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Autor: María José Ferlini Cartín

Foro de Mujeres del Instituto Nacional de Mujeres – un llamado ante la grave situación nacional

Las 33 organizaciones de mujeres, feministas y mixtas integrantes del Foro de Mujeres del INAMU manifiestan públicamente su preocupación por la situación de violencia y agitación social que se vive en Costa Rica es producto del deterioro de la calidad de vida de las grandes mayorías de costarricenses, como consecuencia de un profundo proceso de concentración de la riqueza y de crecimiento de la desigualdad. No sólo del aumento de la pobreza y de la pobreza extrema. A lo que se suma el crecimiento inédito del desempleo en el país y del subempleo. Situación que impacta de manera particular a las mujeres.

La situación de violencia social e inseguridad que se vive en Costa Rica en los últimos días. Y que viene a complicar la de por sí deteriorada situación que enfrenta la economía del país y la vida cotidiana de las grandes mayorías de familias pobres y empobrecidas. Que no sólo han perdido a sus familiares cómo producto de la pandemia provocada por el coronavirus, sino que también han perdido sus de por sí escasos ingresos. Y con esto, su calidad de vida y las posibilidades de una sobrevivencia básica.

Asimismo, denuncia el aumento de la carga global de trabajo de las mujeres de las grandes mayorías, que se han visto recargadas con las responsabilidades de las tareas del cuidado de la salud de las personas sanas y enfermas, con la demanda de apoyo a las y los estudiantes con tareas educativas desplazadas a los hogares y que adicionalmente asumen responsabilidades de generación de ingresos por medio del teletrabajo o ejerciendo actividades en la economía informal. Exponiendo de esta forma su vida y su salud. Situaciones todas que culminan en un aumento de la violencia en contra de las mujeres, que lejos de disminuir en esta coyuntura, ha aumentado.

Ante esta situación de desigualdad estructural y de profundización de las brechas económicas y sociales, el Foro de Mujeres del INAMU DEMANDA:

  1. AL GOBIERNO DE CARLOS ALVARADO la instalación de un proceso de diálogo abierto y transparente que incorpore no sólo al sector empresarial y productivo del país, sino que convoque a los sectores sociales organizados en toda su diversidad. Esto como una muestra abierta e inequívoca de la voluntad política de negociar no sólo la salida a la crisis actual, sino de modificar las condiciones estructurales que han transformado a Costa Rica en uno de los países más desiguales de América Latina.
  2. LA CONVOCATORIA AMPLIA A LAS ORGANIZACIONES DE MUJERES Y FEMINISTAS AL PROCESO DE DIÁLOGO, de manera que se garantice una representación real de la diversidad de mujeres y sus demandas. Demandamos la integración de las organizaciones de mujeres rurales, urbanas, trabajadoras domésticas, migrantes, indígenas, afrodescendientes, pequeñas productoras y microempresarias, cooperativistas, trabajadoras sexuales y sindicalistas. Así cómo a las organizaciones de mujeres jóvenes y adultas mayores.
  3. LA INSTALACIÓN DE UN PROCESO DE DIALOGO CON TODOS LOS SECTORES SOCIALES QUE SE REALICE CON ÉTICA Y TRANSPARENCIA. Eso implica que a la mayor brevedad se dé a conocer la metodología del mismo, las personas encargadas de conducirlo y los mecanismos para toma de decisiones.
  4. QUE EL PROCESO DE DIALOGO NO SEA SECTORIZADO, NI REGIONALIZADO para que todas las voces puedan escucharse s y construir propuestas y soluciones conjuntas que nos ayuden a mitigar la crisis que vivimos.

¡NO MÁS VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES NI CONTRA LAS FAMILIAS POBRES Y EMPOBRECIDAS!
foromujeres@inamu.go.cr

Imagen ilustrativa, UCR.

Protesta debe conducir a un proyecto viable de nueva sociedad

Gerardo Morales García

La protesta de la calle en estos momentos tiene, al parecer, como máximo objetivo bloquear las principales carreteras del país y medir fuerzas con la policía, que intenta desbloquear los puntos críticos.

El enfrentamiento con la policía ya deja un saldo bastante abultado de heridos y detenidos. Además de una buena cantidad de daños materiales a vehículos particulares y del Estado. Y la violencia crece conforme pasan los días y no se ve ninguna opción de diálogo y entendimiento.

El COVID-19 ha pasado a un segundo plano. No importa ya el contagio ni las alertas. Los fallecimientos siguen aumentando, pero eso ya no es el punto central de reflexión.

Hay algo preocupante en esta coyuntura. La lucha inmediata es contra el Ejecutivo, y en particular contra la figura del Presidente. No es contra un sistema económico determinado ni siquiera contra un modelo de desarrollo ni su sistema político. O al menos no explícitamente en tanto el adversario no son las cámaras empresariales, el capital, ni tampoco quienes evaden y eluden impuestos. Esos ven los acontecimientos desde sus casas y mansiones. Sin mayores sobresaltos.

