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Etiqueta: UCR

UCR: Las citas para la Aplicación de la Prueba de Aptitud Académica ya fueron asignadas

Correos electrónicos se enviaron el 7 de septiembre a los postulantes

Este lunes 7 de setiembre fueron asignadas las citas de aplicación de la Prueba de Aptitud Académica de las universidades públicas (foto Archivo ODI).

La Universidad de Costa Rica y la Universidad Nacional asignaron ayer, las citas de aplicación de la Prueba de Aptitud Académica (PAA) para la población inscrita en el Proceso de Admisión 2020-2021. Esta información fue enviada vía correo electrónico a la población aspirante, y puede ser consultada también a través de las páginas www.ori.ucr.ac.cr y www.registro.una.ac.cr

Como lo informaron en el mes de julio, las universidades públicas junto con el Ministerio de Educación Pública (MEP), la aplicación de la PAA está programada para llevarse a cabo entre el 1 y el 20 de diciembre de este año, y a pesar del contexto de la pandemia, el contenido del examen no tendrá ninguna variación.

Asimismo, las universidades públicas reafirman que para la aplicación de la Prueba de Aptitud Académica se han dispuesto de los protocolos sanitarios aprobados por las instancias de salud de la Universidad de Costa Rica, los cuales operan en observancia rigurosa de las directrices emitidas por el Ministerio de Salud.

“Las personas que realicen el examen de admisión pueden hacerlo con total tranquilidad de que se garantiza su salud integralmente” dijo el Dr. Carlos Araya Leandro, Rector de la Universidad de Costa Rica.

Por último, las universidades públicas instan a la población aspirante a estar pendientes de la información sobre el proceso de admisión 2020-2021 mediante las páginas web y redes oficiales de la UCR y la UNA. Ambas instancias ofrecen una práctica en línea, la cual está disponible en paa.iip.ucr.ac.cr

 

Tatiana Carmona Rizo,
Periodista Vicerrectoría de Vida Estudiantil

Danza Universitaria continúa cerca de la gente

Por medio de talleres virtuales

Aunque sea de manera virtual, Danza Universitaria no ha dejado de estar presente en las distintas comunidades del país y desde marzo ha desarrollado una serie de espacios para diversos públicos, con el fin de continuar con su labor en el área de acción social y adaptar su trabajo a las circunstancias actuales.

Estos espacios de intercambio y capacitación surgieron como respuesta a la necesidad de mantener los talleres y actividades que realiza la compañía y ampliarlos a otros públicos.

Es así que surgieron diversos proyectos virtuales, enmarcados dentro de la iniciativa Comunidades en Línea con Danza U, como Bailemos de larguito, a cargo de Minor Gutiérrez, que inició como una colaboración con la Municipalidad de Montes de Oca para impartir clases de bailes populares a la población del cantón. No obstante, más adelante se abrió para personas de cualquier rincón del país.

Según comentó Gutiérrez, este espacio, más que una clase de baile, tiene como objetivo mantener a las personas en movimiento, socializar y colaborar con la salud mental.

“El baile es una excusa para que nos movamos, para que hagamos ejercicio. Es salud mental para alejarnos un poco de toda la situación, dedicarnos a nosotros, concentrarnos en el baile, en la música, en los demás compañeros”.

Las clases se imparten por medio de la plataforma Zoom los lunes y jueves a las 5:30 de la tarde, e incluye ritmos como bolero, salsa, cumbia, merengue, paso doble y mambo, entre otros.

Para Gutiérrez esta ha sido una experiencia que le ha gustado mucho, pues significa un reto en la forma de enseñar, así como el aprendizaje tecnológico y técnico que implica. Además es una modalidad que podría mantenerse aún después de la pandemia.

Otro de los talleres que se está llevando a cabo es el de Acondicionamiento físico integral, que está dirigido a bailarines y bailarinas profesionales.

Karen Elizondo es la facilitadora y ella manifestó que el objetivo de este curso es mantener el nivel físico de los profesionales de la Danza que han tenido que dejar su entrenamiento habitual por la cancelación de espectáculos y otras actividades. En este sentido, las clases están orientadas a mejorar la fuerza y aumentar la resistencia muscular.

El curso está adapatado a un espacio pequeño y al uso de materiales caseros. Para Elizondo la experiencia ha sido de mucho valor, pues ella no había incursionado en cursos en línea y esto le ha permitido, a parte de conocer mejor la herramienta, preparar las clases desde otras perspectivas para que quienes asisten puedan seguir de manera correcta los ejercicios que se realizan.

Por su parte, Adriana Cuellar, bailarina que está participando de este taller, agradeció a Danza Universitaria que haya abierto este espacio, pues le ha permitido mantener de alguna manera el movimiento y ejercicio que necesita cualquier bailarín, además indicó que el profesionalismo y la dedicación de la profesora son puntos que han hecho las lecciones muy satisfactorias.

Las clases se imparten los lunes y jueves a las 7 de la noche.

Una de las características que han tenido tanto el curso de Bailemos de larguito como el de Acondicionamiento físico es que han contado con la participación de personas en el extranjero.

Para los adultos mayores se desarrollaron los talleres de Movimiento Creativo y Estabilidad en Movimiento a cargo de Gloriana Retana.

El primero está dirigido a personas entre 50 y 80 años con el propósito de mejorar la calidad de vida y salud de esta población, asi como el disfrute de los movimientos del cuerpo y para despejar la mente.

Mientras que el otro taller es para personas mayores de 80 años y surgió pues Retana pensó en su abuela y en cómo mantenerla activa a raíz de la pandemia. El objetivo de estas clases se centra en mantener la energía, la movilidad articular y el buen dormir de las personas. Para realizar estas lecciones se necesita una silla y la persona debe contar con alguien que le ayude tanto para realizar los movimientos, como para el uso de la tecnología.

“Para mí esta experiencia ha sido un regalo absoluto porque es la manera de colaborar desde tu campo artístico. Ha implicado reinventarme yo desde el movimiento, en la sensación, conciencia corporal y el disfrute a partir de cosas mas simples. Me ha dado la oportunidad de trabajar con una población que siempre había querido y ha sido muy satisfactorio el resultado y la importancia de ese ratito a la semana para poder ayudar a otra gente”, destacó Retana.

Para más información se puede ingresar a la página de Facebook de Danza Universitaria o comunicarse al teléfono 2511-5579.

 

Foto: Bajo la iniciativa del proyecto Comunidades en Línea con Danza U, la compañía se ha mantenido activa realizando diversos talleres virtuales para distintos públicos (imagen con fines ilustrativos). Foto: Anel Kenjekeeva.

Andrea Marín Castro
Periodista, Oficina de Divulgación e Información

UCR: Artistas nacionales e internacionales unieron esfuerzos para realizar el FestArt 2020

Proyecto es impulsado por el Recinto de Grecia de la UCR

La obra «De pueblo» de Xibalbalog Producciones será transmitida el lunes 7 de setiembre a las 8:00 p.m.

Del 4 al 13 de setiembre se realizará la séptima edición de Festival Artístico Internacional (FestArt), un proyecto que reúne una serie de artistas que llevan el arte a las comunidades.

En esta oportunidad, se presentarán 15 espectáculos que serán puestos a disposición de la población por medios virtuales, esto debido a la situación mundial que se atraviesa con la pandemia.

De esta forma, el festival contará con presentaciones de ocho agrupaciones nacionales y de representaciones de Honduras, El Salvador, Guatemala, México y por primera vez una agrupación de España. Además, el espectáculo de clausura que será transmitido en vivo, es una puesta en escena de la productora Fin de Impro y tendrá un elenco compuesto por artistas de Perú, Argentina, Uruguay, España, México y Costa Rica.

Según la Licda. Laura Santamaría, productora del FestArt, las propuestas artísticas que se presentarán están enfocadas a diferentes públicos, hay dos espectáculos infantiles, dos conciertos para todo público y otros que abarcarán temas de género, luchas sociales e improvisación.

Santamaría destacó que este año fue todo un reto lograr montar el FestArt, ya que después de varias propuestas se logró “negociar con diferentes grupos nacionales e internacionales para obtener espectáculos pre grabados y trasmitirlos en diferentes horarios durante 10 días. Así, con el apoyo desinteresado de artistas y equipo, logramos la nutrida programación que tenemos” aseguró.

