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Etiqueta: UNA

Guía educa y sensibiliza sobre la menstruación

Documento se centra en el abordaje del autoconocimiento, el tabú menstrual y el ciclo menstrual ovulatorio

UNA Comunica. 28 de junio de 2024. En sus 56 páginas, una guía pretende ser un camino de libertad, emancipación y acceso a un derecho pleno por parte de las personas menstruantes. Se trata del resultado de un proyecto didáctico que elaboró la estudiante Rebeca Varela, en el marco del proyecto Comunidades educativas que construyen paz, del Instituto de Estudios Latinoamericanos (Idela).

El documento lleva por nombre Estrategia de educación menstrual, dirigida a facilitar procesos pedagógicos con adolescentes y jóvenes de comunidades urbanas desde un enfoque de derechos humanos y feminista.

La educación menstrual se considera, a su vez, como un derecho sexual y reproductivo, reconocido así por la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación sobre la Mujer (CEDAW), la Convención sobre los Derechos del Niño y la Convención Iberoamericana de Derechos de los Jóvenes.

De acuerdo con la autora, el texto se centra en tres temas fundamentales: el autoconocimiento, el tabú menstrual, y el ciclo menstrual ovulatorio.

La guía cuenta con definiciones apoyadas por criterios de personas expertas según los temas, como es el caso de la menarquía (primera menstruación). También incluye dinámicas interactivas y evaluaciones para medir los aprendizajes.

Esta iniciativa vio la luz durante los cursos de investigación que Varela llevó en la Maestría de Derechos Humanos y Educación, y se presentó como trabajo final de graduación en la categoría de producción didáctica.

Justo en ese momento, el proyecto de extensión de Comunidades educativas que construyen paz buscaba incorporar estudiantes de la maestría y fue ahí donde se integró la propuesta de Varela.

“La estudiante quiso elaborar esta propuesta didáctica y dada su calidad y aporte, se publicó, pues se enfoca en población de secundaria. Entonces, es una forma de unir la extensión con la academia”, explicó Evelyn Cerdas, coordinadora del proyecto.

El proceso

El primer reto para Varela fue averiguar cuáles eran los vacíos de comunicación en torno a la temática y fue allí cuando se percató de que esa carencia de información abarcaba tanto a la educación formal, en escuelas y colegios, como también dentro de espacios de educación no formal.

Entonces, decidió escoger a un grupo de cinco madres adolescentes del programa beca educativa adolescente madre, del Patronato Nacional de la Infancia (Pani), para desarrollar, a lo largo de cuatro talleres, la recolección de información vital para la guía. Desde el inicio del proyecto hasta su finalización, se requirió de un año y tres meses para alcanzar el objetivo propuesto.

“El tema del embarazo adolescente es una problemática bastante amplia en el país, entonces, quisimos trabajar con un grupo de mujeres que tuviese alguna condición de vulnerabilidad. En este caso, tanto el derecho a menstruar dignamente como el sexual y reproductivo”.

De acuerdo con el Fondo de Población de Naciones Unidas, en su oficina en Costa Rica, aproximadamente, al año, unas 14 mil adolescentes quedan embarazadas, de las cuales, unas 500 son menores de 15 años.

En el tema de los tabúes y estereotipos, la autora manifestó que quiso poner énfasis en este aspecto, por su permanencia en el imaginario colectivo. “Tiene mucho que ver con nuestra percepción en este tema desde el ámbito social y cultural, donde se viven procesos de silencio, de soledad y de vergüenza, que llevan al ailsamiento y a la baja autoestima en muchas ocasiones”, confesó Varela.

Esos vacíos y prejuicios conllevan a situaciones de violencia que son desatendidas. “Un ejemplo relacionado con esos tabúes es el de la sangre menstrual, que se ha reflejado en el rechazo de la misma persona y de la sociedad y eso lleva a situaciones de aceptación propia por una condición de género”, amplió la autora, quien enfatizó en la importancia de la guía como un mecanismo para prevenir este tipo de manifestaciones.

Ante ello, Varela reconoce que una de sus principales motivaciones es que cuando una persona lea y consulte la guía, tenga una perspectiva integral, que no solo abarque la parte biologicista y reproductiva, sino que también tome en consideración la educación, el enfoque cultura, histórico, espiritual y emocional.

Para Evelyn Cerdas, como parte de la extensión del proyecto, se propuso que la autora impartiera un taller con profesionales en el campo del trabajo social del Ministerio de Educación Pública, como una manera no solo de presentar la guía, sino también de expandir los aspectos relacionados con la educación y la sensibilización.

Una de ellas fue Xinia Vargas, participante del taller, para quien la experiencia fue de mucha utilidad porque se trabajó desde los conceptos y desde las emociones, para un abordaje integral que cierre la brecha de los prejuicios que aún predominan. “La guía está muy completa y lo que me gusta es que es de fácil aplicación con grupos, lo que facilita que el conocimiento se pueda transmitir de manera muy natural”, agregó esta trabajadora social, que labora en la Escuela Santiago, en San Rafael de Heredia.

La necesidad de crear un entorno más igualitario sobre el tema ha calado incluso en el entorno político, lo que llevó a que la actual Asamblea Legislativa aprobara la ley 10.244 Menstruación y Justicia, que, entre otros aspectos, reduce de un 13% a un 1% el Impuesto al Valor Agredo (IVA) sobre los productos de higiene menstrual.

La guía está disponible en la biblioteca Joaquín García Monge de la Universidad Nacional. Varela indicó que también se hacen las gestiones para que pueda encontrarse en las bibliotecas de otras universidades públicas. Su versión digital también se puede ubicar en el repositorio didáctico de la UNA: https://repositorio.una.ac.cr/handle/11056/27404.

Oficina de Comunicación
Universidad Nacional, Costa Rica

UNA tituló a 18 personas en técnico de Género y Políticas Locales

El pasado 26 de junio, la Rectoría y el Instituto de Estudios de la Mujer de la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional (IEM-UNA), realizó la graduación de la primera generación del curso técnico en Género y Políticas Locales. En esta oportunidad 18 personas, la mayoría mujeres, obtuvieron su título técnico.

