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Autor: Hector Ferlini Salazar

Costa Rica: una democracia parcial y parcializada

Juan Huaylupo Alcázar[1]

Estas breves líneas constituyen una invitación a reflexionar, sobre algunos temas de nuestro acontecer político cotidiano, que posibilita nuestro el enriquecimiento interpretativo y el diálogo sobre los dilemas y perspectivas sociales que nos comprometen a todos. La democracia implica compartir nuestros pensamientos sobre las relaciones sociales y el poder con otros en la sociedad. La intolerancia, el odio y la violencia en comunidad, destruyen democracia, diálogo y futuro común.

La democracia en Costa Rica tantas veces alabada y defendida, atraviesa por una profunda crisis que no llegamos a comprender ni analizar integralmente, luego no actuamos consecuentemente. Los sucesos recientes son ejemplos de los resquicios de una democracia que aparecen en determinadas y vitales circunstancias, mientras están permanentemente presentes las decisiones cosificadas en leyes y decretos, inspirados y condicionados por intereses e influencias ajenas de las demandas colectivas, así como con prácticas autocráticas que actúan contra de los intereses ciudadanos y el nacional.

Hemos defendido al poder judicial ante las acciones gubernamentales que pretendían controlarlo y subordinarlo a las decisiones e intereses del ejecutivo, no obstante, ha sido una movilización ciudadana que en su defensa logró descongelar las arbitrarias retenciones de miles de millones de colones del poder judicial, sin duda un logro democrático, además de patentizar las libertades y derechos ciudadanos.

Asimismo, habría que observar que cuando los universitarios realizan justas protestas por las arbitrarias, ilegitimas y anticonstitucionales restricciones presupuestales a las universidades públicas por decisiones fiscalistas del gobierno, nada ocurre, “brillan por su ausencia” las entidades que deben velar por el respeto y resguardo de la democracia y la Constitución. Asimismo, como cuando las operadoras de pensiones se apropian de los dineros del Régimen Obligatorio de Pensiones Complementarias (ROP), que pertenecen a los trabajadores, que al ser manipuladas por dichos entes en los mercados financieros, ocasionaron pérdidas millonarias a los recursos de los trabajadores que nutren los mercados con recursos de décadas de esfuerzo laboral, sacrificios en la salud personal y familiar de miles de asalariados y la de privarlos de su capacidad decisora de sus propios recursos, son prácticas crueles e ilegitimas de disposiciones legales inmorales e indignas.

No devolver los dineros a sus legítimos dueños por parte de las entidades que los parasitan, ni ser autorizado por los diputados, que tienen la obligación de legislar en favor de quienes representan, es una práctica cruel y antidemocrática, que degrada la situación de vida a los miles de trabajadores jubilados de hoy y los millones del mañana. Es paradójico que un Estado que está obligado de proteger y amparar la democracia sea el protagonista de su deterioro y de su destrucción dictatorial.

El Estado costarricense no es un observador de la inequidad y desigualdad en las relaciones sociales, es protagonista directo, porque regula parcial y parcializadamente las relaciones sociales y jurídicas de la sociedad, que no son neutras ni representan a todos igualitariamente, porque representan a empresarios globales y los intereses imperiales, que se han arrogado ideológica, política y económicamente ser quienes disponen de vidas y sociedades. El estatal costarricense se ha convertido en “furgón de cola” de intereses ajenos que atentan contra nuestros derechos y sociedad.

La democracia no es una creación estatal, es la actuación de la totalidad social, que no solo la crea, defiende y enriquece la democracia con sus protestas y demandas para superar las imperfecciones que todo sistema hereda y reproduce, como un proceso en constante transformación, inserto en un contexto inequitativo, desigual y contradictorio. No obstante, nuestra democracia está siendo privatizada por el Estado, para convertirla en una tiranía que nos silencia y empobrece, donde la igualdad formal es “papel mojado”. La pretensión de ridiculizar las voces disidentes desde el poder estatal revela la intolerancia, ignorancia y violencia del discurso de odio, contra las justas demandas ciudadanas.

[1] Catedrático, docente e investigador. Pensionado. Facultad de Economía. Universidad de Costa Rica.

Ralph Stackpole: el héroe del Realismo Social

Gabe Abrahams

Ralph Stackpole fue un escultor y un pintor importante del Realismo Social. A pesar de no ser aceptado por un sector de la sociedad estadounidense, dentro del mundo del arte su obra fue reconocida, valorada y preservada. El presente artículo repasa su biografía.

Ralph Ward Stackpole, conocido como Ralph Stackpole, nació el 1 de mayo de 1885 en Williams, Oregón, Estados Unidos. Tras la temprana muerte de su padre, empezó a trabajar para mantenerse, aunque, al final, emigró a San Francisco, California, y comenzó a estudiar arte.

Después del terremoto de 1906 que asoló la ciudad, sin embargo, Stackpole se marchó a París y prosiguió sus estudios artísticos en la École des Beaux-Arts. Durante un tiempo, residió en la capital francesa, entablando amistad con el pintor mexicano Diego Rivera.

