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Una operación estratégica de alcance aun desconocido

Juan Carlos Cruz Barrientos para SURCOS*

La ofensiva lanzada este 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán marca un punto de inflexión en la crisis de Oriente Medio. No se trata de un episodio más en la prolongada tensión entre Teherán y Tel Aviv, sino de una operación de alcance estratégico que transforma un conflicto de fricción permanente en un escenario de confrontación abierta y regionalizada.

Según las informaciones disponibles, los ataques han tenido como objetivo infraestructura militar y capacidades estratégicas iraníes, con el propósito declarado de debilitar su potencial ofensivo y contener su influencia regional. La respuesta de Teherán no se hizo esperar: lanzamiento de misiles contra territorio israelí y contra instalaciones militares estadounidenses en varios países del Golfo. Este elemento es clave, porque desplaza el conflicto más allá del eje bilateral y lo convierte en un enfrentamiento multinivel.

La extensión geográfica ya es evidente. Se han reportado acciones o alertas en países como Baréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, donde existen bases militares estadounidenses. Esto implica que cualquier represalia iraní no solo golpea a Israel, sino también a la arquitectura militar occidental desplegada en la región. El conflicto, por tanto, deja de ser localizado y se proyecta sobre todo el sistema de seguridad del Golfo.

Un segundo nivel de riesgo proviene de los actores no estatales aliados de Teherán. Organizaciones como Hezbollah en Líbano y los hutíes en Yemen podrían activar frentes adicionales, abriendo una guerra por delegación que multiplique los focos de violencia. La experiencia de los últimos años demuestra que estas redes tienen capacidad de operar de forma coordinada o autónoma, lo que complica cualquier intento de contención rápida.

El impacto económico global tampoco es menor. Una escalada sostenida pone en riesgo el tránsito energético por el Estrecho de Ormuz, una de las rutas más estratégicas del comercio mundial de hidrocarburos. Cualquier interrupción significativa en ese corredor elevaría los precios del petróleo, afectaría cadenas logísticas y presionaría economías ya tensionadas por la desaceleración global. El cierre parcial de espacios aéreos y la cancelación de vuelos en la región son señales tempranas de esa perturbación sistémica.

En el plano diplomático, la crisis reconfigura posiciones. China ha llamado al cese inmediato de hostilidades, consciente de que su estabilidad energética y sus rutas comerciales dependen en buena medida de la región. Arabia Saudí, por su parte, enfrenta un dilema estratégico: equilibrar su rivalidad histórica con Irán con la necesidad de evitar una guerra total que desestabilice el Golfo.

En términos estratégicos, el alcance de este ataque radica en tres dimensiones. Primero, consolida una confrontación directa entre Estados con capacidad militar significativa, lo que eleva el umbral de riesgo respecto a conflictos previos de baja intensidad. Segundo, internacionaliza el escenario al involucrar bases, alianzas y corredores comerciales vitales. Tercero, introduce una variable de imprevisibilidad asociada a actores armados no estatales que pueden expandir el teatro de operaciones.

La pregunta central ya no es si habrá consecuencias regionales, sino cuán profundas y prolongadas serán. Si la lógica predominante es la de la disuasión limitada, podría abrirse un espacio para la negociación indirecta tras una fase de demostración de fuerza. Pero si se impone la lógica de la represalia acumulativa, Oriente Medio podría ingresar en un ciclo de confrontación abierta con implicaciones económicas y geopolíticas globales.

Estamos, en suma, ante un episodio que rebasa el plano táctico y se instala en el terreno de la disputa estratégica por el equilibrio de poder regional y por la arquitectura de seguridad internacional. Lo que ocurra en los próximos días definirá si esta ofensiva será recordada como un golpe puntual de alto impacto o como el inicio de una nueva fase de guerra extendida en el corazón energético del mundo.

*Resumen basado en varias fuentes.

Hacia una nueva Costa Rica

Por Arnoldo Mora

Como bien sabemos, la campaña electoral recién pasada culminó con el triunfo arrollador (en las urnas, es decir, en los votos emitidos, pero no así en el padrón electoral, que nos da el número de ciudadanos con derecho a votar, ejerzan o no ese derecho) de la candidata oficial y su partido. Esta campaña debe ser analizada con especial atención, pues no es una campaña más como las que se sucedieron ininterrumpidamente desde que la Constitución Política de 1949 rige la marcha de la política nacional. Esta campaña representa un salto cualitativo en nuestra historia política, lo cual significa que, a partir de ahora, viviremos una Costa Rica inédita, una Costa Rica que no tiene marcha atrás, nos guste o no nos guste. Habitualmente hemos hablado de que el Estado Social de Derecho está en juego, por lo que las fuerzas sociales y políticas del país se dividen entre quienes lo defienden e, incluso, desean ampliarlo y quienes lo combaten. Estos últimos emplean para lograr sus objetivos, en no pocas ocasiones, métodos autoritarios que rozan la Constitución, como en esta campaña, en que se incrementó el choque entre los dos polos ideológicos; por lo que se desarrolló con una confrontación en que, en no pocas ocasiones, afloraron los insultos y amenazas de agresión física, sobre todo, a través de las redes sociales.

En mi opinión, esta polarización tiene una raíz nueva que va más allá de la anteriormente mencionada. Es el contrato social básico en que se funda nuestra vida republicana, el que se ha roto tan hondamente que alcanza los orígenes mismos de la creación del Estado Nación, desde los ya los lejanos días de Don Braulio Carrillo y la Guerra de la Liga (1835), la segunda guerra civil de nuestra historia patria. Esta guerra civil que enfrentó a San José con las otras provincias vecinas y les infligió una derrota de la cual nunca se repusieron, trajo como consecuencia que la creación del Estado Nación convirtió al ganador en epicentro de la vida política, cultural y económica de la naciente nación. Poco a poco y de manera inexorable San José se fue engullendo a las ciudades vecinas, hasta el punto de que la GAM no es hoy más que un vecindario de San José. Pero ahora lo que debemos preguntarnos es qué tipo de nación queremos ser en la nueva era, en cuyos dinteles los más recientes eventos políticos nos han puesto. Comencemos por indagar qué pasó en el resto del país, ese que yo llamo LA OTRA COSTA RICA, esa Costa Rica que no gozó en el mismo grado de los beneficios que implica la concentración prácticamente omnímoda y, con ello, el disfrute del poder estatal.

Sin embargo, no deja de ser paradójico que la élite gobernante haya entregado las provincias costeñas al capital extranjero, especialmente de origen anglosajón. En concreto, con los liberales como D. Bernardo Soto, gran parte de la, hasta entonces inhóspita región del Caribe, fue entregada en las codiciosas manos del empresario inglés Minor Keith. Posteriormente, la situación se agravó con la construcción del ferrocarril, que indujo a los ingleses a traer trabajadores chinos, italianos y, particularmente, jamaiquinos en condiciones que rayaban en la esclavitud. Posteriormente se instaló la Compañía Bananera que, luego de la huelga de 1934, se trasladó a las regiones del Sur de Puntarenas (popularmente conocida como “Zona Bananera”). Todo el país que no fuera lo que hoy es la GAM se convirtió en la periferia de ésta, se entregó a las empresas transnacionales y la jurisdicción del Estado Nacional se redujo – y con ello la democracia real – a un mero formalismo. Porque sin soberanía no hay democracia real. El vacío dejado por el Estado Nación está siendo hoy en día llenado por la penetración de las mafias del narcotráfico. Éste se lleva a cabo actualmente por vía marítima. En concreto, en aguas del Océano Pacífico va hacia los Estados Unidos un 85% de la droga proveniente de los países de Sur América, porque el país del Norte, albergando tan sólo el 5% de la población mundial, consume un 30% de ese maléfico producto. Por su parte, desde nuestras costas del Caribe se trafica la droga hacia Europa, que consume 20% de la droga del mundo entero.

Lo dicho constituye el trasfondo de lo que ha pasado en la campaña recién pasada en las provincias costeñas. Como el chavismo no se ha organizado como un partido que merezca el calificativo de tal, sino que no pasa de ser un conglomerado heterogéneo unido tan sólo por el culto a un caudillo, el actual presidente Rodrigo Chaves, su candidata Laura Fernández buscó y logró concretar un acuerdo político con los pastores evangélicos de la región, dado que en las dos provincias porteñas ya los católicos son minoría. Esa alianza, coyuntural por el momento, nos recuerda el régimen político imperante durante los siglos de la Colonia entre el clero católico y la Corona Española, llamado en sociología de la religión “régimen de cristiandad”; según el cual el clero recibía privilegios del Estado a cambio de una lealtad acrítica. El gran perdedor de este pacto fue Fabricio Alvarado, quien había sido un furgón de cola del gobierno, hasta el punto de que en la nueva configuración de la Asamblea Legislativa su partido ni siquiera logró sacar un diputado. Esto explica el triunfo arrollador logrado por el chavismo que llevó como candidata, hasta hace poco una figura anodina en el ámbito político, que fue impuesta a dedo por el propio presidente Chaves. Quienes votaron por el Partido Pueblo Soberano no lo hicieron por Laura Fernández sino por Rodrigo Chaves, el gran triunfador de esta campaña. Por lo cual mucho me temo que nos estemos encaminando hacia un régimen caudillista, que tratará de impulsar aquellas reformas a la Constitución que lo faculten a gobernar a su gusto y talante. Lo que está en juego no es sólo la democracia, sino el régimen republicano forjado por nuestros próceres en el siglo XIX.

Frente a tan amenazante perspectiva, sólo cabe como alternativa patriótica el forjar la unión de todos aquellos que creemos que, en una crisis como la actual, no basta con defender el estado social de derecho que reproduzca tan sólo nuestra actual democracia representativa; hay que ir más allá en vistas a lograr poner las bases políticas para crear una democracia directa, popular y participativa. Para ello se debe comenzar por hacer un trabajo político en las zonas donde el chavismo se ha arraigado. No se trata solamente de que el Estado central asuma un papel protagónico para resolver a corto plazo los graves problemas que, dado el atraso en que con sistemática negligencia los han tenido los gobiernos anteriores, incluido el actual. Como primer paso se debe promover una organización desde las bases populares. En esto los partidos políticos deben jugar un papel protagónico; por lo que deben dejar de ser tan sólo aparatos burocráticos que consumen los descomunales recursos de la deuda política en hacer una contienda electoral que tiene más de “marketing” que de campaña masiva de formación cívica. Es en la sociedad civil donde se juega el futuro de la democracia. Sólo con una organización que desarrolle la conciencia cívica de toda la población y la implique en sus luchas, se logrará la construcción de una democracia viva. Sólo así será posible superar el clientelismo. Los dirigentes políticos de las zonas periféricas, especialmente de las municipalidades, no deben comportarse como mendigos pidiendo limosnas a quienes gobiernan desde la GAM, sino como ciudadanos que ejercen sus derechos constitucionales en igualdad de condiciones. Los derechos no se mendigan, sólo se logran mediante organización y luchas comunales. La democracia comienza desde abajo. La democracia real debe llegar hasta el último rincón de la Patria.

Una visión del sur: Los riesgos de un mundo que se derrumba…

Gilberto Lopes
San José, 27 de febrero de 2026

El mundo corre inmensos riesgos. “Nunca, desde la Segunda Guerra Mundial, la situación geopolítica y militar global había sido tan peligrosa”, estiman los brasileños Mauricio Bustani, exdiplomático, y el economista Paulo Nogueira Batista Jr., director del New Development Bank (NDB), el banco de los BRICS, entre 2015 y 2017.

Bustani y Batista Jr. pasan revista al escenario internacional y a algunos desafíos que la situación representa para Brasil, en un artículo publicado el pasado 26 de enero. Exembajador de Brasil en Londres y París, Bustani era el director general de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPCW) cuando la administración Bush montaba su campaña contra el gobierno de Sadam Hussein, en Irak, al que acusaba de poseer armas de destrucción masiva.

Elegido para el cargo en 1997 y reelegido en 2001, fue destituido en abril del 2002 cuando la presión del gobierno norteamericano logró una votación mayoritaria en ese sentido: 48 a 7, con 43 abstenciones. Abstenciones a las que Bustani atribuyó a la falta de un apoyo explícito del gobierno brasileño de Fernando Henrique Cardoso y del canciller Celso Laffer. Los países de América Latina, Asia y África pensaron que Brasil veía con reservas mí desempeño y, a última hora, se abstuvieron, dijo Bustani.

Bustani negociaba con el gobierno iraquí su incorporación a la OPCW, otorgando así acceso a los inspectores de la organización al supuesto arsenal de armas químicas, de cuya existencia dudaba.

Pero Bush ya preparaba la invasión de Irak y no le interesaba la gestión de Bustani. Por el contrario, el 5 de febrero del año siguiente –un mes antes de la invasión– hizo que su secretario de Estado, el general Colin Powell, hiciera una dramática presentación de “documentos” y “pruebas” en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas –falsas, como sabemos hoy– justificando el ataque que ocurriría el mes siguiente.

La tradición imperial norteamericana

La principal fuente de amenazas y agresión en este escenario es bien conocida, aseguran. Sin embargo “sería un error atribuir la responsabilidad de todo lo que está sucediendo actualmente únicamente a Donald Trump. El ‘factor Trump’ es temporal, mientras que el problema es esencialmente estructural y, por lo tanto, duradero”.

