Por Memo Acuña. (Sociólogo y escritor costarricense)
En un discurso pronunciado en un acto de recaudación de fondos en abril anterior, el candidato Republicano y expresidente de Estados Unidos Donald Trump esparció la consigna que lo ha venido acompañando no solo en esta campaña, sino en su anterior gestión gubernamental.
Aclaró: no es cualquier migración la que estaría dispuesto a tolerar en su país. Para “hacer grande a América otra vez”, lema que en su primera campaña electoral le granjeó un importante caudal de votos provenientes de un nacionalismo exacerbado combinado con el enojo hacia la administración demócrata del entonces presidente Barak Obama, se debe permitir la entrada al país de personas provenientes de países “agradables” como Dinamarca, Suiza y Noruega.
Tras esta afirmación, lamentó el ingreso de migrantes provenientes de América Latina. Ya sabemos su consabido insulto para hacer referencia a los países nuestros, a los que se ha referido como “shit hole countries” y por consiguiente a las personas provenientes de dichos contextos.
En esta ocasión, su artillería racista, xenofóbica y ultranacionalista lo ha llevado a plantear que no le temblaría el pulso para impulsar deportaciones masivas. La imagen es poderosa y si cae en manos de una población cada vez más proclive a la discriminación, habrá encontrado de nuevo terreno fértil para quedarse con una segunda administración.
Los efectos devastadores de una política económica agresiva, las violencias estructurales, sociales y culturales, un irreversible cambio climático y la desesperanza son factores que propician la migración a todos los niveles desde países como los de la región centroamericana. Hacia una gestión migratoria regresiva, negativa y deshumanizante se dirigen si, como todo está dispuesto, el magnate Trump asume la presidencia de su país.
Queda por verse si la fuerza de la migración, de las personas migrantes, será suficiente para contender con el odio y el racismo que una vez más serán premisas de política migratoria en Estados Unidos.
La Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE) presenta su V temporada del programa Desde la Otra Acera con el tema: Racionamientos y privatización: ¿el nuevo combo del ICE?
Quizás David Miliband, Secretario de Estado del Reino Unido entre 2007 y 2010, lo describió con particular sensibilidad: la brecha entre Occidente y el resto del mundo es resultado de la rabia provocada por la forma como manejaron el proceso de globalización desde el final de la Guerra Fría. Lo escribió en un artículo publicado en la revista Foreign Affairs, en la edición de mayo/junio del año pasado.
Sobre el fin de la Guerra Fría y el surgimiento del neoliberalismo escribió Fritz Bartel (*), profesor de Asuntos Internacionales en la Universidad de Texas, un notable libro, basado en cuidadosa investigación y un original marco interpretativo, que acude a los cambios económicos ocurridos en los años 70’s y 80’s del siglo pasado para explicar ambos fenómenos.
A dos aspectos hace referencia especial: a la abundancia de capital disponible en el mundo, consecuencia del extraordinario aumento de precio del petróleo después de la guerra de Yom Kippur, en octubre de 1973, y el cambio en la política económica de Estados Unidos, cuando Jimmy Carter puso al frente de la Reserva Federal a Paul Volcker, poco antes de las elecciones de 1980, con la misión de combatir la inflación. Su restrictiva política monetaria elevó los intereses a cifras inimaginables, provocando la más grave depresión de posguerra y el desempleo de millones de personas. Pero creó las condiciones para que el capital se sintiera atraído por los altos rendimientos pagados por Estados Unidos y paulatinamente abandonara las economías del este europeo.
Su libro se dedica a mostrar, con particular detalle, como ambas medidas crearon las condiciones para que la crisis hiciera inviable la supervivencia de las economías del mundo socialista europeo, mientras creaban las condiciones para imponer en todo el mundo las drásticas exigencias de reformas neoliberales, de recortes de gastos y privatizaciones. Paulatinamente, los Estados occidentales fueron abandonando su compromiso de proteger los intereses de los trabajadores para proteger los del capital.
Al concluir su libro nos señala que el neoliberalismo –la ideología gobernante del capital– se impuso al final del siglo XX porque la dependencia de los Estados-naciones del capital financiero para satisfacer sus compromisos sociales no paró de crecer.
