Una comisión especial legislativa, paradójicamente, la de Derechos Humanos, acordó solo con los votos del partido de gobierno, abrir una investigación contra el dirigente del Frente Amplio Ariel Robles por declaraciones llamando a manifestarse contra los recortes al presupuesto universitario.
De acuerdo con la Constitución Política, las comisiones legislativas pueden investigar a servidores públicos sobre actos relacionados con el ejercicio de su cargo, pero respecto de las personas privadas no tienen absolutamente ninguna competencia para investigarlas por sus actos u opiniones políticas. Existe sobre eso un límite infranqueable.
Cuando el poder adquiere o se otorga para sí la facultad o capacidad de investigar a las personas por la expresión de sus opiniones, estamos ante un régimen autoritario que limita las libertades de opinión y de expresión. Estaríamos entrando en un régimen totalitario al mejor estilo de las dictaduras.
En la década de los cincuenta, en plena Guerra Fría, surgió el macartismo, así llamado porque fue encabezado por el senador Joseph McCarthy, caracterizado por una práctica pública de acusaciones a muy distintas personas de ser simpatizantes del comunismo, agentes subversivos o traidores a la patria, realizadas sin ningún fundamento o pruebas y sin debido proceso.
Este es el método que el chavismo pretende introducir desde la Asamblea Legislativa: la vendetta o venganza pública sin mayores derechos contra un ciudadano que es una persona privada, por la expresión de sus ideas o pensamiento.
La expresión de las ideas conlleva la responsabilidad por las consecuencias que de ellas se puedan derivar. Y para eso están los tribunales. Si alguien considera que esas manifestaciones atentan contra los bienes jurídicos protegidos por el Código Penal, pueden acudir a los tribunales. Es el mecanismo en un Estado de derecho.
Pero de ahí a llevar a un ciudadano, que en su carácter particular ha expresado sus opiniones, ante una comisión legislativa, para, sin mayores garantías, ser sometido a una investigación, es la más clara y brutal violación a los principios y derechos constitucionales: esa sigue siendo la ruta del chavismo, la ruta del fascismo.
Las elecciones israelíes del próximo 27 de octubre podrían poner fin a la larga era política de Benjamin Netanyahu. Pero, independientemente de quién gane, las expectativas palestinas de un cambio sustancial son muy limitadas, porque el problema no es quién gobierna Israel, sino el desplazamiento de todo su sistema político respecto de la cuestión palestina.
Juan Carlos Cruz Barrientos para SURCOS
Israel celebrará elecciones generales el próximo 27 de octubre. Buena parte de la atención internacional está concentrada en la posibilidad de que Benjamin Netanyahu pierda el poder después de haber dominado la política israelí durante buena parte de las últimas tres décadas.
Para los palestinos, sin embargo, se trata de qué pueden esperar de un cambio de gobierno en cuanto al rumbo en la política israelí hacia Palestina. Las reacciones provenientes del campo palestino están marcadas por el escepticismo y la prudencia. No porque las elecciones sean irrelevantes, sino porque existe la percepción de que las principales fuerzas políticas israelíes comparten posiciones fundamentales sobre seguridad, asentamientos y rechazo a la creación de un Estado palestino independiente.
En otras palabras, Netanyahu puede perder sin que desaparezca el consenso político que se ha construido alrededor de la cuestión palestina. Las diferencias entre Netanyahu y sus principales adversarios son importantes en asuntos como la democracia israelí, la relación entre religión y Estado, el servicio militar de los sectores ultraortodoxos, la corrupción y el funcionamiento de las instituciones, pero esas diferencias se reducen considerablemente cuando se habla de Palestina.
Reuters señalaba el 22 de octubre que tanto Netanyahu como su principal rival, el exjefe militar Gadi Eisenkot, se oponen actualmente a la creación de un Estado palestino independiente. Ambos defienden además que Israel conserve el control último de seguridad sobre el territorio situado entre el río Jordán y el Mediterráneo.
La coincidencia no termina allí. Naftali Bennett, otro de los dirigentes importantes de la oposición, también rechaza un Estado palestino y la evacuación de los asentamientos. De esta manera, aunque los adversarios de Netanyahu prometen un nuevo comienzo para Israel, en asuntos centrales de seguridad y territorio comparten posiciones que limitan las expectativas palestinas de un cambio fundamental.
Esta percepción explica buena parte del escepticismo expresado por dirigentes y analistas palestinos durante la campaña: si cambia el gobierno pero permanecen las premisas fundamentales de la política hacia Palestina, el cambio electoral puede ser importante para Israel sin ser decisivo para los palestinos.
La paz ha desaparecido del centro de la campaña
Quizá uno de los datos más reveladores de estas elecciones sea precisamente aquello de lo que casi no se habla. Durante los años noventa, el conflicto palestino-israelí y la posibilidad de alcanzar la paz dividían profundamente a la sociedad israelí. Tres décadas después, la situación es muy diferente.
Un análisis publicado por The Jerusalem Post señala que la paz está prácticamente ausente de la campaña electoral de 2026. Pocos candidatos ofrecen una visión sobre las futuras relaciones con los palestinos y mucho menos un camino para resolver políticamente el conflicto. Según datos del Peace Index de la Universidad de Tel Aviv citados por ese medio, apenas un 29% de la población judía israelí apoyaba en julio alguna forma de negociación con la Autoridad Palestina. El dato resulta significativo porque permite comprender que el problema no puede atribuirse exclusivamente a Netanyahu.
La derecha israelí no solamente ha ganado elecciones. Durante las últimas décadas consiguió desplazar hacia la derecha una parte considerable del sentido común político del país. Posiciones que hace treinta años pertenecían fundamentalmente a la derecha nacionalista —el rechazo de un Estado palestino, la expansión de los asentamientos y el mantenimiento indefinido del control militar sobre los territorios ocupados— han penetrado progresivamente en el centro político.
Un examen reciente de las votaciones de la Knesset muestra que, en varias decisiones relacionadas con Palestina, partidos de oposición han coincidido con la derecha gobernante en asuntos como el rechazo de la estatalidad palestina y medidas contra la UNRWA. Por eso Netanyahu podría perder las elecciones y, sin embargo, sobrevivirle buena parte del paradigma político que contribuyó a consolidar.
Los palestinos saben que los matices existen
Pero sería un error concluir que para los palestinos «da lo mismo» quién gane. Las diferencias entre un gobierno y otro pueden tener consecuencias concretas y, en determinados casos, decisivas para la vida cotidiana.
Un gobierno menos dependiente de la extrema derecha podría contener la expansión de determinados asentamientos, reducir la tolerancia hacia la violencia de los colonos y abrir algunos espacios políticos hoy cerrados. Para una comunidad palestina amenazada por la confiscación de sus tierras, para una familia expuesta a la violencia de los colonos o para quienes intentan permanecer en sus viviendas, esas diferencias no son menores.
La socióloga palestina Areej Sabbagh-Khoury plantea precisamente esta distinción: las elecciones difícilmente transformarán por sí mismas la naturaleza fundamental del sistema, pero los diferentes gobiernos sí pueden modificar las condiciones en las que los palestinos viven, se organizan, protestan, defienden sus instituciones y permanecen en su tierra. Por eso el escepticismo palestino no debe confundirse con indiferencia. Una elección puede no producir emancipación y, sin embargo, ampliar o reducir las posibilidades de resistencia.
Gaza: la seguridad israelí sigue ocupando el centro, mientras sigue el genocidio
Las diferencias entre los principales candidatos se estrechan todavía más cuando se observa Gaza. Netanyahu y Eisenkot coinciden en que las fuerzas israelíes no deben retirarse completamente mientras Hamás no sea desarmado y ambos contemplan recurrir nuevamente a la fuerza militar para conseguirlo.
Eisenkot propone que Hamás deje de gobernar Gaza en un plazo de 18 meses, ya sea mediante el marco impulsado por Estados Unidos o mediante acciones militares. Así, la discusión electoral se concentra fundamentalmente en cómo garantizar la seguridad israelí y quién puede hacerlo mejor, mientras ocupa un lugar mucho menor la cuestión del derecho del pueblo palestino a decidir soberanamente su propio futuro. Esta es una de las principales limitaciones de las elecciones vistas desde Palestina.
Más allá de Netanyahu
Durante demasiado tiempo la política israelí hacia Palestina se ha explicado fundamentalmente a partir de la personalidad de Netanyahu y de su alianza con la extrema derecha. Esa explicación ya resulta insuficiente.
Netanyahu ha sido una figura decisiva en la derechización de Israel, pero las posiciones que representa han penetrado mucho más profundamente en la sociedad y en el sistema político.
Por eso la permanencia de Netanyahu no es la preocupación palestina. La cuestión fundamental es si alguna de las fuerzas con posibilidades reales de gobernar está dispuesta a modificar las condiciones estructurales que han hecho posible la ocupación, la expansión de los asentamientos y la fragmentación territorial palestina.
Hasta ahora, la respuesta parece ser negativa. La posibilidad de terminar con la ocupación, desmontar los asentamientos y reconocer plenamente el derecho palestino a la autodeterminación prácticamente ha desaparecido del horizonte inmediato de las principales fuerzas con posibilidades de gobernar.
¿Qué cambia entonces para Palestina? Puede cambiar mucho en el terreno concreto y muy poco en el terreno estructural. Puede cambiar el primer ministro. Puede desaparecer del gobierno la extrema derecha más radical. Puede disminuir la tolerancia hacia la violencia de los colonos. Pueden abrirse espacios políticos hoy cerrados. Pueden modificarse las condiciones de vida y de resistencia de miles de palestinos.
Todo eso importa, pero mientras permanezcan la ocupación, la expansión territorial de los asentamientos, la fragmentación de Cisjordania, los ataques cotidianos contra Gaza y la negativa a reconocer efectivamente el derecho palestino a la autodeterminación, la cuestión fundamental seguirá sin resolverse y por eso el escepticismo que llega desde Palestina está más que fundamentado.
Las elecciones del 27 de octubre pueden ser históricas para Israel y producir una modificación importante en su vida política. Pero para el pueblo palestino la pregunta decisiva no es simplemente quién gana las elecciones, sino qué proyecto político está dispuesto a reconocerlo como sujeto de derechos, como pueblo y como protagonista de su propio futuro.
