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Virus de la corona-virus de la avaricia

Tragicomedia en cinco actos, con un preludio

Walter Antillón

Preludio

Cuando en los Siglos XVIII y XIX la burguesía europea pugnaba por derrocar las Monarquías del Antiguo Régimen, proclamaba la instauración del Estado Constitucional de Derecho, con un gobierno democrático que estaría al servicio de la mayoría del Pueblo, tal como lo sintetizara Lincoln en la forma: “Gobierno del Pueblo, por el Pueblo y para el Pueblo La lógica del Capitalismo que desde entonces constituyó el modo de producción dominante en el Planeta, ha impedido sistemáticamente la consecución de aquella meta, y hoy, en el año 2020, la burguesía neoliberal ha logrado los siguientes records: que algo más de dos mil modestos millonarios posean más riqueza que el 60% de la población mundial (que son cerca de cinco mil millones de personas); y que, de ellos, mil trescientos millones sean multidimensionalmente pobres ¿Es esto gobernar para el Pueblo?

(La acción transcurre en tierras de Costa Rica, entre los años 1948 y 2020)

Acto Primero

La persecución sindical e ideológico-política desatada en el sector privado a partir de 1948, con su secuela de despidos y represalias laborales, impidió (salvo en las zonas bananeras) que los obreros, los empleados y los campesinos de dicho sector, dispersos, atemorizados y desprovistos de sus sindicatos, dialogarán paritariamente con sus patronos y consiguieran participar gradual y equitativamente en la distribución de la riqueza nacional. La desunión, la vulnerabilidad y el consiguiente estancamiento económico-social de aquel conglomerado humano (la mayoría de la fuerza laboral del País), prolongados durante más de cuarenta años, se revelan dramáticamente en la oprobiosa concentración de la riqueza y en el progresivo ensanchamiento de la brecha económica que ponen a Costa Rica entre los países más desiguales del Mundo. ¿Cuántos miles de millones de colones (para mencionar solamente el aspecto dinerario) dejó de percibir la clase trabajadora del sector privado costarricense durante ese lapso de tiempo de casi medio siglo?

Emulando al Papa, todos los gobernantes en Costa Rica deberían iniciar su gestión pidiendo públicamente perdón a las víctimas de semejante atropello: a las cinco generaciones de trabajadores costarricenses del sector privado que desde 1949 han sufrido ese crónico despojo patrimonial; y desde sus gobiernos deberían propiciar la formación de sindicatos que velen por los intereses de esas personas en el inicuo presente y en el futuro ominoso.

Acto Segundo

La persecución sindical e ideológico-política desatada a partir de 1948 retardó, mas no impidió el crecimiento del sindicalismo en el sector público, al no contar allí con el arma del despido fulminante. De modo que durante aquellos más de cuarenta años los trabajadores agrupados en sus sindicatos públicos, haciendo uso de la huelga y de la convención colectiva, consiguieron una mejora sostenida de sus salarios, mayores vacaciones y licencias, mejoras en los regímenes de preaviso, cesantía y pensiones de retiro y muchos otros beneficios laborales; así como brillantes hazañas en jornadas cívicas memorables, para la conservación de los institutos y las empresas del Estado Costarricense y el orden constitucional: el Combo, la expulsión de Millicom, el TLC.

Acto Tercero

La simbiosis entre los intereses de la oligarquía y las políticas elaboradas por sus propios miembros y los serviles que estuvieron al mando de los sucesivos gobiernos, dieron como resultado el acoso sistemático a las instituciones del Estado de Bienestar, e impidieron desde hace varios decenios el establecimiento y desarrollo de un robusto sistema impositivo de impronta progresiva, que garantizara la justicia tributaria en beneficio de los más pobres y a la vez proveyera sostenidamente al Estado de fondos limpios para sufragar el gasto público. En su defecto, los gobiernos echaron mano del recurso –a la larga ruinoso- del endeudamiento y del pordioserismo internacional, y propiciaron irresponsablemente un déficit creciente de las finanzas al estilo de ¡Après moi, le Deluge!

Acto Cuarto

    Escena Primera: La acometida neoliberal desatada a partir del colapso de la Unión Soviética y sus satélites, a la recherche du temps perdu (cuya traducción infiel pero exacta es: ‘en busca del tiempo y las ganancias perdidas’), se ceba en los restos del Estado de Bienestar y le pone el ojo a los fondos de la seguridad social y a las conquistas laborales de los trabajadores del sector público.

    Escena Segunda: Pretextando una grave crisis fiscal –que no era nueva, y que había sido provocada por la inercia cómplice de los regímenes anteriores en materia hacendaria y tributaria- el Gobierno actual, con el apoyo delirante de la prensa burguesa, convoca a los restantes Poderes jurídicos y fácticos a una Santa Cruzada contra los únicos culpables: los empleados públicos de Costa Rica, para despojarlos de los beneficios económicos y sociales conquistados durante muchos años; y también, como de pasada, de sus armas de lucha: el sindicato, la huelga.

