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Canción “Abuelita porteña”

El 13 de febrero de 2021 en el canal de YouTube de Óscar Espinoza Ramos se publica una canción que está dedicada a doña Flor, una adulta mayor de la ciudad de Puntarenas. Algunas de las frases que se pueden escuchar en la pieza que exaltan las virtudes de doña Flor son: “Cuánta bondad en tu mirada, cuánta bondad en tu sonrisa, tus manos trabajadoras”, estas son un reflejo del respeto y admiración con la que fue escrita y dedicada esta canción.

SURCOS le invita a escuchar y difundir esta composición:

 

Enviado por Óscar Espinoza Ramos.

I Festival Cultural Agroecológico ISHÄKÄ TAMI comunidad Jabuy territorio Thai Cabécar

SURCOS comparte la siguiente invitación:

El próximo 13 y 14 de marzo del 2021 se llevará a cabo el I Festival Cultural en el territorio Thai Cabécar en el que habrá ventas de productos 100% orgánicos como: tubérculos, granos básicos, verduras y semillas.  También encontrán degustaciones de gastronomía indígena, presentaciones culturales y artísticas, ventas de artesanías y juegos deportivos tradicionales.

Este festival es una gran ceremonia de la primera cosecha, ISHÄKÄ PABÄLÄ y tendrá lugar en el Salón Comunal de Jabuy, Limón Valle La Estrella, inicia el sábado a las 10:00am y el domingo a las 9:00am.

Para hospedajes y reservaciones comunicarse con:

Mildred Blanco/Jeison Fernandez al 8521 1305 / 8651 3028

Para más información acerca del evento: Arnulfo Fernández 85457421 o al correo: jefemo@gmail.com

Se garantiza que todas las actividades se realizaran bajo las medidas protocolarias del Ministerio de Salud.

Organizan:
Grupo Mujeres ALAKÁLÁWA ISHÁKÁ TAMI.
Comisión de Trabajo Jabuy

El gestor local cabecar Arnul Fernández, formado por el Programa de Gestión Local de la UNED es un actor clave en esta actividad, hace la invitación a participar y disfrutar del evento.

Adjuntamos la invitación formal:

 

Enviado a SURCOS por Rafael López Alfaro.