Bustani recordó más tarde –en entrevista a un diario brasileño–, que son, sobre todo, los presidentes demócratas “los responsables de las grandes guerras desatadas por los norteamericanos”. El imperio norteamericano no da tregua: Obama, responsable del mayor número; Clinton, el que decidió apoyar la ampliación de la OTAN hacia el este, violando los acuerdos logrados entre Gorbachov y Reagan para poner fin a la Guerra Fría.

El fenómeno Trump debe verse como la reacción de una superpotencia en decadencia que ya no puede mantener su hegemonía global respetando las reglas de una competencia económica organizada de forma ordenada”. Con Trump, el poder imperial simplemente “se quitó las máscaras”. En un mundo donde China, Rusia y el Sur global se hacen oír, “desenmascaran su verdadero rostro y pierden los modales”.

Irán y Ucrania

En la otra entrevista –concedida al periodista Leão Serna, publicada en el diario conservador Folha de São Paulo el pasado 21 de febrero–, Bustani se refirió a la perspectiva de una guerra contra Irán y al escenario europeo, luego de la invasión rusa a Ucrania.

Estados Unidos repite hoy acusaciones contra un supuesto plan iraní para hacerse de armas atómicas. Plan que Irán niega. Cuyo desarrollo estuvo, además, bajo control del Organismo Internacional de Energía Atómica de Naciones Unidas hasta que Trump rompió los acuerdos con el gobierno iraní durante su primer mandato y se puso fin a esa vigilancia.

Hay señales de que el régimen iraní solo sobrevive gracias a una represión brutal, dijo el periodista.

Estás equivocado, contestó Bustani. Esa es una historia mal contada, es la visión de Occidente. Irán firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear, es inspeccionado regularmente por la Agencia Internacional de Energía Atómica, pero sigue siendo demonizado, afirmó. “No creo que vaya a ocurrir una rebelión interna, como dice al prensa occidental”.

Serna le preguntó también cuál sería la próxima víctima de Putin, luego del ataque a Ucrania.

No habrá, afirmó Bustani. Esta amenaza “es una creación europea”. “¿Ud. cree que Putin va a invadir Londres y París? ¿Alguien, con conciencia política, puede imaginar eso?”.

El periodista insistió: creo que va a invadir los países bálticos.

¡Jamás! Ya habrían invadido. ¿Por qué lo harían? No lo necesitan. Europa no lo entiende. Rusia siempre quiso ser europea.

Para Bustani, Trump quiere una solución para ese conflicto porque no hay forma de que Ucrania pueda ganar.

La Doctrina Donroe

¿Qué puede hacer un país como Brasil frente a estos cambios en el escenario internacional? ¿Cómo resistir a la Doctrina Donroe, una actualización de la vieja Doctrina Monroe con la que, en 1823, un naciente Estados Unidos definió su política de “América para los americanos”? En ese intento por controlar el hemisferio –dice Bustani– Trump cuenta con el apoyo de Argentina, Paraguay, Bolivia, Chile, Ecuador, Costa Rica, Honduras y El Salvador.

En Costa Rica, un asesor del nuevo gobierno, que asumirá en mayo próximo, ya sugirió reformar la constitución para permitir la instalación de bases militares norteamericanas en las costas del país y combatir el narcotráfico. Parece un paso lógico, después de que la actual Asamblea Legislativa aprobara el año pasado, por unanimidad, una reforma que permite extraditar a costarricenses a Estados Unidos.

El ataque a Venezuela y el intento de recolonizar el país debe despertar en Brasil y en otros países la preocupación por su capacidad de disuasión, advierten Bustani y Batista Jr. El secuestro del presidente Nicolás Maduro dejó en evidencia la ausencia de medios para esa defensa. Proponen, para eso, el desarrollo de una fuerte base industrial de defensa, el control de los recursos naturales, así como de las rutas de comercio por el Atlántico Sur. Y llegan a la conclusión de que es necesario reexaminar la participación del país en el Tratado de No Proliferación Nuclear.

En eso también el orden de posguerra, que solo reconoce como potencias nucleares a los cinco integrantes del Consejo de Seguridad, está completamente superado.

La última oportunidad de Occidente

La discusión sobre las perspectivas del nuevo orden internacional se extiende, naturalmente, por todo el mundo.

El presidente finlandés, Alexander Stubb, un ferviente partidario de la OTAN y que hoy Rusia considera representante de la extrema rusofobia que se extiende por Europa, se lamenta del fracaso de las esperanzas surgidas al final de la Guerra Fría, de un mundo unificado bajo las normas de la democracia y del mercado capitalista. “La era de la posguerra Fría es cosa del pasado”, asegura, en un artículo titulado “The West last chance”, publicado en Foreign Affairs en diciembre pasado.

Para Stubb, Occidente tiene una última oportunidad para preservar el orden liberal mundial. Para eso debe aprender a oír y promover reformas de las instituciones internacionales, de modo que reflejen de mejor manera el peso económico y político del Sur global y del Oriente global.

El académico y diplomático singapurense, Kishore Mahbubani, coincide con el visión de Stubb sobre el papel del Sur global. Desde su perspectiva, el Occidente y el Oriente luchan por conquistar el corazón y las mentes del Sur global. La razón es simple, asegura: ellos perciben que “el Sur global decidirá la dirección del nuevo orden mundial”.

Una invasión provocada

Mahbubani se refiere a la invasión rusa de Ucrania. Occidente insiste en que “no fue provocada”. Claro que Ucrania nunca atacó a Rusia –afirma– , pero muchos pensadores occidentales, “como el diplomático estadounidense George Kennan y el intelectual australiano Owen Harries, advirtieron hace décadas que la expansión de la OTAN hacia el este acabaría provocando una reacción violenta por parte de Rusia”.

Para Mahbubani, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó “una visión más matizada sobre la guerra en Ucrania cuando, en mayo de 2022, declaró: ‘Putin no debería haber invadido Ucrania. Pero no solo Putin es culpable. Estados Unidos y la UE también lo son. ¿Cuál fue el motivo de la invasión de Ucrania? ¿La OTAN? Estados Unidos y Europa deberían haber dicho: ‘Ucrania no se unirá a la OTAN’”.

Como sabemos, eso no ocurrió. Ocurrió todo lo contrario. Derrotada y desaparecida la Unión Soviética, Washington pensó que su hora había llegado. Que no tenía que dar cuenta de sus decisiones. Sin el tono estridente con que hoy Trump dice poder hacer lo que quiera en el mundo, Clinton decidió avanzar las líneas de la OTAN hacia las fronteras rusas, sin oír las advertencias sobre lo peligroso de esa decisión.

Invocando principios morales y compromisos con la democracia y los derechos humanos, tensaron también las relaciones con China. Creían estar del lado correcto de la historia, dice Mahbubani.

Pero, el pueblo chino “ha prosperado cuando han contado con un fuerte, un efectivo gobierno central que los gobierne sabiamente. Bajo la dirección del Partido Comunista el pueblo chino ha disfrutado de los mejores 40 años de desarrollo humano y social en 4.000 años de historia”.

Mahbubani concluye que Stubb tiene razón al pensar que “esta es la última oportunidad de Occidente para convencer al resto del mundo de que son capaces del diálogo, en vez del monólogo”.

Pero –agrega– para dialogar hay que oír. “Desgraciadamente, el 12% de la población que vive en Occidente no ha aprendido el arte de oír al restante 88% con los que comparte el planeta”.

Europa sueña otra vez con derrotar a Rusia

Mientras tanto, en Europa sube el tono de las voces que apuestan por continuar la guerra hasta la derrota de Rusia. “Hoy, Europa se rearma. Los países de la UE han pasado de invertir 214.000 millones de euros en defensa en 2021 a 326.000 millones en 2024”, dice una corresponsal del diario español El País en una nota sobre los cuatro años de la guerra, que se cumplieron el pasado 24 de febrero. Nos recuerda que la Unión Europea, “ha desembolsado unos 194 mil millones de euros para Ucrania” y tiene pendiente un préstamo por otros 90 mil millones.

Es inevitable pensar en cual sería el papel de la UE en el mundo si hubiese destinado alguna suma cercana a esa a proyectos de desarrollo, en Ucrania, en África, o en cualquier lugar del mundo. Pero eso es impensable.

“Nosotros debemos asumir toda posibilidad de incrementar la presión sobre la economía rusa y fortalecer la posición de Ucrania”, dijeron Rachel Reeves, ministra de Finanzas de Inglaterra y Elisabeth Svantesson, de Suecia, en un informe donde aseguran que la presión económica sobre Moscú, “está funcionando”.

Europa sueña con cumplir la misión a la que Alemania no pudo dar fin en los años 40 del siglo pasado. Hace ya años que su único plan es ganar la guerra, sin que prospere ni una sola iniciativa diplomática.

Cierro este texto el viernes 27 de febrero, cuando crecen las amenazas de otra guerra, con dramáticas consecuencias, fáciles de imaginar: el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, una decisión que Trump ha reivindicado como únicamente suya.

Ante esta realidad, Mahbubani no pierde las esperanzas: –Si el ensayo de Stubb despierta un proceso de escucha en Occidente, especialmente en Europa, habrá servido para un fin útil, afirma.

No parece, en todo caso, estar ocurriendo así. Occidente no parece oír la advertencia de Stubb, él mismo un entusiasta del esfuerzo militar y económico por derrotar a Rusia. Occidente está desperdiciando su “última oportunidad”. El riesgo que corremos es que el resto del mundo tampoco tenga otra…


NOTAS

El artículo, titulado “If you want peace…”, publicado el pasado 26 de enero, puede ser visto aquí: https://eng.globalaffairs.ru/articles/peace-bustani-batista/

La entrevista a Bustani puede ser vista aquí: https://www1.folha.uol.com.br/amp/ilustrissima/2026/02/bustani-diz-que-trump-mente-sobre-risco-nuclear-do-ira-e-repete-bush-no-iraque.shtml

El artículo de Alexander Stubb, titulado “The West last chance”, puede ser visto aquí: https://www.foreignaffairs.com/united-states/wests-last-chance

El artículo de Kishore Mahbubani, titulado “The dream palace of the West”, publicado en febrero, puede ser visto aquí: https://www.foreignaffairs.com/united-states/dream-palace-west?utm_medium=newsletters&utm_source=fatoday&utm_campaign=Ukraine%20and%20the%20New%20Way%20of%20War&utm_content=20260220&utm_term=EDZZZ006ZX

Democracia multidimensional, antídoto a la corrupción y germen de «Buen gobierno»

Javier Tolcachier / pressenza

Al hablar de “buen gobierno”, este tema suele ser enfocado, tanto desde la crítica como desde el apoyo, en sus aspectos más compositivos. Es decir, se juzga la cuestión poniendo la mira en aquellas personas que ocupan coyunturalmente espacios de decisión preeminentes en las instancias ejecutivas, legislativas o judiciales.

Nosotros queremos destacar los aspectos más estructurales que condicionan dicha actividad, siendo, en nuestra opinión, factores fundamentales en los desvíos que sufre el derecho humano a un “buen gobierno”. Entre estos factores, apuntamos los vicios de origen del actual modelo de “democracia meramente formal”, la morfología misma del Estado, y aquellos poderes corruptores que subvierten toda construcción positiva y no son suficientemente visibles para la opinión pública.

Ante todo, definamos mejor el concepto de “buen gobierno”.

El Buen gobierno

El buen desempeño de un gobierno – en un sentido humanista – debe ser evaluado a la luz del crecimiento de las posibilidades de desarrollo humano que genera al conjunto social. Con desarrollo humano nos referimos al mejoramiento del marco de condiciones para que la intencionalidad humana pueda expresarse con cada vez mayor libertad, superando límites, expandiendo los horizontes colectivos y aportando a la evolución de la especie.

En ese sentido, el Buen gobierno debe ayudar a garantizar la mejoría en las condiciones de vida de toda la población, liberando energías necesarias para que cada ser humano pueda elegir el tipo de existencia que prefiera y tener la posibilidad de explorar de manera integral, transformadora y creadora la realidad recibida en sus distintas facetas.

Al mismo tiempo, un buen gobierno tiene como misión esencial crear las condiciones para permitir que se exprese con cada vez mayor fuerza el propósito de la comunidad misma, reduciendo su propia incidencia en la gobernanza. De este modo, la participación del pueblo va creciendo y dotando de un nuevo sentido a la hoy decadente “democracia”.

Esto no excluye un componente de cooperación fedetada y de “protección” – no paternalista – ante las embestidas agresivas de poderes externos a la comunidad, que pretendan disminuir o condicionar su desarrollo humano.

El deterioro de la democracia formal

La Democracia formal afirma engañosamente que los pueblos eligen libremente concurriendo una vez cada cierto tiempo a votar, escogiendo a sus gobiernos y representantes por un período y modalidades determinadas por sus constituciones.

