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UCR: Estudiantes contribuyen en la creación de una política nacional que proteja a las personas trans

  • Como parte de sus espacios académicos, los universitarios desarrollaron talleres que les permitieron conocer la realidad cotidiana de este grupo social

Este trabajo universitario se suma a los esfuerzos emprendidos por la población trans durante décadas a favor la defensa de sus derechos y expresada a través de espacios como plantones y marchas. Foto con fines ilustrativos. Foto: Anel Kenjekeeva.

Un grupo de estudiantes de Sociología de la Universidad de Costa Rica (UCR) trabajaron a lo largo del 2019 en la elaboración de un análisis sociológico sobre la situación de la población trans en el país.

Este análisis tiene como meta proveer una base robusta para la creación de la Política Nacional para la Protección de los Derechos de la Población Trans en Costa Rica 2019-2030, a fin de velar por el bienestar de este grupo social.

De acuerdo con la coordinadora de este análisis y docente de la Escuela de Sociología de la Universidad de Costa Rica (UCR), Isabel Gamboa, esta iniciativa permitirá mostrar a las personas tomadoras de decisiones la importancia de generar estas políticas públicas.

“El diagnóstico sirve para decir: vean cómo estamos, claro que necesitamos una política. Ahora corresponde a Casa Presidencial y a la Organización de las Naciones Unidas terminar la política y firmarla” acotó la docente.

Según Gamboa, el diagnóstico realizado confirmó que el entorno familiar es el que más discrimina a las personas trans, pues las expresiones de agresión algunas veces sobrepasan lo verbal y se manifiestan de forma física.

“El primer lugar donde son tratadas como si no valieran nada es en la familia, es el lugar donde más les maltratan y más les critican. Son objeto permanente de burla y agresión verbal e incluso algunas veces agresión física” subrayó Gamboa.

La académica además señaló que estas experiencias son sumamente enriquecedoras para las y los estudiantes que por medio de sus cursos y talleres participaron en esta ocasión en la elaboración del análisis.

“Para mis estudiantes esto es una exposición a la vida real, les muestra cómo es el trabajo con la gente, pero también en términos humanos es un acercamiento a personas con realidades muy difíciles. Yo no pongo en duda que mis estudiantes terminaron con un sentido de humanidad mucho más profundo” señaló la docente.

La estudiante de cuarto año de Sociología, Mariana Moreira participó en este análisis y aseguró que la sensibilidad ante las problemáticas de la sociedad fue una de las principales enseñanzas que obtuvo de esta experiencia académica.

“Desconocíamos las vivencias de la población trans en el país. Nos falta mucho por mejorar en materia de derechos humanos y toda esta experiencia nos ayuda a desarrollarnos como profesionales que trabajamos con la gente. Ha sido una experiencia fundamental para nuestra formación” señaló la estudiante.

Para la realización de este diagnóstico el personal académico de la UCR trabajó en conjunto con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la organización Transvida y Casa Presidencial.

Según la docente Gamboa, la firma de la Política Nacional para la Protección de los Derechos de la Población Trans en Costa Rica 2019-2030 se realizaría durante el presente mes de diciembre.

 

Róger Bolaños Vargas

Asistente de Prensa, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR: Mujeres indígenas denuncian invisibilización de población sexualmente diversa en sus comunidades

  • Activistas señalaron la necesidad de romper con la “visión romántica” hacia sus comunidades

Según la activista Yanory Rojas, el 2,4% de la población costarricense es indígena. Foto: Denis Castro.

Las activistas indígenas Daniela Martínez Torres de Shiroles de Talamanca y Yanory Rojas Morales de la comunidad de Boruca, levantaron la voz para señalar la invisibilización que sufren las personas sexualmente diversas que habitan las poblaciones indígenas costarricenses.

Las estudiantes de antropología de la Universidad de Costa Rica (UCR) señalaron la discriminación que viven estas personas, pues se ven en la obligación de reprimir su identidad para encajar en las comunidades indígenas a las que pertenecen.

Martínez señaló que personas de su comunidad se han visto en la obligación de salir de sus territorios y renunciar a la convivencia con sus familias, pues sólo así logran asumir la identidad sexual con la que se identifican.

“Las personas mayores nos dicen que en las comunidades no existen personas sexualmente diversas. (…) En la población Bribri están definidos los roles fijos del hombre y la mujer, por eso al momento de yo asumir mi identidad me enfrento a una situación de discriminación” apuntó la joven.

