Autor: Hector Ferlini Salazar
No estamos solos en el cielo
Escrito en . Publicado en Sin categoría.
* Consulta pública OVNI
Manuel Hernández
Durante la Segunda Guerra Mundial, se reportaron avistamientos de objetos espaciales no identificados (OVNI).
No se le dio mucha importancia, porque se especuló que podrían ser experimentos de los países involucrados en el conflicto bélico.
Pero, en 1947, en Roswell, Nuevo México, ocurrió un incidente que cambiaria, para siempre, el giro de la discusión.
Una nave espacial extraterrestre se estrelló en el desierto, rescatándose restos materiales de la nave y restos biológicos de la tripulación.
En los años posteriores, se registraron más avistamientos, en todo el planeta.
Nuestro país, no ha estado exento de avistamientos, respaldados documentalmente.
Una de las fotos más hermosas, es aquella que permite nítidamente apreciar una nave suspendida, como si no se inmutara, sobre el cráter del Volcán Arenal.
Sin duda, una fotografía extraordinaria, que a cualquiera deja sin palabra.
Hay otra foto, muy buena, de un objeto, planeando sobre el Lago Cote, o Laguna Coter, en Guatuso, por cierto, lago misterioso en el que estuvo haciendo una investigación Philippe Cousteau.
Para no ir tan lejos, la semana pasada, fui con un amigo, a sacar unas fotos de la superluna, la luna azul, en la zona del Bajo de la Hondura.
Logramos avistar dos objetos espaciales, que en un indescifrable baile, se desplazaban rápidamente y de manera muy errática, hasta que desaparecieron.
El maravilloso esplendor de la noche nos facilitó tomar algunas fotografías de esos extraños objetos.
Por ahora, no les puedo compartir las fotos, porque las remitimos a una agencia, para que constaten su autenticidad y analicen los expertos.
Las visitas se han vuelto tan constantes, que en los últimos 12 meses, el Pentágono registró 250 incidentes no identificados.
Es más, en el último mes de julio, una comisión de la Cámara de Representantes de EUA, realizó una audiencia.
En la audiencia participaron 3 exmilitares de la aviación estadounidense, quienes hicieron revelaciones sorprendentes.
Los declarantes, bajo fe de juramento, manifestaron que el Pentágono maneja un programa de investigación secreto, que ha logrado recuperar restos de naves y restos biológicos no humanos.
Uno de ellos denunció que el Pentágono oculta al mundo información acerca de Fenómenos anormales no identificados (FANI), como se denomina más recientemente.
La cuestión ha llegado a tener tanta relevancia, que la Cámara de Diputados de México, convocó a una audiencia pública, a la que están invitados expertos internacionales y los exmilitares que declararon en el Capitolio.
La audiencia tiene la finalidad de construir una propuesta que regule FANI.
La audiencia será el 12 de este mes, que marcará un hito histórico, mundial.
Por cierto, por lo menos, los legisladores de Costa Rica, deberían interesarse en estos asuntos, que sería mucho más útil y provechoso para la Patria, en lugar de esa vorágine acelerada y motorizada que emprendieron contra el Estado Social y Democrático.
Yo no comprendo si el universo es finito o infinito.
En la escuela, la maestra me enseñó una cosa y ahora me dicen otra muy diferente.
Lo cierto, es que en esa inmensidad, no sería razonable pensar que somos la única especie inteligente del universo.
No podemos ser terraplanistas.
Tenemos que tratar de tener alguna comunicación con seres de otras galaxias.
En la de menos, los extraterrestres han tenido ya alguna comunicación con los humanos, pero se nos ha ocultado.
De aquí la importancia que tiene la audiencia pública convocada por la Cámara de Diputados, el 12 de este mes.
No era un “cholillo” quien se ahogó en el río Duchí
Escrito en . Publicado en Madre Tierra.