Tampoco el objetivo es el rediseño del Estado o la estructura jurídica del Estado o puntos críticos de la democracia como sistema político. La consigna genérica es “no más impuestos” con la consiguiente ambigüedad de un discurso que puede ser defendido también por los responsables históricos de la desigualdad económica y social del país. No más impuestos piden también quienes deberían contribuir más con la economía nacional, quienes pagan salarios bajos y tributan lo mínimo. Los mismos que adeudan grandes sumas a la seguridad social y que ven, repito, los acontecimientos desde sus casas, porque el problema pareciera no ser con ellos.

Con esto quiero enfatizar que la agenda de la protesta y la estrategia puede repetir lo mismo de siempre: hay violencia creciente, daños al patrimonio del Estado, heridos, detenidos y hasta muertos. Pero no se pasa de ahí. El sistema que genera desigualdad sigue igual, los salarios siguen hacia la baja, la calidad de vida se deteriora y la pobreza se mantiene o crece con la pérdida de empleos.

Es decir, se protesta pero no se profundiza en un proyecto viable de nueva sociedad, de nuevos tipos de convivencia social, de nuevas reglas del juego. Eso no interesa porque a la larga la política de corto plazo, la reivindicación inmediata, no da para pensar en algo mucho más fuerte y viable.

En lo particular me duele que de pronto un movimiento contestatario se convierta en un callejón sin salida, en un movimiento ritual que no logra trascender su propio impulso. Y que el objetivo central sea la violencia per se y no algo que convoque realmente a un cambio radical del sistema. Presumo que nuestras revoluciones serán siempre conservadoras, donde el oportunismo y la consigna de corto plazo terminan generando más frustración en los sectores vulnerables, que nunca se benefician realmente con nuestras revueltas de bloqueos y quema de patrullas de la fuerza pública, fuerza pública a la cual le exigimos, en otros momentos, que nos cuide del crimen organizado y de la delincuencia.

Se que mi visión no es la ortodoxa de los revolucionarios profesionales, de los líderes que prometen el cambio con petardos y bulla pero que al final no logran conjuntar los intereses de la ciudadanía como en otros tiempos si lo pudo hacer un Manuel Mora con su capacidad organizativa y negociadora.

Como no me siento representado plenamente ni por el gobierno ni por los líderes que han asumido la estrategia del bloqueo y la quema de patrullas, no me queda más que esperar a que las partes se sienten realmente a negociar una salida que nos ayude a todos a respirar dignamente en algún momento. Y que más temprano que tarde podamos soñar realmente con un nuevo proyecto de sociedad. Un proyecto donde no se tenga que recurrir a préstamos de usura o a la reducción del Estado social.

Se qué hay muchos intereses en juego, desde los electorales hasta el simple revanchismo camuflado. Y que ya uno está bastante curtido como para no caer en el pecado de ingenuidad.

Y como todavía puedo pensar libremente, sin directrices de nadie, me tomo el derecho de expresar mi opinión en esta hora realmente difícil, con varias pandemias en desarrollo.

Señales políticas para no perdernos 3

Gerardo Hernández

En política no podemos asumir que las diferencias son absolutas y que no es posible construir acuerdos. Hay proyectos e intereses diferentes y hasta antagónicos, claro. Pero es aquello en lo que coincidimos lo que nos hace posible vivir junt@s.

BATIRNOS POR SAN JOSÉ O PACTAR EN OCHOMOGO

Aunque no estamos en una situación igual a la guerra civil del 48 y creo que no queremos llegar ahí, nuestra historia política ha dejado claras señales de que en medio de la conflictividad es posible llegar a acuerdos si hay voluntad y visión de un horizonte común.

La más conflictiva y hasta sangrienta década de nuestra historia contemporánea, fue la de los años 40’s del siglo pasado, en la que llegamos incluso a darnos de balazos.

Y al mismo tiempo, fue esa la década más fecunda en reformas sociales, políticas y económicas, que reforzaron políticas públicas de más larga data y al mismo tiempo sentaron las bases institucionales del Estado Social de Derechos.

Y no estoy romantizando nuestra historia, para tapar la sangre derramada, los dolores, las heridas, los rencores incubados, ni los posteriores desacuerdos y conflictos que derivaron, a su vez, de los grandes pactos y acuerdos construidos en esa década. No fue que todo el mundo quedó contento y feliz… ¡qué va!

Pero lo cierto es que a partir de ellos y también, no solo por ellos, Costa Rica transitó hacia una ruta de mayor estabilidad política, democracia, crecimiento económico, movilidad social, distribución de riquezas, modernización del Estado, inclusión social, entre otras dimensiones.

Hoy vivimos momentos diferentes y tenemos otros desafíos, pero como en aquellos años, necesitamos construir acuerdos, no perfectos pero suficientes, para garantizar la paz social, la justicia social, el crecimiento y la distribución de riquezas, la democracia y la sostenibilidad, que se nos han debilitado en las últimas décadas y por ello estamos donde estamos.

Evitemos llegar a mayores niveles de violencia, porque la tarea de la reconstrucción sería aún más grande y difícil.

Evitemos llegar al default, porque entonces los más poderosos barrerían con los restos del Estado Social de Derechos.