Dichos estudios permiten a las personas comprender y abordar las diferentes formas de influencia del género en sus vidas y las sociedades. Además, mediante la investigación son capaces de identificar las desigualdades y desafiar las discriminaciones basadas en género, para garantizar una sociedad más justa e inclusiva.

Al acto asistieron autoridades universitarias, docentes del Instituto, así como los acompañantes de los graduandos. Cabe destacar que este programa técnico fue impartido de forma gratuita y de manera virtual durante ocho meses, equivalente a 526 horas certificadas.

Fanella Giusti, directora del IEM, resaltó que el técnico en Género y Políticas Locales, ha sido un esfuerzo colectivo que refleja la dedicación del Instituto con la formación de profesionales capaces de deliberar el cambio, promover la igualdad y equidad de género en sus comunidades. “Este conocimiento no solo beneficia a su desarrollo profesional, sino que impacta en positivo a la sociedad en su conjunto. Al entender y aplicar conceptos de igualdad de género, los graduados son capaces de enfrentar los retos sociales contemporáneos y contribuir al desarrollo de políticas públicas más inclusivas y equitativas.

Francisco González, rector de la UNA, indicó que esta ceremonia marca un importante avance en el compromiso de la UNA con la educación inclusiva y el desarrollo social, la equidad y justicia social. “Al incorporar una perspectiva de género obtenemos una comprensión más clara y, por lo tanto, un abordaje más efectivo de los desafíos comunitarios y así promover una verdadera inclusión sustentada en el ejercicio real de los derechos humanos», subrayó González.

Igualitaria e inclusiva

María Moreira, una de las estudiantes del curso, expresó que emprender este proyecto académico significó adentrarse en un nuevo camino de aprendizajes, el cual transformó por completo su vida y la de sus seres queridos. “Cada nuevo conocimiento nos inspira a creer en la posibilidad de construir un mundo más colaborativo, menos violento, más igualitario e inclusivo. Con orgullo puedo decir, que quienes completamos este técnico somos agentes de cambio, conscientes del poder transformador que poseemos”, agregó Moreira.

Shiley Molina, otras de las graduadas, comentó que el curso realizado ha sido un aliado en su trabajo al contar con mayores herramientas, desde una perspectiva de género y derechos humanos, que con visión más inclusiva.

Stephanie Vargas, también estudiante graduada, manifestó que el técnico contribuyó a reforzar sus conocimientos superiores en trabajo social, con un enfoque más dirigido a una población específica, por eso es que busqué este técnico en género. “Lo novedoso para mí fue el tema de políticas locales, cómo se trabaja y manejan las políticas públicas desde un gobierno local, este fue como el punto que mayor pudo enriquecer mi aprendizaje”, dijo Vargas.

Este es un programa colectivo que refleja el compromiso del IEM con la formación de profesionales capaces de liderar el cambio y promover la equidad de género en sus comunidades.

Oficina de Comunicación
Universidad Nacional, Costa Rica

Costa Rica reúne a 170 especialistas en sismología de la región 

Costa Rica posee la red sismográfica más grande de América Latina, con la mejor tecnología y la mayor cobertura. Esta semana, 170 especialistas en sismología y estudiantes se reúnen en la V Asamblea de la Comisión Sismológica Latinoamericana y del Caribe.

La inauguración de esta actividad se llevó a cabo el pasado 25 de junio en el Hotel Radisson Costa Rica, con la intervención de Francisco González, rector de la UNA; Jorge Herrera, vicerrector de Investigación; Lilliam Quirós, decana de la Facultad de Ciencias de la Tierra y el Mar y Esteban Chaves, sismólogo del Ovsicori-UNA y coordinador del evento. 

Esta es una oportunidad, dijo Chaves, para hacer crecer nuestra región. “Tenemos que entender que la ciencia y el nuevo conocimiento que desarrollamos a través de nuestro trabajo no debe quedarse en el escritorio  ni en artículos científicos, sino que también debe trasladarse a la gente que más lo necesita, aquellos que son más vulnerables a la ocurrencia de terremotos, tsunamis, deslizamientos y erupciones volcánicas. Debemos tener presente que esta es y siempre debe ser nuestra labor dentro del área de la sismología”.

Para González, los investigadores no solo aportan conocimiento, sino pasión por el descubrimiento que inspira a nuestros estudiantes e impulsa esfuerzos de investigación innovadores. “Cada descubrimiento innovador que hacemos se traduce en publicaciones impactantes, y esto lo logramos gracias a la colaboración de las personas, investigadores con otras universidades e investigadores de otras latitudes. Nuestros científicos y científicas publican sus hallazgos en revistas de primer nivel dentro de sus respectivos campos, lo que claramente eleva nuestra reputación académica, pero sobre todo, contribuye significativamente a la construcción de una narrativa científica global en torno a las ciencias oceánicas y de manera particular, a las de la tierra sólida”

Como parte de la agenda se cubrirán diversos temas que incluyen: sismología, vulcanología, geofísica, geología, oceanografía, peligros geológicos, educación en geociencias, análisis de datos, nuevas tecnologías y mucho más. Además, antes de la asamblea se realizarán tres talleres sobre los siguientes temas: Tensor de momento regional, sensor acústico distribuido y métodos de aprendizaje automático y aprendizaje profundo aplicados a datos geofísicos.

“Tenemos que reconocer que el conocimiento adquiere valor cuando lo compartimos, cuando lo socializamos, cuando los datos que generamos pueden ser utilizados en otras latitudes o en trabajos conjuntos para generar nuevo conocimiento, cuando estamos claros que el conocimiento tiene un valor fundamental y que estamos llamados a contribuir al desarrollo de la diplomacia científica, entendiendo que el conocimiento tiene que ser la base para poder hacer una correcta toma de decisiones a nivel político; pero sobre todo, creo que tenemos que reconocer que la gran visión que tenemos las personas que hacemos ciencia y tecnología es poder ayudar a que el conocimiento que todos los días producimos genere una cultura científica, de forma tal que todas las personas puedan conocer y ser más sensibles y conscientes de los fenómenos físicos, naturales y químicos que estamos estudiando, y que ese conocimiento sirva para poder desarrollar capacidades en la construcción de una sociedad cada vez más resiliente”, subrayó Jorge Herrera, vicerrector de Investigación. 

