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Autor: María José Ferlini Cartín

Costa Rica se suma a la IV Marcha Mundial por la Paz y la Noviolencia «En Mi Ciudad», del 21 de setiembre al 4 de octubre

La humanidad se prepara para un nuevo llamado global. Este año se celebrará la IV Marcha Mundial por la Paz y la Noviolencia «En Mi Ciudad», una movilización internacional ciudadana que busca que el mayor número posible de comunidades alrededor del planeta realice actividades diversas para fortalecer la cultura de la paz y la noviolencia.

La iniciativa es impulsada por el movimiento social y la Asociación Humanista Internacional Mundo sin Guerras y sin Violencia, y se centra en promover el diálogo, los derechos humanos y la resolución pacífica de los conflictos. La convocatoria reúne a personas de distintas edades, credos y nacionalidades en torno a valores como la tolerancia, el respeto, la solidaridad y la justicia, y coincide con dos fechas emblemáticas: el Día Internacional de la Paz y el Día Internacional de la Noviolencia, conmemoradas en ciudades de los seis continentes.

Un recorrido histórico

La primera Marcha Mundial se realizó en 2009, con salida desde Wellington, Nueva Zelanda. Recorrió más de 80 países durante 93 días, con un centenar de activistas que avanzaron por distintas rutas antes de converger en Punta de Vacas, Argentina, en un paraje donde existe un centro de estudio y reflexión del mensaje de Silo.

Diez años después, en 2019, la segunda Marcha Mundial partió desde Madrid, España, y se extendió durante 159 días, del 2 de octubre de 2019 (Día Internacional de la No Violencia) al 8 de marzo de 2020 (Día Internacional de la Mujer), convocando a colectivos humanistas, organizaciones sociales e instituciones de distintos países.

En 2024, Costa Rica fue país anfitrión de la tercera Marcha Mundial, que inició su recorrido el 2 de octubre desde la Universidad para la Paz y concluyó el 5 de enero de 2025, tras 95 días de recorrido por decenas de países de América, Oceanía, Asia, Europa y África, con participación de personas activistas de España, Italia, Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Surinam y Costa Rica. La UNED declaró entonces la Marcha de Interés Institucional por medio de su Consejo de Rectoría, y su rector, Rodrigo Arias Camacho, participó activamente en las actividades.

La IV Marcha: «En Mi Ciudad»

Este año la dinámica cambia: no habrá un equipo base recorriendo distintas ciudades del mundo, sino que cada comunidad que se adhiera a los objetivos de la paz se organiza localmente como promotora de la Marcha. Según explicó Irma Romera, de Córdoba, integrante del equipo base de la Marcha en Argentina, esta modalidad responde a la urgencia de los tiempos actuales: «La violencia crece desmedidamente, por eso debemos acelerar el paso. Lo ideal es que haya marchas todos los años».

El mensaje central de la iniciativa es impulsar el desarme nuclear, oponerse a las guerras y redirigir el gasto militar hacia necesidades urgentes como el hambre, la salud y la educación, además de promover la cultura de la noviolencia como pauta de convivencia entre personas y naciones.

La Marcha organiza su acción en tres ejes: uno personal, orientado a fomentar la paz interior y la coherencia en los actos; uno social, centrado en principios como la regla de oro («tratar a los demás como uno quisiera ser tratado»); y uno internacional, enfocado en impulsar la ratificación del Tratado de Prohibición de Armas Nucleares y una reforma de la ONU que permita crear un Consejo Mundial de Paz.

Actividades en Costa Rica

Entre el 21 de setiembre y el 4 de octubre se realizarán actividades en diversas sedes de la UNED y en comunidades como Montes de Oca, Liberia, Tilarán, La Cruz, Puntarenas, Guápiles, San Carlos, Golfito, San Ramón y Mora. Las iniciativas incluyen festivales de poesía, talleres de arte infantil y juvenil, conversatorios y seminarios, siembra de árboles, vigilias, caminatas y entrevistas radiofónicas.

El Programa de Gestión Local de la UNED apoyó la tercera Marcha y respalda también esta cuarta edición, junto con otras organizaciones y colectivos como Colores por la Paz y el Festival Viva la Paz. El vicerrector de Extensión y Vinculación Territorial de la UNED, Javier Ureña Picado, destacó la importancia de la Marcha frente al aumento de la violencia a nivel mundial y ante la situación que atraviesa actualmente Costa Rica.

La UNED, junto con múltiples organizaciones y colectivos sociales, hace un llamado a todas las personas e instituciones públicas y privadas a sumarse y demostrar con acciones su compromiso con la paz y la noviolencia.

Redes sociales de la Marcha:

Homenaje a Carmen Lyra

Álvaro Fernández-González

Extendemos una cordial invitación para este viernes 18 de setiembre a las 12:30 en la Escuela Buenaventura Corrales Bermúdez (Escuela Metálica) para homenajear a María Isabel Carvajal –nuestra Carmen Lyra: Chabela–, educadora, escritora y luchadora por la justicia social.

Nos reuniremos para celebrar su memoria viva en un lugar icónico de la educación pública costarricense, donde ella fundó el Kinder Maternal montessoriano.

El encuentro acompañará la develación del mural que Ivette Guier Serrano y Xóchitl Lezama, artistas creadoras, realizaron para la fachada de la que fuera casa de Chabela, en la avenida 7, entre calles 3 y 3A, Barrio Amón, a pocas cuadras del Kinder Maternal montessoriano.

Así su rostro y sus palabras regresan al paisaje de San José.

La obra forma parte del proyecto «Cédulas patrimoniales del Barrio Amón», impulsado por la Casa Cultural del TEC Amón y La Casa del Barrio Amón – Un espacio para la memoria, dirigida por Ivette.

Durante el homenaje cantaré acompañado por mi primo hermano Luis Monge al piano.

La música dialogará con un videoarte elaborado por Natalia Durán y Julián Zamora, y con los versos de Joaquín Gutiérrez dedicados a Chabela: «Fueron tus cinco dedos de alga suave / la mano que deseé tanto / en mi ausencia».

También tendremos un video de Florencia Quesada, sobrina-nieta de Carmen Lyra, sobre este personaje entrañable de nuestra historia política y literaria.

Ojalá puedan acompañarnos para agradecer a Ivette y Xóchitl, Florencia, Natalia y Julián, al Instituto Tecnológico (TEC) y la Municipalidad de San José, este reencuentro con nuestra amada Carmen Lyra desde la escuela, la casa, la calle y el canto.

El deslucido acto del 14 de setiembre en Cartago

Vladimir de la Cruz

Los actos cívicos realizados el pasado lunes 14 de setiembre en la noche en todo el país no pueden pasar desapercibidos. Hubo dos actos.

El oficial que siempre se hace con el recorrido de la antorcha que viene desde Guatemala hasta Cartago, con el que se recuerda la traída de la noticia de la Independencia proclamada por Guatemala, que dejaba en libertad a las provincias centroamericanas, que eran parte constitutiva de la Capitanía General de Guatemala, para que cada una de las provincias decidiera lo que le correspondiera, si continuaban dependientes de España o se independizaban de España.

Este recorrido se inició en 1964, en su celebración, cuando el Profesor y Director General de Deportes, en aquellos años, Alfredo Cruz Bolaños, lo propuso a la reunión de presidentes de Centroamérica, en marzo de 1963 cuando se reunieron en Costa Rica con el Presidente Kennedy, con lo que empezó también la Integración Económica Centroamericana, como un elemento que contribuyera a forjar y estrechar más los lazos de las comunidades, de los pueblos centroamericanos, y como recordación de la Memoria histórica de la hermandad que habíamos tenido, antes de la proclamación de la Independencia en 1821, y de los intentos que se impulsaron por restablecer la unidad de los pueblos centroamericanos, que en ese momento estaban impulsando un proyecto de unidad regional con la integración económica.

