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Etiqueta: UCR

UCR: 40 años de experiencia en el estudio de la biodiversidad marina y en la formación de profesionales

Jorge Cortés, catedrático de la UCR

El académico es un referente para la comunidad científica internacional de la ciencia hecha en Costa Rica

El Dr. Jorge Cortés Núñez, catedrático universitario, ha contribuido a lo largo de su carrera académica a la formación de cientos de profesionales e investigadores que hoy destacan a nivel nacional e internacional en el campo de las ciencias marinas. Foto: archivo ODI.

Sin el respaldo de la investigación científica, Costa Rica no hubiera podido posicionarse en el mapa mundial como un país que vale la pena conocer. Si a usted alguien le dijera eso, quizás no le creería. Sin embargo, lo cierto es que la ciencia ha estado detrás del desarrollo de la industria turística de nuestro país. Y, en este logro, el aporte del biólogo marino Jorge Cortés Núñez ha sido clave.

El conocimiento de la riqueza que habita en nuestros mares no se podría describir sin dejar de mencionar a este biólogo, especialista en arrecifes coralinos y biodiversidad marina. Sus trabajos fueron pioneros en estas áreas y motivaron a otros investigadores a continuar por la misma senda.

Cortés está convencido de que la generación de conocimiento ha servido para colocar al país en el mapa mundial y para avanzar en la conservación de nuestros recursos marinos. La relevancia de los océanos para Costa Rica y el planeta es uno de sus principales intereses.

“La importancia de la investigación científica en un país como Costa Rica y que esta se publique es porque nos pone en el mapa mundial como un lugar interesante. No es casualidad que la BBC, Nat Geo y empresas japonesas vengan a hacer documentales. Esa es la razón por la que vienen tantos turistas. Esta es una contribución de la ciencia que no se aprecia ni comenta”, afirmó el científico.

Actualmente, este académico labora en la Escuela de Biología y es investigador del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar), del cual ha sido director y subdirector.

A lo largo de cuatro décadas de trayectoria universitaria y 25 años de ser catedrático, Cortés ha contribuido a la formación de cientos de profesionales y de investigadores en el campo de las ciencias marinas. Ha sido tutor de seis trabajos de licenciatura, 27 de maestría, dos de doctorado y cuatro de posdoctorado, además de formar parte de 36 comités de tesis de grado y posgrado.

Su trabajo académico trasciende las fronteras nacionales. Muestra de ello es su participación en numerosos programas científicos internacionales en representación de Costa Rica y en expediciones marinas junto a reconocidos científicos de países como Estados Unidos.

Al respecto, el biólogo ha organizado 14 expediciones científicas, en su mayoría a la Isla del Coco, y también ha participado en nueve expediciones junto a otros investigadores, entre las que sobresalen a la Isla del Coco y Osa, en el Pacífico, como parte del programa Pristine Seas, de National Geographic.

Volver la vista al mar

A la par de sus investigaciones, Cortés ha promovido la idea de que como sociedad volvamos la mirada al mar para conocer la riqueza que encierra y conservarlo. Desde la creación de la red de parques nacionales de Costa Rica en la década de los años setenta, se pensaba solo en la biodiversidad terrestre y se le daba poca importancia al mar.

Sus primeros trabajos fueron sobre los arrecifes coralinos en el Caribe costarricense, que abarcaron su descripción y el impacto de la actividad humana y natural en estos ecosistemas marinos de gran importancia para el planeta.

El Dr. Jorge Cortés con Victoria Orphan, del Instituto Tecnológico de California, a punto de abordar el submarino en una de las expediciones al mar profundo en el Pacífico costarricense. Foto: cortesía de Jorge Cortés.

Además, Cortés estableció un programa de monitoreo de los pastos marinos y manglares en esa costa del país, que aún se mantiene y ha permitido conocer el funcionamiento y los ciclos naturales de estos ambientes.

En el campo de la biodiversidad presente en nuestros mares, el científico es autor del libro Marine Biodiversity of Costa Rica, Central America (Biodiversidad marina de Costa Rica, América Central), junto al también biólogo marino Dr. Ingo Wehrtmann.

El estudio mostró que el país es una de las zonas de más alta diversidad biológica en sus mares, en comparación con otras naciones más grandes que Costa Rica.

Sus investigaciones en la Isla del Coco, con la participación de investigadores de diversas áreas de la UCR y de la Universidad Nacional (UNA), constituyen los primeros aportes nacionales al descubrimiento de muchos organismos marinos en este parque nacional.

Durante seis años, Cortés coordinó y organizó varias expediciones científicas a la Isla, con financiamiento del Gobierno de Francia y del Consejo Nacional de Rectores (Conare), que dieron como resultado cerca de 40 publicaciones.

Del 2017 en adelante, el investigador se ha dedicado al estudio del mar profundo, con el objetivo de descubrir la vida en el fondo marino. Este interés lo ha llevado a participar en varias expediciones para descender a miles de metros en el océano Pacífico de Costa Rica, a bordo de embarcaciones estadounidenses.

“Ya hay mucho más conocimiento de esas zonas profundas y de la importancia de su conservación. Antes ni nos imaginábamos lo que había allí”, comentó.

El Dr. Cortés ha sido también el mentor de reconocidos investigadores de la UCR, que hoy ocupan destacadas posiciones en el Cimar y en diversos países. Con su trabajo, algunos científicos y científicas han logrado forjar un nombre como especialistas en su campo. La Dra. Odalisca Breedy Shadid es una de ellas, a quien se le reconoce como una autoridad mundial en octocorales.

“Como profesor eso es lo mejor que le puede pasar a uno, cuando ya los estudiantes empiezan a enseñarle”, dijo.

En la actualidad, Cortés sigue publicando trabajos acerca de la biodiversidad marina del país y coordina el proyecto Biomar sobre esta temática, que se desarrolla en el Área de Conservación Guanacaste (ACG) del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (Sinac) del Ministerio del Ambiente.

El profesor e investigador está próximo a jubilarse, aunque espera seguir colaborando y estimulando a otros amantes de la biología marina que, como él, buscan aportar conocimiento sobre lo que tenemos en nuestros mares y costas, y sobre la riqueza que estos nos dan como sociedad.

En el 2019, el Dr. Jorge Cortés (a la derecha) en una de las expediciones a la Isla del Coco, a bordo del submarino DeepSee. Lo acompañan Sylvia Earle y el piloto Shmulik Blum. Foto: cortesía de Odalisca Breedy.

Hitos académicos

El Dr. Jorge Cortés Núñez obtuvo con honores el bachillerato en Biología en la Universidad de Costa Rica (UCR) en 1978. Posteriormente, realizó estudios de maestría en la Universidad McMaster de Ontario, Canadá, y de doctorado en Biología Marina en la Universidad de Miami, Florida, Estados Unidos.

