Ir al contenido principal

MINAE niega agua a gasificadora de residuos en Los Santos

Osvaldo Durán-Castro
Sociólogo, profesor ITCR, ecologista FECON

Un golpe letal recibió el proyecto de gasificación de residuos que la empresa Agropecuaria 7048 quiere construir en Los Santos, con la Resolución de la Dirección de Aguas del MINAE, que le negó el permiso de perforación de un pozo para abastecerse de agua. Como se pudo comprobar, el sitio de la solicitud está dentro del área de protección de la naciente de la ASADA de Frailes de Desamparados. Anteriormente, otras ASADAS se habían negado a compartir su agua de uso comunitario con el proyecto privado de gasificación, y por eso la empresa intentó apropiarse del agua de Frailes.

Los riesgos para el agua de las comunidades han sido advertidos reiteradamente por la oposición a la gasificación, pero hasta ahora se obtuvo un veredicto de tanto peso para proteger el agua. El proyecto de gasificación que amenaza el agua, a los ecosistemas de la región, a todas las actividades agrícolas, productivas y de servicios, como el turismo, ha contado con el respaldo de la Administración municipal de León Cortés, que hasta ahora sigue desconociendo la oposición comunitaria y llegó a declararse “neutral”.

En el considerando quinto de la Resolución DA-2050-2021 se indica que “una vez realizado el análisis correspondiente se encontró que el punto de perforación se encuentra dentro los 200 metros de retiro de la Fuente N-5 inscrita a nombre de la ASADA de Frailes, expediente 1488-R, por lo que se incumple el artículo 31 de la Ley de Aguas”. La Dirección de Aguas del MINAE repite que, según la Ley de Aguas No. 276 del 26 de agosto de 1942, “Artículo 31.- Se declaran como reserva de dominio a favor de la Nación: a) Las tierras que circunden los sitios de captación o tomas surtidoras de agua potable, en un perímetro no menor de doscientos metros de radio”.

Para las organizaciones sociales, empresas y personas de León Cortés, Tarrazú, Dota y Frailes de Desamparados, que por más de 7 años hemos mantenido oposición a las iniciativas de incineración y gasificación en Los Santos, queda confirmado que la empresa Agropecuaria 7048 sigue siendo totalmente irresponsable ya que pretendía una perforación “para uso consumo humano (doméstico- industrial) industrial (planta gasificadora de residuos sólidos municipales”, sin importar que el sitio está dentro del área de protección de una naciente, lo cual es verificable a simple vista. También, es claro que esta resolución es una casual más para el archivo definitivo del expediente de la gasificadora por parte de la Secretaría técnica nacional del ambiente (SETENA), petición que ya hicimos con base en las numerosas y severas debilidades técnicas del Estudio de impacto ambiental del proyecto, y la ausencia total de viabilidad social.

En el último documento de información para las comunidades emitido por el Grupo Ecologista León Cortés, la Asociación PROAL y la Federación Ecologista de Costa Rica/FECON: “GASIFICACIÓN EN LOS SANTOS. OPOSICIÓN DESDE LAS COMUNIDADES”, se explicó que en el área donde la empresa Agropecuaria 7048 pretende construir la planta gasificadora, hay varias nacientes inscritas ante la Dirección de Aguas pues son de consumo humano en varias comunidades.

Se explica, con base en el análisis del geógrafo Efrén Hernández Bonilla que “el cerro El Abejonal y sus alrededores presentan una topografía caracterizada por ser una zona montañosa con pendientes muy pronunciadas. Esto ocasiona que cualquier actividad constructiva e industrial que se realice en la zona alta, va tener una repercusión directa sobre cultivos y bosques en las áreas más bajas. Por eso es que la naciente de la ASADA de Frailes es una de la que está en mayor riesgo, y la empresa nunca aportó medidas técnicas claras y eficientes en el plan de Gestión Ambiental presentado en el Estudio de Impacto Ambiental…”.

Frailes es una de las comunidades que más acciones de oposición ha realizado desde que el proyecto se dio a conocer como “planta incineradora de basura”, y hasta la fecha se siguen realizando concurridas sesiones de información y organización para detener la construcción de la gasificadora, que es la nueva versión de la empresa. De acuerdo con Marco Antonio Calderón Quirós, Presidente de la ASADA de Frailes, el pasado 7 de setiembre de 2021 en reunión con AyA, confirmaron el peligro de la pretensión de la empresa y de inmediato interpusieron la denuncia en la plataforma SITADA. Ante la resolución el dirigente comunal indicó que “nos alienta porque estamos ganando una batalla y nos damos cuenta de cómo debemos proteger el agua y su área de recarga”. Para las comunidades “es muy bueno que el MINAE nos de la razón y nos ponga atención en esta lucha por el agua, que también favorece la creación de la nueva área silvestre protegida”, en los cerros El Abejonal, La Trinidad y La Roca que abastecen de agua a Frailes y otras comunidades como San Antonio y La Angostura en León Cortés y otras de Tarrazú.