Desde entonces se ha realizado esa celebración del recorrido de la Antorcha, recordándonos la luz de la Independencia frente a la oscuridad de la dependencia; la luz de la Libertad, frente a la Oscuridad de la opresión; la luz de la Soberanía, frente a la oscuridad de la imposición política gubernativa, la luz la ciudadanía frente a la oscuridad del vasallaje, de la servidumbre y de la esclavitud; la luz de los Poderes Públicos independientes entre sí frente a la oscuridad del Absolutismo y el Autoritarismo político.

Si de faroles vespertinos o nocturnos se trata, se puede recordar como los días 12, 13, 14 y 15 de setiembre de 1821, en Guatemala, conociendo los hechos de la Independencia proclamada por las comunidades de la Provincia de Chiapas y por sus Alcaldías Mayores de Ciudad Real, Tuxtla, Comitán y la Gobernación del Soconusco, que presionaron a las autoridades de Guatemala para que declarara la Independencia. Dolores Bedoya, esposa del Dr. Pedro Molina, prócer de la Independencia, presionaba en las calles, con movilización de mujeres y del pueblo, con faroles en mano para que se realizara esa Declaración, que se produjo el 15 de setiembre. Esto, en parte justificó que la celebración del 15 de setiembre se haga con faroles. En 1953 se institucionalizó en el Ministerio de Educación Pública el uso de faroles para esta celebración, por iniciativa del director provincial de escuelas de San José, Víctor Manuel Ureña Arguedas, estableciéndose de manera obligatoria en 1965, en armonía con lo que había impulsado Alfredo Cruz Bolaños.

El recorrido de la Antorcha, en el suelo patrio, desde que inicia en la Frontera Norte hasta que llega a Cartago, no es una expresión solo de los niños y jóvenes que se movilizan con fervor patriótico en ese acto. Es una movilización de maestros, profesores, padres y madres de familia, abuelos y abuelas, tíos y tías, que también se movilizan, acompañando a sus hijos, pero también integrándose a la celebración Patria que en esa fecha se vive. A las 6 p.m. el país se paraliza para entonar el Himno Nacional.

A la par del acto oficial, de carácter familiar nacional, también se realizan actos paralelos de ciudadanos organizados, de sindicatos, asociaciones de distintos tipos, cooperativas, empresas, partidos políticos, asociaciones religiosas y culturales, que por su parte se suman a este festejo.

Todo el acto de la celebración del 15 de setiembre, realizado popularmente el 14 con el recorrido de la Antorcha, el concepto que más se contiene, por sus diversas significancias, es el de festejar y exaltar la libertad del pueblo costarricense, en el Aula Magna de las Calles y Plazas por donde la Antorcha hace su recorrido, y en las Calles y Plazas donde la gente y el pueblo, se reúne y se concentra para celebrar con igual sentido patriótico y emoción, la libertad, entonando con todo el resto del pueblo, el Himno Nacional.

Las concentraciones populares del 14 de setiembre han permitido que también sectores del pueblo se movilicen críticamente, frente a los gobernantes, y autoridades políticas, que asisten a los actos, con pancartas, consignas y con peticiones políticas o sociales.

Estas protestas ciudadanas nunca se han catalogado como erosión de la democracia nacional. Al contrario, son viva expresión de ella.

No se han calificado negativamente contra la festividad del acto de celebración de la Independencia. Al contrario, se han visto como parte del derecho de los ciudadanos a manifestar sus opiniones y pensamientos.

No se han visto como actos sediciosos contra las autoridades públicas. Se han entendido como parte de la tolerancia política que se expresa en el desacuerdo de cómo el gobierno conduce políticamente el país.

Protestas contra gobernantes, en estos actos, las ha habido contra los presidentes Mario Echandi Jiménez, en 1958, contra José Figueres Ferrer, en 1972, contra Rodrigo Carazo Odio, en 1981, contra Rafael Ángel Calderón Fournier, en 1990, contra José María Figueres Olsen, en 1995, contra Oscar Arias Sánchez, en el 2006. En todos esos eventos hubo distintas formas de expresar el descontento ciudadano, críticas en pancartas, gritos contra el presidente, abucheos y silbidos contra el presidente. En una ocasión la reacción popular hizo suspender el discurso presidencial, en 1981, sin que ello provocara represión policial contra las personas que protestaban.

En ninguno de los actos anteriores se sometió a la población a registros y cateos personales, a pedir cédula a los ciudadanos que protestaban, a establecer cercos de varias cuadras alrededor del sitio oficial del acto para impedir la cercanía de las personas.

En ninguno de esos actos se trajeron autobuses con personas, prácticamente detenidas, para hacerle bulto al gobernante en su discurso, prácticamente raptados cuando no alquilados, con arroz con pollo servido en vaso, un refresco y un pago de ¢10.000 colones por montarse en el bus, y en algunos casos sin conciencia de saber hacia dónde los llevaban.

¿Qué sentido tiene para los copresidentes Rodrigo Chaves y Laura Fernández, llevar de esa manera a sus actos, personas que no saben a qué van y que ni siquiera se identifican con sus contenidos? ¿O, que van engañadas, como la señora que el pasado lunes la trajeron de Guápiles con la creencia que podía visitar la Basílica de los Ángeles y la tenían encerrada entre las vallas de seguridad que puso el gobierno, sin poder salir de ellas? ¿Qué sentido tiene para ellos, y sus ministros, hacerse acompañar, como hicieron el lunes en Cartago, con recogidos a la fuerza de las calles de San José, y posiblemente de otros lugares, montarlos en un bus, con ofrecimiento de comida y pago, sin saber a dónde los llevan? ¿Qué sentido tiene echarse encima a la población de Cartago que no la dejaron entrar a la Plaza Mayor, que es el sitio emblemático de la ciudad de Cartago? ¿Qué sentido tiene mostrar garras y dientes de agresión exigiendo presentar cédula a ciudadanos que llegan al acto cívico? ¿Por qué catear personas, revisarles sus carteras o bolsos a las mujeres, documentos personales, que consideran opositores, mientras a otros no los intervenían de esa manera? ¿Desde cuándo vestir una camiseta con las siglas de ANEP, ANDE o APSE es motivo para no dejarlo participar de un acto cívico o impedirle transitar por una zona de la ciudad de Cartago? ¿Por qué impedir que llevaran o portaran faroles por el mensaje que tenían o con motivos de protesta política contra el gobierno, o contra el concubinato político de Rodrigo y Laura? ¿Por qué enlistaban a algunas personas que llegaban a la Plaza Mayor y a otras no? ¿Por qué exhibir tanto temor frente al pueblo por parte de los chupasangres del Gobierno, que tienen congelados los salarios, las pensiones, que quieren rebajarlas en un 5%, que quieren establecer jornadas de 12 horas sin pagos extras? ¿Por qué reprimir periodistas y camarógrafos de La Nación y del Semanario Universidad? ¿Por qué impedir la presencia de grupos sindicales organizados?

¿El acto del 14 de setiembre en Cartago fue bochornoso para la Municipalidad de Cartago, que no tuvo ningún papel importante en la celebración, que de alguna manera era simbólicamente el receptáculo de la noticia de la Independencia que era enviada desde Guatemala?

El Alcalde de Cartago fue una simple caricatura en todo el evento. Vergonzosa actuación tuvo. Pudo haber tenido por lo menos, en su discurso, si no le fue censurado, la dignidad y el decoro de haber protestado por el aparataje policial, militar y represivo que impuso el Gobierno. Se presentó como un alcalde sin dignidad alguna ante su pueblo cartaginés y ante la ciudadanía nacional. El alcalde fue disminuido en su investidura y lo presentaron no como un ciudadano libre, resultado de la Independencia que se recibía en el acto, sino como simple vasallo, como un simple siervo de la Autoridad Superior, casi esclavo político. Lo siento mucho por el alcalde, Mario Redondo.

El alcalde pudo haber asegurado una parte de la Plaza Mayor para que la ciudadanía no gobiernista hubiera tenido una presencia cercana a los actos oficiales.

Hubo una exagerada presencia policial militar, como la que exhibe la pareja política concubinal de Zapote cuando se movilizan por las calles de las ciudades, con exageradas unidades policiales, militares, de tránsito, de Cruz Rojas y Bomberos, que pasan a veces de 20 unidades en caravanas. ¿Por qué exhibir tanto temor al pueblo? ¿Por qué exhibir tal desplante policial militar, para infundir miedo a la gente y para irla acostumbrando al autoritarismo gubernamental, al militarismo que quieren entronizar y fortalecer como pasos hacia la dictadura, la tiranía y el gobierno absolutista?

