Trino Barrantes conversa con Lavinia Boschini sobre alfabetización en Cuba

Trino Barrantes conversa con Lavinia Boschini

ENTREVISTA A LA CAMARADA LAVINIA BOSCHINI – CENTRO DE AMIGOS PARA LA PAZ – CAP, SAN JOSÉ, MIÉRCOLES 13 DE MAYO 2018

Brigada: Ejército de Alfabetización “CONRADO BENÍTEZ”

 

Entrevistador: Trino Barrantes Araya – TBA

Entrevistada: Lavinia Boschini Sáenz – LBS

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TBA: ¿Podría aportarnos algunos datos biográficos que usted considere pertinentes, para esta entrevista?

LBS: Con todo gusto. Mi nombre es Lavinia Boschini Sáenz. Nací el 24 de junio de 1936, en San José, donde está actualmente el Instituto Nacional de Seguros. Debemos recordar para todos, que ahí exactamente estaba la Maternidad Carit. Precisamente es en esta institución en la que, en el año de 1948, sirvió para que los sindicalistas y un buen sector de la militancia del Partido Vanguardia Popular, se acuartelara en ella, a raíz del conflicto de la Guerra Civil que se desarrolló precisamente ese año.

Soy hija de Gladys Sáenz Herrera y de Rafael Boschini Salazar.

Madre de cuatro hijos: Óscar, Vania Elka, Said y Hanoi. Si es importante informarle que gran parte de mi vida la he pasado en Cuba.

TBA: ¿Tengo entendido de que usted y otro buen grupo de costarricense formaron parte del Ejército de Alfabetizadores Brigadas “Conrado Benítez”. En qué consistió esta brigada y qué objetivos tenía?

LBS: Efectivamente, fuimos un buen grupo de camaradas. Creo que en principio éramos 20, no preciso el nombre de todas(os). Pero entre algunos de ellos, le menciono los siguientes: Nidia Sáenz, Stella Peralta, Clemencia Valerín, Oviedo Salazar, German Alfaro, Esperanza Cordero, José León Solís, Zoila Aguirre, Alfredo Molina. Creo que la información completa y otra serie de materiales respecto a esta experiencia, los tengo en Cuba. Los podré incorporar posteriormente cuando viaje para allá.

Las Brigadas Conrado Benítez, se iniciaron a partir del 15 de Abril, del año 1961. Cerca de 2000 jóvenes llegamos a Varadero, para recibir las instrucciones y los seminarios.

Pues bien, inicialmente a mí me enviaron a Sagua de Tánamo, en el municipio de Los Güiros de Cananova. Estábamos a unos 20 kilómetros aproximadamente del Moho, cerca de la Sierra Maestra, lugar en donde Fidel, el Che, Camilo y otros más iniciaron el gran proceso histórico de la Revolución Cubana.

Para la pregunta que usted me hace, puedo señalarle que la metodología que se empleó en esta experiencia fue maravillosa, además de novedosa. Se luchaba contra una altísima tasa de analfabetismo.

Es importante recordar que la campaña de alfabetización, se planificada a partir del año de 1960, bajo la iniciativa del Che Guevara y Fidel Castro. Como nueva metodología de la pedagogía de la revolución, se usaron dos tipos de materiales. Un material llamado manual Alfabeticemos y en segundo lugar la cartilla Venceremos. El primero servía de guía al alfabetizador; por su parte la cartilla era un cuaderno de trabajo, en el cual estaban los ejercicios que debía de realizar el alumno.

Se tenía, digámoslo así, un libro de texto, el manual Alfabeticemos y complementariamente la cartilla. Era una forma de iniciar la educación popular. En dicha cartilla los y las alumnas trabajaban con oraciones incompletas, a fin de que él o la alfabetizadora los orientara. En la zona en referencia fuimos específicamente 6 alfabetizadoras. Omaira Enríquez jugó un papel muy importante en esta fase.

TBA: ¿Cuál fue el sujeto social que atendieron en esta experiencia tan novedosa, en un proceso revolucionario?

LBS: Efectivamente como usted lo señala y lo indica. Esta experiencia era de nuevo tipo en América Latina, acostumbrada a un proceso de educación formal. A nosotros nos tocó atender personas mayores, principalmente población campesina analfabeta. Gente que después de sus jornadas de trabajo en los diferentes cultivos que atendía, caña de azúcar, frutales, algo de tabaco y otras cosas que ahorita no preciso.