SanCalentín Emo

Macv Chávez

Después de haber contemplado unos días extremadamente intensos pienso en los anuncios publicitarios de la trilogía del amor sanvalentinesco, es decir, en el 13, 14 y 15 de febrero, donde el 13 se viste de un tono surrealista o norrealista, de cualquier forma en ambos extremos se encuentran los témpanos de hielo, según mi profesora de la escuela, donde todavía las y los amantes eran consideradas como personas frías, sin corazón, capaces de destrozar lindos hogares y parejas bonitas -al menos eso decía el floro barato de una sociedad todavía ignorante, ahora ya solo es mediocre-, porque el 14 representa al día del gran derroche de amor, motivo por el cual la mayoría de parejas se quedan con una espiritualidad famélica los 364 días del año, debido a que todos los te amo hecho acción fueron entregados el día de SanCalentín Emo, perdón, San Valentín, donde los más embriagados del amor romántico son los hoteles, restaurantes, florerías y condones, por la inmensa muestra de amor que fluye en las ciudades y países que celebran dicha festividad, esa que no deja de engordar los bolsillos corporativos hasta transformar el 15 en el día del libre negocio de las píldoras del día siguiente, pruebas de embarazo, aguita de calzón para atrapar al ser querido y uno que otro amarre para engatusar a las más inocentes románticas y a los más incautos galanes, entre tantos otros mejunjes que sirven para atrapar la lotería del amor romántico, olvidando que casi todos son incentivados por la enfermedad socialmente aceptada, al que yo llamo el síndrome de febrero, aunque otros lo llaman amor.
Esta celebración nos sirve para darnos cuenta de cuán doméstica es la masa y, por ende, cuán vacía es la sociedad civilizada, aunque debería llamarse suciedad, en vez de sociedad, porque nos mostrará la evidente falta de amor propio que existe en la mayoría y con la cual la masa que mueve el mundo se embarra el ser. Bueno, masa que se deja mover por el sistema para mover el mundo hacia un punto específico del desarrollo o evolución malformada del hombre, casi como antiguamente se movían los esclavos por voluntad del emperador, rey o patrón, porque lastimosamente el hombre (varón, mujer y todos los demás) no ha aprendido a ser.
Por otro lado, me gustaría poder decir como la masa, que anda repitiendo que el día de San Valentín es para celebrar el amor -porque la amista también implica amar-, pero afirmar dicha cosa es asegurar una mentira, porque aquello que la gente llama amor es solo una respuesta biológica ligada a la necesidad de afecto y, por ende, también a la sexualidad del hombre, que es inherente al ser como animal que somos, y por eso podemos ver que algunas mascotas responden afectuosa o cariñosamente ante determinada muestra de interés o afecto que le muestra su amo o los amantes de los animales. Por ende, quien dice que quiere estar con alguien, o sea tener una relación, y dice que no quiere tener sexo simplemente está mintiendo a la otra persona o a sí misma, porque toda relación amoroso no amical conlleva al uso de la sexualidad, ya que es la forma en la que las personas se entregan a plenitud, salvo que sean personas asexuales, porque en ellos no existe dicho deseo, algo que es inherente a su ser, a su composición biológica, tan igual como se da en las amistades con ese tono de hermandad, donde el deseo sexual desaparece de ambos seres, debido a que genéticamente ninguna de las dos personas huele a deseo sexual para la otra persona, y es así cómo se desarrollan la mayoría de amistades entre varones y mujeres, de forma instintiva, simplemente por pura ausencia del olor sexual ante la otra persona.
Entonces, como iba diciendo, el amor que tanto se profesa en estos días no es más que un impulso instintivo de una necesidad biológica, esa que se intensifica con los avisos publicitarios del síndrome febrero, donde existe una necesidad desesperada en la gente, la masa, de encontrar pareja para no sentirse solos, dolidos, sufridos, despechados y demás términos en masculino y femenino que usan para los que andan sin pareja durante ese día, para los solteros románticos que buscan desesperadamente al amor.
Debo confesar que este escenario desesperado lo he podido contemplar desde que era un niño, cuando las chicas volvían con su ex a pesar de que la relación ya había fracasado, de una a más veces, sin ver ni verificar la existencia de cambios o mejoras positivas en la otra persona, simplemente retornaba al tormento solo por oír frases como “lo extraño”, “lo amo”, “me necesita” y demás tonterías que suelen servir de justificantes para una inminente reconciliación, mostrando una vez más la falta de amor propio, ese amor que es el principal responsable de que dicho día festivo sea tan paupérrimo de ser, celebrando un famélico amor, un desnutrido y hambriento amor, uno que nunca llega a saciarse porque no sabe alimentarse, motivo por el cual va de un lugar a otro, girando en un círculo vicioso, donde se repite la misma historia de amor fracasado, solo que con otro nombre y otro rostro, debido a que se inicia una relación de amor bajo las mismas modalidades de siempre, es decir, sin tener conciencia de sí ni de quién es en sí la otra persona, simplemente viendo las cualidades de escaparate que uno suele mostrar cuando quiere conquistar o enamorar a alguien, algo que es parte del apareamiento animal, es decir, simple y pura necesidad biológica, mero sentimentalismo barato o simple sensación física, nada más animal, solo que desde la apariencia de lo humano.