La soberbia de la pareja presidencial no se va a imponer sobre la ciudadanía. Nadie se va a rendir ante sus actitudes y poses circenses. La burla institucional de los ciudadanos tiene límite. El poder público no se muestra ridiculizando al que pregunta, al que critica o al libre pensador, ni proponiendo usar cremitas de color.

Por ese camino, bien podría ofrecérsele hacer exámenes de alcoholemia al Jaguar zapoteño cuando exhala, abre su hocico, cuando así se comporta, o cuando no hila bien sus palabras con su afectado cerebro, para ver si se mantiene diariamente en el ranking menor a 0.50 gramos de alcohol por litro de sangre.

A Rodrigo Chaves le quedó grande el traje de presidente. Le sigue quedando grande el de copresidente fáctico que tiene. No aprendió ningún modal, ni buena conducta de la investidura que tuvo, y que mantiene y quiere seguir teniendo. No tiene ningún respeto por los ciudadanos, por sus críticos, por la libertad de prensa y de pensamiento. La burla, la agresión gestual, las muecas, sacar la lengua, usar sus manos para agrandar sus orejas en muecas desabridas, en ofender a ciudadanos que le interrogan es su desplante.

Rodrigo Chaves se sigue comportando a lo tico como un pachuco, vulgar, agresor, que le gusta estimular las broncas y los pleitos para exhibir su mal aliento y sus palabrotas.

En su inglés es un simple Hooligan, un gamberro. Es una persona grosera, incivil, patán, falto de cultura, de educación, de respeto por la convivencia social y de civismo. La falta de civismo la mostró en todo el acto de Cartago. Le encanta provocar disturbios, interpretaciones vandálicas, alterando el orden público, porque si hay alguien que lo altera es Rodrigo Chaves Robles, con sus desplantes y decires.

En la Inglaterra de finales del siglo XIX los Hooligans se desarrollaron como pandillas callejeras violentas, inspiradas en la figura de Edward Hooligan, considerado un personaje pendenciero. Rodrigo Chaves ha desarrollado sus pandillas de troles y de personas físicas que ya están actuando pandilleramente, agrediendo a personas que se manifiestan como antichavistas. ¿Hacia dónde nos lleva esto? ¿A las camisas pardas de Hitler, que era su milicia paramilitar, como la está formando Chaves desde el gobierno anterior, o a las camisas negras de Mussolini, que fueron los grupos que organizó para intimidar y actuar con violencia contra sus opositores?

Mientras en Cartago hubo un deslucido y bochornoso acto ceremonial y festivo alusivo a recordar la fecha de Independencia de Guatemala que nos llegó a Costa Rica, en el resto del país, en todos los pueblos y ciudades donde los ciudadanos libremente, pudieron manifestarse y celebrarla, con faroles, con las consignas y carteles que quisieran, en calles, parques y plazas, reuniéndose maestros, educadores, padres, madres y familias, niños y jóvenes, fue altamente exitoso, patriótico, sin heridas en el corazón de la Patria, sin espacios cerrados, vigilados, sin represión ni matonismo institucional, donde la luz de la Libertad verdaderamente brilló.

50 años de historia y desafíos: La Escuela de Planificación de la UNA presenta libro conmemorativo

Dr. Efraín Cavallini Acuña
Comunicador

La Escuela de Planificación y Promoción Social de la Universidad Nacional de Costa Rica-EPPS-UNA y en el marco de la celebración de Semana de la EPPS, se llevó a cabo este martes 8 de setiembre de 2026, la Presentación Libro: “Fundamentos teóricos y metodológicos de la Escuela de Planificación y Promoción Social: Historia y desafíos a 50 años de su fundación”.

A la actividad realizada en la Sala de Conferencias de la Facultad de Ciencias Sociales se hicieron presentes autoridades universitarias, cuerpo docente, estudiantes, personas autoras, miembros del comité editorial, funcionarios y público interesado.

La conducción de este evento estuvo a cargo de la Dra. Priscila Mena Garcìa, Académica de la EPPS-UNA, quien expresó el honor y privilegio de presentar una obra fundamental dentro del acervo académico y social de la Universidad Nacional y de esta Unidad Académica (EPPS) titulado: “Fundamentos teóricos y metodológicos de la Escuela de Planificación y Promoción Social: Historia y desafíos a 50 años de su fundación”: “Este texto no solo conmemora cinco décadas de trayectoria, compromiso y vocación de la EPPS, sino que también ofrece un espacio riguroso de reflexión crítica”, indicó Mena, para quien, a lo largo de sus páginas, el libro reconstruye la memoria histórica de la Escuela, analiza las bases conceptuales y metodológicas que han guiado su labor, y plantea las interrogantes y retos necesarios para seguir transformando las realidades comunitarias y territoriales de nuestro país.

Detrás de este valioso aporte se encuentra un esfuerzo colectivo de investigación y sistematización de personas académicas de la EPPS quienes son los autores de esta obra: Master Gonzalo Ramírez Guier, Dr. Ángel Ortega Ortega, Dr. Giovanni Rodríguez Sánchez, Máster Oscar Juárez Matute, asimismo, se contó con la destacada dedicación del Comité Editorial integrado por: Dr. Oscar Aguilar Bulgarelli, Historiador-Catedrático, Dra. Sylvia Arredondo Guevara-Académica UNA, Dra. Priscila Mena García-Académica UNA y el Dr. Efraín Cavallini Acuña, Académico, representación que hizo posible esta publicación con el apoyo de la entidad Progreso Editorial.

La apertura de este acto estuvo a cargo del Máster Carlos Adrián Ulate Azofeifa, Director de la Escuela de Planificación y Promoción Social-EPPS, quien manifestó que a lo largo de más de 50 años desde la EPPS se han realizado acciones académicas, tanto en docencia, investigación, extensión como acciones políticas con organizaciones y comunidades en todo el territorio nacional, lo cual ha permitido un gran impacto y ayudar a cambiar el devenir histórico.

Para el Director, de esta manera, la Unidad Académica ha tratado de contribuir en la planificación del desarrollo mediante la organización popular, el fortalecimiento de la participación democrática de los diversos sectores sociales, la profesionalización del sector público y la elaboración de planes y estrategias de desarrollo:

“Entre los diversos sujetos de la planificación económica y social en los procesos indicados, se deben destacar organizaciones comunales, asociaciones artesanales y de productores, sindicatos, cooperativas, cámaras empresariales, micro y pequeñas empresas, municipalidades, instituciones autónomas y entidades del gobierno central”, señaló Ulate, quien agregó que el sello característico de la EPPS-UNA ha sido el trabajo organizativo que se ha nutrido de las diversas corrientes teóricas, con métodos y técnicas de participación desde el paradigma crítico, asumiendo como objeto de estudio la promoción social de los sujetos para su participación e incidencia en procesos de planificación que generen una transformación social, en procura de la mejora de sus condiciones y medios de vida.

El Máster Gonzalo Ramírez Guier, autor, es economista, estudió en la Universidad de Boston y en la Universidad de Glasgow, Gran Bretaña. Fue académico de la EPPS de 1977 a 2023 donde fungió como docente, subdirector, coordinador de investigación y de extensión, coordinador del diseño del primer plan de estudios de Licenciatura (1977-78) y miembro de la Comisión de Diseño del último plan de estudios de la escuela (2020-2021), compartió con las personas presentes sobre el contenido del libro y de su experiencia.

Ramírez, en su exposición hizo referencia a que la Universidad Nacional nace en 1973, y un año después se crea la Escuela de Planificación y Promoción Social-EPPS UNA, como parte del proyecto de la universidad necesaria impulsada por Pbro. Benjamín Núñez y de quienes impulsaron dicho proyecto. Destacó que: “la dirección del proyecto de la UNA se puso en manos de Benjamín Núñez, sacerdote de “armas tomar”, con una larga trayectoria política socialdemócrata. Su poder, influencia y trayectoria de liderazgo en temas de cambio social fueron fundamentales para orientar el proyecto”.

