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Autor: Hector Ferlini Salazar

12 de junio, Día Mundial por la Eliminación del Trabajo Infantil

Rodrigo Aguilar Arce

Es importante destacar que los estados miembros de las Naciones Unidas han renovado su compromiso con la erradicación del trabajo infantil al declarar 2021 el Año Internacional para la Eliminación del Trabajo Infantil.

De acuerdo con la información, este año los países enfrentan los retos que plantea la pandemia al luchar contra el trabajo infantil, y además de ello acelerar los progresos con el propósito de alcanzar la Meta 8.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, que tiene como propósito poner fin al trabajo infantil de aquí a 2025.

Se espera que la OIT y UNICEF publiquen nuevas estimaciones y tendencias mundiales del trabajo infantil.

Es importante destacar que se impulsará durante el Año Internacional, una “Semana de acción” que permitirá alzar la voz a los mandantes de la OIT y a los numerosos socios que participan en la lucha contra el trabajo infantil en todas las regiones del mundo.

Imagen: Fundación Dequení

¿Quién paga las cargas patronales?

Óscar Madrigal

La respuesta inmediata y lógica es los patronos. Sin embargo, el fondo realmente de la pregunta es ¿de dónde obtienen los patronos los fondos para pagar las cargas sociales? Los patronos no destinan ingresos de otras inversiones a pagarlas, sino que esos fondos salen del valor de la producción, del valor agregado, del plus valor o plusvalía.

Se viene diciendo que el factor trabajo en Costa Rica es muy caro, lo cual -ya sabemos lo que sigue- le resta competitividad al país. ¿Qué pasa si reducimos las cargas patronales? Lógicamente aumentan las ganancias del patrono. Y es imposible saber o deducir que esa parte que se le resta a la seguridad social se irá a embolsar las ganancias o servirá para nuevas inversiones. La experiencia en América Latina es que las reducciones de impuestos han servido para engordar los bolsillos de los grandes empresarios.

Ahora bien, no es lo mismo Del Monte, Intel o las empresas de zonas francas que un pequeño taller de costura o de zapatería o un pequeño comercio o restaurante. A estos últimos sí les resulta complicado hacer frente a todos los pagos porque probablemente sus ganancias son muy pequeñas. Aunque siempre las cargas patronales salen del valor agregado, la estrechez es grande en este tipo de producción.

Al igual que con la fijación de los salarios mínimos, tratar a los grandes igual que a los pequeños, es la peor desigualdad, una injusticia. Cuando el salario mínimo se fija por igual para los obreros agrícolas de Del Monte o la Standard o los productores de banano, piña, arroz que, para los productores de hortalizas, por ejemplo, estamos engordando en muchísima mayor proporción las ganancias de los primeros, que incluso en pandemia han obtenido gigantescos ingresos. Tampoco puede ser igual el salario de un trabajador de Walmart o de McDonald o Barceló que los de un pequeño negocio de restaurante o una empresa de busetas de turismo.

Este tipo de fijaciones encierran una gran injusticia. Los salarios mínimos deberían establecerse en función de la productividad y de la ganancia obtenida por los patrones y con ello también las cargas sociales, incluyendo las patronales.

Las cargas patronales a la seguridad social NO las paga el patrono sino que se pagan con el plus valor agregado al bien o servicio que incorpora el trabajador o trabajadora.

La victoria electoral del Perú profundo

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y escritor costarricense.

“amarillito, amarillando, flor de retama… la sangre del pueblo ay se derrama”. Canción popular a los estudiantes y campesinos de Huanta, Ayacucho masacrados en la lucha por su derecho a la educación, en junio de 1969.

Los procesos políticos y sociales entran en ciertos períodos relativamente cortos dentro de la exteriorización de una aceleración, y de un dinamismo tales que resultan incomprensibles, o muy difíciles de captar, en todos sus alcances y posibilidades, para la gran mayoría de las gentes, sobre todo porque están acostumbradas a pensar que el lento transcurrir del devenir histórico, con su ritmo e intensidad habituales, corresponde a eso que algunos llaman “el devenir natural de las cosas”.

Sucede entonces, que a la aceleración del tiempo histórico, muchas veces casi imperceptible, se añade un dinamismo tal que los agentes del proceso se configuran y desarticulan, al mismo tiempo, durante lapsos no muy largos, en los que los eventos o procesos ocurridos nos llevan a pensar (o percibir) después de su vertiginoso despliegue que han transcurrido años o decenios, a pesar de que en el tiempo cronológico, y mensurable del reloj cronometrado, fueron apenas un par de meses o algunas pocas semanas.

Las recientes elecciones peruanas, cuya primera y segunda vueltas transcurrieron entre 11 de abril y el 6 de junio, recién pasados, constituyen un ejemplo de lo que estoy afirmando en estas reflexiones en voz alta. De repente, de donde menos se esperaba, surgieron una voz y una alternativa política que resultaban increíbles e impensables para quienes conforman eso que los anglosajones llaman “el establishment político y social”: la candidatura presidencial, ahora victoriosa, del maestro rural y agricultor Pedro Castillo Terrones, originario de Cajamarca (situada en los Andes Centrales de la Sierra, uno de los tres países o pisos ecológicos que conforman eso que conocemos como el Perú) y quechuahablante, en representación del Partido Perú Libre y una coalición de fuerzas de una izquierda, hasta entonces invisibilizadas y fuera del orden establecido, la que se fue configurando y desconfigurando (en una metamorfosis incesante), en el devenir de lapsos muy cortos, descolocaron –por así decirlo- a todas las fuerzas y actores del espectro político peruano, después de haber pasado casi desapercibida durante la primera vuelta electoral para las encuestadoras, los medios y hasta para la izquierda con más presencia hasta ese momento.

