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La vida en disputa: democracia, poder y resistencias en el 2026

Rodrigo Campos Hernández

Rodrigo H. Campos Hernández

¿Qué relación puede existir entre estudiantes franceses que reclaman condiciones dignas para estudiar, personas que se movilizan en España por el derecho a la vivienda, jóvenes que rechazan la militarización de su futuro y productores costarricenses que defienden sus posibilidades de subsistencia? ¿Qué conecta esas luchas con la solidaridad hacia Palestina, la defensa de la universidad pública y la exigencia de que los gobiernos respeten las decisiones judiciales?

No estamos necesariamente ante un movimiento internacional coordinado. Tampoco sus protagonistas comparten una misma interpretación del mundo. Sin embargo, la diversidad de las demandas permite reconocer una preocupación común: la creciente dificultad para sostener una vida digna y participar efectivamente en las decisiones que la condicionan.

Esta es una lectura de coyuntura. Su propósito es identificar relaciones entre acontecimientos que suelen presentarse como noticias separadas. La hipótesis que propongo es que atravesamos una crisis de la democracia liberal en la que confluyen el deterioro de las condiciones materiales de existencia, el fortalecimiento de proyectos autoritarios y una reorganización conflictiva del poder mundial.

La vida como problema político

La educación, la vivienda, la salud y la alimentación constituyen las condiciones materiales de la ciudadanía. Su deterioro tiene consecuencias democráticas: una persona absorbida por la incertidumbre de dónde vivirá, cómo se alimentará o si podrá continuar estudiando dispone de menos recursos para intervenir en la vida pública.

Las movilizaciones estudiantiles francesas expresan esa relación. Los reclamos por personal docente, infraestructura y condiciones educativas cuestionan la distancia entre las promesas de igualdad y las oportunidades concretas para construir un futuro. La incorporación de estudiantes de secundaria resulta especialmente significativa: quienes apenas comienzan a ejercer su ciudadanía están señalando las insuficiencias de la sociedad a la que se les pide integrarse.

En España, las protestas por la vivienda y la indignación ante el fallecimiento de Maricarmen, una mujer de 87 años desalojada de su hogar, colocan otra dimensión del conflicto: la distancia entre el reconocimiento del derecho a una vivienda y las condiciones efectivas para permanecer en ella. Su historia se convirtió en un símbolo de una inseguridad compartida por muchas otras personas.

La pregunta que atraviesa estos acontecimientos es profundamente política: ¿qué significa pertenecer a una democracia cuando los medios necesarios para vivir quedan fuera del alcance de una parte de su población?

Cuando la respuesta es la represión

La protesta constituye una forma de participación democrática. Permite hacer visibles necesidades que los procedimientos ordinarios no han atendido y disputar decisiones que afectan a sectores excluidos de su elaboración.

Por eso, la respuesta represiva merece ocupar el centro del análisis. En Francia, las noticias sobre gases, detenciones y denuncias de violencia contra estudiantes muestran que el conflicto comprende también la manera en que el poder enfrenta a quienes cuestionan sus prioridades.

No toda intervención policial tiene el mismo carácter. Pero cuando las demandas pasan a segundo plano y sus protagonistas son tratados principalmente como amenazas al orden, se produce una inversión: quienes denuncian una situación intolerable terminan convertidos en el problema que debe controlarse.

La democracia pierde sustancia cuando reconoce formalmente el derecho a expresarse, pero encarece su ejercicio mediante intimidación, estigmatización o violencia. El conflicto social puede revelar fallas institucionales; la represión puede profundizarlas al cerrar las posibilidades de una respuesta negociada.

La extrema derecha y la administración del malestar

Esta coyuntura adquiere otra dimensión cuando se examina el avance de las derechas radicales. Su fuerza política se alimenta de frustraciones reales: inseguridad, precariedad, desconfianza y sensación de abandono. Su eficacia consiste, en parte, en ofrecer una interpretación de esas experiencias y señalar responsables.

Migrantes, sindicatos, feminismos, universidades y organismos de derechos humanos pueden aparecer entonces como enemigos de una comunidad supuestamente amenazada. La promesa de restauración del orden permite desplazar la discusión sobre las estructuras que producen desigualdad hacia la persecución de actores presentados como culpables.

Las variantes nacionales importan. Algunas fuerzas promueven recortes y privatizaciones; otras ofrecen protección social selectiva, reservada a quienes consideran miembros legítimos de la nación. En ambos casos debemos preguntar qué ocurre con la universalidad de los derechos y con la posición de quienes quedan excluidos.

Tampoco el deterioro comenzó con el ascenso reciente de estas fuerzas. Gobiernos de distintas orientaciones contribuyeron al desgaste de las protecciones sociales y de la representación política. Reconocer esa responsabilidad permite comprender el terreno sobre el que crece la extrema derecha, sin borrar las diferencias entre proyectos ni atribuir a todos los gobiernos una intención idéntica.

La particularidad autoritaria aparece cuando el malestar se utiliza para concentrar poder y debilitar las herramientas con las que la ciudadanía podría exigir una distribución distinta de recursos, riesgos y oportunidades.

Vaciar la democracia desde sus instituciones

La degradación democrática puede desarrollarse mediante procedimientos formalmente institucionales. Una mayoría electoral puede presentarse como autorización para deslegitimar tribunales, restringir autonomías o excluir interlocutores incómodos.

Bajo ese razonamiento, la victoria en las urnas deja de ser un mandato limitado y se convierte en una pretensión de dominio sobre el Estado. Los controles aparecen como obstáculos; la oposición, como sabotaje; la protesta, como amenaza.

Aquí radica una contradicción decisiva: se invoca la democracia para debilitar las condiciones que permiten ejercerla. Pueden mantenerse elecciones y organismos públicos mientras disminuye la capacidad efectiva de la población para controlar a quienes gobiernan.

Sin embargo, las instituciones conservan diferencias y conflictos internos. Un tribunal que limita al Ejecutivo, una universidad que produce conocimiento crítico o una organización que defiende derechos muestran que el Estado y la sociedad siguen siendo terrenos en disputa. Defender esas capacidades forma parte de la resistencia al vaciamiento democrático.

Costa Rica: representación, sustento y pensamiento crítico

Los acontecimientos costarricenses permiten observar varias expresiones de esta tensión.

La controversia por la incorporación de Rocío Alfaro como representante sindical en la Junta Directiva de la CCSS afecta la participación de un sector social en una institución fundamental. La información publicada recoge una orden de la Sala Constitucional y la denuncia posterior de incumplimiento del plazo por parte del Gobierno. El problema político es evidente: una garantía pierde eficacia cuando su cumplimiento puede postergarse hasta neutralizar la representación que debía proteger.

Las movilizaciones agropecuarias frente a Casa Presidencial, por su parte, colocan en discusión los efectos de la eventual adhesión al Acuerdo Transpacífico. Además de las diferencias sobre sus consecuencias económicas, aparece el reclamo por la participación de quienes enfrentarían esos efectos. La deliberación democrática exige que las personas afectadas puedan incidir en las decisiones y conocer cómo se distribuirán sus beneficios y costos.

El señalamiento de supuesto adoctrinamiento de izquierda en las universidades públicas introduce otra dimensión. Según información periodística, una diputada oficialista pidió investigar el aparente financiamiento estatal de proyectos de esa orientación. Se trata de una acusación política que requiere pruebas, no de una descripción acreditada del trabajo universitario.

Fiscalizar recursos públicos es una obligación legítima. Convertir la orientación ideológica atribuida a una institución en motivo de sospecha abre, en cambio, la posibilidad de usar esa fiscalización como instrumento de disciplinamiento.

Una universidad debe permitir estudiar y discutir el marxismo, el liberalismo, el conservadurismo y cualquier otra tradición mediante argumentos y evidencia. Conocer una corriente no equivale a adherirse a ella. El adoctrinamiento comienza donde se impide preguntar, contrastar y disentir.

La autonomía tampoco exime de rendir cuentas. Protege la posibilidad de investigar y enseñar sin someter el conocimiento a la conveniencia del gobierno de turno. Cuando el pensamiento crítico se presenta como peligro, la discusión presupuestaria puede transformarse en una disputa sobre quién tiene derecho a interpretar la realidad.

En ese mismo ámbito de circulación de ideas se ubica la cancelación de las funciones del documental Naza en Cinema San Pedro. La retirada está documentada; atribuirla concluyentemente a presiones diplomáticas requiere evidencia adicional. El episodio permite, en todo caso, preguntar por las condiciones que favorecen o restringen el acceso del público a obras políticamente incómodas.

Un orden mundial en disputa

Estas tensiones ocurren en un escenario de competencia entre centros de poder. La erosión relativa de la hegemonía estadounidense y el avance de la multipolaridad modifican alianzas, dependencias y márgenes de actuación.

Multipolaridad y multilateralismo son procesos diferentes. La existencia de varias potencias no garantiza cooperación, respeto por el derecho internacional ni democratización. Puede ampliar las opciones de algunos países y, simultáneamente, intensificar disputas por recursos, mercados y territorios.

En ese contexto, la seguridad y la competencia internacional pueden convertirse en argumentos para exigir sacrificios internos. La cuestión democrática consiste en determinar quién define esas prioridades y quién soporta sus consecuencias.

La tensión entre el reconocimiento a Navi Pillay por su defensa del derecho internacional y las presiones estadounidenses sobre la Corte Penal Internacional ilustra la disputa por la eficacia de los límites jurídicos frente al poder. La universalidad de los derechos pierde credibilidad cuando su exigencia depende de quién sea el responsable de vulnerarlos.

También desde esta perspectiva, las movilizaciones electorales brasileñas pueden interpretarse como algo más que adhesión a una candidatura. Para sectores que apoyan a Lula, está en juego el rechazo al proyecto representado por Flávio Bolsonaro. Reconocer esa diferencia no exige ignorar las contradicciones del gobierno ni renunciar a cuestionarlo.

La promesa de salvación y las políticas contra la vida

Cabe aquí una digresión teológica. El apocalipsis puede pensarse, en su sentido de revelación, como una imagen de aquello que una crisis deja al descubierto.

Desde esa perspectiva, conviene interrogar los discursos que prometen salvar la civilización, la nación o la familia mientras aceptan que determinadas poblaciones carguen con abandono, exclusión o violencia. La pregunta se dirige a sus consecuencias y a las prioridades que las justifican.

Llamar “anti vida” a una política exige precisar su contenido: decisiones que deterioran las condiciones para vivir, trasladan daños evitables a los sectores más vulnerables o subordinan derechos fundamentales a la protección de privilegios.