    Escena Tercera: Durante el tiempo en el que los tres Poderes del Estado sirvieron de correa de transmisión de los más bastardos intereses neoliberales para neutralizar y finalmente desembarazarse del sindicalismo público, último bastión en la defensa de los derechos del Pueblo Costarricense, el sector laboral privado, gran perdedor en el escenario costarricense del último medio siglo transcurrido, consumaba su suicidio político-laboral haciendo de comparsa a favor de la cruzada oligárquica que condujo a la promulgación de la Ley que ostenta el sarcástico nombre de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas, y a las leyes complementarias. En vez de tomar conciencia del robo del que ha sido víctima por medio siglo, y de la exacta identidad de sus victimarios, el trabajador del sector privado se deleita con el espectáculo del acoso al que se está sometiendo al empleado público por parte de la camarilla tripartita de los Poderes del Estado: su sueño no es elevarse a la altura y dignidad alcanzadas por el empleado público mediante años de organización y lucha, sino que éste sea derribado y reducido al nivel de subsistencia y de libertades mínimas en el que yace su propio sector laboral, en razón de su prolongado estado de inconsciencia político-laboral, de su impotencia y su aislamiento.

Acto Quinto

El horrendo flagelo del Coronavirus, como el gran nivelador, nos ha permitido, entre otras cosas, apreciar la mezquindad y la miopía de las estrategias que venían decretadas para el Mundo por los mandarines de la política neoliberal. En palabras de Reagan, tristemente célebres, el Estado, es decir, la Res-Pública, el Sector Público “ES EL PROBLEMA”; mayormente si se trata del Estado Benefactor que toma la iniciativa de garantizar universalmente la salud, la educación, el empleo, las mínimas condiciones para que todas las personas vivan con dignidad. Y entonces la solución era imponer a los Estados deudores, vulnerables a las presiones del BM y el FMI, un ajuste en sus estructuras (PAE) que consistía en devastar la fronda de las instituciones y las empresas públicas, rama por rama, hasta no dejar prácticamente nada: incluso el orden y la seguridad públicas, incluso la justicia (los minima minimorum del ‘Estado Gendarme’) podían ser sustituidos por la seguridad privada y por los arbitrajes nacionales e internacionales. De modo que la fiesta neoliberal había llegado lejos: la privatización de la seguridad social, la salud, la educación, las relaciones laborales, los servicios bancarios, los seguros, para que todo fuera asumido por la empresa privada, ha sido el espectáculo más común en las últimas décadas y en muchas partes del Planeta.

Y en eso se aparece el Coronavirus con su rasante virulencia: no respeta persona ni país, y en pocos meses se ha extendido por todas partes en grado de Pandemia, poniendo en riesgo la vida de millones, y con resultados económicos más ruinosos que los de las peores catástrofes financieras. Cierre general de los negocios; desempleo y desabastecimiento masivos; ruptura de encadenamientos económicos esenciales: ipso facto, el hambre hace acto de presencia en los sectores más carenciados: los que ganan en la mañana apenas para medio almorzar; y no cenan si la tarde no produjo. Los gobiernos se encuentran con que hay que resolver cada día todos estos problemas a la vez: la capacidad de los hospitales, el acceso inmediato a los medicamentos y equipos apropiados; el auxilio financiero a las empresas; la asistencia alimentaria masiva y la distribución de un subsidio mínimo general en los sectores más vulnerables, etc.

Entonces fue cuando los gobiernos comprobaron asombrados el tamaño de su impotencia frente a la crisis: cero capacidad instalada, porque por años habían desfinanciado sus programas de salud y habían desmantelado sus hospitales públicos: carecían, en general, de capacidad de servicio social masivo, porque habían abandonado alegremente todo programa social; pero además no tenían dinero, porque el dinero no había sido tributado; se había desvanecido en incentivos o en amnistías fiscales; y se había ido acumulando en uno de los lados de la brecha económica, y ahora estaba en los Paraísos Fiscales, o en Suiza, en cuentas cifradas, etc. ¿Tendremos que llenar diariamente millones de bocas hambrientas, o bien aplicar masivamente el cínico lema: “Contribuya a aliviar la crisis económica: cómase un pobre”?

Y entonces ¡Eureka! Aparece, entre otras, la gran solución: un impuesto sobre los salarios de los empleados públicos. Toda una Ideota que las Cámaras retoman gallardamente, ofreciendo además organizar Teletones para estimular la natural generosidad del Pueblo. Y aparece también la iniciativa de gravar las Pensiones de Lujo, la cual merece el apoyo –con y sin Pandemia- de toda persona consecuente, siempre y cuando el gravamen pueda ser graduado según sea que el monto se origine en un abusivo compadrazgo, o en el exacto resultado actuarial de una cotización legal sostenida durante treinta años.

Si me equivoco, me van a perdonar. Pero hasta donde sé, no existe de parte del Poder Ejecutivo, ni de la Asamblea Legislativa (excepto el Proyecto presentado por el Frente Amplio), ninguna iniciativa para que los ricos contribuyan sustancialmente, sacrificando parte de su riqueza en el sostenimiento del País durante la Pandemia.

