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¡¡¡ FELIZ AÑO NUEVO !!!: Carta de amor, solidaridad, constancia e integridad

31 de diciembre de 2020

Espero que todos, ellas y ellos, coincidan conmigo. El año 2020, es un calendario que no fue. Han sido 365 días de miedos, silencios, resiliencias múltiples. En las ventanas del alma de esos ojos migrantes, hambrientos, rostros sin maquillaje, manos sin autógrafos; en la desnudez de las cuentas cotidianas, encontré los motivos para escribirme, para contarles a ustedes de como el silencio sí tiene rostro.

Quisiéramos unas navidades y un Año nuevo espléndido, sin que nos agobien los cansancios del otro que fenece, sus pesadas carencias y nostalgias, o ese inventario de ausencias de amor tatuadas en el alma; pero no nos es posible.

En los vidrios y puertas, de esas casas imaginadas, salta el dolor en forma de llanto. No se puede ser feliz en la asertividad del temor, en la certidumbre de la ausencia. Por eso el devenir del Año Nuevo, no es un simple juego de luces y cenas. La convivencia no nace del desprecio, de no reconocer al otro, porque lo más parecido al odio, es la indiferencia. Nos encerramos sin el reparo que esta noche algún desconocido puede venir a tocar nuestras paredes de cemento.

La solidaridad, por el contrario, forma parte del abanico que da mejor sentido a la vida. Solidaridad y amor son palabras siamesas, se necesitan una a la otra, como necesitamos en la convivencia diaria del abrazo de la otra persona.

El sueño, de la añoranza, no del descanso, exige de una casa, un cuarto, cuatro cartones o un plástico. En todo sueño se apuesta un poco de perseverancia y constancia, como componentes básicos que forman la sustancia de las relaciones de una humanidad más integral, lo contrario es fomentar la expectativa del absurdo.

La duda de lo viejo se nos queda en las manos. La inseguridad de la diferencia hace el otro tanto. Se nos arremolinan en la garganta las discusiones inconclusas, los deseos que escaparon al primer devaneo de la exigencia. El inventario de los intentos nos deja una carga pesada que nos es imposible sacudirla en el plazo que media del 31 al 1. Es cierto que el mundo entra en una frecuencia diferente, particular; pero de nuevo nos damos cuenta que el tiempo nos gana, que no dimensionamos el argumento de nuestros deseos en el marco de esos 365 días que se avecinan. Así, la felicidad sigue siendo una apuesta en el azar de los horóscopos que nos esperan.

Curiosamente, pese a cualquier circunstancia, el aire queda surcado por los buenos deseos, se posibilita que las magras experiencias descansen sentadas en los viejos anaqueles e imaginamos un nuevo calendario, diferente, íntegro, próspero, aun sabiendo que lo viejo del sistema y su perversidad no cambiará ni siquiera un palmo. Se reiterarán frases como la siguiente:

“Feliz Año Nuevo, que venga cargado con nuevas oportunidades, buena salud, paz y prosperidad o más mágico cuando se dice: “Feliz Año Nuevo para mis familiares, parientes, amigos y conocidos, que el Año Nuevo que se va les abra las puertas de la salud, trabajo, amor y mucha prosperidad”.

Pero la fecha es bellamente tramposa. El olor a ciprés nos deja la sensación de una piel distante como la del recorrido que hacen las coníferas, para llegar hasta nuestros hogares o las luces suaves que cuelgan en las paredes, son el recuerdo de unos pequeños ojos de un rostro tierno, que nos miró en algún momento del año que dejamos.

El tiempo finalmente es circular, estático, cambiante, tridimensional, mágico. Nos consume en su metáfora y somos nosotros y ellas, las que apuntamos una página más a nuestra existencia.

Compartamos, sin embargo, cuatro palabras: amor, solidaridad, constancia e integridad. Tal vez en la grafía de esos cuatro duendes, hadas o brujas, esté la simpleza de hacer de nuestro almanaque, un nuevo juego de luces.

LEÓN TRIBA

Manuel Mora Valverde. Facetas de su vida y sus luchas

Intervención de Vladimir de la Cruz en el funeral de Manuel Mora Valverde, quien falleció el 29 de diciembre de 1994. La transcripción del discurso fue publicada en febrero de 1995 en la Revista Reflexiones, de la Facultad de Ciencia Sociales de la Universidad de Cota Rica, Nº 31. SURCOS comparte el texto enviado a nuestra redacción por el autor.

Vladimir de la Cruz

La vida de Manuel Mora está íntimamente ligada a la historia nacional de los últimos setenta años. Su obra, su lucha revolucionaria, fue la Revolución Social, la lucha por transformar este país, por desarrollarlo hacia una sociedad más justa, más próspera, más democrática, más igualitaria.

La actividad política Manuel la inicia siendo un joven estudiante en la década del 20, década en la cual hereda las mejores tradiciones antiimperialistas, obreras y nacionales de lucha del pueblo costarricense.

En cuanto a las luchas antiimperialistas, desarrolladas desde principios de siglo, la segunda mitad de esta década fue rica. La Sección costarricense del APRA, en la cual estaba Carmen Lira, Luisa González y Gonzalo González; La Liga Cívica Juan Rafael Mora, en la que participaban Alejandro Alvarado Quirós y Ricardo Fournier crearon una conciencia sobre la defensa de los recursos y de la soberanía nacionales. Así Manuel impulsa también la Sección costarricense de la Liga Antiimperialista de las Américas, organización que se suma a esas tradiciones haciéndola un instrumento importante de lucha orientada a salvaguardar la identidad nacional de América Latina, cuando el continente era presa de constantes intervenciones norteamericanas, como la que sufría entonces Nicaragua que dio origen a la gesta heroica de Augusto César Sandino, en 1927.

Su activismo estudiantil lo continuó aún ya fundado su Partido Comunista, cuando en 1933, en San José, encabezó la delegación costarricense del II Congreso Iberoamericano de Estudiantes.

En cuanto a las luchas populares y la experiencia organizativa del movimiento obrero, hereda la lucha que se remonta al movimiento popular de Félix Arcadio Montero, a finales del siglo pasado; a las luchas políticas de Dr. Aniceto Montero, organizador y divulgador del pensamiento socialista en el país a principios de los veintes, a las luchas populares del General Volio y su Partido Reformista, a la presencia y luchas de la organizaciones sindicales que desde 1901 llegan constituir la Confederación General de Trabajadores de 1913 y, al disolverse ésta para dar origen al Partido Reformista, a la Confederación Obrera Costarricense o Nacional, desde 1923 hasta 1928. En 1928, se constituye la Unión General de Trabajadores la más importante organización obrera de esos años y de la década del 30, en la cual había dirigentes obreros como Gonzalo Montero Berry, Fabián Soto, Abel Dobles. Igualmente hereda una tradición de luchas huelguísticas impulsadas desde el siglo pasado.

Hereda también una rica tradición de organización política, partidos de la clase trabajadora, el partido de Obreros y Artesanos (1886), el Independiente Demócrata (1893-98), los Partidos Obreros de Limón, San José y Grecia (1913), el Partido Socialista de Costa Rica (1919-20), el Partido Reformista (del período 1923-28), el Partido Alianza de Obreros y Campesinos (1930).

Se ligó a la creación de la Asociación Revolucionaria de Cultura Obrera y poco tiempo después, en junio de 1931, fundó el Partido Comunista de Costa Rica, destacándose Manuel, desde entonces, no solo como organizador y luchador político. Desde entonces su Partido Comunista es la institución de mayor trayectoria política que tiene el país, apenas seguido en edad por el Partido Liberación Nacional que se acerca a los 45 años.

En su lucha política impulsó la organización de periódicos, entre ellos La Revolución (1929-31), Trabajo (1931-48), Adelante (1953-1961) y Libertad (1961-1993), en los cuales tuvo presencia constante. Fue articulista en otros medios, incluso durante el período de lucha clandestina en el que utilizaba seudónimos para escribir como Eladio Jara. El periódico para Manuel era un vehículo de educación política, de agitación y debate, de organización y movilización de lucha social.

Los acontecimientos internos como la situación internacional de la década del 30 permitieron el desarrollo político de Manuel y su Partido. Fueron años de grandes huelgas como las del 34, la bananera, la de zapateros y la de cogedores de café, de movilizaciones de desocupados de la crisis del 30, de las primeras luchas políticas por la legalidad electoral de su Partido, años de desarrollo de las luchas campesinas, donde fue asesinado Herminio Alfaro en Barba de Heredia y gran cantidad de luchas que permitieron desarrollar más la organización de obreros, trabajadores y campesinos. Fueron los años que realzaron la figura parlamentaria y la oratoria política de Manuel, diputado continuo desde 1934 hasta 1948.

Fueron años también en que se vinculó a tareas se solidaridad internacional en la lucha contra la posibilidad de la segunda guerra mundial, contra el ascenso del fascismo y nazismo en Europa, por la República Española (1930-1936) y en defensa de ella durante la guerra civil española (1936-1939). Fueron años de duras dictaduras centroamericanas lo que lo llevó a las luchas por la democratización de centroamericana apoyando las luchas contra los dictadores Hernández Martínez, Ubico, Carías, también de solidaridad contra la dictadura de Juan Vicente Gómez en Venezuela y otras más.

Fortaleció en esta década la organización obrera y campesina en el Valle Central provocando que en 1938 se impulsara bajo la dirección de su partido el Comité Sindical de Enlace (1938-1942) y la Unión Nacional Campesina (1938-1942), instituciones que dieron las principales luchas por la consecución de las garantías sociales y el Código de Trabajo, unidas en 1942-43 bajo el nombre de Comité Nacional Sindical de Enlace, que en 1943 se disolvió para dar paso a la Confederación de Trabajadores de Costa Rica (CTCR 1943-1948), organización que inicialmente representó a los trabajadores en la Junta Directiva de la CCSS. Más tarde, en 1945, se incorporó a dicha Junta la Confederación Costarricense de Trabajadores Rerum Novarum con el padre Benjamín Núñez. A la CTCR le tocó desarrollar las grandes movilizaciones para consolidar las reformas sociales.

En este período, dio importantes luchas por la legalidad electoral de su Partido, que tuvo que participar en los procesos electorales con el nombre de Bloque de Obreros y Campesinos (1934-1942), porque con el nombre de Partido Comunista, no se le permitía. Durante el gobierno de León Cortés (1936-40) su organización fue bastante reprimida y hasta le anularon el nombramiento de diputado del poeta Carlos Luis Sáenz. En estos años fue recibido con honores por el Congreso de la República de México.