Ahora sí, empecemos a analizar ¿qué es el amor según San Valentín? Un mito, un mito que buscó justificar la promoción de la fertilidad bajo el sutil disfraz de la eliminación de prácticas salvajes ante los ojos moralizadores de los fanáticos del dios bueno y todopoderoso que todo lo ve y que nada hace, -porque es un dios tan poderoso que no necesita hacer nada para defender su honor ante los amantes de la manipulación espiritual, quienes usan su nombre para enriquecerse a costa de los pobres ilusos, como lo hacían antiguamente los reyes y demás ladrones de la historia, como lo hacen hoy los políticos,- logrando iniciar de ese modo la legendaria historia de San Valentín, esa que con el tiempo se transformaría en SanCalentín Emo, debido a que el amor se ha convertido en una pretexto o justificante para tener relaciones sexuales fuera del matrimonio, sin la necesidad de asumir el compromiso del matrimonio religioso que implicaba tener la voluntad propia amenazada por el temido fuego del infierno -según la publicidad religiosa que conmovía a los grandes suicidas de la historia familiar-, cosa que nos puede hacer decir que hoy el SanCalentín Emo puede ser considerado como un acto rebelde o revolucionario ante lo religioso, ese que suele ser opresor y represor, motivo por el cual todavía seguimos viviendo en sociedades -o con personas- indudablemente esclavas o reprimidas, pasando de guatemala a guatepeor, debido a que el hombre en vez de ser racional se está convirtiendo en más animal, porque va por la vida en piloto automático, logrando actuar dentro de “las libertades modernas”, sin darse cuenta que es simplemente guiado por el instinto animal y no racional, como un buen animal doméstico.
Y esta es la razón por la cual las personas en estos tiempos modernos van de una relación a otra, logrando responder a Neruda su pregunta: “¿Es verdad que las golondrinas / van a establecerse en la luna?” Sí, en esos campos minados de la nada, de vacíos existenciales, con ese pensamiento incapacitado para razonar y descubrir las razones del ser, estar, querer y amar que son los cimientos de una relación amorosa, esa que empieza en uno para ir al otro. Siendo este el modo de cómo se transforma una relación de amor en una mera utilidad emocional, solo para satisfacer la necesidad sexual como la emocional, y por eso yo lo llamo SanCalentín Emo en vez de San Valentín, debido a que las personas que dicen amarse solo ven el amor como la idea de vivir algo bonito con la otra persona, tan igual de lindo como cuando vemos a los animales apareándose por mera predisposición biológica, sin caer en ese sentido trascendental que tiene en sí el amar, simplemente por ser un sentimiento o acto netamente humano, porque el amor no es un sentimiento sensitivo o instintivo, sino racional, debido a que uno lo mira, contempla, analiza y decide, razón por la cual la persona que ama entrega lo mejor de sí para sí y para el otro, acorde a su conciencia, sin actos de doble moral, sin ir en contra de la dignidad humana en sí, motivo por el cual no puede hacer daño ni dañarse, debido a que ese amar nunca va por encima ni por debajo del otro, sino en igualdad y equilibrio del ser libre y consciente, algo que debemos aprender antes de querer darnos a otros, para poder saber quiénes somos, de lo que somos capaces o no, para no ir con medias tintas y así evitar caer en el acto de amar como en una actuación o fingimiento, en vez de accionar lo mejor de uno en pro de la relación, esa relación que nos permitirá alcanzar el equilibrio entre el ser de nosotros y de los otros, esa relación que meramente tiene un fin social y, por ende, trascendental, porque si bien es cierto que uno representa a toda la humanidad, porque todos somos imagen de todos, también es cierto que dos personas -y más una familia- son el fiel reflejo de la sociedad, por ende, podría decir que el desarrollo social de los pueblos y naciones depende netamente de la familia, por tanto, si la familia está en crisis, la sociedad también está en crisis, porque todo se expande, tan igual como se expandió la festividad de SanCalentín Emo que habla del amor romántico y que termina engordando el comercio y la desesperación del corazón, porque quien celebra el amor por una orden mundial -que es esta festividad- solo demuestra que no tiene personalidad, por ende no tiene ni la menor idea de quién es, y como no tiene idea de quién es, no tiene amor propio, por ende, no tiene amor para sí ni para el otro y dicha celebración de amor no es más que otro engaño de sí mismo, solo que justificado por la orden superior de quienes controlan el mundo con celebraciones estúpidas como el día del amor y otros mejunjes de la esclavitud moderna, como si las acciones humanas necesitaran el reconocimiento de los demás para ser reales, o sea, como si necesitarían ser gritado a todo el mundo para ser cierto, verdadero, único, simplemente porque siempre andamos ausente de nosotros mismos y no sabemos ni lo que somos ni lo que queremos ni deseamos ni soñamos, sencillamente porque no hemos aprendido a ser libres.