La contradicción resulta especialmente visible cuando esos proyectos se presentan como defensores de valores cristianos. Su pretensión moral debe confrontarse con el trato que proponen para las personas pobres, extranjeras, disidentes o afectadas por la guerra. Esta crítica se dirige a la instrumentalización del lenguaje religioso y reconoce que también existen comunidades creyentes comprometidas con la solidaridad y la justicia.

La metáfora del anticristo podría expresar esa inversión: una promesa de salvación cuyo cumplimiento exige sacrificar a otros. Su valor crítico reside en revelar esa contradicción, sin convertir la discusión política en una clasificación de enemigos proféticos.

Resistir también es producir democracia

Las movilizaciones descritas no garantizan una transformación emancipadora. Pueden dispersarse, ser reprimidas o quedar atrapadas en respuestas que reproduzcan la exclusión. La indignación no tiene un destino político asegurado.

Sin embargo, permiten reconocer una disputa que atraviesa esta coyuntura: amplios sectores se resisten a aceptar que su educación, vivienda, sustento o existencia constituyan el costo inevitable de decisiones en las que apenas participan.

La crisis democrática se profundiza cuando la incapacidad para garantizar una vida digna se convierte en oportunidad para concentrar poder y restringir la capacidad de exigirla. Frente a ello, defender la democracia supone proteger libertades y controles institucionales, ampliar la participación y transformar las condiciones materiales que vuelven desiguales a quienes formalmente son ciudadanos iguales.

El desafío consiste en reconocer vínculos entre luchas distintas sin borrar sus particularidades. La defensa de una escuela, de una vivienda, de la producción agrícola o de la libertad de pensamiento puede encontrarse en una exigencia compartida: que la organización de la sociedad responda a las necesidades de quienes la sostienen.

Una democracia debe poder ser interpelada y transformada por esas personas. Cuando les exige silencio y sacrificios mientras protege privilegios, son precisamente quienes protestan los que vuelven a plantear su pregunta fundamental: ¿para quién y para qué se ejerce el poder?

El chavismo es un proyecto totalitario

Óscar Madrigal

Las relaciones políticas de los partidos ocurridas en el pasado deben servirnos de enseñanza y tenerse muy presentes.

El Partido Unidad Socialcristiana (PUSC), su fracción parlamentaria, mantuvo alianzas con los chavistas en el periodo legislativo pasado y terminó prácticamente desapareciendo, liquidado.

El partido político de Fabricio Alvarado se alió con el chavismo en la Asamblea Legislativa y desapareció.

Aunque los diputados que vendieron sus votos y conciencias al chavismo gozan de prebendas, como asesores o embajadores, sus partidos terminaron fuera del espectro político nacional.

Enseñanza importante: el chavismo absorbe y hace desaparecer a los que se hincan a sus pies o hacen acuerdos sin principios.

El chavismo no hace alianzas, absorbe a sus oponentes. Los liquida después de comprar a sus representantes.

Partiendo de esa experiencia que es real y está presente a los ojos de todos, es que hay que tener cuidado al negociar con el chavismo; tener en cuenta que siempre procurará comprar conciencias y hacer a esas personas o grupos parte de su proyecto autoritario.

Así ocurre en la Asamblea Legislativa, en las municipalidades, la Contraloría y otras instituciones.

Su proyecto político es el control total de la institucionalidad democrática, es vencer de cualquier manera posible a la oposición política y de otras índoles.

Liberación Nacional -especialmente- debe tener muy presente esa experiencia ante la disyuntiva en que se encuentra; es la llave para alcanzar los 38 votos y con ello el desmantelamiento de nuestro Estado de Derecho.

La Unidad debe recordar siempre su experiencia reciente.

El chavismo es un proyecto político autoritario, totalizante, que por su propia esencia querrá chantajear, comprar votos y absorber a las expresiones políticas opositoras. Siempre estará trabajando, actuando, en este sentido; buscando 38 votos para los proyectos de ley más entreguistas, buscando el control del espectro democrático nacional.

Los demócratas deben ser consecuentes ante el proyecto autoritario y totalitario que representa el chavismo.

Con la Presidencia de la Corte nos jugamos la Democracia

José Manuel Arroyo Gutiérrez

Las Cortes Supremas de Justicia, en casi todo el mundo, son organismos en esencia conservadores, estrechamente vinculados y determinados por el poder político-partidario del que deriva su propia legitimidad, independientemente de si se trata de regímenes democrático-liberales o autoritarismos de todo signo ideológico. De ellas no es dable esperar grandes movimientos de cambio generales y, a lo sumo, cuando se apartan de sólo mantener el statu quo, nos pueden brindar algunas sentencias que afirmen el bien común, defiendan derechos fundamentales o condenen los más grandes crímenes.

En épocas de estabilidad democrática, el Poder Judicial puede fortalecerse y la interpretación jurisprudencial de la Constitución y las leyes puede contener destellos de progresismo en dirección al reconocimiento y ampliación de derechos. Eso fue precisamente lo que pasó en Costa Rica a partir de la Constitución del 49 y hasta el umbral del siglo XXI. Entre otros hitos de este proceso positivo podemos mencionar la incorporación de un buen número de juristas de alto perfil a la Corte, el aseguramiento de un mínimo del 6% del presupuesto anual, el reconocimiento de los derechos de las mujeres, la creación de nuevas jurisdicciones (contenciosa, familia, agraria, constitucional), y de nuevas instituciones auxiliares a la materia penal (Ministerio Público, Policía Judicial, Defensa Pública).

En otro orden de consideraciones, se puede decir en síntesis que en una Corte Suprema se reflejan, con relativa claridad, la influencia y dominio coyunturales de las principales fuerzas políticas e ideológicas de una determinada época. En el marco de un Estado Social de Derecho la designación de los más altos jueces y juezas, aunque mediada por la afinidad ideológica o partidaria de quienes nombran o son nombrados, hay mucho mayor margen de asegurarse la independencia funcional de la justicia, afianzando su identidad contralora sobre los otros poderes; en tanto que en los regímenes totalitarios, los tribunales de justicia, comenzando por los de mayor rango, son entidades incondicionales al régimen político imperante, quedando desdibujado o desnaturalizado su rol contralor y su independencia.

La Corte Suprema de Justicia de Costa Rica se ha visto afectada por las transformaciones de carácter sociológico experimentadas en los últimos 50 años. En la Corte de hace medio siglo el peso interno de la Sala Primera (derecho privado, derecho público y contencioso-administrativo) era evidente. De ella salieron sus presidentes (Baudrit Solera, Odio Santos, Coto Albán, Blanco Quirós y Cervantes Villalta), así como también salieron de aquí las principales políticas públicas en materia de justicia. Con la relevancia de la refundación de la jurisdicción constitucional, un largo período presidencial recayó en don Luis Paulino Mora, de origen penal y consolidado constitucionalista. Hasta ahí la época de gran solidez del Poder Judicial costarricense. A los siguientes presidentes no se les ha dado la oportunidad de reelegirse, e incluso uno de ellos –devenido presidente cabalgando el corcel del punitivismo más rancio-, se jubiló anticipadamente después de haber recibido una sanción disciplinaria. Hasta esas profundidades hemos descendido, ya que, coincidiendo con un clima nacional general de decadencia en tema de liderazgos, cualquiera –tenga o no objetivamente méritos- se siente hoy con derecho a presidir un poder de la República. Priva aquel devastador principio que dice: “si Fulano ha sido Presidente, Magistrado, Ministro, Diputado… ¿por qué yo no?”. De ahí, por ejemplo, los 29 candidatos y candidatas a la Presidencia de la República en las últimas elecciones.

Pero ante todo me interesa llamar la atención en punto a que el peso específico del poder a lo interno de la Corte en Costa Rica ha virado de la Sala Primera a la Sala Constitucional (en cuanto a determinación de derechos fundamentales) y, en especial medida, a la Sala Tercera (Penal) en punto a la llamada seguridad ciudadana y sus respuestas represivas. No es de extrañar entonces que tres de los cuatro aspirantes a presidir hoy este poder de la República pertenezcan a esta última cámara, sobre todo porque para un magistrado constitucional resulta, en las actuales circunstancias, inviable, por no decir irresponsable, asumir la presidencia de la Corte dadas las dificultades generadas por la falta de suplencias.

Esta realidad social está marcada, entonces, por lo que podríamos llamar la justicia en los tiempos del narco. Me refiero a que la renuncia al Estado Social de Derecho o Estado Benefactor (hijo del social cristianismo y la social democracia tradicionales), sobrevino en el peor momento. Con la adhesión de Costa Rica al modelo neoliberal, -impuesto desde los centros de poder económico mundiales- coincidió la irrupción del narcotráfico y el crimen organizado (con una guerra declarada por el presidente Nixon como mecanismo de control geopolítico, más que como sincera preocupación por la producción y consumo de drogas). A esto se unió la corrupción público-privada en la gestión gubernativa (que golpeó fuerte al bipartidismo PLUSC), y el creciente protagonismo de la inseguridad ciudadana, que tuvo como única respuesta la reforma y ampliación de lo penal: más figuras penales y mayores penas, restricciones procesales y penitenciarias, fortalecimiento de la Fuerza Pública y organismos auxiliares penales del Poder Judicial. De manera que al día de hoy, la cárcel colma toda estrategia e imaginación programática de nuestras clases dirigentes. Si el modelo económico-político no puede resolver las grandes carencias de la población, entonces se ha inventado un enemigo (el delincuente) y una “solución”: la cárcel, la mega-cárcel, la agresión y la tortura dentro de las prisiones, el escarnio, la venganza, la exhibición pública del tormento, la quema simbólica de los chivos expiatorios. El retroceso es hasta la Edad Media y más allá. La Revolución Francesa ha sido borrada de la Historia. Todo para solaz de un pueblo anestesiado, con el propósito inconfesable de los gobernantes de tapar su incapacidad para resolver los problemas que apremian a la gente y encubrir también los actos de corrupción que mantienen plena vigencia.

