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Autor: María José Ferlini Cartín

Panel abordará el papel de América Latina en el conflicto geopolítico, con énfasis en Venezuela – Alternativas

El programa Alter Nativas realizará un espacio de análisis titulado “América Latina actor principal del conflicto geopolítico: el caso de Venezuela”, con la participación de un panel de personas invitadas de amplia trayectoria académica, social y comunicacional.

El panel estará integrado por Jorge Coronado Marroquín, sociólogo con estudios en Ciencias Políticas y economista político, egresado de la Escuela Libre de Estudios Superiores de Berlín, Alemania; Carlos Manuel Vega Bolaños, ingeniero agrónomo, luchador social y dirigente comunal y sindical; Eduardo Medina Guevara, coordinador general de la plataforma comunicacional internacional Rompiendo Fronteras, productor audiovisual y conductor del programa Al Encuentro, Abrebrecha Venezuela; y Luis Ángel Salazar Oses, profesor jubilado de Filosofía y Educación de la Universidad de Costa Rica y la Universidad Estatal a Distancia.

El espacio de reflexión propone analizar el rol de América Latina en el actual escenario geopolítico internacional, tomando como eje el caso de Venezuela, y abordando sus implicaciones políticas, sociales y regionales.

La transmisión se realizará en vivo el viernes 23 de enero de 2026, a las 18:00 horas (UTC -6), a través de las plataformas Facebook Live, YouTube y Spotify, y contará además con la retransmisión de diversas emisoras amigas.

Entre las emisoras participantes se encuentran Radio Guanacaste (106.1 FM), Radio Soberanía, Radio Revolución, 506 Ondas Alajuelita Radio y Voces Libertarias (97.3 FM), ampliando el alcance del programa a distintos territorios del país.

Esta iniciativa busca fomentar el análisis crítico, el pensamiento político y la comprensión regional de los conflictos internacionales, desde una perspectiva latinoamericana y plural.

A caminar se ha dicho: jornada recreativa en La Sabana a beneficio de personas adultas mayores

La Fundación Caminantes de Costa Rica, a través de su proyecto Troleando por Tiquicia, invita a iniciar el año con una caminata recreativa, saludable y en contacto con la naturaleza, abierta a personas de todas las edades.

La actividad se realizará en el Parque Metropolitano La Sabana, con un recorrido interno de 4 kilómetros, diseñado para promover el bienestar físico, la convivencia y la vida activa.

📅 Fecha: viernes 24 de enero de 2026
⏰ Hora: 8:30 a.m.
📍 Punto de salida: Estatua de León Cortés Castro
📏 Recorrido: 4 km (interno)

Antes de iniciar la caminata se realizará una sesión de estiramiento muscular. La actividad tiene un aporte de ₡5.000 colones, destinado a apoyar al Grupo de Caminantes de Personas Adultas Mayores.

La inscripción incluye refrigerio, guía, medalla alusiva al evento, toma de presión arterial y medición de frecuencia cardíaca en reposo.

📞 Inscripción: 7189 4252
💳 SINPE Móvil: 6226 2080

La Fundación invita a la comunidad a sumarse a esta iniciativa que combina actividad física, solidaridad y cuidado de la salud, en un ambiente seguro y participativo.

De la dominación discreta al control personalista del Estado

Abelardo Morales-Gamboa (*)

¿Estamos pasando en Costa Rica de un modelo de democracia institucionalizada a una autocracia centroamericana más?

Más allá de la evidente fragmentación partidaria que vuelve casi indescifrable el actual proceso electoral en Costa Rica, en estas elecciones parecen estar en juego dos modelos de desarrollo sociopolítico: por una parte, un sistema históricamente organizado en torno a reglas, mediaciones institucionales y equilibrios discretos; por otra, un régimen de captura personalista del Estado.

Semanas antes de los comicios, esta tensión entre tradición institucional y absolutismo personalista adquiere un matiz particular con la irrupción en ese escenario, ya sin disimulos, de la figura del presidente salvadoreño Nayib Bukele. No se trata de una referencia externa o de un detalle anecdótico, sino de la presencia de un modelo de poder que desafía los fundamentos mismos de la tradición política costarricense, así como la supuesta neutralidad electoral de ciertos actores externos.

El agotamiento del pacto institucional y captura personalista.

En un clima de desgaste institucional y de fatiga ciudadana frente a la política tradicional, han ido ganando terreno discursos que, en nombre de la eficiencia y de una opaca gestión del poder, menosprecian y relativizan el valor del entramado de reglas, mediaciones y contrapesos que durante décadas fueron presentados como virtudes de la democracia costarricense. No es claro si estamos ante una ruptura abierta o frente a un reacomodo gradual —velado, como ha sido históricamente el ejercicio del poder en Costa Rica—, pero en cualquier caso se trata de desplazamientos que no están exentos de riesgos, no solo para el sistema político, sino también para la población, para la disidencia y los movimientos sociales.

Durante años, en los análisis comparativos, Costa Rica apareció como una excepción en Centroamérica. Para amplios sectores de la región, este país encarnaba un modelo de pacifismo, estabilidad institucional, respeto a la voluntad popular y libertades públicas. La democracia costarricense, con todas sus deficiencias, era el modelo a imitar y mejor que los regímenes autoritarios de la región. Más recientemente, sin embargo, gana fuerza la idea de su progresiva “centroamericanización”.

La evidencia que alimenta esta lectura no se limita a la esfera política. Incluye también los procesos de acumulación de capital, la reconfiguración de las élites económicas —con sus tensiones, contradicciones y arreglos—, así como el crecimiento sostenido de la desigualdad social, de la violencia y de la criminalidad. Sin reproducir mecánicamente las trayectorias de los países vecinos, estas dinámicas introducen tensiones nuevas en un sistema que estuvo relativamente acostumbrado a procesar el conflicto de manera institucionalizada. Ese mismo sistema, proveedor de libertades, bienestar y estabilidad, ha entrado en crisis. En este debate no basta con observar a las instituciones en abstracto. Es necesario poner el foco en los actores y en las fuerzas sociales.

Poder y apellidos: élites, Estado y capital en Costa Rica.

Aquí quiero poner el foco en el papel de las élites económicas y políticas. Al igual que en el resto de la región, en Costa Rica los grupos de poder controlan los núcleos estratégicos de la acumulación de ganancias. Esto ocurre en tensión creciente con la función reguladora del Estado, pero también frente al ascenso de culturas políticas y burocráticas que han ido normalizando la corrupción, el chantaje y la opacidad. Los vicios en las institucionales son más la consecuencia de su instrumentalización por las élites políticas y económicas que del aprovechamiento que de ellas hace la población pobre. Aunque los abismos sociales aún no alcanzan las dimensiones observadas en otros países, su tendencia al crecimiento -y la manipulación mesiánica de los excluidos- erosiona los consensos que durante décadas pusieron límites a la politización abierta de la riqueza y del poder.

Más que ofrecer un análisis exhaustivo, me interesa plantear algunas conjeturas sobre hasta qué punto el funcionamiento de las élites costarricenses difiere realmente del de sus pares regionales y, sobre todo, si esa diferencia constituye una posible inmunidad frente a derivas autoritarias presentes o futuras, o si apenas opera como una contención temporal de sus expresiones más visibles. Para ello, resulta útil observar, por ejemplo, el papel que desempeñan —o que no desempeñan— los clanes y las redes familiares en la estructura del poder.