Martínez recalcó la existencia de conductas patriarcales en sus comunidades, lo que ha ocasionado no sólo la invisibilización de la población sexualmente diversa, sino la justificación de diversos tipos de opresión hacia las mujeres.

“En la comunidad indígena la diversidad de la identidad de género no se trata, hemos crecido escuchando que el hombre y la mujer están hecho para formar una familia y la mujer cumple un rol de reproducción” puntualizó la activista.

Por su parte, Rojas subrayó la necesidad de reconocer que otras de las problemáticas de la sociedad costarricense también están presentes en las comunidades indígenas, tales como el acoso, el machismo y la discriminación.

La activista enfatizó la necesidad de romper con las ideas románticas y estereotipadas que envuelven la vida cotidiana los pueblos indígenas, pues esta perspectiva impide profundizar en las problemáticas reales de las comunidades.

“Es necesario quebrar la figura del romanticismo, hay una idea demasiado establecida de que los pueblos indígenas tienen una visión de armonía, paz y tranquilidad, porque en el mismo territorio hay mujeres que no pueden salir de noche porque les da miedo” puntualizó.

Esta ponencia concluyó las actividades del año 2019 realizadas en el marco del proyecto “Debates sobre Feminismos” del Centro de Investigación en Estudios de la Mujer (CIEM) de la UCR.

Tanto Rojas como Martínez forman parte del Movimiento Indígena Interuniversitario. Foto: Anel Kenjekeeva.

 

Róger Bolaños Vargas

Asistente de Prensa, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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Charla: El protocolo de actuación abordado desde las bibliotecas en situaciones de bullying en población LGTB

El próximo 3 de diciembre de 4 p.m. a 7 p.m. se llevará a cargo la charla: «El protocolo de actuación abordado desde las bibliotecas en situaciones de bullying en población LGTB», en la Biblioteca Nacional.

Más detalles en el siguiente afiche.

 

Imagen de portada ilustrativa.

Enviado por Luis Alberto Soto.

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¿Ahora que sí nos ven?

Los movimientos estudiantiles latinoamericanos se han caracterizado por la resistencia frente a gobiernos de corte neoliberal-conservador, así como las mujeres estudiantes nos hemos caracterizado por la resistencia frente, no solo a estos gobiernos, sino, a los movimientos mismos, autónomos o no, de corte misógino-heteropatriarcal. La lucha por el FEES se une a la lista de denuncias que como mujeres hemos demandado a lo interno de las universidades públicas costarricenses durante los últimos años. Por tanto, el movimiento estudiantil no empieza y mucho menos termina con los recientes acontecimientos sobre las demandas al presupuesto universitario, muy por el contrario, todxs hemos sido testigxs del levantamiento histórico de movimientos estudiantiles de mujeres en ambientes violentos, repletos de desigualdad y exclusión. 

Hace poco más de un año mujeres, estudiantes de universidades públicas, iniciaron su propia toma: la de los espacios públicos y privados para denunciar la violencia y el abuso, tanto dentro como fuera de las aulas. No, Rectoría no es la primera toma que sucede durante el presente año y por ende, se deben sumar las demandas acaecidas producto del hostigamiento sexual. La declaratoria de estado de emergencia que se anunció el pasado 27 de mayo del 2019 es un precedente en la lucha histórica por la educación pública en nuestro país tanto como lo es el reclamo por la autonomía universitaria.

Más allá de la declaratoria, las estudiantes continuaron alzando sus demandas en torno a los abusos producto de una convivencia social machista, misógina, sexista y heteropatriarcal. Sin embargo, la naturalización de estas prácticas, catalogadas como “culturales” y justificadas por la misma razón, ha generado que a lo interno de los movimientos estudiantiles se acepten acciones donde las mujeres enfrentan el doble de violencia, así como una invisibilización de su accionar político.

Así, la organización estudiantil de las últimas semanas ha irrumpido en la tradición masculinizante de la revolución. Mujeres de las distintas sedes y recintos universitarios han tomado la palabra y el liderazgo en los distintos movimientos, así como han decidido denunciar la violencia en el marco de las demandas al Estado. Sin embargo, en una universidad pública donde, hasta el día de hoy, no se han aceptado las peticiones de la declaratoria de emergencia y en una coyuntura costarricense donde los medios de comunicación son incapaces de resaltar la participación política de las mujeres como un elemento disidente en la lucha por el FEES, ¿cómo resistir la revolución, cuando en una misma se viven dos?

