¿Cuándo es legal o no una huelga? ¿De qué depende que sea legítima? ¿Cuáles derechos se afectan y cuáles se defienden con ese tipo de medidas de presión? Mauricio Castro Méndez, abogado laboralista, docente e investigador en la UCR, nos ayuda a responder estas y otras preguntas mañana en Desayunos – Radio Universidad, conversando con Vilma Leandro Zúñiga y Eva Carazo Vargas. Les invitamos a escuchar el programa de 7 a 8 a.m. (con repetición a las 10 p.m.) por 96.7 FM y por radios.ucr.ac.cr.
Los alumnos de la UCR realizaron 10 prótesis personalizadas de alta calidad. Todas ellas ya fueron entregadas a pacientes de la Caja Costarricense del Seguro Social
Los estudiantes abordaron a pacientes con amputaciones de carácter transtibial -por abajo de la rodilla-y transfemoral -por arriba de la rodilla-.Muchas de estas condiciones fueron originadas por cáncer, problemas vasculares o accidentes de tránsito. Foto: Karla Richmond.
En el 2015, con tan solo 22 años, Róger Solano Rojas tuvo un accidente en motocicleta frente a un vehículo liviano. A él solo le faltaban 700 metros para llegar a su hogar. Cuando despertó en el hospital, una nueva realidad lo acompañaría. Róger había perdido parte de su pierna izquierda.
“Al abrir los ojos no sabía lo que había sucedido. Estaba en la Unidad de Cuidados Intensivos y con una sábana a la mitad de mi cuerpo. Llegó el doctor y me explicó todo lo que había pasado. Estaba vivo de milagro”, relató.
La experiencia de Róger retrata tan solo una de las muchas historias que acompañan a los pacientes que están a la espera de una prótesis. Cada uno de ellos, con necesidades específicas según donde viven y el tipo de actividades que realizan.
Por este motivo, y por segundo año consecutivo, los estudiantes de Ortoprótesis y Ortopedia, de la Escuela de Tecnologías en Salud de la Universidad de Costa Rica (UCR), unieron esfuerzos para crear prótesis altamente especializadas que permitieran agilizar las listas de espera.
En total, fueron 18 jóvenes cuyo esfuerzo dio la posibilidad que 10 pacientes no aguardaran hasta el 2019 para recibir un aliado que mejorara su calidad de vida. Dicho aporte, gestado en coordinación con la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), es una iniciativa que lleva por nombre “Sumando Pasos” y se engloba como parte del curso de “Ortoprótesis de Miembro Inferior”.
La alianza entre ambas instituciones busca que los alumnos fortalezcan sus conocimientos en el campo práctico mediante la atención directa de los pacientes, siempre bajo la supervisión docente, mientras al mismo tiempo apoyan y aceleran el proceso de atención que brinda la Caja.
En esta ocasión, los alumnos concretaron 10 prótesis que ya fueron entregadas a los pacientes. Si se contabiliza los aparatos dados en el 2016 y en el 2017, el resultado es de casi 30 piezas entregadas; todas ellas, elaboradas a partir de materiales de alta tecnología.
“En los sockets -componente que conecta el miembro residual o muñón con el resto de la prótesis-, se aplican materiales con un alto nivel tecnológico que puede ser en carbono o en diferentes plásticos como polietileno, polipropileno y polímero. Por su parte en los módulos -que unen el socket con el terminal del pie- se usan materiales especiales como el titanium y el aluminio, que otorgan mejores alineamientos para los pacientes”, afirmó el docente Gerardo Montoya Valverde.
El último Anuario Estadístico de Accidentes de Tránsito del Consejo de Seguridad Vial contabilizó 11 120 accidentes de tránsito en motocicleta en el 2016. De esta cifra, 1 327 resultaron heridos gravemente.
Más allá del hospital
Para lograr el desarrollo exitoso de las prótesis, los estudiantes llevaron a cabo todo un proceso de conceptualización, diseño y construcción que implicaba tener una gran cercanía con el paciente.
