El pasado 17 de enero de 2023, Renier Canales Medina, como representante legal de la Asociación por los Derechos de los Usuarios de los Servicios Públicos, interpuso una gestión para que se dé inicio a un proceso de caducidad en contra de las empresas de grupo de interés económico de Esteban José Ramirez Bioley, en el cargo de director de la Junta Directiva del Consejo de Transporte Público (CTP). Adicionalmente a esto, se interpuso una denuncia en contra de los actuales miembros de la Junta Directiva del Consejo de Transporte Público ante la Procuraduría de Ética Pública, la Procuraduría General de la República y ante el Presidente de la República.
En la gestión para que se inicie con un proceso de caducidad se solicita que se investigue los estudios de evaluación dadas por las empresas Autotransportes Zapote S.A., Autotransportes CESMAG S.A., MAGASOSO de las Lomas Sur S.A., Transportes El Carmen de Tres Ríos S.A. y Transportes Públicos La Unión S.A. y Autotransportes RARO S.A. a nombre de Esteban José Ramirez Bioley, para la renovación de las concesiones para el año 2021 respecto a la información aportada en la evaluación empresarial, y que se realicen averiguaciones sobre la realidad económica y financiera de las empresas mencionadas, esto con el fin que el servicio de transporte no se vea interrumpido y no afectar a los usuarios. Se solicita además que de encontrarse a partir de la investigación alguna anomalía a la hora de presentar la documentación e información para la renovación de las concesiones, se penalice como resultado, el decretar la caducidad de las concesiones y permisos a las empresas anteriormente mencionadas.
Respecto a la denuncia interpuesta, esta consiste en solicitar que se investiguen tanto a Esteban José, como al resto de miembros de la Junta Directiva del CTP por su actuación irregular y omisiva sobre hechos relacionadas a las empresas mencionadas, en temas como morosidad, incumplimiento de la legislación actual, entre otros. Finalmente, se solicita que, en caso de probarse actos incorrectos, se tomen las medidas correspondientes según la ley contra la corrupción y el enriquecimiento ilícito en la función pública.
Tras informes engañosos y cambios de medidas sin revisión, la viróloga Eugenia Corrales Aguilar de la Sección de Virología del Centro de Investigación en Enfermedades Tropicales, Facultad de Microbiología de la Universidad de Costa Rica, anuncia “con respecto al oficio MS-DM-7660-2022 donde se me ratifica como parte del grupo técnico para la vigilancia de COVID-19, influenza y otras enfermedades respiratorias, al apoyo en el grupo técnico de fiebre amarilla y al asesoramiento técnico brindado desde el 2020 sobre estas y otras virosis, le informo que a partir del día de hoy me separo de estas funciones” expresó.
Su renuncia se da tras declarar una mala gestión de la jerarca Joselyn Chacón Madrigal como Ministra de Salud, la cual no ha podido establecer mecanismos claros en cuanto a “garantizar una asesoría de alta calidad científica que permita al personal de primera línea de defensa contra COVID19 ni a la población costarricense tomar decisiones y medidas adecuadas en la prevención y mitigación de estas enfermedades”, el cuestionamiento de la Ministra sobre su manejo de la situación a nivel salud no es el primero.
Desde el Consejo Universitario de la Universidad de Costa Rica el Licenciado William Alberto Méndez Garita, anuncia el acuerdo al que ha llegado dicha institución, este consiste en rechazar las tarifas mínimas de los colegios profesionales en una lucha por la defensa de estos, el cual, se le notificó a la Asamblea Legislativa dicho pronunciamiento.
Esto debido, al anuncio del gobierno sobre el decreto que eliminaría las tarifas mínimas, así como el Consejo Universitario, también otros colegios profesionales manifestaron dicho rechazo, argumentando la inviabilidad de dicha acción, que afectará la calidad de los servicios y atención de la población.
Recientemente, conocimos sobre la muerte del cardenal Joseph Ratzinger, quien fuera, Papa del catolicismo y Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, forjador de una de las campañas ideológicas, religiosas y políticas, más feroces de la iglesia católica, llamada “Restauración”, contra el surgimiento de la iglesia popular en América Latina, el marxismo, el comunismo en el mundo.
A propósito de su muerte, se publicó un artículo llamado «Muere Joseph Ratzinger, el «rottweiler de Dios«, quien destaca la ferocidad del cardenal, al catalogarlo como: neoconservador, fiera feroz, anticomunista y algo como la creación de un ministerio de la Ideología y de la información del Vaticano. Calificado por el ateo Richard Hawkins como «enemigo de la humanidad«. Según el escritor Brian Kelly, a la muerte de Ratzinger, Benedicto XVI: ninguna lágrima para el «Rottweiler de dios».
Este artículo no pretende ahondar más al respecto, sino hacer referencia, como lo indica el título, a algunos personajes y acciones imperiales que llamaremos «rottweiler» en EEUU y América Latina.
Con relación a esta raza canina (Rotweiler), es una de las razas más fuertes y poderosas del mundo debido a su gran potencia de mordida de 328 psi (unos 23 kg/cm). Es un perro considerado potencialmente peligroso debido a sus características físicas. Sus principales funciones son: perro policía, perro militar, perro de defensa y seguridad, perro guardián, entre otras funciones, según el uso que le den las fuerzas y cuerpos de seguridad y el ejército.
Como lo indica el artículo señalado arriba, personajes similares al cardenal rapaz, son: Ronald Reagan y Margaret Thatcher.
Últimamente, hemos conocido de acciones feroces del imperio «rottweiler», como los golpes contra Evo, contra Castillo, contra Lula, o el intento de asesinato contra Cristina Fernández, entre algunos.
Reiteramos, la nueva derecha «rottweliana» en América Latina, viene reaccionando con violencia, veamos el fallido atentado contra Cristina Kirchner, veamos la defenestración de Pedro Castillo en Perú, veamos el Golpe a Evo Morales, veamos las reacciones contra la Reforma Electoral propuesta por AMLO en México, veamos los intentos de desestabilización impulsados por EEUU a través de la antigua Asamblea Nacional en Venezuela.
En el caso venezolano, las medidas «rottwelianas», como el Bloqueo, comprenden 928 medidas coercitivas unilaterales que afectan al pueblo (764 directas y 164 medidas restrictivas). Estas medidas están diseñadas para “producir dolor”, y deben aplicarse donde más dolor causen (aplicar dolor, donde más duela).
Por otro lado, El Dr. Juan Eduardo Romero Jiménez, historiador, politólogo y profesor universitario, retrata al «rottweiler» Bolsonaro, «Bolsonaro representa un fenómeno mundial: la nueva derecha que transmuta su lenguaje, pero que en el fondo sigue siendo excluyente, segregaría, etnocéntrica, violenta. Bolsonaro se asume como lo hizo Trump cuando ganó la Presidencia de EEUU. O como lo hace Le Pen en Francia, o como lo hizo Macri en Argentina con el PRO. No es un fenómeno aislado y debe ser visto con preocupación, incluso en nuestro territorio. El uso de la religiosidad como arma política no es nuevo, ni lo será. Si algo caracteriza los momentos de crisis, es el recurrir a la fe como impulso vital«.
Barack Obama, Bill Clinton y Bush, estos tres estadounidenses invadieron nueve países en veintitrés años, mataron de manera directa e indirecta a once millones de civiles y nadie los llama criminales de guerra.
Otro caso es el de Stephen Kevin «Steve» Bannon quien se desempeñó como estratega jefe de la Casa Blanca en la administración del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, durante sus primeros siete meses de mandato hasta el 18 de agosto de 2017, cuando fue despedido. Los puntos de vista políticos y económicos de Bannon han sido descritos por otros como nacionalistas, populista de derecha y paleoconservador. Él se auto identifica como conservador. Rechaza las acusaciones de que es un nacionalista blanco, llamando a los nacionalistas blancos «perdedores», un «elemento marginal» y una «colección de payasos».