En Costa Rica, el poder, en permanente proceso de ensamblaje, se sostiene sobre un entramado de redes de control, disputas, negociaciones y subordinación, articuladas con los procesos transnacionales y alianzas externas. A diferencia de Honduras o El Salvador, donde la lógica de los clanes familiares beligerantes, ocupa un lugar central en la vida política; de Guatemala, marcada por un cierre oligárquico más rígido; o de Nicaragua, organizada en torno a clanes dinásticos, en Costa Rica el poder no se ha expresado de manera predominante a través de linajes visibles ni de apellidos omnipresentes. Ello no implica la ausencia de redes familiares —que las ha habido y son reconocibles— ni de disputas entre ellas por el poder, sino una modalidad menos dramatizada y más institucionalmente mediada de su ejercicio.

Esta diferencia ayuda a explicar la escasa visibilidad política de familias empresariales que sí son protagonistas en otros países de la región, incluidas algunas de origen extranjero, como las de ascendencia árabe, incluida la familia Bukele. Estos grupos están presentes en la economía y en el mercado costarricense, pero su inserción, hasta ahora, ha seguido un modelo distinto de reproducción del poder, en el que la influencia no ha requerido la captura directa de las instituciones ni la ocupación familiar del campo político. Tradicionalmente, su peso se ha canalizado —de manera pragmática— a través de mediaciones regulatorias, técnicas e institucionales, más que mediante proyectos políticos propios o clanes partidarios. Pero como dice el dicho, “uno nunca sabe…”.

Eso, entre muchos diversos ámbitos, ha sido clave para la atracción de inversión extranjera directa (IED). Costa Rica se ubica como el principal receptor de IED en Centroamérica, con alrededor del 36 al 40 % del total regional. Los capitales han estado dispuestos a someterse a las reglas del juego institucional. El monto de IED que capta Costa Rica equivale, por ejemplo, al 86 % de lo recibido conjuntamente por Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua en 2024.

El Salvador de Bukele -con las maras supuestamente encarceladas- se coloca en el último lugar de atracción de inversiones en la región. En el presente decenio recibió anualmente el equivalente de apenas menos del 15% de la IED obtenida por Costa Rica. A pesar de que los datos no están desagregados de la misma forma, la evidencia muestra que, en cifras absolutas, año a año la inversión en Costa Rica es varias veces superior a la de El Salvador, reflejo de su mayor atractivo estructural para inversionistas extranjeros.

Contrastes similares se observan en la evolución del Producto Interno Bruto (PIB). Ese indicador muestra mayor dinamismo en Costa Rica que en El Salvador, donde ha sido más moderado y volátil. La dependencia estructural de esa economía de las remesas familiares ha continuado siendo el ancla de la política económica de su gobierno. Por tanto, la eficiencia que se nos vende sobre el régimen salvadoreño no necesariamente es prometedora, ni siquiera para el empresariado costarricense menos para el resto de la población.

Aunque no hay mucha precisión sobre los datos del capital invertido en Costa Rica proveniente de empresas centroamericanas, es evidente que capitales de la región utilizan al país como un espacio de resguardo frente a la inseguridad jurídica y política de otros contextos nacionales. Para empresas locales y extranjeras —incluidas las centroamericanas—, el entramado institucional costarricense y el papel mediador del Estado son un activo central. Un cambio sustantivo en las reglas del juego político y quebrar el orden, para darle lugar a una jugada absolutista, podría erosionar, sin remedio, esa ventaja comparativa.

Desde su formación histórica, Costa Rica desarrolló una estructura social menos concentrada que la de sus vecinos. La oligarquía terrateniente, aunque influyente, fue menos cerrada y no estuvo completamente subordinada, durante largos periodos, a una aristocracia exportadora dominante. A ello se sumó, tras la guerra civil de 1948, la consolidación de un Estado social de derecho con reglas relativamente estables, burocracias profesionales y mecanismos de control institucional que limitaron —aunque nunca eliminaron— los intentos de captura personalizada del poder.

En este contexto, el acceso a la riqueza y a la influencia dependió menos del parentesco y más de la inserción en circuitos económicos formales, del manejo técnico de la política pública y de la capacidad de negociación dentro de marcos regulatorios complejos. Esto redujo los incentivos para que familias empresariales, tanto tradicionales como migrantes, construyeran clanes políticos con gran protagonismo político o para que, como en otros contextos, las empresas tuvieran que someterse al chantaje, el pago de derechos de piso o, incluso, de peajes y rescates.

A diferencia de países centroamericanos, donde el Estado ha funcionado como botín político entre grupos familiares, en Costa Rica ha operado más como mediador de conflictos. Ello no excluye la competencia por su control, pero las disputas han sido predominantemente reguladas y el veredicto de esas reglas, en general, aceptado. Las élites no compiten tanto por capturar gobiernos como por influir en normas, regulaciones, contratos, impuestos y políticas sectoriales, independientemente de quién ganara las elecciones. El poder se ejerce desde cámaras empresariales, mesas técnicas, litigios estratégicos y presión mediática.

Cuando la eficiencia promete orden: la tentación del personalismo

En este marco cobra relevancia, más allá de lo anecdótico, la aparición en la contienda electoral de un candidato y un partido con vínculos familiares directos con el núcleo de poder que hoy gobierna El Salvador —así como la cercanía del presidente Bukele con el actual gobierno y su teatralización electoral—. No se trata de experimentos excéntricos, sino de la posible introducción de un estilo de ejercicio del poder que, en otros contextos centroamericanos, ha mostrado una clara deriva absolutista y una relación instrumental con el Estado. Resta saber si se trata de una maniobra coyuntural o de una apuesta estratégica orientada a modificar las condiciones bajo las cuales operan los procesos de acumulación y la competencia regional de capitales.

El fenómeno Bukele no puede leerse solo como una opción ideológica ni como una narrativa de supuesta eficiencia y orden securitario. Es, ante todo, la expresión de un modelo de concentración del poder, en el que el liderazgo carismático, el control del aparato estatal y la subordinación de los contrapesos institucionales se articulan en torno a un nuevo núcleo político-familiar. Su eventual proyección en Costa Rica no implica una reproducción automática de ese modelo, pero sí introduce una tensión simbólica significativa: la posibilidad de que un sistema acostumbrado al poder discreto comience a naturalizar formas más personalistas de autoridad.

Intentos en esa dirección ya han sido ensayados por el actual gobierno costarricense, con réditos mediáticos evidentes, pero con limitada capacidad para franquear los muros institucionales. Cuando el actual gobernante afirma que Costa Rica era una “dictadura perfecta” y que no lo dejan gobernar, su crítica es un ataque al papel de las instituciones, de las leyes y de los mecanismos de control. Dinamitarlas no responde al buen gobierno, sino a la lógica del absolutismo y del secuestro personalista del poder.

Costa Rica no es El Salvador. Su historia, su cultura política y sus estructuras institucionales imponen límites reales a los intentos de asimilación. Sin embargo, esos límites no constituyen inmunidades absolutas. La fragmentación del sistema de partidos, el desgaste de la confianza en las élites tradicionales, la desigualdad creciente y la fatiga ciudadana frente a la política, crean condiciones propicias para discursos que prometen orden, eficacia y ruptura con “lo de siempre”, aun cuando esas promesas impliquen debilitar los mecanismos que históricamente han contenido los abusos del poder.