Esa resolución DA-2050-2021 es fundamental para evitar la construcción de la gasificadora, pero es además resulta un nuevo y claro llamado de atención a toda la población ante “prácticas agrícolas que incluyen tala, anillado, envenenamiento de árboles y socolado o limpieza del sotobosque para sustituirlo por cultivos agrícolas”, que se presentan en la región, incluida la Reserva Forestal Los Santos, como lo expusimos en una nota del Movimiento Quercus/Dota a la Asociación de Cafés Finos de Costa Rica y al Instituto del Café (ICAFE) el 03 de abril 2021. A modo de ejemplo: en los primeros 8 meses del 2019 de las denuncias tramitadas en la Fiscalía de Los Santos, 95 (un 70% del total) fueron delitos ambientales, que incluían invasiones para cambio de uso del suelo en bosques y áreas de recarga y de protección de nacientes y contaminación directa o indirecta con químicos; según datos aportados por el Ministerio Público y el MINAE-Los Santos. De hecho, en el cerro El Abejonal donde se quiere instalar la gasificadora, y en los cerros La Trinidad y La Roca, los cambios de uso de suelo, que muchas veces implican talas y otras formas de destrucción de la cobertura forestal, y otros delitos ambientales contra la vida silvestre, son prácticas comunes y pocas veces sancionadas.

La resolución de la Dirección de Aguas está fechada el 3 de diciembre de 2021 y fue notificada a la ASADA de Frailes el 25 de enero de 2022. La empresa había solicitado la perforación el 23 de setiembre de 2021 (Expediente 21652-P, Dirección de Aguas). Las comunidades de los cantones León Cortés, Tarrazú, Dota y Frailes de Desamparados, ahora mismo siguen implementando acciones de información y sustentando técnicamente nuevas oposiciones, mientras esperan las respuestas que en febrero 2022 la empresa debe presentar a la SETENA. De esas respuestas, según esa misma Secretaría, depende que se archive o no del expediente de la gasificadora.

Los supuestos beneficios del llamado “acuerdo” del gobierno PRD con Minera Panamá

La minería y las prácticas extractivistas se encuentran a la orden del día en muchos países de América Latina, esto genera una gran preocupación porque los más afectados resultan ser las pequeñas comunidades rurales, que a mediano o largo plazo presentan problemas ambientales, algunos de carácter irreversible, problemas en la salud pública debido a la contaminación de aguas o subsuelo y problemas socioeconómicos causado por los bajos salarios a los se ven obligados cientos y miles de trabajadores.

Este tipo de prácticas son permitidas por las autoridades gubernamentales, quienes generan políticas públicas en beneficio de grandes empresas transnacionales, mediante la creación de leyes, sin consultar previamente a las comunidades, con proyectos que poseen pocos o nulos estudios de viabilidad. Incluso con contratos acompañados de prórrogas con largos plazos, con pagos exorbitantes en caso de finiquitar un acuerdo o bien, con la permisibilidad de las instituciones para que las empresas operen al margen de la ley.

Siguiendo este tema, se encuentra la preocupante situación en Panamá, que en el año 2010, la Corte Suprema de Justicia de ese país señaló que el contrato entre la empresa Minera Panamá (First Quantum Minerals) y el gobierno era inconstitucional; no fue hasta diciembre del 2021 que se publicó en la Gaceta Oficial dicha sentencia. Esta maniobra implica un futuro incierto para las comunidades y el medio ambiente que se señala en el siguiente comunicado realizado por el Frente Nacional por la Defensa de los Derechos Económicos y Sociales que puede descargar a continuación.

 

Imagen ilustrativa.

CURRÉ/YÍMBA estrenará libro sobre su propia historia

Uriel Rojas

Este jueves 27 de enero de 2022, a las 6pm, en el Rancho de los Diablitos Curré, será la presentación oficial de un nuevo libro que contiene toda la información relacionada con la historia de la comunidad indígena de Rey Curré o Curré/Yímba desde su época precolombina hasta nuestros días.

Publicado en un material de alta calidad, sus páginas trasladan al lector a tiempos de la historia antigua, invita a conocer sus modos de vida, su gente y aterriza lentamente al siglo XX hasta detenerse en nuestros días.

Utiliza fotografías aéreas inéditas e impresionantes ilustraciones que hacen de su lectura, momentos confortables y de mucha formación histórica en este encuentro con nuestras propias raíces identitarias.