Para este académico es oportuno señalar la situación particularmente compleja del contexto nacional cuando se dio la apertura de la UNA y la EPPS, escenario el cual respondía a una coyuntura de crecimiento económico y desarrollo social por parte de algunos sectores de la sociedad, pero de estancamiento para otros: “Por un lado, se puede mencionar el fuerte impulso al fortalecimiento de la industria nacional y el desarrollo de sectores dinámicos vinculados a esta. En contraposición, el estancamiento de las zonas rurales de producción tradicional, el agotamiento de la frontera agrícola y la migración hacia el Valle Central y, en particular, hacia San José y demás sectores del conglomerado metropolitano; así como la escaza cualificación de las nuevas mazas de fuerza de trabajo disponible, vinieron a evidenciar las contradicciones sociales presentes en una sociedad que se preciaba por ser una de las más igualitarias de América Latina”, reveló este autor del libro, y agregó que en ese contexto nacional se toma una decisión de Estado: volver la mirada al agro para dinamizarlo económicamente y modernizarlo estructuralmente, de esta manera, utilizar la producción agropecuaria para sostener el crecimiento económico, detener el ciclo productor de desempleo y pobreza.

En tal sentido, el propósito de crear la UNA era claro: promover la disminución de la desigualdad social, lo cual pasaba a impulsar el acceso a la educación universitaria de sectores que hasta ese momento tenían esa posibilidad sumamente restringida. Asimismo, preparar cuadros profesionales calificados para su incorporación en la industria y el incipiente sector de servicios.

Ramírez Guier expuso, que en el contexto que surge la UNA se hacía indispensable el fortalecimiento de sectores excluidos socialmente, como los pequeños campesinos, artesanos, trabajadores urbanos no calificados y el sector público especial de localidades rurales y urbanas marginadas, con poco o nulo acceso a servicios básicos, equipamiento social e infraestructura: “Tal fortalecimiento implicó el desarrollo de habilidades productivas, pero también la promoción de su participación política y capacidades organizacionales. Es así como se hace pertinente crear una escuela con características particulares que, hasta ese momento, resultaban inexistentes en el marco académico universitario costarricense y centroamericano. Es así como se funda la Escuela de Planificación y Promoción Social como productora de pensamiento, conocimiento y transformación y formación de profesionales capaces de conducir la transformación de las estructuras sociales que impedían el desarrollo y producían pobreza, de esta manera, atender y estudiar los principales problemas estructurales que se ubicaban en el agro, y ahí se dirigió la estrategia de la EPPS-UNA”, el expositor, puntualizó que el proceso desarrollado por la Unidad Académica, requirió una relación muy vigorosa entre Docencia + Investigación + Extensión, el trabajo fue necesariamente multidisciplinario y transdisciplinario, con participación de las ciencias sociales y una fuerte relación con la Facultad de Tierra y Mar y la Escuela de Ciencias Económicas.

Para el máster Gonzalo Ramírez, el sello característico de la EPPS-UNA ha sido el trabajo organizativo que se ha nutrido de las diversas corrientes teóricas, con métodos y técnicas de participación desde el paradigma crítico, asumiendo como objeto de estudio la promoción social de los sujetos para su participación e incidencia en procesos de planificación que generen una transformación social, en procura de la mejora de sus condiciones y medios de vida: “ De esta manera, la Escuela de Planificación y Promoción Social ha trabajado de manera conjunta con los actores sociales protagónicos de los cambios sociales de la sociedad costarricense; es decir, con las bases sociales que promueven el desarrollo desde sus comunidades y espacios vitales. Tanto los equipos académicos, como estudiantiles, son los que, de manera concreta, en conjunto con los grupos sociales, han logrado gestar los procesos descritos”.

Teniendo en cuenta los logros y alcances de la unidad académica mediante sus diversas acciones se deben considerar los múltiples cambios generados en el entorno global y su gran impacto en el contexto global, estos cambios también han implicado transformaciones sociales, culturales y tecnológicas; además, del desarrollo en el ámbito disciplinar, lo cual exige transformaciones estructurales para la unidad académica, tanto en su accionar como en su concepción de la planificación económica y social, concluyó el señor Gonzalo Ramírez, co-autor del libro.

Este libro presenta un análisis histórico, descriptivo e interpretativo que narra parte de los acontecimientos en los 50 años de fundación de la Escuela de Planificación y Promoción Social (EPPS) de la Universidad Nacional (UNA), desde la perspectiva de las personas autoras. Se debe tomar en cuenta que uno de los autores fue cofundador de la unidad académica y demás se formaron en planificación y promoción social en diferentes épocas, por lo tanto, aportan sus interpretaciones desde diversas coyunturas.

Una advertencia importante para la persona lectora es que los capítulos del libro pueden leerse de manera individual, pues cada uno está construido de tal manera que presenta una estructura propia y, por lo tanto, no hay una linealidad entre ellos.

La otra característica es que los autores han tratado de realizar una interpretación personal en la narrativa de los acontecimientos en los que surge la Universidad Nacional y la EPPS, lo hacen desde sus propias vivencias, en ese sentido, no hay neutralidad, por el contrario, son parte integral de lo narrado, pues forman parte del proceso histórico de la unidad académica.

La exposición de cierre del acto académico estuvo a cargo del señor Ángel Ortega Ortega, quien es Doctor en Gestión Pública y Ciencias Empresariales por el Instituto Centroamericano de Administración Pública, Máster en Gestión de Proyectos de la Universidad Estatal a Distancia y Licenciado en Planificación de la Universidad Nacional, ocupó el cargo de director de la Escuela de Planificación y Promoción Social, habiendo ocupado previamente el cargo de coordinador del Programa de Posgrado en la misma Unidad Académica durante cinco años. A lo largo de los últimos 20 años, ha trabajado en docencia, investigación y extensión en la UNA, especializándose en proyectos y planificación.

El Dr. Ortega señaló el esfuerzo de la EPPS-UNA desde sus orígenes por producir cuadros profesionales altamente capacitados para operar en las condiciones de campo, científicos capaces de investigar las necesidades de la población, de organizar colectivos bajo formas empresariales eficientes y de planificar el desarrollo futuro de la empresa o del territorio.

Para ello, se recurrió a la teoría de la organización, a los mejores métodos y técnicas del desarrollo organizacional, y a la teoría y la práctica de la economía del desarrollo y de la planificación. El estudiantado y la escuela aplicaron desde sus inicios ese corpus técnico de acuerdo con el principio metodológico de llevar la teoría a la práctica, al involucrar a la población meta en todas las etapas del proceso y de constatar, mediante el ejercicio de la crítica, los resultados de la aplicación de la teoría, para luego retornar a un nivel teórico superior que permitiese ir desarrollando procesos de creciente complejidad.

Este esquema estaba organizado y desarrollado a través de la concatenación del programa de docencia con un robusto programa de extensión y con el programa de investigación: “De esta forma, el ciclo descrito de teoría-práctica-teoría, se traducía, dentro de la escuela, en una estructura que ligaba la docencia (teoría) con la extensión (práctica) y la investigación (creación y síntesis teórica). La EPPS ha sido consecuente a lo largo de su quehacer, teniendo en cuenta la juventud de las personas participantes en sus actividades, la relativa escasez de los recursos disponibles y las limitaciones formativas del estudiantado. Por ello, se debe señalar que tanto la promoción como la planificación son intrínsecamente multi y transdisciplinarias, y que a lo largo de la malla curricular y de los planes de estudio de la EPPS, se puede encontrar un hilo conductor teórico, que le ha dado sentido a todo el proyecto académico”, detalló Ortega.

Este autor de la obra señaló que La Escuela de Planificación y Promoción Social, ha jugado un papel importante en la consolidación de la relación universidad-sociedad por medio de la extensión, su trabajo sistemático hacia afuera le ha dado un reconocimiento especial con los actores sociales e institucionales en todas las regiones del país. El medio principal de ese proceso hacia afuera fue y siguen siendo los cursos de prácticas capaces de vincular los tres ejes misionales clásicos de: docencia, extensión e investigación.