Bartel analiza por qué Estados Unidos e Inglaterra –Reagan y Thatcher– pudieron imponer sus políticas conservadoras, pudieron proteger los intereses del capital sobre los intereses del trabajo, mientras en los países socialistas todo intento de reformar la economía, manteniendo el régimen político, fracasaron. Bartel atribuye a las características del capitalismo democrático (superiores a las del socialismo estatal) los mayores méritos en este “éxito”.
Desde mi punto de vista, su propio libro aporta razones distintas. Nos muestra la enorme disparidad de recursos entre el capitalismo occidental y el socialismo del este europeo. Más que los sistemas políticos, fueron el apoyo del capital, los inmensos recursos puestos a disposición de Washington y Londres, el secreto de ese triunfo.
El mundo de posguerra, organizado según el poder militar desarrollado por cada potencia durante la guerra, dividió Europa en dos grandes bloques, que parecían igualmente poderosos. Pero ocultó la debilidad de la economía de Europa del este, que el libro de Bartel desnuda.
Otra visión sobre el desenlace de la Guerra Fría
Si para Bartel el orden político imperante en cada bloque fue decisivo para el desenlace de la Guerra Fría, la lectura cuidadosa de su libro me llevó, como ya lo señalé, a otra conclusión: a la enorme diferencia de poder económico, como explicación fundamental para ese desenlace.
Trabajo mi texto con las cifras –sobre todo las económicas– que da Bartel en su libro, aunque revisé en otras fuentes algunos datos y relatos sobre acontecimientos que me parecían indispensables. Naturalmente, la responsabilidad de estas decisiones son solo mías.
Pero quería, sobre todo, hacer énfasis en esa visión distinta sobre los factores que incidieron sobre el resultado de la Guerra Fría. No se trata de ninguna pretensión intelectual. Mi interés es más bien político, porque de la diferente interpretación derivan también análisis muy distintos de los desafíos políticos actuales.
Las condiciones económicas que condujeron al desenlace de la Guerra Fría en los años 80’s son hoy radicalmente distintas. Y si eso fue lo fundamental (y no los órdenes políticos que Bartel definía como “capitalismo democrático” y “socialismo estatal”), el análisis del actual orden internacional, las perspectivas de futuro, lo son también.
Nos permiten entender que en el triunfo de Occidente, en aquellos años de Guerra Fría, residía ya el germen de su decadencia, sobre todo en una política de endeudamiento sin fin, que ha hecho de Estados Unidos el mayor deudor mundial.
Por otro lado, el haber dejado la imposible carga de sostener con sus subvenciones a los países de Europa del Este creó las condiciones para la recuperación de la economía rusa. Mientras Estados Unidos gestionaba la globalización en los términos denunciados por Miliband, librando guerras permanentes en todo el mundo, China organizaba, bajo nuevas formas, su economía y su orden político, que se han revelado particularmente exitosos.
Ese es el mundo de hoy, el que pretendo analizar discutiendo la armazón que Bartel nos ofrece en su notable libro.
FIN
(*) The triumph of broken promises
The end of Cold War and the raise of neoliberalism
MBA Lic. Luis Gilberto Martínez Sandoval Académico Universitario Titular Carreras Comercio Exterior, Administración Aduanera Sede Central UTN www.utn.ac.cr Especialista en Relaciones Económicas y Políticas Internacionales, MBA Administrador de Empresas énfasis Mercados Globales y Negocios Internacionales. Exfuncionario Banco Mundial IFC – Ecuador- y, América Latina, Escritor, Científico Social
En la misma línea de pensamiento de nuestro anterior artículo Parte I, circula en nuestra comunidad universitaria, un “Plan de Trabajo” del candidato a Decano don José Soto Morera.
Don José, es profesional en la enseñanza del idioma inglés y director de carrera ILE, pero lamentablemente para ser Decano de Sede Central de la UTN, se requiere una serie de requisitos, tales como idoneidades, experiencia y conocimientos en Ciencias Administrativas, Económicas, Empresariales, Leyes, Administración Pública, Estadística, Presupuestos, Finanzas, Matemática necesarias para realizar una gestión administrativa eficiente de la Sede Central, en el caso de Don José Soto, su experiencia con órganos colegiados solo se limita a ser Representante Docente ante el Consejo Universitario – pocos meses- y una renuncia un poco apresurada de la Junta Directiva de la FUNDAUTN.