Por Osvaldo Durán-Castro/Sociólogo ITCR-ecologista FECON
El río Duchí es un poderoso animal de agua que nace en el Valle Las Morrenas en Duchí tuä, la cima del cerro Chirripó. De ahí baja en medio de las montañas que sólo los cabécares de Alto y Bajo Chirripó conocen. Su agua, inimaginablemente transparente, se desliza en medio de la selva sin humanos. Más abajo, el Duchí se mueve sinuoso entre las comunidades cabécar que nacieron y viven a su paso. Esta gente se sirve comida de él, lo utiliza, lo quiere y lo respeta. El Duchí no es una “cosa”, es el “Ri” que permite a la gente convivir con él. La cultura y la vida cabécar no serían posibles sin el Duchí.
Pero desde Namaldí en Bajo Chirripó hacia el Caribe, el río sufre una enfermedad terminal porque los bosques que lo flanqueaban no lograron detener la arremetida de las trochas, los tajos y los bananales. Allí su agua se torna sucia, contaminada e inservible. El ecosistema limpio del río desaparece y se convierte en un callejón lodoso de humus, suelos lavados y sedimentos venenosos. Su cauce está drenado y saqueado, y la maquinaria es la que esculpe violentamente su lecho y sus paredes.
Igual que en todo el planeta, en el Duchí, los pueblos se hicieron y se quedaron al lado de los ríos. Pero a pesar de que la gente indígena sabe escucharlo, mirarlo y leerlo, el río puede resultar impredecible y tornarse en extremo peligroso. En muchos tramos del río la gente no tiene otra opción que lanzarse a cruzarlo sin más ayuda que un palo para apuntalarse entre las piedras y los remolinos. Las aguas que parecen mansas tienen una fuerza distinta a las de otros ríos como las de su vecino Jaküi/Pacuare y las de muchos otros ríos más cortos y quebradas que fluyen y se le suman desde las montañas que conducen a alta Talamanca. Lo indómito del Duchí tampoco se muestra en otros tantos ríos que le llegan desde las cumbres y montañas que hacen de parteaguas con la cuenca del Jaküi. Cruzar el Duchí es siempre un desafío que sólo la gente cabécar sabe enfrentar, y sin embargo muchas veces ese riesgo les cuesta la vida. Cuando el río verdaderamente crece es un animal temerario.
En Tsineklarí/Roca Quemada hay un puente de hamaca para las personas, animales domésticos, motos y cuadraciclos, que da paso hacia las comunidades del lado de Limón. Pero de ahí hacia arriba, hasta Ñari Ñak, la siguiente pasarela consiste en un cable de lado a lado del río sostenido con cimientos de concreto del que cuelga un “cajón” de metal en el que pasan hasta 5 personas, productos como bananos, plátanos, otros alimentos y algunos animales como perros y gallinas.
A falta de paso seguro para ir al colegio de Ñari Ñak, por ejemplo, los estudiantes de algunas familias de Blori Ñak caminan hasta Kabébata/Quetzal. A cualquier yukosa/no indígena desacostumbrado a caminatas rudas, ese trayecto le tomaría no menos de 5 horas por una subida extrema. A algunos indígenas, como Albeiro García Brenes, que cursa el octavo año y sube todos los días, le toma 1 hora con 40 minutos. El regreso a su casa lo hace en menos. El peligro actual y la memoria hacen que la familia de Albeiro prefiera esas caminatas diarias al riesgo de cruzar el río colgado de un cable. En diciembre de 2023 se cumplirán 10 años del día en que su papá cayó al río cuando el artesanal e improvisado mecanismo de “rola” o rueda para deslizarse en el cable de metal y un pedazo de mecate a modo de hamaca falló. Sobrevivió con los pies molidos por el impacto en las piedras y muchos más golpes y volvió a su casa luego de muchas semanas hospitalizado.