En esa etapa, los alumnos salieron del hospital y visitaron los hogares de los usuarios. Algunos, incluso, fueron hasta los lugares de trabajo. El único objetivo era desarrollar un instrumento acorde a las necesidades reales de los usuarios.
“Para realizar la prótesis, nosotros nos debemos basar en las recetas que da el doctor. Lo que pasa es que las indicaciones no siempre son acertadas y el médico a veces solicita un material que el paciente no necesita o que no le funciona adecuadamente. Por eso, en las visitas lo que hicimos fue medir las limitaciones del paciente, lo que podía o no podía hacer, para elaborar una prótesis que en verdad le fuera funcional. Nos dimos cuenta, por ejemplo, que algunas personas debían subir muchas gradas, pasar por una calle con muchos huecos o subir una cuesta sin asfaltar”, dijo Irene Castro Lobo, estudiante de tercer año de la carrera.
Todas las prótesis de los estudiantes de la UCR fueron elaboradas en el Taller Nacional de Órtesis y Prótesis de la CCSS. “Cada vez más, en el taller estamos atendiendo a pacientes jóvenes por causa de accidentes en moto. Esto nos ha cambiado un poco el panorama de los pacientes que ahora tenemos”, indicó Gerardo Montoya, profesor de la UCR. Foto: Karla Richmond.
La diversidad de condiciones de salud, así como del entorno del paciente, hizo que algunos estudiantes realizaran hasta tres veces el socket.
“Uno se asombra de las condiciones en que las personas deben usar las prótesis. Cuesta mucho elaborar una prótesis y que el paciente se vaya de una vez con ella. Hay que hacer un socket de prueba para ver si lo acepta, si siente mucha presión o si no le gustó. En mi caso, el socket que hicimos al inicio no fue lo suficientemente bueno para soportar el peso del paciente todo el tiempo. Entonces, al final le tuvimos que hacer arreglos para adecuarla a sus funcionalidades”, manifestó Carlos Watson, también estudiante.
Esencia UCR
A nivel externo de la CCSS, una prótesis como las realizadas por los estudiantes de la UCR podría alcanzar un costo mínimo de ₡1 500 000. Las más especializadas superarían los ₡4 000 000. El precio final dependerá del nivel funcional de los pacientes.
En el caso de los jóvenes alumnos, ellos y ellas abordaron a personas con un alto nivel funcional quienes, por sus estilos de vida, poseen mayores exigencias. De igual forma, usaron materiales de gran durabilidad con un promedio de vida de hasta cinco años.
“Yo perdí mi pierna en 1991 por un desarreglo. Estaba calurosa y sumergí las piernas en la bañera. Cuando salí, mis pies no tenían movimiento. Sufrí siete operaciones y ya la última no pude. La primera prótesis que usé se amarraba alrededor del abdomen y la segunda fue peor. Ahora esta prótesis es súper práctica y hasta bailo con ella. El trato de los muchachos fue excelente, ellos tienen una gran paciencia”, señaló María Gabriela Meneses Hernández, una de las beneficiadas.
Para el próximo año, la actividad «Sumando Pasos» tomará un respiro, pues la UCR ejecutará una evaluación de la carrera a fin de aumentar la excelencia académica en la prepración de los estudiantes.Según Diana Fallas Rodríguez, Directora del Departamento de Otras Carreras, el proceso de revisión incentivará la mejora continua. También, se procurará instaurar un taller dentro de la universidad.
“La carrera de Ortoprótesis y Ortopedia es una profesión innovadora que está en constante cambio. Por eso, una de las responsabilidades de la UCR es hacer una revisión curricular cada cinco años que permita tener la carrera contextualizada y actualizada a nivel país y a nivel mundial” concluyó.
Con el apoyo de los Programas de Gestión Local y de Promoción Cultural de la Dirección de Extensión Universitaria UNED se llevara a cabo este fin de semana la Feria de Turismo Rural y Cultural de Los Santos.
Para más información con miembros del equipo organizador en la UNED: Susana Campo: 8543 9567 y Carolina Somarribas: 8866 7052.