En palabras de don José Soto nos expone que la Sede Central necesita la “Recuperación y Mantenimiento de Infraestructura” ¡Nos da la razón a nuestra critica! Ver: https://surcosdigital.com/sobre-el-costo-de-la-improvisacion-y-la-administracion-por-ocurrencias-en-la-sede-central-universidad-tecnica-nacional-utn/
Del Plan de Trabajo que expone don José Soto rescatamos su diagnóstico del desastre que heredamos en la Sede Central 2020-2024. Un valioso diagnóstico expuesto no por los opositores o detractores del Decano saliente y aspirante a Rector sino por su delfín candidato a Decano de Sede Central 2024 – 2028.
Veamos el plan de Don José Soto. Nos propone abrir canales específicos de comunicación con la población académica (…) ¡O sea, no hay! Concursos docentes con miras a creación de plazas docentes en propiedad(…) ¡O sea, no se ha hecho! Ampliar la oferta virtual y formar docentes en elementos de la virtualidad (…) ¡O sea, no hay! Impulso acciones de vinculación empresarial. ¡O sea, no se ha hecho nada! Lo que no hizo don William excepto el atolladero de la Inter Sede adentro de la UTN.
Y… ¡Eureka! Tomen nota nos dice textualmente don José Soto: El área de investigación merece un especial énfasis con respecto a elementos en lo que aún adolece en la comunidad de la Sede Central relacionados a una falta de enfoque real de las necesidades de la comunidad, un modelo de gestión, articulación entre actividades y proyectos, una estrategia de alineación con acciones transversales, líneas específicas de investigación para la sede, escasa producción académica y científica y escasa cultura para el aprovechamiento de los recursos digitales de bibliotecas.¡Nada se hizo en estos 4 años! ¡Eureka! ¡Lo desnudo!
El “Plan de marras” de don José Soto – con el cual como dice J.M. Serrat no tenemos nada personal- es muy revelador cuando nos expone sobre la GESTIÓN ADMINISTRATIVA y sugiere como objetivo: Optimizar la gestión y administración de los recursos de la Sede Central de la Universidad Técnica Nacional, ENFOCÁNDOSE EN LA RECUPERACIÓN Y MEJORAMIENTO DE LA INFRAESTRUCTURA, LA SEGURIDAD, LA REINTEGRACIÓN DE UNIDADES CLAVE, LA SOSTENIBILIDAD FINANCIERA Y EL BIENESTAR EMOCIONAL DE LOS COLABORADORES QUE COMPONEN LA COMUNIDAD SEDE CENTRAL. ¡No me ayudes compadre! ¡Lo desnudo!
¡O sea si hay problemas de seguridad en la Sede Central! Y el Decano saliente decía que nada pasa en Villabonitalandia. Sugiere crear un marco estratégico para reintegrar las unidades de seguridad ocupacional, gestión ambiental, y mantenimiento a la estructura de la Sede Central, definiendo roles, responsabilidades y recursos necesarios. O sea ¿dónde estaba el Decano saliente estos 4 años?Propone fortalecimiento de la Sostenibilidad Financiera guiada por una estrategia financiera que identifique nuevas fuentes de ingresos y áreas de reducción de costos, incluyendo la elaboración de proyecciones financieras realistas para el mediano y largo plazo. ¡Peleen el ojo! ¡Vienen por liquidación de personal administrativo y docente vía reducción de costos!
Sugiere el apoyo al Bienestar Emocional de la comunidad Sede Central: Iniciar un programa de bienestar emocional y mental para la comunidad, ofreciendo servicios de asesoramiento, talleres y actividades de integración, para mejorar la calidad de vida en el trabajo y bienestar integral. Cual Sanador Espiritual y claro que fuimos abandonados estos 4 años. Ahora don José Soto quiere rescatarnos y llevarnos a la Tierra Prometida donde mana leche y miel. ¡Fijo… el Paraíso – la Sede Central – no está perdido sino olvidado!
Nos habla de la Gestión Administrativa y sugiere propiciar una estandarización de procesos administrativos proponiendo líneas claras y sostenibles para una gestión ordenada y coordinada de la Sede. ¡Eureka! Si no existen nos da la razón del caos en que se metió estos 4 años de gestión del Decano saliente.