Caminando algunas horas más sobre la misma ribera de Blori Ñak, al otro lado del río se divisan las comunidades Guatemala y Colonia. Luego de pasar Shukebacharí, pero hasta mucho más arriba, todavía lejos del centro de Sinoli, está la siguiente pasarela. A diferencia del puente de hamaca de Tsineklarí, la pasarela que hay que usar para llegar a Sinoli es endeble e improvisada. De un lado tiene una armazón de metal a la cual está sujeto el cable. La gente debe subirse en un pequeño e incómodo cajón de metal que hay que sostener mientras se aborda. Luego se suelta y con algo de impulso se adentra un poco sobre el río. Las ruedas de las cuales va guindando pareciera que se van a saltar el cable. Cuando el impulso por el peso acaba hay que empezar a jalar un mecate para acercarse a la otra orilla y eso es un trabajo pesado. Del otro lado, la armazón de recibo está hecha de simples palos traídos de la montaña.
Las “gradas” son palos irregulares también. Subir o bajar unos 5 metros para tomar o dejar el cajón es de por sí muy peligroso. En prácticamente todas esas pasarelas sobre el Duchí, con las rolas permanentes, o con las que la gente lleva, o con los mecates, muchas personas han sufrido heridas de distinto tamaño y hasta se han amputado parte de alguno de sus dedos; esto incluye gente de todas las edades y hasta bebés de meses. Las caídas al río desde los cables con mecates o cajones son el accidente más común y con frecuencia terminan en muerte. Cuando el río está descomunalmente crecido, infunde miedo, demanda cuidado extremo y se convierte en un “mar” de peligro inminente de hasta doscientos metros de ancho.
En la ruta de subida hacia el lejano y altísimo Duchí tuä, ahora caminando del lado de Limón, la comunidad que sigue es China Kichá/Raíz de naranja, mismo nombre de otras comunidades cabécar en Talamanca y Pérez Zeledón. Bastante más arriba de la pasarela y a la par del río, se ven la escuela y otros techos de China Kichá. Pero este pueblo queda al otro lado y hay que volver a cruzar el río. Sin embargo, sólo está el cable porque el cajón está malo, según explican en cabécar 2 mujeres jóvenes que parecen de no más de quince años. Ellas esperan un rato bajo la armazón de palos que sostiene el cable, conversan entre ellas y con nuestros compañeros de Blori Ñak, deliberan y luego empiezan a caminar río arriba por las piedras de la orilla como midiendo la fuerza de la corriente. Tras intercambiar miradas entre ellas y con el río, parece que encontraron una ruta. Luego de hacerse comentarios que no escuchamos, se lanzan a cruzar el Duchí.
Calculan cada paso soportando la corriente, a veces se tambalean, se hunden entre las piedras y los remolinos, se hablan a gritos, se ríen y parecen asustadas, pero siguen. Tratan de no separarse y terminan tocando la otra orilla muchos metros más abajo de donde iniciaron. Nosotros avanzamos bastante más hacia arriba buscando que el río nos dé una tregua para cruzar, pero el Duchí nos engaña. De lejos cada tramo parece tranquilo, pero al llegar los remolinos y las innumerables pequeñas cascadas se revelan poderosas y desafiantes a tal grado que luego de muchas entradas fallidas, simplemente desistimos. Los cabécar siguen dispuestos a lanzarse, pero “los yukosa no pueden con el Duchí”.
Las 2 muchachas jóvenes se pierden en la montaña al otro lado del río en China Kichá. A nosotros nos espera un regreso a Blori Ñak a marcha rápida de al menos 5 horas por los mismos trillos, caminos, trochas e inseguras pasarelas. En ese retorno nos topamos a 6 personas que vienen a paso ligero y silencioso desde Tsineklarí donde encontraron al muchacho que se había ahogado 5 días antes. Son parte de su familia. Era un hombre joven que necesitaba cruzar el río para ir a trabajar, pero no tuvo la suerte de las 2 jóvenes. No era un “cholillo”. Era una de las muchísimas personas que todos los días y a cualquier hora, no tienen alternativa y deben arriesgar su vida debido a la ausencia de puentes que permitan el paso seguro. Desde Sonoli, el Duchí se llevó su cuerpo hasta Tsineklarí.