Ya en 1912, Ralph Stackpole regresó a San Francisco y se casó con Adele Barnes, una de las primeras graduadas en la Academia de Artes y Oficios de California. Y, un año después, ambos tuvieron un hijo, Peter, el cual llegó a ser un reconocido fotógrafo. En diciembre de 1912, Stackpole también fundó la Sociedad de Grabadores de California, junto a otros artistas.

En las mismas fechas, Ralph Stackpole recibió su primer encargo importante. Le solicitaron esculpir elementos arquitectónicos para la Exposición Internacional Panamá-Pacífico de San Francisco, que debía celebrarse en 1915, creando el artista una serie de esculturas muy notables para dicha Exposición.

Tras vivir unos años en Estados Unidos, en 1922, Stackpole regresó a Francia con su familia, aunque unos meses después volvió a su país, para divorciarse de su primera mujer Adele y casarse con Francine Mazen, quien le acompañó hasta sus últimos días.

Asentado de nuevo en su tierra natal, Stackpole se convirtió en profesor de la Escuela de Bellas Artes de California y, en 1926, construyó en Sacramento la Fuente William Coleman.

En 1929, Ralph Stackpole recibió el segundo encargo de peso de su carrera: realizar las esculturas de la Bolsa de Valores de San Francisco. El encargo le llegó a través del conocido arquitecto Timothy Pflueger. Y, así pues, entre 1929 y 1932, el artista creó para la Bolsa de Valores varias esculturas imponentes que mostraban una realidad social, unas obras propias del movimiento denominado Realismo Social.

Concluido el edificio, Stackpole convenció a Pflueger para que su amigo el pintor Diego Rivera fuese el muralista de la pared y el techo de la escalera del Club de la Bolsa. Y, raíz de eso, Rivera pintó el mural The Allegory of California (La Alegoría de California), en el que destacaba como figura central Calafia, una reina mítica de California. El mural mostraba a esa reina con la imagen de la tenista Helen Wills, junto a un hombre con un compás, un hombre con un modelo de aeroplano, buscadores de oro y obreros en las entrañas de la tierra. La obra de Rivera estuvo a la altura de las esculturas de Stackpole y todo el conjunto se convirtió en un clásico del Realismo Social.

Durante gran parte de 1931, Stackpole además colaboró con otros artistas en la decoración del Teatro Paramount de Oakland, California, una obra excelente del Art Déco. Y, en 1933 y 1934, participó en el proyecto de Obras de Arte Públicas, encargándose de pintar junto a otros artistas una serie de murales para la Torre Coit.

Los murales de la Torre Coit tuvieron mucho que ver con el mundo de los obreros, mostrando imágenes del comunismo, lo que provocó una campaña de los anticomunistas estadounidenses. No obstante, fueron rápidamente considerados obras maestras del Realismo Social. El mural Library del artista polaco y judío Bernard Baruch Zakheim, por ejemplo, incluía una imagen del artista John Langley Howard portando El Capital de Karl Marx.

A finales de la década de los años treinta, Timothy Pflueger le encargó a Ralph Stackpole una nueva obra. En este caso, una escultura para la Exposición Internacional Golden Gate de los años 1939-1940, una feria mundial celebrada en Treasure Island, la isla artificial de la bahía de San Francisco. Y este creó para la ocasión una imponente escultura de 24 metros de altura, hecha de madera y estuco, que representaba a una figura femenina de otro tiempo llamada Pacifica. La escultura fue situada frente a una gran “cortina de oración persa” con la posición de sus brazos y manos hacia el cielo, lo cual recordaba a las posiciones de oración de algunos cultos. La Exposición Internacional Golden Gate recibió a 16 millones de visitantes. Y la escultura de Stackpole, tras finalizar la misma, terminó siendo demolida, contra su criterio.

En medio de todo eso, el presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt igualmente le solicitó a Stackpole que reprodujese su escultura Reverence (1915), encargo que cumplió el artista rebautizando su antigua obra con el nombre Kneeling Woman. Al verla finalizada, Roosevelt la rechazó por entender que reivindicaba posiciones izquierdistas y la escondió en un bosque. Hasta el año 2015, la escultura no fue reubicada en la Biblioteca Roosevelt.

En 1949, Ralph Stackpole abandonó Estados Unidos por no sentirse cómodo en un país que demolía o vetaba algunas de sus mejores obras y se fue a vivir con su mujer a la localidad de Chauriat, situada en el departamento de Puy-de-Dôme de la región de Auvernia, en el centro de Francia.

Bastantes años después, a principios de 1964, Stackpole regresó a San Francisco de vacaciones y se reencontró con su amigo el poeta y escritor Kenneth Rexroth, al cual la revista Time denominó el “padre de la generación beat. En su columna del periódico San Francisco Examiner, Rexroth relató el encuentro y recordó a sus lectores que Stackpole había sido “durante más de veinte años, el artista más importante de San Francisco”.

Terminadas sus vacaciones, Stackpole regresó a Francia y, acompañado de su mujer, allí permaneció hasta su muerte, la cual se produjo el 10 de diciembre de 1973. El artista californiano falleció lejos de su país y sin el reconocimiento que hubiese merecido por parte de este, dejando varias de sus creaciones más excepcionales esparcidas por el Estado de California. El mundo del arte, por el contrario, sí reconoció su gran talento y preservó su legado.