Por último, sugiere el Teletrabajo. Impulsar un modelo institucional de acceso al teletrabajo con lineamientos y regulaciones a nivel de la gestión administrativa para generar beneficios de ahorro en las familias asegurando a su vez un adecuado cumplimiento de funciones, plazos y requerimientos por las partes involucradas. ¡Juzgue Usted! Cuatro años oponiéndose al teletrabajo y ahora vamos en los próximos 4 años hacia el teletrabajo.
DON WILLIAM Y DON JOSÉ
SON LAS DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA DEVALUADA PARA CONTINUAR CON EL DESMADRE EN NUESTRA SEDE CENTRAL DE LA UTN
¿QUIERE USTED 8 AÑOS MAS DE LO MISMO?
POR ESO,
¡EN LA SEDE CENTRAL 2024- 2028 NECESITAMOS UN CAMBIO TOTAL EN LA ADMINISTRACIÓN Y LA DIRECCIÓN ESTRATÉGICA!
MBA Lic. Luis Gilberto Martínez Sandoval Académico Universitario Titular Carreras Comercio Exterior, Administración Aduanera Sede Central UTN www.utn.ac.cr Especialista en Relaciones Económicas y Políticas Internacionales, MBA Administrador de Empresas énfasis Mercados Globales y Negocios Internacionales. Exfuncionario Banco Mundial IFC – Ecuador- y, América Latina, Escritor, Científico Social
Cuando se compara el plan de gobierno que el actual DECANO DE LA SEDE CENTRAL, presentó en las elecciones realizadas para el período 2020-2024, y lo compara con lo que hizo realmente como decano en dicho lapso de tiempo, se nota que no pudo cumplir con lo que en aquel momento ofreció al electorado de la universidad.
Sobre la base de lo anterior, se nota que, en su gestión la IMPROVISACIÓN, OCURRENCIAS, OPORTUNISMO Y FALTA DE PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA, fueron las características principales de su gestión
Lo anterior es ¡Inaceptable!, por cuanto la falta de planificación en éstos cuatro años, ha perjudicado la Sede Central de la UTN. Si hablamos de gestión institucional y resultados han sido 4 años de ineficacia, ineficiencia, inefectividad y falta de crecimiento.
En 4 años del Decano de quien hoy se postula sin ninguna vergüenza a Rector UTN, convirtió nuestra Sede Central en una institución sin visión, gestión, falta de la teoría de valoración de riesgo entre otros, lo cual no es correcto porque ha afectado al personal administrativo y docente que laboran, así como la calidad del servicio docente.
Es inaceptable que el decano saliente de la Sede Central haya ejercido una gestión de la administración pública de una cultura del miedo, a tal punto que en medio de la pandemia COVID-19, donde el Decano saliente proponía liquidar el 50% de los funcionarios para bajar costos, y con ello afectar a una gran parte de funcionarios públicos que dependen de su salario para dar alimentos a sus propias familias.
Igualmente, esa misma gestión de administración con miedo del decano saliente, generó hostigamiento y acoso laboral, beligerancia y persecución sindical contra tres integrantes de la Junta Directiva de ANEP UTN (Don Carlos, Don Guillermo y este servidor), liderado en confabulación con el actual Rector a.i., el Rector Jubilado – que salió huyendo después de gritar en público que él iba por la reelección- y el saliente Decano de Sede Central. ¡No hemos olvidado esa oscura historia en la UTN! ¡Todo un ambiente de persecución laboral!
Unido a lo anterior, estos últimos 4 años se ha gestado un claro abandono total a nuestros estudiantes, directores y administrativos, a pesar que las relaciones laborales y procesos de enseñanza a nivel global, se encaminan al teletrabajo y educación virtual, por parte del decano saliente de la sede central, gestó una férrea oposición al teletrabajo y la virtualidad.
Nombramientos por intervención a nuevos directores para luego ir a pedir bajo amenaza el voto hacia la Rectoría UTN. Alta deserción y no retención de nuestros estudiantes que viajan desde Alajuela Centro, La Garita, San Ramon, Grecia, Naranjo, y otros.