El profesor de la Escuela de Biología e investigador del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar) comenzó como profesor interino en la UCR en 1981 y en 1996 fue nombrado catedrático.

En 1982, fue reconocido con el Premio Nacional de Ciencias Clodomiro Picado Twight, por un estudio sobre la sedimentación en los arrecifes coralinos de Cahuita, en la costa sur de Limón. Todavía esta investigación es muy citada por la comunidad científica internacional.

A lo largo de su carrera, el biólogo se ha destacado por su alta producción científica. Esto le valió en el 2019 el certificado de distinción por ser el docente del área de Ciencias Básicas de la UCR con el mayor puntaje del Régimen Académico.

Ha publicado más de 290 trabajos científicos y de divulgación, los cuales recogen los resultados de su trabajo de investigación. Es autor de un libro, así como editor de dos libros y de 17 suplementos especiales de revistas.

Desde el 2012, es miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Costa Rica.

 

Patricia Blanco Picado
Periodista, Oficina de Divulgación e Información

La Universidad de Costa Rica demuestra un trabajo comprometido con el replanteamiento integral del esquema salarial en la Institución

Las autoridades reconocen que aún quedan salarios altos, pero son muy pocos y están en proceso de desaparecer. Solo en el 2020, el ahorro por remuneraciones fue superior a los ₡2 300 millones

A la izquierda, el Dr. Gustavo Gutiérrez Espeleta, rector de la Universidad de Costa Rica; a la derecha, el Dr. Oldemar Rodríguez Rojas, vicerrector de Administración, ambos durante el conversatorio que abordó el tema salarial el pasado 19 de febrero del 2021.

Sí es urgente y sí es cierto que en la Universidad de Costa Rica es necesario un replanteamiento completo de la escala salarial. Así lo reconoció el rector de la Institución, el Dr. Gustavo Gutiérrez Espeleta, y su vicerrector de Administración, el Dr. Oldemar Rodríguez Rojas.

“No es aceptable que en la UCR se gane más por antigüedad que por mérito. Eso genera la existencia de salarios que están fuera de los límites razonables, son muy pocos, pero existen”, señaló el vicerrector de Administración.

El rector de la UCR adelantó que, en el marco del Consejo Nacional de Rectores (Conare), se dará a conocer una propuesta para actualizar la política salarial de las universidades públicas a las condiciones económicas del país.

Salario base y componentes De acuerdo con el gráfico, entre los años 2017 y 2019 se dio un crecimiento en el pago, tanto del salario base como de los otros componentes salarios, de manera que en este período se mantuvo un crecimiento desacelerado, aún más pronunciado en el 2020, donde incluso la suma de los otros componentes (pluses) tuvo una disminución del 2,10 %.

A lo interno de la UCR, las autoridades trabajan por conformar una comisión que estudiará la transformación de las escalas salariales. Este esfuerzo completaría la labor que se ha venido realizando para contener el gasto por remuneraciones.

Dimensionar el problema

El salario base en la Universidad de Costa Rica, que es bajo, se reporta por separado al de la categoría académica. Eso hace ver erróneamente que lo que una persona gana por ser catedrática dé la apariencia de ser un plus, cuando en realidad no lo es.

La Universidad de Costa Rica emplea a un total de 10 000 personas funcionarias que tienen un salario promedio de ₡1 300 000 colones (con datos a mayo 2020). Los salarios altos de ₡4 000 000 o más, que representan cerca de un 3 % de total, corresponden en su mayoría a personas con más de 30 años de servicio. Al respecto, las autoridades afirman que se está en proceso de reformular el sistema para evitar que sea la antigüedad y no el mérito lo que defina la remuneración.

Componente salarial – General

La Universidad aclara que sí ha trabajado en racionalizar el gasto en salarios. Además de la ralentización de su crecimiento, solo en el 2020 se registró una reducción de más de ₡ 2 300 millones en lo presupuestado para ese rubro. Lo anterior como producto del congelamiento de plazas, limitación a tiempos contratados, limitación al pago de horas extra y específicamente se bajó la anualidad de 3,75 % a 1,94 % en puestos profesionales y a un 2,54 % en puestos no profesionales. También se congelo el escalafón y no se dieron aumentos por el costo de vida en el 2020, ni se contempla hacerlo en el 2021.

A lo largo del tiempo se puede contemplar una disminución de la proporción del presupuesto dedicado a remuneraciones, el cual era de un 72 % hace cinco años, mientras que en la actualidad esa proporción es del 67 %. Se trata de un esfuerzo que ha sido constante desde el 2012.

Anualidades – General

 

Gabriela Mayorga López
Editora digital y periodista, Oficina de Divulgación e Información

UCR, Jardín Botánico Lankester: un espacio seguro frente a la pandemia para disfrutar de la naturaleza

La época de verano es el mejor momento para visitar este sitio, que le permite a la población escaparse del estrés cotidiano y disfrutar de distintos ambientes naturales.

El jardín japonés es un espacio exótico dentro del Jardín Botánico Lankester, ideal para la reflexión y la meditación. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.

Desde que reabrió sus puertas en agosto del 2020 con un protocolo de salud bien establecido para hacerle frente a la pandemia por el Covid-19, el Jardín Botánico Lankester (JBL) es sin duda un lugar de refugio y esparcimiento para la población costarricense.

Su cercanía a las ciudades de San José y Cartago y los atractivos que ofrece hacen de este un lugar único y preferido por muchas personas, que en burbujas sociales y familiares lo visitan para pasar el día, admirar las colecciones de plantas, tomar fotografías y compartir un almuerzo.

Durante gran parte del 2020, la visitación al JBL, de la Universidad de Costa Rica (UCR), cayó en un 40 % respecto al año anterior. No obstante, desde su reapertura las cifras muestran un incremento en la cantidad de público visitante.

De acuerdo con el director del Jardín, Adam Karremans, el ingreso de visitantes del último cuatrimestre del año pasado fue incluso mayor al mismo período del 2019 y la tendencia al aumento continúa en este 2021.

La época de verano es el mejor momento para visitar el Jardín Botánico Lankester, ya que muchas de las plantas tienen floración. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.

El Jardín Botánico Lankester funge como un lugar de recreación y esparcimiento al aire libre. Al ser un espacio pacífico y tranquilo, las personas pueden disfrutar con su familia y amigos de forma segura. Esto, junto con el contacto con la naturaleza, permite que los visitantes puedan salir de la rutina diaria de la ciudad y relajarse”, expresó Karremans.

