El próximo miércoles 3 noviembre del 2021, a las 9:00 am, se llevará a cabo el foro: “Seguridad ciudadana y segregación urbana en contextos de emergencia”, una reflexión a la luz del bicentenario centroamericano. Se contará con la participación de:
Natalia Camacho, directora ejecutiva Promoción de la Paz y Convivencia Ciudadana. Ministerio de Justicia y Paz (República de Costa Rica)
Edgardo A. Amaya, director Dirección de Información y Análisis. Ministerio de Justicia y Seguridad Pública (República de El Salvador)
Gustavo Bardales, asesor en la Subsecretaría de Seguridad. Despacho de Prevención de la Secretaría de Seguridad (República de Honduras)
Axel Romero, ex viceministro de Prevención del Delito. Ministerio de Gobernación (República de Guatemala)
El próximo lunes 25 de octubre del 2021, a las 6:00 p.m. se transmitirá el documental “Nicaragua: El camino doloroso por la justicia y la democracia». Este retrata la lucha de Nicaragua en su búsqueda de la democracia.
La transmisión se realizará vía Facebook Live de Cejil y Expediente Público.
Compartido con SURCOS por Juan Carlos Cruz Barrientos.
A partir del próximo jueves 21 de octubre del 2021, hasta el viernes 23 de octubre se llevará a cabo Foro Social Panamá II, el cual será desarrollado bajo la modalidad virtual.
El foro se desarrollará en tres fechas. Para el jueves 21 a las 5:00 p.m. se desarrollarán conferencias internacionales que vinculen a los participantes a la experiencia latinoamericana; los temas a desarrollar son:
Desarrollo Social, con la participación de Jaime Borda, (República del Perú), Secretario Ejecutivo de la Red Muquí
Agua y la minería metálica a cielo abierto, con Rodolfo Calles, de la República de El Salvador, Miembro del Foro Nacional de Salud de El Salvador
Las afectaciones por contaminación, con la participación de Karen Luque de la República del Perú, Bióloga con especialidad en microbiología y laboratorio clínico
La transmisión será vía streaming: por medio del canal de YouTube https://youtu.be/cHt08NaM9hg o por Facebook Live en: Bayano digital / bayanodigital.com
El viernes 22 a las 5:00 p.m., se desarrollarán conferencias nacionales que fijarían posiciones desde lo económico político y ambiental, con los temas:
El agua como fuente de vida, con la participación de Alfonso Waterman
Carácter de la sociedad y del Estado en relación con la explotación minera en Panamá, con la participación de Guillermo Castro Herrera
Afectaciones Ambientales, con la participación de Evidelio Adames
Impacto de la minería metálica en la Salud Pública, con la participación de Carlos Gálvez
Véalos en streaming: por medio de la plataforma de YouTube: https://youtu.be/cHt08NaM9hg o por Facebook live en Rayano digital / bayanodigital.com
El sábado 23, a partir de las 8:30, se desarrollará el tema de la minería metálica y Desarrollo Humano Sostenible, con la participación de Juan Antonio Jované. Se llevarán a cabo 4 mesas temáticas:
Mesa 1: Ambiente y extractivismo de minería metálica
Subtemas:
Biodiversidad
Agua
Cambio Climático
Seguridad y Soberanía Alimentaria
Mesa 2: Economía y extractivismo de minería metálica.
Subtemas:
Desarrollo Económico
Control Soberano de Recursos Económicos
Tecnología Limpia
Energía
Mesa 3: Desarrollo Social. Cultural y extractivismo de minería metálica
Subtemas:
Salud
Educación
Desarrollo Sociocultural
Empleos Dignos
Mesa 4: Política y extractivismo de minería metálica
Subtemas.
Refundación de la República.
Democracia participativa
Movimientos sociales.
Gobiernos y comunidades locales
Para realizar las inscripciones a las mesas, contactar a los correos:
El Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo invita al “Bicentenario: Foros CICDE” con el tema “Seguridad ciudadana y segregación urbana en contextos de emergencia. Una reflexión a la luz del bicentenario” este miércoles 20 de octubre, a las 9 de la mañana
Este miércoles 20 de Octubre a las 5 p.m se estará realizando el conversatorio “Pensando en la región: Autoritarismo y Estallido Social en América Latina: casos de Nicaragua, Colombia, Argentina y Chile”. Se contará con la participación de personas expertas en el tema y el evento será transmitido por medio de la página de Facebook y la WebTV de la Facultad de Ciencias Sociales de la UCR.
Entrevista a Dionisio Cabal, realizada por Erika Henchoz/ Fotografía: Alba Solà Pagès (+Cultura)
Esta entrevista se realizó el 26 de noviembre de 2012.
Del distinguido abedul, conocido también como el árbol de la sabiduría, extraemos la savia sabia, por lo demás dulce, de un artista consecuente con su vida y con su obra, incólume a pesar de la -a veces – desidia oficial. Un artista que se ha abierto camino por más de 50 años en nuestro medio cultural.
Dionisio Cabal Antillón es un cantautor costarricense, nacido un 13 de agosto de 1954; compositor, poeta, investigador, promotor cultural y activista político. Un renacentista.
De su savia, da vida y vitalidad a su íntegro concepto de la conciencia social. Aquí, algunas de sus improntas que deja al final de la entrevista:
De la gigante Emilia Prieto dice: Fue ella quien me puso claridad en la cabeza y rumbo en los pies para que pudiera descubrir con gozoso asombro la identidad poético musical.
La primera sensación de estar frente a un buen poema me la da la piel, algo eclosiona en ella cuando unos versos me conmueven, me cambia el ritmo de la respiración, se me corta la voz.
De ideas propias, poco o nada proclive a cambiarlas. Le gusta debatir, pero quien le refute debe hacerlo con mucha propiedad, del tema que sea, pues Dionisio es suficientemente docto. Quienes le conocemos sabemos que es duro en el combate intelectual, consecuente como pocos; puede lucir distante o fuerte contra sus contendientes, aunque al mismo tiempo resulte jovial y dicharachero.