La investigadora Helga Blanco recibió el premio de Acción Social Marí¬a Eugenia Dengo por su labor con pequeñas y pequeños productores para fortalecer la seguridad alimentaria en zonas vulnerables de Guanacaste. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
Entre aplausos y aclamaciones, la docente e investigadora Helga Blanco Metzler de la Sede de Guanacaste recibió el premio “María Eugenia Dengo Obregón” por su labor y entrega en el ámbito de la Acción Social y el trabajo con comunidades de Guanacaste.
El galardón, entregado el pasado 28 de noviembre, pretende reconocer los esfuerzos del personal docente universitario por mejorar las condiciones de vida de las poblaciones del país mediante proyectos inscritos en la Vicerrectoría de Acción Social (VAS) de la Universidad de Costa Rica.
Este año se realizó la primera entrega del premio, que también da inicio a la conmemoración del 45 aniversario de la creación de la vicerrectoría y se le dedica a la memoria de su primera vicerrectora, la Licda. María Eugenia Dengo Obregón, impulsora del Trabajo Comunal Universitario y promotora de la trascendencia de la proyección externa y del concepto de extensión universitaria.
En el caso de Helga Blanco, su trabajo extrauniversitario como Entomóloga del Centro de Investigaciones en Protección de Cultivos (CIPROC) y docente se ha centrado en el combate de plagas de la mano de agricultores guanacastecos, trabajo con mujeres y jefas de hogar en el cultivo de hortalizas y capacitación en temas como producción sostenible y sustitución de agroquímicos.
El jurado le otorgó una mención de honor a la docente y directora del Recinto de Guápiles, Rosa Julia Cerdas González, por su trabajo de gestión cultural y construcción de políticas públicas en la Comunidad de Pococí Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
“Este premio representa un compromiso para continuar con mi trabajo transmitiendo los conocimientos necesarios para fortalecer la seguridad alimentaria y nutricional de los grupos vulnerables de la zona rural y a la vez, aportar al desarrollo, prosperidad y bienestar de los agricultores, principalmente de los guanacastecos”, indicó Blanco durante su discurso de aceptación.
El trabajo de Blanco fue evaluado por un Jurado constituido por nueve integrantes de diferentes unidades académicas, sedes e instancias universitarias que tomaron en cuenta criterios como originalidad, innovación, trascendencia y el compromiso ético y social de las personas postuladas.
Esta primera entrega también coincidió con el año de la regionalización universitaria, por lo que los nominaciones se enfocaron en el área de sedes y recintos. Así lo explica la M.L.. Marjorie Jiménez Castro, vicerrectora de Acción Social, quien considera que el pensamiento de su predecesora María Eugenia Dengo, compagina perfectamente con esta visión debido al trabajo de Dengo en torno a la alfabetización de comunidades rurales, especialmente en Guanacaste.
“Este premio va a permanecer en la normativa universitaria a partir de este momento, por eso consideramos que es un hecho histórico para la Vicerrectoría de Acción Social”, reiteró Jiménez.
La Sra. Ana Isabel Vargas Dengo, hija de María Eugenia Dengo, estuvo presente en la actividad en la que se reconoció el trabajo de su madre Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
La comisión del jurado también le otorgó una mención de honor a la docente y directora del Recinto de Guápiles de la UCR, Rosa Julia Cerdas González, por su trabajo de gestión cultural y construcción de políticas públicas en la Comunidad de Pococí (EC-240).
Para Rosa Julia, el intercambio con las comunidades y la creación de un nuevo conocimiento dicta el camino que deben tomar para brindar un adecuado acompañamiento.
“Para mí, la Acción Social es un área sustantiva de la universidad, es la que nos permite estar ubicados con la comunidad. Qué pasa en nuestro entorno, cómo nos vinculamos con los problemas que tiene nuestra sociedad y a la que también nos debemos. No solamente formamos por medio de la docencia, sino que la Acción social nos permite ese acercamiento, una búsqueda conjunta” rescata Cerdas.
