Proyecto busca mejorar la equidad en el acceso a la educación superior
Cada área de trabajo cuenta con un grupo de entre nueve y diez tutores que en ocho sesiones de 4 horas desarrollan tutorías en un colegio sede de la zona. Participan estudiantes de diversos colegios. – foto cortesía ED-3322.
Fomentar la inclusión y la movilidad social por medio de estrategias educativas innovadoras que sirvan para fortalecer las habilidades de estudiantes de secundaria es el objetivo que se planteó el proyecto de acción social “Más equidad: Habilidades para la vida” (ED-3324) de la Universidad de Costa Rica (UCR).
La iniciativa surge a partir de la necesidad identificada de mejorar la equidad en el acceso a la Universidad y las habilidades comunicativas y cuantitativas de los estudiantes de décimo y undécimo año de colegios de Nicoya y Sarapiquí.
El reciente Informe de la Educación del Programa Estado de la Nación anota que matemáticas es la asignatura con menor porcentaje de promoción, en donde solo un 73 % de estudiantes aprueba. En este mismo informe se rescata la importancia de fortalecer las competencias de comprensión lectora en estudiantes de secundaría.
Noylin Cerdas Centeno participó en el proyecto cuando estudiaba en el Liceo San José del Río en Sarapiquí, actualmente cursa la carrera de Enseñanza del Castellano y Literatura y es parte del programa de Residencias Estudiantiles de la UCR. “En lo personal a mi me ayudó mucho a decir «esto es lo que quiero y punto», ir independizando las decisiones. El empoderamiento de uno mismo y entrar en una realidad más cruda, porque uno vive bajo el seno de los papás, pero a uno le dicen no, es que esa no es la realidad de la vida”, afirmó.
Uno de los criterios de selección del proyecto es estudiantes de secundaria de colegios con bajo acceso en la admisión a la universidad.
Cerdas asegura que la realidad que viven las personas jóvenes de las zonas rurales es muy distinta, ya que la deserción escolar es sumamente alta y la opción de continuar estudios superiores es mínima.
“La mayoría de mis compañeros optan por un técnico medio, ellos decían que ir a la universidad por el momento no era una opción; hay que tomar en cuenta que otros no tenían opción más que trabajar […] yo creo que el programa de habilidades para la vida sirve mucho, yo fui la primera persona de toda la historia de mi colegio que entró a la Universidad de Costa Rica a [la Sede Rodrigo] Facio”.
El proyecto se centra en fortalecer capacidades en tres áreas primordiales: habilidades comunicativas, de razonamiento cuantitativo y la toma de decisiones. La metodología que se plantea está basada en un diseño curricular dirigido al reconocimiento de capacidades personales y académicas de cada estudiante, en donde se toma en cuenta el entorno geográfico, educativo y cultural del centro educativo al que pertenece.
Los estudiantes no memorizan contenidos, sino que aprenden a través de la interacción y el intercambio de conocimientos. “Era una dinámica muy diferente a lo que uno podía ver en clase, era el contraste de piense, averigüe qué métodos podría utilizar para llegar a la respuesta, entonces es muy diferente y a uno lo obliga a pensar, porque lastimosamente el sistema educativo costarricense obliga al estudiante a mecanizar todo, es aprenderse algo de memoria y luego llegar a escupirlo en el examen”.
La licenciada María Fernanda Fonseca Elizondo, colaboradora del proyecto, afirma que “no es llenarles la cabeza de información, sino aprovechar esa información que ya tienen, de lo que aprenden en su diario vivir y encontrarle utilidad […] es un proyecto que me parece no se queda solo ahí, en enseñar por enseñar, sino enseñar para algo y proyectarse todos en sí y empoderarse”.
Fonseca asegura que uno de los puntos clave es que se está trabajando con seres humanos que están en proceso de conocerse a sí mismos y que se enfrentan a tener que tomar muchas decisiones, por lo que es necesario “presentarles un abanico diferente de oportunidades” y darles una orientación que puedan utilizar en su diario vivir.
Laura Camila Suárez Rodríguez
Unidad de Comunicación Vicerrectoría de Acción Social
¡La Universidad Necesaria se hace sentir en con entrega y compromiso!
El Hospital de Especies Menores (Dr. Mauricio Jiménez y Karen Vega) el Instituto Internacional en Conservación y Manejo de Vida Silvestre (Dra. Mónica Retamosa y la División de Educación Rural (Dra. Marisol Vidal) en aras de aportar al trabajo tesonero de sus egresados y egresadas que laboran en la zona indígena de Curré, comparte el material educativo generado en el marco del proyecto Vínculo Interdisciplinario para la Salud Ecosistémica para la contribución a la salud ecosistémica en la Áreas de Conservación Pacífico Central (ACOPAC).