Al tratarse de un hecho social y político, tan dinámico como insólito, terminó siendo enfrentado y asumido, de las maneras más rocambolescas, violentas e inesperadas no sólo por parte de la derecha troglodita, violenta y totalitaria del fujimorismo, y de un aparato mediático, totalmente controlado por los amos del país, el que de inmediato lanzó una campaña para distorsionar, calumniar o “terruquear” como dicen los peruanos al candidato de Perú Libre, a quien quisieron asociar con la época del terrorismo armado del tristemente célebre “Sendero Luminoso”, de las décadas de los ochenta y noventa del siglo anterior, todo ello a pesar de que el propio Pedro Castillo, en su juventud, formó parte de las rondas campesinas que le hicieron frente al terror de aquella ultraizquierda mesiánica, la que tantos servicios terminó prestándole a la derecha y a la insaciable oligarquía peruana, encarnada en el fujimorismo. Durante semanas las palabras “comunismo” y “peligro venezolano” ensordecieron a una población de votantes potenciales bombardeada, día y noche, por la casi totalidad de los medios de comunicación social, con una prensa, radio y Tv que ni siquiera intentaron mostrar una pizca de objetividad.

Dentro de cierta izquierda del nuevo siglo, acostumbrada a las respuestas fáciles de los manuales del libro gordo de Petete, a las modas intelectuales de la posmodernidad del marxismo light y a un cierto maximalismo infantil, además de perfeccionista, todo esto resultó inexplicable pues no lo encontraban dentro del canon, rápidamente algunas de esas gentes hablaron del machismo y el tradicionalismo de las gentes del Perú Libre por su programa inicial, mientras que algunos sabihondos del marxismo dijeron que aquello no era posible, que tenía trazos de irrealidad.

La dinámica misma de la realidad llevó a Pedro Castillo y a los suyos, a contrapelo de la teoría que buscaba meterla en un molde, a entablar un diálogo constante con otras fuerzas de la izquierda, en especial las representadas por Verónika Mendoza, otra candidata presidencial de la primera vuelta, y con una serie de valiosas personalidades del pensamiento crítico peruano, que se encontraban aisladas y ninguneadas por el establishment político y social. De ahí surgió un diálogo fecundo y activo que no se detuvo, en ningún momento, sobre temas que van desde la reconstrucción y refundación del país hasta los asuntos de género, y otros temas no menos importantes.

Hoy la victoria electoral de Perú Libre y del profesor Pedro Castillo Terrones que no estaba contemplada en los manuales, ni dentro de la soberbia cosmovisión de los amos del país, ha dado lugar por el momento, a un verdadero terremoto político, dentro de un estado-nación que se prepara para celebrar o conmemorar su segundo bicentenario, el día 28 de julio entrante, la fecha destinada al traspaso de poderes: El Perú aymara y quechuahablante, ese menospreciado Perú profundo ha hablado con voz vibrante y con determinación, mientras los fujimoristas (Keiko y su acólitos) acaban de perder las elecciones presidenciales por tercera vez en un país inmenso, y lleno de enormes contrastes geográficos, ecológicos y culturales, que todavía no conocen, ni mucho menos comprenden.

A ellos y a otras gentes limeñas y racistas los mató también la inesperada aceleración del tiempo histórico, ese de que hablaban el primer Haya de la Torre (con su visión del tiempo-espacio histórico) en los años veinte y el mariateguismo, y su visión creadora de un marxismo latinoamericano, cuyas tareas esenciales siguen pendientes.

Consejos de Mayores de pueblos indígenas emiten alerta temprana ante incitación a la violencia

El siguiente documento es una “alerta temprana” que los Consejos de Mayores de varios pueblos indígenas hicieron pública con fecha 8 de junio, advirtiendo sobre las graves amenazas de violencia que finqueros blancos han venido reiterando, por diferentes medios, y de forma totalmente pública y desembozada, en contra las comunidades y familias indígenas, ubicadas en los territorios que las leyes de Costa Rica y los convenios internacionales asignan a estos pueblos como un derecho inalienable. Es una situación extremadamente peligrosa, que exige una urgente intervención de las autoridades de gobierno.

Compartimos el documento:

08 de junio de 2021

Ministerio de Seguridad Pública
Viceministerio de Seguridad
Despacho del Señor Viceministro
República de Costa Rica

REF: Alerta temprana de ataque generalizado y sistemático contra defensoras y defensores indígenas del sur del país

Respetable Señor(a) Viceministro(a):

Reciba un cordial saludo de parte de la representación de los Territorios Indígenas China Kichá, Salitre, Iriria Bribri Sá Ká (Cabagra) y Térraba, incluidos los beneficiarios de las MC 321/12 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), sean estos los Territorios Indígenas de Salitre y Térraba. Desde hace aproximadamente un mes grupos de indígenas, ligados directamente con el movimiento de usurpación no-indígena de los cuatro Territorios Indígena que acá suscribimos, ha realizado amenazas directas de atacar las fincas que hemos recuperado pacífica y legítimamente de manos de no-indígenas.