A pesar de ese claro abandono en estos 4 años dada la pésima gestión pública del Decano saliente sin ningún criterio legal ni estudios técnicos ni aprobación por el Consejo Universitario, promovieron la instalación de una Inter Sede adentro de nuestro campus universitario, corriendo el gran riesgo de que nuestra universidad o al menos nuestra sede central, sea absorbida por el TEC.
Es lamentable que, el decano de la sede central de la UTN, quien es sabido que no realizó su gestión como era debido, y que aspira a rector, no haya dado declaraciones en relación a serios hechos que fueran denunciados por un medio de prensa de Guanacaste referida a una extorsión sexual y pago por contenido sexual de mujeres en internet, así como el pago retroactivo que recibió en forma irregular, esto no puede quedar sin ser explicado, la comunidad estudiantil, y personal de la universidad, necesitan escuchar su versión con pruebas y no simples palabras, su silencio ante tales publicaciones, aparentemente violentan nuestro Código de Ética Institucional el cual es vinculante.-
Hoy el actual decano de la sede central se postula a rector. Preguntamos:
¿Cuáles son los logros y resultados tangibles, medibles, concretos que durante cuatro años logró en los ejes estratégicos como docencia, investigación y transferencia, extensión y acción social, vida estudiantil y en los ejes transversales como calidad y pertinencia, cobertura y equidad, internacionalización, gestión y sostenibilidad por el actual Decano de Sede Central?
La respuesta es clara, no ha habido ningún logro y más bien se ha gestado un gran retroceso, para venir a exigir de los de estudiantes, directores de carrera y administrativos su apoyo a puesto Rector UTN 2024.
Si no pudo con la Decanatura de Sede Central en 4 años… ¿Podría con la gobernanza de toda la institucionalidad de la Universidad Técnica Nacional? Por supuesto que: ¡NO!
¡EN LA SEDE CENTRAL 2024- 2028 NECESITAMOS UN CAMBIO TOTAL EN LA ADMINISTRACIÓN Y LA DIRECCIÓN ESTRATÉGICA DE NUESTRA SEDE CENTRAL!
La herencia que nos lega la saliente Decanatura Sede Central nos obliga apostar por el cambio total. ¡No hay tiempo que perder! Nos preocupa por que hemos recorrido otras Sedes en múltiples labores y académicas y mientras Guanacaste, Puntarenas (El Roble), San Carlos y Atenas avanzan en tener mejores condiciones humanas y de infraestructura para nuestra comunidad universitaria la Sede Central se estancó siendo la mas grande de todas las Sedes de la UTN.
Hay muchas preguntas que queremos conversar en un debate, foro o mesa redonda sobre nuestra Sede Central entre candidatos a Rector y candidatos a Decanos de Sede Central.
La solidaridad internacional de los grupos progresistas también crece.
En los últimos meses hemos visto como la derecha repunta en el poder de instituciones locales, nacionales e internacionales de nuestro continente.
Así mismo, la juventud estudiantil se ha manifestado fuertemente en EUA en rechazo a la represión y genocidio en Palestina por parte del gobierno israelita. Se contabilizan más de mil estudiantes y algunos catedráticos detenidos en el pais de «la democracia» dirigido por el Partido Demócrata. Esa es una tendencia de expansión en ambas direcciones del espectro político.
Como el gobierno de Joe Biden ha reprimido fuertemente a los grupos que se manifiestan contra el sionismo israelita, con unos mil y pico de estudiantes detenidos de 4 decenas de universidades, Yemen acaba de invitar a estudiantes y catedráticos estadounidenses suspendidos por órdenes superiores, para que vallan a sus universidades a seguir trabajando y estudiando.
Así es que vemos hechos de solidaridad sin precedentes.
Es una solidaridad de relieve socio política que se une a la solidaridad bélica qué se vive en el cercano y lejano orientes desde hace varios meses. Esto hace ver que además de la caída de la hegemonía financiera del dólar, toma auge la militar, la política y social.
Seguro que algunos de nosotros no llegaremos a ver cuando se concrete estos cambios estructurales internacionales, pero sí los vivirán nuestros nietos, si es que las grandes potencias nucleares no destruyen la vida en nuestra nave terrestre.