Explicó que todo el proceso ha sido un aprendizaje constante, ya que el equipo de producción tuvo que capacitarse en redes sociales, manejo de plataformas digitales, manejo de audio y video y programas de edición, entre otros. “Todo el equipo de producción se volcó a la virtualidad, a reunirnos por diferentes medios y a potenciar las habilidades y destrezas de cada uno. También, contamos con el apoyo del productor Luis Carlos Silva, quien nos brindó asesoría y ha trabajado con nosotros en cada una de las áreas”.

Según Santamaría, el FestArt virtual es un intento para no dejar caer el festival y mantener su constancia y presencia en las comunidades de Occidente, pero en el proceso de grabación se extrañó mucho la presencialidad “tener a los artistas y al público en esa magia y sinergia que se crea cuando compartimos un solo espacio” aseguro.

Todos los espectáculos del FestArt estarán disponibles en el canal de YouTube FestArt UCR, las personas interesadas deben ingresar al link el día y la hora del espectáculo de su interés. En el caso del espectáculo de cierre, programado para el domingo 13 de setiembre a las 7:00 p. m. quienes deseen verlo deberán enviar un mensaje al whastapp +506 70193282 o un correo a festart.ucr@gmail.com para solicitar el acceso a la plataforma zoom y disfrutarlo en vivo.

El FestArt 2020 es un ejemplo de que la Acción Social de la Universidad de Costa Rica continúa trabajando y busca opciones para estar en contacto con las poblaciones que atiende.

El programa de espectáculos lo puede consultar aquí.

 

Grettel Rojas Vásquez
Periodista, Sede de Occidente

UCR: Proyectos de Acción Social seguirán conectados con las comunidades

Vicerrectoría de Acción Social pone a disposición 1000 chips telefónicos para estudiantes y personas de las comunidades vinculadas a los proyectos

La entrega de chips telefónicos forma parte de las medidas impulsadas por la Vicerrectoría de Acción Social para la reactivación paulatina y la continuidad de los proyectos de Acción Social en el marco de la emergencia nacional generada por la pandemia del COVID-19. Fotografía de Natalia Odio González.

El pasado lunes 25 de agosto, la Vicerrectoría de Acción Social (VAS) de la Universidad de Costa Rica (UCR) entregó 40 chips telefónicos prepago a diversos proyectos de Acción Social. Esto con el objetivo de seguir apoyando el trabajo de vinculación con las comunidades en tiempos de pandemia.

“Esta es una gestión de hace varios meses liderada por la Vicerrectora de Acción Social y de la que hoy se ven los resultados con la entrega de los primeros dispositivos. Esperamos que pronto se vean los frutos, pues la situación de la pandemia nos ha obligado a pensar en muchas alternativas que antes ni hubiésemos considerado aplicar y ahora nos toca seguir en el haciendo-aprendiendo”, expresó Dorys Mercado, encargada de la administración del edificio de Educación Continua y de la entrega de chips.

En total, se cuenta con 1000 chips prepago para ser asignados de manera equitativa y racional a los proyectos que lo soliciten, de manera que puedan ser entregados a estudiantes y personas de las comunidades que los requieran para posibilitar la continuidad de las actividades del proyecto, siempre respetando las medidas de distanciamiento social. Estos chips cuentan con WhatsApp ilimitado y se recargan de forma automática por un periodo de 3 meses.

Este miércoles 26 de agosto, fecha en que se celebró el 80 aniversario de la Universidad de Costa Rica, se hizo entrega en la comunidad fronteriza de San José de Upala parte de estos dispositivos, una muestra del compromiso institucional para seguir conectados con las comunidades a pesar de las limitaciones que presenta el contexto actual.

“En nuestro caso, estos chips fueron entregados a 10 líderes y lideresas de comunidades de San José de Upala, que conforman el equipo técnico-pedagógico de la escuela sociocomunitaria en la que estamos trabajando. A través de esto, van a poder comunicarse libremente entre ellos y en los procesos de formación que nosotros les estamos organizando, porque son personas cuyos recursos económicos son limitados y no pueden estar subvencionando el costo telefónico de las llamadas para recibir las capacitaciones”, indicó Adilia Solís Reyes, coordinadora.

Hasta ahora, se han solicitado chips para apoyar gestiones en cantones como Limón, Guanacaste, Pococí, Upala, entre otros y se espera que en los próximos días más proyectos realicen sus solicitudes. Se harán entregas a proyectos de Extensión Docente, Extensión Cultural, Trabajo Comunal Universitarios e Iniciativas Estudiantiles.

“En el ED-3245 damos asesoría a pequeñas empresas de alimentos. Solicitamos los chips porque ya que no podemos visitar las empresas, y para que se sientan acompañadas en los procesos les damos seguimiento por medio de llamadas telefónicas. Esperamos que los y las asistentes y docentes que colaboramos podamos realizar estas llamadas, involucrarnos en grupos de WhatsApp con las empresas para resolver consultas y brindar charlas virtuales vía Zoom. Los chips son el complemento que necesitamos para mantenernos en contacto y realizando de forma efectiva este trabajo», expresó Ana María Quirós Blanco, coordinadora del proyecto “Servicios de capacitación y asesoría para micro y pequeñas empresas procesadoras de alimentos en la provincia de Guanacaste” (ED-3245).

Además de la entrega de chips, desde la VAS se han gestado diversas iniciativas orientadas a fortalecer la acción social y facilitar la planificación y el diseño del proceso de virtualización de los proyectos.

“Estamos haciendo historia ante un hecho inédito, una pandemia mundial. Tuvimos que reconfigurar la Acción Social a partir de la virtualidad, por lo que realizamos distintos esfuerzos como la plataforma de UCR Global, hicimos un análisis de cuáles son los cantones y los distritos en que tenemos proyectos para evaluar los niveles de conectividad y hemos hecho lo necesario para que la universidad mantenga el vínculo con las comunidades” indicó Sandra Araya Umaña, vicerrectora de Acción Social.

Para los próximos meses, se proyectan nuevas medidas que refuercen el trabajo realizado para la virtualización de los procesos de acción social y que permitan que cada vez más comunidades permanezcan conectadas con los proyectos que han apoyado por tanto tiempo.

“La pandemia vino a revelar las grandes desigualdades sociales que prevalecen en Costa Rica y eso no lo podemos negar. Estas desigualdades se vuelven más evidentes cuando hablamos de conectividad y vemos que hay diferencias entre comunidades, grupos y familias, por lo que estamos haciendo un gran esfuerzo por llegar a estas comunidades desde la virtualidad. Sabemos que habrá nuevas medidas por tomar, estamos proyectando iniciativas en la radio, teléfono, correos, incluso por medio de giras específicas para la entrega de material porque la Acción Social no se va a detener por la conectividad, esa es la consigna que tenemos”, indicó Araya.

RUTA PARA ADQUIRIR LOS CHIPS TELEFÓNICOS

Para realizar la solicitud de los chips se debe completar el formulario correspondiente. La información recopilada será valorada por la VAS, procurando su distribución equitativa entre los proyectos solicitantes y considerando la justificación detallada, las necesidades específicas y la disponibilidad. No existe un límite de chips por proyecto, por lo que cada docente o persona encargada podrá solicitar la cantidad que requiera.

“La Vicerrectoría de Acción Social es absolutamente respetuosa del conocimiento y la experiencia de cada persona responsable de los proyectos, por tanto, son estas personas las que nos van a decir cuántos chips necesitan y nosotros se los vamos a distribuir. Por supuesto, al ser un bien público, necesitamos que haya un buen uso de los chips entregados, por lo que el o la docente se hará responsable de los dispositivos”, agregó Araya.

Una vez evaluadas las solicitudes, el resultado será comunicado formalmente al proyecto por medio del correo electrónico institucional. Para el retiro de los chips, la persona responsable del proyecto deberá completar y remitir a la VAS, debidamente firmada, la carta de compromiso que se remite en la circular VAS-32-2020.

Finalmente, se realizará la entrega de los chips de manera presencial a la persona docente responsable del proyecto. El servicio contará con: un paquete de 2GB de datos para navegación en Internet, 35 minutos de llamada de voz, 50 mensajes de texto SMS, WhatsApp ilimitado y acceso a dominios ucr.ac.cr sin consumo de datos.