El verdadero cambio para Palestina comenzaría cuando la autodeterminación palestina dejara de ser una cuestión marginal o una concesión negociable y pasara a constituir un principio fundamental de cualquier proyecto político para el futuro de la región.
Imagen: Un niño palestino y un soldado israelí frente al muro israelí en Cisjordania. Foto de Justin McIntosh / Wikimedia Commons.
Las afirmaciones y datos utilizados en este artículo se sustentan en las siguientes fuentes periodísticas, académicas y de investigación:
Referencias:
* Obeid, Lina, & Uriel-Beeri, Tamar. (22 de octubre de 2026). How would a Netanyahu election loss change Israel’s policies toward the Palestinians? Reuters.
* Eglash, Ruth. (22 de octubre de 2026). The Palestinian issue once defined Israeli elections. Now no one’s talking about it. Jewish Telegraphic Agency (JTA). Reproducido por The Jerusalem Post.
* Rosler, Nimrod, & Yakter, Alon. (julio de 2026). Peace Index July 2026. Tel Aviv University, The Peace Index Project.
* Sabbagh-Khoury, Areej. (12 de agosto de 2026). Amid genocide, Palestinian participation in Israel’s elections must be reimagined. +972 Magazine.
* Graham-Harrison, Emma. (18 de octubre de 2026). There’s a lot of racism, a lot of hatred: Far right gains predicted as Israel heads to the polls. The Guardian.
Nicolas Boeglin Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho UCR nboeglin@gmail.com Una versión en francés de este mismo texto está disponible en este enlace.
Introducción
Se acaban de cumplir hace pocos días tres años desde el inicio de las operaciones de destrucción total de la Franja de Gaza por parte de Israel, en «venganza» al ataque perpetrado por Hamás el 7 de octubre del 2023: se trata de operaciones militares que se advirtió en su momento que iban rápidamente a degenerar en el «asedio total» anunciado por las mismas autoridades militares israelíes, y ello desde el mismo mes de octubre del 2023 (Nota 1).
Este extracto de una intervención del delegado de Palestina ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas merece ser recordado, al haberse dado a conocer en una sesión urgente del máximo órgano de Naciones Unidas, el 16 de octubre del 2023:
«Lo que está ocurriendo en Gaza no es una operación militar, es una agresión a gran escala contra nuestro pueblo. Son masacres contra civiles inocentes. Nada en el derecho natural ni en el derecho internacional permite atacar a civiles y perpetrar contra ellos ataques tan indiscriminados y bárbaros” (intervención realizada por el representante de Palestina ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en su sesión del 16 de octubre del 2023: véase acta S/PV/9439, en página 9).
Esta verdadera masacre a gran escala de carácter punitivo contra civiles no se ha logrado frenar en estos últimos tres años: califica jurídicamente como un genocidio, siempre en curso, así como una serie de crímenes de guerra que persisten, según expertos y diversos órganos de Naciones Unidas. Las órdenes de arresto contra el primer ministro israelí y su ex ministro de Defensa por parte de la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya se mantienen vigentes desde noviembre del 2024, pese a la intensa campaña de intimidación que Estados Unidos está propiciando contra la justicia penal internacional de La Haya.
Foto de escolares en una escuela en Gaza al reinicio del ciclo lectivo, extraída de la portada del informe de Naciones Unidas sobre la situación humanitaria en el territorio palestino al 2 de octubre disponible en este enlace.
Naza un documental que revela secretos militares israelíes
El reciente documental Naza producido por un grupo de valientes periodistas de investigación en Israel (véase notasuscrita por ambos, publicada el 10 de septiembre en el medio digital israelí Magazine+972) viene a revelar al mundo aspectos desconocidos de la maquinaria militar de destrucción israelí en Gaza a partir del uso de programas informáticos e inteligencia artificial.
Esta película es también un documental sobre el proceso de deshumanización institucionalizada que impera en el seno del aparato militar y en buena parte de la misma sociedad israelí.
Más precisamente ¿qué son los denominados «NAZA»? Se trata en realidad no de una palabra, sino de un acrónimo hebreo, que constituye el título de este valioso documental dirigido por los periodistas de investigación israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor. La sigla «NAZA» hace referencia, en el seno del ejército israelí, a un acrónimo usado entre oficiales militares para referirse al número de bajas civiles estimadas o confirmadas en caso de un ataque aéreo: “NAZA 10” refiere a diez civiles que serán ultimados para alcanzar un solo objetivo militar (un presunto integrante del Hamás), “NAZA 500” multiplica por 50 la cifra anterior, siempre para aniquilar a un solo objetivo militar identificado. ¿Como así? Como se lee.
Este documental recoge el testimonio de un total de 24 militares de cierto rango (pilotos, integrantes de la unidad 8200, integrantes de batallones de infantería y en la parte final del documental, miembros del departamento político del ejército israelí denominado «departamento Bibi«, un departamento particularmente preocupado por la justicia penal internacional de La Haya): se trata de entrevistas realizadas por la noche, en las azoteas de edificios en Tel-Aviv.
Este documental se ha estrenado recientemente en las principales capitales europeas (véase enlace) en este mes de octubre del 2026.
La desesperación de las actuales autoridades de Israel es tal con respecto al contenido de este documental, que han prohibido su proyección en Israel, han propuesto una ley que retire la nacionalidad a cualquier periodista que critique el ejército israelí y han anunciado que sancionarán a los militares que dieron sus testimonios (véanse esta nota de TheGuardian y esta notade France24): el pequeño detalle que omiten estas gesticulaciones ya habituales del aparato estatal israelí, es que las identidades de estos militares israelíes fueron omitidas y sus voces modificadas para realizar este documental sin exponerlos a represalias.
A su vez, las reacciones iracundas registradas en Israel contra estos dos directores confirman el poder del periodismo de investigación y el valor de algunos comunicadores para enfrentarse al poder político: fue este mismo equipo de periodistas israelíes con acceso a documentos confidenciales del aparato militar israelí que dieron a conocer al mundo el uso del programa informático “Lavender” en Gaza (véase artículo publicado en Magazine+972 en abril del 2024 titulado “Lavender’: The AI machine directing Israel’s bombing spree in Gaza”).
A nivel internacional, el gremio cinematográfico ha organizado su apoyo: una iniciativa ya firmada por más de 900 directores de cine en todo el mundo denominada «We are Naza too«, amenaza con volver aún más desesperadas de lo que ya están a las actuales autoridades de Israel (véase notade prensa de ElDiarioVasco).
Gaza, Israel y comunicación: el papel de la Hasbara
Para entender mejor cómo es que se logra aniquilar a 2, 3 millones de habitantes en Gaza en la indiferencia de muchos en diversas partes del mundo desde el 7 de octubre de 2023, hay que remitirse a uno de los pocos libros publicados en el 2025 en Francia sobre el tema, por un reconocido especialista, y que se titula:
«Permis de tuer. Gaza: génocide, négationnisme et Hasbara» (véase enlace).
El capítulo 7 (páginas 113-137) sobre la denominada «Hasbara» (Nota 2) está disponible (texto integral) en este enlacey su lectura es muy recomendada: este capítulo detalla los mecanismos y los relevos en salas de redacción, emisiones de radio y televisión galas con los que pueden contar Israel y sus influyentes círculos de influencia en Francia. Con, en la parte final, un llamativo gráfico sobre los reiterados viajes de diputados y de senadores franceses a Israel. Un estudio muy similar en otras latitudes, pormenorizado para cada país, resultaría de gran interés, en particular en el caso de América Latina: un cerco informativo tan compacto y generalizado, y que persiste en no cuestionar mayormente las atrocidades de Israel en Gaza, durante ahora más de tres años, debe tener una explicación.
Es de notar que recientemente, Israel decidió multiplicar por cinco el presupuesto asignado anualmente a la «Hasbara» (véase nota del 30 de abril del 2026 del TimesofIsrael), lo cual denota la intensidad del esfuerzo de Israel por intentar convencer con una narrativa a su favor a muchos en todo el mundo. Siempre en relación con los recursos asignados para «explicar» al mundo lo que ocurre en Gaza desde la «Hasbara», esta otra nota del medio israelí, TimesofIsrael, del 29 de diciembre de 2024, detallaba ya que:
«Under the new budget, the Foreign Ministry will receive $150 million, on top of what it gets for its existing activities, for what’s officially known as public diplomacy, or hasbara in Hebrew. That sum is more than 20 times what such efforts have typically been allotted in past years«.
Una extraña sensación desde hace tres largos años
Y es que desde hace más de tres años, la responsabilidad de los medios de prensa plantea algunas interrogantes muy válidas en cuanto al tratamiento de la cobertura periodística sobre lo que ocurre en Gaza, y ha interpelado a algunos pocos especialistas (Nota 3), que han detectado algunas extrañas coincidencias compartidas por muchas salas de redacción en el mundo, en las que:
– se reproduce, total o parcialmente, la versión oficial que brindan las autoridades militares o políticas israelíes;
– se siembra la duda sobre cualquier información procedente directamente de personas que viven en Gaza;
– se interrumpe o cuestiona a expertos invitados a participar en radio o televisión cuando utilizan ciertos términos jurídicos que desagradan a Israel, con en muchas entrevistas, “expertos” invitados que dejan de serlo y el locutor que se transforma súbitamente en “experto” en materia legal;
– se minimiza, mediante un lenguaje eufemístico, el sufrimiento de la población civil palestina.
Además, mientras que se omite señalar que la ayuda humanitaria urgente que necesita esta población civil extenuada que vive en refugios improvisados, lleva tres años bloqueada por Israel, se insiste con imágenes que dan la vuelta al mundo cuando solamente unos pocos convoyes humanitarios son autorizados por Israel a entrar a Gaza.
Finalmente, la denominada «doctrina Hannibal» de Israel y las muertes que causó su aplicación el mismo 7 de octubre del 2023 con respecto al saldo de víctimas israelíes registradas esa misma fecha, no se ha investigado ni casi se ha mencionado en estos tres largos años: véanse al respecto esta notadel 2024 del TimesofIsrael y esta reciente emisión del Zeteo al respecto, difundida el 22 de octubre del 2026.