Ortega señaló, que se debe destacar una serie de acciones desplegadas por la EPPS-UNA, tales como la incorporación en el plan de estudios de bachillerato y licenciatura de varios de los componentes innovadores señalados, fortaleciendo a la investigación, el análisis crítico y las nuevas tendencias temáticas en planificación y las vinculadas a esta.

Asimismo, dijo que se han fortalecido los posgrados de la unidad académica al promover su actualización en el caso de la Maestría en Planificación y sus diversos énfasis, así como la apertura de la Maestría en Prospectiva Estratégica. A su vez, se ha participado en algunas iniciativas de construcción de escenarios de largo plazo, como el Plan Estratégico Nacional al 2050 o PEN-50, acción liderada por el Mideplan, en el que se plantea un modelo de desarrollo equitativo y democrático basado en una economía sostenible, digital y descarbonizada (Mideplan, 2022): “ Todo lo anterior implica una serie de retos para la planificación económica y social, retos que pasan el análisis crítico de sí misma y su objeto de estudio a partir de su pertinencia, teniendo en cuenta las continuas transformaciones, sociales, económicas, políticas, culturales y tecnológicas de la sociedad del entorno global y sus consecuencias en la sociedad costarricense a 5 décadas de la fundación de su unidad académica matriz”.

Este académico de la EPPS-UNA comentó el papel de la planificación en otras latitudes como China y Singapur. Resaltó los esfuerzos que se vienen realizando para la actualización y pertenencia del Plan de Estudios Actual, el cual ha preservado el mandato social que mantiene intacta la filosofía fundacional: poner la planificación al servicio de los sectores y territorios en condiciones de vulnerabilidad, de ahí, haber obtenido la Acreditación y Sello de SINAES, cuyo Plan de Estudios de 2017-2019 fue rediseñado como parte del compromiso de mejora para la acreditación oficial de la carrera con el sello del Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior (SINAES), además que la evaluación y métodos cuantitativos permitan seguir fortaleciendo la evaluación, herramientas de planificación, estadística, investigación, economía política, asimismo, aplicar el Tándem Planificación y Prospectiva, donde se profundiza en la visión de planificación estratégica de largo plazo-prospectiva-construcción de escenarios futuros viables, como complemento a la planificación táctica y operativa: Prospectiva: ¿ qué puede pasar?, Estrategia: Qué vamos a hacer.

Sobre las perspectivas hacia el futuro: el Tándem Planificación y Prospectiva, el Dr. Ángel Ortega, hizo referencia a que el futuro es también una perspectiva fundamental en la formación de una persona profesional en planificación económica y social, en ese sentido, habrá que prepararlos sobre la metodología y los principales abordajes de la prospectiva. Al mismo tiempo, la planificación económica y social deberá vincularse con herramientas y metodologías prospectivas:

“Cabe mencionar perspectivas de la prospectiva muy originales y críticas, por ejemplo, en el libro El gran giro de América Latina: hacia una región democrática, próspera e incluyente de Sergio Bitar, Jorge Máttar y Javier Medina. Estos autores plantean que se debe construir escenarios plausibles en el futuro con la participación ciudadana y un Estado activo e inteligente, que fortalezca la democracia para abatir la pobreza y la desigualdad, al mismo tiempo que emprenda un camino sólido hacia el desarrollo sostenible. En síntesis, los autores señalan la necesidad de un nuevo contrato social (Bitar et al., 2021)”.

Para el Doctor Ángel Ortega la complejidad de las sociedades modernas interpela tanto a la planificación económica y social, como a las ciencias sociales en su conjunto para llevar a cabo abordajes cada vez más integradores, donde cada una de las especialidades deben aportar su acervo disciplinar de manera articulada con los otros conocimientos para la comprensión de realidades complejas e hipercomplejas, por ello, es pertinente la necesidad de integración de conocimientos académicos, donde la planificación es llamada a realizar aportes:

“Ahora bien, a los retos mencionados en las líneas anteriores se debe sumar la necesidad de incorporar, en el ámbito disciplinar y en el quehacer de las personas profesionales en planificación, las nuevas tecnologías para la recopilación, análisis, presentación y comunicación de la información producida por la realidad y relevante para los procesos de planificación del siglo XXI, así como las nuevas formas de generar y apropiarse del conocimiento”, concluyó el académico de EPPS, Ángel Ortega.

En ese sentido, el presente libro narra con detalles los cambios y trasformaciones vividas en los 50 años de existencia de una carrera que nació con el propósito de contribuir a mejorar la calidad de las personas, a partir de la organización de los sectores populares. Aquel propósito sigue vigente, pero con cambios en una Costa Rica más compleja y diferente, que hoy demanda un proceso de planificación mucho más integrador, sustentable, prospectivo, participativo y democrático.

Invitamos a toda la comunidad académica y a la ciudadanía a adentrarse en la lectura de este libro, que sin dudas será de mucho provecho para las presentes y futuras generaciones de planificadores y planificadoras.

Enlace al libro: “Fundamentos teóricos y metodológicos de la Escuela de Planificación y Promoción Social: Historia y desafíos a 50 años de su fundación”: https://www.escueladeplanificacion.una.ac.cr/index.php/phoca/2-libros

eca-12 09 26

¿Qué vi y viví cambiar a partir del 9/11?

María Suárez
Escribana

Hoy amaneció 9/11. Los grandes medios le han llamado los atentados que cambiaron el mundo. Fue terrible. Estuve allí, en el aeropuerto de NY. Llegué una media hora antes desde Durban en Sudáfrica, esperando el vuelo que nunca llegó para devolverme a Costa Rica.

Fue terrible y mi primera experiencia fue la caminata desde La Guardia por un costado de Manhattan. Tratan de llegar a la casa de mi amiga Rhonda en Brooklin, caminaba – desaforada del espanto – en medio de las horadas de gente que escapaba del lugar de los hechos y sus alrededores para salir del espanto.

Cuando al fin pude ver en televisión lo que acababa de vivir, sin percibirlo más que por su resultado en la gente que había sobrevivido y corría y corría, el espanto se me instaló en el corazón y en el alma.

Lo que más me movió el alma fue la gente tirándose de las ventanas de los altísimos pisos de los edificios por caer. Sus mundos desaparecieron en un instante, como los miles de muertos adentro.

Pero no es cierto lo que dicen los medios. Ellos, los responsables de los atentados, aún con toda su barbaridad y su fatal impacto en la muerte de tanta gente inocente – más de 2,000 – no cambiaron el mundo ese día.

El mundo de la gente de a pie en Medio Oriente y el mundo de a pie en Occidente, ya estaba tan desorientado, tan diezmado y tan asustado y disociado ante las políticas globalizadas de los que cambiaron el mundo ese día – y lo han seguido cambiado para peor, cada vez para peor.

Es mismo “peor” que hoy – 25 años después, ha amasado poderes y fortunas como nunca antes del 9/11. Poderío militar cómo nunca antes del 9/11. Depredación de la naturaleza, dictaduras y fascismo, como nunca antes. Tecnologías para controlar y destruir, como nunca antes del 9/11.

Sí, “cómo nunca antes”, ese día aprovecharon la situación, no para cambiarla, sino para instrumentalizarla para sí.

Yo viví cómo ocurrió esa afirmación del modelo y lo viví en el lugar donde se concretó ese cambio para terminar de globalizarlo.

Mañana, después que haga el duelo por los miles de víctimas, les escribiré cómo lo hicieron los responsables del cambio para peor.

Publicado en https://escribana.org/es/que-vi-y-vivi-cambiar-a-partir-del-9-11/ y compartido con SURCOS por la autora.

Una propuesta para llegar a tiempo: prevención, postvención y comunidad

Dra. María Luisa Castro Espeleta
Médica, cirujana

Especialista en Administración y Gerencia Hospitalaria
Escritora
marialuisacastroespeleta@gmail.com
T 8832 4900

Desde una perspectiva de salud y salud pública, quisiera sumar una reflexión a este debate sobre el suicidio.