Distribuyamos más, antes de que la desigualdad, la pobreza y la acumulación, refuercen un remolino de retrocesos del que nadie se salve, ni siquiera los más ricos y poderosos, que también tienen mucho que perder, aunque no lo crean.

Son muchas las áreas en las que debemos reconstruir pactos sociales y multisectoriales, pero hay una particularmente urgente con la que debemos iniciar: un pacto fiscal orientado hacia la justicia tributaria. Equilibrar las cargas entre todos los sectores de la economía, encontrar la relación más adecuada posible entre ingresos y gastos en las finanzas públicas, para reforzar y actualizar nuestro Estado Social de Derechos.

Todos los sectores que podamos dar algo, debemos ceder algo, tanto por el lado de los ingresos y como de los gastos, incluyendo aquellos que tengan beneficios fiscales.

Hay otros que no pueden dar, los más débiles y vulnerables, que necesitan más bien recibir. Por ello el principio debe ser: de arriba hacia abajo la contribución, de abajo hacia arriba la distribución.

Hasta ahora solo hay demandas de unos sectores hacia otros y de todos hacia el Estado.

Si queremos avanzar hacia un gran acuerdo nacional, cada sector debe empezar por poner sobre la mesa en qué puede contribuir a incrementar las debilitadas finanzas públicas. Estoy seguro que hasta las empresas de zonas francas y grandes cooperativas pueden hacerlo.

Al mismo tiempo, cada sector puede plantear una propuesta hacia otros o hacia el Estado, para hacer más eficiente y eficaz el gasto público.

Esto constituiría un primer paso para conformar una agenda de reformas en áreas de coincidencia, donde, para ganar algo, sea necesario también ceder en algo. De lo contrario, la intransigencia nos sumirá en un caos y violencia de consecuencias irreparables, que sufrirán incluso las siguientes generaciones.

Como a don Manuel y a don Pepe, ahora con más participantes, hoy nos toca responder a la pregunta: ¿nos batimos por San José o pactamos en Ochomogo?

Coyuntura fiscal ante el COVID-19: implicaciones, propuesta de ajuste y recomendaciones

«Coyuntura fiscal ante el COVID-19: implicaciones, propuesta de ajuste y recomendaciones» es el ciclo de foros organizados de forma conjunta entre el Observatorio Económico y Social de la Universidad Nacional (OES-UNA) y la Fundación Friedrich Ebert.

El Foro 1: Evasión y Fraude Fiscal, será el jueves 15 de octubre 2020 de 11 a.m. – 12:30 m.d. (Costa Rica), vía Zoom.

Se contará con la participación de la Sra. Gemma Patón García, profesora titular de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de Castilla La Mancha (UCLM, España) y del Sr. Fernando Rodríguez Garro, coordinador e investigador del Observatorio Económico y Social de la Universidad Nacional (OES-UNA, Costa Rica).

Para participar, debe inscribirse en el siguiente enlace:

https://zoom.us/meeting/register/tJMkf-uuqDIoGdIXzXwCnJ_aSeASZa6ZX2uC

Urge reforma al capítulo constitucional de las garantías sociales

Ricardo Araya Montero

 

Ante la práctica anti democrática de los jerarcas que gobiernan de no dialogar con buena fe y buscando eficacia del proceso que cierre puertas a eventuales burlas, urge una reforma al capítulo constitucional de las Garantías Sociales: un articulado que homologue el procedimiento del conflicto económico social y la negociación colectiva laboral y que en caso de movimientos cívicos locales o nacionales, obligue a los jerarcas a negociar un pliego de peticiones firmado por las organizaciones beligerantes, y a partir de esa NEGOCIACIÓN VERDADERA levantar acuerdos e inscribirlos en los tribunales para su seguimiento, y eventual proceso sancionatorio en caso de incumplimientos.

Si logramos esto UNIDO a una profunda reforma electoral, perfeccionamos la poquita democracia que tenemos, nos coloca en la pro-actividad estratégica, le da sentido transformador a nuestras propuestas, en vez de estar haciendo llamados vacíos a la defensa del «maltrechísimo Estado de Derecho» (que no niego que hay que defenderlo, pero críticamente) pues éste que no le llega ni a los talones al Estado democrático popular que siempre hemos propuesto como alternativa a la democracia burguesa.

Vivencias y esperanzas en las recuperaciones indígenas

La Red Ecuménica de Lectura Popular de la Biblia le invita al encuentro bimensual «Vivencias y esperanzas en las recuperaciones indígenas», el próximo sábado 10 de octubre de 9 a.m. a 11 a.m. por la plataforma Zoom.

La actividad estará a cargo de las/los recuperadores indígenas y coordinadora/coordinador de FRENAPI: Clarita Quiel Torres, Maritza Castro Álvarez, Luisa Bejarano Montezuma y Pablo Sibar Sibar.

