SURCOS le invita a escuchar el video en el cual el doctor Óscar Aguilar Bulgarelli explica por qué sin educación no hay democracia ni desarrollo.
En su exposición se hace referencia a la movilización convocada para este 28 y 29 de agosto por el Pacto Nacional por la Educación Pública y varias decenas de organizaciones y movimientos.
A las 3 p.m. se presentará la conferencia de Irma Sandoval sobre las limitaciones que tiene la metodología que se utiliza para medir el trabajo doméstico y de cuidados, trabajos que recaen principalmente en las mujeres y afecta la construcción igualitaria y equitativa del desarrollo de estas.
Puede acompañar la actividad de forma presencial: Universidad de Costa Rica, Mini Auditorio Aula 609, Facultad de Ciencias Sociales.
M.Sc. Irma Sandoval Carvajal: Investigadora y docente del Instituto de Estudios Sociales en Población (IDESPO) de la Universidad Nacional y de la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica.
M.Sc. María Leonela Artavia-Jiménez: Economista, docente e investigadora de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional.
El 1 de febrero del 2023, el Tribunal Penal de Pérez Zeledón condenó a 22 años y 15 días de prisión a Juan Eduardo Varela Rojas por el homicidio del líder indígena de Térraba, Jerhy Rivera Rivera, y por amenazas a una testigo del asesinato.
El 18 de agosto del 2022, durante una reunión pública y oficial, con representantes del gobierno, en Buenos Aires, Juan Eduardo Varela Rojas afirmó haber asesinado a Jerhy Rivera en defensa propia. Recibió fuertes aplausos y alabanzas de parte del público ahí reunido.
El 17 de julio del 2023, el Tribunal de Apelación de Sentencia Penal de Cartago ordenó poner en libertad a Juan Eduardo Varela Rojas, alegando vicios en la valoración de la prueba. Semejante “fallo”, ha de haber complacido sobre manera a los mal llamados “finqueros”; la Sala IV los definió como ocupantes ilegales.
El asesino confeso y su abogado insisten en que fue en “defensa propia”. Veamos a qué le llaman “defensa propia” estos sujetos.
Según los jueces que lo condenaron en febrero del 2023:
“III-HECHOS PROBADOS: 1- El 24 de febrero de 2020 en horas de la noche, antes de las veintiuna horas cuarenta minutos, el ofendido Yehry Helmut Rivera Rivera, persona indígena de la etnia Térraba, se encontraba junto a la co-ofendida Melisa Garbanzo Gutiérrez, también persona indígena de la etnia Térraba, así como con dos hombres, familiares de esta última, en la entrada a la finca propiedad de la señora Marielos Gutiérrez, madre de la ofendida Garbanzo Gutiérrez, sita Puntarenas, Buenos Aires, comunidad indígena de Térraba, un kilómetro al sur de la escuela, camino a San Antonio, cuando se presentó al lugar un grupo de personas, en número no menor a veinticinco, que viajaba sobre la vía pública en motocicletas y carros, y comenzaron a insultar al ofendido Yehry. 2- En la ocasión descrita, uno de los sujetos no identificados de dicho grupo, lanzó una piedra hacia donde se encontraba Rivera Rivera, sin impactarlo, ante lo cual el ofendido Yehry caminó hacia los agresores, y procedió a golpearlos con un garrote; por lo que Juan Luis Varela Rojas, quien era parte de ese grupo, blandiendo un machete en una de sus manos, acometió en contra de la humanidad de Rivera Rivera, quien logró evadir la acción agresiva en su contra, tomando la mano de aquel y desarmándolo, utilizando el ofendido el machete para defenderse por cuanto varios sujetos le lanzaban golpes con garrotes que portaban, hiriendo el ofendido en dicha acción con el machete a Juan Luis Varela Rojas, causándole lesiones en las extremidades inferiores; logrando uno de los sujetos, golpear al ofendido en la cabeza con un palo o garrote, a consecuencia de lo cual este soltó el machete; procediendo tres hombres no identificados a sujetar a la víctima Yhery Helmut Rivera Rivera, impidiéndole ejercer acciones defensivas y, reduciéndolo a la impotencia, momento en que el encartado Juan Eduardo Varela Rojas, aprovechando esa circunstancia, actuando sobre seguro y sin ningún riesgo para sí, con evidente intención homicida y en represalia porque el ofendido anteriormente había herido a su hermano Juan Luis[1], se colocó detrás del ofendido Yehry y accionó en tres ocasiones contra este, el arma de fuego que portaba, tipo pistola, marca Daewoo, modelo DP51, calibre 9 mm, serie 07895, esto mientras exclamaba “hasta aquí llegó este indio hijuetal, sosténgamelo”, impactando dos de los disparos en el cuerpo del ofendido… (sigue la descripción de todas las heridas) 3- Acto seguido, el imputado Juan Eduardo Varela Rojas aun portando en sus manos el arma de fuego, y apuntando la misma hacia la ofendida Melisa Gutiérrez Garbanzo, amenazó injusta y gravemente a esta, a quien le dijo “usted es la que sigue, india hijuetal y su familia». 