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Las universidades públicas defenderán la equidad y la justicia

Dr. Henning Jensen Pennington, Rector de la Universidad de Costa Rica

En la actualidad, observamos una coyuntura muy retadora para las universidades estatales de nuestro país. La realidad nacional, así como el contexto regional inmediato e internacional indirecto, constituyen un incentivo para reafirmar el compromiso que es consustancial de estas instituciones: trabajar por y para la sociedad. Este compromiso nos convierte en protagonistas de los esfuerzos conjuntos por sacar adelante el país, y la naturaleza misma de las instituciones universitarias es, quizá, una de las que más valor le da a esta promesa.

No dudo, entonces, que en las comunidades universitarias surja efervescencia por aportar a una sociedad en un momento delicado de su historia. Incontables han sido los aportes históricos de la academia en varios de los hitos más importantes de la nación, y la coyuntura presente no es, ni será, la excepción.

El Consejo Nacional de Rectores mantiene este compromiso vigente y renovado, pues más que nunca reconocemos el importante papel de la academia en la sociedad y el gran abanico de posibilidades que ofrece al país mediante la generación y la transmisión del conocimiento.

Es siempre oportuno recordar que la educación superior es un factor de movilidad social, pues a partir de ella miles de familias han visto transformada su calidad de vida, y han encontrado en sus hijos e hijas la esperanza cumplida de un futuro con mayores oportunidades. La educación facilita el desarrollo del talento y su potencial; expone a criterios diferentes, nuevos puntos de vista, inquietudes, realidades complejas y diversas, y especialmente al diálogo y la discusión constructiva. El fortalecimiento de la educación superior pública es, por lo tanto, una manera de asegurar que los cambios sociales puedan darse a partir de la exposición al conocimiento y a distintas realidades.

La excelencia académica también es nuestro compromiso permanente. Es gracias a este constante esfuerzo de mejora continua que en nuestras instituciones tenemos incontables ejemplos y aportes sustantivos a la salud pública, a la infraestructura nacional, a la comprensión de problemas sociales, al acercamiento internacional y a la preservación de los recursos naturales, por mencionar algunos.

En un país como el nuestro, orientado a convertirse en una sociedad del conocimiento, la inversión en educación tiene una relevancia estratégica que debe guiar las decisiones nacionales actuales y futuras. La academia puede proveer el conocimiento basado en la evidencia y la investigación profunda que se requiere para la toma de decisiones, y por ello no debemos claudicar en los esfuerzos por trasladar este conocimiento a todos los sectores, bajo la dinámica dialógica que ya caracteriza a nuestras universidades, y que se nutre mutuamente con los conocimientos y saberes de la colectividad.

Los retos que enfrenta la educación superior pública son muchos. Sobre ella penden amenazas que ponen en peligro el acceso a la educación de miles de jóvenes en condiciones socioeconómicas vulnerables; amenazas que ponen en duda su pertinencia para el desarrollo social. También existen desafíos internos, entre los cuales garantizar la sostenibilidad presupuestaria de las universidades no es uno de los menores, sin repicar las campanas del reduccionismo tecnocrático que constriñe el horizonte de comprensión de la complejidad social.

Es innegable que la educación superior pública ha sido fundamental en la definición de desarrollo que nuestro país adoptó hace décadas, y también en su competitividad en una economía global basada en el conocimiento, que acarrea beneficios, pero que también produce acentuadas desigualdades y procesos de exclusión masiva.

Frente a la perniciosa desigualdad que ofende y desgarra, las universidades estatales han emprendido acciones para garantizar oportunidades de acceso, permanencia y graduación. Estas medidas, que hacen de las universidades estatales instituciones modélicas en el contexto nacional, y que despiertan la admiración internacional, se han tomado a partir de principios de equidad y solidaridad.

No hay duda de que nuestro país requiere de una reactivación económica que conduzca a empleos dignos y salarios decentes, a contrapelo de las tendencias globales que acentúan la desigualdad, provocan exclusión y precarizan las condiciones de vida. La educación superior puede potenciar aún más su impacto sobre el bienestar de la comunidad, (1) si flexibiliza las vías de acceso a sus instituciones y (2) si juega un papel innovador en las condiciones de empleabilidad de poblaciones vulnerables.

Reformas como las propuestas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con la supuesta finalidad de fortalecer las políticas nacionales en educación pública, sugieren mecanismos que promulgan la equidad, pero no contemplan la intrincada realidad social y económica de miles de estudiantes, ni los complejos mecanismos para garantizar la equidad de oportunidades. Así, “un aumento regulado pero sustancial de las tarifas de universidades públicas” no es un verdadero aporte a la equidad, sino una recomendación que profundizaría las brechas de desigualdad que ya afectan a nuestra población.

Hay que enfatizar que las universidades estatales deben ser proactivas y anticipar por sí mismas las trasformaciones internas que deben realizar, tanto en la gestión académica como la gestión administrativa – las cuales son una unidad articulada -, pero sin subordinar sus propósitos a fines políticos externos, frecuentemente desbordantes de oportunismo y demagogia, ni a la letra de informes que desconocen la complejidad nacional y se asemejan más bien a fórmulas tecnocráticas descontextualizadas.

Más prometedores son aquellos objetivos de desarrollo que han sido formulados y adoptados por la sociedad global por cuanto expresan una preocupación universal. Por ejemplo, nuestras instituciones se han adherido a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, y junto con los esfuerzos nacionales, han evidenciado sus aportes y reafirmado su compromiso profundo y consecuente con contribuir a erradicar la pobreza, fomentar la prosperidad y el buen vivir, y proteger el planeta y todas las formas de vida.

Nuestras instituciones se inspiran en esta agenda, y reafirman su compromiso con el trabajo integrado y pertinente para desarrollar una agenda inclusiva de cooperación con el fin de contribuir al logro conjunto de los ODS. El verdadero reto de la educación superior pública es incidir, aún más, en el bienestar de la sociedad.

Pero debemos acercarnos a las comunidades con mayor profundidad y consecuencia, para evidenciar la cercanía que ya existe, y seguir construyendo saberes compartidos que a la postre deriven en mejoras para el bien común. Esto pasa por defender la inversión en la educación superior pública, pues sin ella no sería posible la formación de profesionales al servicio de la comunidad, ni la adquisición de equipo tecnológico para realizar investigación pertinente de alta calidad, ni la capacidad de becar a nuestra juventud para estudiar en nuestras propias instituciones o bien llevar a cabo estudios avanzados en las mejores universidades del mundo.

El Consejo Nacional de Rectores debe permanecer firme y unido ante las intervenciones que agentes externos pretendan hacer en nuestras universidades, inmiscuyéndose en asuntos que, por razones constitucionales y de incumbencia epistémica, no les competen. La autonomía universitaria no es un fuero que proteja privilegios; es una garantía de que la educación superior se mantendrá íntegra a pesar de los vientos políticos o las presiones externas. La autonomía no pretende aislar, sino resguardar uno de los más importantes pilares de una sociedad madura y una cultura avanzada: la libertad del conocimiento.