Lilliam Quirós, destacó que el Ovsicori a través de su historia ha invertido gran cantidad de recursos en formar profesionales en universidades de gran prestigio de Europa, Estados Unidos y Asia. Además, “atrajo a jóvenes científicos de otras latitudes que hoy nos acompañan en la Universidad Nacional, y este aporte se traduce en proyectos, programas y actividades de investigación y extensión de gran calidad, acordes con su misión, con un enfoque interdisciplinario que permite mejorar y profundizar en su campo de conocimiento y que además genera y dibuja información oportuna y precisa, así como productos académicos de gran valor. Hoy día el Ovsicori cuenta con la base de datos más grande que tiene el país para realizar estudios de amenaza sísmica y amenaza volcánica, para el ordenamiento del territorio, y ejecuta novedosas investigaciones con el fin de mitigar el impacto futuro de los sismos y los volcanes en Costa Rica”.

Este encuentro, es organizado por el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica de la Universidad Nacional (Ovsicori-UNA), la Red Sismológica Nacional de la Universidad de Costa Rica (RSN-UCR) y la Comisión Sismológica Latinoamericana y del Caribe (Lacsc).

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Universidad Nacional, Costa Rica

Medio siglo de arte y cultura en la UNA

Con el objetivo primordial de profesionalizar a los artistas, el Cidea celebra 50 años de su fundación, una trayectoria que lo posiciona como referente de alto nivel en la región

En 1973 nace la Universidad Nacional, tan solo un año después, y bajo la idea del Padre Benjamín Núñez y el maestro Arnoldo Herrera, se celebraba la creación de la Escuela de Bellas Artes, adscrita a la Facultad de Filosofía y Letras, y conformada por con las secciones de Artes Plásticas, Danza, Música y Teatro.

Juan Carreras Jiménez fue quien asumió la primera dirección, le acompañaron Margarita Fuscaldo en Artes Plásticas, Elena Gutiérrez en Danza, Roger Wesby en Música, y Jean Moulaert en Teatro.

Con su trabajo y aporte, en 1979 las secciones se independizaron de la Facultad y en 1985 se consolidaron como el Centro de Investigación y Docencia en Extensión Artística (Cidea), que se conoce en la actualidad.

Según cuenta José Pablo Solís, decano del Cidea, las labores se inician en el Matadero de Santo Domingo, donde se empezó a generar una oferta diferenciadora, que incluye áreas como diseño, artesanías, danza, música, y en sus inicios literatura y poesía entre otros, sin embargo, cita Solís “hay una intervención sistemática dentro de la relación del concepto de cultura, arte y pedagogía artística”.

Conozca más de la fundación y el trabajo que se realiza en el Cidea, este jueves a las 2 p.m. en el auditorio Marco Tulio Salazar del Cide, donde darán inicio las actividades de celebración, en el marco del desarrollo del Festival Las Julias, organizado por la Escuela de Arte Escénico.

Durante los próximos meses se desarrollarán actividades desde las distintas actividades académicas que se anunciarán de manera oportuna, el acto de clausura se hará el 21 de noviembre con una gala que reunirá manifestaciones artísticas de todas las escuelas del Cidea, en el auditorio institucional Cora Ferro de la UNA.

Para más información sobre las actividades y eventos, visite el sitio web:  https://www.cidea.una.ac.cr/index.php

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Universidad Nacional, Costa Rica

Museo de Cultura Popular: primer inmueble universitario en recibir Escudo Azul de Unesco

  • Rector de la UNA destacó que desde la creación de esta Universidad se le encomendó la gestión de la cultura, lo cual se reafirma con este estandarte

UNA Comunica. 21 de junio de 2024. Quienes visiten la casona del Museo de Cultura Popular de la Universidad Nacional (UNA), en Barva de Heredia, podrán encontrar una placa sobre una base de madera, que contiene un estandarte reconocido por el derecho internacional humanitario y que se conoce como Escudo Azul.

Significa que, desde ese momento, el Museo estará protegido ante las amenazas suscitadas por conflictos bélicos o desastres naturales. El escudo lo entregó la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

La necesidad de ofrecer una protección especial sobre bienes materiales e inmateriales tuvo su antecedente en 1954, cuando, en la Convención de la Haya, se aprobó un tratado relativo a la protección del patrimonio cultural. Costa Rica, ratificó en 1988, dicho tratado internacional.

De esta manera, la casona del Museo se convierte en la vigésimo primera institución en el país que cuenta con este estandarte. Para el rector de la UNA, Francisco González, desde la promulgación de la ley 5.182, que dio vida a esta universidad, la voluntad del legislador fue encomendar la gestión de la cultura a esta casa de enseñanza, precepto que se convierte en realidad por medio de la labor del museo.

“El Museo de Cultura Popular surgió como resultado de proyectos de investigación y extensión que desarrollamos en la Universidad a inicio de la década de los noventa. Aquí fue fundamental el aporte de valiosos académicos como Georgina DiCarli, Mayela Solano, Carlos Naranjo, Antonio Castillo, Margarita Silva y muchas otras personas que forjaron la idea de crear un vínculo entre la universidad y la comunidad, por medio de este museo”, detalló González.

Desde entonces, manifestó el rector, el Museo ha sido hábitat de un diálogo continuo, un punto de encuentro y de manifestaciones culturales donde se da cabida a la historia y a la idiosincrasia del campesino costarricense. Aludió, incluso, a la inserción de un concepto llamado “nueva museología”, que refiere a esa conexión directa con la vida cotidiana.