Hablar de suicidio no puede limitarse a contar cuántas personas murieron este año. También debemos preguntarnos qué estamos haciendo antes de que una persona llegue a este punto, qué hacemos durante la crisis y qué hacemos después de una muerte por suicidio.

El sufrimiento que conduce a una conducta suicida rara vez tiene una sola causa. Puede involucrar salud mental, enfermedad física, problemas familiares, violencia, soledad, dificultades económicas, situaciones laborales, pérdidas afectivas o una combinación de múltiples factores.

Dado esto, considero que debemos avanzar hacia un modelo de atención verdaderamente integral, accesible, continuo y territorial.

¿Cómo podemos hacerlo? Llegando antes de la crisis, mediante centros y redes de atención integral

Imagino espacios de atención en los que una persona pueda acudir cuando sienta que ya no puede continuar, sin tener que esperar necesariamente a que la situación se convierta en una emergencia.

Si aceptamos que detrás de cada muerte por suicidio existe una historia humana compleja, entonces la respuesta tampoco puede ser sencilla ni depender exclusivamente de una consulta psicológica o psiquiátrica.

Costa Rica debería avanzar hacia un modelo de atención integral para las personas que atraviesan situaciones de crisis, donde puedan acceder de manera oportuna y coordinada a diferentes formas de ayuda: atención psicológica y psiquiátrica, valoración médica, trabajo social, orientación familiar, acompañamiento comunitario y, cuando corresponda, asesoría económica, laboral o legal. Esta atención debe ser rápida, prioritaria y proporcional a la naturaleza y gravedad de la crisis que enfrenta cada persona.

¿Qué tenemos hoy y qué nos hace falta?

Costa Rica no parte de cero.

El país cuenta con diversos instrumentos normativos y de política pública relacionados con la salud mental y la prevención del comportamiento suicida. Entre ellos se encuentran la Política Nacional de Salud Mental 2024–2034, la Ley Nacional de Salud Mental, el Plan de Acción 2025–2029 y diferentes lineamientos técnicos para el abordaje del comportamiento suicida, emitidos por el Ministerio de Salud de Costa Rica.

Estos documentos constituyen el marco de referencia para orientar las acciones de promoción de la salud mental, prevención del suicidio, atención de las personas en riesgo y seguimiento posterior. Sin embargo, uno de los principales desafíos continúa siendo lograr que estas disposiciones se traduzcan en servicios accesibles, oportunos y articulados en todo el territorio nacional (Ministerio de Salud de Costa Rica, 2024, 2025a, 2025b).

También existen servicios de salud mental dentro de la red institucional y comunitaria.

El problema, entonces, no es solamente la ausencia de iniciativas. Contamos con un marco institucional que busca avanzar hacia un modelo de promoción, prevención, atención, rehabilitación e inclusión social.

Sin embargo, la pregunta que debemos hacernos no es cuántas leyes, programas o instituciones existen, sino qué tan accesibles son para las personas que necesitan ayuda y con qué rapidez pueden recibirla.

Una política nacional de prevención del suicidio debería permitir identificar con claridad qué servicios de salud mental existen en cada cantón, cuáles ofrecen atención psicológica, cuáles cuentan con psiquiatría, cuáles pueden atender una crisis y cuáles realizan seguimiento después de un intento.

La información debe ser transparente y territorializada. No debería ocurrir que una persona en crisis, además de enfrentar su sufrimiento, tenga que descubrir por sí misma dónde encontrar ayuda, cuánto debe esperar o hasta dónde debe desplazarse para recibirla.

Por ello, debemos avanzar hacia una Red Nacional de Atención Integral para la Crisis y la Prevención del Suicidio, articulada con la atención primaria, hospitales, servicios de salud mental, instituciones educativas, gobiernos locales y organizaciones comunitarias.

No necesariamente significa construir una nueva estructura para cada comunidad. Significa articular lo que ya existe y crear puntos de acceso claros, rápidos y cercanos.

La tecnología también puede desempeñar un papel fundamental. La telemedicina y la teleatención podrían permitir que personas que viven lejos de los centros especializados tengan acceso oportuno a profesionales, mientras que la atención presencial se reserva y coordina según el nivel de riesgo.

La atención tampoco debería terminar cuando la persona sale de una emergencia o cuando termina una hospitalización.

Una persona que ha realizado un intento de suicidio o presenta pensamientos suicidas necesita seguimiento. También su familia.

Necesitamos establecer una ruta de continuidad de atención que permita saber quién acompaña a esa persona después de la crisis, cuándo se realiza el seguimiento, cómo se evalúa nuevamente el riesgo y cómo se incorporan la familia y el entorno social al proceso de recuperación.

La prevención verdadera no puede consistir únicamente en intervenir cuando la persona ya está al borde de la muerte. Tenemos que llegar antes y, después de un intento, no podemos desaparecer.

Después de un intento, no podemos desaparecer

Un intento de suicidio debe convertirse en una oportunidad para intervenir sobre las causas de fondo y construir una red de protección alrededor de esa persona.

Se necesita continuidad: seguimiento médico y psicológico, valoración psiquiátrica cuando corresponda, participación de la familia y coordinación con los servicios sociales necesarios.

Prevenir no es solamente rescatar a alguien del momento crítico. Es acompañarlo para que no vuelva a llegar allí.

Cuando una persona muere, quedan muchas más personas por cuidar

Hay otra realidad que merece nuestra atención.

Cuando ocurre un suicidio, no muere solamente una persona. Quedan padres, madres, hijos, parejas, hermanos, amigos, compañeros de trabajo, estudiantes y comunidades enteras intentando comprender lo sucedido.

El duelo por suicidio puede estar acompañado de culpa, preguntas sin respuesta, sentimientos de responsabilidad, estigma, enojo y un profundo sufrimiento emocional. Y algunas personas enfrentan además una experiencia potencialmente traumática: haber encontrado o presenciado la muerte de su ser querido.

Por eso necesitamos fortalecer una verdadera estrategia nacional de postvención: acompañar a quienes quedan después de un suicidio, identificar tempranamente a quienes presentan mayor vulnerabilidad y ofrecerles atención profesional.

No podemos borrar una imagen, pero podemos ayudar a transformarla

Hay escenas que pueden quedar grabadas en la memoria con una intensidad extraordinaria. No podemos prometerle a una familia que una imagen traumática simplemente desaparecerá. Pero sí podemos ayudarla a procesarla.

El objetivo no es olvidar al ser querido. Es lograr que la última imagen de su vida no sea necesariamente la imagen de su muerte. Que, con el acompañamiento adecuado, esa familia pueda volver a recordar quién era esa persona, lo que significó, los momentos compartidos y la vida que tuvieron juntos, sin quedar atrapada para siempre en la escena de su fallecimiento.

Esto también debería ser considerado una responsabilidad de salud pública.

Un suicidio también debe activar una respuesta comunitaria

Existe además un fenómeno que no podemos ignorar: la exposición a un suicidio puede aumentar el riesgo de conducta suicida en algunas personas vulnerables y, en determinadas circunstancias, pueden producirse agrupamientos de casos (clusters) (Ivey-Stephenson et al., 2024; World Health Organization [WHO], 2018).

Por eso, cuando ocurre un suicidio, no deberíamos preguntarnos únicamente: “¿Qué pasó con esa persona?”. También deberíamos preguntar: “¿Quiénes más necesitan nuestra ayuda a partir de ahora?”.

Familiares, amigos, compañeros, estudiantes y miembros de la comunidad que hayan estado significativamente expuestos al acontecimiento pueden necesitar información, escucha, evaluación y, cuando corresponda, atención profesional.

Por eso propongo que Costa Rica fortalezca una respuesta nacional de postvención, capaz de activarse ante un suicidio y articular salud, educación, gobiernos locales, comunidad y otros actores según las características de cada caso. No para buscar culpables, sino para proteger vidas.

También debemos ser responsables con la manera en que hablamos del suicidio

La comunicación pública forma parte de la prevención.

La Organización Mundial de la Salud advierte que determinadas formas de informar sobre suicidios pueden favorecer la imitación, mientras que una comunicación responsable puede contribuir a prevenirla (WHO, 2023).