Nuestras instituciones no son indiferentes ante la actual situación económica del país, cuyo equilibrio financiero enfrenta amenazas. Pero no olvidamos que debe ser posible encontrar pesos y contrapesos entre medidas macroeconómicas y la responsabilidad de las instituciones estatales de proteger a las personas más vulnerables.

Desde nuestro quehacer, esto pasa por asegurar que el acceso a la educación superior pública no se vea mermado, y que continuemos ofreciendo una formación humanista, pertinente y excelente. Los retos por delante son muchos, y las universidades están llamadas a brindar sus aportes sustantivos para favorecer el progreso.

Y ahí estamos presentes, en primera línea.

Por eso, confiamos en que nuestras instituciones estarán cada vez más integradas bajo objetivos comunes. La Universidad de Costa Rica agradece profundamente y felicita la gestión de la Universidad Técnica Nacional en su anterior presidencia del Consejo Nacional de Rectores, y asume el liderazgo en 2019 con rigor y compromiso.

Enviado a SURCOS por la rectoría de la Universidad de Costa Rica.

UCR: Debatir el presupuesto universitario en un foro político tendrá resultados que responden al poder de turno

  • Diputados y diputadas buscan injerencia en el manejo de las universidades públicas de Costa Rica

Marcha en defensa de la Automía de la Universidad de Costa Rica en setiembre del 2018. Foto: Anel Kenjekeeva.

Después de conformar en la Asamblea Legislativa una comisión especial que investigará el uso del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES), el rector de la Universidad de Costa Rica, el Dr. Henning Jensen Pennington, señaló que la Universidad colaborará en todo, pero advirtió que al tratarse de un control realizado por diputados –quienes responden al poder político del país–, el análisis que hagan necesariamente será guiado por la política y eso implica riesgos.

“Siempre hay un peligro en que una persona no experta evalúe algo que esté fuera de su ámbito de competencia. Yo exhortaría a la Asamblea Legislativa para que los criterios aplicables sean propios de una institución académica y no que sean derivados de una visión política ajena a estas instituciones”, manifestó Jensen.

El FEES para el 2019 se negoció a mediados del año anterior por ¢511 154 millones, un monto 3% mayor al negociado para el 2018. Sin embargo, la Asamblea Legislativa desaprobó lo negociado por la Comisión de Enlace, conformada por los rectores de las cinco universidades públicas de Costa Rica, el ministro de Educación, el ministro de Ciencia Tecnología y Telecomunicaciones, la ministra de Planificación y el viceministro de Hacienda.

El recorte del FEES del 2019 aprobado por los diputados de la República supuso para la UCR una merma en su presupuesto de más de ¢5 300 millones para el presente año, el cual se une a una improbación por parte de la Contraloría General de la República por más de ¢18 100 millones. Estos recortes son a criterio de la autoridad universitaria un socavo de la autonomía institucional, que desde la creación de la UCR en 1949 se había respetado.

La autonomía universitaria se respalda en el artículo 84 de la Constitución Política de Costa Rica, el cual advierte que la Universidad de Costa Rica es una institución de cultura superior que goza de independencia para el desempeño de sus funciones y de plena capacidad jurídica para adquirir derechos y contraer obligaciones, así como para darse su organización y gobierno propios. Las demás instituciones de educación superior universitaria del Estado tendrán la misma independencia funcional e igual capacidad jurídica que la Universidad de Costa Rica.

La autonomía universitaria no es un antojo ni es la voluntad unilateral de las instituciones académicas de Costa Rica, es una necesidad cultural, una necesidad imperiosa del desarrollo del conocimiento, que data desde hace más de 200 años.

El rector Jensen afirma que algunas declaraciones de los diputados y diputadas hacen pensar que la evaluación que el Poder Legislativo quiere ejercer sobre las universidades públicas, más que una evaluación académica, quiere ser una de carácter político y presupuestario.

“¿Quién debe entonces decidir sobre los destinos del presupuesto universitario, quién debe decidir sobre las carreras que se ofrecen y las personas que se contratan para formar profesionales? ¿Caerá Costa Rica en la involución y negar siglos de evolución cultural?”, cuestionó de forma vehemente el rector Jensen.

Agregó que estas amenazas a la libertad académica por intereses políticos y religiosos ya no son extrañas en Costa Rica.

“Sería valioso que la academia no esté expuesta a la voluntad, al arbitrio e incluso a la necedad de las clases políticas que quieren asentar su poder sobre el resto de la sociedad e impedir la libertad de pensamiento y el desarrollo de la ciencia y el conocimiento”

Dr. Henning Jensen Pennington

Modificar el FEES

Con la conformación de la comisión legislativa que estudiará el manejo que realizan las universidades públicas del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES), los diputados aseguran que hay un interés por mejorar de manera sustantiva la educación del país.

Al respecto, la diputada Patricia Villegas, del Partido Integración Nacional, dijo que como miembro de la comisión tendrá la tarea de analizar y, eventualmente, proponer proyectos de ley o reformas a la legislación vigente que se relacione con la administración del FEES.

Agregó que su trabajo se hará en armonía con el bloque de legalidad que ampara la autonomía universitaria. La comisión se integra por nueve diputados, tres legisladores del PLN (Wagner Jiménez, Yorleny León y Roberto Thompson), dos del PAC (Mario Castillo y Enrique Sánchez), uno del PUSC (Pablo Heriberto Abarca), uno del PIN (Patricia Villegas), uno del PRN (Xiomara Rodríguez) y uno de los partidos minoritarios (Erick Rodríguez).

Este grupo de legisladores tendrá 300 días prorrogables para rendir un informe al Plenario Legislativo con sus recomendaciones y conclusiones.

Sobre esta evaluación, la Universidad de Costa Rica advierte que valorar a una institución académica es un proceso largo y complejo y, por eso, tanto el Estado como las mismas instituciones crean oficinas especializadas para ello. En Costa Rica, esa tarea la ejecuta el Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior (Sinaes) y las mismas universidades públicas tienen sus propios centros de evaluación con décadas de experiencia en el campo.

Ejecución ejemplar del presupuesto

La Universidad de Costa Rica aclara que no tiene superávits gigantescos –como lo han externado algunos diputados–, que el proceso de regionalización es mucho mejor que la descentralización que buscan ciertos grupos de presión política y que la Institución reconoce que es imperioso continuar con una mejora de la eficiencia de su esquema salarial.

En la Universidad de Costa Rica, la ejecución del presupuesto institucional ronda el 95%, lo cual es ejemplar en relación con el resto de las instituciones públicas de Costa Rica.

Con respecto a los superávits registrados por la UCR, se aclara que la Institución tiene una diferencia de criterio con la Contraloría General de la República, que señaló que todo superávit debe ser declarado como “libre”. Sin embargo, según la administración universitaria, los recursos del empréstito del Banco Mundial con la Institución no pueden ser declarados como “libres”, pues están claramente comprometidos en proyectos específicos que tienen fecha de ejecución futura.

