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El abaratamiento partidario

Álvaro Vega Sánchez, sociólogo

Cuando la oferta es mayor que la demanda, según las leyes del mercado, los precios bajan. Aunque con los oligopolios transnacionales ese principio no se sostiene, en el caso de la actual sobreoferta partidaria sí hay evidencias que estamos ante el abaratamiento de los partidos.

En este sentido, se trata de un fenómeno que, aunque no es nuevo, viene en ascenso, y no es, precisamente, un indicador de un fortalecimiento del régimen democrático, todo lo contrario: con el abaratamiento partidario estaríamos asistiendo a una mayor devaluación de nuestra democracia.

Y esto obedece, como argumentan algunos politólogos, a que la política viene cada vez más cediendo espacio a los poderes fácticos empresariales y financieros, o sea, la economía domina a la política. Tal es el caso, del comportamiento de las nuevas propuestas partidarias, entre otras, el Partido Acción Ciudadana (PAC) y los partidos de corte confesional “evangélico” (PRN y PNR), que se convirtieron en más -mucho más- de lo mismo, haciendo causa común con el bipartidismo neoliberal, vía los consensos legislativos dirigidos a desmantelar el Estado Social de Derecho. Y secundados, por una campaña inquisitorial, impulsada por los medios de comunicación dominantes contra el sector público. Es decir, la agenda política ha estado en manos de esos poderes fácticos.

Por otra parte, el fenómeno del pluripartidismo en ascenso se ha convertido en una vía para acceder a la Asamblea Legislativa, ante un sistema que ha supeditado las candidaturas a diputados a la vía partidaria. Solo en este aspecto, es que podría estar contribuyendo a la democratización en la elección de diputados. Una muestra de que el país requiere nuevas alternativas para la elección de diputados, así como la apuesta por un régimen más parlamentario. Para ello, es fundamental que accedan a este primer poder de la república personas con trayectoria en el movimiento social, verdadero liderazgo comunitario, así como quienes han probado, desde diversos frentes, tener vocación y capacidad para servir al bien común. Evitar, así, el abaratamiento también de ese primer poder de la república, cada vez más decadente.

Las ofertas partidarias de hoy no muestran evidencias contundentes de estar marcando la diferencia. No se avizora una propuesta coherente y consistente para encarar los álgidos problemas que vive el país. Podría aducirse que la campaña todavía no arranca. Sin embargo, quienes lideran las múltiples ofertas partidarias ya se han lanzado al ruedo y resultan más ruidosos que propositivos. A estas alturas, y debido a la crítica situación que vive el país, es de que ya se hubiesen levantado las voces de la denuncia de tanta injusticia que colma el vaso y de la propuesta seria y visionaria que haga renacer la esperanza para reconstruir esta maltrecha “finquita”.

Para tiempos críticos como los actuales, se requieren liderazgos valientes, atrevidos y disruptivos, decididos a propiciar cambios estructurales, mostrando independencia frente a los poderes fácticos y los intereses particulares. Liderazgo político que genere confianza, trascendiendo el gremialismo partidista, y mostrando voluntad para conjuntar a las mejores personas, que se conviertan en garantes de una propuesta con visión de un país inclusivo, equitativo y solidario. Un liderazgo decidido a relanzar el país por los caminos de la paz y la justicia social requiere entereza, para poner a toda la ciudadanía a contribuir con generosidad -sin exclusiones, como se hace ahora con los que más tienen-, y a aportar lo mejor de sus recursos y capacidades, para proyectar la Costa Rica digna, justa y soberana en que habrán de vivir las próximas generaciones.

Quizá todavía estemos a tiempo para cambiar de rumbo, y no continuar abaratando la política, pilar esencial para una convivencia humana con justicia y paz social.

Sede de Puntarenas de la UNED inaugura la Primera Marcha Latinoamericana por la Noviolencia Multiétnica y Pluricultural

El pasado 15 de setiembre se dio el acto inaugural de la Primera Marcha Latinoamericana por la Noviolencia Multiétnica y Pluricultural. El objetivo es promover la cultura y la educación para la paz como valores de la sociedad.

La actividad se realizó de manera simultánea en diferentes países que forman parte de la iniciativa. En el caso de Costa Rica ,el evento fue promovido por la Sede Universitaria de la UNED en Puntarenas,  la Organización Mundo sin Guerras y sin Violencia y el Laboratorio Experimental de Artes Puntarenas (LEAP). 

Si desea más información sobre esta marcha puede contactar a Jeiner González al correo: jgonzalezb@uned.ac.cr.

En los próximos días habrá más marchas: 

28 de setiembre: Salida UNED Puntarenas y finaliza en Esparza.

29 de setiembre: Salida de San Ramón y finaliza en Grecia.

30 de setiembre: Salida de Heredia y finaliza en Ochomogo.

 

Créditos de la información para el medio Acontecer Digital.

Información compartida a SURCOS por Luis Sanabria Zaniboni. 

Una de cal y otra de arena

Por Jiddu Rojas Jiménez

Una objetiva buena noticia para Costa Rica, – independientemente de cualquier excusa partidista-, es el nombramiento como Vicepresidentes por JMFO, de Álvaro Ramírez y de Laura Arguedas.

Seamos honestos, al fin, una buena gran noticia, después del pasado balde de agua fría Neoliberal y de ver a RAS, gran empresario/ político ligado al TLC, coronando con su «Diputación Dorada»… Perdón por no poder mentir. 

Ahora, reflexionemos. Yo me pregunto honestamente:

¿Será suficiente la sana influencia cívica de estos dos excelentes cuadros Progresistas y Socialdemócratas, – gente capaz, patriota y decente-, en la propuesta de JMFO para contrarrestar, la influencia Neoliberal y Neoconservadora de los demás plutócratas en un gobierno PLN? ¿O no? 

¿Hay derecho a dudar o no? No de la calidad humana, profesional y ética, de estos probos nuevos candidatos a la Vicepresidencia. Jamás. En eso estamos claros. 

Sino de los poderes fácticos y políticos, que se nos imponen en una sociedad más desigual.

Digámoslo con toda franqueza. No será fácil su justa lucha interna contra la influencia del Neoliberalismo y del Neoconservadurismo en un PLN secuestrado, y con una clase dominante sin brújula nacional. Tan perdida en su egoísmo, como la esperanza ontológica en los sectores subalternos. Tal cual. 

En términos más operativos: Tampoco será fácil reencantar al Electorado, ni a los más jóvenes electores, ni a los más excluidos. 

Por otra parte, ¿es además realmente el puesto de la Vicepresidencia ese lugar de poder ideal en el Ejecutivo, para provocar cambios estructurales?

El tema estratégico, que sí queda demostrado ante esta brillante movida táctica, digna de un gran ajedrecista político, – digna de don José María Figueres Olsen-, es que el PLN «solito» no puede ganar estas Elecciones. Menos con este tipo de «campaña sucia» mediática, y llena de escándalos.

Y eso sí está muy claro. ¡Espabilen mejor! (Y eso es válido para muchos y muchas más). 

Es el momento de alianzas con los sectores sociales, ecológicos, y populares, que puedan estar interesados en enfrentar en una gran articulación popular a la Desigualdad y al recetario Neoliberal y Neoconservador.

¿Podrá sino PLN, al menos JMFO, con ese reto histórico necesario para construir una sociedad próspera con más Justicia Social y equilibrio ambiental? 

Esas son las preguntas válidas y legítimas, que los sectores auténticamente progresistas, realmente democráticos, y de avanzada, tenemos que preguntarnos, para luego meditar muy bien sus respuestas.

No se trata de «Principismos», ni de «Sectarismo de izquierdas», sino de prudencia y de un mínimo de coherencia política y ética. Sobre todo frente a la avalancha Neoliberal y Neocon que amenaza nuestras conquistas sociales. 

Aclarar además, que ni el pluralismo ideológico, ni la democracia, implican tolerar o cooptar o invisibilizar, la contradicción política, ideológica, discursiva, el sano debate, o disimular los antagónicos intereses económicos y de clase. Unir o articular (mejor aún) no implica insivilizar nuestras diferencias políticas.

Las diferencias y particularidades potencian, siempre y cuando, puedan evolucionar y converger como fuerza social motriz. 

 Las alianzas políticas estratégicas deben obedecer a lineamientos políticos y programáticos. Y Costa Rica necesita urgentemente, de una estas grandes alianzas estratégicas sociales y patrióticas. Tal y como se hizo exitosamente en 1943, con la aprobación de las Garantías Sociales. 

Esto es importante, aclararlo política, teóricamente, históricamente y moralmente. La ciudadanía necesita coherencia y transparencia, pero además muchas luces. 

Mientras, el todopoderoso Mercado y sus tentáculos, ídolos y adalides imponen inercialmente, sus intereses de forma obtusa y ciega. Aún en la crisis actual, saca ganancias a cualquier precio. Fragmentar, dividir, provocar, difamar, infiltrar, distraer, distorsionar, engañar, robar, traicionar, imponer, explotar, esa es su lógica política. O sea, de trata de una lógica social «Heteronómica» (Lo contrario del ejercicio ciudadano de la Autonomía política, libre, voluntaria, informada y racional) .

Y esta deshumanización, ha permeado nuestro sistema electoral y nuestra democracia representativa, intoxicándolos. La prueba es el tipo de escándalos mediáticos recientes, el desencanto ciudadano, y la desinformación organizada, más allá, del merecido desprestigio de nuestra «casta» política. 

Por eso el diálogo inteligente, patriótico y ciudadano, le estorba al Capitalismo Salvaje.

Ser Socialdemócrata o ser seguidor del ideario humanista de Don Pepe, implica respetar una orientación patriótica y ciudadana que fortalezca al Estado Social de Derecho, y a nuestra institucionalidad.

En esto, los legados políticos de Don Pepe y don Manuel Mora Valverde se encuentran en nuestra historia, y se estrechan la mano, como antes en Ochomogo (1948).

¿Será entonces posible un verdadero renacimiento Socialdemócrata con la Candidatura de JMFO? Veremos… 

La Economía Social de Mercado, la regulación pública del mismo mercado hacia el interés general y público, la primacía del Bien Común, la primacía del Mercado Interno, el Desarrollo Sustentable, las Economías Verde y Naranja, los impuestos directos al gran capital, la redistribución de la riqueza, deberían intentar detener esta crisis nacional y global.

Una verdadera Economía Social y Solidaria no sólo es posible, sino necesaria. La lucha frontal contra la evasión y la elusión fiscal, por tanto, se torna aún más necesaria frente a la exclusión. No hay chocolate sin cacao, se dice popularmente.

Necesitamos en consecuencia, construir una Patria más Incluyente. 

Personalmente, de momento sólo quiero felicitar sinceramente, – más allá de la política electoral sucia y necesariamente Heteronómica-, a ambos Candidatos a la Vicepresidencia de JMFO.

Mis mejores deseos para Doña Laura Arguedas, – comprobada luchadora por los Derechos Humanos-, y obviamente, al estimado amigo, Don Álvaro Ramírez, – cercano economista Keynesiano y Progresista-, y en general, a todos esos compañeros y compañeras tan valiosos de Vía Costarricense por su labor patriótica. 

Mis sinceros respetos.

 

Publicación tomada del Facebook del autor en el siguiente enlace: https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=4155430977899179&id=100002969526277&sfnsn=mo

Los talibanes colombianos (II)

Por Carlos Meneses Reyes

Caracterización de los talibanes y cómo asimilarlos con sus pares colombianos.