Los ricos son avaros porque su gran amor es su dinero: el que ya tienen y el que sueñan con seguir atesorando. ¡Y claro! cuando las oligarquías dominan a los gobiernos, como ha ocurrido casi siempre en América Latina, los impuestos a las ganancias y a los grandes patrimonios no aparecen, o son simbólicos, y los gobiernos son impotentes (salvo para masacrar a sus propios ciudadanos). Eso es lo que le cuesta entender a Angela Merkel, aliada tradicional de los empresarios alemanes, según lo expresó en su reunión con el Presidente argentino Alberto Fernández, cuando dijo: Nunca entendí por qué en la Argentina los ricos no pagan más impuestos (Revista Página 12, el 8 de abril pasado).

En esa misma noticia nos enteramos de que el Presidente Fernández se prepara a cruzar el Rubicón para establecer un impuesto extraordinario al capital en Argentina (¡Cuidado, Presidente! por menos que eso tumbaron en Costa Rica a don Alfredo González Flores, hace algo más de cien años). En buena teoría hacendaria los impuestos extraordinarios no tienen razón de ser …salvo en situaciones extraordinarias. Porque en situaciones extraordinarias de ruina económica con emergencia alimentaria para las mayorías, no debe regir el principio tributario de no confiscación, sino el principio universal de solidaridad: hay que confiscar una porción razonable de la riqueza privada acumulada, esté donde esté, para impedir la muerte masiva por inanición de los grupos más carenciados.

La real diferencia entre los países civilizados y los países de América Latina está en la Justicia Social: Justicia Laboral, Justicia Tributaria, etc. Mientras que en Alemania el impuesto a las ganancias alcanza el 45%, en Costa Rica, con tasas comparativamente irrisorias para el Impuesto sobre la Renta, la cifra de la evasión fiscal ¡ha superado al Déficit Fiscal del País! Y de la Justicia Laboral ya hablamos: más de 50 años de depauperación por estancamiento de los derechos del sector laboral privado

La UCCAEP dice: la empresa privada no soporta más cargas. Pero veamos: ¿quiénes están detrás de esas empresas? ¿Y todo ese montón de gente que aparece exportando capitales en los ‘Papeles de Panamá’ (y ¿en cuántos otros ‘papeles’ que no han salido a la luz pública?)? ¿todos los que construyen y mantienen las grandes mansiones y los super-lujosos condominios? ¿y los dueños de los ‘4 por 4’ super-lujosos y del último año que se agolpan en los estacionamientos de los grandes centros comerciales? ¿y los dueños de los helicópteros y yates y aviones privados, tampoco muestran signos inequívocos de gran riqueza? Todos esos señores no son imaginarios ¿no son ellos, precisamente, los mismos costarricenses, el 10% de la población, que posee más del 70% de la riqueza del País, según lo muestra la Cepal y muchas otras fuentes?

Tienen la palabra el señor Presidente y los Padres de la infortunada Patria.

Conversatorio movimientos sociales y vida después de la crisis

El sábado 2 de mayo se realizó el conversatorio movimientos sociales y vida después de la crisis, organizado por la Alianza por una Vida Digna.

La interrogante que animó el encuentro fue ¿Qué sienten, hacen y proponen las personas de movimientos sociales ante la crisis acentuada por el COVID-19?

La actividad se realizó en una plataforma virtual y se compartió por el Facebook Live de SURCOS.

Participaron Mario Devandas Brenes, de la lucha en defensa de la CCSS; Eva Carazo Vargas, de los movimientos de la ecología social, la agroecología y la economía social solidaria; Dayana Ureña Solís, de los movimientos comunitarios y las Asambleas Patrióticas Populares; y Héctor Ferlini-Salazar, de la Alianza por una Vida Digna.

Le invitamos a ver, compartir y comentar:

Imagen de cabecera con fines ilustrativos. Reunión en Cañas, Guanacaste, tema: derecho a la educación de calidad.

Las piñas de la ira

Henry Picado Cerdas

(5/5/2020.) Hoy en el contexto de la Crisis Sanitaria el ministro Renato Alvarado pierde el apoyo de quienes incluso le han dictado y redactado decretos ejecutivos. ¿Qué pasó? ¿Cuándo y porqué se rompió la alianza los agroindustriales y ministro?

Para tratar de responder a lo anterior debemos comprender que la agenda de uno y otro no son muy distintas, que convergen siempre en las mismas cosas: la defensa de la expansión piñera; la introducción de los agrotóxicos sin análisis eco-toxicológicos previos; la impunidad para la explotación laboral de peones agrícolas nacionales y migrantes; el ocultamiento de los casos de contaminación agrovenenos de acuíferos; una injusta amnistía fiscal para el agronegocio; la certificación y privatización de semillas; la ilegalización del uso de semillas criollas, entre otros.

Los gremios más radicales, defensores de neoliberalismo se enojaron cuando vieron a su ministro aliado diciendo por redes sociales que los tratados de libre comercio (TLCs) han llevado a la quiebra a la agricultura campesina nacional. Los dueños del agronegocio, contaminante y explotador, no tardaron en salir a la prensa a gritar aireadamente contra Renato Alvarado por recordar algo que se sabe desde hace muchos años: las reformas neoliberales han destrozado la agricultura y tienen al país al borde de una crisis alimentaria. Habría que agregar que este régimen económico ha beneficiado a muy pocos, puntualmente se sabe que en Costa Rica solo 10 empresas agro-exportadoras se llevan el 66,5% de todos los ingresos por la venta de productos frescos en el exterior.