4- El arma de fuego descrita, utilizada por el acusado Varela Rojas, está inscrita a nombre de Luis Alberto de los Ángeles Vargas Valverde, y el sindicado no contaba con permiso para portar armas de fuego”.[2]
A lo largo del documento quedan claramente establecidas las mentiras e incongruencias del asesino confeso y sus cómplices. Sin embargo, nos detendremos sobre la descalificación del testigo Leonel Arburola Flores quien aseguró haber estado presente cuando el 23 de febrero en la noche Jerhy Rivera Rivera había esperado a Juan Eduardo Varela Rojas para pegarle con un garrote y amenazarlo con que le iba a quitar la tierra. Pero, para el tribunal, el relato no posee credibilidad porque el asesino confeso había declarado anteriormente que esa noche a esa hora se encontraba en su casa con su esposa viendo televisión[3]. ¡Solo una pequeña muestra!
Durante el juicio que se está llevando a cabo en el Tribunal Penal de Pérez Zeledón, el juez le llamó la atención al asesino confeso por las burlas y risas con que, aparentemente, ofendía a las personas testigo de la familia Rivera. El abogado explicó que no se burlaba era que le había dado un derrame. El juez, además de cumplir su función, hace milagros, lo curó del derrame, pues “Llama la atención que, efectivamente, el imputado hacía gestos que parecían burlescos desde el principio de audiencia, y que inmediatamente después de la llamada de atención del Tribunal, no volvió a hacer más estos gestos” [4] .
Uno de los testigos de la Fiscalía pidió no presentarse a declarar, pues conoce al asesino confeso y le daba miedo las posibles represalias. Expresó gran temor de dar su testimonio[5].
Lo debe conocer muy bien a quien dice asesinar en defensa propia: acuerpado por un grupo de no menos de veinticinco personas, dispara por la espalda a una persona que ya había sido golpeada y estaba maniatada por tres individuos.
¡Justicia para Jerhy! ¡Justicia y paz para los territorios indígenas!
Como cabeza de la organización estatal para impartir la justicia en Costa Rica, desde hace varios decenios la Corte Suprema ha venido errando en los fines y en los medios, en una demostración ‘muy humana’ de arrogancia, sometimiento e improvisación.
Hace mucho tiempo nuestro sistema judicial viene dando muestras inequívocas de obsolescencia, pero el grueso de los miembros de la Corte finge no advertirlo, porque sabe que, técnicamente hablando, uno de los cambios requeridos es la desaparición de sus propias potestades de dirección y gobierno del sistema (con el prestigio, los lazos y los anejos privilegios); lo cual para ellos, simplemente, no es negociable.
Costa Rica no está sola en esta deslucida situación: la acompaña todo el resto de Centro América y no pocos países del Sur en, los que hasta ahora el poder político y económico ha sido detentado por oligarquías o tiranos que no quisieron ni querrían vérselas alternando con órganos judiciales independientes y garantistas que, irremediablemente, les pedirían cuentas de sus actos.
A través de sus órganos especializados, como el Consejo y el Alto Comisionado para los Derechos Humanos y varias Relatorías Especiales, la Organización de las Naciones Unidas ha atesorado la mejor doctrina existente en materia de organización judicial. Y Costa Rica ha tenido el privilegio de que la ONU se haya interesado particularmente en los problemas de la justicia que el País está enfrentando, y ha ofrecido su ayuda para superarlos con criterios modernos y bien probados. Pero la Corte Plena le ha cerrado la puerta, y con ello se ha cortado a sí misma la salida, con una muestra inconcebible de ceguera y absurda prepotencia.
