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“Hace falta una mirada más PYME en la toma de decisiones”

Comunicado

El Movimiento Ciudadano Nacional que agrupa a las pymes de Costa Rica estima que hace falta una mirada más PYME en la toma decisiones.

Somos el sector más eficiente de la economía: según el INEC hoy podemos decir que somos 400 mil empresas que generamos 680 mil puestos de trabajo, 371 mil personas en trabajo independiente.

Las pequeñas y medianas empresas (PYMES) aportamos a Costa Rica un 47% del empleo total y el 30% del PIB (producto interno bruto.)

Las PYMES representamos el 95% del parque total en el país. Es por esto que el Movimiento Ciudadano Nacional, que agrupa a las pymes de Costa Rica, tiene como objetivo visibilizar el peso que tiene nuestro sector y trabajar de la mano con los tres poderes de la república a la hora de implementar políticas públicas.

La crisis que provocó el Covid-19 evidenció que no hay una mirada PYMES, que se requiere impulsar este sector económico y productivo y analizar cómo el Gobierno ha distribuido los recursos a este sector.

Las PYMES debemos tomar conciencia de lo que somos, del lugar que ocupamos y de la necesidad de unir esfuerzos para desplegar todo el potencial de Costa Rica.

Invitamos a las PYMES a sumarse al Movimiento Ciudadano PYMES Costa Rica. Pueden unirse a este grupo de WhatsApp: https://chat.whatsapp.com/LMrIYxXZHEC9AuF8ER2FTi

¡Llego la hora de las PYMES!

Chile: ¿Medio siglo después, los latinoamericanos aprendimos algo de aquella tragedia histórica?

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y escritor costarricense

La avalancha de lugares comunes, de frases acartonadas repetidas hasta el cansancio, la repetición de verdades a medias, o de mentiras a lo sumo piadosas, el encierro dentro de las percepciones colectivas de nuestro entorno, propias de algunos grupos o clases sociales o de los “patriotismos” adscritos a los estados nacionales, las que nos impiden –por así decirlo- ver más allá de nuestra propia nariz, conforman un conglomerado de equívocos y sinrazones inconmensurables, las que han terminado por petrificar e imposibilitarnos la asunción del “recuerdo” de un acontecimiento histórico determinado, como algo que vaya más allá de los mitos o de las profecías autocumplidas o no, acerca de la imposibilidad de escapar a la fatalidad de un cierto destino “histórico” que nos acecha, sin importar lo que hagamos o dejemos de hacer, llevándonos en muchos casos a sumirnos en las más inútiles y esterilizantes lamentaciones. Sucede así que el hecho histórico, en su especificidad, es por lo general asumido de manera fragmentaria, dentro de la óptica de un cierto presentismo y de una ubicuidad espacial a ultranza que nos impiden captar el sentido y la presencia de poderosas corrientes sociales, las que van mucho más allá del hecho en sí mismo, y que actúan como poderosos ríos subterráneos que amenazan con arrasar cualquier esperanza para una acción, de verdad revolucionaria en términos de la praxis y  de la forja del conocimiento, a partir del cual aprendamos de verdad de las enseñanzas implícitas en los acontecimientos históricos, conduciéndonos a retomar los caminos de la acción y la rectificación de lo actuado en cierta coyuntura, recuperando la memoria de nuestros muertos y de nuestros combatientes, aún en medio de la desesperanza, destacando el sentido de esas luchas para que no terminen siendo cooptadas para los intereses de unas clases dominantes que no han cesado de vencer (Walter Benjamin, dixit, sexta tesis sobre la historia).