“Si se aplicara esa misma regla al Gobierno Central en lugar de un déficit fiscal, el país tendría un superávit gigantesco”, explicó el rector.

Por otro lado, en la Asamblea Legislativa se habla de la descentralización de las universidades públicas, esto supondría crear filiales universitarias que implicarían replicar universidades enteras a un costo extraordinariamente mayor. Al respecto, la posición de la Universidad es defender el modelo actual de regionalización.

Con respecto a los pluses salariales, se aclara a la opinión pública que estos responden a un esquema salarial que compensa los bajos salarios base y que no todos los pluses los reciben todas las personas funcionarias. Sin embargo, sí se reconoce que es un tema en el que se está trabajando y que es una tarea que asumió la actual administración. Se aclara, además, que los pluses salariales responden a negociaciones de la convención colectiva y a determinaciones de la propia Asamblea Legislativa, que en distintos momentos ha tomado decisiones por amiguismo o clientelismo, las cuales han aumentado los ingresos de ciertos grupos de profesionales en el sector público y que han repercutido en las remuneraciones que la Universidad debe calcular.

 

Gabriela Mayorga López

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR: Especialista propone el uso de tareas en la enseñanza de un segundo idioma

  • La idea es que las personas aprendan una lengua mediante actividades que les permita practicar vocabulario, gramática y pronunciación a la vez

 

Rod Ellis, un reconocido experto internacional en el ámbito de la pedagogía, quien estuvo en la Universidad de Costa Rica como expositor en el VI Congreso Internacional de Lenguas Modernas, recomienda el uso de tareas en la enseñanza de un segundo idioma, en contraposición a que los alumnos solo aprendan gramática.

La enseñanza de un idioma basado en tareas consiste en proveer actividades para que los estudiantes aprendan un idioma de una forma incidental, como ocurre cuando se aprende la lengua madre de las personas.

El autor de más de 30 libros relacionados con la pedagogía para enseñar un idioma, Rod Ellis, profesor de la Universidad de Auckland, en Australia, ha realizado investigación y ha trabajado en diferentes universidades en Zambia, Estados Unidos, Inglaterra, Japón y Nueva Zelandia en el campo de la adquisición de un segundo idioma.

Según expresó, en el cierre del VI Congreso Internacional de Lenguas Modernas, su interés por la investigación sobre cómo enseñar un segundo idioma nació a raíz de su propia experiencia cuando en la escuela aprendió francés y alemán, pero “era absolutamente incapaz de mantener una conversación”, lo cual considera es la experiencia de muchas personas que están aprendiendo un idioma.

También, ya cuando era profesor de idiomas en Zambia se dio cuenta de que sus alumnos no podían aprender un idioma sino contaban con un libro de texto. Por ello, consideró que era necesaria una nueva experiencia de enseñanza, que no solo incluya gramática, pues opina que no funciona.

Enseñanza basada en tareas

A partir de estos y otros hallazgos el profesor Ellis se dio a la tarea de investigar sobre la posibilidad de enseñar un segundo idioma mediante actividades que los docentes propongan a sus estudiantes o que incluso los mismos aprendices diseñen.

Una tarea, para ser utilizada como forma de enseñanza de un segundo idioma debe cumplir con algunos criterios como que tenga un enfoque primordial que tenga sentido, usar recursos lingüísticos y no lingüísticos y que tenga un resultado significativo.

En ese sentido, Ellis dice que hay varios tipos de tareas como las basadas en la vida real versus las tareas pedagógicas, también las basadas en una introducción versus las basadas en un resultado. Además, están las cerradas en contraposición de las abiertas; están las de ‘aquí y ahora’ versus las de ‘ahí y entonces’. Otros tipos son las desenfocadas y las enfocadas, así como las que genera el profesor y las que diseña el aprendiz.

La diferencia entre una tarea y un ejercicio es que en el primer caso el enfoque está en tratar de comunicarse, mientras que el segundo es una práctica de uso de una estructura gramatical.

Aprendizaje incidental

Para Ellis, las personas aprenden su lengua nativa, escuchando y relacionándose con cosas de su entorno y así, de forma incidental, aprenden el vocabulario y la gramática. Eso es precisamente lo que se busca con la enseñanza de un segundo idioma basada en tareas, crear oportunidades para que las personas adquieran conocimiento de esa manera.

Esta forma de enseñanza tiene un enfoque en el significado, aunque también prevé la corrección de la gramática y de la expresión del vocabulario. Se busca facilitar el aprendizaje de conocimiento, mediante competencias de interacción.

De acuerdo con sus investigaciones los estudiantes se motivan más cuando son ellos mismos quienes diseñan las tareas, sin embargo, sean los docentes o los aprendices de un segundo idioma quienes las propongan, deben evaluarse para determinar si funcionan.

Según asegura Ellis, no se trata solo de tareas, sino de que a través de ellas se aprende pronunciación, gramática y vocabulario.

 

Nidia Burgos Quirós

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR: La tecnología puede abrir espacio a nuevas formas de enseñanza en las aulas

  • A pesar de algunos avances, ingenieras y educadoras de la UCR consideran que la tecnología sigue ausente en las aulas y el sistema educativo está rezagado en este aspecto

El uso de la tecnología en las aulas va más allá de dispositivos como celulares o computadoras, pues se trata de integrar la tecnología de forma transversal (foto Archivo ODI).

Mientras el desarrollo tecnológico cambia constantemente, los tiempos de actualización de la educación en nuestro país duran meses o hasta años.

Así resume Alejandra Sánchez Calvo, profesora e ingeniera de la Escuela de Ingeniería Mecánica (EIM) de la Universidad de Costa Rica (UCR), la situación de la educación en el país con respecto a los avances tecnológicos.

Y es que la tecnología puede ser un potenciador de experiencias de aprendizaje en las aulas y también ayudar a generar interacciones; sin embargo, el concepto de tecnología aún está muy relacionado con computadoras o celulares, aseguró por su parte Carolina Vásquez Soto, profesora de la Escuela de Ingeniería Industrial (EII) en la UCR y ex ministra de Ciencia y Tecnología en el gobierno anterior.

“Tenemos una sociedad bastante desinformada con respecto a ciencia y tecnología”, agregó Vásquez. Ambas ingenieras expusieron sobre este tema en una conferencia realizada el 28 de noviembre anterior en la UCR y que fue organizada por el Centro de Informática (CI).

A pesar de que los productos tecnológicos es el segundo rubro de exportación del país, para ambas ingenieras todavía falta un enganchamiento entre tecnología y educación, aunque Internet y diferentes dispositivos estén disponibles en muchos centros educativos.

“La tecnología debe estar presente de forma transversal (en la educación), y ya no es suficiente sólo contar con un laboratorio de cómputo”, manifestó Sánchez.