El problema para Costa Rica es que, a lo que parece, nuestra organización de justicia se está acercando al final del callejón, donde empieza a aparecer la sumatoria de las consecuencias de las improvisaciones y los palos de ciego, los abusos de poder, las indebidas tolerancias, el crecimiento de las frondas burocráticas, la sumisión al poder político, la maraña de las comisiones sin estrategia; la formación de bandos transversales con lazos politiqueros para ejercer el ‘lobbismo’ interno e interinstitucional: todo menos la simple y serena administración de la justicia, independiente e imparcial. Veamos algunos hechos significativos en orden cronológico:
Año 2002, un hombre con influencias, Oscar Arias Sánchez, negocia con algunos magistrados de la Sala Constitucional una reforma de la Carta que le permitirá aspirar a la reelección presidencial. Esto (y otros hechos anteriores y posteriores) fue posible porque, como es vergonzosamente obvio, el sistema de nombramiento de magistrado coloca a éste a merced de las cúpulas políticas.
Aprobado en 2007 el TLC con Estados Unidos, y sometidas sus leyes complementarias a escrutinio constitucional durante los años siguientes, el Presidente Arias negocia con el Presidente de la Corte para colocar a un asesor suyo como magistrado suplente en la Sala Cuarta, a fin de asegurar con su presencia el rechazo mayoritario de los recursos planteados contra dichas leyes (las correspondientes resoluciones de la Sala ostentan los honorabilísimos votos salvados de Fernando Cruz y Gilbert Armijo).
Durante la década siguiente, profundizando la tendencia de las cúpulas políticas de subordinar la justicia a sus intereses, se suceden en la Asamblea Legislativa nombramientos y reelecciones de magistrados políticamente comprometidos, como fueron los casos de Jesús Ramírez, Luis Fernando Salazar, Carlos Chinchilla, Celso Gamboa y otros.
En fecha 24 de marzo de 2016 el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas llamó la atención a Costa Rica sobre el tema de independencia judicial interna por procesos disciplinarios seguidos en la Corte Suprema de Justicia a un juez por aplicar criterios de convencionalidad e instó a “asegurar y proteger la independencia e imparcialidad de los jueces y garantizar que la toma de decisiones judiciales esté libre de todo tipo presiones e injerencias”.
En setiembre del mismo año la Asamblea Legislativa cocina el nombramiento de Luis Porfirio Sánchez Rodríguez como magistrado de la Sala Segunda: pero la cosa estuvo consumada a trechos, con fórceps, en condiciones equívocas, quedando derrotadas dos candidatas especialistas con mucho mayor experiencia y preparación.Fue un nombramiento parte de una serie de nombramientos políticamente arreglados que tuvieron lugar en esos años, con el designio tramposo de domar a la Corte, ‘para tranquilidad de todos’. (Estaban recientes las condenas de los expresidentes)
El escándalo del Cementazo, en su vertiente judicial, destapado en 2017, provoca la defenestración de tres magistrados de la Sala Penal (entre ellos, el Presidente de la Corte), y del Fiscal General, y una sanción para el veterano magistrado Ramírez: todos ellos atrapados en componendas con diputados, empresarios y personajes políticos.Este episodio mancha la hasta entonces impoluta imagen de la justicia costarricense; y desencadena la preocupación de los órganos especializados de Naciones Unidas: como se verá, las deficiencias judiciales de nuestro País concentrarán su atención en los años siguientes. Pero en la Corte Plena el asunto no pasa a más: todos miran para otro lado y el resto de los ‘lobbistas’ encaja el golpe y continúa sus actividades.
En 2018 arranca la presidencia de Carlos Alvarado con la Ley de Fortalecimiento Fiscal, aprobada gracias al oportuno blindaje de la Sala Cuarta, y a pesar de una prolongada huelga general del funcionariado público. Es un nuevo capítulo del asedio neoliberal a nuestro Estado Social de Derecho.