La conmemoración de los cincuenta años del triunfo electoral de la Unidad Popular Chilena (el 4 de septiembre de 1970) y de los trágicos acontecimientos, acaecidos tres años después, exteriorizados en un primer momento por la brutal naturaleza del golpe militar del 11 septiembre de 1973, con el  que se puso fin al gobierno del presidente Salvador Allende (los mil días de la Unidad Popular Chilena) y se dio inicio a una era, no sólo de terror y de muerte masivas,  sino también de una reingeniería social retrógrada con pérdida de las conquistas sociales y económicas, alcanzadas tras décadas de duras luchas de la clase trabajadora, no sólo en Chile, sino en el resto de los países de la región( Argentina, Uruguay, Bolivia, Brasil, Paraguay, Perú y Ecuador), debe ir acompañada de un cuidadoso análisis de lo que en efecto ocurrió. Sin dejar de destacar la importancia de los hechos del 11 de septiembre de 1973, ubicándolos en su contexto nacional y dentro de la especificidad de la historia chilena, no podemos dejar de insistir en que se trató apenas de una parte de un evento histórico de más larga duración, y con alcances geopolíticos que trascienden con mucho los hechos luctuosos, tanto de aquel día como de los terribles años que siguieron. El golpe militar en Chile, considerado desde una perspectiva más amplia, fue apenas una parte de una contrarrevolución global y regional que se tradujo en el Plan Cóndor y cuyos orígenes pueden llegar hasta los tiempos del golpe militar contra el general Juan Domingo Perón, en el mes de septiembre de 1955 o bien, al derrocamiento del presidente brasileño Joao Goulart, en abril de 1964, con los que se puso fin a la era de los odiados “populismos” peronista y varguista en los dos países más extensos de la América del Sur.

La falta de reflexión crítica y la ausencia de una construcción de conocimiento que permitan superar (dialécticamente) esos “agujeros negros” de nuestra historia contemporánea, en todos los países de la región, siguen siendo los factores que impiden a muchas gentes de la “izquierda” mirar en retrospectiva, e intentar acercarse a lo que efectivamente ocurrió hace medio siglo, mientras otra encrucijada histórica tan temible como aquella nos envuelve ahora, sin que hayamos sido capaces aún de sacar las lecciones de lo ocurrido entonces y la importancia de dimensionarlo en sus alcances. El pico más alto de la represión en aquellos tiempos del Plan Cóndor no fue el que tuvo lugar en Chile, a pesar de lo dura que fue allí la represión, más bien fue la dictadura militar argentina, de más corta duración es cierto (1976-1983), precedida por la criminal traición de la derecha peronista, la que marcó el exterminio de toda una generación de jóvenes revolucionarios e importantes líderes y militantes de las organizaciones de la clase trabajadora, con más de treinta mil detenidos desaparecidos, además de que la Argentina fue desindustrializada en beneficio del capital financiero y de los intereses imperialistas durante esos años, tal era el odio hacia la clase obrera que tenía la vieja oligarquía rural en el país situado al otro lado de la Cordillera de los Andes. Empecemos por la verdad y un dimensionamiento más aproximado de lo ocurrido para empezar a marchar de nuevo, tal vez a la manera de Sísifo pero esperanzados y poniéndole cara a la realidad.

Programa Alternativas: Ciudad para los ciudadanos

Hoy viernes 11 de septiembre a las 6 p.m., en el programa Radial Alternativas se estará hablando sobre el tema “Ciudad para los Ciudadanos”.

En esta ocasión se contará con la participación de Christian Castillo, Silvia Castro, Gustavo Jiménez y Eladio Soto.

Podrá sintonizarlo en los 1590 AM, o bien a través de Facebook Live.

Observando los primeros cien días … Cantón Central de Cartago

Observatorio Ciudadano Municipal

Durante los primeros cien días del Gobierno Local del Cantón Central de Cartago, no podemos dejar de lado que alfabetizar la ciudadanía, en temas medulares propios del quehacer municipal a nivel nacional, es de verdadera importancia lo que nos brindará las herramientas para lograr nuestro objetivo: el análisis de la gestión municipal para lograr la transparencia y la probidad. Debemos empezar por entender la naturaleza y la sustancialidad de los gobiernos locales, o sea, ¿qué es el gobierno local?, mediante su normativa expuesta en el Código Municipal hasta leyes complementarias como la Ley General de Control Interno, la Ley de Enriquecimiento Ilícito en la Función Pública, La Ley de Contratación Administrativa y su reglamento, La ley 8839 Residuos Sólidos y por supuesto la Ley Anticorrupción.