Pero he aquí que la realidad nos muestra algo muy distinto. La manipulación previa de las candidaturas, la coerción que imponen los esquemas de balotaje, el incumplimiento de lo prometido en los programas y las campañas, la disparidad de recursos con los que cuentan las distintas candidaturas, la fabricación de imaginarios ficticios por parte de publicistas y asesores, el vaciamiento militante, moderado apenas por el interés de acceder a algún ventajoso cargo público, las trabas del sistema burocrático, las exclusiones y otras trampas judiciales, la compra de voluntades, la venta de sellos de agrupaciones inexistentes y por supuesto, las campañas sucias, agresivas y llenas de falsedades a través de las plataformas digitales y medios de comunicación, son algunos de los muchos motivos por los que se debe hoy dudar de que esta democracia formal represente fehacientemente la voluntad popular.

Ante esta afrenta, los pueblos expresan frecuentemente su desconfianza y rebeldía mediante una alta abstención, hecho que se intenta combatir obligando en muchos casos al soberano a concurrir a las urnas, so pena de incurrir en desacato, poniendo en claro la imperiosa necesidad de renovar la organización política general.

El Estado como forma

Por otra parte, la morfología misma de los Estados centralizados conlleva, más allá de las buenas intenciones que puedan sostener agrupaciones políticas progresistas o revolucionarias, el alejamiento del gobierno de la base social y su burocratización. La gran paradoja es que los liderazgos que asumen en un primer momento la tarea de organizar y movilizar en la base social, en el caso de ser elegidos para ocupar cargos en el Estado, se convierten en funcionarios, cortando las poleas de conexión con la base, generando así desmovilización y decepción popular. Por sus características, el Estado absorbe, maniata y paraliza en número y calidad las energías transformadoras del activismo.

Por otro lado, esa progresiva desconexión de la base, aísla a los funcionarios públicos, facilitando la apropiación del Estado por parte del poder real, constituyéndose en el germen de la corrupción. Aquí es preciso destacar que la actual forma de organización política no se da en abstracto, sino que está sometida a la presión de condiciones de poder socioeconómico injustas y geopolíticamente dependientes.

Detrás de la escena pública y de la manipulación mediática, actúan las garras del poder real oligárquico, financiero, imperialista y transnacional, que pretenden congelar la evidencia del fracaso de un sistema anclado en el despojo, el robo y la apropiación del todo social por parte de minorías. Así es como el ideal de un Estado al servicio y bajo el gobierno del pueblo, se ha convertido en un instrumento insensible en manos del gran capital, un Estado paralelo o Para-Estado.

Descentralización del poder

Del mismo modo, ocurre que el Estado centralizado produce la discriminación de provincias y regiones enteras. Según señala el Documento fundacional del Movimiento Humanista esto deberá cesar cuando se impulse una organización federativa en la que el poder político real vuelva a manos de las entidades históricas y culturales que conforman el entramado político de cada país.

Es decir que, para desterrar la corrupción y avanzar hacia un buen gobierno es preciso construir modelos de democracia real que contemplen la descentralización del aparato estatal, encaminando la lucha política hacia la creación de un nuevo tipo de sociedad, en la que anide la idea de que el progreso humano debe construirse entre todos y para todos.

Ha habido y hay numerosos ejemplos similares ya existentes en este sentido. En la India, el Partido Aam Aadmi fundado a finales de 2012 por Arvind Kejriwal y otros activistas del movimiento India contra la corrupción, tiene gran conexión con el concepto de Swaraj (o autogobierno) enunciado por Gandhi, quien decía «Es Swaraj cuando aprendemos a gobernarnos a nosotros mismos», refiriéndose no solo a un modelo político, sino también a una actitud personal.

Del mismo modo, la Revolución Bolivariana en Venezuela puso en marcha en su momento un fuerte proceso de descentralización con la formación de miles de comunas. Famosa es la frase de Hugo Chávez en 2010, quien exclamó “Comuna o Nada”.

También destacable en este sentido son los “Caracoles y las Juntas de Buen Gobierno”, esquema adoptado por las comunidades zapatistas en Chiapas, México, cuyo lema es “mandar obedeciendo”. El sistema ha logrado importantes avances en la calidad de vida de los pobladores en el ámbito de la salud, la educación y la alimentación.

Asimismo, resaltamos el proceso de Rojava, en el Norte del Kurdistán sirio, que, a diferencia de otros movimientos en la región, no busca la creación de un Estado kurdo, sino la coexistencia pacífica entre los Estados-nación existentes​, guiados por la idea de un Confederalismo Democrático multiétnico y multireligioso construido desde el territorio.

Sin agotar en lo más mínimo los múltiples efectos demostración existentes, y volviendo al análisis conceptual, esta descentralización del poder, esta dirección de construcción social compartida desarticula el tropismo habitual hacia las cúpulas, el llamado “arribismo” y permite mantener una conexión permanente de posibles liderazgos con la base social. De igual manera, facilita la participación popular, ya que la vecina o el vecino de una comunidad tiene la posibilidad real de actuar y transformar desde su entorno inmediato, accediendo a los resultados de su acción. Al mismo tiempo, este molde político comunal permite una relación directa y la interpelación de quienes son designados por la misma comunidad para tomar decisiones.

Finalmente, este diseño coloca la responsabilidad en cada persona que conforma la comunidad, sin cuya participación, este modelo también sería vacío.

Pero la realización plena de este modelo dependerá en estructura de la recuperación del poder social en un sentido multidimensional, poder hoy arrebatado por una minoría destructiva.

Para avanzar en este sentido, se hará necesario cultivar un nuevo sentido de la vida en nosotros mismos y quienes nos rodean, potenciando el sentir colectivo y la humanización de nuestro entorno como objetivo primario de la existencia. En definitiva, trabajar en conjunto tanto en las condiciones externas como también en las internas que permitan liberarnos y avanzar con la mira puesta en esta utopía radical y revolucionaria: un ser humano solidario y no violento.

Esta ponencia fue expuesta en el conversatorio sobre Buen Gobierno organizado por la Agencia Internacional de Noticias Pressenza el 18/1/2026 y forma parte de la Campaña «Buen Gobierno es un derecho», lanzada por la agencia.

(Imagen de Visentico / Sento, CC BY 2.0, via Wikimedia Commons)

Fuente: https://www.pressenza.com/es/2026/01/democracia-multidimensional-antidoto-a-la-corrupcion-y-germen-de-buen-gobierno/?sfnsn=wa

Presentarán libro Pensamiento crítico, totalitarismo del mercado y extrema derecha en homenaje a Franz J. Hinkelammert

La Universidad Nacional (UNA) será sede de la presentación y entrega del libro Pensamiento crítico, totalitarismo del mercado y extrema derecha, obra dedicada in memoriam al filósofo y economista Franz J. Hinkelammert, una de las figuras más influyentes del pensamiento crítico en América Latina.

La actividad se realizará el 5 de marzo a las 2:00 p.m. en el Auditorio de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNA, y contará también con transmisión por YouTube Live, lo que permitirá la participación virtual de personas interesadas en el debate contemporáneo sobre democracia, mercado y extrema derecha.

Durante el acto se entregará un ejemplar del libro a las personas asistentes, en el marco de esta presentación pública.

El libro recoge materiales del VIII Encuentro Internacional de Pensamiento Crítico y constituye un aporte al análisis de las transformaciones políticas y económicas contemporáneas, particularmente en torno al papel del mercado, los riesgos del autoritarismo y los desafíos democráticos actuales.

La presentación estará a cargo de Norman Solórzano y Henry Mora, quienes abordarán la relevancia de la obra y el legado intelectual de Hinkelammert, cuya producción académica marcó profundamente la reflexión latinoamericana sobre economía, ética y emancipación.

La actividad es organizada con el respaldo de diversas instancias académicas y sociales, entre ellas el Instituto de Estudios Sociales en Población (IDESPO), la Vicerrectoría de Investigación de la UNA, la Cátedra de Pensamiento Crítico Franz J. Hinkelammert, el Grupo de Pensamiento Crítico (GPC), Voces Nuestras y la Rosa Luxemburg Stiftung, entre otras entidades vinculadas al análisis crítico de la realidad social.

Este espacio académico busca fortalecer el debate público desde una perspectiva reflexiva y rigurosa, promoviendo el pensamiento crítico como herramienta para comprender las dinámicas contemporáneas del poder económico y político.

La verdad sobre el Estado de la Unión de Trump

Senador Bernie Sanders*

Muchas gracias por acompañarme. Permítanme decir unas palabras sobre algunas de las mentiras y distorsiones que el presidente Trump hizo anoche en su discurso sobre el Estado de la Unión. Y no se preocupen, a diferencia de Trump, no voy a extenderme durante una hora y 47 minutos. Será bastante más corto que eso.

Anoche, como recordarán, el presidente Trump afirmó, cito: “Miembros del Congreso y compatriotas estadounidenses, nuestra nación ha vuelto. Más grande, mejor, más rica y más fuerte que nunca”. Fin de la cita. Bueno, debo admitir que Trump acertó a medias. Él y sus amigos multimillonarios son, en efecto, más ricos que nunca. Desde que es presidente, como resultado de un nivel sin precedentes de cleptocracia, la familia de Trump es ahora 4.000 millones de dólares más rica que antes de que fuera elegido. Sin mencionar el avión de 400 millones de dólares que recibió como regalo de la familia real de Qatar. Además, la clase multimillonaria en su conjunto está obteniendo resultados increíblemente favorables bajo Trump.

Desde su elección, los multimillonarios han visto un aumento de 1,5 billones de dólares en su riqueza. Eso es realmente extraordinario.

El resultado es que ahora tenemos más desigualdad de ingresos y de riqueza que en cualquier otro momento de la historia de nuestra nación. Pero mientras las personas más ricas están prosperando de manera extraordinaria, sorpresa, sorpresa, esto es lo que Trump no mencionó.

Hoy en Estados Unidos, más del 60% de nuestra población vive al día, con millones de estadounidenses luchando por poner comida en la mesa, pagar la vivienda, la atención médica, el cuidado infantil, la educación y otras necesidades básicas de la vida. 60% de nuestra gente viviendo al día. Trump simplemente se olvidó de hablar de eso. Hoy en Estados Unidos, más de 20 millones de hogares están destinando más de la mitad de sus ingresos limitados a la vivienda y casi 800.000 personas no tienen hogar.

Hoy en Estados Unidos, el 21% de nuestros adultos mayores intenta sobrevivir con menos de 15.000 dólares al año. Intenten hacerlo. Intenten sobrevivir con 15.000 dólares al año. Y casi la mitad de los trabajadores mayores no tiene ningún ahorro para la jubilación. Hoy en Estados Unidos, cientos de miles de jóvenes brillantes no pueden costear la universidad y más de 40 millones están lidiando con niveles escandalosos de deuda estudiantil. Hoy en Estados Unidos tenemos una de las tasas más altas de pobreza infantil entre los países principales del mundo. Ahora bien, si esa es la economía en auge, la mejor economía en la historia de la humanidad, si eso es de lo que Trump está hablando, que Dios nos ayude.

Además, sobre otro tema, Trump dijo anoche que quiere, cito: “Detener a los extranjeros ilegales y a otras personas no autorizadas de votar en nuestras sagradas elecciones estadounidenses, donde el fraude es desenfrenado”. Fin de la cita, según Donald Trump.

Para empezar, me parece interesante que Trump hable de nuestras elecciones sagradas. Este es el mismo hombre que, después de las elecciones de 2020, fue grabado presionando por teléfono al secretario de Estado de Georgia para, cito, “encontrar 11.780 votos”, fin de la cita, para poder revertir el resultado. Supongo que esa elección en Georgia no era tan sagrada. Este es el mismo hombre que provocó una insurrección violenta el 6 de enero de 2021 para intentar revertir una elección que perdió y permanecer en el poder. Y a pesar de más de 60 casos judiciales que dictaminaron lo contrario, sigue afirmando que ganó las elecciones de 2020 y que le fueron robadas.

Este hombre que dice que nuestras elecciones son sagradas todavía no ha afirmado que no buscará un tercer mandato, a pesar de que eso es claramente inconstitucional. La Constitución limita a las personas a dos mandatos.

Pero aquí está la verdad sobre nuestras elecciones.

A pesar de que 154 millones de estadounidenses en los 50 estados votaron en la última elección, el fraude electoral en nuestro país es extremadamente raro. Incluso la base de datos de delitos electorales de la conservadora Fundación Heritage, partidaria de Trump, registró solo 24 casos de no ciudadanos votando en elecciones estadounidenses entre 2003 y 2023.

Cientos de millones de votantes en un período de 21 años, 24 casos de no ciudadanos votando. Eso no es precisamente una crisis. Pero esa gran mentira de que millones y millones de personas indocumentadas están votando es la base del SAVE Act, una legislación que efectivamente obligaría a cada estadounidense a presentar un pasaporte o un certificado de nacimiento para registrarse para votar. Así que detengámonos un momento. ¿Tiene usted pasaporte? Algunos sí. Muchos no. ¿Tiene su certificado de nacimiento? Francamente, yo no. ¿Cómo va a conseguir ese certificado? Pues bien, si no tiene pasaporte ni certificado de nacimiento, no podrá registrarse para votar. Eso despojaría de sus derechos a millones y millones de personas. Despojaría del derecho al voto a millones de mujeres que cambiaron su apellido después de casarse y cuyos documentos ya no coinciden, así como a millones de otros estadounidenses que simplemente no tienen pasaporte ni certificado de nacimiento.

