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Votar por Figueres Olsen tapándose la nariz

José Manuel Arroyo Gutiérrez

         Algunas personas están considerando votar por el candidato Figueres Olsen del PLN. Hasta aquí todo legítimo y válido. Lo que no puede ser admisible es que agreguen: “aunque sabemos que ese partido y ese candidato están tomados por la corrupción…” Las consecuencias jurídicas, éticas y políticas de este razonamiento son devastadoras. Dicen de un ciudadano totalmente confundido y extraviado, dispuesto a normalizar las peores prácticas en el manejo de la cosa pública con tal de aprovechar, según ellos, un poco de experiencia y competencia.

         Es cierto que en estas elecciones se juega mucho más que la escogencia de nuevos representantes populares. La gran mayoría de candidatas y candidatos, los malos y los peores, siguen la ruta del telele neoliberal, abjurando de la mejor herencia política costarricense, el estado social de derecho y las aspiraciones de un modelo de convivencia democrático, con bienestar para las mayorías, sin grandes inequidades y con oportunidades para todas y todos.

         El significado jurídico, en sentido metafórico, de una decisión como la señalada líneas arriba, convierte a quienes así están pensando en cómplices y coautores de un daño social gravísimo. Desde el punto de vista ético asumen la destrucción de valores fundamentales para la convivencia como son la honradez, la responsabilidad en el destino compartido y la confianza en quienes han de liderar el mundo que entregaremos a las futuras generaciones.

         La cuestión cultural, en sentido amplio y referida a la cultura democrática, nos desnuda una sociedad y una clase política incapaces de definir y escoger una nueva etapa histórica. Mientras sigamos debatiéndonos entre calderones y figueres no habremos superado el mundo que construyeron con más méritos que deméritos los padres y abuelos. Es patético que todavía nos debatamos en esas alternativas. Quizá en este punto radica la indecisión de la mitad del electorado y sobre todo la apatía de los más jóvenes.

         El punto de inflexión estuvo en la década de los años noventa del siglo pasado. Un pacto implícito entre los hijos de los caudillos se repartió las áreas de influencia de lo más jugoso del andamiaje institucional de la patria. No hay casualidad ninguna en que esta manera de hacer política, manejando lo público como si fuera hacienda privada, culminara con los escandalosos casos CAJA-FISCHEL e ICE-ALCATEL. Esa es la herencia que nos han dejado los herederos de los caudillos.

         Pero es que además, votar por Figueres Olsen tapándose la nariz, supone olvidar que este político ya tuvo su oportunidad, que aún hoy muchos sectores padecen las consecuencias de su gestión y que, en definitiva, fue un período con mucha pena y poca gloria. Supone también echar en el olvido que no hizo frente a los hechos derivados de “una asesoría” a la empresa que estaba negociando con el estado costarricense una compra multimillonaria en el sector de telecomunicaciones, el legado de papá. ¿Hay alguien capaz de defender que es lo mismo que un ex presidente “asesore” este tipo de negociados, a que lo haga cualquier hijo de vecino? Más allá de si hubo o no delitos o fiscales que los persiguieran, ¿este tipo de movidas, para beneficio propio y de los más cercanos, es el modelo de político y política que queremos?

         Lo peor del argumento expresado por este sector de votantes es que no advierten lo que está pasando precisamente en estos días. Parte de lo que pasa con la “experiencia” es que entre más se ejerce el poder, más riesgo hay de caer en vicios y corruptelas. Lo que ha sucedido con los alcaldes liberacionistas en el tema de la concesión de obra pública; lo que ha pasado con las cercanías del alcalde liberacionista en la zona sur con sujetos vinculados al narcotráfico; lo que ha pasado en la Asamblea Legislativa con la comisión de no-investigación de la influencia del narcotráfico en los partidos políticos, incluido el PLN, suponen un grado de contaminación y descaro que no se pueden permitir.

         Expreso estas opiniones sin mucha esperanza. Sólo para que no se diga que no fueron advertidas.

Un crimen imperdonable

Freddy Pacheco León, PhD.

Sin fundamento científico alguno, hay quienes afirman que las diversas vacunas que se han formulado en varios países, y que han demostrado su comprobada efectividad, no deberían estarse usando para enfrentar el virus SARS-Cov-2. Que deberían hacerse más pruebas porque no se conocen sus resultados, que están en fase experimental. Que se trata de «UNA nueva tecnología».  Y lo repiten, desdeñando que se han aplicado más de 9.370 MILLONES de dosis a nivel mundial por lo cual, con los magníficos resultados a la vista, no logramos comprender cuántas dosis más habría que aplicar, para satisfacción de «esos».                                         

En el caso particular de Costa Rica, en nuestros centros de salud se ha vacunado a más de OCHO MILLONES de personas con al menos una dosis en tan solo un año. El resultado ha sido altamente gratificante, pues paulatinamente fue disminuyendo la cantidad de fallecimientos. La gran mayoría de los casi 7.400 muertos, se presentó entre pacientes todavía no vacunados. La estadística es ilustrativa: en un conjunto de 10 mil personas vacunadas, solo ocho se contagiarían y dos morirían.                                                                       

Ante el avance vertiginosos de la ciencia y la biotecnología, a la gran mayoría de los que nos movemos en ese  campo, no nos ha de sorprender la rapidez con que se formularon las muy diversas vacunas en diferentes laboratorios, incluso en países del tercer mundo, que sin embargo muestran un desarrollo científico admirable, como es el caso de Cuba, que, gracias a su experiencia en producción de vacunas para infantes principalmente, logró obtener tres vacunas, incluyendo una de aplicación intranasal (sin agujas), cubriendo ya la vacunación de más del 82% de su población.                               