Por eso debemos evitar imágenes, detalles innecesarios del método, narrativas que romanticen la muerte o presentaciones que puedan convertir el suicidio en una respuesta aparentemente inevitable.

La pregunta pública no debería ser: “¿Cómo lo hizo?”. Sino: “¿Cómo podemos evitar que vuelva a ocurrir?”.

La comunicación debería dirigir a las personas hacia la búsqueda de ayuda, el tratamiento y las posibilidades de recuperación.

Una reflexión ética independiente: el derecho a una muerte digna

Existe finalmente una conversación que considero necesario abrir, pero que debe mantenerse claramente independiente de la prevención del suicidio: la discusión ética, médica y jurídica sobre el derecho a una muerte digna.

Una crisis suicida no puede equipararse a una decisión autónoma, estable e informada sobre el final de la vida.

Una persona que atraviesa una crisis puede estar afectada por depresión, desesperanza, violencia, problemas familiares, dificultades económicas u otras circunstancias que pueden modificar temporalmente su capacidad para valorar alternativas. Por eso, prevenir el suicidio y debatir sobre muerte digna son dos asuntos diferentes, aunque ambos nos enfrenten a preguntas profundas sobre sufrimiento, autonomía y dignidad humana.

Pero reconocer esta diferencia también implica atrevernos a abordar la otra parte de la conversación.

Existen personas que, a pesar de recibir tratamientos médicos, cuidados paliativos y todas las intervenciones razonablemente disponibles, pueden encontrarse frente a enfermedades graves, irreversibles y situaciones de sufrimiento que consideran intolerables. En esos escenarios, la discusión sobre la autonomía, la dignidad y el derecho de una persona a participar en las decisiones sobre el final de su propia vida merece ser abordada con seriedad y sin prejuicios.

La eventual regulación de la eutanasia no debería plantearse como una respuesta al sufrimiento de una persona en crisis, sino como una discusión independiente sobre situaciones clínicas excepcionales, bajo criterios médicos, éticos y jurídicos rigurosos, con evaluación de la capacidad de decisión, consentimiento informado, ausencia de coerción y las garantías necesarias para proteger a las personas vulnerables.

También debemos pensar en las familias.

Una muerte digna, cuando una persona ha tomado de manera libre, informada y sostenida una decisión dentro de un marco legal que eventualmente la permita, puede ser un proceso acompañado y preparado. No debería significar para sus seres queridos una noticia inesperada, una escena traumática o la sensación de haber sido excluidos de un proceso trascendental.

El acompañamiento puede permitir que la persona y su familia hablen previamente sobre sus deseos, reciban apoyo psicológico y espiritual cuando lo soliciten, comprendan el proceso médico y puedan despedirse de una manera consciente y respetuosa.

Preparar la muerte no significa dejar de valorar la vida.

Significa reconocer que, cuando el final es inevitable y el sufrimiento persiste pese a las alternativas terapéuticas, algunas personas pueden considerar que preservar su autonomía y su dignidad también forma parte de una atención humana e integral.

Cuando la muerte es inevitable, todavía podemos dar vida

Hay una reflexión que también debemos incorporar a esta conversación: cuando la muerte es inevitable, ¿por qué no procurar que, dentro de lo médicamente posible y respetando siempre la voluntad de la persona, de esa despedida puedan nacer nuevas oportunidades de vida?

La donación de órganos puede transformar una pérdida en una posibilidad para otras personas que esperan un trasplante. Por eso, la educación sobre donación debe formar parte de nuestra cultura de salud mucho antes de que una familia se encuentre frente a una situación de muerte.

Hablar previamente sobre la voluntad de donar permite que la decisión sea conocida, comprendida y respetada. También evita que, en uno de los momentos más dolorosos de una familia, la posibilidad de donar aparezca como una decisión inesperada o difícil de comprender.

Si una persona ha expresado libremente su voluntad de donar y, después de su fallecimiento, cumple con los criterios médicos y legales establecidos, esa decisión puede permitir que otros continúen viviendo.

En ese sentido, incluso cuando ya no podemos evitar una muerte, podemos seguir defendiendo la vida.

Podemos acompañar a una familia en su duelo, respetar la voluntad de quien fallece y, al mismo tiempo, permitir que una parte de ese legado continúe en otras personas.

Por eso debemos seguir educando sobre donación de órganos. No como una razón para morir, sino como una posibilidad de dar vida cuando la muerte ya es inevitable.

La donación nunca debe influir en la decisión sobre el final de la vida. Primero está la persona, su dignidad, su voluntad y la atención médica que necesita. La donación es un acto posterior de solidaridad, independiente de cualquier decisión sobre morir.

Y quizás allí encontremos una de las expresiones más profundas de solidaridad humana: cuando una vida termina, todavía puede ayudar a que otras vidas continúen.

Una sociedad que habla de prevención del suicidio debe ser capaz, al mismo tiempo, de hablar de cuidados paliativos, autonomía, decisiones al final de la vida, sufrimiento irreversible y muerte digna, sin confundir realidades distintas.

Conclusión

Prevenir el suicidio significa decirle a una persona en crisis: hay alternativas, hay tratamiento, hay ayuda y no estás sola.

Hablar de muerte digna significa preguntarnos, en circunstancias clínicas y jurídicas completamente diferentes, cómo acompañar con humanidad a una persona que enfrenta el final de su vida y desea participar de manera autónoma e informada en las decisiones que lo rodean.

Ambas conversaciones pueden coexistir. Y ambas deben tener como punto de partida el mismo principio: la dignidad de la persona, la protección de los más vulnerables y el respeto profundo por la vida y por la autonomía humana.

Concurso de relatos e historias familiares 170 Aniversario de la Campaña Nacional 1856-1857. Conferencia “Los soldados de la Campaña Nacional»

La Academia Morista Costarricense y el Ministerio de Cultura y Juventud, mediante la Benemérita Biblioteca Nacional del Sinabi, se complacen en invitarle al  Lanzamiento del concurso de relatos e historias familiares en Conmemoración del 170 Aniversario de la Campaña Nacional 1856-1857 y a la conferencia “Los soldados de la Campaña Nacional» por el Dr. Raúl Arias.

La actividad se realizará en la Benemérita Biblioteca Nacional  el lunes 14 de setiembre a las 10:00 a.m. y también se transmitirá por los Facebook Biblioteca Nacional Costa Rica https://www.facebook.com/bibliotecanacional.mcj.cr/ y Facebook Academia Morista Costarricense https://academiarorista.org/

La discapacidad no visible: un llamado a la conciencia

MBA. María de los Ángeles Chacón Eduarte
Persona con discapacidad física
mchaconedu1973@gmail.com
https://orcid.org/0009-0005-6079-4214

La discapacidad no visible se fundamenta en los principios del modelo social de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (Asamblea General de las Naciones Unidas, 2006). Este tratado define la discapacidad a partir de factores físicos, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, al interactuar con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva en la sociedad.

En el caso de las condiciones no visibles, sus manifestaciones funcionales no son evidentes a primera vista. Sin embargo, al interactuar con el entorno, generan barreras que limitan esa participación plena y la seguridad de la persona.

Es urgente sensibilizar a la población porque la discapacidad no siempre se ve. A diferencia de las condiciones motoras o sensoriales evidentes, como el uso de muletas, bastones, prótesis o sillas de ruedas, una persona puede vivir con una condición cognitiva, auditiva o psicosocial que no se manifiesta externamente. Que alguien camine, hable o parezca estar bien físicamente no invalida su realidad.

No se le puede exigir a un ciudadano que demuestre dolor o incomodidad para creerle, ni obligarlo a exponer su historia médica o mostrar su cuerpo para justificar su condición. Pensemos en una persona con una colostomía permanente o en alguien con una condición de salud mental expuesta a sufrir una crisis en un entorno estresante. Sería una grave imprudencia exigirles explicaciones personales para validar su situación.

Precisamente para proteger la dignidad de cada persona, existen mecanismos formales de acreditación como el carné de persona con discapacidad. Corresponde exclusivamente a los profesionales médicos realizar la valoración técnica. No es rol del ciudadano común decidir a simple vista quién «merece» un derecho.