Hay que señalar además que Renato Alvarado (hoy ministro de Agricultura) fue no hace mucho vicepresidente de la Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria (CNAA); gremio que hoy pide su cabeza como jerarca del MAG.

También hay que decir que Juan Rafael Lizano (actual presidente de la CNAA), fue exministro de Agricultura y Ganadería en el periodo de 1990 a 1994. Lizano representa al sector neoliberal más sórdido, defensor de intereses de las multinacionales e importadores de agrotóxicos. La doctrina política del agronegocio ha fracasado y en el contexto de la crisis por el COVID-19 se hace más que evidente.

Por eso este conflicto hay que entenderlo como una riña entre los mismos. Que las organizaciones del campo independientes, ecologistas y de mujeres rurales han sido sistemáticamente excluidas del debate y sus propuestas no han sido escuchadas en los últimos treinta años. En buena hora Renato Alvarado reconoce que el libre comercio significa ruina para el campo costarricense, ojalá el siguiente paso sea abrir el diálogo con el resto de los sectores agrícolas con todas las organizaciones y no sólo con los mismos de siempre.

La Federación Ecologista se ha dado a la tarea de reflexionar y proponer las acciones para buscar la soberanía alimentaria, garantizar la justicia económica y de género en el contexto rural, de esta manera caminar hacia la agroecología y la justicia ambiental.

Ciclo de webinars sobre las relaciones Universidad – Sociedad

CEP Alforja tendrá presencia este 7 de mayo en este ciclo de webinars sobre las relaciones Universidad – Sociedad. Óscar Jara y Eva Carazo compartirán el espacio de reflexión y propuesta acerca del tema Desafíos actuales para los vínculos entre Universidad y Sociedad vistos desde América Latina.

Los detalles de horario y otros los puede encontrar en este enlace:

http://sinergiased.org/index.php/biblioteca/ciclo-webinars-2020

Otras fechas:

Imagen: UCR

Hay que politizar la descarbonización

El suplemento “Ojo al Clima”, vinculado al Semanario Universidad, se ha constituido en los últimos años como un espacio importante para informar y divulgar noticias

Alberto Gutiérrez Arguedas (Docente e Investigador UCR)

El suplemento “Ojo al Clima”, vinculado al Semanario Universidad, se ha constituido en los últimos años como un espacio importante para informar y divulgar noticias y contenidos relacionados con el cambio climático, en Costa Rica y el mundo. Dicha tarea es digna de reconocer, considerando la gravedad y complejidad de esta problemática, la cual representa uno de los grandes desafíos, no solo ambientales, sino civilizatorios, de nuestra época. No obstante, luego de un cuidadoso seguimiento de los contenidos divulgados por este suplemento, es posible detectar una serie de sesgos y omisiones en el tratamiento de los temas, lo cual ha motivado la redacción de este artículo.

El cambio climático es quizás la manifestación más extrema y dramática de una crisis ecológica global, que va más allá del clima. Esta grave crisis no es producto del azar, sino que es resultado de un modelo de desarrollo basado en una explotación sin límites de la naturaleza y de los seres humanos, es decir, del capitalismo. Abundante evidencia científica demuestra la relación entre la expansión global de este sistema y la destrucción de la base material de la vida.

Ahora bien, a pesar de tan contundentes evidencias, el sistema capitalista y sus poderosos aparatos ideológicos han logrado desviar la atención de las causas reales de la crisis ecológica/climática, para ofrecer como solución ¡más de lo mismo! Este esfuerzo por hacer compatible la cuestión ambiental con el pensamiento desarrollista de mercado tomó fuerza en los años 90, con el famoso “desarrollo sostenible”, y posteriormente se ha reciclado en conceptos como “crecimiento verde” o “economía verde”, hoy de moda.

Estas propuestas visualizan la crisis ecológica y climática como un problema meramente técnico. Como tal, la solución a estos problemas –sostienen sus adeptos– radica en innovaciones tecnológicas para mejorar la eficiencia y en la incorporación de instrumentos de mercado para un “uso racional” de los recursos naturales. El “capitalismo verde” ha logrado, con rotundo éxito, despolitizar la cuestión ambiental e incorporarla al ámbito del mercado. El núcleo duro del modelo de desarrollo permanece inalterado.

Uno de los ejemplos más actuales de este paradigma es la llamada “descarbonización”, término que, cada día más, abunda en los medios de comunicación y en la opinión pública, nacional y mundial. La descarbonización se propone como mecanismo prioritario para enfrentar el cambio climático, con el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, sobre todo, dióxido de carbono. No obstante, por detrás de su aparente carácter neutral y “técnico”, la descarbonización está cargada de ideología y refleja una perspectiva reduccionista y mercantil del cambio climático. Reduce la inmensa complejidad de esta problemática a una única variable: carbono, de forma tal que este puede ser cuantificado y eventualmente ser objeto de compra y venta en el mercado. De ahí la obsesión por las métricas, los números, la contabilidad del carbono.