Ralph Stackpole fue un escultor y un pintor muy destacado del Realismo Social que padeció el rechazo de un sector de la sociedad estadounidense por su posicionamiento artístico e ideológico, aunque, dentro del mundo del arte, su obra fue reconocida, valorada y preservada. Gracias a eso, todavía hoy bastantes de sus mejores creaciones se pueden visitar y admirar, tanto en museos como por las calles de las principales ciudades de California. Sin duda, un privilegio, un enorme privilegio, ya que no fueron precisamente poco.

Depositarios de la ley, no dueños de la República

“En una república, los votos otorgan un mandato temporal, no un poder absoluto. El imperio de la ley existe para blindar la libertad ciudadana frente a los impulsos y los decretos del mandatario de turno.”

Por Jaime E. García González, Dr. sc. agr.
Profesor catedrático jubilado de la UCR y la UNED

Miembro de la Red de Coordinación en Biodiversidad (RCB) y de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza de América Latina (UCCSNAL)
biodiversidadcr@gmail.com

Una defensa del principio de legalidad consagrado en el artículo 11 constitucional frente a la peligrosa normalización del autoritarismo discursivo y la opacidad estatal.

En el debate político contemporáneo de Costa Rica, ha comenzado a arraigarse una peligrosa confusión conceptual sobre la naturaleza del poder en una democracia. Con alarmante frecuencia, quienes ejercen las magistraturas del Poder Ejecutivo tienden a asumir que el respaldo mayoritario obtenido en una elección los faculta para situar su voluntad por encima de los controles institucionales, retratando las resoluciones judiciales, las advertencias de la Contraloría o el control parlamentario como «obstáculos» que impiden gobernar. Ante esta retórica de la confrontación, se vuelve imperativo regresar a las bases jurídicas que sostienen nuestra República y recordar una verdad fundamental: el gobernante no es el dueño del Estado; es, simplemente, su administrador temporal.

Nuestra Carta Magna es categórica al respecto. El artículo 2 de la Constitución Política de Costa Rica estipula con claridad meridiana que «la soberanía reside exclusivamente en la Nación». Esto significa que el pueblo es el único y verdadero «soberano». Las personas que ocupan la presidencia, los ministerios o las curules legislativas no adquieren una soberanía propia; son meros delegados.

Bajo esta lógica constitucional, es imperativo advertir que el hecho de que el partido actual en el poder se denomine «Pueblo Soberano» constituye una simple etiqueta electoral y una estrategia de nomenclatura partidaria; bajo ninguna circunstancia significa que dicha agrupación pueda encarnar o monopolizar a «al soberano». Pretenderlo, como se asoma en ocasiones en el discurso oficial, rozaría incluso el supuesto del artículo 3 de nuestra Carta Magna, el cual tipifica como “traición a la Patria” cualquier intento de usurpar la soberanía nacional.

En este contexto es importante recordar que el andamiaje constitucional costarricense se blindó contra el absolutismo mediante el artículo 105, el cual delega la potestad de legislar en la Asamblea Legislativa, y el célebre artículo 11, que consagra el Principio de Legalidad y la rendición de cuentas: “Los funcionarios públicos son simples depositarios de la autoridad. Están obligados a cumplir los deberes que la ley les impone y no pueden arrogarse facultades no concedidas en ella.”

La transitoriedad es, por lo tanto, una condición indispensable de la legitimidad democrática. Quien gana una elección no recibe una corona, sino un mandato a plazo fijo con reglas de juego preestablecidas. El ejercicio del poder en una república exige comprender que la alternancia en el gobierno y el respeto a las minorías no son concesiones benévolas del mandatario de turno, sino garantías que protegen a los ciudadanos frente al abuso. Cuando un gobernante utiliza el lenguaje de la ofensa, el secreto de Estado como refugio para la opacidad o la descalificación sistemática de los jueces del Poder Judicial, está violentando el pacto cívico que juró defender al asumir el cargo. La fuerza de Costa Rica nunca ha residido en la estridencia de personalidades mesiánicas, sino en la solidez de sus instituciones de control.

La historia enseña que las democracias rara vez colapsan por golpes de Estado abruptos; se marchitan desde adentro cuando la ciudadanía normaliza la degradación del lenguaje oficial y acepta la premisa de que la «mano dura» justifica el debilitamiento de la legalidad. Atacar los contrapesos institucionales bajo el argumento de que «no dejan trabajar» es una falacia autoritaria.

Un ejemplo concreto de este desencuentro institucional se evidencia en las recurrentes manifestaciones de la presidente Laura Fernández, quien, amparada en el porcentaje obtenido en las urnas, ha cuestionado públicamente a la cúpula de la Corte Suprema de Justicia al afirmar que sus magistrados responden a intereses continuistas, sugiriendo incluso que la judicatura debería someterse a votación popular. Esta retórica oficialista pretende subordinar la independencia técnica y judicial al veredicto de las mayorías electorales, ignorando que los tribunales existen precisamente para aplicar el derecho con neutralidad y blindar las garantías fundamentales frente a los impulsos políticos del gobierno de turno.

