferentes realidades de los centros educativos y las motivaciones que llevan a los y las estudiantes a continuar o no estudios universitarios; en materia de admisión, hemos logrado aumentar el número de las sedes de aplicación de la Prueba de Aptitud Académica lo largo y ancho del país, también aumentamos el número de exoneraciones del pago del examen; se han reforzado muchísimo las visitas a colegios; respondemos en un tiempo oportuno las miles de solicitudes de adecuación para realizar la PPA. Pero quizás, la acción más visible es la creación de una nueva fase de asignación de cupos que hemos denominado admisión diferida y que abre mayores posibilidades de obtener un cupo de admisión a la UCR; esta nueva etapa ha contribuido de manera efectiva en la reversión de una tendencia que se venía dando en los años previos al 2012, de una disminución lenta pero sostenida de la representación estudiantil proveniente de colegios públicos”, explicó De la Asunción.
«Nuestro principal aporte a la sociedad costarricense lo constituye ese amplísimo contingente de graduados y graduadas en todas las áreas del saber, con una formación sólida desde lo disciplinar pero también con una formación integral como ciudadanos y ciudadanas forjados en principios y valores solidarios» dijo la Msc. Ruth De la Asunción Romero, vicerrectora de Vida Estudiantil de la Universidad de Costa Rica.
De acuerdo con los datos suministrados por la Oficina de Registro e Información, esta nueva fase de ingreso a la UCR (Admisión Diferida) ha beneficiado en su mayoría (90% del total de admitidos) a estudiantes provenientes de centros educativos públicos.
“Mediante las diferentes estrategias de promoción de la equidad, incluyendo la admisión diferida, hemos logrado que la representación estudiantil que proviene de colegios público vaya en aumento de manera sostenida, en los últimos años; todas esta estrategias mueven el sentir a nivel de centros educativos y dentro de las comunidades al convertirse en experiencias positivas que a su vez motivan a nuevas generaciones a fijarse metas que incluyen como una posibilidad real el cursar estudios universitario” aseguró la vicerrectora.
Actualmente alrededor del 65% del total de la comunidad estudiantil de la Universidad de Costa Rica proviene de colegios públicos.
Mejora de las becas y del acompañamiento estudiantil
Asimismo, la Universidad de Costa Rica logró aumentar del número de estudiantes admitidos a la institución, tras pasar de 7.894 jóvenes en el 2014 a un total de 9.027 estudiantes en el 2017. El próximo año, se ofrecerán alrededor de 9653 cupos para estudiantes de nuevo ingreso.
Con el objetivo de lograr la permanencia y la graduación de su población estudiantil, la UCR también ha realizado grandes esfuerzos para aumentar el presupuesto del sistema de becas, con el objetivo de brindarles un mejor acompañamiento a los estudiantes que necesiten apoyo socioeconómico.
Además de una formación de calidad, la UCR le ofrece a sus estudiantes decenas de oportunidades para participar en el deporte, el arte y la recreación (foto: Archivo ODI).
Según datos de la Oficina de Becas y de Atención Socioeconómica (OBAS), en los últimos 4 años la Universidad de Costa Rica aumentó en un 237% su inversión en becas, tras pasar de 11.669,5 millones en el 2013, a un total de 24.400,0 millones en el 2017. Esta inversión se constituye como uno de los presupuestos más altos para becas no reembolsables, en términos per cápita, de toda América Latina.
“El presupuesto que se destina en nuestra institución al sistema de becas se ha triplicado en los últimos años, esto representa un esfuerzo institucional enorme, ya que esta es la segunda partida presupuestaria más grande de la UCR; gracias a esta inversión más de la mitad de nuestros estudiantes cuenten con apoyo del sistema de becas en alguna de sus categorías, y la mayoría de esta población cuenta con la categoría de beca más alta, la categoría de beca 5 que les brinda acceso a beneficios complementarios muy sólidos que les permiten cursar estudios en igualdad de condiciones” manifestó la vicerrectora.