Costa Rica, por su parte, ocupa un lugar estratégico dentro de este ambientalismo de mercado global, cuya máxima expresión es la propuesta reciente de convertir al país en “laboratorio mundial de descarbonización”. El Plan Nacional de Descarbonización, lanzado en febrero de 2019, ha dado fuerte visibilidad internacional a Costa Rica al posicionarlo como una especie de “vanguardia” en la lucha contra el cambio climático.

Más allá de las buenas intenciones y de los aspectos rescatables (por ejemplo, esfuerzos por mejorar el transporte público), llama la atención la incapacidad (¿o la falta de voluntad?) de este Plan para enfrentar aspectos medulares del modelo de desarrollo costarricense, que contribuyen decisivamente al cambio climático. Poco o nada se habla de la necesidad de replantear el modelo agrario del país, volcado hacia monocultivos de exportación y altamente dependiente de insumos derivados de petróleo. Por ejemplo, ¿por qué no impulsar la agroecología, que produzca alimentos sin necesidad de transportarlos a largas distancias y al mismo tiempo proteja los bosques y garantice la soberanía alimentaria de la población?

La intención de este artículo ha sido visibilizar que la descarbonización es un asunto político y, como tal, debe ser sometido a un debate público riguroso, democrático y amplio, que hasta el momento no se ha dado. El Plan ha sido concebido, diseñado e implementado sin tomar en cuenta las opiniones y puntos de vista de sectores que mucho podrían aportar para encontrar soluciones, como por ejemplo, los pueblos indígenas y los campesinos.

En consonancia con la tradición crítica e independiente del Semanario Universidad, se esperaría por parte de “Ojo al Clima” un tratamiento más equilibrado de este y otros temas, no que reproduzca el discurso oficial del Gobierno y de los agentes del capitalismo verde mundial sin ofrecer algún contrapeso o visión alternativa. Contrario a las declaraciones de Andrea Meza, directora de Cambio Climático de MINAE, publicadas por este medio el pasado 18 de marzo, hay que politizar la descarbonización.

Imagen ilustrativa, UCR.

Compartido con SURCOS por el autor, publicado además en https://semanariouniversidad.com/

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Un fin de semana de disco rayado

Testamentum Ab Eo Tempore

Macv Chávez

Al día siguiente, después del concierto, desperté como siempre, como todo buen fin de semana, entre ocho y nueve de la mañana y de lo más normal, según yo al abrir los ojos. Pero, apenas se me fue el efecto sonámbulo del despertar recordé esas voces chillonas que me hacían recordar que el romanticismo era una cojudez y que debía mantener mi idea de casarme a los cuarenta como mínimo, si es que finalmente me animo a hacerlo con una persona realmente extraordinaria, con la finalidad de evitar todas esas babosas manifestaciones del amor corriente, esas que la gente solía reflejarlo perfectamente a diario, debido a que crecían como uno, influenciados por las torpes ideas sacadas de las películas sanvalentinescas y las telelloronas mexicanas, debido a que, cuando uno crecía en un hogar de bolsillos pobres, lo único que se ve es televisión nacional, algo que va de mal en peor: atrofiando la mente de los niños y jóvenes, dice mi madre al ver las estupideces modernas que dan mucho que hablar. Pero, felizmente ella siempre nos hizo ricos con su amor, motivo por el cual creo que, a pesar de que me ponía a ver novelas con ella -como lo suelo hacer hasta ahora-, pude trascender como persona, hasta lograr cuestionarme algunas cosas de la propia existencia como también de la sociedad en la que me he rodeado todos estos años.

“En qué me he metido” -eran las palabras que penetraban mi pensamiento aquel sábado, desde que desperté hasta que me dormí, incluso hasta que me levanté el domingo, como un disco rayado, debido a que me había comprometido en llevar 20 versos para el Slam del salón; encima tenían que ser románticos, porque esa cojudez le gustaba a la mayoría de las chicas y, por ende, como las chicas eran mayoría, debían ir dichos versos. Era una tarea bastante dura, lo más duro fue pensar y pensar cómo carajos iba a escribir todas esas barbaridades humanas que se les ocurre a los chiflados del corazón, tanto que estuve a punto de tirar la toalla el domingo antes del mediodía, sin importarme si iba a faltar a mi palabra, aunque en sí era algo que tampoco me podía permitir, debido a que mi madre desde siempre nos había enseñado a no comprometernos a nada que no pudiéramos cumplir, motivo por el cual, aunque muchas veces no quería hacer algunas cosas por diversas circunstancias de desánimo, lo terminaba haciendo, claro, siempre y cuando no perjudicase a nadie ni a mi ética o moral, porque esa era otra de las grandes enseñanzas de mi madre: “nunca hay que hacer daño a nadie”. Y así, por obra y gracia divina o de la sabiduría musical diaria mi madre decide poner Radio La Inolvidable, justo antes del almuerzo, mientras terminaba de cocinar, porque estaba cansada de la música de uno de mis hermanos.