Este grupo está públicamente representado por Leonel Arburola y por Doris Ortíz. Quienes se reconocen por trabajar en beneficio del aparato económico de finqueros usurpadores en los territorios. El señor Arburola acostumbra a usar plataformas como Facebook para incitar a la violencia, ya sea mediante su perfil personal o mediante perfiles falsos[1]. Por otro lado, es importante señalar que la señora Ortíz es conocida por realizar fraudulentamente certificados de persona indígena falsamente a personas no-indígenas, certificados que incluso han sido anulados absolutamente en sede judicial, pues se comprobó que la señora no tiene la legitimidad para dicho acto, a diferencia de los Concejos de Mayores o figuras afines en cada territorio (quienes sí suscribimos esta nota).

Dentro de estas amenazas destaca un ultimátum con fecha 17 de mayo 2021 dirigida al gobierno de la República, donde beligerantemente le otorga un plazo de dos semanas para que remueva a los indígenas de su propia tierra, o de lo contrario ellos actuarían a mano propia (se adjunta). Dicho ultimátum fue entregado durante una convocatoria racista, en la cual figura un audio de 4min 45seg en el que de manera expresa el señor Arburola a partir del minuto 4:04 indica “[el 17 de marzo]le entreguemos el ultimátum al gobierno y dos semanas después, si dios lo permite y el gobierno no ha cumplido con las exigencias que van contenidas en el ultimátum, pues estaremos iniciando nosotros en cada territorio ir recuperando todas y cada una de las fincas invadidas, no queríamos llegar a esto que podría desencadenar en una guerra civil y la pérdida de vidas humanas, pero bueno señores a dios rogando y con mazo dando, esperamos que miles de personas se sumen a esta campaña…” (adjunto también). Cabe señalar que dicho ultimátum también cuenta con la firma de la señora Angie Durán Granados, usurpadora indígena del Territorio Indígena Térraba, la cual junto con su madre Hilda Granados, ilegalmente mantiene un bar restaurante, chanchera y cabinas dentro de Crun Shurín (Tierra de Venados), cuyos desperdicios caen el fuentes de agua del territorio y han sido denunciadas en múltiples ocasiones.

El día 3 de junio tanto la señora Ortíz como el señor Arburola, se presentaron a la Asamblea Legislativa a presentar una nota -cuyo contenido desconocemos- a un diputado de la República. El pasado domingo 6 de junio empezaron a circular 2 audios altamente peligrosos, de 21seg y de 3min 12seg (acá adjuntos) donde el señor Arburola convoca e incita a más personas a favor de dicho movimiento de usurpadores no indígenas, a levantarse con mano propia y atacar a las y los defensores de tierra, incluidos aquellas y aquellos cubiertos por las MC 321/12 CIDH. En los audios no especifican cuál Territorio Indígena atacarían primero o si lo realizarán de manera simultánea en varios territorios.

Por todo lo anterior los cuatro Concejos legítimos, de los Territorios Indígenas China Kichá, Iriria Bribri Sá Ká (Cabagra), Salitre y Térraba, últimos dos cubiertos por las MC 321/12 CIDH, solicitamos respetuosamente lo siguiente:

  1. Se realice y ejecute un esquema de seguridad concertado con quienes suscribimos, para identificar y prevenir violencia en las fincas prioritarias o con mayor riesgo.
  2. Se programen reuniones periódicas con los Concejos que acá suscribimos, con la finalidad de establecer factores de riesgo de acuerdo al contexto de usurpación masiva e ilegal de tierras en cada uno de los Territorios Indígenas.
  3. Se someta la situación acá expuesta a la autoridad competente para la debida investigación y sanción de los responsables de los hechos ilícitos relacionados.

Muy cordialmente,

Doris Rios Rios
Defensora de DDHH
Concejo Territorio Indígena China Kichá
Manuel Villanueva Villanueva
Defensor de DDHH
Concejo Brörán del Territorio Indígena Térraba
Felipe Figueroa Morales
Defensor de DDHH
Concejo Ditsö Iriria Ajkönuk Territorio Indígena Salitre
Maximiliano Torres Torres
Defensor de DDHH
Concejo de Mayores Iriria Jtecho Wakpa del Territorio Indígena Iriria Bribri Sá Ká “Cabagra”

CC:
UN Costa Rica, Sra. Allega Baiocchi.
OCHCR, Sra. Ana Maria Upegui.
Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Comisión Permanente Especial de Derechos Humanos, Asamblea Legislativa.
Defensoría de los Habitantes.
Front Line Defenders.
Forest Peoples Programme.
Universidad Estatal a Distancia.
Universidad de Costa Rica.

[1]

Publicaciones en Facebook:

3 de mayo 2021, https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=1603213899867191&id=100005357894039&sfnsn=mo

31 de mayo de 2021

https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=121433460060619&id=103347648535867

31 de mayo de 2021, Convocatoria Racista en Iriria Bribri Sá Ka (Cabagra)

https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=1622055831316331&id=100005357894039&refid=17&_ft_=mf_story_key.1622055831316331%3Atop_level_post_id.1622055831316331%3Atl_objid.1622055831316331%3Acontent_owner_id_new.100005357894039%3Athrowback_story_fbid.1622055831316331%3Aphoto_attachments_list.%5B1622042581317656%2C1622050361316878%2C1622053687983212%2C1622041281317786%2C1622042461317668%5D%3Astory_location.4%3Astory_attachment_style.album%3Athid.100005357894039%3A306061129499414%3A2%3A0%3A1625122799%3A4490388497556677241&__tn__=-R

Otra plataforma utilizada en diversas ocasiones:

https://www.facebook.com/profearielcr/

Gestión cultural y su aporte al desarrollo integral del pueblo costarricense

El programa Alternativas invita a su charla titulada “Gestión cultural y su aporte al desarrollo integral del pueblo costarricense”, en el cual se contará con la participación de:

  • Esteban León, promotor cultural, municipalidad de Moravia.
  • Laura Gómez, estudiante de último año de la carrera Gestión Cultural de la UCR.
  • Fabian Madrigal, licenciado en Filosofía Española, del área de Gestión cultural de la Municipalidad de Palmares.
  • Nicolas Alpízar, licenciado en Bellas Artes y máster en Administración de Proyectos. Fundador de la carrera Gestión Cultural de la U.C.R

Día: 11 de junio

Hora: 6:00 pm.