La indecencia de algunos
En cuanto a las cifras exactas sobre el número de víctimas palestinas en Gaza, ya en noviembre de 2023, una de las más reconocidas especialistas en Francia sobre Oriente Medio denunciaba el carácter «indecente» de ponerlas sistemáticamente en tela de duda, durante un programa de televisión (véase vídeo).
¿»Indecente«? Es la palabra usada, el texto no contiene ningún error: «indecente«.
En nuestro caso, tuvimos la posibilidad de explicarle al cónsul de Israel en Costa Rica que este argumento no tenía mayor asidero (al coincidir las cifras del Hamás con las de comisiones de investigaciones posteriormente creadas de Naciones Unidas con respecto a las ofensivas militares en Gaza del 2009 y del 2014) de una manera tal que, al parecer, lo incomodó ya que no quiso continuar la discusión, en un programa radial en el que participamos en el mes de noviembre del 2023 al día 52 de la ofensiva israelí iniciada desde el mismo 7 de octubre del 2023: véase video, después de que el locutor le indicara al distinguido diplomático israelí un:
“Amir, Amir, no me obligue a decirlementiroso”.
(mn. 2:03:40 en adelante).
En su alocución ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas del 15 de octubre del 2026, el representante de Palestina detalló el tratamiento diferenciado cuando se trata de cifras relativas a víctimas palestinas en estos tres largos años (véase intervención completa en este video cuya visualización completa se recomienda).
Desde la perspectiva jurídica internacional, una reciente obra titulada «Gaza et le droit international» publicada en Bélgica por una reconocida jurista gala (véase enlaceque contiene el índice de su libro) detalla lo que no se ha querido escuchar en algunos programas de radio y de televisión en Europa en estos tres largos años. Si no estamos equivocados, es la única publicación analizada desde la estricta perspectiva jurídica internacional editada sobre Gaza en francés en estos tres años. Tanto desinterés por parte de muchos otros juristas, universitarios e investigadores galos o de habla francesa debe tener una explicación: el capítulo I de este libro, cuya lectura se recomienda, se titula precisamente «Les faits, la preuve et les stratégies de dissimulation«.
Naza: revelaciones escalofriantes sobre la maquinaria de aniquilación total de Gaza
Disimular y maquillar al resto del mundo lo que Israel está realizando en Gaza es objeto de redoblados esfuerzos por parte de todo el aparato estatal israelí, tanto militar como diplomático y político, desde la misma tarde/noche del 7 de octubre del 2023.
Este inusitado intento por parte de Israel de detener el «monopolio de la verdad» es analizado por Francesca Albanese en su último informe que tuvimos la ocasión de analizar (Nota4), y puede explicar aún más la reacción iracunda que ha provocado el documental «Naza» en Israel.
Este informe concluye con la siguiente frase:
«El periodismo deja de cumplir su función pública cuando se limita a reproducir las afirmaciones del poder en lugar de someterlas a un escrutinio riguroso».
Esta última frase de este informe de Francesca Albanese viene a explicarnos mejor lo que ha motivado a estos dos valiosos periodistas israelíes de investigación a realizar el documental Naza.
Foto extraída de esta nota de la BBC titulada «El tribunal de la historia nos juzgará. Y su conclusión será implacable con los que niegan que hay genocidio en Gaza»: Francesca Albanese, relatora de la ONU», edición del 19 de diciembre del 2024
Como siempre ocurre en estos casos, y ello en cualquier parte del mundo, cuando el periodismo de investigación se enfrenta al cerco y el discurso oficial que pretende mantener el poder político, las amenazas e intimidaciones de todo tipo salen a relucir. La técnica de la oficina del actual primer ministro israelí que consiste en vociferar en aras de intimidar a periodistas de investigación israelíes críticos con respecto al insensato accionar militar israelí en Gaza es sostenida y reiterada: ya se observó en mayo del 2026 (con respecto a abusos sexuales de integrantes del ejército contra detenidos palestinos – véase nota de la BBC), en septiembre del 2026 (con respecto a una investigación periodística del Haaretz sobre advertencias desde Emiratos Árabes Unidos pocos días antes del 7 de octubre del 2023 a las máximas autoridades de Israel – véanse esta nota de Swissinfo y esta otra nota de la BBC), y… se volvió nuevamente a verificar en el caso de los directores del documental Naza. Presentado durante la Bienal de Venecia del 2026, provocó una larga ovación de los presentes (véase nota de RSF al respecto).
Este documental en realidad no solamente atemoriza a círculos políticos y militares en Israel: como bien lo apunta desde el mismo titular este artículo publicado en el medio digital Magazine+972 en Israel, son muchos más sectores en Israel los que se sienten preocupados por el contenido de Naza.
– Naza en América Latina: unos sí, … otros no lo verán.
Es de notar que se anunció que este documental no se estrenará en Argentina (véase nota de prensa), y posiblemente tampoco en Paraguay: se trata de Estados cuyas autoridades se han convertido en «fichas útiles» de Israel en América Latina en los últimos años. Como se recordará, Paraguay procedió a trasladar su embajada de Tel-Aviv a Jerusalén el 12 de diciembre del 2024, en abierta y grosera violación al consenso internacional existente desde 1947 sobre el estatuto internacional particular de la Ciudad Santa (véase comunicado oficial de la diplomacia guaraní). Este 22 de octubre, finalmente en Argentina al parecer, algo se logró desentrabar y siempre se proyectará Naza el próximo fin de semana (véase nota de Clarín del 22 de octubre del 2026).
Naza ya se ha proyectado en muchas otras partes de América Latina, como en Brasil (véase volante), en México (véase nota de prensa), en Uruguay (véase nota de prensa) así como en Costa Rica: ello pese a la inusitada «saga» observada hace pocos días.
Naza en Costa Rica: historia de una saga
El estreno de este documental estaba previsto para el pasado 10 de octubre en la capital costarricense: fue sorpresivamente cancelado, sin explicación alguna por una sala de cine costarricense (véase al respecto esta nota del Semanario Universidad).
Otras salas de cine confirmaron posteriormente su total anuencia y disposición a proyectarlo en días posteriores, con lo cual las «gestiones» para impedir su proyección en Costa Rica fracasaron de manera bastante notoria para sus autores (véase nota de Delefoco).
Sobre estas últimas «gestiones«, agradeceríamos desde ya a nuestros estimables lectores ayudarnos a conocer un poco más en detalle el origen de las mismas, que según todo pareciera indicar, impresionaron a algunos directivos (y ello pese al reconocimiento internacional generalizado obtenido por este valioso documental): pueden si lo desean enviar los documentos que se consideren pertinentes o de utilidad a: cursodicr@gmail.com
Claro está, el cancelar a último momento esta proyección despertó el interés de muchos más en Costa Rica y se debe desde este punto de vista «agradecer» la publicidad adicional generada que detalla esta notapublicada en el medio digital Delfino.cr. Probablemente el mismo efecto multiplicador sea consecuencia de otra maniobra bastante burda que explica de manera muy detallada esta nota del programa radial Doble Check de la UCR y titulada «Impact Channel fabricó noticia sobre presión para exhibir ‘Naza’ en Cine Magaly«.
Las proyecciones observadas con una multitud esperando en las afueras del Cine Magaly el viernes 16 (primera función), el sábado 17 y al domingo 18 de octubre, fueron tales que muchos espectadores debieron posponer su cita con Naza al miércoles 21, con una afluencia igualmente muy numerosa de asistentes.
El alineamiento de las actuales autoridades de Costa Rica con Israel
Más allá de los temores de algunos círculos en Costa Rica con respecto a los efectos que pueda generar la proyección de este documental en salas de cine costarricenses, resulta oportuno precisar que las actuales autoridades de Costa Rica (y las anteriores correspondientes al período 2022-2026) se han alineado como nunca con Israel y con Estados Unidos, con una presidenta que considera ahora oportuno transferir la embajada de Costa Rica en Israel de Tel-Aviv a Jerusalén y aprobar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Israel: véanse al respecto este artículopublicado en El País (España) en mayo del 2026 así como nuestra nota publicada en septiembre del 2026 y titulada:
«Se puede fomentar el libre comercio … ¿ignorando obligaciones jurídicas internacionales? A propósito del trámite de aprobación del TLC entre Costa Rica e Israel«, disponible en este enlace.
Costa Rica se «destaca» también en todo el mundo por el hecho de que su Presidente hiciera mofa en una conferencia de prensa del drama indecible que vive la población en Gaza (véase notadel Semanario Universidad del 4 de julio del 2025): se trata del único jefe de Estado en el mundo registrado en burlarse de esta manera de la situación prevaleciente en Gaza en público (Nota 5).
Otro punto de igual manera «destacado» resulta del hecho que nunca antes un ministro de Relaciones Exteriores en ejercicio había recibido un premio como el premio «Jerusalén» (Nota 6) en el ejercicio de sus funciones (véase comunicadooficial del Ministerio de Relaciones Exteriores de Costa Rica del 24 de agosto del 2026). El titular de este artículopublicado en julio del 2026 en el Semanario Universidad permite entender mejor las motivaciones en algunos círculos para otorgarle este premio al que fue canciller de Costa Rica hasta su sorpresiva destitución el pasado 24 de septiembre, en plena Asamblea General de Naciones Unidas, días antes de pronunciar su alocución.
Un pequeño detalle sobre quiénes podrán y quiénes no podrán ver Naza en pantalla en una sala de cine en América Latina
El 17 de septiembre, al votarse una resolución sobre la participación de Palestina en la Asamblea General de Naciones Unidas, la delegación de Costa Rica optó por el siempre muy cuestionable «No Show» (véase nota del Semanario Universidad): esta resolución sobre la participación de los delegados palestinos a la sesión anual de la Asamblea General, se adoptó con 152 votos a favor y únicamente tres en contra: Estados Unidos, Israel y Paraguay.
Se abstuvieron los siguientes cuatro Estados: Colombia, Honduras, Panamá y Perú. Esta nota oficial de Naciones Unidas refiere al significado de esta votación en la que América Latina pareciera prestarse para satisfacer los caprichos de Israel y de Estados Unidos, violando este último las obligaciones jurídicas que derivan del acuerdo sede con Naciones Unidas suscrito en 1947.