Nuestros representantes deben demostrar la capacidad y preparación para el análisis y la toma decisiones, cada voto negativo o positivo debe acompañarse del análisis correspondiente, su justificación y argumentación. Las grandes políticas, los grandes derroteros, los grandes desafíos para sacar nuestro cantón adelante deben demostrarse que existen. Que haya claridad en los roles de un órgano deliberativo que analiza, evalúa y tomo decisiones en pro del desarrollo del Cantón y direcciona de forma correcta el accionar del rol ejecutivo y administrativo. Aquí no deben dejarse de lado los principios de gobierno corporativo, trabajando en ese desarrollo social, político y económico del Cantón dejando a un lado intereses que distancian la labor transparente. Hoy más que nunca y debido a la grave situación que enfrenta el país la cohesión del Consejo Municipal, en el análisis claro, con conocimiento y argumento, será de vital importancia en la toma de decisiones.

Todo lo anterior no será posible si el ciudadano no dimensiona la responsabilidad que se le encomienda en los Artículos 9 y 11 de la Constitución Política de Costa Rica. Donde el ciudadano entiende la responsabilidad de incidir en la toma de decisiones que oriente el uso correcto de la institucionalidad en pro de sus necesidades. Una ciudadanía proactiva y propositiva de sus necesidades, que entienda el quehacer de los representantes que ha elegido para la administración e inversión de sus recursos y que de igual forma formula el proceso de rendición de cuentas para corroborar el impacto y el buen uso de esos recursos. La transparencia en la gestión será el punto de observancia, la ignorancia no nos convertirá en cómplices de lo incorrecto y las malas prácticas que han tratado de formar parte de la cultura institucional.

Ciclo de debates Pandemia y Trabajo Social: reflexiones y comprensiones

La Asociación Latinoamericana de Enseñanza e Investigación en Trabajo Social invita a participar de esta sesión del ciclo de debates Pandemia y Trabajo Social: reflexiones y comprensiones.

En esta oportunidad se analiza el tema Vulnerabilidades y resistencias sociales asociadas con la pandemia.

Participantes:

Lewis León, Universidad de Cartagena, Colombia
Hannia Franceschi, Universidad de Costa Rica, Costa Rica
Marisa Mesina, Instituto Vasco de Quiroga. México
Jorge García, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú
Olga García, comentarista, AMIETS, México

Viernes 11 de setiembre a las 5 de la tarde

https://www.facebook.com/bivits/

Biblioteca Virtual de Trabajo Social

DEI: diálogo con la teóloga aymara Sofía Chipana Quispe

En modalidad virtual como parte de la quinta sesión del Taller Socio-Teológico integrado por 50 personas de 17 países de Latinoamérica/Abya Yala

Este miércoles 09 de septiembre se transmitió en vivo por Facebook Live el diálogo «Esperanza y resistencias comunitarias» con Sofía Chipana Quispe, teóloga aymara.

Esta fue la quinta de seis sesiones que componen el Taller Socio-Teológico «Crisis sistémica y rearticulación de las resistencias en un mundo post-pandémico».

La sesión quedó disponible para verla en el Facebook https://www.facebook.com/DepartamentoEcumenicoDeInvestigaciones

Cartografías de las violencias: voces, cuerpos, relieves. Región Brunca en tiempos de COVID 19

Siguiendo el trabajo realizado en las Sede Pacífico de la UCR y Liberia de regionalización, el Programa Interinstitucional Violencia y Sociedad (PIIVS) estará trabajando en esta ocasión, en la SEDE SUR, Golfito, las violencias contra las mujeres, femicidios y las diversas manifestaciones que toma la segregación con el conversatorio: “Cartografías de las violencias: voces, cuerpos, relieves. Región Brunca en tiempos de COVID 19”.

Serán dos encuentros bajo la modalidad virtual, que pretenden potenciar la reflexión, voces, resistencias, posicionamientos y denuncias ante las situaciones de violencia que afectan el tejido social.