Se trata de resaltar elementos básicos para comprender por qué los talibanes reciben la venia de quienes los atacaban y buscaban desaparecer.

Cuando se conoció la decisión del presidente Baden de retirar las tropas estadounidenses de Afganistán y de la colaboración con los Talibanes en la evacuación, salida del país y control del neurálgico aeropuerto de Kabul, le preguntaron al jefe del Estado Mayor de EE UU, el general Mark Milley, por la colaboración con los talibanes en la evacuación y contestó: “En la guerra, para reducir riesgos haces lo que tienes que hacer, no necesariamente lo que quieres”. Toda una lección y preocupante plantear que los estrategas del imperio gringo se vieron obligados a escoger como aliados a los menos malos y refractarios, así como a su vez, si se equivocaron en escoger como aliados afganos a los políticos más corruptos y en contraria a los intereses de esa población. Comprender si aquí jugó o de “aliarse hasta con el diablo” con tal de hacerle daño a su contra parte o contrario u odiado contradictor. Conviene partir del enfoque que una cosa son los Talibanes y otra el islamismo. Que con la salida de las tropas USA de Afganistán, ni el islamismo, como tampoco los Talibanes, fueron derrotados. ¿Entonces qué queda?

En lo concerniente al tema de los talibanes y sus pares colombianos, precisemos

En Colombia, como resultado del prolongado conflicto armado interno, se ha llegado a la bajeza de unión y armonía de lo institucional, bajo un estado de cosas inconstitucional (eci), con lo ilegal. Pero esto no se supera con el carácter de supremacía de lo legal frente a lo ilegal. Se requiere asumir la labor de un vuelco total, radical, en lo institucional. Cuando se afirma que no existe gobernabilidad en Colombia y que rige un mandato sub presidencial, se está ante un sistema político que rige a la nación en forma irregular e inconstitucional. Al calificarse al Estado colombiano como un Narco Estado, redunda en que su origen, funcionamiento y efectividad, tenga como antecedente el apoyo directo del narcotráfico. A l afirmarse la ilegitimidad del gobierno colombiano, por estar inmerso en el resultado electoral por intervención de la llamada “ñeñe política”, la impunidad al respecto genera peso político especifico de afrenta, descrédito y deshonor, en cabeza del gobernante aludido. Por ello incursionar en un parangón, en el estado actual de cosas en Afganistán y en Colombia, no resulta un desacierto.

En Afganistán rige un poder teocrático emanado cual forma de gobierno en que la autoridad política se considera emanada de Dios y es ejercida directa o indirectamente por un poder religioso, como una casta sacerdotal o un monarca. Al afirmarse, en Colombia, que el Centro Democrático- que no partido-actúa como una secta; centra en un funcionamiento de colectividad cerrada, en los que aparenta proveer fines de carácter político; pero que en la práctica funciona bajo la égida de un mesías, que ejerce un poder absoluto sobre sus adeptos.

Si conforme a lo analizado en el presente articulo los Talibanes reconfortan un Narco Estado en la actualidad; el fuero político atribuye en Colombia que la entredicha legitimidad del gobierno de turno en Colombia asimila a un desgobierno producto del narcotráfico y por ende existen presupuestos que lo califican como un caracterizado Narco Estado.

Así, puntualmente tenemos: – Se acusa en Afganistán que a las mujeres se les impone la burka. En Barranquilla se denuncia que a una acudiente le negaron el ingreso al colegio de su hijo por su forma de vestir (se presentó con pantalones ceñidos, tacones sin medias y una blusa escotada, por encima del ombligo). La reacción de ella fue: “visto moderna y gracias a dios Alá, nada me quita ni me pone”.

– Comprendamos y asimilemos que el sistema colombiano (no solo en lo electoral) está amenazado por las economías ilegales. Esas mismas fuentes poderosas que le dieron capacidad de negociación con el imperio a los talibanes.

– En Afganistán penalizan a la homosexualidad y la escogencia o elección de genero públicamente.

Desde el púlpito de una iglesia en el Departamento del Tolima, un cura católico, reprochó el hecho que feligreses no asistieran a misa por asistir a un evento LGTBI. Arengó: “En tanto que los maricas asisten a un Festival, al que nos obligan…”

– Denuncian en Bogotá. DC, que a dos jóvenes de sexo femenino no les arrendaron un apartamento, cuando indicaron que eran pareja…

– A la directora del Festival de Poesía en Cali, poeta, escritora y fotógrafa, Betsimar Sepúlveda, la discriminaron y fue objeto de vejámenes porque no era oriunda de Cali. ¿Qué entenderán, por poesía, esos guaches talibanes criollos?

– Con relación al aborto, según la opinión de un congresista de la secta de gobierno CD (que no partido) aludir a “el falaz argumento de que (sic) la mujer es dueña de su cuerpo”. Este talibán criollo argumenta la doble moral del discurso provida en Colombia. Desconoce los avances sobre el tema en diferentes países y el más reciente de la Corte mexicana que despenaliza el aborto. Desconoce las luchas de la mujer y la reivindicación bajo su lema: “Ni presas por abortar; ni muertas por intentar”.

– La columnista Olga Gayón, señala que Colombia impone la Burka institucional a su mejores escritores en la Feria Internacional del Libro en Madrid. Como país invitado elaboró una Lista Negra de escritores colombianos que no sean “neutros”; es decir, que opinen en oposición al gobierno narco paramilitar del sub presidente Duque.

Lo falsario de la guerra contra los narcóticos

Para comprender la situación del Afganistán de hoy, corresponde acudir a las llamadas guerras contra el narcotráfico o narcóticos. El escenario de guerra de esa región del oriente obedece a la dinámica de las economías ilegales y su pertenencia en cuanto a la multiplicación de sus brazos armados.

Al exponer elementos para comprender la situación de Afganistán y de Colombia ante el mundo, resalta la consideración de abordar la influencia de la lucha contra el narcotráfico y contra los narcóticos, en ambos países y en relación con el escenario geopolítico de sus actuaciones.

En relación con Afganistán atisbar que, en el periodo anterior a la guerra de invasión estadounidense, el cultivo del opio estaba prácticamente, controlado, extinguido o erradicado. Con posterioridad a esa guerra, o sea actualmente, el 80% de la heroína en el mundo se produce en Afganistán.

En relación con Colombia, la llamada guerra contra el narcotráfico ha incidido en el crecimiento, la comercialización y agudizado el factor interno del conflicto armado colombiano.

En lugar de una lucha para acabar con el narcotráfico y erradicarlo, la guerra contra el mismo no ha hecho más que alimentarlo, nutrirlo; aplicando a la extensión del intervencionismo en los asuntos internos de ambos países, conforme a sus caracterizadoras: con invasión directa en Afganistán y con invasión vedada- hasta ahora- en Colombia.

De manera que la lucha contra los narcóticos en Afganistán fue otro proyecto fallido de los Estados Unidos de América. Resultó inocultable el aumento y crecimiento del cultivo de la adormidera, base para la producción del opio y otros derivados estupefacientes. Una inversión de 8.000 millones de dólares, prácticamente botados al cesto, al igual que ocurrió con los fondos destinados al Plan Colombia, que no fue otro que la concepción de un plan de invasión e involucramiento en el conflicto armado interno colombiano.

Señalan que el principal objetivo del imperio estadounidense para invadir a Afganistán fue el petróleo, como un territorio álgido en el paso de hidrocarburos y comercialización del gas a Asia. Conocían del enorme potencial en yacimientos de hierro cobre y oro y sobre todo de litio, que, con probabilidades estudiadas durante el periodo de invasión, confirman a Afganistán, como el país de mayores reservas de litio en el mundo y estiman sus yacimientos de oro en un valor de 1.000 billones de dólares. En cuanto a control geopolítico habían logrado introducir “un Vietnam” en el ámbito de manejo de la antigua unión soviética y que concluyo con la caída de la llamada República Democrática Popular de Afganistán (RDPA), periodo de mayor logro de conquistas políticas, sociales, culturales, en ganancias hacia preferencias a la mujer y en el plano económico al pueblo afgano.

Una segunda razón importante es el ascenso de China, tras la caída del Muro de Berlín y el desmantelamiento de la Unión Soviética.

Como tercera razón para invadir destacan la existencia de más de 20 millones de uigures,

perteneciente al grupo túrquico de las lenguas altaicas, de concepción filo conservadora.

Hoy en día, existe incluso la amenaza de un nuevo e importante frente: una nueva Guerra Fría contra China, alentado por Pakistán, los Emiratos del Golfo Pérsico, el régimen misógino y represivo de Arabia Saudita. Los intereses de Rusia y Turquía, por otro lado. En el caso de Pakistán, todo gira en torno a la imposibilidad de cerrar una frontera, tan activa como la existente con Afganistán.

No obstante, el desarrollo de los acontecimientos, luego de la salida de USA, apunta a una estabilidad política de acuerdos con los Talibanes interna e internacionalmente, sin que por debajo de la mesa se incite a una nueva guerra civil que mantendría el control geopolítico de Pakistán, Israel y sus aliados de los emiratos árabes y los estadounidenses.

Afganistán vivió un momento de gran esperanza con el gobierno del Partido Democrático Popular de orientación comunista y tendencia soviética, que sí hizo grandes esfuerzos por hacer avanzar los derechos democráticos de toda la población, incluyendo los de las mujeres. Desde entonces tropezó con los intereses de los traficantes de opio y con sectores retardatorios en el seno mismo del pueblo, que no alcanzaron a comprender, ni a estar preparados para asimilar las ventajas de un Estado democrático y laico radical. No asimilaron lo de estadio cultural ante la concepción sobre la mujer, como tampoco el deslinde laico de lo religioso, que finalmente concluyó en la trágica, equivoca y contraproducente invasión soviética. Esta invasión trajo consigo la llamada Segunda Guerra y el afianzamiento del uso del tráfico de narcóticos. La actividad de la CIA resultó desenfrenada. Luego de la salida de los soviéticos, surgen los Talibanes, como lo hemos reseñado, que como amos y señores del control del opio y narcóticos acumulan control político y toman el poder en el transcurso de los años de 1.996 a 2.001, cuando son desalojados por las tropas invasoras yanquis y su aliados de occidente. Se da inicio así a la Tercera Guerra en suelo afgano. Los Talibanes fueron derrotados; pero no acabados. Imprescindibles en encauzar el negocio de los narcóticos, también se fortalecieron en lo económico. Tuvieron fábricas de heroína para el consumo y comercialización; de tal manera que pasaron del 10% del control del mercado de narcóticos durante su primer periodo de gobierno al control del 100% de lo mismo, al día de hoy.

El Pentágono organizó el traslado de miles de combatientes de Al Qaeda, con juego de los talibanes, a Bosnia, para intervenir a favor de los musulmanes en ese país, en 1999. Este es uno de los peligros latentes que asoma la llegada de africanos migrantes a Colombia, con pasaporte USA.

Las tres guerras citadas de Afganistán han sido guerras por y contra el opio. Fueron los Estados Unidos y el Reino Unido, con el apoyo de Pakistán, quienes para esos años patrocinaron la creación de bandas de extremistas religiosos que el resto de la población afgana denominó muyahidines, término similar a bandidos.