Entretanto, la Relatoría Especial de la ONU sobre independencia judicial, pasado un tiempo prudencial sin iniciativas de cambio de parte de la Corte, dirige “al Gobierno de Costa Rica” la nota OL-CRI 3/19 del 12 de julio de 2019, en la que lo insta a “adoptar y aplicar las medidas necesarias para garantizar que el proceso de selección y nombramiento de las altas magistraturas esté basado exclusivamente en criterios objetivos y transparentes y que tengan por objetivo asegurar la integridad, idoneidad y la formación o calificación idónea de las personas seleccionadas. Dicho proceso ha de adecuarse a los estándares y principios internacionales de la independencia judicial.”Para el gobierno de Alvarado y su mayoría parlamentaria la crisis judicial era ‘miel sobre hojuelas’, porque favorecía su estrategia neoliberal; de modo que la instancia del Relator Especial queda en el vacío.
Con el control legislativo, la pasividad del Poder Judicial y la ayuda de la prensa, Alvarado consigue, entre otros golpes, debilitar las pensiones judiciales y las instituciones de la huelga y el sindicato, imponer la Regla Fiscal y tramitar una nueva Ley Marco de Empleo Público.
Entre tanto, a fin de reforzar futuras gestiones, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, con fecha 23 de julio de 2020, instó “a todos los Gobiernos a cooperar con el Relator Especial y a prestarle asistencia en el desempeño de su cometido, a facilitarle toda la información necesaria que solicite, a responder sin dilaciones indebidas a las comunicaciones que les haga llegar, y a considerar la posibilidad de acceder a sus solicitudes para visitar sus países y de poner en práctica sus recomendaciones”.
Pocos meses después, en la misma línea, la citada Relatoría Especial, mediante la nota OL CRI 3/2020 de 27 de octubre de 2020, aborda de nuevo el problema judicial de Costa Rica, para recomendar: “2. Que se impulsen los esfuerzos necesarios para cesar las amenazas a la independencia judicial causadas por intromisión en la autogestión del poder judicial, la regresividad de derechos sociales y económicos y que se adopten las medidas de derecho interno que sean necesarias para dejar sin efecto, y haciendo cesar, los actos causantes de las violaciones a la independencia judicial aquí establecidas. 3. Exhortar al Estado de Costa Rica a adecuar su legislación a los principios y garantías de la independencia judicial consagrados internacionalmente y resolver lo antes posible las acciones constitucionales que ponen en entredicho ciertas leyes”.
Acogiéndose a una ‘invitación abierta’ de la Cancillería costarricense (Oficio DGPE-838-2019 de 29 de agosto de 2019), la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos anunció la intervención del Relator Especial Diego García Sayán en la sesión de Corte Plena del 24 de mayo de 2021, la cual fue agendada por la Secretaría de la Corte para las 9 am.; pero inesperadamente varios magistrados cuestionaron la intervención y finalmente votaron rechazándola por mayoría. ¿Cómo pudo pasar esto? Ese grupo mayoritario, con lujo de cinismo y desvergüenza, cometió la atrocidad de rechazar la intervención del Relator Especial que había sido gestionada por la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, pisoteando con ello reglas elementales de la. Comitas Gentium y colocándose al margen de la legalidad internacional, a la altura de un Daniel Ortega. Y lo hizo porque sabía que cualquier propuesta racional para modernizar la organización de la justicia, amenaza inexorablemente el poder al que dicho grupo se halla aferrado con uñas y dientes.
Aquí necesito volver atrás: la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial de 1997 creó los ‘letrados’ (abogados asistentes) de los magistrados (artículo 50) y autorizó a la Corte Plena (artículo 66) a formar comisiones permanentes, especiales y temporales; y estas novedosas disposiciones generaron cambios cualitativos insospechados en el paradigma y en el funcionamiento de la Corte misma, y de las Salas que la integran.
Por el III Informe del Estado de la Justicia, correspondiente al año 2018, nos enteramos de que ya entonces las magistradas y los magistrados, junto con gran cantidad de otros funcionarios judiciales y extrajudiciales, y de ciudadanos particulares, presidían o formaban parte de 134 comisiones dedicadas a una gran variedad de propósitos.
A la fecha de hoy, gran número de magistrados ha delegado en sus letrados el estudio de las causas y la redacción de las sentencias, actos que la Constitución y las Leyes les asignaron a ellos como su exclusiva función; y lo hacen para dedicar sus energías a la gestión de asuntos administrativos, parcial o totalmente ajenos a la misma. Y fue precisamente en vista de esas labores gerenciales que los magistrados decidieron, desde el año 2008, incrementar sus ya altos salarios.