En ese contexto, y para el tópico que nos interesa, a saber, cuán independientes son nuestros máximos jueces, la actual integración de la Corte Suprema costarricense contiene tres categorías de magistrados o magistradas: (a) quienes al margen de los apoyos políticos con los que llegaron o han sido reelectos, se toman en serio su independencia y no obedecen a consignas partidarias; (b) quienes profesan creencias religiosas cristianas, ya neo-pentecostales, ya católicas ultraconservadoras, que tienden a subordinar sus decisiones a su credo y no estrictamente a la Constitución Política; y (c) quienes están al servicio del poder político dominante de turno, cualquiera que éste sea, y cuyo objetivo es asegurarse su futuro dentro del más alto tribunal de la República mostrando toda su reverencia y servilismo. Las dos segundas categorías se develaron con claridad en el tema de enviar -o no- las causas penales contra Rodrigo Chaves a la Asamblea Legislativa. No son una clara mayoría, pero entre ellos están los hoy dos aspirantes a la Presidencia, doña Damaris Vargas Vázquez y don Gerardo Alfaro Vargas. Tal vez algún otro espera agazapado que el fraccionamiento termine desgastando las candidaturas actuales. En todo caso, confiar la cabeza de la Corte en alguna de estas personas sería una entrega, desde dentro, a las aspiraciones del chavismo de controlar al último bastión que le falta para liquidar nuestra democracia republicana. Ya el último movimiento del Sub-contralor General, señor Aragón, nos advierte que no toda toma institucional tiene que venir desde fuera.

Es hora de instar con respeto a una mayoría de Corte a que en última instancia se depongan aspiraciones personales, se respeten pequeñas mayorías que al final puedan sumar, y se logre colocar en la Presidencia a quien esté dispuesto a defender la independencia e integridad del Poder Judicial. En esto se nos va la Democracia misma.

Sobre las luchas y movilizaciones ciudadanas

Vladimir de la Cruz

En la historia social de Costa Rica es usual conocer las luchas sindicales como parte esencial de ella. Hay luchas y huelgas de trabajadores desde el siglo XIX en Costa Rica. Hay organización social de trabajadores desde el siglo XIX. Hay sindicatos tal y como ahora los conocemos como forma superior de esa lucha de los trabajadores desde 1901. Hay federaciones de trabajadores, que son uniones de sindicatos en una sola organización, desde 1905 y confederaciones de Trabajadores, uniones más amplias, en Costa Rica, desde 1913.

Desde finales del siglo XIX cuando surgieron los partidos políticos hubo partidos políticos que representaban a los trabajadores, se autoproclamaban sus representantes, los de “los chaquetas, descamisados y descalzos”, entre ellos. Hubo diputados electos de estos grupos de trabajadores, que eran principalmente obreros, artesanos y trabajadores en general.

Hubo huelgas a principios del siglo XX que fueron determinantes para los derechos laborales, sociales y de todos los trabajadores, como lo fueron las huelgas que giraron entre 1917 y 1920 alrededor de la lucha por obtener la jornada de 8 horas de trabajo diario, lo que se logró en diciembre de 1920 y hasta hoy, que se quiere alterar por una jornada de 12 horas diarias mediante la ley conocida como la 4-3, porque con esa ley se quiere establecer la jornada semanal de 48 horas comprimida a 4 días por semana, sin pago de horas extras, como dispone la Constitución Política, que se deben pagar. Cínicamente ha dicho el diputado jefe de los diputados del actual gobierno, que esa jornada solo “beneficiará”, o se impondrá a un 1% de los trabajadores, tratando de engañar de que no es una reforma que afecta a todos los trabajadores, que obligatoriamente irán siendo sometidos a esa jornada.

Las huelgas han logrado establecer una serie de derechos y de reconocimientos de beneficios sociales y económicos para los trabajadores. Esos derechos y beneficios así establecidos son resultado de pactos finales de esas huelgas entre los trabajadores y sus sindicatos y los patronos o el Estado cuando los han aceptado e instituido en la práctica laboral. Así, la organización sindical y sus huelgas han sido un instrumento muy importante para impulsar la legislación social del país.

También ha habido luchas ciudadanas muy importantes, como fue la lucha del pueblo costarricense, incluso con episodios de resistencia armada contra la dictadura de Federico Tinoco Granados, 1917-1919. Ha habido períodos de auge huelguístico, como fueron 1907-1909, 1917-1921, 1929-1934.

Desde el siglo XIX ha habido tiempos de intensa lucha social entre sectores políticos del país, que culminaron con nuevas constituciones políticas, suspensiones de la Constitución, con breves gobiernos, invasiones y conflictos armados.

El país en todo ese proceso histórico vivió momentos especiales de grandes acuerdos políticos. Desde 1821 conocemos lo que se llamó El Pacto de Concordia o Pacto Fundamental Interino de Costa Rica, que produjo la primera constitución costarricense. Las Constituciones de 1871 y la de 1949 lograron imponerse como grandes acuerdos políticos por grandes períodos de tiempo. La de 1871 interrumpida entre 1917 y 1919, pero luego volvió a restablecerse. Eso logró estabilidad política importante en el país.

La década de 1940-1949 fue intensa y convulsa en el contexto de la II Guerra Mundial, pero permitió lograr acuerdos como el de 1943, que dio por resultado el Capítulo de las Garantías Sociales de la Constitución Política, en la Constitución vigente de 1871, que luego se incorporó ligeramente ampliado en la Constitución de 1949, y la aprobación del Código de Trabajo, de 1943, que sigue vigente con las reformas que se han hecho. Estas reformas sociales fueron pactadas por el Gobierno del Dr. Rafael Calderón Guardia, por la Iglesia Católica de Costa Rica, dirigida por monseñor Víctor Manuel Sanabria Martínez y por el Partido Comunista de Costa Rica, dirigido por Manuel Mora Valverde.

Las contradicciones políticas y sociales de esta década condujeron a los sucesos armados de marzo y abril de 1948, guerra civil que se finalizó con el llamado Pacto de Ochomogo, y el Pacto de la Embajada de México, donde se conoció lo pactado en Ochomogo, por el líder político militar antigobiernista, de la guerra civil, José Figueres Ferrer y Manuel Mora Valverde, como jefe político militar, en ese momento defendiendo al gobierno de Teodoro Picado, y las reformas sociales que veía amenazadas. Un acuerdo político, que junto con el de 1943, se convirtieron en las bases de la llamada Segunda República, que así fue fundada el 8 de mayo de 1948, que sigue vigente hasta hoy.

La Segunda República en todos sus fundamentos y logros institucionales está amenazada de muerte por el presidente Rodrigo Chaves Robles, 2022-2026 y su prolongación como ministro de la Presidencia, desde el mismo Despacho presidencial del gobierno de su continuidad, de Laura Fernández Delgado, 2026-2030.

En el período anterior hubo grandes momentos de movilización ciudadana. Algunos de ellos fueron: en 1969 y 1970 las luchas contra el Contrato Ley con la Aluminum Company of America, contra la ALCOA, a principios de este siglo, bajo el gobierno de Miguel Ángel Rodríguez, 1998-2002, se dio la gran lucha contra el llamado Combo del ICE, cuando la población del país se movilizó para evitar la privatización de la generación y servicios de electricidad, en el 2007 las grandes movilizaciones populares contra la aprobación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.

Junto a estos movimientos ha habido otros, y muchos, de trabajadores de la educación, de trabajadores y estudiantes universitarios y de otros sectores sociales de la población.

Recientemente, tuvimos dos grandes movimientos y movilizaciones ciudadanas de nuevo tipo, en defensa de la institucionalidad política, en defensa del Poder Judicial, de los ataques despiadados que mantiene el cogobierno de Rodrigo Chaves y Laura Fernández contra el Poder Judicial y su integración de magistrados propietarios y suplentes y las movilizaciones, a propósito de la celebración de la fecha del 15 de setiembre, cuando el 14, en distintas comunidades del país se volvió a salir en los pueblos en defensa de la libertad, la independencia y la soberanía nacional.

Estas últimas movilizaciones populares y comunales se han realizado bajo la forma de Plantones por la democracia, respondiendo al peligro que representa el cogobierno de Rodrigo Chaves y Laura Fernández, contra toda la institucionalidad, contra los derechos y libertades ciudadanas y contra el peligro del establecimiento de un régimen dictatorial, tiránico, despótico y de autoritarismo absoluto, como se percibe el avance del gobierno y sus políticas públicas en ese sentido.

La experiencia de los Plantones por la Democracia ha sido buena, sana políticamente para la ciudadanía movilizada, buena para generar y fortalecer una conciencia en defensa de la democracia costarricense. Esta lucha debe mantenerse. Tenemos a la vista fechas importantes que recordar y atender con estas movilizaciones. Algunas de ellas que dejo planteadas son:

Todo el mes de octubre y noviembre se discute en la Asamblea Legislativa el Presupuesto Nacional del 2027.

En este Presupuesto se ha hecho un recorte criminal de fondos públicos al Poder Judicial, a las instituciones que atienden asuntos sociales de la población, al sistema educativo nacional con las eliminaciones de las becas, comedores escolares, subsidios para el transporte estudiantil.

Se ha recortado el presupuesto universitario público, con el claro pensamiento de los presidentes Chaves y Fernández, de reducir áreas de estudio de las universidades públicas, como son los Estudios Generales y Humanísticos.

Se mantiene el congelamiento de 5 años de salario y se proyecta ese congelamiento por los próximos 5 años. Se mantiene el congelamiento de las pensiones con la clara intención de rebajarlas con un impuesto del 5%. Se habla de alargar la edad de pensión de las mujeres y de los hombres. Se han eliminado los subsidios de las pensiones menores de 85.000 colones. No se le quiere devolver el ROP a los pensionados, porque en la práctica ese fondo de los trabajadores lo han saqueado o desviado a otros menesteres privados, cuando les pertenecen a los trabajadores.

Se aumenta el desempleo público por restructuraciones institucionales que se enmarcan en las políticas de despidos forzados y de eliminación poco a poco de esas instituciones, para pasar al sector privado, a un mayor costo para la población la atención de esos servicios.

Se están eliminando servicios públicos como el de la Cruz Roja, institución benemérita nacional, lo que provocará menor atención de ciertas zonas, lugares y poblados, para estimular los servicios privados de esta atención.

El Presupuesto Nacional que se quiere aprobar contiene los recortes de estos señalamientos aquí hechos.

Octubre y noviembre deben convertirse en los meses de grandes movilizaciones de todos estos sectores educativos, de la salud, judicial, de los trabajadores y pensionados, de las familias completas, pidiéndole a los diputados que no produzcan esos recortes presupuestarios, porque sus efectos directos son mayor empobrecimiento de la población, y menor atención de los servicios públicos con un impacto directo a la salud de los costarricenses.