Su mirada, teñida a leguas por las tonalidades del océano, conoce de las profundidades del alma; de mareas altas y bajas.
Hijo de poetas, salió poeta.
Al final de la entrevista, se estrenan en vídeo dos de sus composiciones más emblemáticas. La primera es ‘A Fabián’ (Fabián Dobles), y la segunda ‘Oh Musa impertérrita’, dedicada a la recordada Yolanda Oreamuno. Un homenaje a dos grandes figuras de las letras nacionales.
EH- ¿Cómo nace su relación música-literatura, ¿cómo se origina y qué representa en su vida personal y profesional?
DC- La literatura llegó a mí mucho antes de que yo llegara al banquillo escolar. A mis cuatro años mi abuela Daysi Montealegre me inició en la literatura oral, cosa al parecer muy común en la Costarrica de antaño, tal como cumplía a un pueblo auténtico en donde era normal la transmisión de cuentos y leyendas de boca a oído. Me parece importante decirlo. La cuentística silvestre, cimarrona, amañada por el gusto y el sentimiento popular fue puesta en mi horizonte por aquella amada mujer que me presentó a Uvieta, a Pedro Urdemales, a Los Compadres Güechos, La Cucarachita Mandinga y al mismísimo Tío Conejo con aquel pareado que me hacía reventar de risa: “adiós Coyote culo quemao, por amigo de ser casao”.
Los cuentos que no me contó mi abuela me los contó Chepa, una barveña que ya para entonces tenía todas las arrugas del mundo y liaba sus propios cigarros con tabaco comprado en el Mercado Borbón. Luego, cuando supe leer conocí las versiones de Carmen Lyra. Tengo un imborrable recuerdo de mi madre, leyéndome, durante varias noches, antes de dormir, los tremendistas y maravillosos Cuentosdelaselva, de Horacio Quiroga. Hoy, la sensiblería barata de algunos psico-pedagogos les hace decir que tales lecturas no son convenientes para un infante. A los cinco años yo tal vez hacía un trazo parecido a una letra, entonces, sin saber que la cosa me venía de respirar la densa atmósfera de la poesía de mis padres (Ana Antillón y Antidio Cabal), yo inventaba poemas que mi madre copiaba, por ahí anda uno en papel sobreviviente que comienza diciendo “Un credito (pequeño credo) fue el marciano que a las nubes fue a parar…” de donde podía inferirse que el nihilismo nunca iba a ser mi fuerte.
Después me tocó ir a la escuela, con maestras de verdad costarricenses, normalistas con hálito de Omar Dengo. Rememoro la Escuela Nueva Laboratorio de la U.C.R -recién inaugurada-, y dos maestras, la gran actriz Ana Poltronieri que infundía miedo con su vozarrón virtuosamente histriónico y la niña Emma Gamboa. Recuerdo que después de un paseo a la Fosforera Nacional, en Heredia, se asignó a cada quien hacer una composición sobre lo relevante del caso. Fui entonces objeto de la primera crítica literaria de mi vida, por cierto despiadada, la niña Poltronieri tomó mi texto para ejemplificar sobre el vicio del “queismo”. Cada cuatro palabras enlazaban imágenes, frases y verbos con el “que” a guisa de conjunción. Me sentí humillado, sobra decir, pero algún provecho saqué a la lección y hoy siento gratitud. Pero también por compensación inefable me susurra en la memoria la voz de la niña Emma, leyendo al final de cada día de clase el Pinocho de Collodi, en medio de un silencio absoluto que de pronto era roto por risas o exclamaciones de asombro. ¡Que belleza! Todavía no estábamos contaminados por la prostitución de las grandes obras de la literatura infantil universal, a cargo de Walt Disney.
Fue en 1963, cuando con mi hermana Ana Lucía llegué a Caracas a vivir junto a mi padre y su segunda esposa, la poeta Mayra Jiménez, cuando la literatura entró a mi vida de forma total. Nunca tuvimos aparato de televisión, sabiamente mi padre la vetó, pero a cambio disponíamos de una biblioteca fabulosa de miles de ejemplares escogidos. A pesar de la estrechez económica, raro era el mes que Antidio y Mayra no llegaban con uno o dos libros para nosotros. Así fuimos iniciados de forma envidiable en la gran literatura del mundo, cuento, novela incluso breves ensayos, de todas las procedencias imaginables. La poesía no fue la excepción. Mayra tomaba un cuaderno y a manera de títulos sugestivos escribía diez o doce imágenes, a partir de tal impulso escribíamos-describíamos cuanto nos vibraba entre corazón y cerebro. Posteriormente leíamos y comentábamos lo escrito. Muy tempranamente nuestra sensibilidad fue tañida por Lorca, Juan Ramón, Lope, Machado, Hernández y Darío. En esa época, maravillosa y dura, fui iniciado en la lectura de las literaturas mágicas, cuentos maravillosos, de hadas, sagas y epopeyas de los pueblos de las cinco partes del globo. Ese bagaje no se compra en ninguna academia.
En cuanto a la música, es moneda corriente escuchar que se hereda por predisposición genética, porque quien no hereda un buen oído musical, afinado, no tiene nada que hacer, la voz es súbdita del oído. No puedo presumir de tener un gran oído, pero me defiendo. Mi abuelo Antidio Cabal Fernández, asturiano de cepa, tenía tan bella voz que la gente lo detenía en la calle: “Antidio, cántenos”, le decían y él no pocas veces entonaba con su diáfana voz alguna vaqueirao canto de arrieros diríamos aquí, que son particularmente lucidas cuando las canta alguien que, como mi abuelo Antidio, poseía un buen vibrato. De sus labios aprendí canciones de la guerra civil española. Quedaron tatuadas con fuego de amor y dolor y me rondan siempre, inevitables.