El pliego de peticiones de Rescate Nacional en las negociaciones con el Gobierno

Vladimir de la Cruz

Para conversar con el Gobierno, de manera concreta los jefes sonados del movimiento de protesta, autodenominado Rescate Nacional, que ha sucedido estos días, y que en algunos puntos del país, todavía continúa, han acudido ante el Arzobispo de San José, José Rafael Quirós Quirós, “para que traslade al Gobierno de la República las siguientes condiciones para iniciar un proceso de negociación”, y de seguido ponen 14 puntos, que debe iniciar hoy a las 10 a.m.

Veamos los puntos, que van numerados, a los que les hago algunas notas, también numeradas:

1.- Que se instale una mesa de negociación entre el Gobierno y el Movimiento de Rescate Nacional.

Nota 1.- Ya lo llaman “Movimiento”, casi sinónimo de partido político. Los movimientos políticos, en general, son asociaciones de ciudadanos organizadas para influir en la formación de la voluntad política, la que se expresa en el Poder Ejecutivo o en el Legislativo, o para participar en procesos electorales, como el que viene en el 2021-2022.

Por su naturaleza los “movimientos” operan en el área política, como en este caso, combatiendo un Préstamo del FMI, principalmente, que se discute en la Asamblea Legislativa. Un movimiento responde también a inquietudes o preocupaciones compartidas por diversos grupos o ciudadanos organizados o no.

2.- Que sea una mesa única de negociación y no mesas temáticas.

Nota 2.- ¿Son tan pocos los iluminados dirigentes de Rescate Nacional, que no pueden dividirse en varias mesas a negociar aspectos propios de cada mesa de negociación? ¿O no tienen equipos de apoyo para discutir los temas importantes relacionados con las alternativas al Préstamo del FMI que es lo que ha provocado las principales movilizaciones, junto con los impuestos que ello trae? ¿O se desconfían de ellos mismos para dividirse en distintas mesas a negociar?

3.- Que se realice la reunión en un campo neutral facilitado por la Iglesia Católica

Nota 3.- La Iglesia Católica, ni ninguna Iglesia es neutral. Y menos lo ha sido históricamente ante el Poder instituido, porque ha formado parte del Poder. Desde la conquista y la colonia española la Iglesia Católica se impuso de manera dominante, como única y verdadera, situación que se mantuvo así, en cierta forma, hasta la construcción del ferrocarril al Atlántico cuando llegaron personas no católicas a las que había que autorizar el ejercicio de sus credos religiosos, porque solo se permitía el ejercicio del catolicismo, desde entonces, la religión del Estado costarricense.

Este es un mal planteamiento porque, en las luchas sociales existentes en el país, hay un grupo de ciudadanos que clama y lucha por un Estado Laico. Y una posición como la de estos protestantes de Rescate Nacional pareciera no entender o valorar esta otra lucha. Bien podría ser que de esa manera traten de enfrentarse a las fuerzas político-electorales que no son católicas, que son otros protestantes…que tienen asiento en la Asamblea Legislativa, y que en parte comparten las luchas contra el Gobierno de Carlos Alvarado, con lo cual pareciera que los dirigentes de Rescate Nacional no impulsan políticas unitarias de lucha, con ellos, de suma de sectores sociales y políticos.

Para mí, el mejor campo neutral hubiera sido el Consejo Nacional de Rectores, en alguna de las sedes universitarias que al efecto se hubiera puesto a disposición para este encuentro, o si alguna Universidad hubiera salido ofreciendo hace rato esta salida.

Por dicha no plantearon que el mejor campo neutral de la Iglesia hubiera sido un Confesionario, porque ese sí es neutral, y contundente para decirse las verdades y asumir las responsabilidades.

4.- Que el Presidente de la República abra la mesa de negociación.

Nota 4.- Que el Presidente de la República abra la mesa de negociación cuando se le pide a la Iglesia que la convoque, pareciera un contradictorio. La debe abrir la Iglesia invitando a las dos partes, al Presidente y a uno de los personeros de Rescate Nacional, que puede ser José Miguel Corrales, por ser el más viejo de ese grupo, a pronunciarse sobre la importancia del evento y empezar a trabajar. Si el el Presidente es el que debe abrir la mesa bien podría ser que el Presidente debió ser quien convocara, lo que no quisieron los de Rescate Nacional.

Una pregunta inquietante: ¿Por qué no el Presidente de la Asamblea Legislativa, que es donde se está discutiendo el Préstamo del FMI?

No es en el Poder Ejecutivo donde está la discusión de aprobación, que parece ser una obligación de continuidad del primer Préstamo del FMI ya aprobado por la Asamblea.

Donde se debe presionar más es en la Asamblea Legislativa para que no se apruebe el Préstamo del FMI, si eso es lo que se quiere, que lo mandó en posibilidad de aprobación el Poder Ejecutivo. Esto es estar perdido ante quien se debe presionar con mayor fuerza e intensidad, lo que indica que los ex diputados que están en esta lucha están más por hacer bulla contra el Presidente del Poder Ejecutivo, y no para enfrentarse a todos los partidos que están en la Asamblea Legislativa, donde por presión de masas podrían lograrse adherencias negativas a la aprobación del Préstamo del FMI, si esto es lo que realmente se busca.

5.- Que la negociación sea transparente, con presencia de la prensa.