Los centroamericanos debemos pasar de ser pacíficos contemplativos a ser más activos, levantando banderas de solidaridad Centroamericana dejando de convertir a países vecinos, como a Nicaragua, en paraíso de corruptos y delincuentes.
La apuesta del capitalismo hegemónico, en su versión neoliberal de dimensiones geopolíticas globales, es continuar depredando lo poco que nos queda de vida, en un planeta que al parecer ha sido descartado como casa habitable para las futuras generaciones biodiversas. Asimismo, la frivolidad de los poderes fácticos y de las potencias que se disputan su hegemonismo está induciendo a una guerra de exterminio, especialmente de amplios contingentes de población, como en los casos de Palestina y otros países árabes, de África y América Latina, pensados solo en términos de sus recursos rentables.
Campea nuevamente el espíritu colonial genocida, para apropiarse de los territorios, recursos y mercados más rentables. Palestina y Ucrania se convierten en ejemplos paradigmáticos de este nuevo emprendimiento colonialista. Los palestinos, seres humanos desechables, constituyen un estorbo para los intereses expansionistas de Israel y geopolíticos de Estados Unidos. Ucrania está poniendo los muertos, mientras Estados Unidos y Europa obtienen jugosos dividendos con el negocio de las armas y de la guerra como espectáculo, y a la espera de repartirse el botín que representa Ucrania.
Esta embestida neocolonial busca redefinir el mapa global, siguiendo el patrón de ampliar mercados y apropiarse de los recursos estratégicos: hidrocarburos, hídricos, las tierras más productivas atendiendo al cambio climático y los metales requeridos por las nuevas tecnologías. No es casual, entonces, que también se intensifiquen los esfuerzos privatizadores de los negocios más rentables que todavía se encuentran en manos del Estado: agua, electricidad, salud y educación, como en el caso de Costa Rica.
El ser humano es el animal que logró evolucionar biológica y culturalmente para enfrentar y revertir el embate de las fuerzas de la naturaleza, que le impedían elevar sus niveles de productividad para reproducirse y crecer como especie. Hoy, contamos con los conocimientos y avances científico-tecnológicos necesarios y suficientes para satisfacer las necesidades básicas de toda la especie humana planetaria. Pero, como bien señalaba el economista y teólogo brasileño, Hugo Assman, no sólo somos seres que buscamos satisfacer necesidades básicas, sino también necesidades preferenciales. La satisfacción de necesidades preferenciales obedece a nuestra constitución sociocultural diversa y al acceso a recursos económicos diferenciados. Sin embargo, llevar la satisfacción de las necesidades preferenciales a los extremos que ha inducido el capitalismo en su versión neoliberal, producto de los elevados niveles de concentración de la riqueza y de desigualdad, así como seguir la ruta marcada por los organismos financieros internacionales de reducir la inversión social, con la consecuente insatisfacción de las necesidades básicas de amplios sectores sociales empobrecidos y precarizados, conduce a la irracionalidad de legitimar la muerte, como el negocio más rentable: ¡viva la guerra!
Luego de la victoria electoral del actual presidente, sus fanáticos, en redes sociales y otros medios, recetaban, a diestra y siniestra, la ya célebre crema de rosas que despacha masivamente nuestra querida Caja del Seguro Social (CCSS). La simbología de esta “receta” no sólo es grotesca, refiere a un fanatismo exacerbado, al irrespeto con los “perdedores” y, sobre todo, a la ausencia de seso a falta de argumentos, como veremos.
Algunos estudiosos indican que los pueblos guerreros precolombinos del área mesoamericana, especialmente los dominantes, como los aztecas, cuando tomaban rehenes en sus guerras floridas –que eran las más de las veces– los sodomizaban como símbolo de victoria, pero, a su vez, cual ejemplar humillación, para que se apercibieran realmente vencidos, derrotados, dominados. De igual modo, los fans chavistas, al recetar la popular cremita, intentaban sodomizarnos simbólicamente.
A dos años de gobierno, y ya develado el misterio de lo que realmente significaba “comerse la bronca” (perpetrar lo que no consiguieron los anteriores presidentes de la contrarreforma neoliberal: desmontar el Estado Social de Derecho), consigna electoral del macho que ostenta la silla presidencial, muchos fans chavistas han abierto los ojos. Sin embargo, la mayoría sigue aferrada a la cremita de rosas. Es decir, ante la apabullante cantidad de actos de corrupción y ante la incapacidad e impericia de un gobierno que lo único que propone es favorecer a sus financistas de campaña y “dejar hacer, dejar pasar” para desestructurar instituciones y privatizar, los seguidores del cada vez más autoritario presidente continúan con la misma cantaleta.