Por la otra parte, una de mis bisabuelas maternas, doña Eva Castro, tocaba muy bien el piano y la mandolina y cantaba. Siendo novia de mi bisabuelo Juan Antillón, cuando éste partió un día hacia el Guanacaste, en aquellos tiempos, albores del siglo XX, sin verdaderos caminos, un viaje azarozo, ella, que no podía dormir de congoja le escribió una canción que he logrado conservar transmitida por mi abuela materna Daysi, nuera de don Juan y doña Eva.
Mi abuelo Francisco Antillón tocaba piano, igual que su hermana, mi tía abuela Haydée que gustaba ejecutar Schubert y Chopin. En mi infancia recuerdo a Marina, hija de Chepa la barveña, cantar alabados, a mi madre cantando “el Diablo se fue a pasear y le dieron chocolate” e incluso hacer falsete cantando La Malagueña, canción mexicana. Luego, durante mi estadía en Venezuela, el asunto se acrecentó, como es obvio. Con mi padre me asomé a la música española, al cante hondo, al jazz, a Luis Armstrong, Benny Goodman, a los boleros de Los Panchos, al maravilloso Mozart y su gran fuerza solar -sin duda lo más grande que ha producido el talento musical de la humanidad, me perdonen Beethoven, Bach y Wagner-.
Mi padre no era sordo musical mas no cantaba “ni los pollitos” aunque a veces pienso que él creía lo contrario y nos daba la lata. Lo que sí hacía -digamos que aceptablemente- era bailar mambo. Admiraba a Pérez Prado. Por su parte Mayra cantaba algunos boleros y tangos, canciones populares y patrióticas de Costarrica y, muy importante, fragmentos de poemas de Rubén Darío, que había aprendido de su madre doña Blanca Rodríguez, herediana raigal. Valga el paréntesis para decir que en Nicaragua nunca tuvieron y posiblemente nunca tengan noción de la admiración patente que el pueblo tico ha rendido a este gran poeta, hermano de nuestro gran Aquileo Echeverría.
Venezuela me abrió su mundo musical, que, sin exagerar, supera con creces al cubano, lo cual es mucho decir. Sus variedades rítmicas, melódicas, tonales, los tópicos líricos, épicos, zumbones, su impresionante organología, la calidad de sus letras, de su lirismo popular vertido en versos que se pasean por todas las formas estróficas conocidas y que solamente México puede igualar o vencer.
La música temporaria de Navidad o de faenas, de fiestas, parrandas y carnavales, sus intérpretes tan completos, lo anónimo, lo culto, lo popular.
Toda Venezuela es cada día un inmenso pentagrama vital, donde la música se respira. Me marcó, me enfermó, me definió. El amor y el respeto por lo propio en el campo musical que ostentan los venezolanos no tienen parangón. Luego la suerte me permitió conocer en persona a Soledad Bravo, a Alí Primera e incluso -en una visita que hizo al Liceo Andrés Bello- al argentino José Piero. Ellos fueron ejemplos nada abstractos en el momento en que di mis primeros pasos.
Al regresar a Costarrica en noviembre de 1969 me aguardaban asuntos determinantes. La huelga contra la ALCOA en abril de 1970, en donde balbuceé parodias de las canciones españolas de mi abuelo. El periodista Luis Fernando Mata Araya y mi compañero de estudios secundarios, Luis Alberto Azofeifa, con quienes fundé el grupo Gente en 1971, primer grupo de Nueva Canción Costarricense. Mi entrañable amiga y maestra, Emilia Prieto a quien conocí a finales de 1973 o principios de 1974, durante la campaña electoral del Partido Acción Socialista, el famoso PASO de don Marcial Aguiluz Orellana, fue ella quien me puso claridad en la cabeza y rumbo en los pies para que pudiera descubrir con gozoso asombro la identidad poético musical de la Meseta Central y los veneros de la historia de las culturas populares, materia a la que he dedicado prolongados tiempos e ingentes esfuerzos.
Jamás imaginé que llegaría a ser eso que llaman cantautor y mucho menos cantante, pero heme aquí, casi 40 años después, sin soltar la guitarra ni el agobio de las urgencias y premuras que nos mueven a cantar lo que cantamos. Hoy no puedo imaginarme sin cantar, sin escribir, sin beber agua. De tal manera, música y literatura, sin ser yo excelso en ninguna, son mi adarga y mi espada. Quiero creer que con ellos me muevo, a lomos del humanismo. Que me llamen artista profesional es como si me llamasen obrero o soñador de profesión. Sueño y hago, hago y sueño.
EH- ¿Cómo explicar la influencia que ejercen sus padres-poetas en su vida?
DC- Definitiva. Por muy lejos que yo crea que alcanzo, individualmente, nunca logro ir más allá del jardín, por demás denso y extenso que delimitaron mis padres alguna vez. Es curioso, porque como padres los perdí a ambos en mi más temprana niñez. Niño me hizo mi abuela, y redondamente feliz, desde mi primer año y hasta los cinco. Me crió ella mientras Ana y Antidio vivían otro mundo y otra casa para poder dedicarse a tiempo completo a la poesía. Lo mismo ocurrió con mi hermana Ana Lucía.
Así que la gran poesía de mis padres tuvo el auspicio de la incondicional solidaridad de mi abuela materna. Luego los recuperé, por separado y en distintas épocas. Ya iba a la escuela y hasta me sabía el Credo cuando llegué al mundo “antidiano”, estaba ubicado en una ciudad semi neurótica, llamada Caracas, por entonces con millón y medio de habitantes, muy lejos de los potreros, pozas y cafetales de nuestra inefable Costarrica de los sesentas, aquella donde, como dice mi padre, las vacas cruzaban la avenida central de San José pasando frente a Chelles.