Nota 5.- La transparencia que dicen los de Rescate Nacional no está en lo que cada parte tenga que sostener respecto a lo que discutan, sino en la presencia de la Prensa, que para los miembros de Rescate Nacional, y para los sindicatos, y para otros grupos de ciudadanos esa Prensa no es tan transparente, ya que solo les tergiversa sus planteamientos, o los ignora, o los pinta con imágenes negativas.

Está claro, entonces, que la presencia de la Prensa es tan solo para la foto, para la pasarela política, para tener televisión, radio y prensa escrita para aparecer en ella con algunas frases fuertes al Presidente y a las autoridades del Estado, para hacerse sentir fuerte ante el Presidente, a quien tratarían de colocar como un débil.

6.- Que las negociaciones sean diurnas, no nocturnas.

Nota 6.- La nocturnabilidad de las reuniones no les quita importancia. Puede ser más cansando y desgastante. Para viejitos discutiendo, y sin entrenamiento y práctica de discusión, puede ser mucho más pesado, es entendible. Tampoco que se discuta solo en el día le da más transparencia, porque la transparencia, para Rescate Nacional la da la Prensa presente, no la luz del día.

Pero, ahora hay ambientes que cerrados, con luz interior, son absolutamente claros, como si fuera de día. Así se trabaja en algunas empresas en el país las 24 horas.

Podría entenderse también que bajo la luz del día se puede mantener un piquete grande de gente afuera del local presionando en las discusiones, lo que disminuiría en la noche.

La experiencia de discutir de noche los sindicatos la tienen. En las negociaciones finales de las últimas huelgas del 2018 trabajaron reunidos todo el día, y por la noche hasta las 3 y 4 de la mañana del día siguiente. Así fue el último día de negociación.

7.- Que los acuerdos a que se llegue se conozcan por las bases del Movimiento para su aprobación.

Nota 7.- Esto es el ultra democratismo al absurdo. ¿Si así se opera, entonces, para qué dirigentes sindicales, y para qué dirigentes sociales o políticos?

En la historia de las luchas sociales del país siempre hubo dirigentes en capacidad de tomar acuerdos y hacerlos valer ante sus bases, cuando se trataba de lograr resultados, porque eran dirigentes respetados, queridos y generadores de confianza ante sus bases.

En la última huelga magisterial, terminada con un acuerdo a las 4 de la mañana, en el Sindicato de Educadores, a las 8 de la mañana, se reunieron en una gran Asamblea, de bases, para oír del Secretario General el informe de la negociación. El Secretario a medida que iba informando, sobre las dificultades del Acuerdo logrado, llorando de emoción y cansancio, las bases le iban aplaudiendo y exaltando su participación, in crescendo con el informe y su llanto. Terminó su discurso, con gran aplauso y aparente apoyo, y bastó que una sola persona, en esa Asamblea, agarrara el micrófono, inmediatamente y, al referirse al texto del acuerdo, dijera que “era un plato de babas”, y lo criticara, para que los aplausos y elogios se volcaran, y para que esa misma Asamblea, desdijera a su Secretario General, rechazara el acuerdo y aprobara continuar en la lucha.

En una Asamblea convocada por anarquistas, en la Universidad de la Sorbona, en mayo de 1968, el primer acuerdo que se tomó fue disolver la Asamblea. ¿Hacia eso vamos?

Es un error político este ultra democratismo en que se ha caído en muchas organizaciones sociales y políticas. Hasta algunos partidos políticos han caído en esto cuando le han dado más poder a las Asambleas Provinciales que a la Nacional.

Las direcciones políticas de los movimientos políticos, de los partidos políticos y revolucionarios, son de calidad. Quienes las integran es por méritos de lucha y de talento, y de reconocimientos, que se ganan esos puestos.

Así como no hay movimientos revolucionarios sin teoría revolucionaria, o no hay movimientos políticos sin teoría política, tampoco hay movimientos y partidos políticos sin líderes políticos.

Los líderes, como todos los seres humanos, son de carne y hueso, tienen virtudes y también defectos, pero son los líderes. ¿O, acaso a los que dirigen Rescate Nacional no les exaltan virtudes pero también les enrostran defectos en las redes sociales?

8.- Reconociendo la gravedad de la situación que tiene el país, que la mesa de negociación se instale el miércoles 7 a las 10 a.m.

Nota 8.- Reconoce Rescate Nacional que hay una grave situación en el país surgida por las luchas que han bloqueado calles y han contribuido a paralizar la economía nacional, sin asumir responsabilidades, o echándole indirectamente la culpa al gobierno de las acciones realizadas.

9.- Que un representante de la Iglesia Católica participe en calidad de garante y vigilante de la ejecución de acuerdos de la negociación.

Nota 9.- Poner a la Iglesia Católica a que participe en calidad de garante de acuerdos de la negociación, no garantiza nada, porque los acuerdos no dependen de la Iglesia, ni ésta puede obligar a los participantes a nada. Que la Iglesia sea vigilante de la ejecución de los acuerdos, eso si puede suceder.

