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Mario Devandas Brenes

Luis Paulino Vargas Solís

Lo conocí como compañero en alguno o algunos cursos en la Escuela de Economía de la UCR. Habrá sido, aproximadamente, hacia 1980. Siendo 12 años mayor que yo, inevitablemente lo miraba como a “un señor”, y le respetaba como tal.

Luego, y a lo largo del trayecto de nuestras vidas, nos reencontramos muchas veces, en distintos espacios.

Yo fui parte del Consejo Universitario de la UNED, que lo eligió como director de Extensión, allá por los primeros años noventa. Luego fuimos compañeros en el Grupo Pensamiento Solidario, el cual dio valiosos aportes intelectuales al debate sobre el TLC, durante aquel período tan intenso, entre 2004 y 2007. Ahí, Mario y yo trabajamos en un colectivo que incluía personas maravillosas como María Eugenia Trejos, Silvia Rodríguez y Gerardo Fumero, entre otros. Este año que ya concluye, nuestros nombres aparecieron nuevamente reunidos, como parte del Grupo Economía Pluralista.

Una anécdota particular me viene a la mente: fue el 11 de junio de 2019. Exactamente una semana antes, el día 4, yo había sido operado de mi cáncer de próstata, y por esos mismos días me había enterado de la enfermedad de Mario. Conversamos largo rato por teléfono. Como ustedes podrán imaginar, teníamos mucho en común de lo cual hablar, pues ambos enfrentábamos un similar enemigo. Solo que mi pronóstico era favorable, y el de él -así me lo explicó el propio Mario- no.

Hoy yo tengo el privilegio de seguir, y Mario ya no. Sé que dio una lucha heroica contra el cáncer, pero eso no debe sorprender a nadie: así fue Mario durante toda su vida. Un luchador indómito e insobornable, como asimismo un hombre inteligente y estudioso, que sabía dialogar, respetar y construir acuerdos.

Honradísimo de haber sido su amigo y colega, sea este mi homenaje de admiración, respeto y afecto a este ser humano absolutamente grandioso.

Queda en manos de los sindicatos una tremenda responsabilidad: la de garantizar que la persona que sustituya a Mario en la junta directiva de la Caja, esté a la altura de la enormidad del legado que él deja.

José Vicente Rangel In Memoriam

Vladimir de la Cruz

Conocí a José Vicente Rangel Vale allá por la década 1975 – 1985, por mi padre Ignacio de la Cruz, cuando por motivos políticos y familiares, viajé a Venezuela por unos días. Mi padre y su segunda familia vivían en Venezuela, en Maracaibo.

En esos días era yo militante activo socialista. En aquellos días del triunfo sandinista fui a dar una Conferencia en la Universidad del Zulia invitado por Gastón Parra Luzardo, cuando se desempeñaba como Vicerrector Académico, quien era gran amigo de mi padre. A Gastón lo encontré, de nuevo, en el 2008 cuando llegué de Embajador de Costa Rica a Venezuela, quien estaba al frente del Banco Central, falleciendo al poco tiempo de mi llegada, con una brillante carrera académica y política antes y durante el período de Hugo Chávez.

Mi padre era militante del Movimiento al Socialismo, que se desarrolló como una fuerza política electoral importante desde inicios de la década del 70, con exmilitantes comunistas, exguerrilleros de los años 60s y miembros de otros grupos políticos de izquierda, del Movimiento de Izquierda Revolucionaria con el que se fusionó en 1983.

Desde esos días iniciales de la década del 70 José Vicente Rangel empezó figurar como el candidato presidencial, en 1973, del Movimiento al Socialismo. En 1978 volvió a ser el candidato presidencial, y en 1983 de nuevo fue candidato a la presidencia por el Movimiento Electoral del Pueblo, que en esa elección enfrentó Teodoro Petkoff, que era el candidato presidencial del Movimiento al Socialismo. Sus pasos partidarios los había tenido entre 1965 y 1968 en el Partido Revolucionario de Integración Nacionalista.

En esos años de los 60s y 70s en Venezuela se desarrolló una izquierda crítica del socialismo histórico, bajo la perspectiva de la vía venezolana del socialismo, en la cual José Vicente Rangel ocupó un lugar destacado, sobre todo después de las fuertes derrotas a las experiencias guerrilleras que se dieron en Venezuela.

Mi relación con esa literatura, y con José Vicente Rangel, mi padre me la mantenía enviándome los libros de la discusión política de la izquierda venezolana, que era muy fecunda.

Mi padre tenía una intensa relación con José Vicente Rangel, por afinidad política y profesional, como periodista. Por su profesión también conocí a otros dos extraordinarios periodistas venezolanos, militantes políticos ellos, Aristides Bastidas y Héctor Mujica, con quien mantuve intermitentes buenas relaciones.

En las elecciones de 1998 el Movimiento al Socialismo se alió al Movimiento V República, respaldando a Hugo Chávez, lo que no fue apoyado por Teodoro Petkoff, otro de los importantes dirigentes y personalidades de la izquierda venezolana, a quien también conocí. Teodoro Petkoff, por su parte, criticó fuertemente a José Vicente Rangel por su permanencia en el chavismo.

José Vicente Rangel en su vida política desde la década del 50 había participado activamente en la lucha política de Venezuela, donde sufrió persecución y exilio, durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, y luego de enfrentamientos importantes con los gobiernos de la llamada IV República.

Luego siguió activo, políticamente, en el período de la V República, desde el inicio, con Hugo Chávez, hasta su fallecimiento, bajo el gobierno de Nicolás Maduro, por un paro cardiaco, en la mañana del pasado viernes 18 de diciembre.

Durante la dictadura del Pérez Jiménez militó en la Unión Republicana Democrática, que lideraba Jovito Villalba. Su vida política se activó desde el golpe de Estado contra Rómulo Gallegos, en 1948, cuando tenía 16 años. Fue encarcelado en esa época.

En ese período como exiliado vivió en Chile donde se casó con Ana Avalos, artista plástica, con quien tuvo una hija y un hijo, de igual nombre, que es hoy Alcalde del Municipio de Sucre, en el Estado de Miranda. También vivió en España, como parte de su exilio, donde se graduó de Abogado, estudio que había iniciado en Venezuela y siguió en Chile.

En su vida fue abogado, político, escritor y periodista. Político siempre de izquierda. Periodista de distintos medios de comunicación, prensa, radio y televisión. Fue columnista, en la década de 1990, del periódico “El Universal”, del Periódico “Panorama”, donde laboró mi padre, en Maracaibo, y del medio “2001” . También colaboró como columnista en “El Informador”, “La tarde”, “El Regional”, en la Revista política “Bohemia”. Fue locutor para la cadena Unión Radio. También fue Director de los diarios “La Razón”, “El Clarín”, y el semanario “Qué Pasa en Venezuela”.

A la caída de la dictadura, en 1958, ya de regreso a Venezuela e incorporado a la lucha política, fue electo diputado donde se distinguió por más de 25 años, convirtiéndose en gran defensor de los Derechos Humanos, lo que le permitió publicar su libro “Expediente Negro” que es una denuncia de las violaciones de los Derechos Humanos que sucedieron en el período 1960-1970, especialmente contra activistas de izquierda y campesinos.

Como diputado hizo su brillante carrera política que le distinguió como dirigente y referente inevitable de la izquierda venezolana, y continental.

Fue electo diputado en cinco ocasiones en representación de los partidos de izquierda Unión Republicana Democrática (URD), Partido Comunista de Venezuela (PCV), Movimiento Electoral del Pueblo (MEP) y Movimiento al Socialismo (MAS).