La Ing. Carolina Vásquez (centro) e Ing. Alejandra Sánchez (der.) coinciden en que el país ha hecho avances en el tema de la inserción de la tecnología en la educación, pero la burocracia provoca que no sean suficientes; les acompaña la Dra. Susan Francis Salazar, moderadora del evento (foto Karla Richmond).

El país ha hecho recientemente esfuerzos en esta materia. Por ejemplo, el año anterior el Ministerio de Educación Pública (MEP) lanzó un plan para permitir el uso de celulares en las aulas e integrarlos en las dinámicas de aprendizaje.

Además, las universidades públicas cumplen una labor importante en la generación de tecnología, “nuestras cinco universidades públicas tienen un alto nivel de posicionamiento en cuanto a generación y creación de tecnología”, indicó Vásquez, pero admitió que “tenemos una brecha enorme entre la tecnología y la administración”.

Muchos de los programas que promueve el MEP se quedan engavetados y se ejecutan años después, cuando incluso ya los dispositivos tecnológicos que promueven están desfasados.

Por si fuera poco, el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt) es la tercera cartera ministerial con menos presupuesto en el país.

A pesar de esta situación, estas expertas de la UCR indican que el dinero no debe ser una excusa para generar tecnología en la educación, pues existen software gratuitos, simuladores y otras posibilidades de bajo costo. Las universidades, en este punto, tienen una responsabilidad importante, coincidieron.

“Desde lo cotidiano, nosotros como Universidad, tenemos que vincular más a la sociedad en estos procesos de tecnología”, concluyó Vásquez.

 

Francisco Ruiz León

Asistente en Oficina de Divulgación e Información de la UCR

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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La UCR mejora mecanismo de Admisión Diferida para promover la equidad

  • Para concursar por esta segunda modalidad de ingreso no se debe realizar ningún trámite o proceso adicional

Todos los años, personal de la UCR se traslada a todos los rincones del país para que los estudiantes puedan realizar la Prueba de Aptitud Académica. Luego de que se conocen los resultados de admisión, se hace la Admisión diferida con alumnos de los colegios que resultaron menos representativos. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

La Admisión Diferida se implementó por primera vez en el 2015, bajo la aspiración de aprovechar al máximo la capacidad de admisión a cada carrera y recinto, y promover la representación equitativa de la población estudiantil de todos los centros educativos de secundaria del país, en consonancia con los principios de excelencia académica, equidad y justicia social, que orientan el actuar de la Universidad de Costa Rica.

El mecanismo de “Admisión Diferida para promover la equidad”, ofrece una posibilidad de admisión para los jóvenes procedentes de centros educativos en los cuales un 15% o menos del estudiantado que efectuó la Prueba de Aptitud Académica (PAA), resultó admitido en la fase ordinaria del concurso a carrera.

Por este motivo, desde la primera experiencia de aplicación de este mecanismo, la Universidad ha sometido sus resultados a una sistemática ponderación del logro de los propósitos que lo instituyeron, lo que del mismo modo ha permitido constatar su pertinencia e impulsar su fortalecimiento.

Para el año 2019, la UCR enfocó este análisis de mejora en los criterios de selección, y en la robustez de la inclusión.

El cambio en los criterios de selección para el 2019

El mecanismo de Admisión Diferida, incluye dentro de los criterios de selección, el establecimiento de la nota de admisión modificada para cada una de las carreras y recintos, que decide la posibilidad de concurso de la persona estudiante a las carreras y recintos que solicitó en el proceso de Admisión Ordinaria.

Es precisamente en este aspecto en el cual se impulsó una mejora, ya que a partir del 2019, la nota de admisión modificada para el mecanismo de Admisión Diferida corresponderá a la menor nota corte de los últimos 10 años de cada carrera. En el caso de aquellas carreras nuevas o en las que la nota de corte menor de los últimos 10 años coincida con la nota corte de admisión del 2019, la nota de admisión modificada corresponderá a la nota corte del 2019 menos el valor percentil 40.

Anteriormente la nota modificada para Admisión Diferida se calculaba de la siguiente manera: a la nota de corte resultante del año en curso, en cada una de las carreras y recintos, se le restaba el promedio de las cuatro diferencias absolutas resultantes de las notas de corte de cada uno de los últimos cinco años (incluido el año en curso) con respecto al año anterior.

Con la utilización de la menor nota de corte reportada para cada carrera y recinto, se estima fortalecer la asignación de la oferta de cupos, manteniendo los criterios de excelencia académica de la UCR, ya que serán asignados a aquellas personas que obtuvieron los mejores puntajes de admisión en la medida en que los mismos superen o correspondan a la nota de corte menor de los últimos 10 años de cada carrera.

“La nueva forma de establecer la nota de admisión modificada para la fase de Admisión Diferida, nos permite favorecer la máxima asignación de los cupos que se ofrecen en cada carrera y recinto, y mantener un balance en el comportamiento histórico de las notas de corte de admisión a cada carrera, salvaguardando de esta forma el criterio de excelencia académica que orienta el quehacer de nuestra institución”, señaló la M.Sc. Ruth De la Asunción Romero, Vicerrectora de Vida Estudiantil.

Mejora en la inclusión

Por otra parte, el segundo aspecto de mejora radica en que para el 2019 con este mecanismo de Admisión Diferida podrán participar, además de los estudiantes de todos los centros educativos de secundaria del país (que lo hacen desde el año 2015), los estudiantes provenientes de Bachillerato por Madurez Suficiente, de Educación Diversificada a Distancia (EDAD) y de los colegios del exterior, siempre y cuando cumplan con los requisitos que para ese efecto dispone la Vicerrectoría de Docencia.

Gracias a la modalidad de Admisión Diferida, más de mil doscientos estudiantes han logrado integrarse dentro de la población de primer ingreso admitida a la Universidad de Costa Rica, en los últimos 4 años.

Información para la población estudiantil

Es importante indicarle a la población estudiantil que para concursar por esta segunda modalidad de ingreso no debe realizar ningún trámite o proceso adicional, ya que la Oficina de Registro e Información se encarga de aplicar las condiciones establecidas para la Admisión Diferida de acuerdo con la Resolución VD-R-10549-2018

Para más detalles pueden consultar la resolución en el siguiente enlace: http://vd.ucr.ac.cr/documento/ingreso_diferido_2019/

 

Tatiana Carmona Rizo

Periodista Vicerrectoría de Vida Estudiantil

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UNA: Gestión de la calidad e innovación prioridad de la Universidad Pública

Educación Superior Pública busca sensibilizar a distintos grupos de interés acerca de la importancia de la gestión de la calidad e innovación en la dinámica universitaria

En el marco de los procesos de gestión de la calidad, se desarrolló el “IV Foro sobre calidad e innovación en la Educación Superior” el 5 y 6 de noviembre en el Colegio de Ciencias Económicas de Costa Rica; 7 y 8 de noviembre en el Centro Universitario de la UNED en San José y en la sede central del Instituto Tecnológico de Costa Rica en Cartago, respectivamente.