Se tienen vacunas de vector viral, vacunas de subunidades proteicas, vacunas de ARN mensajero… y sus variaciones, entre las desarrolladas exitosamente en el mundo. No se trata pues, de «una tecnología», sino de varias, y todas sometidas a rigurosos procesos de formulación, elaboración y prueba.                                                           

En cuanto a la niñez, los costarricenses lamentamos la muerte de una docena de nuestros niñitos… que quizá se habrían salvado en caso de haber sido vacunados. Pero, aunque el coronavirus ataca a los más susceptibles, la protección no había llegado a los niños pues no había vacunas aprobadas para ellos. Ya las tenemos y ello es motivo de satisfacción, aunque la reciba solo los que tienen al menos 5 años de edad (Cuba vacunó a partir de los 2 añitos). En fin, es urgente vacunarlos pues los casos en el Hospital de Niños aumentaron significativamente en el segundo semestre del año pasado. No vacunarlos, como proponen ilegalmente algunos políticos que andan raspando votos entre la olla de arroz de los antivacunas, podría producir muertes; no se puede saber cuántas, pero ¡UNA SOLA por no vacunarlos, SERÍA UN CRIMEN IMPERDONABLE!

Buen intento de engaño al pueblo con tintes populistas de derecha

Juan Carlos Durán Castro. Dirigente sindical SIFUPCR – Costa Rica

Desde el Sindicato de Funcionarios Públicos de Costa Rica (SIFUPCR), nos parece que Rodrigo Chaves apoyado por Pilar Cisneros ensayan y realizan un buen intento de engaño al pueblo con tintes populistas (populismo de derecha), en relación con el tema de las Nomas Internacionales de Información Financiera (NIIF), al formular que con aplicarlas se reduciría el recibo del ICE en 15%.

Entendemos que las NIIF están aplicadas al 100% desde el cierre del 2020, para el caso del ICE y que tal aplicación hasta donde entendemos se encuentra debidamente documentada por la propia auditora del ICE.

En todo caso, más allá de que esto último sea así o no, lo cierto y altamente deplorable es que, al verse en posiciones de intención de voto tan raquíticas, seguramente en buena parte por los presuntos hechos de acoso sexual del señor Chávez, se debe recurrir a argumentos de este calibre para atraer votantes a partir de un manejo tristemente célebre.

Para el tema del arroz como segundo eje de un corto en el que promete rebaja en el precio del grano, solo decir que el argumento de la «ampliación de la competencia» esbozado por Rodrigo Chaves, es tan general que no dice nada, siendo además lo cierto que ese argumento de la competencia no ha funcionado. Sería mejor que el candidato se comprometa formalmente a reactivar el sector campesino nacional y a reconstruir la reactivación económica en ese sector para aspirar mínimamente a garantizar la seguridad alimentaria del país, según lo ha expuesto la propia FAO, mediante estudios serios.

Hacemos un llamado respetuoso al pueblo a no dejarse engañar Rodrigo Chaves y a Pilar Cisneros la instamos a desarrollar un trabajo que al menos aspire a cumplir con los preceptos básicos que el Papa Francisco ha formulado para un periodismo objetivo, educativo y decente.

Comunicación, comunidad y soberanía

Por Esteban Beltrán Ulate. Educador

Las noticias falsas (fake news) son pan de cada día en los medios de comunicación costarricense. Dicho mal se acrecienta en contexto de cambio de riendas políticas, en el marco de procesos electorales. Sin embargo, en medio de las campañas de miedo que se han desarrollado en diversos escenarios. Ha surgido un contra-movimiento, gracias a la academia, por medio de plataformas que intentan desarrollar mecanismos para develar las informaciones falsas. A su vez, otros medios de comunicación (incluso los hegemónicos) han recurrido a la campaña contra la información falsa, como un mecanismo para limpiar la imagen ante una sociedad que clama por mayor ética.

En la reciente historia de la política costarricense las noticias falsas catapultaron la polarización del proceso electoral nacional costarricense (bajo una dualidad progreso-religión), así como la tensión por el uso de la vacuna contra el COVID19 (bajo una dualidad ciencia-conspiración).

Las fake news buscan las 3D (desalentar, despistar, desviar), frente a esto, las comunidades de la liberación deben dirigir sus esfuerzos por el boicot a los medios de comunicación que se alimentan de este tipo de prácticas, y de la mano de la beligerancia pacífica por medio del boicot, propiciar el surgimiento de nuevas plataformas de comunicación de carácter alternativo, tanto con visión global como local.

Uno de los grandes desafíos que afrontamos los países, es el de democratizar las franjas televisivas y radiales, ya que estás siguen siendo el mecanismo más popular; por otro lado, es fundamental apropiarse de los espacios de opinión en los diarios impresos, para empujar hacia un futuro que reclama mayor transparencia en la exposición de la información.

Enfrentamos un gran desafío, con el desarrollo de internet y el uso de redes sociales como collage de información organizada de manera no aleatoria por una serie de algoritmos, que responden al perfil han elaborado de nosotros la cabeza invisible del internet. Frente a esta dominación es imprescindible crear tejidos de comunicación de esperanza.

Tenemos que garantizar una comunicación tradicional y orgánica desde y con nuestra comunidades, por eso es fundamental alentar nuevas formas de comunicación. En este sentido, frente a la hegemonía de la comunicación dominante y alienadora en la dinámica de comunicación y desarrollos políticos, resulta más que urgente, en medio de la revolución emergente del internet y sus productos, propiciar la alternativa, por medio de la producción y reproducción de nuevos relatos en la comunicación, donde emerjan las propias ficciones y emociones de las comunidades, despuntar la autonomía de la comunicación, eso sin duda alguna alimenta al ser soberano de un país y precursor de soberanía.