Como diputado defendió la separación de los tres poderes, el Estado de Derecho, el respeto a las minorías políticas, la defensa de los derechos humanos y las libertades públicas y ciudadanas, especialmente durante los gobiernos de Rómulo Betancourt y Raúl Leoni. Como periodista fue gran acusador de situaciones, como de personas. También se distinguió con sus investigaciones sobre compras de material militar, por las denuncia que hizo de corrupción en el Ejército y el sector militar, por el Programa Turpial de la Armada, por la repotenciación de los blindados AMX-30 del Ejército, por las denuncias contra el Presidente Carlos Andrés Pérez por malversación de fondos públicos, lo que contribuyó a su destitución por el Congreso, en 1992, año que entrevistó, el 30 de agosto, al Comandante Hugo Chávez Frías, que estaba detenido, junto con Francisco Arias Cárdenas, entre otros, en la Cárcel de Yare, por el intento de golpe de Estado que realizó.

Cuando amnistían a Hugo Chávez, en 1994, es José Vicente Rangel quien orienta a Chávez en la lucha electoral, metiéndolo a la política a partir de ese año. Desde ese momento hasta la muerte de Chávez en el 2013, fue uno de sus grandes asesores y consejeros, de los pocos a los cuales Chávez les ponía atención seriamente.

Desde entonces trabó una intensa amistad con Hugo Chávez, a quien le realizó 18 entrevistas, y otros escritos, hasta el 2012, que se recogieron en el libro “De Yare a Miraflores, el mismo subversivo”. Entusiasmado con Chávez le acompañó en distintos momentos desde el ejercicio del Gobierno. Junto con Luis Miquelena fue una de las personas que más influía para moderar las acciones emotivas iniciales de Hugo Chávez. José Vicente ayudó a impulsar la candidatura presidencial de Hugo Chávez en 1998.

En ese primer gobierno de Chávez fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores, desde 1998 hasta el 2001.

José Vicente Rangel fue el que convenció a Chávez para aceptar las derrotas electorales que sufrió ante la oposición venezolana y de aceptar sus resultados.

Durante el ejercicio del Ministerio de Relaciones Exteriores, por José Vicente Rangel, por encargo del entonces Presidente de la República, Miguel Ángel Rodríguez, y del Expresidente Rafael Ángel Calderón Fournier, viajé a Caracas, presidiendo una delegación, en compañía de los diputados José Manuel Núñez, de Fuerza Democrática, y Jorge Eduardo Sánchez, de la Unidad Social Cristiana, para contribuir a gestionar el apoyo del Gobierno venezolano para la Candidatura a la Secretaría General de la OEA para Rafael Ángel Calderón.

Mi relación con José Vicente, por mi padre, y mi familia en Venezuela, permitió el acceso directo y rápido a su despacho. No se logró el apoyo de Venezuela a esa candidatura, pero fue refrescante mi reencuentro con el Canciller José Vicente Rangel, quien nos dio un gran trato y espacio en esos días en Venezuela, y nos produjo una rica experiencia política.

A principios de febrero del 2001 Hugo Chávez nombró a José Vicente Rangel al frente del Ministerio de Defensa. Las leyes y la propia Constitución Política de Venezuela no establecen que la jefatura del ejército la deba ejercer un militar, pero en toda su historia institucional, junto con Rangel, en más de 100 años, solo otros dos civiles ocuparon la jefatura del ejército, y, curiosamente, bajo otro gobierno militar como fue el del general Juan Vicente Gómez. Y, fue José Vicente Rangel el primer civil en esos últimos 70 años hasta su nombramiento.

En Venezuela, donde la historia se conoce por años de democracia y años de dictadura, el acontecimiento del nombramiento de Rangel provocó grandes debates y temores.

Tradicionalmente este puesto había estado solo en manos de militares. Curiosamente, bajo el gobierno de otro militar, el General Juan Vicente Gómez, a principios del Siglo XX, el puesto de Ministro de Guerra y Marina, como se conoce actualmente el de Defensa, estuvo a cargo, dos veces, de un civil, el abogado Carlos Jiménez Rebolledo, bajo cuyo ministerio se redactó el Código Militar de 1923, aunque había sido Capitán bajo el gobierno de Cipriano Castro. También lo desempeñó el abogado Victorino Márquez Bustillos, hombre de extrema confianza del dictador, a quien también le habían dado grado militar como se acostumbraba en los gobiernos dictatoriales. Aun así, se les considera civiles.

En la Cancillería José Vicente Rangel procuró atender como prioritario lo que tradicionalmente era un problema: la Guyana, Colombia y los propios Estados Unidos, donde dejaba clara y consolidada la posición de Venezuela; impulsó la integración de Venezuela con los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y con los países andinos, convirtiendo a Venezuela en líder de esa región; implementó el Programa Galileo con el cual reformuló las políticas de las embajadas de ese país asignándoles el papel de promover a Venezuela como un país de potencial inversión y removió más de 250 funcionarios diplomáticos que en la práctica no tenían ningún papel. Le imprimió a la Cancillería venezolana, en dos años, una nueva visión internacional del país, defendiendo la soberanía, lo nacional y el territorio. Se negó a facilitar el territorio de Venezuela para la vietnamización de Colombia, dentro del Plan Colombia.

Como Canciller dirigió el primer viaje internacional de Hugo Chávez a los países miembros de la OPEP, e impulsó la creación de la Cumbre de Caracas para concretar acuerdos entre los países miembros sobre la necesaria disminución de la producción de petróleo y así aumentar su precio en los mercados internacionales.

Al frente del Ministerio de Defensa se esperaba de él mayor seguridad en las fronteras y con los conflictos de los ganaderos en esa zona; fortalecer la seguridad ciudadana; modernizar las fuerzas armadas y provocar la confianza de los militares en la jefatura de un civil, lo cual redundaría en el proceso democrático interno de Venezuela, en su imagen internacional, en acoplarse a la tendencia latinoamericana de poner al frente de los ejércitos a civiles.

Bajo el Presidente Chávez los militares ocuparon puestos importantes de la institucionalidad civil; y se les ha planteó como objetivo su integración con el pueblo y la sociedad civil, asignándoles importantes tareas de acción cívica.

Los militares no veían con buenos ojos a Rangel. Había sido su crítico histórico, además que su militancia política izquierdista les recordaba la guerrilla de los sesentas.

Así vi su nombramiento y lo publiqué (“Un paso histórico”, en el periódico El Heraldo, jueves 22 de febrero del 2001 p.10), donde dije: “Independientemente, de lo que se opine sobre los cambios en general en la Venezuela de hoy, hace pocos días el Presidente Hugo Chávez dio un paso trascendental en la historia política venezolana, y en la latinoamericana, allí donde los elementos militares siguen desempeñando un gran papel.

A principios del mes de febrero nombró a su Canciller, el intelectual prestigioso, dirigente político, hombre de la cultura, escritor, periodista, abogado, José Vicente Rangel, una de las personalidades políticas más atractivas de Venezuela, como su Ministro de Defensa.

Es una acción que no solo destaca a Rangel sino el valor del propio Presidente Chávez de nombrar un civil al frente de la institución castrense. El presidente venezolano venía enviando señales sobre el papel de las fuerzas armadas. Ya había señalado que no debía haber un divorcio entre ellas y la sociedad civil; entre los soldados y el pueblo. Había puesto en varias oportunidades al ejército a realizar obras de carácter civil e incluso frente a ciertas acciones populares había impedido su papel represivo, buscando esa identidad.

El peligro de militarizar la administración política de Venezuela parece superado. Hoy con el nombramiento de Rangel en Defensa pareciera acentuarse la tendencia de civilizar a los militares, de someterlos al poder civil, como se hizo en Costa Rica en 1869. Es sin ninguna duda un cambio revolucionario que debemos festejar.”

Con el nombramiento de Rangel hubo cambios en la estructura de mandos del Ejército y hasta en la estrategia de la posición de Venezuela frente al llamado Plan Colombia, que pretendía vietnamizar ese país. Rangel ya venía criticando este plan y había impedido la participación de Venezuela en él y el uso del territorio venezolano como un elemento logístico del plan.