De acuerdo con la OBAS, más de 21 mil estudiantes de la Universidad de Costa Rica recibieron algún tipo de beca durante el 2017; de ellos alrededor de 14.800 recibieron la máxima categoría de beca, conocida como beca 5, la cual incluye beneficios complementarios como: transporte, alimentación, préstamo de libros, reubicación geográfica, entre otros.
Asimismo, alrededor del 77% de los más de 9 mil estudiantes de sedes regionales cuentan con una beca socioeconómica.
Según la vicerrectora, la efectividad del sistema de becas de la Universidad de Costa Rica se ha visto reflejada en los diferentes estudios que indican que las becas son un factor fundamental en la permanencia y graduación de los y las estudiantes.
De acuerdo con una investigación de la OBAS, el contar con una beca socioeconómica aumenta en un 20% las posibilidades de graduación de un estudiante.
La VIVE también enfocará sus esfuerzos fortalecimiento del enfoque de promoción de la salud tanto en la comunidad universitaria como a nivel país. (foto: Archivo ODI).
“Pudimos determinar por ejemplo, que a nivel de los procesos de graduación, la presencia de los y las estudiantes becarias es mayoritaria, entonces el aporte que hace el sistema de becas en articulación y en coadyuvancia con otros mecanismos igual de importantes como el acompañamiento académico, socioafectivo, en salud y otros, se perfila como una dinámica efectiva para el logro del mayor objetivo institucional: la graduación de nuestros estudiantes; hay evidencias claras de que la población becaria, así como la población estudiantil de sedes regionales, culmina su primer grado académico antes que la población estudiantil no becaria, ese es un logro muy importante si tomamos en consideración que un sistema de becas lo que pretende es llevar a los estudiantes a llevar estudios en igualdad de condiciones y en esta institución vemos un efecto que incluso rebasa esa finalidad” explicó De la Asunción.
Además de brindarle apoyo económico a la población estudiantil, la institución también vela por la formación integral y humanista de los y las estudiantes y les ofrece la posibilidad de participar en decenas de actividades artísticas, deportivas y culturales, así como en programas de liderazgo, promoción de la salud y de voluntariado.
“Más allá de la formación sólida y de calidad que reciben nuestros estudiantes también la UCR tiene como eje central la formación integral; como universidad estamos comprometidos con la sociedad costarricense en proveer ciudadanos y ciudadanas con conocimiento de punta, pero también formados en valores y principios solidarios que les muevan y que les impulsen a hacer aportes a una sociedad más equitativa, más inclusiva y con oportunidades para todas las personas que habitan nuestro territorio “ afirmó De la Asunción.
Desde su perspectiva, todas las oportunidades de formación integral que le ofrece la UCR a la población estudiantil, les permiten forjar valores como el trabajo en equipo, la solidaridad, disciplina, compromiso, entre otros.
Mejoras de la VIVE para el 2018
Con el objetivo de seguir favoreciendo a la población estudiantil y de continuar formando profesionales de calidad en todas las áreas del saber, a futuro la Vicerrectoría de Vida Estudiantil pretende impulsar nuevos proyectos y mejoras en áreas que son esenciales para el cumplimiento de los objetivos institucionales.
Entre estos aspectos destaca el acompañamiento de la población estudiantil a lo largo de la carrera, “desde una perspectiva de uso efectivo, articulado y más coherente de los valiosísimos recursos institucionales” dijo la vicerrectora.
Asimismo, De la Asunción considera que se debe mejorar la planificación institucional en materia de la oferta académica. “En este aspecto hemos trabajado de manera ardua, re-balanceando por ejemplo la cantidad de cupos que se ofrecen en las diferentes sedes y recintos, apuntando a que la totalidad de la oferta académica de las unidades esté disponible desde la matrícula ordinaria” explicó De la Asunción.