La académica Marisol Vidal compartió un espacio educativo el día lunes 7 de mayo del año en curso con niños y niñas de la escuela de Curré. En la jornada todas y todos aceptaron ser nombrados colaboradores honorarios de la Universidad Nacional en defensa de los Derechos de los Animales.
Además, se entregó el libro “Renacer de la Mediación Pedagógica” escrito en el marco de UNA docencia innovadora capaz de articular la investigación-acción, la extensión y la producción, en el proceso formador de la Licenciatura en la zona indígena de Talamanca.
Felicitamos al equipo formador de la Escuela Indígena de Curré, a su Directora la Licenciada Victoria Lázaro y su equipo en pleno, por aceptar el desafío de asumir el Renacer de la mediación pedagógica a partir del trabajo socializado y los materiales educativos entregados.
¡La Universidad Necesaria se hace sentir en con entrega y compromiso!
Enviado por Msc. Efraín Cavallini Acuña, Asesor Comunicación, Rectoría UNA.
Espacio público, relaciones vecinales y pandillas son parte de os temas de las nuevas investigaciones
Los estudiantes Fabiola Palacios, David Mora, Natalia Caro, Alejandro de Sarraga y Fabricio Montagnini son los nuevos investigadores becados por el Instituto de Investigaciones Sociales (ISS). – foto Anel Kenjekeeva.
Cinco estudiantes de licenciatura y maestría son los nuevos becados a los que el Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la Universidad de Costa Rica (UCR) les ofrecerá apoyo económico y asesoría académica para que consoliden las investigaciones planteadas en sus trabajos finales de graduación.
Los estudiantes seleccionados recibirán durante el periodo de un año el pago de 20 horas del régimen asistente, un espacio de trabajo en el IIS y la posibilidad de conocer otros investigadores, así como de recibir retroalimentación de sus avances.
Según el Dr. Sergio Villena Fiengo, director del IIS, la iniciativa permite ofrecer apoyo institucional a los nuevos investigadores y al tiempo, conocer sus intereses temáticos que nos siempre son los mismo del instituto, lo que da lugar a un diálogo más abierto.
Para concursar a esta beca, los estudiantes de licenciatura, maestría o doctorado deben participar de la convocatoria pública, mediante el envío de una propuesta de investigación que de ser aceptada, inicia su participación en mesas de diálogo.
El Dr. Sergio Villena Fiengo enfatizó el interés del IIS por conocer los intereses temáticos de los jóvenes y dar lugar a un diálogo más abierto desde la generación de investigación. – foto Anel Kenjekeeva.
Nuevas voces de la investigación social
Fabricio Montagnini, estudiante de Licenciatura en Sociología, es uno de los nuevos becados del IIS y estudiará el conflicto socioambiental alrededor de la gestión del agua en San Miguel de Heredia en donde asegura que la municipalidad ha dado permisos de construcción en zonas que según algunos sectores comunales son zonas de recarga acuíferas.
Por su parte, Alejandro de Sarraga, estudiante de Licenciatura en Antropología Social, pretende estudiar si existe algún cambio en las relaciones vecinales al trasladar de un asentamiento informal a un condominio de bien social, cuya estructura social replica la dinámica de los condominios privados.
La estudiante de Licenciatura en Sociología, Natalia Caro investigará el espacio público y la construcción de tejido social en el cantón de Tibás, mediante una propuesta que busca promover estrategias de apropiación cultural en los parques públicos por medio arte, cultura y recreación.
Desde la licenciatura en Trabajo Social, la estudiante Fabiola Palacios abordará la resistencia, reivindicación y crítica del hip hop en Costa Rica, mediante un acercamiento desde a la experiencia de quienes mantienen activo este movimiento musical. Su propuesta de investigación incluirá la perspectiva histórica, los espacios de escenificación y el surgimiento de discursos contraculturales.
Finalmente, el estudiante de la Maestría Centroamericana en Sociología, David Mora, considera que “la violencia en Centroamérica es un tema urgente” y para entender mejor la realidad de la región investigará las implicaciones de salir de una pandilla en Guatemala, así como los obstáculos y los estigmas que acompañan los procesos de reinserción social.
Estrategia pretende informar y estimular al estudiantado sobre la importancia de concluir el curso
Promover que el estudiante concluya el curso y abordar temáticas como el desarrollo personal y habilidades para la vida son parte de los objetivos de la propuesta para los estudiantes. (Foto: archivo ODI).