En esas circunstancias, era fácil suponer una tendencia difusa a la preterición de las funciones judiciales. De modo que, cuando en enero de 2024 la jueza Silvia Elena Arce Meneses demostró que los magistrados de la Sala II, empezando por su Presidente Porfirio Sánchez, arrastraban una mora de años en la solución de numerosos asuntos de su competencia (aunque cada uno de ellos dispusiera de cuatro letrados a su servicio), lo que hizo fue revelar el cambio perpetrado de paradigma: al margen de la Constitución, un sector de los magistrados de la Corte (que excede los de la Sala II) ha perdido el rumbo, pero se niega a admitirlo: se niega a admitir su extravío. Y al igual que lo ocurrido con la visita del Relator Especial, contra toda razón, incluso contra el parecer de la Dirección Jurídica, contra jurisprudencia inequívoca de la Sala Constitucional, (Sesión 08-2024 de 26 de febrero de 2024), once magistrados se encierran en su negativa, y decretan que la promovente no está legitimada para pedir que se ventile la llaga.
Ahora tenemos que el mismo magistrado de marras, Porfirio Sánchez Rodríguez, sin intentar explicar su inexcusable atraso como juez, viene a pedir a la Asamblea Legislativa que el próximo 28 de agosto en curso lo reelija en su cargo por otros ocho años; y con esta noticia nos percatamos de que, de alguna manera, después de todo lo narrado, con este último caso se está cerrando una especie de círculo infame, porque es evidente que la candidatura del magistrado Sánchez fue decidida políticamente con anterioridad a la votación, y que, por encima de eso, él no se ha molestado siquiera en cumplir sus auténticas obligaciones. Generalmente no resultaba fácil no reelegir a un magistrado, pero las cosas pueden presentarse diferentes ahora que el voto es público y motivado. Son muchas y muy serias las inconsistencias del candidato Porfirio, las denuncias de su inconducta, acumuladas desde tiempos anteriores a su designación: en conjunto nos indican que ésta fue un desacierto, obra de la politiquería. Esto… ¿quién querrá refutarlo en el Plenario?
La Universidad de Costa Rica invita a toda la población universitaria y al público en general a la conferencia titulada Análisis Crítico de la Metodología en la Medición de los Aportes del Trabajo Doméstico y de Cuidados en Costa Rica, en el marco del 45º aniversario del Posgrado en Sociología.
Detalles del Evento:
Conferencia del II ciclo lectivo del año 2024.
Fecha: Martes 27 de agosto de 2024
Hora: 3:00 p.m.
Lugar: Universidad de Costa Rica, Mini Auditorio Aula 609, Facultad de Ciencias Sociales
Expositoras:
M.Sc. Irma Sandoval Carvajal: Investigadora y docente del Instituto de Estudios Sociales en Población (IDESPO) de la Universidad Nacional y de la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica.
M.Sc. María Leonela Artavia-Jiménez: Economista, docente e investigadora de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional.
La conferencia se desarrollará de forma presencial, pero también será transmitida en vivo a través de las redes sociales de las siguientes entidades:
– Canal de Televisión de la Facultad de Ciencias Sociales
– Maestría Centroamericana en Sociología
– Asociación Centroamericana de Sociología
– Colegio de Profesionales en Sociología de Costa Rica
– Posgrado en Sociología, Universidad Nacional de Honduras
– Instituto de Estudios Sociales en Población (IDESPO), UNA
¡No se pierda esta oportunidad única de profundizar en la medición del trabajo doméstico y de cuidados y de celebrar un importante aniversario en el campo de la sociología!
Contexto del despido: Sandra Rojas Godoy, integrante de la junta directiva de SITRAP desempeñaba un papel activo y de liderazgo en la finca Duacarí Dos, propiedad de la Corporación de Desarrollo Agrícola del Monte S.A. En marzo de 2016, Sandra fue despedida de su puesto en la finca. El motivo alegado por la empresa fue una supuesta incapacidad de Sandra para realizar sus labores debido a problemas de salud.
Realidad del caso: Aunque la empresa citó problemas de salud, Sandra era capaz de desempeñar varias tareas en la finca. La verdadera razón detrás del despido estaba relacionada con su participación activa en el sindicato y su influencia como lideresa sindical.