El que Rangel fuera periodista se había visto también como un elemento de apertura hacia la sociedad, pero especialmente hacia los medios de comunicación social, por parte de la institución militar, señalando que el encuentro de los militares con la sociedad venezolana sería más democrático, transparente, abierto, y también más crítico y menos sometido a la obediencia ciega verticalista de los mandos militares.

Lamentablemente, hoy, vemos un peso enorme, para mí negativo, de los militares en la estructura político institucional de Venezuela, en todos sus efectos.

El nombramiento de José Vicente Rangel se acompañó del nombramiento de otro intelectual de izquierda, Luis Miquilena en el Ministerio del Interior. Así, en aquel momento, el Ejército de Venezuela, y el Ministerio del Interior, estaban al mando de civiles. Ambos con vidas comprometidas en la lucha por la democracia y el diálogo nacional. José Vicente Rangel era un hombre de diálogo y consenso.

Después del Ministerio de Defensa el 28 de abril del 2002 fue nombrado vicepresidente de la República, reemplazando a Diosdado Cabello, donde se mantendría hasta el 8 de enero de 2007, como parte del primer y segundo mandato presidencial de Hugo Chávez, quien desempeñó el cargo por más tiempo que otros vicepresidentes del chavismo madurismo. Como reconocimiento a su Vicepresidencia le dieron una réplica de la Espada de Libertador Simón Bolívar el 8 de enero del 2007, que es de las más altas distinciones que da el Gobierno venezolano.

Entre otros puestos que desempeñó políticamente fueron el de miembro de la Asamblea Nacional Constituyente que redactó la Constitución de 1999.

De aquí pasó de nuevo a su labor periodística al frente del programa de televisión «José Vicente Hoy», en la televisora privada Televen, programa que se realizaba los domingos de 10 a 11 a.m., cuyo primer invitado fue Hugo Chávez, el Presidente. En este Programa, era de obligada atención de todos los que se interesaban por la política y la realidad venezolana, con gran audiencia, donde trataba temas de interés político con fuertes juicios de valor, denuncias y críticas en contra de los actores de la oposición, defendiendo la Revolución Bolivariana. El Programa se llegó a convertir en una fuente de información y de cita obligada.

Como periodista José Vicente Rangel en dos ocasiones recibió el Premio Nacional de Periodismo de Venezuela.

Cuando llegué como Embajador de Costa Rica a Venezuela, el 3 de julio del 2008, llevaba como misión urgente tratar de que el Gobierno de Venezuela invitara al Gobierno de Costa Rica a la reunión de Petrocaribe que se realizaría una semana después en Maracaibo.

Sin haber presentado oficialmente las credenciales, ante el gobierno bolivariano, rompiendo todos los protocolos, el 4 de julio contacté en persona, al Vicecanciller, al General Francisco Arias Cárdenas, para explicarle la solicitud de participación en la reunión de Petrocaribe, haciéndole llegar el 5 de julio, en los actos de celebración de la Independencia de Venezuela, la solicitud, que fue resuelta favorablemente el lunes 7 de julio. Desde entonces mantuve una buena relación con el Vicecanciller. El Canciller era Nicolás Maduro.

La gran sorpresa es que el día 8 de julio recibo invitación personal de José Vicente Rangel. Para que le acompañe, en el Hotel Tamanaco, el siguiente viernes, a la celebración del su 79 cumpleaños.

Me hice acompañar a la recepción por el funcionario, que acaba de conocer, de la Embajada de Costa Rica, Guillermo Cholele, gran colaborador, gran conocedor de la realidad política y empresarial venezolana, que fue de gran ayuda y de confianza para mi gestión de Embajador. Allí fuimos.

La segunda sorpresa de esa fiesta fue la enorme cantidad, por lo menos más de 200 personas calculé, de gente que se había reunido a la celebración del cumpleaños, personas de todos los sectores políticos, empresariales, culturales, de los medios de comunicación. Era una muestra del respeto que se le tenía a José Vicente Rangel.

Su personalidad será evaluada en el tiempo con mayor rigurosidad, como sucede con los grandes personajes. De mi parte, yo había empezado a conocerle por mi padre, por sus libros y por el trato personal que establecimos, poco pero de calidad, de gran respeto, como el hombre del consenso. Le admiré, le aprecié y le seguiré valorando.

Venezuela ha perdido un gran periodista, un gran comunicador, una gran persona. La política de Venezuela, y del continente, ha perdido a uno de sus principales y emblemáticos dirigentes, la izquierda venezolana y latinoamericana a uno de sus principales exponentes.

Desde el 11 de diciembre se rumoró su muerte, que fue hasta el 18. Días de pesadumbre para la sociedad venezolana el seguir día a día las noticias de su quebranto de salud, que ya era evidente porque había dejado de hacer su programa televisivo dominical desde hacía varias semanas atrás

José Vicente nos dejó otros libros, “Tiempo de Verdades”, Caracas: Ediciones Centauro, 1973: compilación de sus artículos de prensa, en colaboración “Militares y política (una polémica inconclusa)”, Caracas, Ediciones Centauro, 1976, “Seguridad, defensa, democracia: Un tema para civiles y militares” , Caracas: Ediciones Centauro, 1980, “Tiempo de Verdades, Socialismo y Democracia”, “La Administración de Justicia en Venezuela”, “Abril sin censura”, relacionado con el intento y fracasado golpe de estado del 2002.

José Vicente será recordado como el gran luchador que fue, por su constancia y compromiso militante, como un sembrador de sueños y esperanzas, por su fortaleza laboral hasta casi sus últimos días, por su obra periodística, por su capacidad analítica, de investigador, por la agudeza de sus opiniones, por su capacidad e incisiva crítica, por su aguda y efectiva palabra, por su autenticidad, por su Docencia política y profesional, será considerado y tratado como Maestro, como líder, como guía. Para algunos un Guerrero de la Patria Venezolana, un ícono de la Revolución Bolivariana, un referente inevitable de la Historia Reciente de Venezuela. Fue, sin lugar a dudas, un personaje de una enorme, rica y fecunda trayectoria política, que vivió intensamente su vida. También como un gran mediador o negociador político. De muy buen trato personal, al menos así lo traté.

A medida que José Vicente Rangel se identificó con el chavismo, y continuó asesorando a Nicolás Maduro, la oposición antichavista y antimadurista lo estigmatizó. Es parte de su historia personal.

Querido Mario: ¡Naciste en Navidad!

¡Qué falta me vas a hacer! ¿A quién voy a llamar para pedirle opiniones sobre los más diversos temas de la vida, sobre un artículo de economía o una nueva acción del gobierno?

Me estuviste preparando para este momento. En los últimos días no podía llamarte porque interrumpiría tu descanso mientras te reponías de la aplicación del tratamiento contra ese maldito cáncer, que te apareció en una de las etapas más productivas de tu vida. Me venías preparando, es cierto, pero como me cuesta aceptarlo.

¿Con quién voy a compartir mis dudas? ¿A quién le voy a pedir consejo? ¿A quién llamo para contarle un chiste, malito, como decías?

Recuerdo la ironía con la que me dijiste: “He vivido menos tiempo del que quisieran los que me quieren y más de quienes no me quieren” ¡Yo que quería que nos acompañaras por mucho más tiempo, que no nos dejaras! ¡Qué ganas de volver a escucharte!

Cuando Catalina nos dijo que querías que tus hermanos subiéramos a Getsemaní, tuve la absoluta claridad que se trataba de tu despedida. Yo no encontraba valor para subir, pasé la noche anterior pensando en lo que te diría y en lo que me dirías. Por dicha, al fin subí con Hannia y Ernesto.

De camino a tu casa se me hizo claro que te fuiste a vivir Getsemaní, en las montañas de Heredia, porque desde allí veías más allá de lo evidente a primera vista. Desde el comedor de tu casa se observa el mar, la pista de aterrizaje del aeropuerto, Heredia, San José, parte de Cartago.