Durante el desarrollo de la tercera guerra de invasión, en el años 2.014, el Daesh, creo la conformación del Califato Islámico. En Irak apareció el Estado Islámico (EI o ISIS), que destruyó valiosos monumentos budistas en Palmira. Hacia el año de 2.015, se fundó el llamado Estado Islámico de Afganistán o ISK, obviamente apoyado, entre otras fuerzas, por los Al Qaeda y por los Talibanes. En su control territorial se dedicaron la prostitución y trata de blancas, al tráfico de órganos y al comercio del opio. Aquí desplazaron los ideales de milicia islamita y centraron en lo de narcotraficantes. Esto ratifica que el escenario de guerra en Afganistán ha sido el escenario de una guerra del opio. Al igual que en Colombia, ha sido una guerra de intervención. El 90% de la heroína mundial ha sido producida en Afganistán. Esto conlleva a la lectura que los Talibanes hoy en el poder, con el control de 100% de narcóticos, son frente a los narcotraficantes latinoamericanos, incluidos los de Colombia (en el poder) los narcotraficantes más potentes del mundo. Ambos países, a hoy, califican como Narco Estados. En el caso de Colombia, se estima que los narco paramilitares en el poder, representan el mayor productor y exportador de cocaína del mundo.

Al igual que durante la guerra de invasión, las tropas yanquis se congraciaban con los “señores del opio” para mantenerlos enfrentados con las guerrillas islamitas; los Talibanes pasaron a reclamar un 10% de impuesto sobre la producción del opio, a controlar ellos mismos el 100% de la totalidad de cultivos, producción y tráfico. Los intereses de las multinacionales de la guerra, entre ellas las farmacéuticas, requieren de la materia prima del opio para elaborar múltiples fármacos, como la morfina y la codeína. Allí radica la explicación. Se afirma que, gracias a los Talibanes, occidente cuenta con anestésicos y sicofármacos.

Resumiendo, recordemos, que en 1978 en Afganistán tuvo lugar una revolución socialista, conocida como Revolución Saur o Revolución de Abril. La revolución promovió una importante reforma agraria, distribuyendo las tierras confiscadas a los oligarcas que huyeron entre los campesinos sin tierra; legalizó los sindicatos, estableció un salario mínimo; fijó un impuesto progresivo a la renta; redujo el precio de alimentos de primera necesidad; prohibió el cultivo del opio (materia prima para elaborar heroína, de la que es principal consumidor mundial Estados Unidos): promovió cooperativas campesinas, inició una campaña de alfabetización proyectando desarrollar las industrias pesada y ligera. En ese marco se creó el Consejo de Mujeres Afganas, emitiéndose un decreto para “garantizar la igualdad de derechos entre mujeres y hombres en el ámbito del derecho civil y eliminar las injustas relaciones feudales patriarcales entre esposa y marido”. Este gobierno socialista criminalizó los matrimonios por dinero o forzados, permitiendo que las mujeres eligieran libremente su esposo y su profesión, y de ningún modo, nunca jamás obligó al burka. Por el contrario, elevó considerablemente la situación de las mujeres, ayudando a su desarrollo personal y social, tal como hace siempre el socialismo en cualquier país. Teniendo como consecuencia el final del proceso socialista y el retroceso de los derechos de las mujeres, en Afganistán, será hora de replantearlo.

De aniversarios, centenarios, bicentenario y otros equívocos

COLUMNA LIBERTARIOS Y LIBERTICIDAS (7)
Tercera época

Rogelio Cedeño Castro. Sociólogo y escritor costarricense

La proximidad de cierto bicentenario muy importante, al menos en términos históricos e historiográficos, tanto como la obsesión de nosotros los seres humanos por la medición del tiempo (el de la vida cotidiana, y el de la duración histórica muy unido a una visión secularizada de antiguas tradiciones judeocristianas) y la observancia periódica de las cronologías con fines o significados muy diversos, pero también en cuanto a la casi inevitable manipulación, un tanto inocente o desprevenida a veces, de las conciencias de la gente revistiendo de una cierta solemnidad una fecha y una conmemoración, aunque en el fondo muchos ni piensen ni sientan nada importante al respecto. De esos equívocos está llena nuestra cotidianidad, la que ha devenido en el desconocimiento de ¿Cómo es que ciertas élites del poder han venido desmantelando nuestro estado nacional?, y se preparan para devorar lo poco que queda del estado social de derecho.

Todo lo anterior sucede porque los ensueños, las evocaciones del pasado lejano vienen a nosotros, de innumerables maneras, y a partir del encadenamiento de los hechos más casuales e inconexos que forman parte del diario transcurrir, sobre todo para el caso de aquellos que ya hemos vivido una buena cantidad de años, tantos que a veces nos parece algo increíble que semejante cosa haya sucedido (¿sucedió en efecto esto, aquello y lo otro?, son preguntas que nos hacemos con cierta frecuencia). La selectiva memoria, algo traicionera a veces, como decía el escritor y político venezolano del siglo anterior Domingo Alberto Rangel, en sus memorias que tituló de una manera ácrata o anarquista ALZADO CONTRA TODO, publicadas poco antes de su deceso, ocurrido casi una década atrás. La obra de Rangel, que transcurre desde su infancia que mira como lejana y llena de matices, en los primeros años del nuevo siglo, evocando su vida en los Andes Venezolanos, más concretamente en Mérida y haciendo referencia a los largos viajes que su padre emprendía, en gran parte debido al comercio y a la venta de productos agrícolas y ganaderos, dentro de una vasta región del piedemonte y los llanos que lo sucedían. Después hará un excurso y un discurso prolongados acerca de una larga vida dedicada la militancia política partidaria, de la que terminó abjurando durante las dos décadas que antecedieron a su fallecimiento.

El recuerdo colectivo (a veces no estoy tan seguro de que lo sea) del pequeño país centroamericano que éramos, durante los primeros años de la segunda mitad del siglo anterior, dentro de los que transcurrió la mayor parte de mi vida, me hace evocar circunstancias, gentes, hechos diversos e incluso objetos materiales de la vida urbana y rural que me resultan inverosímiles. Trato de evitar los lugares comunes, a los que acude la mayor parte de la gente para terminar no diciendo nada que tenga, de verdad relevancia, procuro no idealizar situaciones del pasado que me puedan conducir a la trampa aquella de que vivíamos entonces en una arcadia feliz, o la aún más engañosa de que todo tiempo pasado fue siempre mejor, tan llena de equívocos y tan expuesta a las trampas selectivas que suele jugarnos nuestra traicionera memoria. Tendemos, casi por instinto, a evitar los malos recuerdos y a idealizar las condiciones de nuestra infancia y juventud, dejando de lado las limitaciones o las privaciones a que nos vimos expuestos, muchas veces a pesar nuestro. Ese es el riesgo de toda empresa tendiente a escribir o sistematizar acerca de los avatares del pasado, sobre todo de los que conforman nuestra subjetividad, la que está conformada por una gran cantidad de ingredientes que no son precisamente nuestros, sino que nos han sido impuestos por el medio social.

El horizonte o panorámica sociopolítica del ayer, tanto como del presente que se diluye en la inmediatez, siempre estuvo presidido por las posturas reaccionarias y conservadoras de los poderes fácticos, quienes terminaron imponiéndolas tanto en el plano de la moral como en el de las visiones religiosas (en el peor sentido del término) más diversas e interesadas, en procura de legitimar sus equívocas acciones, revistiéndolas de una cierta dosis de santurronería, no por ello menos caracterizadas por el cinismo más atroz e hipócrita.

En estos doscientos años de nuestra separación del dominio imperial español, los neoliberales de pacotilla no logran convencerme de que la farsa que han implantado ha permitido construir un mejor país que el que forjaron los socialdemócratas, con su estado social de derecho de la primera parte de la segunda mitad del siglo anterior: José Figueres Ferrer y Daniel Oduber Quirós eran estadistas y hombres cultos muy superiores a estos comediantes de baja estofa que dicen ser “nuestros gobernantes” del bicentenario. Les juro que el Partido Liberación Nacional con sus cuadros estudiosos y sus valiosos aportes existió cuando en este país habían partidos políticos de verdad, la izquierda verdadera (por así llamarla) del Vanguardia Popular y otros partidos con sus luchas, sus cuadros también valiosos, quienes lucharon al lado de los obreros y campesinos también, a diferencia del decadente coro de “progres” del presente, esos que dicen ser (o son, de hecho) la pata izquierda del régimen. ¿Lo habré soñado o mi tía Virginia Matamoros Córdoba – una mujer extraordinaria de aquellos tiempos, fallecida en el estado de Nueva York en 2009- fue de verdad una socialdemócrata convicta y confesa en los años cincuenta, después de haberse unido a las fuerzas de José Figueres en 1948, aún y cuando décadas después de haberse ido a los EEUU terminará pensando como el Tea Party republicano de aquel país continente, ya muy alejada de sus orígenes? ¿O mi madre Rosa Cedeño Castro (1926-2008), existió de verdad como una militante del Vanguardia Popular de aquellos tiempos, como una mujer que defendió siempre la causa de los trabajadores?, todo en esto en contraste con una izquierda light y posmoderna que le ha hecho el juego a uno de los gobiernos más reaccionarios y represivos de nuestra historia reciente, dentro de lo que no pasa de ser un triste bicentenario.

Se aclaran la aguas electorales, pero los remolinos siguen

Vladimir de la Cruz

Se van aclarando en la superficie las aguas electorales, pero las corrientes de agua siguen agitadas y con remolinos.

A nivel de las candidaturas presidenciales ya se van precisando quienes encabezarán las papeletas de los partidos, en la mayoría de los casos, solo la candidatura presidencial sin sus vicepresidencias, y en bastantes casos la candidatura presidencial se anuncia con la doble candidatura, en tanto el candidato presidencial también va de candidato a primer lugar por una provincia, la que el propio candidato y su partido considera la más importante, o la que tiene mayor posibilidad de elegir al menos un diputado.

En cuanto a las candidaturas a diputados se están definiendo los primeros puestos, los que encabezan las listas, en algunos casos diciendo también quienes acompañan en los segundos y hasta terceros puestos a diputados, especialmente en la provincia de San José, a la que parece se le da la mayor importancia en los partidos políticos.

Todos los primeros puestos son importantes y con mayor posibilidad de ser electos. De allí la importancia de los diputados que encabecen. De ellos, del conocimiento que se tiene de ellos, posibilita el arrastre de votos y el arrastre de las otras candidaturas detrás de ellos. Cuando los segundos y terceros lugares son destacadas figuras ello suma como grandes motores en esa posibilidad de elección.

Sin embargo, la figura que más arrastra votos, que más hala votos, es la figura presidencial. En un país de campañas presidencialistas que descansan, principalmente en campo publicitario, en la figura del candidato presidencial, es esta figura y su propaganda, y campaña publicitaria, la que hala votos hacia el candidato, el partido y hacia sus candidatos a diputados. Por ello no es casual las dobles candidaturas de los candidatos presidenciales, porque con la bulla que se hace hacia la candidatura presidencial, y el espacio que se les reconoce en medios, les da alguna ventaja hacia la candidatura diputadil.

Los partidos políticos casi no hacen campaña para sus diputados. Esta descansa casi solo en el esfuerzo de cada candidato y sus posibilidades financieras, porque el peso de los gastos se va hacia la candidatura presidencial. Las vallas publicitarias de candidatos presidenciales son nacionales, en todo el país se ponen y se anuncian. Las vallas de candidatos a diputados son locales, regionales, enfatizando en la fuerza que tengan en sus respectivas comunidades provinciales. Pocas veces se hacen estas vallas en conjunto con el candidato presidencial respectivo. Lo hace así el candidato interesado en salir electo y en aprovechar la simpatía local que pueda tener el candidato presidencial de su partido.