Este fue uno de los factores más importantes para poder afirmar que el Jardín ha contribuido a la salud mental de muchos ciudadanos y a contrarrestar los efectos del confinamiento y las restricciones a causa de la crisis sanitaria que vive el país y el mundo.

El Jardín Botánico Lankester, ubicado carretera a Paraíso de Cartago, puso en práctica una serie de medidas para evitar el contagio del coronavirus, como son la colocación de lavamanos al ingreso, una pantalla acrílica en la recepción y señales para respetar el distanciamiento físico en el momento de adquirir las entradas y en la tienda de souvenirs. Además, es obligatorio el uso de mascarilla.

También se redujo el tamaño de los grupos para las visitas guiadas y se implementa un aforo máximo de visitantes. Dentro de las instalaciones hay desinfectantes en las mesas y sillas durante el recorrido, la recomendación del respeto a las burbujas sociales y un lavamanos adicional a mitad del sendero principal.

Los recorridos por los senderos y por los distintos ambientes naturales se pueden realizar en burbuja social, lo que hace del Jardín Botánico Lankester un lugar seguro en medio de la pandemia. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.

“Hemos visto personas que utilizan el JBL para meditar, hacer yoga, realizar caminatas y consumir alimentos tranquilamente sentadas en nuestras áreas verdes. Estas características y la seguridad que da el Jardín con sus protocolos sanitarios y la vigilancia constante, generan un sentido de bienestar”, añadió Karremans.

Época de floración

Los meses de verano son los idóneos para darse una vuelta por el JBL, porque la mayoría de las especies de plantas que se encuentran en el lugar florecen durante esta época, en especial las orquídeas.

Entre las plantas más notorias que podemos encontrar en flor en este momento y durante las próximas semanas se encuentran las guarias moradas. “Febrero, marzo y abril es la temporada de la guaria morada, nuestra flor nacional, y en el Jardín Botánico Lankester ya están comenzando a florecer”, destacó el director.

Igualmente, la colección de cactus y suculentas, que se amplió en los últimos meses, está en condiciones extraordinarias y es un buen momento para admirarla.

La guaria morada, la flor nacional de Costa Rica, es una de las orquídeas que se puede apreciar en el Jardín Botánico Lankester y que florece durante la época del verano. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.

El jardín japonés, con sus bambúes, lagos y cabañas tradicionales, es un lugar único en el país, que transporta a quienes lo recorran a un mundo exótico.
 
Además, el JBL es un espacio ideal para el disfrute en familia y con amigos para hacer un día de campo con sus seres queridos, añadió Karremans. Los visitantes pueden llevar a sus mascotas con la condición de que se tienen que hacer cargo de sus desechos y de su propia comida.

Este espacio natural es también un lugar excelente para el avistamiento de aves y para la fotografía de naturaleza, mediante las diferentes colecciones de plantas que el Jardín protege.

Una experiencia memorable

Edwin Luna Monge, vecino de Guadalupe de Goicoechea, visitó el pasado domingo 31 de enero el Jardín Botánico Lankester. Tenía cerca de nueve años de no vivir esta experiencia y regresar a este lugar le dejó un recuerdo inolvidable.

“No recordaba que fuera tan hermoso, fue una experiencia tan memorable. Además, a un precio muy accesible para que el ciudadano común y las familias costarricenses tengan un espacio de esparcimiento muy cerca de la GAM (Gran Área Metropolitana). Costa Rica debería tener más espacios como el JBL.

El JBL también cuenta con una colección de cactus y suculentas, que fue ampliada recientemente. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.

Con el tiempo, hemos entendido que la calidad de vida se vincula más a experiencias satisfactorias que nos hagan felices, que a objetos. En un contexto como el de la pandemia, que nos ha obligado a estar dentro de las casas, el Jardín Botánico Lankester es una bocanada de aire fresco, pues es un espacio muy cuidado, donde la gente puede mantener su distancia social y estar con sus burbujas, con sus núcleos familiares.

En sus distintos recorridos, podemos observar diferentes facetas de la biodiversidad costarricense, y por supuesto, el jardín japonés, un escenario perfecto para la meditación y la reflexión.

Definitivamente, creo que me sumó cinco años más de vida la reciente experiencia que tuve en él».

El JBL permanece abierto de lunes a domingo de 8:30 a. m. a 4:30 p. m.

Las tarifas de ingreso son: ¢2500 para residentes, ¢1500 tarifa preferencial, $10 para no residentes y $7,50 para estudiantes no residentes.

Para mayor información, llame al (506) 2511 7939.

 

Patricia Blanco Picado
Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Nueva Rectoría UCR: generalidades, y proyección a la comunidad

El próximo viernes 19 de febrero a las 6:00 pm el Programa radial Alternativas discutirá acerca de la Nueva rectoría de la UCR, las generalidades y proyecciones a la comunidad. Contará con la participación de:

– Dra. Marisol Rodríguez, Doctora en educación. Vicerrectora de Acción Social.

– Dr. José Ángel Vargas. Doctor en Filología. Vicerrector de Docencia.

Puede sintonizar el programa en Radio 16, 1590am o por medio del Facebook de Radio 16.

Adjuntamos la invitación formal al evento:

UCR, Voz experta: Algunas tecnologías utilizadas para las vacunas contra el COVID-19 y su eficacia

Por Eugenia Corrales Aguilar, viróloga de la UCR

El SARS-CoV-2 y el COVID-19

Dra. Eugenia Corrales Aguilar, viróloga de la UCR. Foto: Anel Kenjekeeva.

A finales del 2019 se alertó sobre la aparición de neumonías atípicas en China. Estas eran causadas por un virus perteneciente a la familia de los coronavirus, que está compuesta por virus que pueden causar diversas enfermedades como diarreas en animales o enfermedades respiratorias desde un resfriado común hasta presentaciones más graves en humanos.

Solo siete coronavirus de muchos han logrado afectar a los seres humanos. Dos de ellos, MERS (2012) y SARS (2002), han tenido potencial pandémico, pero fueron mitigados exitosamente con medidas de salud pública.

El nuevo coronavirus, bautizado SARS-CoV-2, causa la enfermedad llamada COVID-19 y nos tiene viviendo esta pandemia actual. Tras casi un año desde los primeros casos que se reportaron en Costa Rica, entramos en una nueva fase de la pandemia: una campaña de vacunación en el país. Esta campaña de vacunación ha sido denominada por las autoridades nacionales en salud como “segura, controlada y de impacto”. Pero, ¿son estas vacunas seguras, controladas y de impacto?