Lima, 09 de marzo de 2020 a las 19:57 horas

DE RATONES Y LIBROS

(Of mice and books)
Viajes por mi biblioteca, 47

Walter Antillón

1.- ¿Comprar o no comprar? He aquí una cuestión que se plantean con frecuencia los Ratones de Biblioteca, como una instancia de la cordura frente a su voraz e insaciable deseo de adquirirlo todo, leerlo todo, saberlo todo. Confiesa este humilde roedor que un centenar de veces se habrá hecho la pregunta, ante el escaparate lleno de tentaciones de una librería. Y una de esas veces tuvo lugar en las circunstancias y con las particularidades que se verá.

Fue en Roma, Italia, tal vez en 1963, durante una de las extenuantes caminatas que durante un largo período me impuse como rutina, con el fin de llegar a conocer lo más minuciosamente que pudiera la Urbe incomparable. Y, como no podía ser de otro modo, aquellos periplos tenían el propósito adicional (pero, en modo alguno secundario) de localizar todas las librerías, grandes o pequeñas, que Roma pudiera alcahuetear.

Aquel día feliz estaba yo caminando por la Vía Ulpiano, al costado Norte del marmóreo, imponente Palacio de Justicia, cuando a media cuadra me topo con una vasta librería llamada, precisamente, Librería Ulpiano, cuyas existencias consistían mayoritariamente en libros jurídicos, tanto nuevos como usados: ¡el ratón suelto en una bodega de quesos parmesanos! Y claro, por varias horas recorrí minuciosamente los repletos estantes, donde encontré muchas de las obras famosas que sólo conocía por referencias. Entre ellas, el libro del que hoy quiero hablar, que en italiano se titula Commentario alle Pandette, y cuyo autor fue el Caballero alemán Christian Friedrich von Glück.

Con todo y el rebajo ofrecido por el librero, el precio de esta versión italiana del Glück seguía siendo altísimo para mis bolsillos; aunque en realidad resultaba una suma moderada, tomando en consideración que la obra constaba de 44 tomos. ¿Comprar o no comprar? Un inconveniente era el tema del espacio que ocuparía; pero calculé rápidamente que, empacado en unas cuatro cajas de tamaño regular, podía apilarlo en un rincón de mi apartamento y sacar sólo el o los tomos que me interesara leer; otro obstáculo, mayor, era el precio, cuya erogación haría un hueco en las finanzas que me obligaría por algún tiempo a un régimen de extrema austeridad. Al final se impuso la prudencia: no sin dolor excluí de mi compra el Commentario alle Pandette del Caballero Glück; y claro, me prometí adquirirlo en el futuro; pero eso no sucedió.

El libro de Glück lleva por título en alemán: Versuch einer ausfürliche Erläuterung der Pandekten nach Hellfeld; ein Commentar fur meine Zuhörer. En español: Tentativa de una Extensa Exposición de las Pandectas al modo de Hellfeld; un Comentario para mis Oyentes. Y este título era ya revelador de la particularidad de las circunstancias que rodearon al Autor y a su obra; porque es un título aparatoso y prolijo, casi indiscreto, que abunda en detalles propios de los libros de siglos anteriores ¿A qué se deben, estas rarezas?

Aunque contemporáneo de Goethe y la Enciclopedie, y de juristas como Portalis, Sieyès y Gustav Hugo, von Glück luce ante ellos anticuado en su pensamiento, estilo y costumbres. Había nacido en Halle, Sajonia-Anhalt, en 1755, y allí mismo se educó; pero desde 1784 hasta su muerte enseñó Derecho de Pandectas en la Universidad de Erlangen (Baviera). Allí concibió y ejecutó su ambicioso proyecto, inspirado en la obra exegética de Johan August Hellfeld Jurisprudentia Forensis secundum Ordinem Pandectarum (1764), que era tal vez la última expresión de un género literario surgido tiempo atrás en Alemania, llamado significativamente “Uso moderno de las Pandectas de Justiniano” (Usus modernus Pandectarum). Con determinación y disciplina germánicas, a los 30 años de su edad, el Profesor Doctor Christian Friedrich von Glück se puso a la tarea de comentar, uno por uno, los extractos de doctrina que se encierran en los 50 Libros de las Pandectas del Emperador Justiniano.