Y luego está el tema de la inmigración del que Trump habló anoche, donde se jactó y cito: “Estamos deportando a criminales extranjeros ilegales de nuestro país en números récord y los estamos sacando de aquí rapidísimo”. Fin de la cita. Bueno, no exactamente la verdad. La realidad es que menos del 14% de las personas arrestadas por ICE en el primer año de Trump de regreso en el cargo tenían antecedentes de delitos violentos. El 86% no los tenía.

Pero la verdad es, como hemos visto en nuestras pantallas de televisión, que ICE está ocupando y aterrorizando ciudades estadounidenses, deteniendo a ciudadanos estadounidenses y solicitantes de asilo, derribando puertas sin el debido proceso, enviando a niños de cinco años a centros de detención y deportando ilegalmente a personas a países en los que nunca han estado, de manera horrífica.

También vimos los videos de agentes de ICE y de la Patrulla Fronteriza asesinando a Renee Good y Alexander Petty a sangre fría.

Anoche, el presidente Trump dijo que está trabajando para reducir drásticamente los costos de la atención médica. Bueno, podría haberme engañado. El llamado “gran y hermoso proyecto de ley” de Trump está dejando a 15 millones de estadounidenses, personas de bajos ingresos y de clase trabajadora, sin la cobertura de salud que tienen, mediante un recorte de un billón de dólares a Medicaid y a la Ley de Cuidado de Salud Asequible. Por cierto, el propósito de ese recorte es otorgar un billón de dólares en exenciones fiscales al 1% más rico.

Este año, como resultado de las acciones de Trump, las primas de los seguros de salud se han duplicado en promedio para 20 millones de estadounidenses bajo la Ley de Cuidado de Salud Asequible. Esa es una manera bastante extraña de reducir los precios de la atención médica y mejorar el sistema.

Anoche, Trump también afirmó que está poniendo fin al costo desorbitado de los medicamentos recetados como nunca antes había sucedido. Fin de la cita. Bueno, no exactamente. Este año, la industria farmacéutica anunció que aumentará los precios de más de 850 medicamentos recetados en Estados Unidos. Y, a pesar de lo que dice Trump, seguimos pagando, por mucho, los precios más altos del mundo por medicamentos recetados.

Permítanme concluir diciendo esto. El pueblo estadounidense entiende cada vez más que Donald Trump es un mentiroso patológico que representa los intereses de la clase multimillonaria y que está moviendo rápidamente a nuestro país hacia el autoritarismo.

El pueblo estadounidense también entiende que cuando permanecemos unidos y no dejamos que Trump y sus amigos nos dividan —y lo vimos en Minnesota, y lo estamos viendo en estados de todo el país— cuando hacemos eso, podemos y vamos a crear la nación que sabemos que podemos ser: un país basado en los principios de libertad, justicia y democracia.

Sigamos adelante juntos. Muchas gracias.

* Transcripción y traducción del discurso que puede verse en el enlace colocado al final.

Estos son los “datos duros” de la crítica de Sanders al informe de Donald Trump:

Primero, sobre concentración de riqueza y beneficios para multimillonarios:

La familia Trump sería 4.000 millones de dólares más rica desde que él asumió la presidencia.
– Trump habría recibido un avión valorado en 400 millones de dólares como regalo de la familia real de Qatar.
– Desde la elección de Trump, los multimillonarios habrían incrementado su riqueza en 1,5 billones (trillón) de dólares.
– Afirma que la desigualdad de ingresos y riqueza es la mayor en la historia del país.

Segundo, sobre condiciones socioeconómicas en Estados Unidos:

Más del 60% de la población vive “paycheck to paycheck” (al día, dependiendo del salario mensual).
– Más de 20 millones de hogares destinan más de la mitad de sus ingresos a la vivienda.
– Cerca de 800.000 personas están en situación de calle.
– 21% de las personas mayores sobreviven con menos de 15.000 dólares al año.
– Casi la mitad de los trabajadores mayores no tiene ahorros para la jubilación.
– Más de 40 millones de personas cargan con deuda estudiantil.
– Estados Unidos tendría una de las tasas más altas de pobreza infantil entre los países desarrollados.

Tercero, sobre fraude electoral:

154 millones de personas votaron en la última elección.
– Entre 2003 y 2023, la base de datos de delitos electorales de la
Heritage Foundation registró 24 casos de no ciudadanos votando.
– El período considerado fue de 21 años.

Cuarto, sobre inmigración y aplicación de la ley:

Menos del 14% de las personas arrestadas por ICE en el primer año de Trump tenían antecedentes por delitos violentos.
– 86% no los tenía.

Quinto, sobre salud y política fiscal:

El “gran proyecto de ley” de Trump implicaría un recorte de 1 billón de dólares a Medicaid y a la Ley de Cuidado de Salud Asequible.
– Ese recorte dejaría sin cobertura a 15 millones de personas.
– El objetivo sería financiar 1 billón de dólares en recortes fiscales para el 1% más rico.
– Las primas de seguros bajo la Ley de Cuidado de Salud Asequible se habrían duplicado para 20 millones de personas.
– La industria farmacéutica habría anunciado aumentos de precios en más de 850 medicamentos.

Fuente: https://youtu.be/W2qpYkLZxeY

Los embarazos políticos hacia la elección el 2030

Vladimir de la Cruz

Hace algunos años escribí un artículo, después de un proceso electoral nacional, en el que enfatizaba, que al día siguiente de las elecciones en los partidos políticos tradicionales en particular, pero también los otros, se ponía en marcha hacia el siguiente proceso electoral todo un movimiento con presuntos candidatos electorales que de manera inmediata empezaban a actuar, a movilizarse en el interior de sus partidos, para ir preparando sus postulaciones.

En ese sentido dije que al terminar las elecciones esos partidos ya quedaban embarazados con posibles candidatos. Igualmente, que muchos de los “embarazados” en incubación se conocían desde ese final electoral haciendo la fila.

Dije, de esa manera, que ya estaban en proceso de embarazo los futuros candidatos, y que en algunos partidos esos procesos ya se habían consumado, es decir ya estaban madurando.

No necesariamente se daba a conocer de manera inmediata el embarazo, su padre, pero si se sospechaba del “niño”, del posible “candidato” por nacer, y hasta nombre se le daba, para introduciendo al mundo político. Había a veces embarazos múltiples, varios posibles candidatos a la vez.

Las elecciones que acaban de terminar no me presentan ese cuadro ni me dan esa sensación para todos los partidos políticos, exceptuando algunos, con lo cual puedo seguir afirmando que al terminar las elecciones, ya está en marcha ese “nacimiento”, que en este caso es muy divulgado, cacareado, como es en el partido Pueblo Soberano, que se proyecta al actual Rodrigo Chaves como un próximo candidato presidencial en el 2030.

Las elecciones que acaban de pasar afirman, de conocimiento público más claro y contundente esta situación. En ese partido se habla del continuismo del presidente y se ha presentado a Laura Fernández tan solo como un eslabón de ese continuismo. Ella misma se ha visto, “preñada de esa forma”, y se ve a sí misma, como un paso más, para que en su gobierno se hagan las modificaciones constitucionales que permitan que Rodrigo Chaves pueda ser candidato presidencial dentro de cuatro años, y no dentro de ocho, como se permite actualmente.

Igualmente, plantean la posibilidad de que el presidente, pensando en Rodrigo Chaves, pueda ser reelecto de manera inmediata, es decir consecutiva a su mandato presidencial. Es decir, que si se puede llegar a reelegir en el 2030, también pueda hacerlo en 2034, y en el 2038…

En el Partido Pueblo Soberano, hay que reconocer, hay bastante homogeneidad en esa idolatría por el presidente, pero no evita que puedan desarrollarse contradicciones y fisuras importantes.

El Partido Pueblo Soberano se levantó como una organización nueva girando alrededor del Presidente Rodrigo Chaves, de su propuesta discursiva contra todos los partidos políticos existentes, contra los que están y han estado en la Asamblea Legislativa, contra todos los presidentes que han habido desde 1949 calificándolos de dictadores y tiranos que solo gobernaron para ciertos grupos de empresarios, sectores empresariales, banqueros, financieros y productores, y que no gobernaron para el pueblo. Su discurso fue contra los Poderes Públicos haciendo ver ineficacia o atrasos sustantivos en la solución de problemas que eran sensibles a los ciudadanos.

Especialmente, su bandera fue y ha sido la de una Nueva Costa Rica, sin esas ataduras, que “no dejan gobernar para el soberano”, para el pueblo. De allí han levantado levemente la idea de una “Tercera República” dando por sentado que el período de la Segunda República, desde 1948 hasta ahora, se acabó con el ascenso a la presidencia de Rodrigo Chaves, y que a partir de este período o momento histórico hay que iniciar nuevos pasos, con nuevo ropaje hacia una nueva Costa Rica, la de la Tercera República.

Ese discurso ha calado en el electorado que apoyó a Laura Fernández. No le produjo los 40 diputados que necesitaban para gobernar sin limitación alguna, pero tienen los suficientes para permitir que el Gobierno de Laura Fernández pueda salir airoso y se pueda lucir, si sabe conducir bien las acciones del Poder Ejecutivo.

De la acción del gobierno de Laura Fernández va a depender que, en el 2030, el Partido Pueblo Soberano sea una maquinaria organizativa en capacidad de reelegirse como partido de manera sucesiva. Para ello tiene que desarrollar organización y estructuras políticas, que se pondrán a prueba en las elecciones municipales en dos años, que serán el trampolín hacia las elecciones del 2030, para todos los partidos, y para evaluar políticamente los dos primeros años del nuevo gobierno.

Estas elecciones municipales son un reto para todos los partidos políticos nacionales que quieran volver a participar en la elección nacional del 2030.

Hasta ahora, en el discurso de Laura Fernández se luce su solidaridad y lealtad a toda prueba con Rodrigo Chaves. Su oferta de llevarle como ministro de la Presidencia justo es para ayudarle en el camino a la reforma constitucional y su eventual candidatura presidencial. Este podría ser el embarazo que ya tiene el partido Pueblo Soberano del futuro candidato del 2030. ¡Oh!, para decirlo de mejor forma, Laura Fernández ya esté embarazada políticamente por Rodrigo Chaves, y el niño por nacer candidato se llamará Rodrigo Chaves, por su político padre putativo.

Pero veamos la realidad real del futuro gobierno. Pensemos que efectivamente puede darse la reforma constitucional para la reelección presidencial y de manera consecutiva, ¿si no para qué?

Si la reelección presidencial se hace solo para modificar el plazo de años para volver a ser candidato reduciendo de ocho a cuatro, se entenderá que es nada más una reforma para darle oportunidad a Rodrigo Chaves de volver a ser presidente.

Si se va a hacer la reforma constitucional hay que hacerla en debida forma. Se hace para que cualquier presidente en el futuro pueda reelegirse consecutivamente a su mandato.

Aquí viene la otra discusión. “Un solo mandato en reelección o dos seguidos”, podría ser la discusión y la reforma, salvo que la quieran hacer sin límite lo que facilita la llegada de presidentes “casi de por vida”. Ejemplos hay como los presidentes de Argentina, Venezuela o Nicaragua donde no existe límite en el proceso de reelección consecutiva para el mandatario. No entra Cuba aquí porque ya establecieron en Cuba que un presidente no puede gobernar más de ocho años, es decir más de dos gobiernos seguidos.

Ahora bien, si se va a proponer la reelección consecutiva del presidente, entonces también debe proponerse la reelección consecutiva de los diputados, que son además los que tienen que aprobar la reelección del presidente. En ambas reelecciones consecutivas al menos teóricamente yo estaría de acuerdo, porque soy de la idea que cuatro años de gobierno es un plazo corto para impulsar una obra de gobierno que se hace descansar en la imagen de una persona.

Supongamos, que estas reformas se aprueban para que inicien de inmediato en el 2030 y no a partir del 2034, como podría suceder que así lo aprueben.

Si esas reformas son de aplicación inmediata, entonces la presidenta Laura Fernández, en el supuesto de que haga, en percepción pública y en la realidad, un buen gobierno, se convertiría en una muy buena candidata presidencial para el 2030. Quizá la mejor, porque tiene todo el aparato gubernativo bajo su dirección y eso le da ventajas. Si utiliza los mismos mecanismos publicitarios y de comunicación que ha empleado Rodrigo Chaves, llevaría más ventaja. Si a ello suma su inteligencia para una buena relación con los poderes públicos, con las universidades públicas especialmente, con los diversos sectores sociales, empresariales y productivos sería una magnífica candidata para la reelección en el 2030. Entonces, ¿para qué promocionar a Rodrigo Chaves si ella puede resultar mejor que él para seguir en el Gobierno? Aunque desarrollara un gobierno autoritario, siguiendo al de Chaves, si su cacumen le da para hacer de su gestión gubernativa una especie de modelo autoritarista ilustrado, que sepa combinar la razón, el progreso, la educación, la cultura y las artes en general, podría entender mejor para su gestión la confusa y difícil realidad institucional, económica y política social que le tocará administrar y dirigir.

Así, si ella promueve a Chaves como futuro candidato, con todos los apoyos que le pueda brindar, hay que decir que, desde esta elección, durante este breve período, de febrero a abril, en que Chaves la llamó de nuevo al Ministerio de la Presidencia, ya la embarazó con su candidatura, lo que hace valer mi tesis de que al final de cada campaña ya se producen los embarazos de candidatos para la siguiente. ¿cuándo se producirá ese parto? Si es real, en mayo.