Curré/Yímba: Su larga y profunda historia: el nuevo libro sobre esta comunidad indígena, realizado por los autores Francisco Corrales Ulloa y Uriel Rojas Rojas, con el apoyo ilustrativo de Eusebio Lázaro Ortiz.

Para más información al 87093735.

Impunidad alienta violencia contra pueblos originarios – comunicado

Comunicado

Poder Judicial se muestra incapaz y sin voluntad para detener la reinante impunidad.

Jueves 13 de enero de 2022.

Al Estado y al pueblo de Costa Rica.

A las hermanas y hermanos de Pueblos Originarios y del mundo.

Es de conocimiento público las múltiples agresiones y violaciones a los derechos humanos que estamos viviendo los Pueblos Originarios de Costa Rica, resultado de un sistema capitalista neocolonial, racista y patriarcal que genera violencias sistemáticas y estructurales.

Con la reciente tentativa de homicidio contra Leonel García Segura del Pueblo Cabécar de Bajo Chirripó (Caribe) el pasado 30 de enero de 2021 y el hecho de que sus agresores, un hombre no indígena de apellido León y su hijo, quienes ocupan ilegalmente parte de dicho Territorio, se encuentran libres; se demuestra que la violencia y la impunidad se ha extendido por todo el país.

Debido a la demora en la resolución del Expediente N.21000036-0465-AG-4, se ha mantenido la ocupación ilegal del terreno por parte de León, también sus amenazas, incumpliendo medidas cautelares y ante la desidia e inoperancia de las instancias judiciales, Leonel García fue atacado brutalmente a machetazos por León y su hijo, recibiendo heridas en sus manos, piernas, cabeza, cara y cuello por las cuales estuvo varios días en cuidados intensivos.

Como hemos comunicado reiteradamente y desde hace muchos años, la ocupación ilegal de nuestros Territorios por parte de personas que no pertenecen a nuestros Pueblos es la causa principal de la violencia y violación sistemática de nuestros derechos humanos y es obligación del Estado, en este caso del Poder Ejecutivo, ejecutar los desalojos administrativos necesarios para devolvernos nuestras tierras.

Sin embargo, el Estado ha sido omiso, por lo que decidimos recuperar legítimamente nuestras tierras de acuerdo con nuestra cultura e historia y al amparo de las leyes internacionales y nacionales y el derecho indígena.

Ante el ejercicio de nuestro derecho humano colectivo a la tierra, la violencia y las violaciones a los derechos humanos en nuestra contra se han incrementado, ante lo cual, la respuesta del Poder Judicial ha sido una vergonzosa impunidad.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos define la impunidad como: «falta en su conjunto de investigación, persecución captura, enjuiciamiento y condena de los responsables de las violaciones de los derechos protegidos por la Convención Americana, toda vez que el Estado tiene la obligación de combatir tal situación por todos los medios legales disponibles ya que la impunidad propicia la repetición crónica de las violaciones de derechos humanos y la total indefensión de las víctimas y sus familias».

Son varios los casos de tentativas de homicidio contra compañeras y compañeros defensores de derechos de los Pueblos Originarios que hasta hoy se mantienen en la impunidad, por ejemplo:

– Tentativa de homicidio por agresión de una turba de 40 personas contra Minor Ortiz y otros (del Pueblo Bribri de Salitre), quienes resultaron heridos por machetes, palos y arma de fuego el 4 de enero de 2013; el caso fue archivado y en el mismo figuraban como sospechosos varias personas que ocupan ilegalmente ese territorio.

– Tentativa de homicidio contra Jerhy Rivera Rivera el 1 de setiembre de 2013; Jerhy fue asesinado en el 2020 y el primer caso quedo impune. Así mismo, se mantienen impunes varias tentativas de homicidios contra Pablo Sibas; ambos del Pueblo Brörán de Térraba.

– Tentativa de homicidio contra los mayores Antonio Torres y Adilio Ortiz del Pueblo Bribri de Yamabï Dí (Cabagra), el ataque fue perpetrado por una turba de 30 personas, Torres nunca se recuperó del ataque y murió en el 2018, Ortiz fue herido con machetes y arma de fuego, su salud no volvió a ser la misma; la agresión fue el 7 de abril de 2016 en la que participaron personas que ocupaban ilegalmente parte de ese Territorio y continua impune.

– Segunda tentativa de homicidio contra Minor Ortiz el 9 de febrero de 2020, la misma familia Figueroa Uva, que no pertenecen al Pueblo Bribri de Salitre, está involucrada en ambas tentativas y andan libres, incumpliendo las medidas cautelares constantemente y en la total impunidad.

– Amenazas de muerte denunciadas contra mujeres y hombres líderes y defensores de sus Pueblos y Territorios en la zona sur de Costa Rica (14 personas en el 2020) permanecen impunes.