Así pues, el Comentario de Glück nació viejo: sus primeros cuatro vastos volúmenes aparecieron entre 1790 y 1794, y los siguientes hasta completar 35 los fue escribiendo su autor hasta pocas horas antes de morir, en 1831; soportando durante todo ese tiempo la crítica despiadada de los innovadores: tanto de los representantes de la corriente ilustrada (Anton Thibaut, Arnold Heise, Paul Anselm Feuerbach), como de los heraldos de la flamante Escuela Histórica (Gustav Hugo, Friedrich Karl Savigny) que fundarían sobre nuevas bases la Pandectística alemana del Siglo XIX. Pero Glück no se inmutó, continuando hasta el término de sus días el arduo Comentario ‘a la manera de Hellfeld’, con toda la parafernalia tradicional.

Lo que ahora nos parece sorprendente es que aquella mole cetácea, aquella antigualla tuviera un enorme éxito de ventas en los ambientes curiales de toda Alemania; y que además fuera elogiada y acuerpada por jóvenes juristas como G.F. Puchta, Christian Mühlembruch y Ludwig Arndts, que por otra parte militaban bajo las banderas de Savigny: fueron, en efecto, dos generaciones de juristas alemanes, entre ellos los profesores Burkard Leist, Carl Czyhlarz, Salkowski, Fein, Ubbelohde y muchos más, así como los propios Arndts y Mühlenbruch ( todos alumnos de Glück, o alumnos de alumnos de Glück) quienes continuaron su obra titánica, hasta detenerse, en 1896, en el tomo 65 del Comentario ¡Más de cien años, y la obra quedó sin terminar! Es el equivalente jurídico a la edificación de una catedral gótica que no alcanza a construir los chapiteles de las torres, como Notre Dame de Paris.

Pero, increíblemente, en esta historia pantagruélica faltaba otra catedral parecida, esta vez en Italia, que ocupará la segunda parte de este ratón.

Su historia tiene que ver con el estado de postración de las universidades italianas en la primera mitad del Siglo XIX, como un resultado consecuente de la desmoralización general de los ciudadanos: arruinados, masacrados y dispersados; acosado su pensamiento; fragmentado y arrasado su glorioso territorio bajo la dominación y las guerras intermitentes de los Bonapartes, los Habsburgos austriacos, los Borbones de España, los Saboyas y el Papa.

Pero sabemos que de esa situación extrema, desesperada, nació y creció incontenible el movimiento político-cultural llamado Risorgimento (el Resurgimiento), que va a conseguir por fin la unidad de Italia bajo la Monarquía Sabauda (1861); sustentado en el pensamiento precursor de Petrarca, Maquiavelo, Manzoni y Foscolo; en la doctrina del Movimiento ‘Joven Italia’ (Mazzini, Cattaneo, Gioberti, D’Azeglio); en la habilidad política del conde Cavour y en la increíble epopeya guerrera de Giuseppe Garibaldi.