TBA: ¿Compañera Lavinia, a partir de cuándo se involucra usted formalmente en esta hermosa actividad de alfabetización?

LBS: Mi incorporación se da en 1961. Relativamente soy una mujer muy joven en ese momento, pues cuento con solo 25 años. Nos convocan a Varadero en el mes de abril y de ahí saldríamos para Oriente con los demás miembros de la Brigada. Recordemos que el 20 de mayo se conmemora la muerte de José Martí, y esa actividad se tenía como marco de motivación para la tarea que habíamos asumido.

Cuando yo llegué por primera vez a Sagua de Tánamo, estaba marcando una tarea que duraría cerca de 7 meses. Recuerdo que, inicialmente, mi residencia estaba a siete kilómetros aproximadamente de donde estaban radicados los alfabetizadores. Debía desplazarme por grandes cañaverales, enfrentando la experiencia de las serpientes y lo abrupto del camino. Recuerde usted que estamos hablando de lugares cerca de la Sierra Maestra que para esa fecha tenían escasas vías de infraestructura.

Llevaba medio embarazo conmigo, lo que me dificultaba más en el cruce de ríos o para escalar las grandes colinas que debía enfrentar. Por la época en que inició la campaña de alfabetización, debí enfrentar lluvias torrenciales, largas caminatas por caminos de barro y a veces sin las mínimas condiciones que se requieren.

Tal vez vale en importancia esta anécdota que quiero aportar en esta entrevista. En mi trabajo de alfabetizadora debí enfrentarme con un pastor, que digamos, por sus posiciones, no era exactamente un contrarrevolucionario, pero no compartía para nada las medidas del nuevo gobierno socialista. Teniendo ya ocho meses de embarazo le solicité en una oportunidad que me ayudara, pero se negó rotundamente. Me dijo: Que le ayuden quienes la mandaron para acá, yo soy contrario a este proceso.

TBA: ¿Cómo recibe el gobierno revolucionario una experiencia tan rica y novedosa como esta de las brigadas de alfabetización y tiene usted al respecto alguna cosa importante que quisiera aportarnos?

LBS: Efectivamente. Permítaseme añadir algunos aspectos que considero de suma importancia.

Efectivamente no era exagerada la consigna, en esos momentos se calculó por organismos internacionales y del gobierno, que se había tenido una incidencia real que benefició a más de 700 000 cubanos y fue llevada a cabo por 250 000 alfabetizadores, de los cuales cerca de 100 000 tenían menos de 18 años.

Estamos entonces hablando de más de medio millón de personas que fueron beneficiadas, que habían sido alfabetizadas.

Por las razones anteriores, el gobierno decidió, el 6 de junio de 1961 proclamar la educación como patrimonio de la nación, mediante la Ley de Nacionalización General y Gratuita de la Enseñanza. Con esta ley se ponía fin a la educación privada en Cuba y se abría la educación universalmente para todo el pueblo de Cuba.

El 22 de diciembre, nos convocaron a la Habana. Se tenía un gran evento preparado para ese mes, para conmemorar con un gran desfile bajo la consigna revolucionaria de: “Cuba Territorio Libre de Analfabetismo”. Recordemos aquí que la campaña para atacar el analfabetismo había comenzado a prepararse en 1960 y, formalmente, finalizó el 22 de diciembre de 1961.

Recuerdo que, yo llevaba a mi hijito Óscar, que para eso contaba con seis añitos. Salimos desde la esquina de Copelia, avanzamos sobre la calle 23 hasta llegar a la Plaza de la Revolución José Martí, exactamente frente al Ministerio de Industria, donde, dicho sea, trabajaba Ernesto CHÉ Guevara, como encargado del mismo.

Mi niño y yo sentimos, en ese momento, la urgencia de una necesidad fisiológica. Hablé con el guardia y sin poner ningún reparo nos dejó pasar para que usáramos el baño. Mi sorpresa fue, después de ocupar el baño, de encontrar a Óscar jugando con uno de los hijos mayores del Che. Justo en ese instante salió el Comandante Guevara de su oficina, con gran fineza me tomó del brazo y amablemente me preguntó: ¿Usted es una de las alfabetizadoras, en qué región estuvo asignada? Le dije que en el municipio donde había estado y la zona, era en Los Güiros de Cananova. Entonces el Che me dijo dulcemente: –Eres una mujer muy valiente, esa zona es de las más difíciles-. De inmediato me preguntó: ¿Y de dónde tu eres? Le dije, de Costa Rica. Fue un momento muy emotivo, me abrazó, pero una persona lo llamó para que se incorporara al desfile. No obstante, el Che tuvo la gentileza de sacarnos por la puerta por donde a él le correspondía salir. Nuevamente me brindó otro abrazo y se despidió diciéndome: – La felicito por su acción, sigo pensando que eres una mujer muy valiente-.