En la entrega del galardón también participaron el rector de la Universidad, Dr. Henning Jensen Pennington y el presidente del Consejo Universitario, Dr.Rodrigo Carboni Méndez, así como familiares de doña María Eugenia, personal de la VAS y coordinadores de proyectos de Acción Social.
El premio se seguirá entregando en forma anual. En 2019 se recibirán postulaciones de docentes de Ciencias Básicas y Ciencias Sociales.
Esteban Hidalgo Pena
Unidad de Comunicación Vicerrectoría de Acción Social
El Sol Brilla para Todos, que atiende a adultos con discapacidad, es una de las organizaciones beneficiadas con este TCU. Foto Grettel Rojas Vásquez.
El TCU Apoyo a Entidades Comunales de la Sede de Occidente permite que los estudiantes pongan sus conocimientos al servicio de organizaciones no lucrativas y que trabajen de la mano con diferentes poblaciones.
Según la profesora Jeannette Morales, encargada del proyecto, actualmente se está colaborando con organizaciones sociales como “El sol brilla para todos” (para personas adultas con discapacidad) y “Hogar diurno coraje y esperanza” en San Ramón, con la “Asociación de cuidados paliativos de Palmares”, y con el hogar de ancianos y la biblioteca pública de Atenas.
Morales explicó que este proyecto ofrece en primera instancia apoyo administrativo “estas organizaciones en general carecen de recurso humano, muchas veces solo están las juntas directivas y no tienen el sustento administrativo para poder ordenarse”.
Señaló que los estudiantes inscritos colaboran con la definición de planes estratégicos, reglamentos, procedimientos, ofrecen asesoría legal y les ayudan a conseguir recursos. En el área de informática se colabora con sistemas de información y con sistemas para llevar el control de activos fijos, ya que estas organizaciones reciben donaciones y ayudas pero no cuentan con los sistemas adecuados para registrarlos.
El proyecto también ofrece capacitaciones a funcionarios y a la población atendida y sus familias. Por ejemplo, los estudiantes ofrecerán talleres sobre la ley 7600 a funcionarios de “El sol brilla para todos” y a los beneficiarios y sus familias.
Karen Rojas Rojas, Directora del El Sol Brilla para todos, calificó de “gigantesco” el aporte que ofrecen los estudiantes por medio del trabajo comunal.
“Ahorita nos están ayudando con la promoción de la institución, con una página web y con talleres de psicología, son apoyos muy importantes porque son herramientas que nosotros no tenemos y es una forma de aprovechar el recurso”.
Los estudiantes inscritos también tienen la oportunidad de participar en actividades recreativas, lo que les permite interactuar con los beneficiarios.
Frida Xirinachs, estudiante de Informática Empresarial, está inscrita en este de TCU. Ella señala que su proyecto principal lo desarrolla con el “Hogar diurno coraje y esperanza”, organización con la que trabaja en la elaboración de una base de datos que permitirá registrar la cantidad de adultos mayores que tiene el distrito de San Juan de San Ramón, dicha base es un requisito solicitado por el IMAS a estas organizaciones para subir de categoría.
Además, Frida colabora con actividades recreativas que se realizan en diferentes organizaciones. “Me gusta mucho el TCU, me permite relacionarme con las personas beneficiadas y con los compañeros. Con el TCU he aprendido a mejorar la comunicación para trabajar con diferentes tipos de poblaciones”.
Frida considera que este tipo de proyectos le ayudan a tener un conocimiento integral de la sociedad, ya que muchas veces los estudiantes de Informática Empresarial trabajan en proyectos que requieren poca interacción social.
Proyectos trabajan en Guácimo, Nandayure, Golfito y Ostional entre otras comunidades
Grupo de mujeres de Coopemolus Chomes reciben taller sobre mercadeo y turismo comunitario, como parte del trabajo del TC-491. Foto de Luis Castro.
Comunidades de Guácimo, Nandayure, Golfito, Ostional, Chomes, Nandayure y Zarcero, entre otras, implementan actividades socioeconómicas rentables y emprendimientos con enfoque de economía social solidaria y gestión cultural con el apoyo de proyectos de Trabajo Comunal Universitario (TCU) de las Escuelas de Administración Pública y de Artes Plásticas de la Universidad de Costa Rica (UCR).