En cuanto a mi padre, debo decir que conforme fui conociendo su sapiencia, su cultura enciclopédica, su discurrir y transcurrir en la cotidianeidad, su coherencia entre el pensar y el actuar, me hizo imposible, natural, endiosarlo. Y de verdad fue mi Dios. Hubo tanto amor como admiración de mi parte, aunque era un burro en pedagogía. Estricto en grado sumo, trasladó a nuestra convivencia los efectos del rigor vivido durante la guerra civil, era evidente. Y a su manera, pura y dura, templó mi carácter. Como resultado, a los catorce años me fui de la casa. Por aquello de no ser yo menos español que él. Si se entiende. Lo amé con pasión cada día de su existencia, pero, calcando su modo de ser, nunca fui bueno para mercadear afectos.
Después de siete meses en la calle, de donde me sacó la policía para ponerme en manos de Mayra, volví a Costarrica en un vuelo con pausa en Panamá, en el bolsillo izquierdo un ejemplar de “El coronel no tiene quien le escriba” y en el bolsillo derecho el pasaporte al mítico paraíso de las bucólicas ensoñaciones. Tenía quince años cumplidos. Ya en Costarrica enfrenté a mi madre, si es que vale usarse ese vocablo que puede inducir a error. Enfrenté su actitud de palmera ante los vientos, su suavidad pertinaz capaz de horadar una roca de forma imperceptible, su generosidad sin límite, su cultísimo culto al esoterismo, su sentimiento de culpa por tantos años de distancia de sus hijos mayores.
Durante mi estancia en Venezuela, llegué a sublimar la imagen de mi madre biológica. La puse, como diría cualquier campesino meseteño, muy, pero muy en alto. Justo allí donde ningún epíteto la alcanzaba, la imaginaba rodeada de un coro de pariguales: Sor Juana, Góngora, Lope, Garcilaso, Mistral, Ibarbourú. La idealicé y construí en mi mente un espacio donde visitarla. A ella acudía para consolarme en la distancia, a pesar de que mi correspondencia sufría censura previa. Le escribía poemas que aludían a su condición de potencia etérea que desde lo insondable protegía mi ser. Por supuesto, me costó mucho bajarla de ahí, no sé si lo he logrado, todavía en estos días cuando la abrazo, debo luchar contra la sensación de tener entre mis brazos a una mezcla de Santa Bernardita y Teresa de Ávila.
Rescato de ambos el que nunca me hablaron mal el uno del otro. Mi padre decía que mi madre debía tener algún desajuste químico entendido como amable variante de la naturaleza respecto de los demás seres, para poder entender cómo escribir como escribía, le parecía imposible que alguien tan de natural escribiese de la manera en que ella lo hacía, desde los dieciséis años, en un mundo literario como el de la Costarrica de entonces. Repetía con frecuencia una anécdota, cuando José Coronel Urtecho le dijo: “Anita, no me diga que su poesía gusta en Costarrica” y ella “No, para nada” y él concluyó “Me habría extrañado mucho lo contrario”, y así al tiempo que Laureano Albán se mofaba de la poética de mi madre, los poetas de Nicaragua decidieron regalarle el río San Juan.
Y aquí, nobleza obliga, también está, claramente perfilada, la imagen de Mayra Jiménez, que sudó mis fiebres, firmó mis cuadernos escolares, y bailó un son difícil de llevar en la escasés material, mientras se comprometía con las luchas sociales, con su carrera de literatura y con el riguroso empeño de aprender a desbastar el verso. Ciertamente Mayra se hizo poeta trabajando en el irrepetible taller de Antidio, y de allí fueron saliendo, en las noches caraqueñas, sus primeros libros, Los trabajos del sol, Volumnia, Carta al padre, y supimos que ella era ella y que era poeta, mujer y revolucionaria. Mayra, siempre elegante, coqueta incluso, como aquellas jóvenes maestras de la Normal, serias, calificadas y a la vez tan enamoradas de la vida y del amor, Mayra con su escenografía de volutas de humo de cigarrillo, también fue mi madre-poeta, mi poeta-madre.
Como consecuencia de intentar ser objetivo con el mundo de la poesía, que, al cabo es el mundo mismo, nunca he publicado poesía mía, que escribo desde los ocho años, porque a nada le tengo más respeto en la vida que a la poesía, y si uno no tiene calidad, si uno solo va a ser un repetidor, un pajarito más, lo mejor es no publicar. Me causa estupor ver tanto petimetre auto consagrado “poeta” a los veinte años, como si Rimbaud naciera todas las semanas.
La primera sensación que tengo al estar frente a un buen poema me la da la piel. Algo eclosiona y pareciera romperla. Cuando unos versos me conmueven, me cambia el ritmo de la respiración, se me corta la voz, releo para gratificarme en la misma sensación. Puedo llorar y reír de emoción cuando me siento enlazado por la belleza y la inteligencia de un poema cierto. Comparto con Francisco Umbral la idea de que, si bien Cervantes es el más importante autor de la lengua española, Quevedo es el mejor. No obstante, es Lope de Vega, redescubierto a mis cincuenta años, quien logra abrirme la boca con los gestos del asombro. Quevedo es absolutamente genial, pero hay veinte poemas de Lope que son hueso irreductible de la gran poesía española del Siglo de Oro.
Mis padres-poetas, mis poetas-padres me privilegiaron para que no viese la poesía desde los balcones. Para embarrialarme con ella. Poder entender que la subjetividad, viento que impulsa el barco de la estética, también es herramienta para entender-nos, afirmar-nos y construir-nos. Es la intelección que el corazón tiene en relación con la materia, sin lo cual, la vida no tendría sentido y lo humano sería una vulgar charada.
EH- Dionisio, ¿cuál es el poeta más cercano a usted (de cabecera), y por qué?