Por lo menos cada semana deberían realizarse movilizaciones de ciudadanos, por sus sectores organizados, a la Asamblea Legislativa, a pedir y a presionar en ese sentido a los diputados.

A la par de estas movilizaciones debería prepararse para el 1 de diciembre una doble movilización.

En un primer sentido para recordar la Primera Constitución de Costa Rica, firmada el 1 de diciembre de 1821, la del Pacto Social Fundamental Interino de Costa Rica, o Pacto de Concordia. Recordar con esta fecha el desarrollo constitucional del país, recordar que la historia patria se ha construido con pactos sociales políticos, no con dictaduras ni tiranías. Exaltar la Constitución actual para defender con ella el Estado de Derecho, es decir la independencia absoluta de los Poderes Públicos, y al Estado Social de Derecho, con sus libertades y derechos sociales.

En un segundo sentido para recordar la fecha de la abolición del ejército de Costa Rica, el 1 de diciembre de 1948, y combatir en este sentido la tendencia militarista de los gobiernos Chaves-Fernández que de manera disfrazada avanzan para modificar la estructura policial que tenemos por la de un ejército. En esta dirección caminan cambiando los rangos policiales de la Fuerza Pública por rangos militares de ejércitos, y por insinuar, y casi presagiar Laura Fernández, el establecimiento de una base militar estadounidense, que estaría enmarcada en el Escudo de las Américas que impulsa el presidente Trump, que ya cuenta con el aval de la presidenta Laura Fernández. Una base militar requeriría obligadamente una aprobación legislativa y de la Sala Constitucional.

Hay que luchar desde ahora para que esto no suceda. El 1 de diciembre debe ser el primer campanazo de esta lucha popular, nacional, democrática y profundamente costarricense.

Las movilizaciones ciudadanas están protegidas por la Constitución Política como derechos de los costarricenses.

Francesca Albanese: nuevo informe sobre la responsabilidad de los medios de prensa en el genocidio en curso en Gaza

Nicolas Boeglin
Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho UCR
nboeglin@gmail.com

A tres años de cumplirse el inicio de las operaciones de destrucción total de la Franja de Gaza por parte de Israel, en «venganza» al ataque perpetrado por Hamás el 7 de octubre del 2023, y que califica como genocidio según expertos y diversos órganos de Naciones Unidas, la responsabilidad de los medios de prensa plantea algunas interrogantes muy válidas en cuanto al tratamiento de la información cuando se trata de informar sobre lo que ocurre en Gaza.

La forma tan peculiar de «informar» al mundo por parte de diversas agencias internacionales de noticias y medios de prensa, sea a nivel nacional, sea a nivel internacional, y tendiente a minimizar las exacciones a las que se libra Israel en Gaza desde hace más de tres años, es analizada en el último informe de la Relatora Especial sobre el Territorio Palestino Ocupado, la jurista italiana Francesca Albanese.

El informe se centra en tres aspectos muy concretos que se interrelacionan: la eliminación física de periodistas palestinos y su intimidación, el control de la información en Israel y otro que debería (¡por fin…!) suscitar cierto debate en Europa, Estados Unidos y Canadá, pero también en América Latina, en particular en Costa Rica: la reproducción automática por parte de los medios de comunicación occidentales y las plataformas digitales del discurso israelí, que consiste en legitimar los crímenes.

Foto extraída de esta nota de la BBC titulada «El tribunal de la historia nos juzgará. Y su conclusión será implacable con los que niegan que hay genocidio en Gaza»: Francesca Albanese, relatora de la ONU», edición del 19 de diciembre del 2024

El informe: breves extractos

Su informe se titula «Truth under the rubble: media in the time of genocide«. El texto integral de este informe A/81/249 está disponible en este enlace (en francés) y en este otro (en inglés) y su lectura completa se recomienda.

Una rápida consulta con cualquier motor de búsqueda en la red evidencia la casi nula difusión de este último informe de Francesca Albanese, pese a haber sido traducido en todos los idiomas oficiales de Naciones Unidas (véase enlace).

Su versión integral en castellano está disponible en este enlace.

En el punto 15 de su informe, leemos que:

«15. Israel ha justificado los ataques contra periodistas presentándolos como combatientes. Según el derecho internacional humanitario, los periodistas solo pierden la protección de que gozan como civiles si participan directamente en las hostilidades, y la carga de demostrarlo recae en quien ataca, ya que se presume su condición de civiles. La afiliación, la relación laboral o las opiniones expresadas no alcanzan ese umbral. Israel ha invertido este criterio al calificar a los periodistas de “terroristas” o “agentes de Hamás” —a menudo de manera póstuma y sobre la base de pruebas no reveladas o desacreditadas— para dar apariencia de legitimidad a homicidios ilícitos«.

Más adelante, el punto 39 se lee como sigue:

«39. En virtud del derecho internacional humanitario se presume que la infraestructura de telecomunicaciones tiene carácter civil y la alegación general de Israel de que la conectividad beneficia a Hamás no puede desvirtuar esa presunción ni satisfacer los requisitos para atacar un bien de carácter civil. En consecuencia, estos ataques contra infraestructuras y trabajadores de las telecomunicaciones constituyen ataques ilícitos contra civiles y bienes de carácter civil. Al provocar reiteradamente apagones de las comunicaciones, Israel ha aislado, como era de esperar, a la población civil, impidiendo el acceso a información vital, alertas sobre ataques y servicios de emergencia, vulnera al mismo tiempo el derecho del público a buscar, recibir y difundir información«.

En el punto 66, se señala por parte de la relatora Francesca Albanese que:

«66. El acceso determina la influencia. El análisis de contenido demuestra que los medios occidentales dependen en gran medida de fuentes israelíes, y que los funcionarios y grupos de presión israelíes gozan de un acceso privilegiado a los responsables de la adopción de decisiones en los medios, incluida la BBC. Las directrices editoriales internas muestran cómo esa influencia se traduce en la práctica. La guía de estilo de la BBC, por ejemplo, excluye a Gaza del territorio ocupado y especifica que la descripción “preferida” por el Gobierno de Israel para la Ribera Occidental y Gaza es la de territorios “en disputa”, sin indicar que ello es contrario al derecho internacional. La BBC también afirma de manera engañosa que los “puestos de avanzada no equivalen a asentamientos” y que son “muy diferentes” porque los puestos de avanzada no están autorizados por el Gobierno de Israel y “lo desafían”. Sin embargo, distintos Gobiernos israelíes han protegido y legalizado retroactivamente puestos de avanzada ilegales, ampliando así la colonización ilegal. De manera similar, directrices internas filtradas de The New York Times aconsejan cautela respecto del uso de términos como “genocidio”, “limpieza étnica” y “territorio ocupado”, e instruyen a los periodistas a utilizar el término “Palestina” únicamente “en casos muy excepcionales” «.

En el punto 72, leemos que:

«72. Cuando ciertos hechos ya no pudieron seguir negándose ni “camuflándose”, la cobertura informativa con frecuencia omitió o minimizó la responsabilidad de Israel. Un análisis de contenido ha concluido que la BBC actuó de ese modo en el 83 % de los titulares pertinentes y The New York Times en el 65 %. Un ejemplo particularmente ilustrativo es el caso de Hind Rajab, asesinada por fuerzas israelíes, cuya muerte sigue siendo presentada por la BBC bajo el titular: “Hind Rajab, de 6 años, hallada muerta en Gaza días después de realizar llamadas pidiendo ayuda” «.

Nos permitimos reproducir sus últimas tres recomendaciones, las cuales deberían interpelar a muchos en el mundo de la comunicación y del periodismo:

«97. Las organizaciones de medios de comunicación y las plataformas en línea deben dejar de encubrir la propaganda bajo la apariencia de periodismo. Con ese fin, deben:

a) Verificar las afirmaciones de las partes beligerantes antes de publicarlas y emitir rectificaciones con la misma visibilidad;

b) Poner fin a las represalias contra periodistas por expresiones relacionadas con Palestina y reparar los daños causados;

c) Cesar la eliminación arbitraria de informaciones relativas a posibles crímenes internacionales y proporcionar explicaciones transparentes y mecanismos de recurso;

d) Llevar a cabo una diligencia debida reforzada en materia de derechos humanos y derecho internacional, especialmente en situaciones que presenten un riesgo grave de que se cometan crímenes atroces, incluido el genocidio;

e) Conservar los contenidos que documenten posibles crímenes internacionales y ponerlos a disposición de los mecanismos de rendición de cuentas, con sujeción a las salvaguardias adecuadas.

98. El Fiscal de la Corte Penal Internacional debe investigar la incitación directa y pública a cometer genocidio por parte de funcionarios gubernamentales y figuras mediáticas en el marco de la investigación en curso sobre Palestina.

99. Las organizaciones de periodistas, la sociedad civil y el público deben defender a quienes documentan atrocidades, exigir rendición de cuentas y mantener la atención sobre los periodistas detenidos y desaparecidos; asimismo, nunca deberían olvidar que el periodismo deja de cumplir su función pública cuando se limita a reproducir las afirmaciones del poder en lugar de someterlas a un escrutinio riguroso».

Algunas reflexiones sobre la inclaudicable labor de Francesca Albanese

La lectura integral de este último informe se recomienda para entender mucho mejor el proceso de deshumanización de las víctimas palestinas al que se han prestado innumerables salas de redacción en todo el mundo, y la instrumentalización política del dolor de las víctimas israelíes del ataque sufrido el 7 de octubre del 2023 por parte de las actuales autoridades israelíes. Adicionalmente, la poca solidaridad de importantes gremios de comunicadores con los periodistas asesinados deliberadamente por Israel en Gaza, pero también en el Líbano, evidencia el nivel al que se ha podido llegar por parte de algunos directivos de estas entidades (incluyendo los gremios de la prensa en Costa Rica). Dicho sea de paso, en el caso de Costa Rica, no se ha escuchado nada en tres largos años por parte del Colegio de Médicos sobre la situación imperante en Gaza, la destrucción sistemática de la red hospitalaria, el asesinato deliberado de médicos palestinos o su encarcelamiento injustificado por parte de Israel, o el hecho que Gaza concentre la mayor cantidad de niños amputados.

Recientemente tuvimos la ocasión de referirnos a la tercera conmemoración de esta fatídica fecha, haciendo ver que uno tras uno, los mitos de la narrativa oficial israelí poco a poco se van desvaneciendo, en particular gracias a la valiente y sostenida labor de periodistas de investigación israelíes: véase al respecto nuestra nota titulada «A tres años del 7 de octubre del 2023: genocidio, crímenes y límites de la manipulación de la información».