Participarán académicas/os, investigadoras/es, líderes y lideresas, encargados de proyectos comunitarios de la Región Brunca.

Se transmitirá por el FACE BOOK LIVE de la ODI.

8 de octubre y 12 de noviembre 4 p.m.

Una extorsión a mano armada

Marco Teruggi

En Argentina se está frente a un encadenamiento de operaciones para desestabilizar y acorralar al gobierno. Lo de este miércoles, con la policía armas en mano en la puerta de la residencia presidencial, es uno de los pasos más peligrosos del conjunto de acciones. Todavía hay muchas cosas por asentar en los análisis, aunque algunas ya parecen claras: uno de los objetivos explícitos es detener al gobierno para que no avance en determinados proyectos y políticas. Una extorsión a mano armada.

Los hechos no pueden verse como aislados del conjunto de episodios que suceden en el continente: golpe de Estado en Bolivia, proscripción de Evo Morales y Rafael Correa -el mismo día- y un conjunto de episodios que conforman una ofensiva articulada por las derechas, poderes económicos, mediáticos, judiciales, y embajadas estadounidenses. El mensaje es claro: no hay margen de maniobra para agendas progresistas en el continente. Eso buscan imponer.

La situación de pandemia opera a favor de esa ofensiva de las derechas. La movilización popular es un factor central de los gobiernos populares. Expresa, entre otras cosas, algo que apareció en los votos en Argentina: hay mayoría, consenso social para medidas progresistas. Sucede también en Bolivia, Ecuador, Brasil -no significa que sea estático- y por esa misma razón inhabilitan a los principales dirigentes populares.

Hay muchos debates sobre los procesos progresistas, populares, y hay que darlos, pero tener claro que hay que defender, y presionar, a su vez, para que no se ceda ante la ingeniería de presiones y se avance en las transformaciones necesarias. En frente hay una configuración clara de fuerzas que viene en contra y está demostrando que está dispuesta a correr límites, como pasó este miércoles en Argentina.

 

*Imagen ilustrativa: https://actualidad.rt.com/

Análisis compartido con SURCOS por José Luis Calacci.

Ottón Solís o el elitismo ilustrado

Roberto Ayala

Sobre un artículo de Otton Solís[1].

El diputado O. Solís ha publicado en ‘la nación’, marzo 3 de 2017, un artículo titulado “Tomás Guardia y el destino nacional”. Nada menos que el ‘destino nacional’. Es el nivel en que se sitúa reflexivamente el diputado Solís. Uno de los políticos profesionales más respetados y de mejor nivel intelectual del país, y un economista técnicamente sólido, inclinado a una variante de neokeynesianismo (hasta su más reciente giro a posiciones más convencionalmente liberales), lo cual lo hizo sonar algo más sensato, desde el punto de vista de la gestión burguesa del capitalismo periférico costarricense, que sus colegas neoliberales o libertarios, ampliamente sobrerepresentados en el mencionado medio corporativo.

Lo especial de este artículo es que, más allá de tema y contenido, resulta particularmente revelador, creo, de la personalidad política, de los supuestos ideológicos, rara vez explicitados, desde los que opera un político de real peso en la vida política nacional.

Siguen unas cuantas notas a título de análisis crítico del mencionado artículo.

Resulta bienvenido el aporte que realiza el sr. Solís a la comprensión histórica de la figura de Tomás Guardia. Sobre la validez y aciertos de su aproximación se pronunciarán los historiadores y especialistas.

En un plano diferente, el texto en cuestión posee un interés adicional, pone sobre el tapete un tema más general y altamente controvertido, de teoría e historia política: el liberalismo político ha construido e instalado con notorio éxito una polaridad conceptual-valorativa que contrapone rígidamente democracia (liberal) x dictadura (sin más). Se trata de una ideología maniquea diseñada para justificar la democracia formal burguesa. Así puestos, no pasan de abstracciones fuera de todo contexto histórico-social y político-cultural.