En Grano de Oro, el yukosa que habló de esta muerte no se refirió a “una persona” sin importar quién fuera, ni menos a un indígena cabécar ahogado, sino de un “cholillo”, sin comprender el peso violento y racista de su expresión. Simplemente soltó la frase grosera con la “naturalidad” propia de quien vive en una sociedad discriminatoria y descalificadora; una sociedad racista. Todavía para mucha gente, aunque los tenga de vecinos, los indígenas son personas inferiores y los tratan como si lo fueran. Muchas de esas expresiones y prácticas actuales nos hacen pensar que vivimos como si el tiempo no hubiera transcurrido y estuviéramos ante cualquier supremacista blanco de hace décadas o siglos cuando nuestros indígenas eran cazados como si fueran bestias. Algunos connotados racistas y traficantes de seres humanos como Fitz Roy, el explorador colonialista inglés de la Patagonia y Tierra del fuego en Argentina y Chile, y su compañero Charles Darwin, capturaban indígenas y hablaban de éstos como “feroces y sucios salvajes” y “criaturas apenas superiores a la creación bruta”. Darwin, tal vez el más conocido científico inglés, llegó a decir que “…no he visto en ninguna parte criaturas más abyectas y miserables”, para referirse a los “fueguinos” del sur del continente americano. Ese mismo desprecio, con variantes, lo practican hoy muchas personas en la calle y en dependencias públicas y privadas de Costa Rica.
Si los cabécares de Alto Chirripó tuvieran puentes, al menos puentes de hamaca, podrían conectarse entre sí con seguridad y podrían llegar a los caminos para trasladarse hacia Turrialba. Aunque no puedan pagar 25.000 o 30.000 colones para subir en carro hasta por lo menos Grano de Oro, con esos puentes vivirían mucho mejor.
En cuanto a los caminos, algunos están mejor que hace unos años. Desde Grano de Oro hasta Tsineklarí por Tsipirí, Jokbata y Dikokloriñak, se puede llegar sin problema. La ruta Grano de Oro por Kabebata/Quetzal hasta Blori Ñak también es transitable, pero con lluvias fuertes queda inhabilitada rápidamente, lo mismo ocurre con el camino hasta Shukebacharí. Esas rutas y sus pueblos son sitios de paso y entrada a muchas más comunidades tanto del lado de Cartago como del lado de Limón, como Jokbata, Dikokloriñak las mismas Tsineklarí y Blori Ñak, Ñari Ñak, Guatemala, Colonia, Shukebacharí, Sinoli, China Kihá y muchas más.
Si esos pueblos contaran con puentes para cruzar el río se evitarían muchos accidentes, muertes, desplazamientos agotadores de horas para ir a estudiar, recibir alguna atención médica, comprar alimentos, trasladar productos, etc. Desgraciadamente murió otra persona y puede que no sea la última. No era un “cholillo”. Era un habitante de Costa Rica, un indígena trabajador. No andaba borracho, que es lo que casi siempre se dice, pero no pudo medir el peligro. Si existiera un puente, aunque fuera un puente de hamaca, él no habría muerto. Y tan racistas son las expresiones grotescas sobre su muerte, como el abandono material de la institucionalidad costarricense con el pueblo cabécar de Alto Chirripó y con los demás pueblos originarios. El racismo es un problema social de Estado, de toda la institucionalidad y no es con ayudas puntuales, o con caridad, como se subsanarían carencias tan elementales como puentes de hamaca para que la gente no viva en riesgo inminente y permanente. Se requiere asumir responsabilidad para hacer esas inversiones mínimas.
A pesar de las tragedias irreparables, el río Duchí sigue siendo indispensable y fundamental para la vida de la gente cabécar, pero hasta tanto no existan condiciones seguras para cruzarlo, también seguirá siendo un peligro irremediable. Dentro del territorio cabécar el Duchí es entonces una amalgama de vida natural verde y animal ilimitada, belleza indescriptible y fuerza descomunal que cobra vidas humanas.
Fotos aportadas por el autor.
Estudiantes incidiendo en la Educación Pública en Voces y Política
Escrito en . Publicado en Análisis.