La gran cantidad de estudiantes que reprueban o abandonan los cursos de Precálculo (MA -0001) es uno de los principales problemas que la Escuela de Matemática de la Universidad de Costa Rica (UCR) enfrenta cada semestre. Por eso, la Escuela y el Centro de Asesoría Estudiantil (CASE) de Ciencias Básicas buscan motivar a los estudiantes a concluir la materia mediante el Proyecto de atención a estudiantes para la motivación y prevención de la deserción.
Cada inicio de semestre, especialistas del CASE trabajan con los estudiantes de los 36 grupos de Precálculo para informar acerca de la importancia del curso, así como trabajar en el desarrollo personal del estudiantado.
“El objetivo fundamental es que los estudiantes hagan conciencia de la importancia del curso, a pesar de que no tiene créditos, aunque para becas sí tiene tres créditos. Este es un curso de alta dificultad y queremos que ellos vean la necesidad de llevar el curso hasta el final y no deserten”, mencionó Isabel Vargas Camacho, trabajadora social del CASE y coordinadora del proyecto.
El curso de Precálculo permite al estudiantado adquirir las bases de conocimiento necesarias para que logre aprobar de forma satisfactoria el curso Cálculo I, el cual es de matrícula obligatoria para diversas carreras universitarias.
“De hecho, otro de los objetivos es mostrarles a ellos cómo hay una interrelación entre la nota que ellos obtienen en Precálculo y la que van a sacar en Cálculo”, explicó Vargas.
Baja aprobación y alta deserción
Desde el 2014, la Escuela de Matemática ofrece como requisito el curso de Precálculo, lo que implica una inversión significativa en contratación de docentes, ya que se abren, en promedio, 40 grupos por ciclo lectivo.
Sin embargo, un gran porcentaje de la población estudiantil que matricula el curso no lo concluye o no aprueba la materia. Hay casos en los que algunos estudiantes han reprobado el curso de Precálculo hasta ocho veces.
Según datos suministrados por el director de la Escuela de Matemática, William Ugalde Gómez, el porcentaje de estudiantes que aprobaron el curso de Precálculo en el I ciclo lectivo del 2016 no superó el 38 %. Por otro lado, en números relativos, la cantidad de personas que abandonaron el curso alcanzó el 46,70%; es decir, de 1107 estudiantes que matricularon el curso únicamente 590 estudiantes lograron finalizarlo.
Múltiples beneficios
Además de promover que el estudiante concluya el curso, la propuesta de la Escuela de Matemática comprende también temáticas como el desarrollo personal y habilidades para la vida, así como los factores que intervienen en el éxito académico.
A partir de este año, y con la colaboración de diversos especialistas del CASE, se visitará la totalidad de grupos de Precálculo para poner en práctica el programa. – foto Laura Rodríguez Rodríguez.
A través de diferentes actividades grupales, los especialistas del CASE abordan problemas estudiantiles como la ansiedad en época de exámenes y las principales causas por la que el estudiantado reprueba las materias, así como las fortalezas individuales de cada alumno.
A través de diferentes actividades grupales, los estudiantes trabajan temas como las fortalezas, debilidades y metas personales, así como el manejo de la ansiedad. – foto Laura Rodríguez Rodríguez.
“Una de las cosas que hemos visto es que los estudiantes se bloquean haciendo el examen, por eso les brindamos herramientas en el aula y material digital con ejercicios que colaboran a manejar la ansiedad en las pruebas”, explicó la trabajadora social. Según Vargas, los estudiantes trabajan además la importancia de la toma de decisiones en la etapa universitaria y el análisis de sus fortalezas, debilidades y metas.
“Contar con toda la información de la realidad que se está enfrentando fortalece la capacidad de tomar decisiones, basada en hechos reales e información correcta”, se indica en la propuesta.
Otro de los beneficios del proyecto es acercar a la población estudiantil a las diversas herramientas de apoyo paralelas al curso de Precálculo, tales como las horas de consulta, los grupos de estudio y el repositorio de prácticas y repasos de la materia que la Escuela de Matemática ofrece.
“Vengo de un colegio público y no tengo buenas bases, con el curso he aprendido mucho en muy poco tiempo”, aportó Sinaí Zamora, estudiante de Administración Aduanera. La universitaria comentó que el taller desarrollado por el CASE colaboró a buscar soluciones para los problemas que enfrentan los estudiantes universitarios.
Aunque la estrategia dio inicio con unos cuantos grupos, este año el CASE visitó la totalidad de los grupos de Precálculo ofrecidos para el primer ciclo del 2018.
“Atendíamos los grupos que podíamos de acuerdo con nuestras posibilidades. Para este año, se coordinó con la Escuela de Matemáticas para atender los 38 grupos, con participación del personal de la Oficina de Orientación de la UCR. Estamos participando psicólogos, orientadores, trabajadores sociales, entre otros, con la idea de tener una cobertura total de los grupos de Precálculo”, concluyó Vargas.