Desde su perspectiva otro de los espacios de mejora para el 2018, radica en reducir el tiempo de retiro de matrícula con el fin de aprovechar de mejor forma los cupos disponibles.
“Lo que deseamos con esta propuesta es hacer un uso muchísimo más efectivo de los recursos institucionales, para el avance académico de la población, cuando esta administración inició en el 2012 nos encontramos con un problema de demanda insatisfecha, a lo largo de estos años se ha avanzado en la mejora de esta situación, y hemos llegado a la conclusión de que es necesario regular el período de retiro de matrícula, de forma que los cupos que una parte de la población estudiantil retira puedan ser asignados a otros estudiantes que deseen llevar estos cursos, y puedan hacer uso de los mismo en un momento oportuno del semestre” señaló la vicerrectora. Por otra parte, la Msc. De la Asunción pretende mejorar el régimen de designaciones becarias, con miras a que la figura de horas estudiante, asistente y asistente graduado, impacte de manera más efectiva la formación integral de la población estudiantil. Además, la VIVE también enfocará sus esfuerzos fortalecimiento del enfoque de promoción de la salud tanto en la comunidad universitaria como a nivel país.
“Este es un eje muy importante, ya que si nos unimos como población universitaria podemos influir a nivel nacional en la promoción de estilos de vida saludable, buenos hábitos, prevención de las enfermedades, entre otras” dijo De la Asunción.
Por último, uno de los mayores proyecciones de la VIVE para el 2018 radica en el remozamiento del Sistema Informático de Aplicaciones Estudiantiles (SAE), proceso que estará a cargo del Centro de Informática.
Acciones de la UCR para promover la equidad en el ingreso
El proyecto de Habilidades para la vida: comunicativas y de razonamiento cuantitativo es una iniciativa que impulsa la Facultad de Educación junto con la Vicerrectoría de Vida Estudiantil, y mediante la cual se le brinda apoyo a estudiantes de secundaria que provienen de colegios de Sarapiquí y Nicoya en donde pocos de sus alumnos han logrado ingresar al sistema de educación superior.
A través de este plan piloto, la UCR se traslada a estas regiones y con el apoyo de los estudiantes de la Escuela de Formación Docente y Orientación le ofrece a estos colegiales, sesiones académicas en donde se les dan instrumentos para fortalecer sus destrezas y capacidades.
Con esta propuesta curricular, la UCR pretende favorecer en esta población, el desarrollo de la toma de decisiones y de una actitud crítica ante las posibles soluciones a problemas que se le presentan, con el fin de que jóvenes sean constructores de su propio aprendizaje y contribuyan al rol que le corresponde en la sociedad.
Entre el 2014 y el 2017 se han visto beneficiados con esta iniciativa alrededor de xxx estudiantes de Nicoya y Sarapiquí.
Asimismo, la Vicerrectoría de Acción Social, realiza desde el 2015, tutorías estudiantiles en las comunidades Casona, Salitre, Yeri, Cabagra, Curré, Ujarrás, Kabebata, Usekla, China Kicha, Coroma y Sepeque, con la intención de aumentar las posibilidades de ingreso de los estudiantes de esos territorios.
Gracias a esta iniciativa, cada año alrededor de 350 estudiantes de undécimo y décimo año de secundaria de estas comunidades reciben apoyo académico en materias como biología, inglés, español, cívica, estudios sociales y matemáticas. A estos colegiales también se les brinda asesoría en orientación vocacional. En estos tres años de ejecución, este proyecto ha beneficiado a más de mil estudiantes.
Admisión diferida
A través de la Admisión Diferida, cada año, la UCR crea nuevos cupos en todas las carreras y sedes para una nueva fase de concurso, en el que participan únicamente estudiantes que provienen de centros educativos rurales y urbanos que quedaron subrepresentados en la admisión ordinaria.