Desde 1934 hasta 1948 fue diputado ininterrumpidamente, destacándose como gran parlamentario y orador político. En 1937 se graduó de abogado, profesión que desempeñó junto a su actividad política. Otros parlamentarios de su Partido fueron Efraín Jiménez Guerrero, Alfredo Picado Saénz, Jaime Cerdas Mora, Luis Carballo Corrales, Carlos Luis Fallas, Víctor Cordero. La actividad político-parlamentaria Manuel la convirtió en escuela de educación obrera y de lucha social. Sus proyectos de ley estuvieron siempre asociados a la movilización de sectores sociales en su apoyo y a la organización para lograrlos. El parlamento lo convirtió también en una tribuna de agitación, de movilización y de organización, en una escuela de acción revolucionaria.

Durante la década del 30 la lucha contra el ascenso del fascismo y el nazismo en Europa, por la República Española y durante la Guerra Civil de España, Manuel y su gente estuvieron ligados no solo en actos de solidaridad y creando organizaciones como Socorro Rojo Internacional, especie de Cruz Roja de los comunistas, desde Costa Rica, sino en los propios campos de batalla con la presencia de Adolfo Braña y Rafael Ángel Llubere, militantes de su organización que habían sido expulsados del país y que se integraron al combate por la República Española y contra el fascismo y el nazismo en tierras europeas. En esta lucha también estuvo Vicente Sáenz, extraordinario costarricense, quien fue luego guía espiritual de don Pepe Figueres en su exilio en México del año 42 y 43.

En 1935 su partido se hizo representar en el VII Congreso de la Internacional Comunista, celebrado en Moscú con el dirigente obrero Rodolfo Guzmán, año en que también participaron con Arnoldo Ferreto en la Conferencia de la Habana de partidos comunistas de América Latina.

En el 39, ante la amenaza de derogar las leyes liberales se produce la primera alianza táctico electoral importante del Partido Comunista y de Manuel con otros sectores políticos nacionales encabezados por don Ricardo Jiménez, que dio origen al Partido Alianza Democrática Nacional, del que era su Secretario de Organización. Fue un cambio de táctica de don Manuel, pero no de principios porque Manuel Mora Valverde nunca dejó sus principios ni nunca renunció a sus ideas. La violenta campaña electoral hizo que don Ricardo se retirara y a las elecciones del 39 solo se presentaran tres partidos, entre ellos el de Manuel postulándolo como candidato a la Presidencia, elección que ganó el Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, inicialmente combatido por el movimiento obrero y popular y por los comunistas por el apoyo de la oligarquía conservadora que tenía.

La guerra mundial avanzó. Las condiciones internacionales también empezaron a modificarse. La crisis económico social se cernía sobre gran cantidad de países del mundo y de aquellos que como el nuestro dependían del comercio con Europa. Así desarrolló un Plan para salir de la crisis de guerra, que contenía en esencia, los elementos básicos de las garantías sociales y de la legislación social. Pero también empezó a definir con inteligencia las relaciones de nuestro país en el contexto de la guerra mundial y de las relaciones con Estados Unidos en ese período.

La década del 40 inició así con la Guerra Mundial, en el campo internacional; con el ascenso del Dr. Calderón Guardia a la presidencia de la República y de Monseñor Sanabria, a la jefatura de la Iglesia, ambos hombres sensibles y talentosos que en el plano nacional, como Manuel, representaban fuerzas sociales importantes.

Fue en la segunda parte de la Administración Calderón Guardia, luego del ataque japonés a Pearl Harbor y la incorporación de los Estados Unidos a la guerra mundial, que se crearon las condiciones internacionales favorables para se produjera una nueva alianza política y social a partir de 1942 y 43 que culmina con la promulgación de la Garantías Sociales y el Código de Trabajo, sumándose a las reformas de seguridad social y educativas del país, ya planteadas e iniciadas en la administración Calderón Guardia.

Como resultado de esta alianza el Partido Comunista cambió de nombre a Vanguardia Popular, Manuel reconoció que la reforma social que se impulsaba bajo esta alianza tenía fundamentos socialcristianos y la Iglesia Católica en boca de su Arzobispo manifestó que los católicos podían ingresar a la organización Vanguardia Popular “sin cargo de conciencia alguna”.

La guerra permitió también a Manuel fortalecer su lucha contra el fascismo mundial. Junto con costarricenses como Fernando Valverde Vega, Francisco Orlich Bolmarcich, Manuel Picado Chacón impulsó el Comité Antinazi de Costa Rica, que importante papel desempeñó en esos años complejos, de profunda agudización de las contradicciones sociales.

A nivel latinoamericano, durante este período, su partido participó en la gestación de la Confederación de Trabajadores de América Latina (CTAL), por medio de Arnoldo Ferreto, quien junto a Jaime Cerdas desarrollaban importantes luchas con el campesinado y los trabajadores nacionales y de colonización agrícola en la periferia del Valle Central.

Los años de la alianza con Calderón y Sanabria, con el gobierno y la Iglesia, permitieron la promulgación de la legislación social y la materialización de las principales instituciones sociales del país. Fueron años de lucha también por la ley de inquilinato, por la llamada ley de parásitos o precaristas, por las casas baratas, por protección a los campesinos, por la seguridad social, por comida barata etc.

El país ya ha rendido homenaje a dos de esos costarricenses, al llevar sus nombres dos instituciones hospitalarias, el Hospital Calderón Guardia y el Hospital Monseñor Sanabria. El nombre de Manuel Mora debe ligarse igualmente a una de las dos instituciones hospitalarias que están por crearse, el Hospital de trasplantes o el Hospital oncológico. En la administración Calderón Fournier (1990-94) importante monumento se hizo para conmemorar el 50 aniversario de la aprobación de las Garantías Sociales. El gobierno de don Jose María Figueres (1994-98) ha elaborado el proyecto para que a ese conjunto escultórico, de la rotonda del Zapote, se le agreguen las figuras de Manuel Mora y de Monseñor Sanabria.

Los años que siguieron a la reforma social, fueron tensos, agitados, violentos. A favor de la legislación social y en contra de ella, a favor de la defensa del sufragio y de la pureza electoral se enmarcaron las luchas políticas de la población costarricense, de los años siguientes, polarizándose cada vez más hasta culminar en los acontecimientos que todos, de distinta forma conocemos, en la guerra civil o el movimiento armado de marzo y abril de 1948, el enfrentamiento entre costarricenses que abanderados de reforma social, de defensa del Código de Trabajo, de la seguridad social y las garantías sociales o de pureza electoral se enfrentaron.

Fueron años de intensa actividad opositora al gobierno de Calderón Guardia, que en su segunda mitad tuvo el apoyo de los comunistas. Fueron los años contra los intentos del gobierno de impulsar una ley electoral orientada a favorecer el fraude, ley contra la que el propio Manuel Mora estuvo en contra. Y fueron los años en que la alianza política con el calderonismo culminó en la creación del bloque electoral denominado Bloque de la Victoria, que llevó a Teodoro Picado a la Presidencia y a Manuel a ser jefe ocasional de la bancada de diputados no solo de su partido sino también del gobierno.

Durante estos años, de la segunda guerra mundial, el Partido Comunista con Manuel al frente estuvieron de acuerdo en dejar de lado, tácticamente, la lucha por la dictadura del proletariado y la lucha de clases, convocando a la colaboración de clases y de los distintos sectores sociales del país para enfrentar patriótica y unitariamente los principales problemas nacionales. Pasada la guerra mundial se desarrolló internacionalmente la guerra fría cuyos elementos esenciales los introdujo en Costa Rica Otilio Ulate en ese mismo tiempo, desde las páginas de su periódico El Diario de Costa Rica.

Bajo el gobierno de Picado la tensión aumentó y la violencia contra los comunistas y el propio Manuel se exacerbó. Atentados contra él, contra su partido, contra la Confederación de trabajadores, contra el periódico del gobierno. Violencia ejercitada también por la propia policía encabezada por el tenebroso Tavío contra la oposición y los propios comunistas hicieron que el partido de Manuel desarrollara las llamadas Brigadas de Choque, para su autodefensa, que constituyeron un elemento más en esta escalada de violencia que sufría la sociedad costarricense.

Murió León Cortés en 1946. La jefatura de la oposición disputada por Figueres y Ulate la asumió don Otilio, quien propiciaba una salida política en las elecciones del 48, bajo la condición de que si hubiera fraude se pasaría a la insurrección, que era la tesis de Figueres. En 1947, con los ánimos exaltados, después de la huelga de los brazos caídos de finales de julio, el gobierno entregó a la oposición el control del aparato electoral. Calderón insistía en ser postulado nuevamente a la presidencia. No contaba inicialmente con el apoyo de los comunistas, quienes inscribieron sus propios candidatos. Las circunstancias de la violencia que vivía el país y la supuesta amenaza contra las reformas logradas hicieron que los comunistas votaran por Calderón, sin haber materializado pacto alguno con él. El resultado favorable de esas votaciones a Ulate, el voto salvado de Max Koberg Bolandi en el Consejo Electoral por el supuesto de fraude e irregularidades electorales hicieron que el Congreso, que debía ratificar el proceso lo anulara y Figueres consecuentemente con ello se levantó en armas para garantizar dicho resultado.

Importante es señalar que Manuel Mora, Jaime Lobo, Jaime Cerdas, entre otros dentro del Partido Comunista, se opusieron a la nulidad de las elecciones y por respetar su resultado. Ello explica, entre otras razones porqué el discurso en el Congreso, por la bancada comunista, la hizo el diputado Luis Carballo Corrales, por lo demás redactor del Código Electoral de 1946.

Un mes de guerra, con saldo de 3000 muertos, con amenaza de intervención extranjera de Nicaragua por el norte, y de los Estados Unidos por el sur, hicieron que Manuel Mora, sin renunciar a los principios renunciara a las armas en interés de la patria y buscara un pacto con Figueres para evitar y el dolor y la humillación de la intervención militar extranjera en Costa Rica. Esta ha sido la única renuncia en interés de la patria que ha hecho Manuel, la renuncia de las armas, pero no de los principios. Así se firmó el Pacto de Ochomogo por Figueres y Núñez, del Ejército de Liberación Nacional, por Carlos Luis Fallas (Calufa) y Manuel Mora por el Partido Vanguardia Popular, sin presencia de elementos del gobierno y con el apoyo de Monseñor Sanabria.

En este Pacto se comprometieron los comunistas a entregar las armas, lo que hizo Manuel Mora en discurso en el Parque España, frente al local de la CTCR, y Figueres a respetar la legalidad de los partidos y organizaciones y las reformas sociales. En lo esencial del pacto se cumplió todo excepto la legalidad de los comunistas que fueron proscritos. En la Junta de Gobierno Benjamín Núñez, Francisco Orlich y José Figueres estuvieron de acuerdo en respetar esa legalidad.