– Asesinato por razones políticas de nuestro hermano Sergio Rojas Ortiz, Uniwak del Pueblo Bribri de Salitre, cobardemente asesinado a tiros en su casa, el 18 de marzo de 2019 y cuyos autores materiales e intelectuales (estos últimos de conocimiento público) disfrutan de la impunidad.

– En el caso del compañero Jerhy Rivera Rivera del Pueblo Brörán de Térraba, quien fue asesinado a balazos en defensa de su Territorio y Pueblo, en octubre de 2021 la instancia judicial correspondiente decidió elevar el caso a juicio, esperamos que no termine en otro caso impune.

Todas estas y otras anomalías fueron denunciadas y documentadas en el 2018 por varias organizaciones de Pueblos Originarios de la zona sur, ante la Subcomisión de Acceso a la Justicia para los Pueblos Indígenas del Poder Judicial, con la Defensoría de los Habitantes como testigos; sin embargo, en el 2020 se nos informó que las denuncias habían sido archivadas por la Inspección Judicial.

De igual manera, desde la Coordinadora de Lucha Sur Sur hemos seguido documentando, investigando, denunciando e informando al Estado de Costa Rica sobre estas agresiones y violaciones a los derechos humanos, sin encontrar respuestas satisfactorias.

Continuaremos en nuestras luchas por la justicia y la dignidad, recuperando y cultivando nuestras tierras, construyendo autonomías.

¡Alto a la impunidad!

¡Justicia para Sergio, Jerhy y los Pueblos Originarios!

– Concejo Ditsö Iriria Ajkönul Wakpa de Salitre.
– Consejo Iriria Sat Kök deYamabï Dí (Cabagra).
– Recuperadoras/es Cabécar de Kono Jú.
– Recuperadoras/es Cabécar de Yuwi Senaglo.
– Recuperadoras/es Cabécar de Sekero Kaska.
– Recuperadoras de Saka Duwë Senaglo.
– Recuperadoras/es Cabécar de Kelpego.
– Recuperadoras/es Naso Brörán de Crun Shurin.
– Recuperadoras/es Naso Brörán de San Andrés.
– Consejo Indígena Regional Pacífico Sur de Yimba Cäjc.
– Red Indígena de Gestores Locales del Pacífico Sur.
– Cootraosa.
– Comité de Lucha por la Tierra Finca Chánguina.
– Voces Nuestras.
– Coordinadora de Lucha Sur Sur. https://www.facebook.com/111882987093775/posts/443951890553548/

Comunicado de la Iglesia Metodista Wesleyana Costarricense sobre los atropellos y muertes de indígenas en Costa Rica

COMUNICADO

¡Ay de los que decretan estatutos inicuos, y de los que constantemente escriben decisiones injustas, para privar de justicia a los necesitados, para robar de {sus} derechos a los pobres de mi pueblo, para hacer de las viudas su botín, y despojar a los huérfanos! Isaías. 10:1-2. BA.

La Iglesia Metodista Wesleyana Costarricense IMWC, fiel a su compromiso con la no violencia y las injusticias contra los más vulnerables, se solidariza con el compañero Leonel García Segura, indígena cabécar del territorio de bajo Chirripó en Matina, Provincia de Limón, y quien es, además, actualmente secretario de la Junta Directiva de la Asociación de Desarrollo Integral (ADI) del territorio ya mencionado.

El mencionado compañero fue agredido brutalmente el 30 de diciembre del pasado año, hace apenas 15 días, por personas usurpadoras de territorios indígenas. Según su esposa, Gennye Segura Pino cuenta que, “…ese hombre blanco siempre lo andaba amenazando y le decía: yo lo voy a hacer picadillo, y eso fue lo que hizo, lo picó por todo el cuerpo”.

Nos envuelve un sentimiento de tristeza, indignación y enfado, ya que los usurpadores de tierras siempre actúan salvajemente contra los compañeros indígenas, estando cómodos por décadas y décadas con la complacencia y ayuda de los gobiernos de turno, y sobre todo gracias a la impunidad que reina en tribunales de justicia costarricenses.

Se hace como normal matar a un indígena, marcarlo con hierro ganadero, quemarle sus ranchos o dispararles, rosearlos con agro venenos, amenazarlos de muerte, hacer y operar grupos paramilitares de linchamiento, o como ahora, picarlos a machetazos. Mientras las autoridades actúan sin diligencia en estos casos, ya que los agresores del compañero García Segura, están libres.

Lo que evidencia que la justicia en este país es racista.