Rafael Sánchez-Guerra: ministro republicano y presidente del Real Madrid

Gabe Abrahams

Rafael Sánchez-Guerra Sainz (1897-1964) nació en Madrid el 28 de octubre de 1897, en el seno de una familia con importantes personalidades. Su padre, el conservador José Sánchez-Guerra Martínez de Tejada, fue ministro de Gobernación, de Fomento y de la Guerra; presidente del Consejo de Ministros y presidente del Congreso de los Diputados. También fue presidente del Banco de España.

Rafael Sánchez-Guerra estudió en el Colegio de la Asociación Francesa de Beneficencia, luego reconvertido en el Liceo Francés de Madrid. Una vez terminó su carrera de Derecho en la Universidad de Madrid, en 1918 se alistó como voluntario en las fuerzas regulares del ejército español en Marruecos. Cerca de Melilla, fue herido en una pierna, lo que provocó su regreso a España.

En 1923, Rafael Sánchez-Guerra se estableció en Madrid e inició su carrera de periodista. En ABC, cultivó la crítica política a la dictadura de Primo de Rivera. En las mismas fechas, su padre, el conservador José Sánchez-Guerra Martínez de Tejada, encabezó la oposición a la dictadura de Primo de Rivera, marchando al exilio en 1927 y dirigiendo desde París dos años después un fallido intento de Golpe de Estado contra el dictador.

En las elecciones municipales de 1931, las que derrocaron al rey Alfonso XIII, Rafael Sánchez-Guerra estuvo presente en la lista de la Conjunción Republicano-Socialista y fue el candidato más votado en el distrito centro de Madrid con 4.716 votos. A las seis de la tarde del 14 de abril de 1931, anunció que se había proclamado la República en España y, cerca de las ocho, enarboló la bandera republicana en el Ministerio de Gobernación, cuando todavía Alfonso XIII no había abandonado el Palacio de Oriente.

Su padre, José Sánchez-Guerra Martínez de Tejada, también participó en la proclamación de la Segunda República Española, saliendo elegido diputado en las elecciones a Cortes Constituyentes de junio de 1931.

En la misma tarde de la proclamación de la Segunda República, Rafael Sánchez-Guerra fue nombrado subsecretario del gobierno provisional y, más tarde, secretario general de la Presidencia de la República, cargo que mantuvo hasta abril de 1936.

En esos años, Rafael Sánchez-Guerra escribió varios libros dedicados a los acontecimientos históricos de los cuales él había sido protagonista destacado: Dictadura, indiferencia, República (1931), España republicana (1931), Un año histórico (España, 1931) (1932).

Tres décadas antes de dichos acontecimientos, en 1902, José Sánchez-Guerra Martínez de Tejada había sellado como Gobernador Civil los primeros estatutos del Real Madrid. Los Sánchez-Guerra tenían raigambre madridista.

En 1933, Rafael Sánchez-Guerra intentó por primera vez ser presidente del Real Madrid, pero la oposición lo impidió. En 1935, enfrentado en las urnas con Santiago Bernabéu, consiguió su objetivo: la presidencia del club blanco.

Durante su presidencia que duró hasta agosto de 1936, el Real Madrid ganó dos títulos: el Trofeo Mancomunado (1935) y la Copa del Presidente de la República de Fútbol 1936. Además, aumentó su base social y se democratizó al otorgar a cada socio un voto. Sánchez-Guerra evitó la destrucción del Estadio de Chamartín, prevista por el llamado Plan Prieto, una obra urbanística de La Castellana basada en asfaltar medio Estadio.

El mayor éxito deportivo durante su presidencia, la Copa del Presidente de la República de Fútbol 1936, lo consiguió el Real Madrid al vencer al FC Barcelona en la final por 2-1.

Tras el Golpe de Estado del 18 de julio de 1936 contra la Segunda República Española encabezado por Francisco Franco, se inició la Guerra Civil (1936-1939) y Rafael Sánchez-Guerra fue apartado de la presidencia del Real Madrid. Desde entonces, su actividad se limitó a ejercer de concejal del Ayuntamiento de Madrid hasta que, en 1938, fue movilizado como oficial de complemento del ejército republicano.

Llegado el final de la guerra, Rafael Sánchez-Guerra rechazó huir de Madrid, siendo detenido por los franquistas en marzo de 1939 en la sede del Ministerio de Hacienda. Fue encarcelado junto al socialista Julián Besteiro en la prisión de Porlier de la capital.

En mayo de 1940, la justicia de la recién instaurada dictadura de Franco le condenó a cadena perpetua por no apoyar el Golpe de Estado del 18 de julio de 1936, es decir por su fidelidad inquebrantable a la Segunda República Española.

Desde la condena, Rafael Sánchez-Guerra pasó por diferentes prisiones franquistas hasta que, en 1946, logró llegar a Francia de forma clandestina, escondido en el maletero de un coche y ayudado por el servicio de inteligencia francés. El gobierno de la Segunda República Española en el exilio, presidido por José Giral, lo recibió con los brazos abiertos y, con buen criterio, le nombró ministro sin cartera.

En los años posteriores, Rafael Sánchez-Guerra vivió en París, como tantos y tantos republicanos españoles. Mantuvo su condición de ministro sin cartera de la Segunda República Española en el exilio durante 1946 y 1947 y publicó su libro Mis prisiones (1946). Instalado en la capital francesa, fundó la Agencia Prensa Intercontinental, una agencia con la que nutrió de artículos y crónicas de la actualidad francesa y europea a periódicos de Iberoamérica.