Este miércoles 6 de septiembre tendremos el programa: “Estudiantes incidiendo en la Educación Pública”.
Esperamos su participación en nuestras redes sociales o por medio de llamada telefónica al 2234-3233.
Miércoles 5:00 pm en Radio Universidad 96.7 FM y véanos a través del Facebook de Radio Universidad de Costa Rica (https://www.facebook.com/radiouniversidad)
¿Para qué sirve la Antropología?
Escrito en . Publicado en Análisis.
Margarita Bolaños Arquín
Antropóloga
En los años que llevamos ejerciendo la disciplina, mucha gente nos ha hecho la misma pregunta. Algunas personas por curiosidad, otras por genuino interés de aprender y otras por tener una visión científica alterna a la popularizada en las películas de Indiana Jones en la década de los 1980. Pero nos sorprende con tristeza que, a los 61 años de la creación de la sección de Antropología en la Universidad de Costa Rica, sea el señor presidente quien cuestione la existencia de la carrera, la considere un gasto innecesario y una disciplina que no tiene nada que aportar al desarrollo tecnológico y, por lo tanto, a la evolución humana.
Lo primero que queremos explicarle, es que la Antropología es la disciplina que ha centrado su interés académico, desde hace más de 160 años, en conocer las condiciones que explican las innovaciones tecnológicas y su impacto en los ecosistemas, en la anatomía y la diversidad social y cultural humana. Desde la revolución tecnológica que permitió el uso controlado del fuego hace más de un millón y medio de años hasta la inteligencia artificial. Basta visitar los museos para tener una mirada sucinta de los aportes de la disciplina en la comprensión histórica del desarrollo tecnológico y humano.
Lo segundo que queremos recordarle es que las universidades alrededor del mundo cuentan con un equilibrio entre los aportes de las ciencias mal llamadas exactas y las sociales porque todo avance en el desarrollo tecnológico tiene implicaciones en la vida humana y en el planeta, nuestra casa común. La tecnología no tiene vida propia, es resultado de la evolución y revolución del conocimiento acumulado de nuestra especie y, por lo tanto, debe seguir teniendo al ser humano y a su entorno natural como sus beneficiarios directos. Por lo tanto, la Antropología continúa siendo necesaria y por eso es parte esencial de la oferta académica universitaria en la mayoría de las universidades del mundo.
Belén y comunidades vecinas protestan en la municipalidad por megaproyecto urbanístico
Escrito en . Publicado en Comunidad.
Este martes 5 de septiembre a partir de las 5:30 p.m. se concentrarán decena de vecinos frente a la Municipalidad de Belén con la finalidad de protestar ante a construcción de un megaproyecto que pone en riesgo al recurso hídrico del cantón Belén.
Se trata de dos gigantescos condominios que se pretenden construir en Finca La Negra en La Gruta, ubicada en La Asunción. Esta es conocida históricamente por ser el asentamiento de los primeros pobladores de la zona y por albergar más de 14 nacientes.
Desde hace más de un año se generó un conflicto pues las personas vecinas señalan riesgos a una zona ambiental frágil debido a que área forma parte de una zona de recarga y afloramiento hídrico. Los dos proyectos urbanísticos que se plantean construir están cerca del manantial de La Gruta y las nacientes del bosque de La Negra, donde actualmente se ubica la conocida Finca de los Ulibarri.
La vecina Antonieta Gonzales asegura que les preocupa “el agua pues hacer una urbanización de más menos 900 personas, prácticamente nos quedaríamos sin agua, para nadie es un secreto que no hay casi agua, ha mermado mucho” (ver video).
El ingeniero Roberto Ramírez, Director de gestión hídrica ante el SENARA, aseguro que “la zona de Heredia particularmente es una zona de recarga acuífera por eso se convierte una zona vulnerable, donde estamos poniendo ahi los diferentes usos del suelo y esto nos podría causar un cambio en el volumen de recarga pero también en la contaminación de la recarga o contaminación de fuentes y pozos o manantiales” (ver video).