“Veintitrés años tuvieron que pasar para que las y los vecinos de la comunidad de La Carpio vieran un sueño hecho realidad. El pasado 21 de marzo se inauguró un espacio digno y moderno para la educación de la niñez y la adolescencia en esta comunidad. Se trata de la nueva Escuela La Carpio o como sus habitantes prefieren llamarla “Escuela Finca La Caja”, manifiesta Néstor Morera, conductor del video realizado por Materia Gris de la UCR.
Las y los padres de familia se encuentran complacidos con la nueva institución, ya que abre nuevas oportunidades, pues contará con centros de cómputo, una buena infraestructura pues donde antes había 3 aulas, ahora hay 36; sienten confianza de que las y los estudiantes tendrán seguridad en su centro de estudio.
El investigador social de la UCR, Carlos Sandoval, resalta que después de 23 años de haberse fundado (1995), se dio por inaugurado el nuevo edificio de la Escuela La Carpio, “(…) luego de muchos esfuerzos la comunidad tiene la escuela que se merece… Esta es una de las escuelas con mayor población estudiantil, cerca de dos mil personas y es por primera vez que la escuela cuenta con una planta física que responde a las necesidades de la comunidad”.
23 años de lucha dieron fruto
Doña Marta Obregón Linarte ha sido parte del proceso para llegar a lo que es hoy la Escuela Finca La Caja. Ella cuenta que inicialmente se formó un grupo como de 10 a 15 personas que vieron la necesidad de hacer una escuela, pero no contaban con los recursos necesarios, así que llevaron a cabo varias iniciativas para realizar la obra.
Por otra parte, Silvestre Camareno, ex miembro de la Junta de Educación manifiesta que lo más complicado durante el proceso del proyecto fue la voluntad política, sin embargo acepta que valió la pena al ver finalizada la obra el pasado 21 de marzo en la inauguración de la nueva Escuela de La Carpio tras 23 años de espera.
VIDEO: Si lo va a visualizar desde su celular, sugerimos colocarlo de manera horizontal de ser necesario.
¡La Universidad Necesaria dice presente ante el llamado de sus egresados, egresadas y sus pueblos!
La División de Educación Rural este lunes 12 de marzo de 2018 atiende con seriedad y compromiso el llamado de la Dirección Regional de Sulá en la zona indígena de Talamanca, a fin de generar espacios de aprendizaje con docentes de lengua y cultura que trabajan en comunidades alejadas.
Con ilusión se dieron a la tarea de vivir un espacio de diálogo mediado por la Dra. Marisol Vidal (UNA) y la Asesora Lorena Reyes, Asesora Regional Indígena Cabécar, para animar una mediación pedagógica activa, lúdica, vinculada a la vida local y generadora de aprendizajes relevantes para la vida.
En el encuentro se compartió el libro: “Renacer de la Mediación pedagógica” escrito por docentes indígenas de la zona y la Dra Vidal. También, se socializó el módulo educativo: La Tierra un Hogar Maravilloso, generado en el marco del trabajo académico del Hospital de Especies Menores de Veterinaria, el ICOMVIS, la División de Educación Rural y las comunidades educativas de Tárcoles y Manuel Antonio.
En el encuentro las y los docentes se animaron a proponer procesos de mejora para la formación de los niños y las niñas y la vida de sus escuelas.
Enviado por Msc. Efraín Cavallini Acuña, Asesor Comunicación, Rectoría UNA.
Vicerrectora de Vida Estudiantil-Dra. Ana Maria Hernández Segura.
La Comisión Institucional en Materia de Discapacidad (CIMAD), de la Universidad Nacional realizó el jueves 1 de marzo del 2018, el I Foro Internacional de Educación Inclusiva en el Contexto Universitario: “Retos y perspectivas”. En dicho evento participaron pasantes expertos de Argentina, México, Guatemala, Colombia y Costa Rica.
La Dra. Ana María Hernández Segura, Vicerrectora de Vida Estudiantil, manifestó que la UNA es una institución comprometida con el cumplimiento de los derechos fundamentales de las personas con discapacidad, y viene realizando esfuerzos importantes desde las diferentes áreas de su quehacer, para avanzar hacia una educación universitaria más inclusiva, tomando en consideración todas las etapas de la vida universitaria, iniciando con la inscripción y admisión hasta concluir con su graduación.
Colaboración:
Mag. Ligia López Cerdas
Vicerrectoría de Vida Estudiantil
Fotográfo:
Eliécer Berrocal Sánchez
Ofic. Relaciones Públicas UNA
Enviado por Msc. Efraín Cavallini Acuña, Asesor Comunicación, Rectoría UNA.