Así mismo, según el periódico alternativo Informa.Tico, este hecho no es aislado pues en diciembre pasado, también se denunciaron las reiteradas amenazas de muerte contra el campesino ecologista Alcides Parajeles Semanario Universidad, 6-1-22) y se dieron hechos violentos en los territorios indígenas cabécar de China Kichá y bribri de Cabagra, denunciados por la Coordinadora de Lucha Sur Sur, quienes llevan un registro y proceso de denuncia sistémico con un total de 86 incidentes de violencia dirigida contra los pueblos indígenas que fueron registrados durante 2019 Sergio Rojas, 2020, el asesinato de Jehry Rivera, del pueblo Bröran, y el intento de homicidio contra Minor Ortiz, del territorio bribri de Salitre.

Hay otras 12 personas amenazadas de muerte de los Pueblos Indígenas del Sur, además de otras dos personas no indígenas y defensoras de los derechos humanos.

En este sentido, la Iglesia Metodista Wesleyana costarricense IMWC, deplora tales hechos, reiterando la solidaridad con los pueblos indígenas, así como haciendo un llamado vehemente a las autoridades competentes, para que se apresten a la zona y defiendan a los compañeros indígenas, quienes legalmente y amparados en las centurias de años en posesión de las tierras mencionadas y otras.

“Hacer justicia y juicio es al Señor, más agradable que cualquier sacrificio.” Proverbios. 21:3. BA.

Sin justicia no hay democracia. Se extiende la violencia impune contra comunidades indígenas en Costa Rica

  • Intento de asesinato a líder comunal Cabécar por usurpador de territorio indígena de Bajo Chirripó.
  • El agresor ya había amenazado al compañero indígena cabécar y lo había sentenciado diciéndole: “lo voy hacer picadillo”.

Por Fabián Pacheco y Mauricio Álvarez, ecologistas

Mientras la mayoría de las personas celebraban las fiestas de fin de año en compañía de sus seres queridos, a Leonel García Segura, indígena cabécar de Territorio de Bajo Chirripó en Matina lo intentaron matar picándolo literalmente a machetazos, un hombre de apellido León y su hijo, quienes son usurpadores del territorio indígenas y quedaron libres de semejante acto. Entre tanto, la vida de nuestro compañero estuvo en juego en cuidados intensivos del Hospital Tony Facio, de Limón.

Leonel está vivo de milagro y gracias a una atención médica oportuna. El 30 de diciembre del 2021 fue llevado por la Cruz Roja a la clínica de Matina y de ahí a emergencias de Limón, donde sigue internado en recuperación. El intento de asesinato fue un acto de muchísima violencia y ensañamiento, le machetearon todo el cuerpo: brazos, piernas y manos. Las lesiones más profundas y extensas se las produjeron en el lado izquierdo de la cara, oreja, mejilla, cráneo, mandíbula y hasta el cuello, quedando estos últimos con hematomas importantes.

Estas heridas le produjeron un intenso sangrado por boca y nariz, por lo que requirió ser entubado en alguno de los momentos críticos. Tuvo infecciones graves por lo que ha tenido un fuerte tratamiento de antibióticos. Con los días ha podido mejorar, ha bajado la inflamación; pero hay que seguir estudiando el avance de los hematomas y posibles daños permanentes.

Su esposa Gennye Segura Pino cuenta que: “al principio cuando me enteré yo no sabía qué hacer, a quién llamar, a quién avisar, ni me salían las palabras para contar lo que pasó, ese hombre blanco siempre lo andaba amenazando y le decía yo lo voy a hacer picadillo, y eso fue lo que hizo, lo picó por todo el cuerpo. Leo está todo cortado con machete y ahora cada herida tiene 4 o 5 puntadas, pero la cortada más grande está en la cara, la oreja y el cuello”. Sigue el relato diciéndonos que “Leonel ya salió de cuidados intensivos, sigue en recuperación esperando que baje la inflamación de todo su cuerpo, de esas heridas se pueden curar; pero en el corazón le va quedar eso para siempre”.

Lo más indignante de todo es que las personas que casi lo matan están libres mientras Gennye está viajando día a día hacía el hospital de Limón para estar pendiente de la recuperación de Leonel. Por eso hemos activado una campaña de solidaridad económica con la familia y pueden comunicarse con nosostros (bloqueverde@gmail.com) o directamente con Gennye y depositar en su SINPE.

Leonel es actualmente secretario de la Junta Directiva de la Asociación de Desarrollo Integral (ADI) del Territorio Cabécar de Bajo Chirripó en Matina. Nosotros lo conocemos desde hace casi 20 años, y desde siempre él ha sido un activo defensor de su territorio, cultura, semillas, de la tradición oral y todo el acervo de conocimientos ancestrales que guardan los cabécares.