La organización del evento estuvo a cargo del equipo interuniversitario Gestión de Calidad e Innovación en Educación Superior (GECIES) que inició su labor en el año 2016, con el compromiso de fortalecer la cultura de calidad e innovación en las instituciones universitarias.

Este equipo organizador está conformado por representantes de la Universidad de Costa Rica (UCR), Universidad Nacional (UNA), Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC), Universidad Estatal a Distancia (UNED) y Universidad Técnica Nacional (UTN). Además, en esta oportunidad se contó con la colaboración del Consejo Centroamericano de Acreditación (CCA).

El objetivo de la actividad se orientó a propiciar la sensibilización a distintos grupos de interés acerca de la importancia de la gestión de la calidad e innovación en la dinámica de las instituciones de educación superior, así como compartir las buenas prácticas que favorecen los procesos de mejoramiento continuo e innovación del quehacer académico, fortaleciendo la calidad de sus resultados, productos y servicios.

En el evento participó personal académico y administrativo de las diferentes universidades; gestores de calidad de instituciones y organizaciones gubernamentales y privadas, quienes coincidieron en la necesidad de generar e intercambiar nuevos aprendizajes en la temática.

La apertura del foro estuvo a cargo de la Dra. Ana María Hernández Segura, Rectora Adjunta de la Universidad Nacional, quien hizo alusión a la importancia de gestar y articular acciones entre las universidades y fortalecer la relación universidad sociedad.

En el foro se realizaron conferencias magistrales, paneles y talleres con especialistas nacionales e internacionales, quienes abordaron temas atinentes a innovación, empleabilidad y seguimiento de egresados, internacionalización en la educación superior, planificación y gestión de la calidad.

Las conferencias magistrales abordaron los temas:

  • “Gestión de la calidad en las instituciones de Educación Superior” a cargo de Claudia Lucía Velandia Gómez, Universidad de los Andes, Colombia;
  • “Acreditación Institucional – HCERES” Tatiana Fernández Martín, Instituto Tecnológico de Costa Rica;
  • “Calidad e Internacionalización: realidad y desafíos” María Almudena Garrido Diez, Universidad de Deusto, España;
  • “Programa Éxito Académico en la Universidad Técnica Nacional” Katalina Perera Hernández;
  • “Calidad académica” Francisco González Alvarado, Universidad Nacional, Costa Rica.

Para la Máster María Agustina Cedeño Suárez, Coordinadora de la Iniciativa Gestión de la Calidad para la Excelencia (Rectoría Adjunta), el desafío es asegurar que la responsabilidad que la sociedad le encomendó a las instituciones de educación superior se cumpla, y esto se hace evidente en la medida que la comunidad universitaria da cuenta de ella: “ Las participaciones durante este IV Foro abordaron, en términos generales, la importancia de la mejora continua en el desarrollo de los procesos, el conocimiento innovador orientado a solventar problemáticas del contexto social y el compromiso de transferir conocimiento como un acto de responsabilidad social y forma de establecer su nivel de calidad”, indicó Cedeño.

En este sentido, se desarrollaron reflexiones, discusiones y planteamientos sobre el tema de calidad e innovación en la Educación Superior necesarios en nuestras instituciones de educación universitaria.

El académico José Miguel Carot Sierra, de la Universidad Politécnica de Valencia, España participó en la actividad de forma virtual con el video: “Empleabilidad y Seguimiento de Egresados”, de esta manera, aludió que el seguimiento de las personas egresadas es primordial para conocer la calidad de la educación superior y su impacto en la sociedad: “Se requiere de forma inminente el análisis de la empleabilidad, considerando para ello las nuevas demandas de la sociedad, el aprendizaje continuo, la flexibilidad de los profesionales en la sociedad del conocimiento, proporcionando herramientas que posibiliten la búsqueda de soluciones innovadoras”, expresó Carot.

En el panel “Calidad e Innovación en procesos académicos” participaron Giannina Ortiz, académica del TEC; Susana Ruiz Guevara, Vicerrectora de Vida Estudiantil de la UNA y José Luis Arce Sanabria de la UCR, quienes coinciden en general en que la gestión de la calidad en educación superior implica participación, acceso y socialización de la información y pertinencia social como principios básicos para la toma de decisiones.

El segundo panel denominado “Planificación y gestión de la calidad” a cargo de María Auxiliadora Protti, del TEC; Javier Rodríguez, de la UNA y Carlos Luis Rojas, de CCA plantearon se planteó la necesidad del cambio en la dinámica cotidiana de las instituciones, mediante una adecuada planificación como elemento esencial para la ejecución y logro de lo propuesto. Se da por sentado que en la búsqueda de la calidad se cuente con una actitud positiva y de apertura como requisito indispensable.

En la presentación “Buenas prácticas: calidad e innovación” se compartieron experiencias de varias universidades: Noemy Quirós Bustos, del TEC; Xinia Castillo Campos, de la UTN, y Viviana Berrocal Carvajal, de la UNED; Randall Jiménez Retana, de la UCR; David Argüello, de la UNA; y José Miguel Rodríguez, director ejecutivo a.i. del Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior (SINAES).

En cuanto a los talleres académicos realizados durante el Foro los temas abordados fueron: “Estrategias relacionadas a la Gestión de Calidad” (Claudia L. Velandia G.); “Diseño de Proyectos Internacionales” (María Almudena Garrido D.); “Prácticas de Innovación y Calidad Académica” (Francisco González A.)

Colaboración:

María Agustina Cedeño Suárez

Cindy Chavarría Muñoz

Iniciativa Gestión de la Calidad para la Excelencia, Rectoría Adjunta UNA

Fotografías: Cortesía UNED

 

Enviado por M.Sc. Efraín Cavallini Acuña, Asesor Comunicación, Rectoría UNA.

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Mujeres por Costa Rica: La educación es un derecho

El colectivo Mujeres por Costa Rica: madres, abuelas, tías, hermanas y muchas de nosotras educadoras, hacemos un llamado al Magisterio Nacional, en especial a las mujeres docentes y personal administrativo, para que pongamos fin a la situación de incertidumbre, a los temores y congojas que hemos vivido en los hogares costarricenses en estos más de setenta días de huelga.

Instamos como mujeres a nuestras conciudadanas para que pensemos en nuestros niños, niñas y adolescentes y pongamos de primero su interés y bienestar, como nos lo obliga no solo la ley sino nuestra naturaleza misma como mujeres y promotoras de paz.

Apelamos a su compromiso de respetar el derecho humano a la educación según la Declaración Universal de Derechos Humanos y a promover y garantizar la educación de las personas menores, según el tratado internacional de la Convención de Derechos del Niño de 1990.

Apelamos a la obligación que, como personas adultas tenemos, de poner primero el interés superior de las personas menores por sobre cualquier otro interés, según se expresa en el Código de la Niñez y la Adolescencia.

Esa normativa nos dice que cualquiera de nuestras acciones, públicas o privadas, que conciernan a una persona menor de dieciocho años, debe considerar de primero el interés y los derechos de la persona menor.