Así, el nuevo conservadurismo americano, el movimiento conservador en desarrollo en los últimos meses en Estados Unidos, rompe los moldes del republicanismo tradicional y evoca el carácter racista, nacionalista y fanático del fascismo.
En otra área, en el campo protestante evangélico norteamericano, según el Instituto Tricontinental de Investigación Social, «el proyecto imperialista de Estados Unidos está íntimamente ligado a esa visión religiosa fundamentalista de que ellos son los enviados de Dios para civilizar a los bárbaros. El protestantismo estadounidense ha sido la justificación religiosa de todas sus acciones imperialistas y no se puede separar al imperialismo del fundamentalismo religioso, cuyos adeptos ven su lucha como una guerra del bien contra el mal que atraviesa no solo la religión, sino la política, el poder militar, la educación y el medio ambiente. El fundamentalismo religioso se inserta en el mundo posicionándose activamente contra sus opositores en varias dimensiones, atravesando la vida cotidiana de las y los trabajadores. En este sentido, convencer al otro es un elemento importante de esta narrativa, dado que justifica la máxima protestante: “convierte al individuo y la sociedad se transformará”. Ya no son más los pecados individuales los que deberán ser purgados, sino el pecado de todas las naciones«.
Finalmente, debemos dejar constancia de la agresividad, en estos momentos, sobre el pueblo peruano, según el diario peruano «El Diario Internacional.com» del Perú, quien señala: «finalmente, cabe resaltar que la feroz represión policial y militar en el Perú donde no hay dudas que la represión se hace bajo la consigna clara de no solo disuadir, sino principalmente aniquilar con armas letales a los manifestantes; viene acompañada de una fuerte carga ideológica donde se entremezclan el macartismo o “terruqueo” (como se le llama en el Perú), racismo, aporofobia y el afincamiento ideológico por el cual se justifican muertes de infra ciudadanos por ser pobres, campesinos y de la sierra por gente que ha asumido el poder y se autopercibe como el último bastión de la lucha anticomunista en Latinoamérica, pues levantan de manera caricaturesca y delirante una narrativa propia de la otrora guerra fría, por la cual las elites peruanas “terruqueano” no solo a la gente del sur peruano y a los manifestantes de otras regiones del país, sino incluso a los gobiernos de Bolivia, Chile, Brasil, Colombia, Argentina y México«.
La lista sería larga de los «roittweilers» imperialistas, gringos y latinoamericanos, solo que este breve artículo lo que desea es mostrar la presencia y acción de estos seres caninos y su influencia en la sociedad.
Imagen con fines ilustrativos tomada de movimientopoliticoderesistencia.blogspot.com
La esfera de piedra que fue encontrada en el cauce del río Chánguena a principios de este año nuevo, ya fue trasladada a los patios de la escuela de Las Vegas de Chánguena.
Este procedimiento se realizó bajo los más estrictos protocolos que demanda el Departamento de Protección del Patrimonio del Museo Nacional de Costa Rica y contó con el apoyo de los representantes de la Asociación de Desarrollo Indígena de Curré/Yímba.
La esfera, que mide 65 cm de diámetro y 2 metros de circunferencia, se encuentra en buen estado y está hecho a base de material granodiorita, según explicaron los expertos.
La esfera quedará en Las Vegas de Chánguena porque así lo determina la legislación nacional al respecto y porque la comunidad ha asumido el compromiso de cuidarla ante posibles daños que se le pueda ocasionar.
De este modo, el Museo Nacional de Costa Rica en conjunto con la Asociación de Desarrollo Indígena de Curré/Yímba cumplen con el debido proceso que estipula la Legislación sobre el Patrimonio Nacional Arqueológico, al brindarle protección a la esfera y vincular a la comunidad local con el resguardo y puesta en valor de sus bienes patrimoniales de dominio público.
César Alfaro Redondo, un docente seducido por la historia, la sociología, la dirección de empresas y la salud, liderará la Escuela de Tecnologías en Salud de la UCR por cuatro años consecutivos
Su currículumno genera ninguna duda. El M.Sc. César Alfaro Redondo es un docente e investigador de la Universidad de Costa Rica (UCR) que desde joven fue seducido por el conocimiento.
Por eso, no es raro que actualmente este profesional, con tan solo 40 años, cuente con saberes en campos tan diversos como la dirección de empresas, la terapia física, la salud pública internacional, la sociología, una maestría en gerencia de la salud y, muy pronto, un doctorado en historia.
Su interés por la salud es notable y ahora esta pasión se verá reflejada con mayor intensidad en la nueva tarea de liderazgo que desempeñará por cuatro años consecutivos: la dirección de la Escuela de Tecnologías en Salud de la UCR, la unidad académica más joven de la universidad.
Con un tono muy amable y una gran calidez humana, el M.Sc. Alfaro brindó unos minutos de su tiempo para explicar cuáles son sus prioridades de gestión, así como el tipo de escuela que desea dejar como legado a la UCR y al país.
Un profesional de muchas facetas
―Don César, me llama muchísimo la atención que usted sea experto en disciplinas tan diversas. ¿Qué lo motivó a conocer tantos campos del conocimiento y cómo es que ahora esta mezcla de saberes va a venir a aportar en su nueva administración en la Escuela de Tecnologías en Salud?
―César Alfaro Redondo (CAR): “Han sido las inquietudes de la vida y las académicas que me han llevado a recorrer distintos caminos. Recuerdo que muy tempranamente, cuando cursaba la licenciatura en Terapia Física, me di cuenta que había una parte importante relacionada con la comprensión de los procesos de salud y de enfermedad que iban más allá de los aspectos puramente biológicos, anatómicos, fisiológicos y clínicos, que son los que predominan en las ciencias de la salud, y que son parte de una visión un poco más individualizada de los casos y de las circunstancias.
Entonces, a partir de ese momento desarrollé un interés por abrir un poco más el lente y ese lente me lleva al pensamiento y a la lógica de la salud pública. En ese campo de conocimiento me empiezo a dar cuenta que es necesario dar un mejor fundamento a esas comprensiones, lo cual me lleva a empezar la carrera de Sociología que, a pesar de que no la he concluido, tengo una parte importante del creditaje avanzado.
En Sociología termino de abrir un gran panorama de pensamiento y concibo que esos procesos sociales, colectivos, políticos, culturales ―que tienen una consecuencia en la salud de las personas de los pueblos― es un proceso de acumulación histórico. De esta manera llego a mi otro interés: la historia, para poder enlazar algunos de estos elementos.
De esta forma, mi camino ha sido conducido por los procesos de salud-enfermedad, en su dimensión más amplia de aspectos sociales, políticos, económicos y culturales. Esta combinación de pensamientos, de marcos teóricos y de posibilidades analíticas, me han permitido pensar no solo los procesos de salud y de enfermedad en su propia complejidad, sino también en el tipo de formación del recurso humano que se requiere para atender esa complejidad.
Es precisamente aquí cuando, en las funciones particulares de la escuela, esta visión amplia sobre cómo se llevan a cabo los procesos de salud-enfermedad, se entiende que la formación del recurso humano también debería ser muy semejante y responder a esa amplitud. Es decir, la formación del recurso humano debe tener combinación de distintos campos disciplinares”.
―Una combinación que es necesaria, aún más, en una escuela que aborda seis carreras vigentes: audiología, imagenología diagnóstica y terapéutica, salud ambiental y terapia física, así como ortoprótesis y ortopedia e histocitotecnología.