En una carta conocida por el Concejo Municipal el 14 de diciembre de 2022 y firmada por 324 vecinos, se señaló que el proyecto pretende construir una ciudad residencial para 900 personas a partir de dos proyectos en la misma finca con única salida a Calle Zumbado. (Periódico El Guacho, 1-2023). Por lo anterior les preocupa el “caos vial que afectaría a toda el área metropolitana”.
En la carta entregada en dicha sesión aseguran que: “En el documento elaborado para la aprobación de las 165 disponibilidad de agua potable, aparece un diseño del proyecto, entregado por el empresario urbanizador, donde claramente se aprecian las construcciones ilegales ubicadas dentro de Zonas de Protección”. El mapa entregado por el desarrollador urbanístico, según los vecinos, “con el esbozo urbanístico, las torres de las casas para las 900 personas, los parqueos y calles aparecen dibujados sobre algunos bordes de las zonas de protección, y podría darse una invasión mayor si se aprobaran dichas construcciones”.
El sueño de Samuel
Escrito en . Publicado en Cultura.
Por Memo Acuña (Sociólogo y escritor costarricense)
A sus once años, Samuel ha visto crecer flores como poemas en su cuarto. Ha escuchado decir amor en árabe, emoción en sirio, flor en japonés. Ha visto bajar origamis por las escalinatas del viejo teatro. Les ha prendido velas. Ha cantado contra las injusticias en una vieja noche vestida de joven esperanza, con marimba y flores de muchos colores. Ha cedido Luz y le ha ganado a la oscuridad.
Su pequeño cuarto ha sido sacudido por la intermitencia de todas las voces, todos los altares, todos los mapas congregados para buscar cartografiar la palabra.
Samuel es un fiel testigo de que la palabra cuando quiere, es. Nació unos años después que el poeta dijera sus versos primeros en una Xela gélida y austral. Eran los años intermedios de la década con que iniciaba este siglo. En Guatemala, se construía la esperanza luego de tiempos de dolor y duelo.
Eran otros dolores y duelos. Se prendía la luz primera, la primera lumbre, el barro primero.
Entonces decir quince años de poesía en un país como Guatemala, en una región como la centroamericana, es un acto contundente de amor. Decir poesía en contextos de disputa con el discurso conservador más regresivo, es una estrategia, una fuerza ilimitada, un músculo que palpita. Una llamada de atención al cumplimiento de derechos todavía ausentes, parciales, inconclusos. La poesía toda, donde se diga, es una permanente llamada de atención.
Desde esa idea, disputar con palabras las narrativas de violencia y exclusión, es ya de por sí un acto insurrecto. El papel de la poesía en un contexto así es ese: el de la insurrección. Por ello los quince años del Festival Internacional de Poesía de Quetzaltenango son un acto prolongado de amor y de insurrección por partes iguales.
Pienso en los migrantes en el albergue de tecun Uman, los futbolistas chivos con sus libros del festival, la reina y su baile del Tun y la Chirimía, todos ellos atravesados por el acto luminoso de la palabra y sus ritos. Me quedo en silencio con el profundo significado emancipatorio de decir algo artísticamente bello, al tiempo que el campo de mazorcas ondula y se postula como pintura.
Desde ese lugar de repuesta, la presente edición del festival reditúa su compromiso estético y político con la sociedad guatemalteca y Centroamericana, hablando de forma clara y contundente sobre las mujeres desparecidas, las mujeres que buscan y las mujeres que, como Ana María Rodas, dicen y permanecen. Esto se hace desde uno de los Festivales más emblemáticos de la región, quizás el único.
Tomado de la mano de su padre, Samuelito anuncia una nueva versión del festival para el año que viene.
En una región hermosa pero desigual y dolorosa, tener muchos Samuelitos tomados de la mano de la poesía y su insurrección absoluta, es disputársela a la violencia y el odio, la desigualdad y el conservadurismo.