Los frenos y contrapesos existen precisamente para evitar que el poder se concentre en unas solas manos, garantizando que el diseño de las políticas públicas responda al interés nacional y no al capricho o al beneficio de una corporación o un partido específico. La fiscalización que realiza la prensa, la legislación que elabora la Asamblea Legislativa, su ejecución a cargo del Poder Ejecutivo y los límites que imponen los tribunales de justicia no son bloqueos al desarrollo: son la esencia misma de nuestra democracia y la vida en libertad.

Nuestro país ha construido su excepcionalidad internacional y su paz social sobre la convicción de que nadie está por encima de la ley. En este sentido, la ciudadanía tiene la responsabilidad histórica de mantener una vigilancia cívica activa y no dejarse seducir por narrativas que buscan dividir al país en un río revuelto de odios y polarizaciones.

Este próximo mes de la patria es el momento oportuno para recordar que las notas de nuestro Himno Nacional y su consigna de «Vivan siempre el trabajo y la paz» requieren coherencia en el ejercicio público.

En el contexto de turbulencia y confusión que hoy vivimos, se hace imperativo exigir a los gobernantes temporales estar a la altura de la dignidad que el cargo les demanda, y recordar, con firmeza republicana, que el verdadero soberano sigue habitando pacíficamente en cada ciudadano de este país.

Abogado costarricense rinde homenaje en Praga a los combatientes de la Operación Anthropoid

El abogado costarricense Arturo Fournier Facio, quien da seguimiento a temas de derechos humanos, rindió este 29 de agosto homenaje en Praga a los patriotas checoslovacos que integraron la Operación Anthropoid, la misión que en 1942 logró ajusticiar al jerarca nazi Reinhard Heydrich, conocido como «el carnicero de Praga» por las masacres cometidas bajo su mando como jefe de la ocupación nazi del Protectorado de Bohemia y Moravia.

La operación fue planeada por el gobierno checoslovaco en el exilio, con el apoyo del Ejecutivo de Operaciones Especiales (SOE) del Reino Unido, y ejecutada por los paracaidistas Jozef Gabčík y Jan Kubiš, entrenados por los británicos y lanzados en paracaídas sobre el territorio ocupado en diciembre de 1941. El 27 de mayo de 1942, ambos emboscaron el automóvil descubierto de Heydrich en una curva cerrada de Praga: el arma de Gabčík falló al momento de disparar, pero Kubiš logró lanzar una granada antitanque modificada que hirió gravemente al jerarca nazi, quien murió a causa de esas heridas el 4 de junio de 1942.

Tras el atentado, Gabčík, Kubiš y otros cinco paracaidistas del grupo —Adolf Opálka, Josef Bublík, Josef Valčík, Jaroslav Švarc y Jan Hrubý— se refugiaron en la cripta de la Iglesia Ortodoxa de los Santos Cirilo y Metodio, en la calle Resslova de Praga. Permanecieron ocultos allí durante varias semanas, hasta que fueron delatados por un colaborador. En la madrugada del 18 de junio de 1942, cerca de 750 soldados de las SS cercaron el templo. Tras un enfrentamiento de varias horas, tres de los combatientes murieron combatiendo o se quitaron la vida en el coro de la iglesia, mientras los otros cuatro, refugiados en la cripta, hicieron lo mismo antes de ser capturados.

La represalia nazi por el atentado fue brutal: además de la ejecución de miles de personas, los pueblos de Lidice y Ležáky fueron arrasados y sus habitantes asesinados o enviados a campos de concentración, en uno de los episodios de represalia colectiva más recordados de la Segunda Guerra Mundial.

Hoy, la fachada de la iglesia conserva aún los impactos de bala del asedio de 1942, y el templo alberga un museo dedicado a la memoria de los combatientes de la Operación Anthropoid.

La Tierra que nos fue confiada. Una reflexión bíblica sobre el cuidado, la responsabilidad y las consecuencias ambientales

MBA Lic. Bach. Luis G Martínez Sandoval
MBA Administrador de Empresas énfasis Mercados Globales y

Negocios Internacionales. Académico Universitario.
Especialista en Relaciones Económicas y Políticas Internacionales
Exfuncionario Banco Mundial IFC (Ecuador- y, América Latina)
📧 luis.martinez.sandoval@gmail.com
📱 Cel. 62764133

Vivimos en un momento en que la humanidad observa cambios profundos en el clima, pérdida de biodiversidad, contaminación de los océanos, deforestación, sequías, incendios y deterioro de los ecosistemas. Frente a esta realidad surge una pregunta que no es solamente científica o económica: ¿Cuál es nuestra responsabilidad ante la creación que habitamos?

La Biblia no utiliza el concepto moderno de calentamiento global ni ofrece una explicación científica del cambio climático. Sin embargo, contiene una profunda reflexión sobre la relación entre el ser humano, la Tierra y Dios. En sus páginas – desde el Génesis al Apocalipsis- encontramos tres ideas que adquieren especial significado en nuestro tiempo: cuidado, responsabilidad y consecuencias.