Y es también la hora de la Universidad italiana, cuyos estudios jurídicos estancados por siglos en las estériles repeticiones del viejo ‘Mos Italicus’, necesitaban auxilios urgentes. Y en esas circunstancias ocurrió que, a pesar del brillo y la novedad del Código Napoleón y la Escuela francesa de la Exégesis, que campearon en un primer momento (recordemos la ‘Teoría de las Obligaciones’ de Giorgi, de 1873), la mejor doctrina representada por los romanistas Filippo Serafini y Vittorio Scialoja se inclinó por el pensamiento alemán, representado por la Escuela Histórica de Savigny y Eichhorn, y por la presencia de la obra ponderosa de los Pandectistas Makeldey, Keller, Puchta, Baron, Vangerow, Arndts, Regelsberger, Brinz, Bekker, Bruns, Windscheid, Bähr, Dernburg y otros. De modo que se articuló una estrategia de ‘captura’ y ‘recepción’ de la doctrina alemana por dos vías: a) decenas de italianos recién graduados viajaron a diferentes universidades en Alemania a partir de los sesentas para estudiar las teorías y los métodos de trabajo; b) se inicia la traducción al italiano de las obras más representativas de la Pandectística tudesca, abriendo el camino el propio Serafini con su traducción del ‘Tratado de Pandectas’ de Arndts en 1872; continuando con las traducciones del ‘Sistema’ de Savigny por Vittorio Scialoja en 1889; las ‘Pandectas’ de Windscheid por Fadda y Bensa en 1902; del ‘Derecho de las Obligaciones’ de Heinrich Dernburg, hecha por Francesco Bernardino Cicala en 1903; del ‘Derecho Civil Francés’ de K. S. Zachariae y K. Crome por Ludovico Barassi en 1907; y cerrando con el último de los 44 tomos de la traducción del Glück, en 1919.

Y aquí tenemos la segunda, la otra ‘catedral gótica’, construida esta vez en suelo itálico. Porque es entonces que uno de los principales gestores de estas operaciones por las que la doctrina italiana del Siglo XIX se apropia del saber y de los métodos de la Pandectística alemana, el Profesor Filippo Serafini, decide que la traducción del Comentario de Glück es un paso imprescindible para lograr dichos objetivos. Y puestas ya las manos en la obra, en la presentación del Tomo I, traducido por el Profesor Contardo Ferrini y publicado en 1888, los editores jefes (Serafini y Cogliolo) dicen lo siguiente:

“…Si la revigorización de los estudios romanísticos no ha producido aún los maravillosos efectos de que es capaz, ello se debe a un hecho al que hay que poner pronto remedio: la dificultad que jueces y abogados encuentran para valerse de los estudios del Derecho Romano, que por estar esparcido en muchas monografías, casi todas en alemán, no siempre pueden ser consultadas. En Alemania, esta necesidad ha sido llenada con la grandiosa y celebrada obra de Christian Friedrich Glück ‘Comentario a las Pandectas…”

Serafini parecía ser no más sensato que el propio Glück, al esperar que la traducción de 65 tomos de un libro podía ser un ‘pronto remedio’ de algo. Cierto que no tardaría cien años, como Glück y sus discípulos al escribirlo; lejos de ello, la traducción, anotación y publicación de la obra (que completó 44 grandes volúmenes) duró apenas algo más de 20 años, gracias a que el prestigio y la autoridad de Filippo Serafini atrajeron a la empresa a más de 30 jóvenes romanistas de diferentes universidades, que habían cursado estudios en Alemania en años anteriores; entre los cuales estaban Contardo Ferrini, Pietro Bonfante, Carlo Fadda, Giovanni Pacchioni, Biagio Bruggi, Angelo Sraffa, Silvio Perozzi, quienes en un futuro cercano darían gran prestigio a la Ciencia y a la Universidad italianas.

Tuvo razón el maestro Serafini: a pesar de su apariencia excesiva y a la mala fama que le dieron los ‘modernos’, el Comentario de Glück, en su versión italiana y con las oportunas y muchas veces brillantes anotaciones de sus traductores, aunque no podría ser “il più minuto, il più completo ed il più pratico di tutti i libri giuridici italiani” (como jocosamente lo ha llamado la Profesora Federica Furfaro en un trabajo reciente) conserva su gran valor científico y didáctico a pesar de los años transcurridos, no sólo porque allí encontramos la autorizada opinión de Glück o de alguno de sus discípulos, sino también porque tendremos igualmente a un Bonfante, a un Ferrini, etc.