Pero vos veías más allá. Tu atención se centraba en otro punto: el Edifico Central de la CCSS, Institución emblemática y decisiva para la salud de nuestro pueblo, lo que fue el motivo de tus desvelos y esfuerzos en los últimos años, siempre en procura de asegurar a nuestros ciudadanos la mejor seguridad social y la mejor calidad de vida. Esa fue siempre tu preocupación de vida.

Nos enseñaste que la mezquindad no tenía espacio en tu vida. No te preocuparon desaires ni groserías que alguna vez te hicieron, como no te preocupó pasar casi 4 meses de prisión por impedir la privatización del ICE. Para vos había causas superiores de vida:

  1. Promover la participación y organización de los trabajadores y de los ciudadanos en general en la lucha por la defensa y ampliación de sus derechos.
  2. La unidad de las organizaciones sindicales tras un programa unitario para enfrentar la estrategia común de las grandes empresas nacionales y extranjeras radicadas en el país
  3. La unidad de los sectores progresistas y democráticos para darle nacimiento a un gobierno de corte democrático y popular.
  4. La solidaridad con los más necesitados y la lucha por el Bien Común.

Creo que con tu paso por esta tierra cumpliste con la vida, la honraste. Honraste a nuestras abuelas, a nuestros padres, particularmente de nuestra querida mamá. Fuiste para nosotros un modelo de hermano, un modelo de amigo, un modelo de padre y un modelo de compañero.

Si la muerte significa un paso a otro plano de existencia, estoy seguro que te estarán esperando Vinyelita, Roy y Jorge, las abuelas Tela y Ana y, por supuesto, papá y mamá. Todos saldrán con el abrazo más fraterno y llenos de alegría a tu encuentro.

La tarde del 23 de diciembre cuando te conté de todas las personas que te enviaban saludos, me dijiste: Dígales a todos que se los agradezco.

Tus cinco nietas estuvieron cantando la noche del 24 para llenar tu espíritu de alegría. De seguro esos cantos angelicales te ayudaron a dar el Gran Salto, al que dijiste que no le temías. Mi abrazo eterno va con vos, mi hermano y mi compañero del alma.

Albino Devandas Brenes

Para Mario Devandas

Manuel Monestel

Cuando mueren los que luchan
por un mundo mejor y más justo,
una semilla germina y un nuevo
tallo emerge de la tierra.

Cuando mueren los que soñaron
con una vida de paz y esperanza
con equidad y justicia social,
un niño se despierta en la mañana
y retoma aquellos sueños
que soñaron sus mayores.

Cuando mueren los que luchan
por un mundo sin desigualdad,
sin discriminación y sin injusticia,
una nueva generación de luchadores
recibe la noticia levantando la bandera
de la luz, de la bondad, del amor y la justicia.

Compartido con SURCOS por Albino Devandas Brenes

En video de Escuela de Trabajo Social Mario Devandas analizó plan fiscal y privatización de la CCSS

SURCOS recibió de Marco Chinchilla Montes un video en el cual el dirigente social Mario Devandas Brenes, quien falleció este 25 de diciembre, analiza la relación entre el plan fiscal impulsado por el gobierno y distintos sectores en 2018 y la privatización de la Caja Costarricense de Seguro Social.

En su exposición Mario Devandas indica que el propósito del Combo Fiscal es la privatización de la CCSS y de la seguridad social , bajo el criterio que al ser la institución más grande de Centroamérica, se constituye en un botín para el empresariado costarricense e internacional que pretende convertir el derecho a la salud en un negocio.

El video es una producción de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Costa Rica y su edición estuvo a cargo de Marcos Chinchilla Montes. Le invitamos a ver el video y conocer el análisis y la propuesta del reconocido defensor del Estado Social de Derecho, de la CCSS, y de los derechos laborales y sociales.

Vigencia de la revolución cubana

Dr. Arnoldo Mora Rodríguez. Filósofo, exministro de Cultura, Juventud y Deportes

Hablar desde una nueva época de lo que fue y ha significado la época anterior, es algo más que un ejercicio, no sólo de la memoria, sino, ante todo, de un compromiso del presente a fin de construir y avizorar el futuro; ya que la memoria es también una especie de tribunal que nos permite juzgar y sopesar el valor y sentido, la vigencia y presencia en el presente de los hechos más significativos y relevantes del pasado. Por eso, al echar un vistazo a lo que ha sido y significado para nuestros pueblos el siglo anterior, no podemos sino destacar lo que llamó la vigencia y la presencia de la mayor de las revoluciones que han realizado los pueblos de la periferia imperial en ese tiempo. Es allí donde destaca la Revolución Cubana; si ha habido en el siglo XX un acontecimiento que marcará para siempre la historia de nuestros pueblos y, más aún, la historia de la humanidad, ese acontecimiento es la Revolución que realizó el pueblo de Martí y Maceo y que encabezó Fidel Castro.

Un acontecimiento no es sólo un hecho, es decir, una acción realizada por seres humanos, en este caso no sólo por individuos, sino, sobre todo, por un pueblo entero; un evento que marca la historia y señala los rumbos de su destino, es un evento cuyo valor se mide por su vigencia, porque no nos deja indiferentes como si fuera un hecho lejano en el espacio y el tiempo; hoy el tiempo y el espacio se han reducido, gracias a los sorprendentes avances de la revolución científica y tecnológica en el campo de la comunicación; lo cual acrecienta la importancia y vigencia de determinados hechos que se convierten, por ello mismo, en una especie de patrimonio familiar para multitudes de gentes en todos los rincones del planeta. Porque hay hechos de hechos; los que siguen vigentes son aquellos que forman parte de nuestros valores más fundamentales que rigen nuestras vidas; son como el aire que respiramos, como el palpitar de nuestros corazones y la justificación de nuestras más caras convicciones; nos sentimos identificados con ellos por lo que representan de sentido en nuestras vidas individuales y en las de los pueblos dondequiera que radiquen geográficamente y cualquiera que sea su cultura y su régimen político y su modo de vida. La Revolución Cubana se hizo con el fin específico de derrotar a la más sangrienta tiranía que surgió en ese heroico pueblo en cuyo seno se vio nacer a José Martí y a Fidel Castro; pero muy pronto trascendió esa dimensión, se declaró latinoamericanista y fiel a los ideales de sus próceres, en concreto, de Martí, quien vio en la independencia de Cuba del yugo colonial español el primer paso para lograr su segunda y plena independencia, aquella que rompiera las cadenas que la subyugaba al imperio yanqui.

El primero de enero de 1959 se inició esa gesta. Se dio en plena Guerra Fría; se dio a tan sólo 150 millas de la metrópoli imperial; se dio en una isla situada en una de las zonas geopolíticas tradicionalmente más calientes del planeta; se dio en la mayor de las Antillas, dominada por el capital norteamericano y por las mafias de ese país; se dio en las fronteras del mayor imperio de la historia, el último imperio de Occidente. La Revolución Cubana derrotó a la dictadura del Sargento Fulgencio Batista impuesto por la embajada yanqui; la primera derrota de la doctrina Monroe, por la que se rigen hasta hoy las líneas estratégicas de la política imperial en todo el Continente, especialmente en su entorno caribeño, al que considera su traspatio; en el caso de Cuba, la humillación era aún mayor porque se regía por la tristemente célebre “Enmienda Pratt”, que hacía de Cuba una colonia. La importancia de esa política se mide por el hecho de la ubicación geopolítica de Cuba. El Caribe es para Nuestra América lo que el Mar Mediterráneo es para Europa, el Norte de África y el Medio Oriente; quien es dueño o controla esos mares es dueño de su entorno; quien es dueño del Mediterráneo es dueño de Europa entera; quien es dueño del Mar Caribe es dueño de todo el continente americano; porque el control de los mares es clave para medir el poderío de un imperio; en tierra firme se extrae la materia prima que suministra la parte material de la riqueza, que se mide por lo que Marx llamaba “su valor de uso”, es decir           que responde a las necesidades propias de un ser viviente; pero al ser metidas en una embarcación, esas materias primas se convierten en mercancías, es decir, son parte del comercio mundial porque su valor se rige por la ley del mercado, a saber, por la oferta y la demanda, esto es, por el valor de cambio; de ahí que, quien no controla las vías de comercio mundial no es dueño de la economía mundial. Actualmente el 80% de la economía mundial navega en los dos océanos más importantes del mundo: el Atlántico y el Pacífico; el Océano Atlántico, desde los viajes de Colón hasta la década de los 80s.del siglo pasado, fue el Océano más importante desde este punto de vista, pero desde la década de los 80s.es el Océano Pacífico el más importante, debido primero al auge económico del Japón y de la Costa del Pacífico norteamericano, pero ahora es la China, gracias al auge incontenible de su economía, que la ha convertido en la primera potencia comercial del mundo; eso explica por qué el Canal de Panamá es considerado la vía interoceánica más importante para el comercio mundial. Por otro lado, el Mar Caribe, dada su situación geográfica, une a las dos grandes moles continentales que componen la geografía del Nuevo Mundo.