Se podrá sintonizar por Facebook live o radio16 1590 am

Discurso de José María Figueres Olsen en la Casa Liberacionista el 6 de junio del 2021

Como insumo para el análisis, SURCOS comparte el discurso de José María Figueres Olsen en la Casa Liberacionista al conocerse los resultados de la Convención Nacional del PLN.

Rumbo a la Costa Rica del bien-vivir

6 de junio de 2021

¡Infinitas gracias costarricenses! Por su confianza. Su entusiasmo. Su participación. Gracias por creer en el porvenir de la patria. En los valores democráticos que nos unen. Y los ideales que dan vida al Partido Liberación Nacional.

A los estimables compañeros, Rolando González, Antonio Alvarez, Fernando Zamora y Guillermo Constenla, que se unieron a esta causa, así como a los apreciados Carlos Ricardo Benavides, Claudio Alpízar, Roberto Thompson y Rolando Araya, personas que también aman a Costa Rica, y que participaron conmigo en esta ejemplar gesta cívica, a ellos les manifiesto mi admiración y reconocimiento, por sus ideas y su contribución al engrandecimiento del partido y de la democracia. Los invito a sumar fuerzas, a integrarse de lleno en nuestra campaña por el rescate de Costa Rica, la causa que nos une y nos inspira.

Agradezco de corazón a cada persona que, con desprendimiento y generosidad, trabajó sin descanso en este proceso electoral. Mi honda gratitud al equipo de campaña, y a la dirigencia que trabajó para motivar la participación de la familia liberacionista. Y por supuesto mi agradecimiento especial a cada persona que depositó en este servidor, su confianza para liderar la transformación de Costa Rica.

Reconozco también la valentía de la Asamblea Nacional, del Comité Ejecutivo y del Directorio Político del partido, por su acertada decisión de realizar las elecciones este domingo, siguiendo los más estrictos protocolos sanitarios aprobados por el Ministerio de Salud. Demostraron que el sufragio se puede ejercer en tiempos de pandemia, siempre y cuando se cuide con esmero la salud de las personas. Asimismo, felicito al Tribunal de Elecciones Internas por una excelente jornada electoral.

A mi esposa Cinthya y a su hija Melisa, a mis hijos, José María y Eugenia, a mi nieto José María y hasta a Laica, les debo muchísimo. Su apoyo incondicional y entusiasta en todo el proceso, y su incesante amor que me sustenta, son fuente de fortaleza espiritual, inyección de ánimo y energía ante los avatares de la política.

La elección del 6 de febrero de 2022 no es una elección más. Está en juego algo mucho más grande que la Presidencia de la República. Está en juego el rescate de la patria, la reconstrucción de una sociedad devastada por la pandemia, la improvisación y la falta de rumbo. Vivimos la mayor debacle social y económica de los últimos cuarenta años. Un millón y medio de costarricenses en pobreza, casi un millón trabajando en la informalidad, más de cuatrocientos mil sin empleo, y miles de empresas cerradas. Un Estado quebrado, ineficiente y obstaculizador, a pesar del arduo esfuerzo que realizan la mayoría de los empleados públicos. Un sistema de seguridad social exhausto en lo humano y lo financiero. Una educación en ruinas, con una generación completa de niños y jóvenes que llevan casi cuatro años aprendiendo a medias. Una distribución inaceptable de ingresos, que nos convierte en una de las sociedades más desiguales del mundo, hecho que me duele profundamente. Un país amedrentado por el narcotráfico y el crimen organizado, cuyos tentáculos se mueven libremente por los pasillos del poder. Nos encontramos divididos por nuestras creencias religiosas o nuestras preferencias sexuales, un pueblo menos tolerante y menos comprensivo del prójimo. Esta es dolorosamente la Costa Rica de hoy, una Costa Rica que urge cambiar, que urge curar.

Por eso la elección de febrero de 2022 es trascendental. Tenemos el deber histórico de ofrecer soluciones innovadoras, inclusivas y valientes. Ocupamos al mejor equipo de mujeres y hombres al frente de una cruzada nacional para ganar y transformar. Para ganar la competencia de talento, creatividad e innovación. Para ganar la lucha contra la inequidad, la exclusión y la pobreza. Para ganar la batalla contra el cambio climático. Para transformar el temor en esperanza, el desaliento en optimismo. Para retomar la senda del desarrollo con equidad.

Hay una frase, de Isaac Felipe Azofeifa, que sintetiza magistralmente el momento que vive hoy Costa Rica: “De veras, hijo, ya todas las estrellas han partido. Pero nunca se pone más oscuro que cuando va a amanecer”. De las crisis más profundas, Costa Rica siempre ha sacado fuerzas para dar los saltos más grandes hacia adelante. Nuestra historia así lo confirma. Después de la crisis de los 40 experimentamos treinta años de robusto crecimiento y progreso social, gracias a las valientes reformas de aquella época. Después de la crisis de los 80 fuimos capaces de acelerar reformas para profundizar la inserción de Costa Rica en la economía internacional. De la presente crisis saldremos también fortalecidos.