Desarrollo sostenible: emprendimiento y economía social solidaria (TC-491) y Producción cultural y emprendimiento en las comunidades (TC-712) son dos proyectos de Acción Social que tienen como elemento en común el trabajo en conjunto con comunidades para el emprendimiento de negocios exitosos y la articulación de agentes culturales que promuevan y administren con éxito la producción cultural.
Acompañamiento a iniciativas de economía social
El proyecto TC-491 inició hace dos años para fortalecer actividades socioeconómicas de organizaciones, instituciones o grupos de personas. Según Georgenella Barboza, coordinadora del TCU, “la idea es acompañar a diferentes iniciativas de economía social que ayudan a personas que no tienen nivel académico en el uso de herramientas de Excel, vocabulario básico en Inglés y cómo mercadear su negocio”.
Mediante el trabajo interdisciplinario colaborativo, este proyecto genera conciencia social en la población estudiantil por medio del contacto de las y los estudiantes con personas de diferentes comunidades de Limón, Alajuela, Puntarenas, Guanacaste y sus realidades de vida.
Luis Castro, estudiante de Administración Aduanera y Comercio Exterior formó parte de este TCU y recordó cómo el proyecto apoyó a grupos de mujeres molusqueras en Chomes, Puntarenas en el proceso legalización e inscripción de sus negocios y promoción turística. “Se trabaja en el empoderamiento, liderazgo, la comunicación asertiva, trabajo en equipo y manejo de herramientas en informática, entre otras. Desde cómo utilizar el facebook, administrar la página web, técnicas de mercadeo”, mencionó.
Las y los estudiantes trabajan en conjunto con las comunidades, a partir de sus propias necesidades. En este proceso, no solo se comparten los aprendizajes académicos, sino que se adquieren conocimientos de las poblaciones y grupos con los que se articula.
Según Melany Valverde, estudiante de Administración Aduanera “[aprendió] sobre el procesamiento del arroz y cómo los productores en Nandayure no posee herramientas básicas de comercialización, contabilidad, ni apoyo en mantenimiento de maquinaria o en liderazgo”. Valverde destaca la capacidad de los arroceros de luchar y fortalecer nexos comunitarios con instituciones estatales como el INDER.
En el TC-712 las comunidades indígenas comparten saberes y generan vínculos e identidad. Foto: cortesía del proyecto.
Emprendimiento, cultura y desarrollo
El proyecto TC-712 busca formar agentes culturales capaces de promover y gestionar la producción cultural en las comunidades Golfito, Ostional, Guápiles y Buenos Aires. Según Xiomara Zuñiga, responsable de esta iniciativa, “el objetivo de este TCU es generar emprendimientos en las comunidades desde la cultura”. La idea es formar agentes culturales en las comunidades, que sean capaces de promover y administrar la producción cultural.
Por medio del TCU se desarrollan 4 líneas de trabajo que se fortalecen desde la gestión cultural: deporte, rescate cultural, biodiversidad y cultivos orgánicos.
Por ejemplo, en la comunidad de Salitre, Buenos Aires se ha trabajado con una red de mujeres para recolectar y reciclar la basura en un centro de acopio, que les permita generar ingresos económicos. Además se trabaja en un proyecto que incentiva el fútbol femenino y se brindan talleres de arcilla.
Por su parte, las asociaciones Bribri Pat y Bribri Pa Kaneblo trabajan en el rescate cultural por medio de talleres música, diseño para red de mujeres, emprendimiento, empoderamiento de las mujeres que trabajan la cerámica y el tratamiento de las arcillas como parte de la cultura y de la memoria colectiva. Este tipo de iniciativas busca trabajar la identidad cultural en el territorio indígena de Salitre.
Otra red de personas en Salitre incentiva cultivos orgánicos con huertas comunitarias y trabajan productos para elaborar abonos orgánicos. “ Las lideresas involucradas son personas claves que comparten saberes y generan vínculos entre estudiantes y comunidades para solucionar los problemas que afectan a los pobladores”, agregó Xiomara Zuñiga.