 El mercado capitalista se rige por las bolsas de valores, la más importante de las cuales es la de Nueva York, el conocido Wall Street; allí se negocia, en la llamada “economía de casino”, el 80% de las materias primas (comodities) del mundo; 31% de esas materias primas provienen de América Latina; de ahí que, controlar el Mar Caribe es de capital importancia para el capitalismo en su actual y última fase imperial, como lo calificaba Lenin, y cuya sede mayor está en los Estados Unidos; todo lo cual explica por qué en un país con costas en el Mar Caribe, como es Honduras, históricamente considerado como “la banana republic” por excelencia, está ubicada la base militar más grande del imperio fuera del territorio norteamericano, como es Palmerola; en realidad, se trata de dos bases, una dirigida contra Cuba y la otra cuyo objetivo es proteger el Canal de Panamá. Ha sido en el Mar Caribe en donde se ha iniciado en la historia la inserción de los pueblos de Nuestra América en el mundo occidental; Colón no salió de sus aguas, ni siquiera sospechó que estaba frente a un continente, siempre creyó que estaba en islas, vivió enamorado de la belleza del paisaje que contemplaban sus extasiados ojos, hasta el punto de que, en su segundo viaje, uno de los frailes que lo acompañaba, las consideró como el Edén de que hablan las primeras páginas de la Biblia; fue en tierras caribeñas, concretamente en Haití (1805) donde se inició la lucha emancipadora de nuestros pueblos; en 1815 Bolívar partió de Jamaica en campaña por la guerra de independencia en tierra firme; allí escribió su célebre carta, verdadera filosofía de la historia de nuestros pueblos; la primera gran revolución del siglo XX, la de Villa y Zapata, tuvo lugar en un país con amplias costas en el Caribe; pero será en la segunda mitad del siglo XX donde se dará la más importante revolución de los pueblos de Nuestra América en ese siglo, la revolución de Fidel y el Che; desde entonces, el eco de la Revolución Cubana se ha extendido al planeta entero, como lo reconoce Nelson Mandela cuando le dijo a Fidel que él – Fidel – era “el Bolívar del África Subsahariana”; la derrota de Sudáfrica racista significó para esos pueblos lo que la derrota del imperio en Playa Girón ha sido para los pueblos de Nuestra América. Desde entonces, ningún cambio transformador, en diversos niveles y diversas circunstancias y lugares geográficos, se ha dado donde no esté la impronta de la Revolución Cubana, donde el ímpetu libertario de nuestros pueblos no haya sido impulsado por el ejemplo de la Cuba Revolucionaria; el grito de rebeldía lanzado por un puñado de héroes en la Sierra Maestra resonó como un canto y un himno a la liberación y soberanía entonado en muchos rincones de nuestra geografía; más aún, el mensaje de los líderes de la Revolución Cubana ha sido escuchado por doquier y ha servido de inspiración a hombres y mujeres del mundo entero.

Pero la Revolución Cubana ha sido también y, en no menor medida, ejemplo de solidaridad humanitaria y humanista; sin medir distancias, ni geográficas, ideológicas o culturales de ninguna especie, Cuba no ha trasegado drogas, ni provocado invasiones militares, sino enviado legiones de médicos y maestros, científicos y artistas, a pesar del mayor y más cruel bloqueo, verdadero estado de sitio, a que el imperio ha sometido, violando todo el orden legal, a este heroico pueblo, a pesar del estrangulamiento de su economía; pero esto no ha impedido tener el mejor sistema de salud y de educación para todo el pueblo, unido a un admirable desarrollo científico, Io cual, insisto, nunca ha impedido desarrollar una política de solidaridad con todos los pueblos que lo solicitan, no interviene en la política interna ni buscando prebendas comerciales; esa política materializa los ideales de una revolución que desde sus orígenes, se ha inspirado en los más puros y auténticos ideales humanistas y humanitarios, ejemplo en nuestro tiempo; de ahí el odio del imperio y sus plumíferos; porque Cuba enseña, predica con su ejemplo, con su heroico desafío al imperio, demostrando que los designios imperiales no son un destino manifiesto sino la expresión de una voraz voluntad imperial que los pueblos están derrotando con sus luchas patrióticas y justicieras. La Revolución Cubana tiene hoy más vigencia que nunca; su mensaje de liberación, grito de rebeldía frente a la opresión imperial y frente a la explotación del capitalismo salvaje es escuchado donde quiera haya un hombre o una mujer cuyo corazón palpite en busca de una mayor y más plena dignidad humana. Cuba, hoy como en 1959, sigue siendo un faro que ilumina con rayos de esperanza y dignidad a todos los pueblos, incluso a los que viven al interior de regímenes imperiales y viven en carne propia su crisis terminal. Por eso la vigencia de la Revolución Cubana está ahora más viva que nunca.

Raúl Aguilar Piedra, In memoriam

Vladimir de la Cruz

Nacimos el mismo año, 1946. Nos conocimos en la Universidad de Costa Rica al mismo tiempo. Raúl Aguilar Piedra y yo fuimos contemporáneos de estudios, tuvimos, y compartimos muchos profesores. Nos egresamos casi al mismo tiempo.

Yo docente de la Universidad gracias al apoyo y la confianza que me tuvo el Profesor Rafael Obregón Loría, Director de la Escuela de Historia y Geografía, de ese entonces, quien me abrió las puertas para la docencia universitaria, cuando había cierta resistencia para que lo hiciera por mi militancia y dirigencia comunista estudiantil de esos años. Con el Profesor Obregón Loría ambos hicimos una extraordinaria, invaluable y fecunda amistad.

Don Rafael, o Don Rafa, como cariñosamente le llamábamos todos sus alumnos, era, como Docente, como Profesor, un Gran Amigo de sus estudiantes, especialmente de aquellos, que éramos los “pegados” a él, los que lo buscábamos para un consejo, una guía, una hoja de ruta para alguna investigación que se nos ocurría, para algún proyecto de estudio o de investigación, los que constantemente demandábamos de su sabiduría, de su amplísima y enciclopédica cultura, los que buscábamos el “dato” preciso de algún suceso histórico o de algún personaje de la Patria. Acostumbraba a regalarnos sus libros recién los publicaba salidos del Taller de Encuadernación. Siempre, y me atrevo a decir que, a cualquier hora, Don Rafa, estaba disponible, accesible y como generoso colaborador, sin egoísmos académicos de ningún tipo. Ahí estaba, también, el joven estudiante Raúl Aguilar Piedra, demandándole ayuda y buscando apoyo.

Fui asistente académico dos años de Rafael Obregón Loría y de él aprendí muchísimo. Lo traté, lo viví, y disfruté de su amistad, como pocos de sus cercanos alumnos y asistentes. Algunos de sus estudiantes seguimos sus pasos en el campo de la Historia y la Geografía, y en la Gran Logia de Costa Rica.