La persistente conflictividad política en buena parte de Centroamérica, el papel estructural de las élites económicas y de los clanes familiares, así como la imbricación entre corrupción, economías ilegales y violencia organizada, terminaron por frustrar los intentos de reconstrucción democrática posteriores a las dictaduras militares. En países como Guatemala, Honduras o El Salvador, los grupos que sostuvieron regímenes autoritarios no solo sobrevivieron a las transiciones formales, sino que se reacomodaron en nuevas arquitecturas de poder. Familias que se instauraron en esas cúpulas, como los Bukele, reprodujeron las viejas prácticas. Las reglas del autoritarismo, en lo esencial, no desaparecieron.

El costo social de ese reordenamiento ha sido elevado: la pobreza estructural persiste, la violencia se ha cronificado y ambas han alimentado procesos de expulsión masiva de población que derivaron en una migración de supervivencia convertida, desde hace años, en crisis humanitaria regional.

Este deterioro ha ido acompañado por la reaparición de prácticas que se creían superadas: persecución política, criminalización de líderes sociales, hostigamiento a periodistas y presiones sistemáticas sobre abogados y jueces independientes, incluso su encarcelamiento. En varios crímenes contra defensores de derechos humanos se han documentado entramados financieros y empresariales que involucran a actores económicos de alto nivel. El asesinato de la activista hondureña Berta Cáceres es emblemático: a casi una década del crimen, las investigaciones internacionales han revelado vínculos entre intereses empresariales, estructuras de seguridad y redes de poder local, mostrando hasta qué punto la violencia política sigue siendo funcional para determinados modelos de acumulación y control.

El riesgo para Costa Rica, por tanto, no reside únicamente en la victoria electoral inmediata de un proyecto de este tipo, sino en su capacidad de erosionar gradualmente los consensos básicos sobre la naturaleza del Estado. Cuando la concentración del poder comienza a presentarse como solución técnica a la ineficacia institucional, el tránsito del poder discreto al control personalista deja de ser una hipótesis académica para convertirse en una posibilidad política concreta.

En ese sentido, el escenario electoral actual no enfrenta solo opciones programáticas distintas, sino modelos de poder en tensión. La pregunta de fondo no es quién ganará las elecciones, sino qué forma de ejercicio del poder se estará legitimando. Y esa es una discusión que Costa Rica, precisamente por su historia y por sus fragilidades actuales, no puede darse el lujo de eludir.

(*) Sociólogo, comunicador social y analista internacional. Ha sido profesor de la Universidad Nacional y actualmente es investigador de FLACSO Costa Rica.

Este documento es la presentación realizada por el autor en el foro Los movimientos sociales y las elecciones nacionales, el cual, fue realizado por la Alianza por una Vida Digna y SURCOS el miércoles 21 de enero del 2026.

Gracias CIEP

Rodrigo Cabezas Moya.

Rodrigo Cabezas Moya

Hoy 21 de enero el CIEP de la Universidad de Costa Rica publicó su penúltima encuesta. Recordemos que es la encuesta mejor evaluada de todas y su credibilidad o intenciones no son cuestionadas, aunque las encuestas -todas- han fallado en las tres últimas elecciones presidenciales.

Muestra que, si las elecciones fueran hoy, la candidata del oficialismo habría ganado. Pero las elecciones no son hoy, la muestra usada es la misma población de hace varios meses y varios miembros de la muestra se han retirado.

Creo que esta encuesta servirá para que los costarricenses abran los ojos y se den cuenta del peligro que nos acecha, los candidatos decentes se den cuenta de la inutilidad de pelear por territorios propios y finalmente realicen que en esta elección se juega el futuro de Costa Rica y deben unirse con ese propósito.

Pacto por la Educación Pública suma compromiso de siete candidaturas presidenciales

En el marco del Primer Congreso Nacional por la Educación Pública, realizado el 20 de enero de 2026 en Santo Domingo de Heredia, fue presentada oficialmente la Declaratoria del Pacto Nacional por la Educación Pública de Costa Rica, como resultado de un proceso amplio de diálogo social iniciado en 2022, orientado a construir acuerdos nacionales frente a la profunda crisis que atraviesa el sistema educativo.

La actividad reunió a cerca de 500 personas provenientes de organizaciones sociales, sectores educativos, comunidades territoriales, universidades públicas, movimientos estudiantiles, sindicatos, partidos políticos, diputaciones y ciudadanía diversa, en un espacio plural que buscó colocar la educación pública como prioridad nacional, más allá de diferencias políticas o sectoriales.

Uno de los momentos más simbólicos del Congreso fue la lectura pública de la Declaratoria en la voz de un niño de quinto grado, gesto que subrayó el carácter intergeneracional del Pacto y reafirmó a la niñez como sujeto central de derechos, así como la responsabilidad colectiva de proteger el futuro educativo del país.

Durante la jornada se dio a conocer el Pacto Nacional de Compromisos con la Educación Pública, firmado por siete candidaturas presidenciales: Álvaro Ramos (Liberación Nacional), Ana Virginia Calzada (Centro Democrático y Social), Ariel Robles (Frente Amplio), Claudia Dobles (Coalición Agenda Ciudadana), Claudio Alpízar (Esperanza Nacional), Jorge Borbón (PIN – en representación del candidato), Ronny Castillo (Aquí Costa Rica Manda).

El Pacto permanece abierto para la eventual adhesión de otras fuerzas políticas y actores sociales, pero establece desde ya un marco público de compromisos verificables ante la ciudadanía.

La educación pública como derecho humano y deber indeclinable del Estado

El Pacto parte del reconocimiento de la educación pública como bien público, derecho humano fundamental y deber indeclinable del Estado, base del desarrollo humano, la democracia, la movilidad social y la soberanía nacional. En ese sentido, se plantea que la educación no puede ser tratada como una mercancía ni como un gasto prescindible, sino como una inversión estratégica para el país.

Entre los compromisos centrales destaca el avance progresivo hacia el 8 % del Producto Interno Bruto (PIB) para la educación pública, conforme al mandato constitucional, garantizando la no regresividad presupuestaria y priorizando áreas clave como la infraestructura educativa, la formación y dignificación docente, la permanencia estudiantil, los programas de equidad, la actualización pedagógica y la reducción de brechas territoriales y sociales.

Asimismo, el Pacto propone liberar la inversión educativa de los límites de la regla fiscal, reconociendo que la crisis del sistema educativo requiere medidas extraordinarias y sostenidas en el tiempo.

Calidad educativa, equidad y enfoque territorial

El documento plantea la construcción de una política educativa nacional como política pública de Estado, orientada al aprendizaje significativo, el pensamiento crítico, la alfabetización científica, tecnológica y digital, la formación para la ciudadanía democrática y el trabajo digno.

Se enfatiza la necesidad de un enfoque territorial, que reconozca las realidades culturales, sociales, económicas y geográficas de las distintas regiones del país, incluyendo zonas rurales, fronterizas, costeras e indígenas. En ese marco, se impulsa el fortalecimiento de la infraestructura física y la conectividad digital efectiva en todos los centros educativos públicos, así como el desarrollo de una Red Nacional de Conectividad Educativa como política estratégica.