“El amor es una gota de agua en un cristal”, sonaba en la radio a los segundos que mi madre había cambiado de emisora. Fue ahí cuando empezó el plagio que me llevó a estar aquí, sentado y escribiendo mis memorias como dizque escritor en modo “intento de pensador”, debido a que ese ejercicio de plagio se convirtió en una dizque adicción, aunque al principio no sabía que dicho acto me convertiría en un plagiador, porque simplemente yo lo veía como traducir la expresión de otros a mi propio lenguaje, algo que empecé aquel día desde las 12:30, aproximadamente, hasta las seis de la tarde, frenando solo a la hora de la comida, algo que para mí duró la velocidad de la luz, porque no recuerdo comer, pero sé que sí comí, porque mi madre siempre, hasta el día de hoy nos dice: “en comer está la vida”, y por esa razón esa fue mi principal preocupación de toda esta cuarentena, más cuando oía esos discursos trillados de político choro, dispuesto a aprovechar la oportunidad para mostrar su deshumanización disfrazada de salvador, por las que me llevé unos cuántos insultos, odios, como también amenazas y dizque amistades terminadas; pero en fin, es parte de disparar a quemarropa las cosas y verdades que la gente no quiere ver, porque está acostumbrado a un positivismo de autoayuda, ese mismo que en este preciso instante podría decir que lo que yo hice al principio fue crear y no plagiar, cosa que jamás negaré, porque en sí fue un plagio, por más que haya cambiado sus palabras por mis palabras, definitivamente es un plagio.

De ese modo el día lunes pude cumplir mi palabra, logrando llevar 26 versos. 6 más para que no me jodan, decía, porque sabía bien que las mujeres eran un poquito especiales. Además, no puedo negar que siempre me ha gustado presumir mi dizque inteligencia, no en mala onda, sino en plan “no me jodan ni me agarren de cojudo”, puesto que algunas o algunos suelen abusar de las personas cuando son buena gente. Algo que las chicas tomaron con su sonrisa contenta y sorprendidas, porque habían pensado que no iba a ser capaz de hacerlos. Pero, finalmente cumplí y no solo eso, porque el día lunes al volver a casa continué traduciendo las canciones cada vez que oía una en la radio o en mis pensamientos. Una tarea que empecé a realizarlo desde aquel día hasta el final de mi tiempo, bueno, eso espero, porque si no puedo morir mientras escribo tendré la peor de las malas suerte. Pero al menos no dejaré de escribir, aunque sea solo para mí, tan igual como lo hacía al principio, porque cada que tenía la oportunidad de traducir alguna canción lo hacía, cogía cualquier cuaderno o papel y me ponía a escribir en forma de dizque poemas, hasta terminar la idea para finalmente dejarlo por ahí, por aquí y por allá, algo que a mi madre siempre le irritaba, porque soy un tanto desordenado en ese aspecto, por más que con el tiempo he aprendido a tener un cierto orden, todavía reniega con mis desórdenes que no toca, porque sabe que me enfado si termina botando o moviendo algo por error, ya que cuando los necesito no los encuentro, porque ella sabe bien que en mi desorden tengo mi propio orden, y por eso por más que no deja de renegar ni de amenazarme con que va quemar todos mis escritos por desordenado, sigue respetando mi desorden, aunque a ella le gusta tener su casa en orden.

Finalmente las chicas hicieron para el salón el famosísimo Slam, poniendo “mis versos” en los encabezados de algunas páginas, antes de cada pregunta, esas mismas que fueron llenadas por más de la mitad con esa transparencia que solo la inocencia ilusa de mi época podía permitir a las mujeres a ser lo más sinceras o ilusas posibles, claro, nunca dejaron de faltar sus pillinas, de las que ya sabíamos todo su kilometraje, los mismos que solían tener algunos varones que se creían los galanes de cine de barrio, cosa que nos causaba gracias a mí y a Danny, porque la mayoría era bastante inocente para pensar que el chismógrafo del salón iba a quedar en la persona que era dueño de él, una cosa bastante ilusa, porque era evidente que cualquier ser humano que tenía en sus manos el cuaderno podía enterarse de sus confesiones, confesiones que iban desde las causas de solidaridad con Mafalda, porque no le gustaba la sopa, hasta las eróticas que consistían en confesar el nombre del desvirgador, “el macho alfa”, según la costumbre estúpida de la época, ese que en su mayoría era el pirañita de moda, el futuro aspirante de Piedras Gordas o Castro Castro, porque lastimosamente en un colegio nacional la realidad era bastante delincuencial, al punto de que para ese año algunos de mis compañeros ya eran tirapiedras y chaveteros, algo que algunas veces me causaba terror, algo que me hacía pensar en volver a mi pueblo natal, donde todavía los chibolos eran medio cojudos, aunque en sí eran cojudos que se creían pendejos, algo que todavía era sobre llevable, porque en mayoría en mi salón anterior, en mi tierra natal, todos eran casi de mi edad, en cambio en este, muchos creo que ya tenían DNI o estaban próximos a él, porque sí había una gran diferencia de edad, de unos tres a más años, y aquel entonces el DNI era solo azul, para mayores de edad, cosa que me hizo recordar a mis últimos años de primaria, donde el más chibolo de mi salón tenía 15 años, claro, el más chibolo fuera de mí, porque yo tenía 10 y 11, algo que en sí no me chocó mucho, debido a que desde muy pequeño siempre he estado acostumbrado a estar en las reuniones o conversaciones de los adultos, sobre todo en las reuniones o fiestas familiares, simplemente porque era bastante curioso del saber, y siempre quería saber más, cosa que sabía bien que en los viejos lo iba a encontrar, algo que les llevó a mis amigos de la tercera edad a decirle mi madre algunas veces: “ese muchacho es malcriado, debes enseñarle que en conversaciones de adultos no se meten los mocosos” y cosas por el estilo que a estas alturas no recuerdo, porque en sí nunca les hice caso, a pesar de que mi madre era la que sufría algunas cuantas llamadas de atención de parte de los terceros que no sabían perder ante un mocoso preguntón.