Este 2018, 25 jóvenes indígenas se suman para totalizar una población de 140 estudiantes en la institución
La mayoría de estos 25 estudiantes, recibieron apoyo y acompañamiento de las universidades públicas desde el colegio, como parte de las acciones del Plan Nacional de Salvaguardia Indígena. – foto Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.
Grace Delgado Morales, es egresada del Liceo Rural de Salitre y también es la estudiante más destacada (con las mejores calificaciones) de todos los territorios indígenas de nuestro país. Con mucha ilusión y con la mirada fija en futuro mejor, ella inicia esta semana una nueva meta: estudiar Ingeniería en Ciencias de la Computación en la Sede Rodrigo Facio de la Universidad de Costa Rica.
Con mucho orgullo, esta joven bribri de 22 años asegura que el poder ingresar a la UCR significa mucho para ella ya que podrá estudiar en una de las mejores universidades de América Latina y al mismo tiempo podrá obtener los conocimientos para transformar la realidad de su pueblo Salitre; una comunidad que enfrenta problemáticas como la lucha por el territorio entre personas no indígenas e indígenas y la contaminación que genera la siembra de piña.
“Este lugar es así pequeñito y humilde pero tiene buenas personas…espero yo poder aportar algo a la comunidad, cuando salí del colegio, a mí me dieron un reconocimiento por ser la mejor promedio de los territorios indígenas, entonces me llevaron a San José y salí en televisión nacional, y el hecho de que hablaran allá afuera de mi colegio, de este pequeñito colegio, eso me llenó, porque pude hacer algo por mi pueblo, la gente pudo ver que aquí hay calidad y que quizás si a los jóvenes de acá se les dieran más oportunidades pueden surgir, la verdad me sentí orgullosa de representarlos de manera positiva, y yo siento que si yo voy a la Universidad los puedo seguir representando y diciendo con orgullo que yo vengo de Salitre y que soy indígena Bribri” explicó Delgado.
Grace Delgado Morales
Grace Delgado Morales, es egresada del Liceo Rural de Salitre y también es la estudiante más destacada de todos los territorios indígenas de nuestro país. Con mucha ilusión y con la mirada fija en futuro mejor, ella inició este lunes 12 de marzo una nueva meta: estudiar Ingeniería en Ciencias de la Computación en la Sede Rodrigo Facio de la Universidad de Costa Rica.
Además de ayudar a su comunidad, Grace asegura que su gran motivación son su hijo Joshua de 4 años y sus padres “solo el hecho de pensar en irse del territorio es muy complicado, pero si uno quiere salir adelante y devolverle a los padres todo el esfuerzo que han hecho por uno, hay que hacerlo, hay que estudiar y salir adelante”.
Grace también desea que su historia sea un ejemplo para demostrarle a otros jóvenes que “si se quiere estudiar y si se esfuerzan, todos los sueños pueden cumplirse”.
Al igual que Grace, pero a más de 300 kilómetros de distancia y al otro lado del país, vive Reina Salguero Morales, una joven cabécar de 17 años oriunda del territorio indígena Tayní, ubicado en Valle la Estrella de Limón. Ella también inicia este año su carrera en Ingeniería en Desarrollo Sostenible en la Sede de Turrialba de la UCR.
Reyna es la última de 4 hermanos, y a pesar de que nunca ha salido de su casa sola, asumió el reto de trasladarse hasta la Sede de Turrialba de la UCR para cumplir con su sueño de estudiar una carrera universitaria que le permita ayudar en el futuro a su pueblo, ya que actualmente los vecinos de “Gavilán” tienen oportunidades laborales que se reducen a trabajar para una compañía bananera, cultivar diferentes productos para consumo propio o cazar para sobrevivir.
“Yo quiero estudiar Ingeniería en Desarrollo Sostenible, graduarme, y regresar a mi comunidad para plantear programas sociales para que las personas hagan cosas distintas a las que están haciendo, aquí la gente se pone una pulpería y el vecino hace lo mismo, y otro también y cuando ven todos quiebran, entonces no sé pienso que yo podría impulsar otras cosas como en proyectos de artesanías, de reciclaje, para que cuiden el ambiente, o hasta porque no montar una pequeña empresa para brindar oportunidades laborales diferentes a las que hay aquí” dijo Salguero.
Además explicó que está muy contenta de tener la oportunidad de estudiar en la Sede de Turrialba de la UCR, ya que es un lugar en el cual puede estar más cerca de la cultura cabécar y de la naturaleza.