  1. La Tierra no nos pertenece absolutamente

El Salmo 24 comienza con una afirmación fundamental:

“De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan”. — Salmo 24:1

Desde esta perspectiva, el ser humano no es dueño absoluto de la creación; es parte de ella y tiene una administración delegada sobre ella. Esta idea cambia nuestra manera de entender los recursos naturales. El agua, los bosques, los animales, los mares y la tierra no deberían ser considerados únicamente como mercancías disponibles para ser explotadas al extremo.

La pregunta deja de ser solamente “¿cuánto podemos obtener de la Tierra?” y comienza a ser: “¿Qué estamos dejando para quienes vienen después de nosotros?”

  1. El mandato de cuidar

Uno de los textos fundacionales aparece en el Génesis:

“Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase”. — Génesis 2:15

Aquí coexisten dos acciones fundamentales: labrar y guardar. Labrar significa utilizar, transformar y producir. Guardar significa proteger, conservar y custodiar. La Biblia, por tanto, no presenta al ser humano como un agente alienado que deba abandonar la naturaleza, sino como su administrador.

El problema contemporáneo aparece cuando la capacidad de transformar se separa de la responsabilidad de conservar. La humanidad ha desarrollado una extraordinaria capacidad tecnológica: podemos modificar ríos, extraer minerales, talar bosques y producir energía a gran escala. Pero una pregunta crucial permanece: ¿Tenemos la misma capacidad para reparar aquello que destruimos?

  1. Autoridad no significa destrucción

Génesis 1:28 expresa un mandato históricamente malentendido:

“Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla…” — Génesis 1:28

Una interpretación irresponsable ha convertido el «dominio» sobre la Tierra en una autorización para la explotación ilimitada. Sin embargo, este pasaje debe leerse en estricta correlación con Génesis 2:15. Si el ser humano recibe autoridad, también recibe una rendición de cuentas. Dominar no es sinónimo de destruir; una autoridad legítima y responsable administra pensando no solamente en la ganancia presente, sino en la viabilidad del futuro.

  1. La Tierra puede enfermar

Uno de los textos más sorprendentes y vigentes para una reflexión ambiental se encuentra en el libro de Isaías:

“Se destruyó, cayó la tierra; enfermó, cayó el mundo… La tierra se contaminó bajo sus moradores”. — Isaías 24:4-5

Sin pretender convertir este texto en una predicción científica anticipada, la imagen analógica resulta profundamente actual. Una sociedad puede enfermar sus ríos, sus mares, sus suelos y sus bosques hasta alterar ecosistemas enteros. Al final, la humanidad termina afectándose a sí misma, pues no vivimos fuera de la naturaleza: somos parte indisociable de ella.

  1. Las consecuencias de destruir

El libro de Apocalipsis plantea una advertencia ética severa:

“…y de destruir a los que destruyen la tierra”. — Apocalipsis 11:18

Más allá de interpretaciones escatológicas literales, el texto plantea una seria cuestión moral: ¿Qué ocurre cuando la humanidad utiliza su poder para sabotear los sistemas que sostienen su propia existencia? La contaminación, la deforestación y la explotación irresponsable tienen consecuencias sistémicas observables. La reflexión bíblica añade una dimensión ética insoslayable: no todo lo que tecnológicamente podemos hacer significa que debamos hacerlo.

  1. La creación también sufre

El apóstol Pablo escribe en el Nuevo Testamento:

“Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora”. — Romanos 8:22

Es una metáfora profundamente conmovedora: la creación “gime”. Al trasladar esta profundidad espiritual a indicadores actuales, cabe preguntarnos:

  • ¿Puede llamarse progreso a un modelo económico que consume más de lo que la biosfera puede regenerar?
  • ¿Puede llamarse desarrollo a una dinámica que deja una estela irreversible de contaminación detrás de sí?

La verdadera prosperidad debe incluir, obligatoriamente, la capacidad de preservar la vida.

  1. La Tierra también tiene un límite

En el Levítico se establece otra premisa de propiedad absoluta:

“La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra mía es…” — Levítico 25:23

En el antiguo Israel existían normas estrictas sobre el descanso de la tierra (el año sabático agrícola). Nuestra época necesita recuperar urgentemente una palabra que el mercado global tiende a olvidar: límite. El planeta tiene límites físicos, los recursos son finitos, los ecosistemas tienen un umbral de absorción de contaminantes y la capacidad humana para reparar daños severos también es limitada.

  1. Una teología de la restauración

La visión bíblica no es una narrativa de desolación fatalista; concluye en la restauración.

“Plantaré en el desierto cedro, acacia, arrayán y olivo…” — Isaías 41:19

Donde había aridez y destrucción, el texto proyecta vida y recuperación forestal. Esto nos convoca a una ecología proactiva. La lucha ambiental no debe limitarse a la denuncia legal o económica; debe reparar. Reforestar, recuperar cuencas hidrográficas, reducir drásticamente los residuos y transformar los patrones de consumo son imperativos de una responsabilidad que no solo evita dañar, sino que se ocupa activamente de reconstruir.