DC- Aunque reconozco que Miguel Hernández me resulta absolutamente imprescindible, no tengo un poeta de cabecera, tal vez sí una cabecera de poetas. La poesía es una, digamos, la buena, que es la única que cuenta. Nos ladra, nos canta, nos grita, nos pule, nos hiere, nos fragua. En ese sentido tengo tal vez unos cincuenta libros de poesía por cabecera, y de cada libro algunos poemas, Maiakovski, Evtuchenko, Sor Juana, Guillén, Martí, Quevedo, Homero Aridjis, Dulce María Loynaz, Eunice Odio, Blas de Otero, Nazim Hikmet, El Eclesiastés y el Cantar de los cantares, Nicanor Parra, todos los de Nicaragua, Dalton, Safo, Píndaro, Marcial, Leopold Senghor, Bécquer, Lope de Vega, Baudelaire, Whitman, Emily Dickinson, Pound, Ginsberg. William Charles William, Robert Frost, Sandburg, Bob Dylan, Nervo, Storni, Petrarca, Benedetti, Neruda, Vallejo, Lorca, Hernández, John Keats, Blake, Milton, Machado, Gabriel Celaya, Virgilio y Horacio, Rilke, Aquiles Nazoa, Alberti y dejemos la lista hasta aquí.
Hay algunos poetas como Nervo, Neruda y Huidobro, por ejemplo, a los que mi padre les hacía “mala prensa” por razones distintas, más de él aprendí que justamente había que leerlos porque es saludable entender lo que tienen de objetables, la cursilería de Nervo, la inconsecuente relación estético-ideológica de Neruda o la absurda dialéctica del creacionismo de Huidobro.
Amado Nervo, por Fernando Lezama
No puedo dejar de apuntar, tampoco creo que deba justificarme si digo que el libro más importante que leído en los últimos cuarenta años se llama Campo Nublo, de Antidio Cabal. Estoy seguro de que, en años venideros, tal cual empieza a ocurrir, los más calificados poetas, críticos y estudiosos corroboraran mi aserto. De alguna manera sería injusto que yo me abstuviese de opinar sobre el poeta, solamente porque resulta ser mi padre.
He musicalizado decenas de poemas, pero me falta publicar una buena antología de poetas costarricenses. Ana Istarú, Alfonso Chase, Eunice Odio, Arturo Echeverría, Adilio Gutiérrez, Isaac Felipe Azofeifa, Carlos Rafael Duverrán, Mayra Jiménez y obviamente Debravo a quienes algunos consideran el mejor poeta de Costarrica tal vez por lo que tiene de enunciativo en lo social. Pero uno nunca sabe cuál poeta planetario te va a tumbar la puerta del pecho, inesperadamente, y de pronto se te meta entre las cuerdas de la guitarra.
DC- Aunque Machado es de la llamada Generación del 98 ( siglo XIX), por arte de birlibirloque en la conciencia de la corriente poética contemporánea lo tenemos integrado a un movimiento posterior, la llamada Generación del 27, que nos ha marcado superlativamente a quienes nos dedicamos a esto de cantar de vez en cuando la gran poesía; tal vez, Lorca, Hernández, León Felipe y Alberti, nos llaman con fuerza conmovedora porque su destino individual estuvo dramáticamente ligado al gran trauma del principio de la entronización del fascismo en Europa, mismo al que estos poetas se opusieron de manera militante y radical, y justamente esto incluye a Machado de quien parafraseando a Celaya podríamos decir “tomó partido hasta mancharse” y así fue, manchó su prosa y sus versos en defensa apasionada de la República Española, para finalmente morir exilado en Francia en 1939. La campana de la poesía española enfrentando los bordes de la bestialidad resonó en todo el orbe y particularmente en nuestra América.
Y a mí me tocó en herencia algo de ese espíritu y de esa impronta dolorosa del destino de España porque de ese mundo emergieron directamente mi abuelo y mi padre, Antidios ambos, el primero huyendo de la condena a muerte y el segundo del servicio militar franquista que resultaba oprobioso para las conciencias lúcidas y libérrimas como las de Antidio Cabal. Eso puede explicar esa identificación mía con esa poesía.
EH-Dionisio,¿quérepresentaFabiánDoblesensurepertorio? ¿Ese poema-canción cuándo y en qué contexto lo escribió?
DC- Fabián Dobles es quien más me ha inspirado en la búsqueda de lo costarricense. Solamente Emilia Prieto ha tenido en mi trabajo una influencia tan directa. La búsqueda del lenguaje, la semblanza psíquica del ser idiosincrásico (don Luis Barahona lo llamaba el gran incógnito) costarricense, la visión socio histórica del desarrollo de la comunidad costarricense como entidad cultural cohesionada en el mestizaje, la proximidad ideológica más allá de la prédica a favor del socialismo. Fue además de mi maestro, como lo fue de tantos, mi amigo y tuve la alegría de que me compartiera exquisiteces de su pensamiento. Cuando murió, por cierto, asumiendo la hora de la partida con una entereza pasmosa, le lloré a mi manera, escribiéndole una canción que lo proyectara en su grandeza de costarricense, literato y libre soñador.
DC- Diríase mejor los nuevos lotes de escritores y poetas. Pues la verdad, no mucho, algunos nombres me suenan con más fuerza que sus poemas o sus cuentos y novelas. En estos tiempos uno no puede confiarse porque se maneja mejor el mercadeo que la disciplina sobre el papel. En la poesía hay quien escribe un libro por mes o tres por año, eso no es malo, lo malo es que los publican, ya como libro, ya como recital. Es agobiante tanta pirotecnia de ingeniosidad verbal, tanto tono calculadamente iconoclasta y pseudo irreverente. En la novela hay más seriedad y logros, Rodrigo Soto, Dorelia Barahona, Fernando Contreras, Alexander Obando, Carlos Cortés, y un importante etcétera.
EH- ¿Qué proyectos tiene en mente realizar, donde la literatura esté en medio?
DC- Bueno, seré atrevido, en 1986 inicié una novela que creo puedo atreverme a publicar, han pasado sobradamente más de los siete años que el gran poeta latino recomendaba como tiempo de reposo para una obra antes de darla al público. También publicaré una novela que no es exactamente para niños, sino más bien una “novela de niño”, la escribí a los 12 años de edad. Me la encontré y me pareció rescatable, no tocaré una sola palabra y depositaré el original (escrito a mano, con lápiz de grafito en un cuaderno empastado), en la Biblioteca Nacional o donde corresponda.