Esta certificación de calidad favorecerá una más rápida atención de los pacientes del Hospital del Trauma, con padecimientos asociados a bacterias
La Dra. Cindy Sandí Villalobos, una de las coordinadoras de la Sección de Bacteriología utiliza uno de los equipos donde se hacen los cultivos para determinar el tipo de antibiótico adecuado para el tratamiento de una determinada bacteria. Foto: Anel Kenjekeeva.
El Laboratorio Clínico de la Universidad de Costa Rica (UCR), que brinda servicios exclusivos al Hospital del Trauma del Instituto Nacional de Seguros (INS), recibió el martes 27 de noviembre la ampliación de la acreditación en la Norma ISO15189, en el área de Bacteriología, con lo cual se ubica como el primero en Costa Rica y Centroamérica en recibir este reconocimiento.
De esta forma se podrá determinar de una manera más expedita el tipo de bacteria que podría tener un paciente y los antibióticos que serían necesarios para su tratamiento, lo cual ahorraría gastos en la póliza de seguro de las personas, por días cama en espera de los resultados.
Desde el 2006 el Laboratorio Clínico de la UCR, con sede en la Ciudad Rodrigo Facio, obtuvo su primera certificación de calidad que fue la ISO 17025, cuando acreditó seis pruebas de química clínica y ya en el 2012 obtuvo la acreditacón en la Norma ISO15189, específica para laboratorios. Ambas, fueron otrogadas por el Ente Costarricense de Acreditación (ECA).
Con el INS inició su relación desde hace 11 años, al establecer otro laboratorio clínico en el Albergue, para brindar un servicio primero con horario y a partir del 2013, cuando se inaugura el Hospital del Trauma, se atiende las 24 horas del día. También, desde el 2015 se estableció un Banco de Sangre para servicio de este nosocomio, el cual es totalmente autosuficiente.
A la vanguardia
Con la ampliación de la acreditación de la Norma ISO15189, en el área de Bacteriología, el Laboratorio clínico de la UCR es el primero que obtiene este reconocimiento a la calidad en el país, así como en Centroamérica, con la tecnología Maldi-toff.
En referencia a este logro, Henning Jensen Pennington, rector de la UCR expresó que “es un motivo más par enorgullecernos, de los esfuerzos por invertir en estas dos áreas fundamentales de nuestro estado social de derecho: la educación y la salud”.
Jensen destacó también que al ampliarse la cobertura a la sección específica de Bacteriología no solo queda demostrada la voluntad de ambas instituciones por formar profesionales expertos en esta área, sino también por invertir en el equipo necesario para asegurar que cada paciente, que son la razón de ser de esta alianza, reciba el mejor cuidado posible.
El Laboratorio clínico de la UCR recibió la ampliación de la acreditación con la Norma ISO 15189, en el área de Bacteriología. En la foto: Ilse Delgado Delgado, coordinadora de la Secretaría de Acreditación de Organismos de Inspección del ECA, Henning Jensen Pennington, rector de la UCR, Mainor Calderón Jiménez, jefe del Laboratorio y Gerardo Ortega, médico asistente de la Gerencia de Servicios Médicos Hospitalarios del INS. Foto: Anel Kenjekeeva.
Otro aspecto que mencionó el rector fue que el diagnóstico pronto y preciso de las bacterias que pueden estar afectando a quienes ingresan al Hospital del Trauma “es solo un paso más hacia contar con tratamientos más certeros, más prontos y más afectivos”.
También Gerardo Ortega, médico asistente de la Gerencia de Servicios Médicos Hospitalarios del INS, expresó que la ampliación de la acreditación en el área de Bacteriología “nos coloca a la vanguardia en la prestación de servicios de este tipo en nuestra Institución y en nuestro país”.
Tecnología de punta
El equipo con el cual el Laboratorio clínico alcanza la ampliación de su acreditación en el campo de la bacteriología permitirá realizar pruebas de ‘Tinción de Gram’ para ver las bacterias y clasificarlas y además se harán, mediante cultivos, pruebas de sensibilidad a antibióticos.