El Pacto también establece compromisos específicos en materia de equidad y no discriminación, con el objetivo de erradicar cualquier forma de exclusión educativa por razones de pobreza, discapacidad, origen territorial, género, condición migratoria u otras circunstancias sociales.

Participación social, entornos seguros y rendición de cuentas

Otro eje central es la participación social como condición esencial para el fortalecimiento de la educación pública. El Pacto promueve estructuras permanentes de participación de estudiantes, personal docente y administrativo, familias, comunidades, universidades públicas y otros actores, tanto en el diseño como en el seguimiento y evaluación de las políticas educativas.

Se incorporan además compromisos para garantizar entornos educativos seguros, inclusivos y libres de violencia, con un enfoque preventivo, integral y de derechos humanos, en respuesta al contexto nacional de inseguridad y a las múltiples formas de violencia que afectan a la niñez y la adolescencia.

En materia de transparencia y rendición de cuentas, el Pacto establece la obligación de someter la gestión de los recursos públicos destinados a educación a sistemas de información abiertos, auditorías técnicas y financieras, y mecanismos de fiscalización social y ciudadana.

Prioridad nacional y compromiso político verificable

El documento propone que, durante el primer año del próximo gobierno, se impulse la suscripción de un Pacto Nacional por la Educación Pública con la participación de fuerzas políticas, sociales, académicas, económicas y territoriales, y que la educación pública sea declarada prioridad nacional en situación de crisis dentro de los primeros cien días de gobierno.

El compromiso asumido tiene carácter de obligación política pública ante la ciudadanía, debe ser verificable mediante indicadores, presupuestos y resultados, y se plantea como criterio de evaluación democrática del ejercicio gubernamental, vinculando directamente a la persona que asuma el Ministerio de Educación Pública a partir de mayo de 2026.

Las organizaciones convocantes señalaron que el Pacto se sustenta en evidencia reciente sobre el deterioro del sistema educativo, documentado en informes nacionales, y constituye una hoja de ruta colectiva para revertir la peor crisis educativa de las últimas décadas y fortalecer la educación pública como pilar de la democracia costarricense.

📄 El texto completo del Pacto por la Educación Pública con firmas puede descargarse desde SURCOS en el siguiente enlace:
https://surcosdigital.com/wp-content/uploads/2026/01/PACTO.pdf

No pasa un día

José Luis Callaci.

José Luis Callaci

No pasa un día en el que no sepamos de gente que repite como cacatúa los contenidos de una propaganda occidental controlada por ese poder neocolonial que aún sobrevive, cargado de falsedades y mentiras, a pesar de los grandes cambios que generan esperanza y avizoran la construcción de un mundo de equilibrios que acabe con los dominios imperiales.

El que ha conducido a una especie de lógica perversa y siniestra que provoca confusión y hasta enajenación, y un mundo ficticio de ignorancia y acentuados miedos tan bien descritos en la obra 1984 de George Orwell.

Baste citar solo un ejemplo: se ha logrado vender a diestra y siniestra que todo lo malo que haya pasado, pase o vuelva a pasar será siempre culpa de los “malos” o sea de los rusos. Sin llegar a esos extremos pesimismos que mueven a la inmovilidad y la permisibilidad, suelen resultar vanos los esfuerzos en hacer ver la realidad de los hechos o utilizando argumentos irrebatibles para deducir dónde está la verdad y dónde está la mentira.

Tal es el grado de deterioro cognitivo que no resiste un análisis de carácter serio, social y político.

La explicación o interpretación tal vez esté o la encontremos en lo que algunos consideran podría tratarse de extravíos mentales relacionados con esa reconocida patología conocida como fobia. Algo sumamente grave cuando ocurre entre humanos y específicamente contra la idiosincrasia, las costumbres, la cultura, las creencias o las mismas etnias, de algún pueblo que habita en este hogar común, nuestro planeta.

El de todos.

Es algo que adormece aquello que tan bien describieron los filosos griegos, los que los sucedieron y en general los grandes precursores del racionalismo, que no solo pone en juego la sana convivencia entre naciones y pueblos y esa paz mundial que de romperse amenaza hoy con la propia destrucción de la especie humana. Pero esa lucha histórica y sin fin continuará para que esa verdad se imponga.

La que nunca se dará por vencida, ni aun sintiéndose vencida, hasta destruir las mentiras vestidas de verdad.

Entre tibiezas y olvidos: así enfocan planes de gobierno temas de migración y género

UNA. Desde problemas conceptuales, hasta aproximaciones muy superficiales e incluso olvidos absolutos: así transitan las propuestas relacionadas con políticas hacia la población migrante y al enfoque de género, en los planes de gobierno de los cuatro partidos políticos que encabezan las preferencias de voto.

Así lo valoraron Guillermo Acuña, vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional (UNA) y quien ha estudiado el fenómeno migratorio en los últimos 25 años y Larissa Arroyo, abogada especialista en género y derechos humanos, y académica del Instituto de Estudios de la Mujer (IEM).

El tercer programa Praxis Electoral, de la Escuela de Filosofía de la UNA, se adentró en estos dos temas y analizó las propuestas de los partidos Pueblo Soberano (PPSO), Liberación Nacional (PLN), Coalición Agenda Ciudadana (CAC) y Frente Amplio (FA).

Migración

Guillermo Acuña inició su valoración del tema migratorio bajo un contexto internacional que no es el idóneo. Calificó como un “proceso de tensión” las políticas implementadas por el mandatario Donald Trump en Estados Unidos, y que han desembocado en una resistencia civil tras el asesinato de una mujer en el estado de Minnesota, por parte del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).

En Costa Rica, el fenómeno migratorio también ha mutado: existe migración en tránsito y aquella más vinculada hacia la expulsión de nacionales producto de la pobreza y la exclusión, en regiones específicas del país como la zona sur y el occidente. Bajo este entorno, el académico señaló que las propuestas políticas han optado por dos enfoques: la del control y la seguridad y la de integración.

Esta última, que es más garantista en temas de derechos humanos, predomina en las visiones de la CAC y del FA.

Para el caso del partido frenteamplista, Acuña afirma que es la agrupación que realizó un diagnóstico más certero “donde incluye acciones para fortalecer la institucionalidad y el trabajo en territorios”.

En el caso del CAC no visualiza tanta fortaleza en el programa de gobierno, al determinar que el tema se trata de manera tangencial y diluida a lo largo de su propuesta, sin que ocupe un espacio unificado.

Para el caso del oficialista PPSO, la visión se acerca más hacia ese enfoque de control y seguridad y a fortalecer los centros de detención. Acuña ve un alineamiento de esta visión con el apoyo que tuvo en el actual gobierno el traslado de personas migrantes desde Estados Unidos y su reclusión en el Centro de Atención Temporal para Migrantes (Catem), en la zona sur del país, donde incluso la Defensoría de los Habitantes denunció faltas y agravios a los derechos de estas personas.

Sin embargo, una coincidencia no positiva de estos tres partidos es la ausencia de una visión de la persona migrante con autonomía y subjetividad, y, por el contrario, la orientación programática tiende a ser más vertical.

La otra cara de la moneda, en cuanto a la formulación de propuestas en esta materia, la representa el PLN, cuyo plan de gobierno no incluye una sola mención al tema migratorio, denunció el vicedecano de Ciencias Sociales.