Por ello también esta edición 15 del festival coloca sus manos como bocina para amplificar la búsqueda por las mujeres que se fueron, se perdieron, las que no están.
En tanto la región se dibuje como un lento y hermoso origami desprendido de las manos de Samuel, el Festival Internacional de Poesía de Quetzaltenango habrá cumplido su objetivo. Invitados estamos pues a desplegar los sueños, la palabra, la poesía, junto a los samueles que nos dibujan como ese pedazo de dulce que somos.
Tributo a Manuel Mora Valverde
Escrito en . Publicado en Análisis.
(Pronunciado, por Vladimir de la Cruz, el 1 de setiembre del 2023, con motivo del brindis en su Memoria, al finalizar el acto en que se recordó su 114 aniversario de nacimiento, realizado en la Asamblea Legislativa)
Los invito a celebrar, con un brindis, la Memoria de Manuel Mora Valverde, en su huella imborrable, en la Historia Nacional.
Manuel nos hace vivir y nos invita a continuar, su herencia de pensamiento, de obras y de luchas; su amor y defensa de la Patria; su amor y compromiso con la Libertad del pueblo costarricense, su marcada lucha por la defensa de la Soberanía Nacional y la Independencia Nacional; su lucha por una justicia social plena; por una distribución social de la riqueza; por lograr altos niveles de vida para el pueblo trabajador, por una educación de calidad para todos los niños y jóvenes; por casas y viviendas dignas y decorosas; por trabajos seguros, decentes, dignos y bien remunerados; por las libertades y derechos de organización social y política de los ciudadanos; por una plena igualdad de hombres y mujeres; por asegurar una legislación social y laboral que dignifique al trabajador y facilite la generación de la riqueza social.
Manuel Mora Valverde nos llama, en su recuerdo vivo, a luchar por la Paz en el mundo; a luchar contra las guerras de opresión, de dominación y sojuzgamiento de pueblos y naciones; contra el colonialismo y la esclavitud en cualquier forma que se manifieste; a luchar por un sistema político que descanse en la colaboración internacional que pueda acabar con las formas tiránicas, dictatoriales, autoritarias, anti democráticas de gobiernos, apoyando a los pueblos que luchan contra ellas.
Manuel Mora Valverde nos recuerda al luchador social y político que fue; al combativo periodista y articulista, buscando y aclarando hechos y circunstancias; siempre respetuoso y respetable.
Nos recuerda al gran organizador social y partidario; al que sabía combinar la agitación de los temas y problemas nacionales o internacionales, con conocimiento y razonabilidad, con la movilización social y con la organización colectiva social y partidaria que impulsaba.
Manuel Mora Valverde nos recuerda al maestro revolucionario que fue, siempre dispuesto a enseñar, a transmitir su experiencia; a oír a quien ante él acudía por consejo; nos recuerda a la persona amable, generosa, desprendida, sencilla y distinguida en su modo de ser.
En sus actos Manuel nos recuerda la lealtad con que actuó, sin renunciar a sus principios de vida y de política que lo guiaban y por los que actuaba.
Nos recuerda al gran negociador político, que fue, que supo anteponer siempre sus intereses personales por los de la Patria y los del pueblo costarricense.
Manuel Mora Valverde nos invita, en el recuerdo de su Memoria, a no descansar en la lucha por un sistema de vida superior, donde no se produzca pobreza, miseria u opresión; a luchar constantemente, con la mayor unidad social, popular y política posible, por tener una Costa Rica más próspera, más justa y más democrática.
Manuel Mora Valverde nos recuerda siempre que mientras haya una gota de injusticia social, de pobreza, de miseria, de opresión social económica o política; mientras haya discriminación, exclusión y marginación social, habrá siempre el deseo de tener un Mundo y una Costa Rica más justa, más próspera, más democrática.
Manuel Mora Valverde nos recuerda que la lucha social y política es constante, de todos los días. Especialmente nos recuerda que el arte de la Revolución social, por la que él luchó, es la suma de voluntades; no la resta ni la división.
Esta era su visión socialista de la vida a la que él consagró su existencia.