La mayoría de esos fans consideran el torneo electoral cual torneo de fútbol o cualquier otro deporte desconociendo el significado de la institucionalidad costarricense –el Estado Social de Derecho– dividida en tres poderes para evitar el autoritarismo presidencialista, parlamentario o judicial, y ante las crecientes críticas a una gestión mediocre, ineficiente y en contra de los sectores más desfavorecidos, continúan esgrimiendo la vieja receta con su cremita. A falta de argumentos para defender a un presidente ególatra cada vez más imperativo y antidemocrático, al punto de proponer una Constituyente para acabar de una vez con todas con el ordenamiento jurídico que aún nos sostiene como pálida democracia, el fanatismo chavense sigue apostando por la alicaída y estropeada crema.
Desconocen estos fanáticos, o no quieren aceptar – el engaño ha sido tan brutal que no se permiten aceptarlo–, que en realidad la estrategia de “presidente” y su desprestigiado gabinete, con los funcionarios de entes autónomos y troles a bordo, está en contra de ellos mismos, pues casi todos pertenecen a los sectores populares o a capas medias amenazadas por las políticas neoliberales absolutistas: quiebra de instituciones y activos para privatizarlos tales como la CCSS, el Banco de Costa Rica, Acueductos y Alcantarillados (AyA), Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), Ministerio de Educación Pública (MEP) Ministerio de Salud, universidades públicas, y un largo etcétera. Dicho de otro modo, desmantelamiento del estado que nos permitió, bien que mal, cierta estabilidad social y un desarrollo sostenido hasta el inicio de la contrarreforma neoliberal en los años ochenta del siglo pasado.
El actual gobierno viene a “comerse la bronca”, es decir, a rematar un proceso de contrarreforma y de zapa institucional orquestado desde el poder por el PLUSCPAC y sus adláteres, tales como liberticidas y fundamentalistas tipo Guevara o el Fabricismo, más otras franquicias electorales acuerpadas por la prensa canalla y los operadores mediáticos de los grandes empresarios y transnacionales que se frotan las manos ante tal desbarajuste: en río revuelto ganancia de pescadores. Todo ello sin oposición política, con un movimiento social inexistente y con el aplauso de los fans cremosos intoxicados por el discurso único de la contrarreforma y los aullidos hiperbólicos y falaces de su líder. Tigre suelto contra burro amarrado.
El problema que enfrentará esa masa de fans chavistas es que, cuando despierten –si acaso alcanzan a despertar– de la orgía neoliberal, tendrán que acudir –qué duda cabe– a la harto manoseada cremita de rosas. Para entonces habrán de comprarla en el mercado que “produce libertad”, porque la Caja Costarricense de Seguro Social ya estará privatizada. Lo peor: a precios exorbitantes puesto que la demanda será altísima y la farmacéutica monopólica no tendrá compasión en cuanto los precios.
Cada 20 de mayo, la principal avenida de la ciudad de Montevideo, acoge a cientos de miles de ciudadanos de diferentes partidos políticos, religiones, etnias, etc. Que en estruendoso silencio recorren esta avenida teniendo en su cabecera la foto de los desaparecidos del período dictatorial (1973-1985). Al final de la marcha, de ese estruendoso silencio emerge un Presente¡¡¡ multitudinario a medida que se nombran a cada uno de los desaparecidos, finalizando el evento con la entonación del himno nacional. Diversas actividades de memoria prologan en los días previos esta manifestación final.
El 20 de mayo de 1976 en la ciudad de Buenos Aires eran secuestrados, torturados, asesinados y sus cuerpos mutilados, el senador de la República Zelmar Michelini perteneciente al Frente Amplio y el presidente de la cámara de diputados Martín Gutiérrez perteneciente al partido Blanco, junto a ellos aparecieron también en las mismas condiciones una pareja de jóvenes militantes.