Siguieron los años difíciles del 48 y del 49; los años de la represión y del exilio de Manuel y de Carmen Lira, quien murió en el extranjero, pero también años de exilio de muchos costarricenses. Regresó nuevamente Manuel a principios de la década del 50. El ambiente nacional era difícil para sus partidarios y para los calderonistas. Su Partido se reconstruyó con apenas 50 militantes en 1951, que actuaban en la clandestinidad, en años de represión, de aislamiento social, de persecución. Los sucesos del 48 culminaron trágica y dolorosamente cuando Calderón intentó en diciembre de ese año invadir Costa Rica y elementos de la Junta de gobierno dispusieron asesinar a algunos dirigentes comunistas presos llevando a cabo el asesinato del Codo del Diablo. Esa aventura de Calderón no contaba con el apoyo de los comunistas ni de Manuel Mora.

Fueron años de persecución, de clandestinaje para muchos costarricenses, de difícil situación social en el país, pero años en que Manuel y su gente, reducida a menos de 100 personas, lograron nuevamente impulsar la organización no solo de su Partido sino también de trabajadores y de sindicatos, de trabajadores urbanos y campesinos, y nuevamente iniciar el camino de la lucha por el fortalecimiento democrático de Costa Rica, porque el camino del socialismo costarricense de Manuel es el camino de la democracia; para Manuel al socialismo solo se podría llegar con mayor democracia, no solo política, sino también social y económica.

Los sucesos de 1955, la intentona de otra guerra civil por la intervención armada desde Nicaragua por parte de calderonistas y llamados los coyotepes, tampoco contó con el apoyo de Manuel ni de su Partido, que procuraban dentro del espacio político nacional abrir cauces democráticos de participación y de recuperar las libertades políticas restringidas.

Fueron años de intensa lucha por la organización de los trabajadores urbanos y rurales. Cantidad enorme de huelgas se empezaron a desarrollar con la participación de los comunistas desde la clandestinidad.

Nuevamente fue reconstruida su organización sindical, la Confederación General de Trabajadores Costarricenses. Fueron años de lucha por la paz mundial a propósito de la Guerra de Korea, de la guerra en Indochina contra los franceses, de gran solidaridad internacional con la lucha nacional libertadora de gran cantidad de pueblos que durante estos años derrotaron el colonialismo en distintas regiones del mundo.

Estos años permitieron que ese extraordinario costarricense Joaquín García Monge facilitara con su compromiso por la justicia su nombre y su prestigio, para organizar primero un periódico llamado Adelante, para darle voz a los que después de la guerra no la tenían, y luego una organización política, el partido Progresista Independiente, para intentar la participación ciudadana de los que habían perdido en la guerra. El periódico Adelante lo cerraron en 1961 pero inmediatamente Manuel impulsó otro llamado Libertad, al que se vinculó hasta su muerte.

Durante el gobierno de don Mario Echandi, bajo las circunstancias del proceso integracionista centroamericano y de industrialización, amenazante para ciertos sectores tradicionales, se crearon condiciones para un acercamiento de Manuel y su Partido con el Gobierno, que se tradujo en tolerancia para su organización y oportunidad para abrir locales, los Centros Obreros de Estudios Sociales, y volver a ocupar espacios radiales para referirse a problemas del país. Pero también fueron de enfrentamiento con ese gobierno por la ruptura de las relaciones diplomáticas con la recién triunfante Revolución Cubana, para lo cual se creó la Sociedad de Amigos de la Revolución Cubana. Oportunidad hubo también de inscribir el Partido Acción Democrática Popular, con participación de los comunistas que llevó a la Asamblea Legislativa a Julio Suñol Leal.

A pesar de la tensa, represión y persecución, de estos años, se abrieron importantes compuertas para la lucha democrática en el país. A finales de los sesentas la crisis que atravesaban importantes sectores de cafetaleros y económicos nacionales hicieron que el propio gobierno del Presidente Trejos Fernández le otorgara pasaporte diplomático para gestionar ventas de café en los entonces países socialistas. Así Manuel sirvió también a la Patria, al país y a sus grupos económicos más poderosos, haciendo de agente comercial internacional, cuando el país le demandó esta colaboración, aun cuando en el plano político interno le tenían limitaciones de participación electoral.

En estos años Manuel no solo era una personalidad política nacional sino también lo era en el plano internacional, a nivel del llamado movimiento comunista internacional y en los movimientos revolucionarios centroamericanos. Manuel está ligado a la fundación y desarrollo de organizaciones revolucionarias en Centroamérica, desde la década del 30 y en los 50s a la fundación del llamado Segundo Partido Comunista de Honduras. Las conferencias de Partidos Comunistas centroamericanos tenían mucha influencia del Partido de Manuel y de su talento e inteligencia. Cuando en 1961 se realizó la llamada Conferencia de los 81 Partidos comunistas del mundo, que valoró la situación internacional y enfrentó las posiciones que entonces enarbolaba el Partido Comunista de China, Manuel fue escogido, en una comisión de 5 miembros, para hablar a nombre de todos los Partidos de dicha conferencia con el Partido Comunista de China y con Mao Tse Tung. De los dirigentes comunistas de América Latina era de los de mayor trayectoria de lucha y de mayor prestigio reconocido.

Vino la década del 70, intensa de luchas nacionales, obreras y populares, y centroamericanas. Volvió Manuel al Congreso en el gobierno de Figueres a luchar por la derogación del segundo párrafo del Art. 98 de la Constitución Política que se aplicaba únicamente a los ciudadanos que eran o aparentaban ser comunistas para proscribirlos de su actuación electoral. En esta lucha, como en otras importantes, coincidió con Figueres, quien como Presidente se empeñó en superar los odios y las pasiones del 48. A Figueres se le deben los monumentos unitarios a los caídos de los dos bandos, sus mensajes a volver a reunir la familia costarricense superando las pasiones del 48. Figueres como parte de esta nueva situación también se empeñó, con el apoyo de Manuel, contra viento y marea, contra las presiones internacionales de los Estados Unidos, por restablecer relaciones con la entonces Unión Soviética y algunos países socialistas y crear condiciones para la superación de la guerra fría en nuestro país.

Fueron también años de grandes huelgas de trabajadores y de universitarios en el país y de la insurgencia centroamericana, especialmente de la lucha en Nicaragua y el Salvador. El aporte de Manuel a la caída de Somoza es innegable si consideramos la presencia en esa lucha de la Brigada Fallas y de la Brigada Mora y Cañas, que con costarricenses de su partido y de otras fuerzas de izquierda, se sumaron a aportar su grano de combate en la caída del dictador, en el triunfo de la revolución sandinista y del ascenso revolucionario en Centroamérica. En esta lucha murieron costarricenses y miembros del Partido de Manuel.

En el plano político partidario desde la década del sesenta empezaron a desarrollarse otros grupos y fuerzas de izquierda en Costa Rica, que tuvieron siempre abiertas las puertas de Manuel, para su consejo, la discusión de las divergencias y sobre todo para encontrar los puntos de convergencia. Esta década culminó en este aspecto con el desarrollo de la organización electoral más grande de la izquierda desde 1948, que fue Pueblo Unido.

En el campo sindical enormes e importantes luchas se llevaron a cabo pero especialmente culminó ello en el Comité Unitario Sindical, que buscaba con la presencia del Partido de Manuel, la unidad de todos los trabajadores del país.

La lucha por la defensa del proceso de la revolución sandinista llevó a Manuel, hace diez años, con setenta y cinco años de edad, al propio frente de combate, al río Coco, en Honduras, a enfrentar la llamada Contra nicaragüense. Allí llegó Manuel Mora enarbolando la bandera de su lucha y de su obra la revolución social en Centroamérica. Estos méritos, entre otros, le valieron por parte del Gobierno cubano el reconocimiento de la Medalla Playa Girón, por su aporte a la causa de la revolución.

El tiempo que siguió es poco conocido aún en detalles. En este período Manuel ha jugado un papel extraordinario en la lucha por la pacificación y la búsqueda de una solución política al conflicto centroamericano. Múltiples reuniones nacionales e internacionales con don Pepe, Fidel Castro y otras personalidades del país y del área llevó a cabo con este propósito. En este sentido, el Dr. Luis Burstin también sirvió de intermediario de Fidel, don Pepe y Manuel ante el Departamento de Estado, en búsqueda de esta solución política y pacífica para el problema militar en Centroamérica. Por ello no se ha dicho todo sobre la paz en Centroamérica.

Manuel Mora siempre tuvo presente el desarrollo institucional de Costa Rica. El socialismo en Manuel era la búsqueda constante de la democracia más plena, de manera que la lucha por la democracia era para Manuel la lucha por el socialismo, la lucha por el desarrollo institucional y democrático de Costa Rica era un camino para lograr esa sociedad mejor a la que aspiraba Manuel Mora. En este sentido su patria no se reducía a Costa Rica, alcanzaba Centroamérica, América Latina y el Mundo, porque su Patria no tenía las fronteras administrativas de Costa Rica, como bien dijo el Señor Presidente en la Iglesia de La Soledad el día de sus honras fúnebres, sino que su Patria alcanzaba las tierras donde hubiera una gota de injusticia social. Allí plantaba Manuel sus banderas de la redención social lo que lo hacía un hombre profundamente humanista e internacionalista.

Manuel Mora puede estar tranquilo de que sus ideas no cayeron al vacío. Mientras haya una gota de injusticia social, de pobreza, de miseria o de opresión; mientras haya el deseo de tener una Costa Rica más justa, más próspera, más democrática allí estaremos todos los que como Manuel creemos en una Costa Rica más democrática.

La Revolución, en Manuel, se reducía una palabra: SUMAR, no restar, no dividir. SUMAR, esa era la consigna y motivación política de Manuel, sumar conciencias, sumar voluntades para transformar democráticamente a Costa Rica. Y sumar democracia, como un camino necesario al socialismo.

Sin ninguna duda Manuel Mora estará permanente y cotidianamente incrustado en la historia nacional y en la vida de todos los costarricense aun cuando ellos mismos lo ignoren. En cada huelga, en cada organización sindical que se forme, en cada lucha campesina, en la lucha por el derecho a la Tierra, al Trabajo y al Techo, las tres T que preocupaban permanentemente a Manuel, en la lucha por desarrollar las libertades públicas y electorales, en las cuestiones inquilinarias, en la lucha por defensa de la soberanía e independencia nacional siempre estará presente la firma MANUEL MORA VALVERDE.

Unas palabras para celebrar la vida de nuestro hermano Mario Devandas Brenes

Palabras de Vínyela Devandas Brenes durante la ceremonia celebrada en la Catedral Metropolitana el sábado 26 de diciembre de 2020.

Unas palabras para celebrar la vida de nuestro hermano Mario Devandas Brenes

Vínyela Devandas Brenes

Hoy nos reunimos en este hermoso templo para celebrar la vida fecunda de Mario Devandas Brenes, líder ejemplar de nuestra Patria, quien con gran inteligencia, ímpetu y valentía ha contribuido significativamente a que Costa Rica sea un mejor lugar para vivir.

Defensor y luchador acérrimo de la Seguridad Social de nuestro país, nunca se cansó de decir a todos los que lo escuchaban, que primero se debía conocer bien la problemática social para luego luchar unidos y conscientemente por la construcción de una Costa Rica más justa, más humana y más digna.