Estoy en vísperas de dar a conocer la obra del compositor campesino Evelio Granados, de Soledades de Sabanas de Acosta, el disco lleva por título “Evelio Granados, la nueva lírica campesina”, todo un hallazgo según mi entender. Publicaré también la obra casi completa del ramonense Carlos Alfaro Solano, el poeta popular más importante de nuestro país desde Aquileo Echeverría hasta hoy, y cuya obra por cierto tiene un estilo nada en común con las concherías. Publicaré el cuarto tomo de la Colección Emilia Prieto, dedicado al estudio de las retahilas. Pero lo más importante por ahora es un gran homenaje al poeta Antidio Cabal, cuya muerte pasó inadvertida para los medios de prensa costarricense pero no para miles de personas que desde distintas partes del mundo siguen haciendo sus manifestaciones afectuosas.
EH- ¿Dionisio, ¿cómo nace el hecho de unir su mundo literario con la música? ¿cómo cataloga esto que Usted hace y convoca lo mejor de las personas?, ¿qué peso encuentra al unir poesía, lírica, literatura, con música?
DC- Luis Fernando Mata encontró en casa de su novia -que era hermana de mi novia de entonces- unos poemas míos. Sin conocerme casi, se acercó a decirme que él era músico y que aquello le parecía excelente para ser cantado… así empezó… o, mejor dicho, así empecé… empezamos. Entonces decidí cantar, ya marcado por el llamado Nuevo Canto que despertaba con gran fuerza en América Latina, porque creía útil la posibilidad de poder comunicar mi rebeldía en forma de ideas y emociones.
Soy hijo de iconoclastas y formal heredero de muchas luchas cabales y antillones. Me atrae la acción justiciera tanto como la belleza de un hecho estético; creo como Martí en la hora de pedirle peso a la prosa y condición al verso; creo como Alí Primera que un verdadero artista no puede convertirse en comediante de su propio espíritu; creo como Brecht que toda voz genial viene del pueblo, del colectivo y que alguien la asume y sintetiza; creo como Gramsci que debe desterrarse la idea de que el arte es un accesorio de la vida; creo como Silvio Rodríguez que se debe tener claridad en el modo de proceder con todos y cada quien. Por eso canto lo que canto, y no canto para ser cantante. Soy continuador, emulador, seguidor de quienes uniendo la poesía y la música encuentran ocasión de impulsar a los seres humanos a humanizarse realmente en la búsqueda del bien, la belleza y la justicia. Y ello implica la rebelión ante lo injusto y la proclamación de la alegría ante lo bueno y lo bello -que según Platón se contienen el uno al otro-.
A FABIÁN:
OH MUSA IMPERTÉRRITA:
Erika Henchoz es periodista; productora, gestora y difusora cultural. Trabajó para la Editorial Costa Rica y la Editorial Universitaria Centroamericana, EDUCA, en los años ochenta y noventa. Redactora para la Tribuna Económica y el Semanario UNIVERSIDAD; además de colaboradora en otros medios de comunicación impresos y digitales. Actualmente trabaja en la Universidad de Costa Rica.
Les invitamos para que este miércoles 20 de octubre, de 8 a.m. a 3 p.m., se acerquen a sus EBAIS (Áreas de Salud) y Hospitales de la CCSS a votar en las Elecciones de Juntas de Salud.
Contamos con personas de diferentes partes del país, que presentan sus nombres para ocupar un puesto de la Junta de Salud con el compromiso de velar por el mejor desempeño administrativo y financiero de sus áreas de salud y hospitales y con esto lograr que sus comunidades tengan servicios de salud oportunos y de calidad.
Las personas que presentan su nombre participaron activamente en la Capacitación “Formando agentes articuladores de las Juntas de Salud”, durante los meses de julio y agosto de este año, del 07 de julio al 01 de setiembre 2021, proceso de fortalecimiento para agentes articuladores de las Juntas de Salud de los EBAIS y hospitales de la CCSS.
Son personas formadas para tener las destrezas y los criterios suficientes para realizar su labor de forma óptima, asegurando el logro de ese objetivo primordial de mejorar la accesibilidad a los servicios de salud y garantizar la calidad en la prestación de estos.
Se postulan para conformar las Juntas de Salud y acceder a esos cargos, teniendo la claridad sobre la relevancia de las Juntas de Salud y las implicaciones de formar parte de ellas, así como un conocimiento suficiente de su organización y operatividad.
El organismo dictó sentencia en un caso que inició hace más de dos décadas.
En un fallo histórico, la Corte Interamericana de Derechos Humanos concluyó este lunes que el Estado de Colombia es responsable por la violación de los derechos a la integridad personal, libertad personal, honra, dignidad y libertad de expresión que la periodista Jineth Bedoya Lima sufrió el 25 de mayo de 2000.
En la esperada sentencia, el organismo recordó que ese día un grupo de paramilitares interceptó y secuestró a la periodista a las puertas de la Cárcel La Modelo, y después la sometió a un trato vejatorio y extremadamente violento, durante el cual sufrió graves agresiones verbales, físicas y sexuales.
También advirtió sobre la existencia de «indicios graves, precisos y concordantes» acerca de la participación estatal en estos hechos, lo que había sido un reclamo permanente de Bedoya en las últimas dos décadas.
«Se declaró la responsabilidad internacional del Estado por la violación de los derechos a las garantías judiciales, protección judicial e igualdad ante la ley, por la falta de debida diligencia a la hora de realizar las investigaciones sobre dichos hechos, el carácter discriminatorio en razón de género de dichas investigaciones y la violación del plazo razonable», explicó la Corte en un comunicado.
Agregó que los derechos de la víctima fueron violentados al igual que los de su madre, Luz Nelly Lima, ya que el Estado no les otorgó garantías ni protección judicial a pesar de las amenazas sufridas antes y después del secuestro.