―CAR: “Sí. A pesar de que nuestras carreras en Terapia Física, Imagenología Diagnóstica y Terapéutica, Salud Ambiental ―también impartida en la Sede de Guanacaste―, Ortoprótesis y Ortopedia, Audiología, Histocitotecnología (y muchas otras que se han impartido en otros momentos) tienen este matiz desde sus orígenes de combinar distintos campos disciplinares en ellas mismas, lo que pasa es que, justamente, están pensadas en esta lógica de interdisciplinariedad y transdisciplinariedad del sector salud como un campo complejo en el que intervienen elementos políticos y económicos.
Eso es importante, pero también es importante no pensar la formación del recurso humano de las carreras como el desarrollo de conocimientos, habilidades y actitudes exclusivas de la dimensión individual y hospitalaria, sino que deben responder a ese concierto más amplio de lo que es una sociedad y de lo que implica. Es decir, pensar más allá del caso clínico, contemplar todos los otros elementos vinculados, y que esto esté representado en la forma en la que se desarrollan las carreras, así como en los procesos de investigación, de acción social y de docencia que ejecutamos a lo interno.
Sintetizando lo que he dicho, considero que los procesos de formación del recurso humano que llevamos en la escuela procuran ir más allá de esa mirada estrictamente clínica y eso es un sello particular. Mi expectativa, entonces, es ampliar y ayudar a construir recursos humanos en salud capaces de comprender muy bien lo clínico, las habilidades específicas de la atención en salud, pero también capaces de pensar, reflexionar y discutir en esta amplitud. Esto es un proyecto que nuestra escuela ha desarrollado y que, con esos matices particulares que yo le he dado a mi proceso de formación, aportan a pensar más claramente algunas ideas para lograr el objetivo”.
―¿Y por dónde empezar, don César? ¿Cómo lograr esa meta en el recurso humano que acaba de plantear? Estuve leyendo que su propuesta tiene ocho prioridades base.
―CAR: “Sí. Hay dos grandes grupos. Un primer grupo que tiene que ver con una gestión hacia lo interno de la unidad académica, y luego otro que tiene que ver más con el ámbito externo de ese quehacer.
En el ámbito interno habría que señalar algo importante y es que somos la unidad académica más joven, si no me equivoco, con seis carreras que se encuentran activas en una única unidad académica. Incluso, en algunos momentos sucede una dinámica interna similar a la de una facultad porque hay muchos campos de conocimiento trabajando en simultáneo.
No obstante, también hay que señalar que nosotros, siendo de las unidades académicas más jóvenes, muchas de nuestras carreras ya tienen 20 o más de 20 años de impartirse. Esto significa que aquella escuela que, en su momento impartía algunas licenciaturas y apenas estaba formando recursos humanos a nivel de licenciatura, ahora está alcanzando la mayoría de edad. Ya han desarrollado y profundizado sus objetos de estudio. Además, son mucho más reconocidas en el contexto nacional y en el contexto internacional.
Ese proceso de crecimiento ha traído algunas implicaciones en términos organizativos, pues no es lo mismo para una unidad académica que imparte una única carrera, que nosotros con seis carreras. Esta explosión de los distintos objetos de estudio que posee cada carrera hace que los procesos de gestión académica y administrativa tengan que ser rediscutidos, replanteados y analizados, porque eso es lo que dará sustento a los desarrollos y al recurso humano en cada una de ellas”.
―Por eso, para usted la gestión administrativa es clave.
―CAR: “Por supuesto. Las particularidades que tiene nuestra escuela necesitan procesos de gestión administrativa muy bien afinados, de manera que puedan conducirse los desarrollos específicos de cada una de las carreras, y también acompañar aquellas en donde hay un campo de conocimiento que, tal vez, no tiene el mismo desarrollo que el otro.
Dentro de esta dinámica es necesario saber cuándo hay temas que son particulares de un objeto de estudio y cuándo otros implican a toda la colectividad, pues hay circunstancias que deben ser atendidas particularmente y otras deben ser trabajadas colectivamente. Es moverse justo en esa dinámica. Por eso, yo a lo interno planteo lograr una armonización de los procesos administrativos al considerar todas esas particularidades”.
―Y, ¿en el ámbito externo?
―CAR: “Participar en las mesas de discusión. Al ser de las unidades académicas más recientes, nuestra participación en las mesas de discusión del sector salud, y de otros actores particulares de carácter institucional, en algunos momentos han estado muy presentes y en otros un poco más al margen.
Así que, uno de los grandes retos que yo visualizo en esta etapa de gestión en la dirección, es que nosotros podamos estar presentes en esas mesas de discusión y aportar desde nuestros distintos campos, tanto en el quehacer institucional, como en aquellas preocupaciones que forman parte de las políticas públicas de los ministerios. Por ejemplo, del Ministerio de Salud, del Ministerio de Vivienda y hasta del Consejo Nacional de Discapacidad y otras instituciones que conforman el sector salud.
La aspiración es que nosotros podamos ser vehículos y que desde nuestros campos de conocimiento participemos activamente en la generación de políticas públicas que requiere el país. Por supuesto, esto también contempla la dimensión institucional de esas discusiones, por lo que es importante ubicarnos bien en esas mesas de discusión, de reflexión y de análisis para que nuestros objetos de estudio puedan aportar verdaderamente y realizar contribuciones significativas que beneficien ante distintas circunstancias o condiciones de vida a la población que habita el país.
¿Y cómo podemos acompañar esas reflexiones en cuanto a políticas públicas? Desde trabajos finales de graduación, proyectos de investigación o trabajos comunales universitarios; ya que usualmente en los campos de conocimiento de las tecnologías en salud, existe aún poco desarrollo de política pública. Esa dimensión interna y externa que expliqué son dos grandes desafíos que yo visualizo en este momento de gestión”.
Un equipo que respalda
―Pero hay algo importante aquí. Durante su candidatura, usted se mostró confiado, esperanzado y receptivo por el equipo humano que lo rodea. ¿Cuáles son esos elementos claves que usted identificó y que serán esenciales para lograr estos dos grandes objetivos que tiene por delante?
―CAR: “El equipo humano fue uno de los elementos más importantes en los que más me basé en términos personales para tomar la decisión de si asumía, o no, este reto.
Lo expresé justo así porque yo formo parte de la segunda generación de la licenciatura en Terapia Física y me incorporé muy tempranamente al quehacer docente. Prácticamente, mientras concluía la tesis de licenciatura ya formaba parte del equipo de docentes que se incorporaban a la carrera.
Entonces, yo pertenezco a una generación que comparte conmigo estas características; es decir, compañeros y compañeras de salud ambiental que también son de las primeras generaciones y que se incorporaron tempranamente. Lo mismo ha sucedido en Imagenología Diagnóstica y Terapéutica e, incluso, casi de forma semejante, el equipo administrativo.
Para decirlo en sencillo, somos parte de una generación que ha sido criada y creada a lo interno de la Escuela. Las personas que dirigieron la Escuela en los períodos anteriores nos transmitieron sus preocupaciones, sus aprendizajes y su visión. Ahora, yo represento a una generación que ha tenido toda esa vivencia la cual, a su vez, hoy cumple más de 10 años de experiencia en gestiones administrativas y, el personal académico, más de 15 años de estar involucrados en la docencia.
Nosotros somos la generación sobre la cual reposa la herencia que nos han dejado nuestros antecesores y nuestra experiencia ya adquirida brinda las posibilidades para que nosotros continuemos construyendo un equipo de trabajo que puede echar mano de los liderazgos que tienen nuestros compañeras y compañeros administrativos quienes, en los últimos 10 años, han asumido importantes retos y desafíos.
Este equipo tiene capacidades acumuladas, así como liderazgos en colectivos e individuales, que me han dado la confianza de saber que, ante todos esos retos, no es un individuo el que se encuentra, sino que hay un equipo detrás de acompañando, respaldando, construyendo, poniendo la energía a los proyectos y pensando siempre cómo se pueden mejorar las carreras.