Mario Devandas Brenes defendió con ahínco la transparencia y la eficiencia de la función pública. Combatió furiosamente la corrupción, impulsó importantes proyectos de bien social. Fue un excelente negociador sin claudicar en sus principios y luchó con firmeza e ideas muy claras por nuestra amada Caja Costarricense del Seguro Social. Tenía el poder de su palabra, de su carácter, de su convicción moral para enfrentar cualquier obstáculo y caminar hacia la luz.

Entre los proyectos que él apoyó están la construcción del moderno EBAIS de Tirrases de Curridabat, el fortalecimiento de las Juntas de Salud con las cuales siempre se mantuvo en contacto y se reunió en sus lugares de funcionamiento por lejanos que fueran. También apoyó con entusiasmo la reforma al nuevo Reglamento de las Juntas de Salud. Propugnaba un modelo de salud más eficiente con mayor aplicación de la tecnología, por eso, estuvo de acuerdo con el plan piloto de Limón y la creación del Expediente Digital Único en Salud (EDUS), del que siempre se enorgulleció por ser un instrumento de información de la salud pública único en el mundo. Luchó por un modelo de salud enfocado tanto en la curación de la enfermedad, como en la prevención de la misma. Además apoyó decidida y tenazmente, la Institucionalización de los servicios de salud del Este, en su lucha continua contra la privatización de la Caja. Desafortunadamente, este último logro no lo pudo contemplar por la situación de la pandemia, pero siempre estuvo bien informado de su avance y de su éxito.

Mario Devandas Brenes siempre tuvo conciencia de la trascendencia de sus actos, por eso, en todas sus luchas en defensa de las instituciones más queridas del país como el ICE, por la que se le encarceló injustamente casi tres meses, la no privatización de los servicios de salud y el fortalecimiento del Fondo de Pensiones de la Caja y otros proyectos, sabía que sus posiciones de combate generaban focos contrarios, pero nunca se echó atrás, nunca asumió una posición acomodaticia en beneficio personal. Fue valiente siempre en defender sus ideas con convicción y con entusiasmo que contagiaba a sus compañeros de lucha.

El método propuesto a todas las organizaciones sindicales, juntas de salud, asociaciones y grupos organizados contiene los siguientes pasos:

– Estudiar para conocer bien la problemática social.
– Tomar conciencia del problema por resolver.
– Buscar soluciones posibles y consensuadas.
– Iniciar la lucha a partir de la ejecución de los acuerdos tomados democráticamente.
– Por último, lo más importante: estar unidos en la lucha.

Mario nunca claudicó ante las situaciones difíciles. Al contrario, le apasionaba enfrentarlas, para ello, contaba con su gran capacidad intelectual y creatividad para la solución de los problemas.

Como presentía su pronta partida, no soportaba la inercia ni la tardanza en ejecutar las tareas pendientes. A pesar del quebranto de salud, trabajó con pasión y responsabilidad. Durante el último año, lo hizo más intensamente. Cuando se le aconsejaba pausa y descanso, contestaba que trabajando se olvidaba de su enfermedad. Al igual que Martí dijo de Bolívar: “Hay hombres que no se cansan cuando los otros se cansan”. Así era nuestro amado Mario: incansable, imparable, activo, luchador, visionario…

Insistió permanentemente en la aplicación del artículo nueve de la Constitución Política que establece que el gobierno de Costa Rica es democrático, representativo, participativo . alternativo y responsable Esto lo repitió incansablemente a todo grupo organizado para que tomara conciencia de que todos los ciudadanos somos copartícipes y responsables de nuestros gobiernos y de nuestros destinos.

Como diputado, como funcionario público, como dirigente, como directivo de la Caja y como educador fue transparente y responsable, creativo e íntegro. Se pensionó por el Régimen de pensiones de la Caja con lo que renunció a cualquier tipo de privilegios.

Se enorgullecía de los servicios de salud y de los logros de la Caja y abogaba por que fueran iguales para todos los costarricenses tanto de las costas como de los campos y de las ciudades. Por eso, apoyó la construcción de hospitales como el de Puntarenas y el de Cartago, entre otros; combatió con ahínco el desfinanciamiento de la Caja y luchó con tenacidad por el pago de la deuda del gobierno a esta Institución emblemática; además, proponía la inversión de los recursos del estado en obra pública.

Sin duda alguna, la partida de Mario nos deja un gran vacío en nuestros corazones, como educador, tenía la costumbre de dejar tareas, nos dejó muchas que debemos cumplir todos los que compartíamos sus ideales y sus sueños.

Para nuestra familia es una pérdida inmensa. Siempre fue un faro de humor, de conocimiento, de entusiasmo, de diálogo ameno en nuestros numerosos encuentros. El seno del hogar fue el crisol donde se fraguó desde muy niño, su conciencia de cristal, allí se alimentó de principios y valores que lo impulsaron a luchar. Más adelante, cuando entró a laborar en la administración pública, fue donde se consolidó como un combatiente por el decoro nacional y la justicia social. Siempre lo apoyamos porque creímos en él, porque lo conocíamos, porque fue nuestro líder cercano e indiscutible, del que siempre nos sentiremos muy orgullosos.

Quiero resaltar en forma especial la presencia de una persona indispensable en la vida de nuestro hermano Mario. Su esposa María Eugenia Aguilar, Maruja. Más de 50 años compartió la vida con él. Sabía sortear las explosiones de entusiasmo que como un volcán, emanaba Mario de vez en cuando, para después compartir con él, en el sosiego de su hogar, una película, una pieza musical, una lectura o una anécdota simpática de las que siempre tenía Mario a flor de labios.

Tuvieron tres preciosas hijas: Vinyelita, la mayor, de grata memoria, Catalina y Aleida, tres mujeres excepcionales de quienes siempre estuvo muy orgulloso y satisfecho. Las dos últimas, como ramas del Árbol de la vida les dieron cinco nietas: Zoe y Mila; Lara, Aitana y Julia, un manojo de bellezas, quienes hasta el final llenaron de canciones y caricias a su amado abuelo como regalo en la noche de Navidad, en su ocaso de Quijote, de volcán, de patriota, de líder de la clase trabajadora…

A todas estas maravillosas mujeres nuestro cariño de siempre.

Agradecemos a las organizaciones que han estado con él en las luchas por el bien común de nuestro país. Al Sindicato Nacional de Administradores de Servicios de Salud y Afines del Seguro Social, nuestro agradecimiento por el homenaje en el que nominaron su casa sindical con el nombre de Mario Devandas Brenes, homenaje que llenó de regocijo y orgullo a Mario en sus últimos días.

A todas las personas e instituciones les manifestamos nuestro agradecimiento por su solidaridad, cariño y apoyo a Mario desde el inicio de su enfermedad hasta su partida.

A la Conferencia Episcopal, al Padre Luis Alejandro Rojas A. y al Arzobispo José Rafael Quirós Quirós, muchas gracias por compartir luchas importantes de bien común con nuestro amado hermano.

Hemos recibido abundantes mensajes de cariño, de reconocimiento y de ánimo para Mario. Anteayer, cuando nos pidió a sus hermanos que fuéramos a verlo, le preguntamos qué respondíamos a los que le habían enviado esos bellos y sentidos mensajes. Él nos contestó: “Dígales a todos, que les agradezco mucho” …

¡Muchas gracias!

¡Un aplauso bien fuerte para nuestro hermano y nuestro líder Mario Devandas Brenes!

Imágenes de SURCOS.

El año que viene, 2021…

Vladimir de la Cruz

El año que viene, 2021, presagia una intensa lucha político electoral. Al menos así se presenta el panorama con los Partidos Liberación Nacional, Unidad Social Cristiana y Acción Ciudadana, que son los que gravitan con mayor peso en el escenario nacional, y son los que de una u otra manera están preparándose de modo más público para la contienda electoral.

Los otros partidos todavía no suenan tambores ni trompetas, pero no han de estar desprotegiendo ese frente de batalla, porque pasado mañana, el viernes 1 de enero, del 2021, como es la práctica del Tribunal Supremo de Elecciones, se publica el calendario electoral, que es la hoja de ruta de las elecciones nacionales, de presidente, vicepresidentes y diputados, que ha de realizarse el primer domingo de febrero del 2022, el 6 de febrero de ese año, y acabarse allí el proceso electoral si alguno de los partidos que participan en las elecciones saca el 40% o más de la votación. Si así no fuere se prolongaría el proceso, solo para la elección presidencial, con los dos partidos que saquen el mayor porcentaje de votación ese 6 de febrero u obtengan más cantidad de votos, hasta el primer domingo de abril, el 3 de abril.

El 6 de febrero del 2022 sí quedarán electos los diputados de la próxima Asamblea Legislativa.

En este sentido, probablemente, ante la crisis que tiene el país, en el campo económico financiero, de finanzas públicas, de carácter fiscal, de desempleo, de crecimientos de las brechas sociales y de las desigualdades sociales y económicas, de no resolverse sustantivamente en estos meses estos problemas, y eventualmente si no se ha resuelto lo de la pandemia, un eje de la campaña electoral va a girar, en los partidos que tengan mayor opción electoral, en solicitar a los votantes que les den la mayor cantidad de diputados posibles, para de esa manera facilitar más y mejor la gobernabilidad nacional y las relaciones políticas del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo, sobre todo que en el 2022, el Partido que gane las elecciones presidenciales va a tener la iniciativa de ley, a partir del mismo 8 de mayo, cuando asuma el próximo gobierno.

Esto significa, que por primera vez, en los procesos electorales, el Partido que elige Presidente va a tener la posibilidad de presentar Proyectos de Ley, a la Asamblea Legislativa, que pueden tener relación con las ofertas y programas electorales que se agitaron y ofrecieron, a los electores, durante la campaña que inicia prácticamente en enero del 2021 y de manera precisa desde octubre del 2021 hasta febrero del 2022.

Importante a destacar es que el calendario electoral, que el Tribunal Supremo de Elecciones aprueba y publica, no sufre modificación alguna durante todo el año, generando confianza pública y política en todo el proceso electoral.

Este Calendario marca las reglas del juego electoral a las que se someten todos los partidos políticos, pero también todos los ciudadanos, todos los votantes, todos los mayores de edad que integran y forman el padrón electoral, todo el Pueblo Electoral, todo el Pueblo en el que descansa la Soberanía Popular, que se delega por la votación en los electos, Presidente y Vicepresidentes, y en los diputados. Este acto es el de mayor expresión de Soberanía Popular que se realiza en el país.

La importancia de la votación es esa, la capacidad que tenemos todos los costarricenses que formamos el Pueblo Electoral, de poder elegir las Supremas Autoridades Políticas del país.