Si bien existen personas inescrupulosas que intentan obtener beneficios sin tener una condición real, para eso está el carné como mecanismo oficial de verificación y filtro. La existencia de infractores no debe anular a quienes portan su identificación legal, ni hacernos caer en el error de creer que los espacios reservados, como los estacionamientos, son exclusivos para discapacidades físicas visibles.

La discapacidad no se mide únicamente por el uso de un dispositivo de asistencia. Hay quienes caminan, pero enfrentan sobrecarga emocional, dolor crónico, problemas de equilibrio, limitaciones articulares o fatiga severa, por lo que necesitan una menor distancia para llegar a su destino.

Es necesario revisar y detallar las leyes, políticas y reglamentos. Eliminar la ambigüedad evitará dudas tanto en los usuarios como en el personal de servicio al cliente, seguridad y salud. Ante una discapacidad no visible, la verificación debe realizarse estrictamente mediante los canales oficiales, respetando la privacidad y evitando juicios basados en la apariencia. La accesibilidad debe responder a la diversidad de situaciones; nadie puede quedarse atrás.

A nivel demográfico, los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) indican que aproximadamente el 17,2 % de la población adulta en Costa Rica vive en situación de discapacidad. Dentro de este porcentaje existe una enorme diversidad de necesidades funcionales, y no todas estas personas cuentan con un vehículo. La probabilidad fáctica de que varios usuarios coincidan simultáneamente en el mismo sitio es baja, pero no es imposible.

En contraste con lo anterior, los establecimientos de atención al público, como centros comerciales, hospitales y restaurantes, suelen disponer de varios espacios preferenciales precisamente para asegurar su uso y evitar la marginación.

Negarle el uso de estos espacios a una persona con una condición de discapacidad no visible y que porta el debido carné, bajo el prejuicio de que «puede caminar” genera un efecto contraproducente: deja la puerta abierta para que conductores sin ninguna discapacidad utilicen los espacios de forma abusiva. La existencia de múltiples espacios responde a la diversidad de la población, incluyendo a quienes atraviesan también situaciones temporales de salud, como procesos postoperatorios o lesiones.

Si una persona cuenta con su acreditación oficial, la sociedad debe garantizar el respeto a su derecho sin caer en revisiones arbitrarias basadas en la apariencia.

La certificación oficial constituye, por tanto, el respaldo institucional que ampara el ejercicio de este derecho. En consecuencia, los espacios preferenciales están destinados a quienes cumplen con los criterios y requisitos previstos por la normativa vigente, entre ellos las personas con discapacidad, las mujeres embarazadas y las personas adultas mayores, siempre en respeto de la dignidad humana.

Defensoría impulsa diálogo sobre gobernanza de la IA en la detección de fraudes en sistema financiero

La Defensoría de los Habitantes instó a una mesa de trabajo interinstitucional para abordar el estado de la regulación costarricense en relación con el uso de la inteligencia artificial (IA) para la detección de fraude dentro del sistema financiero supervisado.

La intención surgió a partir de gestiones que ha venido planteando la Defensoría ante la Superintendencia General de Entidades Financieras (SUGEF) así como ante el Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (MICITT).

En respuesta enviada por la SUGEF a la Defensoría se indica que el ordenamiento costarricense ofrece un marco general, robusto y tecnológicamente neutro que captura el uso de la IA antifraude sin necesidad de normas ad hoc, siendo que la regulación especializada de IA es un campo en construcción a nivel internacional, aún no consolidado en la mayoría de las jurisdicciones.

Por su parte, en un criterio enviado a la Defensoría que se adopta de manera conjunta entre la Agencia Nacional de Gobierno Digital y la Dirección Nacional de Ciberseguridad luego de una gestión elevada ante el MICITT, se indica que, si bien no se advierte ninguna contradicción entre preservar el principio general de neutralidad tecnológica, no es contradictorio con adoptar progresivamente mecanismos específicos de supervisión y gestión de riesgos para la IA.

Aunque el MICITT fue claro en que carece de atribuciones de regulación, supervisión, fiscalización o control prudencial sobre entidades públicas y privadas que integral el Sistema Financiero Nacional hizo valoraciones valiosas a la SUGEF y CONASSIF respecto al análisis del fortalecimiento de mecanismos relacionados con la evaluación de riesgos durante el ciclo de vida de los sistemas de IA, gobernanza y asignación clara de responsabilidades, seguridad de datos, modelos, interfaces y componentes tecnológicos, entre otros elementos.

Para tal efecto, el MICITT a partir de la gestión emprendida por la Defensoría manifestó su total anuencia y propuso formalmente la constitución de una Mesa de Coordinación Técnica Interinstitucional integrada por el MICITT, SUGEF, CONASSIF, Defensoría de los Habitantes y otras autoridades competentes como PRODHAB.

Este espacio sería fundamental para articular esfuerzos técnicos, transferir conocimientos especializados y formular conjuntamente instrumentos de orientación técnica, guías de buenas prácticas y marcos metodológicos para la gestión ética, segura y transparente de la Inteligencia Artificial en los servicios financieros costarricenses, en irrestricto respeto a las competencias e independencia legal de cada institución.

Comunicación
Defensoría de los Habitantes

Frente Ecologista de Cipreses se manifiesta ante el Ministerio de Salud de Oreamuno y llama a la comunidad a denunciar cada vertido de Sigma

El Frente Ecologista de Cipreses se presentó este día ante las oficinas del Ministerio de Salud de Oreamuno para denunciar los malos olores provocados por los vertidos nocturnos —principalmente durante madrugadas de fin de semana— provenientes del tubo de la empresa Sigma. La organización advirtió que responderá con una nueva protesta cada vez que se registre un vertido, y llamó a los vecinos y vecinas de Cartago a mantenerse unidos frente a lo que describen como contaminación reiterada del entorno y afectación a la salud comunitaria.

Según indicó la organización, el Frente Ecologista de Cipreses ya ha presentado ante las autoridades evidencia técnica que documentaría incumplimientos en los vertidos al cauce, y ante lo que considera inacción institucional, interpuso un recurso de amparo ante la Sala Constitucional contra el Ministerio de Salud, como medida legal para exigir el cese de estas prácticas.

La organización hizo un llamado a la ciudadanía a colaborar con la fiscalización, especialmente durante las noches y madrugadas, mediante dos acciones concretas:

  • Presentar la denuncia formal a través del sitio web oficial del Sistema de Trámite de Denuncias Ambientales (SITADA).

  • Llamar al 911 en el momento en que se perciba la molestia, ya que ese registro oficial en tiempo real constituye una prueba clave para que las autoridades puedan actuar de forma inmediata.

Antecedentes del caso

Este pronunciamiento se suma a una serie de denuncias y acciones del Frente Ecologista de Cipreses sobre la contaminación atribuida a la empresa Sigma en Oreamuno de Cartago, documentadas en las últimas semanas:

  • El Frente había denunciado previamente que un informe del Ministerio de Salud (MS-DSA-UGSA-0751-2026, del 5 de agosto de 2026) confirmó la detección de «olores ofensivos» en las colindancias de la planta de tratamiento de aguas residuales de la empresa, y que un peritaje del Centro de Investigación en Contaminación Ambiental (CICA) de la UCR determinó que los valores de Demanda Química de Oxígeno (DQO) y Demanda Bioquímica de Oxígeno (DBO) superan los límites permitidos por el Reglamento de Vertido y Reúso de Aguas Residuales.

  • Días después, la organización convocó a una manifestación pacífica frente a las oficinas del Área Rectora de Salud de Oreamuno, realizada el 10 de septiembre, exigiendo la aplicación estricta de la legislación ambiental y sanciones efectivas contra la empresa.

  • Este tema conecta además con el eje más amplio de contaminación hídrica en la zona norte de Cartago ya cubierto por SURCOS, que incluye denuncias previas de organizaciones ecologistas por incumplimiento de una sentencia de la Sala Constitucional relacionada con la contaminación por clorotalonil en la misma región.