Género

El análisis del tema de género y los derechos de las mujeres debe pasar por una premisa fundamental, de acuerdo con Larissa Arroyo: el Estado costarricense está en la obligación de tomar las acciones pertinentes para reducir las brechas de desigualdad y discriminación, en acatamiento de lo dispuesto por convenciones internacionales como Belém do Parà y la de Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW).

Estos mismos organismos han señalado la necesidad de que las soluciones se aborden desde la interseccionalidad; es decir, considerando los derechos de poblaciones indígenas, afrodescendientes, migrantes y de la diversidad sexual, entre otros.

Bajo estos preceptos, la especialista ve propuestas más integrales en los planes del FA y la CAC, aunque sí enfatizó en que deben existir concreciones puntuales por medio de acciones afirmativas, que beneficien a los grupos poblacionales más excluidos.

En el caso del FA sí se hace referencia a las distintas manifestaciones de violencia que sufren las mujeres, mientras que, en el caso de la Coalición, se hace mención a los organismos internacionales y la responsabilidad estatal que eso conlleva.

En el PPSO, el plan de gobierno del partido que defiende la continuidad se enfoca más en el asistencialismo, con un énfasis en lo económico y laboral, más allá de lo estructural o en los derechos.

Al igual que en el ámbito de lo migratorio, el PLN resalta por la debilidad de sus propuestas. “Se quedan en la epidermis. Es un partido que no muestra con claridad cuál es su postura”, indicó Arroyo.

En cuanto al análisis de cuán factibles pueden ser las soluciones que plantean estos partidos, la académica del IEM señaló que pasa mucho por el contenido presupuestario, aunque indicó que esto no debe ser excusa para que un Estado garantice derechos vulnerados a la luz de lo que dictan los organismos internacionales. También debe existir mayor rendición de cuentas y transparencia.

En cuanto a migración, Guillermo Acuña también apuntó a la necesidad de asegurar los costos de regularización migratoria y un uso más transparente del Fondo Social Migratorio, que se nutre de los ingresos provenientes de los trámites que deben cumplir en el país las personas que realizan solicitudes de asilo.

El programa completo de este Praxis Electoral puede verlo desde el canal de YouTube de la Escuela de Filosofía: https://www.youtube.com/watch?v=z7vark5Qrkg

El cuarto episodio de este especial electoral se llevará a cabo el jueves 22 de enero a las 12 p.m. sobre los temas de política exterior y economía. Participarán los académicos Carlos Cascante, de la Escuela de Relaciones Internacionales, y María Leonela Artavia, de la Escuela de Economía de la UNA.

Oficina de Comunicación
Universidad Nacional

El agro en los programas de gobierno: la pertinencia de los objetivos y propuestas de política frente al deterioro de la actividad agropecuaria nacional

German Masís

Los programas de gobierno de los partidos con mayores posibilidades de triunfar en las elecciones del 1 de febrero y de gobernar en el período 2026-2030, incluyen propuestas de política para el desarrollo del sector agropecuario, la pesca y el desarrollo rural, asignando un papel determinado a este sector en el desarrollo económico del país, a partir de la argumentación sobre el lugar que le asignan a este sector en el modelo de desarrollo económico vigente y de propuestas particulares que procuran fortalecerlo como sector estratégico o simplemente que mantenga la dinámica que ha tenido en los últimos años, de actividad secundaria a la que se destinan pocos recursos.

En este ejercicio, de valoración y balance del papel del agro en los programas de gobierno, es importante establecer si hace referencia a la situación y problemática actual del sector, la existencia o ausencia objetivos estratégicos hacia este sector, la coherencia e integralidad de las propuestas de cada uno, en términos del apoyo equilibrado a los sectores de la agroexportación y de la producción para el mercado interno, el interés por rescatar y fortalecer la institucionalidad y de ampliar los recursos técnicos y financieros a la actividad agropecuaria, el compromiso por reivindicar la pequeña producción familiar y por mejorar la seguridad y soberanía alimentaria del país y el desarrollo rural de las diferentes regiones.

El planteamiento sobre Agro, Ganadería y Pesquería, de la Coalición Agenda Ciudadana, se incluye en el capítulo 4 Desarrollo justo: economía al servicio de la vida, que plantea una serie de propuestas para el desarrollo de esas actividades, entre las principales están:

– Procesos de modernización de la cadena productiva,
– Modernización de la institucionalidad de fomento agropecuario,
– Promoción del Valor agregado a los productos agropecuarios,
– Acompañamiento al sector agroexportador,
– Créditos accesibles al sector agrícola,
– Innovación de mercados agrícolas,
– Economía circular en el sector agro,
– Respaldo a la producción nacional para evitar importaciones masivas de productos,
– Agricultura climáticamente inteligente,
– Sistema Nacional de Identificación y Trazabilidad Bovina y
– Plan de ordenamiento espacial marino

La propuesta de la Coalición hacia el agro aborda la mayoría de los temas importantes para el desarrollo del sector, la modernización productiva, comercial y de la institucionalidad, el valor agregado, el desarrollo tecnológico, el crédito, el apoyo sector exportador, la ganadería y la pesca y la reducción de las importaciones, sin embargo, no profundiza en el tema de la agricultura sostenible, de la adaptación del cambio climático y en el apoyo a la agricultura familiar. Tampoco desarrolla una argumentación introductora sobre la problemática actual del agro, ni plantea objetivos estratégicos en las propuestas apuntadas.

El planteamiento de Liberación Nacional hacia el agro en su programa de gobierno “Una democracia que resuelve”, se denomina Motor Agroalimentario, se encuentra dentro de los ejes centrales de Desarrollo Nacional, Inclusión y Estabilidad y entre sus propuestas principales se encuentran:

– inversión que transforme el campo
– reconstrucción de la institucionalidad agroalimentaria
– zonas productivas especializadas
– incubación de negocios en finca
– fomento de la producción sostenible
– fortalecimiento de la resiliencia climática
– priorización de la seguridad alimentaria
– fomento de la diversificación y sostenibilidad rural
– transformación hacia agricultura más tecnológica
– desarrollo del potencial de nuestro mares

En el planteamiento de Liberación Nacional, es importante el reconocimiento del agro como motor del desarrollo, aunque sería valioso señalar que se trata de dos motores, la agroexportación y la producción para el mercado interno que debieran funcionar de manera equilibrada, entre las propuestas se destaca el interés de la reconstrucción de la institucionalidad desmantelada desde hace varias décadas, el fomento de la producción sostenible, la priorización de la seguridad alimentaria y el fomento del desarrollo y la sostenibilidad rural, también la propuesta de las zonas productivas especializadas y el fortalecimiento de la resiliencia climática. Se echa un poco de menos, la ausencia de propuestas en la agregación de valor, le crédito y los seguros agrícolas, así como la asistencia a la pequeña producción familiar y también a la exposición de objetivos estratégicos que articulen las propuestas presentadas.