El voto en Costa Rica no es obligatorio, es de conciencia. Los que no votan pueden dividirse entre los que se abstienen de ir a votar, a emitir su voto, su decisión de escoger candidatos y de aquellos que asistiendo a las urnas, al recinto de elecciones, anula su voto o vota en blanco, manifestando, quienes anulan o votan en blanco que no están de acuerdo o no simpatizan con ninguno de los candidatos ni de sus partidos políticos.

Los que del todo no llegan a votar a las urnas, los llamados abstencionistas, para mí son aquellas personas o ciudadanos que les es indiferente quien pueda quedar electo, que sienten que ninguno de los candidatos en posibilidad de ser electo les va a afectar en su situación de vida.

Estos votos no cuentan para el resultado final, que se determina con los votos válidamente emitidos a favor de algún candidato y su partido.

Deberíamos avanzar, en el plano electoral, para hacerlos valer, para que pesen en el porcentaje del resultado de elección y para poder también facilitar el derecho de los ciudadanos a manifestarse, con votos válidamente emitidos, en contra de todos los partidos y sus candidatos. Esto obligaría a todos los partidos políticos a mejorar la postulación de sus propios candidatos y de las ofertas y programas electorales en posibilidad de ejecutar desde el Gobierno o desde la Asamblea Legislativa con sus Proyectos de Ley.

Se nos fue el 2020 y nos quedan retos para el 2021

Lic. Miguel Ureña Cascante*

Se nos fue el 2020, año del COVID y con él se puso en evidencia de manera más clara los mega negocios producto de una administración deficitaria en planificación, controles. La ciencia de la administración y los grandes tratadistas en esta área, en este periodo; pudieron quizás demostrar sus teorías.

El “Principio de Peter” queda en evidencia, ante un grupo de connotados académicos que nos demostraron quizás que la teoría y la práctica son cosas diferentes, como dirían los abuelos, “no es lo mismo verla venir, que bailar con ella”, esto no justifica que una pandemia llega sin avisar, pero deja en evidencia, que los sectores sociales de este país siempre estuvieron bien orientados, tuvieron la razón, siempre promovieron que el Estado, centralizado en Hacienda, tuviera los recursos económicos necesarios para la pandemia fiscal, siempre latente en la espaldas del pueblo, pero resolviéndola de manera equitativa, justa y progresiva, que paliaran cualquier déficit financiero responsablemente.

Quedó en evidencia, que las “luminarias” que ocuparon los puestos principales de batalla ante el COVID, no pueden comprar mascarillas de óptima calidad, las compran a sobreprecios o simplemente no les importa pagar $46 USA por una vacuna, que en apariencia la empresa fabricante, la vende a 12 euros, situación que debe denunciarse; eso no se puede convalidar con un silencio de la contraparte.

A pesar de que el sector sindical tenía una plaza en un puesto de control adecuado, faltó más eco de esas luchas o denuncias que de ahí surgieron.

El blindaje al sector financiero y empresarial fue connotado con leyes de usura reformadas en tiempo récord, leyes de moratoria fiscal, ley de suspensión de contratos laborales, pero en nada se evidenció el interés para atacar el fraude, el contrabando, o la evasión.

Nuestros padres de la patria se tiraron al piso, por no decir quizás, en forma despectiva, se “bajaron los pantalones”, ante la cantidad de demandas promovidas por un sector golpeado ciertamente, necesarísimo para la economía misma, como es el sector privado y productivo, pero maltrecho por la voracidad de sectores privilegiados, como el turismo, el sector salud dentro del campo de la medicina privada y agropecuario entre otros, que aprovechando la poca cantidad de ojos humanos, utilizaron “los vivillos” esa debilidad, para mandar a USA y a EUROPA algunas frutas alteradas y conteniendo premios a actividades delictivas.

El sector privado es necesario y hay que fortalecerlo, sin afectación al consumo producto de una disminución de la capacidad de compra del consumidor final, el cambio de leyes como el ROP y el FCL contribuirían notablemente a mejorar la demanda, pero no se vale que PAPÁ ESTADO asuma las consecuencias del COVID nos gastemos recursos públicos en Bonos Proteger, cuando la empresa privada misma, en su contabilidad año a año, inserta la provisión de derechos laborales como un escudo en materia fiscal.

Quizás una ley de dotación del 50% de los derechos laborales sea necesaria, ante el galopante incremento de ingresos que muchos empresarios a pesar de la pandemia continuaron acumulando, entre ellos el sector médico, el sector financiero y el agrícola, con las bondades de estos últimos como la piña, cuyo nivel de PH ayudaba a la salud humana ante la pandemia, pero por falta de control algunas contenían un químico nocivo.

Se nos va el 2020, con una declarada división entre el sector sindical, con luchas aisladas, donde pareciera hasta bien planificado, con el hecho de generar protesta social, pero sin un pensamiento quizás de unión e integración, cada uno de sus grandes líderes, muy respetables al fin, pero con un nivel quizás de terquedad, cuyo actuar hace que persista la oportunidad de la contrapartes o tesis de “en rio revuelto, ganancia de pescadores”, sabiéndose que los pescadores son los poderosos de este país, tejiendo sus redes y como la “pesca de arrastre” llevan al trabajador a que nos pasen por la sartén y nos coman. Esto podría ser, por la falta de integración y deponer posiciones sectarias en beneficio de una convención o puesto, mientras otros, también no menos inocentes, siguen sin delegar ese liderazgo, sin pasar el relevo porque se afanan con el trono del poder interno en sus Mega Sindicatos, situación quizás que promueve un debilitamiento del movimiento y evita una oxigenación con el significado mismo de organizaciones de los trabajadores, para los trabajadores, y por los trabajadores.

Se nos fue el 2020 con cientos de héroes muertos en batalla, porque no tuvimos el conocimiento preciso de la actuación dolosa de nuestros Ministros o Presidentes Ejecutivos, actores quizás tildados de corruptos en actos lamiendo grandes fortunas salariales y protegiéndose con el infortunio de una pandemia, actores políticos decisivos para brindar el equipo adecuado a galenos e inocentes enfermeros, los que hoy al final del año, su esposa, sus hijos, sean los únicos que lleven flores a sus sepulturas, y mientras, un Ministerio Publico, tal cual semejanza con Keylor Navas , evita los goles de las persecuciones penales contra los “Dioses del Olimpo” , y ninguna agrupación sindical, con excepción de SITRAHSAN han solicitado su actuación en fechas pasadas, como la pérdida millonaria en inversiones, y la actuación de SINAE recientemente promovida.

Se nos va en el 2020, la urgencia de recordarle al Gobierno que baje los gastos en asesorías, en sistemas digitales onerosos, con la estrategia de centralizar administrativamente funciones tributarias, cuando la legislación es clara, las competencias son claras, la materia especial es clara, lo que no resulta nada claro, es la millonada que se pretenden “embuchar” algunos proveedores de licencias, sistemas o “tarros”, como sucedió con Tributación Digital.

Ciento cincuenta y seis millones de dólares, no se los brincan con garrocha.

Gastos es alquileres, mientras decenas de hectáreas propiedad del mimo gobierno encharraladas por falta de uso y millonarios pagos de alquileres a empresas de políticos reconocidos. Algunos terrenos que lejos de promover cultura, proveen espacios para el consumo de drogas, facilitando la construcción de tugurios como bunker.

Se nos viene un 2021 con una serie de amenazas que de continuar como el 2020, pasarán sin mayor conflicto todo el filtro legislativo, y aún no decidimos entrar a la corriente legislativa a defender desde una o varias curules los derechos de los trabajadores, único escenario por ocupar, ya que la “democracia de las calles”, es evidente, a nadie le trae beneficios y por el contrario, causa más división social al traerle malestar al trabajador de a pie.

Continuamos en el 2021 con la esperanza de un bloque sindical y social, firme en la lucha, con una visión individualizada de cada evento, pero globalizada, respetable y bien considerada por la colectividad.

Que el 2021 traiga lo que deba venir, pero; que el trabajador comprenda que tiene un grupo de compañeros que lo representan en cada actuar de manera adecuada y al nivel esperado.

* Licenciado en Derecho; licenciado en Administración; Contador Privado; Secretario General SITRAHSAN 2018-2020; exdirectivo SINDHAC; miembro fundador de la Asociación de Profesionales de Tributación Directa, TFA y Aduana; miembro fundador de la Asociación de Profesionales de Aduanas; membro junta directiva FENOTRAP; miembro activo CMTC; docente universitario, trabajador de toda la vida.

Acerca de Manuel Mora Valverde en el 26 Aniversario de su partida física

Jiddu Rojas Jiménez

El 29 de Diciembre de 1994 se conmemora la partida física del compañero Benemérito de la Patria Manuel Mora Valverde, insigne luchador social costarricense y fundador con su compañera Isabel Carvajal (Carmen Lyra), con Jaime Cerdas Mora, Carlos Luis Sáenz y Adela Ferreto, con el joven Carlos Luis Fallas (CALUFA), y con otros y otras jóvenes intelectuales y trabajadores/as costarricenses, del histórico Partido Comunista de Costa Rica en 1931, luego Vanguardia Popular (histórico) en 1943. Y luego de su salida del PVP, funda con otros compañeros/as el Partido del Pueblo Costarricense en 1984-1985, después de la escisión contra la dirigencia burocrática y dogmática del nuevo PVP.

 Sin embargo, su legado político va más allá de los partidos políticos y de los sectarismos o prejuicios ideológicos.

Don Manuel es el principal dirigente político, y verdadero visionario y auténtico arquitecto de la Reforma Social de 1942 – 1943, junto a su íntimo amigo Monseñor Sanabria, y con la aprobación y firma del entonces Presidente Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia.

 Mil veces gracias a Manuel Mora Valverde y a sus compañeros y compañeras de lucha, por la Caja Costarricense del Seguro Social -CCSS y el Código de Trabajo. Mil veces gracias a Manuel Mora Valverde y a su herencia institucional, porque a través de la CCSS, se siguen salvando vidas hoy mismo en Pandemia…

Se sentaron así entre 1942 y 1943 las bases del moderno Estado Social de Derecho. Creándose así las bases, del modelo inclusivo que la posterior Segunda República (1949) impuso bajo el liderazgo de Figueres Ferrer; pues a pesar de la cruenta Guerra Civil de 1948 y de la posterior persecución anticomunista, se mantuvieron las bases constitucionales que originaron la gran Reforma Social de 1943, y permitieron la nueva Constitución de 1949.

Manuel Mora Valverde (1909-1994), Benemérito de la Patria, además de un gran líder popular, fue un gran jurista y abogado de causas justas, y un intelectual anti-fascista y antimperialista.

 Fue además, muchas veces electo diputado, pese a la campaña sucia en su contra antes y después del 48, y pese a la larga proscripción del Partido Comunista, después de 1949 hasta 1975.

Sin embargo, pese a su escuela legislativa, nunca redujo la política de izquierdas al mero quehacer parlamentario, pues siempre mantuvo permanente su contacto y cariño con las bases populares, creando así un sólido liderazgo popular.