A nivel de medios de comunicación, de radio, prensa y televisión, tradicionales principalmente, les dan su atención a los candidatos presidenciales principalmente. A los candidatos a diputados lo que se ha venido acostumbrando es hacer una o dos actividades con los candidatos a los primeros lugares por provincia. Los medios digitales son parecidos en su escogencia, pero ligeramente más abiertos a considerar a todos los candidatos.

Las empresas encuestadoras igualmente destacan lo que consideran son los principales candidatos, como partidos y como personas, y por considerar partidos que están en la Asamblea Legislativa y los que no, para sus análisis y consultas. Al resto de los partidos y candidatos los colocan en la casilla de “otros candidatos” u “otros partidos”, con lo que ayudan y fortalecen su invisibilización.

Desde el punto de vista público, todas las instituciones públicas, están obligadas a considerar y tomar en cuenta a todos los candidatos presidenciales, y sus partidos, sin discriminación alguna, para cualquier encuentro, debate, foro o mesas redondas. Tienen a discreción la escogencia de candidatos y el número de ellos para cada encuentro. Esto a veces provoca la protesta de los candidatos menos conocidos, de partidos nuevos, o de baja escala en las encuestas, que desearían enfrentarse a los candidatos “más” sonados, que se consideran “más” importantes o “principales”. Democráticamente a veces se estila “rifar” la colocación en las rondas de discusión, de la misma manera como se rifa el lugar de cada partido en las papeletas de candidatos presidenciales y de diputados.

Desde el punto de vista de los intereses privados no se obliga a que tomen en cuenta a todos los candidatos de igual manera. Los que organicen actos con candidatos presidenciales, y de diputados, a nivel de organizaciones o entidades privadas pueden escoger a los candidatos y partidos que ellos consideren para oírlos e invitarlos. No tienen obligación con todos los partidos ni con sus candidatos. Ya sucedió con la UCCAEP cuando en su primer encuentro escogieron a José María Figueres, Lineth Saborío, Rolando Araya, Fabricio Alvarado y al candidato del PAC, que correspondía a Welmer Ramos, que tonta o estúpidamente no se presentó, perdiendo “su” oportunidad. Tal vez lo vuelvan a tomar en cuenta, pero lo pueden cambiar. En política no hay espacios vacíos. De inmediato el periódico La Nación hizo una revista con cuatro candidatos. Así, estos grupos empresariales van escogiendo sus principales candidatos, y con ello, dándoles más presencia, relevancia y selección ante los electores y ciudadanos. Pero, también, estos grupos empresariales “anuncian” de esa manera a quienes “apostar”, a quienes favorecer con “financiamiento” privado a las campañas, orientando a los electores a quien “deben privilegiar” con sus votos, considerándolos estas empresas como los “posibles mejores” para el Gobierno.

Lo que viene es la escogencia de varios pelotones de candidatos, de donde los van a ir zarandeando, de manera que entre noviembre y diciembre se harán dos o tres categorías de “delanteros” de este proceso electoral, para llegar a mediados de diciembre, cuando se dé la tregua política de navidad haya unos seis candidatos “elegidos”, que en la primera quincena de enero se reduzca a unos cuatro, con los que se apostará finalmente.

El alto número de candidatos presidenciales en la práctica también obliga a considerar a quienes subjetivamente se estime son los principales, lo que es siempre muy subjetivo, dado el resultado de las últimas dos campañas electorales cuando quienes se hicieron con la Presidencia, estaban a cuatro semanas del voto en plano inferior a los que encabezaban las encuestas en esos momentos. En esta campaña electoral esto va a ser más difícil de valorar y evaluar por el alto número de candidatos. Y, hasta complejo va a ser la determinación del voto en el momento de realizarlo, cuando el ciudadano se encuentre con una papeleta con 18, 20, 22 o 26 casillas electorales. La de la presidencia al menos tiene la foto del candidato, pero si eliminan esa foto, como se rumora que se valora hacer, va a ser peor para los ciudadanos la escogencia, porque tendrían que votar solo por una casilla que lleva el nombre del partido político y su bandera…y la mayoría de las banderas son muy parecidas en el uso de sus colores. La papeleta de diputados desde hace ya varias campañas electorales vienen sin la lista de diputados. Allí se vota solo por la bandera del partido.

En esta próxima campaña habrá en posibilidad para todas las provincias un total de 54 partidos políticos con candidatos a diputados. Algunas provincias tendrán más partidos que otras. Al menos hay que pensar que los 22 posibles partidos en inscribirse para la Presidencia tendrán igualmente sus candidatos a diputados en cada provincia, de manera que el mínimo de partidos en cada provincia será el número de partidos a nivel nacional, más los partidos propios de los partidos provinciales que proponen sus propios candidatos, sin tener candidatos presidenciales.

Los escenarios político-ideológicos están divididos. Los liberales van con varios partidos, los conservadores igual, los pentecostales al menos van con dos partidos, los socialcristianos y los socialdemócratas y los que podrían considerarse progresistas igualmente divididos. Sus propios candidatos se dividen incluso en una misma provincia, debilitando así sus propios votos para ser electos, en la presidencia o en las diputaciones.

Por ahora las aguas mansas parecen predominar en el nivel presidencial, excepto para Rodolfo Piza, que le ha salido un obstáculo en su doble candidatura. Lo que no entienden en ese partido es que Rodolfo Piza es la figura más importante, en la doble candidatura, hasta para jalar al segundo lugar o tercer lugar que le sigan. Sin Rodolfo Piza ese partido político es nada.

En el nivel provincial, de candidatos es donde se revuelven las aguas, donde están los remolinos y corrientes peligrosas.

Para Rodrigo Chaves también se la han puesto empinada con las denuncias que le agitan de lo sucedido en otras remotidades, pero que no le afecta la decisión de sus candidaturas a diputados. Ya le sucedió cuando se le separaron dos pequeñas fuerzas políticas que se le retiraron en las últimas tres semanas con motivo de la escogencia de sus diputados. Con los escándalos que le han hecho le hubiera convenido tener más grupos políticos a su alrededor.

El vínculo que le hicieron a Mario Redondo con la cochinilla afectó la alianza y casi coalición que se logra con Eli Feinzaig, y cada uno va por su lado a nivel presidencial.

El candidato del Movimiento Libertario Valenciano Kramer se retiró por razones personales, después de hacer una gran inversión publicitaria, que ya no tiene ese partido. Este retiro fue un remolino que parece se tragó a ese partido.

En Liberación Nacional la lucha está en las candidaturas a diputados. La posible escogencia de Rodrigo Arias Sánchez, para encabezar la provincia de San José, de ser cierta, es una gran jugada que fortalece la idea, la imagen de una unidad interna de los sectores políticos más fuertes de ese partido, el figuerismo, el arismo y del alvarismo-desantismo que estaría dando un gran nivel de maduración política. Liberación Nacional por lo menos puede jugar en su escogencia a diputados que ha elegido en promedio 18 diputados en las últimas elecciones, y eso da posibilidad para que se elijan al menos dos o tres por provincia en promedio. Aun así, el retiro público de algunos activistas de Liberación Nacional lo que evidencia es el aislamiento de que han sido objeto de sus posibles aspiraciones a diputados, que es como la miel a los osos, y sin miel no hay ni palo, ni panal ni osos…

No es igual para la Unidad Social Cristiana que los diputados de las últimas dos campañas fueron electos por la candidatura de Rodolfo Piza, quien salvó ese partido en esos momentos electorales.

El Partido Integración Nacional no tiene un candidato poderoso y atrayente como Juan Diego Castro, aunque presente algunas figuras candidatas a diputados con cierto reconocimiento público y de la calle.

El Partido de Fabricio Alvarado marcó la cancha cuando anunció su plana completa de diputados, todos ellos profesionales y algunos de gran prestigio. Esto ha obligado a que los candidatos que se han venido anunciando, por los diversos partidos, sean profesionales o tengan algún título académico.

La lucha se hace más intensa cuando son las asambleas provinciales las que deciden las candidaturas y no la asamblea nacional de los partidos. Excepto en el Partido Acción Ciudadana donde el candidato presidencial tiene posibilidad de escoger siete candidatos a diputados, pero sus corrientes, en su laguna, chocan en la consideración de valorar a quienes apoyaron a Carolina Hidalgo en la Convención, que pareciera la tienen marginada y lejos de la toma de decisiones y posibilidades de nombramientos de sus seguidores para la campaña electoral.

Los diques en los partidos políticos están a punto de asegurar su papel o de romperse un poco más. En los primeros días de octubre tendrán que estar prácticamente asegurados todas las paredes en los edificios electorales. Los diques políticos tienen que detener las diferentes corrientes de aguas en los partidos.

Los partidos políticos que estén empeñados en ganar las elecciones tienen que hacer una gran campaña llamando a votar por su candidato y por sus diputados a la vez. El candidato que llegue a ganar necesita músculo político parlamentario.

La gran cantidad de partidos políticos participando puede perjudicar en este sentido, atomizando más la Asamblea Legislativa, y el país necesita más que antes, mucha capacidad política para tomar grandes decisiones y realizar importantes acuerdos políticos y parlamentarios para los próximos años.

El degradado universo político y social que nos asfixia

A la memoria de Rosa Cedeño Castro (1926-2008), una gran luchadora social.
Columna Libertarios y Liberticidas(8).

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y escritor costarricense.

Los procesos electorales en las llamadas “democracias formales” como la de Costa Rica y otros países de la región, con sus elecciones periódicas, y su aparente cambio de poderes cada cierto número de años, no son otra cosa que un colosal fraude, el que dadas las circunstancias, dentro de las que se plantea, resulta imperceptible para la gran mayoría de las gentes, los fuegos de artificio son tan atrayentes que muchos no logran darse cuenta de que se reducen a eso, pues el verdadero poder se encuentra en otra parte. Se trata de un engaño deliberado, que va mucho más allá del recuento “imparcial” (que estupidez más grande) de los votos y de toda la alharaca que se hacen los medios de comunicación social, propiedad de las minorías plutocráticas de nuestros países.

Desde hace ya varias décadas en nuestro país, tanto como en casi todo el resto de América Latina no existen los partidos políticos, entendidos en estricto sentido como unos conglomerados sociopolíticos, a los que se asocian una serie de gentes con el propósito de llevar sus iniciativas y sus proyectos de sociedad, los que solían presentar y proponer al conjunto de la población. Así nacieron partidos como el APRA peruano o Alianza Popular Revolucionaria Americana, primero en escala regional y luego como un partido peruano, el Movimiento Nacionalista Revolucionario de Bolivia, la Falange Socialista Boliviana (que de socialista no tenía nada y más era una agresiva agrupación de la ultraderecha fascista durante los años cincuenta, sesenta y setenta del siglo pasado), el partido Acción Democrática de Venezuela y otros de ese país, el Partido Liberación Nacional de Costa Rica y muchos otros que claudicaron y vinieron a menos, tal y como ha sucedido con el APRA peruano cuyos restos, hoy convertidos en bandas fascistas que actúan al lado de la ultraderecha totalitaria del fujimorismo, con lo que terminaron siendo la negación absoluta del ideario de su fundador, Víctor Raúl Haya de la Torre(1895-1979), quien murió pobre y apegado a sus principios, no sin antes dejar una avanzada constitución política, la que fue sustituida por una de corte neoliberal, a través de un golpe de estado, en abril de 1992. El traidor y comediante de baja estofa, Alan García Pérez, acabó de llevarlos por ese abismo junto con los fujimoristas y su líder. Hoy en el Perú, al igual que en Costa Rica, al no haber partidos verdaderos, los medios al servicio de la ultraderecha totalitaria los han sustituido: El Comercio de Lima y La Nación de San José de Costa Rica coludidos con la mayor parte de las televisoras y estaciones de radio, en ambos casos de su propiedad.