¿Por qué me siento tan seguro de un futuro muy positivo para Costa Rica? Porque tengo confianza absoluta en las capacidades y el temple de ustedes, compatriotas. Además, porque tengo años de trabajar en el ámbito internacional, estudiando lo que hacen las naciones exitosas y comprendiendo las grandes tendencias imperantes afuera. El mundo está cambiando muy rápidamente. Extraordinarias oportunidades se abren para nuestro país.

La revolución tecnológica, el cambio climático y la transición demográfica, desencadenaron grandes transformaciones en la forma de vivir, consumir y producir. En este nuevo mundo, Costa Rica tiene condiciones excepcionales para ganar. En 200 años de vida independiente, varias generaciones de costarricenses lucharon con determinación por anhelos compartidos: la libertad, la justicia, la solidaridad, la educación, la cultura, el progreso material, la inclusión y la protección de nuestro planeta. Esta vía costarricense al desarrollo nos da una sólida base para construir la plataforma de despegue hacia un futuro mejor.

Sin embargo, el éxito no es producto del azar, es el fruto de una visión clara y del trabajo tenaz. Eso es lo que ofrezco queridas amigas y amigos. Forjar una visión compartida de futuro, y unir las mejores mentes y voluntades en torno a un proyecto ambicioso para asegurar la recuperación nacional, con la persona, las familias y la comunidad como protagonistas. Nuestra misión será contribuir al bien-vivir de las personas en nuestra patria. Trabajar sin descanso para ampliar las capacidades y las alternativas de cada persona, para aspirar a una vida más plena, una vida en equilibrio consigo mismo, los demás y la naturaleza.

El bien-vivir no es una utopía. Es nuestro más sentido anhelo y nuestro firme compromiso con el pueblo de Costa Rica.

Bien-vivir es tener casa digna para la familia, con servicios de calidad, y con internet de banda ancha para conectarse al mundo.

Es tener acceso a una educación que prepara no solo para el trabajo, sino para la vida, facilitando a cada persona alcanzar su máximo potencial. Es comprender los desafíos como parte de la vida, y desarrollar el temple para superarlos.

Bien-vivir es alimentar el espíritu con los frutos de la cultura y las artes, para trascender las necesidades básicas y disfrutar a plenitud de nuestra condición humana.

Es vivir de forma saludable, y con un sistema de seguridad social solidario y eficiente, capaz de velar por nosotros en todas las etapas de nuestras vidas.

Bien-vivir es tener empleo de calidad, bien pagado, con derechos laborales y protección social.

Es vivir sin miedo, vivir sin rejas en la casa. En comunidades seguras, luminosas, y limpias, con árboles y espacios para el deporte y la recreación.

Bien-vivir es ser libres para soñar y emprender, para transformar nuestras ideas en empresas exitosas y sostenibles

Bien-vivir es también cuidar nuestra parte del planeta, con amor y devoción, como se cuida lo más querido.

Es contar con sistemas modernos e integrados de movilidad, desde ferrocarriles hasta ciclo vías, utilizando solo energías limpias.

Bien-vivir es ser solidario con las personas que más nos necesitan, es involucrarse en la comunidad y sumarse a las causas nobles que procuran el mejoramiento de la colectividad.

Es pagar lo que nos corresponde al Estado, exigiendo a cambio servicios eficientes y de calidad.

Bien-vivir es también actuar con ética, en lo público y lo privado, combatiendo sin reparos la corrupción.

Es respetar todos los derechos de las personas, las creencias y las preferencias de los demás, convencidos que el respeto cambia la vida y que esos derechos son irreversibles.

Bien-vivir es reconocer la invaluable contribución de la mujer al bienestar colectivo y garantizarle las oportunidades y los derechos que merecen.

El bien-vivir es nuestro norte, la estrella que guiará nuestras decisiones y nuestras acciones. Esta es mi promesa solemne al pueblo de Costa Rica esta noche.

Esta será la misión del próximo gobierno de Costa Rica.

Documento compartido con SURCOS por Vladimir de la Cruz.

Imagen: https://www.vozyvoto.org

La situación de las familias, sus organizaciones, producción y territorios, impactados por el COVID y las políticas económicas

SURCOS comparte:

La pequeña producción en general y la agrícola es altamente vulnerable a los efectos de crisis económicas, de la pandemia, situaciones de impacto ambiental, pobreza.

No obstante, los diferentes esfuerzos que realizaron en los últimos años, las organizaciones gremiales y de la sociedad civil, los pequeños productores no son prioridad en las políticas públicas, ni el accionar de las instituciones.

La agricultura campesina, a pesar de arrastrar una situación crítica desde antes de la pandemia y la situación de temor general de la llegada del virus a las comunidades, se ha continuado con la producción de alimentos que consumen las familias en zonas rurales y en lo urbana acudiendo a pequeñas huertas, confirmando el papel vital que desempeña en la seguridad alimentaria en las comunidades.

La pandemia está generando serias dificultades para la producción, mercados afectados por las restricciones sanitarias, cierre temporal de espacios comercialización o desaparición de algunos, caída en el consumo, niveles de pobreza y desempleo en aumento, por ende, la comercialización de los productos de la agricultura, viéndose afectados de forma particular los circuitos cortos de comercio. 

Para responder a esta situación y defender los sistemas alimentarios, la productividad local, las organizaciones de la agricultura familiar, campesina y comunitaria están tratando de generar alternativas; estas iniciativas incluyen la elaboración de protocolos de sanitarios propios en los espacios de mercado, priorización del abastecimiento alimentario e incidencia en sus territorios para lograr que se mantengan las formas de producción y comercialización alternativas para llegar a los mercados territoriales y locales.