Un detalle más que me dio mucha confianza, fue recordar que a nuestras espaldas tuvimos todo el proceso de acreditación, de autoevaluación y acreditación de varias de nuestras carreras. Por lo tanto, han sido muchos trabajos en los que hemos estado involucrados y, perfectamente, contamos con un equipo de trabajo y de docentes con distintos talentos que respaldan proyectos de más largo plazo.
Hay confianza, hay apertura, hay receptividad con personas con las que he trabajado durante los últimos 16 años y así basé mi decisión, al saber que no iba a estar solo y que compartimos una visión en común a mediano y largo plazo”.
―Y en ese caminar que hará acompañado, con la complicidad y el talento de todo un equipo de amplia experiencia, se fortalecerá una Escuela que ha sido pionera en el país en diversos campos, como en la Imagenología Diagnóstica y Terapéutica, solo por mencionar uno.
¿Cuál es esa imagen de escuela que usted quiere dejar impregnada en la mente de las y los costarricenses?
―CAR: “Yo quisiera que nuestra escuela sea visible como una escuela muy dinámica, siempre involucrándose en distintos proyectos y niveles de discusión. Veamos la carrera de Salud Ambiental, por ejemplo. Esta carrera tiene que ver con implicaciones en vivienda, en alimentos, en protección radiológica (que es un área que se comparte con Imagenología Diagnóstica y Terapéutica) y hasta en procesos industriales. Es decir, hay un conjunto de temáticas, de vinculaciones, de articulaciones, que nuestras carreras tienen individualmente que, si nosotros las analizamos colectivamente, vemos que generan un gran dinamismo en nuestra escuela.
Y vea que solo mencioné uno de los campos del conocimiento. Si nosotros hiciésemos esto para cada una de las seis carreras, este impacto sería exponencial. Por eso, yo pienso que este dinamismo es una de las características más visibles porque, de todos modos, ya lo hacemos.
Muchas de nuestras carreras han sido partícipes en la construcción del conocimiento en ciertos campos de la salud en los que hace 10 o 15 años, prácticamente, no existía nada. Aquí voy a referirme al caso de Terapia Física, en donde nosotros tenemos más de 100 trabajos finales de graduación, los cuales aportan en distintos ámbitos como, por ejemplo, en las técnicas de recolección de datos y de análisis. Estos instrumentos especializados no existían en el campo de la fisioterapia a inicios del 2000 y eran impensables en la década de los 90.
Esta participación de la UCR, y de nuestra escuela, en la construcción de conocimiento, es otro de los rasgos que también me gustaría que fuera percibido. Varias de nuestras carreras no existen o son de reciente formación en el contexto centroamericano. Entonces, también visualizo a nuestra escuela en esa interacción regional que nos podría dar distintos frutos, además de que la gente nos vea como una escuela que se plantea retos que aportan nuevos fundamentos teóricos y metodológicos que contribuyen con la construcción de conocimiento.
Por lo tanto, yo mencionaría estos tres elementos en cuanto a cómo me gustaría que la Escuela de Tecnologías en Salud fuese percibida por la ciudadanía. Primero, como un actor dinámico y partícipe en distintos ámbitos, activos en la construcción del conocimiento, y también como un actor regional centroamericano y latinoamericano. ¿Por qué esto último? Porque en el contexto centroamericano y latinoamericano, varias de nuestras carreras no existen o son de reciente formación. Por eso, queremos que otros países se puedan acercar y ver en nuestra escuela una posibilidad de conocer el camino andado, así como tomar experiencias y generar aprendizajes compartidos de nuestro proceso”.
Habilidades blandas
―Ya para concluir, quiero retomar la parte de la formación de las y los estudiantes. Usted mencionó incentivar el intercambio entre disciplinas para robustecer el aprendizaje y el conocimiento de quienes, cuando se gradúan, tendrán la responsabilidad de sostener un sistema de salud. ¿Se ha pensado en robustecer también las habilidades blandas, un elemento fundamental que forma parte del pensamiento humanístico de la UCR?
―CAR: “Esa es una pregunta muy interesante y me atrevo a decir que, incluso, será algo en lo que nosotros como Universidad tendremos que involucrarnos muchísimo más.
Hace algunos años yo decía, en algún momento de la clase que, más allá de ser buenos en fisiología o anatomía ―refiriéndome a los elementos puramente técnicos de nuestros campos del conocimiento―, teníamos también que desarrollar otro tipo de habilidades. Un elemento diferenciador de inserción laboral y de realización personal tiene que ver con todas esas otras capacidades que no están escritas en ningún lado y que nosotros vamos desarrollando.
Cuando yo hablaba de eso, en ese momento no se tenía claro la noción de las habilidades blandas asociadas a los procesos formativos, pero yo ya hacía énfasis a esto en el sentido de que, en algún momento de la contratación y de la inserción laboral, una persona que está interesada en contratar a alguien no se va a guiar exclusivamente por la titulación, porque quizás las personas candidatas cumplan con ese requisito. Aquí es donde entra en juego el valor agregado.
La persona contratante también capta del candidato o candidata las habilidades blandas. Por eso, en la Escuela le empezamos a dar más énfasis a esas habilidades blandas, y discutimos incluso la necesidad de ir más allá todavía. Ya que la pandemia puso en evidencia la necesidad de favorecer el desarrollo de las personas en su integralidad compleja y amplia.
¿Qué quiero decir con esto? Que luego de la titulación de lo técnico, de los conocimientos, habilidades y actitudes, vienen las habilidades blandas y, luego de eso, las habilidades socioemocionales, tanto para la convivencia conmigo mismo, como para con los demás. Esto es todo un reto porque la pandemia, de las cosas buenas que nos dejó, es que nos hizo evidente el poco manejo que le hemos dado a la salud mental. Por lo tanto, a estas habilidades blandas también hay que sumarle los procesos emocionales que tienen una dimensión individual hacia mi interior como individuo, pero también una dimensión colectiva hacia los demás.
Este aprendizaje socioemocional, el cual debemos empezar a discutir en toda la universidad, me parece que es el paso siguiente. No queremos a un robot en ingeniería que haga todas las cosas perfectas pero que, cuando interactúa consigo mismo y con los demás, tenga muchas dificultades para hacerlo, o que sea una persona insatisfecha o una persona que no logre tener realización personal.
A nosotros como institución y como sociedad nos interesa un muy bueno o una muy buena profesional en imagenología diagnóstica y terapéutica, que tenga muy buenas habilidades blandas y que sepa conversar con una persona, así como traducir todo su conocimiento técnico a una explicación que otra persona pueda interpretar y utilizar para su bien.
En este sentido, nos espera un gran reto en la docencia. Si ya hay dificultades para traducir un conocimiento técnico durante los procesos de enseñanza-aprendizaje, ¿ahora cómo hacemos para que este aprendizaje socioemocional, del que quizás yo como docente tampoco soy muy consciente ni lo he trabajado conmigo mismo, llegue a otros individuos?
El retorno de la pandemia hizo necesario que tuviésemos más espacios en el aula solo para expresar cómo nos habíamos sentido y esto, sin duda, es algo a lo que le vamos a tener que prestar atención: escuchar al estudiante, transmitirle empatía y solidaridad, en aras de que nuestra Universidad no sólo aparezca en las primeras posiciones de ranking de mejores universidades, sino que también podamos experimentar acá una vivencia memorable en muchos sentidos”.