Una América Latina tan solícita para no respaldar la plena participación de Palestina en Naciones Unidas en el mes de septiembre del 2026 tiene una explicación: las numerosas referencias a Israel y a las empresas israelíes de alta tecnología en esta entrevista publicada recientemente en Página12 y titulada «Cerimedo es una pieza de una red mucho más grande «sobre el escándalo del momento que sacude a la región, son parte de ella.
Será de interés verificar si el documental «Naza» se proyectará (o no se proyectará…) en salas de cine en los siguientes Estados que se abstuvieron en la precitada votación del 17 de septiembre: Colombia, Honduras, Panamá y Perú.
Siempre con relación a Costa Rica y a sus hacendosas autoridades cuando de Israel se trata, en el mes de septiembre el juez constitucional condenó al Estado por el arresto injustificado de dos estudiantes que llevaban consigo una bandera de Palestina durante el acto de traspaso oficial de poderes (véase nota del Semanario Universidad del 9 de septiembre del 2026): en la precitada nota, se indica que las aseveraciones de las fuerzas policiales ante el juez constitucional fueron desmentidas por los videos aportados como prueba.
A modo de conclusión
Hay que saludar la extrema valentía de los periodistas de investigación israelíes que realizaron el documental “Naza” para que el mundo descubra la faz oscura que Israel no desea que se conozca de su maquinaria destructora en Gaza. Debido al clima de odio y de violencia generado por las mismas autoridades israelíes en su contra, los dos directores de Naza han optado por permanecer fuera de Israel por un tiempo.
Infografía extraída de la Red de Solidaridad con Palestina en Costa Rica (véase enlace).
Muy lejos de los adjetivos “incendiario (a)” o “polémico(a)” leídos en algunos titulares de la prensa costarricense con respecto a Naza, este documental se desarrolla en la mayor quietud, con entrevistas pausadas en las que el silencio forma parte de las respuestas (algunas de ellas titubeantes), y con de vez en cuando bosquejos dibujados por los mismos entrevistados que detallan la maquinaria de destrucción israelí en una hoja de papel: se trata de entrevistas llevadas a cabo durante las cálidas noches de Tel-Aviv en las azoteas de algunos edificios escogidos, permitiendo burlar cualquier vigilancia o rastreo, con como ruido de fondo, el ruido que emana del tráfico nocturno en Tel-Aviv. Desde este último punto de vista, el documental es un ejemplo de profesionalismo de todo el equipo a cargo de la filmación, doblaje de las voces, disimulación de la identidad de los entrevistados, edición y producción, que debería de interesar a muchos periodistas de investigación en el resto del mundo.
Desde el punto de vista cinematográfico esta vez, la crítica ha sido muy favorable y Naza ha cosechado de manera unánime un éxito rotundo en las capitales en las que se ha proyectado (véase nota de The Guardian del 16 de octubre del 2026).
En cuanto a los temores de algunos círculos en Costa Rica con respecto a la proyección de este documental, la pregunta que muchos nos podemos hacer es la siguiente:
“¿Qué será lo que tanto les preocupa al proyectarse en Costa Rica una película ovacionada en Venecia hace unas semanas y que será probablemente ganadora de muchos más reconocimientos internacionales?”
Para disipar sus temores, y esperando que muchos más costarricenses (y no costarricenses) asistirán este próximo fin de semana a las nuevas proyecciones de Naza en Costa Rica (véase cartelera en nuestra sala de cine predilecta que se extiende, en el caso del documental Naza, al fin de semana del 24-25 de octubre del 2026 y el anuncio inicial del Cine Magaly saludado por su público), citaremos a modo de conclusión lo escrito recientemente en Francia por un filósofo israelí, Oded Balaban (universitario en la ciudad de Haifa) en su artículo publicado por AURDIP en Francia, titulado «Qui a fait Naza?«, y disponible en francés aquí:
«Volvamos a Picasso. Este Gobierno quiere acabar con el mensajero: despojarlo de su ciudadanía, procesarlo por traición, tacharlo de antisemita. Pero Abraham y Szor no «crearon» Naza en el sentido que importa: simplemente pulsaron el botón que indicaba «grabar». El autor de la película es aquel que ha vaciado el lugar de cualquier otra verdad posible: aquel que se negó a investigar el 7 de octubre, que cerró Gaza a los periodistas, que apartó a Sde Teiman y procesó al fiscal, que hizo de los «daños colaterales» y de la emigración «voluntaria» una política de Estado. A la pregunta «¿quién hizo Naza?», la respuesta es la misma que la de Picasso ante Guernica: nosotros no lo hicimos; lo hizo el Gobierno. Naza es el autorretrato de Israel —y ha sido pintado, trazo a trazo, por la misma mano que ahora intenta quemar el lienzo» (Nota 7).
– – Notas – –
Nota 1: En el mes de octubre, tuvimos la ocasión de referirnos al «asedio total» a Gaza anunciado por Israel, que se confirmaría semanas después de su anuncio, ampliado a bombardeos masivos en zonas urbanas densamente pobladas de Gaza: véase BOEGLIN N., «Voz experta: Ataque de Hamás desde Gaza yel «asedio total» de Gaza anunciado como respuesta israelí«, sitio oficial de la UCR, edición del 30 de octubre del 2023. Texto integral disponible aquí. Una versión anterior se publicó en ElMundo.cr, y ello desde el 10 de octubre del 2023 (véase texto).
Nota 2: La palabra hebrea Hasbara designa un conjunto de redes que, desde la diplomacia israelí, buscan orientar a la opinión pública, en procura de obtener una percepción siempre positiva en el exterior de Israel. De manera muy precisa, una publicación disponible en línea y titulada «Israel´s Hasbara Toolkit» (75 páginas, editada en el Reino Unido – véase enlace) detalla el abanico de juegos semánticos a aplicar: los especialistas en derecho internacional reconocerán con gran facilidad el juego semántico que se ha aplicado a su disciplina en innumerables artículos y columnas publicadas en estos tres años sobre Gaza, tanto en Costa Rica como en muchas otras partes del mundo (pp. 56-58).Para algunos de nuestros estimables lectores que descubren este término hebreo, véase este artículo de prensa publicado en Francia en el periódico Libération al respecto así como este artículo en español publicado por una universidad en Colombia, y este análisis similar escrito en inglés. Para artículos de corte más académico sobre la Hasbara, remitimos a este análisis muy detallado, que fue editado en el año 2016: AOURAGH M., «Hasbara 2.0 Israel´s Public Diplomacy in the Digital Era«, University of Westminster, 2016, 28 páginas. Texto integral disponible aquí; así como este artículo más reciente (2020): Jędrzejewska. K., «Hasbara: public diplomacy with israeli´s characteristics«, Torun International Studies, Vol. 13, 2020, Num. 1, pp. 105-118. Texto integral disponible aquí.
Nota 3: Este reciente reportaje de la cadena de noticias AlJAzeera (véase enlace) pone en evidencia las instrucciones internas en varias salas de redacción de grandes medios internacionales en Europa y en Estados Unidos para asegurar, desde hace ahora tres años, una cobertura periodística en la que se maquillen estas exacciones a repetición del ejército israelí y se minimice el daño sufrido por la población civil palestina: resulta notoria la reacción airada del locutor al uso del término «genocidio» por parte del entrevistado que se puede apreciar en este reportaje de la cadena de noticias catarí, y que debería interpelar a muchos en Europa, Canadá y en Estados Unidos, así como también en América Latina y en otras latitudes. Este otro reportajede la misma cadena difundido este 11 de octubre detalla lo maleable que algunos han resultado ser en la prensa norteamericana para favorecer la imagen de Israel.
Nota 4: Este nuevo informe de Francesca Albanese se titula:»La verdad bajo los escombros: los medios de comunicación en tiempos de genocidio / Truth under the rubble: media in the time of genocide / La vérité sous les décombres : les médias au temps du génocide «. El texto integral de este informe A/81/249 está disponible en este enlace(en francés) y en este otro (en inglés) y su lectura completa se recomienda. Un título en los tres idiomas reproducidos permite proceder a un interesante ejercicio: una rápida consulta con cualquier motor de búsqueda en la red sea en español, inglés o francés, evidencia la casi nula difusión de este último informe de Francesca Albanese en los grandes medios de información en lo que va de esta tercera semana del mes de octubre, pese a haber sido traducido en todos los idiomas oficiales de Naciones Unidas (véase enlace). Una explicación debería algún día salir a la luz del día en aras de explicar tan extraña y generalizada omisión por parte de las principales cadenas internacionales de información. Sospechamos que algunas plataformas digitales no son ajenas a esta omisión. La versión integral del texto en castellano del informe está disponible en este enlace. Se sugiere descargarlo para contar con una copia propia y no depender de nada para leerlo. En el punto 72, una mención interesará a los muchos espectadores que fueron masivamente a ver la película titulada La voz de Hind Rajab, una niña de Gaza de tan solo seis años cuyo nombre ha sido escogido por una fundación que rastrea, ubica y presenta demandas ante los tribunales nacionales e internacionales contra criminales de guerra israelíes que turistean por el mundo (véase sitio). En efecto, el punto 72 se lee de la siguiente manera: «72. Cuando ciertos hechos ya no pudieron seguir negándose ni “camuflándose”, la cobertura informativa con frecuencia omitió o minimizó la responsabilidad de Israel. Un análisis de contenido ha concluido que la BBC actuó de ese modo en el 83 % de los titulares pertinentes y The New York Times en el 65 %. Un ejemplo particularmente ilustrativo es el caso de Hind Rajab, asesinada por fuerzas israelíes, cuya muerte sigue siendo presentada por la BBC bajo el titular: “Hind Rajab, de 6 años, hallada muerta en Gaza días después de realizar llamadas pidiendo ayuda” «. Sobre los alcances de este informe, remitimos a nuestra nota BOEGLIN N.,“¿Cómo volver aceptable lo inaceptable? El último informe de Francesca Albanese sobre los medios de prensa y el genocidio en curso en Gaza”, 11 de octubre del 2026. Texto integral disponible en este enlace.