Rafael Sánchez-Guerra vivió en París hasta finales de la década de los años 50, momento en el que su mujer falleció de cáncer. Sumido en una depresión por la muerte de su esposa, ocurrida en octubre de 1959, solicitó regresar a España. La dictadura franquista le permitió regresar, a cambio de una condición pactada: su ingreso en el convento de los Padres Dominicos de Villava, Navarra. Eso suponía su final como periodista y político.

Allí permaneció Rafael Sánchez-Guerra sus últimos años de vida. Allí escribió sus últimos dos libros: Mi convento (1961) y Cartas a mis nietos (1964).

Un año antes de su muerte, en abril de 1963, Sánchez-Guerra tuvo una visita inesperada en el convento. El presidente del Real Madrid, Santiago Bernabéu, junto a una expedición del club, le visitaron. Al día siguiente, jugaban con Osasuna en el Estadio El Sadar y el convento de Villaba se encontraba cerca. Rafael se emocionó con el detalle. Fue su último contacto con el equipo que había presidido durante la Segunda República Española.

Rafael Sánchez-Guerra falleció en 1964. Murió en España, anhelo que no pudieron ver cumplido otros destacadísimos republicanos.

El trasplante del corazón de un cerdo y los anti-vacunas

Luis Fernando Astorga Gatjens

En estos días, nos encontramos con la buena nueva de que un grupo de cirujanos estadounidenses implantó el corazón de un cerdo genéticamente modificado a un paciente que no podía recibir un trasplante tradicional debido a su condición médica. Esta operación se realizó el pasado viernes, 7 de enero en el Centro Médico de la Universidad de Maryland.

Es una muy buena noticia para David Bennett, de 57 años, el receptor del corazón, quien asegura sentirse bien pasados tres días después de la intervención quirúrgica a la que fue sometido, pero también para los miles de pacientes que esperan un corazón que les salve sus vidas y que forman una larguísima fila de espera. Compartimos el optimismo de muchos en que el corazón palpite mucho tiempo y le dé una feliz vida al Señor Bennett, pero aunque no se lograra el éxito deseado, este pionero procedimiento médico, sin duda, abre puertas hacia futuros trasplantes exitosos.

Este avance de la ciencia médica nos da esperanzas de cara a un futuro, en que el avance en procedimientos, tratamientos y medicinas pueda salvar muchas vidas o mejorar las condiciones de existencia para muchas personas.

No puedo más que contrastar este avance científico con la conducta de personas de aquí y de muchos países alrededor del mundo, que rechazan la vacuna contra la covid-19 y, peor aún, a través de campañas y acciones (dignas de mejores causas), buscan inducir a otras personas para que no se vacunen.

Hay algunas personas que rechazan vacunarse contra el coronavirus por el temor a verse afectadas por los efectos secundarios que le puede acarrear la inoculación de la vacuna. Es una postura razonable que sin embargo, las 9.370 millones de inoculaciones ya realizadas de la nueva vacuna (en sus distintas versiones), demuestra que se han sobredimensionado tales efectos.

El problema está en quienes rechazan la vacuna basándose en prejuicios y teorías conspirativas. La rechazan aún contra las múltiples evidencias de que las vacunas anti-covid, han evitado la propagación de la enfermedad, han reducido la gravedad de los síntomas y han evitado muchos fallecimientos. Algunos con expresiones de fanatismo medieval afirman que se utilizan fetos para elaborar los inmunizantes, que nos quieren convertir en zombies o que con la vacuna se coloca un chip en el brazo para espiarnos. Se ve que está influenciados por películas y series estadounidenses; casi todas de muy mala calidad y escasa imaginación.

Lo malo de esta postura contra la ciencia y las evidencias médico-científicas de los extremistas anti-vacunas es que de ella participan, incluso, personas con formación educativa superior, cuyos conocimientos debería de dotarlos de herramientas y conciencia para no sumarse a este tipo de cruzadas, que causan daño social.

Estas posiciones han llegado a “contagiar” a diputados de nuestro Parlamento, que utilizan los micrófonos e instalaciones de la Asamblea Legislativa para propagar sus ideas contra la vacuna. Este tipo de conductas que van en contravía de la salud pública deben ser repudiadas por las personas conscientes, que somos la gran mayoría como lo demuestran distintos estudios de opinión.

Que alguien decida no vacunarse, por la razón que sea, no lo debemos censurar siempre y cuando no ande propagando el coronavirus, a diestra y siniestra, sin tomar las medidas necesarias y cumplir con rigor los protocolos preventivos. Sin embargo, hemos podido observar que muchas personas que exhiben posiciones anti-vacunas, en forma irresponsable, no toman medidas para proteger a las personas de sus entornos sociales y de otros ámbitos.

Es un hecho irrebatible que la elaboración de distintos tipos de vacunas anti-covid, en un tiempo récord de menos de un año, representa un enorme avance científico y médico como lo es también que puedan realizarse trasplantes a personas de corazones porcinos modificados genéticamente.

Se ha dicho bien cuando se afirma que la producción de vacunas anti-covid representa un triunfo de la ciencia, pero no una victoria de la solidaridad humana. La mayoría de los países donde se han producido las vacunas, han tenido una conducta prevaleciente egoísta dando prioridad absoluta a vacunar a sus habitantes, en desmedro del impulso de un proceso de vacunación global, que favoreciera tanto a países ricos y de ingreso medio como a países pobres. El rotundo fracaso de la iniciativa Covax impulsada por las Naciones Unidas, es reflejo de tal fracaso.