“Me gustó mucho la Sede de Turrialba porque además de que solo ahí dan la carrera que yo elegí, ahí viven indígenas de la cultura cabécar entonces algo similar acá donde también es muy intercultural; y también me gusta esa sede porque es muy natural y la carrera que yo escogí que se llama Ingeniería en Desarrollo Sostenible y la escogí porque a mí me gusta mucho el ambiente, reciclar y me gusta ver todo natural y soy algo ambientalista” explicó la joven.
Reina Salguero Morales
Reina Salguero es oriunda del territorio indígena Tayní, ubicado en Valle la Estrella en Limón. Este 2018, ella inició la carrera de Ingeniería en Desarrollo Sostenible en la Sede de Turrialba de la UCR.
Reina y Grace forman parte de los 25 estudiantes de territorios indígenas que este año inician una carrera en la Universidad de Costa Rica. Ambas cuentan con una beca socioeconómica de la UCR, y además Grace forma parte de los estudiantes que son beneficiados por del Programa de Residencias Estudiantiles.
En la actualidad, más de 140 jóvenes indígenas estudian en nuestra institución. Todos ellos son un ejemplo del impacto que han generado las acciones afirmativas de la UCR en materia de la equidad e inclusión.
Dentro de esas acciones afirmativas que implementa la UCR para promover la equidad destaca el Plan piloto Tutorías Estudiantiles en Territorios indígenas, un proyecto de la Vicerrectoría de Acción Social de la UCR, por medio del cual, estudiantes de diferentes carreras de nuestra institución se trasladan a diferentes comunidades indígenas del país, para brindar apoyo académico a los y las colegiales de estas zonas. – foto Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.
Desde el 2012, la Universidad de Costa Rica desarrolla diferentes estrategias para promover el ingreso y asegurar la permanencia de estudiantes de territorios indígenas de todo el país, en el sistema de Educación Superior.
Todos estos esfuerzos los realizan todas las universidades públicas, en el marco del Plan Nacional de Salvaguarda Indígena y en áreas como: apoyo académico en estudios secundarios, fortalecimiento de la relación entre la universidad y las comunidades indígenas, y asesoría y acompañamiento en el proceso de admisión y en la permanencia universitaria.
Gracias a este plan la UCR ha logrado aumentar la matrícula de esta población pasando de apenas 12 registros en el 2015 a los 140 actuales.
Tatiana Carmona Rizo
Periodista Oficina de Divulgación e Información, UCR
El 15 de febrero de 1973, el presidente de la República, José Figueres Ferrer y el Ministro de Educación, Uladislao Gámez Solano, sancionaban la ley; (No. 5182), y solo un mes después, el 14 de marzo de 1973, la UNA inauguraba su primer curso lectivo, con un acto especial, en el parque central de Heredia, encomendado a su primer rector, Benjamín Núñez.
«… hemos ido sentando las bases de una institución de educación superior que el país está necesitando. En esta tarea hemos tenido la preocupación, no tanto de concebir y construir simplemente una Universidad más, sino darle a Costa Rica una universidad necesaria que, contrayendo un compromiso efectivo con su realidad nacional, pueda servirle para cumplir un destino histórico con prosperidad, justicia y libertad…»
Rvdo. Benjamín Nuñez Vargas
Primer Rector
Universidad Nacional
15 setiembre de 1974
Enviado por Dr. Alberto Salom Echeverría, Rector UNA.
Por más de 40 años este programa ha sido pilar para garantizar la posibilidad de estudiar para quienes vienen desde muy lejos
Más de 800 estudiantes forman parte del Programa de Residencias de la UCR.
César Díaz, proveniente de Pérez Zeledón y estudiante de Ciencias Políticas y Enseñanza del Castellano y la Literatura así como Ashley Castro Ruiz, estudiante de Enseñanza del Francés oriunda de Puntarenas son estudiantes residentes en la Sede Central Rodrigo Facio. Ambos concuerdan en que si no fuera por el beneficio de alojamiento que da la Universidad, posiblemente no estarían estudiando.
Actualmente hay más de 800 estudiantes residentes en todas las sedes y recintos de la Universidad, que al igual que César y Ashley, el dependen del beneficio de alojamiento para poder continuar con sus estudios.
“Describir al Programa de Residencias en una palabra: me lleva a decir que es una oportunidad, porque la verdad es que Residencias más que tres simples edificios, es nuestra casa fuera de nuestra casa. Es nuestro refugio, es nuestro espacio. La oportunidad para muchos de salir de su zona natal. Venir a enfrentar un nuevo reto como lo es nuestra carrera universitaria y a la vez estar rodeado de personas que están pasando por los mismos cambios es parte de una evolución constante en el diario vivr de Residencias. Uno nunca está solo. Uno sabe que aquí no debe enfrentar las cosas solo”, comentó Ashley Castro Ruiz.