Raúl tuvo la oportunidad de empezar a trabajar en el Museo Histórico Cultural Juan Santamaría, recién creado en 1974, institución con la noble e importantísima misión de rescatar, conservar y destacar todo lo relacionado con la Heroica epopeya del pueblo costarricense, en su Gesta Nacional, de la lucha contra los filibusteros norteamericana, jefeados por William Walker, en Costa Rica y en Centroamérica, especialmente en Nicaragua. Su tesis de graduación fue sobre el Museo Histórico Cultural Juan Santamaría, como una responsabilidad del Estado costarricense ante la defensa del patrimonio nacional.

Justo, el Profesor Rafael Obregón Loría, con motivo del centenario de la Campaña Nacional contra los filibusteros, había tenido la tarea histórica, por encargo del Rector de la Universidad, su gran amigo, Rodrigo Facio, y por iniciativa propia, de hacer la investigación relacionada con esos hechos, la que culminó con su libro originalmente llamado “La Campaña del Tránsito 1856 – 1857”, luego publicado con los nombres de “Costa Rica y la guerra contra los filibusteros” y “Costa Rica y la Guerra del 56 (La Campaña del Tránsito)”, convirtiéndose esta Obra, hasta hoy, en el trabajo más importante que se ha hecho sobre ese capítulo de Nuestra Historia Patria.

Quienes fuimos alumnos de don Rafa aprendimos, no solo de su Obra, sino de su fervor patrio, de su admiración por los Héroes de aquella Guerra Nacional, de sus principales figuras, del Presidente Juan Rafael Mora, de su hermano, el General Joaquín Mora, del General José María Cañas, de Juan Santamaría, de la Pancha Carrasco y de tantas otras figuras y personajes que nos los presentaba, de carne y hueso, como eran. Pero, también nos hablaba del Crimen de Estado, y de quienes actuaron en él, asesinato aún no reparado, que se cometió contra Mora y Cañas, con su pérfido fusilamiento en 1860. Siempre nos enseñó que la abolición de la pena de muerte en Costa Rica, primero su inaplicación en 1878, y luego su abolición, en 1882, se debía justo a ese infame fusilamiento, ya que el Presidente Tomás Guardia Gutiérrez, quien admiraba profundamente al General Cañas, aquel asesinato lo había impactado, hasta llevarlo a tomar esa importante decisión.

El General Tomás Guardia, y los Presidentes liberales que le siguieron, Bernardo Soto y Próspero Fernández eran otros personajes admirados por don Rafa, como lo fue también de José María Castro Madriz.

La Guerra del 56 y del 57 era para nosotros, los estudiantes y alumnos de don Rafa, un capítulo muy importante de nuestra formación académica y profesional.

Probablemente fue este sello de don Rafa el que llevó a Raúl Aguilar Piedra a vincularse desde su inicio al Museo Histórico Cultural Juan Santamaría, llegando a ocupar su Dirección desde 1977 hasta el 2010, siendo su Primer Director.

Como Director le tocó desarrollar el Museo, de fortalecerle su misión y sus objetivos históricos, de ampliarle sus bases informativas y documentales, de irlo enriqueciendo poco a poco, con las limitaciones institucionales que tenía, de fortalecerle las diversas temáticas que hoy tiene el Museo, entre ellas, biografías, la parte museográfica y museológica, los trabajos genealógicos, especialmente de Alajuela, Obra que asumió Rafael Obregón Loría, por muchos años de investigación, que culminó con ocho tomos publicados por el propio Museo. También la tarea de recopilar todo lo humanamente posible que pudiera rescatar relacionado con la Campaña de 1856 y 1857 en libros, revistas, documentos, periódicos, colecciones especializadas de obras de arte, estampillas, de numismática, en fin, de todo lo que tuviera que ver con su Museo.

Cuando don Rafa estaba trabajando sus genealogías de Alajuela, a finales de la década de 1880, fui contratado para impulsar, en ese momento un proyecto ambicioso de Historia General de Costa Rica, que salió publicado en 5 volúmenes, impreso en España, a todo lujo, como no se había publicado nada aquí de esa forma. Allí agrupé a Historiadores y colegas de generación. Entre ellos invité a don Rafa, mi Gran Maestro, para participar de la Obra, con algunos capítulos especiales, para los cuales me depositó su total y absoluta confianza. Tenía que competir con mi compañero Raúl Aguilar el tiempo de don Rafa.

Raúl le demandaba más tiempo. Estaba presionado con los plazos de terminación del trabajo de las genealogías, y así también ejercía presión sobre don Rafa. Yo me acoplaba a las disponibilidades de tiempo de don Rafa para que me atendiera a mí, en los capítulos del libro con los que él me iba a colaborar. Era frecuente, y en muchas ocasiones, que nos encontráramos, Raúl y yo, en casa de don Rafa, cuando vivía 100 metros al sur de la Corte Suprema de Justicia, en una casita azul, cuya pequeña oficina, con ventana a la calle, apenas daba espacio para que los tres estuviéramos allí, a veces hasta las 11 de la noche, alternando en las consultas y conversando amenamente sobre diversos temas del momento, o de los trabajos que teníamos en desarrollo con don Rafa. Lo que evoco en este momento son aquellas noches de intenso trabajo, en que don Rafa parecía incansable, inagotable, dándonos su sabiduría, enseñándonos son su maravilloso ejemplo su Oficio de Historiador, fortaleciendo hacia él nuestra admiración y el afecto que le profesábamos como discípulos permanentes que fuimos siempre de don Rafa, Raúl uno de ellos, quizá de los pocos que pudimos tratarlo y tenerlo muy cerca de esa forma.

Terminé mi trabajo. Don Rafa el suyo con ambos. Raúl continuó con el Museo a cargo sobre su espalda y hombros.

Raúl logró que el Museo creciera, desde su primera instalación hasta que le dieron todo el antiguo Cuartel de Armas de Alajuela, edificios históricos, de carácter patrimonial, de finales del Siglo XIX.

Como Director fue sumamente laborioso, silencioso en su trabajo, él mismo era de hablar bajo, de amplia cultura, humilde en su forma de ser, modesto, sin arrogancias de ningún tipo, ni hacía alarde de su sabiduría enciclopédica, que había llegado a tener sobre la Guerra de 1856-1857, de excelente trato, sencillo y afable, que lo exhibía como una persona muy especial. Como su Maestro, don Rafa, siempre fue generoso con quien demandaba un dato, una ayuda, una guía de investigación o la precisión de un dato histórico que él conocía, especialmente sobre la Campaña Nacional.

Al frente del Museo estaba comprometido de cuerpo y alma a la Institución, haciendo del Museo la gran institución que hoy es. En el Museo investigó, editó y desarrolló una gran labor editorial, de esta Institución. Treinta y tres años al frente del Museo le ha dejado su indeleble huella.

Cuando se hablaba con Raúl sobre la Guerra del 56 y 57 sabía respetar las opiniones, aún cuando no las compartiera, pero siempre procuraba dirigir la conversación hacia las fuentes que podían enriquecer el intercambio de opiniones.

Con Raúl el Museo llegó a tener vida intensa, de las más destacadas de las instituciones culturales del país, por las actividades que programaba como exposiciones permanentes y temporales, mesas redondas, en algunas yo participé, presentaciones de libros, simposios, conferencias, congresos, nacionales e internacionales que allí se han realizado, montaje de obras de teatro, conciertos y encuentros. El Auditorio “Juan Rafael Mora Porras”, que tiene el Museo, es un sitio de encuentro con la Historia y la Cultura Patria desde todos los campos del saber.

Por su labor el Museo llegó a recibir el Premio Libertario “Florencio del Castillo” que otorga la Fundación Pax Costarricensis, y a él, como Director, la Universidad Nacional le otorgó el Premio “Omar Dengo” en mérito a “su labor educativa y cultural en defensa del patrimonio histórico costarricense”.