Por lo tanto, a la hora de decidir cualquier cuestión que les afecte, debemos como personas adultas en primera instancia proteger los derechos de las personas menores, respetar su desarrollo integral, procurar una vida digna, y velar por sus intereses.

De ahí que el derecho a huelga se debe respetar pero no puede estar NUNCA por encima del derecho superior de las personas menores, en este caso su derecho a la educación.

La huelga ha provocado serios daños a cientos de miles de estudiantes de escuelas y colegios públicos: desde el punto de vista social, hemos afectado mayoritariamente a las poblaciones más vulnerables y empobrecidas del país al retroceder su proceso educativo, así como desatender las necesidades alimenticias y la adecuada nutrición con el cierre de numerosos comedores escolares, sin considerar que para muchos de nuestros niños y niñas, la principal comida es la que obtienen en el centro educativo.

Con estas acciones lo que propiciamos es el aumento de la brecha social y la inequidad en nuestro país.

Desde el punto de vista ético, es necesario reconocer que la Educación es un derecho humano y un bien común y por lo tanto, la interrupción y el abandono del proceso educativo atentan contra los principios fundamentales de nuestra legislación en materia educativa de la que nos hemos sentido orgullosos como costarricenses.

Esos actos tienen consecuencias impredecibles en la formación ética de nuestros estudiantes quienes han sido sometidos a situaciones de estrés innecesarias, al negarles sus promedios de notas, al obstaculizar exámenes y actos cívicos, al incumplir deberes docentes y administrativos, al escuchar y leer manifestaciones consideradas como “bullying” contra autoridades nacionales.

Desde lo pedagógico, es clara la afectación de que tantos días de abandono requerirá de un gran esfuerzo que tendrá un impacto económico tanto sobre las maltrechas finanzas públicas como las de las familias.

Los procesos educativos tienen una secuencia y deben mantenerse en los tiempos programados, contando para ello con la orientación y el acompañamiento de las personas adultas asignadas por el Estado para cumplir con esa noble misión de educar personas. Requerimos por lo tanto, iniciar procesos de recuperación pedagógica lo antes posible.

Dado lo anterior hacemos un llamado a los funcionarios y funcionarias públicas del sector educación para que privilegiemos sobre cualquier otro interés, el interés principal de las personas menores.

Para ello instamos a cada persona a que se reintegre a su trabajo y cumpla con su deber de procurar una mejor educación.

Unamos esfuerzos para recuperar la educación pública como promotora de la movilidad social y base de la democracia costarricense, en el marco de una cultura de paz.

 

Imagen ilustrativa tomada del video ¿Qué dicen realmente los programas de educación para la afectividad y sexualidad integral del MEP?

Enviado por Erika Henchoz.

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UCR: Enseñar a leer y a escribir es una acción de la Universidad en todo el país

UCR Presente

Grupos vulnerables superan obstáculos educativos

La Universidad de Costa Rica (UCR) está presente en las comunidades donde las desigualdades sociales, económicas y educativas han limitado incluso, la posibilidad de algunas personas para aprender a leer y a escribir.

En estos contextos se hace presente Educación sin fronteras, iniciativa de Trabajo Comunal Universitario (TCU) impulsada por la Escuela de Psicología para brindar acompañamiento educativo a poblaciones vulnerables a través de organizaciones o espacios de educación no formales.

El coordinador de la iniciativa, Eduardo Bolaños y 27 estudiantes universitarios de carreras como ingenierías, psicología, y educación, visitan las comunidades para impartir tutorías,talleres o hasta clases formales dirigidas a niños, adultos mayores, migrantes, y personas trans.

Los contenidos de estos espacios varían entre las diversas poblaciones que atienden, pero abordan desde el contenido de asignaturas como matemáticas, español o Inglés, estimulación para el desarrollo cognitivo infantil, preparación para las pruebas de admisión universitarias, hasta incluso, el apoyo para aprender a leer y escribir.

Por el momento, el TCU trabaja con organizaciones como: Fundación Cultura Sin Fronteras (CSF) en las cercanías del Mercado Borbón, el Proyecto Municipal La Cometa en Tirrases, Transvida que es un espacio para la comunidad trans, Asociación Las Brisas en Dulce Nombre de Tres Ríos, Cindea en Montes de Oca, y próximamente trabajarán con la comunidad de La Capri en Desamparados.

Mujeres participan de diversas actividades como parte de su proceso de alfabetización.

El proyecto ha logrado, a través de un cambio en el método de enseñanza, promover el aprendizaje crítico, pero sobretodo, facilitar la permanencia de estas poblaciones en el sistema educativo.

“No se trata de adaptar ciegamente a las personas al sistema educativo, se trata de que ellos puedan jugar con las reglas de este sistema, que no sea una adaptación acrítica y así ellos puedan generar sus propias opiniones.” comentó el coordinador del proyecto.

Por medio de este acercamiento a las comunidades, el TCU ha impactado en la vida de sus participantes; mientras algunos reciben alfabetización básica, otros se gradúan de Bachillerato, pero siempre se evidencia la importancia de propiciar su desarrollo académico y personal.

“Cada comunidad se da cuenta que hay una potencialidad y la educación sirve como pretexto para pensar en estas potencialidades y en qué maneras se pueden manifestar. Por ejemplo, una persona que aprende a leer y a escribir, no solo aprende a hacer eso, todo este proceso lo lleva a cuestionarse,a pensar y a crecer”.

 

Amanda Núñez Chacón

Asistente de comunicación ODI-UCR

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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10.000 millones menos para las Universidades Públicas

  • Comunicado urgente a la comunidad universitaria

Nunca como ahora han estado tan amenazadas las universidades públicas. Los medios más importantes de comunicación escritos y de la televisión se han ensañado, para desprestigiar a la educación superior pública, bastión importantísimo para el desarrollo y la democracia de nuestro país.

Lea en la siguiente imagen el comunicado de forma completa:

 

Enviado por Enviado por Rafael López, presidente de UNED PRO.

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UNA: Pruebas de bachillerato son de altas consecuencias y reflejan gran desigualdad en el país

  • Estudio de la Universidad Nacional revela que estudiantes de colegios ubicados en distritos con Índice de Desarrollo Social (IDS) bajo y muy bajo obtienen el menor porcentaje de aprobación en pruebas de bachillerato
  • Pruebas Nacionales de Bachillerato (PNB) son reflejo de una sociedad que territorialmente distribuye recursos y oportunidades de manera desigual
  • De no atenderse las amplias desigualdades territoriales, el sistema educativo acentúa la exclusión socioeducativa, en vista de que las PNB constituyen evaluaciones de altas consecuencias para la población estudiantil y la sociedad en su conjunto
  • Los resultados se pueden clasificar en tres estratos según la oferta educativa de los colegios, las que reflejan amplias desigualdades dentro del mismo sistema educativo
  • Consejo Superior de Educación conoce resultados y considera la información “sumamente importante y definitoria”

La investigación “Balance crítico de objetivos, modelo evaluativo, resultados y utilidad de las pruebas nacionales de bachillerato en educación media como instrumento de certificación del conocimiento de estudiantes” revela que la población estudiantil que obtiene menor rendimiento (menor aprobación y menores notas en los exámenes) en las Pruebas Nacionales de Bachillerato (PNB)) vive fuera de la GAM, en zona rural y reside en distritos con Índice de Desarrollo Social e IBINA de nivel bajo y muy bajo.