Cuando llegó el Slam a las manos de Danny, dicho cuaderno comenzó a llenar su reloj de arena, porque lastimosamente las preguntas se prestaban para el buen uso del sarcasmo, como también de la pendejada, pero desde un punto de vista irónico, porque a Danny y a mí nos gustaba el humor racista, perdón, negro, motivo por el cual acordamos que íbamos a poner nuestras respuestas monses, porque en más de una éramos unos hijos de papi y mami aún, porque todavía estamos en el pañal de la inexperiencia, razón por la cual nuestras respuestas eran las más inocentes del salón, y en otros numerales, que podía estar arriba o abajo, según la elección de cada personaje, el real y falso, colocábamos las respuestas dispuestas a arruinar la sinceridad de los demás, porque en sí habíamos considerado que el Slam era un arma de doble filo muy peligroso, razón por la cual decidimos poner en una respuesta: “¿Qué te crees? ¿Hijo o hija de Magaly?”, haciendo alusión al Urraco, que era el nombre que Magaly Medina le había dado a las personas que le proporcionaba chismes para su programa de prostitución, perdón, televisión.

Hoy puedo decir que de ese tipo de respuestas estuvo lleno el Slam, gracias a dos personajes que habían nacido aquel día, recuerdo que uno era un actor porno y el otro un sex symbol, el papichulo del salón, algo que nos causaba gracia a los dos, porque mirábamos y oíamos a nuestras compañeras babear por el segundo personaje, como si fuera la máxima aspiración de su vida, al punto de que, si nos hubieran pedido exponer sobre la estupidez humana en ese momento, las hubiéramos usado de ejemplo, porque lastimosamente éramos muy amante de la flagelación, al punto de que si Cristo vivía en aquel tiempo nosotros hubiéramos sido sus flageladores, pero felizmente Cristo no era tan cojudo como para morir en nuestra época, razón por la cual ahí solo flagelamos a la mayoría de las mujeres de mi salón, porque también existían mujeres locas, pero respetables, admirables.

Recuerdo que, con nuestros personajes, en las cosas que supuestamente nos gustaban, pusimos poses sexuales en vez de música, leer u otras cosas, cosas que en realidad nos gustaban, hasta el punto de que fuimos tan pendejos que las chicas intentaron borrar nuestras respuestas originales y ficticias, porque nos habían vetado en el Slam por nuestra gracias, pero cuando finalmente lograron borrar todas nuestras preguntas se dieron cuenta que hubiera sido mejor dejarlo así, pues el Slam se echó a perder, ya que habíamos respondido en cuatro flancos. Esa era la operación: “jodamos esto”, cosa que lo logramos, porque cada 25% de hoja había un borrón, algo que les llevó a tirar a la basura el Slam para finalmente hacerse otro, donde evidentemente nosotros no éramos invitados de honor ni de nada, porque simplemente nos querían matar las chicas, a quienes agradezco infinitamente por ser tan cojudas, perdón, románticas, porque gracias a esa acción de “a ver hazlo tú”, que empezó en una y terminó en coro llegué a escribir y no con la intención de ser escritor, sino de dar aquellas palabras a la gente que lo necesitan, porque cuando ellas empezaron a leer los 26 versos que les había dado empezaron a decir “ay, qué bonito”, casi mismo dibujo animado que me encantaba ver, porque irónicamente cantaba: “Qué bonito, qué bonito, qué bonito mi -cualquier cosa que quería decir-“.

Lima, 18 de abril de 2020 a las 00:45 horas

 

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Nadie nos va a quitar el gusto por el detalle cada día

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Jorge Luis Hernández Cascante

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Porque nadie nos va a quitar el gusto por el detalle cada día, al contrario; ahora podemos, quizás por primera vez, detenernos en la grandiosa experiencia del ser/ sentir con cada detalle.

La atención al detalle es una capacidad que no todos le prestamos atención.

Es quizás la diferencia entre la tarea sin cuidado y por el cumplir rutinario y la tarea que nos resulta excelente, grandiosa.

El gusto por el detalle en la tarea, cualquiera, nos une en conciencia plena: somos y estamos en su ejecución y nos regala como resultado satisfacción y calidad.

Tal vez no habrá mejor momento que estos días, para realizar los detalles añorados, sea en el jardín, la cocina, nuestras actitudes, nuestras prioridades de vida.

Quizás no sea eso de vivir el día como si fuera el último, aunque si como si fuera el primero de la vida que tenemos disponible, lo otro, lo vivido ya pasó, vivir la plenitud de este aquí ahora, único, irrepetible.