Una burda polaridad democracia x dictadura solo sirve para tratar de encubrir el carácter oligárquico, excluyente, de los regímenes electorales y de los sistemas políticos en a. latina y más allá, en considerable medida vaciados de contenido democrático real por las enormes brechas de desigualdad y pobreza, que reducen al mínimo las posibilidades de participación política, así como el acceso a los bienes culturales imprescindibles para tal participación.

Y, sobre todo, busca borrar el hecho de que la historia tiene más aristas que el simplón e interesado esquema binario de marras. A lo largo de la historia, desde el mundo griego, las dictaduras revolucionarias o populares han sido un instrumento necesario, por tanto racional, para quebrar la resistencia de los privilegiados y sus enormes recursos, económicos y culturales (incluyendo la religión institucionalizada).

Por supuesto, las dictaduras populares que no se esfuerzan por evolucionar hacia alguna forma de democracia social y política, tienden a degenerar en regímenes de dominancia autoritaria, expresión de intereses de pequeños grupos y sectores de las clases dominantes, tornándose invariablemente en altamente represoras de los trabajadores y los sectores populares, en lo económico como en lo político.

Este no es el tema principal del presente comentario, pero no se puede dejar pasar la del todo inusual oportunidad que ofrece un importante representante del liberalismo social de exhibir uno de los artefactos ideológicos más hondamente instalados en el inconsciente político colectivo.

Conscientemente o no, el diputado Solís ha llamado la atención sobre un fenómeno político, y costarricense, que funciona como una ilustración de la refutación del tosco ideologema binario apuntado.

El tema central de este comentario es lo que el desarrollo del argumento del diputado puede revelar acerca de su personalidad político-ideológica.

El artículo es motivado por la necesidad sentida por el diputado de explicar la razón de que exhiba en su despacho un retrato de Tomás Guardia. El diputado asume que para algunos, o muchos, tal suerte de reconocimiento resultaría desconcertante. Después de todo, Tomás Guardia fue un ‘dictador’.

En breve, el artículo emprende la tarea de explicar y justificar tal decisión. Realiza una exposición de aquellos aspectos del gobierno de Guardia que el diputado considera de manera positiva, dejando deslizar, como es acostumbrado en él, la sensación de que da por descontada la cuasi universalidad de su criterio…

La línea argumental se presenta resumida ya en el segundo párrafo: “Tomás Guardia… ejerció el poder en dictadura, pero plantó los cimientos de nuestra democracia por medio de la Constitución que, con reformas, sigue organizando nuestra vida institucional”. Nada menos. Acto seguido, se enumeran los diversos y numerosos aportes de aquel gobierno. “Sustrajo del poder a la oligarquía cafetalera”, convirtió a Costa Rica en una república liberal, eliminó la pena de muerte, fundó instituciones claves, etc. Y ‘fue más honesto q la mayoría de los presidentes elegidos democráticamente’. No valoro la valoración del diputado, pero no cabe dudas del sitial relevante en la historia del país de la figura de T. Guardia, más allá de toda controversia.

Dice Solís que Guardia fue ‘dictador’, pero uno ‘diferente’. Es decir, nuestro articulista decide romper, al menos por esta vez, con la abstracción del esquemita binario. Habla, arriesgo, el costado desarrollista del espíritu del diputado.

Cualquiera sea el valor histórico-político de la contribución del sr. Solís, esta, como no podía dejar de ser, siendo quién es, tiene como objetivo central la realidad presente del país.

En aras de la brevedad: estima el diputado que el país no está en crisis, pero “se acumulan problemas sociales y económicos y podríamos perder nuestros avances si no hacemos algunos cambios”. El diagnóstico es contundente: cambios o crisis (y luego igual cambios, pero de manera mucho más dolorosa).