Por ende, ser parte de los movimientos estudiantiles latinoamericanos debe dejar de significar hostigamiento sexual, abuso de poder, recargo de funciones, imposición de roles de género, invalidación de la palabra y descuido personal. Asumirse parte de la lucha por las universidades públicas no nos deja exentas de asumirnos parte de espacios que, mientras buscan acabar con los recortes presupuestarios, acaban por ignorar, cubrir y desmentir actitudes abusivas sobre las mujeres. Por tanto, en medio de las resistencias en torno a la educación pública denunciamos rebeldía libre de violencia y exigimos desmantelar la exaltación de revoluciones que ocultan abusos cometidos hacia las mujeres, ¿ahora sí nos ven?

Mónica González
Estudiante de Sociología Universidad Nacional

¡La lucha por la educación pública

será feminista o no será!

Recomendaciones para el buen trato a las personas con discapacidad visual

Como el 15 de octubre se recuerda el Día Mundial del Bastón Blanco, les dejamos estas recomendaciones para el Buen Trato a las personas con Discapacidad Visual:

Consejo 1: Cuando entres a un lugar donde me encuentre, preséntate y, al salir, despídete de mí.

Consejo 2: Si quiero cruzar la calle, ofréceme tu ayuda con naturalidad. Si pido orientación, dame indicaciones claras.

Consejo 3: Al indicarme una ubicación emplea expresiones como: «a su derecha», «arriba», «abajo», «un escalón», y no expresiones como: «ahí» o «allá».

Consejo 4: Baja la escalera tranquilo, yo prefiero tomarme de la baranda.

Consejo 5: Por favor, no me obligues a cruzar la calle, pregúntame si quiero cruzar.

Consejo 6: Si estoy en tu casa, muéstrame el cuarto de baño, otras habitaciones, ventanas, interruptores y toma corrientes.

Consejo 7: Por favor, dirígete a mí directamente y no a través de mi guía o compañero.

Consejo 8: Háblame cuando entras en la habitación y dime quién eres. No hagas juegos de adivinanzas.

Consejo 9: Si me ofreces asiento, guía mi mano al respaldo de la silla.

Consejo 10: No evites palabras como «verte», «mirar», «observar». Yo las uso también.

Consejo 11: Camino más fácilmente contigo que con el bastón pero no tomes mi brazo ni intentes empujarme. Déjame tomar tu brazo.

Consejo 12: No quiero compasión, pero no hables de maravillosas compensaciones de la ceguera. Todo lo que he aprendido me ha costado trabajo.

 

Compartido con SURCOS por Flora Fernández Amón.

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15 de octubre: Día Internacional de las Mujeres Rurales

  • Secretaría de Género

  • Confederación de Trabajadores Rerum Novarum

Para conmemorar el Día Internacional de las Mujeres Rurales es importante recordar que:

  • Una de cada 5 mujeres de Costa Rica es una mujer rural
  • Hay 659 285 mujeres rurales que forman parte de la fuerza laboral del mercado capitalista, pero alrededor de un millón desarrolla tareas domésticas y de cuidado necesarias para la reproducción del sistema y que son invisibilizadas

 

Imagen de portada tomada de http://www.pequenasdonacionescr.org

Compartido por Juan Carlos Durán Castro.

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Nos Pasó en la UNA: defienden directriz contra acoso sexual

A partir del segundo semestre del 2019 la Rectoría de la UNA emitió una directriz que le solicita a las unidades académicas este texto en los programas de cursos con el fin de prevenir, investigar y sancionar el acoso sexual en las aulas.

Durante la pasada Asamblea de la Unidad Académica de la Escuela de Literatura y Ciencias del Lenguaje se acordó pronunciarse en contra de esta directriz y negarse a la inclusión de este texto en los programas de cursos propios de esta escuela.

Por tanto en “Me Pasó en la UNA”:

1)Rechazamos el acuerdo tomado por la Escuela de Literatura y Ciencias del Lenguaje, en tanto es un ataque hacia la búsqueda de espacios universitarios libres de acoso sexual.

2)Recalcamos que las manifestaciones de violencia de género en la UNA son constantes dentro y fuera de las aulas.