Estos estudios podrán hacerse a partir de hueso, tejidos, muestras de heridas e incluso en prótesis del paciente.
Según explicó Mainor Calderón Jiménez, jefe del Laboratorio clínico de la UCR, todo paciente que ingresa al Hospital del Trauma requiere de un examen bacteriológico, debido a que como son personas accidentadas usualmente primero se los remite a los hospitales del país, donde adquieren la bacteria ‘nosocomial’, propia de esos centros de salud.
Durante el acto de entrega de la ampliación de la acreditación en bacteriología, Calderón comentó que lo que a nivel nacional parecía imposible se logró. “Pero esto por supuesto no ha sido un camino fácil ni mucho menos corto, pero es la caracterización plena de lo que es un Sistema de Gestión de Calidad”, agregó.
Comentó asimismo que este Sistema tiene cuatro componentes que son la planificación, el aseguramiento, el control y la mejora y en este último aspecto prevé una futura acreditación del Laboratorio Clínico de la UCR en Anaerobios, así como del Banco de Sangre, por parte de la Autoridad Americana de Bancos de Sangre.
Cristina Serván pertenece al Área de Solidaridad de la APDHA
Hoy, 29 de noviembre, se conmemora el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino. Se cumplen 71 años de la aprobación de la resolución 181 de la Asamblea General de Naciones Unidas del 29 de noviembre de 1947. Esta resolución es conocida como la “resolución de la partición” y estipulaba la creación de un “Estado judío” y otro “Estado árabe” en Palestina. Un acuerdo fallido que no consiguió ni la creación de dos Estados, ni el respeto a los acuerdos de distribución del territorio, ni establecer un régimen especial en Jerusalén, o la preservación de derechos de la población palestina.
Este año además se ha cumplido el 70 aniversario de la Nakba: catástrofe acontecida el 15 de mayo de 1948 al declararse el Estado de Israel e iniciarse una serie de masacres que desplazaron a cientos de miles de personas palestinas de sus hogares. Un acontecimiento que reclama no ser condenado al olvido ni a la impunidad que supone la existencia de casi seis millones de palestinos y palestinas refugiadas en todo el mundo a causa de la expulsión de su territorio.
Es significativa la proximidad de estos hechos con el momento de la adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El papel de las Naciones Unidas en 1948 parecía establecer un compromiso esencial para que las personas no volvieran a vivir las atrocidades ocurridas antes y durante la segunda guerra mundial. Los actos abominables cometidos durante este periodo se consideraron inaceptables para el territorio europeo. Aunque cabe destacar que hasta la fecha se habían obviado los horrores cometidos en base los a modelos colonialistas, que dispusieron de la vida y los destinos de poblaciones de los países del sur global, sin conmoción alguna para Europa.
Esta visión desigual de la historia y del dolor de los pueblos, se puede comprobar a través de la disposición de la creación del Estado de Israel en el territorio palestino. La decisión vino en parte condicionada por los acuerdos alcanzados entre el gobierno británico y los promotores del movimiento sionista, como Walter Rothschild (a través de la firma de la Declaración Balfour), que veían en el territorio palestino una oportunidad para sus aspiraciones de conformación de un Estado para las personas judías, pero en base a un modelo racista y excluyente que no tuviera que considerar ningún derecho de la población autóctona.
La segunda guerra mundial y el horror vivido por la población judía, unido a un antisemitismo aún bastante significativo en el territorio europeo, se instrumentalizó para lograr que la decisión de suscribir tal acuerdo fuera aprobada en las Naciones Unidas.
La situación setenta años después es la de un permanente incumplimiento por parte de Israel de todos y cada uno de los acuerdos establecidos con Naciones Unidas. El plan de partición aprobado en la resolución 181, no fue respetado y desde el primer momento excedió el territorio asignado. A partir de ese momento las acciones de Israel han acumulado decenas de resoluciones incumplidas que sitúan el papel de los Derechos Humanos y las Naciones Unidas en una posición absolutamente inútil para proteger a la población palestina.