A toda esta situación se suma las políticas económicas que la actual administración ha tomado para superar las crisis económicas vivimos, ejemplo políticas fiscales que meten en mismo saco a grandes empresas y pequeñas donde estas últimas difícilmente pueden adaptarse dado los costos de implementar los requerimientos, normativas y no contar con políticas diferenciadas de atención, más bien los pocos programas que se tenían han sido suspendidos por las restricciones a raíz de la pandemia.

Concluimos en la urgente reflexión y reafirmación de lo que vivimos y entendemos como Economía Solidaria, de reforzar nuestras economías territoriales, obligados a defendernos, nos sentimos moral y políticamente responsables del futuro de nuestras familias.

Reflexión compartida con SURCOS por Carlos Hernández Porras.

Imagen: Semanario Universidad.

Orden del Día: “El juzgamiento penal del poder en Costa Rica”

SURCOS comparte la siguiente invitación:

Este lunes 07 de junio a las 5:00 pm se difundirá el programa “Orden del Día: El juzgamiento penal del poder en Costa Rica”. La transmisión será por Facebook Live en las redes de Radio Universidad de Costa Rica 96.7 o bien, se puede escuchar por 96.7 Radio Universidad.

Este foro analizará los proyectos en la corriente legislativa y sus implicaciones en el Estado Constitucional de Derecho y los Derechos Humanos.

Además, en este busca abordar la reforma al Código Procesal Penal de 1998 que trasladó el juzgamiento de los miembros de los supremos poderes (diputadas/os, ministras/os, presidencia de la República y de las magistraturas de la Sala III.

Este diseño legislativo se hizo en un momento en que solo existía la casación (que se dispuso ante Corte Plena). 

Luego de los ajustes realizados que introdujeron la apelación de sentencia, la arquitectura judicial en esta materia agudizó los problemas que presentaba pues: 

a) por un lado, quienes detentan el poder serían juzgados penalmente por un número de jueces/ezas superior a cualquier persona pues para esta intervienen unos 11 jueces (considerando 3 de juicio, 3 de apelación y 5 de casación), pero para aquellos intervienen 47 (5 de juicio, 22 de apelación y 22 de casación).  

b) por otro lado, diputados y diputadas son los únicos que pueden escoger a sus jueces/ezas mediante el nombramiento de las magistraturas, sistema de nombramiento que, se ha dicho ya, no cumple con estándares objetivos para las designaciones y propicia la puerta giratoria (es decir, el pasar de un puesto público a otro). Este sistema representa un grave riesgo y puede propiciar afectaciones a la objetividad y pureza del juzgamiento. 

Para analizar el sistema actual y los proyectos de ley de reforma al Código Procesal Penal en materia de funcionarios protegidos se contará con la participación de los siguientes invitados:

  • Ronald Cortes Coto, exjuez y exmagistrado suplente de la Sala IV.
  • Jorge Alberto Obando Sancho, especialista en reforma judicial y fortalecimiento del Estado de Derecho. Profesor de derecho constitucional, UCR.

Moderan y conducen:

  • Giselle Boza Solano, Abogada, comunicadora y coordinadora del PROLEDI-UCR.
  • Rosaura Chinchilla Calderón, Abogada y docente de la Facultad de Derecho, UCR.

Invitan:

  • PROLEDI-UCR
  • Radio Universidad de Costa Rica 96.7
  • Instituto de Investigaciones Jurídicas

Adjuntamos la invitación al evento:

De lo viejo a lo arcaico

Óscar Madrigal

Los debates de los precandidatos del partido Liberación Nacional son un fiel retrato de lo que es hoy esa organización política: ideas viejas o recicladas que no entusiasman, ni crean un sentimiento de adhesión y motivación. Son las mismas ideas, algunas adornadas con anglicismos, de apertura, zonas francas, reducción de impuestos, las mismas recetas del actual gobierno. La presentación de los precandidatos no emocionan, no generan ninguna esperanza en un futuro mejor.

Lo patético es que el que se promueve como el candidato del cambio es Benavides, sea del cambio para atrás. De los viejo a lo más viejo.

En las vetustas fórmulas se da hasta la propuesta de llenar todo el país de zonas francas. Las zonas francas tienen los días contados, como forma de atraer inversiones sin pagar impuestos. Estos señores no se han enterado que el gobierno de EEUU está promoviendo establecer un impuesto único global del 15%, precisamente para que los países del mundo dejen de competir por ver cuál es que reduce más la carga impositiva. Ante este panorama deberían estar proponiendo y preocupados por cómo atraer inversiones, cómo competir desde otros campos y no solo pensar en el mecanismo de la exoneración de impuestos. Estos precandidatos no tienen idea del futuro que nos espera.

Otros proponen volver a la época de las explotaciones mineras a cielo abierto, cuando el mundo se dirige a salvar el planeta. Otros más consideran a las mujeres como muy “delicaditas” para que se incorporen al trabajo, en momentos en que el feminismo exige que se las considere como pares sin discriminación alguna. Son los mensajes que parecían harto superados en nuestro país. Pero les ha correspondido a los precandidatos del PLN recordarnos que las viejas ideas siempre tratan de sobrevivir.