Aquí termino. He recordado aquella anécdota de estudiante, de hace casi sesenta años, en la que perdí la oportunidad de hacerme dueño de un verdadero tesoro bibliográfico, renegando indignamente de mi espíritu ratonil que me empujaba a hacer lo contrario. Pero más allá de la anécdota, quiero honrar a aquel jurista, Cristián Federico von Glück, que entregó 46 años de su vida a comentar y anotar, extracto por extracto, el Digesto de Justiniano, hasta completar una parte sustancial de su empeño; y que supo inspirar a un grupo de juristas de las siguientes generaciones para que dieran continuidad a su obra durante los siguientes 65 años. Y quiero honrar también a aquel jurista, Filippo Serafini, que en 1885 concibió y puso en ejecución el discutible y descomunal proyecto de traducir al italiano la obra inconclusa y anticuada de un autor muerto más de cincuenta años antes, simultáneamente con la traducción de una pléyade de juristas alemanes modernos, algunos de ellos vivientes. Porque Serafini ansiaba fervientemente el encumbramiento de su Patria a través del Derecho; y sabía que una nueva y vigorosa Ciencia jurídica en Italia sólo era posible recuperando su pasado; y que el mejor camino para la restitutio in integrum de un ‘Derecho Romano Actual’ podía recorrerse siguiendo el mapa trazado en el célebre ‘Comentario’, bajo la guía del denodado Ritter sajón. Que la mejor prueba de fuego para aquella admirable generación de estudiosos destinada a poner las bases de la moderna Jurisprudentia Italiana, sería enfrentarlos a la mole de los 65 grandes tomos de aquel Comentario, para que los domeñaran, duplicaran y actualizaran con sus propios aportes.

Honro, en suma, la sufrida y discreta heroicidad de la Ciencia Jurídica.

Y sigue.

ARRODILLADO

Llegará la tarde,
y ella traerá consigo misma
ese hasta mañana del Sol
que antes del crepúsculo, será
un recuerdo enamorado del
último Arco Iris concebido
para nuestros ojos. Sé que
seremos felices porque la
felicidad es un encuentro
de verdades. Sos mi verdad:
Soy tu verdad. Mis pupilas
conocen la realidad por tus
retinas. Mi luz resplandece
en tus ojos. Tus ojos en mi
luz resplandecen. Somos
tiempo eterno. Brisa perenne.
Sos mi lengua. Soy tu palabra.
Mi lenguaje nace en tu pecho.
Tu boca es mi corazón abierto.
Somos una verdad histórica:
una máxima axiológica que se
nutre de semillas nuevas y de
tierras buenas. Las lluvias
y las aves nos guían por
senderos estrechos pero
con espíritus anchos y nobles.
No hay temor en esta vida que
me impida abolir de tu alma
las angustias y las zozobras
porque mi libertad se fundamenta
en la certeza de saberme tuyo
hasta más allá del más allá
de mis cenizas y mi tiempo.
Amarte es mi religión, y ella
me ha devuelto la cuarta hoja
que le faltaba al trébol de
la existencia. Soy el
axioma que la Vida
puso en tu camino.
El artesano
dueño de las manos que el Cielo
puso sobre la arcilla que
moldeará el tiesto para el agua
que nos dará la vida nueva
cuando al fin aceptemos que
la ruta correcta es jamás
dejar de amarse. Sos la miel.
Soy tu colmena: mariolas
eternizando el amor
que germinamos
para brindarnos
siempre la cosecha
y ser eternos.

ClaMo
ZURQUI

«Principios nocturnos», de Jorge Méndez Limbrick, se adjudica el III Premio Nacional de Narrativa Alberto Cañas

  • En total, se recibieron 70 novelas participantes en esta tercera convocatoria
  • La obra será publicada por la EUNED en el 2021 y se presentará en la próxima Feria Internacional del Libro de Costa Rica
  • El ganador fue dado a conocer el jueves en la Entrega Anual de Libros de la EUNED

El III Premio Nacional de Narrativa Alberto Cañas, convocado por la Editorial de la Universidad Estatal a Distancia (EUNED) en el género novela, ya tiene ganador: «Principios nocturnos», de Jorge Méndez Limbrick.

El jurado calificador, compuesto por Karen Calvo Díaz y Carlos Morales Castro, destacadas personalidades del mundo cultural y literario de Costa Rica y la región, seleccionó la obra entre un grupo de 70 novelas participantes en la convocatoria 2020, un número importante a pesar de la pandemia generada por el COVID-19.