¡Qué viva Manuel Mora Valverde!
¡Qué viva siempre la Memoria de Manuel Mora Valverde!
¡Que el ejemplo y el estudio de la vida y obra de Manuel Mora Valverde sea una fuente de formación de las actuales y futuras generaciones de costarricenses!
Bloque de Vivienda informa: Hacienda recorta nuevamente recursos para el BANHVI
Escrito en . Publicado en Derechos.
Comunicado
¡URGENTE!
Hacienda presenta nuevamente recortes al BANHVI en el presupuesto 2024, y peor aún atenta contra su autonomía:
1. Hacen ver un aumento en Vivienda del 2.322% al mandar el presupuesto del BANHVI dentro del presupuesto del MIVAH (y no de FODESAF).
2. Asigna solo 132 mil millones al FOSUVI, cuando FODESAF señaló que la proyección que corresponde por Ley del 18,07% al BANHVI es de 162 mil millones (monto con el que se elaboró el presupuesto 2024), por tanto, realiza un recorte de 30 mil millones.
3. Trata de esconder este recorte enviándolo al MIVAH, ya que allí no debe indicar cuál es el monto de ingreso real de FODESAF. En los presupuestos anteriores FODESAF señalaba en la “coletilla presupuestaria” cuánto era el monto real de ingresos, cuánto lo aprobado por Hacienda y cuánto era entonces el recorte.
4. Otra vez rebajan el monto de impuesto solidario, asignando el mismo monto del año pasado.
5. Mandan los recursos al MIVAH para lograr lo que no pudieron hacer con el proyecto de fusión, perdiendo así la autonomía del BANHVI (al ser una institución de CARÁCTER PÚBLICO NO ESTATAL CON AUTONOMÍA ADMINISTRATIVA) desarrollando entonces una relación de dependencia con el Poder Ejecutivo, violentando claramente la Ley 7052. Vuelven a tratar de concentrar el poder, como no lo lograron vía ley lo hacen vía presupuestaria.
JUPEMA denuncia cobro excesivo de SUPEN por supervisión
Escrito en . Publicado en Derechos.
JUPEMA denuncia públicamente que la nueva metodología de cobro por supervisión que aplicará a partir del próximo 2024 la SUPEN es excesiva, desproporcionada y dañina, afectando no solo la operatividad institucional, sino también el fondo del Régimen de Capitalización Colectiva (RCC).
La metodología de cálculo, con la que SUPEN obtiene su presupuesto, establece, conforme a la Ley 7732 del Mercado de Valores, que los entes supervisados contribuirán en un 50% y el restante lo da el Banco Central de Costa Rica. Anteriormente, la proporción de este era del 20% entre los administradores de pensiones y 80% el BCCR.
Una de las mayores preocupaciones es que el cobro se realizará considerando el total de activos administrados por el RCC, por lo que, al ser el fondo de pensiones más grande del país, el aporte será mayor e irá aumentando según el incremento en los saldos administrados. Antes, el financiamiento provenía de recursos provenientes de un máximo del 2% de sus ingresos brutos anuales.
De acuerdo con la escala gradual establecida, se pasaría de pagar C132 millones en este año a C369 millones en el 2024, lo que se traduce en un incremento del 178% solo en el primer año de aplicado el cambio en la metodología de cobro.
Para llegar al 50%, el transitorio de la Ley establece una gradualidad del 7.5% anual hasta el 2027, los cálculos realizados por JUPEMA proyectan una erogación que del 2023 al 2027 pasaría de C132 millones a C740.5 millones, es decir, un incremento del 359.3%, porcentaje que sería mayor conforme el crecimiento de los activos del fondo de RCC.
Ante esta situación, JUPEMA reafirma que defenderá el equilibrio y sostenibilidad del fondo del RCC, manifiesta su oposición a esta nueva metodología que además pretende un cobro por concepto de administración del RTR, e informa que se analizan las medidas legales correspondientes para impugnar esta metodología ante las instancias correspondientes.