 

Natalia Odio González
Unidad de Comunicación Vicerrectoría de Acción Social

TCU de la UCR apoya a 56 estudiantes de colegios públicos para realizar exámenes de MATEM

Dos retos principales por la pandemia del COVID-19: virtualizar el proyecto de Acción Social y dar acceso a internet a la población estudiantil colegial

El pasado 6 de agosto, estudiantes de secundaria realizaron examen de MATEM apoyados por el TC-725.

Un total de 56 estudiantes del ciclo diversificado de secundaria de los Liceos de San Antonio y Calle Fallas de Desamparados realizaron las pruebas de MATEM con el apoyo académico del proyecto de Acción Social de la UCR llamado: “Éxito en MATEM: Potencializando nuestros futuros estudiantes” (TC-725), el pasado 8 de agosto del 2020.

Las universidades públicas tienen dentro de sus planes de estudio, el primer curso de matemáticas conocido como Precálculo. Dentro de sus acciones realizan durante el año colegial, tres exámenes denominados como MATEM; si los aprueban, no deben llevar dicho curso.

Por tal razón los colegios, en especial privados, preparan a la población estudiantil para que aprueben dichos exámenes, colocando en desventaja a la población estudiantil pública.

Ante esta situación, la UCR busca equidad y acompañamiento en los colegios públicos y el TC-725 trabaja con este grupo de jóvenes, algunos con limitaciones económicas; para que logren dicho objetivo.

“Ver jovencitos que están dando su mayor esfuerzo, tratando de obtener buenos resultados y los están obteniendo. Me siento muy orgullosa y a la vez, saber que estamos impactando a la sociedad de buena manera. No solo el TCU permite dar contenidos matemáticos a los estudiantes, sino un acompañamiento más integral, que no sea solo académica, sino personal” explicó Stephanny Espinoza, tutora del proyecto TC-725 en el Liceo de Calle Fallas.

Del total de 56 estudiantes, 8 son del Liceo de Calle Fallas y 48 del Liceo de San Antonio. “Para mi ha sido una gran oportunidad, una gran experiencia, con este proyecto de MATEM voy más tranquila, más relajada [al examen]. Es más, sino paso el examen, el curso me ha ayudado a crecer, a ser más responsable”; enfatizó Sirene Valencia, estudiante del Liceo de Calle Fallas.

Por su parte, Naryerli Corrales Mena, estudiante del Liceo de San Antonio coincide con Sirene, en opinar que el curso del proyecto de Acción Social TC-725, “nos ha impulsado ha adquirir nuevos métodos de estudio”, y también “a ser estudiantes más responsables y cada día más disciplinados”.

“Gracias a MATEM se ha podido ayudar a muchísimas más personas en el aprendizaje de las matemáticas, les agradezco a los encargados del proyecto porque han ayudado a muchos jóvenes y a explorar más sobre las matemáticas”, expresó Sasha Araya estudiante colegial.

Los padres y madres de familia han apoyado en este proceso, agradeciendo la labor que realiza este proyecto de Acción Social. “Ha sido excelente para mi hija, le ha ayudado mucho en lo que es prepararse más, ser responsable. Pienso que si a ella le ha servido mucho, me imagino que a los compañeros ella también”; afirmó William Valencia, papá de Sirene Valencia.

Este año, la pandemia de COVID-19 colocó en la lista de retos uno más: dar acceso a Internet a toda la población de ambos colegios para que puedan realizar con éxito las pruebas de MATEM.

Además, adecuar el proyecto a la virtualidad. “Siempre se manejó objetivos claros del proyecto del TCU, siempre teníamos claro lo que se debía hacer. Se inició con clases presenciales y debido a la situación del país y la pandemia, esto no pudo ser; aún así, el coordinador del proyecto -el docente Alexander Sander- y el resto del equipo luchamos para que esto siguiera por medio de clases virtuales. Esto es muy importante porque nunca se dejó de creer en este TCU y los estudiantes del colegio estaban muy motivados”, argumentó Josias Castillo, estudiante de la Enseñanza de la Matemática e integrante del TC-725.

Ese sábado 6 de agosto, tres de los estudiantes del Liceo de San Antonio se trasladaron a las instalaciones del centro educativo para hacer el examen, el resto lo realizaron desde sus hogares.

“A mi hija le ha ayudado a madurar, le ha permitido un panorama más amplio de lo que viene más adelante, por eso yo le quiero agradecer a la Universidad y quiero rescatar que dentro de esta coyuntura del país y del mundo con el COVID-19; los tutores, la Universidad y el profesor se han reinventado para poder ayudar a los muchachos y no dejarlos solos” agradeció Cristian Corrales Segura, papá de Naryerli.

¿Qué es MATEM?

El proyecto Matemáticas para la enseñanza media conocido como MATEM es un proyecto de extensión universitaria con más de 30 años de trayectoria en las universidades estatales, que busca mejorar la calidad de la Enseñanza de la Matemática a nivel de Educación Media.

 

Autoría:
Lillianne Sánchez Angulo (Unidad de Comunicación, UCR)

UCR: Ya está firmada la donación que recibirá el Instituto Clodomiro Picado para avanzar en sus investigaciones

El porte ayudará a la formulación terapéutica de anticuerpos contra el SARS-CoV-2

La cooperación no reembolsable por 500 000 dólares estadounidenses para el Instituto Clodomiro Picado de la UCR, que comunicó el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) el 13 de agosto de 2020, finalmente se concretó este viernes 28 de agosto con la firma oficial del documento.

Con la firma de esa cooperación, que se llevó a cabo durante la conferencia de prensa en Casa Presidencial, se consolida la entrega del aporte económico que ayudará al avance de las investigaciones para producir una formulación terapéutica de anticuerpos contra el SARS-CoV-2. Con ese posible fármaco se pretende tratar a los pacientes con COVID-19.

En la firma participó el Oficial Jefe de País, Mauricio Chacón, y la delegada ejecutiva de la FundaciónUCR, la M.B.A. Isabel Martínez Fonseca.

Esta inyección económica significa un gran aporte tanto para los investigadores del ICP-UCR en la continuidad de sus labores, como para la comunidad costarricense en la búsqueda de soluciones para la salud pública frente a la pandemia COVID-19. Desde la FundaciónUCR extendemos un agradecimiento al apoyo brindado por la presidencia de la república de Costa Rica y por la representación del BCIE”, indicó la FundaciónUCR en su comunicado de prensa.

El logro de esta donación se da después de que el Gobierno de Costa Rica se dedicara a buscar fondos para fortalecer la producción de las formulaciones que el Instituto está realizando.

De acuerdo con el presidente de la República, Carlos Alvarado, el medio millón de dólares optimizará el proceso de producción para la formulación de anticuerpos equinos. Además, mencionó que se está gestionando un presupuesto adicional a través del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt) para llegar a producir 25 000 frascos.

“Queremos pasar de tener alrededor de seis caballos a tener unos 30; y pasar de una producción de 600 frascos a una cerca de 25 000”, detalló Alvarado.

El Dr. Adrián Pinto, vicerrector de Investigación, aprovechó el espacio otorgado en la conferencia de prensa para agradecer al Sr. Carlos Alvarado su visión de invertir íntegramente esta donación del BCIE en la producción de un posible medicamento con sello nacional.

También, agradeció al Micitt y al Consejo Nacional para Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Conicit), por su apoyo continuo desde el arranque del proyecto.

Invertir en investigación es invertir en desarrollo y esperanza. En este contexto recogemos los frutos de esa inversión con múltiples iniciativas que desde las universidades se llevan a cabo para combatir la pandemia, y sus efectos, en todas las áreas del conocimiento”, afirmó el Dr. Pinto.

Desde inicios de la pandemia en marzo, el BCIE puso en marcha el “Programa de Emergencia de Apoyo y Preparación ante el COVID-19 y su reactivación económica” para los países socios. Este programa incluye desde donaciones económicas y de implementos médicos, hasta nuevos mecanismos de financiamiento adaptados a los sectores más golpeados por la crisis.

“Agradecemos profundamente al Gobierno de la República permitirnos contribuir en los esfuerzos para hacerle frente a esta difícil coyuntura, lo que nos permite ratificar nuestro compromiso de ser el brazo financiero de los países de la región”, recalcó Chacón.

Para el Dr. Alberto Alape Girón, investigador del ICP-UCR, este aporte permitirá optimizar los rendimientos a miras de lograr el escalamiento que el país necesita, indicó.