Nota5: Estas declaraciones del mandatario costarricense provocaron una reacción indignada de un intelectual de ascendencia judía radicado en Europa, que reportó el 3 de julio del 2025 esta nota de La Nación titulada “Respuesta de Rodrigo Chaves sobre niños en Gaza y TLC con Israel desata fuerte reacción de filósofo judío”. Dicho sea de paso, es este mismo intelectual el que ha sido invitado a impartir una conferencia magistral sobre Gaza que organizó la Facultad de Ciencias Sociales (FCS) de la UCR, el pasado 24 de septiembre; véase volanteasí como el video completo de la charla realizada, que se recomienda visualizar.
Nota 6: Usualmente los premios Jerusalén en América Latina vienen a premiar a profesionales de la comunicación, sean columnistas, analistas o periodistas: en el caso de Uruguay, el denominado «Premio Jerusalén» fue otorgado en el 2026 a un periodista (véase emisión de la televisión uruguaya). En el caso de Colombia, en el 2025, este mismo premio también fue otorgado a un periodista y columnista (véase enlace). Siempre con respecto a Costa Rica, este mismo premio fue otorgado a un exdiplomático en el año 2022 (véase nota de prensa), al parecer también comunicador.
Nota7: Traducción libre del francés al castellano realizada por el autor, Nicolas Boeglin, del siguiente extracto original publicado en Francia:
«Revenons à Picasso. Ce gouvernement veut tuer le messager : le dépouiller de sa citoyenneté, le poursuivre pour trahison, l’appeler antisémite. Mais Abraham et Szor n’ont pas « fait » Naza dans le sens qui compte : ils ont simplement appuyé sur le bouton d’enregistrement. L’auteur du film est celui qui a vidé les lieux de toute autre vérité possible : celui qui a refusé d’enquêter sur le 7 octobre, qui a fermé Gaza aux journalistes, qui a mis au placard Sde Teiman et poursuivi le procureur, qui a fait une politique d’État des « dommages collatéraux » et de l’émigration « volontaire ». À la question « qui a fait Naza? », la réponse est celle de Picasso devant Guernica : nous ne l’avons pas fait ; le gouvernement l’a fait. Naza est l’auto-portrait d’Israël —et il a été peint, trait par trait, par la main même qui essaie maintenant de brûler la toile«.
Un colectivo de artistas y activistas ecologistas estrenará este sábado 24 de octubre la canción “Catarata sin tractor”, una producción musical de denuncia y resistencia ecológica en defensa de la catarata de Montezuma. Según el comunicado, responde a los daños ambientales ocurridos recientemente en sus alrededores. La canción se publicará en SoundCloud y, de forma simultánea, en los canales de YouTube del colectivo. A partir del 13 de noviembre estará disponible en Spotify y en las demás plataformas digitales.
La producción está a cargo del músico ecologista Fabián Pacheco, del proyecto Cantos de Batalla, y del cantautor Rialengo, por medio de su casa productora A La Batalla Records. Sus impulsores la describen como una pieza “con profunda raíz latinoamericana, alegre, combativa y frontal”. El arte de la portada es de la artista Gabriela García Calderón.
Según el comunicado, el objetivo de la canción es “denunciar sin miedo la destrucción ambiental que inversionistas irresponsables, bajo posibles complicidades u omisiones de funcionarios públicos, han ocasionado en este símbolo nacional del ecoturismo”.
Antecedentes del caso
La iniciativa responde a denuncias vecinales y a hallazgos oficiales sobre afectaciones en la zona de protección de la catarata:
Afectación al patrimonio: el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) confirmó la afectación de al menos 554 metros cuadrados del Patrimonio Natural del Estado por obras de construcción irregulares en las cercanías.
Obras paralizadas: tras la presión de la comunidad, que denunció la tala ilegal y la invasión de áreas protegidas, las autoridades ordenaron detener las obras.
Investigación judicial: el caso está en investigación. Según el comunicado, gracias a las gestiones del Bloque Verde la denuncia fue elevada a la Fiscalía Ambiental y motivó reuniones de incidencia con diputaciones para exigir cuentas.
El colectivo atribuye la deforestación al debilitamiento de los controles ambientales en el país. Por su parte, el Bloque Verde expresó su preocupación y reafirmó su condena a los hechos documentados.
Las voces de la iniciativa
Quienes impulsan la canción consideran que el arte debe colocarse del lado de las comunidades y la naturaleza “frente al avance voraz del capital inmobiliario”.
“Es indignante ver que vengan empresarios extranjeros a Costa Rica sin ningún respeto a la legislación ambiental y hacia los recursos naturales, pero más indignante es que funcionarios públicos de Costa Rica faciliten o se hagan de la vista gorda ante los delitos ambientales que a todas luces destruyen el patrimonio nacional y, con ello, el futuro de seguir siendo un país ecoturístico”, dijo Fabián Pacheco.
Rialengo destacó la fuerza colectiva de la grabación: “El poder de levantar este mensaje a través de la música de tantos artistas es enorme; queremos que todos se enteren de la destrucción ambiental que en las zonas turísticas de Costa Rica se está realizando desde poderosas inversiones extranjeras. La catarata y la ecología se defienden”.
Ficha técnica
Fabián Pacheco: composición, voz y percusión.
Rialengo: composición, voz y programación.
Lucas Alberti: composición y voz.
Marypaz Munay: composición y voz.
Amanda Obregón: composición y voz.
Dani Contreras: piano.
La Voz Nativa: composición y voz (rap).
Jaguar: voz.
Luz María Romero: composición y voz.
Paolo Nájera: acordeón y voz.
Flor de Mar: composición y voz.
Rebeca Montero: voz en la denuncia final narrada.
Pedro Víquez: bajo eléctrico.
Mochilla Groove: clarinete.
Óscar Jiménez Fernández: guitarra y charango.
Producción musical: Fabián Pacheco y Rialengo (A La Batalla Records).
Arte de portada: Gabriela García Calderón.
Dónde escucharla
YouTube: https://youtu.be/QDf4LcUaU0Y. También en los canales @fabian_alabatalla, @rialengo, @LuzMaríaRomero-cr, @lucasymarypazmusic, @lavoznativa6942, @FlorDeMarmusica, @oscarjimenezfdz y @guapilmusica6926.
La Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) Costa Rica invita a un espacio de encuentro titulado “¿Qué está cambiando en el mapa del poder en Costa Rica?”, para discutir y reflexionar a partir de la publicación Territorio y hegemonía en Costa Rica, número 169 de su colección Cuaderno de Ciencias Sociales.
Participarán Abelardo Morales Gamboa y Juan José Romero Zúñiga, autores del cuaderno. Los comentarios estarán a cargo de Karla Salazar Sánchez, directora de la sede de FLACSO Costa Rica, y de Margarita Bolaños Arquín, del colectivo Mujeres por Costa Rica.
La actividad será el martes 27 de octubre, a las 6 p. m., en las oficinas de FLACSO Costa Rica, en El Prado, Curridabat.
El cupo es limitado. Las personas interesadas deben confirmar su asistencia al correo-e direccion@flacso.ac.cr antes del 25 de octubre.
«Un sistema no es la simple suma de sus componentes, sino el entramado invisible de sus relaciones. Quien fragmenta el suelo, la planta, el alimento y la salud pública en ventanillas aisladas, termina destruyendo el engranaje completo». — Basado en las ideas de Fritjof Capra (físico y teórico de sistemas).
Por Jaime E. García González, Dr. sc. agr. Profesor catedrático jubilado de la UCR y la UNED Miembro de la Red de Coordinación en Biodiversidad (RCB) y de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza de América Latina (UCCSNAL) biodiversidadcr@gmail.com
«La seguridad alimentaria del futuro no se garantizará únicamente con más alimentos. Se garantizará con mejores sistemas alimentarios. Y si el Plan Nacional 2026-2035 pretende estar a la altura de ese desafío, todavía tiene una tarea pendiente: mirar el sistema completo».
El Plan Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional 2026-2035 constituye un instrumento de política pública de enorme importancia para la próxima década. Su objetivo medular es enfrentar uno de los desafíos más complejos de nuestro tiempo: garantizar que toda la población tenga acceso a alimentos suficientes, inocuos y nutritivos, producidos de manera sostenible.
El Plan contiene elementos positivos que deben reconocerse. Incorpora una visión intersectorial y reconoce el acceso a la comida como un derecho humano. Además, incluye la variable del cambio climático, utiliza herramientas de planificación prospectiva y establece mecanismos institucionales de seguimiento y evaluación.
Precisamente por su relevancia, merece una pregunta incómoda: ¿es suficiente la visión con la que se ha construido este documento para enfrentar los problemas alimentarios que el país afrontará en los próximos diez años? Desde la perspectiva desarrollada en las tres entregas anteriores, la respuesta técnica parece ser un rotundo no todavía.
Una visión todavía demasiado convencional y sin memoria histórica
La principal debilidad del Plan es de carácter conceptual. Aunque utiliza de forma reiterada la expresión «sistemas alimentarios sostenibles», no desarrolla con suficiente profundidad el modelo agrícola capaz de hacer realidad esa meta. La ausencia resulta alarmante cuando se observa lo que queda prácticamente fuera del texto: la degradación biológica de los suelos, la pérdida de materia orgánica y el papel de la biodiversidad edáfica y el microbioma. Tampoco profundiza en alternativas viables como la agricultura regenerativa, la agroecología, la agricultura orgánica y la diversificación productiva.
Asimismo, el documento adolece de una preocupante falta de memoria histórica. El Plan no considera que las condiciones internacionales que en 2008 nos expusieron a una severa crisis mundial de alimentos siguen estando vigentes. Aquellos factores, que obligaron a formular el Plan Nacional de Alimentos de 2008 en Costa Rica, podrían conjugarse de nuevo en cualquier momento como una suerte de «tormenta perfecta». Resulta grave que se ignore este antecedente, especialmente cuando la búsqueda del autoabastecimiento local se encontraba en el centro de la estrategia de 2008 como un mecanismo de defensa país.
No se puede hablar seriamente de seguridad alimentaria para la próxima década sin evaluar qué ocurre con el recurso que hace posible la vida. El suelo no es un simple soporte físico muerto para las plantas; es un ecosistema vivo. Si la política estatal se preocupa por el volumen de alimentos, pero ignora la salud biológica de la tierra que los produce, termina atendiendo el resultado sin proteger su fundamento básico.