Por su parte el planteamiento para el agro del Frente Amplio en su programa de gobierno: “Justicia, solidaridad y desarrollo: un país para su gente”, se encuentra en el apartado Políticas productivas agrícolas, soberanía y seguridad alimentaria y presenta los siguientes objetivos estratégicos:

– Impulsar la reforma y la modernización de las instituciones estatales y públicas para transformar el sistema productivo agropecuario actual: de un modelo de dependencia y vulnerabilidad a uno de resiliencia, sostenibilidad, soberanía y autonomía.
– Garantizar que la soberanía alimentaria y la seguridad alimentaria y nutricional (SAN) sean reconocidas como derechos humanos con rango constitucional.
– Enfocar los mecanismos financieros y comerciales, así como los subsidios en el sector interno agropecuario y de pesca, para asegurar su espacio en el mercado nacional e internacional.
– Implementar programas de educación, capacitación e investigación para fortalecer el conocimiento en SAN y soberanía alimentaria.
– Apoyar la dignificación de las personas que se dedican al sector productivo primario para que se garanticen todos sus derechos humanos.

El planteamiento incluye propuestas específicas para gobernar y propuesta para legislar, entre las primeras están:

– crear la agencia de exportación nacional
– impulsar las exportaciones de las mipymes
– transformar el CNP en un ente impulsor de la actividad productiva
– aumentar la inversión en investigación,innovación y desarrollo
– crear la Coalición de la producción nacional
– promover el sistema cooperativo como herramienta de desarrollo
– intervenir el programa de abastecimiento institucional (PAI)
– Fortalecer el INCOPESCA.

El planteamiento del Frente Amplio para el desarrollo del agro, parte de una buena argumentación sobre el papel de la actividad agropecuaria en el modelo de desarrollo económico costarricense, la problemática y las limitaciones de equidad e inclusión de este modelo, es muy pertinente la incorporación de objetivos estratégicos para reposicionar al agro hacia un modelo de sostenibilidad, resiliencia y autonomía, en donde la dignificación del agricultor, la seguridad y soberanía alimentaria son propósitos central, así el apoyo en mecanismos comerciales, financieros y hasta de subsidios es fundamental para la permanencia de los agricultores y sus familias. Es también relevante, la introducción de propuestas para gobernar y para legislar, las segundas más precisas que las primeras, en las que haría falta una mayor especificidad, con respecto a la creación de entes como la agencia de exportación nacional, la coalición de la producción nacional, las exportaciones de mipymes y la afirmación del sistema cooperativo como herramienta de desarrollo, en tanto hay ausencia de propuestas específicas, para el fortalecimiento de la agricultura familiar y del mercado interno, del comercio agrícola, del acceso al crédito, a los seguros agrícolas y la agroindustria rural.

Mientras el planteamiento hacia el agro en el programa de gobierno del partido Pueblo Soberano “Más oportunidades un mismo rumbo”, se denomina el Sector agropecuario como motor de desarrollo, e incluye las siguientes propuestas:

– reducir los costos y aumentar la eficiencia de la institucionalidad
– fortalecer las labores de extensión agrícola del MAG
– impulsar la creación del programa De la tierra al negocio
– impulsar el programa de Agricultura de precisión y transferencia tecnológica
– crear el programa de mejora de la calidad de las semillas
– construcción del CENADA de la zona este en Cartago
– mejorar las condiciones de acceso al sistema de banca para el desarrollo
– facilitar el registro de nuevas moléculas de agroquímicos
– reestructuración del PAI del CNP
– fortalecer el PIMA como ente rector de las ferias
– potenciar la reconversión de actividad productivas agrícolas
– desarrollar incentivos para la transferencia de conocimiento de la academia al sector
– diversificar y aumentar los mercados de exportación
– potenciar la actividad del CORFOGA

Lo que propone el partido Pueblo Soberano para el sector agro, considerado como motor de desarrollo, un motor secundario en una economía de servicios y alta tecnología, que apunta claramente a la promoción de la modernización tecnológica, la eficiencia y el desarrollo de la empresariedad y el agronegocio, con las propuestas hacia la eficiencia de la institucionalidad, el programa de la tierra al negocio, la reconversión de las actividades productivas y el programa de agricultura de precisión. Dentro esa orientación, se rescata la construcción de otro Cenada, la reestructuración del PAI, del PIMA y de Corfoga, como propuestas concretas que pueden ser consideradas. Sin embargo, es posible establecer que éste planteamiento está muy ligado a la política agropecuaria ejecutada por el actual gobierno, que si bien el programa de gobierno no aportó una ubicación de la situación actual del sector, por el seguimiento que hemos venido dando a la política de ésta Administración, podemos afirmar que está alineada con la agricultura intensiva en capital y tecnología, la introducción de tecnologías de punta y la importación de alimentos, mencionada en artículos anteriores, como El SOS de la producción agroalimentaria, El Día del Agricultor en plena crisis de la agricultura y Mientras el agro se quema, el ministro juega a los drones.

El planteamiento para el agro del partido Unidad Social Cristiana, en su programa de gobierno Emparejar la cancha, se incluye como el apartado Agricultura y Desarrollo Rural, cuyos objetivos son:

Objetivo general: Dignificar y desarrollar la agricultura, fortaleciendo la competitividad del sector agropecuario y pesquero, priorizando la seguridad alimentaria y mejorando las condiciones de pequeños y medianos productores mediante políticas diferenciadas que impulsen el empleo rural y aumenten los ingresos de los agricultores. Los siguientes objetivos específicos:

– Fortalecer la institucionalidad y la gobernanza sectorial con rectoría efectiva del MAG,
– Emparejar la cancha, removiendo el sesgo anti
– agrícola, y simplificando trámites
– Desarrollar clústeres de biotecnología y agricultura tropical,
– Integrar el Programa Descubre dentro del sector agropecuario.
– Consolidar un sistema nacional de financiamiento y seguros,
– Regionalizar la institucionalidad agropecuaria,
– Desplegar infraestructura productiva y logística (riego, caminos, almacenamiento).
– Democratizar el acceso al agua, ejecutando el proyecto Agua para Guanacaste
– Impulsar el Programa Nacional de Asistencia Técnica, Innovación y Extensión
– Posicionar los productos agroalimentarios como la primera opción del mercado interno,
– Promover la modernización de las cadenas productivas y el impulso de la bioeconomía

Finalmente, el planteamiento del partido Unidad para el desarrollo de la agricultura y el Desarrollo rural, aporta una breve argumentación sobre la situación y problemática del sector agropecuario y propone un objetivo general, que recoge algunos propósitos pertinentes como la dignificación de la actividad agrícola, las políticas diferenciadas y la prioridad de la seguridad alimentaria. Igualmente propone algunos objetivos específicos como fortalecer y regionalizar la institucionalidad, consolidar un sistema de financiamiento y seguros agrícolas, el programa de asistencia técnica e innovación y desarrollar infraestructura productiva y más valioso aún es la conversión de esos objetivos en un conjunto de proyectos específicos para concretar las acciones mencionadas, como Fortalecimiento del Consejo Agropecuario nacional, el Fondo de Inversión en Agricultura, la Reactivación del FIDAGRO y fortalecimiento del papel del INDER, Las limitaciones o carencias del programa, apuntarían a la falta de una visión de agricultura sostenible, de acciones para enfrentar al cambio climático, la importancia de la agregación de valor y la asistencia en investigación y asistencia técnica que la reactivación de la agricultura familiar y la producción agroalimentaria para el mercado interno.