  1. Sanación integral

Isaías ofrece una imagen extraordinaria de restauración cósmica:

“Y la luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol siete veces mayor… el día que vendare Jehová la herida de su pueblo, y curare la llaga…” — Isaías 30:26

La creación participa activamente de los ciclos de sufrimiento y sanación en la narrativa bíblica. La herida del entorno es también nuestra herida. Si como civilización hemos sido capaces de vulnerar nuestro planeta, debemos asumir la corresponsabilidad histórica de sanarlo.

  1. El valor intrínseco de la biodiversidad

En los Evangelios, Jesús diluye el antropocentrismo radical al señalar:

“Mirad las aves del cielo… ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre”. — Mateo 6:26, 10:29

En estas líneas, la vida no humana posee un valor inherente ante los ojos del Creador, independiente de su utilidad económica para el ser humano. Cuando destruimos hábitats y provocamos la pérdida de biodiversidad, no estamos perdiendo un mero «recurso básico», sino una expresión irrepetible de la vida silvestre.

  1. Un dilema ético antes que climático

El cambio climático se mide con precisión en grados Celsius, partes por millón de CO₂ o elevación del nivel del mar. Pero detrás de la métrica subyace una encrucijada estrictamente humana: ¿Qué clase de civilización queremos construir?

Una economía cimentada de forma exclusiva en el hiperconsumo y en la cultura del descarte enfrentará inevitablemente las consecuencias físicas de sus premisas operativas. La crisis ambiental no es solo un desafío de ingeniería o de sustitución tecnológica; es un asunto ético, político, cultural y, para miles de millones de personas, profundamente espiritual.

  1. Hacia un desarrollo responsable

Nuestra generación tiene el imperativo de actualizar el principio de «labrar y guardar».

  • Producir, pero conservar.
  • Construir, pero proteger.
  • Consumir, pero moderar.

No se trata de renunciar a la tecnología ni de detener el bienestar económico, sino de redefinir qué significa un progreso real. El éxito del desarrollo futuro no debería medirse por los volúmenes de extracción y desecho, sino por nuestra eficiencia para sostener y conservar los sistemas vivos.

Conclusión: La Tierra como legado y fideicomiso

La Biblia no nos legó un manual de ciencias climáticas, sino algo mucho más exigente: una responsabilidad moral. Nos recuerda que la Tierra es un préstamo, un fideicomiso sagrado puesto en nuestras manos.

“Los cielos son los cielos de Jehová; y ha dado la tierra a los hijos de los hombres”.

Salmo 115:16

Tener algo bajo nuestro cuidado no nos otorga el derecho de desmantelarlo; nos impone la obligación de entregarlo en condiciones dignas. La pregunta final que definirá nuestra época no es “¿cuánto más podemos extraer de la Tierra?”, sino: “¿En qué condiciones vamos a heredar la casa común de la vida a las próximas generaciones?”

Panoramas SURCOS | 28 de agosto de 2026

Le invitamos a conocer esta selección de temas publicados hoy en SURCOS y navegar en el medio:

Nuestra democracia bajo amenaza.
Pronunciamiento ciudadano.
https://wp.me/p6rfbZ-zV1

Sin consultar el diccionario.
José Manuel Arroyo Gutiérrez.
https://wp.me/p6rfbZ-zVa

Para entender el falso golpe de Estado en Costa Rica.
Vladimir de la Cruz de Lemos.
https://wp.me/p6rfbZ-zVc

Los Parques Nacionales: de Orozco a Vaughan, Figueres y Oduber.
Freddy Pacheco León.
https://wp.me/p6rfbZ-zVg

¿Quién nos está enseñando que esto es normal?
Rodrigo H. Campos Hernández.
https://wp.me/p6rfbZ-zVe

Organizaciones comunales de Rey Curré fortalecen sus capacidades de gobernanza institucional y territorial.
Uriel Rojas.
https://wp.me/p6rfbZ-zV3

UNDECA exige garantías antes del inventario de suministros y medicamentos.
https://wp.me/p6rfbZ-zVl

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Organizaciones comunales de Rey Curré fortalecen sus capacidades de gobernanza institucional y territorial

Por Uriel Rojas

La Asociación de Desarrollo Indígena de Rey Curré junto con las organizaciones comunales de su territorio, se encuentran recibiendo una serie de talleres con el objetivo de fortalecer sus capacidades institucionales, administrativas y de gobernanza.

Las capacitaciones comprenden tres módulos que abarcan temas como Gobernanza y Derecho Indígena, Gestión y Administración de Organizaciones y Gestión de Proyectos Socio productivos y Culturales.

Esta actividad se lleva a cabo en el marco del apoyo del proyecto “Apoyo al manejo forestal sostenible”, financiado por el Gran Ducado de Luxemburgo y ejecutado por LuxDev, la Agencia luxemburguesa para la Cooperación al Desarrollo, quienes han estado colaborando con este territorio indígena en diversos ámbitos y en esta ocasión financiando estos talleres de capacitación organizativa.

Los talleres se realizan los sábados y domingos de cada semana, son impartidos por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), sede Académica en Costa Rica, en el Salón Comunal de Rey Curré y se extenderán hasta finales de octubre de 2026.

Nuestra democracia bajo amenaza

Costa Rica ha sido catalogada, históricamente, como una de las democracias más sólidas y estables de Latinoamérica, pero ha venido sufriendo una progresiva y grave erosión desde 2022.