Conceptos básicos sobre las vacunas

Las vacunas se han utilizado desde el siglo XV para combatir patógenos o microrganismos que causan enfermedades. Las vacunas son preparaciones que tienen como objetivo producir una respuesta inmune o de defensa contra ese patógeno y que esa respuesta inmune tenga memoria.

Lo anterior quiere decir que más adelante, cuando se enfrenta de nuevo a ese patógeno, ya la respuesta inmune está lista para que nuestro cuerpo pueda defenderse y eliminarlo. La inmunidad que se produce es de dos tipos: la humoral (los anticuerpos) y la celular (células T y B de memoria). Estas dos ramas trabajan conjuntamente para que la defensa contra el patógeno sea efectiva.

Existen diferentes tipos de preparaciones de vacunas contra los virus. Las más tradicionales utilizan virus debilitados (atenuados) o virus inactivados (tratados químicamente). Estas vacunas presentan algunas particularidades. Por ejemplo, para las vacunas de virus inactivados se necesitan producir grandes cantidades de virus. Esto es un problema para el SARS-CoV-2 ya que por su facilidad en la transmisión por aerosoles, debe trabajarse en laboratorios con niveles de bioseguridad altos y estos por costos y complejidad no están comúnmente presentes.

Por otro lado, para las vacunas de virus atenuados se pueden presentar riesgos como el proceso de reversión al virus patógeno desde el virus atenuado (vacuna oral contra polio). Otras preparaciones de vacunas virales utilizan subunidades proteicas del virus que estimulan al sistema inmune. Un ejemplo de esto es la vacuna contra la hepatitis B, que utiliza una proteína del virus que se llama antígeno de superficie (HbsAg).

Independientemente del tipo de vacuna, es importante saber cuál componente del virus va a inducir adecuadamente una respuesta inmune y que esta respuesta contra ese componente viral consecuentemente proteja al ser humano contra el patógeno, ya sea contra la infección, contra la enfermedad (presentar síntomas), contra la severidad de la enfermedad (requerir hospitalización) o evitar la muerte.

En el caso del coronavirus SARS-CoV-2 se conocía, por estudios previos con el MERS y el SARS, que la proteína estructural de la espícula del virus es la subunidad proteica contra la cual se necesita crear anticuerpos y células de memoria.

La espícula es el receptor viral, aquella proteína que el virus necesita para unirse a la célula, poder entrar a la misma y replicarse. Por lo tanto, se busca con las vacunas producir una respuesta inmune que evite que el virus entre a la célula por el mecanismo de bloqueo de esta unión, o lo que se llama neutralización por anticuerpos, y que elimine a las células infectadas, o lo que se llama citólisis por células T.

Tecnologías utilizadas para las vacunas contra el COVID-19

Hasta hoy (16.02.2021), existen 89 candidatos en fases preclínicas de investigación en modelos animales, 69 candidatos en ensayos clínicos en humanos (fase 1 a fase 4), 20 candidatos en fases finales (fase 3), 6 vacunas aprobadas para su uso de emergencia (EUA), 4 aprobadas para su uso en algunos países y 4 candidatos descartados.

Para SARS-CoV-2 se tienen candidatos o vacunas que abarcan desde tecnologías tradicionales para la preparación, como la atenuación del virus (aún en fases preclínicas o fase 1), la inactivación del virus (Sinopharm, Sinovac y COVAXIN de China) y la utilización de subunidades proteicas (Novavax), pero además se desarrollaron y afinaron tecnologías nóveles y emergentes.

Una de ellas utiliza vectores virales que pueden ser de distintos tipos como adenovirus humanos (como la vacuna Gamaleya Sputnik V o la de Johnson & Johnson (Janssen)) o de otros animales (como la vacuna de AstraZeneca-Oxford), virus tipo VSV (virus de la estomatitis vesicular) o virus como MVA (cepa vacunal de la viruela). Vacunas de este tipo ya habían sido aprobadas para su uso contra el virus ébola en 2019 y en 2020.

Pero la tecnología más novedosa para producir vacunas contra el COVID-19 fue la que utiliza ácidos nucleicos, ya sea ADN o ARNm (ARN mensajero). Los candidatos más avanzados y ya aprobados para su uso son la de ARNm (Pfizer-BioNTech o Moderna-NIH). Para Costa Rica, hasta febrero del 2021 se han reservado dosis principalmente de dos vacunas: Pfizer-BioNTech y AstraZeneca-Oxford.

Vacuna Pfizer-BioNTech

Esta tecnología ha estado en desarrollo para su uso terapéutico contra enfermedades genéticas y cáncer por al menos durante 30 años y para su uso contra patógenos virales desde el 2013 en ensayos clínicos contra virus como Rabia, Zika e Influenza.

Esta vacuna tiene el material genético del virus SARS-CoV-2 como ARNm envuelto en una nanopartícula de lípidos. Esto tiene como propósito proteger el ARNm que es muy frágil y sensible a la temperatura, pero también esta nanopartícula se utiliza como un vehículo que, después de ser inyectado durante la vacunación, se fusiona con la célula para llevar esa información o mensaje (en forma de ARNm) adentro de la célula y que la maquinaria enzimática normal de cada célula lea ese mensaje y produzca solamente la proteína viral de la espícula.

Una analogía sería darle instrucciones a algunas células nuestras para que se conviertan temporalmente en “fábricas” de producción de proteína viral. El ARNm es degradado por enzimas celulares en cuestión de minutos y no se integra al material genético (ADN) propio. Una vez que se producen estas proteínas virales, células de nuestro sistema inmune o de defensa las reconocen, las procesan y se inicia así la inducción de la respuesta inmune.

En los estudios clínicos realizados se demostró que aquellos que fueron vacunados con un esquema de dos dosis con 21 días entre la primera y la segunda dosis produjeron una buena cantidad de anticuerpos neutralizantes (que bloquean la entrada del virus a la célula) y de células de memoria.

Además, se demostró una eficacia del 95 % para prevenir la aparición de síntomas. Esto quiere decir que de cada 100 personas vacunadas que entren en contacto con el virus, solo 5 van a presentar algunos síntomas característicos del COVID-19, pero levemente. Esto implica que la vacuna no protege contra la infección pero sí contra la enfermedad.

Impresionantemente, también se demostró tener un 100 % de eficacia para prevenir enfermedad severa (hospitalizaciones) y muertes. De igual forma, estudios preliminares han demostrado que disminuye la cantidad de virus presente en las personas vacunadas, lo que puede significar una disminución de la transmisión viral hacia los no vacunados. Esta vacuna presenta algunos retos logísticos por el transporte y almacenamiento a temperaturas ultra-frías. Sin embargo, estos retos están siendo poco a poco solucionados a nivel nacional.