Calufa vive: militancia comunista, antimperialismo y lucha por la verdadera libertad del pueblo

Partido Vanguardia Popular

Al conmemorarse el 117 aniversario del natalicio de Carlos Luis Fallas (1909-2026), el Partido Vanguardia Popular – PVP y la Juventud Vanguardista Costarricense – JVC, reivindicamos con orgullo y convicción revolucionaria el ejemplo vivo de su militancia comunista, de su coherencia ética y política, y de su entrega total a la causa de la clase trabajadora y de los pueblos oprimidos. Calufa no es una figura del pasado ni una postal folclórica de la historia nacional; es una presencia activa en cada lucha contra la explotación, en cada acto de resistencia frente al imperialismo norteamericano, en cada esfuerzo por construir una Costa Rica verdaderamente libre, soberana y justa.

La vida de Carlos Luis Fallas es la demostración concreta de que la conciencia de clase no nace en los salones, sino en el trabajo duro, en la pobreza, en la explotación cotidiana, en la organización colectiva y en la lucha sin concesiones. Su militancia comunista fue inseparable de su práctica revolucionaria, estuvo del lado de los obreros bananeros frente al saqueo de la United Fruit Company, del lado de los perseguidos frente a la represión estatal, del lado del pueblo cuando el poder económico y político pretendía imponer el silencio, el miedo y la resignación. Calufa encarnó al intelectual orgánico del proletariado, forjado en la experiencia directa de la explotación y en la convicción profunda de que solo la organización popular puede abrir camino a la emancipación.

En tiempos en que se pretende vaciar de contenido la palabra democracia y reducirla a un ritual electoral al servicio del capital, el ejemplo de Calufa nos recuerda que no hay verdadera democracia sin justicia social, sin soberanía nacional, sin control popular sobre la riqueza y sin ruptura con las cadenas del imperialismo. Su obra y su militancia denuncian, ayer como hoy, que la dependencia económica, la injerencia extranjera y el dominio de las transnacionales son incompatibles con la libertad real de los pueblos. Frente al discurso hipócrita del imperialismo norteamericano, que habla de derechos mientras impone guerras, saqueo, pobreza y miseria, Calufa nos lega una posición clara, dignidad, lucha y organización.

Desde el Partido Vanguardia Popular – PVP y la Juventud Vanguardista Costarricense – JVC afirmamos que honrar a Carlos Luis Fallas no es solo recordarlo, sino continuar su combate. Es asumir con optimismo revolucionario que el futuro pertenece a los pueblos que luchan, que Costa Rica no está condenada al neoliberalismo, a la desigualdad ni a la sumisión, y que es posible construir una patria al servicio de la clase trabajadora, en solidaridad con todos los pueblos oprimidos del mundo. Calufa vive en cada trabajador que se organiza, en cada joven que se rebela contra la injusticia, en cada voz que se alza contra el imperialismo y el capital. Su legado es una bandera en alto, y su ejemplo, una certeza histórica, la lucha continúa y la victoria será del pueblo.

Explorando estrategias para dialogar con Fresh Del Monte Produce Inc

Oscar Beita y Madeline Kiser

Movimiento Ríos Vivos, Federación Costarricense para la Conservación del Ambiente (FECON)

Desde hace 2-3 años miembros del Movimiento Ríos Vivos hemos estado considerando estrategias para promover un diálogo abierto y transparente con la corporación Fresh Del Monte Produce Inc. (o PINDECO) sobre los verdaderos costos-beneficios sociales, económicos y ambientales de continuar produciendo piña en el cantón de Buenos Aires de Puntarenas. Después de más de cuatro décadas de producción industrial de este monocultivo en el país, sus secuelas son evidentes en la salud de los ecosistemas y las comunidades (1-9); en las intolerables condiciones laborales (10-21); en el debilitamiento progresivo de las instituciones del estado y de la sociedad civil (22-30); y en la creciente penetración de las redes internacionales de narcotráfico en regiones donde se cultiva la piña (31-34).

Los participantes en este debate interno han postulado dos estrategias diferentes pero complementarias que describimos a continuación. Se listan, además, acciones exploratorias que se han ejecutado para llamar la atención de los verdaderos propietarios de la corporación, del gobierno y de la comunidad internacional.

La primera estrategia buscaría informar y organizar a las comunidades directamente afectadas, y a la población en general, para generar mayor conciencia sobre la problemática y presionar, tanto a la corporación como a las instituciones responsables, con el fin de sentarse a dialogar. La convicción sobre la efectividad de esta estrategia se basa principalmente en la exitosa experiencia del Movimiento Ríos Vivos (MRV) organizando las comunidades de la zona sur (con apoyo de universidades, grupos ecologistas, ONGs, etc.), entre los años 2013 y 2019, para detener la construcción de 14 proyectos hidroeléctricos en ríos de Pérez Zeledón, Buenos Aires y Coto Brus.

La magnitud de las operaciones de Fresh Del Monte en el cantón de Buenos Aires, su influencia sobre los actores políticos e institucionales, su estructura organizacional corporativa, y sus más de 40 años de trayectoria en la zona sur y en el país, conllevan sin embargo un reto considerablemente mayor que el enfrentado por el MRV en el pasado. En contraste, por ejemplo, las compañías que propusieron los 14 proyectos hidroeléctricos en ríos de la zona sur eran empresas de capital nacional, como el Grupo H Solis (rio San Rafael), la Comercial Talamanca El General S.A. (rio Cañas) e Hidro Convento Energy S.A. (rio Convento). La mayoría de sus operaciones estaban ubicadas en Costa Rica. Sus propietarios eran personas conocidas, y hasta en algunos casos fue posible debatir con ellos/as directamente –como con Mélida Solís, presidenta del Grupo H Solis, que asistió personalmente a reuniones en San Rafael de Pérez Zeledón, donde la empresa pretendía construir una represa hidroeléctrica en el rio del mismo nombre.

Con Fresh Del Monte la situación es diferente: la compañía es en realidad una corporación (una entidad legal independiente, separada de sus dueños o accionistas), sus oficinas centrales están en el extranjero, sus operaciones están ubicadas en varios continentes, y sus representantes locales no son en realidad los dueños de la empresa.

Fuego de piñal en Cacao de Volcán.

Así mismo en la actualidad el país, la zona sur y los movimientos ambientales en particular, atraviesan una coyuntura compleja en la que sobresalen una serie de barreras que dificultan la organización social alrededor de causas comunes como la defensa de los ríos y la naturaleza. Entre las principales barreras a nivel país destacan la intensa polarización social generada por un profundo descontento con la política tradicional; el uso extensivo de plataformas digitales como fuentes de información, socialización y organización social; y la pobreza y desigualdad imperante en las zonas rurales, fronterizas y costeras. A nivel de la zona sur, destacan también la existencia de narrativas divergentes sobre el propósito de la naturaleza (conservación vs generación de empleo); la sensación de exclusión de los beneficios del modelo de desarrollo económico valle-centrista que impera en el país; el racismo y la discriminación contra los pueblos originarios, así como el conflicto persistente por la tenencia de la tierra en sus territorios; y finalmente la creciente penetración del narcotráfico. Como resultado de estas y otras barreras, en los últimos meses el MRV ha experimentado periodos de fragmentación, apatía, reducción de su membrecía y creciente dificultad para unir esfuerzos alrededor de proyectos que amenazan nuestros ríos.