Se describen los síntomas, pero no siempre las causas
Una primera deficiencia estructural del Plan radica en que, aunque reconoce diversos problemas alimentarios y nutricionales profundamente arraigados en el país —por ejemplo, la obesidad, las enfermedades crónicas no transmisibles, la pérdida de diversidad dietética y la dependencia de importaciones—, no profundiza suficientemente en las causas estructurales que los originan y reproducen.
En la parte diagnóstica, el Plan identifica explícitamente el bajo autoabastecimiento nacional como un problema grave, evidenciado en los bajísimos porcentajes de producción local de granos básicos como maíz, frijoles y arroz. Aunque este reconocimiento es sumamente valioso viniendo de instancias de Gobierno, la contradicción aparece de inmediato: el problema detectado simplemente no se resuelve con las acciones concretas que la política propone en su matriz operativa.
Quedan también insuficientemente examinados fenómenos masivos como los monocultivos, la concentración empresarial, la agricultura intensiva de alta carga química y la centralización de las cadenas agroalimentarias. En otras palabras, la política estatal describe los síntomas clínicos, pero evita intervenir las estructuras económicas y productivas que los generan.
Esta distorsión se evidencia al analizar el apartado de las frutas. El Plan celebra el supuesto «éxito» de la producción frutícola nacional, pero oculta que este indicador se sostiene casi exclusivamente sobre el banano y la piña. Se trata de dos cultivos destinados masivamente a la exportación corporativa y no al consumo local, los cuales arrastran un severo historial de degradación de suelos, alto uso de agroquímicos sintéticos y cuestionables condiciones laborales.
A esta falta de profundidad se suma una preocupante ausencia de innovación operativa. Al analizar el contenido programático del Plan, queda en evidencia que el documento se limita a proponer una simple acumulación de acciones institucionales que ya se encuentran en ejecución en las diferentes dependencias del Estado. Al carecer de propuestas verdaderamente novedosas o disruptivas, la planificación cae en un peligroso inmovilismo.
En este contexto, aquí aplica con rigurosa sensatez aquella máxima que nos advierte que, si se continúan haciendo exactamente las mismas cosas de siempre, el producto obtenido será inevitablemente idéntico al del pasado.
Desequilibrios en la gobernanza y asfixia burocrática
Gran parte de estas omisiones nacen de un desequilibrio evidente en la gobernanza del proceso. En la dimensión de la disponibilidad alimentaria, el sector institucional agrícola tradicional se encuentra sobrerrepresentado. Esto contrasta de forma dramática con la exclusión y subrepresentación de la academia —particularmente de centros especializados como el CISAN de la UCR o la Maestría en SAN de la UNA—, así como de las organizaciones de productores independientes y los movimientos ambientalistas.
Este sesgo político explica por qué el Ministerio de Salud continúa manteniendo a la Secretaría de la Política Nacional de Alimentación y Nutrición (SEPAN) en un bajísimo perfil. A pesar de que esta entidad existe por mandato legal desde inicios de la década de los 70 en la Ley General de Salud, el Plan actual la reduce a una meta mínima y burocrática: el indicador “O4.AE1.I1. Porcentaje de avance de actualización del Reglamento de Organización y Funcionamiento de la SEPAN” (página 73). Resulta inaceptable que, más de 50 años después de su creación legal, la máxima aspiración del Estado sea apenas actualizar el reglamento de su funcionamiento.
El gran ausente: los plaguicidas
Quizá una de las mayores debilidades del documento sea el tratamiento insuficiente de los plaguicidas. En un país donde su utilización agrícola constituye un asunto ambiental y sanitario de extrema gravedad, resulta incomprensible que un Plan Nacional no otorgue prioridad máxima a este tema.
El texto esquiva cuestiones críticas como los residuos tóxicos en los alimentos, la exposición crónica de la población, la salud ocupacional de los trabajadores del campo, la contaminación de acuíferos y los efectos nocivos sobre los agentes biológicos polinizadores y la biodiversidad en general.
La inocuidad alimentaria no puede limitarse al control microbiológico del producto final o a la higiene del mercado. Debe incorporar la dimensión química y ambiental de todo el tracto productivo. Una política moderna de seguridad alimentaria está obligada a considerar simultáneamente los riesgos biológicos y los químicos, incluyendo contaminantes emergentes como los microplásticos y las sustancias PFAS (perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas).
¿Qué sistema alimentario queremos para el año 2035?
El Plan Nacional 2026-2035 no debe ser descartado. Sus fortalezas ofrecen una base idónea sobre la cual construir una política alimentaria de vanguardia, y la oportunidad histórica consiste en ampliar sus alcances sin desvirtuar sus avances administrativos.
Para alcanzar esta meta, debemos incorporar de forma urgente la salud del suelo, potenciar la agroecología, regular los plaguicidas de forma sistémica y blindar la bioseguridad tecnológica. La seguridad alimentaria del futuro no se garantizará únicamente con producir más cantidad, sino con mejores sistemas alimentarios. Si este instrumento pretende estar a la altura de ese desafío, todavía tiene una tarea pendiente: mirar el sistema completo.
Al plantearnos el horizonte de la próxima década, la pregunta fundamental que debemos hacernos es directa: ¿qué sistema alimentario queremos para el año 2035? ¿Uno sustentado en suelos muertos o en suelos vivos? ¿Uno dominado por monopolios corporativos o capaz de dignificar al productor campesino local? ¿Uno que atienda con parches los síntomas de la enfermedad o que intervenga con valentía sus causas estructurales?
Costa Rica requiere con urgencia un marco político con una visión verdaderamente sistémica, capaz de atender de forma unificada cada componente de nuestra realidad agroalimentaria.
Por lo tanto, evidenciar estas áreas de mejora en la política nacional es solo la mitad del camino. El desafío de nuestra sociedad consiste en avanzar con propuestas concretas que complementen el trabajo de las instituciones públicas. ¿Cómo acelerar esta transición hacia la sostenibilidad integral?
La respuesta radica en enriquecer los procesos de toma de decisiones, articulando de manera decidida el conocimiento y la acción de los diversos actores sociales que operan directamente en los territorios.
Próxima y última entrega:¿Qué hacer desde los ausentes? El protagonismo de la sociedad civil y la academia en la gobernanza de los sistemas alimentarios hacia el 2035.
Rafael A. Ugalde Q. Periodista Miembro del Movimiento Bolivariano de Solidaridad Yamileth López
En ocasión del llamado “mes de la patria” y los 166 años del asesinato de Juan Rafael Mora Porras y el general José María Cañas –2 de octubre de 1860– se elaboran tres entregas. En ellas, al calor de las festividades por el crimen realizado en Puntarenas, abordamos las contradicciones de clase actuales y nos preguntamos qué sentirían los dos próceres de la Campaña Nacional de 1856 si pudieran regresar de sus tumbas.
Conocemos cómo ciertos sectores políticos optan por adscribirse a categorías como «oposición» o «demócratas» con el propósito de diferenciarse, cuestionar o impugnar determinados modelos de gestión que, a su juicio, vulneran los principios del sistema liberal republicano. Esta postura posee plena legitimidad jurídica e incluso consistencia ética, formalmente condicional a que dichos actores mantengan su independencia operativa.
Sin embargo, se observa una contradicción estructural cuando estas mismas facciones dependen de la interacción o de las dinámicas del propio gobierno cuestionado para preservar o consolidar su caudal electoral, estimado de manera constante entre el 20% y el 25% según los estudios de opinión pública.
El núcleo ontológico del dilema reside, empero, en las condiciones de posibilidad para erigir y sostener una praxis gubernamental radicalmente discorde de la inercia institucional presente en los últimos cincuenta años de la nación. ¿Es viable quebrar la teleología del fracaso sin replicar los bucles históricos que han malogrado experiencias análogas en otras latitudes?
Esta interrogante adquiere un espesor aún más desafiante —casi aporético— ante el escenario de una quiebra abrupta de la arquitectura republicana. Nos enfrentamos aquí a la paradoja de una legitimidad que emerge en el seno de una soberanía amputada y una independencia constreñida; una entidad obligada, por vectores geopolíticos exógenos, a escenificar los ritos diplomáticos de la coyuntura contemporánea.
Así, la cuestión trasciende lo procedimental para interrogar la esencia misma de la autonomía: ¿Puede un orden político refundarse genuinamente cuando sus márgenes de libertad ya han sido predeterminados por el tablero internacional?
El ofrecimiento de una alternativa política alcanzará su auténtica coherencia cuando la promesa de una nueva gobernanza —cimentada ahora en el anti-continuismo y la salvaguarda democrática— se traduzca en un modelo de participación directa. Esto exige consagrar la articulación de las comunidades de base como sujetos protagónicos de su propio destino y consolidar una ruptura categórica con los viejos esquemas de servidumbres y gratificaciones electoralistas.
El otro bloque —frecuentemente presentado por sus críticos como “oficialista”, “dictatorial”, “antidemocrático” o “continuismo”— ejerce el poder con la firme convicción de que su proyecto político debe trascender del año 2030. Esta postura revela que, por encima de tener o no un plan estructurado de gobernanza, apuesta a abrir aún más la economía, por lo menos hasta no ver a Costa Rica convertida en la Singapur tropical.
De esta manera, más allá de los nombres o apellidos que quieran dar a ambos grupos, han forjado una relación idéntica y admirable a la de un matrimonio de toda la vida. Es una unión con sus inevitables picos de entendimiento, arrebatos de enojo, resentimientos y dulces noches de conciliaciones; bendecida y sostenida, sobre todo, por ese amor hereditario y activado por la cuna dorada que los mantiene desde hace más de dos siglos y hasta que “la muerte los separe”.
Sin embargo, unos y otros, desde la cúspide de sus élites, utilizan la imprecisión del lenguaje como un mecanismo calculado de dominación. Al imprimir a cada palabra la ambigüedad exacta, logran que el ciudadano que barre calles, paga la luz con un tarjetazo, quien añora una intervención quirúrgica, una casa, etc., crea entender el mensaje a su conveniencia, manteniéndose conforme.
Es cuando aparecen los frutos de ciertos discursos que, instrumentalizados por el rigor de las ciencias jurídicas y políticas, crean la “disonancia cognitiva” en una colectividad paralizada de toda capacidad de praxis y experimentación. Bajo esta premisa, se fija luego la idea de que el único bálsamo capaz de mitigar la contradicción interna se llama democracia.