César Díaz recordó que Residencias no es sólo alojamiento, también posee una serie de procesos de formación personal que en un futuro significarán herramientas que pueden aportar mucho al desarrollo profesional.
“El programa nos forma a nosotros integralmente en comparación con personas que tal vez no estén en el programa y que también sean de zonas lejanas. Acá se promueven talleres de liderazgo, talleres para reducir la huella ecológica, nos preparan en acompañamiento con trabajo social, psicológico, que tal vez muchas personas que vienen de otros lugares del país no podrían recibir; se trata del cambio emocional que contempla vivir en San José y aquí a nosotros se nos da un seguimiento, se nos prepara para ese cambio con el fin de adaptarnos a un modelo social diferente”, destacó Díaz. Según Sandra Masís, Directora del Programa de Residencias Estudiantiles, se estima que por el Programa han pasado más de 8 mil estudiantes.
César Díaz, estudiante de Ciencias Políticas y Enseñanza del Castellano y la Literatura de la UCR
Masís destaca que en Residencias, el estudiante recibe formación en una gran variedad de áreas, además del apoyo en alojamiento.
La Directora también destaca que el Programa es clave para el logro académico de los estudiantes, mediante todo lo que brinda, desde salas de cómputo hasta lavadoras, camas, escritorios y casilleros para las y los estudiantes. Además, Masís indica que la experiencia de los años le ha mostrado que los estudiantes salen fortalecidos para afrontar de mejor forma la entrada al mercado laboral.
También, en este Programa se da un proceso de atención y seguimiento de la población de primer ingreso, se busca fortalecer el desempeño académico, se brinda un servicio de prevención de riesgos y atención de emergencias, y hay un proceso de desarrollo de habilidades de liderazgo y buenas prácticas ambientales. También, hay apoyo personal y social en el proceso de convivencia y hay atención e intervención profesional en situaciones conflictivas, de salud, emocionales y psicológicas.
Gilberto León Avecilla tiene más de 10 años de laborar para el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), él formó parte del Programa de Residencias y explicó que gracias a la UCR pudo cumplir su sueño de ser profesional. – foto Cristian Araya Badilla.
El Programa de Residencias Estudiantiles es un beneficio complementario según lo estipulado en el Reglamento de Adjudicación de Becas y otros Beneficios. Forma parte de la Vicerrectoría de Vida Estudiantil, instancia que emite los lineamientos generales, y es administrado por la Oficina de Becas y Atención Socioeconómica (OBAS) en la Sede Rodrigo Facio y por la Coordinación de Vida Estudiantil en las Sedes Regionales.
Este beneficio, que ahora disfrutan Ashley y César, lo disfrutaron también en su paso por la universidad Gilberto León Avecilla, quien hoy es un profesional con 10 años de laborar para el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y Sonia Hernández González, quien hoy es Productora Audiovisual y Multimedia en el Ministerio de Educación Pública (MEP).
Ambos concordaron también en el hecho de que posiblemente no podrían estar donde están, sin el apoyo del Programa de Residencias Estudiantiles de la Universidad de Costa Rica (UCR).
“En mi caso, complacido de haber formado parte de este programa, ya que me permitió tener habilidades y destrezas que fuera del programa, no las habría tenido. Como el hecho de poder ser multifacético en algunas de las funciones, porque nos tocaba hacer de todo en los apartamentos donde vivíamos. Nos tocaba convivir con personas, culturas y tradiciones diferentes, lo que le da a uno esa apertura de mentalidad para poder compartir con diversas personas, y que ahora en el mundo laboral cuando se trata de compartir con compañeros de trabajo, esas herramientas que el programa nos dio, son útiles y funcionales”, destacó León Avecilla.
León subrayó que cualquier persona que sea de zonas alejadas y en situaciones similares a las de él, puede completar su sueño de ser un profesional, formando parte y participando mediante el concurso de admisión de la universidad en el Programa de Residencias Estudiantiles.
Por otro lado, Hernández subrayó que de su familia, no sólo ella pasó por el Programa de Residencias Estudiantiles, por lo que este espacio ayudó mucho a sus hermanos a profesionalizarse.
“El Programa fue un catalizador de cambio en mi vida. Me permitió estudiar lo que yo quería. Me permitió conocer gente que hasta la fecha sigue aportando e impactando cosas importantes en mi vida, además me dio muchas herramientas a nivel profesional porque te ayuda a convivir con la gente, te ayuda a ser tolerante, te ayuda a estar abierto a personas diferentes que hacen las cosas diferentes y eso está bien, te ayuda a lidiar con distintas personalidades y te ayuda a administrar los recursos que tenés. Más allá de lo académico también me dio otras herramientas, que posiblemente me habría costado mucho conseguir”.