Pese a una intensa campaña de desprestigio contra la jurista Francesca Albanese por parte de Israel y de Estados Unidos, ampliada por los círculos afines y varias cadenas internacionales de noticias, España en mayo del 2026 le otorgó la máxima distinción del Orden al Mérito Civil (véase comunicado oficial del Palacio de la Moncloa). Se trata de un reconocimiento de España a su persistente labor de documentación y de denuncia, y que bien podría inspirar a muchos otros Estados y entidades en el mundo dada la contundencia de sus informes y sobre todo la justeza de sus análisis: desde su primer informe titulado «Anatomía de un genocidio» (véase enlace).

En el caso de Costa Rica, la UCR le otorgó su máxima distinción, el Doctorado Honoris Causa, que debería venir a recibir en los próximos meses (véase artículo del Semanario Universidad de marzo del 2026). En abril del 2025 se informó de un intento por parte de un egresado de la UCR de restarle validez a esta decisión del Consejo Universitario de la UCR, el cual como era de prever fracasó (véase nota del Semanario Universidad). No se tiene idea exacta del número de egresados de la UCR como para valorar la pertinencia de las «gestiones» realizadas por un solo egresado en contra de la decisión de la máxima instancia dentro de la UCR.

A modo de conclusión

Más allá de la importancia relativa otorgada a una gestión fracasada, este informe de Francesca Albanese debería interpelar en Costa Rica al gremio de la comunicación y del periodismo, así como en muchas otras partes del mundo.

Es muy posible que este nuevo informe le depare a su autora nuevas campañas de Israel y de Estados Unidos (y de sus círculos de influencia) tendientes a intimidarla y a desacreditarla, y esta vez con la complicidad de algunas salas de redacción de medios citados en su informe. En febrero del 2026, una «fake new» sirvió de pretexto para que Francia anunciara que la acusaría oficialmente de antisemitismo en Naciones Unidas: un burdo montaje al que se prestaron las actuales autoridades galas, analizado en esta nota de este medio de prensa digital. Sin dejarse en lo más mínimo intimidar su «Réponse a mes détracteurs» publicada en Le Monde Diplomatique (véase enlace) un mes después, hizo ver lo maleable que puede resultar la diplomacia gala a veces cuando se trata de acusar de algo a los críticos al accionar insensato de Israel en Gaza. A raíz de tan indecoroso papelón de las máximas autoridades en Francia, una asociación de juristas depositó una demanda ante la justicia francesa contra las autoridades galas por propagación de hechos falsos (véase comunicado cuya lectura se recomienda).

Recientemente, la técnica que consiste en intimidar a voces críticas sobre lo que ocurre en Gaza y a periodistas de investigación israelíes se volvió a verificar en el caso de los directores del documental «Naza» presentado durante la Bienal de Venezia del 2026, y que provocó una larga ovación de los presentes (véase nota de RSF al respecto): este documental no solamente atemoriza a círculos políticos y militares en Israel, como bien lo apunta desde el mismo titular este artículo publicado en Magazine+972 en Israel. Cabe precisar que el estreno de este documental previsto para el pasado 10 de octubre en la capital costarricense fue sorpresivamente cancelado, sin explicación alguna por una sala de cine costarricense (véase nota del Semanario Universidad). Otras salas de cine confirmaron posteriormente su total anuencia y disposición a proyectarlo en días venideros, con lo cual las «gestiones» para impedir su proyección en Costa Rica también fracasaron para sus autores (véase nota de Delefoco): sobre estas últimas «gestiones«, agradecemos desde ya a nuestros estimables lectores ayudarnos a conocer más en detalle el origen de las mismas, que al parecer impresionaron a algunos directivos y ello pese al reconocimiento internacional generalizado obtenido por este valioso documental (enviando los documentos que se considere pertinentes a : cursodicr@gmail.com). Claro está, el cancelar a último momento esta proyección despertó el interés de muchos más en Costa Rica y se debe desde este punto de vista «agradecer» la publicidad adicional generada.

No sería la primera vez que se busca silenciar a Francesca Albanese e intimidarla: en efecto, en el mes de julio del 2025, tuvimos la oportunidad de analizar en una nota publicada en el portal de la misma UCR, las insólitas sanciones adoptadas por Estados Unidos en contra de esta valiente jurista italiana, titulada » Gaza-Israel: desde una Costa Rica omisa, apuntes sobre las sanciones de Estados Unidos contra Francesca Albanese» (véase enlace). Un texto que ya concluíamos en aquel momento señalando que:

«Las ya habituales vociferaciones y gesticulaciones de todo tipo a las que Israel y la actual administración norteamericana han procedido para descalificar la labor de Francesca Albanese, ya no impresionan mayormente, salvo algunos pequeños círculos que gravitan alrededor de las embajadas de Israel».

Inclaudicable e incansable, es también lo que fue recientemente reconocido a una jurista con el otorgamiento del Nobel de la Paz el pasado 9 de octubre a la jueza sudafricana Navanethem Pillay (más conocida como Navi Pillay): este prestigioso premio viene a premiar su imperturbable labor en favor del derecho y de la justicia para las víctimas, siendo en los últimos años llamada a presidir la Comisión de Investigación Independiente sobre la situación en Palestina, cuyos informes están disponibles desde el 2021 en este enlace oficial de Naciones Unidas. Una de sus primeras intervenciones públicas después del 7 de octubre del 2023 (en abril del 2024) resuena como una clara advertencia desoída por muchos: véase al respecto el texto integral de su intervención.

En el informe de septiembre del 2025, las conclusiones de esta comisión fueron contundentes: es un genocidio lo que se observa en Gaza (véase enlace oficial e informe presentado en aquella ocasión y video de su conferencia de prensa).

La República entre barrotes: notas del subsuelo costarricense

Por Frank Ulloa Royo

La cárcel, en el siglo XIX francés, fue símbolo de modernidad y exclusión. Eugène Sue, en Los misterios de París (1842–1843), la retrató como destino inevitable de los marginados: “La prisión es el horizonte de los pobres, el lugar donde la miseria se convierte en delito.” Honoré de Balzac, en Esplendores y miserias de las cortesanas (1838–1847), la convirtió en escenario de corrupción y ruina moral, mostrando que los barrotes no eran más que prolongación del poder económico. Los hermanos Goncourt, en La fille Elisa (1877), mostraron la prisión como el último peldaño de la degradación femenina: “La mujer pobre no cae por el crimen, sino por la fatalidad social que convierte su miseria en culpa.” La literatura entendió pronto que la cárcel no era espacio de justicia, sino teatro donde la sociedad exhibía su desigualdad. La ironía histórica es que, mientras Europa se jactaba de haber dejado atrás los suplicios públicos, lo que realmente inauguraba era una maquinaria más sofisticada de control: muros, barrotes y reglamentos que disfrazaban la represión con el lenguaje del progreso.

En el siglo XX, Michel Foucault desmontó esa ilusión humanista con bisturí filosófico. En Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión (1975) escribió: “La prisión no corrige, vigila; no libera, disciplina.” El panóptico, esa metáfora de la mirada invisible, se convirtió en el emblema de una sociedad que controla sin necesidad de látigo. La ironía es que la cárcel, presentada como conquista civilizatoria, era en realidad el laboratorio de la dominación. Y hoy, Costa Rica repite la escena con un guion ya escrito: se levanta un nuevo centro penitenciario como promesa de seguridad, mientras se desmantelan las políticas sociales que prevenían la exclusión. La historia se repite, pero con disfraz tropical: la República que abolió el ejército ahora multiplica cárceles y entrega soberanía, como si la memoria de la paz fuera un lujo que ya no podemos permitirnos.

No es casual que Víctor Hugo, en Los Miserables (1862), mostrara que el destino de los pobres era la muerte prematura o la cárcel. Jean Valjean, condenado por robar un pan, encarna la paradoja de un sistema que castiga la miseria en lugar de combatirla: “El hambre no es delito, pero la justicia lo convierte en crimen.” Esa alegoría sigue vigente: los miserables de hoy no son criminales por naturaleza, sino víctimas de un Estado que recorta derechos y multiplica barrotes.

El presupuesto 2026 desnuda la lógica del subsuelo: se recortan pensiones, becas, comedores escolares, transporte estudiantil, vivienda y cuido infantil, mientras aumentan los gastos en Presidencia, Hacienda y Asamblea Legislativa, con asesores, vehículos y pines de oro. La república se desvanece: menos derechos, más cárceles, más cuchillos en la mano de la patria agraviada.

Defender la independencia judicial no es encubrir la corrupción ni negar la lentitud de la justicia laboral. Es impedir que la justicia se convierta en rehén del poder político. La Sala Constitucional, tantas veces protectora de derechos sindicales y laborales, está bajo amenaza. Si cae, ¿quién defenderá al trabajador despedido injustamente, a la mujer discriminada, al ciudadano frente al abuso del Estado?

Jorge Debravo escribió: “Yo no quiero que la patria tenga cuchillos en la mano.” Ese verso hoy es consigna política. No queremos una republiqueta punitiva al estilo Bukele, sino una patria que se parezca a la dignidad, a la memoria, a la justicia sin miedo.

El subsuelo de Dostoievski es nuestro espejo: alienación y resentimiento marcan la vida pública, diputados que rechazan candidatos, instituciones que callan, magistrados que guardan silencio cómodo. Y en medio de esa penumbra aparece el ministro de Justicia, que un día se arrodilló frente a los reos no para reconocer su humanidad, sino para insultarlos y negarles toda dignidad. Ese gesto, más teatral que político, fue la confesión de un poder que desprecia a los más vulnerables y convierte la justicia en espectáculo de humillación. Hoy ese mismo ministro está siendo investigado, como si la ironía quisiera recordarnos que quien niega humanidad termina negándose a sí mismo. Dostoievski escribió en Notas del subsuelo (1864): “Soy un hombre enfermo… soy un hombre malo.” Esa confesión es hoy la voz de una institucionalidad que se niega a defenderse.

Hoy, proyectos que legitiman la violencia institucional amenazan con destruir esa memoria. Quienes denuncian ante la Sala Constitucional estas políticas infrahumanas, como el Dr. Ricardo Zeledón, serán maltratados en las oficinas presidenciales como enemigos de la sociedad. El subsuelo costarricense nos advierte: pronto las cárceles estarán llenas de opositores políticos a este modelo autoritario, también de mujeres y hombres excluidos por las políticas económicas en nombre de la seguridad colectiva. Sin embargo, como Debravo, repetimos: no queremos cuchillos en la mano de la patria, queremos justicia libre, digna y humana.