Fue fundador, en el 2015, de la Academia Morista Costarricense, donde recibió el reconocimiento de Miembro de Honor. También recibió la Medalla de Oro del Bicentenario Morista. Armando Vargas, fundador e impulsor de esta Academia, ha propuesto que una Silla de la Academia lleve su nombre, en lo que estoy de acuerdo.

Como funcionario público fue un ejemplar trabajador y ciudadano modelo. Bastaría señalar que se trasladaba casi 30 kilómetros diarios para ir a su trabajo, su segunda casa. Como Don Rafa siempre fue generoso con quien buscaba su ayuda o amparo investigativo.

Su Obra escrita tiene el reto de recogerse totalmente. Lo recordaré, entre sus múltiples facetas, no solo por los encuentros en casa de don Rafa, sino como un buen conversador y gran lector, como un buen amigo y una buena persona.

Costa Rica, con su muerte, ha perdido a uno de sus mejores hijos, a un gran ciudadano, a una persona que profesaba amor por la Patria, y la Cultura e Historia Nacional han perdido a uno de sus mejores baluartes.

 

Fotografía tomada de: Museo Histórico Cultural Juan Santamaría Costa Rica

HUMILDE NIÑO BENDITO

Claudio Monge Pereira

Al Niño Jesús que llega
Ofrezco mi corazón…
Mis manos mi vida entera
Mis besos y mi ilusión.

Sé que viene cansadito
En el vientre de María
Que por pueblos peregrina
Al lado del buen José.

No encuentran una posada
Ni un hotel ni una morada
Pero sí a un posadero
Que ignora que es para Dios.

José paciente deambula
Y María se resiste
Porque sabe que en su vientre
Tibio lleva al Salvador.

Encuentran bajo una Estrella
En el pueblo de Belén
Un pesebre humilde y tibio
Más seguro que el Edén.

Entre tibios vahos nace
El Niño Jesús bendito
Acompañado de obreros
Y campesinos también.

Luego llegan unos Reyes
Del Oriente me parece
Y le llevan los regalos
Que guardará hasta el final.

En ese humilde pesebre
Del pueblito de Belén
Nació mi Señor Bendito
Por TODA la Humanidad.

San Isidro de Heredia, diciembre.

El Rock como Pandemia de justa rebeldía latinoamericana: «Rompan todo» (2020)

Jiddu Rojas Jiménez

Creada por Nicolás Entel y dirigida por Picky Talarico. Producida por los mismos, más Iván Entel (debe ser familia), y desde luego, el capo argentino y radicado en México… Gustavo Santaolalla.

Santaolalla es un personaje talentoso, polémico y contradictorio, y políticamente discutible. Millonario, músico y «empresaurio» progre. Y tiene un defecto, sale hasta en la sopa de Mafalda.

Y es necesario citarlo acá también y no por el talento fusión del grupo «Bajo Fondo».

Visualizó y organizó a la Contracultura, y la hizo potable y comercial, la hizo sostenible y la desarmó sin querer hasta gastarla. Desde Monterrey hasta Argentina.

Ni modo, es un tema bifronte, complejo, no resuelto. Nos queda la nostalgia frente al Capitalismo Global, la exclusión creciente, la polarización, y el Reguetón.

A propósito del documental, hay que decir que la influencia de Gustavo Santaollaya es más que notoria. Es insoportable.

De Argentina a México y de México a Argentina y ya…con paradas en Perú, Colombia, Uruguay y Chile. Brasil, un subcontinente cultural, se menciona sólo para hablar del exilio argentino tolerado durante la «Dicta-blanda» brasileña.

De ahí sus aciertos y carencias…

Desde mi óptica, me dejó severos efectos colaterales… Es como una especie de diarrea mental de intensos recuerdos y vivencias sobre el Rock, de mi juventud y en mi caso, de la resistencia cultural y política. Para mí todo iba de la mano…

Somos la generación de izquierda que puso Rock en las Manifestaciones.

Ese es mi Rock Latinoamericano, el que nos acompañó durante décadas de resistencia.

Y ya no sé si existe en términos puristas el Rock Latinoamericano exactamente, en términos puros no lo sé, tal y como sí se sé que existe una Filosofía latinoamericana.

Como tampoco sé, si existe una historia del Rock Latinoamericano.

Pues como objeto de estudio histórico es cuestionable su amplia delimitación en tiempo y espacio, e incluso la delimitación del objeto mismo de estudio. ¿Qué putas es Rock? (¿Y el RAP y el Soul y la Música del Mundo?)

¿Una actitud? No me jodás.

Las carencias obvias del Documental obedecen a la biografía y óptica del todopoderoso Gustavo Santaollaya, genio y figura y poderoso productor asociado con el también argentino Óscar López.

¿Nunca mencionar a Centroamérica? Eso ya es insultante. Ni siquiera a Alux Nahual. Menos a Costa Rica, que está sobrada en Rock. ¿Habrá que invitarlo a hacer negocios a Costa Rica a Gustavo Santaolalla?

¿Pero explicar a Sumo y Luca Prodan en Argentina, sin mencionar a la Polla Records y a su cantante Evaristo, gallego criado como Vasco? ¿O explicar Vicentico y Los Cadillacs sin su exilio a España? ¿O a Andrés Calamaro sin «Los Rodríguez» también en su exilio ibérico?

¿Le perdonamos a Enrique Guzmán en México y a Palito Ortega colaborar con el enemigo? Léase con sendas Dictaduras. ¿Nos hacemos los locos?

Mientras Gieco después de ser perseguido, pasa a cantar para los soldados argentinos de Las Malvinas, en plena Dictadura.

Y mientras, Federico Moura, el más comercial New Wave, junto a los Punks de «Los Violadores» y Pil- Trafa, se negaban a hacerlo.

Cosas veredes… Gieco, honesto, se disculpará luego en público.

Pero Moura, el verdadero héroe, ya había muerto de SIDA en 1988: sus hermanos años más tarde, – también músicos-, lo desentierran, y lo creman y arrojan sus cenizas en el Río de la Plata, para que se encuentren con las de su hermano Jorge, militante del ERP, torturado, asesinado y desaparecido durante la última Dictadura militar.

Luca Prodan (1987), Miguel Abuelo (1988) y Federico Moura (1988) despiden la época hedonista, casi frívola, de los 80s del Rock Argentino. ¿Se supo esto siquiera en Centroamérica que venía de sus propios genocidios y guerras civiles? El genocidio argentino es un picnic a la par del de Guatemala, El Salvador o Nicaragua con Somoza y la Contra.

Un documental del Rock en Centroamérica debería llamarse: ¡Qué se rinda tu Madre!, con el poeta guerrillero Leonel Rugama (Pero fue asesinado en combate por la Guardia de Somoza en 1970).

¿Volviendo a la Argentina, se podría explicar a Soda Stereo sin Virus y Moura? ¿O a su éxito comercial sin el apoyo transnacional de Sony Music? ¿Hay un Rock argentino como en la gran literatura argentina, tipo Boedo versus Florida? ¿Y si fuese así qué tan relevante sería en términos de la Contracultura?

¿Hay pues un Rock para River Plate y otro para Boca Juniors? ¿Es esto válido para el resto de América latina? Son elementos estéticos y sociológicos válidos, pero complejos y dialécticos.

¿Hablar del Rock Mexicano sin hablar del Rock Progresivo de México, y sin mencionar a «Cabezas de Cera»? ¿Son demasiado universitarios acaso?

¿Hablar de «Los Jaivas» o del gran Víctor Jara de Chile, pero no de Silvio Rodríguez y de la Nueva Trova o de la música rock y fusión de Cuba?

¿Hay un Rock latinoamericano o hay más bien, un Rock Iberoamericano que incluye al Estado Español? ¿Si hablamos de Luca Prodan no debemos mencionar a Italia al menos?