Fue por medio de las gestiones que se llevaron a cabo desde la dirección del Museo y de la Escuela de Historia de la UNA, ante la dirección de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultural, que se recibió la noticia, el pasado 8 de mayo, de que la casona recibiría el Escudo Azul.

De acuerdo con Luis Pablo Orozco, director del Museo, se trata de la primera universidad en Costa Rica que recibe esta placa en una de sus instalaciones y el primero en el cantón de Barva. “Estamos convencidos del aporte y la responsabilidad social a partir de la labor de este museo, a sabiendas de que la reactivación del patrimonio cultural es un deber de prospectiva con las actuales y futuras generaciones para contribuir al fortalecimiento del tejido social”, resaltó Orozco, durante el acto de develación de la placa.

La viceministra de Cultura, Vera Beatriz Vargas, manifestó que “la historia ha dado un veredicto. Por todo lo que representa este museo, es un espacio significativo en donde se puede proteger el legado patrimonial del país. Desde el Ministerio de Cultura hacemos un recorrido por toda Costa Rica para determinar estos sitios que tienen este valor simbólico”, manifestó la jerarca.

El museo es universidad

Para la decana de la Facultad de Ciencias Sociales, Marta Sánchez, el acto de develación del Escudo Azul revalida la sensibilidad hacia las problemáticas rurales que han guiado la labor de la UNA desde su fundación, hace 51 años.

Detalló que los primeros proyectos de investigación se enfocaron en el análisis de las problemáticas relacionadas con los conflictos agrarios, la distribución equitativa de la tierra y el desarrollo agropecuario. Luego, el enfoque de estudio se amplió hacia el abordaje de la cultura popular y el rescate de la memoria y fue allí donde surgió el proyecto que en principio se denominó Museo UNA, pero luego cambió a Museo de Cultura Popular. La casona abrió sus puertas al público en 1994.

La relevancia del tema generó que incluso en el Plan de Mediano Plazo Institucional de la UNA se incluyera un área estratégica relacionada con la cultura y el patrimonio, que integra a las escuelas de Sociología e Historia dentro de esa labor. “Sin duda alguna, el Museo es Universidad y nosotros somos garantes de ello”, amplió Sánchez.

Uno de los actores relevantes del proceso que concluyó con el otorgamiento del Escudo Azul es la Cruz Roja. Su presidenta, Dayanne Marenco, resaltó que esta institución, benemérita de la Patria y cercana a cumplir 140 años, surgió justamente en el contexto del desarrollo de conflictos armados. “Es ahí, en el marco del derecho internacional humanitario, que se enmarca la protección de bienes culturales”.

Durante la actividad estuvieron presentes, además, los alcaldes de los cantones de Barva y Heredia, Jorge Acuña y Ángela Aguilar, respectivamente, además de la embajadora Carmen Claramunt, presidenta honoraria de la Comisión Costarricense de Derecho Humanitario.

En presencia de las autoridades de la UNA, los gobiernos locales, el Gobierno de la República, estudiantes, niños y niñas, se develó la placa justo al pie de las gradas de entrada a la casona, que fuera del expresidente Alfredo González Flores y que hoy es fuente indispensable del conocimiento histórico, arquitectónico y cultural del país. 

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Universidad Nacional, Costa Rica

Voces indígenas en la UNA

El Movimiento Estudiantil Indígena (MEIUNA) de la Universidad Nacional emerge como una voz representativa y activa de los estudiantes indígenas de Costa Rica en el ámbito universitario. Conformado por una diversidad de culturas originarias, tales como bribri, cabécar, maleku, brunca, ngäbe-buglé, y brörán, entre otras, este movimiento se erige como el décimo órgano de la Federación de Estudiantes de la Universidad Nacional (FEUNA). Su función primordial radica en la integración y representación de la comunidad estudiantil indígena en la UNA.

En la actualidad, el MEIUNA cuenta con 252 estudiantes indígenas registrados en la Universidad Nacional, distribuidos en diversos campus y sedes. Destaca la presencia de 115 estudiantes en el Campus Omar Dengo, seguido por la Sede Regional Brunca con 82. Este multiétnico grupo de estudiantes indígenas abarca un espectro amplio de 38 carreras universitarias, lo cual evidencia su diversidad académica e intereses profesionales.

El origen del movimiento se remonta al periodo 2011-2012, cuando un académico de la Vicerrectoría de Extensión de la Universidad de Costa Rica (UCR) inicia la búsqueda y organización de estudiantes indígenas universitarios. Este esfuerzo surge en respuesta al estudio preparatorio realizado para el Banco Mundial, previo al Plan Quinquenal de Pueblos Indígenas, con la intención de involucrar activamente a los estudiantes indígenas en la toma de decisiones que afectan sus comunidades. A partir de negociaciones y acuerdos, los estudiantes indígenas fueron incluidos en los equipos que diseñaron e implementaron la primera etapa del Plan Quinquenal para Pueblos Indígenas en las universidades públicas.

El MEIUNA responde directamente al Plan Para Pueblos Indígenas del 2013, bajo el marco del Proyecto Mejoramiento de la Educación Superior (PMES), financiado por el gobierno de la República y el Banco Mundial. Este plan busca garantizar el acceso y la permanencia de estudiantes indígenas en la educación superior, y promueve acciones culturalmente pertinentes. A través del PMES, se logra la formación de pequeñas agrupaciones indígenas dentro de cada universidad, con el propósito de ejecutar proyectos y actividades que integren al estudiantado indígena en la educación superior.

Las actividades del movimiento abarcan una amplia gama de temas relevantes para las culturas indígenas presentes en la Universidad Nacional, e incluyen encuentros, demostraciones de artes, festivales culturales, convivios, giras, y acompañamiento a estudiantes de nuevo ingreso. 

Con miras al futuro, el MEIUNA se propone continuar con sus actividades de promoción cultural, incrementar el ingreso de estudiantes indígenas a la Universidad Nacional, establecer alianzas estratégicas con otras instituciones, y fortalecer la participación de los indígenas en la vida universitaria.