Entrevista al Dr. Carlos Araya, vicerrector de Administración
Autoridad conversa sobre la dirección de las acciones realizadas y pendientes
En el tema de movilidad, la Vicerrectoría de Administración se ha preocupado por incentivar el uso de medios de transporte amigables con el ambiente, por lo que ha colocado cicloparqueos en los distintos campus (foto archivo ODI).
La Vicerrectoría de Administración de la Universidad de Costa Rica cumple 45 años. Se fundó el 6 de diciembre de 1972 como parte de los acuerdos del III Congreso Universitario y desde entonces cumple con un papel fundamental, que es darle soporte a la actividad sustantiva de la institución, para que ésta se lleve a cabo de la mejor manera posible.
Aprovechando este contexto, el Dr. Carlos Araya Leandro, vicerrector de Administración, habló sobre los principales logros alcanzados y los aspectos a fortalecer que tiene la Vicerrectoría en este momento de la historia de la UCR.
– ¿Cuál es el papel que cumple la Vicerrectoría de Administración dentro de la UCR?
Dr. Carlos Araya: «La UCR es una institución cuya actividad sustantiva es la docencia, la investigación y la acción social. La administración juega un rol de coadyuvar a que la actividad sustantiva se lleve a cabo de manera efectiva y eficaz, ese es un elemento fundamental».
Y hay otros elementos, la UCR es la institución mejor valorada por los costarricenses, yo creo que esa valoración positiva que históricamente hemos tenido se debe por un lado a la excelencia académica pero también a que la Universidad ha estado exenta de escándalos de corrupción en materia de hacienda universitaria, ese es uno de los grandes aportes de la gestión institucional.
Y es que en la Universidad de Costa Rica la visión de organización y gobierno pone énfasis en la dimensión estructural, prestando atención a los aspectos de forma y jerarquía de los órganos.
La Vicerrectoría de Administración es la unidad universitaria que apoya la actividad sustantiva de la institución.
– ¿Cómo se ha caracterizado la gestión de la Universidad?
CA: «La gestión administrativa se ha caracterizado por el adecuado manejo de los recursos aportados por la ciudadanía a la Universidad de Costa Rica. A pesar de que a lo largo de la historia institucional el tema del financiamiento de la educación superior pública ha sido objeto de amplios debates, lo cierto del caso es que la administración universitaria ha demostrado una alta dosis de responsabilidad en materia de hacienda universitaria».
A lo largo de la historia, la gestión ha sido bastante visionaria en cuanto al desarrollo de temas que son fundamentales como por ejemplo la infraestructura o en materia ambiental. Estos son elementos que le dan innovación a la gestión institucional y se ha tenido la capacidad de ir innovando y en mucho de los casos ir marcando pauta en la gestión de otras instituciones.
– ¿Cuáles han sido los principales logros de la VRA en los últimos años?
CA: «Dentro de los principales logros que ha tenido la VRA es desarrollar acciones en ámbitos como el ambiental. Al respecto, se pueden citar muchos ejemplos, voy a destacar solo dos de ellos, la Reserva Ecológica Leonelo Oviedo y el Jardín José María Orozco. Ambos espacios suman poco más de dos hectáreas de terreno destinado a la conservación y protección de abundantes especies. Me atrevo a señalar que ninguna otra institución pública ubicada en el área metropolitana destina tal cantidad de terreno para este fin».
El Dr. Carlos Araya Leandro conversó acerca de los logros y los retos de la Vicerrectoría de administración en los últimos años – foto Cristian Araya Badilla.
También estamos consolidando el Galardón Ambiental que ha logrado que las distintas unidades administrativas trabajen en equipo para lograr mejorar sus prácticas ambientales y ser más conscientes sobre este tema.
Otro aspecto trascendental han sido las acciones que se han tomado para incorporar el conocimiento que generamos a través de la actividad académica a la gestión institucional, en áreas como gestión del riesgo, gestión ambiental, en movilidad, en materia financiera y recursos humanos.
Creo que otro elemento importante ha sido el desarrollo de sistemas de información, que han permitido hacer la gestión institucional más eficaz, pero también mejorar los sistemas de control.