3)Reiteramos nuestra declaratoria de estado de emergencia ante las repetidas situaciones de acoso sexual y violencia de género de la UNA.

4)Exigimos que se tomen las medidas necesarias para asegurar el derecho a espacios de estudio seguros para todas las personas.

¡LA EDUCACIÓN PÚBLICA SERÁ FEMINISTA O NO SERÁ!

Me Pasó en la UNA.

 

Enviado por Allison Quintanilla Hernández.

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UCR: Sociólogas señalan invisibilización del trabajo y aportes de las mujeres en la academia

  • Ponentes resaltaron la variedad de perspectivas que aportan las mujeres a la academia latinoamericana

Entre los aspectos señalados por las expositoras, figuró la necesidad de dar espacio a mujeres académicas en las bibliografías que se utilizan en los cursos universitarios. (Imagen con fines ilustrativos), Foto: Karla Richmond.

Investigadoras de diversos países latinoamericanos afirmaron que sus aportes no cuentan actualmente con un adecuado reconocimiento por parte de la comunidad académica y que la cultura patriarcal pone trabas a las mujeres para reconocerles sus logros académicos y profesionales.

Esta aseveración se dio en el marco del 40 aniversario del Programa de Posgrado en Sociología de la UCR, celebración que motivó la realización de diversos espacios de debate y análisis en torno al ejercicio de la sociología en el país.

La investigadora uruguaya Ana Laura Rivoir afirmó que como parte de las expresiones de discriminación que viven las mujeres, se ven obligadas a trabajar más en busca de recibir un reconocimiento mínimo o, en muchos casos, no recibirlo.

“Las mujeres muchas veces tenemos que esforzarnos como mínimo el doble que un hombre para recibir un reconocimiento similar o incluso a veces no recibirlo y digo el doble por ser generosa, porque algunas se esfuerzan mucho más. Las mujeres tienen más obstáculos por culpa de la discriminación” aseguró Rivoir.

Ana Laura Rivoir es actualmente presidenta de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS) y docente del Departamento de Sociología de la Universidad de la República de Uruguay. Foto: Anel Kenjekeeva.

Por su parte, la chilena-alemana Paula Irene Villa indicó que la problemática del machismo en la academia es palpable alrededor del mundo, pues en culturas como la alemana, el machismo genera que la sociedad sienta el derecho de influenciar decisiones que pertenecen a la privacidad de las mujeres.

“En Alemania se considera tener familia y ser una mujer profesional como condiciones mutuamente exclusivas, o se hace una carrera o se cuida a la familia. A la mujer en la academia le preguntan cómo hace para desprenderse de los hijos, pero al hombre no le preguntan eso” acotó la alemana-argentina.

La chilena-alemana Pauila Irene Villa es docente en la Universidad de Ludwig-Maximilian en Múnich, Alemania. Foto: Anel Kenjekeeva.

La docente de la UCR, Isabel Román afirmó que frente a esta problemática es vital que exista un reconocimiento del trabajo de las mujeres en la academia, pues ellas ofrecen nuevas perspectivas y análisis en el trabajo que se ha venido haciendo desde la mirada de los hombres.

“Las mujeres cambiamos las preguntas en el análisis, nos preguntamos cosas distintas. Tenemos la capacidad de reconocer y hacer públicos problemas que ha sido invisibilizados, como por ejemplo la violencia doméstica” subrayó la docente.

En este espacio de reflexión también participó el director de la Escuela de Sociología de la UCR, Allen Cordero, quién señaló la importancia de la convivencia de hombres y mujeres en la academia, de manera que pueda existir un aprendizaje mutuo.

“Es necesario que todos estemos en un aprendizaje permanente, uno debe estar abierto a las críticas y a mejorar. En el ámbito académico interactuamos hombres y mujeres y aprendemos juntos, por eso debemos velar por una situación más equitativa” concluyó el director.

La socióloga Isabel Román es profesora del Posgrado en Sociología de la UCR y coordinadora del estado de la educación en el programa Estado de la Nación.

Mujeres fueron pioneras en el desarrollo de la sociología en Costa Rica

Como parte de este diálogo, la socióloga y docente de la UCR, Ana Cecilia Escalante, compartió los resultados del análisis que realizó respecto al papel de las mujeres en la academia como investigadoras y pioneras en el estudio de la sociología en nuestro país.