Créanme o no lo crean amigos lectores, yo lo vi con mis ojos y lo oí en boca de sus líderes cuando todavía era un niño y durante mi juventud, ese PLN o Liberación Nacional de Costa Rica existió, tal y como lo dije en días pasados, con su ideario socialdemócrata y reformista, con un proyecto de identidad nacional solidaria, una serie de figuras tan importantes como José Manuel Salazar Navarrete y su hermano Fernando, Daniel Oduber Quirós, Luis Alberto Monge Álvarez, Alfonso Carro Zúñiga, Fernando Volio Jiménez, Joaquín Garro Jiménez, Enrique Azofeifa Víquez, Carlos Luis Jiménez Maffio, José Rafael Cordero Croceri, Rodolfo Solano Orfila (de grata memoria) y muchos otros, a quienes tuve la dicha de conocer, entre ellos a Rodrigo Carazo Odio formado en esas filas, de las que nunca se alejó del todo, y de aquella generación de la Juventud Liberacionista de mediados de los sesenta, de la que formaron parte al inicio el sociólogo José Luis Vega Carballo (de grata memoria) y John Saxe Fernández un catedrático de la UNAM, dos científicos sociales y pensadores de avanzada hasta el presente. Esa generación de la que me gustaría hablar algún día, si el destino lo permite, estuvo conformada por gentes como mi amigo Gerardo Trejos Salas, Manuel López Trigo quien fuera de muy joven una pluma notable, con reflexiones muy agudas y el inolvidable Jorge Salazar Solís, un hombre muy apegado a los principios socialdemócratas de entonces, sobrio y hacedor hasta su deceso hace pocos años, entre quienes ya nos dejaron en años recientes. Aquello de verdad fue un partido político hasta los años ochenta, como lo fueron los partidos de la “otra izquierda”: la de los llamados “comunistas”, los grandes rivales de los glostoras en la década del cuarenta en lucha por el mismo espacio político, a quienes el PLN en gran medida y por presiones imperiales, mantuvo en el ostracismo durante las décadas de los cincuenta y sesenta, cosa que cambió en la década de los setenta, en especial el Vanguardia Popular, el así llamado Partido Comunista el espantajo que todavía asusta a muchos tontos e ignorantes de solemnidad que abundan en este país. pero que en realidad fue una parte decisiva en la concreción, a través de las luchas callejeras y la organización popular, de muchas de las conquistas sociales del pueblo costarricense, debido a la persistencia y determinación de lucha de muchos de sus combativos militantes de la clase trabajadora y artesanal, encarnada entre otros sectores, en aquel sindicato de zapateros, una verdadera trinchera de lucha que hizo historia, de la que formaron parte gentes tan valiosas, combativas y leales, cuyo recuerdo nos conmueve aún, al evocar la memoria de gentes increíbles por su bonhomía como Víctor Mora, Juan Rafael Morales, Elmo Arias (muy amigo de mi madre), Manuel Badilla y Marcos Lemaire de quienes, entre otros muchos, acabo de ver una foto, publicada recientemente por mi amigo Lenin Chacón Vargas. Todos ellos eran una parte esencial del tejido social de un país y de una generación increíblemente generosa y solidaria, la que se perdió en los meandros del tiempo, en el largo camino hacia el olvido.

En Costa Rica existieron partidos políticos de verdad y se intentó jugar a la democracia, al menos un poco más auténtica que la fraudulenta mascarada del triste presente histórico de este cambio de siglo, donde una falsa centroizquierda del PAC y su pata “izquierda” terminó por entregar al movimiento social atado de pies y manos, lo que le ha permitido darle los últimos zarpazos al pacto social de hace setenta años…en el Perú, donde la derecha se apresta a darle el zarpazo final a la precaria democracia existente, nos encontramos con que esa estirpe limeña y reaccionaria decidió que si no son ellos los que ganan las elecciones, entonces hay fraude electoral y hay que desconocer el mandato electoral que el pueblo peruano le otorgó al profesor Pedro Castillo Terrones, un político de una izquierda andina y provinciana que los derrotó en unas elecciones fraudulentas, pero no por el recuento de votos como afirmó falsamente la ultraderecha y su prensa mentirosa, sino por la perversa campaña electoral que llevaron la gran mayoría de los medios en su contra. Volveré sobre estos temas de la memoria histórica…y sus trampas.

La Gran Estupidez al Cuadrado

Luis Paulino Vargas Solís

He dicho que la regla fiscal es, con sobrado merecimiento, la Gran Estupidez. Pero lo mejor del cuento, es que la Contraloría de Marta Acosta, ha puesto lo suyo para hacerla aún más estúpida.

Como sabemos, esta regla establece límites al crecimiento del gasto público en función de ciertos parámetros que la ley define. Con el perdón de ustedes, voy a omitir detalles sobre ese particular. Luego me referiré a ello.

Una vez considerados los parámetros definidos, y una vez calculado cuánto puede crecer el gasto público, de un año al siguiente, hay dos formas posibles de aplicar el porcentaje de crecimiento resultante: sobre el presupuesto aprobado o sobre el presupuesto ejecutado. El gobierno aplica la regla sobre el primero, pero la Contraloría lo hace sobre el segundo. Sin embargo, dado el poder sancionatorio que la ley concede a la Contraloría, prevalece la tesis de ésta. Y ello tiene serias consecuencias.

Supóngase la institución XYZ. Su presupuesto en 2021 es 100. Al final de 2021, la institución XYZ ejecuta 95 de los 100 (es normal, y prácticamente inevitable, que siempre haya algún margen de subejecución).

Supóngase que para 2022 la regla fiscal permite un crecimiento máximo del 2,0%. El gobierno aplica ese porcentaje sobre el monto total del presupuesto de 2021, y, entonces, le asigna un presupuesto de 102 a XYZ para 2022.

Pero la Contraloría toma los 95 realmente ejecutados en 2021 y sobre esa base aplica el porcentaje de crecimiento del 2,0%. Ello significa que, como máximo, XYZ podrá gastar 96,9 en 2022. El nivel de subejecución tiende a crecer. Pero eso no es lo principal.

Veamos

Volvamos a 2021. Se presupuestaron 100, se ejecutaron 95. Hubo un superávit de 5, pero suponga usted que 3 de esos 5 están comprometidos, digamos que para una inversión en equipo de cómputo. Lo cual, por cierto, es muy usual, o sea, es muy usual que queden compromisos de un año para el siguiente, sobre todo cuando se trata de inversiones en infraestructura y equipo.

Bueno, pero la Contraloría no permite usar esos 3 que quedaron comprometidos. Solo permitiría utilizar 1,9 ya que ese es el límite que arbitrariamente impone. Y eso bajo el supuesto de que TODO lo demás en la institución XYZ, queda congelado en su nivel de 2021.

A esta institución le quedan dos opciones: incumplir la regla y afrontar las consecuencias derivadas de una sanción de la Contraloría, o enfrentar una demanda judicial por incumplimiento de contrato con la empresa que iba a proveer el equipo de cómputo.

¿Qué opción le queda a esta y a las demás instituciones? Aplicar la estrategia de “coyol quebrado, coyol comido”, o sea, gastar en el día a día, olvidarse de planificar para el mediano y largo plazo, y, en especial, olvidarse de proyectos de inversión cuya plena ejecución demande varios años.

Más estúpido ¡¡¡¡Imposible!!!!

Compartido con SURCOS por el autor, publicado en su página de Facebook.

La Revolución Francesa en diversos movimientos sociales

Su repercusión desde el socialismo utópico hasta el movimiento feminista

23 SEPTIEMBRE 2021, 
Auguste Couder, Sesión inaugural de la Asamblea General, 5 de mayo de 1789

Con el socialismo utópico francés, particularmente, se constituyó una de las fuentes integrantes más importantes del socialismo científico, que influirá decididamente en el desarrollo del movimiento obrero europeo durante todo el siglo XIX y en la sociedad contemporánea del siglo XX. Tanto el utopismo de Saint Simón como el de Fourier nació de la propia Revolución francesa, de su observación durante los períodos de la Revolución, el Imperio y la Restauración Monárquica.

Durante este proceso la burguesía sustituyó la aristocracia feudal y las clases sociales a los estamentos del antiguo régimen, situación que se profundizó con el desarrollo industrial.

Para Saint Simón los regímenes sociales son una aplicación de un determinado sistema filosófico por lo que para implantar un sistema social nuevo debe establecerse el correspondiente sistema filosófico que lo justifique. Observó la división en clases de la sociedad y estableció el análisis de la misma por medio de leyes sociales y destacó la política como la ciencia de la producción.

Entre sus principales discípulos durante el siglo XIX están Bazard, Bucher, Bathélemy Prosper Enfantin, Benjamín Olinde Rodríguez, Chevalier, F. de Lesseps, quien construyó el Canal de Suez e intentó el de Panamá, Carnot y Leroux. Los sansimonianos criticaron fuertemente la propiedad y procuraron una evolución pacífica al nuevo orden social.

Fourier impulsó la idea que la sociedad que vivía era transitoria y que los valores de la Revolución francesa, «igualdad, libertad y fraternidad», solo tenían significado para un momento histórico determinado; también señaló que la sociedad humana se transformaba por los cambios que se sucedían en su economía y destacó que en las sociedades humanas había contradicciones insuperables pero posibles de armonizarse. Estableció incluso etapas de evolución de la sociedad humana en cuya última fase, la de la civilización, una de sus características era la de la «dominación del gobierno por los ricos y las rebeliones y revoluciones de los pobres».

Entre sus preocupaciones la mujer ocupó un lugar igual al hombre y vinculó su liberación e igualdad con la del hombre.

En Francia las ideas de Fourier trataron de plasmarse, con la escuela societaria, desde 1830 hasta 1850 y, en 1833, se había tratado de fundar un falansterio en Condé sur Vesgres.

Entre sus discípulos decimonónicos está Víctor Considérant. También a Emilio Zolá se le ha considerado como uno de sus más acérrimos seguidores. Algunas experiencias como esta trataron de desarrollarse en Estados Unidos, Bélgica, Argelia, Brasil. En Costa Rica en las primeras décadas del siglo XX, George Vidal, trató de impulsar una experiencia falansterial semejante, en la región de Puriscal, y, cuando se constituyó el Centro de Estudios Sociales Germinal, en 1909, en Costa Rica, tenían en su local una imagen de Zolá.

Los utopistas franceses junto con los ingleses constituyeron una fuerte corriente de opinión en el movimiento obrero y en los movimientos sociales europeos e internacionales, incluidos los movimientos cooperativistas y las vinculaciones que se impulsaron entre los intelectuales y el movimiento obrero, especialmente por la presencia de Roberto Owen en el movimiento utopista inglés.

Con el desarrollo de la Revolución industrial también surgieron las primeras organizaciones obreras y las primeras experiencias de lucha del proletariado y de los obreros fabriles.

Tuvieron como marco, desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta la primera mitad del XIX, a la Revolución francesa y el desarrollo de las distintas corrientes socialistas que, con ella, y resultado también del enciclopedismo, surgieron. Así, entre las primeras expresiones de luchas sucedieron las destrucciones de las máquinas, el ludismo, los incendios de fábricas, muy semejantes fueron los incendios de principios de siglo XX en el agro costarricense, el cartismo y la participación en movimientos políticos dirigidos por la burguesía.