Es bien sabido que algunas grandes empresas farmacéuticas han visto crecer sus ventas a niveles exponenciales al calor de la producción de las vacunas anti-covid y se han cerrado a compartir sus fórmulas para la producción genérica, aunque fuese hasta alcanzar el control mundial de la pandemia. La avaricia es una enfermedad que carcome la conciencia humana hasta límites irracionales. Los números de estas mega-empresas en las bolsas de valores así nos lo recuerdan.

Pero todo esto no está presente en el magín de los antivacunas. Su preocupación y desvelo es imponer a otros su «doctrina» y autosatisfacerse en sus conspiraciones anti-científicas.

“La ciencia es la clave de nuestro futuro y si tu no crees en la ciencia, entonces nos estás reteniendo a todos hacia atrás”. Frase muy oportuna del científico William Stanford Nye, que tiene mucho sentido en estos tiempos que corren ante los negacionistas de un avance científico como es la vacuna anticovid o la implantación del corazón de un cerdo en un ser humano.

“¡Triste época es la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”. Quizás Albert Einstein estaba pensando en los anti-vacunas al emitir este potente pensamiento.

(12 de enero, 2022).

Evitemos caer en el juego

José Luis Pacheco

Por muchos años, quienes han ostentado el poder, con sus actuaciones, con sus incumplimientos, con sus formas de comportarse ante las necesidades de las personas, con su indiferencia ante las injusticias, lo que han ido logrando es que el pueblo, los y las votantes, las personas que debemos de elegir, decidamos no participar y hacer más grande el número del abstencionismo y ese es el propósito que han tenido en la mira esos que han ingresado a la política para servirse y no para servir.

Entre menos gente partícipe es mucho mejor para ellos. Entre más abstencionismo haya es una forma de decirles “hagan lo que quiera, nosotros no nos metemos” y eso es lo que ha sucedido, se les deja el camino libre pues no solamente no se participa sino que después hay una enorme indiferencia con relación a lo que pasa y por eso la corrupción y la impunidad están a la orden del día.

Eso es lo que debemos revertir este año electoral. Debemos participar y debemos decidir. Debemos informarnos sobre lo que cada candidato propone y elegir al que consideremos, luego del análisis, el que consideramos que es el que represente lo mejor para el país. 

No les hagamos el juego y no permitamos que nos convenzan de quedarnos sin participar. Si hay por quién votar, hay 25 candidatos, es cuestión de informarnos sobre sus fortalezas y debilidades. Sobre sus planes y proyectos, sobre sus conductas en la vida privada para tener un parámetro sobre lo que harán en su vida pública. 

Hay frases que se escuchan y que justifican el Abstencionismo: “todos son iguales”, “no hay por quién votar”, “prefiero votar en nulo”. Eso no justifica nunca la indiferencia y el desinterés por el país. 

Si amamos a nuestro país debemos y tenemos que hacer lo necesario para que su futuro sea mejor de lo que hemos tenido hasta ahora. Por nosotros y por las nuevas generaciones hagamos lo necesario para escoger lo mejor para Costa Rica en las próximas elecciones.

Dios bendiga a Costa Rica e ilumine a cada uno de los que va a elegir.

Un abrazo

¿REALMENTE ELEGIMOS?

José Manuel Arroyo Gutiérrez

         En medio del ruido, la niebla y la incertidumbre electorales, cabe preguntarse dónde estamos, qué pocas cosas podemos reconocer, hacia dónde vamos como nación supuestamente democrática.

         La oferta partidaria es ampliamente conservadora, cuando no abiertamente neoliberal.  Hay un vacío en el centro-izquierda que nadie parece interesado en llenar. La socialdemocracia es un ideal muerto y enterrado. La izquierda no termina de salir de la Guerra Fría, ni de reconocer los radicales cambios que en este sector están ocurriendo en América Latina.

         Existe un ruido ensordecedor emitido por la mayoría, también ultraconservadora,  de los medios de comunicación y una importante legión de resentidos que han convencido a una buena parte del electorado de que vivimos en el peor de los mundos posibles; que el gobierno en ejercicio lo ha hecho todo mal y que es prácticamente una dictadura. Se da por un hecho consumado que habrá un cambio, sin que sepamos con exactitud si eso es cierto, o en qué dirección se dará. No hay ningún reconocimiento, ni en el manejo de la pandemia, (aunque los datos comparativos arrojan logros más que buenos); ni en la construcción de obra pública sin precedentes, (y que se ha tratado de descalificar por los actos de corrupción ajenos al núcleo central del gobierno,  y a pesar de haber sido debidamente detectados, denunciados y puestos ante estrados judiciales);  tampoco hay reconocimiento a los  avances y logros en materia ambiental o de derechos de minorías; y en general, aunque la haya, tampoco se está dispuesto a aceptar que ha habido una relativa estabilidad macroeconómica o que se empiezan a dar indicios de reactivación de la economía.

         A estas alturas hay un importante sector que está considerando volver al pasado.  Se están tragando el cuento de que la experiencia, el mayor tiempo controlando el gobierno y la existencia de cuadros preparados, son méritos suficientes para olvidar décadas de irresponsabilidad en la gestión, clientelismo politiquero y abierta corrupción.   La cuestión no es si se tiene mayor experiencia, la cuestión es preguntarse qué se hizo en el pasado con esa experiencia,  para qué sirvió o, mejor dicho, a quién sirvió. Si las proyecciones de las últimas encuestas resultan ciertas, pues que venga el Pisuicas y elija, porque lo que es este ciudadano no se va a prestar a una burla más. Sea que ganen los blanqui-verdes o los roji-azules, Costa Rica vivirá los últimos estertores del 48 en un cuatrienio que se nos volverá trágicamente agónico. Una larga agonía que este pueblo no se merece. Entre el PLN y el PUSC no hay diferencias ideológicas, sólo grupúsculos y personajillos disputándose figurar y tener poder para servir a las mismas élites económicas. Pero en lo esencial, no sé qué nos espera cuando lleguen estos nuevamente al poder, después de una sequía de 16 años en el PUSC y de 8 años en el PLN, sequía sin negocios a la vista, sin puestos que repartir, sin presupuestos que festinar, sin clientela que alimentar.