Realizado por académicos del Centro de Investigación y Docencia en Educación de la Universidad Nacional (CIDE-UNA), el estudio se estructura en 4 grandes apartados relacionados directamente con los siguientes objetivos: establecer la relación existente entre los resultados de las Pruebas Nacionales de Bachillerato y un conjunto de indicadores nacionales sobre desarrollo social y económico (cohorte del 2016), examinar los objetivos orientadores de las Pruebas Nacionales de Bachillerato y la percepción de sujetos clave sobre los mismos, caracterizar el modelo evaluativo que sustenta la elaboración y ejecución de las Pruebas Nacionales de Bachillerato, y valorar el uso que se hace de la información derivada de los resultados de las Pruebas Nacionales de Bachillerato por parte de los sectores involucrados en el proceso educativo.

A continuación se exponen de forma resumida las principales conclusiones generales, con el propósito de facilitar visualizar los principales hallazgos.

Conclusiones generales

  • El restablecimiento de las PNB con fines de acreditación de los aprendizajes en 1988 respondió a un contexto socioeducativo en el cual las concepciones de calidad de la educación se asociaban con las nociones de eficacia y eficiencia del sistema educativo. Hoy, tal concepción considera de manera sustantiva la pertinencia y la sensibilidad social como elementos vitales de todo proceso evaluativo. Los resultados de esta investigación muestran una importante diferencia en el rendimiento académico según las condiciones socioeconómicas del lugar de procedencia y la oferta educativa de acuerdo con la estratificación aquí planteada, por lo cual el sistema evaluativo debe ser sensible a estas disparidades. Es muy importante considerar los impactos de estas evaluaciones en función de las condiciones de desarrollo social de los lugares de residencia de los examinados, así como de las características de la oferta educativa de la que se proviene, pues en este momento se tiene una “talla única” para personas en condiciones muy desiguales.
  • Los propósitos que orientan la realización de las PNB se redactaron hace 30 años y forman parte de los objetivos de las pruebas nacionales contemplados en el Reglamento de Evaluación de los Aprendizajes. No han sido modificados, salvo de manera puntual en el 2018 con la eliminación de uno de los ocho objetivos originales y constituyen un conjunto de aspiraciones sobre el sistema nacional de educación como un todo, lo cual excede lo que se puede obtener de un sistema de evaluación nacional. Es decir, esperar que las PNB por sí solas cumplieran todos los objetivos que se les depositaron es algo que estas, por su naturaleza, no son capaces de cumplir.
  • Las PNB constituyen pruebas de altas consecuencias sociales para la persona estudiante que las realiza y para la sociedad en su conjunto, ya que la no aprobación de estas impide la certificación de la educación media y limita la posibilidad de continuar con estudios superiores, así como oportunidades de contratación laboral. Esto debido a que las PNB son “todo o nada”, es decir, o se las aprueba todas o no se recibe certificación.
  • Según se expresa en la literatura científica consultada, el modelo de pruebas referido a criterios es el más apropiado para la medición de los aprendizajes (a diferencia del actual modelo de las PNB referido a normas), lo cual es un argumento compartido por las personas entrevistadas especialistas en evaluación. Sin embargo, un cambio en el modelo de las PNB de normas a criterios, requeriría repensar los propósitos de estas y, sobre todo, las implicaciones que esto traería para el sistema educativo.
  • Respecto a la nota de presentación (NP) se constató que es un buen predictor del rendimiento obtenido por la población estudiantil que realiza las PNB. De igual forma, se considera que la NP opera como un incentivo de la evaluación sumativa y formativa propia de cada examinado durante el ciclo diversificado, por lo que debe continuar formando parte del modelo de evaluación de las PNB.
  • La incidencia de la aplicación de la “curva” es determinante para los resultados finales de las PNB para la población estudiantil que las realiza. Esta “curva” es un criterio que combina aspectos técnicos y políticos, aplicado por la Dirección de Gestión y Evaluación de la Calidad (DGEC) con el visto bueno del ministro o ministra, cada año, y tiene un gran impacto en el aumento de los niveles de aprobación de manera particular entre aquellos que provienen de los distritos con IDS bajo y muy bajo, y de zona rural. Sin la “curva” los porcentajes de aprobación nacional serían realmente calamitosos, situación que hace preocupante la calidad de la oferta educativa y nivel de desempeño del estudiantado en la educación diversificada.
  • Fue posible mostrar una correlación entre las condiciones de desarrollo de las Áreas de Menor y Mayor Desarrollo Relativo (AMMDR), según el IDS de los distritos de residencia de la población estudiantil que aplicó las PNB y el rendimiento obtenido por estos, siendo posible caracterizar un perfil socioeducativo de la población estudiantil según el grado de rendimiento en las PNB, tanto en los niveles de aprobación, como en los resultados de los exámenes por asignatura. Las personas de alto rendimiento en las PNB se caracterizan por vivir en distritos con niveles de desarrollo medios y altos. Mientras quienes viven en los distritos de nivel bajo y muy bajo obtuvieron los menores puntajes de aprobación y de nota en los exámenes por asignatura, situación que pone en evidencia el alto impacto de las PNB entre la población estudiantil nacional, lo cual sugiere un importante nivel de desigualdad y escasas posibilidades de desempeño de los examinados por las PNB. En este sentido, es importante reconocer que los distritos con IDS de niveles bajo y muy bajo, obtienen las puntuaciones más bajas en todas las asignaturas. Por lo expuesto, se considera que las PNB son el reflejo de una sociedad desigual que territorialmente distribuye recursos y oportunidades de manera injusta.
  • El perfil de la población estudiantil que obtienen mayor rendimiento (más aprobación y mejores notas en los exámenes) en las PNB se caracteriza por lo siguiente: viven en mayor proporción en la GAM y zona urbana, tienen una edad menor a 18 años, residen en distritos con IDS e IBINA medios y altos, son más hombres (solo para 2016), su mejor calificación la obtienen en la asignatura de inglés y en matemática obtienen una diferencia de 13 puntos porcentuales a favor con respecto a los que residen en distritos con IDS de nivel muy bajo. Finalmente, reciben un menor beneficio con la aplicación de la curva, dado que el margen de mejora es menor en comparación con quienes rinden más bajo.
  • El perfil de la población estudiantil que obtiene menor rendimiento (menor aprobación y menores notas en los exámenes) en las PNB se caracteriza por: viven fuera de la GAM y zona rural, tienen una edad mayor a los 18 años, residen en distritos con IDS e IBINA de nivel bajo y muy bajo, son más mujeres (solo para 2016), su mejor calificación la alcanzan en la asignatura de biología y la más baja en matemática, y obtienen un mayor beneficio con la aplicación de la curva dado el mayor margen de mejora que tienen con respecto al umbral de aprobación.
  • Considerando el tipo de financiamiento de los colegios, se encontró que los colegios privados y subvencionados muestran los mayores rendimientos y los públicos (con excepción de los científicos, humanísticos y bilingües) los más bajos.
  • Tomando como referencia el comportamiento de la calificación final de las PNB (suma de la NP y la nota obtenida en cada asignatura) fue posible, por medio de un análisis de conglomerados, obtener una alta asociación entre el rendimiento de la población estudiantil y las diferentes ofertas educativas, implicando la identificación de tres estratos de colegios. Estrato 1: estudiantes de colegios privados, subvencionados, públicos, científicos y experimentales bilingües. Estrato 2: estudiantes de colegios públicos, principalmente académicos diurnos y técnicos profesionales. Estrato 3: estudiantes de colegios rurales, indígenas y colegios no tradicionales. Esta clasificación representa una alternativa viable para analizar las diferencias en el rendimiento del bachillerato según el tipo de centro educativo.
  • Partiendo de la estratificación descrita, se estableció un perfil de las características predominantes en la población estudiantil para cada nivel estructural, las cuales se presentan a continuación. Estrato 1: mayoritariamente mujeres, con promedio de edad de 18,63 años, provienen de distritos cuyo índice de desarrollo social (IDS) es alto, residen en zona urbana, viven principalmente en la provincia de San José y en la GAM. Estrato 2: mayoritariamente mujeres, con promedio de edad de este estrato de 18,74 años, proviene de distritos cuyo índice de desarrollo social es medio y residen en zona urbana, viven principalmente en las provincias de San José y Puntarenas, y en la GAM. Estrato 3: son mayoritariamente mujeres, con promedio de edad de 23,17 años, provienen de distritos cuyo IDS es bajo o muy bajo y residen en zona urbana o rural en aproximadamente la misma proporción, viven principalmente en provincias diferentes a San José y fuera de la GAM.
  • Respecto a los informes anuales generados por la DGEC sobre los resultados de las PNB, resalta la calidad técnica de los mismos; no obstante, prevalecen algunas limitaciones, entre las que destacan: su escaso aprovechamiento para el mejoramiento de los procesos educativos en el aula y la gestión curricular de las instituciones, su poca articulación con otras instancias del MEP para que el uso de los resultados tenga repercusiones en la toma de decisiones relacionadas con el diseño y ejecución de políticas educativas, la poca orientación acerca de la utilidad de los resultados y las consecuencias de estos como parte de un enfoque de validez integral que contribuya al mejoramiento de los procesos educativos y la gestión curricular y pedagógica en los centros educativos. En la actualidad el MEP no cuenta con una instancia que de seguimiento a las acciones de mejora o planes remediales que toman como referente los resultados de las PNB; sólo se cuenta con las asesorías pedagógicas de las DRE, cuyas visitas durante el curso lectivo a las instituciones educativas son escasas,
  • El principio de igualdad de oportunidades que se supone en la realización del examen de bachillerato no se cumple en la realidad, en el tanto el mérito o el logro individual revela importantes vinculaciones con las condiciones socioeconómicas de las AMMDR de los distritos de procedencia de los examinados y las ofertas educativas existentes, como lo sugieren las correlaciones del rendimiento aquí presentadas con el IDS y el IBINA, así como la estratificación de tipos de centros educativos. La pregunta aquí es: ¿cómo reconocer este mérito escolar bajo el contexto en el que se ha desarrollado la población estudiantil?, así como también: ¿cómo crear condiciones de mayor igualdad y equidad educativa para todo el país? De no atenderse las amplias desigualdades aquí mostradas, el sistema educativo se convierte en una inclusión (oferta del sistema educativo) excluyente (examen de bachillerato). Por consiguiente, es perentorio que el MEP realice un proceso de transformación de las PNB de manera que se tome en consideración su propósito central y objetivos específicos, el modelo de evaluación, el uso de los resultados y, de manera urgente, las consecuencias de alto impacto que generan en el sistema educativo y en la sociedad costarricense en su conjunto. Además, el reconocimiento de desigualdades estructurales en la sociedad costarricense que se reflejan en los resultados de las PNB, debe llevar al análisis y establecimiento de un conjunto integral y estratégico de medidas orientadas a atenuar y superar estas diferencias, lo cual también podría ser objeto de futuras investigaciones.