Si Rodrigo Chaves no va a ningún ministerio ni cargo público con inmunidad, y si no hay reelección para el 2030, la lucha interna en el Partido Pueblo Soberano se va a desatar para producir embarazos precoces, inmaduros en el seno de esa organización, que puede producirles escisiones, particiones, transfuguismo, fraccionamiento legislativo. En cierta forma ya empezó con decisión impuesta, desde Casa Presidencial, de la integración del primer directorio legislativo de la Primera Legislatura, 2026-2027, del próximo gobierno. Se les producirán así embarazos no deseados, que pueden tener riesgos en la salud de ese partido político. Al menos a la vista están el embarazo ya anunciado de Nogui Acosta, el más fiel representante de Rodrigo Chaves en esa fracción parlamentaria, el de Gonzalo Ramírez y su grupo religioso cristiano no católico, el de José Miguel Villalobos, que por su propia iniciativa egocéntrica procurará escalar puestos visibles en el aparato legislativo, con el beneplácito de los grupos narcos y los deudores de instituciones públicas la candidatura de José Miguel Villalobos, que me recuerda mucho la candidatura a la presidencia legislativa de otro Villalobos, muy ligado a esos grupos, que por cierto terminó muy mal su vida política. Villalobos es el más propenso a hacer casa aparte en cuanto se sienta el más presidenciables para el 20230 de ese partidos y de esa fracción legislativa.

En esta elección, que acaba de pasar, se produjo una situación muy particular, puesto que de esa forma no se había presentado antes, la de que los candidatos posibles por nacer, hacia esa candidatura presidencial, excluía al presidente que, en ejercicio de la presidencia, sabía que si quería aspirar nuevamente a un ejercicio presidencial tenía que esperarse ocho años para volver a ser candidato. Ahora no. El presidente tiene aspiración real de volver a la presidencia. ¡Cuanto antes mejor!

Esa situación sigue siendo válida porque no se ha modificado la Constitución Política para permitir que el presidente, en ejercicio, pueda reelegirse de manera consecutiva a su ejercicio presidencial, por otros cuatro años. Tampoco se ha modificado la Constitución para permitir que el presidente pudiera aspirar, nuevamente, una vez que hubiera transcurrido el período presidencial de cuatro años y no de dos períodos, después de que el gobierno finaliza, esperando de esa manera ocho años, con lo cual prácticamente queda fuera de cualquier aspiración.

Desde que se impuso la restricción de la reelección, en 1969, ninguno de los presidentes desde 1949 hasta 1966, tuvieron ese impedimento, porque afectaba a los nuevos presidentes a partir de 1970. Por eso Otilio Ulate, José Figueres, Mario Echandi, Francisco Orlich o José Joaquín Trejos Fernández tuvieron esa oportunidad de volver a ser presidente de la República, después de 1970, si así hubieren tenido esa oportunidad. Inauguró el período, en 1970, Figueres que quedó electo para su segunda presidencia constitucional. Ya había sido presidente constitucional en 1953.

De los presidentes electos a partir de 1970, excluyendo a José Figueres Ferrer, hasta la elección del 2006, no podían aspirar a una reelección. Tenían que satisfacerse con su período gubernamental. Así fue con Daniel Oduber, Rodrigo Carazo, Oscar Arias, Rafael Ángel Calderón Fournier, José María Figueres Olsen, Miguel Ángel Rodríguez y Abel Pacheco.

Para las elecciones del 2006 se había modificado la Constitución Política, permitiendo la reelección de un presidente, tal y como existía antes de 1969, dejando pasar un período de ocho años después que la había ejercido. Eso le permitió a Oscar Arias reelegirse en el 2006.

Desde entonces, 2006, todas los personas que han ejercido la Presidencia pueden hoy reelegirse, si son electos, ocho años después de que dejan su gobierno.

La reforma que permitió la reelección de nuevo, a partir del 2006, se basó, en un Fallo de la Sala Constitucional, que anuló la Reforma Constitucional de 1969, que había establecido la prohibición de la reelección, porque no se podía limitar un derecho constitucional dado por los Constituyentes Originales, como era el de la reelección presidencial.

En Teoría Constitucional los Derechos y las Libertades no se pueden restringir una vez establecidos. Pueden ampliarse positivamente, pero no restringirse o disminuirse.

El otro fundamento, de la Sala Constitucional, fue que el procedimiento parlamentario de la restricción electoral en 1969 estaba mal hecho. Por ello se anuló el artículo de la restricción presidencial y se reestableció el artículo original de la Constitución Política de 1949, que permitía la reelección, en la forma que se hace actualmente, dejando pasar ocho años.

Para entender esto, de otra manera, indico lo siguiente. La Constitución Política de 1949 estableció el segundo párrafo de Artículo 98 que restringía la participación política de aquellos partidos que por sus vinculaciones internacionales podían atentar contra la democracia nacional. No señalaba a ningún partido en particular, ni a ninguna identificación específica. Pero, esa restricción se acompañaba con el Decreto Ley No. 105, de la Junta fundadora de la Segunda República, del 17 de julo de 1948, con el cual se proscribió al Partido Comunista de Costa Rica. Esto hacía que el Tribunal Supremo de Elecciones, con denuncias que se hacían contra la inscripción de un partido político, señalando que había firmas de ciudadanos que habían sido o eran comunistas, con base a ficheros que se tenían y se presentaban, de esa manera en el Tribunal Supremo de Elecciones, permitía el control para indicar que tal o cual partido podía ser “comunista” y sacarlo de la posibilidad de una elección, como sucedió con casi una decena de partidos políticos entre 1949 y 1975, entre ellos el Partido Alianza Popular Socialista, PAPS, del cual mi querida abuelita Ofelia Rodríguez Rodríguez era parte de su Directiva Constituyente.

En 1975, cuando fue eliminado el segundo párrafo del Artículo 98 de la Constitución Política se amplió el derecho ciudadano del sufragio, los comunistas podían votar por los comunistas, por ellos mismos. Se ampliaron en ese sentido los derechos ciudadanos, que estaban restringidos. Eso se podía hacer constitucionalmente, ampliar Derechos.

Lo que no se puede hacer todavía es restringir, debilitar, eliminar o afectar negativamente derechos establecidos y adquiridos por los ciudadanos. Eso es parte esencial de nuestro Estado de Derecho y de nuestro Estado Democrático y Social de Derecho, que vivimos los costarricenses.

Volviendo al tema de las actuales elecciones y del momento actual.

Hay que reconocer que en esta elección hubo mayoría de caras nuevas participando como candidatos. Igualmente, hubo gente más joven participando dentro de los partidos tradicionales. Hay que decir también que la inmensa mayoría de los partidos que participó eran nuevos. De los tradicionales solo Liberación Nacional, que resultó con buen suceso presidencial, a pesar de las pugnas que tuvo ese partido y de las trabas de inscripción que le aparecieron. Su fracción legislativa fue amenazada y advertida por el presidente Chaves de ser fracturada por él, de “comprar” o “presionar” diputados para lograr sumarlos o integrarlos, como hizo en este gobierno con diputados de Liberación Nacional y la Unidad Social Cristiana.

La Unidad Social Cristiana fue un desastre. Sus pugnas y divisiones internas, y el ponerse parlamentariamente de cola del gobierno de Rodrigo Chaves prácticamente lo hundieron. Casi lo desaparecen. Una diputada electa que tiene un gran reto personal, más que político, para hacer sobrevivir ese partido, considerando que probablemente tenga una agenda personal muy cercana a la del gobierno próximo, del partido Pueblo Soberano, de su presidenta Laura Fernández y de su fracción parlamentaria.

El trabajo parlamentario de Abril Gordienko tiene que proyectarse, en su posible candidatura presidencial, hacia el 2030, salvo que Juan Carlos Hidalgo, si él quiere volver a ser candidato, asuma un papel muy destacado como dirigente público del partido, sin ser la cola del partido de gobierno de Laura Fernández como lo fue en muchos aspectos del actual gobierno. De esta forma, en la Unidad Social Cristiana, pueden darse estos dos embarazos, el de Abril y el de Juan Carlos.

A la diputada Abril Gordienko la veo como diputada de oposición política para muy pocas cosas relacionadas con la alteración del Estado de Derecho y las Libertades públicas. Ojalá me equivoque en esto, y sea una defensora de todo el Estado Social de Derecho, que comprende los Derechos sociales y laborales, el presupuesto público de las universidades de manera muy destacada. Pero estos no son temas hoy del partido Unidad Social Cristiana.

La tarea titánica de la oposición democrática parlamentaria la tendrá el Frente Amplio, con sus siete diputados y la diputada de la Coalición Agenda Ciudadana, Claudia Dobles.

Por su parte Claudia Dobles debe tener claro que fue electa por una Coalición y no solo por lo que quedaba del Partido Acción Ciudadana. Tiene que hablar en su ejercicio parlamentario a nombre de la Coalición. Si no lo hace debilita la acción y la participación política, pero también se quema ella misma y pierde confianza política. Si mantiene su figura de la Coalición, y hace una buena labor legislativa con ella y su trabajo se fortalecen los dos partidos de la Coalición, y crea las bases para ampliarla hacia las elecciones del 2030, donde ella podría ser de nuevo candidata de la Coalición.

En la perspectiva de este artículo, la Coalición está embarazada desde ahora, si se tiene claro que hay que trabajar desde ya, con esa candidatura presidencial. Si no se opera así, con esa perspectiva, se actúa mezquinamente y con puro oportunismo político, en la “esperanza” que pueda surgir un “mejor” candidato en el futuro, o en vísperas de la próxima elección del 2034.

La labor legislativa es el mejor terreno para forjar ese “mejor” candidato, si se es diputado, y si así se trabaja en los partidos que tienen representación parlamentaria.

En el Frente Amplio no tengo duda de que el mejor candidato que tiene hacia la campaña electoral del 2030 es José María Villalta, ya curtido en tareas parlamentarias, lo que le dará ventaja legislativa. En lo personal lo he visto trabajar de cerca y es muy buen trabajador, diría excelente, de mucha disciplina, ordenado, estudioso de los temas que debe atender. Tiene buen modo, tiene don de gentes, es educado y preparado profesionalmente, con dominio de los temas que le toca abordar o atender.

El Frente Amplio ha cometido el error de no dejar que sus candidatos a la presidencia lleven la doble postulación, lo que les ha retardado en la preparación de ese candidato presidenciable. Ahora tienen la oportunidad hacia el 2030 con Villalta, que no tendrá impedimento para su posible candidatura en esa elección.

Creo que en ese sentido deben elegirlo en las cuatro legislaturas, que vienen, como el jefe de la fracción parlamentaria, para que tenga más presencia pública y forje mejor su candidatura, que dependiendo del próximo gobierno, lo puede hacer visiblemente más presidenciable.

Para todos los partidos hay que señalarles que los candidatos presidenciales no se improvisan, como no se improvisan partidos políticas, para una sola campaña electoral. De allí sus resultados. Hay que desarrollarlos con vida interna de partidos, con vida externa y puestos públicos si es posible. Así se forman los dirigentes y los candidatos. Deben tener presencia pública, tienen que estar en el debate nacional. Tienen que convertirse en fuentes informativas y formativas de opinión pública y de opinión ciudadana.

Los precandidatos legislativos que me he atrevido a formular deben tener claro que no deben andarse con tonterías de negar sus aspiraciones. Al menos deben admitir que esa es una posibilidad resultante de su próximo trabajo político en los siguientes cuatro años. Si se negaran desde ahora, a esa posibilidad, hay que decir que sus candidaturas y elección fueron un verdadero fraude oportunista tan solo para haberse postulado, para ser electas como diputados, por una sola vez, para su hoja de vida, su currículum personal.

Los embarazos políticos hacia la elección el 2030 ya están en marcha.

De Venezuela a Davos. La línea roja del presidente Trump que altera las relaciones internacionales

Vladimir de la Cruz

¿Era previsible el ataque de Trump a Venezuela para sustraer al presidente Nicolás Maduro? La movilización militar que hizo Trump al Caribe sur, al frente de Venezuela, suponía una acción militar altamente planificada de mayor envergadura. Varios meses de planificación detallada al frente de las costas venezolanas para precisar lo que finalmente hicieron, una acción precisa para “extraer”, para “secuestrar”, para “sacar” a la fuerza al presidente Maduro.

Era una acción sumamente costosa para los Estados Unidos. No era un simple ensayo o práctica de los cuerpos militares que se organizaron para esa operación. Aparte de los medios de guerra movilizados supuso casi 15.000 efectivos también llevados y preparados para haber actuado en un posible desembarco, si les hubiera sido necesario, por empantanamiento de la acción de la “sustracción” del presidente Maduro.

Su salida no ha significado “descabezar” el Poder Ejecutivo de Venezuela. Ha quedado intacto debido a la estructura institucional y constitucional de su sustitución como presidente. De los miembros del Poder Ejecutivo ninguno hasta ahora ha cambiado. Tan solo la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, que en su condición, ha sustituido al presidente, como presidenta encargada, cargo que puede ejercer mientras Maduro del todo quede incapacitado de ejercer la presidencia. En este sentido a Maduro en Venezuela se le sigue considerando el presidente y a Delcy como la presidente Encargada, con todas las funciones de presidir el Poder Ejecutivo.