Estas dos personalidades políticas se encontraban refugiadas en la capital argentina organizando la resistencia contra la dictadura militar que en junio de 1973 había dado un golpe de estado. La responsabilidad de esta monstruosidad recayó en agentes militares uruguayos que actuaron con total impunidad, secundados por patotas represivas argentinas.
Cobijados por el plan Cóndor, este fue el inicio del secuestro y desaparición de cientos de uruguayos en la vecina orilla, siendo decenas los desaparecidos en nuestro país. Miles fueron encerrados en prisiones políticas con hostigamientos permanentes, previamente a ser torturados antes de su prisión. En esta década infame de los 70, tuvimos el “honor” de ser el país con más presos políticos de acuerdo a la densidad de población.
Por eso, todos los 20 de mayo, los uruguayos salimos ordenadamente, sin violencia urbana a preguntar: ¿Dóndeestán?, queremos verdad y justicia para aquellos que cometieron delitos de lesa humanidad y que caiga por una vez y para siempre, la impunidad que gozaron para perpetrar dichos crímenes.
Quizás con la intención de diluir en el tiempo estas responsabilidades, los responsables pretenden que olvidemos, pero el tiempo en una mágica intervención acrecienta año a año la voz de ancianos, adultos y jóvenes que suman voluntades para que el Uruguay pueda restañar sus heridas y proyectarse hacia el futuro como lo que fue y debe ser, un ejemplo de democracia para el mundo.
Ha muerto uno de los últimos líderes gremiales con sólida formación político-sindical y con sincera convicción en los principios de una social democracia que ya no existe. Deja un vacío difícil de llenar, máxime en tiempos de resignación frente al avance de las derechas y del autoritarismo, de la desesperanza en el futuro y del pragmatismo acomodaticio de las nuevas generaciones.
Gilbert Brown fue un cuadro sindical que creció en la Costa Rica que ofrecía posibilidades de movilidad social, en la que se desarrolló y consolidó la clase media a la buena de sombra de las instituciones del Estado de Bienestar y que, antes de la década de los 80, alimentaron la vida democrática nacional.
A Gilbert Brown le tocó vivir la transición del Estado benefactor al modelo neoliberal y sin titubeo, se sumó a las grandes luchas por la defensa de las instituciones públicas y de los derechos sindicales. A él le tocó vivir la gloria del viejo Partido Liberación Nacional y sufrir la debacle ideológica y política de este.
Un hombre que igual sabía cuándo había que hablar y cuándo debía escuchar. No se aferraba al pasado, salvo cuando de sacar lecciones para proyectarse al futuro se trataba. Fue así como, desde la Secretaría de la Rerum Novarum, se involucró en el innovador proceso de articulación de organizaciones productivas y sociales, que se llamó “Costa Rica: Hacia la Tercera República Frente a los desafíos nacionales del siglo XXI”, un conjunto de respuestas consensuadas a los desafíos nacionales con visión de largo plazo.
A diferencia de otros líderes gremiales, él tuvo la disposición de abrirse a nuevos temas que no entraban en la agenda sindical, como fue la reivindicación de los derechos de la población afro costarricense. Con las reticencia de un hombre de su tiempo, pero con la madurez que da la experiencia, comprendió la importancia que tiene la lucha por la igualdad de las mujeres trabajadoras y no dudó en apoyarla.
Gilbert Brown fue un hombre muy bien informado y desarrolló la habilidad de ligar su análisis de la realidad de RECOPE, con la situación del país. Si algo tuvo claro, es que RECOPE no es una isla y que la supervivencia de la Empresa y del monopolio de los hidrocarburos no es ajena al destino del resto de las instituciones nacionales que conforman el cada día más amenazado Estado de Bienestar.
Más allá de los honores rituales a quien sin duda los merece, es necesario que la nueva generación de sindicalistas honre el legado de Brown, recuperando la identidad y la mística sindical en cuanto a la defensa de todos los derechos para toda la clase trabajadora y fortaleciendo los procesos de formación político sindical de las y os afiliados.
Sirva la memoria de Gilbert Brown de inspiración y punto de referencia para la militancia sindical, frente a las amenazas actuales y los desafíos de la presente generación, para sentar las bases de una sociedad más democrática, justa y solidaria.
¡Gracias por todo, a su memoria Maestro Brown!
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