Quiero agregar y destacar algo: precisamente de lo más trascendental y poco conocido, en la biografía política de Manuel Mora Valverde, fue el hecho de votar en contra de la ir a la Guerra Civil en apoyo de Calderón y Teodoro Picado y sus manejos de las Elecciones Nacionales. Con estos otros caudillos le unía el respeto por las Garantías Sociales y antes la lucha antifascista, pero no su forma de gobierno, o el ejercicio del poder. Terminado el clima político de la Segunda Guerra Mundial, posiblemente nuevas alianzas hubiesen procedido.

 Respecto del levantamiento de Figueres Ferrer y previas conversaciones secretas con don Benjamín Odio Odio (hombre probo de la Oposición, cercano a Figueres Ferrer, y nuevo Director del Registro Electoral de entonces), Don Manuel Mora, estaba convencido en principio, de no tomar partido activamente del lado oficialista acerca del fraude electoral. (Por lo demás siempre hubo denuncias de fraude electoral que afectaban al PVP, al anterior Partido Reformista, o a la Oposición de turno, desde mucho antes).

La lógica política revolucionaria de Manuel Mora V. era muy clara: Mientras no se tocaran las Garantías Sociales, por qué salir a matarse entre los partidarios de una Elección públicamente cuestionada entre dos Caudillos. ¿Por qué? Incluso hasta con Don Otilio Ulate, la derecha Liberal del momento (que a su vez controlaba y contenía parte del Cortesismo de extrema derecha, y era marcado por los jóvenes Socialdemócratas), ya Manuel Mora Valverde había negociado, la posibilidad de la nueva Secretaria de Trabajo. La idea clarísima, era proteger las conquistas sociales obtenidas en 1943.

Se impuso otra línea de confrontación militar en el C.C. del PVP histórico; los ánimos estaban caldeados, y era esperable. Fue una mala decisión política de la gran mayoría del Comité Central, y con costos tácticos y estratégicos terribles.

El resultado militar y político de la Guerra Civil, fue adverso a los Calderonistas, pero arrastró a la ilegalidad a los Comunistas por casi tres décadas, sin hablar de la posterior represión anticomunista (incluido el Crimen del Codo del Diablo), y el obligado exilio para otros y otras camaradas.

Fue en le exilio donde murió su amada Chavela, Carmen Lyra, y donde conoció a una joven pasante universitaria costarricense, Addy Salas, quien sería luego su esposa y compañera, y madre de sus dos hijos.

Volviendo a la terrible Guerra Civil del 48, hay que decir que, para efectos militares, el cuestionado mando militar y policial Picadista y Calderonista siempre desconfió de los Comunistas. Era lo lógico y lo esperable. Y eran, -salvo excepciones-, posiblemente tan anticomunistas como los Nacionalistas de derecha del Cortesismo.

En fin, obviamente sin armas apropiadas ni planeamiento militar propio, no se combate bien. Incluso agregamos: no se debe acudir al combate militar en esa correlación de fuerzas armadas negativa. Sólo el valor heroico de los Brigadistas, en su mayoría obreros bananeros, y la fuerza de sus convicciones, los mantuvo en esporádicos triunfos.

Sino es por el Pacto de Ochomogo luego, aunque sea cumplido a medias, se hubiese podido terminar de perder todo. En cambio, las Garantías Sociales se respetaron en su esencia.

 En Ochomogo se negociaron no vidas ni haciendas, sino precisamente las Garantías Sociales, y respecto a ese tema estratégico al menos, se cumplió lo pactado.

Don Pepe también tenía un equilibrio al interno de sus fuerzas, que sostener. Recordemos que Figueres Ferrer después de una corta pero muy cruenta Guerra Civil, tenía a su lado a combatientes distinguidos en su Ejército de clara orientación nacionalista de extrema derecha, y con un odio anticomunista visceral. (Sumado a los influyentes infiltrados e informantes de la Embajada Norteamericana, en constante acecho, y si hay dudas se pueden consultar los expedientes ya liberados por el FBI de entonces). Y todos estos elementos, tenían a su vez gran peso militar. Tal vez esto ayude a explicar su sabia y trascendental decisión posterior, de eliminar de forma regular al Ejército Nacional como institución permanente.

Además, aunque algunos ahora lo nieguen, o cueste demostrarlo empíricamente (yo no sabía que los Gringos notificaban antes de invadir), el peligro de una doble invasión Norteamericana (desde la Zona del Canal) y desde la Nicaragua de Somoza, estaba muy presente de haberse prolongado la Guerra Civil.

Estratégicamente, políticamente y moralmente, entonces, Manuel Mora Valverde, tenía toda la razón acá.

Pero se impuso la mayoría del Comité Central del PVP histórico. Ni modo.

A pesar de todo, de la situación militar asimétrica del 48, por dicha, se rescataron las Garantías Sociales, aún con la victoria de Figueres Ferrer, y digámoslo, con el respeto parcial al Pacto de Ochomogo (tantas veces negado por la historia oficial antes del Documental histórico ahora conocido). Incluso, fueron profundizadas más adelante en la Segunda República. La posterior legalización del Partido Comunista,-gracias a acuerdos discretos entre Figueres Ferrer y otros sectores progresistas del PLN, y Manuel Mora Valverde-, y su luchas ciudadanas en el sector sindical, en el sector campesino, de trabajadores/as rurales, comunalista, cooperativista, de mujeres, universitarias, colegiales, o en las «tomas de tierra» de pobladores, ayudó al vigoroso proceso de desarrollo del Estado Social de Derecho.

No se trata de volver a ningún odiado «culto a la personalidad» (Manuel nunca simpatizó con el Stalinismo), al culto al héroe como singularidad, ni de explicar a los fenómenos sociales o políticos exclusivamente de acuerdo a grandes personalidades. Pero sí de hacer justicia sin más, al legado político y ciudadano de un verdadero prócer político nacional, de un humanista.

A Manuel Mora se le puede ubicar dentro de la corriente humanista marxista, no dogmática. Fue un precursor de la superación de la lectura latinoamericana y no sectaria del Marxismo.

Celebró con esperanza y prudencia la autocrítica soviética de la Perestroika y del Glasnot, pues conocía de los vicios burocráticos y autoritarios del sistema soviético, pero lamentó profundamente la caída del Campo Socialista y del Socialismo Histórico y de su solidaridad internacional, no porque no fuese crítico del régimen burocrático, sino porque temía lo que realmente pasó: como fue la Restauración Capitalista y el destrozo de las conquistas sociales de los pueblos de Europa Oriental bajo la globalización capitalista, y el retorno del Hegemonismo Norteamericano y occidental sin freno, la renuncia al Multilateralismo mundial, y la soberbia geopolítica imperialista y sus correlatos neoliberales y neocoservadores.

Su brillante originalidad en la conducción política de la lucha popular asimétrica, en un país permanentemente amenazado por la Geopolítica imperial, dio nombre a la expresión local, – a veces injustamente denostada por el sectarismo estalinista-, de «Comunismo criollo», y luego de «Socialismo a la tica». Tesis en su contra se patrocinan y publican, pero la verdad histórica es que estamos disfrutando de las instituciones heredadas de la visión patriótica y de justicia social, de grandes hombre y mujeres como Manuel Mora Valverde.

Don Manuel adaptó de forma creativa y revolucionaria, en la táctica y en la estrategia, sus profundas convicciones marxistas al contexto político de la realidad costarricense de su momento.

 En su larguísima trayectoria como revolucionario costarricense, nunca renunció a la efectiva pero muy discreta solidaridad revolucionaria centroamericana, latinoamericana e internacionalista; combinando formas de lucha, y siendo su apoyo estratégico y decisivo, para las grandes causas populares y humanas.

Tanto con la naciente Cuba Socialista, y con la Nicaragua revolucionaria (la del FSLN original obviamente), El Salvador, Honduras, o antes con Guatemala o República Dominicana, o Sudamérica entera. Su apoyo además nunca fue meramente discursivo. Lo cual, no impidió nunca, su independencia de criterio, o el rechazo tajante a la importación artificiosa de métodos de lucha, ajenos a nuestro contexto nacional.

De ahí la importancia estratégica de la Paz como bandera y consigna del campo popular.

Tanto nacional como regionalmente, Don Manuel tuvo enormes logros, no sin un altísimo riesgo personal suyo, y de su familia y compañeros/as de militancia. El verdadero alcance de sus luchas y conquistas está por descubrirse y estudiarse como un mar de viejas enseñanzas políticas, geopolíticas, cívicas, y humanistas.

Manuel Mora Valverde pudo desarrollar así, en la Costa Rica de su época, amplias alianzas políticas y sociales. Consolidando así, estratégicas conquistas sociales, jurídicas, económicas y políticas para el pueblo costarricense; siempre en defensa de los mejores intereses ciudadanos y democráticos de la Patria. Y esta última, es una lección digna de no ser olvidada nunca, en nuestras nuevas circunstancias históricas.

250 años de Beethoven desde Costa Rica: ¿para qué tractores sin violines?

Jiddu Rojas Jiménez

Hablar de Beethoven nunca será un lugar común.

(Y gracias a la Orquesta Sinfónica Nacional por despedir la temporada por la Novena Sinfonía).

Beethoven nació el 16 de diciembre de 1770 en Bonn, el mismo año que el filósofo Hegel en Stuttgart, o sea, hace 250 años.

El genio de su obra revolucionaria, sin embargo, siempre, siempre, inspira, conmueve, y no deja de sorprender. Es como un laboratorio simbólico del buen universal, cuya Alquimia sigue produciendo reacciones. Es acaso la anomalía del poder universal de la Belleza.

De la Novena Sinfonía y Última, o Sinfonía Coral, inspira su fuerza y profundidad, y la tragedia humana, demasiado humana, que la rodea.

Es el rayo brutal pero hermoso y sublime por despiadado que alumbra y estremece.

El relámpago que cae en el lago apacible, donde flotaba contemplativo el imaginado bote del atribulado ilustrado de Kant, – quien nunca pudo escucharla-, mientras trataba de construir una Crítica del Juicio (y una Estética), después de escribir la Crítica a la Razón Pura y la posterior Crítica a la Razón Práctica.

Es lo bello y lo sublime, para recordar la trillada imagen de Kant.

Sin olvidar el llamado a la Fraternidad universal humana del extracto (conocido como “Himno a la Alegría”) del poema «Oda a la Alegría» (1786) en los Coros del Q:. H:. Schiller, incorporado a la Novena Sinfonía por Beethoven.

Recordemos que Schiller, padeció físicamente desde niño la brutalidad del Antiguo Régimen y sus instituciones. De Schiller se dice, que se orinaba en la cama hasta los 15 años, y recibió castigos físicos y cárcel de parte del noble tirano de turno, de Stuggart.

Fue desertor de su Ejército y debió de huir de su tierra natal, aunque estudió Filosofía dio clases de Historia. Su posterior fama tal vez le salvó la vida.