La Iglesia ha participado de otros procesos como el de la Concertación, en 1998, junto con las Universidades llevándole el pulso al proceso.

De la lista, los siguientes puntos son los que realmente son de negociación. Los anteriores son de procedimiento y hasta de simple aceptación.

10.- Que cese el desalojo violento de los puntos de manifestación.

Nota 10.- Que los puntos de manifestación que se mantengan hasta la firma se deben suspender de inmediato es lo correcto. Si no se suspenden habiendo acuerdo, el gobierno debe tomar las medidas para hacerlo si los firmantes de la negociación no pueden levantar esos sitios.

11.- Que no es necesario el Préstamo del FMI y qué existen otras alternativas, y que se descarte este Préstamo en esta administración

Nota 11.- Se plantea que hay otras alternativas frente al segundo Préstamo del FMI, que es el que ha provocado estas luchas sociales. No se indican cuales alternativas.

Pareciera que eso va a quedar para una discusión larga, que no permitirá que se mantengan bloqueos o luchas de calle mientras se mantenga la discusión, porque incluso se dice que en este Gobierno se descarte este Préstamo, y no se podrían mantener bloqueos hasta más allá de mayo del 2022.

Nadie aguantaría bloqueos hasta mayo del 2022, esa es la realidad.

Pero, ¿se deja abierta, por parte de Rescate Nacional, la puerta para que en el próximo Gobierno, mayo del 2022, se pueda iniciar otra vez esta discusión?

Hay algo que es claro, en el año electoral del 2021 no se puede sostener esta discusión porque se puede convertir en otro TLC, con un desastre para todos los partidos políticos, y para alentar movimientos y líderes populistas.

12.- Que no se contemple la venta de activos ni más impuestos indirectos

Nota 12.- No se dice cuales activos nacionales están a resguardo de Rescate Nacional, que puedan provocar otras luchas, ni que se aprueben más impuestos indirectos. Rescate Nacional debió plantear sus soluciones. ¿Las tiene para el miércoles?

13.- Que no haya procesamientos penales ni sanciones disciplinarias o administrativas para los manifestantes

Nota 13.- Esto siempre se negocia como resultado de estas luchas, exceptuando la realización de delitos comunes que se hayan cometido, no así a la gente que participó en bloqueos.

14.- El levantamiento de los puntos donde haya tomas de calles se hará hasta que se firmen los acuerdos de la negociación.

Nota 14.- Este planteamiento es absurdo porque la negociación puede durar su tiempo, y no se pueden sostener esos bloqueos ante la población y ante la economía nacional, en todas sus aristas mientras se mantengan las conversaciones de negociación.

El levantamiento tiene que hacerse a partir del inicio de las negociaciones, hasta como un gesto de buena voluntad.

¿Estarán los representantes del Gobierno, entre ellos el propio Presidente, y quienes le acompañen, preparados para asumir este reto, de esta negociación? ¿Repetirá el gobierno su debilidad ante otros procesos de negociación que ha convocado y participado sin resultado alguno?

¿Están los representantes del Movimiento de Rescate Nacional en capacidad de proponer soluciones posibles, aceptables de negociación, ante la situación que provoca el Préstamo del FMI?

¿Son confiables las partes que se sentarán a negociar? ¿Por dónde saltará la liebre en esta negociación?

Estaremos atentos.

Protestas, Huelgas y Desobediencia Civil

Vladimir de la Cruz

El derecho de protesta, aunque no está puesto de esa manera, está garantizado en la Constitución Política, en el conjunto de derechos y libertades de los ciudadanos, a expresar sus puntos de vista y de actuar de conformidad a ellos. Es una forma de expresar la opinión. Es como cuando un niño protesta ante sus padres, reclamando algo, y hasta hace un “berrinche” para tratar de lograrlo.

El Gobierno, por su parte, tiene la obligación derivada de la Constitución Política, de garantizar el ejercicio de derechos y libertades de los ciudadanos, incluso el de protesta. Los Derechos y Libertades existen para ser ejercidos. No pueden ser limitados porque dejarían de serlos. Eso sí, se ejercen en función de que no afecten o limiten el derecho y libertades de los otros ciudadanos.

En el caso del ejemplo del niño, antes no se aceptaba su protesta, ni se toleraba, por sus padres. Los niños se sometían a la voluntad y última palabra de sus padres. Ni siquiera les dejaban opinar, o expresar sus “disidencias”. Evolucionó el concepto de niño y de derechos de los niños, y de considerar a los niños como “personas” pequeñas, y con ello el de respetarles sus puntos de vista, lo que no todos los padres hacen todavía. A mis hijos los educamos con reconocimiento de sus Derechos y Libertades, con los espacios para ser oídos y ser parte de la toma de decisiones. Recuerdo, una ocasión, en que regañando, llamándole la atención a Lautaro, que tenía como cinco o seis años, me respondió: “si me sigue regañando lo voy a acusar al Patronato de la Infancia”, porque sabía que existía esta institución de protección. Hoy todos mis nietos tienen prácticas familiares, con respeto, de ejercicio de derechos, libertades y de negociación, porque así se les prepara para la vida civil y social, que es cada vez más compleja.