La transparencia y rendición de cuentas es otro punto medular. Los resultados que tenemos en el índice que se genera en el país en esta materia, nos hace ver que efectivamente los avaneces que hemos tenido han sido sustanciales y obedecen a una estrategia planificada años atrás de cómo poner a disposición de la ciudadanía el quehacer de la institución.
Para finalizar, hemos trabajado en la mejora de las condiciones de los distintos campus de la Universidad, bajo la visión de que, en el caso particular de San Pedro, la Ciudad Universitaria Rodrigo Facio debe ser la ciudad a que como país deberíamos aspirar a tener, una ciudad donde por ejemplo, los peatones tengan prioridad sobre los vehículos, una ciudad amigable con el ambiente y accesible.
– El tema de las finanzas es muy importante ¿cuál ha sido el enfoque que se ha trabajado en este tema desde la VRA?
Uno de los retos que tiene la VRA es fortalecer el Galardón Ambiental y ofrecer otros incentivos para que más unidades participen en esta iniciativa (foto archivo ODI).
CA: «El tema de la sostenibilidad de las finanzas institucionales es fundamental en los aportes que ha hecho la VRA en los últimos años, de pronto no es un tema sencillo de tratar ni que genere inmediatamente adeptos, pero lo cierto del caso es que creo que se han manejado las finanzas institucionales de una forma responsable y previsora.
Hemos hecho una buena cantidad de estudios que nos han permitido determinar que de mantener la Universidad el ritmo de crecimiento del gasto que venía teniendo al 2012, estuviésemos posiblemente ya a las puertas de una crisis financiera.
Este ha sido un tema de análisis donde nos hemos aliado con académicos de gran experiencia que nos han ayudado a identificar la magnitud del problema y soluciones; soluciones que han sido difíciles pero que nos permitirán contar con una universidad para toda la vida».
– ¿Cuáles son los principales retos y los aspectos a mejorar que tiene la VRA de cara al futuro?
CA: «La gestión universitaria como elemento dinámico presenta una serie de retos en el corto, mediano y largo plazo».
La mejora del campus con aceras accesibles y nuevas luminarias es parte del trabajo que realiza la VRA (foto archivo ODI).
Junto al cambio de paradigmas en el ámbito de la gestión humana, son necesarios también cambios en los sistemas administrativos y en el proceso administrativo mismo, rompiendo esquemas burocráticos.
La búsqueda de la eficiencia administrativa involucra también el desarrollo de las tecnologías de la información y comunicación, como elemento potencial que sirve de herramienta para una gestión administrativa pensada en función de la comunidad universitaria, sus necesidades personales, el respeto y la integridad en la atención a los usuarios de los servicios, sean estudiantes, profesores o administrativos, que motiven un trato humanizado donde la persona está primero, antes que el trámite o procedimiento.
Aunque los avances logrados hasta la fecha han sido importantes, todavía existe un rezago tecnológico en el desarrollo de los sistemas de información, lo que hace necesario redoblar los esfuerzos y la inversión, con miras a simplificar y agilizar la gestión administrativa, de modo que el quehacer académico cada día concentre más su dedicación a las funciones sustantivas y se logre en un futuro próximo un equilibrio estable donde la Administración Activa y los sistemas administrativos dejen de percibirse como un obstáculo y por el contrario se constituyan en aliados coadyuvantes para el desarrollo de la Academia.
De igual forma, en materia ambiental, los retos por minimizar el impacto de la acción institucional son diversos e importantes. Destaca la imperiosa necesidad de emprender acciones que favorezcan el ahorro energético, el uso de energías alternativas y la disminución de emisiones contaminantes del aire. Pero también es menester el optimizar procesos administrativos para reducir impactos ambientales y disminuir costos asociados, tal es el caso de la firma digital o la digitalización de expedientes.