De acuerdo con el jurado calificador, nombrado por el Consejo Editorial de la EUNED, la obra ganadora presenta novedad temática en el contexto costarricense y reflexiona sobre temas universales como la fama y la muerte. En su dictamen agrega, además, que plantea preocupaciones propias de la posmodernidad.

Entre sus cualidades, el jurado destaca que la obra recurre a una serie de referencias intertextuales vastas y no localistas; construye un mundo ficcional basado en el discurso de lo fantástico; critica el mundo cultural y académico del país, y posee un estilo cuidado y ágil, junto a una buena técnica narrativa.

El ganador recibirá un premio de 2 500 dólares y la publicación por la EUNED durante el 2021. También, será presentada en la Feria Internacional del Libro del próximo año.

Debido a la calidad de las obras recibidas, este año el jurado recomendó dos obras “Mentiras veniales, pecados mortales”, de la autora Silvia Lorena Rodríguez Ruiz, y “Los recuerdos del burro Marín”, del autor Cristóbal Gerardo Montoya Marín.

Sobre el autor ganador 2020

Jorge Méndez Limbrick, autor de “Principios nocturnos”, nació en San José el 6 de noviembre de 1954. Es abogado y escritor costarricense de novela negra y policial.

Ha ganado el Premio Editorial Costa Rica y el certamen “UNA Palabra”, de la Universidad Nacional (UNA). Obtuvo, en el 2010, el Premio Nacional Aquileo J. Echeverría, en novela.

Fue colaborador de las antologías “Para no cansarlos con el cuento” (1989, Editorial Universidad de Costa Rica) y “La gruta y el arcoíris” (2008, Editorial Costa Rica).

En 2010, publicó “El laberinto del verdugo”, secuela de “Mariposas negras para un asesino”, que forma parte de una trilogía, cuya última obra está en producción.

Premio Nacional de Narrativa Alberto Cañas 2021

Para el próximo año, la EUNED convocará nuevamente el género de cuento. Según acuerdo del Consejo Editorial, presidido por la Dra. María Eugenia Bozzoli, las obras se recibirán del 15 de febrero al 30 de junio de 2021, aunque la fecha límite está sujeta a las condiciones de emergencia nacional y podría ser cambiada por la editorial, según su conveniencia.

Las obras participantes se deben enviar al correo electrónico: premio_narrativa@uned.ac.cr. Puede leer las bases completas del Premio 2021 aquí.

Es importante tomar en cuenta que el Consejo Editorial no recibirá, para dictamen, obras del género que esté vigente para el Premio Nacional de Narrativa Alberto Cañas; es decir, no recibirá cuentos fuera de concurso en el 2021.

El I Premio Nacional de Narrativa Alberto Cañas fue otorgado a la novela Las armas de Psique de Javier I. Guevara, mientras que el II Premio lo recibió el cuentario El elixir de Changó, de Sergio Murillo. Ambos libros están disponibles en Librerías UNED y en la plataforma librosuned.cr.

Comunicado de prensa UNED

Nuevo disco “Verde Navidad” del cantautor Dionisio Cabal

El cantautor costarricense, Dionisio Cabal, lanzó su nuevo disco “Verde Navidad”.  

En los próximos días realizarán una gira de audiciones. La primera será este jueves 10 de diciembre en La Pista Classics (Bo. Córdoba, carretera Plaza Víquez -Zapote, a la par de la Clínica), teléfono 8865-1393, a las 6:15 pm, entrada gratuita. 

El viernes 11 de diciembre será en «El Jorón» (Puntarenas, ubicado en el Paseo de los Turistas), a las 7:00 pm.

“La idea es pasarla bien, escuchar el CD y si se desea, adquirirlo. A la gente le ha gustado la experiencia”, comentó Cabal. 

Los arreglos del disco son de Baby Chollette, Bernardo Quesada, Carlos Monge y Carlos Groisman.

Información compartida con SURCOS por Dionisio Cabal