Escalante aplicó encuestas a mujeres graduadas del bachillerato en antropología, sociología o psicología en la UCR; carreras que para la década de los años 60 estaban dentro de la Facultad de Ciencias del Hombre.

“Nosotras recibíamos una educación muy interdisciplinaria, aunque estuviésemos estudiando sociología llevábamos muchas bases de antropología y psicología” aseguró la ponente.

Escalante cuenta con una larga carrera como docente en la Universidad de Costa Rica (UCR) donde ha impartido más de 15 cursos entre grado y posgrado. Foto: Anel Kenjekeeva.

Escalante resaltó en su ponencia a la profesional Isabel Wing-Ching, quien en 1969 se convirtió en la primera mujer en graduarse del bachillerato en sociología de la UCR. Posterior a ella, egresaron entre 1973 y 1974, Cathryn Pattison, Beila Zider, Bárbara Ehrics, Liliana Herrera y la misma expositora Escalante.

Entre los aportes más importantes de estas pioneras la expositora resaltó su crucial papel en el desarrollo de una visión crítica para el reconocimiento de la dominación del patriarcado en la cultura costarricense.

Los movimientos sociales de liberación femenina le deben una cuota importante a la Escuela de Sociología que, desde diferentes enfoques, supo plantear las investigaciones sobre las cuales fueron fundadas las luchas sociales” concluyó Escalante.

 

Róger Bolaños Vargas

Asistente de Prensa, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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Violencia de género desde los mandatos religiosos

Este martes 24 de septiembre el Observatorio de lo Religioso y los Posgrados de la Escuela Ecuménica de Ciencias de la Religión de la UNA, organizaron la conferencia basada en el tema de “Violencia de género desde los mandatos religiosos”, la cual estuvo a cargo de la teóloga Carina Vargas, quien ha basado su investigación en la experiencia con esposas de líderes religiosos en Perú, República Dominicana y Costa Rica.

La investigación de la teóloga está basada en cómo la violencia contra las mujeres se reproduce a partir de mandatos e interpretaciones religiosas: ¿Por qué? ¿Cómo funciona? ¿Qué alcance tiene en nuestra cultura? ¿Qué alternativas existen?

 

Enviado por Alberto Rojas.

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UCR, Investigadora mexicana: »A las mujeres se les limita su libertad, se infringe violencia a sus cuerpos»

  • Dolores Figueroa visitó la Universidad de Costa Rica para analizar el papel de las mujeres indígenas nicaragüenses a lo largo de los últimos 40 años de revolución

La investigadora mexicana es docente en la Universidad de York, Canadá. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

La investigadora mexicana Dolores Figueroa ha investigado profundamente las culturas indígenas de la costa caribe de Nicaragua, con un especial énfasis en las problemáticas que afectan a las mujeres indígenas de esta área.

La socióloga retrata en sus trabajos la violencia que sufren constantemente los pueblos indígenas, quienes han sido masacrados y desplazados de sus tierras históricamente como resultado del contexto de crisis política que enfrenta su país.

Según Figueroa los pueblos indígenas han resentido no sólo el abandono que sufren por parte de los gobiernos, sino también las mentiras de jerarcas actuales para mantenerse en el poder mientras pagan el precio los pueblos autóctonos.

La académica visitó la Universidad de Costa Rica (UCR) con motivo del encuentro “Nicaragua 1979-2019: de la revolución a la insurrección”, organizado por el Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) tanto en la Sede Rodrigo Facio como en las sedes de Occidente y el Pacífico.

– Muchas veces no se toma en cuenta a las poblaciones indígenas a la hora de analizar la crisis nicaragüense, mucho menos a las mujeres indígenas ¿Cómo ha impactado este contexto a las mujeres indígenas? ¿Cómo viven ellas esta crisis?

– Dolores Figueroa (DF): “El tema es que cuando hablamos de la crisis actual de Nicaragua es importante tomar en cuenta que la violencia que sucede hoy en día tiene efectos muy claros y en el caso de las mujeres indígenas de la costa atlántica está relacionado con la falta de acceso a la tierra y a procesos internos de desplazamiento muy fuertes”.

Con esto hago referencia a la invasión a las tierras comunitarias indígenas en gran parte de la costa norte de Nicaragua sobre todo en territorios ancestrales del pueblo Miskito. Se dan encontronazos de violencia en el momento que pobladores campesinos mestizos en busca de un lugar dónde vivir invaden tierras indígenas, porque ellos perciben que son territorios que no son de nadie.