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Universidad Nacional, Costa Rica

UNA: Aprobada nueva carrera de Inteligencia y Estrategia Global

  • Graduados tendrán las competencias profesionales para su desempeño en ámbitos como la inteligencia de mercados, la gestión de riesgos, el planeamiento estratégico, el análisis de datos, como enlace de asuntos globales o coordinadores de equipos de investigación.

UNA Comunica. 13 de junio de 2024. La malla curricular de la Universidad Nacional (UNA) da un paso hacia adelante en la innovación académica tras la aprobación, por parte del Consejo Nacional de Rectores (Conare), del bachillerato en Inteligencia y Estrategia Global, una nueva carrera de la Escuela de Relaciones Internacional (RI).

Durante una ceremonia oficial este 11 de junio, el presidente del Conare, Gustavo Gutiérrez Espeleta, hizo entrega al rector de la UNA, Francisco González Alvarado, del certificado que acredita esta carrera, que recibirá a su primer grupo de estudiantes a partir del I ciclo lectivo del 2025.

La concepción de esta nueva oferta académica parte de la necesidad de formar a futuros profesionales en áreas del aprendizaje vinculadas con la innovación, el pensamiento estratégico, el dominio del idioma inglés, el análisis de datos, las matemáticas y el conocimiento de tendencias globales en los mercados internacionales.

Según destacó Marco Vinicio Méndez Coto, director de la Escuela de Relaciones Internacionales, aproximadamente un 42% de los contenidos de esta carrera están asociados con las áreas STEM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas).

“La inteligencia y la estrategia global han sido concebidas como áreas de conocimiento que se caracterizan por ser interdisciplinarias. Esto genera que, al nutrirse de diversas disciplinas, buscamos la formación de nuevas personas profesionales con destrezas y habilidades que sean integrales. Nosotros mismos reconocemos lo desafiante de esta iniciativa; sin embargo, en el mundo actual y con el desarrollo alcanzado por las ciencias sociales, hemos observado que es la adaptabilidad y la integración de saberes lo que nos habilitará para comprender el mundo dinámico y volátil en el que vivimos”, expresó Méndez.

Alcanzar el objetivo de consolidar la propuesta curricular fue un proceso que se materializó “en tiempo récord”, de acuerdo con las autoridades universitarias. El director de la Escuela de RI relató que fue en marzo del año anterior cuando adoptaron el reto de crear una nueva carrera de grado que les planteó el rector Francisco González.

La académica de la Escuela de RI, Viviana Santamaría, fue la coordinadora de la comisión encargada de diseñar el plan de estudios. Durante su exposición, hizo un repaso del proceso que incluyó el estudio de las tendencias globales en el marco de las relaciones internacionales, sesiones de trabajo con docentes de la Escuela, y reuniones con actores claves como la Promotora de Comercio Exterior (Procomer) y la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (Cinde) para conocer la perspectiva sobre la demanda laboral en el país y en otros contextos.

Se hizo además un modelo comparativo de carreras similares, además de la coordinación con otras unidades académicas y la validación con empresas del sector privado e instituciones públicas.

Este esfuerzo resultó en “una propuesta que no se encuentra en la región latinoamericana, por el tipo de formación que propone”, en criterio del director Méndez.

Hito de gran relevancia

El rector de la UNA, Francisco González, destacó como un “hito de gran relevancia” la aprobación de esta carrera, a la luz de la prospectiva del Plan de Mediano Plazo Institucional 2023-2027, que incorpora el cumplimiento de una prioridad estrategia sobre innovación y transformación curricular.

“Proponemos que todas las carreras de la Universidad Nacional, en nuestro plan de mediano plazo, pasen por un proceso profundo de revisión curricular, que implica someterlas al análisis y discusión de al menos 10 competencias que todo plan de estudios debe incorporar: bilingüismo, tecnologías de la información y la comunicación, mayor cercanía con el mercado laboral, flexibilidad laboral, incorporación de habilidades blandas y competencias para el emprendimiento, entre las más relevantes”, citó el jerarca de la UNA.

González también resaltó el liderazgo de la Vicerrectoría de Docencia para generar esta ruta institucional. El vicerrector de esta área, Randall Hidalgo Mora, hizo énfasis en el trabajo conjunto con la unidad académica que posibilitó la apertura de una carrera que responde no solo a las necesidades actuales del mercado laboral, sino también a los desafíos del futuro.

Muestra de la pertinencia de la nueva carrera es el perfil profesional que se definió para quienes se gradúen de este bachillerato. Según explicó la académica Viviana Santamaría, los campos laborales en los que podrán desempeñarse abarcan desde la inteligencia de mercados, hasta la gestión de riesgos, el planeamiento estratégico y el análisis de datos, como enlace de asuntos globales o coordinadores de equipos de investigación.

Al estar dentro de la Escuela de Relaciones Internacionales, es fundamental la formación en temas de geopolítica mundial y cómo, a partir del conocimiento de herramientas tecnológicas y el manejo de datos, se pueden tomar decisiones que impacten la seguridad de los Estados.

Esa perspectiva que correlaciona la innovación académica de las universidades públicas con las necesidades de atender las nuevas demandas profesionales la resaltó Gustavo Gutiérrez, presidente del Conare. “El progreso del conocimiento, la ruptura de las disciplinas, el fortalecimiento de las áreas cognoscitivas y profesionales, apuntalan la misión y los objetivos del sistema de educación superior pública, que desde el Conare apoyamos. Es por eso por lo que hoy resaltamos el trabajo de la Universidad Nacional por implementar esta acción que demuestra el compromiso práctico y efectivo con la sociedad y el país”.

Durante la ceremonia se entregó un reconocimiento a las personas académicas y administrativas de la UNA que intervinieron en el proceso que culminó con la aprobación de carrera.