 

Foto: Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.

Jenniffer Jiménez Córdoba
Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Estudiantes de la UCR asisten el diseño de protocolos para la eventual apertura del deporte en tiempos del COVID-19

Los protocolos se adecuaron a los más de 70 deportes y actividades recreativas que se realizan en el país

Los protocolos específicos realizados por estudiantes de la UCR, involucran los tres tipos de actividades: entrenamiento, recreación y competencia; y en tres momentos: el antes, el durante y el después. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

¿Qué medidas se deben seguir en las instalaciones deportivas y de actividades recreativas cuando abran al público?

Establecerlas, es una tarea que han asumido estudiantes de la Universidad de Costa Rica (UCR), debido al cierre de estos espacios en marzo por la pandemia del COVID-19.

En Costa Rica se realizan más de 70 deportes y actividades recreativas, para las cuales los alumnos del Trabajo Comunal Universitario de la Escuela de Ingeniería Industrial “TC-487 Estrategias interdisciplinarias para el fortalecimiento de la gestión de actores sociales” han colaborado en el diseño del Protocolo Específico para Actividades Deportivas y Recreativas, de acuerdo con los reglamentos del Ministerio de Salud.

El cierre de las instalaciones deportivas y de recreación en el país incluyó parques, polideportivos y centros municipales, entre otros. Sin embargo, ante su eventual apertura, las instalaciones deben contar con lineamientos que se ajusten al tipo de deporte, la cantidad de personas involucradas y la condición de la edificación. Por esta razón, los universitarios contribuyeron en la versión estándar del protocolo para cada una de las prácticas.

“Agradezco muchísimo la participación de la UCR, porque permite que nuestro trabajo sea cada vez mejor. Para nosotros estos protocolos son muy importantes,ya que no solo evaluamos la apertura de las actividades, sino que nos ayudan para las negociaciones respectivas y además, generan datos que nos van orientar en la toma de decisiones”.

Hernán Solano, Ministro de Deporte.

La participación de los estudiantes del TC-487 ha significado un aporte a la política pública de Costa Rica con procesos de sistematización, estructuración y trazabilidad adaptados a la nueva normalidad para la ejecución por parte del despacho del Ministro del Deporte (Midepor) y el Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación (Icoder).

Estas instituciones siguieron de cerca dicho proceso, brindando acompañamiento y retroalimentación constante a los estudiantes, a través de reuniones virtuales. En ellas, también participan la Comisión Técnica Asesora integrada por profesionales de la Escuela Ciencias del Movimiento Humano y Calidad de Vida de la Universidad Nacional (UNA), Asetec-ITCR y el Ministerio de Educación Pública (MEP).

“Para nosotros ha sido un proceso muy enriquecedor. Hicimos un protocolo desde la perspectiva del usuario, en el que se integran a las personas, tomando en cuenta el rol de los diferentes actores involucrados desde el equipo técnico, los auxiliares, etc.”, señaló María Laura Arguedas, estudiante de Ingeniería Industrial de la Sede Interuniversitaria de Alajuela de la UCR.

Este trabajo se deriva del esfuerzo conjunto que han hecho docentes de la Escuela de Administración Pública, la Escuela de Geografía y la Escuela de Ingeniería Industrial junto con Instituto Nacional de Normas Técnicas (Inteco) en la creación del Documento Normativo que contiene los requisitos para la creación de los Protocolos Sectoriales de Salud.

En dichos protocolos sectoriales, también participan miembros del TC-487, al que pertenecen estudiantes de la carrera de Ingeniería Industrial, Contaduría Pública, Medicina, Ingeniería Eléctrica y Antropología de la UCR.

Deporte y prevención

Entre las características que se destacan del Protocolo Específico para Actividades Deportivas y Recreativas, está la inclusión de una Matriz de Riesgos, donde se valora qué tan seguro es que una actividad física se desarrolle en un espacio cerrado o abierto, dependiendo si tiene contacto físico o no.

“La matriz va a ser un insumo para que los Comités Cantonales, junto con el Midepor y el Icoder, decidan si aprobar la apertura de un deporte en esa instalación, según las etapas de evolución de la pandemia en el país. También, ayudará a definir si se puede pasar a un nivel de competencia o si quedarse en el entrenamiento”, comentó Georgina González, docente de Ingeniería Industrial y encargada del TC-487.

Asimismo, cuentan con la incorporación de la Big Data por medio de un Registro Electrónico para el control y la trazabilidad de las personas que practican deporte en caso de contraer COVID-19. De tal forma que, funcionará como un gran repositorio para el Icoder.

¿Cuál es la rutina de un deportista? Sale de su casa (zona que representa su descanso o recuperación física), se traslada al centro de entrenamiento, practica y regresa a su hogar. Este fue solo uno de los aspectos tomados en cuenta para la elaboración de los protocolos. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

Los estudiantes del TC-487 construyeron estos documentos al poner en práctica sus habilidades y conocimientos académicos. Además, realizaron una investigación profunda de los protocolos deportivos que se aplican en otros países, con el fin de analizar si habían lineamientos que podrían aplicarse en Costa Rica.

“Los alumnos desarrollan su pensamiento crítico, la capacidad de recibir retroalimentación y a la vez, se apropian del aprendizaje de la carrera, porque practican la desapropiación de su trabajo, sabiendo que hay que modificarlo si es necesario”, comentó González.

De acuerdo con la docente, una vez entregada la versión final de los protocolos específicos, el equipo del TC-487 tiene interés de crear una aplicación que consolide todos los protocolos del sector para el acceso de los posibles usuarios, y que le facilite al Icoder la trazabilidad y el seguimiento de su implementación en cada Comité Cantonal.

Además, de una campaña de comunicación pregrabada para que esté presente en los Comités Cantonales del país.

“El objetivo de la campaña será que toda persona que llegue a un polideportivo conozca estos protocolos, los cumpla y que se conviertan en parte de su ADN. También, estamos pensando en que los estudiantes hagan capacitaciones para que los funcionarios tengan clara toda la información y sepan cómo se ejecuta”, indicó González.

En setiembre, los estudiantes de este Trabajo Comunal Universitario asistiran la realización de protocolos para el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) y para la Unidad Estratégica de Negocios de Administración de Proyectos de la Unidad Técnica de Perforación de Pozos del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) de manera que se adapten a la coyuntura actual de pandemia y garanticen la seguridad sanitaria de los establecimientos en ambas instituciones.

 

Valeria García Bravo
Asistente de Prensa, Oficina de Divulgación e Información

Palabras de José María Gutiérrez al recibir el Premio Rodrigo Facio Brenes, otorgado por la Universidad de Costa Rica el 26 de agosto de 2020

Mis primeras palabras son de gratitud para nuestra querida institución, la Universidad de Costa Rica, que celebra hoy su octogésimo aniversario, para el Consejo Universitario por otorgarme este reconocimiento y, muy especialmente, para las y los colegas de la Escuela de Filosofía, quienes generosamente postularon mi nombre para el premio Rodrigo Facio Brenes que mucho me honra por su significado. Agradezco también a mis compañeras y compañeros con quienes he compartido mi vida profesional, en el Instituto Clodomiro Picado, en la Facultad de Microbiología, y en otras unidades académicas de la Universidad de Costa Rica, así como a colegas, estudiantes y muchas otras personas de nuestro país y de otras latitudes, con quienes he transitado por rutas académicas, sociales y políticas a lo largo de muchos años. Lo que yo haya podido construir ha sido siempre en estos entornos colectivos, con gente muy valiosa. Y, por supuesto, expreso una enorme gratitud a mi querida familia, a mi esposa Irma y mis hijos Mauricio y Alberto, a mi hermana y hermanos y, más allá, a mi madre y mi padre, ausentes físicamente hace tiempo, pero siempre presentes.

La ocasión, y las circunstancias de nuestro tiempo, invitan a la reflexión. Vivimos, sin duda, una crisis que va mucho más allá del trágico escenario sanitario, social y económico asociado con la pandemia de Covid-19. La pandemia se expandió por un mundo que ya de por sí cargaba enormes contradicciones de carácter sistémico; la Covid-19 no ha hecho sino evidenciar y agravar de manera dramática las aristas de esa realidad. Se trata de una crisis generada por las formas predominantes de relacionarnos entre las personas y con el ambiente, una crisis de un modelo hegemónico de concebir el desarrollo y el bienestar. Se nos abre una gran oportunidad de reflexionar a profundidad sobre los rumbos del presente y del futuro, y de construir un entorno que garantice la dignidad de las personas y el bienestar de la vida. Se trata de una coyuntura única que no debemos malograr. Es tiempo de emprender, en palabras de Erich Fromm, una revolución de la esperanza.