Un alto militar estadounidense lo había declarado ante una pregunta que le hicieron, sobre si los venezolanos se darían cuenta de cuando iniciaban sus acciones militares. De manera simple lo dijo: se darán cuenta cuando en ese momento no puedan comunicarse, porque interrumpirían todo tipo de comunicaciones en el territorio venezolano.

¿Era creíble ese ataque? Parecía dudoso. Parecía más una acción de amedrantamiento, orientada a provocar una “renuncia” del presidente Maduro. Parecía una operación de presión y amenaza para provocar el cambio en la dirección del Poder Ejecutivo venezolano, lo que no se produjo, y no se iba a producir.

¿Nocturna o diurna esa acción militar? Obviamente nocturna. Ventaja total para los atacantes, no solo por la tecnología usada, por los medios de guerra empleados, por las ventajas que da la nocturnabilidad en el ataque, sobre la base de que los atacados están en ese momento más a la “defensiva”, en cierta forma “desarmados” por estar descansando o durmiendo, por la sorpresa que puede producir el ataque nocturno difícil de localizar, si se han inutilizado redes eléctricas, radares y medios de detección de aeronaves, especialmente, sean helicópteros y aviones de apoyo.

Ventaja también para los atacantes en cuanto en las acciones de guerra. La iniciativa la tiene la aviación, en todas sus formas, por la capacidad de destruir infraestructura, de provocar incendios y demolición de edificios, que obliga a distraer fuerzas locales en atender esas emergencias. A esta capacidad se sumaba la del alcance en disparo que tenían los buques de guerra que tenían al frente de Venezuela, en posibilidad de apoyar una acción terrestre que no fue necesaria realizar.

¿Esperaba Trump algún apoyo local efectivo y público a su acción militar en Venezuela? Probablemente esperaban algo de apoyo, al menos en la “captura”, “secuestro”, “rapto”, “sustracción” que hicieron de Maduro. La realidad inmediata no tuvo ningún apoyo. Nadie en Venezuela, por más que no quisieran a Maduro, iba a movilizarse a favor de esa acción militar estadounidense.

La oposición política a Maduro, hasta ese momento, era en el escenario político y electoral. Con bajos y altos. Los altos para la oposición cuando ganaron algunos procesos electorales fundamentales, como fue la elección de la Asamblea Nacional, en manos mayoritaria de la oposición, sin que eso significara nada desde el punto de vista del poder real, efectivo. Los otros poderes del Estado y la totalidad de las instituciones estatales seguían en manos de Maduro y el madurismo. Más lograron cuando en paralelo convocaron a la Asamblea Constituyente que en la práctica se convirtió en una Asamblea Nacional Bis, debilitando la original, que fue de nuevo retomada por el Madurismo.

No ha habido durante todo el período de la V República, desde 1999 hasta hoy un solo evento de resistencia militar a los gobiernos de Hugo Chavez, desde 1999 hasta el 2013, ni al de Maduro desde el 2013 hasta el 2025.

Durante el período del presidente Chavez era fuerte la vida política y electoral, sostenida especialmente por las reformas y grandes proyectos sociales importantes que él impulsó, y por las condiciones del presidente Chavez que lo destacaba como el líder y político más importante de toda Venezuela, sobre la oposición política y sobre sus propios seguidores. En mi opinión, en ese período, no había un líder político como él.

Durante el período del presidente Maduro se debilitó su presencia como líder nacional. Las últimas dos elecciones principalmente mostraron esta debilidad, que implicó que se cuestionaran esos procesos electorales en su favor, provocando el desconocimiento de su investidura por gran cantidad de países, al mismo tiempo que otra igual cantidad de países le reconocieran como presidente.

En la realidad política nacional e internacional Nicolás Maduro era el presidente de Venezuela, para todos los efectos internacionales, como el venezolano. Lo sucedido el 3 de enero no le ha quitado ese reconocimiento de su investidura. Al contrario, se lo ha fortalecido. Lo que se produjo el 3 de enero fue un acto personalizado del presidente Trump contra el presidente Maduro, aprovechando la fuerza militar que el presidente estadounidense, en su fuero ejecutivo puede usar. No pudo declarar la guerra a Venezuela porque requería el apoyo legislativo de los diputados y congresistas que no se lo daban.

Trump, para detener a Maduro, y actuar en el plano internacional, con el matonismo con que lo está haciendo, acudió a una reformulación inicial de su política de seguridad nacional, estableciendo la lucha contra el narcotráfico como una lucha de carácter antiterrorista y, como lucha antiterrorista la puso en la mira de las acciones que se pueden realizar, bajo esta óptica, con el Ejército de los Estados Unidos. De esta manera, justificó su accionar en la movilización para ir a capturar, sin que hubiera una orden internacional puesta en INTERPOL, para capturar a Nicolás Maduro como líder del narco, del narco tráfico, o de una organización narcoterrorista, que la crearon bajo el nombre de Cartel de los Soles, organización que ha servido para involucrar a otros dirigentes políticos venezolanos, como Diosdado Cabello, que sigue siendo el dirigente político y militar más destacado en este momento en la Venezuela post maduro. Sobre Maduro y sobre Cabello el presidente Trump había puesto recompensas de 50 y 25 millones de dólares.

Aún con esa calificación estadounidense que hacía Trump de Maduro no le autorizaba internacionalmente para actuar como lo hizo. Por la legislación internacional los presidentes gozan de inmunidad en este sentido.

Cuando ha habido necesidad de extraditar narcotraficantes a Estados Unidos se ha hecho con base a tratados de extradición de Estados Unidos con esos países. Tratados que Estados Unidos aplica solo en su favor. Cuando Costa Rica trató de extraditar un agente de la CIA, John Hull, que había vivido en Costa Rica, y había cometido actos sujetos de ser juzgado en Costa Rica, John Hull huyó del país a los Estados Unidos y ningún proceso de extradición se pudo aplicar y ejecutar, por el amparo que recibió Hull en Estados Unidos, y por la debilidad, también, de los gobiernos de Costa Rica, que no mantuvieron la presión de la extradición. Por otra parte, Estados Unidos no se sujeta a organismos judiciales internacionales, ni ha aprobado Convenios y Tratados de Derechos Humanos.

El pretexto inicial de Maduro como la principal figura de la organización narcoterrorista, como la califica Estados Unidos, del Cartel de los Soles, se calló cuando en el Tribunal donde fue presentado Maduro, para sus trámites acusatorios y defensivos, se eliminó ese pretexto. Ahora invoca otros pretextos, que tampoco le corresponde aplicarlos en defensa de los venezolanos, como son el origen del nacimiento de Madura, si fue en Colombia o en Venezuela, y la demostración palmaria de las actas del proceso electoral último que no ha presentado oficialmente, justificando su triunfo electoral, mientras la oposición política ha exhibido copias de ellas demostrando su triunfo.

Ha quedado claro que lo que le interesa a Trump en Venezuela son los pozos petroleros, la diversa riqueza natural que tiene Venezuela. De manera más precisamente le interesa el control de las relaciones internacionales de Venezuela, especialmente las que tiene con Cuba, Rusia, la República Popular China e Irán, y en estas relaciones lo que corresponde a las exportaciones venezolanas de petróleo. En esto Trump ha sido claro.

Según él, ha recuperado el petróleo que se le ha robado a Estados Unidos. ¿Pero, dónde están los pozos petroleros para habérselos robado: en Venezuela o en Estados Unidos? En Venezuela, claro está. Y claro es que también las riquezas naturales de los países les pertenecen a esos países. Obvia Trump que desde la presidencia de Carlos Andrés Pérez se había producido la nacionalización del petróleo sujetando así a las empresas extranjeras a esa nacionalización, en su producción y comercialización. Por eso también Trump se interesa en Groenlandia.

En esta dimensión inserta los recursos minerales, de Groenlandia, de Ucrania y Venezuela, como parte de su concepto de seguridad nacional, así como el control de las rutas comerciales que le puede significar el control del Canal de Panamá, y el control del norte de Groenlandia por el movimiento internacional que tiene hoy, resultado del deshielo, como ruta comercial del Artico, que para Trump favorece a China y a Rusia. Son las líneas rojas estratégicas de su gobierno, control de rutas y de recursos naturales.

Tampoco Trump descuida México y Canadá. Insiste en territorios y riquezas de estos países.

En el caso de América Latina también queda claro que el continente en su conjunto es parte de esta visión geopolítica y de control estratégico de Trump. Ya no hay Política de Buena Vecindad. Hay política de agresividad y de intervencionismo donde sea necesario, y de establecimientos de Protectorados donde pueda hacerlo.

Trump no tiene problema de reconocer que su actuación corresponde a una nueva redefinición de la Doctrina Monroe, la cual está acompañada de las Políticas del Destino Manifiesto, del Gran Garrote, de la Diplomacia de las Cañonera, de la Doctrina Truman de la post guerra mundial, de la de los golpes de estado y establecimiento de dictaduras y tiranías en Latinoamérica.

Y si se trata de Derechos Humanos tampoco se puede confiar en Estados Unidos. No ha firmado las siguientes Convenciones: la de eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer; para reprimir la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena; el de la protección y utilización de cursos de agua transfronterizos y lagos internacionales; el del derecho del mar; la de la prohibición del empleo, almacenamiento, producción y transferencias de minas antipersonal y sobre su destrucción, (a ésta se opone).

Además, la convención contra el reclutamiento, la utilización, la financiación y el entrenamiento de mercenarios; el de la represión y el castigo del crimen del Apartheid; el Protocolo de Kioto; los Estatutos del Centro Internacional de Ingeniería Genética y Biotecnología; el Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles, Políticos, destinado a abolir la pena de muerte.

No ha ratificado los siguientes Convenios: el de Estocolmo sobre contaminantes orgánicos persistentes, para reducir o eliminar la liberación de sustancias químicas nocivas al ser humano y el medio ambiente; el de Basilea sobre control transfronterizo de desechos peligrosos; el de la diversidad biológica; el de los Derechos del Niño.

Asimismo, no ha firmado el de Libertad Sindical y de protección del derecho de sindicación; el de Derecho de sindicación y negociación colectiva; el de la edad mínima de admisión al empleo; contra la delincuencia organizada transnacional; contra la tortura; y el de la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad.

Tampoco ha ratificado el tratado de prohibición completa de los ensayos nucleares, que prohíbe todo ensayo de armas nucleares; los protocolos facultativos de las convenciones sobre los derechos del niño, relativos a la participación de niños en conflictos armados, y el de la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de los niños en pornografía; ni el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y culturales.

Estados Unidos declaró, en 1985, que se separaba de la jurisdicción y no acataría las decisiones de la Corte Internacional de Justicia, de La Haya, que ha servido para solucionar controversias entre Estados, al igual, en el 2002, del Estatuto de Roma, de la Corte Penal Internacional, para enjuiciar criminales de guerra y genocidas.

Mientras los Estados Unidos no ratifique estos convenios y actúe bajo los lineamientos del gran garrote, de las cañoneras y de la nueva doctrina Monroe, no se puede creer en los buenos propósitos que pregona.

Con Venezuela Trump advirtió que su línea roja en las relaciones internacionales no tiene límites, más que lo que le indica su moral, como lo ha dicho.

Si se trata de presencia en organismos internacionales, Trump ha planteado el retiro de los Estados Unidos en más de 50 organismos, que afecta por sus repercusiones a muchos países, miembros de ellos, y por los alcances que tienen en el significado de las relaciones internacionales. Incluso ha cuestionado la existencia del organismo de las Naciones Unidas, promoviendo su Junta de la Paz o Consejo de la Paz, más como un organismo privado de potencias y 26 países “fundadores” que lo quieran integrar y someterse a las directrices que desde allí imponga Trump. Es parte del diseño estratégico y geopolítico de los Estados Unidos hoy.

La reunión de Davos, hace pocos días, ha puesto de relieve el inicio de un nuevo proceso de reordenamiento de las relaciones internacionales, donde la Unión Europea se fortalece o tiende a perecer. Tampoco era previsible el matonismo diplomático de Trump en Davos, ni creíble su desplante ante los principales políticos europeos, a quienes les tendió un felpudo y no una alfombra roja.

¿Por qué ahora?

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

Los centros comerciales les empiezan a restringir la entrada por motivos de seguridad. En ciertos negocios el derecho de admisión es aplicado y su presencia es prohibida.

Este febrero tan distópico como largo nos ha traído a Costa Rica la aparición del fenómeno Therian, asociado a corrientes de comunidades digitales que buscan agregación bajo la premisa de identificarse como un “animal no humano”, actuar como uno de ellos, sentir como uno de ellos.

El tema ha emergido como la espuma. Es cierto que alguno tipo de pánico moral sentir se ha instalado y ha dejado salir juicios de valor en contraposición al argumento. Y es que ciertamente en épocas de redes sociales la crispación, el linchamiento y el juzgamiento ad portas están a la orden del día.

Resulta curioso conocer que este fenómeno emergió hace 25 años en la sociedad estadounidense, vinculado con las primeras identidades digitales que parecieron con la internet como nuevo vector social.