El derecho de protesta no es el derecho de huelga que si está expresamente señalado en la Constitución Política, ahora más regulado por el Código de Trabajo, como resultado de las mal conducidas huelgas magisteriales, que pusieron en evidencia “huecos” en la legislación laboral, nueva, vigente en el país, y que se puso a prueba de fuego en esas huelgas del 2018.

La protesta y la huelga son cosas distintas en las luchas sociales. Algunas protestas pueden desembocar en huelgas, así como toda huelga en sí misma es una protesta organizada, por un sindicato, por una organización, por un grupo de dirigentes que conducen esa lucha, o hasta por un partido político, con capacidad para valorar cuando suspenderla y para negociar directamente su suspensión, o por partidos políticos que manejaban o dirigían sindicatos, con sus propios líderes sindicalizados que respondían a su militancia política o a las directrices que les trazaban desde sus partidos políticos.

En la historia de las huelgas costarricenses las hemos tenido sin dirección política partidaria, de partidos políticos, pero con dirigentes responsables, con dirigencias reconocidas por sus bases, con la confianza de esas bases en la dirección de la lucha y con confianza en los acuerdos que les ponían fin a esas luchas, sin llevarlas a consultas de “la base”. Para eso está la dirigencia del movimiento.

Si esa dirigencia no tiene esa fuerza moral ante sus “bases” no dirige nada, es de papel. Esto es lo que está pasando en las últimas formas de luchas que se dan en el país, desde las huelgas magisteriales del 2018, donde se evidenciaron desconfianzas profundas hacia los dirigentes, entre los mismos dirigentes, cuando habían dos por cada sindicato, controlándose entre ellos, y habían 12 sindicatos negociando, con una mesa de 24 dirigentes sindicales, donde era muy difícil lograr acuerdos, si ellos mismos acudían al expediente de ir a consultar lo que estaban aprobando, con sus propias bases, o con solo uno que se opusiera.

Cuando un grupo dirigente se sienta a negociar va con toda la autoridad para hacerlo. Se entiende que su resultado será aceptado por las bases, porque el pliego de negociación es conocido de las bases, y es tan solo un pliego de negociación de lo cual pueden aprobarse todos los puntos o una parte de ellos.

Si se pretende negociar para ganar todo no hay negociación posible. Lo que hay son actos de fuerza y en este caso ¿para qué sentarse a negociar?, mejor mantener la fuerza de la calle, si eso es lo que la sostiene, para ver quien aguanta más. Pero si se pide negociar, hay que negociar.

El problema es cuando dirigentes beligerantes no tienen claro cuanto negociar, y de lo que quieren negociar qué es lo principal, lo más importante, en lo que no se echa para atrás, sacrificando las otras demandas si fuera del caso.

El derecho de desobediencia civil, sobre lo que escribí hace poco, tampoco está establecido en la Constitución Política, pero es una forma de lucha que ha existido, en otros países, con mucho éxito en determinadas épocas y circunstancias.

Cuando se ha tratado de desobediencia civil, que incluyó grandes huelgas de hambre, como las de Gandhi, eran luchas dirigidas por una persona, con reconocimiento público y con liderazgo ganado en esas luchas, alrededor de las cuales se movilizaba la gente, para apoyar a su líder, en su protesta, que se transformaba en protesta social organizada.

La desobediencia civil no es una huelga en sí misma, es una acción que se toma generalmente frente a disposiciones legales, leyes, que no se quieren acatar, en algunos casos por objeción de conciencia, como las que impulsó Henry Thoreau, para no pagar impuestos que justificaban guerras anexionistas, colonialistas o imperialistas, según las queramos ver. Esta forma de lucha es válida cuando depende de la persona pagar el impuesto y negarse a hacerlo, pero si los impuestos se rebajan de los salarios, de los ingresos, de las personas, por vía de sus planillas o de los pagos que reciben, o se pagan en los productos que se compran, no hay nada que se pueda hacer, porque no se puede hacer gestión legal alguna para que esas deducciones no se realicen.

Las protestas, las huelgas y la desobediencia civil tienen que tener, cuando se realizan, objetivos y metas posibles de lograr. No se puede mover gentes, ni ciudadanos, a luchas con objetivos imposibles, porque fracasan esas luchas. Pero también es irresponsable movilizar gente en luchas que de antemano se saben que no obtendrán un resultado positivo para los demandantes.

Las protestas, las huelgas y los actos de desobediencia civil deben ser escuelas de formación política ciudadana, para que quienes participen de ellas, se eduquen en esas luchas, para avanzar social y políticamente, para mejorar niveles organizativos, para ampliar bases, números de personas, debidamente organizadas. Esto es válido cuando hay organización sindical o política detrás de los movimientos.