Jenniffer Jiménez Córdoba Periodista, Oficina de Divulgación e Información, UCR
El Perú vive una persistente crisis de gobernabilidad desde hace decenios, caracterizada por la fragilidad institucional, principalmente política; por un déficit de construcción de ciudadanía; y por los limitados espacios de participación ciudadana, mayormente existentes por las presiones y movilizaciones populares que han ido conquistando diversos derechos y demandas. Esta crisis se da en el contexto de una enorme informalidad en la economía nacional –agudizada en el período de pandemia–, como expresión del abandono histórico del Estado en la atención a las necesidades elementales de las personas, quienes se han visto obligadas a desarrollar múltiples estrategias de sobrevivencia material. Esta dinámica económica y hasta social ha estado acompañada de la implementación de un modelo de acumulación basado en la exportación de commodities y materias primas diversas (principalmente minerales y productos agropecuarios) que dependen de las condiciones internacionales y que no se han visto en lo fundamental afectados, salvo por la variación de los precios globales. Cabe añadir que buena parte de la informalidad está vinculada con la ilegalidad y la corrupción en sus diversas formas, la cual también mueve la base económica del país. Se puede decir que junto a la crisis de gobernabilidad, convive un modelo neoliberal extremo que articula todas las formas de acumulación mencionadas.
En ese contexto surge el gobierno actual que, más que una opción de aceptación programática, fue resultado del rechazo a una posible administración fujimorista, ya conocida por su esencia represiva, corrupta y entreguista de los bienes del país al capital. El triunfo por escaso margen del presidente Castillo nunca fue aceptado por la derecha en sus diversas facciones ni por la mayoría de los medios de información a su servicio, a lo que se agrega un fuerte componente de racismo y discriminación, que ha sido y es una de las características constantes hasta la fecha, ahora más agudizada. Después, la total ineficiencia y los visos de corrupción crecientes del gobierno favorecieron la práctica golpista y desestabilizadora implementada por el Congreso y estimulada por la prensa. Lo cierto es que, en cualquier circunstancia, aun con un buen gobierno de Castillo, no hubiera sido distinta la respuesta de la derecha peruana, aunque otro hubiera sido el devenir político, como resultado de un esperado apoyo popular que no recibió el presidente durante su errática gestión. Inclusive muchas de las medidas gubernamentales fueron atentatorias contra los derechos ciudadanos como en educación y género, coincidentes con los enfoques retardatarios de la derecha.
Las evidencias de corrupción gubernamental, que debieran ser procesadas judicialmente como en cualquier Estado de Derecho, fueron suficiente razón para poner por delante las acusaciones a la gestión presidencial, siendo atendidas con mucha diligencia por el Congreso y el Poder Judicial, en comparación con muchos otros casos de mayor escándalo, sospecha y pruebas de corrupción. La consigna política concertada de la derecha en el Congreso y en la mayoría de la prensa fue desde inicio la de censurar a Castillo y su entorno, manteniendo siempre en vilo a su A esta persistente campaña de desestabilización y de vacancia, hay que sumar la terrible dosis de un discurso clasista y racista aprovechando de la impericia y el origen popular del presidente para agredir a su persona y a su familia. Esto último es uno de los factores centrales que ha despertado la reacción de la población mayormente rural; es decir, ésta no ha sido provocada sólo porque las élites han desconocido el triunfo electoral de Castillo sino, sobre todo, por el tratamiento despectivo que han dado a los sectores sociales más pobres, mayormente campesinos y del sur del país, poniendo en evidencia la fragmentación social y cultural en el país.
Los últimos acontecimientos para muchos significaron una sorpresa en diversos sentidos:
Primero, porque no estaba en la previsión política que al entonces presidente Castillo se le ocurriera dictaminar el cierre del Congreso y la intervención del Tribunal Constitucional y del Poder Judicial, sin ningún tipo de apoyo de los poderes militares y políticos De allí su rápida caída y detención, así como la juramentación de su sucesora, la vicepresidenta de la república y la designación de su gabinete.
Segundo, porque tampoco se consideró que esta situación devendría en una masiva reacción favorable hacia el presidente, por su libertad, justificando su frustrada medida de cierre del Congreso como una legítima acción frente a su continua práctica Lo que ha ocurrido –y se viene incrementando– es la movilización de diversos actores sociales en las ciudades y el campo, mayormente en la macrorregión Sur y en la costa sur del país, exigiendo la renuncia de la presidenta Dina Boluarte, la disolución del Congreso y el adelanto de las elecciones; además, en varios casos piden la convocatoria a una Asamblea Constituyente y la libertad del expresidente Castillo. Mientras el Congreso y la nueva presidenta persisten en su propósito de no querer leer la realidad social y política, el movimiento popular incrementa sus paralizaciones y recibe como respuesta una violenta represión, con situaciones trágicas como la elevada cantidad de pérdida de vidas humanas, que ya llegan a 48, y decenas de heridos, mayormente por proyectiles de bala y perdigones, prohibidos por la legislación peruana para estos casos. Los departamentos de Puno, Apurímac, Cusco, Ayacucho y Huancavelica son los más activos en estas protestas y se avecinan otras de mayor rango nacional, como la de los estudiantes y comunidades campesinas e indígenas. Lima ha venido tardando en reaccionar y en los últimos días ya se percibe un incremento de movilizaciones urbanas en la capital y en otras ciudades del país.
Ahora el panorama es No ha funcionado el acuerdo del Congreso por iniciativa presidencial para un adelanto de elecciones para marzo del 2024, plazo señalado supuestamente para tener condiciones de realizar reformas políticas que permitan enfrentar la crisis extrema de gobernabilidad; ni tampoco ha funcionado el compromiso del nuevo gobierno de contar con equipo técnico y eficiente. Por el contrario, la mayoría congresal viene propiciando contrarreformas que le sean funcionales a su propósito de mantenerse en el poder, así como aprobar medidas económicas y sociales que agreden los derechos de la ciudadanía, y en particular de las poblaciones indígenas en la Amazonía peruana. Igualmente, el gobierno sigue mostrando las mismas limitaciones que las que se observaron a los gabinetes de Castillo, a lo que se añade sus medidas fuertemente represivas y autoritarias. De allí que ha crecido la desconfianza de la población movilizada ante los actuales representantes políticos tradicionales, y con mayor vigor exigen la disolución del Congreso y la renuncia de la presidenta, así como elecciones generales inmediatas, además de la convocatoria a una Asamblea Constituyente. Como nunca antes las organizaciones sociales campesinas se están movilizando masivamente hacia las capitales de Puno, Cusco, Apurímac y Ayacucho, mayormente. Se configura progresivamente un sentimiento lleno de malestar, de agresiones a sus derechos más elementales, de amargura e indignación por el maltrato clasista y racista tan presente hasta la actualidad. La solidaridad de un sector de la población con el presidente depuesto tiene que ver con este sentimiento de exclusión y no tanto con su capacidad de gestión.
¿Qué hacer? Lo primero es que debemos exigir que se investigue a profundidad los asesinatos contra peruanas y peruanos y que se sancione severamente a los responsables políticos y No puede haber borrón y cuenta nueva. Y el gobierno debe asumir la responsabilidad que le compete. Las actuales movilizaciones sociales, mayormente espontáneas han abierto una gran oportunidad de transformación social y se requiere mirar mejor el panorama actual y hacia el futuro. Los eventuales resultados políticos que se logren ahora, no implicarán aún cambios sustanciales para el país, sino que –en el mejor de los casos– serán parte de un largo proceso de construcción de nuevas condiciones económicas, políticas, sociales, culturales y ciudadanas. Las tendencias autoritarias no solo están presentes en los tradicionales grupos de poder en el gobierno y el congreso, sino que se extienden a los diversos sectores e instituciones estatales y de la sociedad, e incluso se manifiestan en diversos liderazgos populares, pudiendo generar situaciones complejas de mayor violencia o de decisiones que refuercen liderazgos antidemocráticos, además del continuismo de las dinámicas económicas neoliberales y degradantes del ambiente, como ocurre con las actividades ilegales de extracción de recursos naturales. En ese proceso debemos encarar con seriedad la gran fragmentación social que afecta al país y que deviene en la aceptación de la existencia de personas de primera y de segunda categoría.