Lo irónico es que, como en El Salvador, los votantes podrían quedarse con la última página del libro: la ilusión de haber recuperado las calles, aunque sea de manera temporal, mientras la democracia se reduce a barrotes y decretos punitivos. La historia se repite con disfraz distinto, pero con la misma moraleja: la seguridad que se compra con miedo termina siendo la antesala de la represión.

Las guerras no terminan cuando callan las armas

PhD. José Efraím Quirós Moya

El siglo XX terminó, pero muchas de sus heridas permanecen: dos guerras mundiales, la Guerra Fría, la caída de la URSS, la desintegración de Yugoslavia y las intervenciones de las grandes potencias dejaron fronteras, memorias, alianzas y conflictos que todavía condicionan el presente. Europa vuelve a escuchar los tambores de guerra.

La historia ayuda a comprenderlo: para muchos países del Este europeo, la memoria de la dominación soviética alimentó su búsqueda de seguridad en la OTAN; desde Moscú, ese proceso fue interpretado como pérdida de influencia y seguridad estratégica.

Dos memorias. Dos lecturas del pasado. Un mismo continente.

Putin no es simplemente “el nuevo Hitler”. La comparación puede servir para estudiar determinados mecanismos históricos, pero también puede ocultar las diferencias entre dos épocas. Lo importante es comprender cómo la memoria histórica puede convertirse en fuerza política en el presente.

¿Y Costa Rica?

Aquí aparece nuestra propia historia.

En 1948, después de una guerra civil, se abolió el ejército. En 1949, esa decisión quedó incorporada a la Constitución. Y aquel antiguo espacio militar, el Cuartel Bellavista, terminó convertido en Museo Nacional.

Una sociedad que había vivido la guerra transformó un cuartel en un espacio de cultura y memoria.

Ese hecho también forma parte de nuestra identidad.

A ello se suman una tradición educativa y civilista construida durante décadas y el papel diplomático que Costa Rica desempeñó en la búsqueda de la paz centroamericana durante los años ochenta.

Por eso, frente a un mundo que vuelve a hablar de armas, fronteras y rearme, nuestra historia plantea una pregunta:

¿Puede una sociedad aprender de sus conflictos sin quedar prisionera de ellos? Quizá esa sea una de las grandes preguntas sociológicas de nuestro tiempo.

Porque la paz no es simplemente ausencia de guerra.

También puede ser una construcción histórica, institucional y cultural. Europa carga con sus memorias de guerra.

Costa Rica carga con las suyas, pero también con una decisión histórica: convertir la paz en parte de su identidad.

12 de octubre de 1492: ¡Tierra, tierra! Lo que dice el texto y el des(cubri)(miento)

Trino Barrantes Araya

Correo-e: camilosantamaria775@gmail.com
San Ramón, lunes 12 de octubre de 2026
A 534 años del genocidio en América

Bajo el fuego mordaz del arcabuz, la espada metálica diabólica, la sed de riqueza y el evangelio, inició la conquista y la colonización de América.

La historiografía tradicional afirma, mediante su propia narrativa, la construcción de varias mentiras, respecto al hecho histórico que sucede el 12 de octubre de 1492. Mentiras que pondremos en el tapete, a fin de ejercitar un nuevo estado de lectura crítica a estos acontecimientos.

Se afirma que en esa fecha Cristóbal Colón “des(cubre) América”, lo que supone un gran salto y paso para dar lugar a la primera globalización del mundo. Globalización que, bajo la política de alianzas y la complicidad de los traidores, de algunos reyezuelos indígenas, aceleraron este doloroso parto de “encontronazo cultural”.

Pero hagamos un pequeño examen del vocablo que nos pone en contacto con Europa. Previamente señalemos algunos enclaves históricos de este genocidio:

  • 14 de marzo de 1519, año 1 Caña (matlacti ihuan eyi acatl), la llegada de Hernán Cortés coincide con la profecía del calendario azteca. El presagio tiene como destino la caída de Tenochtitlán.

  • 1524, derrota de los Kíche y caída de Tecún Umán, por parte de Pedro de Alvarado; más tarde, y nuevamente con la complicidad de otros jefes indígenas, caen los kaqchikeles, Tz´útjiles y los mames. Dichosamente los territorios mayas sostuvieron una larga resistencia en el Petén y Verapaz.

  • 16 de noviembre de 1532, Francisco Pizarro doblega la resistencia del imperio incaico y cae Atahualpa bajo los dominios perversos de la corona española

  • Colombia quedará más tarde bajo el dominio de Gonzalo Jiménez de Quesada. Fue un largo proceso que inició en 1499 y se prolongó hasta 1550.

  • En 1540, Pedro de Valdivia, en la guerra del Arauco logra un triunfo sobre los mapuches. Pero a estos pueblos originarios, como a los pueblos de Talamanca en Costa Rica, nunca pudieron someterlos del todo.

Primera mentira. DESCUBRIMIENTO: El prefijo “des”, refiere y connota una negación o inversión de la palabra a la que va antepuesto. Como sinónimos podríamos poner a su lado otras palabras como desconfiar, deshacer. El sema que refiere al verbo “cubrir”, denota la acción de poner algo encima, ocultar, resguardar. Colón, independientemente del punto que asuma el historiador, construye su hazaña bajo un código de mentiras, que son las que sirven de base en la enseñanza de los Estudios Sociales. “Miento”, es el presente del verbo mentir.

10 mil años, antes que Cristóbal Colón, llegara a estos territorios originarios, ya había iniciado la cultura productiva, mediante el uso y domesticación de algunas plantas. Pero, además, estas tierras habían sido visitadas por fenicios, vikingos y chinos. Lo que desmiente la afirmación del crédito que se le quiere dar a Colón.

Segunda gran mentira con que se teje este acontecimiento. Colón llevó un diario paralelo (Moreno Fraginals, 1973)). Esto demuestra que no hubo transparencia a la hora de comunicar lo que este nuevo continente para los ojos europeos guardaba.

Tercera falsificación. En la escuela se nos dice que llegó a nuestras tierras en tres carabelas. Falso. Los especialistas en náutica y navegación nos confirman que la aventura española se realizó en tres tipos de naves diferentes: Una carabela, una nao y una carraca. Esto debe tenerse presente para poder dimensionar el verdadero sentido y objetivo de esta empresa comercial e imperialista.

Cuarta duda. Colón escondió muy sutilmente su origen familiar, pero, además, no fue lo suficientemente transparente con los objetivos suyos, que estaban detrás de la empresa que le financiaron los reyes de España.

La quinta situación de duda. Esta refiere a 1502, respecto a la llegada a tierras costarricenses. En su mismo diario Bartolomé de las Casas y el hijo de Cristóbal Colón, Diego Colón, afirman que: “Llegué a la tierra de Cariay en donde me detuve a remediar los navíos y dar bastimentos y alimentos a la gente que venía enferma”. Nuevamente aquí, los especialistas al hacer la suma de los nudos náuticos (Moreno Fraginals, 1973) que se desprenden del mismo diario o bitácora de Colón demuestran que no fue en estas tierras donde Colón llegó en su cuarto viaje, sino cerca de las costas de Venezuela.

Sexta crítica. Para esta tesis la fuente principal será el libro de Juan Gil: Mitos y Utopías del Descubrimiento. Si Colón conocía que la tierra era redonda, surge la duda que se nos ha querido afirmar que él creyó encontrar el Cipango y el Catay, en las tierras de América. La meta de las tres embarcaciones: La Pinta, La Niña y la Santa María, no puede ser, en modo alguno, la tierra de Catay ni la Corte del Gran Khan, por muchas cartas y mensajes que llevase para el soberano chino; Colón se dirige a Cipango, y una vez alcanzada esta isla, que no es otra que la Ofir bíblica, considera que ha cumplido su promesa.

Finalmente, el 7 de noviembre de 1504, se tiene como fecha del regreso definitivo de Cristóbal Colón a España. La ruta de la acumulación originaria sentaba así los primeros pasos del mercantilismo, para afirmar más tarde el expoliador, explotador y salvaje sistema capitalista, frente a estos nuevos territorios que habían hecho del buen vivir y el respeto a la ecología y la madre tierra, su propia razón de ser, su propia existencia.

7 de octubre del 2023 – 7 de octubre 2026: crímenes y genocidio y una pregunta: ¿informarse o seguir dándole cabida a únicamente cierta «información»?

«Lo que está ocurriendo en Gaza no es una operación militar, es una agresión a gran escala contra nuestro pueblo. Son masacres contra civiles inocentes. Nada en el derecho natural ni en el derecho internacional permite atacar a civiles y perpetrar contra ellos ataques tan indiscriminados y bárbaros / What is happening in Gaza is not a military operation, it is a full-scale assault against our people. It is massacres against innocent civilians. Nothing in natural law or international law allows for the targeting of civilians and such indiscriminate, barbaric attacks against them»
(Intervención realizada por el representante de Palestina ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en su sesión del 16 de octubre del 2023 (véase acta S/PV/9439, en página 9 / Statement made by the representative of Palestine to the United Nations Security Council, at its meeting on 16 October 2023 (see verbatim S/PV/9439, at page 9)

Nicolas Boeglin
Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho UCR
nboeglin@gmail.com

Al cumplirse tres años desde el ataque perpetrado por el Hamás contra Israel, el 7 de octubre del 2023, han sido innumerables los artículos de prensa rememorando aquella trágica mañana para 1251 israelíes que perdieron la vida ese mismo día, y el cautiverio que iniciaría ese mismo día para 250 rehenes israelíes y para sus familiares: este último tomó fin para los últimos 20 rehenes, el 13 de octubre del 2025.

Incontables también han sido los artículos reproduciendo testimonios de las familias israelíes afectadas, y los planes y proyectos de vida truncados que significó esta trágica fecha para muchas de ellas.

La persistente omisión sobre la tragedia indecible que viven las familias palestinas de Gaza

No obstante, pocos han sido los artículos en indicar que fue esta misma tarde/noche del 7 de octubre del 2023 en que Israel iniciaría una ofensiva militar contra civiles palestinos, con bombardeos indiscriminados y desproporcionados en zonas densamente pobladas de Gaza, que se han mantenido hasta este 7 de octubre del 2026: se trata de una operación de «venganza» contra una población civil desarmada, nunca antes observada por parte de un ejército: al tratarse de uno de los mejores ejércitos del mundo, que cuenta con el mejor presupuesto, y acompañado de los mejores servicios secretos (dotados de lo último en materia tecnológica, rastreo, geolocalización e intercepción de escuchas), el recurrir a bombardeos indiscriminados revela su clara intención destructora.