El cartismo también promovió luchas políticas junto con las mejoras que solicitaban en las condiciones de trabajo. Entre las demandas políticas exigían el sufragio universal y secreto, igualdad de los distritos electorales, eliminación de los censos electorales y sueldo para los diputados. En esta lucha política incluso llegaron a plantear la lucha armada. Lograron algunas leyes importantes regulando el trabajo de niños y de mujeres.

A finales del siglo XIX en Costa Rica florecieron los Clubes Políticos de artesanos, trabajadores y obreros en los partidos oligárquicos, como una alternativa organizativa frente al Partido Independiente Demócrata de Félix Arcadio Montero, que en sus propósitos organizativos y lenguaje de tribuna evocaba planteamientos radicales y populistas, con hondo contenido clasista y muy cercano a los socialistas, llamando a organizarse en su partido a los «chaquetas, descalzos y descamisados», contra el «Olimpo y los levitas».

Los movimientos revolucionarios de principios de siglo XIX en los Balcanes; los de 1830 en Francia y el centro europeo, como los de 1848 son reflejo importante de las repercusiones de la Revolución francesa en Europa, en general, y del establecimiento de repúblicas burguesas.

En el caso concreto de Francia se evoca nuevamente el espíritu de 1789 y de 1793, que provocan la huida de Carlos X y el pronunciamiento de la Comisión Municipal de París, que reclama la abolición de la monarquía, un gobierno ejercido por mandatarios electos por la nación, la libertad de cultos, el establecimiento de una Guardia Nacional y que el Poder Ejecutivo lo ejerciera un presidente.

Estos movimientos en 1830 en Francia como en 1832 en Inglaterra enseñaron a los obreros la reivindicación de sus propias demandas.

En 1848 la Revolución Industrial se había desarrollado en Francia, Inglaterra, Bélgica, Suiza, en diversas regiones de Alemania (en la Renania, Westfalia, Berlín, Silesia y Bohemia). En este período se plantea alternativo al Tercer Estado en el Parlamento, el Cuarto Estado, compuesto por los asalariados que se nutría de una rica experiencia de lucha economicista por salarios y algunas por jornadas y mejores condiciones de trabajo.

La Revolución de 1848 en Francia hizo surgir organizaciones secretas de obreros socialistas y de burgueses liberales. En estas luchas destacan dirigentes como Alphonse Lamartine, Louis Blanc, Auguste Blanqui, Vidal, Etienne Cabet, Pedro José Proudhon, Lamennais y escritores como Víctor Hugo, Charles Baudelaire, George Sand, Michelet y Eugenio Sue, todos ellos conocidos en Costa Rica a finales del siglo XIX.

El 25 de febrero de 1848, con presión del Cuarto Estado, se proclamó la Segunda República francesa, que dio origen a una nueva jornada revolucionaria, que estableció el derecho al trabajo.

En el resto de Europa se habían producido movimientos y niveles organizativos significativos. Las luchas de la Asociación Patriótica Alemana, transformada en 1834 en la Liga de los Proscritos y, en 1836, luego de una escisión, hace surgir la Liga de los Justos, que en 1847 se pasó a denominar Liga de los Comunistas, para diferenciarse de la gran cantidad de organizaciones socialistas existentes; esta dirigida entre otros por Carlos Marx y Federico Engels, quienes redactaron su manifiesto inicial, conocido como El Manifiesto Comunista.

A partir de 1840 se dieron importantes movimientos organizativos y de lucha de la clase obrera en España e Italia.

Los acontecimientos de 1848 repercutieron en toda Europa: sublevaciones en Italia, Viena, en Hungría y Praga. A pesar de las derrotas políticas la clase obrera, en estos acontecimientos, había ganado en conciencia y en su fuerza organizativa. También se fortaleció el sentimiento de nación y se liquidó el feudalismo en Europa. Además del socialismo científico se desarrollaron en Europa, y luego en el resto del mundo, corrientes como el anarquismo o el comunismo libertario y el llamado socialismo cristiano.

Las revoluciones de 1847-1848 permitieron, finalmente sintetizar la experiencia de lucha del movimiento obrero y confirmó la necesidad del desarrollo de la teoría del socialismo científico.

La nueva Revolución social se afirmó como inevitable y se elaboraron las premisas objetivas y subjetivas de la Revolución. Se afirmó la necesidad de resolver por la vía revolucionaria las contradicciones clasistas de la sociedad, y se puso en evidencia la necesidad de construir un partido revolucionario para la clase obrera. Su ausencia se valoró como una de las causas que influyeron en las derrotas sufridas.

Otro elemento que se desarrolló en la teoría revolucionaria fue el estudio de períodos revolucionarios, de la base económica de la sociedad y del arte militar.

Los procesos revolucionarios de 1848 permitieron visualizar la victoria histórica de la clase obrera en un solo período revolucionario, sobrevalorándose el grado de madurez de la sociedad capitalista y minusvalorándose la complejidad del proceso revolucionario, que dependía de la especificidad del mismo.

En esta lucha de 1848 el movimiento obrero inició la lucha por la legislación del trabajo que entre otras demandas pedía reconocimiento del derecho a trabajar, creación de un Ministerio que atendiera los asuntos laborales, apertura de los Talleres nacionales para garantizar el derecho al trabajo.

El 26 de febrero de 1848 se lograron estas demandas como resultado de la acción obrera y, se ordenó, el 28 de febrero integrar una comisión para redactar la legislación social. De ella nacieron los Conseils de Prud’hommes, embriones de las actuales Juntas de Conciliación y Arbitraje, la contratación directa, la jornada de diez horas en París y de once en las Provincias, el reconocimiento del derecho de coalición, la libertad de asociación y de huelga, y el sufragio universal.

La reacción a estas conquistas no se hizo esperar: se cancelaron los Talleres Nacionales y el gobierno dictatorial de Louis Eugene Cavignac preparó el ascenso de Luis Bonaparte el 10 de diciembre, de este año, 1848, y se suprimieron las conquistas obreras; se elevó la jornada, se prohibió el derecho a la organización profesional y en sustitución del derecho al trabajo se impulsó un programa de asistencia y previsión social.

Organizativamente surgió la Asociación Internacional de Trabajadores, impulsada por Carlos Marx, conocida como Primera Internacional, en 1864, y a partir de allí un notable impulso a la organización internacional y local de los trabajadores.

Entre 1847 y 1900 se celebraron dos Congresos de la Liga de los Justos; dos Conferencias preparatorias de la Primera Internacional y siete Congresos de esta; seis Congresos y dos Conferencias de la fracción escisionista de la Internacional; dos Congresos internacionales socialistas; cinco Congresos de la Segunda Internacional y cinco Congresos de obreros de tipo corporativo.

La Revolución francesa y algunas de sus repercusiones en el movimiento feminista y sufragista

La sociedad que emergió con la Revolución francesa y con la Revolución industrial repercutió de modo notable en las relaciones familiares existentes.

De hecho, redujo la familia a unidades de padres e hijos. En estas se acentuó la exclusión de la mujer del trabajo, se fortaleció su dependencia del marido, se sometió a un trabajo servil, invisible, no remunerado y se le fortaleció el papel de reproductora de la fuerza de trabajo y se le disolvió socialmente.

De este modo, la revolución industrial facilitó la asociación de la mujer a la lucha social y la Revolución francesa lo hizo en su toma de conciencia. En este último aspecto con la enseñanza pública masiva se incorporó la mujer a la educación. La preocupación de la educación de la mujer en Costa Rica, prácticamente, se dio desde los primeros días de la vida independiente, en los gobiernos de nuestro primer jefe de Estado, de paso, educador, Juan Mora Fernández.

Entre 1789 y 1794 se fortalecieron los clubes femeninos que actuaron en el movimiento revolucionario y, se llegó a afirmar, cuando se promulgó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que como la mujer tenía derecho al cadalso también tenía derecho a la tribuna.

En la toma de la familia real, en el asalto al Ayuntamiento de París, y en la marcha sobre Versalles, tuvieron significativa participación las mujeres. En los días inmediatos al 15 de septiembre de 1821, bajo la presión de la independencia declarada en Chiapas, Ciudad Real y Tuxtla hubo movilizaciones de mujeres presionando en Guatemala por la Independencia.

En 1789 en Inglaterra Mary Wallstonecraft publicó la Vindicación de los derechos de la mujer. En los Estados Unidos entre 1775 y 1781 se dieron movimientos sufragistas. En la misma Francia, en 1791, Olympe de Gouges, redactó la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, que se presentó a la Asamblea Nacional el 28 de octubre de 1791.

Los movimientos revolucionarios de 1848 también revitalizaron el movimiento femenino. En julio de 1848, en Seneca Falls, en Estados Unidos, se logra la «declaración de sentimientos» en que las mujeres reclaman el derecho a administrar ganancias, tener bienes personales, el acceso a la enseñanza, el derecho al divorcio, la custodia de niños y el derecho al voto. En Costa Rica el derecho al divorcio se estableció en 1888, no como un resultado de luchas sociales, sino por iniciativa de los liberales que participaron en la Comisión Codificadora, que desde 1882 hasta 1888, revolucionaron y modernizaron la legislación nacional.

Por su parte, La Liga de los Justos resaltó el papel de la mujer y, en 1866, Carlos Marx pidió en el Congreso Internacional de Ginebra, de la Asociación Internacional de Trabajadores, que se abordara el problema de la mujer.

En 1869 en varios Estados de los Estados Unidos se logró el voto femenino. En Alemania la lucha de las mujeres había adquirido gran fuerza. En 1869 John Stuart Mills reclama el voto femenino y publica La subordinación de la mujer, al mismo tiempo que en Londres, Edimburgo y Manchester se creó la Unión Nacional y Social para el Sufragio Femenino.

Durante los días de la Comuna de París las mujeres jugaron relevante papel en las barricadas. En 1888 Auguste Bebel publica su libro La mujer y el socialismo, y en el II Congreso de la Internacional Clara Zetkin y Emma Iherer proclaman el derecho de la mujer a la igualdad en el trabajo.

La Comuna de París de 1871

La guerra franco prusiana de 1870 y la Comuna de París de 1871 marcan el inicio de un período histórico que se prolonga hasta la Revolución rusa de 1917.

Como resultado de la Batalla de Sedán, Luis Bonaparte, el emperador francés, fue hecho prisionero, y el 4 de septiembre de 1870 el pueblo parisino exigió la proclamación de la República.

El 17 de septiembre el ejército prusiano avanzó sobre París, por lo que el Gobierno Provisional integró batallones compuestos por obreros, artesanos y pequeños empleados.

El 26 de febrero de 1871 el gobierno de Thiers, por temor a los sectores populares y sus demandas firmó un tratado de paz con Alemania. Como resultado de este Tratado, Francia cedió la Alsacia y la Lorena a Alemania, además de pagarle 5 mil millones de francos. Esta situación provocó un gran malestar popular. Los problemas sociales se agudizaron y se fortalecieron ciertas políticas coercitivas que restringían derechos ciudadanos.

El 13 de marzo de 1871 se constituyó la Federación de la Guardia Nacional, muy ligada al movimiento obrero, y se eligió su Comité Central.

El 18 de marzo el gobierno de Louis Adolphe Thiers trató de desarmar la Guardia Nacional, lo cual provocó un estallido revolucionario en París, ciudad que rápidamente pasó a control del Comité Central, que hizo ondear la bandera roja en el Ayuntamiento. Así se constituyó el primer gobierno obrero en la historia y se intentó organizar un Estado de nuevo tipo.