Durante la actividad asistieron, además, la rectora adjunta Marianela Rojas; el vicerrector de Investigación, Jorge Herrera; la decana y el vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales, Marta Sánchez y Guillermo Acuña, respectivamente; académicos y estudiantes de la Escuela de Relaciones Internacionales, así como representantes de empresas del régimen de zonas francas, de cámaras empresariales, de Procomer, de Cinde, del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto y del Ministerio de Comercio Exterior (Comex).

También estuvieron presentes la embajadora de España en Costa Rica, Eva Martínez y la embajadora María Isabel Sanabria, en representación de la Academia Diplomática.

Oficina de Comunicación
Universidad Nacional, Costa Rica

UNA gradúa a cien personas adultas mayores en inglés

Un centenar de personas adultas mayores, entre 65 y 90 años, se graduaron de los talleres de inglés de los niveles I, II y III, la mañana de este viernes. Los cursos los imparten estudiantes de segundo año del Bachillerato en la Enseñanza del Inglés de la División de Educología del Centro de Investigación y Docencia en Educación (Cide) de la Universidad Nacional (UNA) y brindan una oportunidad de aprendizaje y crecimiento a una población muchas veces olvidada en programas educativos.

Desde 2014, la UNA ofrece estos cursos de inglés dos veces al año, durante el primer y segundo ciclo lectivo. Este programa ha permitido a una numerosa población de adultos mayores adquirir habilidades lingüísticas esenciales en un idioma global, con lo cual se fomenta su desarrollo personal y social. Este año, por primera vez, los talleres se llevaron a cabo en la comunidad de Guararí, en el distrito de San Francisco de Heredia, con lo que se amplía el alcance de la educación inclusiva de la Universidad.

Giannina Seravalli Monge, académica de la División de Educología y del Bachillerato en la Enseñanza del Inglés, recordó que la UNA tiene un compromiso con la educación comunitaria. “Estas actividades reflejan el principio de universidad necesaria, ya que llegan a las poblaciones vulnerables. Es un retorno de la educación al servicio de la comunidad”, afirmó Seravalli. Este compromiso institucional con la educación inclusiva, agregó, demuestra cómo las universidades pueden desempeñar un papel crucial en el fortalecimiento del tejido social.

El evento de graduación estuvo lleno de historias inspiradoras. Una pareja de esposos, quienes lucharon juntos por obtener el título, se graduó hoy, y demostraron que el aprendizaje puede ser una experiencia compartida y enriquecedora. Además, una de las estudiantes que impartió el taller compartió su alegría al ver, feliz, a su abuelita cumplir el sueño de aprender un segundo idioma. Este evento no solo celebró los logros individuales, sino también los lazos familiares y el apoyo mutuo.

Ave María Alpízar Jiménez, una de las graduadas, recibió su título del primer curso de inglés. “Siempre había querido aprender inglés desde cero. En la escuela y el colegio solo tenía conocimientos básicos, pero siempre quise aprender a leer y hablar el idioma. Gracias a los estudiantes de la UNA, ahora creo que pronto estaré hablando y entendiendo más el inglés”, dijo. En su testimonio resaltó la importancia de estos programas en la realización de sueños personales y en el empoderamiento de los adultos mayores.

Javier Frutos Jiménez, otro de los graduados, destacó el papel de su hija en su decisión de unirse a los talleres. “Mi hija me preguntó si quería estudiar inglés, y le respondí que sí. Siempre me ha gustado el idioma, y hoy me gradúo del primer nivel. Esto es solo el comienzo, tengo la meta de seguir adelante”, comentó.

Entre los graduados, también destacó Nazira Naranjo Rueda, quien a sus 90 años finalizó el tercer nivel de inglés, con lo cual demostró que nunca es tarde para aprender y que la educación puede ser un camino de por vida.

Para los estudiantes universitarios, la experiencia de impartir estos cursos fue gratificante y desafiante. Así lo expresó Kendal Bonilla Mesén, uno de los instructores. “Hemos tenido que adaptar las clases, buscar formas creativas para enseñar pronunciación y vocabulario, y enfrentar desafíos únicos en la enseñanza a adultos mayores. Pero la satisfacción de ver su progreso ha sido inmensa”, comentó.

Los adultos mayores participantes animaron a otros a aprovechar esta oportunidad educativa. Asimismo, resaltaron que estos cursos son vitales no solo para su desarrollo cognitivo, sino también para su bienestar físico y mental, por lo que no dudan en invitar a otras personas adultas mayores y sus familias a aprovechar la oportunidad de seguir aprendiendo y creciendo.

Las personas mayores de 65 años interesadas en participar en estos talleres pueden comunicarse a los números telefónicos 2277-3368 / 2277-3936. Los únicos requisitos son saber leer y escribir. Estos talleres son gratuitos, lo cual reafirma el compromiso de la UNA con la accesibilidad y la inclusión educativa.

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Universidad Nacional, Costa Rica

Academia alza su voz por sostenibilidad del océano

Más de 500 participantes reunieron propuestas para un océano sostenible, posibles mediante la colaboración entre sectores académicos, privados y públicos

Con una participación de más de 500 académicos y científicos de 20 países de América, Europa y Asia, así como de asociaciones de desarrollo, líderes y lideresas comunitarias, organizaciones no gubernamentales y otros actores locales que desarrollan acciones en pro de la sostenibilidad del océano, se celebró del 3 al 6 de junio el Congreso de Integración de Saberes para un Océano Sostenible (CISOS24), organizado por la Comisión de Vicerrectores de Investigación del Consejo Nacional de Rectores (CONARE).

Foros, mesas redondas y talleres, culminaron en una declaratoria que será presentada este 7 de junio en el evento de Alto Nivel Inmersos en el cambio, preparatorio para la Cumbre Mundial de los Océanos a celebrarse en Niza en el 2025, con la coorganización de los Gobiernos de Francia y Costa Rica.