Ninguno de ellos se refiere al verdadero problema a que nuestro país debe enfrentar en el futuro inmediato, la desigualdad. La lucha por la igualdad prácticamente ha desaparecido de todos los programas de los partidos políticos, porque luchar contra la desigualdad es ir más allá de reducir la pobreza o reducir el desempleo. Es darle igualdad de oportunidades, educacón y cultura a las mayorías, equilibrar los desajustes tributarios, mejor considerablemente los salarios de los y las trabajadoras. Costa Rica es según el Banco Mundial uno de los 10 países más desiguales del mundo; esta tendencia debe ser revertida y esa es la gran tarea a emprender, el verdadero cambio que el futuro nos exige.

Los precandidatos del PLN anuncian la continuidad de las políticas del actual Gobierno; sus propuestas son sacadas del mismo recetario, por eso no encantan a la gente.

El momento más llamativo de esa lluvia de ideas fue la polémica entre cáñamo, pejibayes y guanábana. Al menos fue simpático.

Elecciones en Perú. Fin de un ciclo. ¿Y ahora qué?

Ignacio López Siria

El tema que se nos propone incorpora, sin decirlo, tres momentos: el antes (el ciclo), el ahora (las elecciones) y el después (¿y ahora qué?). Nos invita entonces a reflexionar breve, pero profundamente sobre el tema. A eso me dedicaré soltando ideas que bien podrían promover futuros intercambios.

  1. Hay dos tipos de democracia, una cuantitativa y otra argumentativa. De la primera tenemos muestras mil. Por ejemplo, es practicada a diario por nuestro Congreso, en donde se imponen los números, no la razonabilidad de las argumentaciones ni la factibilidad de las propuestas. La cantidad se traduce en legalidad y, curiosamente, la legalidad termina siendo fuente de legitimidad. La democracia argumentativa busca convencer para construir una legitimidad de la que derive la legalidad. Tengo para mí que nuestra democracia, aunque no solo la nuestra, tiene mucho más de cuantitativa que de argumentativa.
  2. Puesta en el modo cuantitativo, la primera vuelta de nuestras elecciones no tuvo ganadores. Todos fuimos perdedores y digo “fuimos” porque en las elecciones no ganan ni pierden solo los candidatos, sino también los ciudadanos, los electores. Ningún grupo pasó la valla, la mitad más uno. Dividimos tanto las opciones que todos nos quedamos lejos, muy lejos de la meta. Incluso la suma de los dos primeros queda lejos de la meta. Vista en términos deportivos, la primera vuelta fue una carrera de perdedores. ¿Significa esto que no tenemos unos para con otros capacidad de escucha y de convencimiento o significa, más bien, que en la realidad somos tan diversos que siempre hemos dejado a medias la “promesa de la vida peruana”, la verdadera construcción de un albergue en el que quedamos dignamente todos aun sabiéndonos y aceptándonos como diferentes. ¿No será que esa fracasada primera vuelta nos está diciendo a gritos que nos pongamos de una buena vez, primero, a diseñar entre todos y, luego, a construir de a pocos una patria que todos sintamos como nuestra y que, además, nos abramos a una interacción honrosa con nuestro entorno y con el mundo?
  3. En este juego de perdedores, dos grupos fueron los que menos perdieron, precisamente aquellos que más crudamente representaban o bien el cambio hacia la equidad (económica, social, cultural y territorial) o bien la continuidad del modelo de siempre en la versión legalizada por la constitución del 93. Y, así, la dicotomía continuidad / cambio quedó instalada como el eje central de la competencia por el poder.
  4. Visto en corto, es decir, puesto el acento solo en lo cuantitativo, el ciclo abierto por la primera vuelta no ha llegado a su fin. Llegará el domingo, y entonces, a la vista del resultado de la segunda vuelta, cabrá preguntarse “¿y ahora qué?”. Si gana la continuidad, la respuesta parece fácil: seguirá el vuelo, en piloto automático, con alguna modificación ligera de la ruta y no pocas concesiones a la galería o mayor apertura del caño para aumentar el chorreo y, así, cumplir promesas electorales, fidelizar a la clientela y amortiguar el previsible ruido de la calle. No es necesario decir que las aguas volverían a su cauce y que no serían pocos los que, amainada la tormenta, podrían finalmente dormir tranquilos. Si gana el cambio parece que el panorama puede complicarse porque los perfiles de lo nuevo son difusos, los medios disponibles inciertos, los ejecutores semi desconocidos, la propuesta llena de incongruencias, etc. Diríase que con la victoria del cambio el ámbito político, por un lado, se puebla de interrogantes e inseguridades, con todo lo que ello arrastra, y, por otro, de entusiasmo cuasi épico porque se abre un mundo de posibilidades.

Pero la cuestión del ciclo y el “ahora qué” puede también ser pensada en largo y entonces puede decirse que los tambores del crepúsculo efectivamente ya han sonado, el modelo del “chorreo”, para decirlo en modo Cabana, se tambalea aquí y allá, la voz del subalternizado, del sistemáticamente excluido, se ha alzado en la primera vuelta de las elecciones y, contra muchas previsiones, ha puesto claramente sobre la mesa, como primera prioridad, el tema del modelo. Y lo ha hecho a su modo, sin afeites, con imperfecciones mil, sin limar las incoherencias ni parar mientes en fundamentaciones argumentadas ni en propuestas con visos de factibilidad. Del otro lado ha ocurrido algo parecido. Ante el manifiesto avance de la crítica gruesa al modelo, los defensores del mismo, que no son pocos y que andaban dispersos por varias opciones electorales, apuntaron a la guardianía más clara, cruda y desenfadada del modelo en cuestión, sin parar mientes en “remilgos” éticos ni en pesadas cargas del pasado. Se trata, efectivamente, de la etapa crepuscular de un ciclo, y en ella los portadores de la continuidad tienen que desplegar todas sus capacidades para impedir que se abran paso los signos aurorales que apuntan en el horizonte. Al final no fueron muchos. Puesto en términos electorales, fue apenas un tercio del electorado, pero ese tercio que quedó en la cumbre de la pequeña colina -ya dijimos que ninguno alcanzó la cima- estaba claramente dividido entre continuidad o cambio, y esta es la dicotomía fundamental que la primera vuelta nos dejó a todos sobre la mesa. Y lo hizo, reitero, sin mayorías aplastantes, pero también sin afeites, sin adornos, sin paliativos, con los rostros más claramente representativos de la continuidad, por un lado, y del cambio, por el otro. Ya este acontecimiento muestra de suyo que el ciclo abierto hace décadas y consagrado por la constitución del 93 manifiesta signos de agotamiento. No es fortuito, por lo demás, que esos signos se adviertan igualmente en otros contextos, algunos de ellos muy cercanos a nosotros.