Caminamos por las montañas de su territorio y muchas otras comunidades indígenas donde Leonel era siempre el primer apuntado a ir a buscar semillas, a enseñarnos la etnobotánica cabécar, a buscar un cantor o un Jawá (médico indígena) para ir hacer un festival o para hacer un Ju tsi̱ní̱̱i̱ (casa tradicional). Con Leonel conocimos casi todos los territorios indígenas cabécares del país para hacer distintos proyectos de fortalecimiento cultural, agrícola, ordenamiento y defensa del territorio ante las constantes amenazas de hidroeléctricas, minería, expansión del monocultivo de palma, así como la invasión de personas no indígenas sobre sus territorios.

Con esta comunidad realizamos un proyecto de “Fortalecimiento de la conservación de la naturaleza mediante las prácticas tradicionales de conservación que desarrollan las comunidades indígenas cabécares de Bajo Chirripó y Nairi Awari”, donde se logró plasmar un plan de gestión del territorio a partir de los conocimientos ancestrales de la cultura cabécar sobre el uso y aprovechamiento de los bienes naturales, culminando en una propuesta participativa de zonificación del territorio para habitar y producir, respetando los sitios sagrados y las normas de uso para dichos lugares.

También desarrollamos en conjunto un proceso de fortalecimiento de la cosmovisión agrícola que incluyó el rescate y protección de la diversidad de especies silvestres y cultivadas, el cuido y cultivo de las semillas ancestrales. Pusimos en marcha un novedoso proceso de repatriación de la agrodiversidad indígena desaparecida por el proceso imperante de erosión genética. Aprendimos que en cada semilla cabécar hay una profunda gama de conocimientos culinarios, agrícolas, climatológicos, espirituales, entre muchos otros que de forma integrada constituyen una parte importante del Siwä o conocimiento ancestral.

La ADI informó del hecho mediante un comunicado donde señala que el antecedente del ataque se remonta a una denuncia interpuesta ante tribunales por “la tenencia irregular de tierras por un no indígena”, cuyo juicio se realizará hasta agosto del presente año. Sobre ese caso el Juzgado Agrario del I Circuito Judicial de la Zona Atlántica emitió en agosto pasado una medida cautelar en contra del usurpador de apellidos León Gomez para no corta de árboles, construir otra cerca e introducir más ganado hasta tanto se resuelva el caso (Voto 2021000200).

Estos hechos nos llenan de mucha tristeza, indignación y enojo, pues los usurpadores de los territorios indígenas están envalentonados, ya no se trata solo de la Zona Sur o de casos aislados, sino que la situación de impunidad alienta esta barbarie. Los usurpadores han estado cómodos por décadas con la complacencia y ayuda de los gobiernos de turno y sobre todo gracias a la impunidad que reina en tribunales de justicia. Ya es claro que matar a un indígena o marcarlo con hierro ganadero, quemarle sus ranchos o dispararles, rosearlos con agro venenos, amenazar de muerte, hacer y operar grupos paramilitares de linchamiento, o como ahora picarlos a machetazos no tiene ninguna consecuencia legal, reina la impunidad contra los pueblos indígenas en Costa Rica, ¿por qué sí son muy diligentes las autoridades para juzgar u ordenar desalojos contra pueblos indígenas, pero no lo contrario? La justicia en este país no puede ser más racista y por ende está podrida y sin justicia no existe la democracia.

Este hecho no es aislado pues en diciembre también se denunciaron las reiteradas amenazas de muerte contra el campesino ecologista Alcides Parajeles (Semanario Universidad, 6-1-22 y SURCOS) y se dieron hechos violentos en los territorios indígenas cabécar de China Kichá y bribri de Cabagra, denunciados por la Coordinadora de Lucha Sur Sur, quienes llevan un registro y proceso de denuncia sistémico con un total de 86 incidentes de violencia dirigida contra los pueblos indígenas que fueron registrados solamente durante 2020, en cuenta el asesinato de Jehry Rivera, del pueblo Bröran, y el intento de homicidio contra Minor Ortiz, del territorio bribri de Salitre. Hay otras 12 personas amenazadas de muerte de los Pueblos Indígenas del Sur, además de otras dos personas no indígenas y defensoras de los derechos humanos.

Nuestro llamado es a una movilización de la sociedad, de sus fuerzas vivas a unir esfuerzos con los pueblos indígenas y el ecologismo comunitario. La justicia no llegará sola, hay que pelear y poner en evidencia la impunidad que reina en las “otras Costa Ricas”, las profundas y silenciosas que han despertado para siempre.

Contactos e información:

Adrián Sanabria, 8844-5524, presidente de la Asociación de Desarrollo Integral (ADI) del Territorio Cabécar de Bajo Chirripó en Matina

Gennye Segura Pino, 8910-7048 (SINPE BN), esposa de Leonel y miembro de la Comunidad de Bajo Chirripó.

CURRÉ/YÍMBA. Su larga y profunda historia

Un precioso libro sobre la comunidad indígena de Curré/Yímba que recoge el bagaje histórico de este lugar desde la época prehispánica hasta nuestros días.