Tienen años de especializarse en crear problemas coyunturales – desfinanciamientos de muelles, aeropuertos, filas en el Seguro – para después presentar la “modernización” como solución mágica del mercado: la entrega a los “especialistas” de la medicina privada las intervenciones quirúrgicas que no se hicieron en la Caja o a grandes consorcios las obras que no quisieron hacer.
Es el medicamento disponible que tienen para despojar a las mayorías de su destino, convirtiendo cualquier confrontación política en horror; no vaya a ser que las contradicciones inoculadas por años suplanten tradiciones, los “acuerdos” y las “negociaciones” propios entre élites, entendiendo el colectivo social dicho juego.
Mientras tanto, estos clanes hacen lo imposible para mantener en secreto la precisión y el verdadero significado de los conceptos; un monopolio lingüístico que, como clase social ducha en el arte del control, manejan con maestría histórica para asegurar que el poder jamás escape de sus manos.
No es una afirmación antojadiza. Una larga lista de autores, sobre todo desde finales de la década de 1960 hasta la actualidad, han hecho del estudio de los mecanismos de influencia en el subconsciente y en la conciencia de las masas un vasto campo del que se ocupa la ciencia de la comunicación.
Las perspectivas de análisis son amplias: abarcan desde el conservadurismo tradicional, el estructuralismo francés, el positivismo cientificista (o fetichismo numérico) y el funcionalismo de matriz weberiana, hasta los enfoques críticos, profundos, de autores clásicos y contemporáneos como Herbert I. Schiller, Francisco Sierra Caballero o Armand Mattelart (coautor junto a Ariel Dorfman de la célebre obra Para leer al Pato Donald.)
En su conjunto estos referentes han construido desde la economía política una herramienta analítica fundamental que trasciende el mero análisis de contenidos, la coyuntura electoral o la simple organización social del futuro basada en datos y algoritmos.
Esto es especialmente importante de cara a la sociedad del futuro, si se considera que toda organización que no articula a su base, descuida sus tareas de fondo y no está comprometida con transformar social y económicamente su colectividad, queda con una opción: resignarse a ver caer el auge conquistado cuando realizaba las modificaciones graduales y continuas del sistema, teniendo así que asimilar el regreso a peligrosos evolucionismos democráticos de viejo cuño para subsistir. Con independencia controlada y sin autonomía.
Estos autores demuestran, gústenos o no, disimulemos o lo decoremos, cómo las mayorías sociales siguen traumatizadas por siglos de despojos y exclusión sistemática. Sea en Brasil, Paraguay, México, Honduras, Costa Rica o Panamá, buscan certezas en la retórica de sus traumatizadores, frente a palabras absolutizadas por el “socialismo” democrático, la democracia de alternancia, la “institucionalidad” democrática, etc.
Este aparato conceptual – nos dirían algunos de estos autores – funciona como un dispositivo de alienación: la élite reproduce las condiciones de vulnerabilidad de quienes subsisten de la venta de su trabajo utilizando la opacidad y la ambigüedad discursiva. Lejos de ser neutral, este lenguaje opera como un control de la economía y la política, diseñado para institucionalizar la sumisión y asegurar así la estabilidad del orden social vigente.
De esta manera, el “relato” que nos cuenta la CNN, La Nación, El País de España sobre constantes alijos quitados al narcotráfico, la crisis de la seguridad ciudadana, la confrontación entre el Ejecutivo y el Poder Judicial, la “negligencia” de un excanciller etc., es la parte superficial del discurso o la pequeña punta visible del gran iceberg bajo el hielo, el que alguna vez Ernest Hemingway elevó a teoría literaria.
Estos grupos saben perfectamente hasta dónde llevar sus presuntas contradicciones, para mantener entre las masas la creencia de que si no son cuidadas como el pastor vigila a sus ovejas perecerán frente al lobo goloso; con ello refuerzan además la ilusión de que en democracia – al menos como la conocemos desde hace años – todo es posible alcanzarlo con esfuerzo y trabajo.
Si ellos nos enseñaran que desde aquellos días en que los criollos y sus descendientes optaron por un modelo que colapsaría si no generara pobreza, enfermos, gente sin casa, justicia lenta e instrumentalizada, inseguridad y violencia social etc., entonces el lobo desaparecería de nuestra vida.
El mantra, transmitido por generaciones, también habría desaparecido.
Como parte del currículo educativo de la carrera de Profesorado Técnico, tuve la oportunidad de cursar la materia de Recursos para el Aprendizaje. En virtud de esto tuvimos acceso a un maletín de herramientas indispensables en la vida de cualquier docente, recursos didácticos eficaces para propiciar un aprendizaje significativo y creativo, tales como el cartel, la pizarra, el collage, la fotografía y la infografía, entre muchos otros.
Al concluir el curso, comprendí que, desde mi papel como futura educadora, sin lugar a duda, el arte forma una parte importante de la educación y mantiene con ella una estrecha relación. Se puede decir con toda claridad que el arte es una manifestación de la creatividad humana mediante la cual las personas expresan ideas, emociones, creencias, experiencias y formas de comprender el mundo utilizando diversos materiales y técnicas.
Todos los seres humanos podemos crear porque tenemos la capacidad de ser altamente creativos en diferentes áreas. Precisamente porque no somos como la piedra dura, como lo expresa Rubén Darío en su poema “Lo fatal”, incluido en Cantos de vida y esperanza:
“Dichoso el árbol que es apenas sensitivo, / y más la piedra dura porque esa ya no siente…” (Darío, 1905)
A diferencia de los objetos inanimados, el ser humano está compuesto de emociones y sentimientos que lo impulsan a expresarse de diversas formas. En otras palabras, el arte permite comunicar aquello que muchas veces no se puede explicar únicamente con palabras.
Tal como una fotografía o una pintura pueden transmitir sufrimiento o alegría, demostrando que una imagen tiene el poder de evocar una amplia gama de emociones, de igual manera, las letras de las canciones a menudo cuentan historias y expresan sentimientos de pérdida y esperanza, que llegan hasta el alma de quienes las escuchan. Por otra parte, muchos bailarines encuentran en el movimiento una forma de liberar tensiones y manifestar corporalmente aquello que verbalmente sería difícil de comunicar, mientras que en el teatro representan historias basadas en experiencias y situaciones cotidianas que reflejan la naturaleza humana.
A lo largo de la historia se muestra ese vínculo entre el arte y la humanidad. La Primera Guerra Mundial (1914-1918) provocó millones de muertes, destrucción, crisis económicas y profundas transformaciones políticas (Braun, 2018). Este escenario, aunado a la Revolución Rusa de 1917, surgida en un contexto de fuertes conflictos sociales, políticos y económicos (“Revolución rusa», s. f.) y a la pandemia de gripe de 1918-1920, formó parte del contexto histórico en el que numerosos artistas cuestionaron las formas tradicionales de representar la realidad (Payá G., 2009).El arte comenzó así a adquirir nuevas funciones, entre ellas la denuncia y la crítica social.
Muchas veces, una pintura, una canción o cualquier otra obra de arte dice más que mil palabras, porque expresa las emociones y los sentimientos de quien la creó, pero también puede despertar y atrapar las emociones de quien la interpreta.
Estos conflictos, guerras, enfermedades y profundas transformaciones sociales, políticas y culturales influyeron en ciertos movimientos de vanguardia y acentuaron la ruptura artística (Cultura Genial, 2025).Cabe destacar que la palabra vanguardia proviene del ámbito militar y hace referencia a la parte de una fuerza armada, que va delante del cuerpo principal(Real Academia Española, s. f.).En el arte, este término identificó a las corrientes que rompieron con las normas tradicionales y buscaron nuevas formas de expresión y crítica social.
Por lo tanto, estos movimientos se desarrollaron también como respuesta a los profundos cambios sociales, políticos, científicos y tecnológicos de las primeras décadas del siglo XX. La industrialización, el desarrollo del cine, la fotografía y la publicidad favorecieron que los artistas cuestionaran las formas clásicas y experimentaran con nuevos materiales y técnicas. Entre las corrientes más destacadas de este período se encuentran el Cubismo, el Futurismo, el Dadaísmo, el Surrealismo y el Constructivismo ruso(Escuela ESDIMA, s. f.). También adquirieron especial importancia nuevas formas de expresión visual, como el fotomontaje(Imaginario, 2026).
Es así como estos movimientos vanguardistas transformaron y renovaron recursos tales como el collage y el afiche, al incorporar nuevas formas de combinar imágenes, textos, fotografías y diferentes materiales que, posteriormente, encontraron aplicaciones en diferentes ámbitos, entre ellos el educativo.
Igualmente, durante las primeras décadas del siglo XX, cobró fuerza el movimiento de la Escuela Nueva, que promovía una enseñanza activa, participativa y centrada en el estudiante. Pedagogos como John Dewey, en Estados Unidos, contribuyeron a transformar la educación al plantear la importancia de la experiencia en el aprendizaje y de la idea de “aprender haciendo”. La propuesta educativa de Dewey otorgaba especial importancia a la interacción entre la persona y su entorno, así como al aprendizaje mediante la acción y la experiencia(Editorial EDULEARN, 2025).
En esta misma línea de enseñanza activa, experiencias educativas vinculadas con la Escuela Nueva han incorporado la interacción, la experimentación y la creatividad, incluyendo expresiones como la música, el teatro y el arte dentro de las prácticas educativas. Bajo esta filosofía, las expresiones artísticas cumplen un rol crucial en el desarrollo integral del estudiante, se convierten en un vehículo para desarrollar la empatía, la expresión corporal, la resolución de conflictos, estimulan el pensamiento, la memoria, la coordinación y la cohesión grupal, fomentan la motora fina, la experimentación con texturas y colores, y ofrecen un canal libre para proyectar el mundo interior y las emociones del estudiante, entre otros muchos beneficios. (MEP, 2014).
Actualmente, el Ministerio de Educación Pública (MEP) desarrolla la Estrategia Nacional de Educación STEAM, mediante la integración de la ciencia, la tecnología, la ingeniería, las artes y las matemáticas. Esta estrategia promueve el trabajo colaborativo e interdisciplinario y busca fortalecer una dinámica pedagógica orientada hacia aprendizajes contextualizados y significativos (MEP, 2022).