Antes de considerar algunos elementos en el orden sociológico que nos ayuden a entender estos comportamientos, quizá debamos recordar un aspecto que acompaña el desarrollo histórico de las sociedades.

Hemos dicho que cada escenario social está marcado en su tiempo y espacio por una estética hegemónica y predominante. Y a cada una de ellas corresponde entonces una práctica antiestética que no necesariamente busque una transformación estructural en el orden de las cosas.

Estas antiestéticas, dicho sea de paso, tienen a las personas jóvenes como principales representantes. En el caso de Costa Rica recordamos a los camisetas negras, los punk, los skinheads, los Emo, como expresiones de una respuesta contracultural en un mundo organizado de cierta manera.

En particular y desde el plano sociológico, la irrupción mediática y viral de los grupos Therian parece ir más allá de un elemento cuantitativo. La masividad no es característica aún en un país como el nuestro, pero sí lo son las narrativas alrededor de su presencia y posible amenaza: es la antiestética del otro operando sobre el miedo y la incertidumbre ante lo estraño, lo que se sale del modelo.

Tres elementos por ahora nos acompañan en la argumentación:


  1. Identidades emergentes: apelamos a Sigmund Bauman en su explicación sobre las identidades líquidas, marcadas por la crisis de las instituciones tradicionales como la familia, el trabajo, la religión y la pérdida de los relatos que antes nos articulaban en un proyecto colectivo: la nación, al decir de Benedict Anderson, ha dejado de ser imaginada. Por otra parte, Judith Butler nos inquiere en su propuesta acerca de la performatividad de las identidades. Es decir, estamos en presencia de procesos que de construyen y rompen el molde de lo establecido.



  2. Tribus urbanas. El sociólogo francés Michell Mafesoli ya lo había señalado décadas atrás: se trata de colectivos caracterizados por la agregación de intereses, agrupaciones que comparten estilos, valores y formas de apropiarse del espacio urbano.



  3. Construcción del espacio social desde las redes sociales. Acá aparece la relación entre lo privado y lo público en la que el cuerpo cobra un lugar central. El sociólogo mexicano Rodrigo Parrini habla de los “cuerpos incircunscritos” para referirse a aquellas corporalidades públicas y expresivas.


Tras estas tres dimensiones, se deben acotar dos últimos señalamientos: se trata de un fenómeno fuertemente asociado a las identidades digitales contemporáneas y su aparición en Costa Rica hoy está asociada con un rasgo absolutamente estructural.

Hace mucho tiempo dejamos de hablarnos como sociedad. Y los vasos comunicantes intra y entre generaciones se disiparon. Esto ha afectado particularmente a los sectores jóvenes de nuestra sociedad.

Recordemos un estudio publicado en 2025 por la Fundación Friedrich Ebert Stiftung (FES) sobre las percepciones de las personas jóvenes costarricenses acerca de la democracia y el autoritarismo.

Cuando se les consultó sobre los principales problemas que los aquejan como generación señalaron La pobreza, el desempleo y la falta de acceso a derechos como la salud y la educación (un 55%) así como el crimen organizado y el narcotráfico (un 50%).

Todas estas son variables que explican un vacío cultural que es trastocado en estas identidades líquidas y performativas. Es tiempo entonces de hacer observación crítica y dimensionar la temporalidad con la que estas prácticas suelen aparecer y luego disiparse. Tras las máscaras hay alguien que desde hace rato quiere hablarnos.

Los retos como sociedad son mayúsculos: la violencia, la exclusión, la discriminación y la construcción de un sentido colectivo esperan por nuestras mejores energías. Usémoslas allí, entonces.

La batalla diplomática de cara a la designación del (de la ) futuro(a) Secretario(a) General de Naciones Unidas: breves apuntes

Nicolas Boeglin, Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica (UCR). Contacto: nboeglin(a)gmail.com

El pasado 2 de febrero, con el apoyo de Brasil y de México, Chile ha oficializado la candidatura de su ex Presidenta, Michele Bachelet, para ocupar la Secretaría General de Naciones Unidas (véase comunicado oficial de Chile). Se trata de un anuncio tripartita bastante inusual, y que posiblemente, responda a los resultados de las elecciones pasadas en Chile y a la inminente llegada de nuevos dirigentes en Chile, poco afines con la ex Presidenta Michele Bachelet (y que asumirán sus funciones oficialmente a partir del 11 de marzo del 2026 en Santiago). Consultas previas al anuncio explican que Chile tomara varias semanas, tal y como se indica en esta nota de prensa de enero del 2026, antes de inscribir oficialmente a la candidata chilena.

Este anuncio conjunto fue precedido en el mes de noviembre del 2025 por el anuncio hecho por Argentina de postular a uno de sus nacionales, Rafael Grossi (véase comunicado oficial de Argentina), y, en octubre del 2025, por otro anuncio oficial, proviniente esta vez de Costa Rica, al oficializar la candidatura de una de sus nacionales, Rebecca Greenspan (véase comunicado de prensa). 

Es de notar que en agosto del 2025, en Argentina su actual candidato confirmó a medios de prensa locales su intención con respecto a su posible candidatura (véase nota de prensa).

Desde el punto de vista histórico, cabe recordar que el primer (y único hasta la fecha) Secretario General oriundo de América Latina fue peruano (el ex canciller de Perú, designado en octubre de 1981, sustituyendo a otro ex canciller – de Austria –  en el puesto, designado en octubre de 1971). 

Siempre desde la perspectiva histórica, nunca desde 1945 el cargo de Secretario General de Naciones Unidas fue ocupado por una mujer. 

Un consenso mundial ante la disonancia regional

Pareciera existir un consenso a nivel internacional para que esta vez, sea el continente latinoamericano el que proceda a postular a candidatos(as) para que sean designados(as) como futuro(a) Secterario(a) General de Naciones Unidas.

Ahora bien, el que se observe en estos últimos meses a las diplomacias de Argentina por un lado, asi como la de Costa Rica por otro, y tres Estados como Brasil, Chile y México apoyando una tercera candidatura de una nacional chilena, refleja la capacidad limitada de llegar a un consenso en la región de América Latina. 

Ni siquiera parecieran los Estados de la región estar en capacidad de ponerse de acuerdo sobre el punto de saber si la persona llamada a dirigir los destinos de la Secretaria General de Naciones Unidas debe ser un hombre, o bien una mujer.

En el marco de un foro regional como la CELAC (siglas de Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe), la desunión sobre este punto particular es palbable entre sus 33 integrantes, entre otros varios puntos de la agenda regional latinoamericana y caribeña.

No existe un formato de cumbre «CELAC / Rusia» ni «CELAC / Estados Unidos» que permita valorar si estos dos Estados miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Rusia y Estados Unidos) han tomado nota de la voluntad del continente latinoamericano de ver a uno(a) de sus nacionales convertirse en (o la) futuro(a) Secretario(a) General de Naciones Unidas.

En cambio, durante la última cumbre China / CELAC, realizada en China en el mes de mayo del 2025 (véase texto completo colgado por la diplomacia de Colombia) el punto 13 se lee como sigue:

«13. China toma nota de la posición de los países de la parte de ALC de que ha llegado el momento para que una persona nacional de un Estado de América Latina y el Caribe asuma la Secretaría General de las Naciones Unidas, considerando que, de los nueve Secretarios Generales que ha tenido la ONU hasta la fecha, sólo uno ha sido originario de la región». 

En la parte final de esta declaración final, se indica que el punto siguiente (el punto 14) no contó con la aprobación de Costa Rica (sin que se tenga explicación oficial alguna desde entonces) y que Argentina consideró oportuno no hacerse presente en la plenaria de esta cumbre: «La República Argentina estuvo ausente del Plenario Ministerial en la Cuarta Reunión del Foro CELAC-China y no participó en la adopción de estos documentos«.

En noviembre del 2025, en otra cumbre, esta vez CELAC / UE (Unión Europea), se precisó en la declaración final adoptada (véase texto integral, y en particular el punto 21) que:

«21.The European Union takes note of the position expressed by the countries of Latin America and the Caribbean to have a national of the region serve as the next Secretary-General of the United Nations».

Nuevamente la diplomacia de Argentina consideró oportuno hacer ver de manera estridente ante los 27 Estados europeos y ante el resto del continente americano su profundo descontento con algunos puntos. La cacofonía de América Latina se dejó entrever de manera mucho más llamativa esta vez, al precisarse el final del texto de esta declaración final lo siguiente: «The Argentine Republic dissociates from paragraphs 10, 15, 18, 42, 44, the reference to “gender” in paragraph 9, the reference to “Pact for the Future” from paragraph 20 and the reference to “Agenda 20230 and its 17 Sustainable Development Goals SDGs” in paragraph 22; the Republic of Costa Rica dissociates from paragraphs 10 and 18; the Republic of Ecuador dissociates from paragraphs 10, 15 and 18; the Republic of El Salvador dissociates from paragraphs 10 and 18; the Republic of Panama dissociates from paragraphs 10 and 15; the Republic of Paraguay dissociates from paragraphs 10, 15, 18, 20, 22 and 44; the Republic of Trinidad and Tobago dissociates from paragraph 10 and from the reference to “We reiterate the importance of regional migration dialogue frameworks” in paragraph 47; the Bolivarian Republic of Venezuela withdraws from the declaration«. En el caso de Costa Rica, se desconoce si alguna explicación oficial fue aportada por parte de sus autoridades para explicar su objección a los puntos 10 (América Latina como Zona de Paz y apoyo a la lucha contra el narcotrafico en alta mar) y 18 (levantamiento del embargo a Cuba) de esta declaración final, puntos igualmente objetados por El Salvador. No se tiene conocimiento por parte de la diplomacia de Paraguay (objetando seis puntos), de Argentina (cinco puntos) y de Ecuador (tres puntos) de justificaciones aportadas oficialmente para explicar estas objecciones, ni tampoco de Venezuela (optando por rechazar todo el texto como tal). 

El levantamiento del embargo a Cuba: algunos apuntes

Observar a Estados del continente latinoamericano cuestionar la condena al embargo a Cuba y objetando que se exiga su levantamiento, ante al consenso existente a nivel internacional, resulta bastante llamativo. 

No está de más recordar que en el 2016, la resolución anual que se adopta en la Asamblea General de Naciones Unidas exigiendo el levantamiento del embargo a Cuba fue adoptada con 191 votos a favor y una abstención (la de Estados Unidos), tal y como lo analizamos en esta nota nuestra de octubre del 2016. 

En octubre del 2024, el mismo texto fue adoptado con 187 votos a favor, dos en contra (Estados Unidos e Israel) y un Estado optando por abstenerse (véase nota de prensa oficial de Naciones Unidas). 

En cambio, en el último ejercicio de esta naturaleza (octubre del 2025), el voto registrado fue de 165 a favor, 7 en contra (entre los cuales Argentina y Paraguay) y 12 abstenciones (entre las que figuran las de Costa Rica y de Ecuador). Estos números del 2025 reflejan el nivel de presiones que ejerce Estados Unidos sobre algunos Estados, en particular desde la llegada a la Casa Blanca de su actual ocupante (21 de enero del 2025).

El procedimiento previsto en breve y la experiencia previa de Costa Rica (en breve igualmente)

Más allá de las posiciones ahora encontradas sobre el embargo a Cuba, de la disonancia reinante en el continente americano y de algunas objecciones de Costa Rica no explicadas a temas que se pueden considerar medulares en declaraciones internacionales de este tipo, en la Carta de Naciones Unidas suscrita en 1945 es realmente muy poco lo que se indica sobre el procedimiento a seguir para la designación del Secretario General, al precisar solamente que:

«Artículo 97

La Secretaría se compondrá de un Secretario General y del personal que requiera la Organización. El Secretario General será nombrado por la Asamblea General a recomendación del Consejo de Seguridad. El Secretario General sera el más alto funcionario administrativo de la Organización«.

En una carta con fecha del 25 de noviembre del 2025, la Presidenta de la Asamblea General y el Presidente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas recordaron a los Estados miembros de Naciones Unidas el procedimiento establecido para presentar postulaciones a este importante cargo dentro de Naciones Unidas, a definirse en el marco de la próxima Asamblea General de Naciones Unidas (a realizarse en septiembre/octubre del 2026). Se considera que nuevas candidaturas pueden presentarse en estos primeros meses del 2026, sin que la precitada carta fije una fecha límite para ello. En esta misma misiva del 25 de noviembre, se lee que:

«Noting with regret that no woman has ever held the position of Secretary-General, and convinced of the need to guarantee equal opportunities for women and men in gaining access to senior decision-making positions, Member States are encouraged to strongly consider nominating women as candidates. We note the importance of regional diversity in the selection of SecretariesGeneral«.

Como bien se sabe, la Asamblea General vota por un candidato (o lo aclama por unanimidad) luego de haber recibido una recomendacion por parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

En el caso de Costa Rica, habíamos tenido la oportunidad de analizar su fracasado intento en el 2016, al designar a una nacional con un perfil bastante original con respecto a la hoja de vida que usualmente poseen las personas designadas por Estados para ser postuladas a este importante puesto dentro del organigrama de Naciones Unidas (usualmente, ex cancilleres, ex primer ministros, o ex jefes de Estado): al respecto, se puede consultar la hoja de vida de cada uno de los 13 aspirantes al cargo disponibles en este enlace oficial de Naciones Unidas, enlace el que se detalla la contienda del 2016 (en la que, además de una nacional de Costa Rica, participó una de Argentina, frente a 10 candidaturas provenientes de Europa y una de Nueva Zelanda). En la contienda del 2006, fueron siete candidaturas las presentadas (seis de Asia, una de Europa), de las que resultó designado el candidato de Corea del Sur (véase enlace).