Y aquí vuelve la experiencia con Tomás Guardia para hablarnos del presente y el futuro: “T. G. necesitó del poder dictatorial para hacer avanzar el país. Nuestro desafío es tener un gobierno con una elevada eficiencia en la toma y ejecución de decisiones, pero sin atropellar los principios de la democracia. Necesitamos un gobierno con la visión del estadista que fue T. G. y con la eficiencia en la toma y ejecución de decisiones consentida por la naturaleza de su régimen, pero en el marco de la democracia”. Antes había afirmado: “las dictaduras tienden a ser eficientes en la toma y ejecución de decisiones”, lo cual es bastante más que discutible, como generalización. Pero presenta mucho valor a título de síntoma del estado de ánimo que subyace al proceso intelectual del diputado…

Cambios audaces pero en democracia, es lo que requiere urgentemente el país, dado el ‘retroceso relativo ante el avance de otros países’…

El texto toma color cuando el diputado advierte, honesto y transparente, que tales cambios y decisiones serán ‘duras e impopulares’, si queremos encontrarnos con ‘el destino nacional’, en los términos en que él lo vislumbra.

El diputado nos convoca a ser eficientes y eficaces para tomar decisiones audaces, pero también impopulares (lo repite un par de veces), y todo esto en ‘democracia’…

Uno comienza a preguntarse a que se refiere con decisiones impopulares. El principal problema que enfrenta el país, desde un punto de vista no universal sino de izquierda, y sobre todo desde los intereses de la gran mayoría de la sociedad, porque padece sus efectos, es la evasión-fraude fiscal, que según fuentes oficiales, desde el gobierno Chinchilla, oscila entre 6 y 8% del pib, alrededor de $3 y 4mil millones (cada año!!!). Si el delito fiscal se redujera, digamos a la mitad, el problema del déficit, de la creciente deuda, y de la infraestructura, de la inversión extranjera, de la tasa de interés, del apreciamiento del colón, y todos los derivados (incluyendo las ‘malditas presas’), desaparecerían en el acto o se darían las condiciones para su considerable mitigación, hasta una situación de normalidad.

Pero O. Solís no lo menciona. No suele hacerlo. Y en todo caso, combatir el delito fiscal, no sería ‘impopular’…

Pero todos tenemos una idea aproximada de a que se refiere con lo de medidas ‘audazmente impopulares’… es un ataque frontal a los salarios y condiciones de vida de los trabajadores y sectores populares.

Lo que nos lleva al punto medular de este comentario: ‘cambios audaces pero en democracia, porque no somos T. Guardia’. ¿Pero qué entiende O. Solís por ‘democracia’?

Dice: un “acuerdo entre los diversos partidos y líderes políticos, de tal manera que la impopularidad se reparta…”. Después agrega que ‘tal acuerdo debe ser acompañado por jerarcas políticos íntegros y transparentes’, pero en realidad lleva un tiempo convocando a los partidos y dirigentes políticos ‘realmente existentes’. Ni íntegros ni transparentes…

Elitismo ilustrado. Giovanni Sartori decía en un opúsculo de hace 25 años, que la democracia lejos de ser el gobierno del, para y por el pueblo, debía ser el gobierno de los mejores, de los ‘aristos’. ‘Los mejores’ serían aquellos que entienden que no hay alternativa a la sociedad mercantil y los regímenes políticos liberales gobernados por élites.

Tal vez el diputado Solís se imagine como un nuevo T. Guardia, alguien con la estatura y la visión capaces de conducir al país a su ‘destino especial’, como lo llama. Pero el problema es que no parece confiar demasiado en la capacidad o el derecho de los trabajadores y los ciudadanos a decidir cómo debiera ser ese destino.

Y entonces convoca a un concilio (o conciliábulo) de justamente los mismos que han conducido a este país a la situación llena de nubarrones que describe en su artículo.

Para llegar conjuntamente a acuerdos sobre el contenido de ese destino, y así poder enfrentar mejor y ‘distribuir entre todos’ la impopularidad anticipada….

Y a esto llama Otton Solís una vía no dictatorial. Su visión de la ‘democracia’.

El reciente artículo exhibe al diputado Solís en su personalidad política profunda.

Septiembre 9 de 2020.

[1] Este artículo fue redactado en marzo de 2017.