Por ejemplo, dentro de los recursos didácticos se puede nombrar la técnica del collage que ofrece un mundo de opciones y posibilidades para hacer volar la imaginación y crear con libertad. Por otra parte, la pizarra es una ventana para enseñar, porque permanece expuesta de forma llamativa e ilustrativa para que quien quiera pueda acercarse y aprender a través de bellas ilustraciones y textos explicativos. Para las efemérides, constituye un recurso indispensable.
La infografía constituye otro recurso que puede utilizarse durante toda la vida, principalmente en una época en la que el análisis y la representación de datos tienen tanta importancia.
La fotografía constituye también un recurso educativo de gran valor, pues permite plasmar el entorno sin necesidad de recurrir exclusivamente a imágenes disponibles en la red. Es decir, brinda al estudiante la oportunidad de capturar sus propias imágenes de la naturaleza y del medio que lo rodea, de una manera artística y utilizando su propia creatividad.
Otra alternativa que llamó mi atención es la posibilidad de trabajar con material reciclado en vez de enviarlo a la basura: los tubos de cartón de la servilleta de papel que se gastó, los cartones de huevos, las revistas viejas que permanecen guardadas en un cajón, el periódico que alguien tiró, entre muchos otros materiales que pueden tener una segunda oportunidad.
En definitiva, el arte evoluciona junto con la sociedad y, cada vez más, las estrategias educativas se vuelven creativas. De paso, contribuyen a organizar ideas y consolidar destrezas mediante técnicas accesibles para estudiantes de todas las edades.
La humanidad entera y la cultura están constituidas por arte. Por lo tanto, no cabe duda de que el arte humaniza aún más la educación, dotando a los docentes de herramientas para impartir lecciones con gran maestría y permitiendo al estudiantado construir un aprendizaje sumamente significativo.
Finalmente, para ser un buen docente no basta con dominar la teoría; se necesita muchísima creatividad, inspiración y ganas de innovar para que las clases no sean puramente magistrales y memorísticas. Se trata de incorporar lecciones dinámicas donde los estudiantes disfruten, aprendan, jueguen y puedan construir arte para desarrollar el pensamiento crítico, fortalecer la creatividad y así mismo, liberar emociones y sentimientos.
Imaginario, A. (s. f.-a). 25 movimientos artísticos del siglo XX. Cultura Genial. https://www.culturagenial.com/es/movimientos-artisticos-del-siglo-xx/
Ortiz Chacón, R. N., Rosales Troya, Y. M., Armijos Carrión, J. L., Sagnai Trujillo, K. M., Ñacata Reatiqui, E. L., Lojan Carrión, M. del C., & Portela Leiva, Y. M. (Eds.). (2025). Metodologías activas en la educación del siglo XXI: Transformaciones pedagogías y fundamentos de la innovación educativa. EduLearn Academy SAS.https://doi.org/10.64973/edu.2025.2521
Real Academia Española, & Asociación de Academias de la Lengua Española. (s. f.). Vanguardia. En Diccionario de la lengua española. Recuperado el 11 de octubre de 2026, de https://dle.rae.es/vanguardia
No es suficiente con triturar vidas y hacerlas desaparecer hasta la nada.
No basta con detener personas por sus rasgos, su idioma, su origen y encerrarlas en unas cámaras tan frías que el lenguaje popular, o sea, el de todos los migrantes juntos (al decir del poeta chiapaneco Balam Rodrigo) las llama “las hieleras”.
No les incomoda descartar seres humanos en países distantes a los que les llaman “terceros países seguros”. Costa Rica, uno de ellos.
No.
Los métodos de disuasión para “limpiar” la frontera México-Estados Unidos de seres humanos han ido escalando en su precisión quirúrgica contra la migración irregular, a la que se acusa de amenaza, terrorista, indeseable.
Las narrativas se corresponden con las prácticas y aparecen entonces acciones impensadas contra la dignidad humana.
Como si la afrenta de la política migratoria y de gobiernos aliados como el de Costa Rica no fuera ya suficiente, esta semana que termina se conoció una nueva herramienta por aplicarse directamente contra los cuerpos de los migrantes que buscan cruzar la frontera.
Se denomina Sistema de Denegación Activa (Active Denial System o ADS), pero se aclara de inmediato que es un dispositivo no letal.
Consiste en la emisión “de un haz invisible de ondas electromagnéticas con un alcance de hasta 800 metros. Al tocar la piel humana, genera una intensa sensación de quemazón —comparada con abrir un horno caliente— que dura de 10 a 15 minutos y provoca un impulso instintivo de huida”.(Tomado de la página web de CNN en español).
Está pensada para dispersar conglomerados y cruces migratorios irregulares y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha sido autorizado por el Pentágono para su operación.
La historia de la humanidad está colmada de estas prácticas contra la vida, la dignidad y los cuerpos de los otros y las otras.
Lo que debemos preguntarnos a esta vergonzosa hora civilizatoria es si resultan suficientes la indignación, el amor y la ternura como actos revolucionarios para contrarrestar el odio y la barbarie.
La Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP) y el Sindicato de Trabajadores de Plantaciones Agrícolas (SITRAP), como parte de la Central Social Juanito Mora Porras, presentaron ante el Consejo Nacional de Salarios su propuesta para la fijación de los salarios mínimos del sector privado de 2027. En ella pide revisar la metodología con que se definen los ajustes salariales.
La organización cuestiona que la discusión siga centrada en los porcentajes de aumento, sin evaluar antes si los ingresos actuales permiten a las personas trabajadoras y a sus familias cubrir sus necesidades fundamentales y vivir en condiciones dignas. “El salario mínimo no puede ser tratado únicamente como una variable de ajuste económico, pues constituye un derecho de las personas trabajadoras y una obligación del Estado Social de Derecho”, señala la propuesta.
Santiago Ramírez Jiménez, asesor sindical de la ANEP para el sector privado, explicó que la ANEP y la Central Social Juanito Mora Porras han sostenido, al menos en los últimos cinco periodos de incremento salarial, que la metodología vigente “no responde a la realidad de consumo y de ingreso de las familias costarricenses trabajadoras”. Por eso proponen un cambio que responda a las necesidades reales, que permita la movilidad social y que al mismo tiempo dinamice la economía. Según Ramírez, es una ruta que ya se ha probado en otros países.
Un estudio de salario vital
Como parte de sus argumentos, la Central Social Juanito Mora Porras citó un estudio de Alvarado Abarca, Voorend y Anker, hecho con la metodología de salario vital Anker. Ese estudio estimó para las zonas rurales Huetar Atlántica y Huetar Norte un salario vital bruto mensual de ₡492.781, con valores de mayo de 2025, y un salario base bruto de ₡450.734 al prorratear el aguinaldo.
La organización aclara que estos montos no son una estimación nacional ni pueden aplicarse automáticamente a todas las categorías salariales. Considera, sin embargo, que muestran la importancia de contar con estudios técnicos que permitan saber cuánto necesita realmente una familia trabajadora para vivir dignamente.
Ramírez señaló que partir de ese dato “nos fija un monto salarial para iniciar, ahora sí, una discusión desde el diálogo social buscando las alternativas necesarias para que cada sector articule y reduzca esta brecha”. Añadió que no será un proceso “de un solo movimiento”: debe atenderse de forma escalonada y progresiva, según las necesidades y capacidades del sector empleador, del Gobierno y del sector sindical, “para avanzar hacia ese salario digno”.
Críticas a la fórmula vigente
La ANEP y el SITRAP afirman que la fórmula aprobada en diciembre de 2021, basada en el costo de vida y en el crecimiento del producto interno bruto (PIB) real per cápita, no permite saber si los salarios mínimos vigentes alcanzan para cubrir las necesidades de los hogares. Advierten que incluso un aumento porcentual considerable puede ser insuficiente si se calcula sobre una base salarial que no garantiza condiciones de vida dignas.
Para Ramírez, hay que dejar atrás esa metodología, que “únicamente persigue el costo de vida, la inflación y que encadena a las personas trabajadoras a mantenerse en ese estado muchas veces de vulnerabilidad”.
Por esa razón, la Central Social Juanito Mora Porras no plantea un porcentaje de incremento para 2027. En su lugar, pide abrir un proceso de revisión técnica y de diálogo tripartito para construir una fórmula de convergencia progresiva hacia salarios dignos. Aclara que esta posición no significa aceptar los resultados de la metodología actual ni renunciar a defender mejores remuneraciones.
Cinco solicitudes al Consejo Nacional de Salarios
La propuesta sindical plantea cinco acciones:
Revisar la suficiencia de los salarios mínimos actuales, más allá de los aumentos porcentuales que se aprueban cada año.
Presentar un balance público de los compromisos adquiridos en 2021, en particular sobre los estudios de suficiencia salarial, productividad y capacidad de pago de las empresas.
Hacer estudios de salario vital que contemplen las distintas realidades económicas, territoriales y familiares del país.
Desarrollar una investigación tripartita por sectores económicos para determinar las condiciones necesarias para avanzar hacia salarios dignos, que considere los posibles efectos sobre el empleo, los precios y los servicios esenciales.
Construir una nueva fórmula de convergencia salarial progresiva, con objetivos verificables, plazos definidos y seguimiento periódico, para reducir la distancia entre los salarios mínimos vigentes y el costo de una vida digna.
Salarios y economía
La Central Social Juanito Mora Porras sostiene que mejorar los ingresos de las personas trabajadoras no debe verse solo como un costo para las empresas, sino también como una oportunidad para dinamizar la economía. Mayores ingresos reales permiten a las familias consumir más, fortalecen el comercio local y estimulan la demanda interna, con posibles beneficios para la producción y el empleo. Además, considera que avanzar hacia salarios dignos ayuda a combatir la pobreza, reducir las desigualdades y fortalecer la cohesión social.
La organización, presidida por Albino Vargas Barrantes, recordó que el artículo 57 de la Constitución Política reconoce el derecho de las personas trabajadoras a un salario mínimo que les procure bienestar y una existencia digna. “El Consejo Nacional de Salarios no administra únicamente una operación aritmética: adopta decisiones que inciden en la pobreza, la desigualdad y la posibilidad real de vivir del trabajo”, concluye la propuesta.
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