En los últimos años las vulneraciones de derechos no han dejado de intensificarse frente a la pasividad de los Estados; la construcción del muro en Cisjordania, el bloqueo en Gaza, la proliferación y ampliación de asentamientos ilegales de colonos, la demolición de barrios y pueblos completos, confiscaciones de tierras y propiedades, la negación del derecho al retorno, el encarcelamiento y agresión de niños y niñas, el desplazamiento continuo de la población, el apartheid, la violencia sistemática en la represión a las movilizaciones sociales, los disparos y bombardeos sobre objetivos civiles en Gaza.., una lista de horrores que cumple también 70 años.
Esta injusticia es tolerada a pesar de las resoluciones de la ONU y las llamadas de los Estados condenando o pidiendo mesura a las acciones de Israel. Cada vez que esto sucede se degrada el papel que los Derechos Humanos deben tener en todas las sociedades, no solamente en la palestina, también en el resto del mundo. Es el triunfo del poder frente la justicia y la solidaridad.
No es casualidad que los gobernantes que rechazan la aplicación de los principios establecidos por los DDHH en su propio territorio, tengan siempre un gesto hacia el Estado israelí. Así lo ha hecho Donald Trump con su decisión en diciembre del año pasado de trasladar la embajada Norteamericana a Jerusalén y cesar las aportaciones de EEUU a la UNRWA (la agencia de Naciones Unidas para las personas refugiadas) y justo hace unas semanas también lo declaraba Jair Bolsonaro nada más llegar al poder en Brasil. Quienes no respetan los Derechos Humanos, sintonizan con el sionismo que practica Israel, un modelo que además ha logrado mercantilizar la represión militar, política y social.
Lo que sucede en Palestina quizás nos puede ayudar a comprender que la batalla que se está librando entre el poder neoliberal, que desprecia la vida y los DDHH, se ceba en los lugares donde la resistencia se ha curtido a través de la solidaridad y el apoyo mutuo. Mientras el resto del mundo permanezca impasible, la injusticia y la crueldad continuarán avanzando hasta tragarnos a todas y todos.
Por una Palestina libre, no dejaremos de luchar para que se respeten los Derechos Humanos.
Imagen tomada de la nota Energías femeninas se unen por la paz entre Israel y Palestina.
Este es un período de negociaciones sobre las posibles formas de tránsito del poder político hondureño, de manera que se logre mantener cierto nivel de cordura social, con las menores alteraciones institucionales posibles. Las ambiciones de poder de los partidos políticos en oposición no dan ninguna garantía a este tránsito sin mayores sacrificios institucionales.
En el escenario están, además, las Fuerzas Armadas, quienes se sabe, han estado involucradas en los delitos de mayor gravedad contra la democracia, incluyendo, los delitos contra la salud de la la ciudadanía estadounidense y de las naciones vecinas, como la nacional. Hay que tomar en consideración a las organizaciones juveniles, las denominadas Maras, quienes deben ser consideradas a negociar su menor involucramiento en un probable tránsito de poderes. No puede obviarse a ninguna fuerza social y menos política. Las mujeres organizadas, el pequeño y mediano productor, el empresario honesto, etc.
El departamento de Estado, la Casa Blanca, el PENTAGONO, saben que este tránsito es delicado y puede repercutir a su imagen política.
Medio mundo sabe que ante tanta delincuencia estatal, Honduras debe transformar su institucionalidad. Apoyar su continuidad es un absurdo desde cualquier punto filosófico, ideológico o doctrinario. Pero habiendo una fuerte y casi total dependencia de EUA, la mayor responsabilidad recaerá en ésa nación del norte.
Es una consecuencia lógica de su histórica relación.
El único partido que podría contradecir éste tránsito de poderes es el Partido Nacional, en el poder actual. Esta institución actualmente pasa por su peor momento y se espera una desbandada más pronto que tarde.
El consenso internacional para este cambio se podrá confirmar en dos o tres días en Buenos Aires, durante el G20. Seguramente Trump va a usarlo como un elemento más de sus usuales negociaciones.