Peligrosamente Schiller fue además, nombrado «Ciudadano de Honor» de la República de Francia después de la Revolución de 1789. La reacción europea no le perdonaría eso, era como haber sido comunista de joven.

Sino fuera por el Q:. H:. Goethe y su red de apoyo, Schiller, posiblemente no hubiese subsistido en una Alemania fragmentada, que ni siquiera existía unida como un país (Tal vez por eso su Nacionalismo de derechas, feroz, imperialista, y demagogo en el siglo XX).

La vida de Schiller, alguna vez un joven revolucionario y de espíritu libre, un humanista de su época estuvo marcada precisamente por la carencia, organizada socialmente de la Alegría, buscada y deseada como ideal igualitario para la Humanidad. Más adelante, tal vez se acomodó políticamente.

Volvamos a Beethoven. Ser la transición encarnada entre el Clasicismo y el Romanticismo no fue fácil…

Recordemos que los años posteriores a la derrota militar de Napoleón, propios del contexto de Beethoven complican más la situación. La Novena Sinfonía se encargó en 1817 desde Inglaterra, y se empezó a componer supuestamente entre 1818 y 1824.

Y digo supuestamente, o según sus biógrafos, porque, ¿cómo demonios sabe uno cómo funciona la mente creativa de este genio sordo?

Se sabe que el poema original de Schiller siempre lo inspiró desde joven, y que supuestamente la escuchó conmovido a los 23 años en 1793. Los estudiantes revolucionarios alemanes lo solían cantar con música de La Marsellesa francesa.

Recordemos finalmente, que para la Restauración y la Contrarrevolución triunfante en la Europa de entonces (después del Congreso de Viena de 1815), las Guerras de Napoleón eran identificadas ideológicamente con la herencia revolucionaria y sus excesos. O sea, con la posibilidad de la tiranía como ‘hybris’ revolucionaria, y con la invasión extranjera en nombre de una abstracta Libertad.

Claro, esto último es injusto e impreciso históricamente (como toda construcción ideológica), pero fue la gran operación ideológica de las clases dominantes después del caos europeo de Bonaparte. Es decir, presentar deformado a Napoleón I, como un monstruo o tirano sin más, o como si sus tropas francesas de ocupación fueran peores que las tropas de los Príncipes y Reyezuelos europeos de turno. ¿Sabrá la gente hoy en día incluso, que Wellington era de menor estatura física que Napoleón? (Si tienen dudas morbosas comparen los uniformes guardados en Museos de ambos). ¿O acaso sabrán qué Napoleón en el poder fue enemigo jurado al interno de Francia de los verdaderos revolucionarios Jacobinos?

En fin.

Mientras, el poema original de F. Schiller nos proponía la identidad revolucionaria y universal para toda la Humanidad de la Libertad y el Amor. Fue escrito en noviembre de 1785 y publicado en 1786, aún antes de la Revolución Francesa de 1789.

En Beethoven, sin embargo, encontraremos sólo un hermoso extracto, más potable para la coyuntura.

Ningún homenaje póstumo ‘Kitsch’ de la Unión Europea puede remediar la bofetada revolucionaria de Schiller y Beethoven contra el ‘status quo’. Les guste o no son obras revolucionarias, que ni siquiera la propaganda Nazi y el Capitalismo global han podido prostituir y robarse.

En todo caso, Schiller ya más acomodado, nacido en 1759, muere en 1805, y por lo tanto, tampoco pudo disfrutar de la Novena Sinfonía de Beethoven. No es un pecado.

Por lo demás queda disfrutar a Beethoven (y Schiller) sin más, desde nuestras propias coordenadas tiempo/espacio en Costa Rica y América Latina. Con nuestros propios demonios, dolores, goces, amores, esperanzas, ángeles y luces.

Por eso, sentenció un estadista local, ¿para qué tractores sin violines?

Éste, efectivamente, ha sido un año muy singular, y el próximo podría serlo también.

Que la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza acompañe nuestras vidas…

¡Salud al maestro Beethoven desde nuestro terruño, en su Natalicio 250! ¡Nuestros muertos/as gozan de buena salud!

Buen Vivir Costa Rica nos ofrece mensaje “Desde lo profundo”

El movimiento Buen Vivir Costa Rica nos ofrece un llamado “Desde lo profundo” en un video con música y mensaje acerca de la madre tierra y las personas comprometidas con ese Buen Vivir. La letra y la grabación son de Édison Valverde, la música y el canto de Daniel Ruiz, la edición de Marcos Chinchilla; realizado en diciembre 2020 en Santuario los Quetzales, Turrialba, Costa Rica. Lo compartimos:

La gigantesca huella de Mario Devandas Brenes

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y escritor costarricense

“No te preocuparon desaires ni groserías que alguna vez te hicieron, como no te preocupó pasar casi 4 meses de prisión por impedir la privatización del ICE. Para vos había causas superiores de vida:

  1. Promover la participación y organización de los trabajadores y de los ciudadanos en general en la lucha por la defensa y ampliación de sus derechos.
  2. La unidad de las organizaciones sindicales tras un programa unitario para enfrentar la estrategia común de las grandes empresas nacionales y extranjeras radicadas en el país
  3. La unidad de los sectores progresistas y democráticos para darle nacimiento a un gobierno de corte democrático y popular.
  4. La solidaridad con los más necesitados y la lucha por el Bien Común.”

Albino Devandas Brenes QUERIDO MARIO: ¡NACISTE EN NAVIDAD!

Después de casi cinco décadas de una vida fecunda, siempre en la lucha, de manera decidida y consecuente, con coraje y determinación ciertos además de profundos, al lado de los sectores populares en defensa de las instituciones y del estado social de derecho, aportando al pensamiento social su inmensa pasión y rigurosidad analítica, como unas cualidades esenciales que siempre lo caracterizaron, el compañero Mario Devandas Brenes (1946-2020) nos ha dejado en esta madrugada del día de Navidad del año 2020. La noticia corrió como un reguero de pólvora, trayéndonos un alud de recuerdos que sacudieron nuestra mente e hicieron aflorar nuestros más caros sentimientos, una nota de tristeza y de dolor se apoderó de la escena, al menos por un rato, aunque luego vino la reflexión que debe conducirnos a situar en su justa dimensión histórica la memoria de un hombre que “jamás descansó en paz”, contraponiendo su fecunda existencia con ese lugar común al que se aferran los seres humanos ante el avasallador misterio inextricable de eso que llamamos “la muerte”. Nada que ver con el indomable espíritu de este hombre que conocí en el Partido Socialista de Costa Rica, en el que milité por un breve período a mi llegada de Chile, después de golpe militar de 1973, no sin antes haber recibido la poderosa influencia del ethos del Partido Socialista de Chile, esa que se fue diluyendo en el exilio chileno y en los treinta años de la posdictadura, disfrazada de democracia, que se implantó en ese país, a partir de 1990, con los gobiernos de la des-concertación y de la derecha strictu sensu que sucedieron al pinochetismo. Sobre militancias, ideas y principios Mario representó todo un capítulo de la lucha política que trascendió al Partido Socialista, en el que militó también con audacia y determinación, manteniendo un gran apego a la democracia interior en la vida partidaria, principios que como él manifestó, posteriormente, lo llevaron más tarde a alejarse de ese partido y después de la militancia partidaria. Habiendo llegado a la Asamblea Legislativa como diputado de la Coalición Pueblo Unido, en 1978, su trabajo y su lucha incesante lo llevaron hacia planos más elevados de ella, de tal manera que para los primeros años de la década de los ochenta se había convertido en uno de los dirigentes más importantes de la izquierda costarricense, sostuvo siempre que él y sus compañeros de entonces ligaron siempre el trabajo parlamentario con la lucha callejera y el contacto directo con la población ( Ver al respecto una reciente entrevista suya para la Asociación Nacional de Empleados Públicos ANEP).

Mario Devandas Brenes, visto desde la perspectiva de la larga duración histórica, fue un hombre cabal además de un luchador y un combatiente decidido, cuya acción siempre estuvo ligada al pensamiento sistemático y a la reflexión rigurosa y atenta sobre los orígenes y causas más profundas que lo llevaban al terreno de la lucha social, en especial durante aquella década de los setenta del siglo anterior, donde el escenario se prestaba para dar lugar a muchas confusiones. Nos acaba de dejar un hombre que representó los valores más altos en la defensa de la institucionalidad costarricense (todavía no alcanzamos a evaluar y a palpar lo que significa tan tremenda pérdida, la que no termina de golpearnos en pleno rostro), los que se expresaron desde el alfa original en su defensa del Instituto Costarricense de Electricidad(ICE), como punto de partida y en el omega con que se cerró su existencia luchando sin descanso, y procurando elaborar una estrategia para defender de una enorme cantidad de asechanzas de todo tipo a la Caja Costarricense del Seguro Social(CCSS), al sistema nacional de salud y al régimen de jubilaciones del IVM, ligados ambos a las finanzas de una institución asediada, desde hace varias décadas por los intereses del capital financiero, y de la medicina privada que ha venido proliferando en Costa Rica.

Hoy más que nunca esa memoria de lucha, expresada en la vida de Mario Devandas, se encuentra amenazada por las clases dominantes y sus corifeos de todo tipo que siguen venciendo, como decía Walter Benjamin en sus TESIS SOBRE LA HISTORIA de 1940. “Encender en el pasado la chispa de la esperanza es un don que sólo se encuentra en AQUEL historiador que está compenetrado con esto: tampoco los muertos están a salvo del enemigo, si éste vence. Y este enemigo no ha cesado de vencer” (op.cit p.22), sobre todo ahora que Mario pasa a ser parte del pasado, pero también del eterno presente de nuestras luchas y esperanzas, cuando desde cierto progresismo y desde una izquierda boba tratan de confundirnos también, por eso Mario vivirá siempre en la memoria de las más auténticas luchas populares.

La pandemia del Covid 19 como un fenómeno social, clínico, económico y político totales vino a ser la gota que derramó el vaso, hasta el final Mario estuvo analizando ese fenómeno tan complejo y único e intentando dar salida a situaciones y fuerzas macro que excedían con mucho a las suyas, dentro de este fatídico año de 2020. Esa tarea la llevó a cabo hacia el interior de la junta directiva de la CCSS, como representante de los trabajadores en la institución e intentando hacer conciencia hacia el conjunto de la población acera de la gravedad y la importancia del tema, como una especie de leiv motiv que caracterizó su larga lucha de décadas sin pendejeras ni miserias de poca monta, dentro de la que fue una fructífera existencia al servicio de nuestro pueblo, la que le fue arrebatada por una cruel enfermedad que afrontó con una dosis de estoicismo y optimismo, según nos lo han dicho sus seres queridos más cercanos.