Limitaciones, conflictos, si ahí están y estas vos, para “sacar pecho y ¡salir adelante”!

Hoy, ahora, cuida cada detalle.

¡Seguimos!

 

De anexo

Dos citas de Thigh Nhat Hanh, a propósito del detalle y el vivir acá ahora:

“Es posible vivir felizmente en el aquí y ahora. Tantas condiciones de la felicidad están disponibles, más que suficientes para que seas feliz en este momento. No tienes que correr hacia el futuro con el fin de conseguir más.”


“El milagro no es caminar sobre el agua. El milagro es caminar sobre la tierra verde en el presente, para apreciar la belleza y la paz de la que se dispone ahora”.

 

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Soñamos una vida plena

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Jorge Luis Hernández Cascante

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Quizás porque soñamos una vida plena o sea llena, completa.

Y ahora que estamos guardados en el capullo familiar, ¿vida plena?

¿Qué es eso para vos?

Entretanto piensas sobre esto de vida plena, se alarga la reclusión y cada día más deseosos de soltar vuelo como mariposa en libertad.

Vale aplicar esa metáfora, porque a la vez somos eso:

  1. oruga arrastrando dificultades y defectos
  2. a la vez capullo en oscuridad
  3. y también mariposa en vuelo, con capacidades, sin límites.

Todo en este ahora que vivimos.

Una vida plena, desde mi experiencia, podría ser:

– esta vida, tal cual es,

– con las personas a nuestro lado, tal cual son

– quizás con más agradecimiento a lo extraordinario en lo ordinario en nuestra vida (Acá vale y vale, recordar a Einstein: «Hay dos formas de ver la vida: una es creer que no existen milagros, la otra es creer que todo es un milagro»)

– asombrado en cada inmensidad cada detalle; como niño/a ante el mar

– superando, resolviendo limitaciones, roces; dando lo mejor cada día

– en lo posible aportando a la belleza y alegría; con esperanza, con propuesta

– a la vez aprovechando cada sitio o espacio, como lugar y momento de creación o propuesta.

¡Seguimos!

 

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Podemos convertirnos en instrumento de paz

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Jorge Luis Hernández Cascante

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Porque podemos convertirnos en instrumento de paz, serenidad.

¿Podríamos intentar convertir el rencor, la ira, la dureza de corazón en paz, serenidad?

A veces es difícil. Si que lo es, pero; no fuimos hechos para solo deambular, comer y dormir cada día.

Sí para empresas grandes, y para dar lo mejor en cada oportunidad.

Llenar de luz y esperanza cada estancia y momento y aportar paz hoy, en donde estamos cada uno/a, ese es una razón de vida ahora.

Esa es una buena y grande empresa personal.

Odio, injuria, duda, desesperación, oscuridad, tristeza, resentimientos, obstinación, soberbia, peleas, el deseo de venganza, la ira.

Todos estos sentimientos afloran entre nosotros y más si nos sentimos recluidos.

Por ello, aperados, acorazados de humildad nos toca la tarea.

Y con ella trascendemos y encontramos y damos sentido, ahí donde quizás reina el desorden, rencor, lucha y conflicto.

¡Seguimos!

Anexo, por si quieres leer o reflexionar:

“Donde haya odio que yo lleve amor, donde haya ofensa que yo lleve perdón, donde haya discordia que yo lleve la unión, donde haya duda, que yo lleve la fe, donde haya error, que yo lleve la verdad, donde haya desesperación que yo lleve la esperanza, donde haya tristeza que yo lleve la alegría, donde haya tinieblas, que yo lleve la luz. Concédeme que yo no busque ser consolado, sino consolar. Ser comprendido, sino comprender. Ser amado, sino amar. Porque: dando se recibe, perdonando se es perdonado, muriendo se resucita a la vida eterna”.

San Francisco de Asís, Pag 266

 

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El ahora, es toda la vida que tenemos

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Jorge Luis Hernández Cascante

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Quizás porque, el ahora, es toda la vida que tenemos, no hay más; y en este ahora, nos corresponde dar lo mejor, nuestro mejor y mayor esfuerzo.

No estamos obligados a ser el primero en esta loca carrera del competir, pero si a dar siempre lo mejor de sí, de uno mismo.

Eso. Por eso …éntrele, hazlo, no importa cómo termine; en todo caso será una gran, grata experiencia, lo demás se vuelve secundario.

Nuestra tarea, dar paz, ganarles terreno a las dificultades crecientes, ¡dar lo mejor!

La crisis nos inunda, es carencia, aislamiento; aun así, siempre tendremos la posibilidad de optar por llenar de paz nuestro corazón.

Esa es tarea cotidiana y está ahí, nos espera en la familia, los vecinos, la comunidad, el país.

Dar lo mejor de vos mismo/a, ese es tu trabajo y aporte cada día, así que no te pierdas en buscar excusas, o pensar que no puedes, o que ya hiciste todo lo posible, o que no es para vos porque eres poca cosa.

Hoy, estos días; da tu mejor versión, ¡da lo mejor!

¡Seguimos!

 

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