Una obra minuciosa de alta calidad realizada por los autores Francisco Corrales Ulloa y Uriel Rojas Rojas, con apoyo ilustrativo de don Eusebio Lázaro Ortiz.

Se estará haciendo su presentación oficial y entrega a la comunidad el jueves 27 de enero, en el contexto inicial del Tradicional Juego de los Diablitos Curré/Yímba 2022.

Más detalles al 87093735.

Diablitos en Curré/Yímba se realizará del 27 al 30 de enero

Uriel Rojas

Es una de las tradiciones indígenas más antiguas de Costa Rica.

Del 27 al 30 de enero de 2022 se realizará en la comunidad indígena de Curré/Yímba, una de las tradiciones indígenas más antiguas de Costa Rica llamado el Juego de los Diablitos, el cual rememora la lucha bélica que tuvieron sus antepasados contra los españoles durante el periodo de Conquista.

La comunidad indígena de Curré/Yímba está situada a 228 km al Sureste de San José, capital de Costa Rica, pertenece al cantón de Buenos Aires, provincia de Puntarenas.

Aunque históricamente se le ha llamado el “Juego de los Diablitos”, en la actualidad la comunidad prefiere llamarle “La lucha de los guerreros”, por considerar que esta tradición no conmemora ningún juego sino una batalla o lucha que lidiaron sus antepasados y que ellos (los indígenas) realmente son “guerreros o luchadores” que defienden con orgullo y valentía su identidad colectiva.

Esta tradición indígena es una de las más antiguas de Costa Rica y rememora esas luchas épicas que tuvieron sus antecesores en defensa de sus tierras, sus recursos y valores culturales.

Para más información pueden comunicarse a través del correo electrónico urieldecurre@gmail.com o al teléfono 87093735.

Conozca más sobre esta antigua tradición en el siguiente enlace:

LO QUE LLEGÓ PARA QUEDARSE

Por Memo Acuña (sociólogo y escritor costarricense)

En los primeros años de este siglo incursionamos en estudios que trataban de profundizar en la relación entre migración y salud, tanto en Costa Rica como a nivel regional centroamericano. Lo hicimos como parte de nuestras primeras experiencias en la investigación social en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) junto al experimentado colega Abelardo Morales, con quien compartí por años (y sigo haciéndolo aún) en estos temas.

El Ministerio de Salud de Costa Rica, la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud (OMS-OPS), el Fondo de Población de Naciones Unidas y la CEPAL fueron algunos entes que nos encargaron la tarea, en aquellos años, de investigar las condiciones y los determinantes existentes en el vínculo entre movilidades y procesos de salud.

Trabajamos aspectos como los ámbitos laborales, sociales, comunitarios , territoriales y culturales, tratando de explicar la existencia de factores incidentes en dicha relación. Lo hicimos con el instrumental teórico y metodológico disponible en aquellos años: investigación documental; fuentes institucionales combinadas con trabajos de campo en los que la observación, la entrevista y el desarrollo de otras técnicas nos daban amplios resultados para traducirlos posteriormente en análisis e información oportuna para la toma de decisiones.

De todos los trabajos realizados he recordado ahora, en estos años pandémicos, uno en especial. Tenía como objetivo escudriñar la situación de salud en las poblaciones móviles y migrantes en zonas de frontera y de asentamiento en Centroamérica y el Caribe.

Desarrollamos estudios de caso y discutimos acerca de una metodología que nos permitiera hacer el enlace entre el abordaje sociológico y el sanitario. Apareció entonces la caja de herramientas de los denominados “sitios centinela”, proveniente de la epidemiología, a la que acudimos con respeto y le hicimos algunos ajustes, los necesarios para que nos permitiera obtener la información sociológica que andábamos buscando en los casos seleccionados.

El sitio centinela es una metodología de recolección de datos para la vigilancia de enfermedades transmisibles. Consiste en el monitoreo y evaluación constantes, de una población determinada y ubicada en un espacio específico. Fue utilizada a finales de los años noventa por primera vez en una campaña para erradicar la viruela, promovida por OPS.

Sobre estas características metodológicas montamos un abordaje específico para detallar la relación entre migración y salud en los casos seleccionados. El diálogo entre disciplinas había fortalecido nuestra intervención investigativa.

En un artículo de reciente publicación («Es el momento de la epidemiología?», La Nación, Lunes 3 de enero de 2022) el colega epidemiólogo de la Universidad Nacional en Costa Rica, Juan José Romero se pregunta, desde una actitud autocrítica y proactiva, sobre los alcances de la disciplina y su rol protagónico durante la gestión pública de la contingencia sanitaria. Se cuestiona sobre su futuro, en una profunda reflexión sobre el presente en el que le ha tocado orientar, desde sus análisis y proyecciones.