Las opciones que han prevalecido en la mayor parte del planeta, sobre todo a partir de la década de 1980, han estado marcadas por una alarmante inequidad entre las personas y los países. Se ha generado una enorme riqueza, pero la misma se distribuye de formas muy desiguales. Un porcentaje minúsculo de personas detenta ganancias que superan lo que reciben millones de seres humanos, y el tejido social, por lo consiguiente, se ha deshilachado drásticamente. Es evidente que un crecimiento económico continuo y acelerado es inviable ambientalmente. La desregulación desmedida del capital transnacional ha venido aparejada del debilitamiento de las instituciones públicas a cargo de las políticas sociales, con el consecuente impacto negativo en las condiciones de vida de millones de personas.

Se le ha conferido un papel protagónico al mercado en la regulación de las interacciones entre las personas y los países y se han consolidado patrones culturales centrados en el individualismo, el mercantilismo y la banalidad. Los bienes comunes han sido privatizados aceleradamente. Los espacios de participación democrática se han estrechado y se han afirmado en muchos países tendencias autoritarias de variado cuño. El entorno natural es degradado por políticas depredadoras, generándose alteraciones ecológicas sin precedentes que ponen en entredicho la misma viabilidad de la existencia humana tal como la conocemos, y la de muchas otras especies. Si seguimos por ese camino no encontraremos salidas que aseguren una vida digna para todas y todos de cara al futuro.

Al mismo tiempo, las fuerzas vivas de la humanidad, centradas sobre todo en las enormes reservas morales, culturales, sociales y políticas que se mueven en la base social, comunitaria e institucional en todo el planeta, disputan la hegemonía global, aunque en condiciones desiguales, con estas tendencias dominantes de carácter regresivo y excluyente. Son esas fuerzas vivas las que, gracias a un permanente espíritu de reflexión, creatividad y solidaridad, mantienen encendida la luz de esperanza de que otro mundo es posible.

 La pandemia de Covid-19, que ha agudizado la crisis planetaria y humanitaria que ya vivíamos, ha dado paso a profundos procesos de cuestionamiento, imaginación y génesis de propuestas alternativas de convivencia y existencia, surgidas de múltiples sectores y colectivos, desde ópticas diversas, como una enorme fuente de riqueza solidaria. A manera de ejemplo, en nuestra América Latina un proceso colectivo vigoroso ha dado lugar al llamado ‘pacto ecosocial del sur’, una propuesta para un nuevo consenso social, ecológico, económico e intercultural en nuestro continente. Esfuerzos similares se gestan también en Costa Rica, los cuales promueven la confluencia de amplios sectores para edificar un futuro mejor.

Estas propuestas plantean, entre muchas acciones, la transformación tributaria solidaria y progresiva, la construcción de una nueva arquitectura financiera global, la gestación de sistemas nacionales y locales de cuidado que ubiquen la sostenibilidad de la vida como un eje fundamental de nuestras sociedades, el fortalecimiento de las instituciones del estado social de derecho, el establecimiento de una renta básica universal, la priorización de la soberanía alimentaria, el tránsito hacia matrices energéticas renovadas, desmercantilizadas y democráticas, que pongan freno a las políticas extractivistas y de despojo de la tierra, la defensa de los bienes comunes, el fortalecimiento de dinámicas de comunicación que den voz a amplios colectivos de la sociedad, la procura de la autonomía y la sostenibilidad de las comunidades locales, y la búsqueda de relaciones internacionales centradas en la solidaridad, con formas de intercambio comercial más horizontales y multilaterales. Se trata de agendas centradas en el cuidado de la vida, de las personas y del ambiente en el más amplio sentido de la palabra. Es por esos senderos que debemos transitar.

En esta enorme tarea de hacer virar el rumbo que lleva la humanidad y, en nuestro caso, Costa Rica, tenemos cabida una infinidad de protagonistas, incluyendo las instituciones públicas de educación superior del continente. Desde la histórica Reforma de Córdoba, en 1918, las universidades latinoamericanas se han consolidado y enriquecido, y han asumido roles esenciales en nuestras sociedades. Por un lado, son vías de movilidad social que han nutrido a los sectores público y privado de amplios contingentes de profesionales. Además, constituyen los principales reservorios de generación de conocimiento en la región, mediante la investigación en todos los ámbitos del saber. También mantienen vínculos permanentes con muy diversos sectores de la sociedad, contribuyendo a la equidad y al bienestar colectivos, además de ser centros de análisis crítico de la realidad. Valga la ocasión del octogésimo aniversario de la Universidad de Costa Rica para aquilatar el valor enorme de nuestra institución en el país y la región. Por su misma naturaleza, por los pilares filosóficos y éticos que sustentan su accionar, por ser instituciones que procuran la excelencia y el bien común, las universidades públicas de la región están llamadas a jugar un importante papel en las agendas transformadoras que nos convocan.

Ello conlleva una enorme responsabilidad por parte de nuestras comunidades universitarias, ante lo cual debemos revisar críticamente nuestra labor y transformar diversos aspectos de nuestro quehacer. El conformismo y la autocomplacencia, el débil sentido autocrítico que muchas veces nos caracteriza, y el acomodo a tendencias de carácter mercantil y privatizante que se asoman aquí y allá en el horizonte institucional, nos obligan a repensarnos, a problematizarnos, y a depurarnos, para así a asumir mejor los grandes compromisos que tenemos con la sociedad.

Una tarea urgente en nuestra universidad es abandonar la indiferencia política e ideológica que prevalece en algunos sectores de la institución, indiferencia que con frecuencia desemboca en asumir tácitamente como válidos e inmutables los postulados que sostienen la inequidad. La Universidad de Costa Rica debe ser un nicho de reflexión crítica permanente sobre la sociedad y sobre sí misma. Debe preguntarse constantemente cómo puede contribuir a gestar una sociedad marcada por la equidad, el respeto a la diversidad y la procura del desarrollo de las potencialidades de todas las personas. Y esto implica acciones renovadas en docencia, investigación, acción social, administración y vida estudiantil.

Es imperativo defender la esencia misma de lo que es una universidad pública, que sufre embates aquí y en todo el planeta. Nuestra institución debe reafirmar, en el discurso y en los hechos, la visión de que la educación es un bien público y no una mercancía, lo que implica que su financiamiento debe ser principalmente estatal y tener ese carácter en su filosofía y funcionamiento, y en su proyección a la sociedad. Debe ser genuinamente autónoma y procurar el desarrollo académico integral y la búsqueda del bien común. Debe estar, en suma, al servicio de toda la sociedad y, muy especialmente, de los sectores más vulnerables. Aunque parezcan verdades de perogrullo, lo cierto es que estos valores esenciales están siendo cuestionados y requieren ser defendidos y fortalecidos.

Nos encontramos en medio de un acoso sin precedentes a la autonomía, un valor consustancial al sentido mismo de universidad. La autonomía nos permite establecer nuestra propia estructura y gobierno, así como marcar las pautas del desarrollo institucional. También garantiza la libertad de cátedra y de pensamiento y la potestad de decidir sobre el uso de los recursos que nos provee el estado. Algunos sectores políticos y económicos buscan debilitar este elemento esencial universitario, en asocio con una fuerte campaña mediática de desprestigio. Es imprescindible comprender que, sin autonomía, la misión de la universidad pública se desdibuja radicalmente. La defensa a ultranza de la autonomía universitaria y de lo que esta representa es un espacio de análisis y acción urgentes, no solo por parte de las comunidades universitarias, sino de la sociedad en su conjunto.