         En el espectro de las nuevas derechas, el problema no es que Feinzaig coma chiquitos, es que no le importe si hay chiquitos que no coman. En el caso de Rodrigo Chaves, el problema no es que haya pensiones de lujo, que parece ser el único tema que le queda, sino que está descalificado por acoso y por una pensión en dólares respecto de la que no sabemos monto, años y porcentajes cotizados y origen de los recursos de Naciones Unidas con los que se le paga. El problema de Rolando Araya no es que nos haya mandado a tomar cloro para salvarnos de la pandemia, es que sigue creyendo en el modelo de los hidrocarburos y de la extracción salvaje como alternativa al desarrollo. El problema de Fabricio, en fin, no es que confunda política con religión y Constitución con Biblia, sino que en buena medida suma las debilidades de todos los anteriores.

         Por lo pronto, los mecanismos más sucios están entrando en juego. Encuestadoras de poca credibilidad determinan que ciertos medios de comunicación influyentes den visibilidad o no  a ciertos partidos o candidatos; a su vez, este pretexto espurio determina que  los banqueros decidan dar financiamiento o no a determinada propuesta política y que, al fin de cuentas, tengamos que escoger entre quienes ellos deciden.

         Lastimosamente no es sólo cuestión de manipulación mediática o asfixia financiera lo que nos tiene donde estamos. Es cierto que las formas de manipulación son múltiples y también sutiles, pero la tragedia consiste, una vez más, en ver a tanta gente de los sectores populares, los más pobres y vulnerables, desfilar a votar masivamente por los partidos que representan los intereses de los sectores económica y socialmente más poderosos. Como bien se explica desde la sociología contemporánea, no es que estos ciudadanos sean poco inteligentes y se dejen manipular. El problema es mucho más complejo. En una cultura donde predomina el mandato consumista (quien no consume, no existe),  y se promueve el predominio de la apariencia sobre la esencia; el tener sobre el ser. Nadie quiere ser identificado como marginal o desposeído ni pertenecer al partido de los desposeídos; la clase media aspira a consumir como lo hace la clase alta y estira el cuello mientras los de más arriba les serruchan el piso; todos queremos vernos y que nos vean como exitosos y enriquecidos; así, la clase alta sabe que cuenta con amplio abanico que estará a su servicio en la Asamblea Legislativa, en el Poder Ejecutivo y cuidado si no también, en el Poder Judicial.

De los equívocos, falsas percepciones y medias verdades

COLUMNA LIBERTARIOS Y LIBERTICIDAS (18)

Tercera época

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y escritor costarricense

Una parte considerable de lo que nosotros asumimos y aceptamos como un conjunto de verdades, al parecer incontrastables, no pasa de ser algo más que una colección de “verdades-mentiras” a medias, de equívocas percepciones nuestras interiorizadas o de terceros que persisten en el error, sin dejar por fuera las mentiras strictu sensu no necesariamente intencionales que terminamos aceptando, hace ya mucho tiempo sin razón aparente alguna. Lo peor de todo, es que muy poca gente se detiene siquiera por un instante a reflexionar sobre tan delicado asunto: una actitud que puede poner en riesgo nuestras vidas e integridad.

La invasión masiva de las tecnologías digitales ha empobrecido el ámbito cognitivo de los habitantes de la “aldea global” en que nos hemos convertido, esa entidad que anticipó el filósofo canadiense Marshall McLuhan, quien le dio ese calificativo durante la primera mitad del siglo anterior, aunque no es sino ahora cuando se la encuentra instalada y desplegada en todos sus alcances, dentro del escenario histórico del siglo XXI que avanza aceleradamente, y en cuya tercera década nos internamos, casi sin darnos cuenta. El desplazamiento de la lectura a profundidad (propia de los libros y publicaciones periódicas impresas) por las lecturas apresuradas y superficiales, tanto como de la asunción, casi como un artículo de fe, de todo o casi todo lo dicho, a partir o al lado de las imágenes filmadas transmitidas por los incontables medios electrónicos, algo que ha terminado por traernos problemas adicionales a los ya planteados líneas atrás, pues se ha venido intensificando, de muchas maneras, el tema de la confiabilidad de la información que recibimos y los serios problemas que nos plantea la elaboración de conocimiento, a partir de esos materiales informativos que literalmente nos asedian y que se introducen en nuestros hogares. Nuestra proclividad al error, o a la falsa percepción de determinados acontecimientos o hechos históricos u otros, se encargan de hacer lo suyo, lo que puede llevarnos a sumirnos en el error durante décadas o a lo largo de una existencia entera.

Los temas históricos y muchos otros, son tratados con suma ligereza e imprecisión en los medios masivos de (in)comunicación social, un hecho social que da lugar a que se conviertan en un componente esencial de ese universo o conjunto de verdades que no lo son tanto, sobre todo en la medida en que podamos investigar y tener acceso a una batería más amplia de fuentes de información.