Gobiernos anteriores provocaron desconfianza en la ciudadanía, merced a muchas promesas incumplidas, y junto al desgaste de los partidos políticos tradicionales, crearon el terreno fértil para el surgimiento del discurso antisistema. Dicho descontento fue aprovechado por controvertidos personajes arribistas, del 2022 en adelante, para iniciar una escalada populista que cuestiona la arquitectura constitucional del país, redefiniendo la gestión pública como un choque permanente entre un “pueblo agraviado” y una “casta o institucionalidad corrupta”, y que utiliza reiteradamente un discurso de odio, para lo cual recurre a conferencias de prensa y plataformas digitales, con el propósito de descalificar a todos sus oponentes.

Los organismos internacionales y centros de monitoreo global han activado sus alarmas sobre este fenómeno, que degrada el nivel de la nuestra democracia; así, por ejemplo:

  • El Índice Mundial de Libertad de Prensa informó que Costa Rica perdió 33 puntos, del 2021 al 2025, pasando del puesto 5 del mundo al 38.
  • Según el Índice de Libertad Global (Freedom House), la puntuación de la Libertad de Prensa pasó de 88.8 a 72.3 puntos en ese mismo periodo.
  • Para el Instituto de la Libertad de Prensa y Reporteros Sin Fronteras, los monitoreos en el país revelan un incremento superior al 800% en ataques a la prensa independiente. La mayor parte corresponde a agresiones verbales y a desacreditaciones sistemáticas («sicarios políticos», «prensa canalla») emitidas desde las ruedas de prensa del Ejecutivo.

Pero el atropello más crítico ha sido el ataque directo y coordinado desde la presidencia anterior y la actual, contra las instituciones que tutelan el Estado de Derecho, así, por ejemplo:

  • El Poder Judicial y la Sala Constitucional han sido blanco de descalificaciones directas, tras haber frenado decretos u órdenes administrativas contrarias a la ley (p. ej., el cierre de recintos de eventos y ataques indirectos a medios). Se tilda a los magistrados de «obstáculos al desarrollo».
  • La Contraloría General de la República ha sido objeto de un acoso verbal inédito. El Ejecutivo ha intentado eludir los controles de contratación pública (proyectos de infraestructura, alianzas público-privadas) y mediante reformas legislativas populistas (como la «Ley Jaguar»), ha querido descalificar la función constitucional de fiscalización.
  • El Tribunal Supremo de Elecciones (garante de la pureza del sufragio), también ha sido objeto de ataques a su imparcialidad cuando ha señalado infracciones al deber de neutralidad política de los funcionarios públicos.

Uno de los síntomas más preocupantes es la persecución a la libertad de expresión y al ejercicio de un periodismo libre, mediante estrategias de acoso sistemático a través de troles y redes sociales. Se crean ecosistemas digitales destinados al linchamiento virtual, el ciberacoso y la difamación de voces analíticas. Asimismo, mediante el retiro de la pauta publicitaria oficial a medios independientes, se les pretende asfixiar económicamente, incluso se les persigue judicialmente, haciendo un uso abusivo del aparato estatal.

Se practica la persecución tributaria, administrativa y se amenaza, lo cual ha obligado a algunos incluso al exilio y otros han perdido la visa norteamericana, aparentemente por intervención del gobierno.

Todo esto contrasta con la Costa Rica que ha sido refugio insigne de exiliados latinoamericanos. El uso de calificativos degradantes desde la tribuna presidencial no es mero folclore político; es una señal de validación que impulsa a grupos fanáticos a llevar la agresión del plano virtual al físico.

Finalmente, alimentados por ese clima de violencia verbal y discursos de odio, crecen también la delincuencia, el sicariato, el crimen, el tráfico de drogas y el lavado de dólares, al amparo de acciones gubernamentales que los han terminado favoreciendo, como lo fue el retiro de las policías contra las drogas de nuestras fronteras, puertos y aeropuertos, la reubicación de nuestras policías costeras tierra adentro y los recortes a los presupuestos del OIJ y el Poder Judicial. Como corolario, cientos de funcionarios y de exfuncionarios, de los tres poderes del Estado, se han visto tentados a involucrarse en el lucrativo negocio de las drogas.

Sin embargo, frente a una narrativa de odio, autoritaria y populista, la sociedad civil ha comenzado a articular mecanismos de autodefensa institucional: por ejemplo, la manifestación del Plantón, el pasado 6 de agosto, en la Plaza de la Democracia, una marcha cívica que representa un hito en la historia reciente del país. Este movimiento espontáneo, bajo la consigna de nuestra bandera nacional, reunió a sectores muy diversos, hombres y mujeres patriotas: exmagistrados, estudiantes, sindicalistas, jubilados, profesionales, académicos y ciudadanía en general, para exigir respeto a la separación de poderes, el cese a los ataques a la Sala IV, la Contraloría, el OIJ, el TSE, el Poder Judicial y la defensa irrenunciable de la libertad de prensa y de expresión, baluarte histórico de nuestra democracia.