La investigación

Lo anterior constituye un resumen general que expone los principales hallazgos de la investigación “Balance crítico de objetivos, modelo evaluativo, resultados y utilidad de la información de las Pruebas Nacionales de Bachillerato en Educación Media como instrumento de certificación del conocimiento de las y los estudiantes”, desarrollada desde el año 2017 por el Programa de Investigación “Perfiles, Dinámicas y Desafíos de la Educación Costarricense”, adscrito al Instituto de Estudios Interdisciplinarios de la Niñez y la Adolescencia (INEINA) del Centro de Investigación y Docencia en Educación (CIDE) de la Universidad Nacional.

La investigación busca aportar información con suficiente rigor científico y perspectiva territorial e histórica sobre algunos elementos centrales asociados con la realización de las Pruebas Nacionales de Bachillerato en Educación Media (PNB), que en el 2018 cumplen 30 años, luego de que fueron reestablecidas por el Ministerio de Educación Pública (MEP) en el año de 1988. El propósito es contribuir, a partir de sus principales hallazgos, con la discusión nacional en materia de política educativa, especialmente entre las instituciones académicas, las instancias técnicas del MEP y los órganos de mayor rango en la toma de decisiones educativas, particularmente en el Consejo Superior de Educación

Participaron en el estudio “Balance crítico de objetivos, modelo evaluativo, resultados y utilidad de la información de las Pruebas Nacionales de Bachillerato en Educación Media como instrumento de certificación del conocimiento de las y los estudiantes”, los investigadores e investigadoras: Francisco González Alvarado (coordinador), Cindy Artavia Aguilar, Guillermo Calderón Ramírez, Pablo Chaverri Chaves, Eddy Cruz Arroyo, Andrea Ramírez González, Magaly Rodríguez Pineda y José Solano Alpízar.

Se contó además con los estudiantes asistentes Ignacio Acosta Ballestero y María Pía Montero Jiménez.

Noviembre, 2018

Resumen general en:

https://sites.google.com/una.cr/programaperfiles

***Mayores detalles con los investigadores:

Francisco González Alvarado 88985427 (coordinador)

Pablo Chaverri Chaves 8842 4749

Cindy Artavia Aguilar 83413247

Andrea Ramírez González 88112473

*Imagen con fines ilustrativos tomada de Universidades.cr

Enviado por UNA Comunicación.

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