Vacuna AstraZeneca-Oxford

Esta tecnología se aprovecha de un vector viral. En este caso se usa un adenovirus no replicativo de chimpancé. Este adenovirus contiene en su información genética la que codifica para la proteína espícula, pero en forma de ADN. El adenovirus es el vehículo (como la nanopartícula en la vacuna de Pfizer-BioNTech) y que al entrar a las células funciona como un “caballo de troya”.

Cabe recalcar que los seres humanos nos infectamos con adenovirus a menudo y que estos causan resfriados comunes no complicados. Las ventajas de utilizar este adenovirus de chimpancé es que los seres humanos no nos vamos a enfermar con un resfriado ser de otra especia, no deberíamos tener una respuesta inmune previa que afecte la entrada del virus a la célula y que al ser no replicativo, significa que el virus no se perpetúa, solo es utilizado como vehículo.

Al entregar la información de la espícula, nuevamente se aprovecha de la maquinaria enzimática normal de cada célula para que se lea este mensaje y produzca solamente la proteína viral de la espícula. Igual que con la vacuna de Pfizer-BioNTech, una vez que se producen estas proteínas virales, algunas células de nuestro sistema inmune las procesan y se inicia así la inducción de la respuesta inmune.

Los estudios clínicos realizados arrojaron resultados un poco confusos, ya que se utilizaron dos esquemas distintos de vacunación. En uno vacunaron con dos dosis completas con 28 días entre la primera y la segunda dosis y en otro, por error, vacunaron solo con media dosis en la primera puesta. En ambos casos, se demostró que aquellos que fueron vacunados produjeron una buena cantidad de anticuerpos neutralizantes (que bloquean la entrada del virus a la célula) y de células de memoria.

También, se demostró una eficacia combinada del 70 % (62 % y 90 % respectivamente para los dos esquemas) para prevenir la aparición de síntomas. Esto quiere decir nuevamente que la vacuna previene la enfermedad y no la infección. Es decir, de cada 100 personas vacunadas que entren en contacto con el virus, solo 30 van a presentar levemente algunos síntomas característicos del COVID-19.

Sin embargo, aunque no tenga una eficacia tan alta como la de Pfizer para prevenir síntomas, los dos esquemas de vacunación demostraron tener un 100 % de eficacia para prevenir enfermedad severa (hospitalizaciones) y muertes. La ventaja de esta vacuna es que no requiere temperaturas tan bajas de transporte y almacenamiento. Esto la hace muy factible de aplicar en países de bajos y medios recursos que no tengan acceso a congeladores de ultra baja temperatura o en países donde las redes de vacunación deben llegar a sitios remotos y complejos.

¿Nos permitirán estas vacunas una campaña segura, controlada y de impacto?

Sí, lo van a permitir. Estas vacunas son seguras y eficaces y tendrán un gran impacto. Se presentan algunos efectos secundarios propios de la vacunación, síntomas que aparecen por la activación de nuestro sistema inmune como dolores musculares, de cabeza, fatiga, escalofríos, adormecimiento del brazo, dolores articulares. No obstante, no permanecen más de 24-48 horas. Muy poco frecuentemente se han presentado reacciones alérgicas, pero se pueden manejar médicamente.

No se puede omitir mencionar algunos aspectos que se desconocen aún, por el poco tiempo transcurrido tras el inicio de las aplicaciones o por no tener aún la evidencia completa, por ejemplo:

¿Evitan la transmisión del virus? Es esperable que sí la disminuyan.

¿Cuál es la duración de la protección causada por la vacunación? Hasta ahora se habla de por lo menos 3 meses, pero es esperable que sea por más tiempo.

¿Será necesaria una vacunación periódica? Es probable, debido no solo a la duración de la protección sino a la aparición de variantes virales.

¿Habrán efectos adversos a (muy) largo plazo o muy infrecuentes? Puede ser, pero hasta el momento desde el inicio de los ensayos clínicos en fase 1, no se ha observado ninguno.

¿Habrán vacunas para menores de edad? Ya se están realizando ensayos clínicos con adolescentes y menores de 12 años. Todo parece indicar que sí las habrán.

¿Es la vacunación lo que hará que la pandemia finalice? Es muy probable, pero no lo podemos predecir.

*Los ejemplos de las tecnologías de la preparación de vacunas ni los nombres de las mismas vacunas son exhaustivos.

 

Eugenia Corrales Aguilar, MQC, Ph.D. en Virología
Viróloga, Centro de Investigación en Enfermedades Tropicales (CIET), Facultad de Microbiología, Universidad de Costa Rica

UCR, Voz experta: La creación de la Promotora Costarricense de Innovación e Investigación es un retroceso para la ciencia del país

Por Dr. José María Gutiérrez, profesor emérito, Universidad de Costa Rica

Se tramita en la Asamblea Legislativa un proyecto de ley para la creación de la Promotora Costarricense de Innovación e Investigación. De aprobarse este proyecto, el actual Consejo Nacional para Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT) se transformaría en esta Promotora. Este proyecto tiene serias implicaciones para el desarrollo científico-tecnológico nacional; lamentablemente, no se ha dado en la comunidad nacional una discusión lo suficientemente amplia sobre el mismo y sus consecuencias.

Este proyecto parte de una visión limitada y parcial del complejo ciencia-tecnología-innovación, lo cual podría tener implicaciones negativas para el desarrollo científico-tecnológico nacional. Se podría pensar que, si se propone que esta nueva entidad absorba las funciones del CONICIT, la misma debería velar por el desarrollo equilibrado de la ciencia, la tecnología y la innovación del país. Ese, desafortunadamente, no es el caso. Veamos por qué, con base en el texto del proyecto del 17 de noviembre del 2020.

El complejo ciencia-tecnología-innovación tiene un carácter sistémico, lo cual implica que se debe mantener un equilibrio y un balance entre la generación endógena de conocimiento científico básico y aplicado, la investigación y el desarrollo tecnológico, la transferencia de conocimiento a los sectores sociales y productivos, incluyendo la transferencia tecnológica, y la innovación en muy diversos ámbitos de la sociedad. Se trata de un engranaje con múltiples componentes.

Estos subconjuntos del complejo ciencia-tecnología-innovación deben interactuar entre sí de manera eficaz, pero a la vez requieren mantener un desarrollo equilibrado, y todos han de ser fortalecidos y alimentados para lograr un sistema integrado y holístico. Resulta vital, por lo tanto, mantener ese equilibrio entre los componentes del sistema y evitar la priorización excesiva de unos en detrimento de otros.

La lectura del proyecto deja ver un énfasis desmedido en el tema de la innovación y de la aplicación del conocimiento con fines económico-productivos. Se confiere un peso excesivo al desarrollo tecnológico y la innovación y al papel del sector empresarial en el complejo ciencia-tecnología e innovación, en detrimento de los otros elementos del sistema.