Esa manifestación, popular y pacífica, evidenció que a pesar de los esfuerzos del Poder Ejecutivo anterior y del actual, por polarizar y dividir la sociedad costarricense, existe una creciente masa crítica ciudadana, dispuesta a resguardar las bases institucionales establecidas en la Constitución vigente, la de 1949 y sus reformas.

En conclusión, todavía el país no enfrenta un colapso democrático, pero sí un ascendente proceso de erosión institucional, en el que tanto la ley como las instituciones que las tutelan son debilitadas intencionada y sistemáticamente.

Es importante, por tanto, no solo detener el deterioro democrático causado por la retórica oficialista, sino procurar una solución a las deudas estructurales (desigualdad, desempleo, infraestructura, salud, educación, seguridad) que el sistema político tradicional no supo atender y que le sirven a los dirigentes de turno como excusa para intentar derribar nuestra democracia e instaurar el autoritarismo tan en boga en Latinoamérica y el mundo.

Hacemos un llamado a la ciudadanía consciente y preocupada de la herencia que le podamos dejar a nuestros hijos y nietos, a defender la democracia y sus instituciones. Esa defensa no se hace con fusiles ni con violencia, sino ejerciendo nuestros derechos ciudadanos a la denuncia y a la manifestación pacífica, no doblegándonos a las exigencias de un gobierno autoritario que no respeta ni la división de poderes ni las instituciones, y finalmente, repensando nuestras decisiones electorales en los procesos de escogencia que se avecinan, en nuestras comunidades y a nivel nacional.

Igualmente hacemos un llamado a las universidades, instituciones, organizaciones, movimientos, grupos de estudio, iglesias, intelectuales, demócratas, etc., a defender la institucionalidad, la democracia y la libertad que todavía disfrutamos, y a proponer proyectos, soluciones y cualquier idea que a través de los diputados y representantes cantonales y nacionales que todavía defienden esta patria, que nos permitan retomar el rumbo perdido, contrarrestar la polarización social y volver a una senda de progreso justa y equitativa, que propicie una convivencia pacífica en nuestra amada Costa Rica.     Agosto 27, 2026.

Firmantes:

Gerardo Fumero Paniagua, 301830948

Jorge Blanco Roldán, 103870769

Edgar Porras Thames, 103971236

Juan Gerardo Alvarado Ulate, 104830907

Alejandro Alvarado Induni, 103400452

Felipe Corriols Morales, 103720641

Hernán Sánchez Delgado, 103630887

Luis Bolaños Marín, 103840247

Fernando Fernández González, 104510498

Milton Esquivel Hernández, 103991282

Rodrigo Méndez, 104370959

Germán Murillo Pacheco, 400900601

Manuel Incer Arias, 103990517

Mario Granados Chacón, 103780680

Patricia Barzuna Castro, 105200588

Marina Aguiluz Armas, 102810948

Luis Fdo Chavarría Zannini, 103911334

Habib Succar Guzmán, 203240655

Víctor Mora Black, 601170946

Mercedes Monge Agüero, 104011497

Mario Salas Leal, 103720352

Jorge González Calderón, 107750334

Marco Vázquez Esquivel, 292940397

Luis González Espinoza, 202740104

Elizabeth Aguilar Zeledón, 104170170

Minor Ovares Fallas, 103880138

Xinia Herrera Quirós, 104220059

Mario Vilalta Jiménez, 104390432

José Luis Ocampo Rojas, 103720173

Alba María Muñoz Sibaja, 103960709

José Miguel Quirós Murillo, 202600256

Jaime Rosencwaig Topf, 103860466

Miguel Á. Montero Corredera, 104510398

Rolando González García, 202600476

Alberto Negrini Vargas, 104130248

Sandy Calderón Delgado, 103860628

Rosa L. Tormo Fonseca, 103920917

Rafael Ángel González Arce, 103990124

Víctor Hugo Esquivel Poveda, 104110982

Oscar Cuevas Zamora, 115200024

Carlos M. Villaseñor Brenes, 103530664

Emilia M. Rojas Umaña, 104090831

Azálea Álvarez Torres, 103840399

Víctor Mora Vilalreal, 106280826

Carlos E. Serrano Rodríguez, 202440879

José Pablo Sibaja Brenes, 112000166

Rogelio Zeledón Ureña, 104180816

Marco V. García León, 401300549

Guillermo Alvarado Induni, 105420448

Alexis Solís Marín, 104490703

María Nelly Porras Thames, 105330726

Marcela Guzmán Ovares, 301860044

María Helena Fonseca Mora, 301800640

Carmen Sandoval Jiménez, 103860587

María Elena Fonseca Mora, 301800640

Sergio Valenciano Ulloa, 105040820

Carlos Runebaun Madriz, 301720446

Tannia Oconnor Oconnor, 104060961

Eduardo Peralta, 103890642

Irene Araya Ortiz, 104870980

Alberto Gómez Vargas, 105720404

Luis Bolaños Marín, 104370959

María Teresa Bolaños Mora, 105130804

Arturo Pacheco Molina, 301820534

Ismael Mazón González, 104220207

Altagracia Sárraga Cuevas, 700390987

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Panoramas SURCOS | 26 de agosto de 2026

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