O al revés: Del gran circuito comercial y cosmopolita global del Rock y su gran industria cultural de masas (Adorno/Benjamin) tenemos a un genio como Vangelis, – colaborador del clásico cantante británico de Rock Progresivo Jon Anderson vocalista de Yes-, pero… ¿podríamos explicarlo sin la voz comercial y pop e insoportable, de quien lo catapultó, – uno de los favoritos de mi Mamá-, de Demis Roussos, su primo, también griego, nacido en… Egipto (sic), y quien solía cantar en Español o Italiano?

¿Se puede explicar el genio de Vangelis Papathannasiou joven millonario griego, sin el sonido progresivo previo de «Aphrodite’s Child» con su primo Demis Roussos gran cantante pop comercial tratando de huir de la Dictadura militar en Grecia de 1967?

Tengo una lista de mensajes de mi Generación X y más jóvenes quejándose del Documental. Claro tiene carencias graves…

Por ejemplo, del tipo, ¿cuándo empezará a tributar Netflix?

Al fin y al cabo estamos viéndolo y disfrutándolo parcialmente.

En fin, sin duda, cumple cierta función social y cultural y hasta política de introducción general al tema. Es la verdad práctica.

Me quedan imágenes importantes que rescato del Documental:

Más que al TRI a la Contracultura post- Tlatelolco 1968, y al Festival de Avándaro de 1971 en México sobrevivir hasta Saul Hernández y Caifanes, o Rita Guerrero (1964 – 2011) de Santa Sabina… Cercana al EZLN y muerta de Cáncer de Seno y casi olvidada, así como su denuncia pública por la tardanza y el mal tratamiento recibido, en el Seguro Social de México.

Me gustó como siempre, oír al Flaco, al gran Luis Alberto Spinetta desde Almendra hasta su partida, o a Fito pontificando, y a la locura iluminada, sagrada, de Charly cerrando con «Say No More».

Me recordó y emocionó hasta el llanto, cuando conocí personalmente a Charly en unos breves segundos y minutos, en el Cuartel de la Boca del Monte.

O como cuando Spinetta vino a Costa Rica en el Melico, después de años de nunca nunca venir, y ante el escándalo histérico, el estruendo delirante, nos pidió silencio, y al no darse ninguna calma paró y gritó enojado: «¡Cállense! Parecen argentinos.»

Spinetta, genio y figura.

Volviendo al Documental… Me emocionó escuchar a Jorge González de Los Prisioneros de Chile, hablando de las manos cortadas de Víctor Jara. Y verlo abrir aquel Concierto de Derechos Humanos en Argentina en democracia, porque en Chile fue prohibido el evento. Yo lo viví en Costa Rica en cambio. El mejor Concierto de mi vida en 1988.

De esas imágenes grabadas clásicas, de las que el Documental no es dueño por ser universales, me conmovió, y me conmueve, porque me mueve, escuchar al Indio Solari y de los Redonditos de Ricota, con su perfil underground argentino, consecuente a lo Jerry García y Grateful Dead gringos. (Aquí abajo una otra versión energética del veterano Solari, desde Argentina.)

Hay que decirlo: El Indio Solari, cantante de los mentados «Redonditos de Ricota», además es un poeta:

«En este film velado en blanca noche /
el hijo tenaz de tu enemigo/
el muy verdugo cena distinguido / una noche de cristal que se hace añicos /
No lo soñé…/
(Se enderezó y brindó a tu suerte)
No lo soñé…/
y se ofreció mejor que nunca/
¡No mires por favor!/
y no prendás la luz…/
la imagen te desfiguró/
Este film da una imagen exquisita/
esos chicos son como bombas pequeñitas/
(… )
No lo soñé…
ibas corriendo a la deriva
No lo soñé…
Los ojos ciegos bien abiertos
¡No mires por favor! /
la imagen te desfiguró/
(…) «
(Canción «Jijiji» en Concierto, Indio Solari).

Imagen tomada del Facebook de Jiddu Rojas Jiménez.

Enviado a SURCOS por el autor.

A 72 años del Crimen del Codo del Diablo

Por Alex García Cruz

Este 19 de diciembre fue una fecha que el pueblo costarricense debe colocar en su memoria colectiva y mantenerla siempre presente, el 19 de diciembre es un día de conmemoración, un día para rendir homenaje a 6 héroes de los trabajadores costarricenses que fueron asesinados el 19 de diciembre de 1948 en el Codo del Diablo, en los márgenes del río reventazón en la zona de Turrialba, 8 meses después de haber finalizado la guerra y a 7 meses de haber tomado el control político la Junta de Gobierno presidida por Jose Figueres Ferrer y a tan sólo 18 días del acto público que anunciaba la abolición del ejército en Costa Ria.

Los dirigentes comunistas fueron detenidos en sus casas en Limón, sin que mediara ningún cargo en su contra, excepto el ser todos miembros del Partido Comunista, el Partido Vanguardia Popular, una vez detenidos llegó la orden de trasladarlos a la capital, salieron de la cárcel esposados y en esa condición fueron subidos al vagón del tren con destino a San José.

Esta masacre, no fue el resultado de la irracionalidad o el abuso de un grupo indisciplinado de soldados del bando victorioso, el crimen, fue un crimen selectivo, fue un Crimen de Estado, planeado por altos dirigentes del grupo ganador con el fin de aterrorizar a los militantes y dirigentes comunistas del Partido Vanguardia Popular.

El crimen fue tan salvaje y la trama tan burda, que incluso varios miembros del grupo ganador reclamaron justicia y castigo contra los asesinos y la Junta de Gobierno se vio obligada a dejar que el poder judicial realizara un juicio, juicio que a su vez se convirtió en una de las farsas judiciales más vergonzosas de nuestra historia, pues aunque se conocieron los nombres de los sicarios y se dictó condena, ninguno fue a la cárcel, con ayuda del gobierno salieron del país, del asesino intelectual se conoció su nombre, aunque nunca se hizo público, se dice que ocupó altos puestos en el servicio exterior en la junta de gobierno y en luego repitió el cargo en varios gobiernos liberacionistas.

Este Crimen de Estado, no debe ser olvidado por el pueblo costarricenses. Toda persona con sensibilidad social, toda persona respetuosa de los valores de justicia, toda aquella persona interesada en la verdad histórica, toda aquella persona con interés en lograr una sociedad más justa e igualitaria, debe honrar a los mártires del Codo del Diablo e informarse sobre éste vergonzoso hecho de nuestra historia reciente. Debemos hacerlo del conocimiento de la juventud que hoy es víctima de un modelo educativo que no les enseña a conocer el pasado, debemos desarrollar lo que José Merino llamo la “estrategia de la memoria” como parte de la forma de lucha contra las políticas neoliberales que día a día nos van acorralando y quitando derechos que son producto de la lucha del pueblo, de la lucha que dieron los mártires del Codo del Diablo.

Gracias al trabajo de investigación y producción cinematográfica de los jóvenes, Antonio y Ernesto Jara Vargas, las nuevas generaciones hijas de la post guerra podemos conocer detalles del crimen en el documental El Codo del Diablo, que debe ser visto por todos los costarricenses: https://www.centrodecine.go.cr/producciones/codo-diablo

Hace pocos años la rectoría de la UCR publicó un excelente documental sobre los antecedentes, la confrontación y las consecuencias de la guerra de 1948, el director y realizador de ésta importante obra es el cineasta Andres Heindenreich, es un documental muy ilustrativo que también debe ser visto por todos los costarricenses.

También gracias a un importante grupo de jóvenes historiadores de la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica, tenemos la oportunidad de leer varias importantes investigaciones que han publicado sobre los hechos ocultos durante décadas relacionados al conflicto armado de 1948.

https://webtv.fcs.ucr.ac.cr/watch/246/

 

Imagen: De izquierda a derecha, Lucio lbarra, Octavio Sáenz, Federico Picado, Narciso Sotomayor, Tobías Vaglio, y Carlos Aguilar.