Liderazgo sindical: Sandra Rojas es una figura destacada en el sindicato SITRAP. Su carisma y liderazgo la hicieron prominente en la finca, lo que pudo haber generado tensiones con la administración de la empresa, ocasionando represalias contra ella. El despido fue percibido como una represalia por su activismo sindical, lo que representa un caso de injusticia laboral.
Acciones legales: Sandra, junto con el departamento legal de SITRAP y el abogado Jorge Luis Barbosa Jiménez, presentó una demanda en el Juzgado de Trabajo.
Resultado legal: El tribunal falló a favor de Sandra en todas las instancias. Finalmente, la Sala Segunda de la Corte Suprema de Justicia de San José ordenó la reinstalación de Sandra en su puesto y el pago de los salarios que dejó de recibir durante el tiempo que estuvo despedida.
Reintegro: Sandra fue reincorporada a su puesto de trabajo después de 8 años y medio, en 2020, siguiendo la orden del juzgado.
El caso es considerado un gran triunfo tanto para Sandra Rojas como para el sindicato SITRAP, demostrando que, a pesar de la duración de los procesos legales, es posible lograr justicia con perseverancia.
Mensaje para los trabajadores y las trabajadoras: La resolución del caso envía un mensaje claro a los trabajadores y a la empresa sobre la importancia de respetar los derechos laborales y las consecuencias de las acciones ilegales y discriminatorias.
Fortalecimiento de SITRAP: El éxito en este caso fortalece la posición de SITRAP en la defensa de los derechos laborales, incentivando a otros trabajadores a afiliarse y buscar apoyo en los sindicatos.
Reflexiones de Sandra Rojas: Sandra expresó su gratitud hacia Dios y SITRAP por haber logrado justicia en su caso. Hizo un llamado a sus compañeros a afiliarse a los sindicatos, especialmente a SITRAP, como una vía para proteger sus derechos y asegurar un apoyo legal efectivo en situaciones laborales difíciles.
El caso de Sandra Rojas no solo representó un triunfo personal y para el sindicato, sino que también sentó un precedente importante en la lucha por los derechos laborales en la finca Duacarí Dos y en la región. Este resultado demuestra el poder de la organización sindical y la importancia de la justicia en el ámbito laboral.
El Frente de Lucha por la Defensa de la Educación Pública invita a todas las personas habitantes del país y a los movimientos sociales, a salir en defensa de la Educación Pública y apoyar esta lucha social, sumándose a la Marcha Nacional el miércoles 28 de agosto, así como a las marchas regionalizadas el jueves 29 de agosto de 2024.
Los invitamos a estar atentas a los llamados de lucha que el Frente de Lucha por la Defensa de la Educación Pública organiza para defender el mandato constitucional de un 8% para la educación pública, así como el Derecho Humano a la Educación en todos sus niveles.
El próximo 28 y 29 de agosto se llevará a cabo una Movilización Nacional por la Educación Pública y la Agenda Social de Costa Rica. El evento está convocado bajo el lema «¡Educación hoy, paz mañana!» y forma parte del Pacto Nacional por la Educación Pública, una iniciativa que busca defender y fortalecer el sistema educativo del país y su agenda social.
El 28 de agosto, la movilización se realizará en San José a partir de las 8:00 AM, mientras que el 29 de agosto se llevarán a cabo manifestaciones en distintas regiones del país a partir de las 9:00 AM. Este movimiento cuenta con el respaldo de una amplia coalición de organizaciones y entidades, entre ellas sindicatos, organizaciones productivas, asociaciones de estudiantes, federaciones universitarias y grupos de profesionales, quienes se han unido para expresar su apoyo a la educación pública y a políticas que promuevan el bienestar social.
El objetivo de la movilización es presionar para que se mantengan y amplíen los recursos destinados a la educación pública, así como defender los derechos sociales que están siendo debatidos en la agenda política del país. Los organizadores destacan la importancia de la participación ciudadana para garantizar que la educación y la justicia social continúen siendo pilares fundamentales en el desarrollo de Costa Rica.
Compartimos el llamado de Omar Córdoba, dirigente del sector agropecuario e integrante de la UNAG:
Kendy Chacón, secretaria general de AFITEC, sindicato del Instituto Tecnológico de Costa Rica, también convoca a participar en la lucha por el presupuesto por la educación pública y la agenda social.