El aporte de la universidad a la gestación de un mundo mejor pasa por la reflexión permanente sobre la formación que estamos ofreciendo al estudiantado. La reforma universitaria de los años 50, liderada por Rodrigo Facio Brenes y sus colegas, promovió una enseñanza general amplia, que fomenta el interés por campos del conocimiento variados, lo cual abre las puertas a una visión de mundo más ancha e invita a la interacción productiva con personas de otras disciplinas. La formación humanista tiene también el objetivo de estimular el pensamiento creativo y crítico, un elemento clave en la forja de una ciudadanía reflexiva y participativa en procesos democráticos. El aprendizaje integral del estudiantado también vela por la adquisición de una visión socialmente crítica, comprometida con las necesidades de los sectores vulnerables de la sociedad. Cabe preguntarse si estos valores centrados en la visión humanista y el compromiso social se han mantenido y enriquecido o si, más bien, se han debilitado al calor de corrientes individualistas y mercantilistas. Somos testigos de tendencias globales que empujan hacia una visión universitaria centrada en la instrucción de profesionales técnica y académicamente competentes, pero con escasa impronta humanista y con un débil compromiso social. Esto constituye lo que Martha Nussbaum ha denominado la crisis silenciosa de la educación superior en el mundo.

Debemos asir con firmeza los principios del humanismo, para formar profesionales no solo bien preparados académicamente, sino también críticos, creativos y solidarios, capaces de gestar entornos generosos en su quehacer profesional y ciudadano. Para ello requerimos fortalecer no solo los espacios formales de educación humanista y solidaria, que incluyen actividades de acción social, sino extenderlos a los programas de estudios de las carreras particulares y, más aún, forjar nichos informales en la vida institucional que fomenten esa formación integral, en lo cual el estudiantado desempeña un papel central. En este punto quisiera enfatizar en la importancia de las ciencias sociales y las humanidades como elementos de nuestro universo académico. Estos ámbitos, que sufren embates de quienes consideran que las universidades únicamente deben formar profesionales para determinados sectores del mercado, requieren ser fortalecidos, pues alimentan esa integralidad institucional a la que nos referimos.

Por otra parte, debemos también centrar nuestra atención en la generación de nuevo conocimiento, mediante la investigación, pues este aspecto del quehacer universitario constituye un elemento clave en la comprensión de la realidad y en la búsqueda del mejoramiento de la calidad de la vida. La crisis de Covid-19 nos ha mostrado cuán importante es contar con una base de conocimiento endógeno en nuestras universidades. Pese a que la Universidad de Costa Rica es el principal centro de investigación del país, es necesario ver las sombras y no solo las luces de esta faceta de nuestro trabajo. Existe una gran asimetría en el desarrollo de la investigación entre áreas y disciplinas, con una notoria debilidad en algunas de nuestras sedes institucionales. Buena parte del personal docente, sobre todo el interino, tiene pocas oportunidades de realizar investigación.

Con frecuencia predominan las visiones uni-disciplinares en el abordaje de los temas. La gestación de ideas novedosas alrededor de grandes tópicos y problemas invita al trabajo inter- y trans-disciplinario, en dinámicas de respeto epistémico y de mutuo aprendizaje, en los que prevalezca la generosidad y la cooperación por sobre el individualismo. En este sentido tiene especial valor el hecho de que la candidatura al premio Rodrigo Facio de una persona del ámbito de las ciencias biomédicas y naturales haya sido propuesta por la asamblea de la Escuela de Filosofía, pues refleja los puentes que hemos podido establecer a lo largo de los años. Debo decir que una faceta harto estimulante de mi trabajo universitario ha sido el contacto enriquecedor con colegas de disciplinas diversas, de quienes he aprendido muchísimo.

La universidad debe ver con criticidad las posturas que centran la atención únicamente en temas de investigación que tengan réditos económicos, para dar paso a visiones integrales que fomenten todos los campos del conocimiento, más allá de su impacto de rentabilidad inmediata. Aparejado a lo anterior, la generación de conocimiento pertinente y relevante debe acompañarse del fortalecimiento del posgrado, así como de políticas internacionales renovadas, que fomenten la cooperación con el norte, pero también con el sur global, en un marco filosófico y ético de solidaridad e interlocución horizontal.

Quisiera ilustrar algunos de estos principios con base en una experiencia en el colectivo del Instituto Clodomiro Picado. Recuerdo vívidamente cuando, a inicios de la década del 2000, se nos planteó, por parte del Ministerio de Salud de Nigeria y de colegas ingleses, la posibilidad de producir un antiveneno para dicho país africano, donde existe un serio desabastecimiento de ese producto, lo cual tiene hondas repercusiones en la salud pública. Nuestro instituto atravesaba por diversos problemas en esa época y había suficientes razones para no asumir este reto. Pero se comprendió lo relevante de esta posibilidad y el impacto humanitario que tendría. Mediante un enorme esfuerzo de grupo se asumió la tarea y se logró desarrollar un nuevo antiveneno que hoy día se distribuye a varios países del continente africano, salvando miles de vidas cada año. Al tomarse esta decisión se trascendió los estrechos criterios de rentabilidad económica, pues esta tarea se concibió desde una perspectiva integradora de racionalidad social y académica, en el marco de un ethos de solidaridad. Al cabo del tiempo, este proyecto también ha traído réditos económicos para la universidad, pero la decisión inicial se centró en una lógica humanitaria que dio pie a una cooperación sin precedentes con el África sub-Sahariana. Al recordar hoy este proceso, rindo un sentido tributo al colectivo del Instituto Clodomiro Picado, al cual me enorgullezco en pertenecer.

En su relación con el resto de la sociedad, la universidad debe comprometerse con una visión de país y de mundo que emerge de perspectivas centradas en la excelencia y la procura del bien común. En este contexto, la acción social constituye un eje central del trabajo universitario, al cual se le debe dar mayor atención de la que históricamente ha tenido; de los tres pilares académicos, la acción social es sin duda el menos reconocido en el imaginario institucional, algo que debe cuestionarse y transformarse. La respuesta universitaria ante la crisis de Covid-19 ha mostrado el enorme potencial de nuestra institución para responder a necesidades apremiantes del país, pero debemos ir más allá. La universidad requiere renovar y profundizar su relación con muy diversos ámbitos de la sociedad y de maneras muy variadas, y debe hacerlo con una filosofía dialógica, horizontal, de mutuo aprendizaje y en el contexto de lo que Boaventura de Sousa Santos llama la ecología de saberes. 

La construcción del conocimiento, y su aplicación al mejoramiento de la vida, es una tarea de carácter colectivo que trasciende el ámbito estrictamente académico. Requerimos forjar sistemas de vasos comunicantes multifacéticos, que nos permitan integrarnos profundamente al entorno colectivo que nos sostiene y al cual nos debemos. Tenemos mucho que aprender. Más allá de lo académico y lo técnico, acá tenemos un elemento ético de enorme significado. En este ámbito, la atención a la mayor accesibilidad de los sectores sociales más vulnerables del país a la educación superior pública es una tarea de primer orden. La institución ha dado pasos importantes en este campo, pero hay que avanzar mucho más.

En la actual coyuntura, y en la época post Covid-19, no podemos dejar pasar la oportunidad histórica de dar un viraje de timón a niveles global, nacional, institucional y personal. El mundo y nuestra universidad no serán los mismos después de la pandemia. La crisis civilizatoria a la que nos enfrentamos nos exige realizar cambios cualitativos y profundos en nuestro accionar, en procura de edificar un mundo donde priven la equidad y la dignidad de las personas.

Las universidades públicas de América Latina debemos, a un tiempo, mantener y fortalecer los valores esenciales de nuestra misión y propósito, a la vez que realizar transformaciones en todos los ámbitos de nuestro quehacer, con sentido autocrítico y con profundo compromiso con un medio social que nos conmina a dar mucho más. Es necesario mejorar nuestro trabajo hacia adentro y hacia afuera. A lo interno, cabe preguntarnos: ¿cómo lograr una verdadera integración entre docencia, investigación y acción social, de manera que estas operen como un todo integrado?, ¿cómo fortalecer cualitativamente los procesos de regionalización para impactar en todo el país?, ¿cómo generar esquemas administrativos que faciliten en lugar de entrabar las funciones académicas esenciales?, ¿cómo dinamizar los cambios curriculares y la creación de nuevas opciones de carreras, en permanente adaptación a los requerimientos de la sociedad?, ¿cómo reducir el interinazgo, a la vez que se ofrezcan condiciones laborales y políticas salariales de mayor equidad?, ¿cómo lograr que la universidad sea más accesible a los sectores sociales más vulnerables?, ¿cómo estimular entornos creativos  y no burocráticos en toda la institución?, ¿cómo desterrar prácticas que atentan contra la dignidad de las personas y el respeto a la diversidad?. Estas y muchas otras interrogantes convocan a procesos colectivos de reflexión y creación permanentes para que esta institución sea cada vez mejor.