La declaratoria presentada por Karol Ulate Naranjo, académica de la UNA y Álvaro Morales Ramíez, académico de la Universidad de Costa Rica, aborda los temas urgentes y problemáticas que se deben enfrentar en temas como Gobernanza del mar, donde se introduce la diplomacia azul como una herramienta que une el ámbito científico y académico con el político, facilitando espacios de diálogo necesarios para gestionar y preservar el océano de manera justa para las futuras generaciones. Respecto a la protección de los ecosistemas marinos, se insta a los gobiernos a integrar políticas públicas que combinen elementos académicos, comunitarios y políticos para abordar los problemas de las poblaciones marino-costeras. Llama a implementar y respetar instrumentos internacionales y desarrollar marcos normativos nacionales para el uso sostenible de los recursos marinos, evitando la sobreexplotación y la contaminación. Además, se promueve la creación de áreas de conservación marina interconectadas e internacionales, siguiendo los principios de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, para gestionar y conservar eficientemente la biodiversidad marina en áreas fuera de la jurisdicción nacional.

En el tema de riesgo y monitoreo del océano, se subraya la necesidad de que los gobiernos colaboren con el sector académico y científico para desarrollar planes de emergencia y proteger a las comunidades costeras vulnerables al cambio climático. “Es fundamental divulgar los resultados de investigaciones y fortalecer la influencia política del sector científico para mejorar las políticas públicas y la planificación del sistema marino-costero”. Asimismo, se insta a priorizar la inversión en tecnología avanzada para el monitoreo y gestión de riesgos oceánicos, fomentar el desarrollo sostenible en las zonas costeras y fortalecer la resiliencia ante amenazas como tsunamis. También se considera crucial mejorar el acceso a datos satelitales, expandir el uso de fibra óptica y desarrollar protocolos de monitoreo de fauna marina respetando los ecosistemas.

Con respecto a la productividad del océano y su salud, se resalta la necesidad de impulsar la investigación y el monitoreo de fenómenos como las floraciones algales nocivas, abordar integralmente la contaminación marina y fomentar la colaboración entre sectores académicos, privados y públicos. Asimismo, la importancia de preservar el ambiente marino y los recursos en las zonas económicas exclusivas de los países, requiriendo recursos, infraestructura y capacitación adecuada. “Es determinante ampliar la infraestructura y acceso a datos para decisiones informadas, medir el impacto de la pesca artesanal frente a las grandes industrias pesqueras, fomentar la maricultura sostenible y aumentar la investigación en tecnologías limpias para reducir emisiones y aprovechar la energía de los océanos”.

Finalmente, bajo el eje Un océano que inspira, se hace un llamado a la ciudadanía para participar en procesos de investigación a través de la ciencia ciudadana y aseguran, se debe mantener un equilibrio entre la conservación del océano, el aprovechamiento de sus recursos y los derechos humanos de quienes dependen de ellos, fomentando prácticas no extractivas que aseguren una vida digna. Además, afirman que es esencial proteger la biodiversidad marina e incentivar la investigación en regiones profundas mediante la cooperación internacional, así como equipar adecuadamente a los laboratorios para facilitar proyectos de investigación experimental y organizar conferencias para difundir resultados y metodologías a sectores sociales, productivos y políticos, que promuevan el intercambio de conocimientos.

Para Francisco González, rector de la UNA, la sostenibilidad del océano no es solo una preocupación ambiental, sino una cuestión vital para el futuro de nuestro planeta y para toda la humanidad. “Conscientes de esta realidad, nuestras universidades han adoptado un enfoque integral y sistemático para abordar los desafíos que enfrenta nuestro océano y esto es posible gracias a la labor integrada de múltiples actores que trabajan mano a mano con el sector académico y científico, que en nuestro país está depositado en su mayoría en las universidades públicas. Nuestras universidades han estado a la vanguardia de la investigación marina, desarrollando estudios pioneros sobre la biodiversidad, los impactos del cambio climático en los ecosistemas oceánicos y las técnicas de conservación más efectivas, así como el monitoreo ante los riesgos y cómo podemos convivir adecuadamente las personas con la naturaleza. Nuestro país es 92 % océano, mucho de este es aún desconocido por la mayoría y por esto es necesario sensibilizar e invertir en investigación que nos permita conocer quiénes somos y cuál es el patrimonio cultural y natural que tenemos”.

Durante estos días también se realizó en la Cumbre de Juventudes Latinoamérica Azul, organizada por la Alianza de Sostenibilidad del Océano (SOA) capítulo Costa Rica, que reunió a 100 jóvenes de Latinoamérica y el mundo para discutir temas relevantes sobre la sostenibilidad del océano y el cumplimiento del ODS 14.

Marilyn Valverde, representante de la SOA en Costa Rica fue la encargada de presentar un extracto de la declaratoria preparada por los jóvenes participantes. “Como juventudes latinoamericanas, reconocemos el rol crucial que cumple el océano en nuestras vidas y cómo necesitamos su conservación para hacerle frente a la triple crisis planetaria que enfrentamos.
Ante eso, buscamos y demandamos mayor ambición por los países de la región latinoamericana en los siguientes puntos principales: cumplir la meta 30 /30 del Marco Global de Diversidad Biológica de manera efectiva, sin permitir actividades perjudiciales; ratificar y firmar en los países de nuestra región el acuerdo de diversidad biológica más allá de la jurisdicción nacional; Incluir soluciones basadas en el océano dentro de las contribuciones nacionales determinadas de los países de la región; la creación de un reconocimiento a centros educativos que incluyan la cultura oceánica; establecer una comisión internacional latinoamericana de contaminación marina que tenga como objetivo la centralización de la información a nivel regional y que sea accesible a todos los países de la forma de una plataforma de datos de acceso libre, gratuito y en línea”.

También incluyen en su declaratoria posicionamientos públicos, propuestas nacionales y la generación de investigación científica que permitan que los países de la región muestren apoyo a la moratoria por la minería submarina.