Concluyo esta idea reiterando que el resultado de la primera vuelta muestra a las claras que la percepción dominante es que el ciclo del modelo vigente está terminando y que, si no se opta por su desmontaje, brusco o paulatino, la única manera de sostenerlo tendrá que ser, muy probablemente, “con mano dura”.

  1. Esta lectura de la primera vuelta me permite mirar la segunda vuelta, primero, como un esfuerzo, de uno y otro lado, por aproximarse al centro, limar asperezas, ganar a indecisos, atraerse a parte del enorme bolsón que quedó en el medio, etc., todo lo cual parece bastante normal. Pero hay algo más y, a mi juicio, mucho más importante. Creo que los sectores más interesados en la permanencia del modelo, con el apoyo indiscutible de una prensa obsecuente, se esfuerza en cambiar la mira, en poner el acento ya no en la dicotomía continuidad / cambio, sino en la dualidad democracia / dictadura, reiterando tercamente que lo único que está en juego es la continuidad de la democracia o la irrupción de la dictadura en manos de avezados terroristas. De lo demás, concretamente del modelo, se tratará luego cuando la democracia y el funcionamiento de sus estructuras tradicionales estén asegurados. Esta estrategia es esencialmente ofensiva, más que defensiva, se basa en el miedo y en la ignorancia, y facilita la caracterización e identificación del enemigo.

Al fortalecimiento, legitimación, difusión y posicionamiento internacional de esta estrategia han contribuido no solo las declaraciones de peruanos “ilustres” -Vargas Llosa es el ejemplo más emblemático- sino, incluso, algunos sectores del ámbito religioso y de organizaciones preocupadas por la defensa de los derechos humanos y civiles. El ejemplo más conocido, pero no único, es la “Proclama ciudadana: Juramento por la democracia”, en el que tanto empeño ha puesto un sector de la iglesia. Independientemente de la intención de los firmantes de la proclama, lo cierto es que ella desvía la atención de la primera vuelta que estuvo puesta en la dicotomía cambio / continuación para ponerla en democracia / tiranía. Ello ha servido y sigue sirviendo, con un apoyo mediático desembozado, para empobrecer, para unidimensionalizar el debate de la segunda vuelta dejando fuera de juego el tema del modelo societal y atribuyendo primacía a los componentes formales de la democracia, de cuya importancia, por lo demás, no se puede dudar. Estamos perdiendo, por tanto, una excelente oportunidad, una más, para pensar a fondo y argumentativamente la gobernanza, la organización y la gestión de nuestra convivencia teniendo bien en cuenta la rica diversidad que nos caracteriza. Basta con oír las preguntas que, por lo general, plantean los periodistas a los políticos para caer en la cuenta de la unilateralidad y simplicidad de la temática a la que quieren reducir el debate político.

  1. Visto lo visto y poniéndolos en el “después de” cabe, efectivamente, preguntarse “¿y ahora qué?

Lo primero que hay que considerar es que el tiempo de elecciones no se mide cronológicamente, sino que se asume como “acontecimiento”, como oportunidad, como condensación del pasado en un presente henchido de futuro, todo lo cual convoca a actuar con conciencia plena y máxima eticidad.

Si la primera vuelta es aquella en la que votamos por convicción, es evidente que estamos seriamente divididos. Advertimos, además, que la diferencia que hubo entre el primero y el último es menor que la que se dio entre el primero y el primer peldaño de la meta. ¿Qué hacer, entonces? Hay quienes creen que el lunes debe comenzar la reconciliación y que debemos olvidar los agravios del pasado reciente para reconstruir la aparente armonía de siempre. Otros piensan que al día siguiente de la segunda vuelta, si no antes, comienzan los acuerdos para conseguir mayorías que faciliten la gobernanza y arrinconen a las minorías. Claro que todo esto se puede hacer y probablemente se hará, pero creo que si nos quedamos en ello habremos perdido, una vez más, la oportunidad que se nos ofrece de entendernos como lo que la primera vuelta dice que somos, un puñado de minorías sin ganadores que tratan de emerger en un mar de inequidad y que no aciertan a trenzar acuerdos, racional y éticamente sostenibles, para diseñar y construir una vivienda que nos albergue a todos dignamente haciendo de las diferencias una fuente de enriquecimiento mutuo y de gozo. Todos sabemos que nada de esto es fácil. Yo añado que no se requieren mayorías. Basta con minorías conscientes de su condición de tales y, consiguientemente, abiertas al diálogo con las otras minorías y a la mirada vigilante de la ciudadanía.