De cara a la sociedad, entre muchos retos pendientes, es necesario fortalecer nuestro encuentro con el enorme abanico de necesidades, urgencias, angustias, procesos creativos e iniciativas cargadas de imaginación y solidaridad que existen en nuestra sociedad, y nos invitan a formar parte de esa energía transformadora, en el marco de una visión de cuidado de la vida en todas sus manifestaciones. Ojalá sepamos sumarnos a esta efervescencia y continuemos aportando a la construcción de ese otro mundo posible. Se trata, parafraseando a Eduardo Galeano, de enriquecer el horizonte de la utopía, el cual, aunque se nos aleje cada vez que damos un paso, nos ayuda a continuar la marcha.

La UCR fortalece su lucha contra el hostigamiento sexual mediante una reforma al reglamento

El cambio a la normativa refuerza las sanciones y establece responsabilidad a todas las instancias universitarias para prevenir esta problemática

La reforma integral al Reglamento Institucional contra el Hostigamiento Sexual responde a la demanda expresada por el movimiento estudiantil en el 2019, cuando mediante una conferencia de prensa declararon estado de emergencia ante los diferentes tipos de violencia sexual que viven en las universidades públicas del país. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

Por unanimidad de votos, el Consejo Universitario (CU) de la Universidad de Costa Rica (UCR) aprobó una reforma integral al Reglamento Institucional contra el Hostigamiento Sexual, la cual fortalece el proceso interno para sancionar a quienes incurran en esta conducta dentro del espacio académico.

El texto aprobado fue propuesto por una subcomisión creada por el CU para atender la solicitud expresada en el 2019 por representantes de diversas colectivas estudiantiles, quienes mediante una conferencia de prensa declararon estado de emergencia ante los diferentes tipos de violencia sexual que viven en las universidades públicas del país.

En el caso de la UCR, las universitarias exigieron el fortalecimiento de la normativa interna y de las instancias que atienden el tema, específicamente la Comisión Institucional contra el Hostigamiento Sexual que tramita las denuncias y del Equipo Interdisciplinario que brinda acompañamiento psicológico y legal a las víctimas.

La coordinadora de la subcomisión que trabajó la propuesta y miembro del CU, Dra. Teresita Cordero Cordero, destacó que este cambio institucional surge como respuesta a la demanda estudiatil y da lugar a un Reglamento que aborda tanto aspectos preventivos como sancionatorios.

La propuesta de reforma al actual reglamento fue analizada y desarrollada durante alrededor de diez meses y entre sus principales aspectos brinda mayor claridad respecto a las definiciones relacionadas al acoso sexual y reconoce la diversidad de ámbitos en los que puede experimentarse.

La nueva versión de reglamento también fortalece las sanciones para las diversas manifestaciones del hostigamiento y establece responsabilidad a todas las instancias universitarias para prevenir el desarrollo de esta problemática.

La reforma aprobada refuerza el funcionamiento de la Comisión Institucional contra el Hostigamiento Sexual mediante la asignación de nombramientos para las personas que la integran y que dan continuidad a los procesos de denuncia de las víctimas.

Hasta ahora, tanto la coordinación de la Comisión como las personas que conforman las comisiones instructoras que analizan cada caso denunciado desarrollaban sus funciones de manera ad honorem o como recargo a sus labores ordinarias en otros puestos.

Según la coordinadora de la Comisión, M.Sc.Teresita Ramellini Centella, el reconocimiento laboral de estas actividades generará mayor celeridad en el desarrollo y conclusión de los procesos, pues permitirá al personal destinar jornadas más específicas para la atención del tema.

Ramellino celebró la consolidación de este proceso institucional que catalogó como “un avance muy importante para la construcción de una UCR libre de todas las formas de violencia y discriminación para todas las personas”.

Movimiento estudiantil partícipe del proceso

La miembro de colectiva estudiantil “Me pasó en la UCR”, Eliana Quimbayo Bolaños fue parte de las estudiantes que denunció públicamente la problemática y más tarde, se convirtió en parte la subcomisión institucional que trabajó la propuesta de modificación al reglamento.

La universitaria se mostró entusiasmada con lo que denominó “un sueño cumplido”, el cual asegura, es resultado de la lucha desarrollada por el movimiento estudiantil para visibilizar este fenómeno tanto a lo interno como externo de las universidades.

“Esta reforma viene a generar un cambio muy importante respecto a la forma cómo se ve el hostigamiento sexual dentro de la Universidad. Le da un giro a esta problemática que antes se veía con normalidad y que no tenía suficiente divulgación” señaló la joven.

Según Quimbayo, la consolidación de este proceso marca el inicio de un mayor compromiso por parte del movimiento estudiantil para seguir trabajando por la erradicación del hostigamiento sexual y de cualquier forma de violencia contra las mujeres en la UCR.

Implementación de cambios administrativos

El CU brindó a la Administración un plazo de tres meses para que, junto a la Comisión Institucional contra el Hostigamiento Sexual, formule las claúsulas de cumplimiento del nuevo reglamento, así como de las posibles sanciones sobre el tema que a partir de ahora incluirán los contratos, convenios, acuerdos o cartas de entendimiento que suscriba la UCR con cualquier contraparte.

A su vez, la Vicerrectoría de Vida Estudiantil de la UCR deberá incorporar en la próxima resolución sobre normas y procedimientos de matrícula una disposición para garantizar que, ante la eventual imposición de medidas cautelares o de protección por acoso sexual, se valoren opciones que garanticen al alumnado su derecho a la educación.

El Centro de Investigación en Estudios de la Mujer (CIEM) será la instancia encargada de actualizar el Reglamento vigente, creado en 1997 y que hasta sólo había sido modificado en el año 2013 en atención a la reforma que experimentó en el 2010 la Ley contra Hostigamiento o Acoso Sexual en el Empleo y la Docencia.

Según informó el CU, la nueva normativa deberá ser publicada en la Gaceta Universitaria en las próximas semanas, posterior a lo cual, dará inicio su entrada en vigencia de manera oficial en todas las Sedes y Recintos de la institución.

 

Andrea Méndez Montero
Periodista, Oficina de Divulgación e Información

La UCR celebra 80 años de transformar el país

La Institución se creó el 26 de agosto de 1940 durante el Gobierno del Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia

El Dr. José María Gutiérrez Gutiérrez recibió el premio Rodrigo Facio 2020

Durante 80 años, la Universidad de Costa Rica ha trabajado de la mano de la sociedad costarricense con el propósito de aportar al desarrollo del país desde muy diversas áreas del conocimiento. Foto: Karla Richmond.

La celebración de este año es diferente a las acostumbradas, los campus están vacíos, los encuentros y el aprendizaje se mudaron a la virtualidad y aunque la comunidad universitaria no está reunida en esta ocasión, sigue junta con el propósito de continuar contribuyendo desde muchas áreas, al desarrollo del país.

El Dr. Carlos Araya Leandro, rector de la Universidad de Costa Rica, señaló que la institución ha sido testigo del paso del tiempo, pero sobretodo protagonista de la historia reciente de nuestro país.

“Desde sus campus se han gestado importantes movimientos transformadores de su cultura y su desarrollo democrático, y los logros de quienes han pasado por las aulas de la UCR se acumulan en los anales nacionales e internacionales”, destacó Araya.

Al cumplir 80 años, la madurez y la experiencia respaldan la calidad de la educación superior pública de múltiples generaciones, la pertinencia de miles de investigaciones, y el impacto del trabajo en comunidad con alcance nacional.

El rector además hizo un recorrido por algunos hitos puntuales de la UCR, que a la luz de 80 años, es apenas una pincelada de los logros que ostenta esta benemérita institución.

Durante la sesión solemne participaron Catalina Chaves, presidenta de la FEUCR; Carlos Araya, rector de la UCR; Madeline Howard, directora del Consejo Universitario; y José María Gutiérrez, premio Rodrigo Facio 2020. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

Entre ellos resaltó la creación de los Estudios Generales; el aporte a la cultura costarricense desde las distintas disciplinas de las Artes y las Letras; el apoyo y acompañamiento al sector agrícola nacional desde la Facultad de Ciencias Agroalimentarias; la cantidad y calidad de las investigaciones desde las Ciencias Básicas, así como las reflexiones y críticas a la realidad nacional que son fuente de importantes trasformaciones impulsadas desde las Ciencias Sociales; o el desarrollo del Código Sísmico, la llegada de Internet al país y los incontables aportes a la calidad de vida de las y los costarricenses en el área de salud, son solo algunos de esos ejemplos.