La vieja socialdemocracia costarricense del PLN, ni siquiera en sus mejores momentos, cuando todavía la oleada neoliberal no había alcanzado nuestras playas y todavía mantenía algunos arrestos keynesianos, dejó de tener vacilaciones y se fue deslizando en derivas como aquella de la “desnacionalización del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE)”, la que Mario no sólo detectó sino que combatió con gran determinación durante aquel gobierno de Daniel Oduber Quirós (1974-1978) que se había empezado a embarcar por ese camino regresivo, su visión y diagnóstico fueron estratégicos y marcaron un parteaguas que habría de caracterizar a las luchas que vendrían. Enfrentándose a la legislación represiva contenida con el Código Penal que castigaba el ejercicio de la protesta social con penas de cárcel, se lanzó a la lucha social desde el sindicalismo con la heroica huelga de mediados de 1976, de los trabajadores del ICE, interponiéndose en el camino de su privatización, a la cabeza de ASDEICE junto con el ingeniero Luis Fernando Alfaro, la que fue ferozmente reprimida y le acarreó a ambos dirigentes casi cuatro meses de cárcel y toda clase de insultos y vejaciones. De ese tamaño, era ya el Mario Devandas que empezaba su larga lucha en medio de aquella coyuntura tan difícil para defender una de las instituciones más importantes para los costarricenses.

Hoy Mario nos deja en medio de la más grande ofensiva del totalitarismo de una derecha insaciable, sanguinaria y defensora de los intereses del capital financiero, cuando sus corifeos y portavoces se preparan para asaltar lo poco que queda del estado social de derecho, en medio de una atmósfera donde el odio se expresa todos los días hasta por los poros e intersticios más increíbles de la vida social. Sólo nos queda retomar su banderas en lo que es para mí una especie de Requiem para Mario Devandas, ese ícono de la resistencia (social y popular), como bien lo caracterizó el también luchador y periodista Nelson Piedra Chinchilla o quizás una especie de REDOBLE POR RANCAS, parafraseando o retomando el título de una de esas novelas épicas del recordado escritor peruano Manuel Scorza (1928-1983), fallecido en el exilio, en un accidente en el Aeropuerto de Barajas hace casi cuarenta años, donde el autor recupera la memoria de las luchas campesinas en los Andes Centrales del Perú de los años cincuenta y sesenta del siglo anterior, en homenaje a las de Mario que son las nuestras. Hasta la victoria siempre, compañero Mario Devandas Brenes, nos queda retomar con inteligencia y valor tus luchas y salir de los lugares comunes contra viento y marea, esos que no nos llevarán nunca a buen puerto.

Homilía exequias fúnebres Mario Devandas Brenes

Pbro. Luis Alejandro Rojas A.
Catedral Metropolitana, San José,
26 de diciembre de 2020
Homilía, Exequias Fúnebres

Hoy nos convoca una vez más don Mario Devandas Brenes, pero esta vez para despedirnos.

Ha iniciado su viaje más allá de la muerte y venimos a darle nuestro abrazo fraternal y solidario a su querida familia.

Abrazo que extiende el señor Arzobispo de San José, que me ha pedido manifestarlo, como un gesto solidario y de consuelo para sus seres amados.

Esta mañana las puertas de la Catedral Metropolitana de San José se abrieron para recibir los restos mortales de un costarricense ilustre. De un compatriota que se dejó interpelar por la fe, para vibrar y reaccionar desde el amor, ante las necesidades del prójimo, a semejanza del Buen Samaritano del Evangelio.

Don Mario comprendió la urgencia de encarnar la fe en la vida, y así, el Evangelio del Hijo del Carpintero, se le hizo necesario en la realidad social, política y económica de su país, para levantar su clara voz en favor de la justicia social, y la defensa de los derechos de las trabajadoras y los trabajadores. 

Desde los caminos de la fe, no extraña que su deceso aconteciera en la celebración de la Navidad, cuando brota la vida en un establo de Belén en Judá, y se manifiesta ese Niño pobre con el que se identificó Mario; tal vez, por ser hijo del sastre de Calle Siles, donde se acrecentó su conciencia de clase, al verse pobre y de familia empobrecida.

Ese Niño Dios vulnerable y perseguido por el Rey Herodes, que obligó a su familia a ser migrante en Egipto, interpeló a ese otro niño de ancestros hindúes, de apellido Devandas.  Al final todos somos migrantes y trashumamos por el mundo.

La fe en el Hijo de Dios lo motivó a ser monaguillo en el altar del Señor, sirviendo a los padres jesuitas de Lourdes de Montes de Oca.

Hoy venimos a despedir al defensor beligerante del Estado Social de Derecho y de la Seguridad Social costarricense, fruto de un encuentro de voluntades de auténticos actores sociales y políticos, amantes de su Patria. Que forjaron en los años cuarenta instituciones como la Caja Costarricense del Seguro Social, patrimonio histórico social de las presentes y futuras generaciones.  Por eso, su cercanía con la Iglesia Católica y con el señor Arzobispo de San José, ante la necesaria defensa de la institución de todos, baluarte del bien común y de solidaridad social. Campea en el horizonte las amenazas de la mercantilización de la salud pública, el desmantelamiento institucional y el riesgo de la sostenibilidad financiera de la Caja y sus regímenes de pensiones, y la voz profética no se hizo esperar. La voz fuerte y serena de Mario Enrique. 

Fue sabroso conversar con Mario del magisterio del Papa Francisco, en defensa de los pobres y excluidos. Le llamó la atención el concepto de ecología integral de Laudato Sí, por la visión integradora del grito de los pobres y el grito de la tierra.

Le encantó la expresión: Fratelli Tutti, (hermanos todos), al punto de escudriñar el mensaje de fraternidad universal, de la amistad social, la dignidad de las mujeres, la crítica a la economía de mercado y a los populismos, presentes en la Encíclica del Papa Francisco, bajo ese título. De su análisis emergió el economista que promovía un rostro humano y solidario a la economía.

Así, en don Mario aplica la sabiduría del patriota:

“El patriota valora
que somos muchos,
todos hermanos con derecho
al abrazo seguro
de una tierra que canta.

Y que nadie podrá,
so pretexto de gobernar,
ahondar las diferencias,
empobrecer las vidas,
despedazar los sueños ciudadanos
para erigirse en dueño y mercader”.

(Julieta Dobles Izaquirre, Sabiduría del patriota)

Tenía muy claro que “la política es una de las formas más altas de la caridad”, como la valora la Iglesia. La política es buena por sí misma, lo que tenemos son malos políticos.

En estas últimas horas, ante la noticia de su fallecimiento, se ha reconocido en don Mario Devandas haber sido un buen esposo, excelente padre, abuelo y hermano, su familia la energía  amorosa que le dio sentido a todo su esfuerzo, luchador social, hombre estudioso, defensor de la Caja,  el encarcelado por causas justas, el promotor de la unión sindical y de los sectores progresistas y democráticos, el buen consejero, el rebelde con causa, un maestro, buen negociador, diputado que salió tan pobre como entró, al amigo,  y sobre todo un ser humano bueno, un patriota insigne sembrador de esperanza para este bello país.

Mario se caracterizó por su crítica democrática de nuestro sistema económico y político, y se constituyó en signo de contradicción para muchos, a semejanza del Obispo brasileño Hélder Cámara: «Si le doy de comer a los pobres, me dicen que soy un santo. Pero si pregunto por qué los pobres pasan hambre y están tan mal, me dicen que soy un comunista».

Consciente de su grave enfermedad, agotó hasta su último suspiro, construyendo pensamiento y acciones con los sectores sociales, que reflejaron su espíritu indómito y su anhelo solidario. Por eso siempre estuvo dispuesto al “lenguajeo”, a la búsqueda y a la construcción de caminos mediante el diálogo y la discusión inteligente; de ahí, su perenne presencia en debates, foros, redes sociales y otros.

Como buen maestro procuró dejar discípulos para continuar su obra educativa, tal vez, sin procurarlo.  Era un educador que con su testimonio enseñaba, porque “las obras son amores y no buenas razones”, de nada servía el discurso ideológico, si no se llevaba a la práctica en el cultivo de sus valores y principios.

Como profeta social sudó la camiseta sindical, llevando el significado etimológico en su corazón, sindicato: “hacer justicia”.

En sus últimas comunicaciones por whatsapp me dijo:

“Hola hola, el viernes estoy todo el día en el Hospital Calderón”.

“Hola hola, me prescribió el médico un antibiótico y la reacción me tiene volcado. Lo siento mucho. Ojalá todo haya salido bien”.

“Hola hola, estoy internado desde el jueves y espero que me den mañana la salida, a ver cómo retomamos lo del IVM. Un abrazo” (4 de diciembre).

Se apagó la vela que agotó el cáñamo y la parafina, pero para seguir iluminando después de su muerte.

Hoy venimos a honrar y a despedir al amigo, y

“Cuando un amigo se va
Queda un tizón encendido
Que no se puede apagar
Ni con las aguas de un río” (Alberto Cortez).

Hablando de despedidas, un funcionario de la CCSS, por la década de los sesenta escribió:

“El camino, despacio,
retrocede a nuestras espaldas.

Todos los árboles se han alejado
hacia el poniente.

Todo en la tierra
se aleja alguna vez.

La luna y el paisaje.
El amor y la vida.

El reloj, en mi muñeca,
dice que son las cinco de la tarde.

La hora de los adioses,
la hora en que la misma tarde
agita nubecillas en despedida” (Jorge Debravo)

Mario honró la vida y no le temió a la muerte.  Tal vez, porque leyó el pasaje de san Mateo 25, 34-40 y lo hizo vida: “Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; era forastero, y me recibieron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo y me visitaron; en la cárcel y me vinieron a ver (…) Y el Rey dirá: En verdad les digo que cuanto hicieron a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron”.

También, por eso, hoy venimos a reconocer al Maestro de Galilea que llamó bienaventurados, dichosos, felices, a los que trabajan por la paz y la justicia.

Entonces que nuestras lágrimas, ante la partida del amigo Mario, no sean como la de los demás, que no tienen esperanza. “Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, – dice san Pablo- de la misma manera Dios llevará consigo a quienes murieron en Jesús” (Tes. 4,13-18).

Hoy Jesús llora con nosotros, sus lágrimas son de solidaridad y siente nuestro dolor. Así, como en Betania, por la muerte de su amigo Lázaro, llora con nosotros. Y es capaz de cambiar nuestras lágrimas, porque los que “sembraban con lágrimas recogen entre cantares”, como nos dice el salmista.

El Niño Dios que nació en Belén y fue crucificado en Jerusalén, es capaz de devolvernos la alegría. Así, como se gozó Marta y María, cuando vieron salir a su hermano del sepulcro, dejando mortaja y vendas a su paso. Aquello era un anticipo de lo que sucedería más adelante y nos afectaría a todos.

Por eso resonó en ese tiempo, y ahora aquí, en esta Catedral Metropolitana: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto vivirá” (S. Jn. 11,27).

Amigo Mario Devandas Brenes descansa en paz.

Compartido con SURCOS por el padre Luis Alejandro Rojas A.