Algunos de estos campesinos van sólos o con familia, pero otros también van auspiciados por algunas fuerzas políticas y parte de esa gente va armada, entonces van empujando a los comunitarios que usan esas áreas y sus recursos naturales para su subsistencia.

Las mujeres son afectadas porque ya no pueden ir a las fincas, ya no pueden ir a recolectar frutos, si van a los ríos a pescar son secuestradas, son hostigadas o son violentadas. A las mujeres se les limita su libertad, se infringe violencia a sus cuerpos.

Los que se quedan en las comunidades son los líderes varones, las mujeres, los ancianos y los niños son desplazados a otros lados que se consideran más seguros, entonces las comunidades comienzan a moverse de manera forzada cada vez más hacia la costa o buscan refugio en cascos urbanos.

Ha habido también un gran acercamiento por parte de defensores de derechos humanos costeños que están tratando de hacer visible el reclamo de paz de estas familias.

– ¿Cómo se expresa la violencia hacia las mujeres indígenas actualmente? ¿A cambiado en algo en los últimos años?

– DF: Yo tengo la perspectiva de que es importante segmentar los hitos históricos en estos 40 años, es un lapso de tiempo muy grande. Para hablar de la afectación de las mujeres indígenas en la costa atlántica es importante hacer una distinción entre la guerra revolucionaria de los ochentas y la guerra de hoy.

La revolución de los ochentas fue un clima de total hostilidad con presencia militar en las comunidades, donde la gente vivió en carne propia desplazamiento, tortura y hostigamiento debido a la presencia de militares que limitaban su libertad y se sospechaba de ellos por ser indígenas y por supuestamente representar un apoyo para la contra revolucionaria. Todo esto fue propio de la guerra de los ochentas.

Sin embargo, al terminar el conflicto de los ochentas mucha gente intentó reconstruir los daños, recuperarse espiritualmente, en especial los comunitarios indígenas que vivían a lo largo del río Coco (o río Wanki en Miskito), fueron familias que perdieron personas y nunca volvieron a estar unidos. Esa vida anterior no fue posible reconstruirla.

Ocurrió también que alzaron los índices de alcoholismo, drogadicción, o incluso violación en los hogares indígenas. Todo esto fueron manifestaciones de la violencia hacia la mujer.

– ¿Qué postura toman las poblaciones indígenas en el contexto de insurrección actual? ¿Buscan tener un rol activo o prefieren mantenerse distantes?

–DF: Desde 2007 cuando el frente sandinista volvió a tomar poder en el gobierno, se empezó a implementar una nueva política hacia la costa atlántica que descansó en alianzas estratégicas con YATAMA (partido político del pueblo Miskito).

YATAMA controla el 35% del electorado en la costa atlántica, entonces a principios de la campaña electoral hicieron una alianza con Daniel Ortega, quien aseguraba el voto indígena a su favor y ganaba el poder, tal como ocurrió.

Daniel fue al río a pedir disculpas por el enfrentamiento que sucedió en los ochentas y los simpatizantes de YATAMA votaron por él. Pero una vez que llegó al poder él empezó a implementar mecanismos de control político en la costa atlántica, es decir, a violar sistemáticamente el principio de autodeterminación y autonomía política de los pueblos de la costa.

Lo que han vivido los pueblos costeños es como un robo por parte del frente y eso a generado otras dinámicas como que gente del pueblo costeño esté metida en toda una dinámica de especulación de tierras y son tierras indígenas que deberían ser reserva ecológica pero están siendo vendidas a particulares.

Los costeños se oponen a estos procesos con los medios que ellos conocen: denunciar, oponerse y sufrir en carne propia. Ellos denuncian que hay grupos de campesinos mestizos que llegan armados y los obligan a desplazarse.

Ahora bien, en el contexto de las crisis del 2013, los medios de comunicación pusieron mayor énfasis en lo que pasaba en la costa del pacífico, en la figura de los estudiantes en la manifestaciones públicas, lo cual está muy bien porque así el mundo supo del autoritarismo de Daniel.

Pero por otro lado ese enfoque en el pacífico de alguna manera deja en segundo plano lo que sufren los pueblos indígenas de la costa atlántica, es decir, no se conoce, no se sabe, es una situación compleja y además es una región aislada y de escasos recursos. Nadie lo ve.

Róger Bolaños Vargas

Asistente de Prensa, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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