La realidad actual ha vuelto a mostrar la necesidad de contribuir a crear nuevas condiciones para la gobernanza, particularmente a partir de acompañar procesos renovados de desarrollo de capacidades enfocado a jóvenes, hombres y mujeres, y a líderes de las organizaciones campesinas e indígenas. Se requiere reforzar las alianzas interinstitucionales y superar la dispersión actual de esfuerzos y Necesitamos esclarecer y definir un rumbo que deje de lado los viejos paradigmas del desarrollo y nos conduzcan hacia la construcción de condiciones por los Buenos Vivires. Es hora de que Ong, proyectos y agencias de cooperación nos sentemos juntos a reflexionar y actuar de manera diferente, hacia esos nuevos desafíos.
Caricatura que interpreta el momento político de Perú publicada por el diario La República de ese país.
Información compartida con SURCOS por Juan Carlos Cruz Barrientos.
Del 23 al 25 de enero se realizará el juicio por el asesinato de Jehry Rivera Rivera, indígena bröran, recuperante de tierras y defensor de los derechos ambientales en su territorio. Estos acontecimientos nos obligan a reflexionar sobre la violencia que se vive en el campo costarricense, nos debe obligar a no ser indiferentes, a tomar posiciones y actuar.
Es necesario empezar diciendo o recordando que este país se ha construido sobre el racismo. El proceso de invasión española marca el origen de las relaciones que hoy se viven y que no se revisan ni se critican a profundidad, por eso Costa Rica es un país tremendamente racista y lo vivimos a diario las comunidades indígenas, además del racismo que viven otros grupos. En este país se desconoce o niega la historia local y nacional y con ello la historia oficial borra la identidad de cada región que ha tenido presencia indígena.
En la Red de Mujeres Rurales, en conjunto con Tinamaste, hemos ido analizando que hay muchas formas en las que se muestra el racismo. Este racismo, si bien ha existido desde hace mucho tiempo, con muchas discriminaciones por el color de la piel, por el grupo al que se pertenece, no es un asunto del pasado. Sigue existiendo y es alimentado por muchas políticas que ignoran, olvidan o se dedican a agredir a los pueblos.
Vivimos en una sociedad que quiere ocultar las discriminaciones, para hacernos pensar que son naturales, mientras nos siguen despojando de la tierra y los bienes de los pueblos.
El control que ejercen los gobiernos, representantes de los sectores dominantes, mediante sus instituciones, impone una visión del mundo occidental, neoliberal, extractivista y egoísta hacia nuestros territorios, hacia nuestras formas de vida y los bienes comunes.
Este control institucional, que llaman desarrollo, ha significado para los pueblos la pérdida de autonomía, que repercute en el debilitamiento de las relaciones comunitarias, del tejido social que nuestros ancestros y ancestras tenían como parte de su identidad. Han venido matando nuestras culturas, y por lo tanto matando nuestra identidad.
El juego de los poderosos ha sido dividir para vencer, se han impuesto gobiernos locales por medio de las Asociaciones de Desarrollo Indígena (ADIS), en muchos casos con dirigentes que abusan del poder y abusan de los bienes que le pertenecen a las comunidades; hacen lo que el poder les dicta y traicionan a los pueblos. Estas ADIS no representan al territorio, son representantes del gobierno, no de la comunidad. El absurdo es que en la mayoría de los territorios participan invasores no indígenas en la elección de las ADIS. Por eso decimos que los territorios deben ser saneados.
En la Red hemos caminado en reivindicar e indagar para conocer la historia de las mujeres y hombres, de las áreas rurales y las comunidades. Consideramos que es necesario conocer la historia de los procesos de cómo se organiza una comunidad, la forma de vivir de los hombres y mujeres que habitaron los territorios ancestrales, que vivieron en equilibrio con los demás elementos, que se organizaban para realizar tareas comunales desde la autogestión, la solidaridad y para el bienestar de la comunidad.
Las mujeres del campo hemos intercambiado información y conocimiento entre nosotras, indígenas y campesinas, para conocer las distintas formas de despojo, de discriminación y desprecio. Porque vivimos discriminación por el color de la piel, por nuestros rasgos, por nuestra forma de hablar. Y hemos conocido de las compañeras que hemos sido discriminadas en los servicios de salud, en las instituciones que no toman nuestras denuncias por violencia física, sexual o psicológica, y menos tenemos posibilidad de respeto sobre nuestros bienes, sobre los daños al ambiente. Nuestras demandas no son atendidas por ser mujeres del campo, por ser indígenas, afrodescendientes o campesinas y por ser pobres.
Pero el racismo ha llegado a sus formas más brutales contra las mujeres y los pueblos indígenas, con el asesinato. Por eso los asesinatos de Sergio Rojas y Jehry Rivera, no son hechos aislados. Y como mujeres organizadas en defensa de nuestros derechos vemos el incremento de la violencia contra las mujeres y contra los pueblos indígenas. Esto no es casualidad, mujeres y pueblos indígenas estamos no solo conociendo nuestros derechos, sino luchando porque sean realidad estos derechos.
Las mujeres rurales, indígenas y campesinas vivimos discriminaciones y racismo desde que nacemos, porque nos establecen y nos agreden cuando nos niegan el derecho a producir nuestros alimentos y nos imponen en el mercado qué debemos comer, cómo vestir, cuando nos imponen qué trabajos realizar, cuando no podemos estudiar e incluso somos excluidas de poder decidir. La política y las instituciones se especializan en no favorecer realmente a las mujeres, porque las mujeres seguimos sin acceso a la tierra, sin acceso a bienes y sin poder decidir en nuestros espacios y territorios.
Las mujeres del campo, igual que los distintos pueblos de este país, hemos venido viviendo una economía que concentra cada vez más la tierra, para que la población rural seamos solo peones y peonas, que no tomemos decisiones sobre la tierra, la forma de producir y la organización de las comunidades. La violencia en nuestros territorios tiene que ver con las características económicas de este país. Por eso se violan leyes y convenios internacionales, o se hacen otras leyes para favorecer a las empresas, mientras se dejan impunes los asesinatos y femicidios.
Por eso como Red de Mujeres Rurales-Tinamaste seguimos luchando para que esto cambie y nos podamos respetar aunque los colores de nuestras pieles sean distintos y nuestras formas de vida y culturas tengan diferencias.
Llamamos a toda la población a exigir justicia, a exigir no más despojo y violencia contra los pueblos indígenas, no más despojo y violencia contra las mujeres, que son manifestaciones del mismo modelo de sociedad.
¡No más impunidad ante la violencia contra las comunidades indígenas!
¡Repudio a los asesinatos políticos de Sergio Rojas y Jehry Rivera y exigir justicia!
¡No más impunidad ante los femicidios y otras formas de violencia contra las mujeres!
¡Respeto a los derechos de los pueblos indígenas y sus territorios!
¡Respeto a los derechos de las mujeres indígenas en sus territorios!
El pasado 6 de noviembre se inició en Egipto, la No. 27 Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Con la participación de casi 200 países y hasta el 18 de noviembre, varios miles de participantes (presenciales y virtuales) estarán discutiendo la búsqueda de acuerdos para atender los cada vez más graves efectos negativos que produce el Cambio Climático. Algo agravado por la guerra y la crisis económica mundial.
Con el contexto de que la temperatura de la atmósfera del planeta se ha incrementado en 1,2 grados respecto a los niveles preindustriales, con concentraciones de CO2 a 421,95 ppm (parte por millón) a abril del 2022 con una clara tendencia creciente y con la ausencia de tres de los países más contaminantes: China, Rusia y la India; la perspectiva de éxito de esta conferencia es similar a las de las 26 conferencias anteriores. Es decir: muchas conversaciones, muchas negociaciones y un éxito parcial (por no llamarle fracaso rotundo) que no se traduce en cambios verdaderamente efectivos.