En materia de movilidad se hace necesario facilitar las condiciones espaciales para la vida saludable en los diferentes campus; para ello es fundamental potenciar las acciones tendientes a contar con campus con mejores condiciones para los peatones, para el tránsito de medios alternativos de transporte, en donde existan puntos de encuentro entre las personas, así como espacios para la recreación, el esparcimiento, la meditación y el diálogo.
Por otra parte, es fundamental fortalecer los mecanismos de transparencia institucional, con el propósito de potenciar la mejora continua de los procesos y la rendición de cuentas. Por lo tanto, uno de los principales desafíos para la administración universitaria es potenciar la trasparencia y la rendición de cuentas, para mejorar su legitimidad democrática y que los ciudadanos no pierdan su confianza y credibilidad en la Institución.
Otros retos, no menos importantes, consisten en impulsar acciones para promover la equidad de género o el acceso a puestos de trabajo en la institución de personas con necesidades especiales. De igual forma, se hace necesaria la consolidación del sistema de gestión del desempeño.
Aniversario Vicerrectoría de Administración
El Dr. Carlos Araya Leandro, vicerrector de Administración habla de la función que tiene esta unidad dentro de la UCR.
Programa de la Facultad de Odontología de la UCR cumple cinco décadas
Con alto espíritu de servicio y solidaridad humana que caracteriza su quehacer, el Programa de Técnico Especializado en Asistencia Dental (TEAD) alcanza este 2017 cinco décadas de formar asistentes altamente calificados al servicio de la salud bucodental del país.
Esta iniciativa, que es parte de los cursos de extensión docente de la Facultad de Odontología de la Universidad de Costa Rica (UCR), inició en 1967 y al día de hoy ha logrado educar un total de 1.247 técnicos especializados.
El aporte de cada uno de ellos ha contribuido a solucionar problemas orales a nivel nacional, al brindar un apoyo sólido a los profesionales de odontología en la atención rápida y efectiva de los pacientes.
De acuerdo con el Dr. Carlos Filloy Esna, decano de la Facultad, el nacimiento del programa dio la posibilidad de subsanar los requerimientos que tenían las instituciones, tanto públicas como privadas, de contar con personal auxiliar capacitado en el campo asistencial.
La presencia de estos jóvenes ha sido vital para que los odontólogos realicen exitosamente distintos tipos de tratamientos, así como en la atención de emergencias y elaboración de materiales orales. Además, brindan un importante aporte que va desde la toma de radiografías hasta la atención especializada de pacientes con necesidades especiales, población adulta mayor, niños y niñas.
El Técnico Especializado en Asistencia Dental (TEAD) es un programa de extensión docente, parte de la Vicerrectoría de Acción Social y del Departamento de Odontología Social de la UCR. – foto Karla Richmond.
“El asistente dental es indispensable. La elaboración de materiales, la limpieza y el condicionamiento de instrumental requiere de mucho tiempo y es muy complicado. Por eso, en los años 60 un grupo de odontólogos de la Facultad vio la necesidad de preparar personal auxiliar. En el Decanato del Dr. Raymond Pauly, bajo la coordinación de la Dra. Ruth Mora, se inició el primer curso de Asistentes Dentales con una matrícula de 10 estudiantes”, indicó el Dr. Filloy.
Para conseguir el título, los alumnos no solamente están obligados a llevar un total de 15 módulos que combinan la teoría y la práctica, sino también realizar una rotación en diversos recintos externos a las clínicas de la UCR.
La Universidad de Puerto Rico prestó gran ayuda académica para dar vida al programa. De las 10 primeras personas que se graduaron, dos formaron parte de la Facultad. Las demás pasaron al Ministerio de Salud, la Caja Costarricense del Seguro Social y la práctica privada.
En esos lugares asisten a los actuales estudiantes de Odontología con el fin de terminar de consolidar sus conocimientos. Al mismo tiempo, proporcionan un apoyo importante en la labor que se realiza la UCR en cuanto a la atención de personas de alta vulnerabilidad social quienes, al no ser de esta forma, jamás podrían acceder a la atención bucodental oportuna por falta de recursos económicos o ubicación geográfica.