Para esta fecha del 7 de octubre del 2026, fueron escasos los testimonios que pudimos escuchar recogidos en los medios de prensa internacionales de familias palestinas en Gaza o fuera de ella, afectadas por esta tragedia que no ha terminado, y que sigue sumando más dolor cada semana desde aquella fatídica fecha.

Esta omisión bastante notable y notoria al revisar lo que se publicó el 7 de octubre del 2026 en los principales medios de prensa responde en gran parte al paulatino proceso de deshumanización de la población palestina de Gaza, al que se han prestado innumerables salas de redacción, articulistas y columnistas en muchas partes del mundo desde hace tres años. Este mismo proceso de deshumanización en los principales medios de prensa se constata luego de bombardeos de Israel en zonas urbanas densamente pobladas registradas en lo que va del año 2026 en el Líbano así como en Irán. Las exacciones de Israel en Siria recientemente denunciadas por Naciones Unidas (véase comunicado del 9 de octubre) auguran un tratamiento periodístico similar para las víctimas sirias.

En el caso de la situación observada en Cisjordania, en diciembre del 2023, fue el mismo Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas el que denunció el discurso deshumanizante por parte de las autoridades y de sectores políticos en la misma Israel (véase comunicado oficial de Naciones Unidas).

Foto de escolares en una escuela en Gaza al reinicio del ciclo lectivo, extraída de la portada del informe de Naciones Unidas sobre la situación humanitaria en el territorio palestino al 2 de octubre disponible en este enlace

Varios autores han denunciado en Israel la instrumentalización política del dolor de las familias israelíes (véase entrevista de Democracy Now al respecto con una reconocida intelectual de ascendencia judía), acompañada de una campaña de comunicación a nivel global que no han hecho sino acentuar aún más este proceso de deshumanización de todas las víctimas no israelíes.

En el caso de Gaza, este reciente reportaje de la cadena de noticias Al Jazeera (véase enlace) pone en evidencia las instrucciones internas en varias salas de redacción de grandes medios internacionales en Europa y en Estados Unidos para asegurar, desde hace ahora tres años, una cobertura periodística en la que se maquillen estas exacciones a repetición del ejército israelí y se minimice el daño sufrido por la población civil palestina: resulta notoria la reacción airada del locutor al uso del término «genocidio» por parte del entrevistado que se puede apreciar en este reportaje de la cadena de noticias catarí, y que debería interpelar a muchos en Europa, Canadá y en Estados Unidos, así como también en América Latina y en otras latitudes.

Como otro ejemplo de la forma tan omisa de «informar» al mundo, este comunicado oficial de varias entidades de la sociedad civil palestina pasó totalmente desapercibido, así como este comunicado de una ONG en derechos humanos palestina. En ambos casos se recomienda su lectura detallada, al tratarse de textos que exigen a tres años de conmemorarse el 7 de octubre del 2023 una única cosa al resto de la comunidad internacional: justicia para las víctimas palestinas.

Estos y otros hallazgos sobre la forma de «informar» al mundo por parte de diversas agencias internacionales de noticia y medios de prensa forman parte del último informe de la Relatora Especial sobre el Territorio Palestino Ocupado, la jurista italiana Francesca Albanese, disponible en este enlace (en francés) y cuya lectura completa se recomienda.

La justicia y el derecho internacional como horizonte

Contrario al cerco informativo campante en muchas partes del mundo, incluida Costa Rica, el cerco de la justicia internacional se ha ido cerrando sobre Israel como Estado, y sobre sus actuales dirigentes, con:

– dos órdenes de arresto desde noviembre del 2024 siempre vigentes contra el actual primer ministro de Israel y su ex ministro de Defensa emitidas por la justicia penal internacional de La Haya, y con;

– una acción interpuesta por Sudáfrica contra Israel por genocidio que se tramita en La Haya desde diciembre del 2023, apoyada por Estados tan diversos como Bélgica, Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, España, Irlanda, Islas Maldivas, México, Namibia, Países Bajos y Turquía.

Foto extraída de artículo de prensa publicado en Israel y titulado «Gaza´s lost generation. The students left behind three years of war» (Magazine+972, edición del 8 de octubre del 2026). Texto integral disponible en este enlace

En el caso de militares responsables de todo tipo de crímenes, pero también diversos profesionales israelíes que se han prestado para participar en exacciones en Gaza y en cárceles israelíes, la Fundación Hind Rajab (véase sitio) registra las diversas acciones legales emprendidas ante la justicia nacional en muy diversos Estados en el mundo.

El otorgamiento del Nobel de la Paz este 9 de octubre a la jurista sudafricana Navanethem Pillay (más conocida como Navi Pillay) viene a premiar su labor inclaudicable en favor del derecho y de la justicia para las víctimas, siendo en los últimos años llamada a presidir la Comisión de Investigación Independiente sobre la situación en Palestina, cuyos informes están disponibles desde el 2021 en este enlace oficial de Naciones Unidas. Una de sus primeras intervenciones públicas después del 7 de octubre del 2023 (en abril del 2024) resuena como una clara advertencia desoída por muchos en el mundo: véase al respecto el texto integral de su intervención.

En el informe de septiembre del 2025, las conclusiones de esta comisión fueron contundentes: es un genocidio lo que se observa en Gaza (véase enlace oficial e informe presentado en aquella ocasión y video de su conferencia de prensa).

Este análisis realizado por Democracy Now con destacados juristas este 9 de octubre detalla el alcance y el significado del Nobel de la Paz en su edición del 2026.

La versión en castellano del último informe de esta Comisión de Investigación de Naciones Unidas (junio del 2026) está disponible en este enlace: en el caso de nuestros estimables lectores en Costa Rica, se recomienda transmitir (discretamente) a los actuales jerarcas de la Promotora de Comercio Exterior (PROCOMER) y del Ministerio de Comercio Exterior (COMEX) así como de otras entusiastas entidades costarricenses que fomentan el libre comercio con Israel, lo que plantea el punto 93 (así como a la nueva titular de la diplomacia costarricense, que estrenará sus funciones oficialmente la próxima semana en la Casa Amarilla). La contundencia de la intervención del ex canciller de Costa Rica en el período (2006-2010) pronunciada el pasado 8 de octubre del 2026 en el Salón de Expresidentes de la Asamblea Legislativa (véase video) también puede serles de gran utilidad: dicho sea de paso, se trata de la primera participación en un evento público sobre Gaza de un excanciller costarricense. La totalidad de las exposiciones de este concurrido foro sobre la infancia palestina en Gaza al que participó el excanciller costarricense en la Asamblea Legislativa, está disponible en este enlace.

Siempre en relación con Costa Rica, este oficio de Casa Presidencial en Costa Rica  de finales enero del 2026  en respuesta a un ciudadano costarricense, debería plantear algunas interrogantes muy válidas sobre el conocimiento (bastante relativo en nuestra opinión) que se tiene sobre el alcance exacto de las obligaciones internacionales de Costa Rica (véase documento).

Es de notar que el otorgamiento del Nobel de la Paz se da en plena escalada de Estados Unidos contra la Corte Penal Internacional (CPI) que integró Navi Pillay en el período (2003-2012): ya no se trata de sanciones contra su personal, en particular contra su fiscal y sus jueces como personas, sino ahora contra la CPI como institución (véase comunicado oficial de Estados Unidos del 9 de octubre respondido el mismo día por comunicado oficial de la CPI así como este video con las declaraciones de la presidenta de la CPI denunciando esta nueva insólita iniciativa del actual ocupante de la Casa Blanca). Nótese la cercanía de la fecha escogida con respecto al 7 de octubre, una cercanía similar al supuesto «Plan de Paz» en Gaza del 2025, con un ultimátum para firmarlo al Hamás por parte de Estados Unidos fijado al 3 de octubre del 2025.

Más allá de las diversas iniciativas de Estados Unidos para intentar desviar la atención sobre Gaza, en particular de cara al pasado 7 de octubre, este otro reportaje de la misma prensa israelí publicado en el The Times of Israel revela cosas de una persona muy cercana al Primer Ministro el 7 de octubre del 2023 y que ha decidido finalmente salir de su silencio (véase enlace).

El último informe de Naciones Unidas sobre la situación en Gaza al 6 de octubre del 2026 está disponible en este enlace, y se recomienda su lectura completa: en las cifras consignadas de personas fallecidas de 74.032 personas, se contabilizan 21.283 niños y 10.983 mujeres así como 5.100 adultos mayores. No está de más recordar que las autoridades sanitarias de Gaza únicamente registran cuerpos identificados, por lo que la cifra de víctimas mortales es mucho mayor al yacer bajo escombros de inmuebles bombardeados una cantidad desconocida de cuerpos sin vida. Se puede útilmente completar la lectura del informe anterior con la del informe de lo que ha ocurrido en los demás territorios palestinos ocupados (al 2 de octubre) en los que la arremetida de colonos contra familias palestinas en Cisjordania sigue su curso, así como la demolición acelerada de casas en Jerusalén Oriental (véase informe).

Con respecto a la salud mental en Israel, este reportaje de la televisión francesa refiere a una cifra que oscila entre 50.000-70.000 reservistas y militares en Israel, que sufren del Síndrome Post Traumático (véase enlace) al regresar de Gaza, con muchos de ellos que terminan por suicidarse, dado el tipo de instrucciones de sus superiores que debieron acatar durante los días que portaron el uniforme en Gaza.

Los verdaderos «mitos» de la narrativa oficial israelí que se van desvaneciendo con el paso del tiempo

Como parte de la narrativa oficial israelí, a tres años del 7 de octubre del 2023 se confirma lo que tempranamente muchos observadores y analistas militares advirtieron: ninguna operación militar israelí masiva en Gaza, por más violenta sea, puede pretender «erradicar» al Hamás, cuyos combatientes se renuevan, así como sus liderazgos. El nivel de violencia ejercido por Israel en Gaza es tal que el Hamás ha logrado reclutar a jóvenes también en Cisjordania en los últimos años, territorio palestino en el que su influencia política era mucho menor antes del 7 de octubre del 2023.