Si bien el texto del proyecto menciona el desarrollo científico y la importancia de la ciencia en diversos artículos, el énfasis se centra de manera inconveniente en la innovación, el desarrollo tecnológico y el rol de la investigación en la esfera económico-productiva. Al hacerlo, se debilita significativamente la prioridad que debe tener el desarrollo de capacidades endógenas para generar conocimiento original a través de la ciencia, lo cual tendría implicaciones negativas en el desarrollo de todo el sistema.

La ciencia es mucho más que la provisión de insumos para la innovación y el desarrollo económico. La ciencia permite comprender la realidad natural y social y genera insumos originales de conocimiento que alimentan todo el engranaje de ciencia-tecnología e innovación. Es, además, un valioso componente de la cultura en un contexto amplio. En este sentido, el proyecto tiene una limitación conceptual de fondo.

Para fundamentar esta crítica, me remito a los siguientes aspectos del proyecto:

(1) En el artículo 2 se señala: “La Promotora tendrá como finalidad la promoción de la innovación y el desarrollo científico y tecnológico como ejes para alcanzar el desarrollo productivo y social del país”. No obstante, la lectura del texto del proyecto no concuerda con esta finalidad, ya que se coloca un énfasis desmedido en el tema de la transferencia de tecnología y la innovación, descuidándose el fomento del desarrollo científico.

(2) En el artículo 6 se dice lo siguiente: “La Promotora tendrá las siguientes funciones:

  1. a) Diseñar, administrar, preparar y ejecutar fondos, instrumentos y programas orientados a promover: (i) la innovación, (ii) los emprendimientos innovadores y de base tecnológica, (iii) la investigación aplicada y el desarrollo tecnológico, (iv) la transferencia tecnológica y (v) el capital humano especializado en las áreas de ciencia, tecnología e innovación”.

Queda claro, de la lectura de este artículo, que las cuatro primeras funciones se centran en la innovación, el desarrollo tecnológico, los emprendimientos y la transferencia tecnológica. Se omite por completo el fomento al desarrollo de la ciencia básica y aplicada. Solamente el inciso (v) podría cubrir aspectos relacionados con la ciencia, al enfocarse en la formación de recurso humano calificado. No obstante, tomando en cuenta el espíritu que se desprende de todo el proyecto, es muy factible que esa formación de recurso humano se centre en aspectos tecnológicos y de innovación. Este artículo deja ver claramente la excesiva e inconveniente priorización en las esferas tecnológicas y de innovación, alejándose de la consolidación de una base científico-tecnológica endógena que garantice la creación de nuevas ideas y la comprensión de la realidad, sobre la que se basan el desarrollo tecnológico y la innovación.

(3) Quizá el punto del proyecto que más claramente refleja esta visión sesgada y parcial del complejo ciencia-tecnología-innovación es la integración de la Junta Directiva de la Promotora. Esta Junta estaría integrada por:

“a) La persona jerarca del Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones; quien presidirá y fungirá como presidente de la Junta Directiva.
b) La persona jerarca del Ministerio de Economía, Industria y Comercio.
c) Un representante de la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (CINDE).
d) El (la) presidente o un vicepresidente designado por la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones de la Empresa Privada (UCCAEP).
e) El (la) presidente o un vicepresidente designado por la Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR).
f) El (la) presidente o un vicepresidente designado por la Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria (CNAA).
g) El (la) Presidente del INA.
h) Un representante de las Universidades Públicas designado por CONARE.
i) Un representante de las Universidades Privadas designados por UNIRE.”

Tenemos acá un predominio de sectores empresariales e institucionales cuya misión se centra en el desarrollo económico, al tiempo que hay una casi nula representación de la comunidad científico-tecnológica. Los principales reservorios de investigación científico-tecnológica del país son las universidades públicas. Es sorprendente que estas instituciones tengan solo un asiento en esta junta directiva, con igual peso que las universidades privadas, en las que la investigación es muy limitada. Sorprende también que no haya un sitio en esta directiva para la Academia Nacional de Ciencia. El desbalance es más que evidente.

Estamos hablando de una nueva entidad que va a sustituir al CONICIT y que, por ende, debe velar por el desarrollo integral de la ciencia-tecnología-innovación del país. Es preocupante que la junta directiva de una entidad que va a asumir estas funciones tenga esa integración, mostrando una clara tendencia hacia la ‘corporativización’ de este ámbito fundamental del desarrollo nacional. El desequilibrio que traería la integración de esta junta directiva podría afectar seriamente los esfuerzos que el país ha realizado a través de décadas para gestar una comunidad de investigación en ciencia y tecnología, ubicada fundamentalmente en las instituciones de educación superior públicas.

No argumento que la innovación y el desarrollo tecnológico no sean importantes; son fundamentales y nuestro país debe avanzar mucho más en estos ámbitos. Pero son solo dos componentes de un sistema mucho más complejo. Lo aquí planteado es muy claro en los países desarrollados, donde se apoya fuertemente el fomento de la ciencia básica y aplicada, a la vez que se generan mecanismos para que el conocimiento fluya a las esferas de desarrollo tecnológico y de innovación. Pero el sistema debe contemplar y apoyar la investigación científica, en equilibrio con los otros componentes.

Lejos de ayudar al desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación en Costa Rica, el proyecto pone en riesgo avances importantes que ha tenido el país en dichos campos, no resuelve los muchos problemas que tenemos en estos temas, y excluye a sectores y protagonistas que están llamados a jugar un papel protagónico en estas áreas estratégicas del desarrollo nacional.

 

José María Gutiérrez
Profesor emérito, Universidad de Costa Rica

UCR: Iniciativa explica temas de democracia electoral en el movimiento estudiantil

Conozca 10 minutos

En este momento se encuentran disponibles los primeros tres fascículos.

El Tribunal Electoral Estudiantil Universitario (TEEU) de la Universidad de Costa Rica (UCR), en colaboración con la Editorial Estudiantil, se encuentra produciendo una serie de fascículos que busca explicar de manera clara y al alcance de toda la comunidad educativa, algunos temas relacionados a la democracia electoral en el movimiento estudiantil.

El proyecto busca que cada fascículo tome una lectura aproximada de diez minutos, de ahí viene el título de la iniciativa.

“La idea es que la comunidad universitaria, pero sobre todo las personas estudiantes puedan conocer distintos temas sobre derecho electoral y que les sea más fácil de entender”, afirmó Christian Torres Álvarez, presidente del TEEU y director del Consejo Editorial.