Ante esta situación se hace necesario plantear un urgente cambio de estrategia en la lucha contra el Cambio Climático. Cambio que debe empezar por comprender que la lucha no solo se limita al Cambio Climático, sino para todos los límites planetarios que tienen la Ecosfera terrestre en un severo estado de desequilibrio. Existen soluciones y se requieren de acuerdos globales, pero a diferencia de lo que hasta ahora se ha discutido y “hecho”, se ocupan acciones concretas de tipo local, pero ubicuas en todo el planeta. Analizamos aquí algunos lineamientos de este urgente cambio de estrategia.
Anomalías climáticas en incremento: una anomalía climática es una desviación del valor de un elemento del clima respecto a su valor normal. Para identificarlas se reconocen las diferencias entre un evento climático en un determinado lugar y la condición promedio de ese factor respecto a la latitud y longitud geográfica de ese territorio.
En otras palabras, las anomalías climáticas son los eventos extraordinarios, no esperados y desconocidos para los pobladores de determinado lugar del planeta.
En los últimos 10 años las anomalías climáticas se han incrementado en frecuencia y extensión. Hay muchos ejemplos de esas anomalías: grandes sequías en Europa y Sudamérica, olas de calor en el ártico, inundaciones extraordinarias en zonas áridas de Asia, cada vez más fuertes heladas en el hemisferio norte y más frecuencia de alternancia de grandes lluvias en los trópicos y sequías extremas.
Cada año se rompen récords de temperaturas más elevadas o más bajas o de mayores lluvias en muchos lugares del mundo. Eso no es casual. Se vincula directamente con el aumento de la temperatura de la atmósfera planetaria y ésta, a su vez, al contenido de CO2 que también sigue en crecimiento.
No se requiere se experto en cambio climático para saber que la situación está cambiando rápidamente y que está desmejorando año con año.
El 2030 es nuestro límite crítico: en el 2015 el Acuerdo París se propuso como objetivo primordial el tratar de fortalecer la respuesta mundial al cambio climático, limitando el aumento de la temperatura mundial muy por debajo de los 2 grados centígrados, al tiempo que se continue con los esfuerzos para limitarlo a 1,5 grados.
Las actuales proyecciones de aumento de la temperatura es que esta alcanzará el límite 1,5 grados muy cerca del 2030 que, originalmente, se pensó ocurriría en el 2050. Este límite de 1,5 grados se considera un límite crítico, de no retorno, que tendrá severas consecuencias ambientales en todo el planeta.
Consecuencias como por ejemplo la pérdida de los arrecifes coralinos de todo el mundo, el incremento en la pérdida de bosques y ecosistemas, las sequías y la desertificación con la consecuente pérdida de suelos, el deshielo de las capas polares y el incremento del nivel del mar, además de un aumento de las anomalías climáticas. Desde el punto de visto humano esto se traduce en pobreza, enfermedades, hambre y migración, entre otras calamidades.
El 2030 no solo representa un límite crítico en materia de Cambio Climático, sino también en otros temas ambientales vinculados (límites planetarios), como pérdida en la biodiversidad terrestre y marina, la pérdida de calidad ambiental por contaminación, la disminución significativa de los reservorios de agua dulce y toda la cadena de impactos que se generan de estos eventos y entre los que destacan la disminución en la producción agroalimentaria y el desarrollo de zoonosis que pueden derivar en nuevas pandemias.
Estrategia de descarbonización: los objetivos planteados por el Acuerdo de París del 2015 (que empezó a regir desde el 2020) ahora, en el 2022, a la luz de la realidad que afrontamos, resultan tímidos y muy laxos, basados en la buena voluntad de los países en aplicar acciones concretas, fundamentadas principalmente en la descarbonización de las economías. Algo que, evidentemente, no está lográndose de forma objetiva, todo lo contrario, parece que, a pesar de tantas conversaciones y negociaciones, seguimos avanzando en sentido contrario.
Los datos de la ONU de octubre del 2021 señalaban que las emisiones de CO2, por sí solas, alcanzaban las 33 gigatoneladas en 2021 (una gigatonelada equivale a mil millones de toneladas). Cuando se consideran todos los demás GEI (gases de efecto invernadero como el metano, óxido nitroso y fluorocarbonos), las emisiones anuales son cercanas a los 60 GtCO2e (gigatoneladas de CO2 equivalente).
Por lo tanto, para tener la oportunidad de alcanzar el objetivo de 1,5°C, se deben reducir casi a la mitad las emisiones de GEI. Para el objetivo de 2°C, la necesidad adicional es menor: una caída en las emisiones anuales de 13 GtCO2e para 2030. Estos objetivos no se están logrando con la descarbonización, la tendencia global, es contraria, pues se están dando incrementos en la producción de gases de efecto invernadero.
Incluso en Europa, que ha sido baluarte en la lucha contra el Cambio Climático, se empiezan a levantar voces cada vez más fuertes que cuestionan decisiones dirigidas a la reducción de emisiones. En medio de una economía de guerra, cuando hay carencias de energía, algunos lineamientos originales parecen poco lógicos y alimentan las opiniones de que se trata más de temas ideológicos y de negocio para algunos que un verdadero conjunto de acciones efectivas. Algo que a la luz de los avances obtenidos sigue generando muchas dudas.
Por otro lado, el hecho de que los tres países (China, Rusia y la India) que producen mayor cantidad de emisiones (40 % del total) no formen parte de la estrategia de reducción de emisiones, tampoco ayuda a dar más confianza y seguridad en el camino que se sigue.
Cambios estratégicos: la reducción de emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero es muy importante, pero no debe ser la única medida en la lucha contra el cambio climático. Se requieren implementar y reforzar otras medidas concretas y efectivas que permitan que los países que hasta ahora no se han integrado, se incentiven a hacerlo.
Esas medidas deben llevar a que el trabajo se haga de forma local, a escala de los gobiernos locales de cada país del mundo y con la participación efectiva de su población. Además, las medidas a implementar deben ser multiobjetivo, es decir que además de capturar carbono y ralentizar los efectos del cambio climático, sirvan para restaurar suelos, bosques y recuperar la biodiversidad que se está perdiendo aceleradamente junto con la calidad ambiental de la Ecosfera terrestre. También deben promover el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de esos gobiernos locales.
La agricultura y la ganadería convencionales deben cambiar hacia la producción regenerativa que contribuya también a restaurar suelos y ecosistemas y a disminuir la contaminación del suelo y de las aguas superficiales y subterráneas, así como de los océanos.
La protección de los bosques tropicales y boreales existentes es muy importante. Pero para evitar llegar al límite de 1,5 grados, se requiere desarrollar desde ahora y hasta el 2030 al menos 250 millones de hectáreas de bosques tropicales en América Latina, África, Asia y Oceanía.
El financiamiento de estos nuevos bosques debe provenir de la producción y consumo de hidrocarburos y otros combustibles fósiles de forma tal que por cada tonelada de CO2 que se utilice, se garantice que se financiarán, por lo menos, dos toneladas de CO2 almacenado en bosques existentes y en nuevos bosques y suelos regenerativos.
Esta inversión es prioritaria no solo en la lucha contra el cambio climático, sino contra todos los límites planetarios cuyo punto de inflexión está cerca y que, juntos, contribuyen al desequilibrio de la Ecosfera terrestre. Además, como hemos señalado, la inversión en bosques, suelos y biodiversidad en países tropicales (la gran mayoría países pobres) ayudará a resolver problemas sociales y educativos en esta región, incluyendo temas muy sensibles como la migración hacia los países de primer mundo.