El culto a la destructividad, como una especie de deidad sanguinaria a la que somos tan proclives los seres humanos, nos lleva a situar a las guerras y a los eventos bélicos de toda clase como un elemento central de nuestra vida social, como algo digno de admiración que recibe el más alto número de menciones en los medios masivos, pero a pesar de toda esta exaltación de la muerte violenta y de la destrucción en gran escala, también tendemos a confundir y a tergiversar las motivaciones de los protagonistas de un conflicto armado, asumiendo los relatos y narraciones folletinescas de primera mano, como si en realidad fueran la expresión de la verdad histórica, o siquiera un intento de aproximarse a ella. Podemos pasar una vida entera creyendo y repitiendo un relato falso de un hecho determinado, para encontrarnos con la sorpresa de que no ocurrió de la manera que habíamos pensado, ni tampoco las motivaciones de los protagonistas eran las que se repitieron hasta la saciedad durante décadas e incluso centurias.

El tema de las materias primas fue el que precipitó al Japón en la Segunda Guerra Mundial, al cerrarle los estadounidenses el acceso a las fuentes de hidrocarburos, verdadero talón de Aquiles del Imperio del Sol Naciente. La crisis noruega que desencadenó la invasión alemana de ese país, durante el mes de abril de 1940, tuvo como detonante una expedición francoinglesa para ocupar el puerto de Trondheim, en el norte de Noruega, esencial para el abastecimiento de hierro destinado a la industria alemana y supuso una fuerte confrontación entre ambos bandos, la que se saldó con la ocupación de ese país por la fuerzas de la Wehrmacht. Como un ejemplo de las percepciones erróneas que solemos asumir, recuerdo que en mi caso siempre pensé que el bombardeo germano del puerto holandés de Rotterdam, ejecutado en mayo de 1940, había supuesto un empleo a fondo de la aviación alemana (la Luftwaffe), cuando en realidad lo sucedido fue que “Cinco días después del inicio de la ofensiva, el 15 (de mayo de 1940), el ejército holandés capituló. La Luftwaffe recibió la noticia con veinte minutos de retraso y, aunque intentó detener el bombardeo sobre Rotterdam del kampfgeschwader 54-56° Grupo de Bombardeo- una de las formaciones no recibió la orden y descargó sus bombas sobre la ciudad, destruyéndola casi por completo. La táctica aérea de aniquilamiento de objetivos civiles, que los alemanes habían practicado por primera vez en la localidad de Gernika, durante la Guerra Civil Española, daba sus frutos” (Canales y Del Rey LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL página 95). Nos preguntamos entonces ¿qué habría pasado si ese bombardeo no hubiese sido el resultado de un error, de una orden no recibida a tiempo?

Para justificar sus crímenes el colonialismo europeo asentó en las conciencias de nuestros ancestros, para el caso de nuestra área continental, y en el de las sucesivas generaciones que nos antecedieron una serie de ideas-fuerza, las que resultaron ser a lo sumo unas versiones interesadas de una serie de acontecimientos históricos, mal conocidos e incluso ignorados. Fue así como muchos terminaron haciendo suya la idea de una presunta superioridad cultural de los invasores europeos en relación con las civilizaciones autóctonas de esta parte del mundo, cosa que ha sido desmentida con abundantes datos y nuevos enfoques acerca del tema. Los trabajos recientes de historiadores contemporáneos, como es el caso del mexicano Pedro Salmerón Sanginés, quien en su obra más reciente LA BATALLA POR TENOCHTITLÁN (Fondo de Cultura Económica México 2021), destaca el hecho de que “La “conquista de México” se nos presenta como una de las más grandes hazañas militares de la historia, puesto que 400 individuos y su esforzado capitán sojuzgaron a un poderoso y floreciente imperio. Se nos presenta como el triunfo de la modernidad sobre el atraso, pues fueron las armas, la ciencia y la cultura política modernas las que permitieron esta asombrosa victoria. Se nos presenta como un momento clave en la primera modernización del capitalismo. También se nos presenta como un brutal genocidio. Como la destrucción de una alta cultura por el mero afán de lucro y dominio, En fin, se nos presenta como el traumático origen de la nación mexicana y de nuestro ser mestizo, pletórico de insuficiencias, accidental… ¿Es cierto todo eso? En realidad, casi ninguna de esas afirmaciones se sustenta en los hechos políticos, militares, sociales y epidemiológicos ocurridos en una parte de lo que hoy es México de 1519 a 1521. De hecho, hasta el término “conquista de México” es discutible. Este libro tratará de explicarlo” (Contraportada opus cit). Este autor nos demuestra que hubo batallas que nunca ocurrieron o resultaron ser inverosímiles, Hernán Cortés jamás quemó las naves y la “noche triste” sólo lo fue para este aventurero español y para sus aliados. Es hora de descolonizar nuestro pensamiento.

La rapidez con la que pueblos originarios de este continente aprendieron las formas europeas de hacer la guerra, llegando a derrotar a los llamados conquistadores en numerosas batallas, es aplicable también para los actuales territorios de Perú, Argentina y Chile. La rebelión de Manco Inca, a partir de 1536, es una demostración de ese rápido aprendizaje que se puso de manifiesto durante el largo asedio impuesto por este inca a la vieja capital imperial, que estaba entonces en manos de los hermanos Pizarro, cuando sus soldados pusieron trampas a los caballos y aprendieron a usar las espadas y armaduras, esa lucha fue continuada por los otros incas de Vilcabamba hasta la década de 1570, por lo que al igual que en México, esa fue una “conquista” jamás concluida. Por su parte, los mapuches -esas maravillosas gentes de la tierra- derrotaron sucesivamente a los españoles en 1553 y en 1598, haciendo ya uso del caballo y de otras tácticas europeas de guerra, llegando a obligar a las autoridades españolas a reconocer la soberanía de su estado o Wallmapu, en el actual sur argentino y chileno, durante más de 250 años. Los que desconocieron esa soberanía fueron los estados nacionales de Chile y Argentina, surgidos después de la separación de España, quienes en la década de 1880 los despojaron de sus tierras ancestrales, esas extensiones por las que siguen luchando en este tiempo histórico. Ni vieron a los europeos como “dioses”, o rápidamente descubrieron el engaño descartando algunas falsas percepciones iniciales a propósito de Viracocha o Quetzalcóatl, ni se hicieron fantasías sobre la naturaleza del caballo, ni tampoco con el arcabuz y las armas de hierro, hicieron un aprendizaje en un tiempo récord y emprendieron el largo camino en defensa de su libertad y de la naturaleza de este continente, al que llamaron Abyaya.