Con respecto al proceso observado en el 2016, nos permitimos remitir a nuestros estimables lectores a esta nota nuestra publicada en el sitio jurídico especializado de DIPublico (Argentina) en septiembre del 2016, con ocasión del cuarto sondeo informal dentro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Este cuarto sondeo informal selló definitivamente la suerte de quien finalmente sería designado en diciembre del 2016, el actual Secretario General de Naciones Unidas (ex primer ministro de Portugal), en sustitución del anterior Secretario General (ex canciller de Corea del Sur) designado en octubre del 2006, luego de terminar su mandato el Secretario General anterior (ex vice primer ministro y excanciller de Egipto), designado en diciembre de 1991. 

Tuvimos la oportunidad de analizar en una nota anterior el segundo sondeo en el seno del Consejo de Seguridad (véase nuestra nota publicada en DIPublico en agosto del 2016) que ya indicaba las posibilidades (bastante remotas) de la candidata costarricense, y de elaborar una nota anterior con ocasión del primer sondeo informal realizado por el Consejo de Seguridad, el mismo 21 de julio del 2016.

Es de recordar que fue por aclamación de la Asamblea General que fue designado el actual Secretario General de Naciones Unidas en octubre del 2016, luego de ser recomendado por el Consejo de Seguridad (véase nota de prensa oficial de Naciones Unidas). En junio del 2021, el Consejo de Seguridad adoptó una resolución endosando un segundo mandato para el actual Secretario General (véase la resolución 2850 adoptada el 8 de junio del 2021).

Un detalle de forma que plantea algunas interrogantes

Por alguna razón, que sería de cierto interés conocer, en este enlace oficial de Naciones Unidas sobre el proceso iniciado en el 2025 de cara a designar a un persona con el puesto  de mayor responsabilidad dentro del organigrama de Naciones Unidas, por un mandato de cinco años y renovable, únicamente aparecen la candidata chilena y el candidato argentino, con sus respectivas hojas de vida y su visión a futuro de la organización. 

Este mismo enlace en idioma castellano mantiene las mismas dos únicas candidaturas, con acceso a su hoja de vida, su trayectoria y su visión a futuro de la organización: se trata de documentos de cierta importancia, que permiten a la comunidad internacional y en particular a los 191 Estados restantes que integran a Naciones Unidas, conocer un poco mejor a cada una de las personas postuladas y la visión que defienden sobre el futuro de la organización mundial, en particular ante los numerosos retos que debe enfrentar. 

Al parecer, un trámite que sí realizaron en meses pasados ante Naciones Unidas Chile por su parte y Argentina por otra parte, al menos a la fecha de redactar estos apuntes (23 de febrero del 2026), no se ha realizado por parte de las autoridades diplomáticas costarricenses.

Naciones Unidas: dos miembros permanentes del Consejo de Seguridad haciendo de las suyas con la Carta de Naciones Unidas  y con la justicia penal internacional en tiempos recientes

Como bien es sabido la organización de Naciones Unidas enfrenta retos cada vez mayores, y ha sido objeto de fuertes cuestionamientos en los últimos tiempos.

En particular luego de la agresión militar de Rusia contra Ucrania iniciada el 24 de febrero del 2022 y luego de la respuesta militar insensata de Israel al ataque sufrido el 7 de octubre del 2023, cuyas autoridades militares han reconocido recientemente el saldo de victimas mortales (véase al respecto nuestra nota titulada «Gaza / Israel: un reconocimiento por parte de militares en Israel sobre la cifra de muertes en Gaza que plantea algunas interrogantes en Costa Rica«). En ambos casos, se ha observado a dos miembros permanentes del Consejo de Seguridad fomentar violaciones graves a disposiciones fundamentales de la Carta de Naciones Unidas (de manera directa en el caso de Rusia, indirecta en el caso del apoyo incondicional de Estados Unidos a Israel), con ambos llegando incluso, por razones distintas, a adoptar sanciones contra jueces y contra el mismo Fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya. 

Ante violaciones tran graves de la normativa internacional existente, Ucrania ha acudido a la CPI y a la Corte Internacional de Justicia (CIJ), asi como al Consejo de Seguridad y a la Asamblea General de Naciones Unidas. De igual manera, Palestina ha recurrido a todos los mecanismos existentes, incluyendo a la CPI y a la CIJ, para hacer valer las normas internacionales que protegen el territorio palestino ocupado por Israel. En ambos casos, las demandas están en trámite y pendientes de resolución, en particular para Palestina, la posibilidad que la CPI juzgue a dos altos responsables de Israel, incluyendo a su actual primer ministro, objeto de una orden de captura por parte de la CPI desde noviembre del 2024.

Estados Unidos se ha mostrado incluso más «creativo» en materia de sanciones que Rusia: en el mes de julio del 2025, una reconocida ONG como Amnistía Internacional calificó de «vergonzosas» las sanciones tomadas por Estados Unidos contra, esta vez, ya no integrantes de la CPI, sino contra la Relatora Especial de Naciones Unidas sobre los Derechos del Pueblo Palestino, la jurista italiana Francesca Albanese (véase comunicado de prensa).Tuvimos la oportunidad de analizar su tercer informe sobre Gaza del mismo mes: remitimos a nuestros estimables lectores a nuestra nota titulada «Gaza / Israel: reflexiones desde una Costa Rica omisa sobre reciente informe de Naciones Unidas detallando la responsabilidad directa de empresas privadas en el genocidio en curso en Gaza«. 

Quisiéramos agradecer al equipo editorial de LaRevista.Cr por habermos concedido una extensa entrevista para conmemorar en el 2025 las 80 primaveras de las Naciones Unidas, en la que pudimos profundizar algunos aspectos relacionados a estas fuertes críticas contra la organización ante al drama indecible que se vive en Gaza (véase entrevista). Dicho sea de paso, la primavera 79 de la organización en el 2024 nos permitió en ese mismo espacio, reflexionar sobre los diversos desafíos que enfrenta Naciones Unidas, y que siempre se mantienen en este inicio del 2026 (véase entrevista).

Un 2026 que inicia con una fuerte arremetida de Estados Unidos contra la Carta de Naciones Unidas y contra el multilateralismo

 El 3 de enero del 2026, Estados Unidos volvió a violar las reglas más elementales del derecho internacional plasmadas en la Carta de Naciones Unidas, con un ataque militar contra Venezuela para capturar a su mandatario y entregarlo a la justica norteamericana.

Este ataque fue precedido de violaciones reiteradas a las reglas internacionales en materia de captura y secuestro de cargamentos de droga en altamar y de naves sospechosas, realizadas frente a las costas de Venezuela desde el mes de septiembre del 2025. Es de notar que a la fecha de redactar este texto (23 de febrero del 2026), Venezuela no ha acudido a la CIJ, ni a la CPI, ni al Consejo de Seguridad, ni a la Asamblea General, como sí lo hicieron en su momento Ucrania y Palestina. Hay que tener claro que nadie puede sustituirse a Venezuela como Estado para reclamar por algun tipo de reconocimiento de responsabilidad internacional de Estados Unidos por parte de una jurisdicción internacional en lo ocurrido el 3 de enero del 2026, con todas las consecuencias legales que ello implica. En 1986, Nicaragua obtuvo una histórica sentencia de la CIJ contra Estados Unidos, por adiestrar, financiar y asesorar a fuerzas contrainsurgentes en su contra.

El 7 de enero del 2026, Estados Unidos anunció a la comunidad internacional que se retira de una importante lista de organizaciones internacionales en muy variados temas, so pretexto que atentan contras los intereses norteamericanos (véase el texto integral de esta inusual Executive Order).

La amenaza de Estados Unidos con recurrir a la fuerza contra Irán hecha desde inicios del 2026 constituye otra muy clara violación a una disposición fundamental de la Carta de Naciones Unidas. 

No está de más precisar que muchas de las ocurrencias del actual ocupante de la Casa Blanca son declaradas totalmente ilegales por los tribunales norteamericanos, como por ejemplo la reciente sentencia de la Corte Suprema dada a conocer el pasado 20 de febrero, precisando que los aranceles unilateralmente (y arbitrariamente) fijados contra un gran número de Estados en materia comercial por parte del actual ocupante de la Casa Blanca (véase nota de la BBC).

En el caso de Groenlandia, las recientes amenazas proferidas por el ocurrente ocupante de la Casa Blanca para adquirir este territorio que se encuentra bajo la jurisdicción de Dinamarca «por las buenas o por las malas» demonstró su profundo desconocimiento de su parte de las reglas internacionales en la materia vigentes desde 1945. Por cierto este 22 de febrero del 2026, Groenlandia y Dinamarca, algo desconfiadas y precavidas, rechazaron la oferta de enviar un barco hospital a Groenlandia ofrecido por Estados Unidos (véase nota de The Guardian). Tuvimos la oportunidad de indicar en un breve análisis desde la perspectiva legal sobre este repentino apetito norteamericano por adquirir Groenlandia observado en estos primeros meses del 2026 (véase nota nuestra titulada «Groenlandia y Estados Unidos: aspectos desde la perspectiva jurídica internacional muy, pero muy, basicos …» ) que:

«no hay manera de sostener en este inicio del 2026  que Groenlandia está en venta o que puede ser adquirida. Sostenerlo es hacer un ridículo internacional, raramente observado por parte de un jefe de Estado en ejercicio gozando de sus plenas facultades«.

A modo conclusivo

Más allá de la total impericia que demuestra el actual ocupante de la Casa Blanca y su equipo para resolver álgidos problemas de la agenda internacional, ignorando las reglas más elementales del ordenamiento jurídico internacional, y enviando a negociar por parte de Estados Unidos a un equipo conformado por hombres de negocios y promotores inmobiliarios y no por experimentados profesionales de la diplomacia, lo cierto es que la carrera por el puesto de Secretario General de Naciones Unidas se va perfilando en este inicio del 2026.

Resultará sin duda de cierto interés observar a las diplomacias de Argentina por un lado, asi como la de Costa Rica por otro, y la de tres Estados como Brasil, Chile y México apoyando una tercera candidatura de una nacional chilena, desplegar gestiones de muy diversa naturaleza en favor de su candidato(a) a nivel mundial: para el resto de los integrantes de la comunidad internacional que recibirán solicitudes diversas de apoyar a estas candidaturas, resulta indudable la poca cohesión y capacidad de consenso existente en América Latina. No se puede descartar del todo que nuevas candidaturas vean la luz en los meses venideros, incluso las de nacionales de un Estado latinoamericano.

Esta situación desde ya, con tres candidaturas, es bastante llamativa y vaticina una fuerte contienda diplomática en los meses venideros, con respecto en particular a los aparatos diplomáticos de los Estados que integran actualmente el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (15 Estados miembros), y en particular con los cinco Estados permanentes de dicho Consejo: así como en el seno de la Asamblea General de Naciones Unidas, órgano plenario que cuenta con 193 Estados miembros. 

Independientemente de las simpatías que pueda generar Argentina por un lado, Costa Rica por otro, así como Chile segundado por Brasil y México, la verdadera llave de esta designación se encuentra en la evaluación que hará el Consejo de Seguridad de cada uno de los tres postulantes: cada candidato(a) posee indudablemente puntos a su favor (y otros … a su defavor), que serán debidamente ponderados por sus Estados miembros, en particular cinco de ellos que poseen la calidad de Estado miembro permanente. La sensibilidad de estos cinco Estados al revisar con detenimiento las manifestaciones hechas en el pasado por cada candidato(a) en su contra, sea de manera directa o velada, podría incluso tener cierto peso en la balanza, a la hora de decidirse por apoyar (o no) una de estas tres candidaturas.

En aras de convencer a los demás Estados que forman la comunidad internacional, los Estados que postulan a un(a) nacional para ocupar la silla de Secretario General deberían también mostrar cierta consistencia y cierta coherencia, y en particular su máxima autoridad. Sobre este preciso punto, cabe recordar que en su primer discurso como mandatario de Argentina en septiembre del 2024 durante la Asamblea General (véase texto), el actual Presidente de Argentina emitió duras críticas contra Naciones Unidas y contra su agenda, en particular la Agenda 2030, y contra el multilateralismo, a diferencia de su homólogo chileno, fiel defensor, desde su primer discurso en el 2022, del multilateralismo y de la defensa de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario, así como de la justicia penal internacional (véase texto de su discurso pronunciado en septiembre del 2025).

Es de precisar que, con respecto a Argentina y a Costa Rica,  Chile lleva muy adelantada la candidatura de su nacional: en efecto, en el mes de septiembre del 2025, el Presidente de Chile en persona fue a Nueva York, en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas, a presentar oficialmente a la candidata chilena (véase comunicado oficial de prensa) y se mantuvo presente personalmente en las Asambleas Generales  en los años anteriores. Un dato que contrasta con el siguiente hecho, bastante inusual en Costa Rica: en los últimos cuatro años, el Presidente de Costa Rica no ha asistido a ninguna Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York.