Se recuerdan las palabras de José Martí “El pueblo más feliz es el que tenga mejor educados a sus hijos, en la instrucción del pensamiento y en la dirección de los sentimientos«.
El próximo miércoles 28 de agosto, a las 6:00 PM, se llevará a cabo un foro virtual titulado «Crisis Ambiental en el Refugio Gandoca-Manzanillo», que será transmitido en vivo a través de la página de Facebook SURCOS Digital.
Esta actividad contará con la participación de tres panelistas: Ariel Robles, diputado; Marta Castro, presidenta del Comité de Vigilancia de los Recursos Naturales (COVIRENA) del Caribe Sur; y Silvia Matamoros, licenciada en Derecho y ecologista. La moderación estará a cargo del doctor José María Gutiérrez, de la Alianza por una Vida Digna.
El foro, organizado por el Frente Nacional de Lucha (FNL) y la Alianza por una Vida Digna tiene como objetivo abordar la situación crítica que enfrenta el Refugio Gandoca-Manzanillo, una zona de gran importancia para la biodiversidad en la región caribeña de Costa Rica.
Se comentarán los desafíos ambientales actuales, las amenazas a la conservación de este refugio, y las posibles soluciones para proteger este valioso ecosistema.
Este evento se enmarca dentro de los esfuerzos de diversas organizaciones y activistas por sensibilizar a la población sobre la necesidad urgente de proteger los recursos naturales y promover un desarrollo sostenible en el país.
Luchemos todos por Cahuita, hasta el último respiro de vida.
Bernardo Archer Moore
Se entiende claramente que la Ley 35 del 5 de julio de 1915 es una norma que reconoce y protege los derechos de propiedad privada de los habitantes de la Comunidad Tribal Costera Afrodescendiente de Cahuita, sobre sus tierras y recursos naturales, con excepción del mineral en el subsuelo; esto, sin distinción de etnia o lugar de origen de los propietarios.
El incumplimiento de esta ley por parte del Estado costarricense durante un período tan prolongado, ha traído graves consecuencias económicas para esta comunidad Tribal, sus raíces y la preservación integra de su cultura y forma de vida.
Algunos puntos a considerar sobre el incumplimiento de la Ley 35 de 1915 por parte del Estado incluyen:
1. Derechos Tribales:
La Ley 35 reconoce los derechos territoriales de la comunidad Tribal Costera y garantiza la protección de sus tierras ancestrales. El incumplimiento de esta ley ha puesto en riesgo la supervivencia de esta comunidad y su identidad cultural.
2. Conservación Ambiental:
Con mucha frecuencia las tierras tribales e indígenas se encuentran en áreas de gran importancia ambiental y ecológica; y el caso del poblado de Cahuita no es una excepción.
Por lo que el incumplimiento de la supra citada Ley 35 ha provocado una degradación sistemática y continua de estos ecosistemas y la pérdida de la biodiversidad.
3. Conflictos Sociales:
El incumplimiento de la ley de marras ha generado conflictos entre los propietarios de tierras de la comunidad y las políticas de desarrollo de las entidades estatales, como lo es el caso de los Planes de Desarrollo Costeros y Cantonales, lo cual afecta la convivencia pacífica y la estabilidad social en la comunidad.
4. Responsabilidad del Estado:
Es responsabilidad del Estado velar por el cumplimiento de la Ley 35 y proteger los derechos de la Comunidad Tribal de Cahuita. Por lo anterior, el incumplimiento de la misma puede considerarse una violación a los derechos humanos de los habitantes de esta comunidad.
En resumen, es crucial confrontar de manera inmediata el incumplimiento de la Ley 35 de 1915 por parte del Estado para proteger los derechos ancestrales de propiedad privada en la zona costera de la comunidad de Cahuita; así como conservar los recursos naturales.
Se requiere que el Estado respete y cumpla con las leyes que protegen los derechos de los pueblos indígenas y tribales, y fomente un diálogo constructivo para encontrar soluciones justas, sostenibles y sobre todo, reparadoras de los daños causados por su incumplimiento.
La lucha debe centrarse en el cumplimiento de la Ley de Cahuita de 1915 y el Convenio 169 de la OIT.