“Nosotros a la UCR le debemos una formación de la que podemos sentirnos orgullosos. Alcanzar el título implica un compromiso en las decisiones que tomemos sobre lo que sabemos, es dejar atrás el egocentrismo y trabajar con espíritu para que pueda quedarse en el corazón de las personas”, expresó Arelis Marín Retana, estudiante destacada y recién graduada del programa durante el segundo semestre de 2017.
En el segundo semestre se graduaron siete técnicos. Con ellos, son un total de 29 personas que se formaron en este campo durante el 2017.- Karla Richmond.
Mejores competencias
Llegar a esa calidad académica con el que cuenta el programa de TEAD-UCR ha requerido de tiempo y mejora continua. La Dra. Mónica Arbaiza Valverde, coordinadora del Programa, manifestó que en los últimos 50 años los cursos que componen el plan de estudio han experimentado una serie de cambios. Dichas modificaciones responden a las necesidades cambiantes de Costa Rica y promueven el desarrollo de mejores destrezas técnicas en sus estudiantes sin dejar de lado los valores humanistas.
“Anteriormente el plan de estudios constaba de nueve meses de formación y se le llamaba Programa de Asistentes Dentales. Actualmente son tres semestres, un año y medio, en los cuales estudiante debe demostrar su capacidad para responder exitosamente a los retos que se les plantea en prácticas clínicas y clases de anatomía, entre otros”, explicó.
Esos cambios también han contribuido a que los y las graduadas cuenten con un título competitivo en un mercado cada vez más selectivo. Minor Cordero Jiménez, director de la Sección de Trabajo Comunal, indicó que el técnico de asistencia dental no solo facilita el conocimiento instrumental, sino también una formación integral que fomenta el trabajo interdisciplinario acorde con los más altos estándares de calidad.
La Dra. Mónica Arbaiza felicitó a los graduados del segundo semestre de 2017 por haber demostrado exitosamente sus capacidades ante los retos. “El camino no ha sido fácil, somos conscientes que les exige mucho. Pero los retos sirven para hacer personas más fuertes, nos hacen sentir vivos y cuando se superan, nos queda la satisfacción” indicó. -Foto de Karla Richmond.
“Los técnicos dentales se caracterizan por posicionar los tres pilares fundamentales de la universidad: la investigación, la docencia y la acción social. Todos ellos, con una visión crítica según las demandas de la sociedad costarricense. Lo anterior se refleja en diversos informes que destacan un alto porcentaje de empleo para los y las egresadas de este técnico” expresó.
Al día de hoy, los técnicos en asistencia dental ejercen en diferentes funciones preventivas, de restauración dental y en roles administrativos, siempre “guiados por sus ideales éticos, morales y humanos”, destacó el Dr. Filloy, de la mano de la excelencia, la responsabilidad y el compromiso, a fin de construir un país que fortalezca el bienestar de la población.
Floribeth Mora Moreno, oriunda de Aserrí, tuvo que congelar sus estudios por el embarazo. Este año sobresalió por concluir su prepración. Esta joven madre afirma que «a persar de las dificultades y el cansancio, los frutos que se ven hoy son satisfactorios». Un logro que ella misma describió como clave para sacar a su familia adelante, relató.
Nuevas metas
En estos momentos el curso es revisado por una comisión evaluadora con el propósito de aumentar la calidad del programa. Para ello se está examinando las aptitudes y las actitudes del perfil profesional que buscan las instituciones contratantes de asistentes dentales, en conjunto con el criterio del Colegio de Cirujanos Dentistas.
De igual forma, se está realizando encuestas a asistentes dentales graduados. El objetivo es actualizar conocimientos y contenidos de acuerdo con las últimas necesidades de los empleadores. El nuevo proceso de mejora se inició en el 2016 y continuará durante el 2018.