También, como hemos señalado ya, la selección de los territorios para el desarrollo de nuevos bosques tropicales y para la agricultura y la ganadería regenerativa tiene que hacerse con un efectivo y eficiente criterio técnico establecido mediante el ordenamiento y la planificación territorial.
Se debe garantizar que, a pesar del trabajo por restaurar el equilibrio de la Ecosfera terrestre y luchar contra el Cambio Climático, el progreso humano debe continuar, pero de una forma sustentable, no contaminante, basado en una economía circular que garantice crecimiento y desarrollo socioeconómico de los países. Los problemas ambientales actuales tienen que corregirse.
Cuando hacemos los números para la implementación de esta estrategia complementaria vemos que, si son posibles siempre que se logre un acuerdo real, efectivo y obligatorio entre los países, en particular los del primer mundo. Lo llamativo de todo esto es que la inversión necesaria es menor a la que se hace en gastos militares.
Sabemos que el camino no es fácil, y por eso, se requiere un esfuerzo extraordinario. Dentro de este esfuerzo es vital que le demos una gran importancia al tiempo. No es posible que sigamos dejar pasar el tiempo como si no estuviéramos en una auténtica emergencia planetaria.
Debemos empezar lo antes posible y por eso, la COP requiere ser profundamente reestructurada hacia un nuevo acuerdo global para restaurar el equilibrio de la Ecosfera terrestre y para ralentizar los efectos del Cambio Climático. Requerimos de acciones concretas y efectivas dentro de un nuevo derrotero global.
*El autor es geólogo ambiental, especialista en ordenamiento y planificación del territorio, gestión del riesgo y evaluación ambiental, con más de 25 años de experiencia. Durante los últimos 15 años se ha especializado en el trabajo por la restauración del equilibrio de la Ecosfera terrestre y la lucha contra el Cambio Climático.
Desde el 11 de enero aproximadamente comenzaron las marchas desde las diferentes regiones del Perú; muchos deben hacer largas caminatas desde los pueblos más recónditos del país.
Miles personas de todo el territorio peruano realizan un viaje masivo hacia Lima, la ciudad capital del Perú, respondiendo a la convocatoria popular de la denominada “Marcha de los 4 suyos” (*), en rechazo al actual Gobierno del país, cuya política represiva contra las demandas sociales (renuncia de Dina Boluarte, renuncia del Congreso golpista, nuevas elecciones y nueva constituyente) ya apaga casi 50 vidas.
La primera «Marcha de los 4 suyos» que dio fin a la dictadura de Alberto Fujimori fue en el año 2000. Hoy esta forma de movilización adquiere vigencia ya que las fuerzas armadas, policía nacional, Tribunal Constitucional, Poder Judicial y Congreso de la República se encuentran bajo el control del fujimorismo que, según las organizaciones sociales, gobierna el Perú desde la cárcel, a través de la presidencia de Dina Boluarte, tras el golpe de Estado del 7 de diciembre de 2022.
Desde el 11 de enero aproximadamente comenzaron las marchas desde las regiones provincianas del Perú, que involucran largas caminatas desde los pueblos más recónditos del país, así como movilización autogestionada en camiones, camionetas o busetas. “Desde el sábado ya empezaron a llegar en marchas de sacrificio a Lima, pasando por Miraflores, sede de entretenimiento de la clase media alta limeña, apoyados por las masas que salen a su encuentro desde los barrios populares que rodean la metrópolis limeña», nos dice José Manuel Mejía, joven investigador del Instituto de Estudios Políticos Andinos.
José Manuel nos explica que las “marchas de sacrificio” son formas de lucha que inicialmente realizaron los trabajadores mineros del centro del Perú (en su mayoría campesinos semiproletarizados), quienes tras la militarización de las minas a partir de 1989 tuvieron que movilizarse caminando hasta Lima para dar su última lucha, exigiendo el pago de sus salarios atrasados, así como el cese a la represión militarizada y criminalización de sus sindicatos.
Hoy, la masividad de la “Marcha de los 4 suyos”, ha generado alerta en el Gobierno de Dina Boluarte, quien declaró “Estado de Emergencia” en todo el país, lo que otorga autorización extraordinaria a las fuerzas armadas y policiales para usar la violencia, suspendiendo las garantías constitucionales más elementales de una democracia. Con esto, la policía y el ejército han tratado de impedir las marchas hacia Lima. Sin embargo, esta respuesta represiva no ha detenido al pueblo peruano, que continúa su avance hacia Lima, ciudad que progresivamente se convierte en el epicentro de las protestas, que se retomaron desde el 4 de enero de 2023.
José Manuel opina que, si bien la respuesta a la “Marcha de los 4 suyos” recibe apoyo espontáneo desde todos los caseríos y pueblos del Perú profundo, también es gracias al trabajo organizativo que valientemente asume la organización campesina más importante del Perú en la actualidad: la CUNARC (Central Única Nacional de Rondas Campesinas del Perú), que agrega a las organizaciones ronderas de todo el país. Las rondas campesinas son organizaciones campesinas de base, inicialmente creadas en los años 70 para defender a los pueblos del crimen organizado, así como de la violencia política que generó la guerra interna entre 1980 y 1993, pero en la actualidad asumen también la defensa del territorio, el agua y la vida frente a la expansión de la frontera extractiva minera en los Andes peruanos.
A esto se suma la convocatoria que han realizado diversos gremios civiles de trabajadores, organizaciones políticas de izquierda como Vamos Pueblo, Unidad Patriótica, los frentes de defensa regionales y provinciales a nivel nacional, así como apoyo de artistas folclóricos como Larita Lizeth Yanarico, que se han organizado para sumar y plegarse a esta gran marcha hacia Lima. Asimismo, la participación de organizaciones estudiantiles como la Federación Universitaria de San Marcos (FUSM) y la Federación Universitaria del Cusco, ha sido vital para sostener las movilizaciones con colectas populares, ollas comunes y puntos de acopio de donaciones de alimentos, cobijas y medicinas, para los pueblos que llegan de todo el Perú.
Por su parte, la Defensoría del Pueblo remarcó que las prácticas policiales que tengan por objetivo obstaculizar o limitar el desplazamiento de personas hacia Lima se encuentran fuera del marco legal. Los asesinatos civiles provocados por estas prácticas policiales ya son cerca de 50.
La presidenta Dina Boluarte niega su responsabilidad en estas muertes y acusa a “infiltrados internacionales”. Su discurso acusa oscuramente al pueblo peruano de estarse matando: “Hoy sabemos que un tipo de armas de fuego y municiones habrían ingresado por el sur del país, esas son las que podrían haber causado la muerte de nuestros compatriotas”, dice Boluarte. Cuando los disparos desde helicópteros, el uso de armas de fuego, pistolas, metralletas, han sido la principal causa de muerte como bien ha quedado documentado y expuesto a la opinión pública nacional e internacional, no solo por redes sociales sino también desde medios de prensa alternativos y oficiales a nivel internacional.
La gran “Marcha de los 4 suyos”, cuyos ríos de gente posiblemente desemboquen en un poderoso mar limeño el 19 de enero, según la convocatoria de la CUNARC, es una demostración de la fuerza del Perú profundo, rural, campesino, trabajador, indígena, cholo, pobre, que emprende esta lucha “no para devolver la presidencia a Pedro Castillo, sino para refundar el Perú”, como lo explica nuestro compañero José Manuel Mejía, en la lectura que recomendamos en el siguiente enlace: https://www.iepa.org.pe/la-fundacion-de-la-patria-por-el-…/…
Tomado de Apak TV, página de FaceBook.
(*) Nota de Rebelión: La palabra quechua suyo significa «región». Tahua significa «cuatro». Tahuantisuyo es el nombre del territorio inca compuesto por las siguientes regiones: al noroeste, el Chinchaysuyo; al noreste, el Antisuyo; al suroeste, el Contisuyo y al sudeste, el Collasuyo.