El 26 de marzo se realizaron las elecciones universales al Consejo de la Comuna, la cual se proclamó el 28 de marzo. El 2 de abril la burguesía y los versalleses desataron la guerra civil.

La Comuna, entre las medidas más significativas que tomó, suprimió el Ejército regular y armó a los comuneros. El Consejo de la Comuna asumió tareas ejecutivas y legislativas, creó nuevas instituciones estatales entre ellas nuevos tribunales judiciales, sustituyó los representantes electos por sufragio universal y separó la Iglesia y el Estado.

Con la Comuna de París se proyecta al siglo XX una tradición de organización y lucha revolucionaria, heredada, fundamentalmente, en los partidos comunistas. El himno de los comuneros, conocido como «La Internacional», se asumió luego como himno del movimiento comunista internacional. El propio Vladimir Maiakovski, poeta y escritor ruso, en su largo poema a Lenin, recuerda a los comuneros como parte del proceso revolucionario ruso.

La Revolución francesa y el Primero de mayo

Como resultado de la lucha de los obreros norteamericanos de 1886, en la cual se paralizaron cerca de 5,000 establecimientos y entraron en huelga 340,000 trabajadores se logró la jornada de 8 horas, ese mismo día, para 125,000 huelguistas.

Este movimiento se realizó el 1º de mayo, día en que se discutían los contratos de trabajo. El 3 de mayo se produjo un acto terrorista por el cual culparon a varios dirigentes obreros y ocho de ellos fueron condenados a muerte. Su lucha y muerte no fue olvidada.

El propio movimiento obrero norteamericano reanudó la lucha por la jornada de ocho horas; así la Federación Americana del Trabajo en el Congreso de San Luis, de 1888, replanteó nuevamente la lucha por esta jornada y convocó a la preparación de nuevas huelgas para el día 1º de mayo de 1890.

En agosto de este mismo año, 1888, la Conferencia Internacional Corporativa de París exigió a los gobiernos firmar tratados y convenios sobre las condiciones de trabajo. También convocó a la realización de un Congreso Obrero Internacional en 1889, para lo cual se encargó al Partido Obrero Socialista Francés.

El Tercer Congreso de la Federación Nacional de Sindicatos y Grupos Corporativos, reunido en Bordeaux-Le Bouscat, el 28 de noviembre de 1888, también se sumó a la convocatoria de un Congreso Internacional en 1889.

Estas resoluciones se confirmaron en el Congreso de Troyes, en diciembre de 1888, lo cual se acompañó de manifestaciones en 60 ciudades de Francia.

La falta de entendimiento entre las organizaciones obreras hizo que se realizaran dos Congresos Obreros Internacionales en París: el primero, el de Burdeos, se llamó «allemanista» y se realizó en la calle Lancry del 15 al 20 de julio y; el segundo, se llevó a cabo en la Sala Petrelle, calle Rochechouart, el cual se llamó «marxista», con una representación internacional más amplia.

Ambos Congresos se pronunciaron sobre los mismos tópicos, pero el de la Sala Petrelle concretó la convocatoria y declaración de la huelga el 1º de mayo de 1890 para continuar la lucha por la jornada de ocho horas de trabajo; además estableció que debía declararse esta fecha perpetua, y celebrarse cada año, para lo cual la clase obrera internacional, en cada uno de los países, haría un balance de las luchas realizadas en el año transcurrido y elaboraría un plan de luchas para el año venidero.

Así el 1º de mayo surgió como un día internacional de lucha de la clase obrera internacional. Además, se asoció en la memoria de esta celebración el recuerdo permanente de quienes cayeron en la lucha de 1886, los llamados Mártires de Chicago.

En el caso de Costa Rica cuando se inició en 1913 la celebración de esta jornada de lucha, por parte del movimiento obrero costarricense, se asoció no solo a ese espíritu internacionalista, de organización y lucha, sino que también se unió, tal celebración, a la fecha patriótica de la rendición de William Walker, jefe de los filibusteros norteamericanos durante la guerra de 1856-1857.

En este sentido habría que mencionar también a don Pedro Bariller, ilustre ciudadano francés que prestó valiosos servicios militares a la Patria durante esta guerra.

Algunas repercusiones de la Revolución francesa en la educación y la cultura, y en Costa Rica

Otro elemento por el cual debe valorarse la Revolución francesa es por la trascendencia del movimiento iluminista y sus repercusiones en América.

Juan Jacobo Rousseau era conocido por los grandes dirigentes de la Revolución americana. De manera particular, en México, Miguel Hidalgo y José María Morelos le conocían. Y, en Costa Rica, el Pacto Social fundamental Interino de Costa Rica o Pacto de Concordia, de 1º de diciembre de 1821, nuestra primera Constitución, evoca el espíritu roussoniano del pacto social.

El iluminismo francés repercutió en nuestras primeras letras en la Casa de Enseñanza de Santo Tomás y en la propia Universidad de Santo Tomás. Dos de sus rectores el Dr. Nazario Toledo y el Lic. Nicolás Gallegos eran profundamente admiradores de este movimiento intelectual, así como del liberalismo y progresismo que ello produjo. Además, propulsaron el culto por la ilustración. Con ellos se estudió a René Descartes, Voltaire, Diderot, D’Alambert, Cabanis, Condillac, Desttut de Tracy, Montesquieu, Lacroix, Letronne, Constant, Tocqueville y muchos más. El inicio de los estudios filosóficos en Costa Rica, del empirismo y el racionalismo como el positivismo de Littré y Comte, en cierto modo a ellos se les debe. También se conoció a Ernest Renán y a Hipólito Taine, que procuraron fundir el pensamiento científico y filosófico. Así, la Universidad de Santo Tomás, afirmó Abelardo Bonilla, consolidó el civilismo sobre el militarismo.

No menos trascendente es el impulso a la educación popular que se nos trasmite desde la Asamblea Nacional de 1792, con la presencia de Condorcet, hasta Bayona; de esta a Cádiz y, de Cádiz a las Casas de Enseñanza en América, que como la de Santo Tomás en Costa Rica, impulsan el proceso de la educación del pueblo. Por ello en 1824 el Estado costarricense apoya decididamente esta institución y la educación de primeras letras se verá estimulada, así como los primeros pasos en la estructuración del proceso educativo.

El proyecto organizativo y educativo de Juan Antonio Condorcet proponía como una obligación del Estado la educación del pueblo, para todos sus ciudadanos. Señalaba que la educación debía ser general y gratuita en todos los niveles escolares, laica y para ambos sexos. Estableció la escuela primaria con 4 grados, obligados, las cuales debían construirse en poblaciones de 400 habitantes. En este nivel propició el aprendizaje de la escritura, la lectura, la gramática, la aritmética, la geometría; los oficios relacionados con la producción del país, nociones de cívica y de base moral y social del régimen. La escuela secundaria la concibió de tres grados orientada al estudio de matemáticas, ciencias naturales, comercio, ética y estudios sociales. En ellas señaló la necesidad de bibliotecas y las colecciones naturales como instrumentos artesanales y científicos del aprendizaje. También concibió los Institutos de enseñanza media en cinco grados especializados por profesiones como la mecánica, la agricultura, la milicia, la obstetricia y la veterinaria y los Liceos como centros de educación superior en lugar de las universidades escolásticas.

Más tarde repercutirán en el desarrollo de la educación las leyes francesas que en este campo responden, además de Condorcet, a los nombres de Guizot, Fortoul, Duruy, Simón y Ferry las cuales reencarnan en nuestros grandes educadores como Mauro Fernández y Miguel Obregón Lizano.

En el campo educativo la reforma de 1886 fue el resultado del impacto de Francia. Dijo don Luis Felipe González Flores, que como España fue Francia, de las naciones europeas, la que más influyó en la cultura nacional, llegando a afirmar que Francia realizó durante el siglo XIX, una verdadera conquista intelectual.

La presencia de franceses en el país como Adolfo Marie, durante la década que inició en 1850, con la presencia de científicos, como Lucien Platt, quien enseñó las ciencias físicas y, de Eugenio Durrewelle, físico y químico. También habría que considerar aquellos que iniciaron la enseñanza del idioma francés en nuestro medio como Antonino de Barruel, Esteban Huard, Annete Sicre.

Más tarde, también bajo influjo de la escuela francesa, se impulsaron, en Costa Rica, instituciones de apoyo material y social a los escolares, bajo el nombre de Instituciones Circunescolares, a las cuales pertenecieron «El Abrigo de los Niños», «La copa de leche», «El pedazo de pan» y las «Ligas de Bondad», como refiere González Flores.

También se llevó a cabo la fundación de bibliotecas escolares, por el impulso de don Miguel Obregón al estilo de las que en Francia llevó a cabo el ministro Rouland. Igual iniciativa impulsó don Miguel Obregón con el Museo Pedagógico y las Cajas de Ahorro Escolar, que más tarde, con la Escuela Normal también recibieron el apoyo de don Joaquín García Monge. Otra influencia educativa francesa fue la educación de adultos, las bibliotecas populares, la instrucción gratuita, obligatoria y laica, lo cual repercutió en la Ley General de Enseñanza de 1886.

También se nota su repercusión en la organización de los establecimientos de enseñanza secundaria: el Instituto Nacional, el Instituto Universitario, el Liceo de Costa Rica y el Colegio de Señoritas.

La penetración de libros, en Costa Rica, inmediatamente después de la Independencia como El Contrato Social de Rousseau, El Espíritu de las Leyes de Montesquieu, La Lógica de Condillac, El Libro del Pueblo de Lamennais, La Inteligencia y la filosofía del Arte, de Taine, El Porvenir de la Ciencia y Estudios de Historia Religiosa de Renan, Curso de Filosofía Positiva y Sistema de Política Positiva de Comte; más tarde otros como los de Fustel de Coulanges y Fouillé, muestran, el influjo libertario y republicano de los nuevos tiempos y los aires frescos de la Revolución francesa y el impacto de sus primeros embajadores ideológicos y culturales en el curso de la formación idiosincrática costarricense.

La Universidad de Santo Tomás fue adalid de este espíritu liberal. Máximo Jerez y Antonio Zambrana, fueron agitadores de estas nuevas ideas, en la formación de importantes generaciones de jóvenes y hombres que durante la segunda mitad del siglo pasado empezaron a destacar en el orden público costarricense, los cuales se formaron bajo su ala protectora y sus aulas.

Con la penetración de libros también habría que mencionar el desarrollo de las bibliotecas. Tampoco casualmente se asocia a este esfuerzo la distinguida figura del educador Miguel Obregón Lizano, a quien se le deben la Biblioteca Nacional, la de Alajuela, la de Cartago y la de Heredia, quien además fue el primer bibliotecario de la Universidad de Santo Tomás, inaugurada esta Biblioteca un quince de septiembre de 1884, día que se celebraba la Independencia de Centroamérica. Más aún, cuando fundó la Biblioteca de Alajuela lo hizo el 14 de julio de 1889, el día del centenario de la toma de la Bastilla.

La creación de la Universidad de Costa Rica, por el Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia se hizo justamente un 26 de agosto, coincidente con la fecha de la Promulgación de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

La bandera nacional actual, nuestro símbolo patrio mayor, se hizo en 1848 tomando por referencia a la bandera de Francia, nosotros con los colores colocados en franjas horizontales y la de Francia en verticales.

Cuando se inauguró la Biblioteca de la Universidad de Santo Tomás, el entonces ministro de Instrucción Pública, el Benemérito Dr. José María Castro Madriz, lanzó «el grito que se arrancaba de su pecho de gran patriota: ‘Viva la Republica’».