Actualmente están disponibles los primeros tres fascículos, el primero, que detalla todo lo referente al funcionamiento de las representaciones estudiantiles en la UCR, el segundo que habla sobre el proceso electoral de la Federación de Estudiantes de la UCR y el tercero, que explica el funcionamiento del TEEU y de los tribunales electorales internos.

“Lo más relevante es que el estudiantado no viene a la universidad solamente a obtener un grado académico, sino que además vienen a formarse en otros ámbitos. El objetivo del TEEU es fortalecer el aprendizaje humanista e integral característico de nuestra universidad”, concluyó Torres.

Todos las publicaciones de la iniciativa se encuentran disponibles en la página web de 10 minutos, se espera que en total se realicen seis números este año.

 

David Esteban Chacón León
Asistente de Prensa, Oficina de Divulgación e Información

UCR: La juventud limonense explora sus tesoros submarinos

Acción Social

La Sede del Caribe impulsa que los habitantes conozcan y protejan su entorno

Jóvenes del Caribe sur costarricense participan en talleres de buceo y arqueología submarina para reconocer las riquezas naturales de la zona y recopilar la historia sumergida en las aguas de esa región costarricense. Foto cortesía CCB.

Descubrir las maravillas que están bajo las aguas del Caribe costarricense es una aventura que hoy se convierte en una realidad para un grupo de personas que emprenden el viaje para develar las riquezas naturales y la arqueología marina que se preservan en la costa limonense.

El proyecto de Acción Social “El mar y sus beneficios” (EC-434) es una iniciativa de la Sede Caribe (SC) de la Universidad de Costa Rica (UCR) que consiste en brindar a la población de la zona costera del Caribe Sur las herramientas educativas para crear una relación entre el mar y sus pobladores, con el fin de desarrollar actividades turísticas y educativas, asimismo fortalecer su identidad cultural y contribuir con el desarrollo económico de la región.

Este proyecto surgió como una iniciativa de las poblaciones de Cahuita y Puerto Viejo, las que convocaron a la SC “para compartir con jóvenes que estaban aprendiendo buceo, al escuchar a los niños y jóvenes contar sus experiencias buceando, lo que aprendían y sus sueños, y decidimos ayudarles a continuar con sus capacitaciones y aprendizaje, ya que deseaban descubrir más sobre el fondo del mar y sus riquezas. Además de ver a padres motivados por lo que hacían sus hijos e hijas”, explicó la magister Marianita Harvey Chavarría, coordinadora del proyecto.

El proyecto EC-434 impacta directamente a niños, niñas y jóvenes de esa zona, aunque también a personas adultas que adquieren conocimientos diversos mediante el apoyo de la UCR e investigaciones comunitarias en temas como la arqueología subacuática y la historia y cultura afrocostarricense. Según Harvey, esto es muy significativo ya que es un aporte al país en la “ratificación de una nueva convención que protege el patrimonio cultural subacuático, desprotegido hasta ese momento”.

De acuerdo a la Convención de la UNESCO sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático la riqueza de este patrimonio se sigue subestimando y pese a que los océanos cubren la mayor parte del planeta siguen ocultando sus secretos y la mayoría de naciones viven de espaldas a su territorio más extenso: el marino.

La Acción Social en la Sede Caribe se preocupa por documentar la riqueza submarina costarricense mediante la capacitación comunitaria. Foto cortesía CCB.

El mar no solo contiene riquezas naturales, también se encuentran vestigios de navíos hundidos a lo largo de la historia y ciudades tragadas por las olas se conservan en perfecto estado. No obstante, al igual que ocurre con el patrimonio arqueológico terrestre, el pillaje patrimonial marino es más común de lo que imagina la población, así como la destrucción de entornos, lo que ha borrado páginas del pasado del mundo.

Previo a la pandemia sanitaria del año 2020 el proyecto EC-434 impartió cursos de iniciación y profesionales de buceo scuba, seminarios, charlas, reuniones, festivales del mar con pescadores, participación en capturas de pez león, monitoreo de corales, capacitaciones variadas en áreas relacionadas. Además, giras y visitas a centros educativos, ponencias e incluso la producción de temas musicales alusivos a este tema.

En el 2020 se continuó trabajando con las comunidades mediante un protocolo avalado por el Ministerio de Salud para las prácticas de buceo, monitoreo de corales, siembra de palmeras, limpiezas de playas y arrecifes y capturas del pez león.

Mediante la virtualidad se involucró directamente a unas 200 personas del Caribe Sur en capacitaciones para la identificación de corales, elaboración de una cartografía de recursos culturales subacuáticos y campamentos sobre la pesca de arrastre y su impacto en los ecosistemas marinos. “Para el año 2021 se continuará el trabajo dual, combinando la presencialidad y la virtualidad para el desarrollo de las poblaciones impactadas por el proyecto”, comentó Harvey.

Este esfuerzo ha articulado los apoyos del gobierno de Dinamarca, el Museo Nacional de Costa Rica, el Ministerio de Cultura y Juventud y la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), entre otras.

El mar no solo contiene riquezas naturales, también se encuentran vestigios de navíos hundidos a lo largo de la historia y ciudades tragadas por las olas se conservan en perfecto estado. Foto cortesia CCB.

Pese a lo exitoso del proyecto existen algunos obstáculos para su ejecución, como el pobre acceso a la red de Internet, un sistema educativo formal con falencias y la resistencia de algunas instituciones que no vinculan a las personas más jóvenes y sus comunidades en la gestión del patrimonio local, explicó Harvey.

Cosecha de éxitos

“He vivido un intenso intercambio de conocimientos entre los más jóvenes y el resto de la comunidad, saben mucho sobre su historia ancestral. He llevado prácticas de buceo avanzado y pronto iniciaré el entrenamiento para el de rescate. Lo que más me ha gustado es la participación de la comunidad, me llama la atención es que se ha logrado una gestión para la protección de las costas y cada día son más personas interesadas en ser parte de este proyecto”, comentó Ana María Arenas Moreno, quien dejó el Valle Central hace muchos años y convirtió a Puerto Viejo en su hogar.

Ella inició su vinculación cuando llegó al Centro Comunitario de Buceo Embajadores y Embajadoras del Mar (CCB), una de las contrapartes de la iniciativa interinstitucional, para involucrarse en alguna investigación sobre los efectos del cambio climático en las costas del Caribe Sur. Desde entonces ha participado en varias actividades. “Ahora entro al mar con otros ojos y una aprende a navegar entre los arrecifes de otra manera”, acotó Arenas.