La segunda estrategia en consideración busca organizar una campaña masiva de redacción de cartas, en colaboración con aliados internacionales, para presionar directamente a las instituciones financieras, los fondos de pensión y otros inversionistas que son los verdaderos dueños de Fresh Del Monte. Como parte de esta iniciativa también se continuaría visibilizando la problemática generada por la corporación –particularmente la captura corporativa de la subcuenca del rio Volcán por parte de Fresh Del Monte— en foros internacionales como la Conferencia del Agua de las Naciones Unidas, la Cumbre de los Pueblos, la Semana Mundial del Agua, etc.

La convicción sobre la efectividad de esta estrategia para presionar a los dueños o accionistas de Fresh Del Monte surge del estudio de la naturaleza particular de las corporaciones que, como PINDECO, cotizan en la bolsa de valores. También del ejemplo de movimientos globales como “Stop the Money Pipeline” e “Insure Our Survival” que buscan detener el financiamiento de proyectos de extracción de petróleo, carbón y gas natural mediante la movilización de personas (para que retiren sus ahorros de instituciones que financian proyectos de combustibles fósiles), la incidencia política y regulatoria (para impulsar reformas como exigir la divulgación de los riesgos climáticos de las inversiones), la capacitación de accionistas (para que presionen colectivamente y le exijan a los bancos que se alineen con los objetivos climáticos), y el desarrollo de campañas en redes sociales para educar al público sobre la conexión entre la industria financiera y la crisis climática.

Entre los ejemplos exitosos de esta estrategia figura la cancelación del seguro de propiedad del proyecto Calcasieu Pass (exportación de gas natural licuado en Luisiana, Estados Unidos) por un monto de $1.5 billones de dólares y propiedad de la empresa GNL Venture Global. Una coalición de organizaciones locales e internacionales temerosas de que el proyecto agravara la grave contaminación, los daños a la salud y el impacto climático en la región presionaron con éxito al gigante global de seguros Chubb, y a otras aseguradoras, para que abandonaran el proyecto y no le extendieran el seguro de propiedad. Entre las tácticas utilizadas por la coalición figuran: a) presión personal mediante campañas de redacción de cartas a miembros de la junta directiva de las compañías de seguros y la corporación; b) interrupción de eventos públicos de gran visibilidad (por ejemplo, eventos deportivos patrocinados por las aseguradoras) para protestar; c) enfoque de racismo ambiental: campaña informativa destacando que muchas instalaciones de GNL Venture Global están ubicadas en comunidades pobres; y d) uso de leyes de información pública para revelar cuales empresas financian el proyecto.

Una corporación es un tipo de empresa que la ley considera como una entidad independiente pero que es propiedad de varios accionistas. Las corporaciones que cotizan en la bolsa de valores, como Fresh Del Monte, venden sus acciones (valores) al público en general, pero principalmente a bancos, fondos de inversión, fondos de pensiones y compañía aseguradoras. La compra de estas acciones (stocks o shares) convierte a estas entidades financieras en los verdaderos propietarios de la empresa.

Las acciones de Fresh Del Monte actualmente se cotizan en la Bolsa de Valores de Nueva York (New York Stock Exchange) bajo el código bursátil: FDP. A finales de 2024 el patrimonio neto (activos totales menos pasivos totales) de Fresh Del Monte era de ($1.54 billion) mil quinientos cuarenta millones de dólares, mientras que sus ingresos totales en ese año fueron de ($142.2 million) ciento cuarenta y dos millones doscientos mil dólares.

Los actuales propietarios de Fresh Del Monte son una combinación de inversionistas institucionales e individuales. El mayor accionista individual es el director ejecutivo, Mohammad Abu-Ghazaleh, quien junto con su familia es dueño del 10,59% de las acciones de la corporación. Entre los principales accionistas institucionales (fondos de inversión, bancos) figuran BlackRock, Inc. con más de 5,6 millones de acciones que corresponden al 11,25% del total de acciones; The Vanguard Group, Inc. es el segundo mayor accionista institucional con 4,8 millones de acciones que corresponden al 10,14% del total de acciones. Otros accionistas institucionales incluyen: Dimensional Fund Advisors LP (6,96% de las acciones); Wasatch Advisors LP; LSV Asset Management; American Century Investment Management Inc.; State Street Global Advisors, Inc.; DFA Australia Ltd; JPMorgan Chase & Co.; y Principal Financial Group Inc.

Además de los fondos de inversión (que invierten los ahorros de miles de personas e instituciones), entre los inversionistas institucionales destacan también los grandes fondos de pensión, quienes invierten las pensiones de miles de empleados públicos y privados de los Estados Unidos y otros países del norte global. Estos últimos, son dueños colectivamente de aproximadamente el 66,5% de las acciones de Fresh Del Monte. Entre los principales fondos de pensión se encuentran: California State Teachers Retirement System; Public Sector Pension Investment Board (Canada); Norges Bank (el Banco Central de Noruega, que administra el Fondo de Pensiones Global del Gobierno); Illinois Municipal Retirement Fund; y Teacher Retirement System of Texas.

Sedimento en quebrada La Maura, Volcán de Buenos Aires.

En apego a la segunda estrategia postulada, y con apoyo de coaliciones internacionales, miembros del MRV han sido parte de cuatro acciones diferentes buscando promover un dialogo abierto, transparente y compasivo con representantes de Fresh Del Monte. En primera instancia, hace 5 años, se envió una carta a representantes de la Agencia de Cooperación Internacional de Alemania (GIZ) cuestionando su alianza con Fresh Del Monte que resultó en la “corporatización” de la gestión del agua en la subcuenca del rio Volcán. Seguidamente, en colaboración con Arado Comunicación Alternativa (SURCOS Digital) se realizó una presentación paralela en la Conferencia del Agua de las Naciones Unidas 2023, enfatizando la urgente necesidad de cuestionar el rol del sector privado, particularmente las corporaciones, en el establecimiento de la política global del agua, y al nivel de la cuenca hidrográfica. En octubre del 2024, previo a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad (COP16), movimientos ecologistas enviaron una carta a reconocidos líderes ambientales costarricenses en el extranjero cuestionando nuevamente el liderazgo del sector privado en los espacios de formulación de políticas sobre clima, biodiversidad y agua. Finalmente, el año pasado, y en colaboración con el Frente Nacional de Sectores Afectados por la Producción Piñera (FRENASAPP) y el Frente Nacional de Lucha, se suscribió un llamado a la comunidad financiera internacional y del sector de los seguros solicitando apoyo para promover una urgente conversación sobre la creciente vulnerabilidad ambiental y económica del cultivo de piña industrial en Costa Rica, acrecentada por la crisis climática acelerada que nos afecta.

En conclusión, es importante considerar que economías dependientes como la costarricense, que se han abierto al comercio global y a la inversión extranjera, tienden a atraer corporaciones transnacionales con el apoyo de gobiernos locales que les facilitan la explotación de los recursos, la flexibilización de regulaciones laborales y ambientales, la oferta de incentivos fiscales, y la reducción de barreras comerciales. Ante esta realidad, las organizaciones ambientales deben desarrollar estrategias innovadoras que les permitan presionar directamente a los propietarios de dichas corporaciones, a los gobiernos que las apoyan, y en los espacios en que inciden organizaciones internacionales intergubernamentales (como la Conferencia de las Partes (COP) sobre el Cambio Climático, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el CEO Water Mandate, etc.) que también pueden presionar directamente a las corporaciones y los gobiernos que las apoyan.

En la foto de cabecera se aprecia el riego de piña con agua del Rio Volcán.