Reparación
Cuando ocurrieron los hechos, Bedoya cubría en el diario El Espectador la guerra que libraban el paramilitarismo y la guerrilla en la cárcel La Modelo. Las agresiones en su contra permanecieron impunes hasta que en mayo de 2019 fueron condenados los paramilitares Jesús Emiro Pereira, Alejandro Cárdenas, y Mario Jaimes Mejía.
Sin embargo, la periodista siempre denunció que ellos no habían sido los únicos culpables y que más de 20 personas se habían organizado para atacarla, entre ellas agentes del Estado que nunca fueron llamados a comparecer por la justicia.
Además de darle la razón, la Corte ordenó una serie de medidas de reparación, entre ellas la de promover y continuar las investigaciones para determinar, juzgar y, en su caso, sancionar a los restantes responsables de los actos de violencia y tortura que sufrió la periodista.
Además, conminó a crear e implementar un plan de capacitación y sensibilización de funcionarios públicos, fuerzas de seguridad y operadores de justicia a fin de que aprendan a identificar actos y manifestaciones de violencia contras las mujeres basadas en el género que afectan a las periodistas.
La sentencia incluye la creación de un centro estatal de memoria y dignificación de todas las mujeres víctimas de violencia sexual en el marco del conflicto armado y del periodismo investigativo, con un reconocimiento específico a la labor de las periodistas, así como el diseño e implementación de un sistema de recopilación de datos y cifras vinculadas a los casos de violencia que padecen.
Por otra parte, apunta a crear un Fondo que financie programas de prevención y asistencia de mujeres periodistas víctimas de violencia, así como para la adopción de medidas eficaces de protección para garantizar la seguridad de quienes se encuentran sometidas a un riesgo especial por el ejercicio de su profesión.
Semana por la Defensa Comunitaria de los Territorios
Autoría: Esteban Umaña Picado (Periodista Unidad de Comunicación Vicerrectoría de Acción Social) Alfredo Villalobos Jiménez (Periodista Vicerrectoría de Acción Social)
Del 20 al 24 de setiembre se realizó de forma bimodal la Semana de Defensa de los Territorios en las instalaciones del edificio de Educación continua en la Ciudad de la Investigación de la Universidad de Costa Rica
En la actividad organizada por el programa de Kioscos Ambientales de la Vicerrectoría de Acción Social y el Observatorio de Acciones Colectivas del Instituto de Investigaciones de Sociales, se contó con los mensajes del Rector Dr. Gustavo Gutiérrez Espeleta y la Vicerrectora de Acción Social Dra. Marisol Gutiérrez Rojas y las discusiones se centraron en diferentes mesas temáticas relacionados a territorios, recursos, bienes comunes, espacios urbanos, agroindustria, migración, territorios indígenas y mujeres.
BIENES COMUNES Y EXTRACTIVISMOS
Durante la mesa bienes comunes y extractivismos la discusión se centró en el uso de bienes comunes como varias fuentes y cuerpos de agua. participaron Danny Villalobos Villalobos, Alianza de Comunidades por la Defensa del Agua Puntarenas y Angélica Alvarado Barrantes, Ríos Vivos Costa Rica así como Neftalí Reyes Méndez y Marcos Leiva Madrid de la organización EDUCA, de Oaxaca, México por vía remota.
Destacaron la concentración del uso del agua para empresas privadas limitando su acceso a las comunidades, así como la instalación de minas en las riberas de los ríos, el desbalance legal a favor de las empresas.
Al respecto Villalobos representante de la Alianza de Comunidades por la defensa del Agua de Puntarenas durante la Semana por la Defensa Comunitaria por los territorios
“En Costa Rica, una empresa cañera con un dólar puede comprar 4800 m³ de agua es decir 4 800 000 litros de agua. Es decir que con dólar una empresa cañera puede extraer la misma cantidad de agua de una comunidad de 1000 personas en el mismo tiempo. Ese mismo dólar lo paga al mes, extrae millones en ganancias y al Estado solo le quedan 30 dólares.”
FRONTERA, AGROINDUSTRIA Y MIGRACIÓN
En esta mesa, se contó con la participación de representantes de la Asociación de Agricultores 8 de abril, Yesenia Barraza Orozco, René Álvarez Obando, Miguel Calvo Sequira. Esta asociación en el 2011 protagonizó una lucha por la recuperación de tierras en la zona de Medio Queso en Los Chiles de la zona norte, la cual se caracterizó por tener un elemento migratorio importante, una influencia de la agroindustria agroexportadora de monocultivos como la piña y factores xenofóbicos hacia las personas nicaragüenses que participaron en la recuperación.
Se logró que el Instituto de Desarrollo Rural comprara los terrenos de la recuperación y se fundara con esto la comunidad del Triunfo. Sin embargo, la comunidad carece todavía del otorgamiento de los títulos de propiedad de los terrenos, de fluido eléctrico, zonas recreativas, escuelas y otros servicios básicos.
Orozco, Presidenta de la Asociación, detalló cómo comenzó como vocal y el papel de las mujeres en la lucha por las tierras.
“En la lucha de Medio Queso nos pusieron al frente, decían era porque la policía nos iba a respetar un poco más pero no fue así, yo creo que nos pusieron al frente porque las mujeres somos más aventadas”
Destacó la complicidad entre las agroindustrias piñeras y las autoridades en las ocasiones en que dieron desalojos: “Los piñeros prestaban sus maquinarias para cuando se dieron los desalojos nos destruyeran los cultivos” concluyó.
Por otro lado, Obando, narró como llegó al país, cuando se tomó la decisión de recuperar tierras que se estaban concentrando en pocas manos.
Por su parte Miguel Calvo Sequira de la misma asociación. Describió la degradación del medio ambiente, las fuentes de agua y la deforestación y concentración de tierras en manos de transnacionales y la contaminación producto de las agroindustrias de cultivos como la piña.