En ese momento de emoción, no me había dado cuenta que Óscar se había ido caminando con la multitud y se me perdió por unos instantes. Ernesto Guevara siguió avanzando hacia la tribuna que se tenía dispuesta y dichosamente yo encontré a mi hijo. Sigo repitiéndolo aún hoy día, para mi aquella experiencia fue muy emotiva. Compartir con el Che en ese breve espacio y sentir su saludo afectuoso, me hizo sentirme más cerca de la Revolución Cubana.

Cinco días después, nació mi hija Vania. Yo diría que ella también recibió la fuerza del Che aquel día en que me abrazó.

TBA: ¿Compañera, hemos hablado de esa rica experiencia de usted como alfabetizadora. Pero me permito hacerle una pregunta muy personal: Cómo y de qué forma se acerca usted al proceso revolucionario cubano?

LBS: Para mi es una pregunta de mucha importancia. No sé si podré hacerle un cuadro cronológico exacto de mi incorporación a este gran proceso revolucionario, pero se quedaran vacíos, pronto regreso a Cuba y estaría en la mejor disposición de ofrecerle recortes y otros datos que podrían estar haciendo falta para completar esta entrevista.

Yo comencé a militar con el proceso revolucionario cuando tenía cerca de 23 años. El 1 de mayo de 1957 me integré al Movimiento 26 de julio. Pues me reclutaron cerca de la Plaza del Pacífico. Este fue mi primer vínculo con camaradas cubanos radicados en nuestro país. A Cuba llegué el 4 de enero de 1959. Inmediatamente después del triunfo, fui especialmente invitada para que visitara Cuba. Por eso puedo decir con orgullo que viví muy de cerca el proceso de la Ley de Reforma Urbana, sancionado el 13 de octubre de 1960. En el Ministerio de la Construcción Osmani Cienfuegos, estuve inicialmente colaborando.

Pero la militancia en el Partido Vanguardia Popular, Partido al cual sigo perteneciendo no fue fácil. En cuatro oportunidades que recuerdo ahorita, estuve presa. En dos oportunidades donde está la Casa Amarilla.

En otra oportunidad, cerca de Tournon, un compañero que tenía problemas auditivos, comenzó hacer una práctica de tiro. Se le llamó la atención, pero no puso atención. Accidentalmente hirió a un vecino. A mí me trasladaron a San Francisco de Guadalupe, pero a todos los demás compañeros que estaban en la casa, fueron tomados presos.

En este largo proceso, recuerdo que inicialmente José Figueres, en un principio, manifestó gran simpatía por la Revolución Cubana, por eso, hacia el mes de noviembre de 1958, se decidió enviar armas a Cuba desde Costa Rica. Desgraciadamente el avión que las transportaba fue bombardeado. Figueres viaja más tarde a Cuba, en 1959, pero lleva una posición en ese momento contraria al proceso que se gestaba.

Resultado de nuestras simpatías con Cuba en esa época, muchos fuimos a parar a la cárcel, pero debo decirlo, por lo menos para mi caso y el de otros compañeros, logramos salir libres gracias a las gestiones emprendidas por don Pepe.

Creo que me faltan muchos datos para darle a esta entrevista un contenido más preciso. Espero que muy pronto cuando regrese nuevamente a Costa Rica, traerle el material para complementar esta entrevista.

Por mi parte muchas gracias.

TBA. De igual forma, compañera, agradecemos todo este tiempo que nos ha brindado para este importante material. A nombre del Partido Vanguardia Popular y a título personal, muy, pero muy agradecidos.

 

Incorporo estos ANEXOS sobre la Campaña de alfabetización en Cuba, por recomendación de la compañera Lavinia.

1.- https://www.youtube.com/watch?v=nbiN1-V9-Cw

2.- https://www.havanatimes.org/sp/?p=96174

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Enviado por Trino Barrantes.

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