Conflictos sociales en el horizonte ante un país cada vez más desigual

Luis Fernando Astorga Gatjens

Costa Rica tiene en sus manos una bomba de relojería, que vislumbra en el horizonte –casi irremisiblemente– futuros conflictos y estallidos sociales. La crisis social ha venido madurando al compás del progresivo deterioro del Estado Social de Derecho (ESD), que forjó el país el siglo anterior.

Hoy, cada vez queda menos de ese Estado de Bienestar y eso se retrata en el incremento de la pobreza y la desigualdad social, y la ominosa concentración de la riqueza en cada vez menos manos. Lo que nos proyectó internacionalmente en el pasado, con cifras en desarrollo humano y en esfuerzos reductores de desigualdad social alentadores, hoy es un recuerdo que se desdibuja cada vez más. Es un país que ha venido cambiando para lo peor.

Actualmente, lo que fue halagüeño y esperanzador se ha tornado sombrío. Así se puede constatar en el Informe 2021 del Programa de Estado de la Nación (PEN). Como bien se señala en el informe, Costa Rica muestra un creciente desgaste en su capacidad para impulsar el desarrollo humano. Aunque algunos analistas ponen el acento causal en la arrasadora pandemia de la covid-19, lo más objetivo es que esta situación tiene causas más profundas y añejas.

La pandemia y sus secuelas económicas y sociales ha sido un significativo factor agravante de la crisis económica y social que padece el país. Pero no se debe echar la culpa al coronavirus porque realmente la crisis y la erosión del Estado Social de Derecho, nos viene de lejos. Hizo su aparición inicial en los años ochenta del siglo pasado, cuando la pandemia neoliberal hizo su aparición. Luego con zigzagueos, pero con constancia esa doctrina fue marcando la economía y la sociedad costarricenses, con su sello promotor del individualismo, y con el impulso privatizador de servicios públicos y el achicamiento del Estado.

La falta de soluciones a los problemas que enfrenta un sector mayoritario de los habitantes del país es muy posible que les impulse al justo reclamo y a la protesta social. Las calles en los años que vienen y, particularmente, en este 2022, se podrían llenar de gente que se cansó de esperar soluciones concretas para mejorar sus vidas. No hay mal que dure por siempre ni cuerpo social que lo resista.

Dice bien el investigador del PEN, Ronald Alfaro Redondo cuando afirma que: “Los desafíos que tenemos y las dificultades para que esas fortalezas históricas que teníamos soporten, no solo la pandemia (porque ya veníamos en una situación crítica a la que se suma la pandemia), nos dejaron en una situación compleja y muy complicada donde si se tira un fósforo y hay gasolina, esto puede arder.”

El visualizar esta situación crítica que emerge en el horizonte debería constituirse en una responsabilidad de los candidatos y los partidos presentes en la liza electoral del 6 de febrero próximo. Pero lo que debe ser una responsabilidad política ineludible aparece esquiva en la agenda electoral dominante.

Con contadísimas excepciones, el conjunto de candidatos presidenciales no ha profundizado en el análisis de la real situación que enfrentan amplios sectores de la población y la significativa erosión del Estado Social de Derecho. Cuando hablan de problemas sociales lo hacen sin la profundidad que demanda la gravedad de la situación actual. Consecuentemente, las propuestas de solución adolecen de la misma debilidad.

En este estado de cosas, contribuyen la mayor parte de los medios de comunicación, que alineados a las políticas neoliberales, no ahondan en la gravedad de la crisis social que se ha venido acumulando en los últimos años. Eso se refleja en la falta de hondura de las entrevistas que realizan a los candidatos y, es muy probable que también se reflejará en los debates, que organizan en estas próximas semanas.

Quienes piensen y pretendan que con la leyes impulsadas por este Gobierno y aprobadas por la alianza neoliberal conformada en el Congreso, para frenar y criminalizar la lucha social, les alcanzará para contener las justas protestas ciudadanas, están equivocados. Cuando la injusticia llega a los estómagos y cunde la desesperanza por una vida mejor entre muchos, el camino de la lucha social, pacífica pero firme y reivindicadora, emergerá con una fuerza creciente.

Harían muy bien los candidatos presidenciales y también quienes aspiran a ocupar una curul legislativa de leer con seria atención la sabias palabras del Papa Francisco: “La crisis económico-social y el consiguiente aumento de la pobreza tiene sus causas en políticas inspiradas en formas de neoliberalismo que consideran las ganancias y las leyes de mercado como parámetros absolutos en detrimento de la dignidad de las personas y de los pueblos.”

Sólo con un cambio de rumbo que haga reverdecer el Estado Social de Derecho, se evitará que la lucha por la justicia social llene las calles de voces justicieras. Pero, por ahora, estamos más situados en las dudas que en la esperanza.

(9 de enero, 2021)