En el Programa de Residencias, la gran mayoría de estudiantes son provenientes de zonas alejadas de la Gran Área Metropolitana (GAM), en su mayoría de zonas rurales y provenientes de familias con muy reducidos recursos económicos, por lo que, como indica César Díaz, se convive con un gran “mosaico de personas”.
Ashley Castro también destacó que al final del período de estancia en el Programa, un residente es una persona integral.
Sonia Hernández González es Productora Audiovisual y Multimedia en el Ministerio de Educación Pública (MEP), ella forma parte de los más de 8 mil estudiantes que han sido beneficiados por el Programa de Residencias de la UCR. – foto Cristian Araya Badilla.
“Cada persona que entra a Residencias viene con una historia, pero cuando sale, sale con una historia re-escrita, con una nueva historia. Esa historia queda para el resto de la vida. Residencias es una familia”, expresó.
Un repaso por la historia
En 1970, se comenzó a escribir una historia que casi nadie conoce. La Universidad de Costa Rica (UCR) empezó a detectar una enorme dificultad de asistencia a clases y transporte en estudiantes que vivían lejos de los centros de estudio de la UCR: el problema estaba claro, se necesitaba infraestructura de alojamiento.
Lo que en su momento se llamaba Patronato de Becas (hoy, Oficina de Becas), investigó en otros países sobre los procesos de alojamiento de estudiantes. Es así, como según la historia registrada por la Oficina de Becas y Atención Socioeconómica (OBAS), en 1976, la Sede de Occidente comienza a desarrollar las primeras experiencias de alojamiento de estudiantes.
Un año después de esas primeras experiencias, en la Sede Central Rodrigo Facio, mediante la Oficina de Bienestar Estudiantil, se alquiló una casa para 11 estudiantes provenientes de Limón, que cursaban sus carreras en San Pedro de Montes de Oca.
De esta manera, la primera forma de residencias estudiantiles consistía en una casa alquilada por la universidad donde los estudiantes con dificultades para el pago de alojamiento, podían vivir mientras cursaban su carrera universitaria.
Pero esta modalidad debió modificarse en 1983, no sólo por el alto costo de los alquileres, sino también por dificultades para encontrar lugares de alojamiento adecuados. Es así, como la Sede Rodrigo Facio compra un edificio de 28 apartamentos que pasa a llamarse “Residencias Estudiantiles”, un edificio que se llenó de estudiantes rápidamente, hasta tener alojados cerca de 160 residentes.
La Sede de Occidente construye sus residencias propias en 1986, inaugurando este edificio en 1991, el cual se convirtió en el primer inmueble construido por la Universidad para fines de alojamiento de estudiantes. Es así como la Sede del Atlántico hace lo mismo en el mismo año y el Recinto de Tacares también, en el año 1992.
En Liberia el servicio de residencias llegó en 1995 y en el 2012 amplió su capacidad con una nueva construcción. En Limón se construyó la primera residencia en 1988 y en el 2010, también inauguró un nuevo edificio.
En Puntarenas este programa logra un edificio propio en el 2004. Y en el 2006, cuando se abrió el Recinto de Golfito, con la carrera de Informática Empresarial, de los 21 estudiantes admitidos, a 16 se les brindó beneficio de residencia.
El edificio de Residencias Estudiantiles ubicado a un costado de la Facultad de Educación en la Sede Central Rodrigo Facio, se remodeló en el 2013. Para el 2014, se inició el proceso de gestión para un nuevo edificio que se denominó Residencias Estudiantiles Universitarias (REU). 5 pisos de un edificio cargado de estudiantes de zonas alejadas que tiene un lugar seguro de alojamiento, que no sólo les permite llevar adelante sus estudios y sus tareas académicas, también les da descanso, recreación, comodidad y excelentes espacios de alimentación. Actualmente, el Programa se financia, primero, de una parte del presupuesto que proviene del monto por residencias de la población residente, el cual, se destina exclusivamente para el mantenimiento de edificios. Segundo, se recibe apoyo presupuestario de la Oficina de Becas (OBAS) mediante presupuesto ordinario y otras colaboraciones que llegan de otras instancias universitarias para el desarrollo de proyectos ambientales, de gestión, seguridad, entre otros.
La directora del Programa Residencias Estudiantiles, Sandra Masís.
Ashley Castro Ruiz, estudiante de Enseñanza del Francés de la UCR oriunda de Puntarenas y estudiante residente en la Sede Rodrigo Facio.