DEFENSA COMUNITARIA DE LOS TERRITORIOS EN ESPACIOS URBANOS
Esta mesa se concentró en la recuperación y conservación de territorios naturales en las zonas urbanas como las comunidades de los Guidos, la Loma Salitral en Desamparados, así como los esfuerzos por recuperación de la Cuenca del Río Virilla en San Miguel de Santo Domingo de Heredia.
Como parte del Trabajo Comunal Universitario Andrea Sopronyi Kamarás, Coordinadora del TC-711 «Territorio urbano-natural, una oportunidad para el encuentro» de la Escuela de Arquitectura. describió los alcances del proyecto por recuperar y transformar la comunidad de los Guidos de Desamparados y como se fueron involucrando personas jóvenes en la transformación del espacio.
Por otro lado, Daniela Solís Rodríguez del Comité Conservación Cuenca del Río Virilla describió su experiencia tras las afectaciones que sufrieron en su comunidad el barrio del Socorro en San Miguel de Santo Domingo de Heredia por la instalación de dos fábricas de asfalto en una zona de protección ambiental en la riviera del Río Virilla.
Representando al Movimiento Salvemos La Loma Salitral, su coordinador Eduardo Gardela, describió los principales hitos en la lucha por recuperar y conservar el último vestigio de bosque premontano en la zona urbana de la Gran Área Metropolitana. Relató los principales aprendizajes de acercamiento y concienciación de la población para conservar esta zona natural de desarrollos inmobiliarios, destacó por otro lado la importancia de tener representación en los gobiernos locales y en instancias políticas como la Asamblea Legislativa para ejercer control político y exigir cuentas a las instituciones involucradas en el caso.
DIÁLOGOS ENTRE MUJERES DEFENSORAS DE LOS TERRITORIOS
Mediante el diálogo las mujeres defensoras de los territorios expresaron las principales necesidades de las comunidades que son obtener tierra y trabajo para salir de la difícil situación económica y sobrevivir.
CinthyaHernándezChavarríarepresentantedelaLuchaCampesinaenFincaChánguena2-4enPalmarSurdeOsa destacó que las prioridades de las comunidades son tierras, trabajo y vivienda. Pero sin descartar que el agua es importante y la electricidad es complementaria, porque las condiciones en los territorios son difíciles y no cuentan con apoyo del Gobierno.
En relación con el apoyo de las instituciones, destacan las herramientas de capacitación que aporta la UCR a las comunidades abriendo puertas. “Mi deseo es que estas instituciones no desaparezcan, porque apoyan proyectos y son un soporte a las comunidades alejadas en territorios indígenas, para mi es muy importante ya que el apoyo de la UCR nos da más fuerza para seguir adelante y sabemos que no estamos solos y están de la mano con nosotros.
Las necesidades de nosotros son principalmente trabajo por la situación en la que estamos y por eso protestamos y vamos al puente de Térraba y tenemos un problema de tierra ni trabajo y Y no tenemos de que sobrevivir… El problema económico que tenemos es más grande y entramos en esta lucha campesina de trabajar las tierras y sobrevivir señala”: Hernández
Hernandez destaca que las comunidades levantan la voz, para reivindicar los derechos y la capacitación es una herramienta poderosa para empoderar a las mujeres en la lucha y defensa de los derechos. Nuestra voz expresa las necesidades de tierra y trabajo para salir adelante buscando alianzas y tejeres de voces en las comunidades y territorios indígenas.
Por su parte KattyaCruzEspinoza,CooperativadeViviendaCOOVIFUDAMR.L recalca que las universidades e instituciones del gobierno se deben comprometer para lograr la solución de vivienda y que no sea una mercancía, sino que es un derecho “la importancia de esta actividad es impulsar el modelo de la cooperativa. Es tener la oportunidad de que otras personas conozcan de cooperativas e impulsar estos modelos y decirles a las personas que necesitan vivienda, no solo 4 paredes, sino un entorno de seguridad, salud, higiene, de servicios básicos que se puede lograr en conjunto con capacitaciones de. Parte de las universidades, de cómo llegar a hablar con las instituciones del gobierno para lograr esa solución de vivienda y que no sea una mercancía la vivienda, sino que es un derecho que todas las personas tenemos” declaró: Cruz.
Por eso las Universidades deben de tener en cuenta las necesidades desde las comunidades indígenas, con asesoramiento legal y capacitación a las comunidades y territorios para poder subsistir, sembrar y cultivar los granos.
TerritoriosIndígenas:ResistenciayRecuperaciones
En esta mesa, Cindy Vargas Ortiz, Apoyo Consejo de Mayores del Territorio Brörán y Ruta de las Aves, Pablo Sivas Sivas, FRENAPI, recuperadores Crun Shurin e investigador Comunitario del CICDE, Osvaldo Durán Castro del Instituto Tecnológico de Costa Rica, Doris Ríos Ríos, de la Defensa del Territorio China Kichá, Lesner Figueroa Lázaro-Tuariwak del Concejo Ditsö Iriria Ajkönuk Wakpa describieron los diferentes procesos de recuperación de tierras ancestrales indígenas. Los problemas de violencia, acoso, usurpación de recursos en territorios y sobre todo problemas legales con la complicidad del Estado para evitar la recuperación del territorio y el disfrute pleno de sus derechos.
Si las tierras siguen usurpadas los indígenas vamos hacia la extinción “declaró Sivas sobre los conflictos ocasionados por la usurpación de sus tierras.
Nitre Ngäbe Nunanga Sixola Kugwe Nemen Bare Ka Nenguane / Pueblo Gnäbe en Sixaola: conflictos y situación actual
En esta mesa de saberes, los representantes de las comunidades indígenas Gnabe externaron su preocupación ante las dificultades que viven para obtener su documento de identidad ante Migración ya que el Gobierno incumple con la Ley de Naturalización el art 19 de las Naciones Unidas y violenta Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre entrega de documentación que los afectan para realizar trámites y recibir ayudas con el IMAS, servicios de salud con la CCSS, educación y circular libremente.
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