Arenas será parte de una delegación que acompañará a jóvenes a capacitarse en los Cayos, Florida, Estados Unidos, en la conservación y técnicas de regeneración de corales mediante su cultivo. Gracias a los esfuerzos comunitarios e institucionales, unos 12 jóvenes serán becados, porque la mejor revolución de un pueblo es la educación, aseguró Leda Villa Porras, una líder comunitaria que dejó San José hace 45 años y se afincó en Cahuita.

“Yo apoyo el proyecto desde el CCB en la defensa del arrecife coralino, dándole oportunidades a nuestros jóvenes para que tengan conciencia de lo rico que es el mar, de todo lo que nos da y lo mucho que se irrespeta con proyectos no controlados. Desde aquí estamos luchando por un museo acuático para exhibir nuestra riqueza arqueológica submarina de la costa caribeña costarricense”, dijo Villa.

Para el presente año, las entidades organizadoras se proponen la fundación del Padi Dive Center Comunitario del Caribe, el impulso de un proyecto de gestión comunitaria en corales con la regencia del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar-UCR), una expedición arqueológica en conjunto con el gobierno danés y varios proyectos de emprendedurismo.

 

Eduardo Muñoz Sequeira
Periodista, Vicerrectoría de Acción Social

UCR: ¿Sabías que el primer Banco de Sangre acreditado por ECA pertenece a la Universidad de Costa Rica y además está celebrando su VI Aniversario?

El Banco de Sangre de la Universidad de Costa Rica es el primero del país en introducir pruebas de detección de ácidos nucleicos para detectar VIH, Hepatitis B y Hepatitis C en donantes de sangre.

Banco de sangre de la Universidad de Costa Rica.

El Banco de Sangre de la UCR es pionero en Costa Rica al tener donación 100% altruista y eliminar la donación por reposición; también ha sido el único en introducir las pruebas de biología molecular para la detección de HIV, hepatitis B y hepatitis C con la finalidad de brindar productos más seguros para los pacientes, además, ha sido el primer banco de sangre en acreditar la prueba del grupo sanguíneo bajo la norma ISO-15189 que otorga el Ente Costarricense de Acreditación (ECA).

El Banco de Sangre del Laboratorio Clínico de la Oficina de Bienestar y Salud (OBS) promueve la donación voluntaria de sangre en la población universitaria y en el público en general para crear una cultura de donación que invite a las personas a ser repetitivos, además de velar por su atención y hacer de la donación una experiencia agradable y segura.

Mediante un convenio entre instituciones públicas, el Banco de Sangre de la UCR coopera con el Hospital del Trauma del Instituto Nacional de Seguros, brindándole sangre segura, obtenida de donantes 100% voluntarios y preparada bajo estrictas normas de calidad.

La selección de la persona donante es realizada por profesionales en microbiología, especializados en bancos de sangre, los cuales eligen a las personas que cumplan con los criterios internacionales y son aptas para el proceso de la donación. Una vez obtenida la sangre, se separa en distintos componentes, se realizan varios análisis para determinar el tipo de sangre y la presencia de agentes infecciosos como HIV, hepatitis B y C, Chagas, sífilis, HTLV I y II, para evitar una eventual transmisión de infecciones por vía sanguínea.

El Dr. Jonathan Alfaro Alvarado, Jefe del Banco de Sangre, expresa que esta instancia encargada y responsable de la selección del donante, la recolección, análisis y almacenamiento y distribución de la sangre siguiendo estrictos controles de calidad; de esta forma, obtiene y provee de sangre segura a las personas que, por diferentes situaciones, requieren ser transfundidos para poder salvar sus vidas, generalmente ante pérdidas de sangre (por accidentes o durante una cirugía) o ante la presencia de algunas enfermedades que afectan la producción de uno o varios de los componentes de la sangre como las leucemias.

Para el Dr. Alfaro la donación de sangre es un acto humanitario y solidario, donde una persona puede convertirse en un héroe y salvar la vida de hasta tres personas con solo una donación de sangre total, ya que la sangre se separa en distintos componentes que se pueden transfundir a distintos pacientes, según lo requieran.

La donación de sangre es rápida, ya que requiere entre 35 – 50 minutos y al ser llevada a cabo por profesionales en el tema es sumamente segura, y lo más importante es que su impacto es invaluable al brindarle a tres pacientes la posibilidad de sobrevivir y superar alguna condición clínica que requiere la transfusión de sangre.

Funcionarias de la Oficina de Bienestar y Salud de la Universidad de Costa Rica durante campaña de donación de sangre.

El Banco de Sangre de la UCR surge de la necesidad que tienen los centros de salud, que no pertenecen a la CCSS, de tener un centro especializado que pueda proveer hemocomponentes seguros y de calidad ya que el Banco Nacional de Sangre sólo abastece a los hospitales de la CCSS. En nuestro país existe una gran demanda y nos faltan muchos donantes voluntarios y repetitivos, es por esta razón que el Banco de Sangre de la UCR, se enfoca en facilitar el proceso de la donación y ayudar a muchos pacientes que lo necesitan para poder sobrevivir.

Para el Dr. Jaime Alonso Caravaca, Director de la Oficina de Bienestar y Salud (OBS) el servicio hemoterapéutico que brinda nuestro Banco de Sangre tiene una importancia superlativa. Primero, porque le brinda un significado social ampliado a la sangre y al proceso de donación altruista, a través de la efectivación del concepto de solidaridad orgánica y salud participativa. Segundo, porque ofrece un recurso vital a personas varias, que sin la reposición sanguínea no sobrevivirían. Lo anterior, siguiendo estrictos estándares de calidad y con la ayuda de equipos de alta tecnología únicos en nuestro país.

Para el Dr. Caravaca se torna importante mencionar que el proceso de donación que lidera nuestro Banco de Sangre es un elemento de referencia nacional con sello OBS-UCR, el cual se encuentra representado por profesionales altamente capacitados, que organizan sus acciones de manera atenta, horizontal y dialógica y que, convocan a la población a participar activamente de la construcción de la salud.

El Director de la OBS expresa que esta conmemoración, es un espacio para expresar al equipo humano que trabaja en el Banco de Sangre de la OBS-UCR, una vida longeva y repleta de éxitos.

Para el Dr. Alfaro el principal requisito para donar sangre es querer ayudar de forma desinteresada, solidaria y altruista, además de pesar más de 50 Kg, ser mayor de edad y sentirse bien de salud.

Invitamos a todas las personas de nuestra comunidad universitaria y costarricense que nos contacten por medio del correo electrónico: bancodesangre@lcucr.com para agendar una cita y vengan a donar. Más información en el sitio web: https://www.lcucr.com/banco/quien/

 

Sonia Vargas Cordero
Periodista, Unidad de Promoción de la Salud, Oficina de Bienestar y Salud