Política pública basada en ciencia

Hervé Berville, Secretario de Estado del Mar, Francia, aseguró en el acto de clausura, que la ciencia es necesaria, no solo para comprender mejor el océano, sino para guiar las políticas públicas. “Necesitasmo convencer a otros países de que, por ejemplo, los microplásticos son perjudiciales para nuestra salud, son una amenaza para la biodiversidad marina. Necesitamos que la ciencia convenza a la gente de que no deberíamos iniciar la minería en aguas profundas porque sólo conocemos el tres por ciento de este hermoso ecosistema. Y necesitamos, recursos genéticos marinos que están en las profundidades del mar que podrán ayudarnos para abordar alguna enfermedad para avanzar en el campo farmacéutico y médico, entonces no deberíamos iniciar una actividad que dañe el ecosistema. También necesitamos ciencia para comprender mejor el impacto de las actividades económicas en este ecosistemas marinos, y para asegurarnos de que no solo impongamos reglas, sino también sanciones”.

Finalmente, el ministro de Relaciones de Relaciones Exteriores Arnoldo André Tinoco, destacó el compromiso y espíritu innovador por el avance del conocimiento. “Más allá de la investigación pura, quiero destacar el papel fundamental que desempeña la comunidad científica y académica en la formulación de políticas y la toma de decisiones. Sus hallazgos y recomendaciones no sólo informan a los gobiernos y a las organizaciones internacionales, sino que también inspiran y movilizan a la sociedad en su conjunto para actuar en Defensa del océano y los recursos marinos. En Costa Rica reconocemos la importancia vital de esta colaboración entre la ciencia, la política y la sociedad. Estamos comprometidos con la protección de nuestro océano y con el desarrollo de políticas públicas basadas en evidencia científica, que promuevan la conservación y el uso sostenible de nuestros recursos marinos. Sabemos que este es un desafío que requiere del esfuerzo conjunto a nivel mundial. El océano y sus recursos no conocen fronteras y su preservación es responsabilidad de todos nosotros. Por lo tanto, es fundamental que continuemos fortaleciendo los lazos de colaboración y cooperación entre los diferentes actores, tanto a nivel nacional como internacional. Este es un trabajo que trasciende a los gobiernos y crear alianzas entre la comunidad científica, la academia, la sociedad civil y el sector privado es esencial”.

Oficina de Comunicación
Universidad Nacional, Costa Rica

El rol de la zonificación en los planes reguladores: ordenar para crecer

A pesar de que desde 1968 la Ley de Planificación Urbana establece que todos los gobiernos locales deben tener un plan regulador como instrumento de ordenamiento territorial, menos del 50% de los municipios del país cuentan con uno vigente, aprobado antes del año 2000. 

Recientemente varias comunidades se han levantado a favor o en contra de los planes reguladores propuestos para sus cantones, tal es el caso de Pérez Zeledón y Montes de Oca. ¿Pero, qué es un plan regulador y cómo funciona?

De acuerdo con Guillermo Calderón Ramírez, coordinador del Programa para la Promoción de la Gestión y el Ordenamiento del Territorio (PROGOT), un plan regulador es una herramienta de planificación y gestión que busca organizar y ordenar el uso del suelo y los recursos en un territorio determinado. Donde su objetivo es promover un desarrollo sostenible y equilibrado, considerando aspectos sociales, económicos, ambientales y culturales.

En Costa Rica, la planificación regional y nacional está a cargo del Mideplan y el Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (Invu), pero la planificación local corresponde a las municipalidades. «Sí, la Ley de Planificación Urbana de 1968 establece que todos los gobiernos locales deben tener un plan regulador como instrumento de ordenamiento territorial», afirmó Calderón. Sin embargo, destacó que menos del 50% de los municipios cuentan con un plan regulador vigente, muchos de los cuales fueron elaborados antes del año 2000.

Calderón destaca, que uno de los componentes más visibles y a menudo controversiales dentro de un plan es la zonificación. “Esta es la que define los usos de suelo: dónde se puede construir, dónde pueden estar las zonas residenciales, comerciales, industriales, entre otros, pero el propósito principal de un plan regulador es ‘ordenar la casa’, es decir, organizar nuestro territorio para evitar la densificación desordenada y el crecimiento exponencial sin planificación”.

El plan regulador trabaja con usos residenciales, comerciales, industriales, agrícolas o mixtos, basándose en las características de cada cantón y haciendo proyecciones de hasta 10 y 20 años para planificar el crecimiento futuro del territorio. Calderón aclaró que la infraestructura existente mantiene su uso. «Si una zona es residencial, seguirá siendo residencial; si es comercial, seguirá siendo comercial. Los cambios se aplican a las nuevas construcciones y desarrollos futuros».

Calderón enfatizó que un plan regulador no es una herramienta para confiscar tierras ni para limitar arbitrariamente el uso del suelo. «Es un instrumento para ordenar el territorio de manera racional y sostenible».

En detalle

El proceso comienza con la elaboración del presupuesto y la formación de una comisión en el gobierno local. Luego se realiza un diagnóstico territorial con la participación de la comunidad. «El diagnóstico territorial se realiza a través de talleres de participación ciudadana, porque la población conoce su territorio mejor que nadie», dijo Calderón.

Una vez completado el diagnóstico, se desarrolla una propuesta territorial que también se consulta con la comunidad. Esta propuesta define los usos del suelo y las áreas de crecimiento. Después, se lleva a cabo una audiencia pública y se envía el plan al INVU para su revisión. Finalmente, el concejo municipal adopta el plan y se publica en el Diario Oficial La Gaceta, convirtiéndolo en ley.

«El proceso puede tardar aproximadamente un año y medio, pero puede extenderse dependiendo de la revisión por parte de diferentes entidades como Setena o el INVU», explicó Calderón.

El investigador también mencionó el papel de la UNA como un actor social en la elaboración de estos planes. «Nuestro papel es socializar la información y apoyar a la población. La Universidad ofrece un valor significativo a estos proyectos, más allá de lo económico, contribuyendo con la confianza y participación de la comunidad».

Actualmente la UNA trabaja con las municipalidades de Atenas, Cañas, Bagaces, Tilarán, Upala, San Rafael de Heredia, en la consolidación de sus planes reguladores.

Oficina de Comunicación
Universidad Nacional, Costa Rica

Imagen ilustrativa, UCR.