Y, agregó: «Sí, la República iba a vivir en las universidades silenciosas que son las buenas bibliotecas, focos de luz y cultura, maestras de los hombres y de los pueblos» y, como agregó, don Miguel Obregón, «termómetros que miden el mayor o menor adelanto de los pueblos».

Por ello dos fechas para inaugurar bibliotecas, la de Independencia patria y la toma de la Bastilla.

Tampoco de modo casual el libro de don Miguel Obregón sobre Nociones de Geografía de Costa Rica, se editó en París en 1889 y se agregó luego a la Geografía de Henry Lemonier y Franz Schrader.

No menos significativa ha sido la repercusión del llamado Código Napoleónico, el Código Civil de 1804, en la formación del pensamiento jurídico y de las instituciones legales costarricenses, como en su mentalidad jurisprudencial.

Usualmente se piensa en la legislación civil napoleónica, sin embargo, hay que considerar también la legislación comercial y penal como la respectiva de procedimientos, tanto civiles como penales.

La codificación napoleónica unificó legislativamente y consolidó las conquistas de la Revolución y estableció las nuevas bases jurídicas de las relaciones privadas de la moderna sociedad capitalista.

La codificación napoleónica se proyectó a los países de la Europa central como a todos los países del continente americano, donde la llegaron casi a copiar textualmente, al Quebec canadiense y a la Luisiana estadounidense, donde hoy continúa teniendo vigencia.

Paralelismo histórico con Napoleón, en esta magna obra codificadora, la podemos encontrar en el jefe de Estado Braulio Carrillo Colina, con la promulgación, en 1841, de su Código General, que marcó no solo el sello de la definitiva independencia de España sino la estructuración del Estado costarricense.

La «dictadura» que procuró desarrollar cuando impulsó su continuidad en el poder no es menos comparable que con el bonapartismo que condujo al Imperio Napoleónico.

La influencia francesa en este Código de Carrillo quizá se aprecia mejor en la parte del Derecho Civil y no será sino hasta el último tercio del siglo XIX cuando penetra con fuerza el influjo del Derecho Penal francés en nuestro medio y se fortalece más aún en el Derecho Civil.

Ya en el siglo XX será el Dr. Guillermo Padilla Castro quien marque este influjo en el derecho penal costarricense.

Finalmente, la Escuela de Derecho, de la Universidad de Costa Rica, desde 1969 ha logrado la capacitación de gran cantidad de profesionales destacados en las diversas ramas del Derecho en Francia.

Cuando en 1943 se preparó la promulgación del Código de Trabajo, Enrique Benavides Chaverri, en una serie de artículos de comentarios sobre el Código de Trabajo, dedicó uno al «Derecho del Trabajo y la Revolución francesa». En él destacó que la Revolución francesa acabó con el trabajo de las ciudades medievales, las antiguas corporaciones y su minuciosa legislación. Destacó, también, que la Revolución «liberó» al trabajador para disponer sobre sí mismo como persona y estableció la libertad para fijar con el patrono las condiciones de su trabajo. Indicó, además, que el Estado en esta relación se abstuvo de intervenir limitándose a garantizar a cada individuo el ejercicio de los derechos consagrados en la Constitución y las Leyes. Luego recordó la Ley de Chapelier, los artículos del Código Civil sobre el arrendamiento de mano de obra, la ley de policía y las prohibiciones penales relativas a la asociación como parte del derecho obrero francés.

Las libertades que, particularmente, desde la Constitución de 1824 se consagraron en los textos constitucionales fueron el acicate fundamental para desarrollar el país por los cauces de la reforma y el pensamiento liberal; del progreso material, cultural y social, así como para exaltar las virtudes ciudadanas y las libertades fundamentales del hombre costarricense, lo cual culminó con la obra de don Ricardo Jiménez, en 1888, llamada Curso de Instrucción Cívica para uso de las Escuelas de Costa Rica, así como con el despliegue de la República Liberal a partir de estos años y del movimiento codificador que acababa de cerrarse en 1888.

Con ánimo de fortalecer el espíritu cívico nacional propuso, don Miguel Obregón Lizano, en una ocasión, imitar la experiencia francesa de premiar a los niños escolares con estampas de nuestros prohombres públicos e «insignes patriotas centroamericanos».

También habría que decir que en otras manifestaciones de nuestra cultura se aprecia el influjo de la Revolución y la cultura francesa que ella generó.

En la literatura y el dramatismo literario de finales del siglo XIX, en las obras de Alejandro Alvarado Quirós, Rafael Ángel Troyo, José Fabio Garnier y Francisco Soler, se aprecia este influjo. No de modo tan casual en 1869, se reprodujo en la Imprenta Nacional la novela Dannae, de Adolfo Gramnier de Cassagnac, dedicada a Chateaubriand; se reprodujeron cuentos de Maupassant y del Grupo de Medan, por Baudrit y Alvarado Quirós.

En el caso de Alejandro Alvarado Quirós, Primer Rector de la Universidad de Costa Rica, destacado hombre público y antiimperialista, con su ensayo sobre La Democracia expone el sentido del progreso generado por el espíritu.

El caso extremo de nuestros literatos quizá lo fue Alfredo Castro quien sus obras dramáticas las escribía primero en francés y luego las traducía, por cuanto encontraba en el idioma francés mayor expresión y libertad literaria.

En el campo científico se encuentran, por citar dos destacados intelectuales costarricenses con profunda huella francesa, a Elías Jiménez Rojas y a nuestro gran sabio Clorito Picado; Jiménez Rojas con vínculo y simpatía importante con el socialismo francés de Jean Jaurez y también con el pensamiento anarquista de Kropotkin, con quien llegó a tener correspondencia.

Tampoco, casualmente, en Costa Rica, el Centro de Estudios Germinal, en los primeros años del siglo XX, alimentó el culto y admiración por los hermanos Eliseo y Elie Reclus, teniendo en su salón principal la foto de Eliseo, el gran geógrafo, del mismo modo que en las sociedades teosóficas y sectores cultos se leía a Camille Flammarión. También tenía el Centro Germinal una foto de Emilio Zolá, furierista connotado y cuya literatura pesaba en el mundo intelectual costarricense.

La propia denominación de Germinal evoca a la Revolución francesa, que asocia, dicho nombre, con las insurrecciones de la primavera de 1795, de Germinal y Pradial, las cuales se consideran las últimas acciones de las masas obreras de las barriadas populares de París, cuando carecían de apoyo de la burguesía e incluso de la pequeña burguesía, insurrecciones que se expresaron como un movimiento contra «los ricos», los comerciantes, los acaparadores, los especuladores y en cierto modo contra la misma Convención Nacional. Fue un esfuerzo final de la clase obrera por influir decididamente en el camino ulterior de la Revolución francesa, para acabar, además, con los termidorianos, tras la caída de Robespierre, desde el 28 de julio de 1794 hasta el 26 de octubre de 1795, y servir a los intereses de los montañeses, desde 1792 hasta 1795, cuando también fueron sacados de la Convención Nacional, por lo que tuvo un carácter de lucha de desposeídos contra poseedores.

En el Germinal francés tuvieron importante papel las mujeres y en el Germinal costarricense lo tuvo Carmen Lyra, quien también se nutrió de la educación francesa y se incorporaba decididamente a las luchas populares de esos años, a principios del siglo XX.

También se podría decir que la Revolución francesa repercutió en los primeros comunistas del país. En las primeras lecturas y estudios de quienes llegaron a fundar este Partido Comunista estaban los escritos de Babeuf y su Manifiesto de los Iguales, las enseñanzas de Germinal y Pradial del francés revolucionario de 1795, La Guerra Civil en Francia de Marx, sobre las jornadas revolucionarias de 1848, las experiencias de la Comuna de París. Llegaron a considerar, según ha contado Arnoldo Ferreto, uno de sus dirigentes históricos, que la dictadura jacobina, para ellos, fue el momento más importante de la Revolución francesa.

Finalmente hay un influjo significativo en nuestros símbolos patrios. Sobre los colores de nuestra bandera y pabellón nacional, cuando se elaboró, se refiere que expresamente se inspiraron en los colores de la bandera francesa.

La primera impresión de la música del himno nacional se realizó en Francia, dedicada esa primera edición al francés G. Lafond, quien también hizo estudios sobre diversas regiones de nuestro país con un marcado interés de realizar una obra canalera, especialmente en la región transístmica fronteriza de Costa rica y Panamá, a mediados del siglo XIX.

También hay influencia en la elaboración de los monumentos patrióticos de Juan Santamaría y el Monumento Nacional, conmemorativos de la Campaña de 1856 que se encargaron a artistas franceses, quienes vincularon en ellos parte de la tradición popular y libertaria francesa: el gorro frigio, símbolo de la libertad, el combatiente popular, las mujeres republicanas.

Reflexionar sobre la Revolución francesa es entonces pensar en nuestra realidad histórica, social y concreta, desde la lucha por la Independencia, no solo en lo que la Revolución se proyectó a nuestro medio sino también en cuanto a lo que aún falte por revolucionar.

Hacer un alto en el camino para retomar la gesta independentista, de hace 200 años, nos obliga a pensar en la revolución de hoy, en valorar si el proceso independentista está acabado o sigue inacabado, por las demandas de los pueblos del continente, con las cadenas del atraso social, de la marginación y exclusión, con la brecha social cada vez más amplia, con la acumulación de riqueza en cada vez menos manos y la de pobreza de manera más amplia, que coloca a las mayorías sociales bajo formas opresivas de dominación y alejadas de la democracia real y efectiva, alejadas de la felicidad del pueblo que se procuraba con los movimientos revolucionarios independentistas, por lo que aún es necesario seguir luchando por profundizar la verdadera independencia, la liberación nacional y el progreso social; por la más y mejor democracia, por el respeto, fortalecimiento y ampliación de los Derechos Humanos fundamentales y las Libertades del Hombre y el Ciudadano.

En cada una de estas luchas está presente lo mejor de la tradición revolucionaria francesa y el porvenir de la humanidad.

Si la Revolución francesa marcó el fin de la aristocracia feudal y el inicio del sistema burgués capitalista contemporáneo, también produjo los embriones de las nuevas exigencias sociales, por cuanto la Libertad por sí sola no restablece el equilibrio social.

Los fundamentos de la Revolución se asentaron en los principios educativos del nuevo orden, en la instrucción pública y en la difusión del conocimiento necesario para la formación de un espíritu cívico.

Hija de la Ilustración la Revolución francesa produce la igualdad, la libertad y la soberanía popular e «hija del entusiasmo popular, produce la fraternidad y la esperanza en la regeneración de la humanidad».

1789 fue un momento de la lucha por la liberación del hombre. Posibilitó la razón para continuar la emancipación de todos los hombres. Por ello siempre la Revolución está viva como lo es temida.

Siguen siendo válidas las palabras del revolucionario norteamericano Tomás Paine, cuando afirmó, con el triunfo de la Independencia de las colonias británicas: «Puesto que las Revoluciones han comenzado, han de continuar».

(Segunda parte de la conferencia dada el jueves 29 de julio del 2021 en el ciclo de actividades y conferencias «Camino a la Celebración de la Independencia de Centroamérica», organizadas por la Biblioteca Nacional, la Cátedra Enrique Macaya, de la Escuela de Estudios Generales de la Universidad de Costa Rica, y el Instituto de Estudios en Democracia del Tribunal Supremo de Elecciones).

 

Publicado el 23 de setiembre de 2021 en https://wsimag.com/es/cultura/67066-la-revolucion-francesa-en-diversos-movimientos-sociales

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