Por su parte, Ana Catalina Chaves Arias, presidenta de la Federación de Estudiantes de la UCR (Feucr), recalcó la importancia histórica que ha tenido el movimiento estudiantil en diversos procesos de transformación social.

Señaló que las y los estudiantes no solo están en las aúlas, si no que las luchas las han protagonizado fuera de ellas, reinventando las formas de protesta y haciéndose presentes en la defensa de la educación superior pública, de la autonomía universitaria así como en la lucha en contra de las desigualdades sociales.

Asimismo, hizo énfasis en que ha sido el movimiento estudiantil en muchas ocasiones el que ha abierto camino a las grandes luchas sociales del país, pues han sido ellos quienes han alzado su voz y han incomodado a los grupos de poder. Hoy, en el 80 aniversario de la UCR también se hace un llamado a continuar por el camino de la solidaridad, para encontrarse y reinventarse ante los nuevos desafíos que enfrenta la educación superior pública.

“Por ocho décadas, la Universidad de Costa Rica ha acogido nuestros sueños, nuestra diversidad, nuestras sensibilidades y conocimiento. Mediante profesionales altamente capacitados y capacitadas, nos ha enseñado de luchas y sueños colectivos, de la importancia de la solidaridad en una sociedad cada día más individualista. Nos ha permitido encontrarnos, abrazarnos, re-inventarnos y hacer de cada espacio, una oportunidad para aprender y construir comunidad”, manifestó Chaves.

La sección de cuerdas de la Orquesta Sinfónica de la UCR ofreció un concierto que se transmitió por los medios de comunicación universitarios y las redes sociales. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

La Dra. Madeleine Howard Mora, directora del Consejo Universitario, destacó la importancia de la Caja Costarricense del Segiro Social y la UCR, que nacieron bajo el ámparo de las reformas sociales de los años 40 y que se convirtieron en los pilares del Estado Social de Derecho y de la democracia costarricense.

Además, recordó como los diputados constitucionalistas fueron visionarios y entendieron la importancia de invertir en la educación superior pública al promulgar los artículos 84 y 85 de la Constitución Pública que aseguran su presupuesto y dotan de autonomía a las universidades estatales.

También criticó fuertemente los ataques que buscan debilitar a la institución y aquellos discursos que culpan a las universidades públicas de ser las causantes del déficit fiscal o de ofrecer carreras innecesarias para lo que demanda el país.

En este sentido instó a la comunidad universitaria y nacional a construir puentes de diálogo, a levantar la voz ante los proyectos de ley cortoplacistas y a defender el modelo de universidad pública.

Como parte de la celebración de aniversario, las autoridades universitarias rindieron homenaje, con una ofrenda floral, a las figuras de Rafael Ángel Calderón Guardia, Luis Demetrio Tinoco Castro, Rodrigo Facio Brenes y al movimiento estudiantil. Además, la sección de cuerdas de la Orquesta Sinfónica de la UCR presentó un recital grabado que se transmitió por los medios de comunicación institucionales y las redes sociales luego de la sesión solemne.

José María Gutiérrez: ciéntifico, mentor y humanista incansable

Durante la sesión solemne en la cual se celebró el 80 aniversario de la UCR, se entregó el Premio Rodrigo Facio Brenes 2020 al Dr. José María Gutiérrez Gutiérrez, profesor emérito de la Facultad de Microbiología e investigador del Instituto Clodomiro Picado.

En un discurso sentido, profundo y crítico, señaló que en la actualidad nos encontramos ante una crisis del modelo hegemónico de concebir el desarrollo y el bienestar y una transformación inevitable del planeta. Ante este viraje de rumbo, las universidades públicas están llamadas a ser protagonistas y a desempeñar un rol esencial.

“Se nos, abre una gran oportunidad de reflexionar sobre los rumbos del presente y del futuro y de construir un entorno que grantice la dignidad de las personas y el bienestar de la vida”.

Se refirió también a la desigualdad, al debilitamiento de las instituciones públicas y su consecuente impacto negativo en la población, así como individualismo que predomina en la sociedad actual.

Comentó que se debe avanzar hacia agendas centradas en el cuidado de la vida, de las personas y del ambiente y es allí donde están llamadas a actuar las instituciones de educación superior pública.

En el caso de la UCR destacó el enorme valor de la institución tanto en el país como en la región e instó al análisis crítico de la labor que se realiza y a transformar diversos aspectos del quehacer universitario, para asumir los grandes compromisos con la sociedad.

«En su relacion con el resto de la sociedad, la universidad debe comprometerse con una vision de país y de mundo que emerge de perspectivas centradas en la excelencia y la procura del bien común».

La Comisión Dictaminadora del Premio consideró que la perspectiva del Dr. Gutiérrez ha contribuido decisivamente a impulsar, desde el Instituto Clodomiro Picado (ICP), un proyecto de alto impacto científico y social, como es la producción de sueros antiofídicos, que han salvado miles de vidas no solo en Costa Rica, sino también en diversas regiones de Asia y África, especialmente en grupos vulnerables que de otro modo no podrían acceder a los antivenenos por su alto costo.

La iniciativa para otorgarle este reconocimiento fue presentada por la Escuela de Filosofía, lo cual para el Dr. Gutiérrez tiene un valor incomparable al provenir de otra área del conocimiento distinta a la suya y a quienes agradeció por proponer su nombre.

Este microbiólogo y doctor en Ciencias Fisiológicas por la Universidad de Oklahoma tiene una ampliatrayectoria en la UCR. Fue profesor catedrático de la Facultad de Microbiología, en cursos de grado y posgrado, e investigador del Instituto Clodomiro Picado (ICP), al que estuvo ligado desde que era estudiante de esta casa de estudios superiores.

Entre los múltiples cargos que ocupó, destaca el de director del ICP de 1988 a 1996 y subdirector durante los periodos 2009-2011 y 2013-2015. Además, dirigió el Programa de Estudios de Posgrado en Microbiología, Parasitología y Química Clínica, al igual que el Programa de Maestría en Ciencias Biomédicas CSUCA-Instituto Karolinska. Además, ha sido asesor de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Como resultado de sus investigaciones en temas relacionados con la bioquímica y el mecanismo de acción de venenos de serpientes, así como con la capacidad neutralizante de los antivenenos, ha publicado más de 500trabajos científicos en revistas especializadas y libros.

Entre las numerosas distinciones que ha recibido por su labor científica destacan el Premio Nacional de Ciencia y Tecnología Dr. Clodomiro Picado (1981), miembro de la Sociedad Internacional de Toxinología (1983), Premio TWAS-CONICIT para científicos jóvenes en la rama de Biología(1990), Miembro de número de la Academia Nacional de Ciencias de Costa Rica (1992), Premio Sven Brohult, otorgado por la International Foundation for Science (1997); Premio Áncora (Costa Rica) en el área de ciencias(1998), Premio al Investigador de la Universidad de Costa Rica en Ciencias de la Salud (2007) y el Redi Award, otorgado por The International Society on Toxinology por sus contribuciones en el área de la Toxinología(2015).

El Premio Rodrigo Facio Brenes es un galardón que la Universidad de Costa Rica otorga cada dos años para hacer un reconocimiento a la obra total de aquellas personalidades que se han destacado por su aporte al desarrollo político, social, económico y de la justicia social del país.

Instituido en 1990, por el Consejo Universitario, el galardón ha sido otorgado a personas de la talla de Manuel Mora Valverde (1992), Isaac Felipe Azofeifa Bolaños (1994), Jorge Manuel Dengo Obregón (1996), Rodrigo Carazo Odio (1998), Fernando Soto Harrison (2002), Rodrigo Madrigal Nieto (2004), María Eugenia Dengo Obregón (2006), Hilda Chen-Apuy Espinoza (2008), Jorge Romero Pérez (2010), Guido Miranda Gutiérrez (2012), Elizabeth Odio Benito (2014), Daniel Camacho Monge (2016) y María Eugenia Bozzoli Vargas (2018).

 

Andrea Marín Castro
Periodista, Oficina de Divulgación e Información