En su momento, el artículo menciona lo que para mi es el argumento central de su abordaje: la posibilidad real de que los métodos predictivos que la disciplina promueve obtengan un bajo nivel de certeza toda vez que la variabilidad vendría a estar constituida por el factor humano.

Lo que si es constante, quisiera arriesgar una interpretación libre de la propuesta planteada por Jota (como se le dice con cariño en el ámbito universitario), es el vigor con que la disciplina ha ido ganando terreno y sus diálogos con otras posibilidades analíticas, que ha terminado por consolidarla como un campo de estudio en expansión.

Lo único cierto es la incertidumbre cuando se trata del comportamiento humano. Tan impredecibles, alguna vez acompañadas de temores, resistencias y condicionantes sociopolíticos e ideológicos, las personas somos el único factor de un modelo de análisis en materia epidemiológica, que constituimos certeza de riesgo. Por ello, las otras variables explicativas provendrían del mundo de la sociología, la antropología, la comunicación, (entre otras) que conformarían una estructura sólida para tratar de entender lo que nos ocurre como civilización a esta hora y en este tiempo.

El desarrollo del Coronavirus que no acaba y las nuevas enfermedades a nivel global, plantean el desafío de contar con herramientas cada vez más elaboradas donde una lectura compleja orientará la mirada requerida. Por ello es urgente atravesar puentes, abandonar los estancos disciplinarios y abordar con sentido crítico los problemas que se presenten. En el caso de la epidemiología y su vínculo con otras lecturas metodológicas, llegó para quedarse y las ciencias sociales están prestas para acompañar su camino.

Es necesario trazar estas líneas para entender mejor lo que nos pasa. Contaminarnos, al buen decir del filósofo colombiano Santiago Castro Gómez. Vamos a ello.

Imagen: https://medicina.udd.cl/

¿NOS ENCONTRAMOS?

Por Memo Acuña (Sociólogo y escritor costarricense)

Una película fronteriza con el cambio de año nos solicita “no mirar para arriba”. Quizá de todo lo propuesto por su argumento, que intuyo muy parecido a las sátiras documentales de Michael Moore sobre la sociedad estadounidense y su propensión genética a la opulencia, la violencia y el vértigo, lo que deseo rescatar es su reflexión sobre la pérdida de sentido en una sociedad hipercomunicada.

La forma absolutamente irracional en la que circulan los mensajes hoy día nos deja a los seres humanos en el último lugar de la escala de necesidades. Por eso no sabemos bien cómo reaccionar ante la adversidad y cuando buscamos salirnos de la vorágine resultamos revolucionarios, desadaptados del sistema.

El concepto de salud mental y su abordaje debe ahora mismo incluir esa dimensión hasta ahora naturalizada de la desadaptación a un mundo que gira veloz, que se llena de dispositivos para la comunicación, pero que no se habla a sí mismo. La pérdida de sentido: el ley motiv de la crisis civilizatoria que nos asiste, pandemias incluidas, a esta hora justa.

Debo reconocer que cada vez me cuesta más digerir algunas de las prácticas que parecieran disruptivas, tal vez por la programación racional a la comprobación y el análisis (que la sociología instaló en mi como un chip sensorial) y que he intentado ir diluyendo con mi acercamiento al arte, especialmente a la literatura, a la poesía concretamente. A veces lo logro, a veces no.

Pero de todo lo que ocurrió en este año que ya termina (al cual sigo nombrando como el año 1 después del año cero de la pandemia) hubo algunos hecho hilarantes que me confirman el sinsentido que nos ha generado esta época, este tiempo.

Recordemos uno en particular. Sucedió en Turquía. Al calor de unas copas compartidas con amigos en un barrio rural, Beyhan Mutlu se apartó del grupo y se adentró en un buque cercano.

Al notar su ausencia, sus amigos dieron parte a las autoridades que de inmediato activaron el protocolo (palabra que recordaremos por siempre luego de estos años pandémicos) de búsqueda.

Luego de algunas horas de búsqueda infructuosa, las autoridades, sus amigos y familiares decidieron llamar al desaparecido por su nombre, que de inmediato respondió: “¿A quién estamos buscando? ¡Estoy aquí!” Mutlu había participado de su búsqueda y, como hemos visto, se había encontrado.

Al margen del hecho, chistoso, raro, paradójico, se podría concluir la suerte que tuvo el hombre al lograr “encontrarse”.

Mirar para adentro en muchas ocasiones implica años de búsqueda sin respuesta inmediata. En un momento de cambio epocal como el que transitamos, debemos seguir ejerciendo el derecho irreductible de propiciarnos, buscar nuestra voz y nuestra esencia. Puede ser que, como Beyhan, logremos encontrarnos.

¿Lo intentamos?