Estas formas de lucha no pueden educar en acciones anárquicas, en acciones descontroladas, en acciones que “se pueden salir de las manos”, como irresponsablemente ha dicho uno de los convocantes a estas formas de lucha, sin importarles que se salgan de las manos, y llamando a que se mantengan en la calle por sí mismas, sin dirección política general, donde se ha llegado a mezclar hasta el cobro de peaje, en los retenes de esta lucha, lo que se parece más a “maras” políticas que a luchas políticas correctas. Ese tipo de actitudes es más peligroso hoy por las manifestaciones populistas que pueden brotar de estas luchas y movilizaciones donde estos mismos dirigentes pueden ser borrados, y como en la Revolución Francesa ser llevados al Patíbulo. En uno de estos días, en una de esas luchas, a dirigentes de la ANEP los enfrentaron, echaron e insultaron, y lo llamaban como “más de lo mismo”. Así son estos actos, donde participan “resentidos” y opositores sociales de todo tipo.

Este dirigente, a quien así se le reconoce por los medios de comunicación, el más viejo de ellos, y no lo trato de viejo despectivamente, porque yo también lo soy, sino porque él mismo así se reconoce para decir que no tiene ningún afán político electoral en esta lucha. Cuando lo veo apelar a esta irresponsable actuación suya, de dirigente viejo, nada improvisado, sin organización, porque la organización titular “Rescate Nacional” que representa, no existe más que en el discurso, en la arenga más política que reivindicativa, no está inscrita en ninguna parte, ni como asociación, ni como sindicato ni como partido político. He oído decir, en la Televisión, a ciudadanos, que están con él en esta lucha, pero que no lo apoyarían en un partido político, y me imagino que a los están con él en esa tarima, o pasarela política, por donde pasan políticos, tampoco los apoyarían políticamente.

Y esos ciudadanos que no están con él para luchas políticas se identifican entonces con otros partidos políticos, que están en la Asamblea Legislativa, seguramente, Entonces, ¿a dónde quieren ir?, si ellos saben que en el escenario político nacional solo por medio de partidos políticos se puede actuar en la política, solo de esa manera se puede ser representante popular, diputado, o Presidente. Es obvio que detrás está la aspiración político electoral de quienes más visiblemente encabezan estas protestas sociales. Uno de ellos, también exdiputado, Campos, al menos con franqueza ha dicho que va a organizar su partido político para el 2022, porque sabe que como dirigente social que es, de muchos años, que ese puede ser su correcto camino, para continuar estas luchas y las defensas que invoca.

Cuando oigo decir tonterías a ese dirigente octogenario, ex diputado, que sabe o debe saber cómo funciona el tinglado político nacional, entre Legislativo y Ejecutivo, y sabe dónde es que hay que presionar, y presionar en el Poder equivocado, en el Ejecutivo, porque el tema de fondo está en trámite legislativo, es evidente que lo que busca es el caos, y de él salir, seguramente así se lo piensa, como el Ave Fénix, de las cenizas que quede del entramado democrático institucional existente que puede derrumbarse con acciones irresponsables.

Aquí me recuerda a mi querida profesora Niní Chinchilla de Mora, que también fue diputada de su mismo partido cuando nos decía a sus alumnos, como una gran enseñanza, que “cuando uno está viejo necesita que lo arrienden”, refiriéndose a los caballos que había que sujetar o atar por las riendas, ya por viejos, porque no atienden u obedecen, o enseñar a obedecer a una caballería a la rienda.

Cuando se orientan a presionar al Poder Ejecutivo demandando la “cabeza”, la “renuncia” del mandatario, y de su Gabinete, es obvio que pretenden sustituir a ese Presidente y a su Gabinete, con otro Presidente y otro Gabinete, que hasta ahora no exhiben en sus pretensiones. Más anárquicamente no se puede actuar. Porque no se podría pensar que sin Presidente y sin Gabinete el país se va conducir, sin gobierno, sin gobernantes. No hay una sola experiencia en el mundo donde esto haya ocurrido.

Detrás de estas luchas no hay partidos políticos conocidos, porque también se agitan consignas contra todos los partidos políticos, contra todos los políticos, contra las instituciones de funcionamiento democrático, la misma Asamblea Legislativa, el Poder Ejecutivo, hasta la misma Corte Suprema de Justicia. ¿A dónde se quiere llegar?

El show mediático de establecer una consigna para la mesa de diálogo, con el gobierno, de que se haga con la mayor transparencia posible, para los demandantes, con televisión y radio, porque así se deben discutir, según ellos, los temas que conduzcan a paralizar sus luchas. Ninguna lucha social se discute de esa manera, porque entonces los actores no estarán para buscar soluciones, sino para buscar auditorios, para buscar oídos que quieran escuchar discursos de plaza pública, arengas, que es lo que hacen algunos, cuando se les ponen micrófonos, cuando lo que realmente se debe buscar son soluciones. Lo que algunos de esos dirigentes andan buscando es protagonismo político más amplio que lo obtendrían de esa manera, al menos para la foto.

La discusión que se exige debe ser serena, tranquila, sin la gritería ni vocería de la calle presionando en alguna dirección. Los dirigentes que se presenten deben ir lo suficientemente autorizados para llegar a acuerdos, si llegan a darse, como para imponerse ellos mismos ante los mismos manifestantes que confían en ellos. Si no es así, no hay nada que hacer. Y, que cada palo aguante su vela.