El otro gran «mito» consistió en hacer creer desde la misma tarde/noche del 7 de octubre a la opinión pública israelí y mundial que estas operaciones militares permitirían «liberar a los rehenes«: todos los rehenes liberados por el Hamás lo fueron luego de pactarse un acuerdo negociado entre Israel y el Hamás. Tres de ellos que lograron burlar la vigilancia de sus custodios fueron ultimados en diciembre del 2023 (véase nota de CNN) por… el mismo ejército israelí, pese a portar una bandera blanca e inscripciones en hebreo en sus camisetas. Este triste episodio reveló el tipo de instrucciones recibidas por los militares israelíes enviados a Gaza: «dispara a matar primero«.

Pero uno de los mayores mitos mantenidos por el aparato oficial de comunicación israelí en estos tres años, entre otros más, es el haber presentado el ataque del 7 de octubre del 2023 como un ataque que tomó completamente por sorpresa a las máximas autoridades israelíes: revelaciones hechas por Haaretz el 8 de septiembre (véase enlace) en Israel obligaron al Primer Ministro a volar urgentemente a Emiratos Árabes Unidos para pedirle a su máxima autoridad que niegue lo revelado por Haaretz (véase enlace a nota de prensa del mismo medio israelí), días después de anunciar que llevaría a los periodistas israelíes responsables de esta filtración ante la justicia israelí (véase nota de la BBC). La técnica, que consiste en intimidar a periodistas de investigación israelíes también se aplicó a los directores del documental «Naza» presentado durante la Bienal de Venezia del 2026, y que provocó una larga ovación de los presentes (véase nota de RSF al respecto): este documental no solamente atemoriza a círculos políticos y militares en Israel, como bien lo apunta desde el mismo titular este artículo publicado en Magazine+972 en Israel. Por cierto, siempre para nuestros estimables lectores de Costa Rica, el estreno de este documental previsto para este 10 de octubre en la capital costarricense fue sorpresivamente cancelado, sin explicación alguna por una sala de cine costarricense (véase nota del Semanario Universidad).

Con respecto a lo indicado en este artículo del Wall Street Journal sobre otra advertencia recibida por la oficina del Primer Ministro israelí días antes del 7 de octubre, esta vez por parte de los servicios de inteligencia de Egipto (véase artículo), al parecer enjuiciar desde Israel a periodistas de investigación ante tribunales norteamericanos resulta más complejo que ante la justicia israelí.

Estas y muchas otras revelaciones hacen ver que la oficina del primer ministro ignoró un sinnúmero de advertencias semanas y días antes del 7 de octubre del 2023: dicho en otras palabras, la máxima autoridad en Israel estaba al tanto de los planes de ataque del Hamás y sabía que se daría en los primeros días del mes de octubre del 2023. Este muy completo reportaje difundido en Francia (véase enlace a versión ampliada) en días recientes revela que el apoyo económico al Hamás por parte de Catar desde el 2018 formaba parte de una estrategia asumida por parte del actual Primer Ministro israelí.

Estas revelaciones explican en gran parte los pretextos a los que, tanto el actual primer ministro como su coalición extremista en la Knesset, han recurrido para evitar a toda costa la creación de una comisión de investigación independiente en Israel que examine las circunstancias exactas en las que tuvo lugar el ataque del Hamás y las responsabilidades en el seno de los altos mandos israelíes por lo sucedido el 7 de octubre del 2023.

La irresponsabilidad de los estrategas de la oficina del primer ministro es aún mayor si se considera que:

– el festival Nova de música en la que perdieron la vida la mayoría de las muy jóvenes víctimas israelíes el 7 de octubre del 2023, se realizó en Israel a escasos kilómetros de la frontera con Gaza, y que;

– los batallones de soldados israelíes usualmente vigilando la frontera con Gaza fueron semanas antes, trasladados a Cisjordania.

Al respecto, quisiéramos creer que el profundo dolor que ha embargado a muchas familias en Israel desde el 7 de octubre del 2023 no los alejará de la rendición de cuentas al que deben someterse sus actuales autoridades y de la exigencia de justicia ante semejante irresponsabilidad.

A modo de conclusión

Cada víctima palestina que sigue cayendo cada semana en Gaza, pero también en Cisjordania, o que queda gravemente herida, es un proyecto de vida que se trunca, aunado a un profundo dolor que embarga a todos sus familiares. Una niñez que sufre amputaciones en Gaza (con la tasa más alta registrada en el mundo), obligada a vivir bajo carpas de fortuna desde hace tres años, padeciendo de malnutrición severa y con poco acceso a servicios de salud, reúne a muchos otros proyectos en la vida de un ser humano que se ven dramáticamente alterados. Pese a la obviedad de las afirmaciones anteriores, no se logró mayormente reflejar el indecible drama al que Israel somete la población palestina y que se ha repetido una y otra vez desde hace tres años, en las páginas y en los sitios de los principales medios de prensa internacionales y nacionales en su edición del pasado 7 de octubre.

Más allá de esta consternante realidad en materia de cobertura periodística, de la que esperemos tomen conciencia nuestros estimables lectores, los activistas y defensores de Palestina y muchas otras entidades abocadas a la defensa de la justicia y del derecho internacional saben que la desesperada arremetida contra la justicia penal internacional de La Haya por parte de Estados Unidos persigue un solo y único objetivo: garantizar la impunidad de los dirigentes de Israel y la ausencia de justicia para las víctimas palestinas.

¿En qué consiste el cambio que propone la continuidad?

Rodrigo Campos Hernández

Por Rodrigo H. Campos Hernández

En Costa Rica se habla de cambio mientras se ofrece continuidad. La paradoja merece atención. Si el proyecto económico permanece, si continúan las políticas neoliberales y la subordinación a los intereses geopolíticos de Estados Unidos, ¿qué es exactamente lo que cambiaría?

La respuesta parece estar menos en el orden social que se propone que en la manera de ejercer el poder. Las viejas prácticas de corrupción, clientelismo y concentración de la riqueza no desaparecen. Se presentan con otro lenguaje: el del líder que habla directamente en nombre del pueblo, enfrenta a las instituciones y convierte cada límite al Ejecutivo en una ofensa contra la voluntad popular. El enojo con los partidos y las élites encuentra así un cauce, pero no necesariamente se dirige contra las relaciones económicas que producen desigualdad. Se vuelca contra quienes fiscalizan, deliberan o ponen freno.

En esa operación también intervienen ciertas corrientes fundamentalistas religiosas, en Costa Rica y en buena parte de la región. No hablo de las personas creyentes en general, sino de proyectos políticos que convierten una interpretación religiosa en programa de gobierno y en criterio para decidir quién pertenece a la comunidad moral. Sus discursos sobre la familia, la sexualidad, la educación y el género movilizan temores y presentan las conquistas de derechos como amenazas al orden. Así, diferencias sociales y económicas quedan desplazadas por una batalla moral que permite identificar enemigos y consolidar lealtades.

La alianza entre ese fundamentalismo y la política neoliberal no es contradictoria. La defensa religiosa de la jerarquía puede convivir con un orden económico que concentra riqueza y debilita la protección social. La desigualdad se explica como responsabilidad individual; la caridad sustituye a la justicia social; la obediencia se presenta como virtud y la crítica como desorden. El lenguaje de la fe aporta una legitimidad moral a un proyecto que, en el terreno económico, conserva las relaciones de poder existentes.

La clase dominante no necesita inventar un nuevo orden para defender sus intereses. Puede renovar sus formas de legitimación, intensificar la confrontación y hacer de la hostilidad institucional una señal de autenticidad política. El cambio se vuelve visible en el estilo, en la movilización y en el trato hacia los contrapesos. La continuidad se conserva en la orientación económica y en la distribución del poder.

Por eso, comparar Costa Rica con Venezuela exige decir con precisión qué se compara. El chavismo nació de una crisis de representación y formuló un proyecto de ruptura con el orden neoliberal, con una apuesta por la soberanía nacional y la transformación social. Su historia también debe examinarse con rigor, incluidas sus derivas autoritarias y las consecuencias de sus decisiones. Pero esa trayectoria no vuelve equivalentes proyectos distintos. En Costa Rica, la continuidad que se ofrece no plantea una transición socialista: profundiza una orientación neoliberal mientras presenta la institucionalidad como obstáculo para gobernar.

El temor a una ruptura socialista ayuda a sostener esa presentación. Cuando Venezuela, Cuba o Nicaragua aparecen como advertencias totales, mientras las derivas autoritarias de gobiernos de derecha se describen como respuestas de seguridad o como simples estilos de liderazgo, la crítica deja de aplicar el mismo criterio. El fundamentalismo refuerza ese temor al asociar cualquier propuesta de igualdad o ampliación de derechos con una amenaza contra la religión, la familia o la nación. No se trata de silenciar los abusos de los gobiernos que se identifican con el socialismo. Se trata de preguntar por qué el capitalismo suele ser evaluado por sus promesas, mientras al socialismo se le exige responder por sus fracasos aun bajo bloqueo, sanciones y presión externa.

También debemos mirar cómo se disputa hoy la política dentro de nuestras propias fronteras. Las redes de consultores, medios, operadores digitales y contactos políticos que conectan campañas latinoamericanas con Miami y Washington requieren investigación pública y cuidadosa. En el caso de Cerimedo se han descrito conexiones regionales y vínculos con operadores estadounidenses; para Costa Rica, existen nexos reportados que ameritan esclarecerse, aunque eso por sí solo no pruebe que Washington dirigiera una campaña específica. La soberanía también se erosiona cuando decisiones domésticas quedan condicionadas por intereses externos o cuando la propaganda importada se confunde con una expresión espontánea de la ciudadanía.

La alternancia electoral, por sí sola, tampoco resolvería este problema. Si se detiene el continuismo sin ofrecer una salida material al malestar, se pueden reparar procedimientos y recomponer relaciones entre poderes, pero permanecerían las condiciones que alimentaron la desconfianza. Una democracia que no mejora la vida de la mayoría pierde capacidad de convocar; esa frustración deja espacio para nuevos liderazgos que prometen destruirlo todo mientras protegen las mismas estructuras.

Tal vez ahí esté la respuesta a la pregunta inicial. La continuidad propone conservar el orden económico existente y cambiar la forma de defenderlo: más personalista, más confrontativa y con menos tolerancia hacia los contrapesos. El fundamentalismo religioso contribuye a darle arraigo y justificación moral. Su novedad consiste en presentar esa defensa como una rebelión popular y una restauración de valores. El cambio que falta es otro: ampliar el bienestar, democratizar el poder y hacer que las instituciones respondan a quienes hoy sienten que no tienen una salida.